¿Qué significa “permanecer en Cristo”?

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¿Qué significa “permanecer en Cristo”?

Sinclair B. Ferguson

La exhortación a “permanecer” ha sido frecuentemente mal entendida, como si se tratara de una experiencia especial, mística, e imposible de definir.

Pero Jesús deja en claro que más bien implica una serie de realidades concretas.

Permanecer en Cristo significa permitir que su Palabra llene nuestras mentes, dirija nuestra voluntad, y transforme nuestros afectos.

En primer lugar, la unión con nuestro Señor depende de su gracia. Por supuesto que estamos activamente y personalmente unidos a Cristo por la fe (Juan 14:12). Pero la fe en sí misma tiene sus raíces en la actividad de Dios. Es el Padre quien, como el jardinero divino, nos ha injertado en Cristo. Es Cristo, por su Palabra, quien nos limpia y nos da forma, para unirnos a Él (Juan 15:3). Todo es en su soberanía, todo es por gracia.

En segundo lugar, la unión con Cristo significa ser obediente a Él. Permanecer implica nuestra respuesta a la enseñanza de Jesús: “Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes…” (Juan 15:7a). Pablo hace eco a esta idea en Colosenses 3:16, donde escribe: “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes”, una declaración muy relacionada con la exhortación paralela en Efesios 5:18: “Sean llenos del Espíritu”.

En pocas palabras, permanecer en Cristo significa permitir que su Palabra llene nuestras mentes, dirija nuestra voluntad, y transforme nuestros afectos. En otras palabras, ¡nuestra relación con Cristo está íntimamente conectada a lo que hacemos con nuestras Biblias! Luego, por supuesto, mientras que la Palabra de Cristo more en nosotros y el Espíritu nos llene, oraremos de una manera consistente con la voluntad de Dios y descubriremos la verdad de la frecuentemente mal aplicada promesa de nuestro Señor: “Pidan lo que quieran y les será hecho” (Juan 15:7b).

Tercero, Cristo subraya otro principio, “Permanezcan en Mi amor” (Juan 15:9), y dice muy claramente lo que esto implica: el creyente descansa su vida en el amor de Cristo (el amor de Aquel quien da su vida por sus amigos, v. 13).

Este amor para nosotros se ha demostrado en la cruz de Cristo. Nunca nos desviemos de la contemplación diaria de la cruz como la demostración irrefutable de amor, o de la dependencia del Espíritu que derrama ese amor en nuestros corazones (Romanos 5:5). Además, permanecer en el amor de Cristo se ve de una manera muy concreta: la simple obediencia rendida a Él es el fruto y la evidencia del amor por Él (Juan 15:10-14).

Finalmente, somos llamados, como parte del proceso de permanecer, a someternos a las “tijeras” de Dios, quien en su providencia poda toda deslealtad, y a veces todo lo que no es importante, con el fin de que podamos permanecer en Cristo de todo corazón.

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio. Este es un extracto del libro «Solo en Cristo» por Sinclair Ferguson.

Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson
El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M13 – Haciendo de tu esposo una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-de-tu-esposo-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que en el ritmo acelerado de la vida de hoy, las esposas necesitan revisar sus prioridades.

Nancy Leigh DeMoss : Primero eres esposa y después madre. He visto esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Dios tiene un hermoso diseño para la mujer. Es claro en el segundo capítulo de Tito—un pasaje que hemos estado estudiando por varias semanas. Si te has perdido alguno de los programas, puedes escucharlos en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy veremos qué dice la Biblia acerca de las prioridades. ¿Quién es más importante: tus hijos o tu esposo?

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han la película visto El Violinista en el Tejado? Quizás la mayoría… Pero si tú no estás familiarizada con esto, es un musical que se desarrolla en la Rusia Zarista en 1905.

Tevye y Golde, la pareja casada de esta historia, luchan por adaptarse a los tiempos cambiantes mientras sus tres hijas mayores se resisten a la idea tradicional de los matrimonios arreglados. En vez de ello, ellas prefieren la muy moderna idea de que debían conocer y enamorarse de un joven, y luego casarse con él. Esto era muy difícil de aceptar para esta pareja de padres de 1905.

Cuando su segunda hija se comprometió, Tevye regresó a casa y le dijo a su esposa:

Tevye: Golde, he decidido dar a Perchik permiso para comprometerse con nuestra hija Hodel.

Golde: ¿Qué? Él es pobre. No tiene nada, absolutamente nada.

Tevye: Es un buen hombre, Golde. Me agrada, y lo que es más importante, a Hodel le agrada. Hodel lo ama. Así que, ¿qué podemos hacer? Es un mundo nuevo. Amor. Golde, ¿tú me amas?

Golde: ¿Que si yo qué?

Tevye: ¿Me amas?

Golde: ¿Qué si te amo? Por 25 años he lavado tu ropa, cocinado tus comidas, limpiado tu casa, te di tus hijos, ordeñé la vaca. Después de 25 años, ¿por qué hablar de amor ahora? [Esta es todo en una de las canciones más conocidas de este musical.]

Tevye: Golde, la primera vez que te conocí fue el día de nuestra boda. [Ya te imaginas… esa era la manera en que se hacían la mayoría de estos matrimonios.] Yo estaba asustado, pero mi padre y mi madre dijeron que aprenderíamos a amarnos el uno al otro, y ahora te pregunto, Golde, ¿me amas?

Golde: ¡Soy tu esposa!

Tevye: Lo sé, ¿pero me amas?

Golde: ¿Que si lo amo? Por 25 años he vivido con él, he peleado con él, he muerto de hambre junto a él. Por 25 años mi cama ha sido la suya. Si esto no es amor, entonces ¿qué es?

Finalmente ellos decidieron que realmente se amaban el uno al otro, a pesar de que probablemente no habían usado estos términos antes. Pensaba en esa canción mientras reflexionaba en este pasaje de Tito capítulo 2, donde dice que las mujeres ancianas “enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos” (versos 3-4).

Antes de continuar, quiero que Mary Anne repita algo que me acaba de decir hace unos minutos.

Mary Anne: Bueno, cuando leí esta Escritura por primera vez en mis primeros años de estudio bíblico, yo me horroricé. No podía entender que alguien tuviera que aprender a amar a su esposo y a sus hijos. Yo pensaba que todo el mundo lo hacía—hasta que fui probada.

Entonces me di cuenta que necesitaba aprender de otras mujeres cómo perdonar, cómo buscar reconciliación y cómo mostrar amor y misericordia, tal y como yo lo había recibido de parte del Señor. Pero había una gran pregunta. ¿Por qué necesita alguna mujer ser enseñada sobre cómo amar a su esposo? Entonces encontré que los hombres necesitan respeto, necesitan afirmación y necesitan alabanza, más de lo que necesitan el sexo, y esto fue para mí una gran sorpresa, Nancy.

A los hombres se les dice que nos amen, pero es necesario que a nosotras se nos diga, se nos enseñe que reverenciemos a nuestros esposos. Los hombres no están siendo reverenciados y los hemos castrado. Mi deseo es que las mujeres jóvenes sepan cómo reverenciar y cómo atesorar a sus esposos, protegiendo su reputación y afirmándoles en público. Porque los hombres florecen cuando hacemos esto.

Claro que es difícil, es duro para las mujeres alabar a sus maridos cuando en ocasiones desearían que ellos sacaran la basura (por ejemplo), o cuando desearían que hicieran algo más o cuando sienten que sus expectativas no están siendo satisfechas. Entonces comencé a estudiar sobre las expectativas y aprendí que solo Jesús las llena.

Nancy: Buena palabra. Gracias, Mary Anne.

Las mujeres ancianas deben “enseñar lo que es bueno, y entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos”. Ahora bien, el amar a los esposos y amar a los hijos—estas son actualmente dos palabras en el griego. La primera palabra es philandros. Esto significa “amante del esposo” (o “amadora del esposo”). La segunda palabra es philoteknos, la cual significa “amante o amadora de los hijos”. Es una palabra compuesta única en cada caso; alguien que ama a los niños y una que ama a su marido.

Este es el único lugar donde estas palabras se utilizan en el Nuevo Testamento, pero algunas veces encontramos estas palabras escritas en las tumbas de mujeres de esa época. Philandros— ella amó a su esposo; o era una amadora de su esposo. Ella le tenía un gran afecto a su esposo. O, philoteknos—amadora de sus hijos. Era lo que se decía de una mujer en muchos casos después que ella moría—ella amó a su esposo o; ella amó a sus hijos.

Este tipo de amor debería ser natural, pero el pecado mata el amor en los matrimonios. Esta es la razón por la que este tipo de amor debe ser aprendido.

Yo comenzaré diciendo que nunca he sido una esposa o una madre. Conforme he estudiado y preparado estas sesiones, honestamente me he sentido un poco mal equipada para enseñar a las mujeres a amar a sus esposos y amar a sus hijos. Porque no soy exactamente lo que llamarían “una experta” en ninguna de estas materias. He estado un poco indecisa sobre cómo enseñar este pasaje porque me doy cuenta de que una cosa es poder enseñar sobre este tipo de asuntos, pero otra muy diferente es vivirlo, como muchas de ustedes lo están haciendo el contexto de sus vidas diariamente.

Pero donde las Escrituras hablan, nosotros necesitamos estar dispuestas a enseñar todo el consejo de Dios, y es aquí donde el texto nos lleva. Así que me di cuenta de que Dios podía darme, por su Espíritu, sabiduría y gracia para enseñar este pasaje en una forma en que, espero, sea de provecho para tu corazón como esposa y para tu corazón como madre.

A través de los años he escuchado de cientos, tal vez miles de mujeres. Las he visto. Les he hecho preguntas y he observado algunos matrimonios maravillosos—no matrimonios fáciles, pero sí maravillosos; matrimonios que reflejan el amor de Dios de maneras asombrosas.

He visto otros matrimonios que son exactamente lo opuesto, apenas están vivos; se caracterizan por heridas, amargura por enojo. He visto muchos matrimonios terminar en divorcio y he visto que muchos matrimonios del mundo cristiano se han conformado con permanecer en la categoría de lo que es mediocre. Estas parejas no se están divorciando, pero no están experimentando lo que Dios planeó para ellos en su relación matrimonial.

Lo primero que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes, de acuerdo con este pasaje, es a amar a sus esposos. Si tú eres una mujer casada, esta es la forma primordial en que demuestras tu compromiso con la sana doctrina. No puedes decir que tienes sana doctrina si tú desprecias o minimizas a tu esposo. El amor al esposo fluye del Evangelio, y este tipo de amor también fluye de una promesa, de un voto, de un pacto.

¿Recuerdas el día cuando estabas parada junto a tu esposo en el altar e hiciste algunos votos delante de Dios? ¿Qué dijiste? Tal vez fue algo como esto:

“Te tomo a ti para ser mi esposo, para tenerte desde hoy en adelante, para bien o para mal, en riqueza o en pobreza, en salud o enfermedad, para amarte y cuidarte desde este día en adelante hasta que la muerte nos separe.”

¿Recuerdas haber dicho algo como esto? No fueron solo palabras. Era un pacto. Era un voto. Fue una promesa.

Es asombroso para mí ver esas jóvenes parejas que están saliendo o que quizás están recién casadas y que están locamente enamorados el uno del otro. Y luego, años más tarde, te encuentras con la misma pareja y están cansados el uno del otro, o molestos con el otro, o hay amargura, odio y heridas profundas, y ellos no pueden soportar la presencia del otro.

Y tú dices y “¿Qué pasó?” Bueno, estas jóvenes mujeres necesitaban ser enseñadas sobre cómo amar a sus esposos—no solo cuando estaban saliendo, o en el cortejo, o en el tiempo de la luna de miel, sino en medio de la lucha diaria, en la vida real después de la boda.

¿Así que cuál es entonces el significado de amar a tu esposo? La palabra, como ya mencionamos, es philandros o “amadora del esposo”. Esta palabra proviene de 2 palabras griegas: philos, que significa «amigo o compañero», amándole como una amiga, con una especie de amor fraternal, de hermanos y luego aner, la palabra para “esposo.» Así que esto describe a una mujer que es amiga de su esposo. Ella tiene afecto por su esposo: es devota a su esposo.

Lo que está descrito aquí no es primeramente un amor romántico o sexual—el cual es abordado sin duda alguna en otras partes de las Escrituras y que es también una parte muy importante del matrimonio. Esto tiene que ver más bien con una esposa tratando a su esposo con afecto, tratándolo con cariño, estando emocionalmente conectada con él.

Este tipo de amor significa más que solo cumplir con tus obligaciones hacia tu esposo. Significa disfrutarlo, ser su amiga, tener placer en él.

He conocido muchas esposas que son mujeres extremadamente responsables y su comportamiento no puede ser criticado. Ellas sirven a sus esposos fielmente. Hacen las cosas que se supone que deben hacer como esposas y madres. Pero en muchos de los casos, al observar a estas mujeres, pienso, “¿Estás realmente disfrutando a tu esposo? Yo sé que lo hacías cuando eran recién casados, pero ahora que han estado casados por 35 años, ¿continúas disfrutándolo? ¿Le estás mostrando afecto?”

Primero que nada, si tú eres una esposa y una madre, después de tu relación con el Señor, tus relaciones más importantes son: primero con tu esposo y luego con tus hijos. Pero notemos cuál viene mencionada primero en el versículo 4. ¿Cuál es primero, amar a los esposos o amar a los hijos? Amar a los esposos. Amar a tu esposo precede el amar a tus hijos.

Obviamente, la relación con tu esposo comenzó primero que tu relación con tus hijos. Necesitas elevar tu relación con tu esposo sobre tu relación con tus hijos, y cuando tienes varios niños pequeños, esto no es algo fácil de hacer. Necesitas hacerlo en una forma intencional y enfocada. Primero eres una esposa, y luego eres una madre.

He visto a esposas poner a sus hijos sobre sus esposos, en términos de sus prioridades, y terminar con los hijos fuera del nido… y sin matrimonio. Tienes que cultivar, enfocarte y darle prioridad a tu matrimonio.

Esto significa poner a tu esposo, no solamente antes que tus hijos, sino también antes que otras prioridades—el trabajo, los amigos, los pasatiempos. Si tan solo pudiera sugerir, en la medida de lo posible, cuando tu esposo esté en casa, mantente disponible para él. Conozco a mujeres que aman hablar por teléfono y tienen amistades que cultivan por teléfono, pero cuando sus esposos están en casa, ellas no hablan por teléfono. Están disponibles para sus esposos.

Ahora, esto no significa que tienes que estar a su lado en cada instante del día, pero él necesita saber que cuando está allí, tú estás disponible para ser su amiga, para platicar y para disfrutar el uno con el otro.

Hace unas pocas semanas, estaba almorzando fuera con una amiga y con sus hermanas y con su mamá. Esta es una amiga y sus 3 hijas adultas. Todas ellas estaban dirigidas en diferentes direcciones después de la comida. Algunas tenían que salir de la ciudad y los teléfonos celulares sonaban como locos. Entre todas tenían… no sé cuántos niños—pero por lo menos 19 niños.

Los niños estaban llamando, los esposos estaban llamando mientras almorzábamos, y una de las hermanas me dijo, “Algo importante que hemos aprendido de nuestra madre fue que si tu esposo te llama, siempre contesta la llamada.”

Yo pensé, “Esta es una palabra de sabiduría práctica de una mujer anciana que ha estado entrenando a estas jóvenes mamás.” Si es tu esposo en el teléfono, toma la llamada. Si es otra persona, tú puedes decir, “Esta persona puede esperar” o “Le llamaré luego”. Pero si estás hablando conmigo y tu esposo te llama, cuelga conmigo y responde la llamada.”

Esta es solo una forma de decir que tu mundo y tu agenda necesitan girar alrededor de él. No esperes que su mundo gire alrededor tuyo. Tú fuiste hecha para ser su ayuda.

Y ahora voy a decir algunas cosas en un solo sentido porque Dios no me llamó a enseñar a los hombres o a hablar a los hombres sobre sus responsabilidades como esposos. Si solo escuchas esta parte, quizás pienses que no estoy siendo balanceada. Es ahí donde los hombres necesitan ir a la palabra de Dios y permitirle a Dios instruirles sobre cómo amar a sus esposas. Pero yo pienso que es importante que las mujeres se den cuenta que su llamado es que su mundo gire alrededor de bendecir, ministrar, disfrutar, servir y acompañar a sus esposos.

Esto significa que necesitas pasar tiempo con tu esposo y sin los niños. No importa cuánto tiempo hayan estado casados, tienen que ser intencionales sobre cultivar su relación; y los mejores matrimonios hacen esto. Estas esposas buscan formas frescas y creativas de amar a sus hombres, de disfrutar con ellos y de ser sus amigas.

Quizás debas recordar lo que hiciste para cultivar tu relación en los primeros días. Salían juntos. Apartaban tiempo para cosas como esas. Los simples actos de amabilidad y bondad pueden ser muy beneficiosos. Así fue cuando eran jóvenes, será igual hoy.

Regresa a esos días cuando estaban saliendo o cortejándose, si él te llamaba sin mucho aviso y te decía, “¿Podemos salir a cenar esta noche?” Probablemente no le decías, “Oh, ¿tenemos que hacerlo? ¡Estoy muy cansada!” ¿Qué decías? “¡Me encantaría!” Dejabas cualquier cosa que estuvieras haciendo, te cambiabas y te arreglabas en tiempo récord. Estabas ansiosa de pasar tiempo con él.

Si él compraba algo para ti, no le decías, “Sabes que no podemos gastar en esto” o, “En realidad ya tengo dos de estos”. ¡No! Estabas encantada y le agradecías su amabilidad.

Si él dejaba su abrigo en una silla cuando iba a tu casa, no lo sermoneabas sobre su necesidad de madurar y ser más responsable con sus pertenencias. ¿Estoy en lo cierto? Estabas contenta de colgarlo por él.

Ahora, ¡seguramente voy a recibir unas cuantas cartas sobre eso! El matrimonio requiere un nivel diferente de responsabilidad de parte de ambos, esposo y esposa, que el que había cuando eran novios. Pero como esposa, necesitas regresar a algunas de las actitudes que tenías en aquellos días.

Sé una estudiante de tu esposo. Cultiva y muestra interés en las cosas que le interesan a él. Una joven me platicaba no hace mucho cómo ella se interesó en el golf para así poder pasar tiempo con su esposo. Él quería que ella aprendiera golf para poder hacerlo juntos.

Para mí, esto era verdadero amor—aprender golf para mostrarle amor a su esposo. Pero ella era una estudiante de su esposo. Él disfrutaba el golf, y ella decía “Quiero disfrutarlo con él”. Así que ella realmente ha llegado a disfrutar el golf. Ha llegado a ser realmente buena en ese deporte y probablemente ahora lo disfruta casi más que él. Pero eso fue simplemente porque quiso interesarse en las cosas que a él le interesaban.

Invierte en él. Invierte en la relación. Yo he visto esto vez, tras vez, tras vez: “porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). El problema está en que comienzas a tomar a tu pareja por sentado y entonces tú esperas que él tenga cuidado de ti y te agrade. Dejas de ser amable y cortés y luego encuentras que hay barreras y frialdad en la relación.

Luego encuentras a alguien en el trabajo, y él muestra interés en ti, y tú respondes. Esto es algo que no has hecho por tu esposo en un tiempo. Comienzas a invertir tiempo, a interesarte, a conversar y a escuchar. Estás mostrando un interés en lo que le interesa a este hombre en su trabajo, y antes de que te des cuenta, tú estás “enamorada”. Estás sintiendo cosas que no has sentido por tu esposo por mucho tiempo.

Y te preguntas, “¿Qué sucedió?” Has estado preparando el terrero para esta nueva amistad y has invertido en ella. Porque donde está tu tesoro, ahí también estará tu corazón.

¿Qué es lo que quiero decir aquí? Haz eso en tu matrimonio. Invierte en esa relación —no en el hombre del trabajo, no en el hombre del internet— invierte en tu esposo, y encontrarás que el amor va a crecer.

Hermanas, lo que hemos estado hablando aquí sobre amar a sus esposos, no es solo una noción romántica. Tampoco es una opción. Es un mandato. No veo ningunas excepciones aquí. No dice, “dependiendo del tipo de esposo que tienes o si es responsable, cariñoso o fiel” —y por cierto, lo mismo puede decirse a los esposos sobre amar a sus esposas, pero recuerden: yo no estoy predicando a los hombres.

No hay excepciones—y si tú no lo amas, puedes aprender a amarlo. De hecho, debes aprender a amarlo. Recuerda, este tipo de amor no es primeramente una emoción, aunque las emociones están involucradas. Es un amor que tú puedes alimentar, que tú puedes cultivar, que puedes desarrollar. Y cuando comienzas a escoger a hacer acciones de amor hacia él, encontrarás que tu corazón te seguirá.

Espera que tu amor sea probado. Si tu esposo siempre fuera fácil de amar, no habría razón para que las Escrituras te exhortaran a aprender a amarlo, ¿estoy en lo cierto? Así que aquí se asume que habrá tiempos cuando no será fácil amarlo y que hay cosas en él que no son fáciles de amar. Así que espera que el amor sea probado. Aquí es cuando vas a Cristo y le dices “Señor, yo no puedo amar a este hombre, pero Tú puedes a través de mí.” Aquí es cuando apelas a Dios por Su gracia y por Su poder para amar a tu esposo.

Permíteme hacerte unas preguntas, solo para tratar de hacer esto personal. Para aquellas de ustedes que están casadas:

● ¿Es tu relación con tu esposo la más alta, la más importante prioridad y la relación más importante en tu vida, después de tu relación con el Señor? ¿Cómo estás en cuanto al asunto de las prioridades?

● ¿Sabe tu esposo que estás comprometida a serle fiel sin importar lo que suceda—de tal forma que nunca te divorciarías de él? Esto es parte del compromiso de amar.

● ¿Has puesto las necesidades y los deseos de tu esposo por encima de los tuyos?

● ¿Estás dispuesta a ajustar tu agenda para cubrir sus necesidades y deseos? O, ¿esperas que él deje a un lado sus asuntos y ajuste su agenda a la tuya? Ahora, no estoy diciendo que él nunca deba hacer esto, y si él te ama, lo hará. Pero tu expectativa no debe ser que él lo haga. Es necesario que tengas la voluntad de adaptarte a su agenda.

● ¿Tienen intereses y amigos comunes, o son independientes—tú tienes tus amigos y él tiene sus amigos; tú tienes tus pasatiempos e intereses y él tiene los suyos? Si este es el caso, entonces una pequeña luz de advertencia debe prenderse en tu cabeza. Eso no significa que nunca deberían tener diferentes amigos o intereses. Pero querrás asegurarte de que tienen intereses y amigos en común que compartir—algo, por cierto, que yo creo que mis padres hicieron increíblemente bien. Ellos compartían juntos sus intereses y sus amigos.

● ¿Buscas maneras significativas de bendecir y agradar a tu esposo?

● ¿Qué has hecho durante la semana pasada para cultivar el amor y la amistad en tu matrimonio, y qué puedes hacer hoy?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará para orar por los matrimonios representados por nuestras radioescuchas.

No hace mucho una radioescucha nos escribió desde Ohio diciendo:

“A través de la Palabra de Dios, me han ayudado a darle prioridad a mi rol en este mundo de ser la ayuda de mi esposo. A través de Aviva Nuestros Corazones y la Palabra de Dios, me han animado a hacer de mi hogar un lugar de consuelo para mi familia.”

Bueno, si tus adolescentes te han estado hablando en la forma en que tú hablas a tu esposo, ¿los castigarías por falta de respeto? Daremos un vistazo a esto en nuestro próximo programa. Ahora, oremos con Nancy.

Nancy: Señor, al pensar en aquellas mujeres que están escuchando en la radio o en el internet, yo sé que hay muchas esposas que realmente quieren obedecer Tu Palabra y amar a sus esposos en forma que Te agrade.

Oro por la medida de gracia necesaria. Señor, oro por la sabiduría, por la creatividad y el deseo de hacerlo. Oro que Tú les des un deseo fresco, una esperanza, amistad, compañerismo y cariño en muchos, muchos matrimonios representados por estas mujeres. Oh Señor, que los matrimonios de Tu Pueblo, puedan reflejar la maravilla y la belleza de Tu amor por nosotros y del amor de Cristo por Su iglesia. Gracias, Señor, por tan asombroso amor y por el privilegio de amar a otros como Tú nos has amado. Esto solo es posible por Tu gracia. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chávez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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¿Se hallará un hombre?

Miércoles 19 Agosto
Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros.
¿Se hallará un hombre?

Diógenes de Sinope, filósofo griego (413-327 a. J. C.), decía mientras se paseaba por la plaza pública de Atenas, con una lámpara encendida en pleno día: «Busco un hombre», es decir, un hombre digno de ese nombre; o aún más: «Busco al Hombre, y solo veo hombres».

Alrededor de dos siglos antes, el profeta Jeremías pronunció unas palabras similares. Pero no era un filósofo buscando a un sabio. Era Dios mismo buscando a un hombre recto, uno solo, en Jerusalén, para poder perdonar a toda la ciudad. Jeremías buscó primero entre las personas sencillas, y constató que ellas no sabían lo que era justo para Dios (v. 4). Luego fue a los grandes, pero estos no quisieron obedecer a Dios (v. 5). Así todos eran igualmente culpables.

En toda la humanidad, ¿halló Dios a un hombre justo? Sí, este hombre vino del cielo: Jesucristo. Los que lo conocieron –tanto los que lo amaban como los que lo rechazaban– dieron testimonio de que este hombre era justo. Incluso Pilato, quien pronunció su condena a muerte, tuvo que reconocer: “Yo no hallo delito en él”. Presentándolo a la multitud después de haberlo condenado, declaró: “¡He aquí el hombre!” (Juan 19:6, 5). Jesús era el Hombre por excelencia, el único justo, el Hijo de Dios hecho hombre.

Solo ese hombre, Jesucristo, justo, perfecto, sin pecado, podía soportar el castigo por el pecado de los hombres, frente a la justicia perfecta de Dios.

36/62 – La redención: de judíos a gentiles

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

36/62 – La redención: de judíos a gentiles

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

29/41 – Filipenses 29 – Olvídese de su Sánguche

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

29/41 – Filipenses 29 – Olvídese de su Sánguche

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:4-9
Trasfondo, desempeño y pasión. Estos son generalmente motivos de orgullo y, peor aún, razones por las que muchos consideran que merecen el favor de Dios. En estos versículos, el apóstol Pablo nos enseña que ninguna de esas cosas tiene valor, sino que solo es por la gracia de Dios que podemos recibir el regalo de salvación.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué significa tener una conciencia cauterizada?

Got Questions

¿Qué significa tener una conciencia cauterizada?

La conciencia cauterizada es mencionada en 1 Timoteo 4:2. La conciencia es el conocimiento moral dado por Dios dentro de cada uno de nosotros (Romanos 2:15). Si la conciencia está «cauterizada» -literalmente «quemada»-, entonces se ha vuelto insensible. Tal conciencia no funciona correctamente; es como si el «tejido espiritual de cicatrización» hubiera entorpecido el sentido del bien y del mal. Así como el cuero de un animal marcado con una marca de hierro se adormece ante un dolor mayor, así también el corazón de un individuo con una conciencia cauterizada se insensibiliza ante los dolores morales.

Pablo identifica a los que tienen la conciencia cauterizada en 1 Timoteo 4:1-2: «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia». En este pasaje, aprendemos tres cosas sobre los falsos maestros que conducen a otros a la apostasía: 1) son voceros de espíritus malignos, ya que promulgan «cosas enseñadas por demonios»; 2) son hipócritas mentirosos, ya que llevan una máscara de santidad, pero están llenos de falsedad; y 3) son inescrupulosos, ya que sus conciencias han sido cauterizadas. Esto explica mucho. ¿Cómo pueden los falsos maestros mentir sin sentir vergüenza y propagar el engaño sin escrúpulos? Porque tienen conciencias cauterizadas. Ya no sienten que mentir está mal.

Anteriormente en la epístola, Pablo habla de la «buena conciencia» en oposición a la conciencia cauterizada: «Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida» (1 Timoteo 1:4-5). Una buena conciencia tiene la capacidad de distinguir el bien del mal y está libre de culpa. Una persona con buena conciencia mantiene su integridad. Disfruta de la comunión con los que «caminan en la luz, así como [Jesús] está en la luz» (1 Juan 1:7). Las mentiras del diablo son un anatema para el que tiene la conciencia tranquila. En vez de seguir las mentiras de los apóstatas, hay que «militar la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia» (1 Timoteo 1:18-19).

Proverbios 6:27 hace una pregunta retórica para ilustrar las consecuencias del adulterio: «¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?» Para parafrasear la pregunta en relación con la falsa enseñanza, «¿Puede un apóstata hablar las ardientes mentiras del infierno sin que su conciencia sea cauterizada?»

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El TULIP y las Doctrinas de la Gracia

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El TULIP y las Doctrinas de la Gracia

Steven Lawson

La verdad central de la gracia salvadora de Dios se establece de forma resumida en la afirmación: “La salvación es del Señor”. Esta fuerte declaración significa que cada aspecto de la salvación del hombre proviene de Dios y depende totalmente de Dios. La única contribución que hacemos es el pecado que fue puesto sobre Jesucristo en la cruz. El apóstol Pablo afirmó esto cuando escribió: “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre” (Ro. 11:36). Esto quiere decir que la salvación es determinada por Dios, comprada por Dios, aplicada por Dios y asegurada en Dios. De principio a fin, la salvación es solo del Señor.

Esta verdad se resume mejor en las doctrinas de la gracia, que son: la depravación total, la elección incondicional, la expiación definida, el llamado eficaz, y la gracia que preserva. Estas verdades presentan al Dios trino como el autor de nuestra salvación de principio a fin. Cada miembro de la divinidad, Padre, Hijo, y Espíritu, juega un papel en la redención, y trabajan juntos como un solo Dios para rescatar a aquellos que perecen bajo la ira divina. En perfecta unidad, las tres personas divinas hacen el trabajo que los pecadores destinados al infierno, quienes son completamente incapaces de salvarse a sí mismos, no pueden hacer.

La única contribución que hacemos es el pecado que fue puesto sobre Jesucristo en la cruz.

Depravación total

El primer hombre, Adán, pecó, y su transgresión y culpa fueron inmediatamente imputadas a toda la humanidad (excepto Cristo). Con este único acto de desobediencia, contaminó moralmente cada parte de su ser: mente, afectos, cuerpo, y voluntad. Por este pecado, la muerte entró al mundo, y la comunión de Adán con Dios se rompió.

La culpa y la corrupción de Adán fue transmitida a su descendencia natural en el momento de la concepción. A su vez, cada uno de los hijos de sus hijos hereda esta misma caída radical. De manera consecuente se ha transmitido a cada generación hasta el día de hoy. La naturaleza perversa de Adán se ha extendido a la totalidad de cada persona.

Fuera de la gracia, nuestras mentes están oscurecidas por el pecado, incapaces de comprender la verdad. Nuestros corazones están contaminados, incapaces de amar la verdad. Nuestros cuerpos están muriendo, progresando hacia la muerte física. Nuestras voluntades están muertas, incapaces de elegir lo bueno. La incapacidad moral para agradar a Dios contamina a todas las personas desde su entrada en el mundo. En su estado no regenerado, nadie busca a Dios. Nadie es capaz de hacer el bien. Todos están bajo la maldición de la ley, que es la muerte eterna.

Elección incondicional

Mucho antes de que Adán pecara, Dios ya había decretado y determinado la salvación para los pecadores. En la eternidad pasada, el Padre eligió a un pueblo que sería salvo en Cristo. Antes de que el tiempo comenzara, Dios eligió a muchos entre la humanidad a quienes se proponía salvar de su ira. Esta selección no se basó en ninguna fe prevista en aquellos a quienes eligió. Tampoco fue motivado por su bondad inherente. En su lugar, de acuerdo con su amor infinito y su sabiduría inescrutable, Dios puso su afecto en sus elegidos.

El Padre dio a los elegidos a su Hijo para ser su novia. Cada uno de los elegidos fue predestinado por el Padre para ser hecho a la imagen de su Hijo y cantar sus alabanzas para siempre. El Padre comisionó a su Hijo para venir este mundo y entregar su vida para salvar a estos mismos elegidos. Del mismo modo, el Padre comisionó al Espíritu para traer a estos mismos elegidos a la fe en Cristo. El Hijo y el Espíritu concurrieron libremente en todas estas decisiones, haciendo de la salvación la obra indivisible del Dios trino.

Expiación definida

En la plenitud de los tiempos, Dios el Padre envió a su Hijo a entrar en este mundo caído con la misión de redimir a su pueblo. Nació de una virgen, sin naturaleza pecaminosa, para vivir una vida sin pecado. Jesús nació bajo la ley divina para obedecerla por completo en nombre de los pecadores desobedientes que la habían roto repetidamente. Esta obediencia activa de Cristo cumplió todas las justas exigencias de la ley. Al guardar la ley, el Hijo de Dios logró una justicia perfecta, la cual es contada a los pecadores creyentes para que sean declarados justos (justificados) ante Dios.

Esta vida sin pecado de Jesús lo calificó para ir a la cruz y morir en lugar de los pecadores culpables y destinados al infierno. En la cruz, Jesús soportó la completa ira del Padre por los pecados de su pueblo. En esta muerte vicaria, el Padre transfirió a su Hijo todos los pecados de todos aquellos que creerían en Él. Siendo un sacrificio y cargando el pecado, Jesús murió como sustituto en lugar de los elegidos de Dios. En la cruz, Él propició la justa ira de Dios hacia los elegidos. Por la sangre de la cruz, Jesús reconcilió al Dios santo con el hombre pecador, estableciendo la paz entre ambos. En su muerte redentora, Él compró a su novia, su pueblo elegido, de la esclavitud del pecado y la liberó.

La muerte de Jesús no solo hizo a toda la humanidad potencialmente salvable. Tampoco su muerte simplemente logró un beneficio hipotético que puede o no ser aceptado. Su muerte, tampoco, simplemente hizo a toda la humanidad redimible. En su lugar, Jesús en realidad redimió a un pueblo específico a través de su muerte, asegurando y garantizando su salvación. Ni una gota de la sangre de Jesús se derramó en vano. Él verdaderamente salvó a todos por quienes murió. Esta doctrina de la expiación definida se conoce en ocasiones como expiación limitada.

Llamado eficaz

Con unidad de propósito, el Padre y el Hijo enviaron el Espíritu Santo al mundo para aplicar esta salvación a los elegidos y redimidos. El Espíritu vino a convencer a los elegidos de pecado, justicia, y juicio, y a volverse al Hijo, a todos aquellos que el Padre le dio. En el tiempo divinamente señalado, el Espíritu quita de cada elegido su incrédulo corazón de piedra, endurecido y muerto en pecado, y lo reemplaza con un corazón creyente de carne, receptivo y vivo para Dios. El Espíritu implanta vida eterna dentro del alma espiritualmente muerta. Él concede a los hombres y mujeres elegidos los dones del arrepentimiento y la fe, lo que les permite creer que Jesucristo es el Señor.

De repente, todas las cosas se vuelven nuevas. La nueva vida del Espíritu produce un nuevo amor por Dios. Nuevos deseos de obedecer la Palabra de Dios producen una nueva búsqueda de la santidad. Hay una nueva dirección de vida, vivida con una nueva pasión por Dios. Estos nacidos de nuevo dan evidencia de su elección con el fruto de la justicia. Este llamado del Espíritu es efectivo, lo que significa que los elegidos ciertamente responderán cuando se les dé dicho llamado. Finalmente no se resistirán. Por este motivo, la doctrina del llamado eficaz en ocasiones se le llama la doctrina de la gracia irresistible.

Gracia que preserva

Una vez convertido, cada creyente se mantiene eternamente seguro por las tres personas de la Trinidad. A todos los que Dios conoció de antemano y predestinó en la eternidad pasada, glorificará en la eternidad futura. Ningún creyente abandonará a Dios o se apartará. Cada creyente está firmemente retenido por las manos soberanas del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, y nunca se perderá. Ninguna de las ovejas por las cuales Jesús dio su vida perecerá. El Espíritu Santo sella de manera permanente en Cristo a todos los que atrae a la fe. Una vez nacido de nuevo, no podría no haber nacido. Una vez creyente, ninguno puede convertirse en incrédulo. Una vez salvo, ninguno puede dejar de serlo. Dios los preservará en la fe para siempre, y perseverarán hasta el fin. Es por esto que la doctrina de la gracia que preserva a menudo se llama la doctrina de la preservación de los santos.

De principio a fin, la salvación es del Señor. En realidad, estas cinco doctrinas de la gracia forman un cuerpo completo de verdad con respecto a la salvación. Están inseparablemente conectadas y por lo tanto se mantienen o caen todas juntas. Abrazar cualquiera de las cinco requiere abrazar las cinco. Negar una es negar las otras y fracturar la Trinidad, poniendo a las tres personas en desacuerdo entre sí. Estas doctrinas hablan juntas a una sola voz para dar la mayor gloria a Dios. Esta alta teología produce alta doxología. Cuando se comprende correctamente que solo Dios: Padre, Hijo, y Espíritu, salva a los pecadores, entonces toda la gloria es para Él.

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

Steven Lawson
Steven Lawson
El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-del-hogar-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nos acompaña Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Hay demasiada información valiosa contenida en solo 5 versículos de la epístola de Tito. Esta semana Nancy expondrá parte de esta información como parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Si tienes una formación en el área de educación, puede que hayas escuchado el término “alcance y secuencia”.

De manera que si eres una maestra de 3er grado te dicen: “Esto es lo que los alumnos de tercer grado necesitan saber. Esto es lo que ellos necesitan hacer en cada materia a lo largo del año escolar—o de sexto grado o de cualquier año de secundaria o bachillerato.”

En el capítulo 2 de la epístola de Tito, tenemos muchas referencias acerca de la enseñanza. Hay un enfoque, un alcance y una secuencia envuelta para aquellos que están enseñando. Empezamos en el versículo 1, donde el apóstol Pablo le dice a Tito que él debe enseñar las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina. Ahí hay un plan de estudios, un currículum. Ahí hay un alcance y una secuencia.

Y después en los versículos 3 y 4 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes…”

De manera que tenemos a mujeres mayores enseñando a las mujeres jóvenes. La pregunta es: ¿Qué le van a enseñar las mujeres mayores a las jóvenes? ¿Cuál es el alcance y la secuencia? ¿Cuál es el plan de estudio, el currículum?

Continúa diciéndonos en los versículos 4 y 5, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos…”

¿Para qué? “Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Este es el currículum. Este es el plan de estudio. Este es el alcance y la secuencia de lo que las mujeres mayores le tienen que enseñar a las más jóvenes. Hay siete cualidades, siete características, siete responsabilidades o roles en este plan de estudio.

Hoy queremos darle un vistazo general a la lista. Y en las siguientes semanas, nos tomaremos el tiempo para desarrollar cada una de las características de la lista. Así que déjenme leer de nuevo la lista y después quiero hacer unas cuantas observaciones.

Versículo 3: “Las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno.” Versículo 4: “Y así entrenar a las más jóvenes” a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Ser prudentes. (Otras versiones dicen “vivir sabiamente” o “ser sensatas”)

4. Ser puras.

5. Cuidadosas de sus casas.

6. Buenas.

7. Sujetas a sus maridos.

Primero que nada, al ver la lista lo primero que me llama la atención es que es muy contra-cultura. No es una lista políticamente correcta. Si lo veo bajo la luz de nuestra cultura, este es un plan de estudio muy radical. Es la manera de Dios.

Hemos visto lo que el currículum o plan de estudio del mundo hace en las vidas de las mujeres y cómo las deja desorientadas, estresadas y deprimidas. Creo que es tiempo de tomar el camino de Dios. Podemos ver lo que puede suceder cuando comenzamos a educar y a entrenar a nuestras mujeres en los caminos de Dios.

Algo más que me llama la atención, en segundo lugar, es lo que no está en la lista. Si fueras a discipular a una mujer joven y quieres ayudarla a convertirse en una persona espiritualmente madura y que dé fruto y que viva una vida que agrade a Dios, ¿cuáles serían los temas importantes que tratarías?

Algunas cosas que probablemente enseñaríamos sería: ¿Cómo debo orar? O ¿Cómo debo estudiar la Palabra de Dios? ¿Cómo debo evangelizar? Esas son cosas importantes para todos los creyentes.

Pero es interesante notar que ninguna de esas cosas aparece en la lista de los cursos requeridos si fueras a obtener una licenciatura en estudios sobre feminidad bíblica. Hay otros pasajes en la Biblia donde se dice que estas cosas son importantes. Pero cuando hablamos de lo que específicamente debe enseñarse a la hora de entrenar a las mujeres jóvenes, es interesante ver que ninguna de estas cosas se encuentra allí.

Tampoco se ve nada acerca de una carrera. No se ve nada acerca de entrenar a esta mujer atener un ministerio o a salir y hacer algún ministerio o alguna otra cosa buena que pudiéramos decir. Nada de esto está en esta lista.

No estoy diciendo que las otras cosas no sean importantes o que sean malas, lo que estoy diciendo es que necesitamos enfocarnos en lo que Dios dice que es absolutamente esencial si vas a obtener una licenciatura en feminidad bíblica.

La tercera observación que haré es que esas cosas no ocurren de manera natural. No ocurren solo porque sí. Ellas necesitan ser entrenadas. Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a amar a sus hijos. Estas cosas no son cosas que se dan de manera natural, son cosas que ocurren en el contexto de la comunidad de la fe.

Las mujeres jóvenes no aprenden estas cosas por ósmosis ni tampoco las aprenden solo por ir a la iglesia o por escuchar las predicaciones bíblicas sólidas, lo cual es muy importante. Dios dice que hay algo más que necesita ser parte del proceso de discipulado en las vidas de las mujeres, y esto es que otras mujeres caminen a su lado y juntas trabajen y las enseñen en el contexto de la comunidad de la fe.

La cuarta observación que haré sobre esta lista es la prioridad que Dios le da al hogar. ¿No se destaca en esta lista de cualidades?

Cuatro de estas cualidades se relacionan específicamente con el matrimonio y la familia. Las mujeres jóvenes necesitan aprender a amar a sus esposos, a amar a sus hijos, a ser cuidadosas en el hogar y a sujetarse a sus propios maridos. Con relación a las otras tres cualidades —a ser prudentes, puras y buenas— no tendrás una familia fuerte y estable sin estas cualidades de carácter.

Pero Dios le da prioridad al hogar—este pasaje asume que las mujeres jóvenes serán esposas y madres. No estoy diciendo que si son esposas y madres o si deciden casarse o si deciden tener hijos, entonces enséñenles estas cosas.

Se está asumiendo que las mujeres jóvenes se casarán y tendrán hijos. Arriesgándome a que pueda sonar políticamente incorrecto lo que voy a decir, ¿acaso no es esta la norma de Dios? Esta implicación no solo la veo en este pasaje, sino también en toda la Escritura, y es que por lo general la gente joven debe tener como propósito casarse y tener hijos.

Cuando digo gente joven no me refiero a jóvenes de 12 años. Lo que quiero decir es que es necesario que exista una inclinación hacia este objetivo; un moverse hacia esto que quiero llegar a hacer algún día—casarme y tener hijos para la gloria de Dios y para el avance del reino de Cristo.

Y no es solo para que podamos tener familias felices. Se debe a que éste es el medio a través del cual Dios comunica el Evangelio de una generación a otra . Es importante para el plan redentor de Dios.

Pero hay algunas excepciones. Claramente Dios ha dotado a algunas personas para que permanezcan solteras con el propósito de servirle en una forma más concentrada. Esto lo podemos encontrar en la 1era carta a los Corintios en el capítulo 7. Pero también queda claro en las Escrituras que esas son excepciones, no es la regla.

Un comentarista, que me ha sido de mucha ayuda en la epístola de Tito es William Barkley, que dice: “No hay tarea, responsabilidad y privilegio más grande en este mundo que el de formar un hogar”.

En el estudio de este pasaje no quiero dejar fuera a muchas mujeres de nuestra audiencia, incluyéndome a mí, que no están casadas y que no tienen hijos. Creo que hay muchas maneras en las que podemos aplicar este pasaje a nuestras vidas.

Pero no porque seamos una excepción a la norma de Dios debemos dejar de promover esto como la norma. La norma es que las mujeres crezcan y se casen y tengan hijos. Necesitamos estar preparando a nuestras mujeres jóvenes y a nuestros hombres jóvenes e hijos a que sean ellos quienes tomen la iniciativa.

Otro comentarista de la epístola de Tito menciona: “Sin el orden correcto en la vida doméstica de las mujeres jóvenes, es probable que la sociedad completa sufra profundamente”.

Todo este estudio, todo este enfoque y currículum y secuencia de la epístola de Tito capítulo 2 es lo que nos lleva al momento de la verdad en relación al llamado de la mujer; su misión, su vida personal y espiritual.

No solo se le dice, “Bien, sean discipuladas para llegar a ser mujeres piadosas.” Si no, ¿cómo luce eso?

En muchos casos sería algo como: “Sé una esposa piadosa, sé una madre piadosa.” Así es cómo luce una mujer piadosa—amando a su marido, amando a sus hijos, siendo moralmente puras y castas, siendo buenas, prudentes, trabajadoras en el hogar y sujetas a sus propios maridos.

En el 1er capítulo de Tito —y hablamos de eso antes en esta serie— vimos que Tito estaba en la Isla de Creta donde estaba pastoreando una iglesia, y había algunos falsos maestros que estaban enseñando cosas falsas, falsas enseñanzas, que de acuerdo con el versículo 11 del capítulo 1, estaban trastornando a familias enteras.

No se nos dice con exactitud cuáles eran esas falsas enseñanzas y doctrinas. Pero si leemos toda la epístola, es posible saber lo que esos falsos maestros podrían haber estado comunicando; y esto se refiere a maneras de pensar que estaban destruyendo el plan perfecto de Dios para la familia, destruyendo los roles bíblicos para el hombre y para la mujer, para las esposas y para los esposos.

Ellos estaban trastornando a familias enteras con las cosas que estaban enseñando. Estaban enseñando estas cosas para su propia ganancia o beneficio. Eso significa que eran populares. Les pagaban bien por estar enseñando estas cosas, por escribir esos libros, por tener esos programas y por tener esos seminarios. Pero ellos eran falsos maestros y estaban arruinando el diseño de Dios para la familia.

Ciertamente que hay mucha más enseñanza hoy en día acerca del matrimonio y de la familia —aun dentro del cristianismo— que está trastornando a familias enteras ; algo que está causando divorcios en serie, personas divorciadas volviéndose a casar y una gran disfunción en el hogar como resultado de lo que se está enseñando dentro del mundo cristiano.

Déjenme decirles que el matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Dondequiera que la luz del Evangelio y la Palabra de Dios han penetrado la cultura, la estructura del matrimonio y la familia han sido impactadas y transformadas cuando los hombres, las mujeres y los hijos empiezan a comprender y a vivir el plan de Dios . Ser salvos y comenzar a vivir el Evangelio afecta las relaciones familiares.

Y viceversa, cuando vemos familias destruidas, no solo en el mundo sino también en la iglesia, cuando vemos matrimonios separándose, cuando vemos quebrantamiento de relaciones entre padres e hijos, eso indica la ausencia del Evangelio y de la sana doctrina. Tal vez tengamos un conocimiento intelectual, pero no lo estamos viviendo en las relaciones que importan; en nuestras familias.

Así que el apóstol Pablo quería que las mujeres cristianas aprendieran a vivir su salvación, a vivir sus vidas redimidas en una manera que afectara todo aspecto de sus vidas. No hay duda de que el lugar más difícil e importante para vivir nuestra fe es, ¿en dónde? Es en el hogar.

¿No es ese el lugar más difícil para vivirla? Pero es también el más importante.

Esta lista, estas siete cualidades, son el resultado de creer en la sana doctrina. Amiga, quizás conozcas la Biblia al derecho y al revés, pero si no amas a tu esposo, o no amas a tus hijos, o si no tienes dominio propio, si no eres moralmente pura, si no estás manejando bien tu casa, si no eres bondadosa y estás sometida a tu esposo, entonces hay algo mal con tu cristianismo. No puedes alegar ser una mujer piadosa si las cosas no están bien en tu hogar.

Eso no significa que eres responsable por las decisiones espirituales de tu esposo y de su vida. Tu esposo o tus hijos o cualquier otro miembro de la familia puede tomar muy malas decisiones espirituales y no eres responsable por ellos. Pero sí significa que eres responsable de hacer la parte que te corresponde.

Las Escrituras no dicen en este pasaje que eres responsable de que tu esposo te ame. Pero sí eres responsable de amar a tu esposo. No puedes decir que eres piadosa si no amas a tu esposo. Ahí es donde se vive el Evangelio.

Muchas de nosotras recordamos el tiempo cuando el matrimonio, la familia y el hogar eran apreciados y respetados, cuando la norma era que la gente creciera, se casara y tuviera hijos. Podemos recordar cuando había roles distintos en el hogar para el hombre y para la mujer; cuando se esperaba que los hombres fueran los proveedores y protectores de sus esposas e hijos, y cuando la mujer era animada a darle prioridad y ayudar a sus esposos y a cultivar y a nutrir a sus hijos y su hogar.

Pero ha habido un gran cambio cultural. Lo que acabo de describir ya no existe. De hecho si eres menor de 40 o de 35 años, probablemente nunca conociste el mundo en el que lo que acabo de describir era la norma.

Las mujeres jóvenes de ahora son animadas a tomar decisiones educativas y de carreras basadas en la comerciabilidad de la misma. ¿Qué tipo de empleo podrás conseguir? ¿Cómo me ayuda esto a avanzar mi carrera? Se le da muy poca reflexión en cuanto a si esta decisión las prepara para manejar un hogar o para criar una familia y así sucesivamente.

La sociedad ha menospreciado y rechazado las funciones del matrimonio y de la paternidad. Hoy en día es muy vergonzoso para una mujer joven admitir que su primera aspiración en la vida es ser una esposa y una madre piadosa.

¿Por qué debería una mujer joven avergonzarse de decir eso? O, ¿por qué la deberían hacer sentir como si no tuviese cerebro por estar pensando eso? O cuestionarla, “¿Pero qué vas a hacer?” El temor, la incredulidad y la desvalorización de estos roles son palpables.

Y por otro lado, en contraste tenemos el modelo bíblico en el cual estamos comprometidas a entrenar mujeres para que lo adopten, a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, especialmente con el movimiento de la Mujer Verdadera (True Woman). Estamos encontrando que hemos tenido que enfrentar algunos de estos asuntos culturales.

Tenemos que volver a la Palabra de Dios y darnos cuenta que el hogar es una parte vital del llamado de una mujer. Nuestro testimonio en el mundo debe ser el de que es un alto y santo llamado el ser esposa y madre.

Necesitamos volver a convertirnos en alentadoras de las mujeres que han escogido la misión de ser madres y que han escogido el matrimonio y el tener un hogar como medio de glorificar a Dios.

Ahora ya que estoy profundizando en esto, déjenme hacer un pequeño comentario en este concepto o en esta preocupación. Escucho a muchas mujeres jóvenes expresar su deseo de (y las cito con esto) “tener un ministerio”. Ellas quieren escribir, quieren hablar. Quieren empezar un ministerio. Quieren hacer esto o aquello, son ambiciosas en tener un ministerio yo pienso que es con la mejor intención. Ellas quieren servir al Señor.

Pero es interesante que casi siempre que usan esa frase, están pensando en otra cosa fuera del matrimonio y de la familia. Así que tenemos a una mujer que tiene un esposo y tres hijos que está en su casa diciendo: “Quiero tener un ministerio”. Y yo digo: “Hay algo incorrecto en esa forma de pensar.”

Me topé con esto al encontrarme con una chica hace varios días; una joven que tiene un gran corazón para el Señor pero terminó su relación con un joven piadoso. Se tienen un gran respeto el uno al otro, y después de todo ha sido una relación sana y buena; pero ella terminó con la relación, en parte porque quería libertad para desarrollar un ministerio personal e independiente del ministerio al que Dios le había llamado a él.

Ella no desprecia lo que Dios lo llamó a hacer a él. Pero está diciendo: “Yo siento que lo que estás buscando en una esposa es a alguien que sea de ayuda en tu ministerio. Estoy contenta por lo que estás haciendo, pero siento que Dios me está llamando a un tipo de ministerio diferente.”

No quiero ser crítica de esta joven porque pienso que esto es muy típico entre muchas mujeres jóvenes cristianas comprometidas en nuestra cultura, y necesitan ser entrenadas en los caminos de Dios, en cuanto a la manera de pensar en relación al valor y a la prioridad del matrimonio, de la maternidad y del hogar; persuadirlas de que este es un alto y santo llamado y una gloriosa carrera. Este es su ministerio.

No tienes que dejar tu hogar para tener un ministerio. No estoy diciendo que Dios nunca te va a dar un ministerio fuera de las cuatro paredes de tu hogar. Pero no desestimen el que ya tienen enfrente de ustedes—el de moldear a la siguiente generación; el de formarlos espiritualmente.

¿Dónde vas a encontrar un mayor ministerio que el que tienes con tu esposo y con tus hijos?

Y diré —como muchas veces lo he dicho— que esto que hago al escribir libros, al enseñar, al tener un programa diario para mujeres en la radio… todas esas cosas las considero como un gran privilegio y un llamado del Señor. Él me ha dado el don de la soltería en esta etapa de mi vida. Este es mi llamado, mi misión y mi propósito. Lo que tú estás haciendo —para aquellas que están casadas y tienen hijos— al ser esposas y madres no es un llamado y ministerio menos significativo que el llamado que Dios me ha dado a mí.

Quiero ser su alentadora, quiero animarles, quiero decirles: “¡Adelante! Gracias por lo que están haciendo de servir al Señor y consideren eso como un gran llamado y ministerio”.

La prioridad del hogar. Déjenme terminar diciendo que la otra cosa que es obvia para mí en este pasaje es la prioridad del amor. Ese es el punto de inicio para todas las diferentes características y cualidades de las que vamos a estar hablando.

¿Dónde empieza todo? Enseñen a las mujeres jóvenes a amar—a amar a sus esposos, a amar a sus hijos. De acuerdo a 1era a los Corintios capítulo 13, si tenemos dones espirituales, si sabemos todo acerca de la Biblia, si tenemos una increíble fe, si vivimos vidas de grandes sacrificios pero no tenemos amor, ¿qué nos queda? Nada, no tenemos nada, somos nada.

La mayor prioridad en el hogar, la mayor prioridad en tu matrimonio, la mayor prioridad que tienes como madre con tus hijos hoy es la de reflejar el amor de Cristo a tu familia y a otros; el amarlos.

Jesús dijo, “Así es como conocerán que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.” Amor, la prioridad del amor. No digan que aman a Dios si no aman a su esposo y si no aman a sus hijos.

Una cosa es que tus compañeros de trabajo o en la iglesia piensen que eres una madre, una amiga dulce y amorosa. Pero que si les preguntamos a tu familia, o si ellos les preguntaran a tu esposo o a tus hijos. ¿Cómo luciría tu cociente de amor?

Este es el punto de partida. El lugar de prueba para el verdadero amor es dentro de las cuatro paredes de tu hogar. Si no funciona allí, entonces no funciona.

Y probablemente estarás pensando, “Tú no conoces al hombre con el que estoy casada. ¿Cómo puedo amar a ese hombre? No conoces a mis hijos y lo problemas que tienen en sus vidas. ¿Cómo puedo amarlos?”

Qué bueno que hayas hecho esa pregunta, porque eso es de lo que se trata este pasaje. Dice que puedes aprender a amar a su esposo y a tus hijos. Y eso es de lo que vamos a estar hablando en los próximos días.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss las ha estado invitando a que sean parte del nuevo movimiento femenino de amor y compromiso. Nancy regresará para orar.

Estamos muy agradecidas de que Dios haya puesto esta nueva pasión por hogares y familias en los corazones de mujeres alrededor del mundo. Son muchas las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera (True Woman) que hemos venido realizando.

Un nuevo movimiento de mujeres ha comenzado. Muchas están abrazando los principios bíblicos y viviéndolos en sus hogares e iglesias. ¿Quieres saber más sobre este tema? Visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com y verás muchos artículos de interés.

¿Cómo puedes llenar tu hogar de amor? ¿Cómo lo puedes mostrar en tus acciones? Acompáñanos durante el próximo programa y hablaremos de esto. Nancy está de regreso para terminar con una oración.

Nancy: Gracias Padre, porque no nos has dejado ignorantes, sino que nos has dado un manual, un plan de estudio. Te pido que las prioridades que están en Tu corazón para las vidas de las mujeres estén también en nuestros corazones, y que las comprendamos, las busquemos y las hagamos nuestras; que busquemos obtener nuestra propia licenciatura en todo lo relacionado a la feminidad bíblica.

Y oro por las madres, por las esposas y por las mujeres solteras y casadas que no has bendecido con hijos en esta etapa de sus vidas y por cada una de nosotras, para que en los días venideros nos enseñes cómo vivir en esta etapa de nuestra vida de acuerdo a Tus prioridades para nuestras vidas y para nuestros hogares.

Señor, sobre todo ayúdanos a estar vestidas de Tu amor. Permite que el amor que es expresado en nuestras relaciones familiares sea el que llame a otros a conocer y a seguir al Dios que es la fuente de todo amor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dios ordena

Martes 18 Agosto
El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.
Dios ordena

Dios no solo nos creó, sino que lo hizo con el deseo de tener comunión con nosotros. Ahora bien, todos nosotros hemos vivido alejados de él, hemos tomado decisiones sin preocuparnos por lo que él piensa, hemos hecho cosas que nuestra conciencia reprueba, hemos lastimado a nuestro prójimo. Al hecho de vivir así sin él, Dios lo llama “desobediencia”, “pecado”; esto nos separa de Dios, y hace de todos nosotros seres culpables.

Dios ordena arrepentirse, es decir, reconocer nuestro estado delante de él, con una verdadera contrición y el deseo de cambiar de vida. Él también advierte que su paciencia tiene límites, un día juzgará al mundo. Entonces cada uno tendrá que rendir cuentas individualmente de lo que haya hecho de su vida, nadie tendrá excusas. Nadie podrá justificarse. Toda boca se cerrará (Romanos 3:19; Apocalipsis 20:12).

Pero Dios no quiere dejarnos en este estado desesperado. En lugar de ser nuestro juez un día, nos propone ser nuestro Salvador desde ahora. Porque él nos ama, a pesar de nuestra rebeldía o indiferencia. Nos amó incluso al punto de hallar él mismo el medio de reconciliarnos con él. Castigó a su Hijo, Jesucristo, hombre sin pecado, en nuestro lugar, para no tener que castigar nunca al que cree en él. Este es el Evangelio, la verdadera “buena nueva” anunciada a cada uno, de parte de Dios. A cada uno, por lo tanto a usted también.

24 – Dale muerte al pecado por el Espíritu | Romanos 8:12-13

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

24 – Dale muerte al pecado por el Espíritu | Romanos 8:12-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/