PERSONAS Y COSAS

PERSONAS Y COSAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-23

alimentemos_el_almaDios creó primero las cosas y al final las personas, para que estas últimas señoreen sobre aquellas. Fueron las tácitas palabras del Dios Creador: “Señoread sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todo lo que se mueva o arrastre sobre la tierra. Os lo he dado a vosotros para que estéis sobre ellas”. Sí. Dios quiso, en su plan original, que el ser humano gobierne sobre las cosas. La triste realidad actual es que este mandato se ha invertido de tal manera que hoy nosotros nos arrastramos a los pies de aquello que deberíamos gobernar. Las cosas nos sepultan y han llegado a ser más importantes, aún, que las personas. Muy a menudo amamos las cosas y usamos a las personas, cuando en realidad deberíamos estar usando las cosas y amando las personas. Tengo muchas “cosas” que hacer, decimos a diario. “¿Quién agarró mis cosas?”, preguntamos molestos. Este estado de afán y ansiedad fue anunciado por el mismo Señor en el Sermón de la Montaña, pero ha sido desatendido y lo sigue siendo también hoy. Olvidamos o ignoramos que cuando lleguen nuestros días tristes, la ancianidad, el momento de enfermedad o el desamparo, no serán las cosas que acumulamos sino las personas que amamos las que nos sostendrán y estarán allí, a nuestro lado, cuando todo haya perdido el sentido de la vida.

¿Podemos ser tan ciegos que perdemos de vista el valor de las personas que nos rodean y sobre valoramos a las cosas que nos marean?… Sí. Tristemente sí. Tarde, muchos reconocen que al lado de su cama de hospital, o en su soledad, no vendrá a visitarte tu carro último modelo, tu casa en la playa, el gerente del banco que lucró durante años con los intereses de tus ahorros, o el dueño del local de ropa de moda que tanto frecuentaste. Los que estarán a  tu lado serán las personas que amaste y preferiste dándole mayor honra durante tu vida.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Perdemos de vista el valor de las personas que nos rodean y sobre valoramos a las cosas que nos marean.

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HUMILLACIÓN DE LOS RICOS

HUMILLACIÓN DE LOS RICOS

la-verdad-para-hoy

10/22/2016

El que es rico, en su humillación.

Santiago 1:10

alimentemos_el_almaLos cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su “humillación”, como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios.

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EXALTACIÓN DE LOS POBRES

EXALTACIÓN DE LOS POBRES

la-verdad-para-hoy

10/21/2016

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.

Santiago 1:9

alimentemos_el_almaEl versículo de hoy es una orden de que el cristiano pobre se regocije. Un cristiano que es económicamente pobre tal vez no tenga nada en el mundo material de qué regocijarse, pero puede regocijarse en el conocimiento de que Dios lo está exaltando espiritualmente en su posición delante de Dios. Pudiera tener hambre, pero tiene el pan de vida. Pudiera tener sed, pero tiene el agua de vida. Pudiera ser pobre, pero tiene riquezas eternas. Pudiera no tener un hogar satisfactorio aquí, pero tiene un glorioso hogar en la vida venidera. En esta vida pudiera tener pruebas, pero Dios las está usando para perfeccionarlo y exaltarlo espiritualmente.

El cristiano desposeído puede aceptar sus pruebas gracias a la esperanza de recibir una herencia incorruptible e incontaminada que nunca se desvanecerá (1 P. 1:4). Las verdaderas riquezas nos pertenecen, de modo que la pobreza es una prueba de corta duración que puede resistirse cuando miramos hacia delante a un tiempo glorioso de exaltación.

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Sal de allí

21 Octubre 2016

1 Reyes 19:10-18

alimentemos_el_almaDios tuvo un encuentro con su siervo Elías en un momento en que este se encontraba desaminado y desesperado. Esto se llama misericordia en su mejor expresión, ilustrada por el Amo y el Señor mismo.

En primer lugar, Dios le permitió a Elías un tiempo de descanso y renovación. Ningún sermón, ningún reproche, ninguna acusación, ninguna humillación. No cayó ninguna centella del cielo que le dijera: “¡Qué aspecto tienes! ¡Levántate, inútil! ¡Ponte de pie! ¡Regresa de pie! ¡Regresa de inmediato a tu trabajo!”.

Por el contrario, Dios le dijo: “Tranquilo, hijo mío. Relájate. No has tenido una buena comida durante mucho tiempo.” Entonces le envió una torta de pan recién horneado y una botella de refrescante agua fría. Eso debió haberle traído agradables recuerdos de aquellos sencillos días que pasó junto al arroyo de Querit. ¡Qué grande es la misericordia de Dios!

La fatiga puede llevar a toda clase de pensamientos raros, haciéndonos creer una mentira. Elías estaba creyendo una mentira, en parte porque estaba agotado. Por eso, Dios le dio descanso y renovación, y Elías caminó después durante 40 días y 40 noches por las fuerzas que eso le proporcionó.

En segundo lugar, Dios se comunicó con Elías de una manera sensible. Le dijo: ¡Elías, levántate y sal de esa cueva! Allí hay mucha oscuridad, hombre, sal y párate en la luz. Ponte de pie sobre la montaña, delante de mí. Ese es el lugar donde vas a recibir confianza. Olvídate de Jezabel. Quiero que pongas tus ojos en mí. Ánimo, que yo estoy contigo y siempre lo estaré.”

La presencia de Dios no estuvo en el viento, ni en el terremoto ni en el fuego. Su voz vino a Elías en una suave brisa. Esos agradables y apacibles murmullos fueron como imanes invisibles, arrastrados por el viento, que sacaron a Elías de la cueva. ¿Ve lo que hizo Dios? Sacó a Elías de la cueva de la autoconmiseración y la depresión. Y una vez que Elías estuvo fuera de la cueva, Dios le preguntó de nuevo: “¿Qué haces aquí Elías?”

El Señor le mostró a Elías que este tenía todavía trabajo por hacer, que seguía habiendo un lugar para él. A pesar de lo desilusionado y agotado que estaba, continuaba siendo el siervo de Dios y el hombre que Él había elegido para “un tiempo como este” (Ester 4:14). Ante la queja de que estaba solo, Dios le dijo: “Aclaremos esto, Elías. Hay siete mil fieles que no se han inclinado ante Baal. En realidad, tú no estás solo. En cualquier momento que yo quiera, con solo un chasquido de mis dedos, puedo traer al frente a todo un batallón nuevo de mis soldados.” ¡Qué confianza le produjo todo eso!

 

La fatiga puede llevar a pensamientos raros, haciéndonos creer mentiras.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE

NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-21

alimentemos_el_almaEl capítulo tres y cuatro del evangelio según lo narra Mateo, están conectados entre sí por un hecho que nos deja una lección de vida fundamental en la lucha contra nuestro antiguo enemigo: Satanás. El capítulo tres está lleno de aprobación, aceptación y afecto. Es la voz de un Padre que se complace con la vida de su Hijo y lo manifiesta en público, como debe hacer todo padre orgulloso de su descendencia. “Este es mi Hijo, el Amado. En Él tengo total agrado”, dice Dios de su Ungido, Jesús. ¡Qué orgullo! Su padre le acaba de aprobar frente a miles de personas reunidas a orillas del río Jordán luego de su bautismo. El corazón de este joven, que apenas tenía treinta años, no paraba de latir de emoción antes de dormirse en su cama aquella noche, pensando en las escenas vividas durante el día. Pero pasaron cuarenta días y el contexto del capítulo cuatro ahora es muy diferente. Hambre extrema por un ayuno hasta el límite de lo humanamente posible, sed, la soledad del desierto y… ¡El Tentador que salió a tentar!, Satanás. “Si eres Hijo de Dios di que estas piedras se conviertan en pan”. “Si eres hijo de Dios”. Es como si le estuviese diciendo al Señor: “¿Y ahora?… Ahora no está tu Papá que te apoya, ni palomitas volando a tu alrededor. ¿No será que ya se olvidaron de ti?…Si en verdad tu Padre te ama tanto ¿por qué no te sustenta? Estás a punto de morirte de hambre y ¿qué hace Dios?… ¡Nada! Y si en verdad eres el Hijo amado podrías decir a estas piedras que se conviertan en pan…” Y si en verdad, si en verdad, si en verdad…

Cuestionando la Verdad. Lo hizo desde el Edén con Eva y lo continúa haciendo con toda aquella persona que se dispone  a obedecer La Palabra de Dios. Aquella Palabra que debe sustentarte en los momentos de mayor tentación, mayor, duda, mayor prueba y mayor soledad. Nunca olvides: No vivas solo del pan que te propone el engañador, ¡vive de toda la Palabra que Dios te declaró aquel día!

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Que el silencio de las tinieblas no te haga negar la Palabra revelada en Su luz.

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NO DUDEMOS

NO DUDEMOS

la-verdad-para-hoy

10/20/2016

El que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

Santiago 1:6-7

alimentemos_el_almaLa persona que duda y que no cree que Dios puede dar sabiduría es como el mar ondulante e intranquilo, que se mueve de un lado a otro con sus interminables olas, que nunca puede calmarse. No tiene sentido alguno que tal persona suponga que recibirá algo del Señor.

Cuando se enfrenta a una prueba, un incrédulo que dice conocer a Cristo dudará de Dios y se enojará con Él y finalmente se apartará de la iglesia. Un cristiano verdadero que es espiritualmente inmaduro pudiera reaccionar de igual manera porque reacciona emocionalmente ante sus circunstancias difíciles y no entiende plenamente a Dios. En medio de una prueba, no tendrá una actitud gozosa, una mente comprensiva, una voluntad dócil ni un corazón creyente. Parecerá incapaz de buscar la sabiduría de Dios y no estará dispuesto a aprovecharse de los recursos que Él ha provisto, sin conocer la solución de que puede disponer mediante la fiel y constante oración al Señor.

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Cuando la depresión ataca

20 Octubre 2016

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Cuando la depresión ataca
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 19:1-9

alimentemos_el_alma¿Por qué Elías tuvo miedo de las amenazas de Jezabel? ¿Por qué huyo de su permanente prioridad de servir a Dios y se escondió temeroso bajo la sombra de ese solitario árbol, en lo más recóndito del desierto?

En primer lugar porqué no estaba pensando de manera clara o realista. Estaba tan miope que no era capaz de pensar en el origen de esa amenaza. Pensemos en esto. La amenaza no había vendido de Dios, sino de un ser humano carnal e incrédulo que vivía su vida impía a años luz de Dios. Si Elías hubiera pensado de manera clara y realista, se habría dado cuenta de esto.

En segundo lugar, porque se separó de las relaciones que podían fortalecerlo.

En tercer lugar, porque se vio atrapado en la fama de una gran victoria. Nuestros momentos más vulnerables vienen, por lo general, después de una gran victoria, especialmente si esa victoria es una experiencia sublime con Dios. Ahí es cuando necesitamos prepararnos para defendernos del enemigo.

En cuarto lugar, porque estaba agotado física y emocionalmente. Elías había tenido una vida muy difícil durante años. Era un hombre perseguido, considerado por el rey como el enemigo público número uno. No hay dudas de que Elías había llegado al fin de sus fuerzas físicas y, con toda seguridad, emocionales, todo lo cual no podía sino debilitarlo espiritualmente. No sé si Elías estaba disgustado, pero lo que sí puedo decirle es que estaba agotado. Podemos oírlo en sus cansadas palabras: “¡Basta ya, oh SEÑOR! ¡Quítame la vida, porque yo no soy mejor que mis padres!”.

En quinto lugar, porque cayó en la autocompasión. La autocompasión es una emoción patética. Nos engaña. Exagera. Nos lleva a las lágrimas. Cultiva una mentalidad de víctima en nuestra mente. Y en el peor de los casos, puede llevarnos al punto de hacernos querer morir, que es exactamente lo que le sucedió a Elías.

Le abrimos la puerta a esa patética mentira, a esa autocompasión cuando no fijamos una norma no realista y luego no podemos estar a la altura de ella. La autocompasión ataca nuestra mente como una bestia y nos tritura con sus garras.

 

A veces nuestros momentos más vulnerables vienen después de una gran victoria.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

NO SÉ DÓNDE DEJÉ EL PARAGUAS

NO SÉ DÓNDE DEJÉ EL PARAGUAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-20

alimentemos_el_almaSomos propensos a usar el recurso de la oración como quien usa un paraguas en día de tormenta, luego ni recuerdo dónde le dejé. Son oraciones de emergencia, producto de esos momentos de crisis en que nos acordamos que Dios existe para olvidarle luego cuando todo pasó. Este tipo de oraciones solamente consigue lo que necesito hoy, ahora, ya, pero me priva de una bendición mayor, pues el propósito de orar, más que acercarme a las bendiciones que estoy esperando de Dios, me debe acercar al Dios de las bendiciones. Cuando mi piedad se reduce solamente a una comunicación apresurada con Dios porque estoy en apuros, no saco el provecho principal de ese momento.

“Cuando tú ores”, dijo Jesús, “entra en tu cuarto y cierra la puerta”. Nadie cierra la puerta si sabe que va a salir pronto. Él nos estaba advirtiendo sobre el peligro de este tipo de oraciones de emergencia. En cambio, cuando voy a su trono con un corazón inclinado antes que  mis rodillas inclinadas, descubro su Persona, su presencia inunda mi ser, y salgo de ese cuarto impregnado del aroma de la comunión íntima. El propósito de la oración es, primordialmente, transformar al que ora, y eso es tiempo dedicado. Moisés bajaba del monte después de interceder varios días por el pueblo de Israel y era tal el impacto de ese tiempo de comunión que su rostro resplandecía. Jesús, orando en otro monte, se transformó delante de Pedro, Jacobo y Juan. Esteban, orando, vio que el cielo se abría y su rostro parecía el de un ángel. ¿Cómo quedas luego de tu tiempo a solas con Dios? Tal vez todavía no has recibido lo que pediste, pero ya se hizo realidad en ti el versículo: “y la paz de Dios que no se puede explicar con palabras empieza a guardar vuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús”. Quizás la situación aun no cambió, pero la paz que llena tu ser es tal que te hace ver las cosas con otra óptica y a ti te parece como que todo cambia.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La oración debe acercarme más al Dios de las bendiciones que a las bendiciones de Dios.

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Discusión con algunos escribas y fariseos

Mateo 15-19

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Discusión con algunos escribas y fariseos

alimentemos_el_alma15 Entonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan. 3 Y respondiendo El, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? 4 Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre,” y: “Quien hable mal desu padre o de su madre, que muera[a].” 5 Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga asu padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, 6 no necesitará más honrar[b] a su padre o a su madre[c].” Y asíinvalidasteis la palabra[d] de Dios por causa de vuestra tradición. 7 ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo:

8 “Este pueblo con los labios me honra,
pero su corazon esta muy lejos de mi.
9 “Mas en vano me rinden culto,
enseñando como doctrinas preceptos de hombres.”

Lo que contamina al hombre

10 Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: 11 no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. 12 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron[e] cuando oyeron tus palabras[f]? 13 Pero El contestó y dijo: Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos[g]. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos la parábola. 16 Y El dijo: ¿También vosotros estáis aún faltos de entendimiento?17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago[h] y luego se elimina[i]? 18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.

Jesús sana a la hija de una cananea

21 Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada. 23 Pero El no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela[j], pues viene gritando tras nosotros. 24 Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Pero acercándose ella, se postró[k] ante El, diciendo: ¡Señor, socórreme!26 Y El respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos. 27 Pero ella dijo: Sí, Señor; pero[l] también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento[m].

Jesús sana a muchos junto al mar de Galilea

29 Y pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y El los sanó;31 de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados[n], los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.

Alimentación de los cuatro mil

32 Entonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino.33 Y los discípulos le dijeron*: ¿Dónde conseguiríamos nosotros en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande? 34 Jesús entonces les dijo*:¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y El mandó a la multitud que se recostara en el suelo; 36 y tomó los siete panes y los peces; y después de dar gracias, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 37 Y comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 38 Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Y después de despedir a la muchedumbre, subió a la barca y fue a la región de Magadán[o].

Fariseos y saduceos piden señal

16 Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba[p] le pidieron que les mostrara una señal[q] del cielo. 2 Pero respondiendo El, les dijo: [r]Al caer la tarde decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo.” 3 Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador.” ¿Sabéis discernir el aspecto[s] del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos? 4 Una generación perversa y adúltera busca señal[t], y no se le dará señal[u], sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.

La levadura de los fariseos y saduceos

5 Los discípulos, al pasar al otro lado, se habían olvidado de tomar panes. 6 Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. 7 Y ellos discutían entre sí, diciendo: Lo dice porque no tomamos panes. 8 Pero Jesús, dándose cuenta, dijo: Hombres de poca fe, ¿por qué discutís entre vosotros que no tenéis pan? 9 ¿Todavía no entendéis ni recordáis los cinco panes para los cinco mil, y cuántas cestas recogisteis? 10 ¿Ni los siete panes para los cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? 11 ¿Cómo es que no entendéis que no os hablé de los panes? Pero guardaos de la levadura de los fariseos y saduceos. 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.

La confesión de Pedro

13 Cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.15 El les dijo*: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo[v], el Hijo del Dios viviente. 17 Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Yo también te digo que tú eres Pedro[w], y sobre esta roca[x] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades[y] no prevalecerán contra ella. 19 Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será[z] atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será[aa]desatado en los cielos. 20 Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que El era el Cristo[ab].

Jesús anuncia su muerte y resurrección

21 Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar[ac] a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. 22 Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios[ad], Señor! Eso nunca te acontecerá[ae]. 23 Pero volviéndose El, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí[af], Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Condiciones para seguir a Jesús

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque el que quiera salvar su vida[ag], la perderá; pero el que pierda su vida[ah] por causa de mí, la hallará. 26 Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? 27 Porque el Hijo del Hombreha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensara a cada uno segun su conducta. 28 En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su reino.

La transfiguración

17 Seis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo[ai] y a Juan su hermano, y los llevó* aparte a un monte alto; 2 y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 3 Y he aquí, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con El. 4 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí; si quieres, haré aquí tres enramadas[aj], una para ti, otra[ak] para Moisés y otra[al] para Elías. 5 Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y[am]una voz salió de la nube, diciendo: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; a El oíd. 6 Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor. 7 Entonces se les acercó Jesús, y tocándolos, dijo:Levantaos y no temáis. 8 Y cuando alzaron sus ojos no vieron a nadie, sino a Jesús solo.

Elías y Juan el Bautista

9 Mientras descendían del monte, Jesús les ordenó, diciendo: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos. 10 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? 11 Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; 12 pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron[an] todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos. 13 Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

Jesús sana a un muchacho epiléptico

14 Cuando llegaron a la multitud, se le acercó un hombre, que arrodillándose delante de El, dijo: 15 Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico[ao] y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.16 Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá. 18 Y Jesús lo reprendió y el demonio salió de él, y el muchacho quedó curado desde aquel momento[ap].

19 Entonces los discípulos, llegándose a Jesús en privado, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? 20 Y El les dijo*: Por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible. 21 [aq]Pero esta clase no sale sino con oración y ayuno.

Jesús anuncia otra vez su muerte

22 Mientras andaban juntos por Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres. 23 Y le matarán, y al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron mucho.

Pago del impuesto del templo

24 Cuando llegaron a Capernaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el impuesto de dos dracmas[ar] y dijeron: ¿No paga vuestro maestro las dos dracmas? 25 El dijo*: Sí. Y cuando él llegó a casa, Jesús se le anticipó[as], diciendo:¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes cobran tributos o impuestos los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños? 26 Y cuando respondió: De los extraños, Jesús le dijo: Entonces los hijos están exentos[at]. 27 Sin embargo, para que no los escandalicemos[au], ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que salga[av]; y cuando le abras la boca hallarás un estáter[aw]; tómalo y dáselo por ti y por mí.

El mayor en el reino de los cielos

18 En aquel momento[ax] se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos? 2 Y El, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: En verdad os digo que si no os convertís[ay] y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y el que reciba a un niño como éste[az] en mi nombre, a mí me recibe. 6 Pero al que haga tropezar[ba] a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.

¡Ay de los que son piedras de tropiezo!

7 ¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Y si tu mano o tu pie te es ocasión de pecar[bb], córtatelo y échalo de ti; te es mejor entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasión de pecar[bc], arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno[bd] de fuego.

10 Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. 11 [be]Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido.

Parábola de la oveja perdida

12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada? 13 Y si sucede que la halla, en verdad os digo que se regocija más por ésta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. 14 Así, no es la voluntad de[bf] vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos.

Sobre la exhortación y la oración

15 Y si tu hermano peca[bg], ve y repréndelo a solas[bh]; si te escucha, has ganado a tu hermano. 16 Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para quetoda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. 17 Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos[bi]. 18 En verdad os digo: todo lo que atéis[bj] en la tierra, será[bk] atado en el cielo; y todo lo que desatéis[bl] en la tierra, será[bm] desatado en el cielo. 19 Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por[bn]mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Importancia del perdón

21 Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? 22 Jesús le dijo*: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Parábola de los dos deudores

23 Por eso, el reino de los cielos puede compararse[bo] a cierto[bp] rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Y al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos[bq]. 25 Pero no teniendo él con qué pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y así pagara la deuda. 26 Entonces el siervo cayó postrado ante él, diciendo: “Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.” 27 Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda. 28 Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía cien denarios[br], y echándole mano, loahogaba, diciendo: “Paga lo que debes.” 29 Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo y te pagaré.” 30 Sin embargo, él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara lo que debía.31 Así que cuando vieron sus consiervos lo que había pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su señor todo lo que había sucedido. 32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo*: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. 33 “¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?” 34 Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón[bs] cada uno a su hermano.

Jesús en Judea

19 Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, partió de Galilea y sefue a la región de Judea, al otro lado del Jordán; 2 y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

Enseñanza de Jesús sobre el divorcio

3 Y se acercaron a El algunos fariseos para probarle, diciendo: ¿Es lícito a un hombre divorciarse de[bt] su mujer por cualquier motivo? 4 Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varon y hembra, 5 y añadió: “Por esta razon el hombre dejara a su padre y a su madre y se unira a su mujer, y los dos seran una sola carne”? 6 Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe. 7 Ellos le dijeron*: Entonces, ¿por qué mandó Moisés darle carta de divorcio y repudiarla?8 El les dijo*: Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió divorciaros de[bu] vuestras mujeres; pero no ha sido así desde el principio. 9 Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de[bv] su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete[bw] adulterio[bx]. 10 Los discípulos le dijeron*: Si así es la relación del hombre con su mujer, no conviene casarse. 11 Pero El les dijo: No todos pueden aceptar este precepto, sino sólo aquellos a quienes les ha sido dado. 12 Porque hay eunucos que así nacieron desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y también hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, quelo acepte.

Jesús bendice a los niños

13 Entonces le trajeron algunos niños para que pusiera las manos sobre ellos y orara; y los discípulos los reprendieron. 14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos[by] es el reino de los cielos. 15 Y después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.

El joven rico

16 Y he aquí se le acercó uno y dijo: Maestro, ¿qué bien haré para obtener la vida eterna? 17 Y El le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Sólo Uno es bueno; pero si deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 El le dijo*: ¿Cuáles? Y Jesús respondió: No mataras; no cometeras adulterio; no hurtaras; no daras falso testimonio; 19 honra a tu padre y a tu madre; y amaras a tu projimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo*: Todo esto lo he guardado; ¿qué me falta todavía?21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme. 22 Pero al oír el joven estas palabras[bz], se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.

Peligro de las riquezas

23 Y Jesús dijo a sus discípulos: En verdad os digo que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. 24 Y otra vez os digo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 25 Al oíresto, los discípulos estaban llenos de asombro, y decían: Entonces, ¿quién podrá salvarse? 26 Pero Jesús, mirándolos, les dijo: Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible. 27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué, pues, recibiremos[ca]?28 Y Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre[cb], o hijos o tierras por mi nombre, recibirá cien[cc] veces más, y heredará la vida eterna.30 Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.

Notas al pie:

  1. Mateo 15:4 Lit., muera a muerte
  2. Mateo 15:6 I.e., en el sentido de socorrer
  3. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos no incluyen: o a su madre
  4. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos dicen: la ley
  5. Mateo 15:12 O, fueron ofendidos
  6. Mateo 15:12 Lit., la palabra
  7. Mateo 15:14 Varios mss. antiguos no incluyen: de ciegos
  8. Mateo 15:17 Lit., vientre
  9. Mateo 15:17 Lit., se echa en la letrina
  10. Mateo 15:23 Lit., Despídela
  11. Mateo 15:25 O, adoró
  12. Mateo 15:27 Lit., porque
  13. Mateo 15:28 Lit., desde aquella hora
  14. Mateo 15:31 O, sanos
  15. Mateo 15:39 Algunos mss. posteriores dicen: Magdala
  16. Mateo 16:1 Lit., tentándole
  17. Mateo 16:1 O, un milagro
  18. Mateo 16:2 Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 2 y el vers. 3
  19. Mateo 16:3 Lit., la faz
  20. Mateo 16:4 O, milagro
  21. Mateo 16:4 O, milagro
  22. Mateo 16:16 I.e., el Mesías
  23. Mateo 16:18 Gr., Petros; i.e., una piedra
  24. Mateo 16:18 Gr., petra; i.e., una piedra grande
  25. Mateo 16:18 I.e., los poderes de la muerte
  26. Mateo 16:19 O, habrá sido
  27. Mateo 16:19 O, habrá sido
  28. Mateo 16:20 I.e., el Mesías
  29. Mateo 16:21 Lit., a mostrar
  30. Mateo 16:22 Lit., (Dios tenga) misericordia de ti
  31. Mateo 16:22 Lit., será
  32. Mateo 16:23 Lit., Ponte detrás de mí
  33. Mateo 16:25 O, alma
  34. Mateo 16:25 O, alma
  35. Mateo 17:1 O, Santiago
  36. Mateo 17:4 O, tiendas sagradas
  37. Mateo 17:4 Lit., una
  38. Mateo 17:4 Lit., una
  39. Mateo 17:5 Lit., y he aquí
  40. Mateo 17:12 Lit., hicieron en él o hicieron en su caso
  41. Mateo 17:15 Lit., lunático
  42. Mateo 17:18 Lit., aquella hora
  43. Mateo 17:21 Los mss. más antiguos no incluyen este vers.
  44. Mateo 17:24 Impuesto para sostener el templo, equivalente a dos denarios, o sea dos días de sueldo
  45. Mateo 17:25 I.e., anticipó lo que Pedro le iba a decir
  46. Mateo 17:26 O, libres
  47. Mateo 17:27 O, no sea que los ofendamos
  48. Mateo 17:27 Lit., suba
  49. Mateo 17:27 O, siclo; i.e., moneda equivalente a cuatro dracmas
  50. Mateo 18:1 Lit., aquella hora
  51. Mateo 18:3 Lit., os volvéis
  52. Mateo 18:5 Lit., a un tal niño
  53. Mateo 18:6 O, escandalice
  54. Mateo 18:8 Lit., tropezar
  55. Mateo 18:9 Lit., tropezar
  56. Mateo 18:9 Gr., guéenna
  57. Mateo 18:11 La mayoría de los mss. antiguos no incluyen este vers.
  58. Mateo 18:14 Lit., delante de
  59. Mateo 18:15 Muchos mss. agregan: contra ti
  60. Mateo 18:15 Lit., entre tú y él solos
  61. Mateo 18:17 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos
  62. Mateo 18:18 O, prohibáis
  63. Mateo 18:18 O, habrá sido
  64. Mateo 18:18 O, permitáis
  65. Mateo 18:18 O, habrá sido
  66. Mateo 18:19 Lit., de
  67. Mateo 18:23 Lit., fue comparado
  68. Mateo 18:23 Lit., un hombre
  69. Mateo 18:24 Un talento equivale aprox. a 21.6 kg. de plata
  70. Mateo 18:28 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  71. Mateo 18:35 Lit., de vuestros corazones
  72. Mateo 19:3 O, repudiar a
  73. Mateo 19:8 O, repudiar a
  74. Mateo 19:9 O, repudie a
  75. Mateo 19:9 Algunos mss. antiguos dicen: la hace cometer
  76. Mateo 19:9 Algunos mss. antiguos agregan: y el que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio.
  77. Mateo 19:14 O, de los tales
  78. Mateo 19:22 Lit., la palabra
  79. Mateo 19:27 Lit., habrá para nosotros
  80. Mateo 19:29 Muchos mss. agregan: o mujer
  81. Mateo 19:29 Algunos mss. dicen: muchas
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PIDA CON FE

PIDA CON FE

10/19/2016

la-verdad-para-hoy

Pero pida con fe, no dudando nada.

Santiago 1:6

alimentemos_el_almaUn creyente debe pedir sabiduría con plena confianza en Dios. Si le falta sabiduría, la culpa no es de Dios. Si no comprende su prueba, por qué murió su cónyuge, el deterioro de su salud, sus problemas económicos, por qué tiene problemas con su automóvil, con su trabajo o con sus hijos, entonces es probable que no le haya pedido a Dios con fe constante que le dé sabiduría.

Tal vez haya orado con falta de sinceridad y con motivos incorrectos como aquellos a quienes Santiago censuró al pedir solo para sus deleites (4:3). Quizá no esté orando de acuerdo con 1 Timoteo 2:8, que dice que oremos “sin ira ni contienda”, y duda que Dios pueda ayudarlo o esté dispuesto a hacerlo.

La fe constante sencillamente cree que Dios es un Dios soberano y amoroso que suplirá todo lo necesario para comprender la prueba y poder resistirla. Cualquiera que sea la prueba, puede creer que Dios la permitió para su propósito divino y para la madurez espiritual de usted.

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