«Mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos»

28 de junio

«Mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos».

Éxodo 7:12

Este incidente es un ejemplo muy instructivo del triunfo de la obra divina sobre toda oposición. Siempre que un principio divino se afirma en el corazón de alguna persona, aunque el demonio invente una falsificación del mismo y produzca multitud de adversarios, tan cierto como que Dios está en esa obra, el principio en cuestión se tragará a todos sus enemigos. Si la gracia de Dios se posesiona de un hombre, los magos del mundo pueden echar todas sus varas, y cada vara ser tan astuta y venenosa como una serpiente, que, a pesar de todo, la vara de Aarón devorará las varas de ellos. La atracción amorosa de la cruz enamorará y ganará el corazón del hombre, y quien vivía solamente para esta engañosa tierra, ahora pondrá sus ojos en las esferas superiores y volará hacia las alturas celestiales. Cuando la gracia ha ganado la batalla, el mundano se convierte y busca ese mundo venidero. Este hecho mismo debe observarse en la vida del creyente. ¡A qué gran multitud de enemigos ha tenido que hacer frente nuestra fe! El diablo echó delante de nosotros nuestros antiguos pecados, los cuales se convirtieron en serpientes. ¡Qué gran número de ellos! ¡Ah, pero la cruz de Jesús los destruye todos! La fe en Cristo acaba con todos nuestros pecados. Después, el diablo arrojó otra multitud de serpientes en forma de instigaciones carnales, tentaciones e incredulidad; pero la fe en Jesús es para ellas más que una refulgente luz, y las domina a todas. Ese mismo principio cautivador destaca cuando servimos fielmente a Dios: con un amor entusiasta por Jesús se superan las dificultades, los sacrificios se transforman en placer y los sufrimientos en glorias. Ahora bien, si la religión constituye para el corazón una pasión consumidora de semejante naturaleza, de ello se sigue que hay muchas personas que profesan la religión pero no la tienen; porque aquello con lo que cuentan no soporta esta prueba. Examínate, lector, sobre este punto: La vara de Aarón demostró el poder que había recibido del Cielo, ¿está haciendo lo mismo tu religión? Si Cristo es algo, debe serlo todo. ¡Oh, no descanses hasta que el amor y la fe en Jesús sean pasiones dominantes de tu alma!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 189). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

¿Cómo se acaba el Pentateuco (Deuteronomio 34)?

28 JUNIO

Deuteronomio 33–34 | Salmo 119:145–176 | Isaías 60 | Mateo 8

¿Cómo se acaba el Pentateuco (Deuteronomio 34)?

En cierto sentido podríamos hablar de esperanza, o cuando menos de anticipación. Aunque a Moisés se le ha negado la posibilidad de entrar en la Tierra Prometida, los israelitas están a punto de hacerlo. La tierra que “fluye leche y miel” está a punto de ser suya. Josué, hijo de Nun, un hombre “lleno de espíritu de sabiduría” (34:9), ha sido nombrado. La bendición de Moisés sobre las doce tribus (Deuteronomio 33) se podría leer como la conclusión más adecuada de este capítulo de la historia del pueblo de Israel.

No obstante, esta sería una lectura demasiado optimista. Hay elementos convergentes que dejan al lector atento con unas expectativas más bien pesimistas respecto al futuro inmediato. Al fin y al cabo, durante cuarenta años el pueblo ha venido haciendo promesas y después rompiéndolas, y se les ha llamado repetidamente a una renovada fidelidad mediante unos juicios muy severos. En Deuteronomio 31, Dios mismo predice que “muy pronto esta gente me será infiel con los dioses extraños del territorio al que van a entrar. Me rechazarán y quebrantarán el pacto que hice con ellos” (31:16). Moisés, este líder increíblemente valiente y perseverante, no entra en la Tierra Prometida debido a que en una ocasión no honró a Dios ante el pueblo. En este aspecto, sirve de prototipo del gran patriarca hebreo que aparece al principio de la historia de Israel: Abraham muere como peregrino en una tierra ajena, que no le pertenece aún, pero al menos muere con honor y dignidad. Mientras, Moisés muere, en soledad vergonzosa, como peregrino a quien no se le permite entrar en la Tierra Prometida a él y a su pueblo. No se nos dice cuánto tiempo ha transcurrido entre la muerte de Moisés y la redacción de este último capítulo de Deuteronomio, pero debía ser un período largo, porque en el versículo 10 leemos: “Desde entonces no volvió a surgir en Israel otro profeta como Moisés”. No podemos por menos que escuchar en estas palabras la profecía de la llegada de un profeta como Moisés (18:15–18). En el momento de la redacción, otros líderes habían salido, algunos de ellos fieles y fuertes, pero ninguno había sido igual a Moisés, tal como se había prometido.

Estos elementos hacen que el lector pueda apreciar ciertas cosas, especialmente si el Pentateuco se ubica dentro de la línea narrativa de toda la Biblia. (1) La ley-alianza no tuvo el poder de transformar al pueblo de Dios de la alianza. (2) No nos debería extrañar que se produzcan más ejemplos de un declive catastrófico. (3) La principal esperanza reside en la venida de otro profeta como Moisés. (4) De alguna manera esto queda vinculado con las promesas que encontramos al final del relato: esperamos a alguien de la semilla de Abraham a través de quien todas las naciones de la Tierra serán bendecidas.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 179). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Cómo vivir sin exigencias

28 Junio 2017

Cómo vivir sin exigencias
por Charles R. Swindoll

No soy amante de las calcomanías que la gente pega en sus autos y por ello no me llama la atención leer lo que la gente pone en los parachoques o ventanas de sus autos.

Sin embargo, hace unos años vi una que hasta la fecha no he olvidado. Por alguna razón, la frase se me quedó adherida en mi cerebro. Quizás usted la haya visto también:

LOS CRISTIANOS NO SON PERFECTOS, SOLAMENTE PERDONADOS.

La última vez que la vi, iba pegada a un auto que me rebasó rápidamente y eso que yo iba manejando a una velocidad alta. Antes de eso, la había visto adherida a un Volkswagen que estaba estacionado y tenía una infracción en el parabrisas.

Ahora bien, antes de exteriorizar mis emociones, necesito aclarar algo. Nunca vamos a convencer a los incrédulos que lo que dice esa calcomanía es cierto. Quizás algunos lo comprendan pero la mayoría no lo hará. Esos incrédulos seguirán airados y hasta se sentirán ofendidos cuando un cristiano muestre el más leve defecto en su vida. Ellos parecen no comprender lo que la gracia de Dios y la depravación humana son. Para ellos, eso es algo confuso.

¿Cómo es que algo tan maravilloso como el perdón de los pecados y la salvación eterna pueden ser gratis?

¿Cómo es que esa persona puede llamarse cristiana y actuar de esa manera?

Si usted les ha hablado de Cristo a personas que no son salvas, esas dos preguntas generalmente salen a relucir. No pueden asimilar la incongruencia entre la gracia de Dios y la humanidad de los cristianos. ¿Por qué? Porque su perspectiva es únicamente horizontal. Su mentalidad terrenal les dice: las cosas valiosas son costosas. Por lo tanto, es inconcebible que algo tan valioso como el cielo se ofrezca de manera gratuita. Y por demás, desde un plano horizontal es difícil comprender la gracia de Dios.

Además, ya que los incrédulos solo tienen un marco de referencia humano, es prácticamente imposible que piensen que alguien que dice ser parte de la familia de Dios todavía luche con actos de imperfección. Después de todo, dirían: “Si dices que Dios ha entrado en tu vida y eres una nueva criatura, entonces, ¿cómo es que no eres perfecto?»

Esa es la mentalidad del no creyente. Ellos equiparan la salvación con la perfección. No es de extrañar que se sientan confundidos. Pero los cristianos sabemos que no es así y si no lo sabemos pues debiéramos saberlo.

Debido a nuestra hermandad espiritual, sabemos que ser cristianos no es lo mismo que tener una vida perfecta que elimine nuestra humanidad y borre la depravación. Si la perfección ocurriera al momento de creer en Cristo como nuestro Salvador, entonces ¿para qué necesitaríamos que el Nuevo Testamento hablara de la importancia de obedecer a Dios después de haber obtenido la salvación? ¿Por qué nos enseña que debemos perdonarnos mutuamente, comprender los fracasos y aceptar los defectos a la vez que nos enfocamos en las áreas fuertes de nuestros hermanos? Una cosa es que los incrédulos esperen perfección; puedo vivir con su expectativa y no me afecta, ¡pero me desconcierta realmente cuando somos puestos en un molde de perfección por nuestros hermanos creyentes!

Sé muy bien que Cristo es nuestro ejemplo. . . que es un parámetro alto. . . y que nuestros motivos deben ser puros. No obstante, debemos repetirnos una y otra vez:

LOS CRISTIANOS NO SON PERFECTOS, SOLAMENTE PERDONADOS.

¡Qué fácil es manipular y victimizar a nuestros hermanos creyentes! El hilo fino de la libertad se rompe cuando se nos impone el peso de expectativas perfeccionistas. Cristo nunca hizo eso con los que tenía a Su alrededor. Él tenía un magnetismo increíble con las personas cercanas a Él debido a que no tenía expectativas irrealistas, demandas sutiles o manipulaciones. En vez de usar tácticas de presión, sencillamente aceptaba a las personas como eran.

Quedamos paralizados y nos cuesta respirar cuando nos encontramos en medio del síndrome de una expectativa de perfección. El temor y la culpabilidad que se impregna en el cristiano lo hace víctima de otros creyentes en vez de ser un vencedor en Cristo.

¡Basta! Dejemos de estrangularnos mutuamente. Permitamos que Él sea quien corrija, señale y juzgue. Maduremos y dejemos de estar condenando a los demás. Me encantan las palabras que la finada Ruth Graham dijo muy sabiamente: “Mi trabajo es amar a mi esposo (Billy Graham). A Dios le corresponde hacerlo un buen hombre”.

Reemplazca la palabra esposo con el nombre de su cónyuge, padres, jefe, misionero, y especialmente su pastor, y verá cómo la calcomanía toma sentido. Es más, será más fácil vivir con usted y conmigo.

Copyright © 2015 por Charles R. Swindoll, Inc. Todos los derechos reservados.

Cómo soportar cuando la obediencia duele

JUNIO, 28

Cómo soportar cuando la obediencia duele

Devocional por John Piper

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de él soportó la cruz. (Hebreos 12:2)
Lo que la fe lleva a cabo a veces es más difícil de lo que podamos imaginar.

En su libro Miracle on the River Kwai (que se traduce literalmente como «Milagro en el río Kwai»), Ernest Gordon narra la historia real de un grupo de prisioneros de guerra que trabajó en el ferrocarril de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial.

Al final de cada día, las herramientas eran recolectadas del grupo de trabajo. En una ocasión, un guardia japonés gritó que faltaba una pala y exigió que se encontrara al que la había robado. Comenzó a despotricar y maldecir hasta llegar a una furia paranoica, y dio la orden de que el culpable diera un paso al frente. Nadie se movió. «¡Todos morirán! ¡Todos morirán!», gritó tomando su rifle y apuntándolo hacia los prisioneros. En ese momento, un hombre dio un paso al frente y el guardia lo golpeó con el rifle hasta matarlo mientras el hombre permanecía en silencio y en posición de atención. Cuando regresaron al campo, volvieron a contar las herramientas y vieron que no faltaba ninguna pala.
¿Cómo se puede sostener la voluntad de morir por otras personas cuando se es inocente? Jesús fue llevado a la cruz y se mantuvo firme en su amor por nosotros «por el gozo puesto delante de él».

La gracia implica que quienes la reciben no son merecedores de ella. Por lo tanto, no diré que Jesús puso su esperanza en la gracia. Simplemente diré que contaba con la bendición y el gozo que le aguardaban, y esto lo llevó a mantenerse firme en su amor en medio del sufrimiento.

Cuando lo imitemos en esto, que es algo que deberíamos hacer, aquella bendición y aquel gozo para nosotros es la gracia —la gracia venidera—. Como hombre, dándonos el ejemplo de cómo tomar nuestra cruz y seguirlo por el camino del amor hacia el Calvario, Jesús se encomendó al Padre (1 Pedro 2:23) y basó su esperanza en la resurrección y en el gozo de reunirse con su Padre y de redimir a su pueblo.

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Lo que la Biblia es

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Todo o nada

Lo que la Biblia es

Para los cristianos, la Biblia, la Palabra de Dios, es el libro de referencia. Formada por 66 libros, fue escrita por unos cuarenta autores: la primera parte, llamada Antiguo Testamento, entre el año 1900 y 400 antes de Cristo. La segunda parte, llamada Nuevo Testamento, fue escrita a lo largo del primer siglo de la era cristiana. Inspirados por el Espíritu Santo, hombres de orígenes muy diversos hablaron de parte de Dios (2 Pedro 1:21).

Los escritos anteriores al nacimiento de Jesucristo forman el Antiguo Testamento. Centrados en el pueblo de Israel, trazan la historia de la humanidad desde su origen bajo un aspecto histórico, poético o profético. Muchas profecías ya se cumplieron y otras aún no.

Los cinco primeros libros del Nuevo Testamento cuentan la venida de Jesús, el Hijo de Dios, al mundo, su vida, su muerte y su resurrección, y luego los comienzos de la Iglesia. Los siguientes exponen la doctrina cristiana, y el último abre una ventana sobre el futuro.

Cada página es inspirada por Dios, quien nos da una enseñanza moral y nos interpela. No podemos estar abiertos a ciertos textos y rechazar otros. Por ejemplo, no podemos disociar el amor insondable de Dios y su absoluta santidad. No podemos reivindicar su gracia y al mismo tiempo negar la culpabilidad del hombre. Tenemos que recibir la Biblia en su conjunto, incluidas las páginas que nos molestan. Es la única actitud sensata de una criatura que descubre lo que su Creador quiere decirle. ¡Dios ha hablado, y debemos creerle!

Daniel 2:1-23 – 2 Timoteo 4 – Salmo 77:10-20 – Proverbios 18:8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Huya de la cueva

Huya de la cueva

6/27/2017

Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. (Juan 12:35)

Cuando un cristiano peca y participa en las obras de las tinieblas, es como si hubiera tenido una recaída.

Imagínese que está perdido en una cueva. Cuando trata de encontrar la salida, solo se adentra cada vez más en el laberinto de túneles. Pronto está en el vientre de la tierra. Está asustado. Le late con fuerza el corazón. Tiene los ojos bien abiertos, pero lo único que ve es una oscuridad agobiante. Anda a tiendas durante horas, y las horas se convierten en un día, y luego otro día. Toda esperanza parece perdida. De repente, a cierta distancia, se ve una lucecita. Usted se mueve hacia ella, tratando de no caer en un hoyo profundo. ¡Al fin la luz comienza a ampliarse y usted se encuentra en una abertura de la cueva! Con la fuerza que le queda reanuda su viaje hacia la luz del día. Descubre entonces una libertad como nunca la había concebido como posible. Sin embargo, poco después de escapar piensa que había varias cosas de las que disfrutaba en la cueva. De modo que regresa. ¡Cuán insensato! Pero eso es lo que hace un cristiano cuando va tras las obras de las tinieblas.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede

27 de junio

«Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede».

1 Corintios 7:20

Algunas personas tienen la estúpida idea de que la única manera de vivir para Dios es siendo pastores, misioneros o maestros de escuela dominical. ¡Ay, a cuántos se privaría de una oportunidad de alabar al Altísimo si esto fuera verdad! Querido amigo, no se trata del cargo, sino de la diligencia; no es la posición, sino la gracia, aquello que nos capacita para glorificar a Dios. A Dios se le glorifica mucho, sin duda, en el taller del zapatero remendón: donde el trabajador piadoso canta del amor del Salvador mientras maneja la lesna. Sí, ahí se le glorifica mucho más que en innumerables templos donde una religiosidad oficial cumple con sus míseros deberes. El nombre de Jesús lo glorifica también el carretero indocto, mientras guía su caballo bendiciendo a su Dios y hablando tanto en el camino a sus compañeros como el predicador conocido que, cual un Boanerges, hace tronar el evangelio por todo el país. Glorificamos a Dios cuando le servimos según nuestra propia vocación. Ten cuidado, querido lector, de no olvidar la senda del deber abandonando tu trabajo, y cuida de no deshonrar tu profesión mientras la ejerces. Piensa poco de ti mismo, pero no pienses demasiado poco de tu llamamiento. Todo negocio legítimo puede santificarse mediante el evangelio para los fines más nobles. Vuelve a la Biblia y hallarás las formas más vulgares de trabajo relacionadas, bien con los hechos más arriesgados, bien con personas cuyas vidas fueron insignes por su santidad. Por consiguiente, no estés descontento con tu vocación. Cualquiera que sea la posición o la obra en que Dios te haya puesto, permanece en ella, a no ser que estés completamente seguro de que él te llama a otra cosa. Que tu primera preocupación sea glorificar a Dios hasta lo sumo en el lugar donde estás; ocúpate de alabarle en tu presente esfera de acción y, si él te necesita en otro lugar, te lo hará saber. Deja de lado esta noche cualquier ambición enojosa y confórmate con lo que tienes.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 188). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

“Padre, soy salvo”

27 JUNIO

Deuteronomio 31 | Salmo 119:121–144 | Isaías 59 | Mateo 7

Uno de los grandes temas de las Sagradas Escrituras es el mismo que sale con frecuencia en el Salmo 119– es el despliegue de las palabras que Dios da luz “y da entendimiento al sencillo” (119:130) en dos aspectos, como mínimo.

En primer lugar, “sencillo” se puede referir a los “necios”, los “cortos de entendimiento” –los que no entienden nada de cómo vivir en la luz de la revelación que Dios en su gracia ha provisto–. La exposición de las palabras de Dios da luz a personas así. Les enseña cómo tienen que vivir, y les da una profundidad y comprensión en cuestiones morales y espirituales que jamás habían demostrado anteriormente.

En segundo lugar, las palabras de Dios expanden nuestros horizontes. Unos párrafos antes, el salmista escribió: “¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella. Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre. Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos. Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos” (119:97–100). El salmista no está diciendo que tenga un coeficiente intelectual superior que sus profesores, ni que sea más inteligente que sus enemigos ni más listo que los ancianos del pueblo. Más bien está afirmando que la reflexión continua en la instrucción de Dios (su “ley”) y un compromiso profundo a obedecer los preceptos de Dios, provee al creyente unos parámetros para la vida y también un entendimiento más profundo que quedan inasequibles tanto a los que son teólogos brillantes pero nada más, como a los líderes políticos muy bien adiestrados.

Uno de mis propios estudiantes podría servir de ejemplo. A duras penas se licenció de la escuela secundaria. Jamás había entrado en ninguna iglesia. Cuando preguntaba a su padre acerca de Dios, se le decía que dejara de hablar de temas así. Se alistó en el ejército como un soldado raso y llevó una vida dura. En varias ocasiones se drogó con LSD. Finalmente se alistó en las fuerzas aéreas y comenzó a llevar su ejemplar de la Biblia (repartida a todos los soldados por los gedeones) por todas partes, como si fuese un talismán y así protegerse del peligro cuando saltaba de los aviones. En una ocasión la comenzó a leer –al principio despacio, ya que no era buen lector–. La leyó toda entera y se convirtió. Se acercó a uno de los capellanes y le dijo: “Padre, soy salvo”. El capellán le dijo: “Aun no”, y le inició en las clases de catecismo. Por fin encontró una iglesia que enseñaba la Biblia. Se liberó de las drogas (y al cabo de seis meses muchos de sus compañeros drogadictos en el ejército fueron expulsados), dejó el ejército, consiguió entrar en la universidad por los pelos, pero creció y maduró enormemente hasta encontrarse entre los mejores en Griego en la Facultad de Teología.

Absorbía profundamente las palabras de Dios. Transformó su vida y le proporcionó más entendimiento que muchos de sus profesores. “La exposición de las palabras de Dios da luz, y da entendimiento al sencillo”.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 178). Barcelona: Publicaciones Andamio.

 Un refugio para el desamparado

JUNIO, 27
 Un refugio para el desamparado

Devocional por John Piper

¡Cuán grande es tu bondad, … que has obrado para los que en ti se refugian. (Salmos 31:19)
La experiencia de la gracia venidera muchas veces depende de si nos refugiamos en Dios o si dudamos de su cuidado y corremos a protegernos en otras moradas.

Para los que se refugia?n en Dios, las promesas de gracia venidera son muchas y de gran riqueza:

· Ninguno de los que se refugian en él será condenado (Salmos 34:22).

· Dios es un escudo para todos aquellos que se refugian en él (2 Samuel 22:31).

· Bienaventurados son todos los que se refugian en él (Salmos 2:12).

· El Señor es bueno, fortaleza en el día de la angustia; él conoce a los que en él se refugian (Nahum 1:7).

No ganamos nada ni hacemos mérito alguno por refugiarnos en Dios. Esconderse en un lugar no aporta nada a ese lugar. Tan solo demuestra que nos consideramos indefensos y que el escondite es nuestro rescate.

El requisito que debemos cumplir para obtener esta gracia no es un mérito; es nuestra condición de desesperación y el reconocimiento de nuestra debilidad y necesidad.

La miseria no demanda ni merece, sino que clama por misericordia y busca la gracia.

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

¡Escuchemos las informaciones!

martes 27 junio

El Dios de dioses, el Señor, ha hablado, y convocado la tierra, desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

Salmo 50:1

Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce.

Isaías 34:1

¡Escuchemos las informaciones!

El hombre de hoy es un hombre informado. Cada día el periódico le ofrece todos los detalles sobre lo que sucede en el mundo. Durante todo el año, la radio, la televisión e Internet rivalizan para que siga en tiempo real lo que ocurre en el planeta.

¿Sacamos lecciones de estas informaciones, sea colectivamente o cada uno en particular? Por ejemplo, ¿estamos dispuestos a poner en tela de juicio nuestra forma de vida personal?

Hay otra fuente de información menos escuchada, y sin embargo no debería dejar indiferente a nadie, pues puede transformar nuestro comportamiento. La tenemos mucho menos en cuenta que todo lo que conocemos cada día a través de los medios de comunicación. Ciertamente, es un libro muy antiguo, pero más actual que nunca. Nos informa sobre nuestro pasado así como sobre nuestro futuro. No solo nos expone los hechos, sino también sus causas y consecuencias. Establece las bases morales de las relaciones del hombre con su Creador y con sus semejantes.

Este libro es la Biblia, única fuente de información, perfectamente segura y a la vez perfectamente útil. Es la Palabra del Dios que nos creó, por lo tanto es primordial leerla y tener en cuenta lo que nos dice, siguiendo sus enseñanzas. Por medio de ella podemos encontrar el verdadero sentido a nuestra vida, fundarla y construirla sobre una base sólida, edificar nuestra casa sobre la roca, como dice el evangelio empleando esta imagen (Mateo 7:24-27).

Daniel 1 – 2 Timoteo 3 – Salmo 77:1-9 – Proverbios 18:6-7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch