No confundas el placer con el gozo

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El Blog de Ligonier

No confundas el placer con el gozo

R.C. Sproul

Cuando estaba chico mis padres me obligaban a la iglesia cada domingo por la mañana. No tenía deseos de ir. Encontraba que el servicio de adoración era aburrido y no podía esperar a que se terminara para salir a jugar. Pero todavía peor que el servicio de adoración dominical era la clase semanal de catecismo, la cual teníamos los sábados por la mañana. Esa fue mi peor experiencia en la iglesia de pequeño. Tuve que pasar por una clase de comulgante, luego siguió una clase de catecismo, donde yo y otros niños y niñas teníamos que memorizar el Catecismo menor de Westminster. Lo soporté todo para convertirme en miembro de la iglesia y terminar el curso para que mis padres estuvieran satisfechos. No me convertí a Cristo sino hasta años después.

Cuando me convertí en cristiano me encontré deseando haber puesto más atención a mi clase de catecismo. Lo único que recordaba del Catecismo menor era la primera pregunta y respuesta, y la única razón por la que recordaba esa pregunta era porque nunca pude encontrarle el sentido. La pregunta era esta: “¿Cuál es el propósito principal del hombre?”. La respuesta que teníamos que aprender y recitar era esta: “El propósito principal del hombre es glorificar a Dios, y disfrutarlo por siempre”. Simplemente no podía conectar las dos cosas. Entendía, incluso de niño, que la idea de glorificar a Dios tenía algo que ver con obedecerle, algo que ver con la búsqueda de la piedad. Pero eso no era lo que me preocupaba más. No era mi propósito principal ser un hijo obediente de Dios, ¡para nada! Y debido a que no era mi propósito principal ser un hijo obediente de Dios, no podía entender cómo había una relación entre glorificar a Dios y disfrutarlo. Para mí, las dos cosas parecían antitéticas, incompatibles.

Al buscar perdón de Dios día a día, regresamos al principio de nuestro gozo, al día en que descubrimos que nuestros nombres están escritos en el cielo.
Mi problema era que había confundido dos ideas fundacionales. No sabía la diferencia entre placer y gozo. Lo que yo quería era placer, porque asumía que la única manera de tener gozo era adquiriendo placer. Pero entonces descubrí que mientras más placer adquiría, menos gozo poseía, porque estaba buscando el placer en cosas que desobedecían a Dios. Esa es la atracción del pecado. Pecamos porque da placer. La seducción del pecado es que pensamos que nos hará feliz. Pensamos que nos dará gozo y realización personal. Pero solamente nos da sentimiento de culpa, la cual socava y destruye el gozo auténtico.

Mi conversión fue fundamentalmente una experiencia del perdón de Dios. Cuando fui salvo podría haber saltado de alegría en la lluvia, pues experimenté la diferencia entre placer y gozo. Descubrí en mi propia conversión un gran gozo.

El salmo 51 es el más grande ejemplo de arrepentimiento que encontramos en toda la Escritura. En este salmo, David, bajo la convicción del Espíritu Santo, es traído a arrepentimiento por su pecado con y contra Betsabé. Está quebrantado y contrito del corazón, y viene delante de Dios rogando recibir perdón. Dice: “Restitúyeme el gozo de Tu salvación” (v. 12a). Aquellos que han experimentado el perdón de Dios y el gozo inicial de ello siempre necesitan que ese gozo sea restituido, que el gozo pueda regresar al ser removida la culpa del pecado continuo. Al buscar perdón de Dios día a día, regresamos al principio de nuestro gozo, al día en que descubrimos que nuestros nombres están escritos en el cielo.

Hay millones de personas que nunca han experimentado el gozo de la salvación. Si eres una de ellas, te digo que no hay nada como eso en el mundo. Solo imagina a Dios borrando todo pecado que jamás hayas cometido, qué sea removida toda esa culpa que has acumulado y los sentimientos que vienen por ello. Eso es lo que Cristo vino a hacer. Quiere darnos gozo, no poder o éxito. Su regalo es el gozo que viene al saber que nuestros nombres están escritos en el cielo.

Este es un extracto del libro gratis de R.C. Sproul: «¿Puedo tener gozo en mi vida?». Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

A23 – La calumnia es grave

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A23 – La calumnia es grave

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/La-calumnia-es-grave/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay ningún grado que sea aceptable de malicia ni calumnia ni maledicencia entre las mujeres cristianas. No debemos tolerar esto en nuestras vidas.

A veces pienso que simplemente nos descuidamos. Pero es un área donde no podemos darnos el lujo de ser descuidadas, porque cuando se habla calumnia, estamos haciendo la obra del diablo.

Destruye matrimonios. Destruye a los niños. Destruye los lugares de trabajo. Destruye las iglesias. Destruye las relaciones. Nos destruye a todos nosotros. Ser calumniadora destruye nuestra relación con el Señor.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy ha estado llevándonos a través de un rico estudio de Tito 2 llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer. Dios tiene incluso un diseño para las palabras que hables antes de que tu cabeza descanse en la almohada esta noche.

Nancy: Hemos venido hoy a lo que para mí ha sido uno de los puntos más retantes y de mayor convicción de este estudio. Ahora lo compartiré con ustedes para que sean retadas y tengan la misma convicción que yo.

Estamos revisando el capítulo 2 de Tito. El apóstol Pablo le dijo a Tito que tiene que «enseñar lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (versículo 1). ¿Cómo luce esto en nosotras las mujeres?

Bueno, empieza con las mujeres mayores. Hemos dicho que estas cosas han de ser ciertas de las ancianas, pero eso significa que las mujeres más jóvenes tenemos que estar trabajando en estas cosas e ir cultivándolas, o no vamos a ser así cuando lleguemos a ser ancianas.

El versículo 3 dice: «Las mujeres mayores también deben ser reverentes en su conducta». Observamos eso en la última sesión.

Entonces dice: «No calumniadoras ni esclavas de mucho vino». «Las mujeres mayores. . . deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino «(versículo 3).

Hablamos de lo que significa ser reverentes en conducta. El apóstol Pablo hace dos aplicaciones prácticas y específicas de cómo luce el comportamiento reverente: Si eres reverente en tu conducta, esto afectará tu lengua y tu templanza.

La lengua—no calumniadora; un estilo de vida de templanza—no esclavas del vino. Las mujeres que son reverentes en su conducta no son calumniadoras, y son templadas en su comportamiento.

Aquí es donde la sana doctrina —que hemos estado viendo durante los últimos programas— se pone de manifiesto. Estas son las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina.

No se puede decir que tienes sana doctrina, si no estás viviendo de esta manera. La sana doctrina siempre se traducirá en una correcta manera de hablar y de un cierto tipo de comportamiento en nuestras vidas.

Ahora bien, en cuanto a este tema de la calumnia, yo había planeado hacer una sola sesión sobre esto. Pero en la medida en que me adentraba en el tema, me di cuenta que Dios estaba trabajando con mi propio corazón en esto, y pensé: «Esto necesita más de una sesión».

Así que nos vamos a tomar algunos programas para discutir este tema de la calumnia. Es un problema grave para Dios, y lo veremos cuando abramos Su Palabra. Es un problema grave en la iglesia. Y es un problema grave, particularmente entre las mujeres.

Así que vamos a examinar un poco este tema de la calumnia, y luego pasaremos a la cuestión de no ser esclavos de mucho vino, y las cuestiones más amplias sobre la templanza y las adicciones y lo que la Palabra de Dios tiene que decir al respecto. Así que por aquí es por donde nos dirigiremos en los próximos días.

Las mujeres «deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras». Otra traducción dice que no deben ser «chismosas» (TLA). La Reina-Valera dice: acusadores falsos.

Son traducciones de la misma palabra. Un comentarista sugiere que la palabra significa «proveedores de intriga o escándalo.»1 Me pareció que era bastante gráfico. Las mujeres no debemos ser proveedoras—o personas que producen—intriga o escándalo. No estamos simplemente pasando algunos pequeños y jugosos chismes de aquí para allá.

En la Biblia, la palabra que se traduce como «calumniadoras» o «chismosas” es la palabra griega diábolos. Es la palabra de la cual proviene la palabra diabólica. Viene de dos palabras: dia o dio, que significa «a través», y bolos, lo que significa «lanzar a través de».

Esto adquiere aun más significado cuando vemos este concepto de la calumnia. El término diábolos se utiliza 38 veces en el Nuevo Testamento. Treinta y cuatro de esas veces la palabra es un nombre para Satanás, el diablo.

Satanás es el padre de la mentira. Él es un calumniador. Se le llama diábolos. Treinta y cuatro veces (de esas 38) eso es lo que significa la palabra.

¿Cómo es Satanás calumniador? Lo ves de varias maneras. En primer lugar vemos que desde el inicio de las Escrituras, Satanás ha acusado y calumniado a Dios con el hombre.

Por ejemplo, Satanás se acercó al hombre y a la mujer en el Jardín del Edén, y él acusó y calumnió a Dios. En Génesis 3, dijo, en esencia, «Dios no ha dicho la verdad. ¿Dijo Dios, ciertamente morirás? No vas a morir. Dios no está diciendo la verdad». [Cf. versículos 1-5].

Mintió sobre las consecuencias de comer la fruta, y luego él calumnió a Dios por sugerir que las restricciones de Dios eran innecesarias o excesivas, e irracionales. Él estaba atacando la verdad, la veracidad de la Palabra de Dios. Él calumnió a Dios con el hombre.

No solo ocurrió en el Jardín del Edén. Satanás aún está difamando y acusando a Dios. Y lo hace con nosotros. Pensamientos como estos:

● ¿Dónde estaba Dios cuando lo necesitabas?

● No se puede confiar en Él.

● Su Palabra no es cierta.

● No lo necesitas.

● Puedes hacer esto por ti mismo.

● Dios no te ama verdaderamente.

● Si te amara, habría ___________ [o] no habría ____________.

¿Qué está Satanás haciendo? Calumnia a Dios con nosotros, haciendo que Dios luzca irrazonable, falso, desleal, poco sabio, poco bondadoso. Él está calumniando a Dios.

De manera que Satanás acusa y calumnia a Dios con el hombre. Pero Satanás también acusa y nos calumnia a nosotros con Dios. Él calumnia al pueblo de Dios. En Apocalipsis 12:10 se le llama «el acusador de nuestros hermanos». Continuamente hace acusaciones sobre el pueblo de Dios ante el trono de Dios.

Algunas de ustedes recordarán un ejemplo de esto en Job 1:7-11, donde Satanás se presentó ante Dios y le dijo: «Vamos a hablar de Job.» En realidad, fue Dios quien mencionó a Job, y en ese contexto Satanás lo calumnió.

Él acusó a Job de estar comprometido con Dios solo por lo que podía obtener de esa relación. «Él es un amante pagado.»

Satanás alegó que si Dios le quitara todas las cosas que eran preciosas para Job, este lo maldeciría en su cara. Él calumnió a Job.

Y nos calumnia a nosotros. Nos ataca. Acusa a los hermanos ante el trono de Dios.

Así que diábolos —34 veces en el Nuevo Testamento— se refiere a Satanás, quien es el calumniador, el acusador. En tres de las ocasiones que esta palabra se utiliza está haciendo referencia a una persona que difama o acusa falsamente a los demás.

Déjame darte un ejemplo. Busca en la Biblia 1 Timoteo 3, y verás estos dos usos en el mismo contexto. Comenzando en el versículo 6, hay tres usos de la palabra griega diábolos, en los versículos 6-11. Vamos a leer parte de ese pasaje.

En primer lugar él está hablando sobre aquellos que van a ser los líderes espirituales en la iglesia. El versículo 6:

No un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo. [Esa es la palabra diábolos.]

El versículo 7:

Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo. [diábolos].

El versículo 8 y 11:

De la misma manera, también los diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas. De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras [diábolos], sino sobrias, fieles en todo.

Así que aquí vemos dos veces en este pasaje que diábolos se refiere a Satanás. La tercera vez se está refiriendo a una mujer que habla de tal manera que luce parecida al diablo; es diabólica.

Ser calumniador, hacer falsas acusaciones, ser chismoso y malicioso es ser diabólico. Es parecerse al diablo. Es participar en las obras y el carácter del mismo Satanás. Cuando nosotros calumniamos a los otros, estamos haciendo la voluntad de Satanás y cumpliendo su plan.

Ahora, ¿puedes ver por qué digo que la calumnia no es poca cosa y por qué Dios toma esto tan en serio y por qué es tan mortal y destructivo para la iglesia de Jesucristo?

Es interesante que dos de las tres ocasiones donde diábolos se refiere a la calumnia, se está hablando específicamente a las mujeres. Creo que eso es porque, como mujeres, somos más propensas a caer en esta tentación; es una tentación en la que fácilmente nos vemos inclinadas a tropezar con nuestras lenguas.

¿Qué es exactamente la calumnia? Legalmente, la calumnia es una declaración falsa sobre una persona, que dañe o difame a su reputación. Es dar testimonio falso con la intención de dañar a otra persona o su reputación.

Hay una palabra relacionada en el Nuevo Testamento. En el griego es la palabra blasphemia, de la cual obtenemos nuestra palabra blasfemia . Esa es la palabra griega que más comúnmente es traducida «calumnias» o «maledicencias» en nuestras Biblias.

Esa palabra significa «injuriar, herir a la reputación o golpear con informes o con palabras, hablar mal de otra persona». Es una palabra muy relacionada con esta palabra diábolos.

Hay algunos pecados relacionados con la lengua que entran en juego aquí, y creo que todos están bajo la categoría de la calumnia.

● Difundir un informe falso sobre alguien.

● La difusión de información perjudicial sobre otro, lo que la Escritura llama «andar en chismes».

● Reportar la verdad con la intención de hacer daño.

¿Notas los diversos matices allí?

● Puede ser un falso informe, algo que no es cierto.

● Puede ser alguna información perjudicial sobre otro que difundimos—andar en chismes.

● Incluso puede ser decir la verdad con la intención de dañar o perjudicar la reputación de alguien.

Así que cuando Pablo dice que las mujeres mayores sean reverentes en su comportamiento y no calumniadoras, significa que deben rehusarse a escuchar o difundir informes o historias de otros que son falsos (que no son verdaderos) o que son perjudiciales—que podría ser perjudicial para esa persona.

La calumnia es un asunto serio para Dios. Es uno de los Diez Mandamientos. Éxodo 20:16 dice: «No darás falso testimonio contra tu prójimo».

Éxodo 23:1 nos dice, «No propagarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso». No lo hagas. No vayas allí.

Proverbios 6:16 dice: «Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que son una abominación para él», y luego en el versículo 19, justo en esa lista dice, «el testigo falso que respira mentiras». Es una abominación para Dios.

Por cierto, en esa misma lista está la persona que provoca discordia entre los hermanos. Los dos a menudo van de la mano—provocar la discordia y ser un testigo falso que respira mentiras.

La gente que calumnia a otros a menudo lo hace con la intención de dividir. Pero incluso, si esa no fuera su intención, es el efecto. Al final siembran la discordia, la división; crean brechas y barreras entre las personas mediante el uso de la lengua para calumniar.

Efesios 4:31 dice, «Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia». Pablo dice: «Deshazte de eso».

No hay ningún grado aceptable de malicia o calumnia o maledicencia entre las mujeres cristianas. Esto es algo que no debemos tolerar en nuestra vida.

Al estudiar y pensar en esto esta semana, parte de mí se pregunta cuánto diría yo si realmente tuviera niveles de cero tolerancia para esto en mi propia vida. Estoy segura de que no tendría mucho que decir.

Y la intención no siempre es maliciosa. A veces pienso que simplemente actuamos sin cuidado. Pero es un área en la que no podemos darnos el lujo de ser descuidadas, porque cuando se calumnia, estamos haciendo la obra del diablo.

● Destruye matrimonios.

● Destruye a los niños.

● Destruye los lugares de trabajo.

● Destruye las iglesias.

● Destruye las relaciones.

● Nos destruye a nosotros.

● Ser calumniador destruye nuestra relación con el Señor.

En Tito 2, que es el pasaje que estamos viendo, el versículo 3, dice que las mujeres piadosas, las mujeres ancianas, no deben ser difamadoras. Hay un contraste con esto en el próximo capítulo 3:1, donde Pablo dice: «Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes… que no injurien a nadie” (3:1-2).

La palabra aquí no es la palabra diábolos. Es la palabra blasphemeo—injuriar, blasfemar. Él dice que no debemos «injuariar» a nadie.

¿Qué significa eso, «nadie»? Significa no hablar mal de nadie.

Santiago 4:11 dice: «No habléis mal unos de otros, hermanos». La palabra es otra palabra griega [katalaleo], pero es una palabra similar. Significa «hablar en contra, permitir que salgan palabras que no han sido pensadas».

Como ya he dicho, a veces es inconsciente, es hablar con descuido. Santiago dice: «No lo hagas. No hablen mal el uno contra el otro. No permitas que salgan de tu boca palabras irreflexivas”.

Este es un verso que lo dice muy claramente: (Proverbios 10:18). «El que esparce calumnia es un necio».

¿Quién es el necio? Un necio no es alguien intelectualmente deficiente. Un necio es alguien que es moralmente deficiente. Un necio es alguien que ordena su vida como si Dios no existiera.

Proverbios dice que si esparces calumnia en contra o hacia los demás, eres un necio. Ordenas tu vida como si Dios no existiera y no tuvieras que rendir cuentas.

Pero el hecho es que hay un Dios, y serás responsable de todas las palabras vanas o vacías o inútiles o calumniosas. «El que esparce calumnias es un necio».

En el Antiguo Testamento el castigo fue bastante duro. Permítanme leerles un pasaje de Deuteronomio 19

Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante del SEÑOR, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán hacer una maldad semejante en medio de ti. (Versículos 16-20).

¿Por qué crees que Dios lo toma tan en serio? Porque es tan parecido a Satanás el mentir, engañar, dar falso testimonio, acusar falsamente. Es tan divisivo. Es mortal. Es destructivo.

Dios sabe que esto destruye la comunidad de fe. Él sabe que destruye y divide las relaciones. Entonces Él dice, si vas a hacer acusaciones falsas, si vas a decir cosas que no son verdaderas, entonces vas a dar cuenta por tus palabras.

Ahora bien, me alegra saber que ya no implementan este sistema en la actualidad. Pero Dios dijo que vas a cosechar lo que siembras. Y cualquier daño que intentaste hacer a la otra persona, cualquiera que haya sido tu intención, eso es lo que te va a suceder a ti.

Eso es realmente lo que Jesús ha reiterado en el Nuevo Testamento. Es lo que vamos a experimentar. Vamos a experimentar la misericordia. Pero los que juzgan a otros, aquellos que tienen intenciones maliciosas o hablan mal de los demás, ellos cosecharán lo que sembraron.

Nuestras palabras nos perseguirán. No siempre recogeremos la cosecha inmediatamente. Pero vamos a recoger la cosecha. Así que Dios dice, «Esto es algo que tiene que ser purgado de ustedes. No debe tener lugar en la iglesia de Jesucristo».

Es algo que tenemos que examinar, que tenemos que evaluar y ponderar. Tenemos que decir: «¿Hay calumnia? ¿Hay rumores maliciosos? ¿Hay cosas verdaderas que se dicen con la intención de hacer daño, a espaldas de los demás, a otras personas, incluyendo otras personas en la conversación que no son parte del problema ni parte de la solución?»

Estamos diciendo cosas sobre otros que no son productivas. No son verdaderas. No son edificantes. No están edificando. Están destruyendo.

Dios dice que no debemos hacerlo. Saquen la maldad de en medio de ustedes. Y cuando los demás vean las consecuencias, temerán, y ellos «nunca más cometerán una maldad semejante».

La comunidad de la fe, el cuerpo de Cristo, se supone que sea un lugar seguro para los pecadores que están en proceso de ser redimidos. Pero cuando maliciosamente, con negligencia o descuidadamente decimos palabras que derriban, que difaman, que son engañosas o falsas o perjudiciales en su intención, estamos deshaciendo la obra que el Espíritu de Dios está tratando de hacer en Su pueblo.

«Muerte y vida están en poder de la lengua» (Proverbios 18:21). Podemos construir con nuestras lenguas. Podemos animar a la gente en ese proceso de la santificación, o podemos decir palabras que destruyen y derriban.

Entonces, ¿qué debemos hacer? El primer paso es ser honestos. Simplemente estar de acuerdo. Reconocer: «Señor, he sido calumniador. He difamado a los demás».

En el próximo par de sesiones, vamos a hablar más de lo que hace la calumnia y por qué es tan letal, y también lo que podemos hacer al respecto. Pero podemos empezar diciendo simplemente: «No es mi hermano, no es mi hermana, soy yo Señor, aquí que necesita oración», y reconociendo: «Señor, he pecado con mi lengua».

Ya seas una anciana o una mujer más joven, reconoce: «Yo no he sido reverente en mi conducta, en la forma en que hablo de los demás.» Es posible que no hayas dicho estas cosas en lugares públicos, sino quizás a algunos individuos.

A veces enmascaramos esas cosas como peticiones de oración, como motivo de preocupación. A veces estas cosas se pasan de lo adecuado y si tienes alguna duda o pregunta, quizás no debas decirlo.

Quiero que inclinemos nuestro corazón delante del Señor por un momento. Permite que el Espíritu Santo te escudriñe. Quizás Dios esté trayendo a tu pensamiento conversaciones o situaciones o personas que has calumniado. Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón, ¿te pondrías de acuerdo con Dios?

Di: «He pecado contra Ti al calumniar con mi lengua. Me he dado cuenta hoy día, Señor, que Tú tomas esto muy en serio, y quiero tomarlo seriamente también».

Señor, Te pido que nos muestres a cada uno de nosotros la raíz de nuestros problemas y nuestros corazones; las cosas que pudieran producir este fruto horrible y diabólico de la calumnia y que nos ayudes a lidiar, no solo con los asuntos superficiales, sino a cortar de raíz aquello que pudiera estar en nuestros corazones que cause la calumnia.

Te pedimos que en los próximos días nos hables, nos traigas convicción y nos recuerdes de esto en la medida que salgamos de este lugar y nos enfrasquemos en conversaciones. Te ruego que al salir de aquí, Señor, llenes nuestras bocas con palabras que sean edificantes y provechosas y beneficiosas y valiosas; palabras que estimulen y fortalezcan y den vida a aquellos sobre quienes las hablamos.

Gracias, Señor. Ayúdanos a ser mujeres reverentes que Te honren y Te glorifiquen—que Te glorifiquemos con nuestras lenguas. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nunca había pensado en el chisme y la calumnia de la manera en que Nancy Leigh DeMoss lo ha estado describiendo hoy. Espero que pases más tiempo en Tito 2 por ti misma. Piensa en la posibilidad de la maldad y en tu lengua, y pídele a Dios que te ayude a hablar palabras de vida.

Si es la primera vez que escuchas este programa, se llama Aviva Nuestros Corazones, y es conducido por Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nuestra serie actual se titula, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Toda mujer necesita entender este pasaje. Gracias por conectarte con nosotros hoy.

Queremos escuchar de ti, el número es 1-800-569-5959. Puedes hacer tus donaciones en línea visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestra próxima entrega, aprende sobre el homicidio verbal. ¿Qué quiere decir Nancy con esta frase? Regresa para saber de qué se trata, en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la versión Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Thomas C. Oden, Interpretación: Un Comentario de la Biblia para enseñar y predicar. Primera y Segunda a Timoteo y a Tito (Louisville: John Knox Press, 1989).

2 Zodhiates NT.

3 Ibid.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dos maneras de nacer y de vivir

Jueves 30 Julio
El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Dos maneras de nacer y de vivir

Todos hemos entrado al mundo de la misma manera, por medio del nacimiento, saliendo del seno materno. Sin embargo, la Biblia también nos habla de la necesidad de un nuevo nacimiento, el cual es producido por el Espíritu Santo. Se trata del momento en el cual una persona recibe la vida eterna y entra en la familia de Dios. ¿Qué se debe hacer para obtener esa vida? Simplemente aceptarla como un regalo de Dios. El que confiesa sus pecados y cree en Jesús el Salvador, quien murió en la cruz para expiarlos, recibe ese don.

La Biblia solo reconoce dos maneras de vivir.

1. Puedo considerar mi vida como un bien personal, como un capital del cual puedo disponer y gastarlo según mi conveniencia, sin tener en cuenta a nadie. Esta es la historia del hijo rebelde que dejó el hogar paterno para vivir su vida (Lucas 15:12-32).

2. Puedo creer en Jesucristo y aceptar la invitación de Dios a vivir para él. En adelante vivo para Aquel que me amó y a quien amo. Vivo de otra manera, para complacerlo. Jesús me amó al punto de morir para salvarme, y ganó el primer lugar en mis afectos. Si antes mi propia voluntad me alejaba de Dios, ahora Su voluntad buena y sabia conduce mi vida. Esto no será una penosa servidumbre, sino la feliz respuesta de mi amor al suyo.

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16).

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Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

Esperanza

Miércoles 29 Julio

El Señor es mi pastor; nada me faltará… Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.Salmo 23:1, 4

El justo en su muerte tiene esperanzaProverbios 14:32

Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús.2 Corintios 4:14

Esperanza

Poco antes de su muerte, un filósofo ateo estaba profundamente desesperado. Estas palabras son atribuidas a él: «Sé que debería morir con la esperanza de obtener algo mejor, pero la esperanza debe tener un fundamento…». Desgraciadamente, aquel filósofo no lo tenía.

En contraste con esto, el patriarca Job tenía una esperanza sobre la cual fundaba su fe. Mientras sufría intensamente debido a su enfermedad, y sin saber si sanaría, podía decir: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:25-26). Aunque el sufrimiento lo agobiaba y traía preguntas que permanecían sin respuesta, él esperaba y creía en su Redentor.

Muchos creyentes pueden sentir angustia frente a la muerte. Pero incluso si temen ese momento final, el Señor Jesús les da la paz y la esperanza de la resurrección. Así, a la hora de partir con el Señor, tienen la certidumbre de estar para siempre con él.

En efecto, el que cree en Jesucristo sabe que su Salvador murió en la cruz por sus pecados, y que venció a la muerte, resucitando al tercer día. Esta es la base de su fe. Sabe que como su Redentor resucitó, él también resucitará para vivir eternamente con él. Su futuro y su esperanza son una realidad viva, alcanzada ya por la fe.

¿Posee usted esa fe que da la seguridad más allá de la muerte?

Jeremías 2 – Lucas 11:29-54 – Salmo 89:15-18 – Proverbios 20:12-13©

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

31/62 – La gran comisión en ejecución

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

31/62 – La gran comisión en ejecución

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

26/41 – Filipenses 26 – Haciendo Planes en Lápiz

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

26/41 – Filipenses 26 – Haciendo Planes en Lápiz

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:19,23-24 Frecuentemente, la vida va en direcciones muy distintas a las que planeamos o aún queremos. En este programa aprenderemos el balance entre hacer planes para nuestra vida y descansar en los planes de Dios. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué significa que la Biblia es inspirada?

Got Questions

¿Qué significa que la Biblia es inspirada?

Cuando la gente dice que la Biblia fue inspirada, se están refiriendo al hecho de que Dios influenció divinamente a los autores humanos de las Escrituras, de tal manera que lo que ellos escribieron fue la misma Palabra de Dios. En el contexto de las Escrituras, la palabra “inspiración” significa sencillamente “exhalada por Dios.” La inspiración nos comunica el hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios, y hace que la Biblia sea única entre todos los demás libros.

Mientras que hay diferentes opiniones acerca de hasta qué punto la Biblia es inspirada, no cabe duda que la Biblia por sí misma afirma que cada palabra, en cada parte de la Biblia, fue inspirada por Dios. (1 Corintios 2:12-13; 2 Timoteo 3:16,17). Esta visión de las Escrituras es frecuentemente conocida como inspiración “verbal plenaria”, lo que significa que la inspiración se extiende a cada una de las palabras (inspiración verbal), no sólo a los conceptos o ideas; y que la inspiración se extiende a todas las partes de la Escritura y a todos los temas tratados en la Escritura (inspiración plenaria). Hay algunas personas que creen que sólo partes de la Biblia son inspiradas, que sólo los pensamientos o conceptos que tratan sobre la religión son inspirados. Sin embargo, estas opiniones sobre la inspiración se quedan cortas ante lo que la Biblia demuestra por sí misma. Toda la inspiración verbal plenaria es una característica esencial de la Palabra de Dios.

El alcance de su inspiración puede verse claramente en 2 Timoteo 3:16-17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Estos versículos nos dicen que Dios inspiró toda la Escritura y que es provechosa para nosotros. No solamente son inspiradas las partes de la Biblia que tratan de las doctrinas religiosas, sino cada una de sus partes desde Génesis hasta Apocalipsis. Puesto que están inspiradas por Dios, las Escrituras tienen, por lo tanto, la autoridad cuando se trata del establecimiento de la doctrina, y son suficientes para enseñar al hombre cómo guardar una correcta relación con Dios. La Biblia declara que no sólo está inspirada por Dios, sino que también tiene la habilidad de cambiarnos y prepararnos “enteramente”. ¿Qué más necesitamos?

Otro versículo que trata con la inspiración de las Escrituras, es 2 Pedro 1:21. Este versículo nos ayuda a comprender, que aunque Dios utilizó a hombres con sus distintivas personalidades y estilos de escritura, Dios inspiró divinamente cada palabra que ellos escribieron. Jesús mismo confirmó la inspiración verbal plenaria de las Escrituras cuando Él dijo, “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:17-18). En estos versículos, Jesús reforzó la veracidad de las Escrituras hasta su más pequeño detalle y el más minúsculo signo de puntuación, porque es la mismísima Palabra de Dios.

Ya que las Escrituras son la inspirada Palabra de Dios, podemos concluir que también son infalibles y con autoridad. Una correcta visión de Dios nos llevará a una correcta visión de Su Palabra. Puesto que Dios es todopoderoso, omnisciente, y completamente perfecto, Su Palabra tendrá, por su misma naturaleza, las mismas características. Los mismos textos que establecieron la inspiración de las Escrituras, también establecen que son tanto infalibles como acreditadas en su autoridad. Sin duda, la Biblia es lo que dice ser – la innegable y autorizada Palabra de Dios para la humanidad.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

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Nuestro hermoso Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Nuestro hermoso Dios

R.C. Sproul

Siempre me ha parecido interesante que la Biblia a menudo hace referencia a lo bello. De hecho, si uno se toma el tiempo de buscar cada referencia que se hace acerca de la “belleza”, o cada referencia que se hace a “lo bello” en una concordancia, podríamos darnos cuenta de que la palabra belleza en una forma u otra es usada con frecuencia en las páginas de la Sagrada Escritura, particularmente en el Antiguo Testamento. 1 Crónicas 16:29 es uno de los lugares donde leemos acerca de la belleza: “Tributen al Señor la gloria debida a Su nombre; traigan ofrenda, y vengan delante de Él. Adoren al Señor en la majestad de la santidad”. Este pasaje nos habla de la santidad y la gloria de Dios en relación con la idea de la belleza. Estamos llamados a venir ante la presencia de Dios y a adorar lo que es bello en Él: y eso es su gloria y santidad.

La Escritura se preocupa por tres dimensiones de la vida cristiana: lo bueno, lo verdadero, y lo bello.

Otros textos que también nos hablan sobre la belleza de Dios los podemos encontrar en los Salmos. “Una cosa he pedido al Señor, y ésa buscaré: Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para meditar en Su templo” (Sal. 27:4). En el salmo 29, David nos llama a adorar al Señor en la belleza o hermosura de su santidad. En ambos pasajes, el Señor, o aspectos significativos de su carácter, son llamados “bellos”.

Me temo que la idea de la belleza de Dios ha quedado prácticamente eclipsada en nuestra cultura contemporánea, nuestra comunidad secular, y también en la iglesia. He dicho en muchas ocaciones que la Escritura se preocupa por tres dimensiones de la vida cristiana: lo bueno, lo verdadero, y lo bello. Sin embargo, tendemos a separar el tercero de los otros dos. Algunos cristianos reducen su preocupación por las cosas de Dios al ámbito ético, a una discusión de rectitud o de bondad con respecto a nuestro comportamiento. Otros están tan preocupados por la pureza de la doctrina que se enfocan mas por la verdad a expensas del comportamiento, o a expensas de lo santo. Raramente, al menos en muchos de los círculos protestantes, encontramos un enfoque en lo bello.

Esto refleja un sorprendente desequilibrio, pues la Biblia se preocupa por la bondad, la verdad, y la belleza. Dios nos dice que las Escrituras son como el fundamento o la fuente de toda bondad. Toda bondad encuentra su definición en el carácter de Dios. Analizándolo bien, el carácter de Dios es la medida de la bondad. Al mismo tiempo, las Escrituras hablan de Dios como el autor, la fuente, y el fundamento de toda la verdad. De la misma manera y en la misma dimensión, las Escrituras nos hablan acerca de la belleza de Dios. Su Palabra nos dice que todas las cosas bellas encuentran su fuente y fundamento en el carácter de Dios mismo. Entonces, Dios es en última instancia la norma del bien, la norma de lo verdadero, y la norma de lo que es verdaderamente bello.

Vivimos en un momento de mucha crisis en la cultura secular, y sobre todo en la iglesia, con respecto a lo bello. Escucho todo el tiempo de artistas cristianos que son músicos, escultores, pintores, arquitectos, escritores, dramaturgos, y demás, que se sienten aislados de la comunidad cristiana. Me dicen que son tratados con desprecio porque su vocación se considera mundana e indigna de la devoción cristiana. Ese es un triste comentario sobre nuestra forma de ver las cosas, particularmente cuando miramos la historia de la iglesia y vemos que la iglesia cristiana ha producido algunos de los mayores gigantes en la música, el arte, y la literatura. ¿Dónde sino en la historia cristiana encuentras un Milton, un Handel, un Bach, o un Shakespeare, hombres que han sido pioneros de la grandeza en las artes?

Si fueras al Louvre en París, o al Rijksmuseum en Amsterdam, y examinaras la historia del arte, verías que está dominado por una orientación religiosa, y específicamente, una orientación cristiana. Desde que el pueblo de Dios ha existido en comunidad, el arte ha sido una preocupación significativa. Cuando vamos al Antiguo Testamento, por ejemplo, observamos que las primeras personas llenas del Espíritu Santo eran los artesanos, y artesanos que Dios seleccionó con el fin de preparar los objetos para hacer su tabernáculo. Esa es la inspiración divina: estos artistas fueron inspirados por Dios y su Espíritu Santo. Él los inspiró para hacer la artesanía del tabernáculo y sus muebles, para el trabajo del metal en el tabernáculo, y para la fabricación de los vestidos y túnicas de Aarón, que debían ser hechos para la gloria y la belleza del Padre. A Dios le preocupaba no solo usar artistas en la construcción de su santuario en el Antiguo Testamento, sino también le preocupaba dotar a esos mismos artistas con el poder de su Espíritu Santo para asegurarse de que lo que hacían cumplía con los estándares de belleza que Él mismo había establecido.

Al mismo tiempo, también vemos en el Antiguo Testamento fuertes prohibiciones contra el mal uso del arte. Uno de los diez mandamientos prohíbe hacer imágenes talladas que se volvieran parte de la práctica de la idolatría, por lo que existe una cerca protectora alrededor del uso del arte en el Antiguo Testamento. Aunque hubo algunas formas de arte que recibieron la bendición de Dios, hubo otras que no.

No puedes leer las Escrituras y llegar a una conclusión simplista de que todo arte es buen arte, o que todo arte es mal arte. No puedes leer las Escrituras y llegar a la idea de que el arte siempre es legal, o que el arte siempre es ilegal. Lo que podemos hacer es entender que Dios creó el arte, y esto dice que el arte es lo suficientemente importante, al punto de incluirlo en su tabernáculo para mostrar lo que es hermoso, ahí donde las personas se encontrarían para adorarlo. La belleza es importante para Dios porque Él es hermoso, y por eso lo bello también debe ser importante para su pueblo. Se debe alentar a los artistas cristianos a crear bellas artes, y se debe alentar a los cristianos a apreciar lo bello junto a lo verdadero y lo bueno, porque el Señor mismo es hermoso.

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

A22 – Servicio sagrado

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A22 – Servicio sagrado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Servicio-sagrado/

Carmen Espaillat: Tu ejemplo habla más que mil palabras. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Lo que haces para servir y bendecir y para entrenar a otros fluye de lo que tú eres. Tú no puedes enseñarle a otros lo que no tienes en tu propia vida.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Piensa en la generación que viene detrás de ti, si ellas te vieran a ti como un modelo a seguir, ¿estarían ellas viviendo vidas piadosas? Medita en esta pregunta mientras Nancy continúa con esta útil serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Recuerdo claramente una vez cuando estábamos orando para iniciar Aviva Nuestros Corazones y le estábamos preguntando al Señor si eso era lo que Él quería que hiciéramos. Nos habíamos reunido con el comité de nuestro ministerio matriz, Life Action Ministries, y estábamos buscando su consejo.

Les pedimos que estuvieran orando para saber si debíamos o no iniciar este ministerio de radio. Sabíamos que habría retos, costos y cambios en mi estilo de vida y compromiso. Después de que todos habían dicho lo que pensaban, nuestro director le pidió la opinión a un anciano piadoso que había estado orando por esto con nosotros por algún tiempo, y le preguntó, “¿T.W., qué ha puesto Dios en su corazón?” Él dijo,

“Saben, a medida que he estado orado por esto, he estado muchos años perturbado en mi espíritu por el aumento generalizado de la corrupción entre las mujeres de nuestra cultura. Ha sido una gran carga en mi corazón y me he preguntado a mí mismo, “Qué se podrá hacer acerca de esto?” Yo realmente creo que Dios te está levantando a ti y a este ministerio para este tiempo, para ayudar a la iglesia a hablar de la creciente corrupción generalizada entre las mujeres de nuestra cultura.”

Ese fue un gran momento. Esa no fue la única cosa que nos trajo la convicción de que debíamos hacer esto, pero ciertamente fue un momento importante.

He pensado en ese comentario muchas veces desde entonces. Tú no tienes que buscar muy lejos para ver la vulgaridad en las mujeres de nuestra cultura, y no solo en la cultura, sino también dentro de la iglesia—en los modales y la vestimenta, en la forma de hablar y en las actitudes. Hemos tomado el sabor y las actitudes del mundo. En muchas ocasiones las mujeres cristianas, tristemente, están contribuyendo al deterioro y a la vulgaridad, en lugar de estar preservando y previniendo y deteniendo el deterioro de la cultura.

Con frecuencia he dicho, y ustedes me han escuchado decirlo antes, que nosotras deberíamos ser como el salmón, nadando contra la corriente y reflejando a nuestra cultura la hermosura y la maravilla del Evangelio y de Cristo y Sus caminos, y de esa manera contribuir a embellecer, suavizar y santificar, en un sentido, la cultura; para hacerla receptiva al Evangelio de Cristo.

Yo creo que este es el corazón de lo que el apóstol Pablo tenía en mente. Vayamos hoy a Tito capítulo 2, versículo 3. Aquí empieza a hablarles a las mujeres ancianas. ¿Cómo deben ser?

Permítanme leer los versículos 3 al 5,

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

Ahora solo tomaremos la primera frase, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta”. En esto es en lo que quiero que nos enfoquemos el día de hoy.

Primero que todo, “las ancianas”. Es la única incidencia de esta frase en la Biblia; de esa frase en griego. Pablo no especifica qué tan anciana debes de ser para calificar. Creo que en realidad es sabio de Pablo no haberlo hecho, porque tal vez algunas de nosotras pensaríamos que no calificamos.

Lo que sí sabemos de 1 Timoteo 5 es que una viuda tenía que tener al menos 60 años para reunir los requisitos para recibir ayuda financiera de la iglesia (ver versículo 9). Tal vez esa era la edad que Pablo estaba pensando cuando se refería a mujeres ancianas. Generalmente, los comentaristas consideran que una mujer anciana es una mujer que ha pasado sus años fértiles y de crianza de hijos. Los años fértiles, la capacidad para tener hijos es alrededor de los 40. Así que la crianza de los hijos entonces terminaría a sus 50 o a sus 60. Algunas de ustedes están empujando este tiempo un poco hacia un lado o hacia el otro, pero esto sería aproximadamente lo que Pablo tenía en mente aquí.

Mantengan en mente también que la longevidad en esos días era menor de lo que es hoy. Así que al día de hoy, él probablemente se estaba refiriendo a mujeres maduras, de mediana edad, que hayan terminado su responsabilidad en términos de dar a luz y de criar a los hijos.

Ahora bien, mientras vemos este párrafo, vemos que al principio de todo, Pablo habla de cómo esta mujer anciana debe lucir—quién es ella. Ella debe ser un modelo. Esto tiene que ver con su carácter—un modelo, no una modelo física, pero un modelo ejemplar, de una vida piadosa y de una actitud de corazón. Esto es lo que ella es. Después él nos habla de lo que ella hace. Lo que ella es corresponde a la primera parte del versículo 3—“las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino”. Esto describe su carácter. Ella tiene un carácter ejemplar.

Lo que ella hace, el efecto de su vida y ministerio empiezan al final del versículo 3 donde dice, “que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes”. No solo es ella un ejemplo de cómo luce un comportamiento piadoso, sino que ella también es una mentora. Ella está activamente involucrada en pasar la verdad y en discipular la siguiente generación.

Dense cuenta del orden aquí. Empieza con lo que es ella, su carácter, su propia vida. Después sigue lo que ella hace—la enseñanza, el entrenamiento, el discipulado de otras mujeres. Lo que haces para servir y bendecir y para entrenar a otros fluye de lo que tú eres. Tú no puedes enseñarle a otros lo que no tienes en tu propia vida.

Es por esto que Pablo lo coloca en ese orden. Él no empieza diciendo que debes ser una persona que discípula o una maestra de la Biblia o que debes entrenar a otras mujeres. Él empieza diciendo, “examina tu propia vida y asegúrate que tu vida esté de acuerdo con la Palabra de Dios en estas áreas en particular”.

De manera que quien ella es, su carácter, está antes que todo, “las ancianas deben ser reverentes en su conducta”. Ahora muchas de las diferentes traducciones y Biblias parafraseadas traducen esto de algunas formas muy diferentes e interesantes. Permítanme leerles algunas de ellas a ustedes.

La Nueva Traducción Viviente dice, “Enseña a las mujeres mayores a vivir de una manera que honre a Dios”.

Otra dice, “Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo” (RVA). Esta es una traducción antigua.

La Palabra de Dios Para Todos lo expresa de esta forma: “De igual manera, enseña a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios”.

La Traducción en Lenguaje Actual dice: “Recomienda a las ancianas que se comporten como personas que aman a Dios”.

Y esta es una de mis favoritas, “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte”. (RV-95)

La palabra reverente —de conducta reverente— se usa esa única vez en el Nuevo Testamento. Es una palabra que significa “sagrado o santo o separado para Dios; ser apropiado o propio, santo, reverente en conducta”. En realidad, la raíz de la palabra significa, “lucir como un sacerdote”.

La persona es reverente en conducta es una persona que se comporta en una forma apropiada con la santidad. Esta mujer se comporta como una persona sagrada. Ella es una santa. Ella está apartada para el servicio de Dios, y ella se comporta de esa forma. Su porte, sus formas, su conducta, son reverentes. Así que las mujeres cristianas deben vivir vidas como aquellas que están involucradas en deberes y servicios santos.

Ahora bien, nosotras no somos sacerdotes, y no somos llamadas a ser pastoras o maestras de la palabra para los hombres o ancianos de nuestras iglesias. Pero nosotras, como mujeres, somos llamadas a deberes y servicios santos. Si tú eres una esposa, servir a tu esposo es un deber y un servicio santo como para el Señor. Si tú eres una mamá, cuidar aquellos niños es un deber y un servicio santo, como para el Señor. Si eres una mujer soltera en un ámbito laboral, sirviendo al Señor, ya sea si es un trabajo secular o en una posición en un ministerio, tú estás involucrada en un deber o un servicio santo.

Nuestra manera de vivir, en cualquier etapa o llamado en el cual Dios nos haya colocado, debe asemejarse a la función de un sacerdote en el templo. Lo que ellos hacen es sagrado; es santo, y ellos deben comportarse de una forma que sea apropiada para las personas que tienen un llamado santo.

Tenemos un gran ejemplo de esta mujer anciana, que es reverente en su conducta y que vive de una forma sacerdotal en su porte; esta mujer es Ana, de la cual has leído en Lucas capítulo 2. Nosotros hemos hablado de ella antes en Aviva Nuestros Corazones, pero permítanme refrescarles su memoria.

Lucas 2 dice,

Y había una profetiza, Ana… Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. [Aquí vemos una viuda anciana]. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. Y llegando ella en ese preciso momento [la hora en que el bebé Jesús fue llevado al templo para ser dedicado—[llegaba en ese momento y al ver a Cristo el Mesías], daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. (Versículos 36-38).

Así que aquí ven a una mujer que pudiera desperdiciar su vida en un sinnúmero de cosas. Sin embargo, ella está gastando su vida productivamente alabando a Dios—orando, ayunando, esperando, anticipando la redención de Jerusalén, esperando la llegada de Cristo a esta tierra. Es una imagen de una mujer con una conducta reverente.

Ahora bien, tú no tienes que vivir en la iglesia o pasar toda tu vida ayunando y orando para ser una mujer con una conducta reverente. Pero sí significa que lo que sea que hagas, dondequiera que estés, cualquiera que sea el llamado de tu vida, debes estar viviendo como una mujer que ha sido apartada, como una persona consagrada para el servicio de Dios.

Reverente en conducta. La palabra conducta tiene que ver con nuestro porte, cómo actuamos, cómo nos desenvolvemos. Quiero leerles dos pasajes del libro de 1 Timoteo. De hecho, vayan conmigo a 1 de Timoteo capítulo 2, dos pasajes que describen a las mujeres que son reverentes en su conducta. Nos dan algunos detalles estos no son todos los detalles, pero nos dan un buen ejemplo de lo que es tener una conducta reverente.

1 Timoteo capítulo 2, empezando en el versículo 9, Pablo dice:

Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa [de manera que una conducta reverente está relacionada con nuestra forma de vestir; no solamente cómo actuamos, sino también cómo lucimos. Ellas deben adornarse con ropa decorosa], con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, [no es que estas cosas sean malas, pero estas no deben ser el centro de atención. Lo que debe motivar a una mujer no debe ser su apariencia física o su belleza] sino con las buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.

Después en el versículo 11 describe las actitudes del corazón de una mujer reverente.

Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. [Después él dice por qué—nosotros lo ya hemos enseñado sobre este texto en Aviva Nuestros Corazones y no voy a tomar tiempo para hacer una exégesis ahora; pero este es el orden de la creación.] Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y [también es un hecho que] Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión. Pero se salvará [creo que en este contexto cuando se refiere a la salvación está hablando sobre salvarse de la inutilidad, no se refiere a la salvación en cuanto a su justificación, sino que será salvada de una vida inutilidad] engendrando hijos, [haciendo lo que sea que Dios la haya llamado hacer, que para la mayoría de las mujeres envuelve la crianza de hijos]—-si permanece en fe, amor, santidad, con modestia. (Versículos 9-15).

Aquí tienen un retrato de una mujer que es reverente en su conducta. En las funciones que ella tiene en su iglesia local—y en las que no tiene. Se denota en su vestir, en su comportamiento; en su espíritu enseñable; en su corazón humilde; en todas estas cosas al mismo tiempo.

Ahora vayan a una o dos páginas más adelante a 1 Timoteo 5, aquí tienes otra bella descripción de una mujer anciana, esta vez viuda, y es la descripción de una mujer que es reverente en su conducta. En el contexto aquí está hablando de una mujer que califica para ser provista financieramente por la iglesia local.

Ella tiene que ser viuda. “Que la viuda sea puesta en la lista solo si no es menor de sesenta años”. Ella no tiene otra fuente de provisión, en este contexto. “Habiendo sido la esposa de un solo marido”. Ahora esto no significa que ella no pudo haber estado casada en otra ocasión. Ella pudo haber tenido otro esposo que haya fallecido; ella pudo volverse a casar, pero esto significa que ella es mujer de un solo hombre. Ella es fiel a su esposo. Ella no está casada ahora porque enviudó, pero ella le fue fiel a su esposo. Versículo 10,

Que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.

Con esta descripción nos damos cuenta que esta mujer no desperdició sus años 30, 40, y 50 viviendo una vida frívola e insensata, gastando su vida en sus propios placeres y gustos. Esto no significa que ella nunca hizo nada placentero o que no haya disfrutado o que nunca tomó un descanso, pero, ¿cuál fue el enfoque de su vida? Ella ha vivido una vida de propósito y ha estado intencionalmente sirviendo, dando y bendiciendo a otros. Ella ha sido una esposa fiel, una madre fiel, ha mostrado hospitalidad fielmente, ha amado a los demás, ha suplido sus necesidades. Esta es una persona que tiene una conducta reverente.

La palabra reverencia, de acuerdo a www.rae.es es definida como una actitud de respeto o veneración que tiene alguien hacia otra persona; incluye una “inclinación del cuerpo en señal de respeto o veneración”. Respeto y veneración. Tiene que ver, según el diccionario, con la manifestación externa de esta actitud. Así que es una realidad interior que se expresa en veneración hacia Dios y Su Evangelio. Luego esta realidad interna se expresa en la forma como vives, la forma como vistes, la forma como hablas; todos los aspectos de tu vida son gobernados por esa reverencia a Dios.

Clemente de Alejandría fue un maestro de la iglesia en los finales del siglo segundo y a principios del siglo tercero. Él dijo, “El cristiano debe vivir como si toda la vida fuera una asamblea sagrada”. Ahora bien, no estamos diciendo que debes ser así solo en la vejez. Si quieres ser así en tu vejez, debes empezar a convertirte en esto mientras eres joven; viviendo como si toda la vida fuera una asamblea sagrada.

Creo que el concepto aquí es que entre una mujer anciana piadosa y una mujer joven piadosa no existe división entre lo sagrado y lo secular. Ella no vive su vida en compartimientos. El cristianismo no es un compartimiento de su vida, y después su familia otro compartimiento, y su trabajo otro compartimiento y su vida de golfista en otro compartimiento—sino que su cristianismo es el todo de su vida. Debemos siempre recordar que estamos involucradas en cosas sagradas.

Esto me dice a mí que en lo que respecta a todo ámbito de su vida —a propósito de lo que hablábamos anteriormente sobre el deterioro y la aspereza de las mujeres en nuestra cultura— las mujeres piadosas tienen conductas reverentes y no serán á speras en su forma de hablar, de bromear o de andar. Ellas no serán insensatas. Ellas no serán vulgares. Ellas no usarán humor insinuante o vulgar. Estarás pensando, “¿Realmente necesitas decir esto a un grupo de mujeres cristianas que están aquí para estudiar la Biblia? ¿Y a dónde hemos llegado?”

Estaba hablando con una mujer no hace mucho tiempo; se trata de una mujer anciana que vive este versículo. Ella es un gran ejemplo de la mujer de Tito 2. Ella se estaba lamentando de lo ásperas que lo vulgares que las mujeres cristianas se han convertido. Ella dijo,

“Estuve en una conferencia para mujeres cristianas, y había un comediante que hizo algo allí. Y parte del humor era tan insinúate y grosero; para nada edificante. Estaba tan afligida, y pensé, ‘De seguro que a la gente aquí no le gustará esto.’ Pero ellas se estaban riendo estrepitosa y alegremente.

De camino a casa —ella había asistido con un grupo de mujeres y pensaba que eran mujeres maduras y piadosas; pensaba que de seguro estas mujeres se sentirían preocupadas por lo que habían escuchado— cuando se mencionó algo al respecto, ellas pensaban que había sido maravilloso, ‘¡No era él maravilloso! ¡No era él gracioso! ¡No era él genial!’ Mi corazón estaba muy abrumado y cargado.

Debemos estar conscientes de que siempre le estamos sirviendo a Cristo, conscientes, como dijo Pablo, de que los ángeles están mirando. Somos un espectáculo para los ángeles. Cuando tú estás con un grupo de amigas, pasando una noche divertida —diviértete— pero vive de una forma que refleje una conducta reverente.

Ahora bien, algunas veces tenemos conceptos equivocados de lo que es realmente reverente. Muchas personas piensan que este tipo de mujer no tiene gozo, que es antipática o simplemente que siempre está muy seria, pero yo diría todo lo contrario. Las mujeres piadosas deben ser encantadoras. Debemos vivir en Su presencia, es como se supone que debemos vivir—eso es lo que significa ser reverente en conducta: vivir en la presencia de Dios—y en Su presencia hay plenitud de gozo.

Leía algo de un escritor antiguo que dijo,

“El hábito de mi mamá era todos los días —inmediatamente después del desayuno— retirarse por una hora a su habitación para pasar esa hora leyendo la Biblia, meditando y orando. De este tiempo, tal como de una fuente pura, ella extraía la fortaleza y la ternura que le ayudaban a cumplir con todos sus deberes; manteniéndose imperturbable con las preocupaciones y nimiedades que frecuentemente son el problema de los vecindarios abarrotados de gente.

Al pensar en su vida, [decía el hijo] y todo lo que tuvo que soportar, veo el triunfo absoluto de la gracia cristiana, el ideal hermoso de una mujer cristiana. Yo nunca la vi alterar su temperamento; nunca la escuché decir una palabra airada… o de chisme vano; nunca vi en ella una señal de ningún sentimiento que no estuviese de acuerdo con el de un alma que ha bebido del río del agua de la vida y que se ha alimentado del mana en el árido desierto.” 1

¡Qué testimonio! Él dijo, “Yo vi a mi mamá cuando era niño ir a su habitación y ser llenada del agua de vida, del pan del cielo, del maná de Dios, de la Palabra de Dios, y cuando ella salía de ahí, ella era una mujer diferente”. Lo que él describe de su mamá refleja una mujer con una conducta reverente.

Cuando todo sea dicho y hecho, ¿qué tipo de testimonio tendrán tus hijos de ti? Tus amigos, ¿cómo resumirían la influencia, la fragancia, el perfume de tu vida? Dirían, “Ella era una mujer que bebía abundantemente de Cristo, vivía con reverencia hacia Él, vivía en asombro de Él, y su vida reflejaba el asombro de una vida vivida en Su Presencia?”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará en un momento para dirigirnos en oración.

Sus preguntas finales son importantes. Necesitamos ser cuidadosas de no pasarlas por alto. ¿Qué dirán tu familia y tus amigos de ti algún día? ¿Estás adquiriendo reverencia por Dios en este momento? Para crecer en reverencia, necesitamos el consejo y la perspectiva de mujeres ancianas; del tipo de perspectiva que hemos estado escuchando en esta serie.

La idea de mujeres enseñando a otras mujeres llena las páginas del libro “Atrévete a ser una mujer conforme al corazón de Dios ”, Nancy Leigh DeMoss editó este libro. Incluye capítulos de mujeres que conocen la Palabra de Dios, la han experimentado y la viven. Sería un increíble honor sentarse a hablar con autoras tales como Susan Hunt, Mary Kassian, Bunny Wilson, y Dorothy Patterson. Bueno, te puedes sentar con ellas a través de las páginas de este libro. Incluye una guía de estudio que te ayudará a entender el material y aplicarlo a tu vida. Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita.

Aquí está Nancy para orar y para recordarnos algo sobre la Escritura que vimos hoy.

Nancy: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta”.

Oh, Padre, esto es realmente un estándar alto, y aun mientras he estado enseñando, he tropezado un poco, buscando las palabras exactas, mientras Tú me vas mostrando este texto. Apenas estoy encontrando y descubriendo parte de lo que estos versículos quieren decir, pero sé que es algo que quiero para mí. Oro para que Tú nos des a cada una de nosotras la habilidad de vivir vidas reverentes, vidas que vivan de cara a Ti, en Tu presencia, y que al mismo tiempo reflejen la plenitud, el gozo que es encontrado en Tu presencia. Que nuestras vidas hagan la diferencia a medida que veneramos a Cristo como Señor, oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 Nancy Leigh DeMoss. A Place of Quiet Rest, p. 256.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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