El silencio de Sinaí

Miércoles 26 Agosto
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.
Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
El silencio de Sinaí

¡Cuán triste es la historia del Sinaí! (Éxodo 32). Moisés había subido a ese monte para recibir las palabras de Dios. Aarón, su hermano, estaba con el pueblo en la llanura, esperando su regreso. Cuarenta días de espera, de silencio, fue demasiado largo para ellos. Por eso Aarón hizo un becerro de oro, a la imagen de los dioses egipcios. Y proclamó que ese becerro de oro era su dios. ¡Hagamos fiesta!, propuso Aarón. Y mientras se divertían… Moisés descendió con las tablas de la Ley, ¡qué confusión para esos impacientes! En vez de esperar la respuesta que Dios iba a dar por medio de Moisés acerca de sus reglas de conducta, se volvió a la idolatría de Egipto.

¿Qué lección podemos sacar de esto, amigos cristianos? Si en un periodo de prueba y de silencio por parte de Dios yo busco la liberación según mis esquemas de pensamiento, en vez de esperar el socorro de Dios, no conoceré sus respuestas, porque estas llegan a través de la lectura paciente de su Palabra y en la oración. Entonces corro el riesgo de fabricar mis propias respuestas para llenar un silencio que me angustia. Pero colmar ese silencio con palabras que no son la respuesta de Dios no resuelve nada; al contrario, esto oscurece mi camino.

También es peligroso dar a otros una respuesta que no viene de Dios. A menudo deberíamos decir humildemente: «No sé. No sé por qué atraviesas tal prueba, tal desierto. Quizá pueda animarte, deseo avanzar contigo, orar por ti. Hay muchas cosas que no entiendo, pero quiero esperar contigo la respuesta que viene de Dios».

38/62 – Lecciones de ayer para la iglesia de hoy

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

38/62 – Lecciones de ayer para la iglesia de hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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30/41 – Filipenses 30 – Hambre de Dios

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

30/41 – Filipenses 30 – Hambre de Dios

Stephen Davey

 

 

Texto: Filipenses 3:10-11

¿Es posible que una persona común llegue ha ser un gigante espiritual? En estos versículos aprenderemos que para crecer espiritualmente, lo único que necesitamos es un mayor apetito por las cosas del Señor.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué dice la biblia acerca del transexualismo / transgénero?

Got Questions

¿Qué dice la biblia acerca del transexualismo / transgénero?

La transexualidad, también conocida como transgénero, trastorno de identidad de género (TIG) o disforia de género, es una sensación de que su género biológico, genético o fisiológico, no coincide con el género con el cual usted se identifica o con el cual usted se ve a sí mismo. Los transexuales o transgénero a menudo se describen a sí mismos como si estuvieran «atrapados» en un cuerpo que no coincide con su verdadero género. Suelen practicar el travestismo y también tratan de buscar la terapia hormonal o la cirugía de reasignación de género para poner sus cuerpos en conformidad con la percepción de su género.

En ninguna parte la biblia menciona explícitamente la transexualidad, ni describe a alguien que tenga sentimientos transgénero. Sin embargo, la biblia tiene mucho que decir acerca de la sexualidad humana. Lo más básico para nuestra comprensión del género es que Dios creó dos (y sólo dos) géneros: «varón y hembra los creó» (Génesis 1:27). Todas las especulaciones hoy en día acerca de los numerosos géneros, o la fluidez de género, o incluso un género «continuo» con un número ilimitado de géneros, son ajenas a la biblia.

Lo más cerca que la biblia llega a mencionar el transgénero, está en su condena de la homosexualidad (Romanos 1:18-32; 1 Corintios 6:9-10) y travestismo (Deuteronomio 22:5). La palabra griega que generalmente se traduce «afeminados» o «los que se echan con varones» en 1 Corintios 6:9, significa literalmente «hombres afeminados». Por lo tanto, mientras que la biblia no menciona directamente transgenerismo, cuando se habla de otros casos de «confusión» de género, de forma clara y explícita los identifica como pecado.

¿Y qué pasa con la posibilidad de que aquellos que sufren de transgenerismo tengan un cerebro que funcione como un género, mientras que el resto del cuerpo biológicamente es el otro género? La biblia ni siquiera insinúa esa posibilidad. Sin embargo, la biblia tampoco menciona el hermafroditismo (una condición en la cual una persona tiene ambos órganos sexuales masculinos y femeninos), que indudablemente se produce (aunque muy rara vez). Además, las personas pueden nacer con o desarrollar todo tipo de defectos o anomalías cerebrales diferentes. ¿Cómo se puede decir que es imposible que un cerebro femenino este en un cuerpo masculino (o viceversa)?

Con el hermafroditismo como evidencia, no se podría decir algo como: “si la biblia no lo menciona, no puede ocurrir”. Entonces, podría ser posible que una persona nazca con un cerebro cableado de tal manera que contribuya al trastorno de género. Esto también podría ser una explicación para algunos casos de homosexualidad. Sin embargo, sólo porque algo podría tener una causa biológica, no significa aceptar los efectos de que es lo correcto. Algunas personas están conectadas con una sexualidad latente. Eso no significa que para ellos sea correcto participar en inmoralidad sexual. Está científicamente demostrado que algunos psicópatas/sociópatas, tienen cerebros con mecanismos de control de impulsos severamente debilitados. Eso no significa que para ellos sea correcto participar en cada comportamiento pervertido que pasa por su mente.

No importa si la distorsión de género tiene causas genéticas, hormonales, fisiológicas, psicológicas o espirituales; se pueden superar y sanar por la fe en Cristo y la continua dependencia en el poder del Espíritu Santo. Se puede recibir la sanidad, el pecado se puede vencer y vidas pueden ser cambiadas a través de la salvación que Jesús ofrece, incluso si hay factores fisiológicos o biológicos. Los creyentes de Corinto son un ejemplo de este cambio: «Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios» (1 Corintios 6:11). Hay esperanza para todos, para los transexuales, transgénero, para aquellos con trastorno de identidad de género, e incluso los travestis, por causa del perdón de Dios disponible en Jesucristo.

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¿Cómo entonces “iremos”?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cómo entonces “iremos”?

Karl Dahlfred

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Aparenta ser un mandamiento simple: “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones” (Mt. 28:19). Pero ¿quién exactamente se supone que vaya? Algunos argumentan que el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos solo fue para los Apóstoles originales y que la Gran Comisión fue subsecuentemente cumplida por esos Apóstoles. Pero tal enorme tarea hubiera sido imposible que la completaran solo once hombres. Y la promesa de Jesús de estar con ellos “hasta el fin del mundo” implica que la validez de esta encomienda se extendería más allá de sus vidas. Si es así, la iglesia ha heredado esta comisión de los Apóstoles, y tiene la responsabilidad de obedecer el mandato de Cristo hasta que Él venga.

Es importante notar que la comisión de Cristo de ir y hacer discípulos es dada a la iglesia entera, no solo a cristianos específicos. Es muy popular el ver la Gran Comisión como un mandato para que cada creyente se involucre en el evangelismo. Y algunos defensores de las misiones han argumentado que a menos que tengas un llamado específico a permanecer en tu ciudad, debes llegar a ser un misionero transcultural en obediencia a la Gran Comisión. Aunque estos puntos de vista sean bien intencionados, se equivocan cuando tratan de colocar el mandato de Cristo en el contexto de la enseñanza del Nuevo Testamento respecto al cuerpo de Cristo.

Independientemente de nuestra ubicación en la vida, hay maneras en que podemos tener parte en hacer discípulos a todas las naciones.

El Apóstol Pablo escribió: “Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos” (Ro. 12:4-6). Aunque todo creyente tiene un rol que desempeñar en la Gran Comisión, no todos tenemos el mismo rol.

Ciertamente hay algunos que tienen el rol de misioneros, evangelistas, pastores o maestros de Biblia. Y algunos irán al otro lado del planeta para cumplir con estos roles. En el mundo de hoy, hay una gran necesidad de misiones transculturales, y el campo misionero es un lugar fantástico para servir a Cristo. Pero no es para todos.

Cuando Jesús dijo: “Id”, no estaba ordenándoles a todos Sus discípulos que fueran al extranjero. Justo antes de Su ascensión, Jesús fue bien específico sobre las ubicaciones geográficas a donde Él esperaba que Sus discípulos fueran. Él les dijo: “me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch. 1:8). Jesús y Sus discípulos estaban en Jerusalén cuando Él dijo estas palabras. Jesús quería que ellos comenzaran a testificar de Su vida, muerte y resurrección allí mismo donde se encontraban,en Jerusalén.

Pero no debían detenerse allí. Algunos irían a otras partes de Judea, compartiendo el evangelio con otros judíos. Pero otros trascenderían fronteras culturales y religiosas, haciendo discípulos en Samaria. Y mucho más allá, algunos de los discípulos de Jesús irían a los confines de la tierra, haciendo discípulos en lugares totalmente diferentes a su tierra natal.

Jesús dio por hecho que algunos de Sus discípulos irían a las partes más recónditas de la tierra. Pero Él no visualizó a todos Sus discípulos subiendo a un barco hacia alguna parte remota del mundo.  El Nuevo Testamento pone mucho más énfasis en la fidelidad en medio de la situación en la que nos encontramos que en las travesías físicas. Como escribió el Apóstol Pablo: “y a que tengáis por vuestra ambición el llevar una vida tranquila, y os ocupéis en vuestros propios asuntos y trabajéis con vuestras manos, tal como os hemos mandado; a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada” (I Ts. 4:11-12).

Aunque no todos nosotros volaremos alrededor del planeta para compartir el evangelio y tampoco vamos a enseñar y bautizar en nuestra iglesia local, eso no significa que no podemos involucrarnos en la obediencia al aspecto de “ir” de la Gran Comisión. Como sucedió con los discípulos originales que estaban en Jerusalén, nosotros procuramos vivir fielmente en el lugar donde nos encontramos, “estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (I Pe. 3:15). E independientemente de nuestra ubicación en la vida, hay maneras en que podemos tener parte en hacer discípulos a todas las naciones.

Para comenzar, podemos aprender sobre evangelismo y misiones. Lee una biografía misionera como la historia de Adoniram Judson o John Paton. Averigüa a cuáles misioneros sostiene tu iglesia. Suscríbete  a sus listas de correspondencia, lee sus cartas de oración y ora por ellos. Apoya a misioneros financieramente.

También recuerda que en nuestro mundo globalizado, la gente está viajando como nunca antes y ahora las naciones vienen a nosotros. Invita a un estudiante internacional a comer o hazte amigo de la familia inmigrante que recién se mudó al frente. Identifica en tu iglesia a los que podrían ser buenos candidatos misioneros y anímalos y apóyalos en esa dirección.

Aunque no todos los cristianos van a “ir” en el sentido físico, todos somos parte del cuerpo de Cristo y tenemos un rol que desempeñar. ¿De qué modo vas a “ir” hoy?

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Karl Dahlfred
Karl Dahlfred
El Rev. Karl Dahlfred es profesor asociado de misiones y de historia eclesiástica del Seminario Bíblico Bangkok en Bangkok, Tailandia, y es asistente del gerente general de Publicaciones Confraternidad Misionera de Ultramar en Tailandia.

M19 – Criando con un propósito

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M19 – Criando con un propósito

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/criando-con-un-proposito/

Carmen Espaillat : Nancy Leigh DeMoss dice que cada madre necesita ser llenada con el amor de Dios.

Nancy Leigh DeMoss : Si tú descuidas tu relación con Él —y yo sé que tú sabes esto— tu amor por tus hijos va a menguar porque Cristo es la fuente de ese amor. Si tú no dejas que Él te llene de Su amor, entonces llegarás al punto en que tu amor se acabará.

Solo podrás hacerlo por determinación y empeño, pero serás incapaz de hacerlo con gozo y paz si no permaneces conectada a la Vid de donde proviene la vida verdadera.

Carmen : Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La Biblia es un libro práctico. Las oyentes han ido descubriendo cómo un pasaje de Tito puede transformar sus matrimonios y la crianza de sus hijos. Nancy está tratando en esta serie con ideas útiles para las madres.

Nancy : Estamos hablando sobre mujeres que están aprendiendo a amar a sus hijos. Pero quiero desviarme un poco hacia un pasaje diferente en la Escritura. Hemos estado en Tito 2 hace unas semanas.

Pero ahora quiero dirigir tu atención a 1ra a los Tesalonicenses capítulo 2. Es posible que quieras buscarlo ya que iremos a través de los primeros 12 versículos de este pasaje.

Me gustaría algún día hacer una serie completa sobre este texto. Pero hoy solo quiero darles un vistazo general de un pasaje que no es específicamente sobre la crianza de los hijos, pero creo que tiene muchos principios prácticos que se pueden aplicar a este tema.

Pablo estuvo involucrado en la fundación de la iglesia en Tesalónica. Ahora se encuentra escribiendo a los creyentes de allí. Él se preocupaba por ellos como si fueran sus propios hijos. Pablo tenía un corazón de padre. Un corazón de padre para sus hijos espirituales. A menudo habla a Timoteo y a Tito como sus verdaderos hijos en la fe.

Él vio que el cuerpo de Cristo consiste en relaciones familiares —madres, padres, hijos, hermanos y hermanas. Él utiliza mucho esas imágenes porque el Cuerpo de Cristo es una familia. Así que hay una gran cantidad de metáforas del cuerpo de Cristo que son también aplicables a nuestras familias biológicas.

Así que Pablo le dice a los Tesalonicenses en el capítulo 2, en el versículo 1, “Porque vosotros mismos sabéis, hermanos.” Aun allí les llama hermanos; y habla en el contexto de las relaciones familiares. “Que nuestra visita a vosotros no fue en vano.”

No quiero estirar el texto aquí, pero para mí es interesante al estar meditando sobre esto, que Pablo toma la iniciativa para ir a ver a los tesalonicenses; a los habitantes de Tesalónica. El tomó la iniciativa.

Es una ilustración de la iniciativa que los padres toman con sus hijos. La crianza de los hijos requiere de mucha iniciativa de parte de los padres. Porque “no esperamos a que vinieran a nosotros. Fuimos a ellos”. Nosotros iniciamos esto. Nosotros teníamos el Evangelio. A nosotros se nos confió y nosotros quisimos que lo tuvieran ustedes, por eso lo llevamos a ustedes.

Casi siempre son los padres los que toman la iniciativa de evangelizar y discipular espiritualmente; la iniciativa del desarrollo de sus hijos.

Pablo los llama hermanos. Él quiso tener una relación espiritual de familia con los que eran sus hijos en la fe. En última instancia, quieres que tus hijos sean tus hermanos y hermanas espirituales, no solo que sean tus hijos. Ellos siempre lo serán. Pero además, quieres que lleguen al conocimiento de Cristo y a crecer en Cristo de tal manera que se conviertan en parte de tu familia espiritual como hermanos y hermanas en Cristo.

Él dice, “nuestra visita a vosotros no fue en vano.” Hubo dificultades. Si regresamos al libro de los Hechos, podemos leer sobre el tiempo que Pablo pasó con los tesalonicenses. Hubo algunos desafíos y contratiempos que él enfrentó, pero por la gracia de Dios, Dios trajo un fruto del ministerio de Pablo.

Permíteme decir que por la gracia de Dios tu ministerio como madre no será en vano. Habrá un fruto. El fruto puede que no venga tan rápido como quisieras. La crianza misma, por su naturaleza, no nos deja ver los resultados inmediatos.

Pero al mirar hacia atrás, tú podrás ver que tras tu perseverancia Dios trae el fruto. Tu compromiso, y tu fidelidad y tu testimonio para tus hijos no serán en vano.

Eso no significa que todos tus hijos serán unos gigantes espirituales. Algunos de tus hijos escogerán, quizás, rechazar los caminos de Dios. Pero por tu fidelidad al ministerio que Dios te dio como padre de familia, como madre de familia, lo que hayas hecho no será en vano y Dios será glorificado en alguna forma. Ten eso en mente durante los días difíciles, cuando estés enfrentando los desafíos de la crianza día a día.

En el versículo 2 Pablo dice, “Sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipos, como sabéis.” Esto es lo que le sucedió a Pablo antes de su regreso a Tesalónica. “Tuvimos el valor confiados en nuestro Dios de hablaros el Evangelio de Dios en medio de mucha oposición”.

Aquí veo, solo a modo de aplicación, una ilustración de la disposición de servir a tus hijos y de criarlos fielmente aun si tienes cosas difíciles en tu vida. Pero Dios te puede dar la gracia para criar fielmente esos hijos aun cuando tienes otros asuntos difíciles ocurriendo en tu vida.

Veo esta audiencia aquí y sé que algunas mujeres han criado a sus hijos aun a través de tiempos difíciles, y lo están haciendo ahora. Hay gracia disponible para que lo hagas.

Y luego, ¿cuál era la meta de Pablo cuando vino a los tesalonicenses? “Tuvimos el valor confiados en Dios de hablaros del Evangelio de Dios.”

El Evangelio lo era todo para Pablo. Fue por eso que vivió y respiró y comió y durmió, y sufrió, y fue maltratado, y pasó persecución, para que la gente pudiera conocer el Evangelio de Jesucristo.

Tu meta como padre es “evangelizar” a tus hijos, para que tus hijos no solo hagan una profesión de fe, sino para que tus hijos en realidad lleguen a conocer a Jesucristo de una manera genuina, auténtica y transformadora, para que sean seguidores y discípulos de Cristo.

Así que debes estar dispuesta a perseverar y a soportar lo que sea para que puedas valientemente declarar el Evangelio a tus hijos —a largo plazo— a través de tu vida y de tus palabras.

En los versículos 3-6, Pablo habla acerca de los motivos ¿por qué estamos haciendo esto? Él dice: “Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza ni es con engaño; sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el Evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones.”

Déjenme detenerme aquí por un momento. ¿Alguna vez te has encontrado como madre esclavizada al temor a los hombres, sobre lo que los otros piensan de ti como madre? Si tus hijos se portan mal, es a veces tu primer pensamiento: “¿Qué reflejo estoy dando como madre?”

Pablo dice, “No como agradando a los hombres, sino a Dios. Él fue quien nos llamó a esto. Si pudiera saber que estoy agrandando a Dios, entonces no importa lo que piensen los demás.”

Versículo 5: “Porque como sabéis, nunca fuimos a vosotros con palabras lisonjeras, ni con pretexto para lucrar, Dios es testigo” (parafraseado).

Él está diciendo, no estamos haciendo nada de esto para sacar algo de provecho para nosotros mismos. Cualquiera que tenga ideas románticas acerca de la crianza, si tienen esas ideas será desengañada porque si lo haces por lo que vas sacar de esto, terminarás decepcionada.

En última instancia, puede haber muchas recompensas. Pero Pablo dice: “No hicimos esto para obtener ganancia personal. Lo hicimos porque Dios nos llamó a hacerlo, porque los amamos y estamos comprometidos con ustedes para que tengan el Evangelio” (parafraseado).

Versículo 6: “Ni buscando gloria de los hombres.” No estamos tratando de obtener premios por ser “La mejor madre del año.”

Nuestra meta no fue tener la gloria de los hombres, “ni de vosotros ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad.” “Pero,” versículo 7 —y me encanta este párrafo— “más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos.”

La gente piensa del apóstol Pablo como alguien fuerte, enérgico, dinámico, o quizás hasta enojado, o algunos podrían llamarle arrogante. Yo no uso esas palabras, pero he oído que algunos lo describen así.

¡Qué imagen usa el apóstol Pablo! El pensar como una madre que amamanta con ternura a sus propios hijos. ¿Hay alguna imagen más tierna que ésta?

Conozco a una madre que está lactando. Ella, junto a esposo y su bebé, están viviendo en mi casa ahora mismo. Cuando entro a la sala algunas veces Sara está amamantando a su pequeña Caitlin. Es una imagen preciosa. Con ternura, con compasión, con suavidad. Hay una ternura que percibes en una madre al amamantar a su bebé.

El apóstol dice, así éramos: “como si fuéramos sus padres espirituales.” Fuimos delicados, fuimos tiernos. No que no hubiera asuntos que atender, sí los había. Pablo quería atenderlos, y quería ser firme cuando era necesario. Pero también tenía esa ternura.

Vemos de dónde viene en el versículo 8: “Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartiros no solo el Evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a sernos muy amados.”

Este es el lenguaje del amor. Esto es hablar de amor. Esto es un padre espiritual amoroso. ¡Qué ejemplo para los padres y sus hijos!

“Tuvimos un gran afecto por ustedes. No vinimos solo a darles el mensaje del Evangelio. Vinimos a darnos a ustedes porque nos importan. Los amamos. Tenemos un gran afecto hacia ustedes” (parafraseado).

Y esto me recuerda a aquel pasaje en Isaías 49:15-16 donde vemos ese corazón tierno de Dios, ese corazón compasivo de un padre. Él dice, “¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado.”

Ese es un corazón de padre. O en el Salmo 103:13-14, “Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el SEÑOR de los que le temen. Porque Él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos solo polvo.” Él es un Dios bondadoso.

Pablo estaba diciendo, no solo compartimos palabras con ustedes, sino que compartimos nuestras vidas también recordando que los hechos hablan más que las palabras a la hora de disciplinar a los hijos.

Luego en el versículo 9—he aquí la parte que sabías que vendría: “Porque recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas.”

Trabajo—una palabra que va lado a lado con la maternidad. Yo nací en el día del trabajo. Fue un día de verdadero trabajo para mi madre. Yo fui la primera de siete hijos. Mi madre estuvo embarazada la mayor parte de sus primeros cinco años de casada. Ella tuvo seis hijos en sus primeros cinco años de matrimonio. Imagínense, mucho trabajo.

El apóstol Pablo dice que hay mucha labor y fatiga en la crianza de los hijos. “Trabajando de noche y de día” —suena como la descripción del trabajo de una madre— “para no ser carga a ninguno de vosotros, mientras os proclamamos el Evangelio de Dios.”

Pablo dice, “Estamos dispuestos a hacer lo que sea por pasarles la fe en Jesucristo a ustedes” (parafraseado).

Steve y Janet Blye escribieron un libro llamado “Cómo ser una buena madre”, permítanme leerles un párrafo del libro, dice:

Ningún trabajo en el mundo exige más fuerza física, mental, social, emocional, y espiritual que el ser una buena esposa y madre. Si una mujer busca una vida fácil, mejor que trate de enseñar a jugar tenis, a cortar diamantes, o que se una a un equipo de derby. No es nada fácil el ser una buena madre. Puede ser agotador, desgarrador y producir ansiedad. Y eso es solo el principio.

Es un trabajo duro. El ser madre requiere de sacrificio, abnegación, trabajo, fatiga. Es un empleo de 24 horas los 7 días de la semana, ¿no es cierto? No hay vacaciones. Tu familia puede salir de vacaciones, pero es ahí cuando más duro tú trabajas. No hay días de descanso, no es un empleo de medio tiempo.

Hay momentos en que sientes que no te queda nada más que dar. Eso es verdad en todo lo que Dios nos llama a hacer, dicho sea de paso. A propósito , yo estoy haciendo el papel de madre espiritual a través de Aviva Nuestros Corazones, y hay días en que la labor y la fatiga duran el día y la noche y siento que no me queda nada más que dar.

Eso es parte del llamado. Pero también Dios te puede dar gracia para esta parte del llamado. He visto algunas madres y yo pienso, “¿Cómo lo hacen, con tan pocas horas de sueño?”

No estoy diciendo que tengas que abusar de tu cuerpo. Creo que hay algunas formas prácticas para descansar cuando lo necesites. Pero hay tiempos en que no vas a poder dormir una noche entera por varias noches corridas. Pero si Dios te ha colocado en esa etapa, Él te puede dar la gracia para eso.

Cuando sirves, recuerda que las recompensas no vendrán de la cultura ni de tus hijos a corto plazo. Pero Dios lo ve. Él conoce tu trabajo y tu labor. Él conoce tus fatigas. Dios es el que te dará la recompensa.

Cuando sirves de esta manera con este trabajo de noche y de día y tienes esta labor ardua de madre, tienes que permanecer conectada al Señor para tener Su fortaleza, para tener Su gracia, Su gozo, para servir a tu familia.

Si descuidas tu relación con Él —y yo sé que sabes esto— entonces el amor por tus hijos va a menguar porque es Cristo la fuente de ese amor. Si no dejas que Él te llene con Su amor, llegará un momento en que tu amor se acabará.

Solo podrás hacerlo por determinación y empeño, pero serás incapaz de hacerlo con gozo y paz si no permaneces conectada a la Vid de donde proviene la vida verdadera.

El versículo 10 de 1ra a los Tesalonicenses 2 dice: “Vosotros sois testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes.”

¡Qué versículo! Se trata de la importancia de un mensaje de vida, practicándolo, modelando a tus hijos lo que tú quieres que ellos crean y abracen. No es suficiente con decirles el Evangelio, pero qué importante es que ellos puedan ver tu vida y ver una vida santa, una vida justa e intachable.

No quiero decir que tengas que ser perfecta. Acabas de dar un suspiro de alivio porque pensaste: “Porque, ¿y quién es?” Pero esto es lo que sí significa: tienes que ser humilde. Significa que cuando te equivoques, debes ser honesta y decir, “Me equivoqué”.

Tuve el privilegio hace dos semanas de entrevistar a una niña de 10 años de nombre Ana quien escribió a nuestro ministerio. Le llamé y hablé con ella por teléfono. Al final de la llamada le pregunté si había alguna cosa que me quisiera decir acerca de su madre.

Una de las primeras cosas que Ana dijo fue, “Esto no ocurre muy a menudo, pero cuando mi mamá hace algo mal, pronto viene a nosotros y nos dice que se equivocó y dice, ‘¿Me perdonan?’”

Esta niña de diez años no estaba impactada por el hecho de que su mamá haya hecho algo mal, sino por el hecho de que ella era capaz de humillarse y pedir perdón.

Versículos 11 y 12: “Así como sabéis de qué manera os exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de vosotros, como un padre lo haría con sus propios hijos, para que anduvierais como es digno de Dios que os ha llamado a Su reino y a Su gloria.”

Así que hay un tiempo en que eres tierna y suave cuando tienes un bebé en tus brazos. Esos son momentos de baja confrontación cuando te inviertes en la vida de ese niño y hay una intimidad, ese gozo y ese disfrute en la relación.

Pero luego hay momentos en que tienes que decir algunas cosas duras. Cuando tienes que ser directa, cuando tienes que exhortar y animar y ordenar a tus hijos para que caminen de una manera digna de Dios. Cuando se requiere la palabra con “D”, de “disciplina”, entrenamiento y corrección.

Son difíciles las dos etapas, y ninguna se logra de la noche a la mañana. Pero no hay amor… no los estás amando correctamente si nos los estás disciplinando, entrenando y corrigiendo. El amor no significa complacerlos, ni ceder ante sus demandas y caprichos.

Creo que esto es una realidad para muchos padres, especialmente cuando tienen adolescentes; sienten la necesidad de que sus hijos los aprueben y temen el enfrentar su descontento. ¿Quién quiere que sus hijos se enojen con uno?

Sin embargo, hay ocasiones en las que tienes que arriesgar su descontento y darte cuenta que antes de que tú seas su amiga, eres su madre. Hay veces que en un espíritu de mansedumbre con una vida que la respalda —ya que no estamos diciendo que los entrenes con una vida hipócrita donde los niños saben que dices una cosa y haces otra— sino que con una vida santa y humilde seas honesta con tus hijos acerca de las áreas donde tienen que ser entrenados y corregidos en los caminos del Señor.

De hecho, Proverbios 13:24 nos dice, “El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia”. Pero él dice, “si no corriges a tus hijos bíblicamente entonces los estas odiando.”

“El que lo ama es diligente en disciplinarlo.”

No es fácil; y se tiene que hacer con cuidado y con amor —no con enojos, no con ira, no con violencia. Pero hay formas bíblicas y quizás algún día haremos una serie acerca de esto en Aviva Nuestros Corazones. Va de acuerdo a la disciplina del Señor, que dice en Hebreos 12, «AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO AQUEL QUE RECIBE POR HIJO” (verso 6).

Vi un artículo recientemente acerca de una nueva encuesta de Barna. El título del artículo era “Muchos padres cristianos eligen satisfacer a sus hijos por encima de Dios”. El estudio muestra que muchos padres cristianos están comprando medios de entretenimiento como son DVDs, música y juegos de vídeo a sus adolescentes e hijos más jóvenes, a pesar de tener convicciones que son contrarias al contenido de esas cosas que compraron.

Un gran número de padres de familia, en un margen de 25 a un 30% dependiendo del tipo de medios al que nos refiramos—los padres de familia que compran cosas a sus hijos que saben que no es bueno para sus almas. El encabezado era “Padres cristianos eligen satisfacer a sus hijos por encima de Dios.”

Antes de vernos muy apenados por esto, preguntémonos, “¿Habrá alguna manera en la que no estoy disciplinando a mis hijos para pensar y vivir a la manera de Dios?”

Recientemente vi un segmento del programa “60 Minutos” de la cadena televisiva CBS, llamado “The Millenials are Coming” [“Vienen los Mileniales”]. Se trataba de una nueva generación de trabajadores norteamericanos. No tengo tiempo para leer toda la transcripción pero hay aproximadamente 80 millones de mileniales nacidos entre 1980 y 1995. Estos son los que van a llenar las plazas laborales, y que remplazarán a los “baby boomers” quienes están ahora entrando a los 60.

Este segmento decía que estos niños, los mileniales, “fueron criados por padres que les tuvieron un cariño ciego, excesivo que siempre se les dijo que eran especiales, que jugaron en las pequeñas ligas de béisbol sin perdedores o ganadores; siempre se les dijo que todos eran ganadores. Se les dieron trofeos solo por participar.”

Alguien dijo, “Ahora tenemos una generación que creció con la expectativa de que vienen a su trabajo creyendo que automáticamente van a ganar y que siempre se les recompensará por solo aparecerse”.

Los empleadores están aprendiendo que la única forma de mantener los empleados en medio de esta generación es “darles lo que quieren.”

Eso no quiere decir que no haya cosas buenas que decir acerca de las habilidades y el corazón de algunos de esta generación. Pero quiero decir, padres de familia, ustedes están determinando lo que será escrito sobre la siguiente generación de trabajadores. ¿Qué será? ¿Cómo se les describirá?

Esta generación de nuevos trabajadores se formó en los últimos 18-25 años por padres que tenían cierta filosofía de la crianza, y ahora se manifiesta en la cultura adulta. Así que lo que estás haciendo ahora con tus hijos, la forma en que los estás criando y disciplinando, y entrenando y corrigiéndolos, o animándolos y amándolos sabiamente, no solo te impactará a ti y a tus hijos sino a toda una cultura en la próxima generación.

Al entrenar, recuerda que este es el medio de transmitir el Evangelio a la próxima generación. Eso es lo que hace tu tarea como padre tan crucial. Por eso, madres, necesitan amar a sus niños aun si ellos no lo entienden, o incluso cuando no sean dignos de ser amados.

Es por eso que como madre tienes que perseverar y ser fiel en este llamado de la crianza. Recuerda ese pasaje en Oseas 11:1-4 donde Dios dice, “Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Sin embargo yo enseñé a andar a Efraín, yo lo llevé en mis brazos.” Entonces Dios habla de ese tiempo cuando Israel se fue tras la idolatría, el adulterio espiritual, pero Dios nunca dejó de amarlos. Él dijo: “Pero ellos no comprendieron que yo los amaba. Con cuerdas humanas los conduje, con lazos de amor.”

Dios hizo eso por sus hijos rebeldes y obstinados, que no entendían. Dios dice, nunca dejé de amarlos. Nunca dejé de cuidarlos, nunca dejé de alimentarlos, nunca dejé de invertir en ellos.

Algunas de ustedes están en un tiempo de su vida con los niños en que tienen que dar un amor firme. Esto no significa que los debes amar necesariamente de la forma que ellos quieren ser amados o que ellos demandan. Pero nunca dejes de amarlos. Así como Dios nunca ha dejado de amarte a ti.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo consejos útiles para las madres. No puedes amar a tus hijos si no te has llenado de Su amor. Eso es verdad en todos los aspectos de la feminidad bíblica. En cualquier rol al que Dios te haya llamado, en cualquier etapa de la vida, tú necesitas Su visión y fortaleza como mujer. Nosotros podemos apoyarte por medio de recursos y artículos especialmente para ti. Visítanos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

El dominio propio es una parte fundamental para llegar a ser una verdadera mujer de Dios. Aprende por qué mañana cuando regresemos a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Andar en la noche

Martes 25 Agosto
El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre del Señor, y apóyese en su Dios.
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Andar en la noche

En la epístola a los Romanos el apóstol Pablo nos dice que la vida cristiana puede compararse a un paseo en la noche, mientras esperamos el día. El amanecer está más cerca que cuando comenzamos este recorrido. Sin embargo, todavía no ha amanecido. Mientras tanto, debemos confiar en Dios para llegar sanos y salvos a nuestro destino. No podemos ver hasta el fin el camino que tenemos por delante, pero la Palabra de Dios es una lámpara a nuestros pies (Salmo 119:105), y confiamos en que Dios nos llevará a nuestro destino, porque “por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). «La fe consiste en dar el primer paso, incluso si no se ve la escalera completa», dijo Martín Luther King.

La Biblia no pretende explicar cada aspecto de nuestra vida. Sin embargo, sabemos que Dios estará con nosotros a lo largo de nuestra existencia (Salmo 23). La presencia del Señor en nuestra vida vale más que una explicación detallada de todo. ¿Cómo podríamos nosotros, siendo simples criaturas limitadas, esperar tener una comprensión total de nuestra situación?

Cristianos, andamos por un sendero que nos conduce al cielo. Pero no estamos solos: Jesús nos precedió. Él alumbró el camino y nos acompaña en nuestro viaje, en cada etapa del recorrido. Incluso cuando atravesamos momentos difíciles, él está con nosotros. Tal vez no captemos todos los detalles del viaje, pero sabemos que él está con nosotros, a nuestro lado, en nuestro progreso.

26 – Sufrimientos y gloria | Romanos 8:18-25

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

26 – Sufrimientos y gloria | Romanos 8:18-25

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

Salvación 101

Coalición por el Evangelio

Salvación 101

CARLOS LLAMBÉS

La salvación es uno de esos temas que la mayoría de los cristianos cree maneja muy bien, y sin embargo, a la hora de explicarlo, nos encontramos dudando.

Una de las cosas que más hace un misionero es hablar con las personas de su necesidad de arrepentimiento. Es por eso que al hablar con personas, ya estamos esperando preguntas como: ¿Por qué tengo que arrepentirme? ¿Qué es eso de salvación? ¿Salvación de qué? ¿Por qué necesito salvación? Aunque las respuestas parezcan ser obvias para cualquier cristiano, muchas veces no dominamos el tema como debiéramos, y es por eso que queremos repasar esto que es de suma importancia y fundamental. Lo que quisiera es que este breve escrito pueda servirte para repasar estas verdades y tenerlas más claras, o quizás para entenderlas por primera vez.

Hablando bíblicamente, la salvación se refiere a la obra de Dios en favor del hombre que provee un camino de liberación de la condena y castigo del pecado y la justa ira de Dios.

Para entender la salvación, entonces, debemos entender el estado perdido del hombre.
La Biblia nos deja ver que el hombre esta en un estado caído en pasajes como Romanos 3:9-19, 23; Efesios 2:1-3; y Hechos 9:27.
De manera que, para que el hombre pueda ser salvo, el necesita saber primeramente que está perdido.

El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, presenta argumentos poderosos que demuestran el estado perdido del hombre.

Es importante reconocer que la mayoría de los individuos parecen creer:

  1. Que no son realmente pecadores.
  2. Que no son tan malos como algunos otros.
  3. Que el infierno no es real.
  4. Que sus buenas obras sobrepasan sus malas acciones, lo que les será tomado en cuenta a su favor.
  5. Que Dios es tan bueno y tan amoroso que no permitirá que la gente vaya al infierno
  6. Que al final, de alguna manera, toda la gente se salvará.

El problema con todas esas creencias, excusas y argumentos es que todas son falsas. Ninguna tiene soporte en la Escritura.

La realidad del asunto es que sin Cristo todos los hombres:

  1. Están perdidos y sin remedio, la ira de Dios está sobre ellos (Juan 3:36).
  2. Están condenados a morir en sus pecados (Ezequiel 18:20).
  3. Están separados y alienados de Dios por causa del pecado (Romanos 3:23).
  4. La única solución es la provisión de Dios para salvación en Cristo. El hombre carece de la habilidad y la capacidad para salvarse a sí mismo. El pecado del hombre es la razón por la cual el hombre pierde la justicia, la rectitud y la pureza moral que le impide tener una posición correcta delante de Dios.

Por su parte, el hombre insiste en salvarse a sí mismo de múltiples maneras. Las formas más comunes:

Siendo buenos.

En otras palabras por medio del mérito y justicia personal. Sin embargo la Biblia nos deja ver que la justicia del hombre son como trapos de inmundicia, Isaias 64:6. La justicia que es aceptable para Dios no es inherente en el hombre, pues si los escribas y fariseos (que habían dedicado sus vidas a conocer la Palabra y agradar a Dios) no lo lograron, nosotros tampoco lo haremos.

“Porque les digo a ustedes que si su justicia no supera la de los escribas y Fariseos, no entrarán en el reino de los cielos”, Mateo 5:20.

Haciendo el bien.

Las obras de caridad, los ritos religiosos, el guardar la ley. La Biblia nos deja ver claramente que las obras no pueden salvar al hombre.

“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado”, Gálatas 2:15-16.

Confiando en su herencia religiosa.

El asunto no es por herencia o por tradición.

“Sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios”, Romanos 2:29.

Conocimientos, sabiduría e inteligencia.

El hombre no puede discernir por sí mismo la realidad de quien es Jesús. Solamente Dios puede revelarle al hombre el significado de Jesús para salvación.

“Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente”, 1 Corintios 2:14.

Mi oración es que este breve escrito te sirva para explicar a otros las buenas nuevas. Ahora, si Dios ha abierto tu entendimiento para reconocer que eres un pecador que necesitas un Salvador, arrepiéntete de tus pecados y deposita toda tu esperanza y confianza en la obra salvadora de Cristo en la cruz para el perdón de nuestro pecados. Hoy es un buen día para comenzar una relación con él.

58 – «Volveré» Anticipando el Glorioso Retorno de Nuestro Señor Jesucristo

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

58 – «Volveré» Anticipando el Glorioso Retorno de Nuestro Señor Jesucristo

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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