
Serie: Introducción a la Teología Sistemática
Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

¿Sabe usted que en este momento se está preparando una grandiosa boda en el cielo? (Apocalipsis 19:7-9). Son las “bodas del Cordero”. ¿Quién es ese Cordero? La Biblia lo menciona desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El Cordero es Jesucristo, el Hijo de Dios. Juan el Bautista designa claramente a Jesús como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
¿Quién es la futura esposa? ¡Oh, sus orígenes no son gloriosos! Está formada por hombres y mujeres imperfectos, cuyos pecados fueron lavados por la sangre del Cordero (Apocalipsis 1:5). Ellos recibieron su gracia por la fe en él, fueron purificados y perdonados eternamente.
Desde entonces, un vínculo vital los une a quien los salvó, y también los unos a los otros. Juntos forman “la desposada, la esposa del Cordero” (Apocalipsis 21:9), la que Cristo amó y por quien se entregó.
¡Es extraordinario! Un lugar de honor, junto al Hijo de Dios, está reservado en el cielo para esos pecadores perdonados. Jesús dijo a su Padre: “La gloria que me diste, yo les he dado” (Juan 17:22).
Cuando en su gloria el Señor aparezca a los ojos de todo el mundo, estos creyentes tendrán el privilegio incomparable de acompañarlo. Unidos formarán su Esposa, quien estará ataviada de la gloria de su divino Esposo.
Cristianos, siempre tengamos presente en nuestro espíritu esta gloria a la cual Dios nos llama (1 Tesalonicenses 2:12). Este pensamiento hará brillar nuestro testimonio para Cristo.
Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión
4/12 – La Trampa De Juzgar Por Las Apariencias
Santiago 2:1–13
R. Porter
La Biblia habla con una voz fuerte y clara en cuanto a los ricos y su riqueza. Muchos hoy en día utilizan la Biblia para darles duro a quienes tienen más riqueza que ellos. ¿Cuál es la actitud de Dios en cuanto a las riquezas materiales?
Santiago 2:1–13 presenta un aspecto importante de la enseñanza bíblica en cuanto a los ricos. Muchos lo han tomado, sin estudiar con cuidado su mensaje, y lo han mal interpretado. Lea el pasaje y busque la idea principal que se presenta en él. ¿Cuál es el problema específico en cuanto al dinero que el autor discute?
Observe que Jacobo no está atacando ni a los ricos, ni a sus riquezas en sí. Lo que él critica es el punto de vista del mundo en cuanto a los ricos.
Según el autor, ellos, por causa de su sufrimiento, han pecado contra sus hermanos. Han favorecido a quienes tienen riquezas para que ellos les ayuden. Los hermanos están pasando por alto a los verdaderamente ricos, para exaltar al que en verdad es pobre, en cuanto a lo que realmente vale la pena. Santiago les advierte del peligro de poner el énfasis en las riquezas materiales.
Cuando nosotros leemos este pasaje, muchas veces caemos en la misma trampa. Ponemos todo el énfasis en las riquezas, en vez de poner el énfasis en el punto de vista del mundo en cuanto a las riquezas.
¡Pensemos!
¿Cuál es el punto de vista de Dios en cuanto a las riquezas?
Estudie los siguientes pasajes que hablan de las riquezas y haga una lista de los principios que Dios enseña en cuanto al dinero y las riquezas.
1 Timoteo 6:6–12
1 Timoteo 6:17–19
Hebreos 13:5
Mateo 6:19–21
Lucas 18:25–27
En el primer capítulo de Santiago, se ha presentado el tema del libro: en medio de la aflicción, debemos manifestar una fe viva que produce fruto. Se han señalado dos principios básicos de mayor importancia:
1) Una fe viva soporta la tribulación 1:2–12
2) Una fe viva vence la tentación 1:13–27
A partir del capítulo 2, el autor aplica estos dos principios generales a los problemas específicos que ellos tienen por causa de la aflicción en la cual viven. Ellos están sufriendo una persecución severa. Han sido expulsados de la sinagoga. Algunos han sido separados de sus propias familias, por causa de Cristo. Muchos han perdido sus trabajos y quienes han tenido sus propios negocios han perdido muchos clientes.
Frente a tanta persecución, los hermanos empezaron a buscar una salida. Cometieron ofensas el uno contra el otro. Hacían acepción de personas con la esperanza de conseguir algún beneficio personal. No se interesaban en ayudar a los demás. Había contenciones y pleitos entre ellos. Hacían planes con el fin de mejorar su situación futura. En fin, no vivían conforme a las normas que Dios había establecido, especialmente en sus relaciones el uno con el otro.
Por lo tanto, Jacobo les escribe para llamarles a un estilo de vida que refleje la fe en Dios que dicen tener. Les llama a una fe viva que se manifiesta al sobrellevar la persecución y vencer la tentación.
Después de presentar las consideraciones teológicas básicas acerca de su sufrimiento y sus intentos para defenderse, Jacobo se dirige a los problemas específicos que se han desarrollado por causa de su sufrimiento (2:1–5:6).
El primer problema es el del trato preferencial para los ricos. Una fe viva no concuerda con la acepción de personas que favorece a los ricos (2:1–13).
LA FE VIVA NO HACE ACEPCION DE PERSONAS 2:1–13
La exhortación 2:1
En un resumen que plantea el problema, les advierte que no caigan en la trampa de la parcialidad.
El problema 2:2–4
Para ayudarles a comprender las implicaciones de lo que hacen, les presenta un ejemplo para demostrar lo que podría pasar. Se siente que es más que una teoría. Parece que ha sucedido así en algunas ocasiones.
La explicación 2:5–11
1. La elección de los pobres 2:5
En el programa de Dios en el mundo, la norma ha sido que Dios elige a quienes son pobres, conforme a las normas del mundo, y los ha hecho ricos en fe y herederos de un reino de abundancia. El mundo siempre los ve como “pobres” a pesar de su riqueza espiritual.
Ellos son ricos en la fe: son herederos del reino; y, aman a Dios. Tienen la verdadera riqueza. Sin embargo, a estos verdaderamente ricos, sus mismos hermanos en Cristo los desprecian y rechazan, a favor de los que temporal y materialmente son ricos.
2. El maltrato por los ricos 2:6–7
Se presenta como un contraste la actitud de los hijos de Dios que prefieren dar honor a los ricos a expensas de los pobres. Ellos han dado vuelta a todo. Honran a quienes les oprimen, y rechazan a los que Dios ha elegido.
El punto de vista de Dios en cuanto a los ricos de este mundo es muy diferente al de ellos. El no les critica tan sólo por ser ricos. Sin embargo, es un hecho que son los que el mundo considera ricos que se han acostumbrado a atacar a los hijos de Dios. Ellos siguen un sistema que contradice al plan de Dios para su pueblo. Son pobres en cuanto a lo que verdaderamente vale la pena en la vida.
¿Quién es un rico? Esta pregunta es difícil de contestar. La riqueza es relativa. Se acostumbra creer que un rico es “quien tenga más que yo”. La realidad es que cada hombre rico conoce a otros más ricos que ellos; cada pobre conoce a otros todavía más pobres.
Así que, Santiago no está atacando la posesión de cierta cantidad de dinero. Está atacando la filosofía del mundo que da prioridad a la posesión de dinero y bienes por encima de otros valores.
Los hermanos han aceptado esta filosofía. Ellos dan primer lugar al que no lo merece, al rico transgresor. Este concepto equivocado tiene que corregirse.
¡Pensemos!
¿Hasta qué punto se encuentra esta actitud en la iglesia hoy? ¿Cómo evaluamos las riquezas hoy? Consideremos algunas preguntas importantes:
* ¿Para qué estoy viviendo? ¿Cuál es la prioridad más importante en mi vida? ¿A qué búsqueda dedico mi tiempo?
* ¿Queremos ganar más dinero? ¿Para que fin queremos ganar más? ¿Cómo usaremos lo que conseguimos?
* ¿Cuánta diferencia habrá entre mi actitud en cuanto al dinero y las posesiones, y la de mis vecinos inconversos?
* ¿En que forma debe transformarse mi actitud para que se conforme a la actitud de Dios? Romanos 12:1–2
3. La enseñanza de la ley 2:8–11
El problema mayor es que ellos están buscando una manera para sacar provecho personal, en vez de ayudar a los demás. Ellos saben que los ricos son quienes les han maltratado pero piensan cambiar esa situación.
Ellos creen que si honran a los ricos, los ricos les tratarán mejor. Cuando ellos buscan tales beneficios personales, no manifiestan amor hacia su prójimo. Por eso, ellos son transgresores de la ley y están bajo su condenación.
Jacobo hace referencia a “la ley real” de Dios para indicarles qué deben hacer. Compare su idea aquí con la de Cristo en Mateo 22:36–40. Según estos versículos, ¿cuáles deben ser las prioridades mayores en la vida de un hijo de Dios?
Santiago 2:5 indica la importancia del amor hacia Dios; 2:8 pone el énfasis en el amor para con el prójimo. Estas dos leyes todavía son las más importantes. Sin embargo, estos hermanos no aman a su prójimo como a sí mismos.
Al hacer acepción de personas, ellos buscan su propio bien. Por eso, no cumplen con la ley que dice que deben amar a su prójimo como a sí mismos
Con Dios no hay “pecados pequeños” y “pecados grandes”. Al no cumplir la ley, se consideran todos transgresores. Por eso, estos hermanos que manifiestan su falta de amor para los demás al hacer acepción de personas, se condenan como transgresores de la ley. Su falta de amor es una ofensa seria frente a Dios (2:9)
Conclusión 2:12–13
Jacobo les exhorta a cambiar su actitud y su conducta. Para evitar la condenación con los transgresores de la ley, ellos deben buscar primero el bien del prójimo.
Esta actitud terminará de una vez su parcialidad hacia a los ricos. Cuando ellos empiecen a manifestar misericordia de esta manera, entonces ellos recibirán misericordia y se escaparán de la condenación.
Santiago no se está haciendo legalista en cuanto a la aplicación de la ley. El se basa en el espíritu de la ley que da primer lugar en nuestra vida a lo verdaderamente importante, primero a Dios y después al prójimo.
Para no caer condenado bajo los principios fundamentales de la ley que Dios ha establecido, ellos deben manifestar amor al otro, dejando de mostrar ese favoritismo para los ricos. Así cuando ellos muestran misericordia a los otros necesitados, ellos también recibirán misericordia.
Si estos hermanos tienen fe verdadera en Dios, la fe viva debe manifestarse en su vida diaria. El autor indica que una manera de mostrar la realidad de su fe en Dios se encuentra en su actitud hacia el dinero y quienes lo poseen. Deben interesarse más en su prójimo, y dedicarse a buscar el bien de los demás, tanto como lo buscan para ellos mismos.
Implicaciones Personales Para Nosotros Hoy
La implicación más obvia para nosotros hoy es que no debemos hacer acepción de personas tampoco. Todavía hay una tendencia a dar preferencia a las personas importantes.
Al llegar alguna persona que se considera “un éxito” conforme a la manera del mundo de evaluar, se le recibe con entusiasmo. Pero muchas veces al llegar un hermano nuevo del campo o del mismo pueblo, no se considera de mayor importancia.
¿Qué nos motiva a tal preferencia de personas? ¿Será que nosotros también, tal como aquellos hermanos, pensamos sacar algun beneficio personal?
Las iglesias a veces se hacen competencia para ver cuánta gente importante pueden atraer. Se da crédito especial para los políticos, negociantes y líderes reconocidos que lleguen.
Se nos ha olvidado el concepto de Pablo en 1 Corintios 1:26–31. ¿Cuáles son las implicaciones de este pasaje frente a esta actitud?
¿Cómo debe ser nuestro trato para quienes nos visiten? ¿En cuáles otras maneras manifestamos acepción de personas en la iglesia? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta actitud?
Otra manifestación de la presencia en la iglesia de la actitud del mundo en cuanto a los bienes es la cantidad de hogares cristianos dañados por la búsqueda de más dinero. Muchos hombres se venden para conseguir más para sí mismos. Se involucran de todo corazón en la lucha para tener más.
Muchos pastores u obreros han dejado la obra por causa del deseo de obtener más. Debemos ser responsables para suplir las necesidades de nuestras familias, pero muchas veces se motiva más por la misma actitud del mundo que busca más ganancia para sí mismo.
Una tercera manifestación de la presencia de la actitud del mundo es el esfuerzo para impresionar a otros con lo que tenemos. Muchos cristianos se han metido en deudas exageradas porque quieren tener tanto o más que lo que otros tienen. La tendencia se observa en una cantidad de hogares pobres que tienen que poseer un televisor, hasta a colores muchas veces.
En fin, se puede notar este problema en cualquier actitud que manifieste la filosofía del mundo. Esta filosofía dice que lo que tengo determina mi valor. Esta actitud se encuentra entre la gente de todo nivel social.
Debemos evaluar nuestras actitudes y conducta. Cualquier intento de conseguir más para mí contradice el principio del amor para el prójimo. Debemos dedicarnos a buscar en primer lugar el bien del otro.
¡Pensemos!
Este estudio abre nuestros ojos a varias actitudes equivocadas en cuanto al dinero. Se han observado a lo menos cuatro actitudes falsas que se encuentran muchas veces, aún en la iglesia. Evaluemos nuestras actitudes. ¿Cómo actuamos nosotros en cuanto a estas actitudes?
1. ¿Doy trato preferencial a “la gente importante” que conozco? ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué debemos hacer?
2. ¿Habré dado demasiada importancia a la búsqueda de dinero o posesiones, a expensas de mi familia? ¿Cuál es la prioridad mayor en mi vida?
3. ¿Trato de impresionar a otros por las cosas que tengo?
4. ¿Qué base uso para evaluar a la gente? ¿Decido su valor a base de lo que tienen, o a base de lo que son?
5. Al acercarme a otras personas, ¿lo hago para conseguir algún beneficio para mí. o poque tengo algo que ofrecerle al otro?
Consideremos nuestras actitudes hacia otros. ¿Seguimos la ley real de amor? ¿Buscamos el bien de los demás? O, ¿Buscamos algún beneficio personal?
Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 27–34). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
BITE

Serie: Biografías
GEORGE MÜLLER: Una vida de ORACIÓN y FE
George Müller nació en Prusia en 1805. Su madre murió cuando tenía 14 años y a los 16 fue encarcelado por robar.
Cuando tenía 20 años, fue invitado a un estudio bíblico, ese día se convirtió y abandonó su vida pecaminosa. Se obsesionó con ser misionero lo que lo llevó a Inglaterra. Allí empezó a ser pastor
y a interesarse por la enseñanza, las misiones y la evangelización, pero especialmente por los niños sin hogar.
En 1836, junto a su esposa, estableció en su propia casa un albergue para 30 niñas. La obra creció y fue necesario construir un edificio con capacidad para 300 niños. 21 años después, cerca de 2.000 niños estaban hospedados en 5 diferentes hogares.
Müller confiaba ciegamente en Dios, Muchas veces, careciendo de alimentos que dar a los niños, recibía horas antes donaciones anónimas. En aquellos hogares, los niños recibían educación, alimentación, vestido y la fe en Cristo.
Müller nunca sacó un préstamo ni se endeudó, nunca recibió un salario en sus 68 años de su ministerio. Predicó al menos 10.000 veces, 3 veces a la semana a un promedio de 3 millones de personas.
FUENTES
George Müller: Fe humilde en acción: http://bit.ly/2mERNqy
George Mueller’s Strategy for Showing God: http://bit.ly/2olgkRR
George Müller: http://bit.ly/2nzcZhD
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CRÉDITOS
Conductor: Nicolás Osorio.
Guión: Lucas Abadía.
Edición del guión: María Alejandra Carrillo.
Producción: Pilar Prieto, Nicolás Díaz, Óscar Pérez y Giovanny Gómez.
Edición del video: Fernando Ordóñez.
Apoyo gráfico: Nayibe Gómez.
Música: Envato Elements.
El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento
13/42 – Lee la Biblia: 2da de Samuel
Antiguo Testamento
Lanzaremos un nuevo video de Lee la Biblia para cada libro de la Biblia en coordinación con nuestro plan de lectura. Si no has leído la Biblia entera anteriormente, o si lo has intentado y te has rendido, te animamos a leer con nosotros. #BibleProject #VideosDeLaBiblia #Introducción Lee la Biblia
En el Proyecto Biblia, hacemos videos animados que exploran los libros y temas de la Biblia. Aquí puedes encontrar todos nuestros videos y recursos por libro, tema o serie de forma gratuita.

Serie: Introducción a la Teología Sistemática
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Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.
Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

Se dice que nuestras palabras nos comprometen. De allí la necesidad de prestar atención a lo que decimos, para no ser acusados de mentir o de no cumplir la palabra. Dios no comete ningún error. Lo que él dice corresponde exactamente a su pensamiento y a lo que debe ser dicho. Dios declara que el pecador que se vuelve a él, arrepintiéndose de sus pecados, es perfectamente perdonado y posee la vida eterna. Así habla él en su soberanía, porque nos ama y dio a Jesús en sacrificio para expiar todos nuestros pecados. ¿No deberíamos tomar la palabra de Dios en serio y creer lo que dice? En la Biblia Dios también declara que el que no cree en él, quien no le toma la palabra, lo hace mentiroso (1 Juan 5:10).
Dios no espera de usted cosas extraordinarias, sino simplemente que acepte el plan de reconciliación que le propone. Él se hizo cargo de todo, y ofrece su gracia, su paz, sin exigir más que una cosa: debe aceptar que Dios responde a las profundas necesidades de su alma. Él puede transformarlo completamente, colmarlo y llevarlo a hacer el bien.
Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión
3/12 – Los Resultados Prácticos De La Fe Viva
Santiago 1.19–27
R. Porter
¿Cómo debemos vivir en medio de aflicción y pruebas? Santiago 1:1–12 indicó que tenemos que comprender el propósito de Dios para perfeccionarnos y alabarle. El sabe lo que está haciendo. El siempre busca nuestro bien.
Sin embargo, al ver al pueblo de Dios en el sufrimiento, nos preguntamos: “¿Cómo respondieron ellos frente a su aflicción?” Ellos empezaron a autocompadecerse, así como nosotros acostumbramos hacer muchas veces. Siendo humanos con una orientación terrenal, no siempre vemos desde el punto de vista de Dios lo que El hace en nuestra vida.
Israel respondió así en el desierto. Al sufrir, ellos empezaron a murmurar. Los cristianos del primer siglo, en medio de su aflicción, también sintieron esta tensión. Nosotros, tal como ellos, muchas veces, cuando las cosas no salen conforme a nuestro plan, empezamos a quejarnos. Nos enojamos y nos justificamos.
Jacobo ha presentado en su capítulo 1 dos principios fundamentales que forman la base del libro:
UNA FE VIVA SOPORTA LA TRIBULACION 1:2–12
UNA FE VIVA VENCE LA TENTACION 1:13–27
Cuando uno empieza a sufrir, piensa en sí mismo y en sus problemas. Se le olvida el amor de Dios, Su plan y Su protección. Se le olvidan los demás que sufren lo mismo. Uno empieza a defenderse y se deja de buscar el bien del hermano.
Jacobo se dirige a estas actitudes en 1:13–27. Ya se han señalado tres principios básicos que él les enseña en cuanto a esta tentación:
LA FUENTE DE NUESTRA TENTACION NO ES DIOS 1:13
LA FUENTE DE NUESTRA TENTACION ES NUESTRO PROPIO DESEO MALO 1:14–15
TODO LO QUE DIOS MANDA ES PARA NUESTRO BIEN 1:16–18
Los destinatarios de la epístola tienen que aprender a confiar en Dios, aun en medio de estas circunstancias difíciles. Deben darse cuenta de que Dios da todo lo necesario para enfrentar las pruebas (1:17–18). Tendrán que confiar en El para salir del problema triunfantes.
UNA FE VIVA PRODUCE RESULTADOS PRáCTICOS FRENTE A LA AFLICCIÓN 1:19–27
Después de discutir los resultados negativos que se han manifestado frente al sufrimiento, Jacobo contesta la pregunta principal: “¿Cómo deben responder en medio de la aflicción?” “¿Qué deben hacer?”
Cuando ellos confíen en Dios y se den cuenta del buen propósito de Dios para su vida, la fe viva producirá resultados prácticos en su vida diaria (1:19–27).
EL OÍDO ATENTO 1:19–20
El oído es una parte de nuestro cuerpo sumamente delicada. Su función es importante y se le puede hacer daño fácilmente. Por eso, Dios lo ha protegido muy bien. En la Palabra de Dios también se le da un lugar de gran importancia. Se repite con frecuencia la exhortación a oír lo que Dios nos dice: “El que tiene oidos para oír, oiga”.
Santiago también, al hablar con los que sufren, subraya la importancia de oír en medio del sufrimiento. Quienes confian en Dios estarán dispuestos a escuchar y a ser enseñados, tanto por la Palabra de Dios, como por otras personas. Hablarán menos, sin tanta discusión y queja. También serán lentos para enojarse, reconociendo que el enojo no produce la justicia (1:19–20).
¡Pensemos!
Santiago menciona tres áreas de la vida donde una persona afligida frecuentemente pierde el control de si mismo. ¿Cuántas veces hemos fallado en una de estas áreas cuando hemos estado bajo presión al sufrir alguna aflicción? Identifique una o dos ocasiones en su propia vida cuando ha caído en una de estas tres áreas al subirse la presión:
Pronto Para Oír
Tardo Para Hablar 1:19–20
Tardo Para Airarse
LA PRÁCTICA CONFORMADA 1:21–25
¡Pensemos!
Aun con toda la importancia que se le da al oído, hay que hacer más que sólo oír la Palabra de Dios. Observe los siguientes pasajes. ¿Qué más se le pide al que oye la Palabra? ¿por qué se le pide?
Mateo 7:24–27
Romanos 2:13
Santiago 1:22–25
Jacobo menciona tres pasos que quien oiga la Palabra de Dios debe tomar. No es suficiente sólo oírla:
Antes de oírla -Desechar el pecado 1:21a
Mientras la oye -Recibirla con humildad 1:21b
Después de oírla -Ponerla en práctica 1:22–25
Su fe viva les motivará a recibir con humildad la enseñanza de la Palabra de Dios y a eliminar toda clase de mal e impureza (1:21).
Su fe viva les hará no tán sólo oidores de la Palabra de Dios, sino también hacedores de ella, especialemente en relación con la aflicción que sufren (1:22–25). Se examinarán con cuidado en el espejo que la Palabra de Dios provee y harán los cambios que la inspección indica que convienen para corregir las debilidades.
Frecuentemente se observan tres reacciones a la enseñanza bíblica. La primera reacción es la de la levadura. En este caso, el oyente la recibe, permanece sentada, la absorbe y fermenta. Se arruina porque no se usa.
La segunda reacción común a la enseñanza de la Biblia es la del comedor. Cada uno elige lo que le guste. Lo que no se quiere, no se toma.
La tercera reacción común es la del basket-ball. Cada uno tira la pelota al otro. Nadie se queda con la enseñanza como la verdad para ellos mismos.
En contraste con estas tres reaciones comunes, Santiago presenta el ejemplo del espejo. No se debe mirar y dejar. Existe para que uno se vea con cuidado y que tome la acción indicada para corregir las faltas que se le señalen. Así debemos aplicar la Palabra de Dios a nuestras vidas. Debemos examinarnos con cuidado a la luz de lo que ella nos revele y hacer los cambios indicados.
LOS FRUTOS DE UNA RELIGIÓN PURA 1:26–27
Además, la fe viva producirá la práctica diaria de la religión pura y sin mancha (1:26–27).
El autor presenta tres manifestaciones de una buena moral que ellos deben asumir:
Controlarán su lengua.
Se preocuparán más por los problemas de otros que por los de ellos mismos.
Se separarán del estilo de vida que caracteriza al mundo.
Al poner en práctica estas enseñanzas, vencerán las tentaciones que han estado imperando en sus vidas en medio del sufrimiento.
¡Pensemos!
El pasaje que estudiamos presenta una serie de exhortaciones que debemos poner en práctica. Afectan todas las áreas de nuestra vida, pero representan debilidades que frecuentemente se observan en medio del sufrimiento. Evaluemos nuestra vida para que Dios haga una obra frente a Su “espejo”. ¿Cómo soy cuando sube la presión?
1. ¿Estaré dispuesto a ser enseñado por la Palabra de Dios? ¿Por otros hermanos?
2. ¿Seré lento para hablar? ¿Sin responder? ¿Sin disculpas? ¿Sin quejas?
3. ¿Seré lento para airarme?
4. ¿Recibo con humildad la Palabra de Dios, quitando cualquier pecado que podría servir como obstáculo a su obra en mi vida?
5. ¿Pongo en práctica la verdad de la Biblia que ya entiendo, para que Dios me enseñe más?
6. ¿Controlo mi lengua para no criticar a otros?
7. ¿Tendré más interés en otros y sus problemas que en mí mismo?
8. ¿Me he apartado de toda clase de mal?
Jacobo señala que nadie puede cumplir todo lo que este pasaje enseña. Quien lo pudiera hacer sería perfecto. Sin embargo es precisamente por eso que Dios nos ha provisto el espejo. El quiere que nos veamos a la luz del espejo y que tomemos los pasos indicados para corregir los defectos.
Lo demás del libro presentará algunas áreas específicas en la vida de los hermanos en aflicción del primer siglo, donde ellos necesitan cambios. Nosotros debemos aplicar esta lección de la misma manera. Evalúe su propia vida a la luz de las preguntas anteriores. ¿Dónde quiere Dios que usted cambie? Tome nota de lo que ha visto en el espejo. Pídale a Dios hoy y durante esta semana que El empiece a hacer el cambio indicado en su vida
Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 21–26). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática
Clase 1/26
Introducción a la teología sistemática y doctrina de la Palabra
1. Introducción a la teología sistemática
1.1. ¿Qué es la teología sistemática?
Nuestra palabra «teología» proviene de dos palabras griegas, theos, que significa «Dios», y logos, que significa «palabra» o «mensaje». Cuando hablamos de teología sistemática nos referimos a la disposición metódica del estudio de Dios en divisiones lógicas y tópicas.
Por ejemplo, ¿qué dice la Biblia acerca de la creación? La práctica de la teología sistemática tiene como fin reunir todos los textos que aborden el tema de la creación, interpretarlos dentro de la gran historia de la Escritura, y luego resumirlos de una manera fiel y coherente. Si te diriges al reverso de tu folleto, verás el bosquejo para nuestra clase y los temas que estaremos discutiendo juntos.
1.2. ¿Por qué estudiar teología sistemática?
(1) Para la gloria de Dios
Dios se glorifica cuando buscamos conocerle (Filipenses 1:9-11). Por tanto, el objetivo de estudiar teología es llegar a conocer mejor a Dios y aprender cada vez más como complacerle. 1 Juan 2:3 dice: «Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos».
(2) Reflejar corporativamente a Cristo a los demás
Como cuerpo de Cristo, estudiamos teología para que la iglesia pueda ser un fiel reflejo de Dios al mundo. En tiempos donde el concepto de la verdad es cuestionado, la iglesia necesita estar preparada para «presentar defensa de la esperanza que hay en vosotros». Porque es a través de nosotros corporativamente, es a través de la iglesia, dice Pablo en Efesios 3 que la multiforme sabiduría de Dios es dada a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales (Ef. 3:10).
(3) Santificación y crecimiento individual
Individualmente, debemos estudiar teología a fin de que podamos ser santificados y crecer en conocimiento y fe. No queremos simplemente conocer acerca de Dios, como si él solo pudiera ser conocido a la distancia. No, en realidad queremos conocer a Dios personalmente y tener una relación con él. «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová» (Pr. 1:7).
La verdad alimenta la adoración. La teología provoca la doxología. Es bueno preguntar, si nuestra adoración se siente superficial, ¿podría ser porque tenemos una teología superficial? Sin teología no hay combustible para el fuego de nuestra adoración. El calor duradero no viene de buscar más chispas (un orador motivacional, una conferencia nueva y genial, gran sonido musical). El calor duradero viene cuando vertimos la verdad de la Palabra de Dios en nuestras almas. ¡Lo que el pueblo de Dios más fundamentalmente necesita es una gran visión de Dios!
(4) La doctrina importa
Por último, deberíamos estudiar teología porque la doctrina importa. Ser un discípulo va más allá de tomar una decisión única. Escucha a Jesús en Juan 8:31: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos». No podemos simplemente inventar lo que creemos que Dios es o imaginar que él aprobará esto o aquello. Si lo hiciéramos, con mucha frecuencia terminaría pareciéndose a nosotros. Quizá esta sea la razón por la cual Pablo advierte a Timoteo: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas» (2 Ti.4:3-4).
Es la tentación del hombre caído determinar nuestra teología como un almuerzo bufé o un equipo de fútbol de fantasía. Pero la Biblia no concede a ningún cristiano el derecho de escoger y elegir qué doctrinas bíblicas quiere creer. La Biblia habla acerca del infierno, entonces necesitamos saber acerca del infierno. La Biblia habla acerca de la elección, necesitamos saber todo lo que las Escrituras dicen acerca de la elección.
La doctrina importa no solo porque necesitamos guardar las enseñanzas de Jesús, sino porque también debemos aclarar lo que Jesús y la Biblia no enseñan. ¿Es el mormonismo compatible con el cristianismo? ¿Promete Dios a sus seguidores prosperidad material? ¡Estas preguntas importan!
Entonces, ¿por qué estudiamos teología sistemática? La estudiamos (1) para la gloria de Dios; (2) para reflejar corporativamente a Cristo a los demás; (3) para santificación y crecimiento individual; y (4) porque la doctrina importa.
Habiendo aclarado por qué queremos estudiar teología sistemática, veamos algunas características fundamentales de la teología sistemática.
1.3. Hacer teología sistemática – Características fundamentales
1.3.1. Fundamentada bíblicamente
La teología sistemática debería tener algunas características clave. En primer lugar, debería estar fundamentada bíblicamente.
Últimamente, cada cosmovisión apela a una norma, un estándar, un tribunal de apelación de última instancia para determinar lo que es verdad. Cuando se trata de asuntos teológicos, la Biblia es esa norma.
Aunque esa es la posición de esta clase, debes saber que muchos no estarán de acuerdo con esta afirmación. El catolicismo romano, por ejemplo, alega que la enseñanza de la Iglesia tiene autoridad al menos a la par, si no superior, a la autoridad de la Biblia.
El «modernista» eleva la razón por encima de la revelación. Alega que «la base adecuada para creer una cosa no es que la Biblia o la tradición la contengan, sino que la razón y la conciencia la recomiendan» (Packer, Fundamentalism and the Word of God).
Mientras que el «posmodernista» niega la capacidad de hacer declaraciones absolutas de la verdad. No hay Autor (A mayúscula) que dé significado y orden al mundo. Por tanto, no hay una sola historia que defina nuestra existencia, ninguna metanarrativa bíblica de la creación a la redención. En cambio, cada uno de nosotros tiene lenguajes y experiencias propias, y versiones igualmente viables de la verdad. Para el «posmodernista» es ilógico apelar a verdades universales o a la «exactitud» de una religión por encima de otra.
Pero la enseñanza de esta iglesia es que solo la Biblia es la inspirada e inerrante Palabra de Dios, decisiva y completamente autoritativa para la fe y la vida. Veremos por qué creemos esto en unos momentos.
Así que, en primer lugar, la teología bíblica necesita estar fundamentada bíblicamente…
1.3.2. Informada históricamente
En segundo lugar, nuestra teología sistemática debería estar informada históricamente. Eso no quiere decir que la Biblia tenga un papel secundario frente a tradiciones históricas. Quiere decir que no hacemos teología en el vacío. Estamos parados sobre los hombros de gigantes. La historia tiene mucho que enseñarnos, y los evangélicos de hoy en día a menudo olvidan esto.
1.3.3. Contextualizada
En tercer lugar, nuestra teología sistemática debería estar contextualizada. No hacemos teología sistemática en un laboratorio estéril. No es nada fría, seca y clínica. Lee acerca del ejemplo de Pablo en Atenas en Hechos 17. Debemos tomar la enseñanza de la Biblia y aplicarla a los asuntos apremiantes de nuestros días. ¿Qué significa ser hombre y mujer? ¿Realmente existe algo como la verdad? ¿De qué manera definimos la vida? Esto tiene consecuencias para todo desde lo que pensamos acerca de los dormitorios mixtos hasta la ingeniería genética.
1.3.4. Vivida
Finalmente, nuestra teología sistemática debería ser y debe ser, vivida. La ortodoxia muerta no es verdadera ortodoxia. Recuerda la iglesia en Sardis de Apocalipsis 3:1, el apóstol Juan escribió: «tienes nombre de que vives y estás muerto. Sé vigilante». Estaban siendo condenados por no vivir la palabra viva que habían recibido. Así que si sales de esta clase y tus afectos no se agitan, tu alma no es alentada y tu vida transformada, no estás haciendo teología sistemática sin importar cuánto conocimiento poseas. La verdadera teología es la teología viva. Debería fortalecer nuestra fe y facilitar nuestro caminar.
Por tanto, queremos asegurarnos de que cualquier teología sistemática que hagamos esté (1) fundamentada bíblicamente, (2) informada históricamente, (3) contextualizada y (4) siendo vivida en nuestras vidas.
La doctrina de la Palabra
2.1. Introducción
Vayamos a nuestro primer tema de la clase: la doctrina de la Palabra. Aquí veremos por qué creemos que solo la Biblia, sola scriptura como lo expresan los reformadores, debe ser nuestra máxima autoridad cuando se trata de la fe cristiana.
A lo largo de nuestro curso mantendremos dos suposiciones o presuposiciones: (1) existe un Dios (trino, soberano y personal); y (2) él habla o se revela a nosotros.
Eso no es una excepción. Cada cosmovisión comienza con una presuposición, o serie de ellas. Para el empirista, es que nuestro mundo es una caja cerrada, solo podemos conocer lo que tocamos, probamos, sentimos, y que nuestros sentidos son guías confiables. Para el racionalista, es que se nos da un conjunto de ideas innatas en la mente (ya sea porque nacemos con ellas o porque el alma preexistía), y que el conocimiento surge cuando aplicamos la razón a dichas ideas.
Para el cristiano bíblico, es que Él está presente y no está callado (título reconocido de Francis Schaeffer). Que Dios existe y habla es, de hecho, una de las principales formas en que la Biblia distingue al Dios verdadero del resto de los dioses falsos (1 Reyes 18:24ff; Salmo 115:5ff; Habacuc 2:18-20).
Piensa en Elías desafiando a los profetas de Baal a un duelo y viendo como el único Dios verdadero trae fuego al agua de la zanja mientras que el falso dios Baal falla en responder.
O piensa en el salmista en el Salmo 115 diciendo: «Los ídolos de ellos… tienen boca, mas no hablan, tienen ojos, mas no ven».
Ahora bien, cuando nos referimos a la Palabra de Dios, no nos referimos simplemente a la Biblia. La Biblia es simplemente la Palabra de Dios escrita. La Palabra de Dios incluiría el poder por el cual Dios lleva a cabo todas las cosas según el designio de su voluntad (Ef. 1:11), incluida la creación (Gn. 1.3, Jn. 1.3). Es su presencia personal con sus criaturas. Pablo escribe en Romanos 10: «Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón» (Ro. 10:6-8). La Palabra de Dios lo revela. Por tanto, obedecer la Palabra de Dios es obedecer a Dios, despreciar su palabra es despreciarlo a él (Is. 66:2).
Incluso podríamos decir que la palabra o el habla de Dios es uno de sus atributos. Él es un Dios que habla. Eso no significa que la Biblia sea necesaria para su ser, pero la comunicación sí lo es. Hay compañerismo dentro de la Deidad. De la misma manera que Dios no tuvo que crear para ser creativo, no tuvo que hablarnos para demostrar que es comunicativo. Damos por hecho esto, pero el habla es el obsequio de Dios para nosotros.
Y una de las formas clave que toma la revelación… es la Escritura, la revelación especial de Dios comprometida con la escritura.
Entonces, comenzamos con las presuposiciones de que (1) existe un Dios y que (2) él habla o se revela a nosotros…
2.2. El caso de la Biblia como nuestra autoridad
¿Pero cómo sabemos que la Biblia es la palabra autoritativa de Dios para su pueblo? ¿Simplemente citamos 2 Ti. 3:16: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia»? ¡No! La Biblia como la palabra autoritativa de Dios impregna toda la Escritura. No está aislada simplemente a uno o dos versículos.
2.2.1. El Antiguo Testamento
Volviendo al Antiguo Testamento, vemos que la fe del antiguo Israel se basaba en la autoridad de la palabra escrita. No necesitamos ir más allá de los Diez Mandamientos, los cuales Dios mismo escribió, sobre dos tablas de piedra.
Moisés escribe en Dt. 5:22: «Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí».
Al entrar en una relación pactal con Israel, Dios le dio al pueblo su Palabra. Y a medida que se desarrolla la historia de la redención, Dios constantemente lleva a su pueblo de vuelta a su Palabra del pacto (véase Dt. 32).
¿Y dónde es puesta esta palabra? En el lugar más sagrado, en el Arca del Pacto. ¿Por qué? ¡Porque vino directamente de Dios!
El resto de los escritos de Moisés y las posteriores escrituras proféticas fueron siempre considerados no menos divinos, no menos verdaderas palabras de Dios, que las palabras que Dios había escrito con su propio dedo. El hecho de que el hombre escribió las palabras nunca afectó la realidad de que su autoridad e inspiración eran divinas (Romanos 3:2, Hechos 4:25, 28:25, Hebreos 3:7, 8:8, 10:15). «Así dice el Señor» de un profeta es equivalente a Dios hablando directamente.
2.2.2. El Nuevo Testamento reconoce la autoridad de las Escrituras del Antiguo Testamento
Y el Nuevo Testamento comparte este mismo testimonio de la autoridad divina del Antiguo Testamento. Jesús mismo trató las Escrituras del Antiguo Testamento como absolutamente autoritativas. En el Sermón del Monte, leemos que Jesús no vino a abolir la Ley o los Profetas (forma abreviada para hablar de todo el Antiguo Testamento), ni a corregirlos, sino a cumplirlos (Mt. 5:17). Él no solo tiene una alta visión de sí mismo, ¡sino que claramente tiene una gran visión de las Escrituras del Antiguo Testamento!
Jesús trató los argumentos de las Escrituras del Antiguo Testamento como decisiones finales. En Juan 10:35, Jesús declara que «la Escritura no puede ser quebrantada», refiriéndose al Antiguo Testamento. Cuando Jesús dice, «escrito está», la discusión ha terminado. Un buen ejemplo de esto es cuando Jesús cita Deuteronomio cuando es tentado en el desierto por el diablo.
Además, Jesús mismo acató las Escrituras. Se nos dice que vivió una vida perfecta de acuerdo con las Escrituras del Antiguo Testamento. Según su propio testimonio, incluso su muerte en la cruz ocurrió porque «era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de [Él] en la ley de Moisés y los profetas» (Lc. 24:44).
2.2.3. El Nuevo Testamento reconoce una autoridad a la par del Antiguo Testamento
Pero el Nuevo Testamento no solo testifica de la autoridad del Antiguo Testamento, sino que también reconoce su propia autoridad a la par con el Antiguo Testamento. Entonces en Mateo 28, Jesús habló a los discípulos después de su resurrección y parece ungirlos particularmente para completar su enseñanza. En Juan 14-16, Jesús promete enviar a los discípulos el Espíritu Santo que les recordará lo que les ha enseñado en el curso de su ministerio y guiarlos a toda verdad, incluyendo la enseñanza que Jesús no dio durante su ministerio terrenal porque era más de lo que los discípulos podían soportar (Véase también 1 Corintios 2:13 y Juan 16:12-15).
Los discípulos entendieron esto también. En 2 Pedro 3:16, Pedro dice de los escritos de Pablo que: «[Él] ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas, entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras…». Las cartas del apóstol Pablo se equiparan con las Escrituras.
En 1 Timoteo 5:18, Pablo dice: «Pues la Escritura dice…» y luego cita Deuteronomio y el Evangelio de Lucas, que no fue escrito por un apóstol sino que fue claramente aprobado y afirmado por aquellos apóstoles que todavía estaban vivos.
El punto inconfundible es este: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento dan fe de las Escrituras como la revelación autoritativa de Dios para su pueblo. La Biblia nos llega en un paquete unificado, lo que significa que no podemos escoger y elegir lo que nos gusta. Si es la Palabra de Dios, no estamos por encima de ella, determinando lo que aceptaremos y lo que no, sino que nos mantenemos debajo de ella, como los llamados a someternos humildemente a ella.
2.3. El canon de la Escritura
Pero esto hace surgir la pregunta de cuáles escritos representan la revelación autoritativa de Dios. Esta es la pregunta del canon. Canon es la transliteración griega de una palabra semítica que significa «caña de medir», «regla» o «estándar».
Inherentes a la discusión hay una cantidad de preguntas. Primero, ¿cómo obtuvimos estos 66 libros? Esa es la pregunta histórica que consume los programas de PBS o History Channel, donde la historia de la Biblia se convierte en un drama político sórdido con tratos clandestinos para conseguir este libro, mantener ese libro, etc.
Pero también hay más preguntas teológicas. Entonces, ¿cuál es la relación entre el canon y la autoridad? ¿Cuál vino primero? A saber, ¿los libros tenían una autoridad inherente que el canon simplemente reconoció o la Iglesia creó el canon, y así la iglesia le confirió autoridad a los libros colocándolos dentro del canon? U otra pregunta, ¿está cerrado el canon? Si es así, ¿por qué?
Estas son las preguntas que comenzaremos a considerar la próxima semana.
Clases Esenciales
Las clases esenciales de Capitol Hill Baptist Church nos ayudan a entender las sutiles complejidades y las grandes verdades de nuestro Dios, de la teología, del ministerio y de la historia, de la cual él es el autor. Diseñadas para usarse los domingos por la mañana, como una escuela dominical, las clases esenciales están abiertas a todas las personas. Por favor, siéntete libre para usar estos materiales de las clases esenciales en tu iglesia. Puedes imprimir y copiar todos los archivos (manuscritos, apuntes, etc.) como sea necesario, incluso adaptándolos para tus necesidades locales (personalizando los documentos para tu congregación). Es posible que existan enlaces en algunas de las clases que te dirijan a materiales protegidos por derechos de autor, pertenecientes a otras organizaciones.
https://es.9marks.org/clases-esenciales-teologia-sistematica/
Soldados de Jesucristo

¿Cómo responde Dios a los escépticos de hoy?
John Piper Responde
Episodio 35
¡Nuestro episodio semanal número 35 de John Piper Responde!
El Pastor John nos explica
SOBRE NOSOTROS
Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.
Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.
Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.
El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.
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Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier
Si Dios es soberano, ¿por qué orar?
R.C. Sproul
Nada escapa a la atención de Dios; nada sobrepasa los límites de su poder. Dios tiene autoridad sobre todas las cosas. Si pensara siquiera por un momento que una sola molécula estuviera corriendo suelta en el universo fuera del control y dominio del Dios omnipotente, no dormiría esta noche. Mi confianza en el futuro descansa en mi confianza en el Dios que controla la historia. Pero, ¿cómo es que Dios ejerce ese control y revela esa autoridad? ¿Cómo Dios lleva a cabo las cosas que Él soberanamente decreta?
La oración, como todo lo demás en la vida cristiana, es para la gloria de Dios y para nuestro beneficio, en ese orden.
Agustín dice que nada pasa en este universo aparte de la voluntad de Dios y que, en cierto sentido, Dios ordena todo lo que sucede. Agustín no estaba tratando de absolver a los hombres de la responsabilidad de sus acciones, pero su enseñanza plantea una pregunta: ¿Si Dios es soberano sobre las acciones y las intenciones de los hombres, ¿por qué orar entonces? Una preocupación secundaria gira en torno a la pregunta: “¿Realmente la oración cambia algo?” Permítanme responder a la primera pregunta diciendo que el Dios soberano ordena por su Santa Palabra a que oremos. La oración no es opcional para el cristiano, es requerida.
Podríamos preguntar, “¿Qué pasa si no sucede nada?” Ese no es el problema. Independientemente de si la oración haga algún bien, si Dios nos manda a orar, entonces debemos orar. Que el Señor Dios del universo, el creador y sustentador de todas las cosas lo ordene es razón suficiente. Sin embargo, Él no solo nos manda a orar, sino que también nos invita a hacer conocer nuestras peticiones. Santiago dice que nosotros no tenemos es porque no pedimos (Santiago 4:2). También nos dice que la oración del justo puede mucho (Santiago 5:16). Una y otra vez, la Biblia dice que la oración es una herramienta eficaz. Es útil, funciona.
Juan Calvino, en “Institución de la Religión Cristiana”, hace algunas observaciones profundas con respecto a la oración:
Pero nos dirá alguno, “¿Es que no sabe Él muy bien, sin necesidad de que nadie se lo diga, las necesidades que nos acosan y qué es lo que nos es necesario, por lo que podría parecer en cierta manera superflua que Él debería ser movido por nuestras oraciones, como si Él hiciese que no nos oye, o que permanece dormido hasta que se lo recordamos con nuestro clamor?” Pero los que así razonan no consideran el fin por el que el Señor ha ordenado a su pueblo a orar, porque lo ordenó no tanto por su propio bien sino por el nuestro. Él que, como es razonable, conservar su derecho, quiere que se le dé lo que es suyo; es decir, que todo cuanto el hombre desee y en lo que le sirva de provecho, proviene de Él y de la manifestación de las oraciones. Sin embargo, el beneficio de este sacrificio, con el que Él es adorado, vuelve a nosotros. Por eso los santos patriarcas, cuanto más confiadamente se gloriaban de los beneficios que Dios les había concedido a ellos y a los demás, tanto más vivamente se animaban a orar. . .
Aun así, es muy importante para nosotros el clamarle: En primer lugar, a fin de que nuestro corazón se inflame en un continuo deseo de buscarle, amarle y servirle siempre, acostumbrándonos a acogernos solamente a Él en todas nuestras necesidades como a una ancla sagrada. En segundo lugar, a fin de que nuestro corazón no se vea tocado por ningún deseo en el cual no nos atrevamos por vergüenza a ponerlo a Él como testigo, mientras aprendemos a poner todos nuestros deseos ante sus ojos y derramemos todo nuestro corazón sin ocultarle nada. En tercer lugar, para prepararnos a recibir sus beneficios con verdadera gratitud de corazón y con acción de gracias; beneficios que nuestra oración nos recuerda que todo viene de su mano.
La oración, como todo lo demás en la vida cristiana, es para la gloria de Dios y para nuestro beneficio, en ese orden. Todo lo que Dios hace, todo lo que Dios permite y ordena es, en todo sentido, para su gloria. También es cierto que mientras Dios busca su propia gloria enteramente, el hombre se beneficia cuando Dios es glorificado. Oramos para glorificar a Dios, pero también oramos con el fin de recibir los beneficios de la oración de su mano. La oración es para nuestro beneficio, aun conociendo el hecho de que Dios conoce el fin desde el inicio. Es nuestro privilegio llevar enteramente nuestra existencia finita a la gloria de su presencia infinita.
Uno de los grandes temas de la Reforma fue la idea de que toda la vida es para ser vivida bajo la autoridad de Dios, para la gloria de Dios, en la presencia de Dios. La oración no es simplemente un soliloquio, un mero ejercicio de autoanálisis terapéutico, o una recitación religiosa. La oración es un discurso con el mismo Dios personal. Allí, en el acto y la dinámica de la oración, es que traigo toda mi vida bajo su atenta mirada. Sí, Él sabe lo que está en mi mente, pero aun así tengo el privilegio de poder expresarle lo que hay en ella. Dice: “Ven. Háblame. Haz conocer tus peticiones delante de mí”. Entonces vamos con el fin de conocerle, y para ser conocidos por Él.
Hay algo erróneo en la pregunta: “Si Dios lo sabe todo, ¿por qué orar?” La pregunta asume que la oración es unidimensional y se define simplemente como súplica o intercesión. Por el contrario, la oración es multidimensional. La soberanía de Dios no proyecta sombra sobre la oración de adoración. El previo conocimiento o consejo determinado de Dios no niega la oración de alabanza. Lo único que debe hacer es darnos una mayor razón para expresar nuestra adoración por quién es Dios. Si Dios sabe lo que voy a decir antes de que lo diga, su conocimiento, en lugar de limitar mi oración, realza la belleza de mi alabanza.
Mi esposa y yo nos conocemos mejor que nadie. A menudo sé lo que va a decir casi antes de que ella lo diga. Y viceversa también. Pero aun así me gusta oírla decir lo que está en su mente. Si esto es verdad en el hombre, ¿cuánto más cierto es para con Dios? Tenemos el privilegio inigualable de compartir nuestros pensamientos más íntimos con Dios. Por supuesto que podríamos simplemente entrar en nuestro espacio de oración, dejar que Dios lea nuestras mentes, y llamar a eso oración. Pero eso no es comunión y ciertamente tampoco es comunicación.
Somos criaturas que se comunican principalmente a través del habla. La oración hablada es, obviamente, una forma de expresión, una manera en la que nosotros nos relacionamos íntimamente y comunicamos con Dios. Hay un cierto sentido en el que la soberanía de Dios debe influir en nuestra actitud hacia la oración, al menos con respecto a la adoración. En todo caso, nuestra comprensión de la soberanía de Dios debe provocarnos a una intensa vida de oración de gratitud. Al conocer eso, deberíamos ver que cada beneficio, todo don bueno y perfecto, es una expresión de la abundancia de su gracia. Cuanto más entendamos la soberanía de Dios, nuestras oraciones estarán más llenas de acciones de gracias.
¿De qué manera podría la soberanía de Dios afectar negativamente a la oración de contrición o confesión? Tal vez podríamos llegar a la conclusión de que nuestro pecado es, en última instancia, la responsabilidad de Dios y que nuestra confesión es una “acusación de culpabilidad contra Dios mismo. Cada cristiano verdadero sabe que no puede culpar a Dios por su pecado. Quizás no pueda entender la relación entre la soberanía divina y la responsabilidad humana, pero me puedo dar cuenta de que lo que se deriva de la maldad de mi propio corazón no puede ser culpado a la voluntad de Dios. Así que debemos orar porque somos culpables, suplicando el perdón del Dios Santo a quien hemos ofendido.
Este extracto se toma del folleto “Preguntas Cruciales” de R.C. Sproul “¿Puede la oración cambiar las cosas?”. Descarga más ebooks gratis de la serie Preguntas Cruciales aquí.
Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.
