11/18 – Una presentación persuasiva

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

11/18 – Una presentación persuasiva

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Nancy: Pienso que en ocasiones la forma en la que abordamos a personas a las personas en posiciones de liderazgo, explica el porqué éstos no responden de manera positiva, y es porque no les damos la oportunidad de respirar. No les damos la oportunidad de pensar.

Lo mismo te pasa a ti cuando tus hijos se acercan, cuando te están atacando. Ellos te dicen, “No estoy de acuerdo con tu decisión. No debiste tomar esa decisión. Yo no tengo que hacer eso”. ¿Acaso hará esto que tu reconsideres tu decisión? Difícilmente.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín en la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy: Volvamos atrás por un momento. En la última sesión vimos que el rey no podía dormir, así que decidió leer las crónicas. Él se dio cuenta de que cinco años antes Mardoqueo le había salvado la vida, y que nunca se había hecho nada para honrarlo.

Así que dijo, ¿Quién está en la corte? Él quiere saber qué se puede hacer para honrar a este hombre.

Casualmente, al amanecer, Amán estaba parado justo afuera, en el patio interior. Podemos notar que esto es providencial ya que Amán acababa de construir una horca en la que quería eliminar a Mardoqueo. Él viene a solicitar el permiso del rey para hacerlo.

La agenda de Amán y la del rey son muy diferentes en ese momento. Pero Dios es el que está en control del tiempo en el que las cosas van sucediendo.

Así que Amán entra, y el rey le dice, ¿Qué se debe hacer para el hombre a quien el rey quiere honrar? Y Amán se dijo: ¿A quién desearía el rey honrar más que a mí? (Ester 6:6)

Así que vemos el orgullo de Amán. Vemos las evidencias de este sentimiento. Vemos como ha respondido con ira, con inseguridad, mencionando nombres de personas importantes, y haciendo alarde de sus logros y hazañas.

Él es un hombre arrogante, por eso es consistente con su que pensara: Él rey quiere honrar a alguien. Yo soy el hombre número dos en esta tierra. ¿A quién más pudiera el rey honrar que a mí?

Él es orgulloso, y termina haciendo el ridículo. Eso es lo que le pasa a la gente orgullosa. El orgullo termina haciendo que hagamos cosas ridículas.

Y Amán [pensando que el rey quiere honrarlo] le dijo,

Para el hombre a quien el rey quiere honrar [por supuesto, ese soy yo], traigan un manto real con que se haya vestido el rey, y un caballo en el cual el rey haya montado y en cuya cabeza se haya colocado una diadema real; y el manto y el caballo sean entregados en mano de uno de los principales más nobles del rey, y vistan al hombre a quien el rey quiere honrar, le lleven a caballo por la plaza de la ciudad y pregonen delante de él: Así se hace al hombre a quien el rey quiere honrar. [Por supuesto, ese soy yo] (Versículos 7-9).

Ahora bien, los plebeyos usualmente cabalgan en burros. Únicamente los hombres nobles y los ricos montaban a caballo. Tenemos que preguntarnos si el deseo de Amán de cabalgar en el caballo del rey era un intento sutil de alcanzar el trono. Yo pienso que es muy probable que Amán deseara ser rey, y estaba mirando esto como otro paso en esa dirección.

Pienso que él deseaba ser percibido por las personas como un posible heredero. Este es el hombre a quien el rey quiere honrar.

El rey, de hecho, fue asesinado diez años después. Así que iba a ser reemplazado; y pienso que Amán simplemente pensó, “Cuando el rey esté fuera del escenario, eso me pondrá en la posición de llegar a ser rey”.

¿Qué tenemos aquí? Ambición egoísta. Pura y simplemente eso es lo que es. Bueno, no es exactamente pura, pero es ambición egoísta.

Así que, el versículo 10, Entonces el rey le dijo a Amán… ¿Sabes algo? Algunas veces nosotros conocemos estas historias, y dejamos de experimentar un sentido de asombro al leerlas. Es por eso que ayuda volver atrás y escudriñar las Escrituras y decir, Dios, dame ojos frescos para ver esto. Colócate tú misma en esta situación, en los zapatos de Amán en este momento.

El rey le dijo a Amán,

Toma presto el manto y el caballo como has dicho [gran idea], y hazlo así con el judío Mardoqueo, que está sentado a la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho (versículo 10).

¿Te puedes imaginar lo que le pasa a Amán en ese momento? Es decir, ¿Por qué estaba él en el palacio en ese momento? Porque él había venido a decirle, Ahorca a Mardoqueo. Y el rey le dice, “Date prisa y honra a Mardoqueo”.

Lo que quiero decir es que, si no fuera trágico, sería hasta cómico. No es cómico, pero es increíble. Es la providencia de Dios en acción.

Así que Amán tomó el manto y el caballo, vistió a Mardoqueo y lo llevó a caballo por la plaza de la ciudad, y pregonó delante de él: Así se hace al hombre a quien el rey quiere honrar (versículo 11).

¿Será verdad que aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados? Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra (Mateo 5:5). ¿Será verdad?

Es verdad. Y un recordatorio que vemos aquí es que, todo lo que puedas haber hecho para la gloria de Dios será un día recompensado. Así será. Permite que sea Dios Quien elija cuándo y cómo llegará la recompensa.

Mardoqueo obtiene su recompensa cinco años después de que la buena acción había sido hecha. Amigas yo sé que dijimos esto al principio de esta serie, pero como un recordatorio es probable que no haya una tarea menos agradecida que la de ser una esposa y madre; ser guarda del hogar.

Muchas de las cosas que tú haces día a día, fielmente, para servir a tu pareja, para servir a tus hijos, para bendecirlos, quizás algunas de ustedes enseñando a sus hijos en sus propios hogares… Quizás no estás viendo las recompensas ahora. Pero las verás. Las verás. Humíllate. Dios te exaltará a su debido tiempo.

Proverbios 18:12 (RV) nos dice, Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre. ¿A quién te recuerda este pasaje? Al arrogante de Amán. Pero antes de la honra es el abatimiento… ¿A quién se te parece este? Este es Mardoqueo.

Mardoqueo, quien se ha humillado a sí mismo constantemente, ahora comienza a ser exaltado por Dios. Y Amán, quién ha buscado con ansias reconocimiento, aplausos, comienza a resbalar hacia la humillación y la destrucción. El orgullo de Amán se convierte en su propia ruina.

Él se dice a sí mismo “¿A quién habría el rey de honrar más que a mí?” Y en este egocentrismo ciego, en realidad es él mismo quien establece las circunstancias que lo llevarán a su propia autodestrucción. Sin escapar a la providencia de Dios, él también establece, sin darse cuenta, la forma en la que serán exaltados aquellos que ha pisoteado y despreciado.

Así que el versículo 12 nos dice, “Después Mardoqueo regresó a la puerta del rey”. Una afirmación sencilla. No hay evidencia de que Mardoqueo se enorgulleciera por lo que pasó. Él simplemente regresó a su lugar para hacer su trabajo, ¿cuál era ese? Servir al rey. Él regresó a hacer lo que había estado haciendo todo este tiempo.

Pero Amán se apresuró a volver a su casa, lamentándose, con la cabeza cubierta (versículo 12). Ahora, él está avergonzado, apenado.

Por supuesto la gente sabía que Amán odiaba a Mardoqueo. Y acababa de ser humillado públicamente. Ha pasado todo lo contrario.

Cuando salió de su casa temprano en esa mañana, pensó que volvería a casa y que Mardoqueo estaría colgado en aquella horca para la medianoche. Ahora Amán regresa a su casa; su cabeza está cubierta; él está avergonzado.

Y Amán le dijo a su esposa Zeres y a todos sus amigos todo lo que le había acontecido (versículo 13).

Si te das cuenta, esta es una frase muy interesante. Amán no está asumiendo la responsabilidad por sus problemas. En lugar de esto se enfocó en lo “que me pasó a mí”, en lo que otros me hicieron. Se vio a sí mismo, pienso yo, como una víctima de sus circunstancias.

Déjame decirte y lo quiero decir con mucho cuidado, porque no es siempre el caso pero usualmente cuando las personas se sienten deprimidas o avergonzadas, como le pasó a Amán en esta situación, hay una tendencia a sentirse que son una víctima. Así que se lo dicen a todo el mundo, como hizo Amán. Él se lo dijo a su esposa y a todos sus amigos todo lo que le había acontecido.

Se lo dicen a otros. ¿Sabes lo que me pasó? ¿Sabes lo que me hizo mi esposo? ¿Sabes lo que mi ex-esposo hizo? ¿Puedes creer lo que le hizo a mis hijos? ¿Puedes creer lo que mi suegra me hizo? ¿Puedes creer lo que mi jefe me hizo?

Ellos siempre están culpando a otros— Ellos son libres para hablar, libres para decir. Esto es lo que me paso a mí, como si no tuvieran ninguna responsabilidad por “Lo que me pasó a mí”.

Ahora bien, yo espero no estar viendo más allá de lo que dice el texto, pero creo que es consistente con el carácter de Amán que él estuviera pensando de esa manera. Sabemos que siempre podemos conseguir que otra persona nos escuche contar nuestras tragedias.

No pretendo ser cruel, pero es muy fácil para nosotras estar siempre contando nuestras vicisitudes a cualquiera que quiera escucharlas. Con eso no quiero decir que las circunstancias de tu vida no sean difíciles. Pero algunas veces las dificultades en nuestras vidas son simplemente consecuencia de nuestras propias elecciones.

Nos colocamos en una situación que esta fuera de la voluntad de Dios. Hacemos una elección insensata. Actuamos con orgullo.

Te metes en un matrimonio que no es bíblicamente permitido; o te casas en contra del consejo y de la bendición de tus padres. Elijes un trabajo que no es la voluntad de Dios para ti.

Entonces tu vida termina en un desastre, y tú pretendes que todo el mundo se compadezca, cuando probablemente lo que necesitas decir es, “Estas consecuencias negativas que estoy experimentando ¿pudieran ser el resultado de algo que anda mal en mí? ¿Será mi orgullo? ¿Mi insensatez? ¿Mis malas decisiones? ¿Mis malas elecciones?”

A Amán le hubiera ido mejor si hubiera hecho eso en ese momento. Pero en lugar de ello, simplemente va y cuenta lo que le estaba sucediendo a él. Se siente que él es una víctima de sus circunstancias.

Entonces sus sabios y su mujer Zeres le dijeron, “Si Mardoqueo, es de descendencia judía, no podrás con él, sino que ciertamente caerás delante de él” (versículo 13).

Aquí Zeres asume una actitud fatalista. Ella no entiende la providencia divina.

Ahora, ¿qué pudo haber hecho Zeres en este punto? Ella pudo haber estimulado a Amán a humillarse a sí mismo, a asumir su responsabilidad, a arrepentirse. Y la historia pudo haber terminado de manera diferente.

Pero ella sí reconoció, como lo hicieron sus otros consejeros, que al final nadie puede destruir el pueblo de Dios. Tú no podrás vencerlo. Y en cuanto a eso ella tenía razón.

Aún estaban hablando con él, cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron aprisa a Amán al banquete que Ester había preparado. (Versículo 14).

Capítulo 7, versículo 1: Y el rey y Amán fueron al banquete a beber vino con la reina Ester. Este es, por cierto, el sexto banquete en el libro de Ester. A ellos les gustaban las fiestas. Y es increíble algunas de las cosas que ocurrían alrededor de aquellas fiestas.

También el segundo día [este segundo día corresponde a la segunda fiesta], mientras bebían vino en el banquete, el rey le dijo a Ester, ¿Cuál es tu petición, reina Ester? Te será concedida. ¿Cuál es tu deseo? Hasta la mitad del reino, se te dará. Y respondió la reina Ester … (Versículos 1-3).

Esta es la tercera vez que el rey le ha dicho a ella, ¿Qué quieres? Y no es hasta la tercera vez, a pesar de que ella tenía esta puerta abierta de par en par …No es hasta ese momento que ella le dice lo que desea.

Recuerda, Dios ha estado orquestando las circunstancias. Si ella lo hubiera dicho más temprano, las cosas no hubieran estado en el mismo lugar ni hubieran acontecido de la forma en que sucedieron.

De manera que ella ha sido sabia. A pesar de que ella no sabe lo que Dios ha estado orquestando, ella ha sido sabia siguiendo la guía de Dios. Y finalmente, ahora es el tiempo.

“Entonces la Reina Ester respondió, Si he hallado favor a tus ojos, oh Rey, y si le place al rey, que me sea concedida la vida según mi petición, y la de mi pueblo según mi deseo.Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para el exterminio, para la matanza y para la destrucción” (versículos 3-4).

Por cierto, esa formulación es casi idéntica a la formulación del edicto de Amán, de que los judíos podían ser destruidos, asesinados o aniquilados en ese día en el mes de Adar, once meses más adelante. Así que ella cita ese edicto para que el rey sepa exactamente a qué es que ella se está refiriendo. Ella dice,

Y si solo hubiéramos sido vendidos como esclavos o esclavas, hubiera permanecido callada, porque el mal no se podría comparar con el disgusto del rey (versículo 4).

Ahora, vamos a hablar por unos pocos momentos sobre la petición que ella le hace al rey cómo la hace y qué tiene de sabia su actuación.

Primero que todo, al leer este pasaje vemos que a pesar de su grave situación y circunstancias, a pesar del hecho de que esto era una emergencia,

Ester no se desmorona.

Ella no actúa como una arpía.

Ella no le ladra órdenes al rey .

Ella tiene su cabeza bien puesta. Ella es balanceada.

Ella no se ha comportado como una loca o histérica.

Ella está muy controlada.

Ella está bajo el control de Dios, y ha sido sabia en la manera en la que lo ha abordado. Ella le suplica humildemente al rey. Si he encontrado gracia ante tus ojos. Si le place al rey. Ella no aparece exigiendo sus derechos. Ella le habla con mucho respeto al rey.

Ella demuestra un respeto adecuado por su posición: Oh rey. Este es su esposo, pero también es el rey.

Así que ella le habla respetuosamente, sabiendo que ese hombre necesita ser respetado. Y ella sabe que si él se siente respetado, es más probable que honre la solicitud que ella le hace.

Ella pudo haber dicho: ¡Idiota! ¡No puedo creer que firmaste esto sin verificar bien de lo que se trataba! Quiero decir, solamente imagínate cómo hubiéramos manejado una situación similar. Nuestras palabras, nuestra actitud y comportamiento pudieron haber sido realmente como el de una mujer salvaje.

Entonces ella hace una última solicitud, una solicitud específica: Permite que me sea concedida la vida, y permite que la vida de mi gente sea concedida. Observa que ella no ataca a Amán inicialmente. Sino que ella apela al hecho de que su vida está en peligro, porque el rey ha mostrado su favor; el obviamente se preocupa por ella, y ella sabía que esto era algo que a él le importaba.

Si ella hubiera llegado atacando a su hombre número dos, el rey podía haberse ofendido. ¡No ataques a mi primer ministro! Pero en lugar de eso, ella hace la petición basándose en el hecho de que su vida está en peligro, pensando que eso sería una motivación para el rey. Y tenía razón.

Ella hace su solicitud en términos de la pérdida del rey, en lugar de la suya. Ella se enfoca en sus mejores intereses. Eso es ser una mujer sabia. Y mantén esto en mente, ella era probablemente una adolescente; no mucho mayor que eso, unos veinte años como mucho. Ella es una joven con mucha sabiduría.

Ella no lanza acusaciones contra el rey. En lugar de ello le hace una solicitud específica, humilde y respetuosa.

Te puedes preguntar al leer este pasaje: ¿Cómo apelo yo ante la autoridad en medio de una crisis? ¿Es así como luce mi actitud? ¿Soy humilde? ¿Soy respetuosa?

Cuando yo estoy en desacuerdo con mi esposo, cuando estoy en desacuerdo con mi jefe, cuando estoy en desacuerdo con el liderazgo espiritual de la iglesia a la cual asisto:

¿Es mi solicitud humilde?

¿Es respetuosa?

¿Hago peticiones específicas?

¿He pensado cómo puedo poner el asunto en términos que velen por el interés de ellos? O simplemente voy y digo, Esto es lo que ustedes hicieron, lanzando acusaciones, sin darles una oportunidad para respirar o para articular sus pensamientos y pensar sobre el asunto?

Pienso que en ocasiones la forma en la que abordamos a personas en posiciones de liderazgo, explica el porqué éstos no responden de manera positiva, y es porque no les damos la oportunidad de respirar. No les damos la oportunidad de pensar.

Lo mismo te pasa a ti cuando tus hijos se acercan, cuando te están atacando. Ellos te dicen, No estoy de acuerdo con tu decisión. No debiste tomar esa decisión. Yo no tengo que hacer eso. ¿Acaso hará esto que tu reconsideres tu decisión? Difícilmente.

Pero si tus hijos se acercan a ti de una manera humilde, respetuosa y específica, después que te recojan del suelo del susto, seguramente estarás en la disposición de reconsiderar lo que sea que hayas hecho.

Bueno, versículo 5:

Entonces el rey Asuero le preguntó a la reina Ester, “¿Quién es, y dónde está el que pretende hacer tal cosa?” Y Ester respondió, ¡El adversario y el enemigo es este malvado Amán!

Ella finalmente pone en evidencia a Amán. Ahora que tiene la atención del rey, ahora que él está viendo las cosas desde la perspectiva de ella, le dice, “Esto es lo que Amán ha hecho”. Ella expuso a Amán como realmente él era, algo que el rey no había visto hasta este punto.

Entonces Amán estaba aterrorizado delante del rey y de la reina (versículo 5). De repente Amán se da cuenta, Estoy en un problema grave. Se da cuenta de que está condenado. Está aterrorizado.

Déjame sencillamente decir que los malvados no se dan cuenta todavía, pero un día su fiesta va a terminar. Ellos tendrán que rendir cuentas al Todopoderoso, al Dios santo, a quien ellos han ignorado, a quien ellos han hecho oposición, y cuyos caminos ellos han rechazado. Cuando ellos escuchen el veredicto de culpable y ellos enfrenten la ira y el juicio final de Dios, ellos estarán aterrorizados. Es verdad.

Amán llegó a esta fiesta sonriendo, dándose un banquete, teniendo un tiempo alegre, pensando que estaba siendo honrado por el rey. Entonces se da cuenta de que la fiesta se acabó, y está aterrorizado. Y al final esa siempre será la manera como terminarán los malvados.

De repente el rey se da cuenta de lo que ha hecho. Él ha firmado impulsivamente la orden de muerte de su reina, y ahora está furioso con Amán, quien fue quien lo motivó a hacerlo. Así que el versículo 7 dice:

Y dejando de beber vino, el rey se levantó lleno de furor y salió al jardín del palacio; pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal había sido determinado contra él por el rey.

Él conocía a este rey. Él sabía como él era.

Y el rey volvió del jardín del palacio al lugar donde estaban bebiendo vino, mientras Amán se había dejado caer sobre el lecho donde se hallaba Ester (versículo 8).

¿Qué palabra te recuerda esto? Providencia. El tiempo de Dios. La orquestación de Dios.

Yo pienso que Amán estaba simplemente rogándole a Ester que tuviera misericordia de él, que le perdonara la vida. Pero mientras el rey entraba y vio esta escena, el rey dijo, “¿Aun se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa?” (versículo 8).

Ahora bien, ya sea que el rey creyera que realmente Amán estaba violentando a Ester o no pienso que quizás no— de todas maneras la escena le dio a Jerjes la excusa que necesitaba para firmar la sentencia de muerte para Amán, para deshacerse de él. Así que,

Mientras la palabra salía de la boca del rey, ellos cubrían el rostro de Amán. Entonces Harbona, uno de los eunucos que estaban delante del rey, dijo, “He aquí precisamente, la horca de cincuenta codos de alto está en la casa de Amán, la cual había preparado Amán para Mardoqueo, quien había hablado bien en favor del rey. Y el rey dijo, Ahorcadlo en ella” (versículo 8-10).

¡Una cosa más! Este hombre que salvó tu vida… Amán ha construido una horca; no solamente ha firmado la sentencia de muerte de la reina, sino que además ha construido una horca para ahorcar a su leal sirviente. El rey está harto. Y dice,

Colgadlo en eso. Colgaron pues a Amán en la horca que había preparado para Mardoqueo, y se aplacó el furor del rey (versículo 10).

Ahora, tenemos aquí un sencillo retrato del hecho de que todo enemigo de Dios y de Su pueblo al final será destruido y está escrito en las Escrituras. Es la ley del castigo divino. Ellos recibirán su parte. Ellos pagarán sus cuotas.

Escucha este pasaje del Salmo 7, y observa sino describe lo que hemos estado leyendo aquí sobre Ester:

He aquí, con la maldad sufre dolores, y concibe la iniquidad y da a luz al engaño. Ha cavado una fosa y la ha ahondado, y ha caído en el hoyo que hizo. Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su violencia descenderá sobre su coronilla(versículos 14-16).

Esa es la manera de Dios. Y es eso exactamente lo que Amán está experimentando aquí.

Segundo de Samuel capítulo 3, versículo 39 lo dice de esta manera: “¡Que el Señor pague al malhechor conforme a su maldad!”

Proverbios 22:8 dice, “El que siembra maldad cosecha desgracias”.

Es la ley de siembra y cosecha. Si tú siembras amargura , enojo , crueldad , dureza y egoísmo, eso es lo que cosecharás.

Por otro lado, aquellos que siembran misericordia, bondad y generosidad, a su tiempo, en su momento, cosecharán lo que han sembrado.

Ahora estamos tentados a ver las cosas como son en nuestro mundo, donde el malvado aparenta prosperar… Muchas veces parecería que el malvado está prevaleciendo, mientras que los piadosos parecieran estar oprimidos. Parecería que están siendo vencidos por los malvados.

Algunas veces cuando tú ves las cosas como están en el momento, te puedes desesperar sobre el desenlace final. No cometas el error de creer que las cosas siempre serán como son ahora. Lo cierto es que Dios está todavía en Su trono.

En Su tiempo Él corregirá todo lo incorrecto. Él reivindicará a todos los que son Suyos. Él revelará Su gloria en esta tierra. Él levantará al justo. Él ejercitará Su juicio sobre aquellos que se opusieron a Él y a Sus caminos.

El autor de himno lo expresa de esta manera:

El mundo es de mi Dios— jamás olvidaré que aunque infernal parezca el mal, mi Padre Dios es Rey.

El mundo de mi Dios ; y al Salvador Jesús hará vencer con Su poder por la obra de la cruz.1

Carmen: Este es el mundo de tu Padre. Tantas empresas, gobiernos, y grupos pueden hacer reclamaciones en algunos lugares de este globo, pero ciertamente le pertenece a Aquél que lo creó. El libro de Ester te recordará eso.

Aquí está Nancy para guiarnos en oración.

Nancy: Oh Padre, cómo esperamos el día cuando Tu Reino venga y Tu voluntad sea hecha aquí en la tierra como en el cielo. Ayúdanos en este día a sembrar semillas de justicia y a confiar en Ti de que a su debido tiempo seremos recompensadas.

Recuérdanos, cuando parezca que los malvados están imperando, que su día está llegando, y que Tú juzgarás al malvado. Y Señor, mientras tanto Tú eres paciente… No deseando que ninguno perezca sino que todos vengan al arrepentimiento.

Así que gracias a Ti por este espacio que Tú le has dado al malvado para que se arrepienta. Que así sea, oh Dios, para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 «Este es el mundo de mi Padre.” Maltbie Babcock

Todas la Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La oración de su hija

Miércoles 10 Junio
Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
La oración de su hija

Un orador ateo hablaba ante una numerosa audiencia. Atacaba la fe cristiana y ridiculizaba a las personas ingenuas que todavía creen en la oración. De repente, un hombre entre los asistentes se levantó y pidió la palabra.

–Tiene usted enfrente a un hombre que antes era uno de los más miserables de toda la ciudad. Adicto a la bebida y al juego, golpeaba a mi mujer. No era más que un canalla. Mi esposa y mi hija se aterrorizaban cada vez que me oían llegar a la casa. Sin embargo, mi esposa oraba por mí desde hacía años; y también le enseñó a nuestra pequeña a orar por su papá.

Una noche regresé a casa más temprano de lo acostumbrado. Ese día no estaba ebrio. Mi esposa acababa de llevar la niña a la cama. Me acerqué sin hacer ruido y presté atención. Mi hija oró: «Señor Jesús, salva a mi papá. Por favor, Señor Jesús, libera a mi querido papá».

Ellas no sabían que yo estaba escuchando. Dejé la casa sin hacer ruido. Me sentía fulminado. Un «querido papá», ¡yo no merecía ese apelativo, no lo era!… Creo que nunca la había abrazado. Me sentí avergonzado. Con desesperación clamé: «¡Señor, ayúdame! ¡Responde la oración de mi hija!». Y realmente el Señor lo hizo.

Hoy agradezco a Dios la fuerza que me da para ser un buen marido y un verdadero padre. Ahora somos una familia feliz. Por eso creo en Dios, porque él verdaderamente escucha las oraciones y las responde.

Se podría preguntar a ese orador ateo a cuántas personas ayudó con sus palabras a cambiar de vida, como fue el caso de ese padre. El ateísmo es completamente impotente en eso. Solo la fe en Jesucristo puede cambiar a alguien.

22/62 – La providencia de Dios obra a través del pecado del hombre

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

22/62 – La providencia de Dios obra a través del pecado del hombre

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

21/41 –  Jesús es Dios

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

21/41 –  Jesús es Dios

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:9-11
Después de haber dedicado unos cuantos estudios al tema de la humildad de Cristo, ahora este pasaje en Filipenses nos lleva a reflexionar en la exaltación de Jesucristo y a reconocer que Él no fue simplemente un buen hombre sino que Él es el Señor Jehová, el Juez Supremo, el Eterno Dios y Salvador.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué dice la Biblia acerca del orgullo?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca del orgullo?

Existe una diferencia entre la clase de orgullo que Dios odia (Proverbios 8:13) y la clase de orgullo que sentimos acerca de un trabajo bien realizado (Gálatas 6:4) o el tipo de orgullo que expresamos por el logro de los seres queridos (2 Corintios 7:4). La clase de orgullo que procede de la autojustificación o vanidad es pecado y Dios lo aborrece porque es un obstáculo para buscarle a Él.

El Salmo 10:4 explica que los orgullosos están tan llenos de sí mismos que sus pensamientos están lejos de Dios: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. Esta clase de orgullo altanero, es lo opuesto al espíritu de humildad que Dios busca: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). Los “pobres de espíritu” son aquellos que reconocen su total bancarrota espiritual y su incapacidad para venir a Dios aparte de Su divina gracia. Los orgullosos, por otra parte, están tan cegados por su soberbia, que piensan que no tienen necesidad de Dios o aún peor, que Dios debe aceptarlos como son, porque ellos merecen ser aceptados.

A través de toda la Escritura, se nos habla acerca de las consecuencias del orgullo. Proverbios 16:18-19 nos dice que, “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que repartir despojos con los soberbios”. Satanás fue echado del cielo por su orgullo (Isaías 14:12-15). Él tuvo la egoísta audacia de intentar reemplazar a Dios Mismo como el legítimo gobernante del universo. Sin embargo, Satanás será lanzado al abismo del infierno en el juicio final de Dios. Para aquellos que se levantan desafiantes contra Dios, no les espera nada más que el desastre, “Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová” (Isaías 14:22).

El orgullo ha impedido que mucha gente acepte a Jesucristo como su Salvador personal. El rehusar admitir el pecado y reconocer que en nuestras propias fuerzas no podemos hacer nada para heredar la vida eterna, ha sido una piedra de tropiezo para la gente soberbia. No debemos gloriarnos de nosotros mismos; si queremos gloriarnos, entonces debemos proclamar las glorias de Dios. Lo que decimos de nosotros mismos, no significa nada en la obra de Dios. Es lo que Dios dice acerca de nosotros, lo que hace la diferencia (2 Corintios 10:18).

¿Por qué es el orgullo un pecado tan grande? El orgullo es darnos el crédito a nosotros mismos por algo que Dios ha hecho. El orgullo toma la gloria que solo le corresponde a Dios y la guardamos para nosotros mismos. El orgullo es en esencia una auto adoración. Cualquier cosa logremos en este mundo, no habría sido posible si no fuera por Dios que nos capacita y nos sostiene. «¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras hecho?» (1 Corintios 4:7). Eso es por lo que le damos la gloria a Dios – porque solo Él la merece.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Los discípulos reciben corrección

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos reciben corrección

Nota del editor: Este es el 12vo capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine.

No es por casualidad que las palabras discípulo y disciplina se parecen. Un “discípulo” es alguien “disciplinado”. Esto puede referirse a la auto-disciplina, como cuando Pablo dice que él “golpea” (o como se traduce en la NTV y otras versiones modernas: “disciplina”) su cuerpo para mantenerlo bajo control (1 Cor. 9:27). O bien puede significar recibir disciplina o corrección cuando uno se desvía, sea por parte de los padres (Ef. 6:4), de otros creyentes (Gal. 6:1) o de Dios (Heb. 12:5, 7-8, 11). La disciplina, particularmente cuando se refiere a la corrección, es vital para el que quiere ser discípulo.

Jesús exhorta a los creyentes a confrontarse unos a otros como parte del proceso de la disciplina eclesiástica (Mat. 18:15-20). La corrección de un creyente cuando está en falta es un requisito bíblico, pero también lo es la aceptación de esa corrección y el arrepentimiento de nuestros pecados. De hecho, aquel que no acepta la corrección debe ser visto y tratado como un incrédulo (v.17).

Esta es la clave para aceptar la corrección: reconocer que todo nuestro pecado es una ofensa nefasta en contra del Dios santo quien nos ama tanto que nos ha hecho Sus hijos.

He aquí el problema: Nosotros detestamos corregir y ser corregidos. Nuestro orgullo se interpone en ambas situaciones. No confrontamos al hermano o hermana porque para esto tenemos que ser honestos y vulnerables, o porque no queremos que nos respondan mal, o porque hemos sido heridos y decidimos simplemente ignorar al que nos ofendió. Y en esas ocasiones en que sí hacemos confrontación, con frecuencia lo hacemos hipócritamente (Mat. 7:3-5) o con ira en vez de mansedumbre (Gal. 6:1). Confrontar y corregir no es sinónimo de desahogo.

Nosotros también odiamos ser corregidos debido a nuestro orgullo. No nos gusta cuando otros señalan nuestro pecado. La buena noticia es que Dios, por medio de Su Palabra y el Espíritu Santo, nos ayuda a superar nuestro orgullo. En primer lugar, Cristo ya ha conquistado nuestro orgullo al acercarnos a Él. El pecado interior permanece, pero para el creyente, el poder del pecado del orgullo ha sido derrotado. Se nos ordena humillarnos, pero Dios es quien nos da la gracia para hacerlo.

Además, la Escritura nos da ejemplos maravillosos de santos que han sido confrontados y han respondido en humildad y con arrepentimiento genuino. Cuando el profeta Natán confrontó a David por su pecado doble de adulterio y asesinato, David no solo se arrepintió, sino que nos dio uno de los pasajes más grandiosos que tenemos en la Biblia: el Salmo 51, una oración hermosa de arrepentimiento. No tuvieramos ese salmo hermoso si Natán no hubiera confrontado a David y si David no se hubiera arrepentido en humildad.

Pero, ¿por qué estuvo David tan presto a arrepentirse? Lo vemos en la respuesta que le da a Natán: “He pecado contra el Señor” (2 Sam. 12:13). Nuevamente lo vemos en el Salmo 51 donde David escribe: “Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos” (v.4). Esta es la clave para aceptar la corrección: reconocer que todo nuestro pecado es una ofensa nefasta en contra del Dios santo quien nos ama tanto que nos ha hecho Sus hijos. Cuando esa es nuestra perspectiva, aquellos que nos confrontan dejan de ser mensajeros de condenación y se convierten en ángeles de misericordia.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
William B. Barcley
William B. Barcley
El Dr. William B. Barcley es el ministro principal de la Iglesia Presbiteriana Gracia Soberana en Charlotte, Carolina del Norte, profesor adjunto de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Reformado y autor del libro “El secreto del contentamiento”.

10/18 – Dios interviene en el momento preciso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

10/18 – Dios interviene en el momento preciso

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dios-interviene-en-el-momento-preciso/

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando tu poder está enraizado en el orgullo en vez de la humildad y en un corazón de servicio te sentirás amenazada por cualquier persona o cosa que no puedas controlar. La gente orgullosa tiene que tener el control. La gente insegura tiene que estar en control. Tiene que ser a mi manera. Ellos tienen que controlar a la gente a su alrededor. Con eso solo están diciendo, ¨Soy orgullosa¨.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Es fácil leer sobre hombres malvados y ambiciosos de poder en las páginas de la historia y pensar, ¨Gracias Señor, que yo no soy así¨. Pero en la medida que Nancy nos ofrezca detalles sobre Amán, el villano en una clásica historia bíblica, tratemos de escucharla con un corazón humilde. Quizás la Palabra de Dios exponga algunas actitudes orgullosas en nuestros corazones. Ahora con nosotras, Nancy.

Nancy: Bueno en la sesión pasada vimos que Ester se había acercado al rey. Se le había dado la oportunidad para hablar. El rey le dice, “¿Cuál es tu petición? Pide lo que quieras, hasta la mitad del reino, y yo te lo daré” Todo lo que Ester dice es, “¿Podrían tú y Amán venir a una fiesta que he preparado para ti?”

Así que ellos vienen a la fiesta y aparentemente disfrutan de una gran cena y entonces el rey le dice de nuevo, “Ester, ¿qué quieres? Yo quiero dártelo”. Y ella le dice, “¿Podrían venir mañana de nuevo?” Ya hablamos sobre el increíble dominio propio de Ester al no precipitarse y dejar salir saber lo que había en su mente, sino esperar que a que Dios actuara.

Así que hoy retomaremos en el capítulo 5, versículo 9, cuando Amán se va de la primera fiesta que había compartido con Ester y Asuero. El versículo 9 nos dice, “Salió Amán aquel día alegre y con corazón contento”. Él estaba eufórico. Él fue el único que había sido invitado a esta fiesta con el rey y la reina.

Inmediatamente en el mismo versículo vemos un cambio dramático en el semblante de Amán y en su espíritu: “Pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta del rey y que este no se levantaba ni temblaba delante de él, Amán se llenó de furor contra Mardoqueo”. En el mismo versículo vemos a Amán gozoso y contento en su corazón por haber sido invitado a la fiesta y unos momentos más tarde estaba lleno de ira contra Mardoqueo porque éste no se había arrodillado ante él.

Esto nos indica que tenemos aquí un hombre inestable en sus emociones. Él no tiene dominio propio. En contraste, vemos a Ester con un dominio propio extraordinario. Hemos visto como ella está preparada para mantener sus emociones bajo control. Ella está preparada para mantener su lengua bajo control mientras trata con esta situación. Pero Amán es un hombre que no tiene control de sí mismo ni de sus emociones. Él es propenso a los extremos emocionales y eso sale relucir a través de esta historia. Pasa de la euforia a la desilusión muy fácilmente, y en este caso vemos ambas actitudes en el mismo versículo.

Más adelante en esta historia veremos otras instancias que ilustran los altibajos emocionales de Amán. Yo creo que la razón de estas emociones extremas es porque sus emociones, su sentido de bienestar está determinado por las circunstancias externas. Él está a merced de cómo la gente lo trata. Por eso es que él oscila tan rápidamente entre estas altas y bajas emocionales.

Todo depende de lo que esté pasando a su alrededor, de lo que le está pasando a él. De forma que cuando Ester lo favorece, su espíritu se encumbra. Cuando Mardoqueo rehúsa honrarlo, él cae en una depresión. Altas y bajas. Una montaña rusa emocional. Cuando él no puede obtener lo que quiere, se vuelve irritable e irracional. Cuando él es honrado y las cosas marchan a su manera, él está deleitado.

Esa no es la forma en que Dios quiere que vivamos. Te puedo decir que cuando tu vida, tu corazón y tu mente no están fundamentados en la soberanía y en los caminos de Dios, tus emociones estarán sujetas a lo que sea que esté próximo a suceder en tu vida. Tus emociones estarán sujetas a lo próximo que acontezca en tu día, en tu vida y en cualquier circunstancia que venga a tu vida.

La imagen que viene a mí cuando yo misma reaccionaba de esta manera- era que me sentía como un pequeño barco de papel que algún niño pequeño hizo y lo lanzaba al mar en medio de la tempestad y de las olas. Así serán nuestras vidas, y esa es la manera en que muchas mujeres viven, vulnerables a todas las tormentas, a todas las olas, porque sus vidas no están fundamentadas en la soberanía de Dios.

Cuando tú confías en el control, la dirección y la protección soberana de Dios en tu vida, cuando confías en que Él sabe lo que está haciendo y que está orquestando todos los eventos de este universo para cumplir sus propósitos, ¿cómo le llamamos a eso? Providencia. Cuando tu vida está fundamentada en la providencia no estarás a merced de estos acontecimientos en tu vida. Tu vida tendrá un fundamento sólido.

Amán, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mandó traer a sus amigos y a Zeres, su mujer. Entonces Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas las ocasiones en que el rey le había engrandecido, y cómo le había exaltado sobre los príncipes y siervos del rey. Y Amán añadió: Aun la reina Ester no permitió que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella había preparado; y también para mañana estoy invitado por ella junto con el rey.

¿Cuál es la palabra que describe lo que resalta en este discurso? Orgullo: O-R-G-U-L-L-O. Es el YO que se exalta en el orgullo. Vemos aquí a un hombre arrogante. Un hombre jactancioso, altanero, egocéntrico, se jacta de su bienestar, de su familia, sus logros, sus honores, de su exaltación, de la invitación de la reina. ¨Soy un VIP¨ (una personalidad importante). Esto es lo que él está diciendo aquí.

Él es el ejemplo de una persona insegura; de una persona que encuentra su identidad en el aplauso humano, en las personas que conoce o con quien se relaciona, o en lo que posee. Por eso mencionan nombres. Ellos tienen que asegurarse que todo el mundo conozca sus logros y sus éxitos. Ellos adquieren su identidad en ser promovidos y tener un buen salario, en manejar carros buenos, en vivir en casas grandes, en vestir con cierto tipo de ropa y en tener los hijos en cierto tipo de escuelas. Así es como obtienen su identidad. Eso es inseguridad.

Las Escrituras nos dicen que el orgullo precede a la destrucción y la altivez de espíritu precede a la caída. Esa es la manera inexorable de Dios. Cuenta con ello, y lo veremos ocurrir con Amán. El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores (Proverbios 29:23).

Así que Amán le hace este discurso a su familia. Luego en el versículo 13 dice, “Sin embargo nada de esto me satisface mientras vea al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey”. Nos podemos imaginar hasta su mandíbula firme, su rostro, su semblante endurecido. Tengo todas estas increíbles bendiciones excepto esta sola cosa, esta persona en mi vida, mientras esté ahí, mientras no me honre, yo no podré disfrutar de lo que tengo.

Su odio hacia Mardoqueo lo priva de disfrutar todas sus riquezas, sus logros. Él es un hombre amargado, lo que lo lleva a una obsesión por venganza. A pesar de su riqueza, a pesar de su posición, a pesar de su influencia, él se siente miserable debido a un pequeño don nadie a quien no podía controlar.

¿No es interesante ver cuán a menudo el objeto de nuestra amargura comienza a controlarnos? La persona a la que tú juras que nunca te parecerás, la persona que no quieres tener a tu lado, la persona con la que no quieres tener nada que ver. Puede ser tu madre. Puede ser tu suegra. Puede ser tu nuera. Puede ser un ex-amigo o un ex-jefe o una ex-pareja. Es increíble como esa persona empieza a controlarte. Tú no puedes disfrutar de lo que tienes. No puedes disfrutar de las bendiciones de Dios porque estás siempre pensando en esa persona, cómo te hirió, cómo te agravió, cómo no hizo las cosas a tu manera.

Cuando tu poder está enraizado en el orgullo en vez de la humildad y en un corazón de sierva estarás amenazada por cualquier persona o cosa que no puedas controlar. La gente orgullosa tiene que estar en control. La gente insegura tiene que estar en control. Tiene que ser a mi manera. Ellos tienen que controlar a la gente a su alrededor. Con esto solo están diciendo, “Soy orgulloso”.

Luego su esposa Zeres y todos sus amigos le dijeron a Amán, “¿te molesta tanto Mardoqueo?” Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: “Haz que se prepare una horca de cincuenta codos de alto, y por la mañana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ella; entonces ve gozoso con el rey al banquete”. Y el consejo agradó a Aman, e hizo preparar la horca. (Versículo 14).

Así que él hizo esta horca para Mardoqueo de 50 codos de altura. Esto es 75 pies de alto, el equivalente a un edificio de 8 pisos. Ahora bien, no estamos seguros si la horca realmente era así de alta eso es casi una monstruosidad o si fue colocada en una colina o un edificio que la haría así de alta. De cualquier forma, era muy alta. Podría ser vista probablemente en toda la ciudad. Este era un lugar en el cual él quería hacer del ahorcamiento de Mardoqueo una exhibición pública.

Esto es lo que él hace. Él hace una horca. Él erige un mástil a sugerencia de su esposa. Zeres, su esposa de forma poco sabia, no animó a su esposo a pensar correctamente, a actuar correctamente. En lugar de ello, ella solo alimentó su necedad y su orgullo. Ella alimenta sus inseguridades y su inclinación pecaminosa. Ella lo habilita para continuar abriéndose paso hacia adelante en su necio orgullo. Y no se da cuenta que lo que le está proponiendo es preparar su propia horca.

¿Qué clase de consejos le das tú a tu esposo o a tu jefe o a tu amigo cuando ellos están empeñados o resueltos en hacer algo? Tú puedes dar un buen consejo o puedes dar un mal consejo. Digamos que es tu esposo quien llega a casa y se le ha ocurrido esta loca idea y está enojado por algo que pasó en el trabajo.

¿Alimentas su decisión equivocada y su pensamiento necio?

¿Tomas la ofensa para ti?

¿Le echas gasolina al fuego de su orgullo y de su ira?

¿O le hablas respetuosamente la verdad? Sin entrar en una discusión con él, le preguntas, “¿Has considerado . . .?” “¿Podría ser posible que . . .?” “Quizás deberías mirar las cosas de esta manera…” Dando consejo respetuoso y piadoso.

Sin embargo, en esta situación incluso Zeres cae de manera inconsciente en el plan providencial de Dios al decirle a Amán que construya la horca para Mardoqueo; y de nuevo aquí vemos en acción la Providencia de Dios con una P mayúscula.

Ahora, al pensar en este pasaje en el que hemos reflexionado hoy, parecería que las cosas se están poniendo peor. Si Ester y Mardoqueo supieran lo que estaba pasando, si ellos hubieran sabido lo enojado que estaba Amán, si ellos hubieran sabido que él estaba construyendo esa horca, quizás pensarías que ellos se hubieran asustado. ¡Esta situación está empeorando! Hemos orado. Hemos ayunado. ¡Pero esto no está funcionando!

Es ahí cuando necesitamos recordar que Dios aún está en control, que Dios está trabajando detrás de la escena, que Dios está ordenando de manera providencial todas las cosas para llevar a cabo Sus propósitos en esta situación. Dios dice que Él hará que aun la ira del hombre le alabe. ¿Cómo hace Él esto? No lo sé. Es un misterio, la Providencia es un misterio. Si nosotras pudiéramos adivinarlo, nosotras seríamos Dios. Pero no somos Dios.

Por eso es que tienes que confiar y recordar esto cuando estés atravesando ciertas situaciones en tu vida muchas de las cuales están enredadas y echadas a perder simplemente porque así es la vida en este planeta caído. Recuérdalo en tu casa, recuérdalo en la iglesia, recuérdalo en tu lugar de trabajo: Dios está en acción. Él está detrás de la escena. Él está orquestando los eventos. Él está causando que todas las cosas cooperen para el bien de aquellos que le aman y son llamados conforme a Su propósito . De eso se trata, es Su propósito llevándose a cabo. Su propósito completándose.

Así que no te inquietes. No te asustes. No te estreses. No manipules. No tomes las riendas. No trates de tomar las cosas bajo tu control. Actúa cuando Dios te diga que es el tiempo de actuar. Habla cuando sea el tiempo para hablar. Pero descansa y confía los resultados a Dios incluso cuando la horca esté siendo construida y pienses que esto te llevará a la destrucción. Dios aún está en control.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss habla poderosamente sobre el contraste que existe entre la gente orgullosa y las personas quebrantadas. Ella nos lo acaba de mostrar enseñando del libro de Ester. Además, Nancy ha escrito de manera efectiva sobre este tópico en su libro, “ Quebrantamiento: El corazón que Dios aviva”. Este es un libro clásico de Nancy. No toma mucho tiempo leerlo pero el mensaje quedará contigo toda la vida. Compra tu copia hoy en tu librería cristiana favorita.

Vamos a regresar con la segunda mitad de la enseñanza de Nancy. La serie se titula “Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios ”.

Nancy: Las personas que trabajan conmigo y viven cerca de mí a menudo me oyen decir, “Me encanta vivir bajo la Providencia de Dios” con P mayúscula. Esa es la providencia divina. Y eso es cierto para mí. A través de los años he buscado evidencias de la Providencia de Dios por doquier y sé que aun cuando yo no pueda ver evidencias de Su Providencia, Él está ahí.

La Providencia de Dios, Su cuidado vigilante y Su supervisión y vigilancia sobre todos los asuntos de este universo, y eso incluye todos los asuntos de mi vida. Todos los detalles. Todas las cosas que no tienen sentido para mí, sí tienen un sentido perfecto para Dios.

Bueno, no hay lugar en la Escritura en el que la Providencia de Dios sea más evidente que en el libro de Ester, aunque el nombre de Dios no es mencionado ni una sola vez en todo el libro. Dios es la mano invisible detrás de todos estos eventos y de estas circunstancias que parecen insignificantes y que ocurren en el momento preciso. Pero una vez tú conoces a Dios, te das cuenta que no hay insignificancia o suerte en esto. Todo está lleno de propósito. Dios es intencional. Él está obrando todas las cosas. Él está tejiendo el plan maestro. Él está orquestando las piezas para completar Sus propósitos.

Ahora, al llegar hoy al capítulo 6 del libro de Ester, vemos algunas evidencias frescas de la Providencia de Dios. Es una historia maravillosa, y una trama maravillosa. Leamos juntas comenzando en el versículo 1.

En esa noche . . . Ahora, ¿qué noche era esa? Es la noche de la primera fiesta que organizó Ester. Esa misma noche. Esa es la noche que Amán había ido a su esposa para decirle: No puedo soportar a este judío Mardoqueo. Y su esposa ha dicho, “Construye una horca”, y Amán construye la horca. Todo esto en la misma noche. En esa noche [esa misma noche] el rey no puede dormir. No sé si fue lo que comió en la fiesta, que comió mucho muy tarde o si estuvo bebiendo demasiado. Yo no sé qué fue pero sí sé que fue la Providencia de Dios.

Aquella noche el rey no podía dormir y dio orden que trajeran el libro de las Memorias, las Crónicas, y que las leyeran delante del rey. Y fue hallado escrito lo que Mardoqueo había informado acerca de Bigtán y Teres, dos de los eunucos del rey, guardianes del umbral, de que ellos habían procurado echar mano al rey Asuero. Y el rey preguntó: ¿Qué honor o distinción se le ha dado a Mardoqueo por esto? Respondieron los siervos del rey que le servían: Nada se ha hecho por él. (Ester 6:1-3).

Ahora ves toda una serie de eventos y factores aparentemente insignificantes que cooperan entre sí perfectamente. Providencia con P mayúscula. ¿Cuáles son las probabilidades de que en esa misma noche el rey no pudiera dormir? Bueno, Dios lo mantuvo despierto. Esa es la soberanía de Dios. ¿Y cuáles son las probabilidades de que en la misma noche en que no podía dormir él decidiera ayudar su insomnio con la lectura de algunas historias y crónicas, pero específicamente esa que él seleccionó?

¿Cuáles son las probabilidades —para este tiempo él habría tenido ya 12 años de reinado— que ellos hubieran seleccionado el libro preciso que trataba acerca del evento que ocurriera cinco años antes cuando Mardoqueo descubrió el complot para asesinar al rey? Lo que quiero decir es que de todas las crónicas del rey, ¿cuáles son las probabilidades de que esta fuera la historia que se leyera? ¿Coincidencia? No lo creo. Estamos viendo la Providencia de Dios. Estamos viendo la Providencia de Dios en cuanto a que cinco años después de la intervención de Mardoqueo es que esto llega a la atención del rey. De manera providencial Dios había demorado la compensación de Mardoqueo por su buena obra, hasta el preciso momento cuando esta gente necesitaba una liberación sobrenatural.

Esta tardanza hubiera podido ser algo que amargara a Mardoqueo todos estos años. ¿Sabes qué? Muchas de nosotras hubiéramos estado amargadas. Es más, algunas de nosotras todavía lo estamos. Tú quizás estás amargada por cosas que pasaron hace cinco años, hace quinc3 años, o hace veinticinco años. Tú no tienes que estar amargada. Tú puedes deshacerte de esta amargura cuando reconoces la Providencia de Dios. Él trata con todas las cosas a Su tiempo en Su tiempo, a Su manera.

Así que el rey dice en el versículo 4,

“¿Quién está en la corte?” Amán había entrado justo en ese momento a la puerta del palacio del rey para hablarle al rey sobre ahorcar a Mardoqueo en la horca que él había preparado para éste. Y el joven que servía al rey le dijo, «Amán está ahí parado en la corte». Y el rey dijo, «Déjenlo pasar”.

De nuevo, ¡¿Cuáles son las posibilidades?! ¡Ninguna! Son solo minúsculas e incalculables estas posibilidades porque no vivimos en un mundo de suerte. Vivimos en un mundo de Providencia. Así que Amán está en el palacio temprano en la mañana. Este es el lugar donde Dios obra en el momento preciso.

¿Qué tal si Amán hubiera llegado una hora más tarde? El rey hubiera encontrado otra persona en la corte y le hubiera preguntado a otra persona como honrar a Mardoqueo, pero no fue a otra persona. No fue una hora más tarde. Fue en ese momento. Puedo imaginar a Amán probablemente despierto toda la noche esperando el amanecer para ir al palacio del rey y decir, “Ahorquemos a Mardoqueo”.

Así que Amán entra al palacio preparado para dar su discurso de, “Ahorquemos a Mardoqueo”, pero antes de que él pudiera sacar palabras de su boca, en el momento preciso de Dios, el rey decidió pedirle a Amán consejo sobre cómo honrar a Mardoqueo.

Así que vemos que Dios está a cargo. Dios está a cargo. Él está a cargo de decisiones aparentemente insignificantes, agendas y planes; decisiones elecciones. No existe la suerte en este mundo. Es la Providencia de Dios. Algunas veces la puedes ver en acción. Y aun cuando no puedas verla, confía que Él aún está en acción.

Mientras meditaba en este pasaje, tomé un tiempo solo para pensar en retrospectiva a través del curso de mi vida. Traté de ver hacia atrás, aproximadamente 50 años, para hacer una cronología del obrar de Dios que ahora puedo ver más claramente en retrospectiva, a través del espejo retrovisor. Cosas que no pude ver en aquel momento, pero que ahora puedo ver, fueron claramente evidencias de la Providencia de Dios.

Yo pensé acerca de mi trasfondo. El hogar donde nací. La manera en que vine a conocer al Señor a los 4 años. Las oportunidades que tuve que la mayoría de personas en el mundo nunca experimentarían. Los libros que leí que tuvieron un impacto significativo en mi vida.

Hablando de leer las crónicas, cuando aún era una niña pequeña Dios puso en mis manos algunas biografías de misioneros; registros de avivamientos que me pusieron una carga y una pasión por el avivamiento. Fue la Providencia de Dios. Pensé en la gente que he conocido, gente a la que he estado expuesta, profesores que influenciaron mi vida, mentores que influenciaron mi vida.

Pensé en el primer trabajo al que apliqué un ministerio de una iglesia local y como fui rechazada. Estaba decepcionada, abrumada en ese momento. Mi orgullo había sido herido. No podía creerlo. No podía entenderlo. Bueno, ahora miro hacia atrás y cómo le agradezco a Dios porque pienso como todo el curso de mi vida habría sido diferente de no haber sido por esa desilusión y por otras desilusiones en mi vida. Pienso en maneras en que yo le he hecho daño a otros y he tomado decisiones tontas, pero como Dios en Su providencia ha gobernado y prevalece sobre esas situaciones.

Pensé en momentos donde Dios intervino en un tiempo preciso, y en los detalles cuando me llevó a un lugar donde había alguien que me escuchó hablar y como terminó siendo la persona que plantó las semillas para toda esta idea de la radio y de Aviva Nuestros Corazones. Miro hacia atrás y me maravillo de la Providencia de Dios.

Pienso en alguien a quien conocí 25 años antes que empezáramos la radio, él era un líder cristiano, una persona conocida, y fue a quien Dios terminó usando para que 25 años después me dijera, ¿Considerarías hacer un programa de radio? eso se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. ¿Suerte?

Hace veinte y cinco años cuando conocí este hombre no tenía idea de por qué estaba en mi vida. No volví a verlo por 25 años. Pero un día recibí una carta de él. Él había pensado sobre un programa de radio para mujeres y Dios había puesto mi nombre en su corazón. ¿Suerte? No lo creo. Esto es Providencia, Providencia, Providencia total.

Déjame animarte a hacer lo mismo mira hacia atrás a través de tu vida y pídele a Dios que abra tus ojos para ver las evidencias de Su Providencia en tu vida. Escríbelas. Es buena idea ponerlo en tu diario para que puedas verlo y asombrarte y maravillarte ante la Providencia de Dios.

Después de haber visto hacia atrás, mientras ves hacia el futuro, mientras ves las situaciones en la que estás ahora mismo que parecen no tener esperanza y que son confusas, confía en que Dios está todavía trabajando, en Su providencia, para completar Sus propósitos en tu vida. Tienes que saber que un día mirarás atrás hacia el día de hoy quizás 25 años en el futuro. Quizás estés en el cielo, pero mirarás atrás y dirás: “Sí, ¡Él lo hizo lo correcto! Dios sabía lo que estaba haciendo. Él puso todas las piezas en su lugar. Él sabía por qué esa persona me lastimó. Él sabía por qué me casaría con esa persona. Él sabía por qué me dio ese niño. Él sabía por qué no obtuve ese trabajo. Él sabía por qué tenía que sufrir esa desilusión.

Dios no solo sabía sino que Él gobernó y prevaleció. Cuando tú no puedes ver la mano de Dios, confía en Su corazón y conoce que Su Providencia está siempre actuando a tu favor.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado llevándonos a través del libro de Ester dando vida a esta historia y mostrando por qué es tan relevante aún en el día de hoy.

Algunas veces parecería que Dios permite que gente malvada se salga con la suya, pero cuando Dios actúa en justicia, Él realmente actúa. Escucha más sobre esto mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… ¡Y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia mujer verdadera!

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las América a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Poner su confianza en Dios

Martes 9 Junio
En ti, oh Señor, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.
Poner su confianza en Dios

En la Biblia, David es un ejemplo notable de alguien que confía en Dios. En los salmos describe sus experiencias con Dios: “El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Salmo 28:7). “Mas yo en ti confío, oh Señor; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:14-15).

¿Cómo manifestamos diariamente nuestra confianza en Dios?

–Creyendo lo que él nos dice en la Biblia. Todos podemos constatar la sabiduría con la que la Palabra de Dios dice la verdad sobre todos los interrogantes que surgen en nuestro espíritu. ¡Qué fuente de paz cuando nuestra vida está basada en una plena confianza en el plan de Dios, en sus promesas y sus liberaciones!

–Poniendo nuestra confianza en su amor. Dios nos amó más allá de toda medida cuando entregó a su Hijo Jesús para que muriera en la cruz por nuestros pecados. Lo hizo para salvarnos, para hacer de nosotros sus hijos.

Hoy Dios nos ama con el mismo amor. No importa cuáles sean las circunstancias de nuestra vida, él siempre desea nuestro bien. Es un Padre lleno de bondad, aun cuando a veces no comprendemos por qué permite que pasemos por momentos difíciles. Si confiamos en el amor de Dios, su paz reinará en nuestro corazón.

“Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré” (Salmo 91:2).

11 –  No hay justo, ni aún uno | Romanos 3:9-20

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

11 –  No hay justo, ni aún uno | Romanos 3:9-20

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

¿Es John Piper realmente reformado?

Coalición por el Evangelio

¿Es John Piper realmente reformado?

KEVIN DEYOUNG

Para muchas personas, John Piper es el más reconocido y más vigoroso exponente de la Teología Reformada en el mundo evangélico hoy. Él es el tipo que se llama a sí mismo un “Calvinista de siete puntos”. Él se goza en la soberanía de Dios en cada momento. De acuerdo a Mark Dever, él es “el factor individual más eficaz en el reciente ascenso de la teología reformada”. Claro que John Piper es reformado.

Pero para otros, es muy obvio que John Piper no es realmente reformado. La teología reformada es definida por las confesiones reformadas, y encuentra su expresión en las estructuras reformadas bautistas y presbiterianas, así que claramente John Piper (un credo-bautista perteneciente a la Conferencia General Bautista) no es reformado. ¿Por qué debería el nombre “Bautista Reformado” sonar menos extraño que “Luterano Bautista”? Entiendo el punto que están tratando de exponer aquellos dentro de la segunda categoría. Existe un peligro real al igualar la teología reformada con Juan Calvino, y luego igualar a Juan Calvino con el TULIP (Acrónimo en inglés: Depravación Total, Elección Incondicional, Expiación Limitada, Gracia Irresistible, Perseverancia de los Santos), de manera que lo “reformado” termina significando nada más que la creencia en la predestinación. Eruditos como Richard Muller han trabajado duro para recordarnos que ambas ecuaciones son terriblemente simplistas. Las iglesias reformadas existen antes de Juan Calvino, y el pensamiento de Calvino no era más que una corriente (una muy importante) fluyendo hacia fuera y hacia adentro de la tradición reformada. De igual manera, cualquiera que tenga una profunda apreciación por las confesiones reformadas y haya estudiado el desarrollo de la teología reformada, tendrá un gran celo por enseñar a la gente que la teología reformada es mucho más que solo poseer una soteriología basada en la predestinación. Yo, que he estado suscrito a una denominación histórica reformada, y que he escrito un libro sobre el catecismo de Heidelberg, estoy muy entusiasmado con todo lo que la tradición reformada tiene que ofrecer, desde eclesiología y adoración, hasta nuestro entendimiento de la ley, nuestro entendimiento de los sacramentos, y una docena cosas más. Simpatizo con aquellos que se apresuran a señalar que, cuando un estudiante de seminario de primer año afirma creer en un Dios grande, esto no necesariamente significa que conozca las profundidades de lo que significa ser reformado. Por otro lado, no me molesta cuando John Piper es llamado reformado. Además del hecho de que él podría aprobar el 95% de lo que está en las Tres Formas y en los estándares de Westminster (no estoy sugiriendo que el 5% restante sea insignificante, simplemente hago la observación de que las diferencias no son tan notables como se podría pensar), puedo reconocer fácilmente que la palabra “reformado” es usada de diferentes maneras. “Reformado” puede referirse a un sistema confesional o a un cuerpo eclesiástico. Pero “reformado” o “calvinista” puede también ser usado más ampliamente como un adjetivo que describe una teología que le debe mucho de su vigor y sustancia a los teólogos reformados y a la teología reformada clásica. El capítulo de Herwan Bavinck sobre la historia de la “Dogmática Reformada” provee un buen ejemplo. Para los que se están iniciando en este tema, Bavinck nota cuán diferente es la teología reformada de la teología luterana, siendo la primera menos ligada a un país, menos atada a un solo hombre y menos atada a una única confesión (Dogmática Reformada, pg. 1177). El desarrollo doctrinal, argumenta Bavinck, ha sido más rico y más multifacético en la teología reformada (lo cual puede ser una de las razones por las que usted no oye de Luteranos Bautistas). De manera particular, Bavinck expone que “desde el principio, la teología reformada en Norteamérica ha mostrado una multiplicidad de formas diversas”. Él luego menciona la llegada de la iglesia episcopal (1607), la holandesa reformada (1609), los congregacionalistas (1620), los cuáqueros (1680), los bautistas (1639), los metodistas (1735 con Wesley y 1738 con Whitefield), y finalmente las iglesias alemanas. Bavinck observa que “casi todas estas iglesias y las corrientes dentro de ellas tuvieron origen calvinista. De todos los movimientos religiosos en Estados Unidos, el calvinismo ha sido el más vigoroso. Este no ha estado limitado a una iglesia en particular, sino que constituye (en una variedad de modificaciones) el elemento de valor en las iglesias congregacionales, bautistas, presbiterianas, holandesa reformada y alemanas reformadas, etc.” (pg. 1201). En otras palabras, Bavinck no solo se siente cómodo usando el término “calvinismo” como un sinónimo de “teología reformada”, sino que además no tiene problema en afirmar que el calvinismo no estuvo limitado a una sola tradición sino que constituyó el elemento “de valor” en una gran variedad de iglesias. El calvinismo, en oposición al luteranismo, floreció en el Estados Unidos colonial como la alternativa típica (ortodoxa, reformada, basada en Sola Scriptura y Sola Fide), a las diversas formas que comprendieron el arminianismo y socinianismo heterodoxo. El motivo por el cual el término “reformado” no ha estado limitado en Estados Unidos a aquellos y solo a aquellos que se adhieren a las Tres Formas o a los Estándares de Westminster, es porque desde un comienzo las formas básicas de la teología calvinista vibraron a través de las venas de una diversidad de iglesias. ¿Significa esto que solamente “las formas básicas de la teología calvinista” importan para la vida y la santidad? Por supuesto que no. Sino, ¿por qué Herman Bavinck iba pasar a delimitar cuidadosamente las complejidades de la dogmática reformada a través de 2500 páginas? Soy gratamente Reformado, con la R mayúscula más grande que usted pueda encontrar. Por eso mi primera reacción a la proliferación (aunque sea un poco) de teología reformada es profunda gratitud. ¿Pienso que el TULIP es la esencia del calvinismo? No. ¿Deseo que muchos de aquellos que se creen “reformados” vayan más atrás y escudriñen un poco más? Sí. Pero, ¿me molesta que las personas crean que Piper, Mohler y Dever sean o no reformados? En lo absoluto. Ellos están celebrando y promoviendo a Calvino, a Hodge, a Warfield, a Bavinck y a Berkhof -sin mencionar toda la rica teología escritural que exponen-, de maneras que deberían hacer verdaderamente feliz al más verdadero reformado.

Traducido por Omar Jaramillo.

Kevin DeYoung (MDiv, Seminario Teológico Gordon-Conwell) es pastor principal de la Iglesia Christ Covenant en Matthews, Carolina del Norte, presidente de la junta de The Gospel Coalition, profesor asistente de teología sistemática en el Seminario Teológico Reformado (Charlotte) y candidato a doctorado en la Universidad de Leicester. Es autor de numerosos libros, incluyendo Just Do Something. Kevin y su esposa, Trisha, tienen siete hijos.