7 – La permanencia del matrimonio

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

7 – La permanencia del matrimonio

DAVID LOGACHO

Es grato para nosotros compartir este tiempo junto a Usted, amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos mostrará que la permanencia del matrimonio es otra característica de la vida auténticamente cristiana.

En el libro titulado “Ocaso y Caída del Imperio Romano”, escrito en 1787 por Edward Gibon, aparecen las razones para el deterioro y posterior caída del Imperio Romano. Son cinco. Primero, el descomunal crecimiento del divorcio, se tenía en poco la dignidad y santidad del hogar, el cual es la base de la sociedad humana. Segundo, el incremento descontrolado de impuestos para financiar comida y circo libre para el populacho. Tercero, la alocada búsqueda de placer, los deportes se volvieron cada vez más exóticos y brutales. Cuarto, la construcción de armamento sofisticado, cuando el verdadero enemigo estaba adentro: la decadencia de la gente. Quinto, la ruina de la religión, la fe se convirtió en un mero formalismo, se perdió el contacto con la realidad y demostró ser incapaz de guiar a la gente. Qué interesante, todas y cada una de estas razones están presentes en la sociedad en la cual nos ha tocado vivir. Todo parece indicar que el mundo en general va encaminándose rápidamente a su propia destrucción. Hoy nos ocuparemos de una de las razones. Me refiero al descomunal incremento del divorcio. En algunas partes del mundo, las estadísticas muestran que el número de divorcios por año supera al número de matrimonios por año. El divorcio ha llegado a ser la solución ideal para todo tipo de desavenencia en el hogar. Si el marido llega tarde de su trabajo sin una razón convincente, la esposa le amenaza con el divorcio. Si la esposa aumenta unos cuantos kilos de peso, el esposo le amenaza con el divorcio. Se ha llegado al mismo plano que estuvieron los matrimonios en el primer siglo, cuando un esposo podía escribir una carta de divorcio y divorciarse de su esposa porque ella puso demasiada sal en la sopa, o porque ella se volvió vieja y gorda, o porque a él no le gustaba la suegra, o porque ella salió sola de su casa. Prácticamente cualquier razón era causa válida para el divorcio. Así es hoy en día. El divorcio está acabando con la sociedad. Pero otra de las características de la vida auténticamente cristiana es la total y absoluta fidelidad al compromiso matrimonial. Alguien ha dicho muy acertadamente que jamás comprenderemos lo que es el divorcio hasta que no comprendamos lo que es el matrimonio. De modo que permítame rápidamente mostrar lo que es el matrimonio. La Biblia enseña que el matrimonio fue establecido por Dios. Instantes después que Dios creó a la mujer y la trajo al hombre, Dios pronunció palabras cargadas de significado acerca del matrimonio. Génesis 2:24 dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Así es como Dios establece el matrimonio para la posteridad. Varias cosas son dignas de notarse. Número uno, debe haber un cambio en la relación de los cónyuges con sus respectivos padres. Dios ha dicho que el hombre, y por implicación, la mujer también, debe dejar padre y madre. Ese verbo dejar significa: soltar, dejar ir, cortar. Para que un hombre y una mujer puedan vivir juntos, no es cuestión de que solamente se amen y los dos quieran compartir juntos sus vidas. Según el mandato de Dios, es necesario que los dos dejen padre y madre. Esto significa soltar a sus padres, dejar ir a sus padres, cortar el vínculo que hasta ese momento han tenido con sus padres. No estoy diciendo que deben ignorar a sus padres. Se trata más bien de un cambio en la relación con ellos. Dejan de ser hijos de familia y pasan a ser esposos o esposas, según el caso. Muchas parejas se ahorrarían cantidad de problemas si tan solo pusieran en práctica este importante principio de dejar padre y madre. Número dos, el matrimonio es heterosexual. Es decir, entre un hombre y una mujer. Dios creó una mujer para un hombre. Esto desecha el matrimonio entre dos hombres o entre dos mujeres, algo que tristemente va cobrando fuerza en la sociedad moderna. Número tres, el matrimonio es monógamo. Un hombre con una mujer. No un hombre con más de una mujer, ni una mujer con más de un hombre. La poligamia no tuvo jamás lugar en el modelo de Dios para el matrimonio. Número cuatro, el matrimonio es indivisible. Dios dijo que cuando un hombre se une a su mujer, los dos llegan a ser una sola carne. Esta es una obra creativa de Dios. Es realmente un milagro. Dios toma a dos personas, distintas entre ellas, cada una con su propia personalidad, y hace de ellas una sola entidad llamada matrimonio. Esta entidad es indivisible. Jesús ratificó este concepto cuando al ser consultado por los fariseos acerca del divorcio, dijo lo siguiente según Marcos 10:7-9 “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Estas palabras deben quedar resonando en los oídos de los que somos casados: Así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe, o no lo divorcie el hombre. Este es el modelo establecido por Dios para el matrimonio. Cuando uno compara este modelo para el matrimonio, con lo que es el matrimonio hoy en día, es inevitable hacerse la pregunta: ¿Qué fue lo que pasó para que la mayoría de los matrimonios sean lo que son en la actualidad? Bueno, lo que pasó fue que en los albores mismos de la humanidad irrumpió el pecado en la creación. Una de las funestas consecuencias del pecado fue un desplome del modelo de Dios para el matrimonio. Tanto esposo como esposa alentó la intromisión de sus respectivos padres en la relación matrimonial. El esposo comenzó a maltratar a su esposa, tanto física como emocionalmente. La esposa desarrolló un arraigado deseo por dominar a su esposo y al hogar en general. Tanto esposa como esposo llegó a pensar que sería más feliz si se hubiera casado con otra persona y eso condujo a la infidelidad tanto en él como en ella. El hombre se creyó con derecho de tener más de una esposa. Eventualmente el divorcio llegó a ser una práctica común entre los casados. El divorcio es contrario a la voluntad de Dios por varias razones. Primero, porque atenta contra la unidad creada por Dios cuando un hombre y una mujer se casa. Por eso Jesús dijo: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Segundo, porque es la máxima expresión de deslealtad del hombre o de la mujer. Así fue como Dios catalogó los divorcios. Malaquías 2:13-16 dice: “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales” Por tres ocasiones en este corto pasaje bíblico aparece la palabra “desleales” El divorcio es una manifestación de deslealtad por parte del que se divorcia. Tercero, el divorcio afecta severamente a todos los miembros del hogar. Los padres divorciados tienen que vivir con heridas emocionales y espirituales que son muy difíciles de sanar. Pero quienes más sufren la consecuencia de un divorcio son los hijos. Hijos de padres divorciados tienen que vivir con temores, con inseguridad, con odio, con resentimiento. Muchos hijos de padres divorciados imitan a sus padres cuando llegan a casarse y terminan por divorciarse también ellos. La vida auténticamente cristiana se caracteriza por apoyar la permanencia del matrimonio. Los problemas, o los conflictos, o las diferencias entre esposos son inevitables. Más aún, son necesarios para el fortalecimiento y madurez de la relación entre esposos. Los problemas matrimoniales no se resuelven con el divorcio. Los problemas matrimoniales se resuelven cuando en una atmósfera de amor y reconciliación se los enfrenta con madurez, buscando la dirección del Señor para resolverlos. Pretender echar mano del divorcio para zanjar un conflicto doméstico es equivalente a pensar que la solución para una uña infectada es la amputación del brazo. Cuánta razón tiene Jesucristo cuando dice: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Si su matrimonio está atravesando por aguas tormentosas, no se desespere, no se precipite pensando en un divorcio. Busque la dirección de Dios, busque el asesoramiento de algún creyente maduro en la fe, tienda puentes de comunicación con su esposa o esposo y enfrente los problemas para buscar una solución aparte del divorcio. Si su matrimonio está bien hasta ahora, agradezca a Dios por eso y comprométase delante de Dios a mantener la unidad de su matrimonio. Recuerde siempre que una característica de la vida auténticamente cristiana es un apoyo total a la permanencia del matrimonio.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

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9/11 – Has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

9/11 – Has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando

William MacKenzie

Nota del editor: Este es el noveno capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

El ataque de la mosca azul es una verdadera preocupación para un pastor. Causa debilidad y finalmente la muerte en los animales afectados. La mosca pone sus huevos en la oveja, y en veinticuatro horas, las larvas penetran la piel, se multiplican y pronto la oveja se enferma. Trabajando con nuestro propio rebaño, puedo ver una oveja angustiada por esta aflicción, pero, afortunadamente, hay un tratamiento: un ungüento. Una pomada medicada se vierte en la cabeza y la espalda del animal.

A menudo pensamos en David el pastor en relación con los pastos verdes del Salmo 23. Sin embargo, David necesitaba tratar enfermedades en su rebaño. También habría visto cómo las larvas o los gusanos eran como su propio pecado, llevándolo a la muerte.

David necesitaba el remedio divino; nosotros también. Qué maravilloso que Jesús nos dice en Juan 10 que el Buen Pastor da Su vida por las ovejas. Él ha provisto el remedio a un costo incalculable. Hechos 20:28 nos dice de la iglesia: «la cual Él compró con Su propia sangre».

Qué maravilloso que Jesús nos dice en Juan 10 que el Buen Pastor da Su vida por las ovejas.

El pastor no solo lucha con la enfermedad, sino también con la oveja misma. En el Salmo 51, David le suplica al Señor: «que se regocijen los huesos que has quebrantado». Como pastor judío caminando delante de su rebaño, David se daría cuenta cuando un cordero se desviaba. Primero, él arrojaría su cayado para traerlo de vuelta, pero si el cordero se alejaba nuevamente, David tendría que romperle una pata. Enseguida la vendaría y llevaría el cordero en sus brazos, y finalmente lo colocaría a sus pies, donde permanecería cerca de su pastor. Esta dura experiencia fue provocada por el bien del cordero. Qué hermosa imagen de castigo. Cuando Dios nos amonesta a nosotros, Sus hijos, debemos reconocer que Él es bueno en todo lo que hace.

El aceite de unción también significa alegría. Se nos recuerda esto en Isaías 61:1-3. ¿Quién trae buenas noticias a los pobres? ¿Quién venda a los quebrantados de corazón, proclama la libertad a los cautivos, dando «aceite de alegría en vez de luto»? Seguramente este es el Ungido, el Señor Jesús. Es mientras lo consideramos a Él que tenemos alegría y regocijo. De lo contrario, estamos cansados ​​y débiles en nuestras mentes.

El salmo 133 compara la unidad a un aceite precioso que se vierte sobre la cabeza del sacerdote Aarón. La unidad es preciosa. Necesitamos amar y desear bien a «todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo» (1 Co 1:2). Si Cristo nos incluye a todos en Su amor y oraciones, ¿cómo podemos nosotros excluir a los demás? El aceite puede suavizar las aguas turbulentas; el aceite sustenta.

Recuerdo a un pastor africano que presentaba la imagen de Dios sosteniendo una copa de maldición y una copa de bendición. Seguramente, la bendición sería para el Hijo por quien tenía afecto eterno y la copa de la maldición sería para Sus criaturas que habían pecado contra Él. Pero no, el Hijo tomó la maldición para que los pecadores tuvieran la bendición. Necesitamos beber de esa copa una y otra vez, y como nuestro Señor se deleita en la misericordia, amamos encontrarnos con Él allí.

El salmista hace una pregunta importante en el Salmo 116:12: «¿Qué daré al Señor por todos Sus beneficios para conmigo?» La respuesta implícita es dulce: «Tendré más de lo mismo». Nuestra necesidad de satisfacción nunca será suplida por los bienes o el reconocimiento de este mundo. Stephen Charnock, el puritano, lo expresó bien cuando dijo: «Nada menos que Cristo puede satisfacer, y cuando lo encuentres, no se puede desear nada más».

Mi esposa y yo nos reunimos con un pastor retirado recientemente que nos habló de su fragilidad e incapacidad para viajar de vacaciones o para eventos de la iglesia, pero nos repitió, con gozo en su corazón, el poema de John Newton:

De Polo a Polo deja que otros vaguen
Y busca en vano la bienaventuranza
Mi alma está satisfecha en casa
El Señor es mi porción.

Margaret era el miembro más silencioso del estudio bíblico de Alec Motyer. Cuando se le preguntó: «¿Cómo podemos tener un impacto en el mundo que nos rodea?» Margaret simplemente dijo: «Paz». Alguien dijo: «Cuéntanos más». Ella respondió: «Hay once pisos en este edificio. Todos enfrentan las dificultades, desafíos y pruebas de la vida. Lo que mis vecinos deben ver es que nosotros enfrentamos los mismos problemas pero disfrutamos de una paz inquebrantable». La copa de Margaret estaba rebosando. Esta singularidad haría que nuestro testimonio fuera magnético para una sociedad con problemas.

En la cruz, Jesucristo sufrió una agonía y un rechazo incalculables. Esto no fue por algo malo que hubiera hecho, sino más bien por amor a Su Padre y por aquellos cuyo pecado estaba llevando. Sin embargo, Su copa se estaba rebosando; Él tenía paz inquebrantable. El centurión vio esto y exclamó: «En verdad éste era Hijo de Dios» (Mt. 27:54). Que eso sea lo que profesemos hoy mientras reconocemos la unción de nuestra cabeza con aceite y el rebosamiento de nuestra copa.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
William MacKenzie
William MacKenzie
William MacKenzie es cofundador y director general de Christian Focus Publications en Fearn, Escocia.

J17 – Cualificación

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J17 – Cualificación

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/cualificacion/

Carmen Espaillat: En una carta el apóstol Santiago se refirió a sí mismo como un siervo. Nancy Leigh DeMoss dice “esto es una increíble manera de seleccionar las palabras”.

Nancy Leigh DeMoss: ¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, pusieras lo que es verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera, «¿Sabes quién soy yo? Crecimos juntos, Jesús y yo”.

Pero él no dijo eso. Su mayor logro a la fama, lo que más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo, un esclavo de Jesucristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y conferencista Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“El joven actor transpira confianza en sí mismo, dando pasos largos entrando a la habitación. . . «

Abre cualquier periódico y verás que el éxito se define de una manera determinada.

“En el basquetbol, la posición base del equipo no tiene miedo de jactarse de sus hazañas en la cancha. . . «

Parece que todo el mundo está tratando de crear una biografía impresionante. Pero hay un concepto importante que se olvida con demasiada frecuencia cuando se habla de credenciales —el concepto de servicio. Aquí está Nancy para explicar.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han tenido que llenar un currículum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayoría de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currículum, probablemente querrían saber tus cualificaciones para ese trabajo. ¿Qué has hecho? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compañía o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ¿qué cualificaciones tiene? ¿Puede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar alguien.

Si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que están casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. Sé que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que están todavía en la secundaria y no han elegido un esposo todavía, pero es probable que desde el momento que tenían como cuatro años de edad tenían ya una idea: “Así es como quiero que sea el hombre con quien me case. Estos son los requisitos». Se buscan ciertas cualidades.

Se buscan ciertas cualidades en un líder. Cuando elegimos el presidente de nuestro país por ejemplo quisiéremos que tenga ciertas cualidades.

Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que él tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, en la preparación para el matrimonio, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas en una iglesia si van a tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande. De hecho, creo que ésta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que, probablemente, no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículos. De hecho, creo que es una de las más ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura.

Es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares, o en las iglesias. De hecho, para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia. Es algo que en realidad no se respeta. Es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo. Es una cualidad que a veces queremos que los demás tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas.

Y por supuesto, estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva. El servicio es algo que no oímos mucho hoy en día. No es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurant de comida rápida o alguna empresa local, no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currículum: «Yo soy una sierva. Yo soy una buena servidora. He desarrollado la cualidad de servicio».

No es algo que se considera impresionante. La gente quiere saber: si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho más enfocados en el éxito que en servir. Estamos más enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que están en las noticias, la gente que está en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros.

No solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo, los servidores son las personas que están detrás de la escena. No están en la mira. Nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer.

¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas. Queremos ser famosas.

Pero la Escritura tiene una perspectiva de servicio, de ser un siervo, que es exactamente lo contrario a la perspectiva del mundo. Esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Ahora, vamos a dar una pequeña lección de griego, muy simple, porque yo no sé mucho griego. (En realidad, mis antepasados fueron griegos, pero yo no hablo griego.) Pero vamos a dar una pequeña y sencilla lección de griego, en esta serie. Vamos a hablar de dos palabras diferentes en el Nuevo Testamento en el griego que al abrir tu Biblia en español las encontrarás traducidas como siervo o servir.

Hay dos grupos de palabras importantes en el Nuevo Testamento en griego que se han traducido como siervo. Queremos ver a la primera de estas dos palabras en el día de hoy y es la palabra doulos (d-o-u-l-o-s). La palabra se traduce a menudo esclavo o siervo.

A veces, en sus Biblias, según la traducción, será traducido siervo. ¿Has visto esa palabra? ¿Siervo? Es la palabra doulos. Esta es la palabra más común para “siervo” en el Nuevo Testamento, y se refiere a alguien que está en una relación permanente de servidumbre con su amo. Su voluntad se consume totalmente en la voluntad de su amo. Es una relación permanente, es una relación de servidumbre total.

Ahora bien, el concepto de un doulos o de esclavo o siervo, se encuentra por primera vez en el Antiguo Testamento en el libro del Éxodo. Si tienes tu Biblia, te animo a abrirla en Éxodo capítulo 21. Aquí es donde Dios está dando a los judíos las leyes de cómo deben funcionar como una nación, las leyes civiles, las leyes relacionales, las leyes de empleo, leyes prácticas para trabajar juntos como una nación.

En Éxodo capítulo 21 en el versículo 2 Dios introduce el concepto de lo que en el Nuevo Testamento se llama un doulos, un siervo. Éxodo capítulo 21 versículo 2 dice: «Si compras un siervo hebreo (un esclavo), te servirá seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar». En otras palabras, no se puede tener un esclavo, alguien que está sirviendo de forma permanente, no puedes tenerlo como tu esclavo para siempre. Tienes que dejarlo ir en seis años.

A veces las personas eran pobres y se vendían a sí mismas a otra persona para poder tener un trabajo. A veces los esclavos estaban mejor atendidos y sus necesidades eran mejor satisfechas, tenían un ingreso, tenían un lugar para vivir y eran alimentados. Así que para pagar sus deudas o para poder pagar sus cuentas, se convertían en esclavos de alguien.

Pero Dios dijo que en el séptimo año había que dejar a los esclavos ir. No se podían mantenerlos por más tiempo que ese tiempo. Sin embargo, mira el versículo cinco. «Pero si el siervo insiste, diciendo: “Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre”, entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre».

Esta es la primera referencia, creo, que se encuentra en las Escrituras de orejas perforadas. ¿Cómo fue que empezó eso? Orejas perforadas, todo eso empezó con el asunto de ser siervos.

Esto es lo que pasó. El esclavo iba ser capaz de irse libre y de irse, pero en este caso, el esclavo dijo, «No, yo estoy bien aquí. Estoy mejor aquí de lo que estaría en cualquier otro lugar. Tengo un trabajo. Tengo un ingreso. Yo no quiero irme”. Así que él iba a su amo, y le decía: «Yo quiero trabajar para usted por el resto de mi vida».

Ahora, realmente tienes que confiar en alguien para hacer este tipo de compromiso. Piensa en cualquier trabajo que tienes ahora. Es probable que no quieras trabajar allí por el resto de tu vida. Pero este esclavo diría: «Quiero trabajar para este hombre, porque tengo una relación con él. Yo lo amo. Esto no me parece como esclavitud. Él está satisfaciendo mis necesidades. El está proveyendo para mí. Está proveyendo para mi familia, así que quiero hacer un compromiso de por vida para servir a este amo”.

Así como una señal de este pacto, de ésta relación, de esta relación de esclavo, el amo se llevaba a su siervo y tendrían esta ceremonia pública en presencia de Dios, porque Dios sería el testigo de este pacto, y el amo el patrón tomaría una herramienta puntiaguda, una lezna, y haría un agujero en la oreja del siervo.

Ese agujero siempre sería una señal, una imagen permanente, visible a cualquiera que viera aquel siervo de que él pertenecía a su amo. Él era un siervo y este siervo tiene una gran relación con su amo. Él ha elegido servir a este amo por toda su vida, y será su siervo para siempre.

Ahora toma en cuenta que se trataba de una elección voluntaria. No estaba obligado a esto. No es, «tengo que servir a este hombre.» Era yo quiero servir a este hombre. Yo lo amo. Yo quiero ser su esclavo». Así que él está motivado por el amor a un buen amo.

Pero una vez que tenían esta relación, el siervo, el esclavo, pasaba a ser propiedad de su amo. Ya no te perteneces a ti mismo nunca más. Ahora le perteneces a otra persona. Eso significa que este esclavo ya no era libre de hacer lo que él quisiera hacer. Él no podía decidir cuántas horas trabajar, qué días trabajar o qué puestos de trabajo desempeñaría.

Cualquier cosa que su amo decía, eso era lo que él hacía. Toda su razón de vivir como un esclavo era cumplir los deseos, los anhelos y la dirección de su amo. Es una relación permanente de la que estamos hablando. No se puede entrar en esto y seis meses después decir: «He cambiado de opinión.» Ahora tienes ese agujero en la oreja para recordarte que esto es permanente. Yo pertenezco a este amo. No hay vuelta atrás.

Si piensas en huir del trabajo, si piensas en cambiar de opinión, ya tienes esa marca visible de propiedad en tu oreja para toda tu vida. Todo el mundo puede verla. Tu amo puede verla, tus amigos pueden verla; tu familia puede verla. Todo el mundo sabe ahora que esta persona es un siervo, libremente elegido. Él ama a su amo. Eso probablemente significa que tiene un buen amo.

Lo que quiero decir es esto, no harías esto no te convertirías en un esclavo de alguien que fuera un amo cruel, o alguien que no te alimentara o que no satisficiera tus necesidades o que no te pagara correctamente. Ese agujero en la oreja indicaba no solo quién tú eras, sino que también decía algo acerca de ese amo. Es bueno. Yo lo amo. Es un buen hombre. Por lo que se refleja positivamente en el amo.

Servir como esclavo tiene un énfasis. Esta idea de esclavitud tiene un énfasis de sometimiento, de sujeción y de relación, el sometimiento de mi voluntad a otro. Cuando hablamos de los cristianos siendo doulos, siervos, esclavos, ¿quién es nuestro amo? Nuestro amo es Jesucristo. Esto es una imagen de nuestra relación con Jesús como nuestro Señor.

Así que a través de todo el Nuevo Testamento, encontramos a los siervos de Dios hablando de sí mismos como siervos o esclavos de Jesucristo. Hoy en día nosotras no pensamos en un esclavo o un siervo como una posición exaltada, elevada, o algo que alguien aspiraría a ser. Pero en el Nuevo Testamento, los que servían, los que ministraban para el Señor consideraban que era un privilegio, un llamamiento alto y santo, ser un siervo de Jesucristo.

Así que cuando leas a través de las epístolas del Nuevo Testamento, observa cuántas veces los autores se identifican a sí mismos—dan su biografías. Ahora la mayoría de la gente no pondría en su biografía: «Yo soy un esclavo. Soy un siervo”. ¿Qué es lo grande de eso? Los discípulos pensaban que sí era gran cosa. Eso es todo lo que ellos querían ser, ellos querían ser siervos.

En Romanos capítulo 1 versículo 1, Pablo dice, “Soy un siervo de Cristo Jesús” (parafraseado). Una cosa era ser apóstol, ser llamado, pero él dijo: «Yo soy un siervo de Cristo Jesús.» Al comienzo de estas cartas los escritores se presentan a sí mismos. Esto es quien yo soy. En Filipenses capítulo 1, ¿qué nos dice Pablo? «Esto se está escribiendo a ustedes de Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús» (v. 1 parafraseado). Ellos eran Sus siervos.

En Santiago capítulo 1 versículo 1, está presentándose. ¿Quién es el autor? es Santiago. ¿Cuál es su biografía? Él es un siervo de Dios y del Señor Jesucristo. Ahora esto es bastante sorprendente, por cierto, que Santiago dijera eso porque, ¿te acuerdas quién era Santiago? Santiago era el hermano de Jesús.

¿No crees que si fueras a enviar una carta a alguien y quisieras que supieran quién eres, hubieras puesto lo verdaderamente importante en tu introducción? Algo que dijera como, «¿Sabes quién soy? Crecimos juntos, Jesús y yo”. Pero el no dijo eso.

Es como su gran reclamo a la fama, lo que el más quería que la gente reconociera de él era que él era un siervo de Jesucristo. Él dijo: «Esa es mi mayor alegría, ser un esclavo, un siervo de Jesucristo».

Vemos lo mismo en 2da de Pedro capítulo 1 versículo 1. «Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo» (parafraseado). Sí, un apóstol. Había sólo unos pocos de esos y esa era una posición alta, elevada y sublime. Pero, ¿qué fue lo que dijo primero? «Soy un siervo, un doulos, un esclavo. Soy un hombre con un agujero en la oreja. Tengo una marca de propiedad. Yo no pertenezco a mí mismo, yo pertenezco a Jesús».

Lo mismo se encuentra en Judas versículo 1. Judas también fue uno de los hermanos de Jesús. ¿Y qué dijo? «Soy un siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo» (parafraseado). Ni siquiera reclamar su relación con Jesús, porque su humilde corazón decía, «yo no soy digno de ser el hermano de Jesús. Todo lo que quiero ser es Su siervo, Su doulos, Su esclavo».

Recuerdo haber conocido a un hombre hace varios años llamado Josef Tson. Este hombre es un hombre brillante. Él creció en Rumania, él es rumano. Fue durante muchos años un pastor en Rumania antes de la revolución.

En Rumania comunista él sirvió al Señor y tuvo muchas experiencias difíciles y dolorosas allí. Él fue perseguido por su fe y él fue educado en Oxford. Este hombre es un erudito, muy inteligente, muy elocuente. Es uno de esos hombres que cuando lo escuchas dices: «¡Wao! Este hombre es brillante».

Él vino a hablar a nuestro personal un día aquí. Él había sido exiliado de Rumania por su fe. Posteriormente ya lo han dejado regresar. Pero en ese momento él estaba viviendo en el exilio en los Estados Unidos y vino a hablar a nuestro ministerio y le preguntamos al principio, «¿Cómo le gustaría ser presentado?»

Por lo general, cuando la gente me hace esa pregunta, les entregamos un resumen biográfico, que dice lo que has hecho, dónde has estado, dónde has hablado, la cantidad de libros que has escrito y cuáles son tus logros. Pero Josef Tson dijo: «Yo solo quiero ser presentado como un esclavo de Jesucristo. Nada más importa. Yo soy su doulos. Yo soy Su siervo”.

Y también conoces la historia de María de Nazaret. Cuando el ángel se acercó a ella como una joven, adolescente, preparándose para casarse, ella estaba esperando tener su boda y tener una familia y ser la esposa de José pero cuando el ángel se acercó a ella y le dijo: «María, tenemos un plan diferente para tu vida en el cielo. Dios tiene un plan para tu vida y este es el plan. Vas a tener un hijo. Él va a ser el Hijo de Dios».

María tuvo esta increíble conversación con el ángel. Ella le dice: “¿Cómo puede ser esto? Nunca he tenido relaciones íntimas con un hombre. ¿Cómo puedo tener un hijo?” Y el ángel le dijo: “El Espíritu Santo va a hacer esto. Es el poder de Dios que va a hacer que esto sea posible”. Cuando María responde a este reto increíble, este llamado que Dios ha puesto en su vida, esta cosa imposible que Dios le pedía que hiciera, ¿cómo respondió ella?

Puedes leer sobre esto en Lucas capítulo 1 versículo 38. Este es uno de mis versículos de vida. Es el versículo que yo quiero que sea verdad en mis respuestas al Señor. María le dijo al ángel: «He aquí la sierva del Señor.” Esa es la forma femenina de la palabra doulos. Yo soy sierva femenina del Señor. Yo soy una mujer con un agujero en la oreja. Yo soy Su esclava. «Hágase conmigo conforme a tu palabra».

¿Qué estaba diciendo María? «¿Sabes qué? Mi vida no es mía”. Esta era una joven adolescente. Y a las jóvenes que nos escuchan déjenme decirles: no eres demasiado joven para decirle sí al Señor. Ahora es el momento para decirle «sí» al Señor en tu vida.

María fue bendecida por el resto de su vida, porque como una joven adolescente dijo: «Soy la sierva del Señor. Soy Su doulos. Yo soy Su esclava. Estoy dispuesta a que Dios haga lo que quiera hacer con mi vida. Mi vida no es mía. No es mía para elegir. No son mis planes, son los planes de Dios”.

«Señor, ¿quieres que me case? Me caso. ¿Quieres que sea soltera? Voy a ser soltera. ¿Quieres que vaya a una escuela cristiana? ¿Quieres que sea educada en casa? ¿Quieres que vaya aquí? ¿Quieres que haga esto? ¿Quieres que responda de esta manera? Voy a hacer lo que quieras que haga». Esa es la relación de un doulos con su amo.

En nuestro ministerio tenemos un lema que tratamos de conservar ante nuestro personal. Es la manera en que tratamos de responder cuando se nos pide cosas. Y no siempre lo decimos, pero lo mantenemos en nuestras mentes. Es algo que se ejecuta a través de nuestro ministerio, y es esta línea: Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

Ahora, esa frase, «servir a voluntad», es una frase que en realidad, si observas en los círculos de negocios o en los círculos políticos y ciertos tipos de corporaciones y empresas, es una frase que vas a ver. Si vas a un sitio web de una universidad y están dando la descripción del trabajo del presidente, va a decir algo como: «El presidente sirve a voluntad de la junta,» la junta de directores de la universidad. O en ciertos negocios dice: «Estas funciones de trabajo están a la voluntad, esta persona sirve a la voluntad de las personas que lo contratan».

Recuerdo haber leído acerca de Colin Powell en el año 2003, cuando los rumores corrían sobre si iba a continuar sirviendo en la administración Bush. Y su respuesta fue simplemente: «Yo sirvo a voluntad del Presidente».

¿Qué significa servir a voluntad de alguien? Significa que ellos me nombraron. Que ellos me eligieron. Que ellos pueden contratarme, y que ellos me pueden despedir. Ellos pueden usarme y pueden disponer de mí. Me pueden enviar a donde quieran. No está en mí decir lo que voy a hacer. Sirvo a voluntad de la persona que me eligió. Esa es la actitud del corazón de un doulos. Sirvo a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo.

¿A voluntad de quién sirves? ¿De ti misma? ¿De tus amigos? ¿Las multitudes? ¿La cultura? ¿A quién obedeces? ¿A quién sigues? ¿A quién buscas agradar?

¿A voluntad de quién sirvo yo? De Aviva Nuestros Corazones, nuestros jefes, nuestros oyentes, personas que leen mis libros ¿Son ellos los que guían mi vida?

Quiero servir a voluntad de mi Señor y Salvador Jesucristo. Lo que Él diga es lo que yo voy a hacer. Él es mi amo. Yo soy Su doulos. He aquí la esclava del Señor. Que sea conmigo como Él ha dicho.

Carmen: ¿Estás lista para asumir el importante título de siervo? Nancy Leigh DeMoss regresará para orar que desarrolles un corazón de sierva.

Sin la gente que sirve fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo los programas, editando las transcripciones y grabando los programas. Hay personas que mantienen la página web y hacen las labores importantes o administrativas.

Y otras personas de hecho, los oyentes como tú, sirven orando por este ministerio. Y otros oyentes sirven dando financieramente al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías apoyar el ministerio con tu aportación?

El número es 1-800-569-5959, o visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Gracias, Señor, por ser un amo increíble. Eres un Señor bueno y Te amamos y queremos servirte con todo nuestro corazón y con toda nuestra vida por el resto de nuestra vida, para servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Es un honor increíble, Señor, ser Tus siervas, ser Tus esclavas, ser doulos del Señor.

Te pido Señor te ruego que vivamos y sirvamos como mujeres con un agujero en nuestras orejas para que todo el mundo sepa que tenemos esta marca de propiedad. No nos pertenecemos a nosotras mismas. No servimos a la voluntad de o a entera disposición de cualquier persona o de cualquier otra cosa que no seas Tú. Que podamos vivir este día como siervas del Señor y tener el gozo y el privilegio toda la vida de servir a voluntad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en cuyo nombre oramos, Amén.

Carmen : ¿A veces sientes que Dios requiere más de ti que lo que requiere de alguien más? Nancy te dará una perspectiva importante sobre esto mañana. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La verdad de Dios que tanto buscaba (1)

Miércoles 23 Septiembre


Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:5-6

La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Romanos 10:17

La verdad de Dios que tanto buscaba (1)

«Había recibido un evangelio, empecé a leerlo y descubrí con gozo que hablaba de amor, de misericordia y de perdón. Sin embargo, resultó que solo fue una simple lectura a la que no presté mucha atención. Molesta por no haber encontrado allí referencia al ayuno, lo dejé de lado. Un poco más tarde retomé la lectura y descubrí en esos pasajes del evangelio cosas tan hermosas que llamé a mis primos que eran cristianos. Ellos me explicaron lo que yo no entendía, oraron para que encontrase la paz y para que los ojos de mi corazón se abriesen a la verdad de Dios, a quien tanto buscaba. Durante mucho tiempo debatimos sobre el Evangelio, y también oramos, cosa que aprecié mucho. Eso me tranquilizó, pero todavía no estaba plenamente convencida. Rogaba a Dios así: Dios, me fío demasiado de mi inteligencia y de mis razonamientos. Primero quiero comprender todo. Pero esto no me lleva a ningún lugar. Oh Señor Dios, mi corazón está endurecido. Solo tú puedes convencerme para que escoja la verdad. Me gustaría que fuese claro para mí, me gustaría tener fe.

Durante este periodo de búsqueda espiritual tuve que enfrentarme a muchos problemas profesionales y familiares. Más tarde comprendí que, por este medio, Dios respondía a mis oraciones: quería mostrarme que solo él es el maestro. Y fue durante este periodo difícil cuando me convencí de la verdad del Evangelio y de la buena nueva de la salvación en Jesús».

Rosa (mañana continuará)

Jeremías 52:1-16 – 2 Corintios 11:16-33 – Salmo 106:40-48 – Proverbios 23:29-35
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una adoración en crisis

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Una adoración en crisis

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

El evangelio de la prosperidad es satánico 

La Voz de César Vidal

El evangelio de la prosperidad es satánico

César Vidal

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com

34/41 – Filipenses 34 – Más Que Un Deseo

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

34/41 – Filipenses 34 – Más Que Un Deseo

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:20 – 4:1
Seguramente ha escuchado que si algo es muy bueno para ser verdad, entonces no lo debe ser. En estos versículos estudiaremos algunas verdades que suenan demasiado buenas para ser ciertas, pero que realmente son mas que un lindo deseo… son una realidad para todo creyente en Jesucristo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

8/11 – Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

8/11 – Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos

Iain Duguid

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Lo mejor en el Salmo 23, como en la vida, está reservado para el final. Aquí, la clásica metáfora del pastor y la oveja es insuficiente para describir la riqueza de la relación entre el Señor y Su pueblo, por lo que la metáfora ahora cambia a la de un anfitrión y su invitado. Más precisamente —ya que esta no es la imagen de una fiesta común y corriente— la metáfora presenta a un gran rey recibiendo a su súbdito en su casa como invitado de honor al banquete.

Este contexto real explica la presencia de los enemigos de David como observadores en la fiesta. Normalmente no invitaríamos a nuestros enemigos para que nos vean comer, y en otras circunstancias podríamos decir que su presencia probablemente nos haría perder el apetito. Sin embargo, en este escenario, su asistencia involuntaria a la fiesta es la prueba contundente de que ha habido un cambio definitivo en el equilibrio del poder ahora que el gran Rey finalmente ha llegado. Por mucho tiempo, los enemigos de David se burlaron de él y de su confianza en Yahweh, y David no tuvo el poder para vencerlos. Por años, había estado clamando: «¿Hasta cuándo, oh SEÑOR? ¿Me olvidarás para siempre?… ¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí?» (Sal 13:1-2). A menudo debió parecerle a David, y al mundo observador, como si el Señor realmente se hubiera, en efecto, olvidado de él y permitido que sus enemigos se regocijaran triunfantes.

Nuestro Pastor ha entregado Su vida por nosotros y ha resucitado de entre los muertos, avergonzando a nuestro último y mayor enemigo: la muerte misma.

Las apariencias pueden ser engañosas. Con la llegada del gran Rey, finalmente se hace justicia: David es reivindicado y mostrado como aquel a quien el Señor ama y se deleita en honrar, mientras que sus enemigos ahora están sin poder y avergonzados. El Señor ofrece una fabulosa  fiesta para David y lo recibe como el invitado de honor en el banquete. La fidelidad a los términos del pacto merece y recibe una invitación a un lugar de honor en la mesa del rey, mientras que los enemigos del salmista son juzgados y hallados en falta. La parábola que Jesús contó acerca de las ovejas y las cabras combina de manera similar las metáforas de la oveja y el pastor con la del Rey que ofrece un banquete (véase Mt 25). Allí también, las ovejas fieles son invitadas a recibir su recompensa mientras las cabras infieles son arrojadas a la oscuridad.

Pero esta distinción fundamental entre el siervo fiel y el enemigo infiel —entre los que son invitados a unirse a la fiesta y aquellos que son dejados de pie a un lado, impotentemente avergonzados— plantea una pregunta en el corazón de cada creyente: ¿por qué sería yo invitado como uno de honor a semejante fiesta reservada para los siervos fieles del Rey? Después de todo, nuestra obediencia es esporádica en el mejor de los casos, y a menudo muy lejos de lo que debería ser. Con frecuencia y deliberadamente hemos dado la espalda a la obediencia y nos hemos unido a los rebeldes en adoración ferviente a sus ídolos. En lugar de misericordia y gracia, merecemos que la maldición del pacto de Dios nos persiga todos los días de nuestras vidas.

Aquí es donde brilla tan claramente la belleza de la salvación inmerecida que viene a ser nuestra en el evangelio ya que Jesucristo, el Hijo del Gran Rey, vino y, tomando nuestro lugar, vivió la vida de perfecta obediencia que nosotros deberíamos haber vivido. En vez de recompensarlo con honor y gloria, el Padre entregó al Buen Pastor en manos de Sus enemigos, de modo que exclamó en las palabras del salmo anterior: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?» (Sal 22:1). En la cruz, Jesús encarnó la máxima representación de un hombre bajo la maldición de Dios. Su testimonio allí no era de abundante comida y verdes pastos, sino de hambre y sed, tanto que su lengua se pegó al paladar. Su experiencia en la cruz no fue la de la reconfortante presencia del Señor a Su lado en el valle de sombra de muerte, restaurando Su vida, sino una de desamparo y abandono a medida que Su vida menguaba lentamente. En el Calvario no había vara ni cayado para consolarlo y protegerlo de todo mal; por el contrario, fue entregado al escarnio de Sus enemigos para ser atormentado y torturado. En lugar de morar en la casa del Señor, en la cruz, fue abandonado en la oscuridad para morir solo, desamparado.

Sin embargo, este abandono es el fundamento de nuestra esperanza. Nosotros tenemos muchas más razones que David para declarar con confianza: «nada me faltará» y «no temeré mal alguno». Nuestro Pastor ha entregado Su vida por nosotros y ha resucitado de entre los muertos, avergonzando a nuestro último y mayor enemigo: la muerte misma. Ahora Jesús está de pie como el anfitrión de la gran fiesta, el Rey que se ha ido antes que nosotros para prepararnos un lugar en la casa de Su Padre. Ya sea que nuestro recorrido actual nos lleve a través de verdes pastos y aguas de reposo o se abra camino a través del valle de sombra de muerte, podemos confiar en esto: Jesús ha prometido darnos la bienvenida a Su reino en el último día, para allí festejar en Su mesa, junto con todos Sus santos de muchas naciones, reivindicados en presencia de todos nuestros enemigos. El Señor es en verdad nuestro Buen Pastor.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Iain Duguid
Iain Duguid
El Dr. Iain Duguid es profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico de Westminster en Filadelfia y pastor fundador de la Iglesia Presbiteriana de Cristo en Glenside, Pensilvania. Es autor de Is «Jesus in the Old Testament?» [¿Está Jesús en el Antiguo Testamento?].

J16 – Mujer verdadera de por vida

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J16 – Mujer verdadera de por vida

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mujer-verdadera-de-por-vida/

Carmen Espaillat: ¿ Cómo piensas pasar tus años de retiro? Ya sea que falte mucho o poco es una pregunta interesante que rebelará alguna de las prioridades de tu corazón, la Biblia les dice a las mujeres de más edad que les enseñen a las más jóvenes. Nancy Leigh DeMoss dice que eso no necesariamente excluye actividades como viajar.

Nancy Leigh DeMoss : Lo que digo es que a medida que envejeces es mejor que tengas una misión mayor que solo viajar por todo el país y tener tus pasatiempos. Dios ha puesto algo en ti que debe ser transmitido a la generación más joven.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Quieres que tu vida cuente; todas queremos eso. Aunque un montón de distracciones traten de evitar que tengas una vida de impacto duradero, aún puedes vivir una vida significativa. Enfoquémonos en lo que realmente importa mientras Nancy concluye la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Hoy llegamos al último día de nuestra larga serie sobre Tito 2:1-5 y quiero que tengamos una visión general, un resumen de la serie; unificarlo todo, amarrar los cabos sueltos, y ver de nuevo dónde hemos estado en este estudio.

Hemos visto que la meta que Pablo está presentando en el libro de Tito es hacer que el Evangelio sea creíble en una cultura pagana y corrupta. ¿Qué podría ser más relevante para nosotras hoy en día, siendo que vivimos en el mismo tipo de cultura en que Tito vivió? ¿Cómo hacemos que el Evangelio sea creíble?

Este llamado en el libro de Tito es un llamado a tener una misión en cada etapa de nuestras vidas. Es un llamado a vivir una vida no para nosotras mismas sino para los demás. Es un llamado para que vivamos vidas para el Reino de Dios y para la gloria de Dios, para la propagación del Evangelio.

Pablo le está recordando a Tito que, no importa en la etapa de la vida en que uno se encuentre, sea hombre o mujer, joven, viejo, esclavo, libre, no importa cuál sea tu situación, tu vida tiene significado. Como hija de Dios, tu vida realmente puede hacer una diferencia para el Reino de Dios y para la propagación de Su Evangelio.

Al inicio del capítulo 2, después de que Pablo habla en el capítulo 1 sobre lo corrupta y caída que es la cultura, dice: “¿Entonces qué haces en este tipo de cultura?” En el versículo 1 del capítulo 2, Pablo dice: “Pero en cuanto a ti, [Tito, pastor, líder espiritual en esta cultura] enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina”.

Hemos hablado de la importancia de la doctrina y de que es fundamental. La gente ahora dice que se aburre con la doctrina. Quieren escuchar algo más práctico.

Cuando lees el libro de Tito, te das cuenta de que nada es más práctico que la enseñanza bíblica sana, que nos informa, en cada área de la vida, cómo debemos pensar y cómo debemos vivir. Vemos en el capítulo 2 de Tito que la sana doctrina tiene una aplicación específica y práctica para hombres y mujeres, para cada uno de nosotros en cada etapa y situación y estación de la vida.

En las últimas semanas hemos estado enfocándonos en lo que Pablo tiene para decirnos a nosotras las mujeres. Empieza con las que son mayores.

Ahora, tú puedes decidir, y tal vez ya lo hiciste en las últimas semanas, si caes en esa categoría o no. Todas somos mayores para alguien, y yo estoy en esa etapa de la vida en que me voy dando cuenta de que tengo un “mandato de mujer mayor” en mi vida; tengo una responsabilidad en lo que respecta a las mujeres más jóvenes del cuerpo de Cristo.

Pablo les habla a las mujeres de más edad, primero, sobre quiénes son, y cómo deben ser sus vidas. Dice que deben ser reverentes en su comportamiento; no deben ser calumniadoras; no deben ser esclavas de mucho vino (ver versículo 3).

Lo que él está diciendo es que las vidas de las mujeres mayores deben modelar para el resto del cuerpo de Cristo, y en particular para las mujeres más jóvenes, lo que está de acuerdo con la sana doctrina: en nuestro espíritu, nuestras actitudes, nuestras palabras, nuestros hábitos, nuestra conducta. Debemos ser ejemplo a medida que envejecemos de cómo es una verdadera cristiana.

Y nos habla no solo de quiénes somos, sino de lo que hacemos. ¿Cuál es nuestra misión y nuestro ministerio en la vida?

Vimos en los versículos 3 y 4 que se les dice a las mujeres mayores “que enseñen lo bueno, y que enseñen a las jóvenes”. A medida que envejecemos, tenemos una responsabilidad de pasarles a las más jóvenes el legado de la verdad, de enseñarles lo que es bueno, de entrenarlas.

¿En qué se supone que las entrenemos? Estamos supuestas a entrenarlas en la sana doctrina, cómo pensar sabiamente y cómo vivir vidas piadosas de acuerdo con esa sana doctrina.

Cuando estudiamos este pasaje, vimos que el discipulado tiene lugar principalmente no en un salón de clases o desde el púlpito. El púlpito es importante; el salón de clases es valioso; pero el discipulado tiene lugar de vida a vida, de mujer mayor a mujer más joven. Tiene lugar en el contexto de la comunidad.

Hoy hay una mujer con nosotros que se nos acercó recientemente y compartió algunos problemas muy, muy difíciles por los que ella está pasando. Hice lo que pude para motivarla, orar con ella, pero lo próximo que hice fue tratar de conectarla con una mujer de su comunidad que podía reunirse con ella para motivarla. Ella estará ahí cuando yo no pueda, para darle sabiduría piadosa y consejería sobre esta difícil situación.

¿Cómo hacemos que esto sea personal? Una palabra a las mujeres mayores (y tú decides si encajas ahí): Mujeres mayores, ustedes tienen que ser intencionales, proactivas en lo que respecta a dedicarse a mujeres más jóvenes con respecto a asuntos espirituales. Tal vez pienses que no sabrías qué decir.

● Solo comparte tus experiencias de vida. “Aquí es donde Dios me ha encontrado. Esas son algunas de las luchas que enfrenté cuando era más joven”.

● Sé abierta.

● Sé accesible.

● Sé intencional. Busca una o más mujeres jóvenes en quienes puedas invertir la verdad positiva que Dios ha puesto en tu vida.

Y una palabra a las más jóvenes: Busquen a las mujeres mayores. Sean intencionales sobre eso. Hagan preguntas.

Ve y busca a una mujer que tenga el doble tiempo de casada que tú. A propósito, no tienes que estar pasando por una crisis para hacerlo. En todo caso, deberías hacerlo antes de entrar en una crisis, y así puede que no llegues a tener una crisis.

Ve a esas mujeres de más edad, a las mujeres con canas, y diles: “Usted se ha ganado esas canas, y le tengo algunas preguntas. ¿Qué hizo usted cuando…?” Puede que tenga que ver con ser una esposa o madre o con cualquier otro aspecto de la vida.

Si eres una madre soltera y tienes 23 años y estás pensando que Dios tal vez nunca te traiga un esposo, busca a una mujer soltera de más edad y pregúntale: “¿Cómo aprendiste el contentamiento? ¿Tienes luchas con esto? ¿Qué te ha enseñado Dios?”

● Ve y haz preguntas.

● Sé humilde.

● Sé enseñable; aprende de la experiencia y hasta de los errores de las mujeres que llevan más tiempo que tú en el camino.

Pablo dice que las mujeres de más edad deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Luego, en los versículos 4 y 5, les da el plan de estudio. Esto es lo que tienen que enseñar, y hablamos sobre cómo esto se centra en los roles en el hogar. Pablo dice que deben entrenar a las jóvenes a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Tener dominio propio.

4. Ser puras.

5. Trabajar en el hogar.

6. Ser amables.

7. Ser sumisas a sus propios esposos.

En las últimas semanas hemos tomado tiempo para profundizar en cada uno de esos siete aspectos del plan de estudios. Y se me ocurrió, cuando nos acercábamos al momento de concluir la serie y pensaba sobre dónde estábamos y qué habíamos aprendido, que este es el plan de Dios para nuestras vidas como mujeres. Pero para cada área para la cual Dios tiene un plan, Satanás tiene un plan contrario y podemos ver en nuestra cultura cómo él se ha propuesto enseñar el plan contrario a las mujeres jóvenes.

Vamos a repasar lo que hemos visto en Tito. No podrán escribirlo todo, pero lo podrán encontrar en la transcripción y en nuestro portal de Internet. El plan de Dios versus el plan contrario de Satanás. Solo quiero que capten el contraste que hay aquí.

Por ejemplo, el plan de Dios es que debe haber sana doctrina, la verdad, que debe ser la base de nuestras vidas. ¿Cuál es el plan contrario de Satanás? Decepción, falsas enseñanzas.

El plan de Dios es que los creyentes más viejos, hombres y mujeres, modelen la santidad, que deben ser espiritualmente maduros, y que deben proponerse pasar el legado e invertir en la próxima generación. Deben estar activamente involucrados en discipular y ser mentores. Este es su llamado cuando lleguen a la etapa más madura de la vida.

Pero por el contrario el plan de Satanás, para las personas mayores es que se retiren, que vayan en pos de sus propios placeres, y vivan sus propias vidas. “He hecho lo que me ha correspondido. Ahora puedo relajarme cogerlo suave, así que voy a pasar mi vida en mi tráiler, me voy a pasar la vida viajando, con mis pasatiempos, cogiéndolo suave”.

Ahora bien, no estoy diciendo que esté mal tener un tráiler o viajar o tener pasatiempos; lo que estoy diciendo es que cuando envejezcas, mejor será que tengas una misión mayor que solo viajar por el país y tener tus pasatiempos. Dios ha puesto algo en ti que necesita ser transmitido a la próxima generación a la generación más joven.

El plan de Dios por otro lado es que las mujeres de más edad sean reverentes en su conducta. El plan contrario de Satanás es que las mujeres sean groseras y vulgares en su manera de hablar y en su conducta.

El plan de Dios es que las mujeres de más edad no sean calumniadoras, que hablen la verdad y palabras que edifiquen. El plan contrario de Satanás es tener la boca suelta, dar lugar a los chismes, ser calumniadoras, acabar a los demás con la lengua.

El plan de Dios es que las mujeres no deben ser adictas. No deben ser esclavas del mucho vino o de otras sustancias. ¿Qué hace Satanás? ¿Cuántas mujeres de edad, y jóvenes, hoy en día no son adictas a diversas sustancias, desórdenes alimenticios, y falta de dominio propio en otras áreas?

El plan de Dios es que las mujeres mayores enseñen lo que es bueno, que entrenen a las más jóvenes. El plan contrario de Satanás es ignorar este mandato y desvalorizar lo que las personas mayores pueden ofrecer.

Las hace sentirse inútiles y marginadas, y si no estamos llevando a cabo el plan de Dios, estas mujeres jóvenes quedan a la deriva para valerse por sí mismas. Tristemente, es lo que muchas están haciendo hoy en día.

El plan de Dios es que las mujeres más jóvenes amen a sus esposos, que valoren el matrimonio, que estimen la permanencia del pacto matrimonial. ¿Cuál es el plan contrario de Satanás?

Lograr que las esposas se sientan resentidas con sus esposos en vez de amarlos, que los deshonren, los descuiden, los dejen. La cultura del divorcio, del matrimonio desechable, éste es el plan contrario de Satanás para el plan bueno y perfecto de Dios, de que las mujeres amen a sus esposos y los esposos amen a sus esposas.

El plan de Dios es que la mujer ame a sus hijos, que valoren la maternidad; que, cuando Dios lo haga posible, tengan hijos. Ese es parte del plan de Dios para su creación.

Por el contrario el plan de Satanás es hacer que las mujeres resientan a sus hijos o las exigencias de tener hijos, y hasta impedirles que tengan hijos. Oímos hablar tanto de esto hoy en día, hasta en el mundo cristiano, sobre mujeres que son egoístas, o que tienen miedo, o que por cualquier otra razón dicen: No quiero tener hijos.

Todo este concepto de que cuando tengas hijos, dejas que otros los críen, o los malcrías, o abusas de ellos—todo esto es parte del plan contrario de Satanás. El plan de Dios para la mujer es que tenga hijos (cuando Dios le da esos hijos) y que ame a esos hijos como Dios ama a sus hijos.

Y, pudiéramos seguir y seguir con la lista: mujeres con dominio propio, puras, Satanás tiene un plan contrario para ambas. ¿Y qué hay de este: el plan de Dios es que la mujer trabaje en casa? Hemos hablado sobre lo que eso significa, cómo se ve, valorar el ser ama de casa y dar prioridad al hogar y la familia.

¿Cuál es el plan contrario de Satanás? Desvalorizar el ser ama de casa; que tengamos la hospitalidad como algo del pasado. Tenemos una cultura que por generaciones ha estado haciendo un esfuerzo concertado para sacar a la mujer del hogar en términos de dónde pasan la mayor parte de su tiempo y de su enfoque, y hemos llevado el trabajar fuera de la casa a una posición más elevada que trabajar en el hogar.

De modo que hoy en día, para una mujer que ha escogido la carrera de esposa y madre y ama de casa, es casi una vergüenza decir que eso es lo que hace. Las mujeres están siendo convencidas de que no van poder lograrlo financieramente si concentran sus esfuerzos en sus hogares.

Nueva vez, a lo largo de la serie (escúchala de nuevo para que puedas obtener el contexto general) no he dicho que esté mal que la mujer trabaje fuera del hogar, ni me van a escuchar diciéndolo. Pero sí me van a escuchar diciendo lo que dice la Palabra de Dios, que para la mujer que es esposa y madre, el enfoque de su energía y su tiempo y esfuerzo debe estar en edificar un hogar que agrade al Señor.

La mujer debe ser amable y centrada en los demás. El plan contrario de Satanás es que ella sea centrada en sí misma, “cada quien para sí mismo”.

El plan de Dios: es que la mujer sumisa a su propio esposo. El plan contrario de Satanás: es que las mujeres se resistan a sus esposos, sean controladoras, rebeldes, etc.

¿Ven el contraste? Ahora, la pregunta es: ¿Estás cumpliendo el plan de Dios, o has creído el plan contrario de Satanás? El resultado demostrará cuál de los dos planes has creído.

Mientras estudiábamos Tito, vimos que el resultado de la mujer que vive conforme al plan de Dios es “para que la Palabra de Dios no sea blasfemada” (versículo 5). Las mujeres que son mujeres verdaderas, mujeres de Dios, hacen que el cristianismo sea creíble, y sus vidas hacen un contraste marcado con un mundo incrédulo.

El plan contrario de Satanás, a su vez, cuando la gente vive ese plan, ¿cuál es el resultado? Que el cristianismo y la Biblia son tratados con desdén, con incredulidad. “Ustedes dicen ser cristianos, pero vean sus matrimonios. Vean a sus hijos; son desenfrenados; son rebeldes”.

Queremos vivir vidas que hagan que el cristianismo sea creíble, y el impacto de vidas así, en un mundo incrédulo no puede calcularse.

En el año 96 D.C., menos de cuarenta años después de que se escribiera el libro de Tito, un hombre llamado Clemente, que vivía en Roma, escribió una carta a los corintios. Clemente observó el profundo impacto que el Evangelio había hecho en sus vidas, y dijo lo siguiente:

“Nadie podría pasar un corto tiempo entre ustedes sin darse cuenta de la excelencia y constancia de su fe. . . Vuestras mujeres han sido instadas a realizar su deberes con devoción irreprochable y pureza de conciencia, mostrando el debido afecto a sus maridos; han sido enseñadas a hacer de la obediencia la regla de sus vidas, a administrar sus hogares con decoro, y a ser modelos de discreción en todas las formas.”

Ese era el testimonio de las mujeres de Corinto apenas décadas después de escrito el Nuevo Testamento. Y ese es el tipo de cosa que queremos que la cultura secular pueda escribir sobre nosotros, sobre nuestros hogares, nuestras familias y nuestras vidas. Cuando los que no son creyentes ven a los “cristianos” que conocen, ¿qué conclusiones sacan del cristianismo?

La misión y visión que Dios nos ha dado aquí en Aviva Nuestros Corazones es cultivar mujeres verdaderas, es decir, mujeres que vivan conforme al plan de Dios y cuyas vidas reflejen la belleza, el orden, el amor, la gracia y la pureza de ser como Cristo.

Aun en los hogares que puedan tener esposos no creyentes, que puedan estar pasando por circunstancias muy difíciles o dolorosas, las mujeres de Dios puedan manifestar la belleza de los caminos de Dios de modo que el mundo mire y diga: ¡Wao! Quiero conocer al Cristo que ellas conocen y adoran.

● ¿Qué sucedería si cada mujer cristiana viviera las instrucciones de Tito capítulo 2?

● ¿Cómo serían nuestros hogares?

● ¿Cómo responderían nuestros esposos e hijos a ese tipo de transformación radical?

● ¿Cómo serían inspirados los hombres alrededor nuestro cuando vean el poder transformador del Evangelio en nuestras vidas?

● ¿Tendrían hambre de conocer mejor a Dios?

● ¿Empezarían a sentir la libertad y confianza de asumir el rol de liderazgo espiritual que siempre estamos diciendo que quisiéramos que asuman?

● ¿Empezaría el mundo que observa a ver una diferencia tangible y obvia en nuestros hogares y en nuestro ambiente?

● ¿Empezaría a afectarlos el mismo poder del Evangelio que nos ha transformado?

● ¿Pudiera ocurrir un avivamiento?

Muchas de ustedes han escuchado a mi amiga Holly Elliff. Ella nos ha acompañado muchas veces en el programa de Aviva Nuestros Corazones cuando tenemos lo que llamamos “Conversaciones de sobremesa”, donde Holly, otras amigas y yo nos sentamos a hablar sobre las sesiones que acabamos de enseñar.

Holly es esposa y madre, y recientemente recibió una carta muy, muy preciosa de una radioescucha. La carta fue enviada directamente a Holly, pero Holly la compartió conmigo y quiero compartir una porción de esa carta con ustedes, porque ilustra el poder de una mujer verdadera y el poder de vivir una vida conforme al plan de Dios. La carta dice:

“Estimada Sra. Elliff,

Tuve que hacer un alto para escribirle una nota diciéndole cuánto ha influido en mi vida para cultivar la santidad a través de sus consejos en Aviva Nuestros Corazones. Apenas recientemente estoy aprendiendo la sana doctrina, y he luchado para aprender a vivir la piedad en los caminos ordinarios de la vida. Cuando Nancy la invitó para hacer comentarios, mi alma estaba tan hambrienta de ayuda que sus comentarios calmados y experimentados me sacaron de un lugar de profunda oscuridad.

Lo que me ayudó fue sentir que su conocimiento no era tan solo teórico. Sus palabras sonaban como palabras de alguien que había aprendido en las trincheras: casarse, levantar una familia, hacer desayuno comida y cena, criar a cada hijo y glorificar al Señor al hacerlo. No puede imaginar lo que ha significado para mí tener un modelo piadoso para seguir su ejemplo. Gracias por ayudar a sacar a una hermana desesperada fuera de la mugre y el lodo del pecado.

Ella sigue diciendo,

Estoy segura de que cuando usted estaba cambiando pañales [los hijos de Holly ya todos pasaron esa etapa] o escuchando la misma historia de nuevo, jamás se hubiera imaginado que esas serían justo las cosas que harían que su consejo fuera tan importante y verdadero para mí, una mujer soltera. [Esa es una mujer soltera diciendo que esto fue lo que impactó su vida, escuchar la verdad de una mujer que la ha vivido en el contexto del matrimonio y la familia.]

Por favor, dejen saber a las mujeres de más edad que lo más valioso que pueden hacer es desarrollarse en rectitud, no la carrera o una casa preciosa. Es solo una vida de rectitud que puede ayudar a redimir las vidas rotas de otros. Nunca pensé que llegaría a valorizar los caminos de Dios más que los del mundo, o de hecho ver cuán preciosa es la santidad, pero lo he hecho, y le doy gracias por ser un instrumento que el Señor ha usado para revelarse ante mí, y revelarme su amor y la belleza de vivir una vida piadosa.”

¿No es esa una carta preciosa? Holly se conmovió tanto. Yo me conmoví cuando la oí, porque es un reto para que todas digamos: “Señor, ¿podría mi vida reflejar a los que están a mi alrededor, las mujeres más jóvenes, otras mujeres, mi familia, otros en el cuerpo de Cristo, y a un mundo perdido, la belleza de la santidad, la belleza de Cristo y la belleza de vivir una vida santa?”

La respuesta es sí; mi vida puede, y tu vida puede. De eso se trata el pasaje completo de Tito capítulo 2.

Enseña cosas que estén de acuerdo con la sana doctrina. Enseña a las mujeres mayores a vivir vidas puras y santas, y luego enseña a las más jóvenes a vivir vidas que reflejen la belleza y la bondad y la grandeza de los caminos de Dios. De eso se trata ser una mujer verdadera.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará en breve para orar por las mujeres mayores y jóvenes que necesiten conectarse y reflejar la gloria de Dios juntas.

Ese mensaje concluyó la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Tito es un libro corto, y hasta esta serie, no tenía idea de la sabiduría práctica que este contenía para la mujer del siglo XXI.

Esta serie expandirá tu definición de lo que significa ser una mujer verdadera, y te mostrará cómo se refleja eso de manera práctica hoy en día. Esta serie afectará tu relación con Dios, con tu esposo, tus hijos y otras mujeres en el cuerpo de Cristo.

Hay otros recursos en nuestro sitio web que pueden ayudarte a tener una mejor visión bíblica de tu diseño. Visita www.AvivaNuestrosCorazones.com. También puedes llamarnos al 1-800-569-5959 desde los EE.UU. y Canadá si deseas ordenar cualquier producto en inglés u ofrecer alguna donación para nuestro ministerio.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir estos mensajes internacionalmente, te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio puedes hacerlo por internet visitando www.avivanuestroscorazones.com o llamando al a 1-800-569-5959.

Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros pero más que nada necesitamos tus oraciones te animarías a orar para que Dios provea de los recursos necesarios para continuar esta obra.

Aquí está Nancy para orar…

Nancy: Señor, te doy gracias por las mujeres verdaderas que has usado en mi vida, por amigas queridas como Holly y otras que han sido reflejo de tus caminos para mí y que han hecho que el cristianismo sea deseable y me han mostrado que esta vida realmente puede vivirse por fe y por tu gracia. Señor, quiero ser ese tipo de mujer, una mujer verdadera, cuya vida cree hambre y sed en otras mujeres para seguir a Cristo y convertirse también en mujeres verdaderas.

Perdónanos por esos lugares de nuestras vidas en que hemos creído el plan contrario de Satanás, y danos la valentía y la fe y la humildad de vivir vidas conformes a tu plan, y de arrepentirnos cuando no logremos hacerlo.

Oh, Dios, Te pido que este pasaje de Tito que hemos estado viendo durante las últimas semanas cale profundo en nuestros corazones y en nuestras vidas, no solo durante esta serie radial, sino durante toda una vida, para que Tú seas glorificado y que Tu Reino y el Evangelio de Cristo sean avanzados. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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