¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

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Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. – 1 Corintios 15:54-57

alimentemos_el_alma¡Qué angustia sentimos cuando a uno de nuestros familiares o amigos le sobreviene una enfermedad grave! Empieza un combate de esperanza y miedo. El personal médico se moviliza y el ánimo parece renacer… pero, ¿hay cura? A veces sí, pero otras veces la enfermedad sigue su curso, y al fin llega la muerte… que parece obtener la victoria.

Entonces, ¿dónde está la esperanza con respecto a la muerte? 1 Corintios 15 habla primeramente de la resurrección de Jesucristo, de su victoria sobre la muerte. Luego afirma que todos los creyentes resucitarán con un cuerpo parecido al de Cristo, cuando vuelva por ellos. ¡La resurrección es la victoria, la esperanza! Entonces se cumplirá lo que está escrito en el versículo 54: “Sorbida es la muerte en victoria”.

La muerte alcanza a todos. Ella llena de temor e incertidumbre al que ignora que Jesucristo resucitó. Jesús da la victoria sobre la muerte a todos los que creen en él. Él sufrió en la cruz la condenación que merecíamos debido a nuestros pecados… Resucitó, después de haber sufrido todo el castigo en nuestro lugar. Todos los que creen son, pues, justificados, y todos sus pecados son perdonados.

Después de su muerte, los creyentes gozarán de la vida eterna con su Salvador en el paraíso. Pero para los que rehusaron creer en Cristo, “está establecido… que mueran… y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

1 Samuel 20:24-42 – Mateo 16:13-28 – Salmo 17:6-9 – Proverbios 5:7-14

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No parece justo

No parece justo

la-verdad-para-hoy

1/25/2017

 

alimentemos_el_almaPues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré. (1 Corintios 9:16-17)

Hay una historia de un misionero anciano que volvía a su país desde África. Iba en el mismo barco en el que viajaba el Presidente Teddy Roosevelt, que había estado en África de cacería. Cuando atracó el barco en Nueva York, las multitudes saludaban al presidente, pero el anciano misionero y su esposa bajaron del barco sin que nadie los notara.

“Eso no parece justo”, le dijo el misionero a su esposa en un tono más bien amargado. “Entregamos nuestra vida en África a fin de ganar almas para Cristo, y cuando llegamos a nuestro país, no hay recompensa alguna ni nadie va a recibirnos. El presidente mató algunos animales y recibe la bienvenida de un rey”. Mientras oraban antes de acostarse, el misionero sintió que el Señor le estaba diciendo: “¿Sabes por qué no has recibido todavía tu recompensa? Porque no estás en el cielo”.

Eso es lo que Pablo tenía en mente en su servicio espiritual. No quería recibir aclamación superficial o temporal. Estuvo dispuesto a esperar hasta llegar al cielo, su hogar definitivo, para recibir lo que Dios le había prometido. ¿Está usted dispuesto a esperar?

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Necesidad de gracia

25 Enero 2017

Necesidad de gracia
por Charles R. Swindoll

Job 15:1-35

alimentemos_el_almaElifaz se echa hacia atrás como pensando “¡Ya basta, Job, qué arrogancia!”, lo vuelve a mirar como diciendo otra vez: “¡Estás recibiendo exactamente lo que te mereces!” El estilo de comunicación que Elifaz utiliza no es raro en las personas que carecen de gracia. Es posible que no siempre sea tan brutal, pero, ¿no ha notado usted esa actitud cuando está cerca de personas que no muestran ninguna gracia? Si usted está en el suelo, le dan patadas. Si se está ahogando, le hunden más. Si está confundido, le complican la vida. Y si está casi acabado, le dan por perdido. Fuera de eso, son magníficas personas.

Es fácil olvidar la aflicción a la que Job estaba tratando de sobreponerse, la traumatizante muerte de sus hijos adultos. Dejar atrás el intenso sufrimiento que produce una muerte repentina exige un costo enorme.

No puedo evitar pensar en eso cuando veo a Job sentado allí y sufriendo eso, inundado por la pena, tratando al máximo de no creer lo que está escuchando que este hombre, que una vez fue su amigo, esté diciendo esas inmisericordes palabras. Me quedo pensando en algo: “Señor, si nos estás enseñando algo por medio del aguante de Job, enséñanos el valor de la gracia. Enséñanos cómo mostrar gracia. Enséñanos otra vez que la gracia es siempre pertinente. Que siempre se necesita. No solo la necesita un estudiante que está a punto de tomar un importante examen final. No solo una familia enlutada. Todos la necesitamos”.

La necesita la persona que se sentará a su lado en la iglesia el próximo domingo; la señora que está empujando ese carrito en el supermercado; la persona que pone gasolina en el tanque de su auto; el hombre que está detrás de usted en el cine, esperando para comprar su boleto; el estudiante que está frente a usted en la escuela. Usted no sabe lo que esa persona está viviendo. Si lo supiera, es muy posible que sintiera el impulso de mostrarle gracia o darle una palabra de aliento, aunque sea fugazmente. Recuerde esto, por favor: ¡la gracia es siempre pertinente, y siempre se necesita!

“Oh gracia admirable, ¡dulce es!”

La gracia es siempre pertinente, y siempre se necesita.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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La parábola de la oveja y las cabras

La parábola de la oveja y las cabras

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25 ENERO

Génesis 26 | Mateo 25 | Ester 2 | Hechos 25

alimentemos_el_almaLa parábola de la oveja y las cabras (Mateo 25:31–46) llama nuestra atención sobre los hambrientos, los sedientos, los desnudos, los enfermos y los encarcelados. Tiene mucho que decirnos en un mundo donde los pobres, los desgraciados y los menos afortunados pueden verse descartados con tanta facilidad, situados en la periferia de nuestro campo de visión. Aquí, Jesús, el Hijo del Hombre y el Rey, proclama: “Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, por mí lo hicisteis” (Mateo 25:40; ver también v. 45). ¿No significa esto que, de alguna manera, cuando servimos a los desgraciados servimos a Cristo? ¿No significa que esta se convierte en una marea característica – incluso la marea distintiva – de los verdaderos seguidores de Jesucristo?

Así es como se suele interpretar esta parábola, y lejos de mí llevar la contraria, puesto que siempre es de vital importancia que los que conocen y siguen al Dios Viviente exhiban esta vida en Dios mediante la compasión, el servicio y la abnegación. No cabe duda de que el resto de las Escrituras tienen muchísimo que decir acerca de nuestro compromiso con los pobres.

Sin embargo, es poco probable que este sea el meollo de la cuestión en esta parábola. Otra antigua corriente interpretativa es mucho más plausible. Hay dos elementos en la parábola que esclarecen el asunto. En primer lugar, Jesús insiste en que lo que hacían las ovejas y lo que no hacían las cabras se hacía o no hacía “por uno de mis hermanos” (25:40; ver también el v. 45). Resulta abrumadora la evidencia de que esta expresión no abarca a todos los que sufren, sino a los seguidores de Jesús que sufrían. El énfasis no está en la compasión en sus dimensiones genéricas, por mucha importancia que se dé a esta en otras partes, sino en la compasión mostrada hacia los seguidores de Jesús que padecen hambre o sed, que estén desnudos, enfermos o en la cárcel.

En segundo lugar, tanto las ovejas como las cabras (25:37–41, 44) se sorprenden al pronunciar Jesús su veredicto en función de la manera como ellos han tratado a los más humildes de sus hermanos. Si Jesús estuviese refiriéndose a la compasión en términos generales, es difícil comprender por qué esto produciría sorpresa. Lo importante aquí es la identificación por parte de Jesús con los que han recibido (o no han recibido) ayuda – y esta es una característica recurrente y permanente de la religión bíblica. Por ejemplo, cuando Saulo persigue a los cristianos, persigue a Jesús (Hechos 9:4). Los verdaderos seguidores de Jesús harán todo lo que esté a su alcance para ayudar a otros seguidores de Jesús, especialmente a los más humildes y más despreciados entre ellos; otros no sentirán ninguna inclinación especial en este aspecto. He aquí lo que separa las ovejas de las cabras (25:32–33).

Entonces, ¿cómo tratas a otros creyentes, incluso a los más humildes?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 25). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Una sociedad de cosas

Momento de Gracia

JMA

John MacArthur

Una Sociedad de Cosas

alimentemos_el_alma19 No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran[k] y roban; 20 sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;21 porque donde esté tu[l] tesoro, allí estará también tu[m] corazón. Mateo 6:19-21

Momento de Gracia es un programa radial de un minuto, en donde John McArthur aplica la verdad Bíblica a la vida diaria.

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Metamorfosis

Metamorfosis

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Así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial… Es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.- 1 Corintios 15:49, 53

alimentemos_el_almaLa oruga se encierra en el envoltorio protector de su crisálida. Podríamos pensar que es su ataúd. ¡Pero no es así! Por medio de una misteriosa metamorfosis, los tejidos de esa pequeña criatura viva van a desaparecer, ¡y luego, de una sustancia amorfa, saldrá una magnífica mariposa!

¡Qué extraordinarias transformaciones! El insecto que trepaba, ahora va a volar. Se alimentaba de hojas y ahora va a chupar el néctar de las flores. Como larva era un ser insignificante, pero como mariposa pasó a ser una de las bellezas de la naturaleza.

Al igual que para la oruga, nuestra vida en la tierra parece encerrarse en la tumba como la ninfa inerte en su capullo, pero, como la mariposa, los creyentes resucitarán con un cuerpo nuevo cuando el Señor venga, y estarán para siempre con él.

La Biblia compara el cuerpo a una semilla puesta en la tierra. El cuerpo “se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder” (1 Corintios 15:42-43). La gente escéptica que pregunta: “¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?”, es llamada necia (1 Corintios 15:35-36). La Biblia también dice que los incrédulos resucitarán para ser juzgados (Juan 5:29; Apocalipsis 20:12).

Aprendamos a leer el gran libro de la naturaleza. El Creador escondió en ella algunos de sus prodigiosos secretos y nos los revela para nuestra instrucción mediante imágenes como la de la mariposa.

1 Samuel 20:1-23 – Mateo 16:1-12 – Salmo 17:1-5 – Proverbios 5:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un corazón agradecido

Un corazón agradecido

la-verdad-para-hoy

1/24/2017

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros. (Filipenses 1:3)

alimentemos_el_almaUn corazón agradecido es esencial para el verdadero servicio espiritual. Si está tratando de servir al Señor sin gratitud en su corazón por lo que ha hecho por usted, entonces está sirviendo en la carne con motivos incorrectos. Alguien que es agradecido comprende que Dios tiene una razón para todo lo que ocurre. Alguien que sirve de forma externa, legalista o ritual no hallará muchas cosas por las cuales estar agradecido en su vida porque no es agradecido por las cosas que Dios ya ha hecho por él.

¿Tiene usted un corazón agradecido? ¿Se siente entusiasmado con acción de gracias por lo que Dios ha hecho? Si es así, entonces no sentirá amargura ni resentimiento hacia Dios ni hacia nadie más.

Hay mucho de qué estar agradecido. A menudo Satanás nos tienta diciéndonos: “Mereces algo mejor que eso. No tienes por qué estar agradecido”. Pero cuando él lo haga, cerciórese de recordar por cuántas cosas tiene que estar agradecido.

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Descubrimiento decepcionante

24 Enero 2017

Descubrimiento decepcionante
por Charles R. Swindoll

Job 14:1-22

alimentemos_el_almaSi Dios examina su vida, ¿la encontraría bien o haría un descubrimiento decepcionante? Yo no puedo hablar por usted, porque no lo sé. Pero sí sé que “es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno a malo” (2 Corintios 5:10). ¿Haría un descubrimiento decepcionante o la encontrará bien? Una pregunta difícil, razón por la cual le invito a considerar seriamente la pregunta.

Veamos Job 14:14: “Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré hasta que llegue mi relevo».

Esto es lo que me gustaría que usted considere: Cuando usted muera, ¿volverá a vivir? ¿Vivirá con el Señor, o estará alejado de su presencia para siempre? La alternativa es el cielo o el infierno. ¿Será la vida de dicha eterna, llena de gozo, de descanso y de las recompensas que aguardan al pueblo de Dios? ¿O será el castigo eterno, alejado de Dios y de todas las cosas que usted ama? Solo usted puede saberlo.

C. S. Lewis escribió, en su libro A Grief Observed (Una pena en observación), esto:
No hay ninguna otra doctrina que yo más quisiera quitar del cristianismo, que la doctrina del infierno, si eso estuviera en mi poder. Pero ella tiene todo el apoyo de las Escrituras, y especialmente de las palabras de nuestro Señor Jesucristo; ella siempre ha sido sostenida por la cristiandad, y tiene el apoyo de la razón.

C. S. Lewis no era un intelectual influenciable. Por lo tanto, sus palabras merecen ser consideradas seriamente. Los problemas tienen su manera de multiplicarse. Pero la buena noticia es que, y esto es cierto solo en esta vida, “el hombre… es corto de días y lleno de tensiones”.

Sin embargo, si usted decide ignorar esta oportunidad para tener esa esperanza, los otros resultados serán inimaginablemente espantosos. Si piensa en ello, esa clase de futuro hará parecer fáciles las pruebas de Job. ¿Quién desea tener un destino así? No haga eso.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

“Despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mateo 24:42).

“Despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”

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24 ENERO

Génesis 25 | Mateo 24 | Ester 1 | Hechos 24

alimentemos_el_almaEn medio de tiempos tempestuosos, los cristianos han caído a menudo en la tentación de fijar fechas para el retorno de Jesús – en casi todos los casos, diciendo que esto ocurriría dentro de una generación a partir de la fecha de la predicción. En Mateo 24:36–44, sin embargo, Jesús insiste en que el tiempo de este acontecimiento queda oculto. No podemos conocerlo, y no deberíamos intentar conocerlo.

Para ser más preciso, el texto dice dos cosas:

En primer lugar, no sólo se trata de un secreto que el Padre se guarda para sí sólo, sino que cuando se produzca el juicio será repentino, inesperado e irrevocable. Esta es la verdad que Jesús señala al compararlo con la llegada repentina del Diluvio: “La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé” (24:37). El punto que quiere enfatizar no es que la gente de los últimos tiempos sea tan mala como la gente que vivía en los tiempos del Diluvio. Esto puede que sea, o no, así, pero no es lo que Jesús enseña aquí. “Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca” (24:38). El Diluvio les sorprendió y los destruyó por completo. “Así será en la venida del Hijo del hombre” (24:39). “Estarán dos hombres en el campo: uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo: una será llevada y la otra será dejada.” (24:40–41). El fin de los tiempos será repentino e inesperado.

En segundo lugar, es lógico (“Por lo tanto…” 24:42) que los sirvientes fieles estén siempre listos. Evidentemente, el propietario de una vivienda en un barrio problemático ignora cuándo llegará un ladrón. Pero toma tales precauciones que siempre está preparado. De lo que se trata aquí no es de que el retorno de Jesús al final de los tiempos sea encubierto – como la llegada de un ladrón-, sino, más bien de que aunque desconocemos cuándo se producirá, de lo que sí podemos estar seguros es de que se producirá, y su pueblo debe estar preparado de la misma manera que el propietario de la vivienda ha de estarlo para la llegada del ladrón (la cual también ocurre en un momento imprevisible). “Por eso también vosotros debéis estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperéis” (24:44).

¿Qué os gustaría estar haciendo, diciendo, pensando o planificando cuando Jesús vuelva? ¿Qué no os gustaría estar haciendo, diciendo, pensando o planificando? Jesús nos dice que siempre nos mantengamos “despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (24:42).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 24). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El Apocalipsis

El Apocalipsis

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Dios… ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. – Hechos 17:30-31

alimentemos_el_almaEl Apocalipsis invadió nuestro imaginario contemporáneo. La ciencia ficción de los últimos años se complace en imaginar catástrofes ineludibles, cataclismos tan repentinos como destructores. Por supuesto, estas ficciones a menudo están alimentadas por acontecimientos que forman parte de la actualidad.

Todo este imaginario expresa la profunda angustia del hombre ante su futuro en un momento en el que todos los equilibrios del planeta están en peligro.

Pero la palabra «apocalipsis», cuyo verdadero sentido se ha ido perdiendo, es el nombre que recibe el último libro de la Biblia con un sentido preciso: Revelación. Fijémonos en el hecho de que Dios, cuya bondad, amor y gracia evocamos gustosamente, también se revela como el autor de terribles juicios. El sentido que hoy tiene la palabra «apocalipsis» viene precisamente de esos terribles juicios.

Dios es un Dios salvador; por medio de Jesucristo ofrece la salvación y el perdón a todo el que se arrepiente. Pero Dios también es un Dios de justicia y de verdad que detesta el pecado y no puede permanecer indiferente ante todas las formas de mal cometidas por una humanidad que vive sin él. Su paciencia se acabará, y las Escrituras afirman solemnemente que Dios juzgará al mundo. Hoy, el anuncio de estos juicios es una oportunidad para que cada uno piense en el fin del hombre y del mundo, y sobre su propia relación con el Dios salvador.

1 Samuel 19 – Mateo 15:21-39 – Salmo 16:7-11 – Proverbios 4:20-27