El Misticismo

Alimentemos El Alma

El Misticismo

Martyn Lloyd-Jones

“Y nuestra comunión verdadera es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” 1 Juan 1: 3

Hemos visto juntos que este es en realidad el gran ofrecimiento del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Es lo más importante que nos ofrece, lo que nos permitirá vivir en un mundo que, como hemos visto repetidamente en las Escrituras, se opone fundamentalmente a Dios y, por tanto, a todo lo que le pertenece. “Si el mundo es aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”, dice Nuestro Señor en Juan 15:18, y como cristianos nunca deberíamos perder esto de vista: El mundo en su perspectiva y mentalidad se opone a Dios, y mientras no se convierta, mientras no reciba una nueva vida, así seguirá siendo.

El problema, pues, al que nos enfrentamos es: ¿cómo debemos vivir esa vida cristiana y divina en un mundo que demuestra semejante oposición en todos sentidos? Y la respuesta de esta epístola, y la de todo el Nuevo Testamento, es que solo hay un modo de hacerlo, y es tener esa comunión con Dios; y eso, según Juan, es la cosa más asombrosa que Nuestro Señor vino a hacer; y no solo nos la reveló, sino que la posibilitó para nosotros. Este es el gran distintivo. No se trata solamente de una enseñanza, es más que una enseñanza: es lo que Él hace por nosotros.

Ahora bien, hemos estado examinando esta gran afirmación desde ciertos ángulos; hemos considerado ciertos requisitos previos para que fuera posible la obra de Cristo y posteriormente hemos intentado considerarla directamente para recordase qué significa exactamente. Pero durante todo este tiempo no he dejado de hacer advertencias. No hay ninguna cuestión, y creo que todos estaremos de acuerdo, que haya sido fuente de tantos malentendidos como precisamente esta. Toda esta idea es tan elevada y maravillosa que, tan pronto comprendemos que es factible siquiera, debe interesarnos de inmediato tenerla y experimentarla; y en cierto sentido, la historia de la Iglesia puede describirse como la historia de los diferentes caminos por los que los hombres y las mujeres han intentado llegar a esta comunión con Dios. Algunas de las más grandes adoraciones de la experiencia cristiana han sido el resultado de este particular interés y empeño, de manera que es una cuestión que debe abordarse con cuidado. Además de haber cambios verdaderos para buscar esa comunión con Dios, también existen caminos falsos.

Ahora bien, es imposible tratar los todos, así que considero que lo más conveniente es mostrar las dos principales formas en que los hombres han buscado la comunión con Dios: la forma evangélica y la forma mística. Ésa es una clasificación muy general. Hay muchos ejemplos en las biografías de los hombres y de las mujeres cristianos que parece combinar las dos formas, y que se solapan mutuamente. Hay muchas subdivisiones en la forma mística, y evidentemente no es razonable esperar tratarla todas en un solo sermón; haría falta todo una serie de sermones. Existe un gran número de volúmenes escrito sobre ellas; bien podríamos decir que hay bibliotecas enteras acerca de toda la cuestión del misticismo. Es un asunto de lo más fascinante y absorbente y, sin duda, apasionante. Evidentemente, pues, sólo puedo tratar lo que describiría como la esencia de la posición evangélica y la esencia de la tesis mística. (Si se me permite de paso, recomendaré un libro que, a mi entender, es uno de los más valiosos e instructivos al respecto, se trata de una serie de conferencias impartidas en mi 1928 y publicado el pago el título de The Vision of God, [La Visión de Dios], por Kenneth E. Kirk)

Aquí tenemos, pues, una cuestión que debe llamarnos la atención, pues lo místico y luego lo evangélico son en ciertos aspectos muy similares, y quizá sea de ahí de donde surge el peligro. El místico y el evangélico están de acuerdo en que Dios trata directamente con nuestros espíritus y nos proporciona un conocimiento de sí mismo. Ambos coinciden en que la comunión no es algo formal y que la verdadera posición cristiana no es meramente externa y mecánica. El místico y el evangélico están de acuerdo en que nuestro objetivo y empeño debería ser la comunión con Dios; ninguno de los dos se da por satisfecho meramente con desempeñar ciertas funciones, o adecuarse a ciertas normas morales. No se trata de eso, dice; el mundo lo puede hacer, y también otras religiones. No —dicen—, lo especial de la religión cristiana es que ofrece comunión al hombre, una intimidad, un conocimiento de Dios, y a ambos les interesa obtenerla.

Pero, tal como intento demostrar, divergen en la forma en que buscan alcanzarla. Vuelvo a recordarte que hubo ciertos casos en que uno debe reconocer que la persona implicada era evangélica y mística al mismo tiempo. Hay casos en los que las personas eran suficientemente evangélicas para darse cuenta de los peligros de su propio misticismo, y eso lo hace bastante difícil desde el punto de vista de la clasificación. Permítaseme dar un ejemplo. Consideremos a Bernardo de Claraval: claramente era místico, pero hemos de reconocer que era evangélico, y hay otros ejemplos. Charles Wesley tenía una importante dimensión mística, aunque era fundamentalmente evangélico, y lo mismo podemos decir de su hermano John. Existen casos que parecen difíciles de clasificar; vayamos, por tanto, a los grandes principios.

¿En qué consiste esa idea de la búsqueda de la comunión con Dios por el llamado camino místico? Como hemos dicho, el misticismo tiene muchas subdivisiones. Puede ser no cristiano por entero; muchos de los filósofos paganos griegos eran místicos en el pleno sentido de la palabra; Hay místicos paganos, como también religiosos, así como, en un sentido, místicos cristianos. Hay cosas comunes a todos ellos; creen por regla general que un hombre puede tener un tipo de intuición inmediata del infinito y de lo eterno. Una definición del término es: “El misticismo es la creencia de que Dios puede ser conocido cara a cara sin intermediario; la conciencia y el conocimiento directos de Dios “. O, quizá, mejor aún: “El misticismo es la teoría que dice que la pureza y la bendición derivadas de la comunión con Dios no se obtienen de la Escrituras ni del empleo de los medios de gracia normales, sino por medio de una influencia sobrenatural e inmediata, y para obtenerla el alma no tiene más que plegarse a ella sin pensamiento o esfuerzo “.

Por regla general, podemos decir que el misticismo hace del sentimiento la fuente del conocimiento de Dios, en detrimento del intelecto, la razón y el entendimiento.

Éste es verdaderamente el hecho diferencial del misticismo. El místico es una persona que dice que ese conocimiento de Dios no se obtiene como resultado de la comprensión o de cualquier conocimiento externo objetivo; es inmediato, una línea directa entre el corazón y el Espíritu de Dios mismo, Y ocurre principalmente en la esfera de los sentimientos. Dios da conocer la Verdad al místico bajo algún modelo o forma.

Y esto supone una gran dificultad para el enfoque evangélico.

El Evangélico siempre afirma la primacía de la palabra de Dios, la revelación objetiva; el místico tiende a despreciarla y dice: “No, lo que he de hacer de algún modo es someterme, y en este estado pasivo, Dios hará alguna cosa en mi espíritu mediante los sentimientos y las sensibilidades, y llegaré a conocer a Dios”.

La supremacía y el énfasis están en la sensibilidad y no en la comprensión.

Ahora bien no todos los místicos están interesados en lo mismo. No quiero entrometerme con términos técnicos, pero hay tres tipos principales. Existe lo que podríamos denominar el teopático*, el

místico que le interesa el sentimiento y la sensación puros. Luego están los teosóficos, las personas que hoy día se llaman así mismas “teósofas”, y a quienes interesa un conocimiento de Dios que procede de la experiencia y quieren someter a examen su conocimiento. Y, por último, el teúrgico, interesado en los fenómenos; deseos de tener visiones y experimentar fenómenos extraños; el tipo de misticismo que se deleita ver esferas de luz o iluminaciones, y a quien le gusta hablar de trances y “sentir” el poder de Dios.

Es interesante echar un vistazo a la historia del misticismo. Casi de forma invariable surge como protesta contra algún tipo de formalismo y entumecimiento de la iglesia. Ocurre sobre todo en la Iglesia Católica Romana y en menor grado en protestantismo. Lo considero muy significativo de por sí; los católicos romanos siempre han producido más místico que los protestantes. El místicos que los protestantes. El misticismo es también una protesta contra el racionalismo y una tendencia a intelectualizar en exceso la fe cristiana. Veremos, pues, que por regla general el misticismo tiende a aparecer en ciertos períodos de la historia de la Iglesia. En los primeros siglos de la Iglesia, cuando hubo un gran debate acerca de la doctrina cristiana, y cuando los doctores de la Iglesia dedicaban su tiempo a elaborar argumentos contra la filosofía griega a fin de salvaguardar la fe cristiana, el peligro radicaba en que todo el Evangelio podía acabar convertido en un sistema intelectual. Y fue en este punto cuando los primeros místicos cristianos hicieron su aparición. “Hemos de ser cuidadosos -decían con todas estas definiciones, corremos el peligro de perder la vitalidad”. En un sentido, pues, el misticismo comenzó en los primeros siglos en Egipto, como protesta contra el enfoque puramente intelectual de la fe cristiana.

Más adelante tuvo lugar el gran estallido del misticismo en la Edad Media con Bernardo y otros parecidos, y de nuevo es claro que surgió por la misma causa. Existia el peligro de que la Iglesia católica romana del tiempo estuviera intentando crear una escuela filosófica oficial. Se había vuelto materialista y estaba muerta e inerte, y ciertos hombres, aun en la Iglesia católica romana en aquello oscuros años medievales, empezaron a decirse unos a otros: “Estamos perdiendo la vida; el propósito de la fe cristiana es llevar a los hombres al conocimiento de Dios; aquí los eruditos filósofos debaten acerca de la naturaleza exacta delos ángeles y de cuantos ángeles pueden sostenerse a la vez en la punta de un alfiler y de todas esas maravillosas abstracciones filosóficas. Esto es, —decían— una negación intrínseca de la fe cristiana”. En la Edad Media se produjo, pues, un estallido místico tal como había ocurrido en el siglo I.

También tenemos pruebas de esto en el protestantismo. Es obvio que con la Reforma ocurrida en el siglo XVI se produjo una gran comprensión de cierto tipo de poder espiritual. Pero como ocurre casi invariablemente después de un avivamiento, fue seguido por un periodo de adormecimiento. Mas tarde se inicia la era de los teólogos, y de nuevo vemos que algunas personas empezaron a sentir que se había perdido la vitalidad; que esa excelente teología, de un modo u otro, se había vuelto mecánica, y se produjo una reacción hacia el misticismo. Los puritanos empezaron a poner un nuevo acento en el Espíritu Santo, y una de las manifestaciones fue lo que se ha dado en llamar cuaquerismo.

Aquí de nuevo encontramos a los místicos, la suya era una protesta contra el intelectualismo de la fe cristiana o contra una declaración meramente mecánica de cierta enseñanza. A finales del siglo XVII y a principios del siglo XVIII tenemos, pues, las principales manifestaciones del misticismo dentro del protestantismo entre los cuáqueros y otros. Una de las personas más destacadas en Gran Bretaña fue William Law con su libro The Serious Call (El llamamiento Importante). Tuvo una gran influencia en los hermanos Wesley, y fue el hombre que Dios utilizó para llevarlos a la luz y a la verdad.

El misticismo desea, pues, hacer su hincapié en la realidad del conocimiento de Dios y de la comunión con Él. ¿Cómo lo hace? Ya he bosquejado su método general, pero a su vez existen dos principales escuelas místicas entre los místicos. La primera escuela cree en el quietismo, pura pasividad. Dicen que no hay que hacer nada sino estar tranquilo y relajado; esta enseñanza sigue gozando de popularidad en algunos lugares. “No debes intentar pensar —dicen—, no debes intentar hacer ningún esfuerzo; lo que hay que hacer es abandonarse a Dios, y Dios te hablará, y te hará cosas, y alcanzarás ese conocimiento de Èl”: pasividad y quietismo. El gran exponente de este aspecto en particular fue la famosa francesa, Madame Guyon.

Esta es una forma, pero existe otro tipo de místico que es más activo. Es muy injusto y muy falso concebir el místico que como una persona vaga y nebulosa. Alguien dijo una vez que si queremos ser justos con el misticismo, no debemos confundirlo con la mística. Hay un tipo de misticismo que es muy activo, y que dice que esa espléndida visión y ese conocimiento de Dios sólo se tiene mediante una disciplina muy rígida. Debes abandonarte a la introspección, debes examinarte a ti mismo; luego debes proseguir con la meditación, debes pensar en esas cosas y más tarde pasar a la fase en que, tras meditar y examinarte a ti mismo, tienes una especie de intuición de Dios. Es lo que se llama “el camino místico”, que te llama a purgarte a ti mismo del pecado, y luego quizá debas pasar por un período conocido como “la oscura noche del alma”, en el que tendrás la sensación de que no conoces a Dios. Pero simplemente mantienes la quietud, prosigues con la introspección, la meditación y tus prácticas ascéticas y, si lo haces, alcanzarás un estado de iluminación, empezarás a ver la Verdad. Empezarás a alcanzar un estado de comprensión, y entonces simplemente contemplarás, y por fin llegarás a un estado de unión con Dios cuando, en cierto modo, te habrás perdido a ti mismo.

Veremos que estos místicos han sido muy activos; su único empeño ha sido llegar a conocer a Dios. La mayoría de los hombres que abandonaron la vida del mundo y se hicieron monjes y anacoretas y entraron en los monasterios, se dedicaron precisamente a esto. Se vestían con camisas de pelo de camello, se mutilaban, por así decirlo, con la creencia de que este era el camino que los llevaría finalmente al estado de unión con Dios; y, como resultado de todo ello, afirmaban tener diversas experiencias. Oímos hablar de éxtasis y visiones gozosas.

¿Y cuál es la critica evangélica a todo esto? Permítaseme definirla de este modo. La principal critica del evangélico puede expresarse de esta forma: afirma ser una prolongación de la inspiración. En un sentido,

el místico afirma que Dios tiene un trato tan directo con él como con los profetas del Antiguo Testamento; afirma que Dios le trata como trato a los Apóstoles.

Ahora bien, como evangélicos creemos que Dios dio un mensaje a los Profetas y a los Apóstoles; pero decimos que puesto que Dios ya lo ha hecho, no hay necesidad de que lo haga directamente con nosotros. Yo no afirmo que lo que estoy diciendo me haya sido dado por inspiración directa de Dios: estoy aquí para exponer las Escrituras. Yo afirmo que el Espíritu Santo me capacita para ello, pero no afirmo que he recibido un mensaje directo de Dios. No, este es el mensaje, el mensaje que fue dado a Juan y a los demás Apóstoles; yo he pasado a formar parte de la comunión con los Apóstoles y repito su mensaje. Pero el místico dice que ha recibido un mensaje novedoso y que se encuentra en un estado de inspiración directa.

Mi segunda crítica sería que el misticismo forzosamente deja de lado a las Escrituras y las hace casi innecesarias. Siempre veremos que las personas con una tendencia mística no hablan mucho de la Biblia. No la leen mucho; ciertamente creo que esto es aplicable a la mayoría de las personas místicas. Dicen: “No, yo no sigo un plan de lectura de la Biblia; por regla general me basta con un versículo. Leo un versículo y me pongo a meditar”. Eso es típico del místico. No necesita esa revelación objetiva; quiere algo con lo que empezar su meditación y luego la recibirá como venida directamente de Dios; devalua las Escrituras. Ciertamente, no dudo en ir más lejos aún y decir que el misticismo, en conjunto, llega a hacer innecesario a Nuestro Señor mismo. Esta es una afirmación muy seria, pero puedo justificarla. Hay personas místicas que afirman que sus almas tienen acceso directo a Dios. Dicen que, tal como son, solo tienen que relajarse, dejarse llevar y permitir que Dios les hable y Èl lo hará; no mencionan al Señor Jesucristo Y no solo eso, creo que se puede expresar en estos términos: el peligro del misticismo es concentrarse tanto en la obra del Señor en nosotros que se olvida de la obra del Señor por nosotros. En otras palabras, se preocupa tanto por la obra inmediata en el alma que olvida por completo la obra preliminar que tuvo que llevarse a cabo para que se pudiera obrar en el alma. Tiende a olvidar la Cruz y la necesidad absoluta de la muerte expiatoria de Cristo antes de que la comunión con Dios sea posible.

O, ciertamente, podemos ir más lejos aún y decirlo de otro modo. El misticismo nunca es demasiado severo con respecto a la doctrina del pecado. El místico tiende a decir: “Mira, no hay nada de que preocuparse. Si quieres conocer a Dios tal como eres, hay que empezar teniendo comunión con Él, que te hablará y te dará todas las bendiciones”. Nunca mencionan la doctrina del pecado, en el sentido de que la culpa del pecado es una cosa tan terrible que nada salvo la venida del Hijo de Dios al mundo y el hecho de que acarreara nuestros pecados en su propio cuerpo en la Cruz, habría permitido jamás que Dios hablase al alma.

Otra seria crítica al misticismo es que nos deja siempre sin un patrón por el que regirnos. Imaginemos que es el camino místico. Empiezo a tener experiencias; pienso que Dios me está hablando; ¿cómo sé que es Dios el que me habla? ¿Cómo puedo saber que no estoy hablando al hombre; cómo puedo estar seguro de no ser una víctima de alucinaciones, tal como le ha ha sucedido a muchos místicos? Si creo en el misticismo como tal, sin la Biblia, ¿cómo puedo comprobar mis experiencias? ¿Cómo pruebo las Escrituras? ¿Cómo descartar la posibilidad de estar siendo engañado por Satanás en forma de ángel de luz para apartarme del Dios vivo y verdadero? Carezco de un patrón.

En otras palabras, mi última crítica es que el misticismo siempre tiende al fanatismo y al exceso. Si anteponemos los sentimientos al entendimiento, acabaremos así irremisiblemente, dado que no tenemos nada con qué comprobar nuestras experiencias, y no tendremos ninguna razón para controlar nuestras sensaciones y nuestras propensiones.

“Muy bien —dice que alguien— si esta es su crítica al misticismo, ¿cuál es el camino evangélico para llegar a ese conocimiento y comunión con Dios?”. Es bastante simple y es este: siempre empieza por las Escrituras; las Escrituras son la única autoridad y criterio definitivo en lo concerniente a estos asuntos, con respecto al conocimiento de Dios. La doctrina evangélica dice que no mire dentro de mí, sino que mire a la Palabra de Dios; que no me examine a mí mismo, sino que examine la Revelación que me ha sido dada. Me dice que Dios sólo puede ser conocido a su propia manera, la manera revelada en las Escrituras mismas.

He de empezar por la obra que Cristo hizo por mí. No hay un verdadero conocimiento de Dios sin Cristo. “Nadie viene al Padre, sino por mí”, dice Nuestro Señor (Juan 14: 6). He de ir a través de Cristo, y de ir por medio de la Cruz. La enseñanza de Cristo no puede llevarme a Dios porque existe la culpa de mi pecado. Es la obra de Cristo por mí antes de la obra de Cristo en mí; aquello que objetivamente ha hecho en esa transacción, es anterior a su obra en mi alma.

Empiezo, pues por eso, y luego tras afrontar la culpa de mi pecado, creo que Él me da vida. Es un don de Dios; no puedo decir que soy capaz de alcanzarlo siguiendo el camino místico; la vida eterna es un don de Dios, y es de comprender que sólo viene a mí a condición de haber visto mi pecado y creer en el Señor Jesucristo y que por tanto debo confiar en Él para la reconciliación. Y dado que la vida eterna es un don de Dios, no he de buscarla directamente; vendrá como resultado de seguir a Dios. Nuestro Señor lo expresó claramente de una vez por todas en el Sermón del Monte. No dijo: “Bienaventurados los hambrientos y sedientos de experiencias espirituales, bienaventurados los hambrientos y sedientos de gozo y felicidad “, ¡de ningún modo! Los bienaventurados, aquellos que experimentan una bendición “tienen hambre y sed de justicia: Porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6).

No hemos de buscar directamente esta cosa tan grandiosa; tu y yo hemos de buscar la justicia, y si lo hacemos, Dios nos dará la bendición. Esta maravillosa experiencia de comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo es lo que da a todos los que verdaderamente le buscan de la forma que El nos ha enseñado. Es el tema principal de esta primera Epístola de Juan; el modo de obtener esta comunión, esta maravillosa experiencia, es leer su Palabra, no tomar un versículo y luego introducirlo en nuestra meditación mística. No, es la revelación objetiva, los hechos de la Encarnación, la vida, los milagros, la muerte, la Resurrección, los hechos de la salvación. “Estas cosas —dice Juan— que hemos visto y testificado; estas pruebas que hemos tocado y sentido y palpado”.

La forma evangélica de comunión con Dios es, pues, acudir directamente a la Palabra, conocer su verdad, creerla y aceptarla: orar sobre esta base y esforzarse por entero en un intento y empeño por vivirla y practicarla. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados”; saciados de la plenitud de Dios, con el conocimiento de Dios y bendiciones que sólo Dios puede dar.

El misticismo es un intento de llegar por un atajo a esas grandes experiencias; el camino de las Escrituras es el otro camino: sencillo, indirecto pero seguro, y libre de todos los efectos del fanatismo y de los excesos, y que lleva a una vida cristiana equilibrada, fiel a Dios y a su Palabra, en línea con los Apóstoles y en línea con la poderosa tradición evangélica de siglos.

Que el Señor abra nuestros ojos a los peligros de esos desvíos y a todos los excesos y al fanatismo que en última instancia desvirtúan al Señor y su gran salvación, y que nos mantenga siempre en esa sincera fidelidad a Jesucristo.

MARTYN LLOYD JONES

Dr. David Martyn Lloyd-Jones nació el 20 December 1899 en Gales y fue ministro en Westminster Chapel de Londres. También fue un reconocido doctor en medicina que llegó a trabajar en la familia real de inglaterra. Él tuvo una tremenda influencia en el ala reformada de la iglesia evangélica del siglo 20 con un gran énfasis en el evangelio. Lloyd-Jones describió el don de predicar como «lógica ardiente.» Su entrenamiento en medicina preparó o le dió un corte lógico a sus sermones. Toda su lógica estaba basada en su formacón como médico, por esta razón encontraba tremendamente atrantivo el evangelio y las escrituras. Después de una vida llena de trabajo, murió tranquilamente mientras dormía en Ealing Londres el 1 Marzo de 1981.

Este articulo fue tomado de: http://www.lumbrera.me/2017/09/26/el-misticismo-martynlloyd-jones/

Episodio 33 – ¿Cómo mato a mi orgullo?

Soldados de Jesucristo

¿Cómo mato a mi orgullo?

John Piper Responde

Episodio 33

 

¡Nuestro episodio semanal número 33 de John Piper Responde!

El Pastor John nos explica

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Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Los discípulos obedecen a sus padres en el Señor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Los discípulos obedecen a sus padres en el Señor

Scotty Anderson

Nota del editor: Este es el décimo capítulo en la serie «Discipulado», publicada por la Tabletalk Magazine.

Si es verdad que un discípulo es un aprendiz, ninguna relación es más adecuada para la práctica del discipulado que la relación de los hijos con sus padres. La familia es el primer gobierno en prácticamente todos los tiempos, culturas y religiones. La vida comienza con una asociación y autoridad. En esta economía natural, las partes interesadas actúan de acuerdo con el amor filial, el interés propio, la tradición y la comunidad para crear un entorno que fomente la salud, el crecimiento, el aprendizaje y la maduración hasta la edad adulta. Pero esta disposición común difícilmente implica un estándar universal. Los padres pueden ser duros, flexibles, prácticos, idealistas, pasivos, activos, cerrados o abiertos; todo antes de que hayan dicho una sola palabra sobre sus objetivos para ti.

Desde la perspectiva del niño, ningún otro mecanismo en la vida es tan adecuado para el discipulado como el hogar.

Pero el hogar cristiano posee tanto el método como la meta en la Palabra revelada de Dios. Considere la forma simple de Efesios 6:1-4:

Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.

El mandato: obedecer en el Señor. La evaluación: es justo. La promesa: prosperidad y vida. El método: la disciplina y la instrucción del Señor. La manera: sin ira. Este es el discipulado: aprender obediencia a lo que es correcto y bueno mediante la enseñanza, ejemplo, amonestación y práctica.

Desde la perspectiva del niño, ningún otro mecanismo en la vida es tan adecuado para el discipulado como el hogar. No requiere reubicación, no te cuesta nada, y nunca tendrás otro maestro tan invertido en tu éxito. Al simplemente crecer en el hogar de discípulos cristianos, si puedes aprender algo, seguramente aprenderás lealtad, respeto, sumisión y servicio al Señor.

Todo esto debe ser visto en términos de obligaciones de pacto entre padre e hijo. Sigue el paradigma de Deuteronomio 6:4-9: comienza con teología («El Señor uno es»). Habla de la relación («Amarás al Señor tu Dios»). Da dirección («Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón»). Se aplica generacionalmente («Diligentemente las enseñarás a tus hijos»). Y proporciona una metodología («Hablarás de ellas cuando te sientes…andes …te acuestes…te levantes»). Mientras las familias del mundo tienen una versión natural del discipulado, los hogares cristianos tienen el discipulado del evangelio, anclado en la obra salvadora de Cristo, la verdad de Su Palabra, las leyes de Su reino y la disposición del amor. Este discipulado es para bien (Prov. 1:9). Dios obliga a los padres a enseñarlo. Dios obliga a los niños a aprender de sus padres.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Scotty Anderson
Scotty Anderson
El reverendo Scotty Anderson es pastor asistente de familias y jóvenes en Woodruff Road Presbyterian Church en Simpsonville, SC

8/18 – Para un tiempo como éste

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Ester, “Mujer de Dios en el tiempo de Dios”

8/18 – Para un tiempo como éste

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/para-un-tiempo-como-este/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que igual que sucedió con el personaje bíblico de la reina Ester, Dios tiene un propósito específico para tu vida.

Nancy Leigh DeMoss: No importa cuál sea tu edad, o en qué etapa de la vida estés… Tú dirás: ¡Pero, yo no soy una gran presentadora, no tengo un programa de radio!

No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú sí puedes, porque Dios te puso ahí para un tiempo como este.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Si alguna vez te has sentido como un don nadie, no estás sola. La solución para esto no es hablarse a uno mismo para convencerse de que tan especial es. La solución es descubrir que tan especial eres tú para Dios.

Espero que puedas descubrir esto a medida que Nancy continúa en su serie llamadaEster: Mujer de Dios en el tiempo de Dios .

Nancy Leigh DeMoss: Hoy llegamos a los dos versículos más famosos en el libro de Ester. La frase para una ocasión como ésta. Seguramente la has escuchado. La asociamos con Ester. Esa frase viene de este texto en el capítulo 4.

Solo para darnos un pequeño recordatorio de donde estamos y para recrear un poco la escena: el pueblo judío está en graves problemas. El decreto de que ellos deben ser aniquilados ha sido promulgado. Mardoqueo está en la plaza pública llorando. El pueblo está ayunando y llorando.

Ester ha mandado un mensajero, a Hatac, uno de los eunucos, a averiguar lo que está sucediendo. Mardoqueo le envió un mensaje a Ester: “Necesitas hablar con el Rey y rogar por la vida de tu pueblo”. Ester le devuelve el mensaje, con otro mensaje que decía: “Yo moriré. Nadie puede acercarse al rey sin antes haber sido llamado. Mi vida está en riesgo. No hay forma de que yo pueda hacer esto. No puedo hacer nada al respecto”.

“Entonces dijo Mardoqueo, versículo 13 (y aquí fue que nos quedamos la última vez en el capítulo 4):

Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina? (versículo 13-14)

Él le dijo, No pienses que escaparás de la casa del rey más rápidamente que cualquier otro judío. Mardoqueo le recuerda a Ester que ella también es judía y que si el pueblo judío perece, ella también perecerá, que su vida está en peligro vaya o no vaya al rey.

Esto es un buen recordatorio para nosotras como creyentes de que no podemos separar nuestra identidad como creyentes individuales del resto del Cuerpo de Cristo. Estamos todos juntos en esto. Si el pueblo de Dios está en problemas, nosotras estamos en problemas. Yo estoy en problemas. Tú estás en problemas. Si el matrimonio de otras personas o de nuestros hijos está en problemas, eso debería preocuparnos también a nosotras. No podemos apartarnos en nuestra iglesia evangélica o en nuestra escuela en el hogar y pensar que no seremos afectadas por lo que le está sucediendo al resto del Cuerpo de Cristo.

Tú eres uno junto con todos los otros creyentes en el mundo entero. O nos ahogamos todos o nadamos juntos. Si tratas de vivir para ti misma sufrirás las consecuencias.

No pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre todos los judíos. Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis (versículo 14).

Mardoqueo conoce las promesas del pacto que Dios había hecho a Su pueblo desde Abraham. Yo pienso que él cree que Dios enviará salvación de alguna manera; de alguna parte, de algún lugar. Él confía en que será a través del rey y que sería a través de la intervención de Ester. Pero él también sabe que la liberación llegaría; con o sin la ayuda de Ester.

Esa es una expresión de fe. Seguramente él se dice a sí mismo: Alivio y liberación vendrán. Dios no dejará que s

Su pueblo desaparezca. Dios no olvidará su pacto con Abraham. Contigo o sin ti, Dios prevalecerá.

Eso nos recuerda que Dios no nos necesita. Dios no me necesita para llevar a cabo sus propósitos en este mundo. Dios no te necesita. Él puede llevar a cabo sus planes con o sin nosotras. No somos indispensables. Dios puede mandar a otra persona a tu vecindario para alcanzar a los amigos de tus hijos con familias disfuncionales; a otra persona para que gane a tu pareja incrédula para Cristo. Dios puede mandar a otra persona a crear hambre y una sed en tu iglesia por un avivamiento.

Si desperdiciamos las oportunidades que Dios nos da, Él lo hará sin nosotras. Su reino vendrá. Su voluntad será hecha en este mundo así como en el cielo. Pero si desperdiciamos y echamos a un lado esas oportunidades, pienso que esos que vienen detrás de nosotras nos tendrán en deshonra. De alguna manera cosecharemos las consecuencias aunque el pueblo de Dios sea eventualmente liberado.

Podemos mirar atrás y ver las oportunidades que desperdiciamos al no involucrarnos en la obra de avanzar el reino de Cristo en este mundo. Quizás tuvimos oportunidad de compartir sobre Cristo con un amigo en particular, pero nunca lo hicimos antes de que él partiera a una eternidad sin Cristo. Nos quedamos en silencio.

Tuvimos la oportunidad de entrenar a nuestros hijos en los caminos de Dios, pero estábamos muy consumidas con deportes y clases de música y tareas. Ahora han crecido, y no tienen un corazón para Dios, ni hambre de Dios.

Quizás tuviste la oportunidad de amar y servir a tu compañero, pero estabas muy consumida con tu trabajo, tu felicidad, o tu deseo de ser servida. Ahora él se ha ido. Y él está casado con otra mujer.

Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. (Versículo 14)

Hay un momento cuando el silencio no es de oro. Porque si permaneces callada en este tiempo…

Eclesiastés capítulo 3 nos dice que, “Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo… tiempo de callar, y tiempo de hablar” (versículos 1 y 7).

Es importante que aprendamos la diferencia, que aprendamos a discernir cuando es tiempo de hablar y cuando es tiempo de callar. Nuestra tendencia natural si no me equivoco- es hablar cuando debemos callar y callar cuando debemos hablar. Lo hacemos al revés.

Y necesitamos sabiduría. Necesitamos discernimiento para saber la diferencia. Necesitamos dominio propio para callar cuando hay que callar. Necesitamos coraje para hablar cuando hay que hablar, para hacer lo bueno en el momento adecuado.

“Porque si permaneces callada en este tiempo…” He meditado en esa frase a medida que he ido estudiando este libro en su totalidad y preparado esta serie. Solo pienso en muchas de las cosas que están ocurriendo hoy día en la iglesia, donde es más fácil permanecer callada. No queremos provocar una ola; no queremos sacudir el bote.

El otro día leí una revista cristiana bien conocida, una revista para mujeres, mientras me preparaba para esto. Un artículo, el artículo principal de portada era sobre una persona reconocida en el mundo de la farándula. Que estaba defendiendo el divorcio, y la forma en que lo hizo fue muy sutil.

Y este era el artículo principal y esta era una persona que está siendo muy usada hoy día en el mundo cristiano. Estaba defendiendo las razones de su divorcio y explicando que ahora tenía un ministerio para exhortar a otras personas divorciadas a no arrepentirse de haberlo hecho. No decía abiertamente que el divorcio estaba bien, sino que si uno era víctima, entonces había esperanza. Pero era un mensaje muy confuso.

Pensé: ¿Quien puede tocar este tema hoy? Es decir, ¡esa es la condición de la iglesia de hoy! Es la forma de pensar de la iglesia hoy en día. Si uno abre su boca, será devorada, masticada y escupida. Así es como uno se siente.

Iniciamos Aviva Nuestros Corazones sabiendo que tendríamos que discutir varios temas (sobre mujeres, su rol; la sumisión a la autoridad a sus maridos) y que cuando lo hiciéramos – cuando yo dijera alguna de estas cosas- yo iba a ser como un salmón en la iglesia: nadando en contra de la corriente durante toda mi vida.

Y yo no tengo un corazón de guerrero. No me gusta crear controversias, problemas. Prefiero quedarme callada y hacer las cosas bien por mi cuenta, tomar las decisiones correctas, amar a las personas. Pero no amas a la gente si te quedas callada cuando es tiempo de hablar.

Esta frase porque si permaneces callada en este tiempo, me vino a la mente recientemente mientras conversaba con una madre que, sin pensarlo, tenía a sus hijos leyendo la serie de Harry Potter. Mientras la escuchaba me di cuenta y pensé: He aquí una madre que ama a sus hijos, que quiere entrenarlos en los caminos de Dios, comprometida con ser una madre piadosa, pero que no está pensado las cosas cuidadosamente y no se ha dado cuenta de los problemas envueltos en ese tipo de lectura, ni el efecto que tiene sobre los niños.

Seguramente al hacer este comentario estoy hablando a algunas fanáticas de Harry Potter. Pienso que quizás no entiendes cuáles son esos problemas a los que me refiero. Pero hay ciertos asuntos bíblicos bien claros involucrados en todo esto.

En aquella oportunidad todo dentro de mí me impulsaba a permanecer callada. Pensaba: es que no quiero romper esta amistad aquí. No quiero crear problemas. No son mis hijos. Yo no soy responsable por sus hijos. Pero la frase, “porque si permaneces callada en este tiempo…” me continuaba timbrando en la cabeza, y me preguntaba: ¿Amo a esta mamá y a otras como ella? ¿Realmente me preocupo por como vayan a terminar sus hijos? Bueno, sí me preocupo, y Dios me dio la gracia con amor, gentileza y compasión. No la ataqué personalmente. Solo le hice algunas preguntas.

Ahora había una mamá informada, que pensaría sobre todo esto y quizás llegaría a tomar decisiones diferentes. Yo no soy responsable por sus decisiones. No soy responsable por como ella crie a sus hijos. Pero sí soy responsable y también lo eres tú de hablar la verdad sobre la Palabra de Dios y de no callar cuando pueda haber vidas en riesgo.

Me puse a pensar sobre qué cosas estarían pensando estas mentes jóvenes más adelante y a lo largo de sus vidas que fuera contrario a la Biblia y que pudiera llegar a perjudicar sus almas. No podía permanecer callada. No debía ser grosera. Debía hablarles con gracia y con gentileza, pero no podía quedarme callada.

Hay otros temas en los que no debemos quedarnos calladas. El tema de las mujeres irrespetando a sus maridos, relaciones rotas, de amargura, enojo, ira. No podemos permanecer en silencio cuando tenemos amigos que están viviendo en el dolor de la amargura. No podemos quedarnos calladas en esta época tan permisiva ante la sexualidad con nuestros jóvenes y los cristianos en nuestras iglesias, que no entienden que tiene de malo el tener relaciones fuera del matrimonio. No podemos quedarnos calladas.

Dios no te está pidiendo que hables sobre cada cosa. Pero sí nos está pidiendo que reconozcamos cuando Él nos ha puesto en una posición en la que podamos hacer una diferencia y donde podamos hacer algo al respecto – aun cuando parezca imposible, aun cuando no parezca prudente.

Madre, puede que tu hija no sea tu mejor amiga cuando a los catorce años le digas: No puedo quedarme callada sobre esto. Esa no es una relación adecuada. Esa no es una influencia saludable. Esa no es una ropa modesta.

Dios no te ha pedido que seas su mejor amiga en este momento. Pero si callas y la dejas y dejas a tu familia flotar y seguir el camino de la cultura quizás venga el tiempo cuando te arrepientas de no haber hablado en su momento y cuando llores no por arrepentimiento y humildad, sino por frustración y por vergüenza cuando veas que tu hija está cosechando las consecuencias de esas decisiones que tomó.

Madres ustedes no pueden quedarse calladas. Dios no les está pidiendo que sean unas amargadas. Él no les está pidiendo que sean Dios en la vida de sus hijos, sino que representen la verdad para sus hijos, para sus amigos, y en nuestra cultura.

Permítanme volver atrás, al tema de la providencia de Dios. “¿Y quien sabe si para una ocasión como esta tú has llegado a ser reina?”

Mardoqueo está diciendo aquí que en la providencia de Dios, en algún momento te encontrarás en una posición y en un lugar, en un tiempo específico. Todos los factores se han unido, y no ha sido por la suerte. No es por la suerte que estás dónde estás en el día de hoy, a esta hora, en este lugar. La providencia de Dios siempre está trabajando aunque no la puedas ver.

La providencia de Dios siempre ocurre en el tiempo perfecto. Dios nunca está apresurado, y Él nunca está tarde. Algunas de ustedes están esperando que Dios se mueva, y piensan, Siento que es tarde. ¿Por qué será que Él no está haciendo nada? Él está haciendo algo. Él se está moviendo. Él está obrando, y Su tiempo es perfecto. En la providencia de Dios, no ocurren accidentes’. No hay casualidad. No hay tal cosa como la suerte. En la providencia de Dios, Dios siempre está en control.

En los capítulos 1 y 2 de Ester, parece que el rey Asuero está a cargo. En capítulos 3 y 4 parecería que Amán estuviera a cargo. Ellos creen estarlo. Pero aun cuando parecerían estar en control, Dios es quien todavía está en control. Y siendo esto así, en la providencia de Dios nunca hay razón para el pánico, para el temor, para la preocupación o la duda.

Ahora, ¿Acaso no caemos en todas estas actitudes? Sí. ¿Tenemos razón para hacerlo? Humanamente hablando, sí. Pero si entendemos, creemos, nos agarramos y abrazamos la providencia de Dios, reconoceremos que nunca hay una buena causa, una causa justificada, para el temor o el pánico.

Mientras piensas sobre tu vida y la providencia de Dios, piensa sobre lo que Dios te ha dado: los privilegios, las bendiciones, la salvación. Mientras un billón de personas o más en este planeta ni siquiera ha escuchado el nombre de Jesús, ha sido en la providencia de Dios que tú escuchaste el Evangelio que pusiste tu fe en Cristo, que tienes conocimiento de la Palabra de Dios.

Las habilidades que tienes, las influencias que tienes, los recursos materiales que tienes todos son regalos y una mayordomía de parte de Dios, en Su providencia. Dios te entregó esas experiencias, esas oportunidades, esas bendiciones, para que como administradora le sirvas a Él y las uses para avanzar Su reino en la tierra.

Disfrutamos todas esas bendiciones. No son solo para nuestra felicidad, no son para nuestra satisfacción, no son en primer lugar para nuestro placer. Son para la gloria de Dios en un tiempo como este. El hogar en que naciste, las oportunidades que has tenido, la cultura en la que vives, la época en la que vives todo está de acuerdo con la providencia de Dios y es para los propósitos de Dios y de Su reino.

La posición en la que te encuentras no es un accidente. Quién sabe si has venido al reino, al reino donde Dios te ha colocado; el conjunto de circunstancias en las que Dios te ha puesto, aunque estés donde estás como resultado de los errores cometidos en tu vida. En la providencia de Dios cuando te arrepientes te quebrantas, Dios tiene un lugar y un propósito para ti aquí y ahora en Su reino.

Es sorprendente como la providencia de Dios está por encima de las pérdidas y de los fracasos causados por nuestros pecados. Y con esto no quiero minimizar el pecado en ninguna manera. Solo estoy diciendo: ¿Donde estaríamos si Dios no redimiera nuestros desafortunados e inútiles enredos? Eso es lo que somos separadas de Cristo. Dios te ha puesto aquí con un propósito no solo para llenar espacio o para desperdiciar tu vida. Dios tiene un trabajo con tu nombre en él, un propósito, y una intención.

Quizás podrías pensar: “Yo no soy una reina. No estoy en el palacio. No tengo una posición de gran influencia. Estoy haciendo lo máximo que puedo hacer mientras les doy clases en el hogar a estos niños. Solo estoy tratando de mantenerme a flote”.

Pero te digo: Ese es tu reino. Dios te has puesto ahí en ese hogar, para un tiempo como este, con una oportunidad increíble que a nadie más le ha dado; la de instruir esos niños para ser seguidores de Jesucristo. Ese es un trabajo grande para un tiempo como este.

Y quizás tú me digas: “Es que yo sólo soy una vendedora en una tienda. No tengo un esposo. No tengo hijos”. Dios te puso en esa tienda. Ese es tu reino para un tiempo como este, para representarlo a Él; para representar Su reino.

Tú dices: “Es que yo estoy retirada. Soy viuda. Mis hijos están dispersos por todo el país. No hay propósito; no hay sentido para mi vida”. Dios te puso ahí en ese lugar. En ese pequeño apartamento, ese hogar de retiro, ese es tu reino para un tiempo como este.

¿Qué puedes hacer? Puedes orar. Puedes interceder. Puedes darle ánimo a los pastores. Puedes alentar a las mamás jóvenes, a otras viudas; con notas, con oraciones. Dios tiene un plan para ti, y no es que simplemente desperdicies tu vida.

Una de las cosas que más agradezco de mi crianza es que mi papá tenía una visión para sus siete hijos que nosotros desarrolláramos el propósito que Dios tenía para nuestras vidas, cualquiera que fuera. Mi papá no sabía cuál era, pero quería que lo cumpliéramos.

Él nos dio la visión de que podíamos ser usados por Dios; de que Dios tenía un plan para nuestras vidas. Ese plan era individual, era especial, era para nosotros y debíamos cumplirlo. Él me dio una visión, mucho antes de que yo supiera de Aviva Nuestros Corazones, mucho antes de de que yo hiciera conferencias, mucho antes de que empezáramos un programa de radio. Dios me dio a través de mis padres, una visión de que mi vida había sido traída al reino de Dios para un tiempo como este.

Yo he creído por años y años, desde que era una niña pequeña, que Dios me puso aquí en este mundo, en este país, en este lugar, y ahora en Aviva Nuestros Corazones para un tiempo como este.

¿Que es difícil? Sí, a veces es muy difícil. ¿Que es solitario? Sí, a veces es muy solitario. A veces uno piensa: ¿Seré la única persona en el planeta que está preocupada por estos problemas, que lleva estas cargas en su corazón?

Pero ese no es el asunto. No se trata acerca de mí. No es acerca de ti. ¿Que me siento abrumada muchas veces con la marea de maldad y lo que va a requerir para vencerla? Sí.

Pero no es acerca de cómo me siento. No importa tu edad, en que época de la vida estás. Dirás: Yo no soy una gran presentadora. No tengo un programa de radio. No necesitas un programa de radio. Dios te ha dado tus hijos y nietos a quienes yo no puedo alcanzar. Pero tú si puedes porque Dios te puso ahí para un momento como este.

Yo he sido puesta en este lugar. Tú has sido puesta en tu lugar. Yo he sido puesta aquí en este tiempo. Tú has sido puesta ahí en este tiempo para un momento como este para traerle gloria a Dios. No digas no pienses: No tengo nada que ofrecer. Mi vida realmente no cuenta.

Charles Spurgeon lo dijo así: Aunque tú no seas más que una cifra (es decir; un cero a la izquierda), aún así el Señor puede hacer algo de ti. Pon el uno delante del cero y en seguida se convierte en un diez. Deja dos o tres ceros combinarse para servir al Señor y si el Señor los dirige estos nada se convierten en decenas de millares. ¿Quién sabe lo que tú puedes hacer?

Dios escoge y usa los don nadies. Él los llena con Su gracia y Su poder y Él los usa en formas poderosas:

-Un joven pastor se convierte en el salmista, rey de Israel, y a través de él viene el Mesías.

-Una viuda moabita pasa a ser parte de la genealogía del Salvador.

-Una prostituta redimida llega a ser un instrumento clave para los hijos de Israel durante la conquista de la ciudad de Jericó.

-Una joven huérfana en una tierra extraña llega a ser la reina que salva las vidas de millones de judíos.

-Una adolescente virgen da a luz al Salvador del mundo.

¿Quién lo hubiera pensado? ¿Quién lo hubiera planeado? ¿Quién sino Dios? ¿Quién sabe si tú has venido al reino para un tiempo como este?

Carmen Espaillat: Espero que continúes tratando de entender los propósitos que Dios tiene para ti en tu situación particular y única. Sigue con nosotros toda la semana mientras Nancy Leigh Demoss continúa este práctico estudio del libro de Ester.

A través de la serie Ester: Mujer de Dios en el tiempo de Dios, Nancy ha hablado acerca de confiar en la providencia de Dios. ¿Acaso significa esto que deberías sentarte y no hacer nada? Acompáñanos en nuestro próximo programa para que escuches más acerca de esto. Aquí está Nancy para concluir.

Nancy Leigh DeMoss : Mi oración sincera es que no solo oigas lo que he dicho sino que lo recibas y que Dios haga que estas palabras penetren profundamente en el corazón y alma de cada una de ustedes.

¿Podrías tomarte un momento para aceptar lo que Dios ha dicho en Su Palabra? Di, Señor, gracias por Tu providencia en mi vida. Gracias por donde me has colocado, no importa lo difícil que sea. Gracias por el reino en que me has puesto por mi crianza, por mi familia, por mis raíces, mi trasfondo- y el lugar donde me tienes ahora. Gracias, porque me has puesto aquí para un tiempo como éste.

Entonces, pídele al Señor que te ayude a ser fiel en llevar a cabo ese plan, sea cual sea; que te de valor y fe para aferrarte a Él, para ser Su instrumento en este tiempo y en este lugar.

Señor, nuestra oración es que Tú seas glorificado en nuestras vidas en cualquier lugar en que estemos, para un tiempo como éste. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El matrimonio (2): Una unión definitiva y exclusiva

Viernes 5 Junio
¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Jesús respondiendo les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo:… los dos serán una sola carne?… por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
El matrimonio (2): Una unión definitiva y exclusiva

Lamentablemente nuestros primeros padres escucharon la voz del diablo que ponía en duda lo que Dios les había dicho. La duda y la desobediencia destruyeron su confianza en Dios y los condujo a acusarse mutuamente, mientras Dios deseaba su bien. Actualmente muchos matrimonios terminan en divorcio. Sin embargo el plan de Dios no ha cambiado. Hoy como antes, Dios desaprueba los divorcios y las parejas que se forman y se deshacen según sus propios caprichos.

Para Dios, además, las palabras fornicación (relaciones sexuales sin estar casado) y adulterio (infidelidad hacia el cónyuge) no han perdido su sentido, aun cuando no las utilicemos mucho. Recordemos que Dios reservó la sexualidad en el marco del matrimonio, y cualquier desborde es pecado (1 Corintios 6:9-10).

“Cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Corintios 7:2-4).

El hombre, ¿es más feliz dando libre curso a sus fantasías? No, al contrario, siembra sufrimiento donde Dios desea su felicidad. Pero ninguna situación es demasiado difícil para Dios. Él perdona a quien reconoce sus errores pasados. Las consecuencias quizá subsistan, pero Dios le dará la fuerza para adaptar su vida a la voluntad divina.

(continuará el próximo viernes)

8/12 – «Fidelidad: El siervo infiel» (Lc 16:1-15) 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Parábolas de la Vida Cristiana

8/12 – «Fidelidad: El siervo infiel» (Lc 16:1-15)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

6/6 – “LAS SEIS PODEROSAS MOTIVACIONES DEL GANADOR DE ALMAS”

El Amor que Vale

Serie: Cómo compartir las Buenas Nuevas

6/6 – “LAS SEIS PODEROSAS MOTIVACIONES DEL GANADOR DE ALMAS”

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaqv

Oseas: Salvación ilustrada

The Master’s Seminary

Oseas: Salvación ilustrada

Imagine un tribunal. Imagine el gozo de un pecador culpable y malvado al ser declarado inocente por un juez justo. ¿Cómo puede tal cosa ser posible? Por fe nosotros, los culpables, fuimos declarados justos por medio de la muerte vicaria del Cordero. ¡Qué glorioso! ¡Fuimos salvos de la ira de Dios!

Sin embargo, el libro de Oseas demuestra que la salvación es mucho mayor que dicha escena en el tribunal, por muy grande que parezca. La salvación bíblica no es sólo una previa declaración espiritual que hace justo al pecador, sino que es una salvación que todo lo abarca, tanto lo espiritual como lo físico, en la cual Dios hace de los pecadores objetos de su afecto eterno.

Oseas ilustra esta historia de salvación.

Las diez tribus del norte se habían prostituido así mismos al adorar a dioses extraños, construir becerros de oro, edificar lugares altos en todo monte y confiar en la fuerza de los hombres. Ellos se habían olvidado de su pacto con Dios, y por lo tanto Dios manda a Oseas a declarar la justa setencia divina en contra de ellos.

Pero en vez de comenzar con una palabra audible, Dios manda a Oseas a hacer algo extraño y distinto: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación” (Oseas 1:2). Aunque se ha debatido acerca de cuando fue que ocurrió la promiscuidad de Gomer, el punto de Dios es inconfundible: Oseas vivirá en carne propia lo que Dios está experimentando, esto es, encontrarse pactado con una esposa que comete adulterio.

Luego de comprobar el adulterio de Israel, Dios hace lo que se esperaría de cualquier esposo y les informa que ya no los ama ni los considera como su pueblo. Por eso Dios también manda a Oseas a vivir esta realidad en carne propia al poner por nombre a su primera hija “no-compadecida” y a su segunda “no-mi-pueblo.” De esta manera ilustra diariamente a las personas de Israel que Dios había proclamado: “vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios” (Oseas 1:9).

A través de todo el libro de Oseas se ve cómo Dios invierte constantemente el mensaje del Pacto Mosaico al comunicarle a las tribus del norte que, por causa de su desobediencia, habían llegado a anular su relación con el Señor. Por lo tanto Dios ahora los estaba retirando las bendiciones del pacto y regresándolos al estado donde se encontraban sin él. El León de Judá promete destrozarlos a ellos en lugar de sus enemigos (Oseas 5:14) y acordarse de su iniquidad, castigar su pecado y volverlos a Egipto (Oseas 8:13). Aunque Dios los había rescatado de Egipto y de la esclavitud, ahora por causa de su desobediencia y adulterio ellos regresarán a la esclavitud (aunque esta vez no será en Egipto sino en Asiria, Oseas 11:5)

El punto es claro: Las personas de Israel había dejado de ser el pueblo de Dios y ahora Dios promete castigarlos.

Usted podrá estar pensando, yo pensé que este sería un mensaje alentador, que hable de la salvación, pero esto me suena desalentador y aterrador. En efecto, y es por eso que la salvación de Dios es tan hermosa, pues entre más entendamos la profundidad de nuestra depravación, más apreciaremos el poder de Dios al rescatarnos de nuestra condenación.

Dios no puede estar enojado con los descendientes de Abraham para siempre, pues su corazón compasivo no lo aguanta, además de que su naturaleza misma demanda que cumpla sus promesas. Por lo tanto, después de haber rechazado a Israel Dios declara: “Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti” (Oseas 11:8-9). Él promete que a pesar de haberlos desechado, algún día “en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10).

Esta realidad también, Oseas tenía que vivir.

Aunque Gomer lo había dejado y se encontraba viviendo con otro hombre, Dios le dice a Oseas que haga lo impensable y salga a buscar a Gomer para amarla de nuevo: “Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas” (Oseas 3:1).

Dicha acción también es simbólica, pero esta vez no de la ira de Dios sino de la restauración futura de todas las cosas (Oseas 3:4-5). Aún cuando Israel había abandonado el Pacto Mosaico, Dios todavía se acordaba del Pacto Abrahámico y su promesa de que algún día él regeneraría y restauraría a su pueblo después de que ellos hubiesen desobedecido (Deuteronomio 30:6).

Dios utilizó a Oseas para explicar esta realidad futura a Israel, y que algún día el la atraería, le hablaría a su corazón y quitaría de su boca los nombres de los baales (Oseas 2:14, 17). ¿Por qué? Para que él pudiera proclamar: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” (Oseas 2:19-20).

Dios juzgó a su pueblo. Pero no se ha olvidado de sus promesas. Él prometió que un día perdonaría los pecados de Israel, la redimiría de su fornicación y derramaría su amor sobre ella para siempre.

¿Lo ve? La salvación de Dios no es sólo la imagen de un juez declarando que la adúltera es inocente, ya que cualquier juez podría absolver a una adúltera sin querer tener nada que ver con ella. Pero la salvación de Dios es la imagen de un juez que cambia el corazón de una adúltera para después bajar de su silla, proponerle matrimonio y prometer amarla para siempre porque quiere derramar su amor sobre ella por toda la eternidad. Este es el evangelio del Reino, la restauración de todas las cosas.

Así que cuando piense y enseñe acerca de la salvación, no trunque el mensaje de la salvación al limitarlo a la justificación solamente, incluya también las realidades futuras de la glorificación. Es cierto que la cruz de Cristo nos reconcilió con Dios y que es una maravilla ser justificado, pero Dios es aún más maravilloso. No sólo nos ha justificado, sino que él realmente desea pasar la eternidad con nosotros. ¡No existen mejores noticias que estas! Un día Dios cumplirá todas sus promesas cuando nosotros, junto con Israel, reinaremos con Cristo en la Nueva Jerusalén.

El Dr. Josías Grauman (M.Div., D.Min.) es el decano de educación en español de The Master´s Seminary. Josías comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de Idiomas Bíblicos. Fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como un anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Es autor de libros como: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

Josías Grauman

Josías Grauman es decano de educación en español y profesor de exposición bíblica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bíblicos. Josías fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Josías estudió un B.A. en idiomas bíblicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca de la fe?

Hebreos 11:1 nos dice que la fe es «la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Tal vez ningún otro componente de la vida cristiana es más importante que la fe. No la podemos comprar, ni vender, ni tampoco dársela a nuestros amigos. Entonces, ¿Qué es la fe? y ¿Qué papel juega la fe en la vida cristiana? El diccionario define la fe como «la creencia en, devoción a, o confianza en alguien o algo, especialmente sin prueba lógica”. También define la fe como «la creencia en y devoción a Dios». La Biblia tiene mucho más que decir sobre la fe y lo importante que es. De hecho, es tan importante que sin fe no tenemos ningún lugar con Dios, y es imposible agradarlo (Hebreos 11:6). La fe es la creencia en el Dios único y verdadero, sin verlo realmente.

¿De dónde proviene la fe? La fe no es algo que evocamos por nuestra cuenta, ni es algo de nacimiento, tampoco es un resultado de la diligencia en estudiar o buscar lo espiritual. Efesios 2:8-9 deja claro que la fe es un don de Dios, no porque lo merecemos, lo hemos ganado, o somos dignos de tenerlo. No es de nosotros mismos; es de Dios. No se obtiene por nuestro poder o nuestro libre albedrío. Simplemente nos es dada por Dios, junto con Su gracia y misericordia, según Su santo plan y propósito, y por eso, Él recibe toda la gloria.

¿Por qué tener fe? Dios diseñó una forma de distinguir entre aquellos que le pertenecen a Él y quienes no, y esto se llama la fe. Simplemente, necesitamos fe para complacer a Dios. Dios nos dice que le agrada que creamos en Él, aunque no lo podemos ver. Una parte clave de Hebreos 11:6 nos dice que «es galardonador de los que le buscan». Esto no quiere decir que tenemos fe en Dios sólo para obtener algo de Él. Sin embargo, Dios quiere bendecir a aquellos que son obedientes y fieles. Vemos un ejemplo perfecto de esto en Lucas 7:50. Jesucristo dialoga con una mujer pecadora cuando Él nos da una idea de por qué la fe es tan gratificante. «Tu fe te ha salvado; ve en paz». La mujer creyó en Jesucristo por la fe y Él la recompensó por ello. Finalmente, la fe es lo que nos sostiene hasta el final, sabiendo por la fe que estaremos en el cielo con Dios por toda la eternidad. «Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues [obtienen] la meta de su fe, que es su salvación» (1ª Pedro 1:8-9).

Ejemplos de fe. Hebreos capítulo 11 es conocido como «el capítulo de la fe» porque en él se describen grandes actos de fe. Por la fe Abel ofreció un sacrificio agradable a Dios (v. 4); por la fe Noé preparó el Arca en una época cuando la lluvia era desconocida (v. 7); por la fe Abraham salió de su casa y obedeció el mandato de Dios de ir sin saber a dónde, luego voluntariamente ofreció a su único hijo (vv. 8-10, 17); por la fe Moisés condujo a los hijos de Israel fuera de Egipto (vv. 23-29); por la fe Rahab recibió a los espías de Israel y salvó su vida (v. 31). Muchos héroes de la fe se mencionan «los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros» (vv. 33-34). Claramente, la existencia de la fe se demuestra por la acción.

La fe es la piedra angular del cristianismo. Sin demostrar fe y confianza en Dios no tenemos lugar con Él. Creemos en la existencia de Dios por la fe. La mayoría de las personas tiene un concepto vago, inconexo de quién es Dios, pero les falta la reverencia necesaria para Su posición exaltada en sus vidas. Estas personas carecen de la verdadera fe necesaria para tener una relación eterna con el Dios que los ama. La fe nos puede fallar a veces, pero debido a que es el regalo de Dios, dado a Sus hijos, Él provee tiempos de prueba y dificultad para demostrar que nuestra fe es real y para afilarla y fortalecerla. Esto es por qué Santiago nos dice tenerlo por «sumo gozo» porque la prueba de nuestra fe produce perseverancia y nos madura, aportando la evidencia de que nuestra fe es real (Santiago 1:2-4).

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

No es fácil

Alimentemos El Alma

No es fácil

No resulta fácil…
Pedir perdón, empezar de nuevo, aceptar un consejo,
Admitir un error,
Ser generoso, enfrentar la crítica, ser amoroso, seguir probando,
Ser considerado, evitar las equivocaciones mostrarse modesto en el éxito,
beneficiarse de los errores, perdonar y olvidar, salirse de la rutina,
pensar y después actuar,
pensar primero y hablar después,
Lograr lo mejor de lo poco,
Dominar un temperamento rebelde,
Mantener un nivel elevado,
Aceptar una culpa merecida,
Ver la luz al final del tunel,
Pero siempre merece la pena. Procúrelo.

 

Tomado de internet del sitio web: Literatura Bautista