
Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view
Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra
28/62 – Dios confirma a sus mensajeros
Miguel Núñez

Miguel Núñez
Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.
Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

La Biblia nos presenta a Dios como el Creador, infinito, inescrutable, majestuoso, llamado también “el Señor”: “grande en misericordia y verdad… que perdona la iniquidad… y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:6-7). ¿Y quién podría pretender ser inocente?
Él también es el “Dios bendito” (1 Timoteo 1:11) que quiere salvar a los hombres y darles la vida eterna. Para ello envió a Jesucristo. Pero los hombres no quisieron recibir ese don de Dios. Crucificaron a Jesús, mostrando así toda su maldad. Dios permitió que lo hicieran, pues era necesario que su justa ira se ejerciera sobre nuestros pecados. Jesús tomó nuestro lugar en la cruz para que Dios pudiera perdonarnos. De esta manera demostró el amor que tiene por nosotros.
Lector, usted también necesita ser perdonado. Aunque sus semejantes lo tengan en alta estima, usted ha desobedecido a Dios muchas veces. Entonces la justicia de Dios lo condena. Si todavía no lo ha hecho, crea en el Señor Jesús y en su sacrificio, por medio del cual Dios se complace en perdonar. Así usted sabrá que Jesús es su Salvador. Si no lo hace, a los ojos de Dios usted está perdido, condenado a soportar su justa ira eternamente. Sin Jesús como su Salvador, usted no puede ser liberado. Pero si lo acepta, tendrá el perdón de Dios, quien dijo: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25). Así descubrirá que Dios también es un Padre amoroso, y que Jesús es un amigo en quien se puede confiar sin temor.
BITE

Serie: Biografías
BLAISE PASCAL: Prodigio espiritual y científico
Blaise Pascal nació el 19 de junio 1623 en la ciudad de Clermont-Ferrand, en el centro de Francia.
La madre de Pascal murió cuando él tenía 3 años, y su padre trasladó a la familia a París, donde él mismo le enseñó en el hogar a Blaise y a su hermana.
A la edad de 10 años, Pascal estaba haciendo experimentos originales en matemáticas y ciencias físicas.
En 1640, con 16 años de edad, publicó un ensayo sobre las secciones del cono que fue muy elogiado. Entre 1642 y 1644, Pascal desarrolló un máquina de cálculo para que su padre pudiera usarla en su trabajo, ya que era un recaudador de impuestos. Luego inventó la jeringa, refinó el barómetro de Torricelli y creó la prensa hidráulica, un instrumento basado en el principio que llegó a conocerse como la Ley de Pascal de la presión. Realizó trabajos importantes sobre el problema del vacío, y es conocido también por su trabajo sobre el cálculo de probabilidades. También se le atribuye la invención del reloj de pulsera y el trazado de la primera ruta de autobús en París.
Mientras el pietismo florecía en Alemania y la santidad wesleyana se extendía por Inglaterra, la Francia católica sentía los efectos del jansenismo, una forma de agustinismo que enseñaba la soberanía de DIos y la gracia divina, en lugar de las buenas obras, como algo vital para la salvación.
En 1646 Pascal entró en contacto con el jansenismo y se lo presentó a su hermana. Pascal, sin embargo, continuó luchando espiritualmente: luchó con la dicotomía entre el mundo y Dios.
Pero el 23 de noviembre de 1654, Pascal experimentó una «conversión definitiva» durante una visión de la crucifixión.
Escribió su experiencia en un pergamino, que llevó consigo el resto de su vida, cosido dentro de su abrigo.
Sus mejores obras no son solo obras maestras de la prosa francesa o documentos científicos, sino también defensas de la fe cristiana.
Los Provinciales, 18 ensayos considerados como una brillante ironía y sátira, atacaron a la clase religiosa de su tiempo y defendieron la exigencia jansenista de un retorno a la moralidad y la creencia de Agustín en la gracia divina. La iglesia católica colocó a Los Provinciales en el índice de libros prohibidos, pero no logró calmar la controversia que provocó.
Pensamientos, una colección de «ideas» de Pascal que pretendía presentar como una apología cristiana, se publicó después de su muerte. En ellos, retrató a la humanidad como suspendida entre la miseria y la felicidad, e indefensa sin Dios. Pascal denunció la idea de que la razón y la ciencia por sí solas pueden llevar a una persona a Dios. Solo al experimentar a Cristo, las personas pueden conocer a Dios.
En su análisis del hombre, Pascal se centra en dos lados muy contradictorios de la naturaleza humana caída. El hombre es, a la vez, noble y miserable. Noble, porque ha sido creado a la imagen de Dios; miserable, porque ha caído y está alejado de Dios.
Pascal comenzó su apologética con un análisis de la condición humana tomado de la experiencia del hombre nuevo, moderno. Mostró en qué condición terrible se encuentra el hombre, y sostuvo que el hombre no es capaz de encontrar todas las respuestas a través de la razón. Insistió en que el enfoque deísta de Dios era inadecuado, y proclamó a Cristo, cuyas afirmaciones encontraron apoyo en evidencias válidas, como las profecías y los milagros. Luego pidió a las personas que se abrieran paso a través de los vínculos emocionales que las mantenían separadas de Dios y que se pusieran en el lugar donde pudieran encontrar a Dios o, más bien, ser encontrados por Él.
En Pensamientos, Pascal también presenta su famoso argumento para la fe: la apuesta. Este argumento dice que dado que la razón no puede dar una certeza absoluta, toda persona debe arriesgarse a creer en algo. Cuando se trata de la fe cristiana, dijo, una persona sabia apostará porque «si gana, gana todo, si pierde, no pierde nada». En pocas palabras, un ateo corre muchos más riesgos que un creyente.
Pascal fue en esencia un gran apologista. Cristo y la necesidad de redención a través de Él eran fundamentales en la defensa del cristianismo.
Voltaire y otros eruditos denunciaron a Pascal como un fanático triste. Apesadumbrado o no, vivió la mayor parte de su vida con un cuerpo frágil, y sus muchas enfermedades finalmente cobraron su precio. El gran genio murió en 1662 a los 39 años. Sus últimas palabras fueron: «¡Que Dios nunca me abandone!».
Este gran matemático y físico francés, aunque planteado en el apogeo del pensamiento de la Ilustración, encontró el camino del Señor.
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Vida de Pascal: http://bit.ly/2vaQymk
Pensamiento de Pascal: http://bit.ly/2GVy4HK
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Serie: Antiguo Testamento
14/42 – Lee la Biblia: 1ra & 2da de Reyes
Antiguo Testamento
Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre los libros de 1-2 Reyes, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento.
En los libros de los Reyes, el hijo de David, Salomón, guía a Israel a la grandeza, para luego fracasar y conducir Israel a una guerra civil y finalmente a su destrucción y exilio.
#1ra & 2da de Reyes #BibleProject #VideosDeLaBiblia

Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

«Cuando era niño jugaba bajo las palmeras datileras a orillas del río Nilo. Más tarde estudié el Corán y terminé siendo un buen musulmán. Oraba cinco veces al día, postrado en tierra en dirección a la Meca, y respetaba el ramadán.
Estudié en Alemania, y allí escuché hablar de Jesús. Para mí, Jesús no era más que un profeta. Conocí a un cristiano con quien me gustaba hablar; yo estaba convencido de que lo convertiría al Islam.
–¿Qué pasa con tus pecados?, me preguntó.
–Oro, y me serán perdonados.
–Entonces Dios no es justo. ¿Sobre qué base puede él cerrar sus ojos?
No supe qué responder. Los musulmanes hacen un peregrinaje a la Meca una vez en su vida. Corren siete veces alrededor de la Piedra Negra y creen que serán liberados de sus pecados. Yo no creía realmente esto.
Compré un Nuevo Testamento y lo leí. ¡Qué mensaje tan diferente del que había recibido! Un mensaje de amor, pero también de justicia. Dios amó tanto a los hombres que dio a su Hijo unigénito. Sí, el “Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Mis pecados fueron borrados. ¿A qué precio? Al precio de la muerte de Jesús en la cruz. Todos los fundadores de religiones son pecadores. Jesús es el Hijo de Dios. Él murió para expiar los pecados de todos los que creen en él, y ahora yo soy uno de ellos».
Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión
7/12 – Los Pleitos En La Iglesia
Santiago 3:13–4:6
Estos creyentes están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga, rechazados por sus familias, y despedidos de sus trabajos o rechazados por sus clientes. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismos. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros.
Jacobo les llama a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción. El fruto que se debe ver en este caso es la paz en medio de la presión.
La relación personal que gozan con el Señor debe producir paz. Sin embargo, cuando sube la presión, la acompañan conflictos y pleitos. Al dirigirse a este problema, se relaciona con el problema del uso de la lengua en general. Los versículos 13–18 salen directamente del pensamiento de 9–12. El problema ha sido que entre los cristianos que están sufriendo la persecución no ha habido paz, sino conflictos y pleitos.
UNA FE VIVA PRODUCE PAZ 3:13–4:6
La Fuente de la Paz 3:13–18
Al buscar la solución al problema de los pleitos, Jacobo demuestra el contraste entre dos clases de sabiduría: la sabiduría del hombre y la sabiduría de Dios. La fuente de la paz verdadera es la sabiduría de Dios.
La sabiduría del hombre (3:14–16) resulta de ver las cosas desde el punto de vista del hombre. Esta sabiduría es la que produce las luchas y los pleitos. Se observan dos características básicas que esta clase de sabiduría produce (3:14): 1) celos amargos; y 2) contención.
La actitud representada por la expresión “celos amargos” es la envidia. Se presenta cuando decimos: “¡Yo quiero!” La actitud indicada al referirse a la contención es la ambición egoísta que siempre nos dice: “¡Yo soy!”
Estas actitudes no vienen de Dios. Tienen tres fuentes posibles (3:15):
1) Esta tierra, o el mundo
2) El hombre natural, o yo mismo
3) Fuentes demoníacas, o Satanás
Jacobo nos recuerda que estas actitudes son las que se encuentran juntamente con la insurrección y desorden público (3:16). Se encuentran también juntamente con toda clase de práctica malvada. En otras palabras, son comunes entre quienes andan en el mundo, pero no deben manifestarse entre los que dicen ser el pueblo de Dios.
Las Actitudes Normales Del Hombre Natural:
“¡Yo soy!”
“¡Todo debe girar alrededor de mí!”
“¡Quiero lo que yo quiero!”
La sabiduría de Dios (3:17–18) resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Esta sabiduría es la que produce paz. Esta es la orientación del hombre que ve las cosas como Dios las ve.
Las Actitudes Que La Sabiduría De Dios Produce (3:17):
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Pureza Paz Amabilidad Benignidad |
Lleno de misericordia Lleno de buenas obras Sin prejuicios Sin hipocresía |
En fin, la sabiduría de Dios produce todo lo que se reconoce como la conducta del hombre justo. En una palabra, se produce PAZ (3:18). La sabiduría que Dios da produce comprensión, sumisión mutua, misericordia, obras buenas, imparcialidad y sinceridad.
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¡Pensemos! |
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Considere las evidencias de la presencia de estas dos actitudes distintas que pueden manifestarse en la vida de los hijos de Dios. ¿Cómo se manifiestan en nuestras vidas? |
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Señale algunos ejemplos de su propia experiencia que muestran la presencia de cada una de estas dos actitudes. Al manifestar la sabiduría humana en nuestra vida, ¿cuánta diferencia se puede ver entre el hijo de Dios y el hombre sin Cristo en el mundo? |
La Fuente de la Lucha 4:1–6
Santiago presenta una pregunta difícil de contestar: “Si la obra de Dios en sus hijos produce paz, ¿de dónde vienen las luchas y pleitos entre ellos mismos (4:1)?” Observe que las guerras y pleitos están entre ellos. Es obvio que lo que se encuentra entre ellos no viene de Dios. Ellos no tienen paz.
La realidad para estos hermanos cuando subió la presión estaba lejos de lo que la paz de Dios produce. Se caracterizaba por luchas y pleitos. Ellos estaban metidos en las mismas actividades que caracterizan la sabiduría de este mundo. Querían lo que otros tenían.
El texto indica que ellos mataban. Lo más probable es que su pecado se debe interpretar a la luz de las implicaciones del mensaje de Cristo. El indicó que al enojarnos contra un hermano, somos tan culpables como el que mata (Mt. 5:21–22)
Es posible que para conseguir lo que querían estaban dispuestos a traicionar a los demás hermanos. Posiblemente aun murieron algunos. A lo menos no reflejaban el amor para los demás que deben de haber mostrado.
La participación de ellos en las guerras y los pleitos se señala de nuevo en Santiago 4:2. La palabra “combatís” que describe sus actividades viene de la misma palabra “pleitos”. “Lucháis” viene de la palabra “guerras”. Así que Jacobo describe lo que los hermanos destinatarios de la carta hacían.
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¡Pensemos! |
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Aunque la respuesta a la pregunta parece demasiado obvia, si no comparamos nuestra experiencia con la de estos hermanos, no veremos la importancia de este pasaje a nuestra vida. ¡Se describe aquí hermanos que se comportan así! ¿Puede un hermano reflejar estas actitudes? |
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¿Cómo respondemos nosotros cuando sube la presión? Cuando las cosas salen mal y estamos afligidos, ¿qué hacemos? |
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Señale algunas ocasiones en su propia vida cuando subió la presión y usted reaccionó en una manera semejante a la de estos hermanos. |
A pesar de tanta lucha, estos hermanos en Cristo no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
El subraya cuatro veces su falta de satisfacción al señalar lo que no tienen (4:2–3). Estudie las expresiones mencionadas y señale lo que no encuentran según estos versículos:
1) “…y no tenéis;”
2) “…y no podéis alcanzar;”
3) “…pero no tenéis lo que deseáis,”
4) “…y no recibís,”
Cuatro Razones por las Cuales No Están Satisfechos
Así que, se nota que tanta lucha a favor de lo que buscában no les da paz y contentamiento. ¿Ha experimentado usted lo mismo? ¿Por que no encuentran lo que buscan? Jacobo nos da cuatro razones que explican esta frustración:
1. No Le Piden a Dios lo que Necesitan 4:1–2
No confían en Dios para satisfacer sus necesidades. Muchas veces nosotros preferiríamos pelear antes de pedírselo a Dios. Seguimos la sabiduría del hombre. En vez de depender de Dios y encomendar nuestras necesidades en Sus manos, nosotros también luchamos para salir con las nuestras, a nuestra manera.
2. Sus Motivos Están Equivocados 4:3
Aun cuando se lo piden, no reciben lo que quieren porque tienen motivos erróneos. Ellos buscan el placer personal. Quieren lo que ellos quieren. Nosotros caemos en la misma trampa; buscamos placer para nosotros mismos, no la voluntad de Dios.
3. Buscan la Amistad con el Mundo 4:4
Quieren encontrar la forma de seguir como hijos de Dios pero mantener a la vez una buena relación con los de este mundo. No le gusta la persecución. Quisieran ser aceptados por sus vecinos y por la sociedad. Creen que puede haber una reconciliación.
Santiago les enseña que ellos no han comprendido la naturaleza del conflicto. No comprenden que este mundo está en una guerra contra Dios.
Para establecer una buena relación con el mundo, tendrán que dejar a un lado a Dios. El mundo, dirigido por Satanás, quiere eliminar a Dios y a los que se identifican con El. Esto no quiere decir que cada individuo quiera destruirnos, pero sí, es el propósito del sistema que siguen quienes no toman en cuenta a Dios.
Nosotros muchas veces buscamos una mejor relación con el mundo para nuestro propio bien. En vez de identificarnos claramente con Dios y aceptar las consecuencias, pensamos dedicarnos a mejorar nuestra relación con el mundo. Para lograrlo, tendremos que abandonar a Dios. Mientras mantengamos esta meta no podemos esperar que Dios nos conceda nuestro deseo.
4. Buscan Beneficios para Sí Mismos 4:5–6
Estos hermanos están pensando en sí mismos y cómo avanzar su propia causa. Creen que ellos tienen un mejor plan que el plan de Dios para ellos. No reconocen la sabiduría superior de Dios y no reconocen el amor de Dios para ellos. Por eso, ellos luchan para establecer su propio plan.
Dios desea lo mejor para ellos. El les da la gracia necesaria para enfrentarse a estas aflicciones. El resultado de Su plan les traerá bendición. Sin embargo, ellos no están conformes con lo que experimentan y quieren establecer otro plan.
A través del libro, Jacobo dice que Dios considera esta actitud como orgullo. Por lo tanto, Dios les va a resistir. Si se someten al plan Suyo, El les dará gracia para triunfar.
En vez de buscar lo que Dios quiere para nuestro bien, buscamos nuestros propios deseos y privilegios. Queremos mejorar nuestra situación. Por eso, Dios no nos da lo que queremos y seguimos frustrados.
Dios quiere que gocen de paz, humildad, compasión por los demás, y otros beneficios semejantes. Para gozar estas bendiciones, tendrán que someterse a los planes de Dios para ellos.
Conclusión
Por ser hombres, muchas veces manifestamos la sabiduría humana. No vemos las cosas desde el punto de vista de Dios. Por eso, seguimos peleando para salir con las nuestras, en vez de someternos a Dios.
El problema está en nosotros. Manifestamos las dos actitudes del hombre sin Cristo en el mundo. Tal como los demás, a veces decimos: “¡Yo soy!” o, “¡Yo quiero!”
Nos hace falta la orientación divina que dice: “Ya no soy yo. Dios es todo para mí”. Al llegar a esta actitud en nuestra vida, gozaremos la paz que sólo Dios nos puede dar.
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¡Pensemos! |
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En este pasaje, como en algunos otros semejantes, se pueden observar las alternativas que se nos presentan en la búsqueda del contentamiento. Tres pasajes claves comparan las dos alternativas básicas que siguen. Estudie los tres pasajes y sus resultados. El siguiente esquema da un resumen de cada caso. |
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Señale la necesidad, las dos alternativas y el resultado de cada alternativa, según el pasaje indicado. ¿Cómo se puede conseguir lo que realmente buscamos en la vida? |
Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 51–57). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática
Clase 2/26
Doctrina de la Palabra – Parte 2
¡Bienvenido! Gracias por acompañarnos a explorar el tema trascendental de la revelación de Dios en su Palabra. Oremos…
Salmo 119:97-104: «¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos. Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira».
¿Podrías decir lo mismo acerca de la Palabra de Dios? Mi objetivo y oración por ti esta mañana es que esta clase te brinde una correcta doctrina de la Palabra que te lleve a un amor profundo por la Palabra, todo para la gloria de Dios.
La semana pasada consideramos cómo Dios es un Dios que habla. Él se reveló a sí mismo en su Hijo Jesús, el Verbo hecho carne, y en su Palabra, la Biblia. También consideramos cómo el Antiguo y el Nuevo Testamento nos llegan como una revelación autoritativa de Dios. Él expresa su buen gobierno sobre nosotros a través de su Palabra. Somos sus criaturas y, por tanto, estamos obligados a creer en ella y obedecerla.
Esta mañana consideraremos dos cosas fundamentales: el canon de la Escritura y las cualidades de la Escritura. En otras palabras, qué libros conforman la Biblia; y luego, ¿qué hace a la Biblia distintiva y única?
1.1. El canon de la Escritura
Comenzamos con el canon de las Escritura, porque tan pronto como afirmamos la autoridad de las Escrituras, surge la pregunta de cuáles escritos representan la revelación autoritativa de Dios. Esta es la pregunta del canon. Canon es la transliteración griega de una palabra semítica que significa «caña de medir», «regla» o «estándar». Esta es una pregunta importante, especialmente porque hoy en día hay especiales de televisión populares que representan erróneamente la historia de la Biblia como un drama político sórdido con trastienda para conseguir este libro, mantener ese libro, etc. Ten en cuenta que hay una clase completa en el seminario básico de apologética que se ocupa de otros temas acerca de la fiabilidad de las Escrituras, como la transmisión (la fiel copia de manuscritos bíblicos en el primero siglo) y la traducción. Hoy vamos a restringirnos a esta pregunta clave acerca de cuáles libros pertenecen a la Biblia. Comencemos con el Antiguo Testamento.
1.1.1. Canon del Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento se divide tradicionalmente en la ley, los profetas y los escritos. Aunque estos libros fueron escritos en diferentes lugares en diferentes momentos, creció el reconocimiento en el judaísmo de que todos los libros pertenecían juntos y constituían la revelación verbal de Dios a su pueblo[1].
La imagen que obtenemos de las primeras fuentes judías y del Nuevo Testamento en sí es que el canon del Antiguo Testamento fue simplemente un asunto establecido entre los judíos de los días de Jesús. No hay registro de ningún altercado entre Jesús y otros judíos al respecto. El mismo Jesús en Lucas 24:44 se refiere a la Escritura como «la ley de Moisés, los profetas y los salmos (o escritos)», la división hebrea tradicional. Dice que todas estas secciones del Antiguo Testamento lo señalaban y se cumplieron en él[2].
Ahora los judíos tenían otros libros, por supuesto, incluyendo comentarios acerca de los libros bíblicos, pero nunca fueron referidos como Escritura, las mismísimas palabras de Dios. Algunos de estos libros, conocidos como los apócrifos, se vincularon a la traducción griega del Antiguo Testamento muchos cientos de años después, en el siglo IV d. C., pero incluso entonces los primeros cristianos no trataron estos libros como parte de la Escritura, sino como escritos inspiradores y devocionales[3].
1.1.2. Canon del Nuevo Testamento
¿Qué hay del Nuevo Testamento? Hebreos 1:1 dice: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo». Hay un patrón: en el Antiguo Testamento, Dios actúa y luego nos proporciona las interpretaciones de esas acciones a través de la palabra escrita. Fue lo mismo con la venida de Cristo. Dios actuó enviando a su Hijo, y luego proporcionó una interpretación escrita de esa acción[4].
Algunos escritores dan la falsa impresión de que la iglesia tardó mucho tiempo en reconocer la autoridad de los documentos del Nuevo Testamento, señalando al Concilio de Cartago en el año 397 como la fecha en que se tomó la decisión «final» acerca de cuáles libros estaban dentro y cuáles estaban fuera. Sin embargo, es importante observar la distinción entre el reconocimiento de la autoridad de un libro y la elaboración de una lista que incluye el libro. Esto último habría tomado algo de tiempo, especialmente en el mundo antiguo. Con todo, los 27 libros del Nuevo Testamento habían estado en circulación durante siglos y se les trató como Escritura desde el principio. No es correcto decir que los primeros cristianos tenían una gran variedad de creencias creativas y estanterías enteras llenas de evangelios y textos alternativos. «Los únicos escritos cristianos que datan con seguridad del primer siglo son» los libros del Nuevo Testamento[5]. Sí, algunos líderes debatieron si algunos libros tenían autoridad —principalmente cartas como Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis, que tienen temas y énfasis ligeramente diferentes a las cartas de Pablo—, pero en comparación con los libros no bíblicos, que fueron rotundamente rechazados sin mucha controversia, estos libros fueron ampliamente aceptados en todo el mundo cristiano.
De hecho, cada vez que alguien me pregunta: «¿Cómo sabes que los evangelios en la Biblia son los documentos más antiguos y originales y que los otros evangelios no fueron destruidos en una conspiración política desviada?», tengo dos respuestas básicas. En primer lugar, los primeros creyentes se preocuparon mucho por la verdad y defendieron en sus cartas por qué los libros del Nuevo Testamento son autoritativos. Estos muchachos tenían muchas diferencias teológicas y venían de diferentes partes del mundo, sin embargo, no los vemos discutiendo por la inclusión de evangelios gnósticos.
En segundo lugar, preguntaré a esta persona si alguna vez ha leído alguno de estos textos alternativos. Todo lo que necesita hacer es leerlos y verá que éstos tratan de replicar el formato del evangelio, pero para presentar un mensaje radicalmente diferente. El Evangelio de Pedro, por ejemplo, afirma revelar enseñanzas secretas de Jesús que nadie más conoce, es obvio que es una respuesta a los verdaderos evangelios que intenta hacer que la gente no crea en ellos[6]. Solo un libro que vino muchos años después de los verdaderos evangelios haría una afirmación así.
Como cristianos, finalmente afirmamos que la Escritura se autentica a sí misma. Afirma y atestigua su propia veracidad. Sí, podemos demostrar su precisión al corroborarla con otras fuentes históricas. Pero al final del día, el cristiano recibe la Escritura como la Palabra de Dios porque el Espíritu Santo que la inspiró testifica al creyente que es verdadera. Jesús, hablando de sí mismo como el Buen Pastor, enseñó: «las ovejas le siguen, porque conocen su voz» (Juan 10:4). Curiosamente, pero no sorprendentemente, es común escuchar a musulmanes y otros no cristianos decir cuando leen las Escrituras por primera vez: «Ahora bien, así es como esperaría que sonara una Palabra de Dios».
Entonces, ¿cómo sabían los primeros cristianos cuáles escritos provenían de Dios y cuáles no? Es importante notar que ellos no se vieron a sí mismos «escogiendo» o «decidiendo» los libros de la Biblia. Más bien, hablaron de «recibir» o «heredar» los libros autoritativos de cada generación anterior. Vieron que estos libros tenían autoridad porque provenían de Dios, no porque ninguna iglesia o líder les pusiera un sello de aprobación. Pero no solo los aceptaron a ciegas. Tenían cuatro criterios para demostrar que su aceptación de estos libros era legítima. (Da vuelta a la página en el folleto).
El primer criterio fue la apostolicidad. ¿El documento fue escrito por un apóstol o alguien con contacto inmediato a un apóstol? Solo aquellos que conocieron a Jesús o que fueron compañeros íntimos de sus discípulos pudieron escribir creíblemente acerca de Cristo.
El segundo era la antigüedad. Incluso si alguien intentaba colocar el nombre de un apóstol en un libro, era necesario que el libro se originara desde el tiempo de los apóstoles. Esto es lo que eliminó muchos de los últimos «evangelios» y escritos gnósticos.
El tercero era la conformidad con la regla de la fe (ortodoxia). Un libro tenía que sonar consistente y ajustarse a la verdad ya dada, sea que hubiese sido transmitido oralmente o en los libros bíblicos que habían comenzado a difundirse. Es fácil ver por qué un libro como el llamado Evangelio de Tomás no pasó esta prueba; en él, Jesús dice que hará de María un varón porque las mujeres solo pueden entrar en el Reino de los cielos si se vuelven hombres. Eso es totalmente contradictorio con lo que dice Pablo acerca de los hombres y las mujeres que heredan el Reino en Gálatas, uno de los primeros libros bíblicos escritos.
El cuarto fue la universalidad, es decir, el uso generalizado y continuo por parte de las iglesias en todo el mundo conocido. Lo que es notable (desde una perspectiva humana) es que hubo tanto acuerdo en tantos libros tan rápidamente.
Un par de implicaciones importantes de todo esto. Primero, la iglesia no creó la Biblia por su autoridad, como enseña el catolicismo romano. ¡Es al revés! La Biblia poseía su autoridad inherente como la Palabra de Dios, y es esa palabra la que trajo vida a la iglesia. Por tanto, la iglesia simplemente reconoció lo que Dios ya inspiró.
Segundo, no nos sorprende que el canon se cerró con el fallecimiento de Cristo y los apóstoles. De la misma manera que se cerró con el final de la era profética del Antiguo Testamento en anticipación de Cristo, por lo que se cerró con el fallecimiento de Cristo mientras esperamos su regreso. El Antiguo Testamento, en pasajes como Malaquías 4 y Deuteronomio 18, indicó que había más profecía por venir. Pero el Nuevo Testamento ahora no nos da ninguna expectativa de más revelación. Pablo dice en Efesios 2 que la iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles (Nuevo Testamento) y los profetas (Antiguo Testamento). No necesitamos más y no debemos esperar más. Podemos confiar en la Palabra que hemos recibido, ¡y debemos alabar a Dios por cómo ha iluminado con su luz nuestra oscuridad y nos ha traído esta Palabra que no merecíamos conocer!
1.2. Atributos de la Escritura
Pasemos ahora a lo que hace que la Escritura sea única. La Escritura hace algunas afirmaciones asombrosas acerca de sí misma, y Jesús mismo trató al Antiguo Testamento de acuerdo con estas afirmaciones. Queremos tener la misma visión de la Biblia que Jesús.
Verás en tu folleto un gran resumen de la declaración de fe de nuestra iglesia: Artículo 1, Declaración de Fe de CHBC: Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y es un tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin ninguna mezcla de error como su materia; que revela los principios por los cuales Dios nos juzgará y, por tanto, es, y permanecerá hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unión cristiana, y el estándar supremo por el cual todas las conductas humanas, credos y opiniones deben ser juzgados.
Repasemos los 6 atributos de la Escritura que se encuentran detrás de esta declaración. A medida que analicemos cada uno, trataré de dar algunas reflexiones sobre por qué es importante y cómo podemos responder.
1.2.1. Inspiración divina
Primero, vemos que la Escritura es divinamente inspirada. 2 Ti. 3:16 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios». O 2 Pedro 1:20-21: «Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo»[7].
Es tan sencillo como esto: lo que la Escritura dice, Dios dice. Esto no quiere decir que Dios borró la personalidad o voluntad del escritor, ni esto requiere que veamos la Biblia como una especie de «dictado» donde los hombres se convirtieron en simples robots o marionetas. Tanto el rey David como el apóstol Pablo tienen sus propias personalidades y estilos, y Dios a través de su propia actividad providencial y sobrenatural trabaja dentro de cada autor para asegurar que lo que escriben sea su palabra. Los teólogos llaman a este proceso «concursus», del latín «concurrere», funcionar juntos.
¿Por qué importa esta doctrina? Si la Biblia es de origen humano, siempre puede mejorarse o rechazarse. La Biblia evolucionaría con los tiempos. Pero si es de origen divino, la Biblia es atemporal. Prevalece sobre nosotros como nuestro juez, y no al revés. Necesitamos arrepentirnos de nuestra tendencia a obedecer la Escritura solo cuando parece razonable o culturalmente aceptable. Y, básicamente, si quieres encontrarte con Dios, el Dios que te hizo y quien hizo y sostiene todo lo que te rodea, ¿a dónde vas? ¡Encontramos a Dios en su palabra! ¡Eso es lo que nos dio!
Entonces, para aplicar esto, permíteme alentarte a simplemente aprender acerca de la Biblia. Dios inspiró no solo partes de ella, no solo las partes más famosas o las secciones que nos parecen más relevantes, sino todo. ¿Puedes resumir el mensaje del libro de Jueces? ¿Qué hay de Nahum o 3 Juan? ¿Por qué no hacer que tu objetivo sea aprender algunos libros de la Biblia realmente bien cada año? Dentro de 10 o 20 años, conocerás la Biblia como la palma de tu mano.
1.2.2. Inerrancia bíblica
Segundo, encontramos que la Escritura es inerrante. La inerrancia de la Escritura significa que la Escritura en los manuscritos originales no se equivoca ni dice nada falso o inexacto. En otras palabras, la Biblia siempre dice la verdad con respecto a todo lo que habla. Errar es de humanos. Pero Proverbios 30:5 dice: «Toda palabra de Dios es limpia». Hebreos 6:18 dice: «es imposible que Dios mienta». Aunque la Biblia fue escrita por hombres caídos, Dios ordenó su inspiración de tal manera que no cometieran ningún error. Así es como Jesús trató la Biblia, dijo que la Escritura no puede ser quebrantada (Juan 10:35).
Y esta doctrina es de suma importancia. Durante siglos fue suficiente para los cristianos afirmar que la Escritura es absolutamente verdadera. Pero en estos días creo que es importante usar esta palabra un poco más desagradable «inerrante», porque hay algunos creyentes profesantes que han argumentado que la Biblia transmite la verdad espiritual, pero todavía comete errores humanos. Dicen esto con la esperanza de hacer que la Escritura sea más atractiva para un mundo escéptico. Pero es profundamente problemático. Si la Escritura comete algunos errores, ¿cómo podemos confiar en ella para las cosas más importantes? Ahora, en lugar de aceptar todo lo que dice la Escritura, abres la posibilidad de que los seres humanos digan: «Bueno, esa fuerte enseñanza es un error, no voy a aceptar esa parte». ¿Quién debe juzgar qué aceptar y qué rechazar? La Biblia no se divide en afirmaciones «espirituales» por un lado y afirmaciones «históricas» o «fácticas» por el otro. Se presenta como la verdad absoluta.
Entonces, ¡debemos aplicar esta doctrina de la inerrancia confiando en la Biblia! Hablando en términos prácticos, esto significa que cuando encuentres cosas en las Escrituras que son difíciles de digerir o difíciles de entender, procura descifrarlas. Dios no miente. Él ha puesto esto en su Palabra por una razón y puedes beneficiarte de cada versículo.
1.2.3. Infalibilidad bíblica
Tercero, vemos que la Escritura es infalible, lo cual está estrechamente relacionado con la inerrancia. La inerrancia es la cosa en sí: la Biblia es totalmente verdadera. La infalibilidad se refiere al resultado de eso. Debido a que la Biblia es verdadera, por tanto, (resultado) nunca nos engaña.
Así que, por ejemplo, creemos en una Biblia infalible y entonces creemos que existió un hombre real llamado Jonás que fue tragado por un gran pez y estuvo dentro del pez durante tres días. Si también decimos que la Biblia es infalible, estamos de acuerdo en que este acontecimiento es confiable y útil para nosotros. De hecho, es un ejemplo fácil porque el mismo Jesús creía tan claramente en la historia de Jonás como un hecho histórico y lo veía como una señal de su muerte y resurrección (véase Mateo 12:40).
Un breve aparte, ocasionalmente encontrarás a algunos que felizmente afirmarán la infalibilidad de la Biblia. Y uno pensaría que tienen a la Escritura en alta estima. Pero silenciosamente no afirmarán la inerrancia. En otras palabras, dirían que la Biblia es infalible y, por tanto, confiable «en asuntos de fe y práctica», pero eso no significa que todo lo que registra literalmente haya sucedido. Tiene que ser «espiritualizado», para que puedas tomar la «cáscara» de algún acontecimiento histórico que puede no ser cierto y encuentres la «semilla» espiritual dentro de él. Cuídate de esa leve ofensa teológica.
La infalibilidad es crucial, porque significa que prácticamente podemos depender de las Escrituras para encontrar dirección y guía en la vida. Es un «tesoro de instrucción celestial» para citar la declaración de fe de nuestra iglesia. Entonces, si te encuentras en los guturales tiros de la depresión, luchando con el pecado, buscando sabiduría, la Palabra de Dios es tu guía celestial. Hablando en términos prácticos, este es un argumento importante para memorizar la Escritura. Escóndela en tu corazón para que cuando lleguen las tormentas de la vida, puedas recitar las promesas de la Palabra de Dios para ti.
1.2.4. Claridad (perspicuidad) de la Escritura
Cuarto, vemos que la Escritura es clara. Esto también se conoce como la perspicuidad de la Escritura. La perspicuidad o claridad de la Escritura significa que las personas comunes, no solo los pastores y los cristianos súper maduros, son capaces de leer la Biblia por sí mismos y de entenderla correctamente.
En el Salmo 19:7, David escribe: «La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma». En Deuteronomio 6, se les dice a los padres que enseñen la Palabra de Dios a sus hijos, porque la suposición es que pueden obtenerla. Si bien sabemos que algunas partes de la Escritura pueden ser difíciles de entender (2 Pedro 3:16), esto se debe a que ninguno de nosotros tiene una sabiduría perfecta. No es debido a la naturaleza de la Biblia. En esencia, la Escritura no es un rompecabezas místico que requiere un conocimiento especial para desbloquear su código. Es accesible para todos. Pablo escribió la mayoría de sus cartas no a los líderes de las iglesias sino a congregaciones enteras, incluyendo creyentes educados y sin educación[8].
Ahora bien, muchos preguntarán: si la Escritura es clara, entonces ¿por qué tenemos diferentes interpretaciones de lo que significan varios pasajes? Si bien la Palabra de Dios es perfecta, las personas a quienes se la dio no lo son. La claridad de la Escritura no significa que todos los creyentes estén de acuerdo en cada enseñanza de la Escritura. En general, los cristianos evangélicos están en gran medida de acuerdo en los asuntos esenciales, como el evangelio, pero difieren en lo no esencial, que es relativamente menos claro en la Escritura, como el milenio, por ejemplo.
La claridad de la Escritura significa que estudiar la Palabra de Dios no es una aventura infructuosa. Vale la pena invertir tu tiempo en ella. Las misiones y el trabajo de traducción no son en vano. Personas de todas las culturas pueden entender la Biblia. Por tanto, en tu evangelismo, usa la Biblia. Invita a los no cristianos a que la lean por ellos mismos, y deja que el poder sobrenatural y la claridad de sus palabras logren lo que tus palabras solas simplemente no pueden hacer. Haz que la tomen y la lean.
1.2.5. Necesidad de la Escritura
Quinto, vemos que la Escritura es necesaria. La necesidad de la Escritura significa que la Biblia es necesaria para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual y para conocer la voluntad de Dios. No es necesario saber que Dios existe o saber algo acerca del carácter de Dios y las leyes morales. Esto puede verse a partir de lo que llamamos la «revelación general» de Dios en la naturaleza (según Romanos 1) y en la propia conciencia (según Romanos 2). Pero todos hemos eliminado este conocimiento natural o general de Dios. Más tarde, en Romanos 10, Pablo deja en claro que solamente podemos ser salvos si escuchamos las buenas noticias de Jesús, y que las buenas noticias vienen a través de la revelación especial de Dios que ahora hemos registrado en la Biblia.
Entonces, la Escritura es necesaria en un sentido primordial para que aprendamos el camino de la salvación, pero también es necesaria en un sentido secundario, porque regularmente necesitamos escuchar la Palabra de Dios para conocerlo mejor, crecer en él, amarle más, ser convencidos de nuestro pecado, y tener un corazón estremecido para alabarle. El Salmo 1:2 dice que bendito es el hombre cuyo deleite está en la ley del Señor, y en su ley medita de día y de noche.
[Aplicación rápida: meditar en las Escrituras significa llenar nuestras mentes con su significado y buscar en oración comprenderla. Aquí hay una manera fácil de meditar: toma un versículo y léelo varias veces, enfatizando una palabra diferente cada vez para comprender la contribución que una sola palabra hace a la oración. Ejemplo: Jehová es mi pastor, nada me faltará…].
1.2.6. Suficiencia de la Escritura
Finalmente, vemos que la Escritura es suficiente. La suficiencia de la Escritura significa que la Escritura contenía todas las palabras de Dios que Dios quería que su pueblo tuviera en cada etapa de la historia de la redención, y que ahora contiene todas las palabras de Dios que necesitamos para la salvación, para confiar plenamente en él y obedecerle perfectamente. Como Pablo escribe en 2 Timoteo 3:16-17: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir y instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». Esto significa que tienes todo lo que necesitas para obedecer a Dios en la Biblia. No necesitas una palabra, una señal especial en el cielo o una «puerta abierta» para saber qué hacer. Dios es todopoderoso y ciertamente puede hacer lo que quiera, pero no nos dice que esperemos tales cosas. Él nos dice que aprendamos la Biblia y apliquemos su sabiduría a las decisiones difíciles de la vida.
Por tanto, si estás luchando con la santidad, con la satisfacción, el matrimonio, el trabajo, la crianza de los hijos, o simplemente con conocer y creer en Dios… ¿Por qué no te sumerges diariamente en la Escritura? Ella es suficiente para todo lo que necesitamos para la vida y la piedad. Así que ábrela y léela. Alaba a Dios por su Palabra inspirada, infalible, clara, necesaria y suficiente.
La experiencia vs. la Escritura
Para concluir, a pesar de que la tradición y la razón son importantes, en la medida en que nos ayudan a comprender lo que enseña la Escritura, al final son a la vez servidores de la Palabra, y no jueces sobre ella o colegas. Se sabe que tanto la tradición como la razón se equivocan: la Escritura no.
Situar la tradición y la razón del hombre como el fundamento para determinar si algo es la Palabra de Dios o no es tan inútil como tratar de hacer brillar una linterna contra el sol. Coloca los pensamientos y los caminos del hombre sobre los de Dios y busca usurpar la autoridad que Dios ha establecido en su Palabra que es testificada e iluminada por el Espíritu Santo. Solo el Espíritu Santo puede finalmente convencernos de la correcta autoridad de la Palabra de Dios. El mismo Espíritu que habló por boca de los profetas también nos convence de la Palabra exaltada de Dios.
No podemos decir que la Biblia simplemente «contiene» la Palabra de Dios. Es decir, que debemos intentar discernir por nuestra razón y experimentar qué es esa palabra. No, como evangélicos, debemos insistir en que la Biblia, en su totalidad unida, es la Palabra de Dios.
«La [verdad] de la Escritura no es flexible. No es exclusiva de cada persona. No está determinada por la experiencia personal o la opinión personal». Nuestras experiencias solo son valiosas en la medida en que son bíblicas. Debemos evaluar nuestra experiencia por la verdad de la Escritura; no evaluar la verdad de la Escritura por nuestras experiencias.
APÉNDICE A
Posibles cotizaciones que agregar.
Como bien dijo uno de los primeros teólogos bautistas en América: «El estudio de la verdad religiosa debe emprenderse y procesarse desde un sentido del deber, y con miras a la mejora del corazón. Cuando se aprende, no debe colocarse en el estante, como objeto de especulación; debe depositarse en lo profundo del corazón, donde debe sentirse su poder santificador… Como seres religiosos, busquemos comprender las verdades de la religión. Como seres inmortales, esforcémonos por familiarizarnos con la doctrina de la que depende nuestra felicidad eterna. Y tengamos cuidado de no solo recibirla fríamente en nuestro entendimiento, sino que su poder renovador siempre esté presente en nuestros corazones» (Dagg, Manual of Theology).
Entonces, ¿por qué crees que la Palabra de Dios en forma escrita es un beneficio para nosotros hoy que vivimos entre la cruz y la segunda venida (Éxodo 34:27, Deuteronomio 31:9)? (1) FIABILIDAD: Conserva con precisión las palabras de Dios para las siguientes generaciones; 2) PERMANENCIA: Permite el estudio repetido y cuidadoso de las palabras de Dios; 3) ACCESIBILIDAD: Es accesible para más personas que la comunicación oral.
Artículo I, De las Escrituras, Declaración de Fe de Capitol Hill Baptist Church:
«Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados, y es un tesoro perfecto de instrucción celestial; que tiene a Dios como su autor, la salvación como su fin, y la verdad sin ninguna mezcla de error como su materia; que revela los principios por los cuales Dios nos juzgará y, por tanto, es, y permanecerá hasta el fin del mundo, el verdadero centro de la unión cristiana, y el estándar supremo por el cual todas las conductas humanas, credos y opiniones deben ser juzgados».
«Los apóstoles reclamaron una comisión autoritativa de Cristo para actuar como sus representantes en la fundación y construcción de las primeras iglesias. Se presentaron como embajadores de Cristo y su mensaje como la Palabra de Dios. Afirmaron haber recibido el Espíritu Santo de una manera única, para poder entender correctamente el misterio de la revelación de Dios en Cristo y proclamarlo en declaraciones normativas y autorizadas, ‘no en las palabras que la sabiduría del hombre enseña, sino la que el Espíritu Santo enseña’. Su autoridad les había sido dada por Cristo a través de su palabra de comisión y su don del Espíritu»[9].
La tarea de la teología sistemática es ser (1) integral, es decir, cubrir todas las enseñanzas estándares de la Escritura, (2) coherente, demostrar las interrelaciones de los diversos temas, (3) contextual, es decir, interpretar el barrido de la doctrina en términos de temas actuales, y (4) puntos de vista históricos y contemporáneos conversacionales e interesantes. Robert Reymond, New Systematic Theology of the Christian Faith, xxxiii.
El teólogo sistemático Robert Reymond resume estas verdades: «Un autógrafo inerrante e infalible es la única visión de la Escritura original que concuerda con la naturaleza del Dios del teísmo cristiano: un Dios santo, en quien no hay tinieblas y que no puede mentir, solo podría inspirar a hombres a escribir un relato perfecto de la revelación recibida de él».
Martyn Lloyd-Jones, en un discurso titulado «La Autoridad de la Escritura», opinó acerca de la posición subjetivista. Comentó que estos teólogos sugieren «que aquellos de nosotros que somos evangélicos conservadores somos ‘bibliotecarios’’ es decir, ponemos a la Escritura en el lugar del Señor. Su propia autoridad, nos dicen estos críticos, no es la Escritura, sino el Señor. Ahora bien, esto suena muy impresionante y muy imponente al principio, como si estuvieran declarando aquello por lo que estamos contendiendo. Suena como si fuera una posición altamente espiritual hasta que, nuevamente, comienzas a examinarla cuidadosamente. Las preguntas obvias para los que hacen tales declaraciones son estas: ‘¿Cómo conocen al Señor? ¿Qué saben acerca del Señor, aparte de la Escritura? ¿Dónde lo encuentran? ¿Cómo saben que lo que parecen haber experimentado con respecto a él no es producto de su propia imaginación, de un estado psicológico anormal o de algún poder oculto o espíritu maligno?’. Todo suena muy impresionante e imponente cuando dicen: ‘Voy directamente al Señor’. Pero debemos enfrentar a la cuestión vital sobre la base de nuestro conocimiento del Señor, nuestra certeza con respecto incluso a su autoridad, y cómo debemos entrar en posesión práctica de eso».
«Los dos Testamentos son los dos labios por los cuales Dios nos ha hablado». – Thomas Watson
Solo en el Pentateuco, las palabras «Jehová dijo» aparecen casi 800 veces, y las palabras, «Así dice el Señor» son un tema recurrente a lo largo de los profetas.
El Salmo 19:7-8 dice: «La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma [necesidad de la Escritura]. El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo [claridad de la Escritura]. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón [autoridad de la Escritura]».
Pregunta: ¿Cómo debemos entender los distintos textos en nuestras Biblias, como Juan 7:53-8:11 y Marcos 16:9-20? Respuesta: Estos textos se mencionan en la mayoría de las Biblias porque no forman parte de los primeros manuscritos más confiables. No son Escritura, pero son tradición, tradición muy antigua y posiblemente muy buena. Otras variantes más pequeñas, como Lucas 23:34, se incluyen en algunos de los mejores manuscritos y se omiten en otros.
Pregunta: ¿Cómo debemos entender las citas en la Escritura tomadas de la literatura no canónica, como el Libro de Enoc (Judas) o los autores griegos seculares (Pablo)? Respuesta: El que un escritor del canon cite una fuente secular, no significa que tome dicha fuente y la eleve a la par de la Escritura. También debemos sostener que un escritor del canon puede usar citas fuera de la Escritura, siempre y cuando no las cite inequívocamente como Escritura. Por ejemplo, en Judas 14, se cita el Libro de Enoc, probablemente porque era un escrito bien conocido entre su público y daba a entender que Dios juzgará a los impíos. A menudo usamos escrituras no canónicas para transmitir un punto verdaderamente bíblico a otros en nuestras propias conversaciones.
Pregunta: ¿Por qué algunas citas en el Nuevo Testamento del Antiguo Testamento son diferentes del texto del Antiguo Testamento? Respuesta: No debemos exigir que las citas de la Escritura sean verbales porque fueron escritas en otro idioma y solo necesitan ser lo suficientemente precisas en la traducción, sin tergiversar el texto.
Pregunta: Si la Escritura es clara, entonces ¿por qué tenemos diferentes interpretaciones de lo que significan varios pasajes? Respuesta: Si bien la Palabra de Dios es perfecta, las personas a quienes se la dio no lo son. La claridad de la Escritura no significa que todos los creyentes estén de acuerdo en cada enseñanza de la Palabra. En general, los cristianos evangélicos están de acuerdo en gran medida en los asuntos esenciales (por ejemplo, el evangelio) y difieren en lo no esencial (milenio).
Para la sección del Nuevo Testamento:
«Jesús nombró y capacitó directamente a los apóstoles como los maestros autorizados del Nuevo Pacto, y fueron reconocidos como tales por la iglesia» (J. Wenham, Christ and the Bible).
Para la sección de peligros:
«La teología sistemática es esencial. La teología bíblica… es profundamente enriquecedora. Pero no son la forma en que Dios escribió la Biblia, y para dejarlas gobernar el sermón, en lugar del texto de la Escritura tal como está escrito, se debe terminar hablando de la Biblia en lugar de dejar que la Biblia hable. Una es las palabras de los hombres; la otra la Palabra de Dios». (D. Jackman, What’s So Special about Preaching en The Rutherford Journal of Church and Ministry, otoño de 2006).
«Además de la evidencia textual derivada de los manuscritos griegos del Nuevo Testamento, el estudiante del Nuevo Testamento tiene disponibles las numerosas citas bíblicas incluidas en los comentarios, sermones y otros tratados escritos por los primeros padres de la Iglesia. De hecho, estas citas son tan extensas que si todas las otras fuentes para nuestro conocimiento del texto del Nuevo Testamento fueran destruidas, serían suficientes por sí solas para la reconstrucción de prácticamente todo el Nuevo Testamento» (Bruce Metzger, The Text of the New Testament).
APÉNDICE B
El canon de la Escritura
Los siguientes son principios útiles que se usan para determinar si un libro se considera Escritura o no. «Los motivos para la canonicidad se encuentran en una interacción de factores subjetivos y objetivos sobre-gobernados por la Divina Providencia»[10].
Es autoritativo y proviene de Dios.
Fue escrito por un hombre de Dios (por ejemplo, una autoría o aprobación profética o apostólica).
Tuvo una aprobación continua y generalizada entre los cristianos.
Los siguientes libros comprendieron la investigación del Apéndice B:
[1] Roger Beckwith, The Old Testament Canon of the New Testament Church and its Background in Early Judaism (Eugene, OR: Wipf & Stock, 1985), 435. En el siglo II a. C., si no antes, los títulos y el orden de los libros básicamente se estandarizó. Si bien el rabino ocasional puede haber expresado dudas acerca de un par de libros, estas disputas fueron inusuales y de escala y significado limitados.
[2] Además, cuando Jesús en Mateo 23:35 menciona la sangre de Abel a Zacarías, parece estar identificando todo el canon del Antiguo Testamento. A pesar de que Zacarías no es el último en morir cronológicamente en el Antiguo Testamento, él es el último en morir en el orden hebreo de sus libros, que difiere de los nuestros. Así que Jesús está resaltando los sujetalibros, si se quiere, Abel (Génesis 4) a Zacarías (2 Crónicas 24), y todo lo demás.
[3] Vale la pena señalar que ninguno de los libros en los libros apócrifos figura entre los 39 libros del Antiguo Testamento, y con una excepción, el Nuevo Testamento no cita ninguno de ellos. La excepción es el libro de Judas, que alude a un par de estos libros, no los trata como Escritura sino como ejemplos útiles con los que la audiencia de Judas al parecer estaba familiarizada.
[4] Jesús enseñó a sus seguidores a esperar esto cuando les dijo en Juan 14:26: «el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho». Así es como se escribieron los evangelios: el Espíritu Santo inspiró a los seguidores de Jesús y a aquellos que los conocieron íntimamente a escribir lo que Jesús había enseñado. Él inspiró a otros apóstoles a escribir cartas autorizadas acerca de Jesús que se convirtieron en el resto de los libros de nuestro Nuevo Testamento.
[5] Greg Gilbert, Why Trust the Bible? (Wheaton: Crossway, 2015).
[6] Ibid., 74.
[7] Ahora bien, ¿Pedro solo estaba hablando del Antiguo Testamento? Más adelante en la misma carta, él indica que entiende que las cartas de Pablo también son bíblicas y, por tanto, también divinamente inspiradas. 2 Pedro 3:15-16: «como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición».
[8] El catolicismo romano rechaza esta doctrina. Solo la Iglesia (por medio de la cual se entiende los obispos y finalmente el Papa) puede interpretar correctamente la Escritura, razón por la cual prohibieron toda traducción de sus biblias latinas a un lenguaje común durante siglos. Pero fue el reconocimiento de la perspicuidad de la Escritura lo que llevó a Wycliff, Tyndale y Lutero a trabajar en traducciones de la Biblia en inglés y alemán porque creían que todos podían conocer las verdades de la Escritura.
[9] Ibid.
[10] J. Wenham, Christ and the Bible.
[11] J. Wenham, Christ and the Bible.
https://es.9marks.org/clases-esenciales-teologia-sistematica/
Soldados de Jesucristo

¿Son los cristianos justos o injustos?
John Piper Responde
Episodio 37

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.
Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.
El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.
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El Blog de Ligonier
¿Qué significa expiación y propiciación?
R.C. Sproul
Cuando hablamos del aspecto vicario de la redención, dos palabras técnicas aparecen una y otra vez: expiación y propiciación. Estas palabras despiertan todo tipo de argumentos acerca de cuál se debe utilizar para traducir una palabra griega en particular, y algunas versiones de la Biblia utilizan una de estas palabras, y otras versiones utilizaran la otra. A menudo se me pide explicar la diferencia entre propiciación y expiación. La dificultad es que a pesar de que estas palabras están en la Biblia, no las utilizamos como parte de nuestro vocabulario diario, y por eso no estamos seguros exactamente de lo que comunican en la Escritura. Nos faltan puntos de referencia en relación a estas palabras.
Pensemos en lo que significan estas palabras, entonces, comenzando con la palabra expiación. El prefijo ex significa “fuera de” o “de”, por lo que la expiación tiene que ver con eliminar algo o quitar algo. En términos bíblicos, tiene que ver con quitar la culpa mediante el pago de una sanción, o mediante la ofrenda de un sacrificio. En contraste, la propiciación tiene que ver con el objeto de la expiación. El prefijo pro significa “por”, así que la propiciación provoca un cambio en la actitud de Dios, para que Él pase de estar en enemistad con nosotros a estar por nosotros. A través del proceso de la propiciación somos restaurados a la comunión y al favor delante de Él.
En conjunto, la expiación y la propiciación constituyen un acto de aplacamiento.
En cierto sentido, la propiciación tiene que ver con el apaciguar a Dios. Sabemos cómo la palabra apaciguamiento funciona en conflictos militares y políticos. Pensamos en la llamada “política de apaciguamiento”, que es esa filosofía usada cuando se tiene a un estrepitoso conquistador del mundo suelto y haciendo sonar la espada; en lugar de arriesgar que se enoje, le das (como en la Segunda Guerra Mundial) los Sudetes de Checoslovaquia o alguna porción de territorio. Intentas mitigar su ira al darle algo que lo va a satisfacer para que no entre a tu país y te acribille. Eso es una manifestación impía de apaciguamiento. Pero si tú estás enojado y eres atacado, y yo satisfago tu ira o te apaciguo, entonces soy restaurado a tu favor y el problema es eliminado.
La misma palabra griega se traduce usando las palabras expiación y propiciación de cuando en cuando. Pero hay una ligera diferencia en los términos. La expiación es el acto que resulta en el cambio de la disposición de Dios para con nosotros. Es lo que Cristo hizo en la cruz, y el resultado del trabajo de expiación de Cristo es la propiciación: la ira de Dios es removida. La distinción es la misma que existe entre el rescate que se paga y la actitud de la persona que recibe el rescate.
En conjunto, la expiación y la propiciación constituyen un acto de aplacamiento. Cristo hizo su obra en la cruz para aplacar la ira de Dios. Esta idea de aplacar la ira de Dios ha hecho poco para aplacar la ira de los teólogos modernos. De hecho, se vuelven iracundos sobre cualquier la idea de aplacar la ira de Dios. Creen que está por debajo de la dignidad de Dios que tenga que ser aplacado, o que debamos hacer algo para calmarle o apaciguarle. Tenemos que ser muy cuidadosos en la manera de como entendemos la ira de Dios, pero quisiera recordarles que el concepto de aplacar la ira de Dios tiene que ver aquí no con un punto periférico o tangencial de la teología, sino con la esencia de la salvación.
Permítanme hacer una pregunta muy básica: ¿qué significa el término salvación? Tratar de explicarlo rápidamente le puede dar un dolor de cabeza, debido a que la palabra salvación se utiliza de casi setenta diferentes maneras en la Biblia. Si alguien es rescatado de una derrota segura en la batalla, él experimenta salvación. Si alguien sobrevive una enfermedad que amenaza su vida, esa persona experimenta salvación. Si unas plantas reverdecen después de estar marchitas, son salvas. Ese es lenguaje bíblico, y realmente no es diferente a nuestra propia lengua. Un boxeador es salvado por la campana, lo que significa que se salvó de perder la pelea por knockout, no que fue transportado al reino eterno de Dios. En resumen, experimentar liberación de un peligro claro y presente se puede decir que es una forma de salvación.
Cuando hablamos de la salvación en la Biblia, debemos tener cuidado de afirmar de qué somos salvos. El apóstol Pablo hace exactamente eso por nosotros en 1 Tesalonicenses 1:10, donde dice que Jesús “nos libra de la ira venidera”. En última instancia, Jesús murió para salvarnos de la ira de Dios. Simplemente no podemos entender la enseñanza y la predicación de Jesús de Nazaret aparte de esto, porque Él constantemente advirtió a la gente que todo el mundo algún día pasaría a estar bajo el juicio divino. Estas son algunas de sus advertencias sobre el juicio: “Pero Yo les digo que todo aquél que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte” (Mat. 5:22); “Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio” (Mat. 12:36); y “Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás; y miren, algo más grande que Jonás está aquí” (Mat. 12:41). La teología de Jesús era una teología de crisis. La palabra griega crisis significa “juicio”. Y la crisis de la que Jesús predicó era la crisis de un juicio inminente al mundo, en el cual Dios derramará su ira contra los no redimidos, los impíos, y los impenitentes. La única manera de escapar ese derramamiento de ira es ser cubierto a través de la expiación de Cristo.
Por lo tanto, el logro supremo de Cristo en la cruz es que Él aplacó la ira de Dios, la cual nos destruiría de no haber sido cubiertos por el sacrificio de Cristo. Así que si alguien argumenta en contra del aplacamiento, o de la idea de que Cristo satisface la ira de Dios, debes estar alerta, porque el evangelio está en juego. Se trata de la esencia de la salvación — que como personas que estamos cubiertas por la expiación, somos redimidos del supremo peligro al que se expone cualquier persona. Es algo terrible caer en las manos de un Dios santo que está airado. Pero no hay ira para aquellos cuyos pecados han sido pagados. De eso es lo que se trata la salvación.
