¿Qué es la naturaleza pecaminosa?

Got Questions

¿Qué es la naturaleza pecaminosa?

La naturaleza pecaminosa es ese aspecto en el hombre que lo hace ser rebelde contra Dios. Cuando hablamos de la naturaleza de pecado, nos referimos al hecho de que tenemos una inclinación natural a pecar. Teniendo la opción de hacer la voluntad de Dios, o la nuestra, vamos a elegir naturalmente hacer lo nuestro.

La prueba de la naturaleza de pecado abunda. Nadie tiene que enseñar a un niño a mentir o a ser egoísta; más bien, hacemos todo lo posible para enseñarle a decir la verdad y a poner a los demás en primer lugar. La conducta pecaminosa viene de manera natural. Las noticias están llenas de ejemplos trágicos de cómo la humanidad actúa de manera equivocada. Donde quiera que se encuentren las personas, siempre van a haber problemas. Charles Spurgeon dijo, «A medida que la sal da sabor hasta la última gota en el Atlántico, también el pecado lo hace afectando a todos los átomos de nuestra naturaleza. Está tan tristemente allí, tan abundantemente allí, que si no se puede detectar, usted está engañado».

La biblia explica la razón del problema. La humanidad es pecaminosa, no solo en la teoría o en la práctica, sino por naturaleza. El pecado es parte de la fibra de nuestro ser. La biblia habla de «la carne de pecado» en Romanos 8:3. Es nuestra «naturaleza terrenal» que produce la lista de pecados en Colosenses 3:5. Y Romanos 6:6 habla de «el cuerpo gobernado por el pecado». La existencia de carne y hueso que llevamos en esta tierra, es moldeada por nuestra naturaleza pecaminosa y corrupta.

La naturaleza de pecado es universal en la humanidad. Todos nosotros tenemos una naturaleza pecaminosa, y afecta a cada parte de nuestro ser. Esta es la doctrina de la depravación total, y es bíblica. Todos nosotros nos hemos descarriado (Isaías 53:6). Pablo reconoce eso, «mas yo soy carnal, vendido al pecad» (Romanos 7:14). Pablo en su «naturaleza pecaminosa era un esclavo a la ley del pecado» (Romanos 7:25). Salomón coincide con esto: «Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque» (Eclesiastés 7:20). El apóstol Juan quizás lo pone sin rodeos: «Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros» (1 Juan 1:8).

Incluso los niños tienen una naturaleza pecaminosa. David se lamenta por el hecho de que él había nacido con pecado y el cual ya estaba obrando dentro de él: «He aquí, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibió mi madre» (Salmo 51:5). En otro lugar, David afirma, «Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron» (Salmo 58:3).

¿De dónde vino la naturaleza de pecado? La biblia dice que Dios creó al hombre bueno y sin naturaleza pecaminosa: «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27). Sin embargo, Génesis 3 registra la desobediencia de Adán y Eva. Por esa sola acción, el pecado entró en la naturaleza de ellos. Inmediatamente fueron afectados con una clase de vergüenza e incapacidad, y se escondieron de la presencia de Dios (Génesis 3:8). Cuando tuvieron hijos, la imagen y semejanza de Adam fue traspasada a su descendencia (Génesis 5:3). La naturaleza de pecado pronto se manifestó en la genealogía: Caín, el primer hijo de Adán y Eva, se convirtió en el primer asesino (Génesis 4:8).

De generación en generación, la naturaleza de pecado se pasó a toda la humanidad: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12). Este versículo también presenta la verdad inquietante que la naturaleza de pecado conduce inexorablemente a la muerte (Romanos 6:23 y Efesios 2:1).

Otras consecuencias de la naturaleza de pecado son la enemistad hacia Dios y la ignorancia de su verdad. Pablo dice, «Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios» (Romanos 8:7-8). Además, «el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» (1 Corintios 2:14).

Sólo hay una persona en la historia del mundo que no tuvo una naturaleza de pecado: Jesucristo. Su nacimiento virginal le permitió entrar en nuestro mundo mientras pasaba por alto la maldición transmitida de Adán. Jesús vivió una vida sin pecado de absoluta perfección. Él era el «santo y justo» (Hechos 3:14), que «no conoció pecado» (2 Corintios 5:21). Esto permitió que Jesús fuera sacrificado en la cruz como nuestro perfecto sustituto, «un cordero sin mancha y sin contaminación» (1 Pedro 1:19). Juan Calvino lo pone en perspectiva: «Ciertamente, Cristo es mucho más poderoso para salvar que lo que fue Adán para destruir».

Es a través de Cristo que nacemos de nuevo. «Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es» (Juan 3:6). Cuando nacemos de Adán, heredamos su naturaleza de pecado; pero cuando nacemos de nuevo en Cristo, heredamos una nueva naturaleza: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17).

No perdemos nuestra naturaleza de pecado cuando recibimos a Cristo. La biblia dice que el pecado permanece en nosotros y que una lucha con esa vieja naturaleza continuará mientras estemos en este mundo. Pablo lamentó su propia lucha personal en Romanos 7:15-25. Pero tenemos la ayuda divina en la batalla. El Espíritu de Dios hace morada en cada creyente y nos da el poder que necesitamos para vencer la influencia de la naturaleza pecaminosa en nosotros. «Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios» (1 Juan 3:9). El plan final de Dios para nosotros es la santificación total cuando veamos a Cristo (1 Tesalonicenses 3:13; 1 Juan 3:2).

A través de su obra acabada en la cruz, Jesús satisface la ira de Dios contra el pecado y proporciona a los creyentes la victoria sobre la naturaleza pecaminosa: «quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia» (1 Pedro 2:24). En su resurrección, Jesús ofrece la vida a todos aquellos atados por la carne corrupta. Aquellos que han nacido de nuevo ahora tiene este mandato: «Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Romanos 6:11).

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Cómo distinguir al Espíritu Santo de la serpiente

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Cómo distinguir al Espíritu Santo de la serpiente

Sinclair B. Ferguson

¿Cómo podemos distinguir las incitaciones del Espíritu hacia la gracia en su guía y gobierno de nuestras vidas, de los engaños del espíritu del mundo y de nuestro propio corazón pecaminoso? Esta es una cuestión muy importante si es que vamos a estar tranquilos y seguros de que el espíritu con el que estamos comulgando realmente es el Espíritu Santo.

 El Espíritu viene a nosotros como una fianza, una promesa, un anticipo de la redención final.

John Owen sugiere cuatro formas en las que el Espíritu y la serpiente se deben distinguir:

1. La dirección del Espíritu es regular, es decir, de acuerdo con la regla de las Escrituras. El Espíritu no trabaja en nuestras vidas para darnos una nueva regla de vida, sino para ayudarnos a entender y aplicar la norma contenida en las Escrituras. Por lo tanto, la cuestión fundamental acerca de cualquier orientación sería: ¿Es esta línea de acción coherente con la Palabra de Dios?

2. Los mandatos del Espíritu no son gravosos. Están en armonía con la Palabra, y la Palabra está en armonía con el creyente como nueva creación. El creyente Cristiano que está conscientemente sometido a la Palabra encontrará placer en la obediencia a la Palabra, incluso cuando el camino del Señor para nosotros está marcado con lucha, dolor, y tristeza. El yugo de Cristo nos queda muy bien; su carga nunca oprime el espíritu (Mateo 11:28-30).

3. Los “movimientos” del Espíritu son ordenados. Del mismo modo que el pacto de Dios está ordenado en todas las cosas y seguro, (2 Samuel 23:5) así el don prometido de ese pacto, el Espíritu que mora en nosotros, es ordenado en la forma en la que Él se ocupa de nosotros. La inquietud no es un signo de comunión con el Espíritu, sino de la actividad del diablo. Quizás Owen tenía algunos miembros de sus congregaciones en mente cuando escribió lo siguiente:

Vemos unas pobres almas que se encuentran en ese cautiverio de andar apresuradas en los deberes y las órdenes de Satanás. Sienten el deber de andar en una y otra cosa, y por lo general descuidan lo que en realidad deben hacer. Cuando están en la oración, entonces deben estar en la obra de su vocación; y cuando están en su vocación, están tentados por no dejar todo a un lado y correr a la oración. Los creyentes saben que esto no es del Espíritu de Dios, quien hace “todo hermoso en su tiempo”. 

4. Los “movimientos” o las incitaciones del Espíritu siempre tienden glorificar a Dios de acuerdo a su Palabra. Él evoca la enseñanza de Jesús en nuestra memoria; Él glorifica al Salvador; Él derrama en nuestros corazones un profundo sentido del amor de Dios por nosotros.

Entonces, ¿cómo actúa el Espíritu en el creyente? El Espíritu viene a nosotros como una fianza, una promesa, un anticipo de la redención final. Él es aquí y ahora el anticipo de la gloria que está por venir. Pero su presencia es también una indicación del estado incompleto de nuestra experiencia espiritual actual.

Owen escribe aquí en fuerte contraste con los que hablaron de la liberación de la influencia del pecado que mora en nosotros y su lucha a través de la libertad del Espíritu. Precisamente porque Él es la primicia y no aún la cosecha final, hay una sentido en el que la vida en el Espíritu es la causa de los gemidos del creyente: “Nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23).

La presencia del Espíritu ya nos trae un anticipo de la gloria futura, y también, al mismo tiempo, crea en nosotros un presentimiento de lo incompleta que es nuestra experiencia espiritual actual. Esta es la manera, para Owen, en la que la comunión con el Espíritu —entendiendolo bíblicamente— trae alegría a la vida del creyente, al igual que una profunda sensación de que la plenitud de nuestra alegría aún está por venir.

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson
El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

M26 – La belleza de la santidad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M26 – La belleza de la santidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-la-santidad/

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: En una cultura grosera, en medio de la cual las jóvenes se han vuelto salvajes y libertinas, las mujeres cristianas deben destacarse por su pureza. Ahora bien, no estoy hablando acerca de ser autosuficientes o bonachonas, hasta ingenuas, sino de llevar una vida sana y pura en Cristo de forma que nuestro estilo de vida brille en medio de la oscuridad de este mundo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes hijos pequeños te recomendamos mantenerlos ocupados en otro lugar mientras tratamos este tema, luego regresas con nosotras. Hoy veremos lo práctica que resulta ser la Biblia al tratar sobre algunas de las conductas más indignantes que se publican en las portadas de los tabloides y sobre otras conductas indignantes que suceden detrás de las puertas con personas que nunca te hubieras imaginado. Nancy continúa en la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Como sabrán el año 2008 fue nombrado por el ministerio Aviva Nuestros Corazones, como el año de la mujer verdadera, y tratamos de enfocar todos los programas de ese año en particular hacia lo que significa ser una mujer verdadera de Dios. Ahora bien, a medida que estudiamos el libro de Tito en el capítulo 2 tenemos el retrato de una mujer verdadera como luce ella cuando ya es una mujer mayor y que es lo que ella hace para ayudar a las mujeres más jóvenes a convertirse en mujeres verdaderas.

Tito capítulo 2 en el versículo 3 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta.” Así que nos muestra un cuadro de piedad, de mujeres que temen al Señor, cuyo comportamiento refleja su reverencia por Dios, y luego vemos que ellas están para entrenar a las mujeres más jóvenes, versículo 4: “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos.”

Versículo 5: “A ser prudentes, puras”. Aquí hay pureza, una de las virtudes. “Hacendosas en el hogar”, aquí vemos la domesticidad. “Amables”, y luego tenemos la cuarta virtud, sumisión, “sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.”

Estamos yendo a través de estas cualidades que representan verdaderas características de las mujeres cristianas, y tanto hoy como en la próxima sesión, queremos echar un vistazo a la virtud de la pureza, a ser puras. Ahora bien, como es el caso de cada una de estas virtudes, la pureza cristiana contrasta de forma muy marcada con lo que es característico o generalmente cierto en un mundo incrédulo. A lo largo del libro de Tito, como hemos visto en esta serie anteriormente, la descripción del mundo es bastante gráfica y resulta ser cualquier cosa menos pura.

Por ejemplo, recuerda cuando Pablo dijo en Tito capítulo 1, versículos 15 y 16, “Mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena.” Luego él nos dice en el 3:3, “esclavos de deleites y placeres diversos.”

Ellos no son puros. Ellos son esclavos de las pasiones y de los placeres. Ellos sencillamente hacen lo que su carne tiene deseo de hacer, sin importar si esté bien o mal. Esta es una descripción del mundo incrédulo.

Y quiero hablar de una forma bien clara aquí. A veces dudo acerca de este tipo de cosas porque sé que tenemos algunos oyentes quienes, gracias a Dios, tienen una exposición limitada a esos aspectos de la cultura, y tenemos adolescentes y oyentes jóvenes. No quiero en lo absoluto tentar o decir cosas que produzcan un apetito o sed por el pecado

Nunca pretendo glorificar el pecado, pero para la mayoría de nosotras, si estás respirando hoy día, de seguro tienes conocimiento de esto. No es un secreto para nadie que esta es una época que no es pura. Esta es la época de “Las Chicas Hooters”, de los desfiles de moda de “Victoria’s Secret”, de los infocomerciales de televisión —tarde en la noche— promoviendo videos de “Chicas Salvajes” en los que atractivas y jóvenes mujeres exponen sus cuerpos y cometen otros actos sexuales en público para las cámaras. Esta es la Era de Fiestas de Sexo en las universidades, donde a los estudiantes se les regalan condones y consejos para tener sexo seguro.

Esta es la época de los “swingers”, que celebran y promueven la actividad sexual no monógama y quizás —este puede que sea un término nuevo para ti— el poliamor. Esta es la práctica de tener múltiples relaciones sexuales a la vez con el pleno conocimiento y consentimiento de todos los involucrados. A esto le llaman “poliamor” que significa “amor múltiple”.

Esta es la era de Bridget Jones y otra Chick Lit con sus francos temas sexuales. Esta es la época de las series “Sex and the City” (Sexo y la Ciudad) y “Grey’s Anatomy” (Anatomía de Grey) y “America’s Top Model,” (La Top Model de América) y si no sabes de lo que estoy hablando, cuenta tus bendiciones. Es la época de música popular con contenido, tonos y líricas sexuales las cuales no podemos ni queremos leer en este programa y la época de las líneas telefónicas calientes, y así sucesivamente.

Ahora bien, en el contexto de la cultura del primer siglo donde los instintos más básicos y carnales, no estaban restringidos, donde la promiscuidad era celebrada, el apóstol Pablo nos dice en Tito capítulo 3, empezando en el versículo 3: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos…pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y Su amor hacia la humanidad, Él nos salvó”.

El obró por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo, que el derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo. ¡Él nos salvó! ¿De qué? Del pecado, de la impureza, del libertinaje, de la decadencia, de nuestra carne, de ser esclavos de varias pasiones y placeres.

Aquellos que pertenecen a Cristo han sido salvados. Ellos han sido rescatados de esa vida impura. Ellos han sido libertados del pecado. Ellos son diferentes de aquellos que no siguen a Cristo, y esta diferencia debe ser obvia para todos.

Esta es la parte que tanto me impacta acerca del libro de Tito a medida que he estado meditando en estos tres capítulos completos —el contexto del pasaje que estamos estudiando en Tito 2— y es el marcado contraste entre aquellos que siguen a Cristo y los que no lo hacen. Así es como debe ser. Debe existir un fuerte contraste.

No debería ser difícil identificar cuando alguien es realmente un cristiano. El mundo que no cree se caracteriza por la impureza y los creyentes en Cristo deben ser puros.

El capítulo 2, versículo 14 del libro de Tito dice acerca de Cristo “Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad”. ¿Qué tanto? De toda iniquidad, para “purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.” ¿Puedes observar el contraste aquí?

● Ustedes eran inicuos; no respetaban la ley.

● Ustedes eran necios.

● Ustedes fueron desobedientes.

● Ustedes eran impuros, pero Cristo murió. Él se dio a sí mismo para redimirles de todo eso.

De acuerdo al capítulo 1 de Tito, los creyentes están supuestos a ser irreprochables en todos los aspectos de sus vidas; en lo relativo a su moral, y a su comportamiento en general. El capítulo 2, versículo 12, se nos dice que nosotros debemos “renunciar a la impiedad y los deseos mundanos y vivir de forma sobria, justa y piadosamente.”

En una cultura grosera, donde las mujeres se han vuelto salvajes, las mujeres cristianas están llamadas a destacarse por ser puras. Ahora bien, no estoy hablando de que se muestren autosuficientes, bonachonas o hasta ingenuas, sino que deben reflejar una vida sana y pura en Cristo que brille como una luz en un mundo oscuro.

La palabra pura, o como está traducida en la Reina Valera del 60 como sobria y en otras versiones como casta, es una palabra algo pasada de moda pero que me gustaría traerla de nuevo al uso. Casta o pura significa “limpia de toda culpa, limpia de mancha, inmaculada, no contaminada”. Se habla de pureza moral o inocencia, de ser sin defecto moral o culpa, ser pura de mente y corazón, ser modesta y casta. Esto define como los cristianos en general y las mujeres cristianas en particular, deben vivir en este mundo.

Entonces, ya sabes que existen dos aspectos de pureza en nuestras vidas como cristianos. Primero, esta esa pureza posicional. Esa pureza es la que se da en nuestras vidas desde el momento en que nacemos de nuevo. Fuimos regenerados. Fuimos declarados justos o justificados y puras posicionalmente por el sacrificio de Cristo—esto es la justificación.

Esta es nuestra salvación inicial. Dios nos ve no como nosotros éramos sino como somos ahora en Cristo. Hemos sido salvados, y esa pureza posicional es una verdad en cada creyente.

Esa es la razón por la que, a lo largo del Nuevo Testamento, los cristianos son llamados santos. Esto no se debe a que siempre actuaron santamente. Sino que se debe a que ellos han sido hechos —han sido declarados— justos por Dios a través de la obra hecha por nuestro Señor Jesucristo, quien tomó nuestro lugar, librándonos de la muerte debido a nuestros pecados—nos declaró justos, puros delante de Dios.

Somos posicionalmente puros, y luego tenemos la otra clase de pureza pureza práctica. Esto es lo que los teólogos llaman frecuentemente santificación. Esto no ocurre en un momento y listo se acabó. Esta pureza es un proceso que se da a lo largo de nuestras vidas donde nos vamos convirtiendo en personas puras al vivir lo que Dios ha declarado —posicionalmente— que es verdad sobre nosotros. Esta es la parte —la pureza práctica— que requiere entrenamiento. Las mujeres mayores capacitan y enseñan a las mujeres más jóvenes a ser puras.

Tú no puedes entrenar a alguien para que sea un cristiano. Esta parte sucede por la gracia de Dios, a través de la fe. Es un trabajo que Dios hace en nuestros corazones, haciéndonos semejantes a Él, y Él es quien salva, no por obras que hayamos hecho.

No puedes convertir a nadie en un cristiano. El Espíritu de Dios es quien lo hace dentro de nosotros. Él nos declara justos y rectos ante Dios por Cristo Jesús. En cambio las mujeres mayores sí pueden discipular a las mujeres más jóvenes. Nos podemos discipular una a la otra en el proceso de purificarnos, de hacernos prácticamente puras, de santificarnos.

Ahora bien, quisiera que miráramos en el Antiguo Testamento un pasaje que considero es una imagen maravillosa acerca de la pureza práctica, y lo encontramos en el libro de los Salmos en el Salmo 101. Este es un salmo de David, y en mi Biblia se titula “Decisión de vivir rectamente” (LBLA).

La misericordia y la justicia cantaré, a ti, oh SENOR, cantaré alabanzas. Prestaré atención al camino de integridad (Salmo 101: 1-2).

En la medida que voy leyendo este Salmo, selecciono las palabras que describen un corazón que es puro o que está libre de culpa. Hay diferentes sinónimos utilizados.

Prestaré atención (voy a meditar, me detendré en) al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa. No pondré cosa indigna delante de mis ojos.

Algunas de sus traducciones dicen: todo lo “injusto” o lo “perverso”. No pondré delante de mis ojos nada de eso.

Aborrezco la obra de los que se desvían, no se aferrará a mí. El corazón perverso se alejará de mí; no conoceré maldad. Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo; no toleraré al de ojos altaneros y de corazón arrogante.

Mis ojos estarán sobre los fieles de la tierra, para que moren conmigo; el que anda en camino de integridad me servirá. El que practica el engaño no morará en mi casa; el que habla mentiras no permanecerá en mi presencia. Cada mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para extirpar de la ciudad del SEÑOR a todos los que hacen iniquidad” (versículo 1-8).

A medida que leemos este pasaje, necesitamos recordar que David tenía las mejores intenciones cuando elevó su oración al Señor. Esto reflejó su corazón durante la mayor parte de su vida, pero en algunas situaciones durante la vida de David, él hizo una serie de compromisos y no siempre vivió conforme al compromiso de tener un corazón puro como él expresó en este pasaje. Él no siempre vivió con los estándares de vida que él había establecido para sí mismo, y eso solo nos dice que para ser puros se requiere de una constante vigilancia.

No puedes bajar la guardia. Nunca llegarás al punto —no importa cuál sea tu edad— que hayas madurado de tal forma en Cristo o que lleves tanto tiempo caminando con el Señor, que llegues al punto de no necesitar de la gracia de Dios para protegerte y para salvaguardar tu corazón y para mantenerlo apartado del pecado.

Si piensas que has llegado a un lugar donde estarás exento de algún pecado, te habrás vuelto vulnerable a ese pecado y a otro tipo de pecados. Pero a medida que leemos el texto, vemos que es una expresión del corazón de David que caracterizó la mayor parte de su vida. Esto genera algunas preguntas que nos ayudan a personalizar esto.

A medida que lees este pasaje, ¿te has hecho la determinación de tener un corazón irreprensible, que sea intachable? ¿Te has propuesto vivir una vida intachable, inmaculada de principio a fin, ser pura de corazón, en tu caminar y tu hablar? ¿Estás determinada a hacerlo? ¿Has establecido esto en tu corazón?

¿Has resuelto ser pura, no solamente en público, sino también en privado? “En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa” (versículo 2). Cualquiera de nosotras puede lucir espiritual, sentada en este salón donde grabamos Aviva Nuestros Corazones; seguramente nadie gritará o dirá groserías ni actuará de forma egoísta. Quizás tengas pensamientos de este tipo, pero probablemente no los expresarás abiertamente.

La verdadera prueba de pureza no es lo que haces sentada en esta sala. La prueba de tu pureza es quien eres cuando llegas a tu hogar y como tratas a tus hijos, como tratas a tu esposo, como tratas a tus padres o a tu compañera de cuarto y a las personas con quienes trabajas y también a tu jefe—quien no siempre te trata de la forma como tu quisieras. Lo vemos en la forma como tratas a las personas que trabajan para ti. Se trata de tener integridad de corazón en los ambientes más íntimos y privados.

¿Te molesta la impureza? ¿Te perturba? Esto es algo que observo en David aquí. Él está preocupado. Él está perturbado cuando ve algo impuro. ¿Te molesta la impureza cuando la ves en los demás, cuando la ves en nuestra cultura, cuando leo ese listado que leí al principio de esta sesión acerca de la cultura de obscenidad en la que vivimos… o sencillamente ya te estás acostumbrado a ello?

¿Has visto tanta grosería y obscenidades en la televisión que ni siquiera te sacude nada de esto? ¿Te has acomodado o has aceptado el mal? O, ¿acaso has dicho “No, hay un nivel de tolerancia ‘cero’ en cuanto al pecado en mi vida”? Eso es lo que está en el corazón de David aquí—no simplemente que te moleste cuando lo ves en otros o en la cultura, sino más importante aún… te molesta cuando lo ves en ti mismo.

● ¿Lo ves en ti misma?

● ¿Tienes los ojos bien abiertos para ver el pecado en cualquier otra persona pero eres muy orgullosa para ver tus propios defectos?

● ¿Estás dispuesta a ser entretenida por aquellas cosas que son pecaminosas, que no son santas, para reírte con ellas y disfrutar de ellas?

● ¿Qué nivel de tolerancia tienes por las cosas que no son puras? ¿Toleras un poco de ello?

● ¿Alrededor de qué tipo de personas gravitas o compartes? Vemos a David en los Salmos diciendo, “Me siento atraído por las personas de corazones puros. Quiero rodearme de esas personas.”

● ¿Te sientes atraída por las personas de corazón puro, o te sientes atraída por aquellas personas cuya conversación y estilo de vida son inapropiados, fuera de tono o perversos?

● Una vez más, e igualmente importante, ¿qué tipo de gente gravita hacia ti? ¿Se sienten cómodas las personas groseras y perversas contigo, mientras cuentan sus historias? Y de ser así, ¿te podrías preguntar, por qué?

Ahora bien, no estoy diciendo que nuestras vidas deben hacer sentir mal a las personas que no conocen a Dios, en el sentido de que se sientan que les estamos juzgando o condenándoles o criticándolos. Necesitamos corazones llenos de compasión y de misericordia hacia los pecadores, pero debemos preguntarnos si las personas perciben que nos sentimos cómodos con la impureza.

Ahora quiero decir que el objetivo de todo esto, el objetivo de la integridad y el de ser libre de culpa y ser puros de corazón, no es hacernos lucir bien. Esto sería auto-rectitud o auto-justicia. El objetivo es hacer a Dios lucir bien. Es glorificar a Dios al reflejar la pureza de Cristo en nuestro mundo.

En Hebreos 7:26 se nos dice que Jesús es un sumo sacerdote santo, inocente e inmaculado. Cuando somos puros así como Él es puro, reflejamos a Cristo y glorificamos a Dios en nuestro mundo. La gente pura o las mujeres que tienen un corazón puro tienen un impacto en un mundo oscuro e impío. El impacto de sus vidas es exponer la oscuridad y atraer a otros a la luz de Cristo.

Pienso en ese pasaje de Filipenses 2 que dice “haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones”. ¿Para qué? “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (versículos 14-15).

Esta pequeña luz en mí, la dejaré brillar, déjala brillar, déjala brillar.

Ahora bien, ¿cuál es esa luz? ¿Es acaso mi santidad? No, es la pureza de Cristo, la bondad de Cristo que es santa e inocente y pura. Permíteme decirte que hay un impacto específico que las Escrituras prometen que tendrá lugar en los esposos cuando sus esposas tengan vidas puras. 1 Pedro 3 nos habla acerca de los esposos que no son creyentes o no están caminando con Dios, que “pueden ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra conducta casta y respetuosa” (versos 1-2).

Por cierto, ayer me encontré con un significado de la palabra puro en un diccionario griego, definición esta que nunca antes había notado. Este diccionario decía que esta palabra, hagnos, originalmente significaba “lo que despierta temor y asombro”, y pensé en 1 Pedro 3 cuando leo eso. Esto es lo que despierta temor y asombro en un esposo inconverso, cuando él ve a su esposa teniendo un comportamiento puro—actitud y forma de pensar puros.

La sumisión es parte de eso, y retomaremos este tema más adelante dentro de esta serie. Los cristianos siendo puros así como Cristo es puro despertarán asombro en nuestro mundo caído. La luz se encenderá. Que sea la luz. ¿Qué es la luz? Es la luz de Cristo que vive Su vida pura y santa a través de nosotros.

Luego, el objetivo final es que nosotros seamos una novia pura para Cristo. Cristo amó a Su iglesia. Él,

Se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la Palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada (Efesios 5:25-27).

Su propósito es presentar a la iglesia ante Él mismo como una novia pura y santa. Por eso es que queremos ser puros, no solo por nuestro testimonio ante el mundo, sino también por nuestro amor por Cristo; es por eso que quisiéramos ser su novia pura. A medida que somos santificados, que nos vamos purificando, y que las mujeres mayores van entrenando a las más jóvenes para ser puras, llegará el día —y esta es nuestra esperanza— cuando nos uniremos a la gran multitud en el cielo.

De acuerdo con el libro de Apocalipsis 19:6, la gran multitud es:

Como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina. Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio (hasta el versículo 8).

Así que a medida que escoges decir “sí” a la pureza de Cristo y “no” a todo lo que sea impuro y dices, “Yo quiero caminar dentro de mi casa en integridad de corazón y pureza de mis manos y vida”, no lo estás haciendo para ser recta o por tu propia justicia. No lo estás haciendo para verte bien.

Lo estamos haciendo para crear asombro, no lo estás haciendo para verte bien, lo estás haciendo para crear asombro, crear admiración en un mundo caído para que todos puedan ver la luz de Cristo encendida en nosotros, y lo estamos haciendo por amor, devoción y pasión por Cristo, cuya novia somos nosotros, para que podamos presentarnos ante Él sin culpa, sin mancha, sin tachas, sin arruga ni cosa semejante, de lino fino, brillante y puro.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo un llamado a la santidad. ¿Refleja tu vida esa belleza a un mundo en necesidad? El mensaje de hoy es parte de la serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer . Puedes acceder a todos los programas de esta serie al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Si realmente amas a otros con el amor de Cristo, esto te mantendrá sexualmente pura. Nancy lo explicara en la próxima entrega del programa.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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¿Es pecado tatuarse?

Alimentemos El Alma

¿Es pecado tatuarse?

Por: Will Graham

 Si un joven creyente quisiera hacerse un tatuaje, me gustaría hacerle algunas preguntas muy directas. Tal vez estas preguntas te puedan resultar útiles.

A lo largo de estos últimos años, he estado predicando la Palabra de Dios a los jóvenes de España. Y una pregunta recurrente que ha surgido en casi todos los campamentos cristianos ha sido: “¿Es pecado hacerse un tatuaje?” Quiero sumar mi voz al debate de hoy. Y recuerda: Me dirijo a la familia de la fe, no a los incrédulos.

Antes de empezar, quiero aclarar que yo no creo que podamos establecer una ley de Levítico 19:28 para defender una postura anti-tatuaje. Las marcas o señales hechas en el cuerpo mencionadas en este versículo tienen que ver con el ritual pagano de dolerse o lamentarse (guardar luto), no con la moda contemporánea que vivimos hoy día. Creo que el uso de este texto de Levítico puede ser una de esas ocasiones en las que tratamos de encajar la Palabra de Dios en nuestro plan preconcebido en lugar de hacer las cosas al revés. La fidelidad al contexto de la Escritura no me permite “golpear” a los artistas del tatuaje con Levítico.

Hecha esta aclaración, nos volvemos a preguntar: “¿Es pecado hacerse un tatuaje?”

Ahora, me dirijo a vosotros desde el mundo occidental. Nací y crecí en Europa. Sólo una vez en mi vida he estado fuera de Europa. Fue cuando prediqué en los Estados Unidos y México durante tres meses en 2009. Digo esto porque conozco la escena europea. Estoy familiarizado con la cultura europea. Entiendo la visión del mundo de la juventud europea. Y esa es la razón principal por la que veo los tatuajes como algo negativo. Creo que son un obstáculo para la causa de Cristo aquí en Occidente. Si un joven creyente quisiera hacerse un tatuaje aquí, me gustaría hacerle algunas preguntas muy directas. Tal vez estas preguntas te puedan resultar útiles.

1 – . ¿Glorificará ese tatuaje a Dios?

El cristiano tendrá que preguntarse a sí mismo si hacerse un tatuaje puede realmente glorificar a Dios o no. ¿Cuál es el motivo real que hay detrás de hacerse un tatuaje? Aquí es donde sí podemos hacer mención del principio ético fundamental de Levítico: “No ser como las otras naciones”. La persona que se tatúa su cuerpo, ¿lo hace para extender el Reino de Dios en el mundo o lo hace sólo para ir con el flujo de un mundo obsesionado por las apariencias superficiales, la moda y las tendencias? En la mayoría de los casos que conozco, esta última mentalidad es la que prevalece. El Nuevo Testamento nos llama a no conformarnos a este mundo (Romanos 12:2).

2- . ¿Qué dice tu conciencia?

Cuando Lutero se defendió en la Dieta de Worms, subrayó que él no iría en contra de la Palabra de Dios o de su conciencia. Si tu conciencia tiene algún escrúpulo con respecto al tema de los tatuajes, entonces definitivamente no debes tatuarte. Es pecado. Todo lo que no proviene de fe, dice Pablo, es pecado (Romanos 14:23). El mero hecho de que alguien se haga la pregunta “¿Es pecado hacerse un tatuaje?” me revela que su conciencia no está en paz respecto a este asunto y por lo tanto, él o ella, no debería tatuarse. Si tuvieras cien por cien de paz y tranquilidad en tu alma sobre el tema, no necesitarías preguntarle a nadie.

3- . ¿Va a ofender a otros creyentes que te tatúes?

Toda la epístola de 1ª Corintios gira en torno al tema del amor cruciforme (que toma la cruz como el centro). Pablo se enfrenta a diez situaciones pastorales diferentes con el mensaje radical de la cruz. Tus acciones, ¿beneficiarían o dañarían a los demás? ¿Van a bendecir u ofender? ¿Van a hacer bien o mal? El cristiano debe darse cuenta de que él (ella) ya no es de su propiedad. Él (ella) vive para el Señor y la iglesia. Si sospecho que un tatuaje puede alterar (perturbar o preocupar) a hombres o mujeres de Dios en mi congregación, entonces pongo mi amor por ellos antes que mis propios deseos y mantengo mi cuerpo limpio, sin tatuajes. Aplico la ley del amor para que otros no se escandalicen por mi acción. Mis acciones tienen efectos positivos o negativos en otros. No quiero hacer daño al cuerpo de Cristo. Así cumplo la motivación apostólica de 1ª Corintios de andar en amor.

4- . ¿Qué pensarán los no creyentes?

Y no sólo los cristianos deben pensar en los demás cristianos, sino en los no creyentes también. ¿Cómo van a reaccionar si me ven testificando de Cristo y también haciéndome un tatuaje? ¿No voy a ser piedra de tropiezo a ellos? ¿No van a pensar que soy un hipócrita? Después de todo, yo soy la Biblia que leen. La impresión que les voy a causar, ¿crees que será beneficiosa o perjudicial? Un chico me dijo: “Con un tatuaje cristiano puedo mostrar a los demás que soy cristiano.” Le respondí: “Creo que es muy triste que necesites un tatuaje para que alguien sepa que eres cristiano“. Seréis conocidos por los frutos, no por las marcas en el cuerpo (tatuajes).

5- . ¿Se tatuaría Jesús?

Y por último, pero no menos importante, aquí está la gran pregunta que subyace bajo toda la conducta y la moral cristiana: “¿Qué haría Jesús?” Si Jesús de Nazaret o Juan el Bautista o el apóstol Pablo vivieran en el siglo XXI, ¿de verdad crees que irían corriendo a la tienda de tatuajes para unirse a la última moda? Por alguna extraña razón, no lo creo. Si soy sincero –totalmente sincero- de la mayoría de la gente “cristiana” que he conocido que se ha tatuado (repito “la mayoría”), no son demasiado serios en su vida espiritual. Pueden ser buenos chicos, dicen cosas buenas y son populares, pero casi todos carecen de madurez y peso espiritual. Esa ha sido mi propia experiencia personal. Todavía no he conocido a un guerrero de oración lleno del Espíritu Santo que me pregunte acerca de si puede o no tatuarse. Me pregunto por qué. Me parece ridículo que en varias partes del mundo nuestros hermanos  cristianos  están derramando su sangre por la extensión del Evangelio y aquí estamos nosotros viviendo para nuestra comodidad en el Occidente debatiendo sobre si debemos de hacernos tatuajes, fumar porros, emborracharnos en discotecas, tener relaciones sexuales antes del matrimonio y otras tonterías mundanas. ¡Qué vergüenza! Otra vez digo: ¡Qué vergüenza! ¿Qué clase de discipulado es éste que estamos viviendo? Es como si fuera otro tipo de fe totalmente distinta en la cual el concepto de ‘llevar nuestra cruz’ no existiera. ¿Qué pensará el Señor Jesús de semejante ‘fe’?

Conclusión

Creo que si algún cristiano responde a estas cinco preguntas con sinceridad y oración, dudo mucho que él (ella) siguiera sintiendo el deseo de hacerse un tatuaje. Es por eso que no tengo uno y nunca voy a hacérmelo. No veo cómo podría glorificar a Dios, mi conciencia está inquieta, no está tranquila al respecto, lo sé, ofendería a muchos hermanos y hermanas en Cristo si tuviera uno, estoy seguro de que algunos creyentes que conozco se sorprenderían demasiado y estoy absolutamente convencido de que ni Jesús (ni ningún otro hombre o mujer de Dios en la Biblia) se haría uno.

 Traducido por: Julian Esquinas

Tomado de la pagina web: Protestante Digital

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Éxito y felicidad

Martes 1 Septiembre
(Jesucristo dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.
La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Éxito y felicidad

Convertirse en un deportista de alto nivel es el sueño de muchos jóvenes, pero este rara vez se cumple. Y cuando se logra, no siempre produce la felicidad esperada.

Alistair Taylor, deportista náutico, da su testimonio: «Participé en torneos durante 5 o 6 años seguidos y tuve mucho éxito. La gente esperaba verme como campeón del mundo en esta especialidad. Yo tenía muchas razones para ser feliz, pero no lo era. Cuando carecía de toda motivación y dejaba que mi vida se consumiese, Kelvin, un cristiano, me condujo a entregar mi vida al Señor Jesucristo. En ese momento tenía 18 años, y hoy sigo viviendo con Dios. Encontré una paz nueva y me siento colmado como solo un verdadero creyente puede comprenderlo. La relación que ahora tengo con Jesús es algo que no podría cambiar por nada. La fe es un camino en el que no cesamos de crecer.

Cuando usted se da cuenta de que Dios no solo controla su vida sino todo el universo, que él lo ama más que todo lo que uno puede imaginar… solo tiene que dejar de lado sus inquietudes, sus miedos, sus dudas en cuanto al futuro. ¡Esto lo supera, pero Dios no se ve superado! Entonces usted puede comprender lo que la Biblia dice: la paz de Dios, que sobrepasa todo lo que podemos comprender, guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Sí, tenemos la seguridad de que Dios se ocupa de todo, y especialmente de nosotros».

28 – Predestinados a ser como Cristo | Romanos 8:28-30

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

28 – Predestinados a ser como Cristo | Romanos 8:28-30

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

Yo estoy con vosotros todos los días

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Yo estoy con vosotros todos los días

Nota del editor: Este es el octavo y último capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Qué forma tan maravillosa de concluir un Evangelio. La historia del Dios que vino del cielo a la tierra termina con la promesa: «Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mat. 28:20). Aunque Jesús estaba a punto de ascender, Mateo quiere que escuchemos que la cercanía de la encarnación de Cristo continúa. Él que es Emanuel, Dios con nosotros, promete hacer honor a Su nombre. Jesús pronto regresaría al cielo mientras Sus discípulos saldrían al mundo en una misión evangelizadora. Pero no se iban por caminos separados. Jesús y Sus hermanos no podían estar separados por la distancia entre el mundo y los reinos celestiales. ¿Cómo puede ser esto?

Jesús regresó al cielo y espiritualmente nos llevó con Él.

Las instrucciones misionales de Jesús pueden ser traducidas como: «bautizándolos ‘a o dentro’ del nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (28:19). Eso nos da una idea importante sobre la conversión y la señal del bautismo. Nuestras vidas son reubicadas cuando el Espíritu nos une a Jesús a través de la fe. Somos lanzados a Jesús. Entonces ahora nuestras vidas están «escondidas con Cristo en Dios» (Col. 3:3). Pablo escribe de manera dinámica sobre esta realidad cuando dice que el Padre «nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado» (1:13). Es como si Dios nos hubiera sacado de un pozo sucio, saturado de pecado y maldad, y llevado a un amplio y hermoso paisaje de libertad plena en Cristo. Pedro lo describe como el llamado de Dios «de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9). Jesús mismo afirmó este cambio de dirección de vida de manera aún más mística: «En ese día conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros» (Jn. 14:20). Estos versículos dan cierta textura a la frase que Pablo usa con tanta frecuencia: ahora estamos en Cristo.

Jesús está con nosotros siempre porque Jesús es donde vivo. Los creyentes están unidos a Él para siempre. Jesús regresó al cielo y espiritualmente nos llevó con Él. Qué misterio: “aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos [Dios] nos dio vida juntamente con Cristo…y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús” (Ef. 2:5-6). Sí, esto es una realidad espiritual ahora, puesto que mi cuerpo obviamente todavía está aquí en la tierra. Un día, por supuesto, la unión se completará cuando recibamos nuestros cuerpos de resurrección para que podamos estar siempre en comunión inmediata con Jesús y con los demás.

Entretanto, mientras estamos en la tierra, Jesús permanece con nosotros a través de Su Espíritu a quien Él nos envía. Pablo escribe: «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado» (Rom. 5:5). El Espíritu es la presencia personal de Jesús «alojada» en nosotros. Por el Espíritu, el Padre y el Hijo hacen una morada en nosotros (Jn. 14:23). Los cristianos, individual y colectivamente como iglesia, son una morada en la que se vive el intercambio eterno de amor entre las personas de la Trinidad. El Espíritu Santo en nosotros nos mantiene unidos a Jesús, quien ha llevado Su cuerpo de resurrección al cielo. Él continuamente nos levanta para ver que nuestra verdadera vida está ubicada allí, en Cristo.

El entendimiento bíblico de que Jesús está con nosotros es muy diferente a cualquier idea de que la presencia de Jesús simplemente da un impulso útil a la vida que estoy tratando de construir por mi propia cuenta. «Yo estoy con vosotros todos los días» no significa que tengo a un Jesús miniatura dentro de mí para que provea inspiración en medio de mis ambiciones o que me consuele cuando las cosas no salen como me parecen. Más bien, mi pequeña vida es absorbida en la grandeza de Cristo. Él está con nosotros de manera más profunda porque por el Espíritu estamos en Cristo. Mi propósito en la vida, por lo tanto, está dirigida por Su misión para Su pueblo.

Entonces, soy impulsado fuera de mi cómodo hogar donde me gustaría quedarme mientras Jesús me consuela. Él me envía al vecino malhumorado para que le testifique con la conciencia de que Jesús lo ama tanto como me ama a mí. «Yo estoy contigo cuando lo amas en Mí».

Jesús va conmigo desde mi calle, relativamente segura, hasta el vecindario peligroso saturado de aquellos descartados por la sociedad. «Pon tu morada aquí», me dice al oído, «así como yo hice mi morada en un mundo caído». Eso puede significar comenzar una escuela, un campamento deportivo o una clínica en Su nombre.

Justo donde no quiero ir, Jesús ya está allí. Incluso me envía a interactuar con gente que se burlará al mencionar Su nombre. Me gustaría evitarlos, alejarme de la controversia. Pero el Señor que continúa haciendo las cosas de manera diferente en el mundo que está reclamando me recuerda: «Tú estás en Mí, y estoy enviando Mi evangelio al mundo. Así que puedes confiar en que estoy contigo cuando entres en esas conversaciones difíciles”.

Jesús está con nosotros todos los días, de manera principal y profunda porque Su Espíritu nos ha llevado a Su vida y, por lo tanto, a Su misión.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Gerrit Scott Dawson

Gerrit Scott Dawson

El Dr. Gerrit Scott Dawson es pastor de First Presbyterian Church [Primera Iglesia Presbiteriana], en Baton Rouge, Luisiana, y autor de Jesus Ascended: The Meaning of Christ’s Continuing Incarnation [Jesús Ascendido: El Significado de la Encarnación Continua de Cristo].

59 – «El evangelio de la prosperidad»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

59 – «El evangelio de la prosperidad»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Todo ayuda para bien

Coalición por el Evangelio

Todo ayuda para bien

GERSON MOREY

https://www.coalicionporelevangelio.org/podcasts/un-sermon-para-tu-semana-podcast/todo-ayuda-para-bien/

Lamentablemente es común encontrarnos con una interpretación bíblicamente defectuosa y espiritualmente dañina de Romanos 8:28. Si el apóstol Pablo, inspirado por Dios, estuviera mostrándonos un enfoque exclusivamente terrenal y material de esta verdad, entonces no seríamos muy diferentes al mundo.

En este sermón, el pastor Gerson Morey nos ayuda a entender mejor las profundas riquezas y verdades de esta reconocida porción de las Escrituras, mientras aprendemos a qué se refiere Pablo cuando dice “todas las cosas”, cuál es el “bien” al que ayudan todas estas cosas, y finalmente a quiénes están dirigidas estas palabras –“los que aman a Dios”.

M25 – Preparando tu mente

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M25 – Preparando tu mente

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preparando-tu-mente/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy, continuando con las enseñanzas de la serie de Tito 2.

Nancy Leigh DeMoss: Necesitamos recordar que la batalla está en la mente. Pensamos que el campo de batalla son nuestras emociones, nuestras circunstancias, u otras personas— aunque algunas veces todo esto entra en la contienda. Pero al final todo se trata de la forma en que pensamos.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En las Escrituras, Dios nos llama a no poner la mente en las cosas de la carne sino a vivir conforme al Espíritu, a perseverar en Él aun con nuestros pensamientos. Hoy continuaremos aprendiendo acerca de la importancia de esto para enfrentar los desafíos de la vida.

Nancy: Quiero continuar con una sesión más sobre este concepto de ser sophron– s-o-p-h-r-o-n- (Estamos recibiendo una pequeña lección de griego en estas últimas sesiones.) Es una palabra que aparece en múltiples ocasiones en el libro de Tito.

Es traducida en la NVI como “sensata”. Si tienes La Biblia de Las Américas, está traducida como “prudente”. Es una palabra que significa “domino propio; de buen entendimiento”. Es una mente salva, sano juicio, una mente sana, una mente restringida, una mente que es dominada por la Palabra de Dios y la verdad de la Palabra de Dios.

Mientras hablábamos durante un receso antes de esta sesión, comentábamos entre nosotras que esto afecta todo. La manera que pensamos determina la manera como vivimos. Si tenemos una mente sana, entonces nuestras emociones, nuestros apetitos, nuestras pasiones, nuestros pensamientos, nuestras palabras—todo seguirá ese patrón. Nuestras decisiones y nuestro comportamiento seguirán el patrón de nuestros pensamientos.

Y si no tenemos una mente sana, entonces nuestro comportamiento, nuestras palabras, nuestras actitudes, nuestras emociones—todo seguirá a ese pensamiento no sano. Ahí es cuando terminamos en problemas.

Hemos estado hablando sobre esta palabra basados en el pasaje de Tito 2 que nos dice que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes a ser sobrias—sophronizo; es una palabra relacionada a esto. Deben enseñar a las mujeres a pensar con claridad.

Todas nosotras podemos recordar. . . aquellas de nosotras que ya no somos mujeres jóvenes, podemos recordar cuando, como mujeres más jóvenes, necesitábamos en ocasiones alguien que se nos acercara y nos dijera, “No estás pensando con claridad.”

De hecho, aquellas de nosotras que somos mujeres mayores todavía necesitamos personas que nos acompañen en ocasiones y nos digan, “Tú no estás pensando con claridad”, y ayudarnos al aconsejar nuestros corazones de acuerdo a la verdad de la Palabra de Dios.

Así que las mujeres mayores deben enseñar a las más jóvenes a ser sobrias —a ser auto controladas, discretas, pensar con una mente sana— para que puedan amar a sus maridos y a sus hijos, para que puedan ser puras, para que puedan cuidar sus hogares, puedan ser amables, y puedan ser sumisas a sus esposos. Todo lo demás sobre nuestros roles y responsabilidades en la vida fluye, en cierta medida, si tenemos un sano juicio.

Ahora, hablando de ser sobrias, esa misma palabra sobria o sana suena como muy seria. Estoy un poco preocupada de que algunos puedan pensar que esta mujer sophron —esta mujer sobria – sana— nunca se divierte o que es aburrida, rígida, cerrada, legalista, siempre disciplinada, restringida y reprimida, toda cabeza y nada corazón.

No es de eso de lo que estoy hablando. No es eso a lo que Dios nos está llamando. Estamos hablando sobre una cualidad, una característica que está viva, es vital, vibrante y palpable en nuestras vidas. Esta cualidad, esta sensibilidad espiritual —este buen juicio, o auto-control o esta mentalidad sobria —esta cualidad es iniciada, producida y permitida por la gracia de Dios.

No es algo que se puede fabricar. No es algo que simplemente hacemos que pase por la fuerza de voluntad.

¿Cómo sabemos esto? Bueno, hemos estado leyendo y estudiando en Tito capítulo 2 de que la mujer sophron es autocontrolada. Pero miren en el versículo 11 de Tito capítulo 2. El apóstol Pablo ha repasado todas estas maneras en las que hombres mayores, los hombres jóvenes, las mujeres mayores, las mujeres los jóvenes, los siervos, etc., deben vivir el Evangelio, hablando de cómo luce eso. Él habla continuamente del dominio propio, sophron, no solamente cuando le habla a las mujeres, sino cuando habla acerca de los hombres mayores y jóvenes por igual.

Después de que ha hablado acerca de todo esto, Pablo dice en el versículo 11,

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria [aquí está de nuevo la palabra sophron], justa y piadosamente.

Nosotros dependemos del poder del Espíritu Santo y de la gracia de Dios. Como Pablo le dijo a Timoteo en 2da de Timoteo 1 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía” —eso no es una mente sophron— “sino de poder, de amor y de mente sana” sophronismos, o una “mente sana”, como dice en la Reina Valera (versículo 7).

¿De dónde viene? ¿Quién nos lo dio? Dios. No tenemos eso naturalmente, no pensamos con claridad de manera natural. Es la gracia de Dios dentro de nosotras que nos permite pensar de manera sana.

Así que este tipo de dominio propio de pensamiento sensato del que estamos hablando se produce por la gracia de Dios y por el Espíritu de Dios, tendremos una persona que no será tensa, rígida o legalista, sino una persona que será encantadora, persuasiva, hermosa y libre—libre de vivir dentro de los parámetros que Dios ha diseñado para nuestras vidas. Teniendo este sophron, o siendo sophron, aumenta nuestra capacidad de orar, de amar y de servir a los demás.

Mientras pensamos sobre cómo desarrollar un estilo de vida sophron, ¿Cómo podemos desarrollar este tipo de pensamiento sano? Necesitamos recordar que la batalla está en la mente. Pensamos que son nuestras emociones o nuestras circunstancias u otras personas que son el campo de batalla—y a veces se meten en la lucha. Pero en última instancia vuelve a ser la forma en que pensamos.

Y es por eso que en Filipenses en el capítulo 4, Pablo dice, “Piensen en las cosas que son verdaderas, buenas, amables y excelentes y digno de elogio. Piensa en esas cosas” (versículo 8, parafraseado).

En Colosenses capítulo 3, Pablo dice, “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (versículo 2).

Y en Romanos capítulo 8 Pablo dice,

Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al espíritu, en las cosas del Espíritu. [Esos son las personas que son sophron.] Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz (versículos 5-6).

Isaías capítulo 26, versículo 3: dice “Tú guardarás en perfecta paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado” (Versión Reina Valera).

¿De dónde viene esa paz? De la mente, sophron, está fija en Dios.

Primera de Timoteo capítulo 5 describe a una mujer que es viuda. Ella se ha quedado sola, pero tiene puesta su esperanza en Dios y continúa en súplicas y en oraciones noche y día (versículo 5). Ella vive una vida sophron. Ella podría tener muchas razones para desesperarse, para estar deprimida, para estar melancólica, para estar desanimada, o para ser egocéntrica, demandante. Pero no: Ella pone su esperanza en Dios. Entonces, ¿qué ella hace? Ella invierte su tiempo provechosamente orando, en un ministerio de intercesión.

Entonces, en el siguiente versículo, Pablo describe a la mujer que no es sophron. La otra viuda que es autoindulgente. Esta mujer que no es sophron, él dice, esta está “muerta aún viviendo” (versículo 6). Ella no experimenta la vida y la paz que proviene de una mente puesta en las cosas del Espíritu. Necesitamos tener nuestras mentes renovadas, transformadas por la Palabra de Dios.

Estaba hablando con un amigo hace días que acaba de nacerle un nieto con un defecto congénito grave. El niño ha tenido convulsiones y no está fuera de peligro todavía, así que no estoy segura exactamente cuál sea el desenlace. Pero mi amigo ha estado caminando con su hija a través de todo este proceso.

Creo que su hija ya tiene tres o cuatro niños más, así que tiene sus manos llenas. Ella es una mamá que enseña en el hogar, y ahora ella tiene este pequeño que necesita cuidado y atención constantes y que rápidamente puede dejar de respirar. Por lo tanto, ella no puede alejarse ni un segundo o dejar de prestarle atención. Se requiere de un cuidado continuo de 24 horas. Es un tiempo en sus vidas aterrador, difícil, agotador.

Pero mi amiga Susan, quien es la abuela en esta situación, ha sido enseñada a ser sophron en este tipo de crisis. ¿Sabes cómo ella ha aprendido? Porque treinta y pico de años atrás, ella tuvo un hijo que nació con un defecto congénito grave y que requirió años de atención durante todo el día.

Susan estuvo noche tras noche, tras noche, tras noche, por días y semanas y meses y años, cuidando a su hijo. En el proceso, ella me dijo, “No tenía ningún lugar adonde ir sino al Señor.” Ella me dijo, “No tenía una mujer en mi vida que me enseñara a fijar mi pensamiento en la Palabra de Dios. Pero estaba desesperada. Fui al Señor, y el Señor fijó mi corazón y mi mente en Su Palabra.»

Bueno, ¿Qué está haciendo ella ahora? Ya han transcurrido décadas. Ella es una mujer mayor que ya ha pasado por esto. Ahora, como una madre a su hija mayor, ella le está enseñando a la más joven a ser sophron, a ser de mente sana. Ella está dirigiendo a su hija Lacy hacia la Palabra de Dios y ayuda a Lacy a pensar claramente en medio de esta situación.

Es algo tan hermoso de observar, en esta situación tan difícil, el poder de una mujer mayor acompañando y entrenando a una mujer más joven a ser sophron.

Después de nuestra última sesión de grabación, un grupo de nosotras nos reunimos con una amiga muy querida que estaba aquí en la sesión. En esa sesión nos dijo que había sido diagnosticada con leucemia aguda y se estaba alistando para ir al hospital, donde ahora se encuentra, para quimioterapia extrema. Durante las próximas semanas, esta mujer tendrá dosis masivas de quimioterapia para tratar y lidiar con esta leucemia.

El pronóstico, humanamente hablando, da miedo. Mientras hablábamos y orábamos con esta mujer, algo que verdaderamente me tocó… Yo conozco a esta mujer desde hace mucho tiempo, y esta no es la primera situación difícil que ella ha enfrentado… He visto a esta mujer, a través de las pruebas, la he visto meterse en la Palabra de Dios y obtener sophron.

Ella ha recurrido a las caminatas ya que así puede memorizar y meditar en las Escrituras. Por años, ella estaba haciendo esto porque estaba desesperada. Tenía que hacerlo. Ella ha estado renovando su mente con la Palabra de Dios día tras día, semana tras semana, año tras año.

Bueno, aquí está ella ahora en la mayor crisis física de su vida, una crisis de vida o muerte, enfrentando solamente lo que Dios sabe qué, y sabiendo que lo mejor que ella enfrenta, humanamente hablando, no es una situación placentera— por lo menos por las próximas semanas. Pero ella está sophron.

Claro, ella está tentada a atemorizarse; ella tiene emociones. Todo esto es muy real. Pero su mente está tan cimentada en la Palabra de Dios que cuando llega la presión o viene la crisis, su decisión es pensar, “Confía en Dios”, tener un corazón firme, cantarle al Señor, como vimos en una sesión anterior.

Así que vemos la importancia de meditar en las Escrituras, llenando tu mente y tu corazón. Y no esperes hasta que llegue la crisis para hacerlo, porque si esperas hasta ese entonces, no lo tendrás cuando lo necesitas.

Hemos estado estudiando sophron —el pensamiento sensato, con dominio propio; mente sana— en libro de Tito. Pero quiero que vayamos por un momento al libro de 1ra de Pedro, donde se ve este mismo concepto. Hay tres referencias en la carta de 1ra de Pedro a la sensatez y al autocontrol. Vayan conmigo a 1ra de Pedro capítulo 1, a los versículos 13 y 14.

Pedro dice, “Por tanto”—y el “por tanto” está hablando de lo que acaba de preceder, la maravilla de la salvación que él acaba de describir. Debido a lo que Dios ha hecho y esta obra impresionante de la salvación, “ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.”

Pedro está diciendo, “Si tienes un buen entendimiento sobre el Evangelio y preparas tu mente para la acción sobre la base de lo que sabemos que es verdad, entonces tendrás una vida santa en vez de llevarte de tus pasiones carnales naturales.”

Eso es lo que él describe en el versículo 14:

Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia, sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.

Así que el pensar con buen juicio, de forma sensata, el ser de mente sobria, tiene como resultado el vivir de manera piadosa.

Ahora, esa frase, “ceñid vuestro entendimiento para la acción”—esa es la manera que se lee en la LBLA, la cual he estado usando. Pero la frase literal en el griego original sería “ceñir los lomos de tu mente”. De hecho, esa es la forma en que leen algunas de sus traducciones.

Ceñir los lomos de vuestro entendimiento, o preparar sus mentes para la acción, se refiere a esa antigua práctica de recoger sus túnicas cuando necesitaban actuar con rapidez, cuando necesitaban correr o pelear en una batalla.

Aquí se aplica a la forma en que pensamos, ciñendo los cabos sueltos de tu pensamiento —recogiendo tus pensamientos— para que puedas rechazar formas equivocadas de pensamiento y la seducción de la tentación y de lo mundano, para que puedas vivir una vida santa porque tu pensamiento es sobrio.

Pero para hacer esto, para ceñir los lomos de tu mente, para ser prudente, para ir preparando nuestras mentes para la acción, requiere esfuerzo y vigilancia. Y la idea de la disciplina no es un concepto popular. No suena muy divertido hoy en día.

Queremos los resultados finales—un cuerpo en forma, un matrimonio feliz y relaciones saludables. Pero no queremos disciplinarnos nosotros mismos o trabajar para llegar allí. Queremos ser capaces de tomarnos una pastilla o llamar un número 800 y que esto sencillamente ocurra.

Pero Pedro dice —vayan al capítulo 4 de 1ra de Pedro— “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed pues prudentes”—sophroneo; ahí está de nuevo nuestra palabra—“y de espíritu sobrio para la oración” (versículo 7). La Nueva Versión Internacional dice, “Así que, para orar bien, manténganse sobrios y con la mente despejada.”

Mientras estaba estudiando este pasaje, fue casi como una revelación en mi mente, se me ocurrió que una de las razones por la cual lucho tanto con la oración privada es porque mi mente se distrae. Me distraigo tan fácilmente. Y pensé, “Si no aprendo a ceñir los lomos de mi mente, si no logro tener una mente sobria, sophron, disciplinada; si no logro ser controlada de mente, una de las cosas que pudiera obstaculizarse es mi vida de oración.”

De hecho, obstaculiza mi vida de oración. Y yo pienso, “¿Qué querrá hacer Dios a través de mi vida? ¿Qué podrá querer hacer Él a través de tus oraciones como esposa, como madre, como una mujer en tu lugar de trabajo? Pero no puedes orar porque estás demasiado distraída.”

Es otra razón para convertirse en sophron. Y ser sophron no solo nos permite orar, sino que también nos permite amar correctamente.

Miren los versículos 8-9:

Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados. Sed hospitalarios los unos para con los otros, sin murmuraciones. (NIV).

Verás que como una mujer de capítulo Tito 2, vas a ser llamada a dar, a servir, a amar, a derramar tu vida cuando no sea fácil, cuando lo tengas que hacer 24 horas los 7 días de a la semana, cuando tengas al bebé llorando o al niño enfermo despierto a la mitad de la noche. ¿Cómo lo vas a manejar?

Tienes que ser sophron si quieres ser capaz de amar bien y extender hospitalidad —primero a aquellos en tu propia familia— sin quejarte. Comienza con ser sobria y prudente.

Y luego en 1ra de Pedro capítulo 5, versículo 8, dice: “Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar.” Si no somos prudentes, sophron, y vigilantes, no vamos a tener ninguna defensa espiritual.

Proverbios 25 dice, “Como ciudad invadida y sin murallas es el hombre que no domina su espíritu” (versículo 28).

¿Recuerdas al comienzo de esta serie cuando les di una ilustración, una historia, acerca de un experimento que fue conducido por un investigador de Stanford? Él tomó niños, de cuatro años de edad, a una habitación y les mostró un malvavisco.

El dijo, “Voy a salir de esta habitación y voy a hacer algunas diligencias. Estaré fuera como por 20 minutos. Mientras esté fuera, si dejan este malvavisco aquí y no se lo comen, cuando regrese les daré otro malvavisco, y podrán tener ambos.”

Entonces él salió de la habitación y observó lo que estos niños hacían. Algunos de estos niños eran tan impulsivos que no se podían controlar. De inmediato se comieron los malvaviscos.

Luego otros trataron. Resistieron durante un tiempo, pero no pudieron resistir más. Finalmente cedieron y se comieron el malvavisco.

Y hubo cerca de un tercio de los niños que esperaron hasta que el hombre regresara. Controlaron sus impulsos, y obtuvieron la recompensa del segundo malvavisco.

Entonces, 14 años después, los investigadores estudiaron a esos niños de cuatro años, cuando ya tenían 18 años, y mostraron el curso tan diferente que sus vidas habían tomado—los que ejercitaron dominio propio con los que no lo ejercitaron. Si has escuchado esta sesión, recordarás esa ilustración.

Vino a mi mente mientras estudiaba 1ra de Pedro y Tito sobre este asunto de la sensatez y el autocontrol. Tanto Pedro como Pablo, en el libro de Tito, atan el autocontrol a la recompensa futura, a una esperanza futura.

Escucha lo que dice Tito en el capítulo 2, versículos 11-13:

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente. [¿Cuál es la clave?] Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

¿No te suena eso como un niño esperanzado a que el hombre vuelva para así poder ganarse otro malvavisco? Estamos esperando algo mucho más maravilloso que lo que nuestra mente puede comprender. Eso es lo que nos va a mantener con mentes sobrias, autocontroladas; lo que mantendrá nuestro pensamiento sano, ahora; mientras aguardamos la esperanza bienaventurada.

Pedro dice la misma cosa: “Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza, completamente en la gracia que se os tendrá en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:13).

Pedro dice, “Mas el fin de todas las cosas se acerca. Por lo tanto”—a la luz de lo que viene, a la luz de nuestra esperanza futura, a la luz de nuestra recompensa futura—“sed pues prudentes y de espíritu sobrio para la oración” (1 Pedro 4:7).

Algunas de ustedes han leído La Travesía del Viajero del Alba, uno de los libros de las Crónicas de Narnia. En ese libro, Edmund, Lucy y Caspian están en un viaje desde Narnia, dirigiéndose hacia el Este, hacia el país de Aslan en el fin del mundo.

En un punto de su largo viaje, su barco, el Viajero del Alba, ancla cerca de la tierra y todos desembarcan. En este punto, algunos de los marineros están cansados del largo viaje. Quieren detenerse y pasar el invierno donde están, para entonces devolverse hacia el oeste y regresar al hogar en Narnia en la primavera. Les han dicho que si permanecían donde estaban, se les ofrecería una fiesta digna de un rey cada noche. Esto los hace aun más reacios a continuar hacia el final del mundo y al país de Aslan.

Pero mientras esto sucede, Caspian y Edmund están tratando de descifrar cómo pueden motivar a los marineros a mantenerse en camino hacia el país de Aslan.

¿Recuerdas a Reepicheep, el ratón noble que habla? Él habla, y expresa su determinación de mantenerse avanzando sin importar nada. Esto es lo que Reepicheep dice:

“Mis planes están hechos. Mientras pueda, navegaré hacia el este en el Viajero del Alba. Cuando me falle, voy a remar hacia el este en mi barquilla [que es un barco pequeño], y cuando ella se hunda, nadaré al este con mis cuatro patas. Y cuando ya no pueda nadar, si no he llegado al país de Aslan, me hundiré con mi nariz hacia la salida del sol.”

Preparando sus mentes para la acción y siendo de mente sobria. Pon tu esperanza completamente en la gracia que te traerá la revelación de Jesucristo. Vivan vidas autocontroladas, justas y piadosas—esperando, deseando, anhelando, anticipando ansiosamente, aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín te ha estado llamando a algunas disciplinas de la mente para que estés lista para cualquier desafío que tengas que enfrentar. El mensaje de hoy es parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Bueno, en un mundo en el que parecería que las muchachas se han vuelto salvajes, el libro de Tito se hace muy práctico. Descubre por qué, mañana cuando regresemos a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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