Aliado inesperado

9 Marzo 2017

Aliado inesperado
por Charles R. Swindoll

Hechos 5:33-38

El comentarista William Barclay llama a Gamaliel un “aliado inesperado”. En medio de los ánimos caldeados y de la irracionalidad, este sabio y veterano maestro se puso de pie tranquilamente y advirtió: “Tengan cuidado con esto. No se apresuren a condenar”. Les dijo: “Apartaos de estos hombres y dejadles ir. Porque si este consejo o esta obra es de los hombres, será destruida. Pero si es de Dios, no podréis destruirles. ¡No sea que os encontréis luchando contra Dios!” (Hechos 5:38, 39).

El joven fariseo no podía creer lo que había oído. “El deber de este hombre era ser un vocero del judaísmo. Me enseñó mucho de lo que sé del judaísmo y de la ley. Me adiestró para hacer precisamente lo que estoy haciendo. ¡Maestro Gamaliel, usted se volvió loco”.

Pablo, por supuesto, no tenía manera de saber que sería esta clase de tranquilo razonamiento lo que le mantendría cuerdo cuando tuviera después que llevar la antorcha de Cristo. Se recordaría a sí mismo que quienes luchaban contra él estaban en realidad luchando contra Dios. Pero en ese momento, él no sabía nada de eso. Estaba hecho una furia, una furia asesina. No podía creer que el sanedrín siguiera ese tranquilo consejo y pensara en aflojar la mano con esos infieles. Pero eso fue exactamente lo que hicieron.

Si me permite usted un momento de digresión aquí, pienso que Pedro siguió vivo entonces y en los años siguientes, gracias a la sabia intervención de Gamaliel. Creo que este “aliado inesperado” le salvó la vida. Saulo y el resto de los otros habrían lapidado a todo el gruño de creyentes; pero Dios intervino misericordiosamente por medio de Gamaliel. Utilizó a un sabio profesor para preservar las vidas de quienes después tendrían un rol estratégico en la formación de su Iglesia. Recuerde esto cuando sienta que sus circunstancias se han vuelto irremediables. No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control, obrando de manera silenciosa y soberana de acuerdo con su plan perfecto. Él tiene sus Gamalieles esperando entre bastidores. En el momento preciso, cuando sus palabras tendrán el mayor impacto, estos saldrán de las sombras al escenario para pronunciar sus palabras salvadoras.

No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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«La muerte ha sido absorbida en la victoria.»

«La muerte ha sido absorbida en la victoria.»

10 MARZO

Éxodo 21 | Lucas 24 | Job 39 | 2 Corintios 9

Los dos primeros versos del siguiente poema son una meditación de una parte de Lucas 24:1–8, 13–25.

Los dos últimos se basan en otros relatos de la resurrección (Jn. 20:24–29; He. 2:14–15; 1 Co. 15:50–58).

En inglés se puede cantar con música típica de Londonderry (“Danny Boy”).

Vinieron solas: eran algunas mujeres que le recordaron,

se inclinaron con especias para ungir su cuerpo.

Por oscuras callejuelas, lloraron a su manera y honraron

a aquel cuya muerte había destrozado sus esperanzas.

“¿Por qué buscáis vida entre los sepulcros?

No está aquí. Ha resucitado tal como indicó.

Recordad lo que os dijo estando en Galilea:

El Hijo del Hombre morirá, y resucitará de entre los muertos”.

Dos regresaban a su casa, inmersos en la derrota y la pérdida,

explicando a un desconocido el por qué de su tristeza.

Cómo Jesús pareció ser el Rey ante su cruz,

cómo quedaron sepultadas las esperanzas en su tumba.

“¡Cuánto han tardado en ver que el glorioso peregrinar de Cristo

había de pasar por la cruz”; y entonces partió el pan.

Sus ojos fueron abiertos y entendieron la verdad de las Escrituras:

aquel hombre que les enseñaba había resucitado de entre los muertos.

Era escéptico: no era para él esa fe fácil

que cambia la verdad por un suspiro sentimental.

Si no veía las marcas de los clavos en sus manos

y tocaba su costado, no creería aquella mentira.

Entonces, llegó Jesús, a pesar de las puertas bien cerradas con llave.

“Arrepiéntete por dudar y ven, toca mi costado;

busca las heridas que los clavos dejaron en mis quebrantadas manos.

Y entiende que yo, que ahora te hablo, un día estuve muerto”.

Han pasado muchos años y seguimos temiendo a la muerte,

que nos roba a nuestros seres amados, nos deja deshechos

y sigue confrontándonos, señalando con su aliento helado

el terror final cuando acaba la carrera de la vida.

Mas una cosa sé: el Salvador cruzó primero este sendero,

con su cuerpo vestido de inmortalidad.

Se ha extraído el aguijón: del pecado, el poder se ha destruido.

Cantamos: la muerte ha sido absorbida en la victoria.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, pp. 69–70). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Cristo es la Palabra eterna

Cristo es la Palabra eterna

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4

Evangelio según Juan

Cada uno de los evangelios empieza de una manera distinta. Mateo expone la genealogía de Jesús, Lucas empieza con su concepción, su nacimiento y su infancia. Marcos presenta primero el servicio de Juan el Bautista. Juan se remonta al origen de todo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Este Verbo (o la Palabra), persona divina y eterna, fue el autor de la creación de todo el universo, y nunca abandonó el mundo que creó.

Un día “el Verbo”, perfecta expresión de Dios el Padre, fue hecho carne “y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). No fue una simple visita, sino una verdadera encarnación. El Verbo se convirtió en un ser humano en la persona de Jesús de Nazaret. El Creador se hizo semejante a sus criaturas. Aquel que es eterno entró en el tiempo. El Todopoderoso conoció el dolor, los golpes, las heridas. El Santo fue expuesto a la tentación. Finalmente, “el Príncipe de la vida” aceptó morir crucificado.

Juan subraya la gloria del Hijo de Dios. La primera parte de su evangelio (cap. 1 a 12) relata siete milagros. Desde el capítulo 13 el Señor se dirige exclusivamente a sus discípulos. Les revela que Él es el único camino para ir al Padre; es la verdad y la vida. En esa segunda parte expone otras manifestaciones del amor de Jesús. Por ejemplo, leemos cómo Jesús se arrodilló para lavar los pies de sus discípulos (cap. 13:1-20). Más tarde, en la cruz, donde Jesús dio su vida, vemos la manifestación suprema de su amor.

Ezequiel 5 – Hechos 16:11-40 – Salmo 31:21-24 – Proverbios 11:9-10

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La emoción de la gracia

La emoción de la gracia

3/9/2017

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. (Juan 1:16)

¿Es la experiencia de la gracia de Dios en su vida algo emocionante? ¡Lo es para mí! Es conmovedor el solo pensar en el hecho de que Dios, por su propio plan soberano, decidió tener misericordia conmigo.

Él derramó su gracia sobre mí. Él perdonó todos mis pecados. Me dio la presencia interior del Espíritu Santo. Me dio el entendimiento de su Palabra. Me llamó al ministerio espiritual. Todos los días me da abundante comunión con los santos, y me gozo en ser parte de su pueblo redimido. Él me permite ver el mundo como la obra de sus manos. Soy su hijo, y Él me ama de una forma personal.

No hay nada mejor que recibir gracia sobre gracia. Pido a Dios que esa sea la experiencia de usted.

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Dios tiene cuidado de nosotros

MARZO, 09

Dios tiene cuidado de nosotros

Devocional por John Piper

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo,echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7)

¿Por qué la ansiedad acerca del futuro es una forma de orgullo?

La respuesta de Dios sería algo así:

Yo —el Señor, tu Hacedor—, Yo soy quien te alienta, quien promete tener cuidado de ti; y aquellos que te amenazan son simplemente seres humanos que mueren. Entonces el miedo debe significar que no confías en mí; y a pesar de que no estás seguro de que tus propios recursos cuidarán de ti, aun así optas por la frágil autosuficiencia, en lugar de tener fe en mi gracia para el futuro. Entonces, todo tu temblor —tan débil como sea— revela orgullo.

¿El remedio? Dejar la autosuficiencia para volverse a la dependencia en Dios, y poner la fe en el poder completamente suficiente de la gracia venidera.

Vemos la ansiedad como una forma del orgullo en 1 Pedro 5:6-7. Notemos la conexión gramatical entre versículos: «Humillaos… bajo la poderosa mano de Dios… [versículo 7] echando toda vuestra ansiedad sobre Él». El versículo 7 no es una nueva oración; es una cláusula subordinada. «Humillaos… echando toda vuestra ansiedad sobre Él».

Esto significa que echar nuestras ansiedades sobre Dios es la manera de humillarnos bajo su poderosa mano. Es como decir: «Coman de manera educada… masticando con la boca cerrada». «Manejen con cuidado… manteniendo los ojos abiertos». «Sean generosos… invitando a alguien a su casa en el Día de Acción de Gracias».

Una manera de humillarnos es echar toda nuestra ansiedad sobre Dios, lo que significa que un impedimento para echar nuestra ansiedad sobre Dios es el orgullo, de lo cual inferimos que la preocupación excesiva es una forma de orgullo.

¿Por qué es que echar nuestra ansiedad sobre el Señor es lo opuesto al orgullo? Porque al orgullo no le gusta admitir que tiene alguna ansiedad. Y si el orgullo tuviera que admitirlo, aun así no le gustaría admitir que el remedio pueda ser confiar en alguien más, que es más sabio y más fuerte.

En otras palabras, el orgullo es una forma de incredulidad y no le agrada confiar en la gracia venidera de Dios. La fe admite que necesita ayuda; el orgullo no lo hace. La fe cuenta con Dios para dar ayuda; el orgullo no lo hace. La fe echa la ansiedad sobre Dios; el orgullo no lo hace.

Por lo tanto, la manera de combatir la incredulidad del orgullo es admitir abiertamente que tenemos ansiedad, y deleitarnos en la promesa de la gracia venidera que se halla en las palabras: «Él tiene cuidado de vosotros».

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Aliado inesperado

9 Marzo 2017

Aliado inesperado
por Charles R. Swindoll

Hechos 5:33-38

El comentarista William Barclay llama a Gamaliel un “aliado inesperado”. En medio de los ánimos caldeados y de la irracionalidad, este sabio y veterano maestro se puso de pie tranquilamente y advirtió: “Tengan cuidado con esto. No se apresuren a condenar”. Les dijo: “Apartaos de estos hombres y dejadles ir. Porque si este consejo o esta obra es de los hombres, será destruida. Pero si es de Dios, no podréis destruirles. ¡No sea que os encontréis luchando contra Dios!” (Hechos 5:38, 39).

El joven fariseo no podía creer lo que había oído. “El deber de este hombre era ser un vocero del judaísmo. Me enseñó mucho de lo que sé del judaísmo y de la ley. Me adiestró para hacer precisamente lo que estoy haciendo. ¡Maestro Gamaliel, usted se volvió loco”.

Pablo, por supuesto, no tenía manera de saber que sería esta clase de tranquilo razonamiento lo que le mantendría cuerdo cuando tuviera después que llevar la antorcha de Cristo. Se recordaría a sí mismo que quienes luchaban contra él estaban en realidad luchando contra Dios. Pero en ese momento, él no sabía nada de eso. Estaba hecho una furia, una furia asesina. No podía creer que el sanedrín siguiera ese tranquilo consejo y pensara en aflojar la mano con esos infieles. Pero eso fue exactamente lo que hicieron.

Si me permite usted un momento de digresión aquí, pienso que Pedro siguió vivo entonces y en los años siguientes, gracias a la sabia intervención de Gamaliel. Creo que este “aliado inesperado” le salvó la vida. Saulo y el resto de los otros habrían lapidado a todo el gruño de creyentes; pero Dios intervino misericordiosamente por medio de Gamaliel. Utilizó a un sabio profesor para preservar las vidas de quienes después tendrían un rol estratégico en la formación de su Iglesia. Recuerde esto cuando sienta que sus circunstancias se han vuelto irremediables. No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control, obrando de manera silenciosa y soberana de acuerdo con su plan perfecto. Él tiene sus Gamalieles esperando entre bastidores. En el momento preciso, cuando sus palabras tendrán el mayor impacto, estos saldrán de las sombras al escenario para pronunciar sus palabras salvadoras.

No importa lo que usted enfrente, Dios sigue teniendo el control.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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«Los diez mandamientos»

«Los diez mandamientos»

9 MARZO

Éxodo 20 | Lucas 23 | Job 38 | 2 Corintios 8

Los diez mandamientos (Éxodo 20) antes eran memorizados por cada niño en todas las escuelas del mundo occidental. Esto servía para inculcar profundamente los principios del bien y del mal, los cuales contribuyeron a formar los cimientos de la civilización occidental. No se veían como diez recomendaciones, caprichos opcionales para gente educada. Incluso mucha gente que no creía que los diez mandamientos procediesen de Dios mismo (“Dios habló, y dio a conocer todos estos mandamientos” 20:1), los consideraba sin embargo como el más noble resumen que se pudiese imaginar de la clase de principios morales, privados y públicos, que hacen falta para la estructuración de una sociedad.

La importancia de los diez mandamientos se va socavando muy rápidamente en Occidente. Incluso muchos miembros de nuestras iglesias no pueden citar más de tres o cuatro de ellos. Pero es inconcebible que un creyente pensante no los memorice.

No obstante, es el contexto donde se entregaron lo que me ha inducido a hacer esta meditación. Los diez mandamientos fueron dados por Dios mediante Moisés a los israelitas en el tercer mes después de su liberación de la esclavitud en Egipto. Cuatro observaciones:

(1) Los diez mandamientos representan el momento culminante del pacto mediado por Moisés (19:5), entregado por Dios en Sinaí (Horeb). El resto del pacto tiene poco sentido sin ellos; los mismos diez mandamientos están cimentados por las demás estipulaciones de la alianza. Aunque hechos para durar, no se presentan como una serie de principios abstractos, sino que están formulados teniendo en cuenta los términos concretos de aquella cultura: por ejemplo, cuando se prohíbe codiciar el buey o el asno del prójimo.

(2) Los diez mandamientos comienzan recordando a la comunidad que Dios les redimió de la esclavitud: “Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de Egipto, del país donde eras esclavo” (20:2). Son su pueblo, no sólo a causa de la creación, no sólo debido de la alianza con Abraham, sino porque Dios les rescató de Egipto.

(3) Dios entregó los diez mandamientos en una exhibición aterradora de su poder. En una época anterior al holocausto nuclear, la experiencia más aterradora del poder eran las fuerzas de la naturaleza desencadenadas.

Aquí, la violencia de la tempestad, el sacudir de la tierra, los relámpagos, el ruido, el humo (19:16–19; 20:18) no sólo dio solemnidad al suceso, sino que sirvió para enseñar al pueblo el significado del temor reverente (20:19–20). El temor del Señor no sólo es el principio de la sabiduría (Prov 1:7), sino que impide que la gente peque contra Dios (Éxodo 20:20). Dios quiere que sepan que él los rescató, y también que sepan que no es un dios domesticado, que existe para ir dispensando alegremente un sinfín de bendiciones tribales. No es sólo un Dios bueno, sino también un Dios aterrador, magnífico.

(4) Al ser Dios tan aterrador, fue el mismo pueblo quien insistió que Moisés sea mediador entre Dios y ellos (20:18–19). Y esto prepara el camino para otro Mediador definitivo. (Deut 18:15–18).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 68). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Aliméntese con la Biblia!

 ¡Aliméntese con la Biblia!

Señor… Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón. – Jeremías 15:15-16

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. – 2 Timoteo 3:16

–Antonio: ¿Por qué se dice que la Biblia es la Palabra de Dios? ¡Sus escritores eran hombres!

–Roberto: Sí, pero escribían de parte de Dios, eran profetas, testigos de Dios.

–De acuerdo, ¡pero pudieron equivocarse!

–Eso es imposible, pues los creyentes que recopilaron sus escritos eran muy escrupulosos. Al reunir los libros que constituirían la Biblia, estaban convencidos de que estaban inspirados por Dios. Verificaron meticulosamente cada copia y velaban para no añadir ni quitar nada del texto de la Palabra de Dios.

–Al final hay que confiar en los demás.

–Todavía hay pruebas, independientes de los escritores. Por ejemplo, los libros de la Biblia se complementan formando una bella armonía. En su conjunto ofrecen, muchos siglos con antelación, una profecía completa sobre Cristo: su venida, su vida ejemplar, su muerte y su actual presencia junto a Dios.

–Sus argumentos son justos, pero yo tengo mis dudas…

–Es normal, la convicción de que la Biblia es la Palabra de Dios no proviene únicamente de pruebas intelectuales. Es dada por la fe: al recibirla como viniendo de Dios mismo, ella tocará su corazón. Léala a menudo, lentamente, orando, y verá que ella es viva, es decir, que ilumina el ser interior con esa luz divina que desvela todo lo que usted es ante Dios. También da lo que promete, sobre todo la gracia divina, la seguridad del perdón de Dios y de la vida eterna.

Ezequiel 4 – Hechos 15:36-16:10 – Salmo 31:14-20 – Proverbios 11:7-8

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Una esperanza viva

Una esperanza viva

3/8/2017

Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva. (1 Pedro 1:3)

Cuando Dios lo salvó y lo transformó a usted, le dio “una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible” (1 P. 1:4). Como resultado, los cristianos pueden vivir con la esperanza de esa herencia eterna.

¿Por qué es importante esa esperanza? Los incrédulos no confían en Él, de modo que no pueden esperar en Él. Pero como creyente usted ha visto que Dios ha sido fiel en el pasado y en el presente, y que le da la esperanza de que será fiel en el futuro. Y eso le da gloria.

Digámoslo de una manera sencilla: Dios es glorificado cuando usted confía en Él. Dios es glorificado cuando usted cree en Él. Y Él es glorificado cuando usted espera en su promesa futura. El Dios que le ha dado tan gran salvación es digno de su esperanza.

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Comienzo brutal

8 Marzo 2017

Comienzo brutal
por Charles R. Swindoll

Hechos 3:29-32

Hechos 8:1-3

Esto es algo que no debemos olvidar cuando estudiamos la vida de un hombre al que llamaban Pablo. También debemos prepararnos para algunas sorpresas. El primer retrato escrito de Pablo (a quien conocemos primero como Saulo de Tarso) es brutal y sangriento. Si un pintor lo retratara en un óleo, ninguno de nosotros quisiera tener ese cuadro en nuestra sala, porque el hombre se parece más a un terrorista que a un devoto seguidor del judaísmo.
Para horror nuestro, la sangre del primer mártir salpica la ropa de Saulo mientras está de pie consintiendo, como cómplice en el terrible asesinato.

Toda nuestra vida hemos adoptado por naturaleza una imagen mental cristianizada del apóstol Pablo. Después de todo, él es quien nos dio las dos epístolas a los Corintios. Escribió Romanos, la Carta Magna de la vida cristiana. También escribió la liberadora carta a los Gálatas exhortando tanto a ellos como a nosotros a vivir en la libertad que da la gracia de Dios. Asimismo escribió las cartas carcelarias y las pastorales, tan llenas de sabiduría, tan importantes por su riqueza. Basado en todo eso, usted pensaría que este hombre amó al Señor desde su nacimiento. ¡Qué va!

Pablo detestaba el nombre de Jesús. Tanto así, que se convirtió en un agresor declarado y violento, persiguiendo y asesinando a cristianos por lealtad al Dios del cielo. Aunque pueda parecer espantoso, no debemos olvidar nunca el infierno de donde vino, puesto que cuanto más entendamos su tenebroso pasado, más comprenderemos su profundo agradecimiento por la gracia.

El primer retrato de la vida de Pablo que aparece en las Sagradas Escrituras no es el de un pequeño bebé amorosamente sostenido en los brazos de su madre. Tampoco es el de un muchacho judío saltando y retozando con sus compañeros por las estrechas calles de Tarso. El retrato no es tampoco el de un joven e inteligente estudiante de la ley sentado fielmente a los pies de Gamaliel.

Esas imágenes solo nos harían pensar erróneamente que tuvo un pasado como de cuento de hadas. Más bien, lo conocemos por primera vez simplemente como “un joven que se llamaba Saulo” que fue partidario del terrible asesinato de Esteban, y que estando de pie “consentía en su muerte” (Hechos 7:58; 8:1).

Ese es el Pablo que necesitamos ver para apreciar en verdad las gloriosas verdades de las epístolas del Nuevo Testamento que escribió. No es de extrañar que después llegara a ser conocido como el “Apóstol de la gracia».

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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