¿Cuál es el Día del Señor?

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¿Cuál es el Día del Señor?

 El Día del Señor (a diferencia del Día de Jehová), es el domingo. La frase Día del Señor se utiliza sólo una vez en las Escrituras. Apocalipsis 1:10 dice, «Yo estaba en el Espíritu en el Día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta». Puesto que el apóstol Juan no da detalles sobre el significado de «el Día del Señor», podemos asumir que su público objetivo, los cristianos del primer siglo, ya estaban familiarizados con la expresión.

Algunos suponen que el Día del Señor es lo que en el Nuevo Testamento es equivalente al sábado o día de reposo. Dios instituyó el día de reposo para la nación de Israel, con el propósito de conmemorar su liberación de Egipto (Deuteronomio 5:15). El día de reposo comenzó el viernes a la puesta del sol y terminó el sábado al atardecer, e iba a ser un día de completo descanso de todo el trabajo, simbolizando el reposo del Creador el séptimo día (Génesis 2:2-3; Éxodo 20:11; 23:12). El día de reposo fue una señal especial para los israelitas que habían sido separados para ser seguidores del Dios altísimo. Al guardar el día de reposo, les ayudaría a distinguirse de las naciones vecinas. Sin embargo, en ninguna parte de las Escrituras se considera el día de reposo como el Día del Señor. El término día de reposo todavía se usaba dentro de la comunidad judía en los tiempos del Nuevo Testamento, y tanto Jesús como los apóstoles lo mencionan (Mateo 12:5; Juan 7:23; Colosenses 2:16).

El domingo fue el día en que Jesucristo resucitó de los muertos, un acto que separó para siempre el cristianismo de cualquier otra religión (Juan 20:1). Desde ese momento, los creyentes se han reunido el primer día de la semana para celebrar la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). Aunque Dios designó el día de reposo como un día santo, Jesús demostró que Él era el Señor del día de reposo (Mateo 12:8). Jesús dijo que no había venido a abolir la ley, sino a cumplirla. El guardar la ley no puede justificar a nadie; la humanidad pecaminosa puede ser declarada justa sólo a través de Jesús (Romanos 3:28). Pablo hace eco de esta verdad en Colosenses 2:16-17, cuando escribe, «Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo».

El Día del Señor se considera normalmente como el domingo, pero no se trata de un equivalente directo para el día de reposo judío (sábado), en otras palabras, el domingo no es el «día de reposo cristiano». Aunque no estamos bajo la ley, si debemos apartar un día para descansar y honrar al Señor, quién murió y resucitó por nosotros (Romanos 6:14-15). Como seguidores de Jesús, nacidos de nuevo, somos libres para adorarlo cualquier día en que nuestra conciencia lo determine. Romanos 14 da una clara explicación de cómo los cristianos pueden lidiar con esas zonas grises sutiles del discipulado. Los versículos 5 y 6 dicen, «Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios».

Algunos judíos mesiánicos desean continuar considerando al día de reposo (sábado) como santo, por causa de su herencia judía. Algunos gentiles cristianos se unen a sus hermanos y hermanas judíos, para guardar el sábado como una forma de honrar a Dios. Adorar a Dios el sábado es aceptable, y vale la pena mencionar que el día de la semana no es el asunto más importante, sino la motivación en el corazón detrás de esa elección. Si el legalismo o el guardar la ley motiva la elección de observar el sábado (día de reposo), entonces esa elección no se hace con una actitud correcta de corazón (Gálatas 5:4). Cuando nuestros corazones son puros delante del Señor, somos libres para adorarlo el sábado (el sabbat) o el domingo (el Día del Señor). Dios está igualmente complacido con ambos.

Jesús advirtió en contra el legalismo cuando citó al profeta Isaías: «Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado» (Mateo 15:8-9; ver Isaías 29:13). Dios no está interesado en que guardemos los rituales, normas o requisitos. Él quiere corazones que estén incendiados por el fuego de Su amor y de Su gracia, el día sábado (día de reposo), en el Día del Señor, y todos los días (Hebreos 12:28-29; Salmo 51:15-17).

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¿Puede Satanás leer nuestras mentes o conocer nuestros pensamientos?

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¿Puede Satanás leer nuestras mentes o conocer nuestros pensamientos?

 En primer lugar, es importante que recordemos que Satanás no es omnipresente, él no puede estar en más de un lugar al mismo tiempo. Sólo Dios está en todas partes, y sólo Dios sabe todo, mientras que Satanás debe apoyarse en su ejército de demonios para hacer su voluntad.

¿Puede Satanás o sus demonios leer nuestras mentes? No. 1 Reyes 8:39 dice que sólo Dios conoce el corazón de todo ser humano. No hay nadie más que tenga esa capacidad. Dios sabe lo que vamos a decir antes de que lo podamos decir, cuando el pensamiento aún se está elaborando (Salmo 139:4). Jesús, siendo Dios encarnado, demostró la cualidad divina de conocer los pensamientos de los hombres: «Él sabía lo que había en el hombre» (Juan 2:25; cf. Mateo 9:4; Juan 6:64).

La Biblia nos enseña que Satanás es poderoso. Posiblemente él fue el mayor de todos los ángeles caídos, ya que fue lo suficientemente persuasivo para convencer a un tercio de los ángeles a que se unieran a él en su rebelión (Apocalipsis 12:4). Incluso después de la caída de Satanás, ni siquiera el arcángel Miguel se atrevió a enfrentarlo sin la ayuda del Señor (Judas 1:9). Satanás es el «príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia» (Efesios 2:2b). Sin embargo, el poder de Satanás tiene sus límites, y parece que el leer nuestras mentes está más allá de su capacidad.

Para que Satanás y sus demonios lean nuestras mentes, se necesitaría que fueran omniscientes, y esto es algo que no tienen. Dios es el único que puede conocer nuestros pensamientos. Sin embargo, Satanás y sus demonios han estado observando y tentando a los seres humanos desde hace miles de años. Sin duda, con el tiempo han aprendido unas cuantas cosas sobre nosotros. Incluso sin tener la capacidad de conocer nuestros pensamientos, pueden hacer un buen cálculo en cuanto a saber qué estamos pensando y luego intentar usar esto para su provecho. Por esa razón se nos ordena «Someteos, pues, a Dios» (Santiago 4:7a), antes de que se nos diga «resistid al diablo» (Santiago 4:7b).

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El significado de la voluntad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El significado de la voluntad de Dios

R.C.Sproul

Perdida en el País de las Maravillas, Alicia llegó a una bifurcación en el camino. Mientras permanecía congelada por la indecisión, sentía la punzada de un gélido pánico. Levantó la mirada hacia el cielo en busca de orientación. Su mirada no encontró a Dios, solo al gato de Cheshire que la acechaba desde lo alto del árbol.

—¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

—Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar —dijo el Gato.

—No me importa mucho el sitio… —dijo Alicia.

—Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes —dijo el Gato

Al cristiano sí le importa el destino. Somos un pueblo peregrino. Si bien no deambulamos en un desierto camino a la Tierra Prometida, buscamos un país mejor, una ciudad eterna cuyo constructor y creador es Dios. Un día Él nos llevará a casa a Su reino.

Buscar la voluntad de Dios puede ser un ejercicio de piedad o impiedad, un acto de humilde sumisión o indignante arrogancia, dependiendo de qué voluntad de Dios es la que buscamos.

Por lo tanto, el destino último está claro. Estamos seguros de que hay un futuro glorioso para el pueblo de Dios. Sin embargo, ¿qué hay con el mañana? Nos sentimos ansiosos por el futuro inmediato, tal como les ocurre a los incrédulos. Desconocemos los pormenores de nuestro futuro personal. Al igual que los niños, preguntamos: “¿Seré feliz? ¿Seré rico? ¿Qué me sucederá?”. Debemos caminar por fe y no por vista.

Siempre que ha habido gente, ha habido agoreros y adivinos explotando nuestras ansiedades. Si la prostitución es la profesión más antigua del mundo, la adivinación sin duda es la segunda más antigua. “Háblame del mañana” es la súplica del especulador de la bolsa de valores, el empresario competitivo, los pronosticadores deportivos, y la joven pareja enamorada. El estudiante se pregunta “¿iré a graduarme?”. El gerente reflexiona “¿seré ascendido?”. La persona en la sala de espera del doctor aprieta las manos y se pregunta “¿será cáncer o indigestión?”. La gente ha examinado vísceras de lagartija, pieles de serpientes, huesos de búhos, la tabla ouija, el horóscopo diario, y las predicciones de los analistas deportivos, todo ello para ganar un pequeño margen de certeza contra un futuro desconocido.

El cristiano siente la misma curiosidad, pero plantea la pregunta de otra manera. Él pregunta: “¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?”. Buscar la voluntad de Dios puede ser un ejercicio de piedad o impiedad, un acto de humilde sumisión o indignante arrogancia, dependiendo de qué voluntad de Dios es la que buscamos. Tratar de mirar detrás del velo aquello que a Dios no le ha placido revelar es inmiscuirse en cosas santas que no nos incumben. Juan Calvino dijo que cuando Dios “cierra su santa boca”, deberíamos desistir de hacer preguntas (Commentaries on the Epistle of Paul the Apostle to the Romans, trad. y ed. John Owen [reimp., Grand Rapids, Mich.: Baker Book House. 2003], 354).

Por otra parte, Dios se deleita en escuchar las oraciones de Su pueblo cuando individualmente preguntan: “¿Señor, qué quieres que yo haga?”. El cristiano se vuelca hacia Dios en busca de Sus instrucciones, tratando de saber qué rumbo le agrada. Esta averiguación de la voluntad de Dios es una búsqueda santa, una indagación que la persona piadosa debe emprender vigorosamente.

Este extracto se toma del folleto, ¿Puedo conocer la voluntad de Dios? por R. C. Sproul (Poiema Publicaciones, 2017)

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

2/5 – Revisa las prioridades de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Primero lo primero

2/5 – Revisa las prioridades de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/revisa-las-prioridades-de-dios/

Annamarie Sauter: ¿Has completado las tareas que Dios te asignó para hoy? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: La libertad en la vida viene cuando cumplo con el trabajo que me ha sido asignado. La frustración viene de tratar de hacer el trabajo de otro.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¡Qué bueno sería tener una cita con Dios para pedirle una descripción de «tareas» para toda una vida! Puede que Dios no se comunique de esta forma exactamente, pero Él si quiere que sepas el propósito para el cual Él te creó, Nancy explicará esto en una serie llamada Lo primero es lo primero.

Nancy: En esta semana hemos estado hablando sobre el tema de las prioridades —un tema que toda mujer está interesada en profundizar porque muchas nos sentimos que de alguna manera perdemos el tiempo en lo relativo a nuestras prioridades. ¿Cómo manejamos las demandas que vienen a nuestras vidas día tras día sin sentirnos sin aliento y jadeando en el proceso?

Tocamos este tema de las prioridades primero examinando la palabra PRIORIDADES. Iniciamos en el programa anterior con la letra «P» que en inglés es prayer y en español nos lo recuerda la frase: perseverando en la oración. Busca al Señor. Pídele al Señor sabiduría. Y pídele que dirija tus pasos.

Hoy vemos la letra R de prioridades, P-R-I-O-R-I-D-A-D-E-S. Y junto a la R diría que necesitamos REVISAR y recibir las prioridades de Dios para nuestras vidas. Ahora bien, hay un lugar donde encontramos cuáles son esas prioridades: en las Escrituras. Es tan importante que vayamos al «Manual de vida» para encontrar la descripción de nuestro trabajo.

En las 24 horas que tenemos cada día, jamás sabremos lo que se supone que debemos hacer con esas horas si no vamos al lugar donde Dios nos ha dado ya la descripción de nuestro trabajo»—en Su Palabra— a descubrir cuál es el propósito de nuestras vidas. ¿Qué se supone que debo estar haciendo con mi vida?

Ahora bien, aunque hemos estado hablando de prioridades en plural, realmente hay una sola prioridad en la vida. De hecho, he aprendido que hasta hace unos cien años, no había tal palabra en plural, no existía la palabra PRIORIDADES. Solo existía la palabra PRIORIDAD. Por definición solo una cosa puede ir primero. Solo puede haber una persona en primer lugar en la fila. Una sola cosa puede estar en el primer lugar de la lista. Y la palabra prioridad significa «lo que es primero».

Es esta última generación agitada que ha hecho prioridades de muchas cosas pero realmente, en un sentido, solo hay una prioridad. Uno de los legados del último siglo es que ahora tenemos múltiples prioridades —alternativas que compiten— todas ávidas por nuestra atención. Pero la prioridad número uno —LA prioridad de Dios para nuestras vidas— es la misma para cada hija de Dios, para cada hijo de Dios, ya sea que estés casada o que seas soltera, que seas mayor o seas joven, hombre o mujer (bueno, todas somos mujeres, pero ya sea que se trate de hombres o mujeres). En cada etapa de nuestras vidas, nuestra prioridad como hijas de Dios —nuestra prioridad número uno — es la misma.

Aquí es que debemos empezar con este asunto de revisar las prioridades de Dios para nuestras vidas. Esa es la prioridad número uno, nuestro caminar con Dios. Es la primera cosa en nuestra descripción de trabajo como hijas de Dios. Es importante tener esto en el lugar correcto porque todo lo demás en mi vida fluirá de esa prioridad número uno. Cuando mi relación con Dios está en orden, otras cosas estarán en orden. Y cuando mi relación con Dios está fuera de orden, todo lo demás en mi vida tarde o temprano estará en desorden.

Cuando hablo de tener una relación con Dios, permítanme iniciar diciendo que no estamos hablando de agregar más cosas a una vida repleta. No hablamos de algo en nuestra lista de «pendientes», hablamos del foco central de nuestras vidas. Hablamos de que la vida se constituye por una relación con Dios. Él no es algo en la lista de mi vida. Él ES mi vida.

He pensado en diferentes pasajes de las Escrituras que nos hablan de lo que es primero o de lo que es principal o sobre qué es esa cosa en particular. Algunos versículos me vienen a la mente. Jesús dijo que el primer y más grande mandamiento es… ¿Cuál? «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente» (Mateo 22:37). Ese es el primer mandamiento.

Si no he guardado ese mandamiento, no seré capaz de guardar los demás mandamientos. Eso es lo primero. Lo más importante en mi vida es amar a Dios. Eso no una verdad espiritual cualquiera. No es solo una frase piadosa. Esa es la vida —amar a Dios con todo mi corazón.

Jesús dijo en Mateo capítulo 6, en el versículo 33 «Buscad primero el reino de Dios y su justicia».

Busca Sus caminos.

Busca Sus formas.

Busca Su reino.

Busca lo que a Él le importa.

Y todas las otras cosas de la vida que no son LA prioridad —las que necesitas se darán por añadidura.

Proverbios capítulo 4, versículo 7: «Lo principal es la sabiduría; adquiere sabiduría,» ¿De dónde viene la sabiduría? ¿Qué es sabiduría? Sabiduría es mirar toda la vida desde la perspectiva de Dios. Proverbios dice que la sabiduría es lo principal. Busca a Dios. Busca una relación con Dios. Busca Su perspectiva en la vida.

En Colosenses capítulo 1, versículo18: Pablo nos dice que, «La meta,» «es que en todas las cosas Cristo tenga la preeminencia» (parafraseado). Pre-eminencia. ¿Qué significa esta palabra? La busqué esta mañana. Significa ser El primero— que Cristo sea el primero. Él es la cabeza de todas las cosas. El manantial de todas las cosas. La fuente de toda la vida. La supremacía de Cristo. Esta es mi prioridad.

El Salmo 27, el versículo 4, el salmista dice,

«Una cosa he pedido al SEÑOR, y ésa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en su templo».

El salmista dijo: «Mi prioridad en la vida es vivir en la presencia de Dios, aprender de Él, amarlo a Él con todo mi corazón».

Jesús le dijo a la apurada Marta, ocupada haciendo algo muy importante, pero que perdió de vista lo prioritario. Jesús le dijo «Marta, una sola cosa es necesaria en la vida y esa es tu relación conmigo» (Lucas 10:22, parafraseada). Esto es lo que importa por encima de todo.

Ahora, si vamos a tener primero lo primero, si vamos a tener las prioridades de Dios en nuestras vidas (y la primera de esas cosas para cada creyente es tener una relación con Dios), debemos recordar la necesidad de la Palabra de Dios y pasar tiempo con Él en Su Palabra. Jesús dijo, «NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.» (Mateo 4:4).

Job capítulo 23, versículo 12, Job dice, «Del mandamiento de sus labios no me he apartado, he atesorado las palabras de su boca más que mi comida». ¿Quieres cumplir con esa prioridad en tu vida? Es imposible apartada de la comida espiritual, y esa comida espiritual la obtenemos de la Palabra de Dios. Esto significa que debo tener un tiempo en mi día donde estoy en la Palabra, en la presencia de Dios, escuchando a Dios, respondiendo a Dios.

Para mi papá eso fue una prioridad no negociable. Los 28 años que pasaron desde que conoció a Cristo hasta el momento en que se fue con el Señor, empezó cada día en la Palabra y en sus rodillas. De hecho el tenía una frase que decía «Sin lectura de la Biblia no hay desayuno» Y así vivió. Más aun, no leería ningún otro material de lectura hasta tanto no había leído la Palabra.

Y anoche hablaba con una esposa y madre y decía, «que pasaban días en que criando a los pequeños le era imposible tener ese tiempo a primera hora en la mañana». Ella dijo «Dios usó a mi esposo para hacerme ver que si no podía tenerlo en la mañana lo tuviera en la noche, en la tarde pero en algún momento debía tenerlo».

Y ella decía, «Cuando no lograba tenerlo en las mañanas no sacaba luego el tiempo y así iba desgastándome en mis propias fuerzas». Pero nos dijo, «Me di cuenta que era mejor tener algún tiempo con el Señor en algún momento del día más que decir que como no podía tenerlo en la mañana no lo tendría más adelante».

La relación con Dios significa que necesito tiempo en Su Palabra, tiempo de oración, tiempo en meditación y tiempo con el pueblo de Dios . El usar los medios de la gracia debe ser una prioridad para mi cada día.

Ahora, he aquí el concepto que me ha retado a lo largo de años, y al que tengo que volver cada día de mi vida. Si estoy tan ocupada que no cultivo una relación con Dios a través de los medios de la gracia que Dios ha provisto para mí, eso significa que estoy demasiado ocupada. Algo anda mal y algo tiene que cambiar.

Ahora, yo sé que esto suena muy básico, pero realmente es profundo. Si no tengo tiempo para conocer a Dios algo necesita cambiar. Puede que ese cambio sea el ajuste del «carburador» del que hablaremos en los siguientes días. O puede que sean pequeños cambios en nuestros horarios que hagan una gran diferencia, o puede que tengamos necesidad de hacer un gran cambio del paradigma de nuestros horarios— un drástico reordenamiento de nuestras prioridades.

Al revisar las prioridades de Dios para tu vida, siendo la primera igual para todos nosotros —nuestra relación con Dios.

¿Cuál dirías tú que es tu primera prioridad de vida?

¿Qué dirían otros que es la primera prioridad en tu vida?

Basados en las conversaciones que tú sostienes, en los temas que disfrutas compartir, en la forma en que pasas tu tiempo, lo que haces cuando tienes tiempo libre, ¿cuál es tu primera prioridad en la vida?

¿Acaso es tu relación con el Señor? ¿Cuál es la evidencia? ¿Cómo se demuestra esto?

Te animo a que pienses en tu horario actual, en esta etapa de tu vida, y que identifiques cualquier actividad que obstaculice esa primera prioridad que debe tener tu relación con el Señor. Puede que tengas algún desorden obvio en tu vida que necesites proponerte deshacer de el – es cuestión de ver y de limpiar eso. Y no hay tiempo para esas cosas ahora mismo. Hablaremos más sobre ese abarrotamiento en tu horario en los próximos días, pero iniciemos preguntándonos: ¿qué cosas claramente me impiden tener una relación significativa con el Señor? Eso no significa que vayas a la casa y te deshagas de tus hijos. Porque no hablamos de eso. Pero lo cierto es que puede que tengas cosas en la vida que realmente no son tan necesarias.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciéndonos buenos consejos que probablemente no encontraremos en la mayoría de los libros de manejo del tiempo. Espero que puedas pasar tiempo evaluando las prioridades que Dios te ha dado. Nancy regresa con la segunda parte del programa en un momento.

Si acabas de conectarte con este mensaje el mismo es parte de una serie llamada Lo primero es lo primero. Puedes escuchar el mensaje de ayer si visitas nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes descargar o escuchar el audio de los programas y leer las transcripciones de los mismos a tu propio paso.

Volvamos a la serie Lo primero es lo primero.

Nancy: La limitación de tiempo no nos permite hablar de cada persona en cada etapa de la vida, así que iniciaré diciendo que si quieres saber la descripción que Dios tiene para tu trabajo en esta vida debes sumergirte en Su Palabra. Tengo en mis manos un ejemplar de las Escrituras… y debes convertirte en una estudiante de este Libro.

Al leerlo, busca mandamientos, busca instrucciones, direcciones que apliquen a ti particularmente. Pídele a Dios que te muestre mediante Su Palabra cual es la descripción del trabajo que Él tiene asignado para ti en esta etapa de la vida. Todas vivimos en diferentes etapas.

Tenemos, y lo hemos dicho, diversos estados civiles. Algunas son madres de preescolares. Esta es la etapa de preescolar para algunas de ustedes. Otras tienen el nido vacío. Y algunas tienen hijos mayores y nietos. Están en una etapa diferente de la vida.

Al ver la Palabra de Dios, hay instrucción para las mujeres mayores. Hay instrucción para las mujeres solteras, necesitamos consultar con Dios acerca de lo que serán las prioridades para cada etapa de la vida.

En lo que nos resta, quiero enfocarme en una etapa particular de la vida solo porque muchas están en esa etapa. Aquellas que son esposas y madres. Algunas de ustedes, sé bien que no están en esa etapa, pero igual deben estar conscientes de lo que bíblicamente es parte de la descripción de ese rol de madres y esposas porque algunas de ustedes tienen hijas que son esposas y madres.

Algunas tienen amigas que son esposas y madres y vienen a ti como mujer madura y te dicen «No puedo hacer tantas cosas en mi vida. ¿Cómo lo hago?» Debes estar capacitada para apuntarles a las Escrituras y a partir de la Palabra de Dios mostrarles cuál es su rol. Así que quiero que nos enfoquemos en esa etapa de la vida. Aplicará más a algunas que a otras, pero todas debemos estar conscientes de ello.

Al ver las Escrituras, hay tres claves, una en el Antiguo Testamento, y dos en el Nuevo Testamento, que nos dan instrucción muy clara y específica acerca del rol que Dios tiene para aquellas que son esposas y madres. No podremos entrar en profundidad en estos pasajes, pero quiero que demos un repaso amplio a estos para que puedan ver que realmente todos dicen lo mismo.

El primer pasaje es muy familiar. Estamos hablando de Proverbios capítulo 31. La última frase de este capítulo nos da una lista de cosas que la mujer virtuosa hace. Y siempre me pone algo nerviosa leerlo porque siento que jamás seré una mujer como esta. Sin embargo cuando lo reduces, cuando tomas el pasaje y lo divides por categorías, no es tan complejo como suena.

Es muy claro que las prioridades en la vida de esta mujer están en este orden. Primero su carácter— su carácter y su relación con Dios. Ella es una mujer virtuosa. Ella es una mujer que teme al Señor. Esa es su prioridad, el foco central y lo que controla su vida.

Número dos es su relación con su esposo. Esa es su primera relación mencionada en el pasaje— el corazón de su marido está en ella confiado. Su tercera prioridad es su hogar. Están ahí sus hijos y su hogar. Toda esa lista de cosas que hace —ella está llenando todas estas prioridades.

Como esas prioridades están bien puestas ella tiene tiempo para alcanzar a otros, para ministrar . Es interesante que su ministerio se relaciona con actos de misericordia hacia los pobres y los necesitados, es un llamado distintivo que Dios nos ha dado a nosotras las mujeres. Actos de misericordia hacia los pobres y necesitados. Así que tenemos su corazón, su andar con Dios, su esposo, su hogar, que incluye sus hijos y su casa, y luego su ministerio hacia los pobres y necesitados.

Si estás pensando, “Bueno eso es solo un pasaje”, permíteme mostrarte otros dos pasajes en esta misma secuencia. Tito capítulo 2, los versículos 4 y 5. Este es un currículo para las jóvenes. Es un currículo que se supone deben enseñar las ancianas, las mujeres maduras. Pablo dice que las prioridades están claras.

Primero, las jóvenes deben amar a sus esposos, luego deben amar a sus hijos. Deben ser discretas y castas. Eso habla de su carácter o de su corazón. Deben ser amas de sus casas —buenas, obedientes a sus esposos para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.

En vez de entrar en detalle en todo eso mira el conjunto de prioridades. ¿Quién debe ser la primera responsabilidad de la mujer en su relación con los demás? Es su esposo. Su esposo viene antes que sus hijos. Algunas de ustedes que están criando, si tus hijos tienen prioridad por encima de tu esposo, el día vendrá en que tus hijos crezcan y se vayan y descubrirás que no tienes una relación con tu esposo.

Lo que sigue en esta descripción de los roles, después del esposo, son los hijos. Luego habla de su carácter. Ella es discreta y casta. Y también viene el tema de la casa. Ella será una ama de casa, trabajadora en su casa, guardadora de su casa. Esposo, hijos, luego la casa.

Mira el otro pasaje 1ra a Timoteo capitulo 5, versículos 9 y 10. Específicamente está hablando de las viudas pero Pablo especifica aquí cómo podemos saber si una iglesia debiera ocuparse de una viuda o no. Estas viudas deben cumplir con ciertas condiciones. Las condiciones son que cuando ellas no eran aún viudas, cuando eran más jóvenes, debían haber cumplido con el rol de Dios para sus vidas.

Y aquí es donde él da esta descripción de roles: 1ra a Timoteo capítulo 5 los versículos 9 y 10. Dice:

Que la viuda sea puesta en la lista solo si no es menor de sesenta años, habiendo sido la esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.

Continúa diciendo en el versículo 14,

«Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen que tengan un esposo, que tengan hijos, [sus hijos], que cuiden su casa, [la casa] y no den al adversario ocasión de reproche».

A pesar de que vaya contra toda nuestra cultura, incluyendo a la cultura evangélica hoy, si queremos tener éxito como mujeres de Dios debemos abrazar las prioridades de Dios para nuestras vidas.

Paso innumerables horas escuchando y aconsejando y respondiendo cartas y correos y pedidos de mujeres que se sienten frustradas, que están fuera de sí con ira e irritación, y están resentidas. Las diversas áreas de sus vidas no están bien encajadas. Sus vidas están desmoronándose. Invariablemente esto tiene que ver con que no han abrazado las prioridades de Dios para sus vidas.

Las Escrituras son claras en cuanto a que la vida y el ministerio de una mujer casada debe tener su eje en el hogar. Esto hace que surja la pregunta obvia… ¿Significa esto que está mal que tenga un trabajo fuera de mi casa? Permítanme sugerirles que esa es la pregunta equivocada… La pregunta no es si está bien que tenga un trabajo fuera de mi casa o si está mal. La pregunta es si al tener un trabajo fuera de mi hogar en algún modo competiría este o disminuiría mi capacidad de cumplir efectivamente mi primer llamado que es mi hogar.

Si puedes sostener tu relación con el Señor, cultivarla, crecer espiritualmente; si puedes mantener tu relación con tu esposo, llenar sus necesidades, servir como su ayuda, llenar las necesidades de tus hijos, manteniendo tu hogar en orden y ministrando a los pobres y a los necesitados a tu alrededor y en adición a eso tener un trabajo, ¡adelante! Hazlo.

Pero si no puedes, pon primero lo primero. Di «Señor, las prioridades que TÚ me has dado para mi vida son las prioridades que acepto para esta etapa». Así que te pregunto, «¿Te has rendido ante las prioridades de Dios para tu vida en esta etapa?»

Dios no te llamó para hacer y ser todo lo que existe para hacer y ser. Si eres casada, si tienes hijos, las prioridades de Dios para ti en términos de trabajo, ministerio son tu esposo, tus hijos tu hogar. Entiendo que a partir de ese ministerio Dios te dará oportunidades de tocar las vidas de otros en formas que ministrarán gracia a los demás.

¿Estás de acuerdo con las prioridades de Dios para tu vida?

Annamarie: Esta es una importante pregunta que Nancy Leigh DeMoss nos deja en esta serie Lo primero es lo primero. Esa es una pregunta crucial que todas debemos hacernos, incluyendo a Nancy.

Nancy: El recordatorio de hoy de revisar y abrazar las prioridades de Dios para nuestras vidas es tan valioso para mí. Es tan fácil dejar que las presiones y las ocupaciones de la vida diaria nos distraigan de las cosas que son verdaderamente importantes.

Y hablando de misericordia ¿cuáles prioridades debemos seguir? Primero, antes de que dones algo a alguien, a este o a otro ministerio, asegúrate de haberte dado a ti misma al Señor. Esa es la ofrenda que Dios realmente quiere. Voy más lejos aun, si retienes algo de Dios, si tu corazón no está diciendo «Sí, Señor» a Él, por favor no trates de darle «propina» a Dios haciendo una donación de dinero. Dios quiere tu corazón; Él quiere tu vida, antes que todo.

Si eres casada, te animo a que hables con tu esposo acerca de las donaciones que quieras hacer. Sería una excelente práctica que orasen y buscaran al Señor juntos para asegurarse que están en la misma página.

Entonces asegúrate que estás contribuyendo con tu iglesia local. Si no lo estás haciendo, ahí es donde debes iniciar. Antes de apoyar a ningún otro ministerio quiero decirte que apoyar los ministerios y los proyectos de tu iglesia local es aun más importante. Si solo puedes dar en un lugar, es ahí donde tu enfoque debe estar.

Y tenemos también la prioridad de la oración. Más que nada Aviva Nuestros Corazones necesita de tus oraciones. Necesitamos que el Señor nos de sabiduría para hacer frente a decisiones difíciles que tenemos por delante. Necesitamos sabiduría sobre como priorizar las muchas oportunidades que se nos presentan.

Finalmente, si consideras hacer una ofrenda a Aviva Nuestros Corazones te invito a hacerlo. Será una inversión eterna que Dios está usando para hablar verdad a los corazones de mujeres en todo el mundo. Responde a la guía del Espíritu Santo. Haz aquello que Dios pone en tu corazón. Y gracias de todo corazón.

Annamarie: Puedes donar llamando al 1-800-569-5959, o a través de nuestra página, AvivaNuestrosCorazones.com. Si optas por llamar, asegúrate de especificar que deseas donar para el ministerio de alcance hispano.

Y si visitas nuestra página, no dejes de informarte de todo acerca de nuestra conferencia Mujer Verdadera a celebrarse los días 26-27-28 de febrero en Santo Domingo, República Dominicana. Si eres esposa de pastor, líder de ministerio, consejera, maestra o líder de grupo, esta conferencia es para ti. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y únete al movimiento.

¿Qué descubrirías si semanalmente pudieras tener un cuadro impreso de cómo invertiste tu tiempo cada día? ¿Estarías agradablemente sorprendida o asombrada de ver cuánto tiempo se va en actividades no esenciales?

Retomaremos este tema en nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda las Escritura fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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La Biblia

Martes 19 Mayo
(Jesús dijo:) Escudriñad las Escrituras; porque… ellas son las que dan testimonio de mí.
La palabra de Dios es viva.
La Biblia

La Biblia es el libro más traducido. En su totalidad, existe en 491 idiomas, el Nuevo Testamento en 1.257, y algunas partes en más de 2.500 lenguas o dialectos. Este libro también es el más difundido en el mundo y el más prohibido con todo rigor en algunos países. Ardientemente defendido y violentamente discutido, sigue siendo el libro más amado y el más odiado por personas de todas las condiciones.

¿Conoce usted este Libro? ¿Qué significa para usted? ¿Son simplemente los primeros archivos de la humanidad? ¿Es la historia de un pueblo en particular? ¿El fundamento de nuestra moral? ¿El documento sagrado empleado como referencia por las religiones de cientos de millones de hombres?

Es todo esto, sin duda, pero aún es mucho más: es la Palabra de Dios. Por medio de la Biblia Dios se revela al hombre; este libro se dirige a todos con toda la autoridad de su autor. Solo él puede iluminarnos sobre nuestra condición actual ante Dios y sobre nuestro futuro eterno. ¡Él es la verdad!

La Biblia, que forma un único volumen, se compone de diferentes partes o libros que el Espíritu de Dios mandó escribir a lo largo de los siglos por autores muy diferentes, desde Moisés (15 siglos antes de Jesucristo) hasta el apóstol Juan (final del primer siglo después de Jesucristo).

Le invitamos a leer o a releer ese mensaje vivo de un Dios que nos ama. Él desea alcanzar su corazón, iluminar su conciencia y tener una verdadera relación con usted. ¡Lo que está en          es su felicidad presente y eterna!

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

7 – La absoluta imparcialidad del juicio de Dios | Romanos 2:12-16

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

7 – La absoluta imparcialidad del juicio de Dios | Romanos 2:12-16

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

No ignores al diablo

Coalición por el Evangelio

No ignores al diablo

JON BLOOM

A. W. Tozer dijo una vez memorablemente: “Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es lo más importante sobre nosotros”. Aunque estoy de acuerdo con lo que respondió C. S. Lewis a esta línea de pensamiento —“Lo que Dios piensa de nosotros es […] infinitamente más importante que lo que pensamos de Él”—, el punto de Tozer sigue siendo crucial: “Tendemos por una ley secreta del alma a avanzar hacia nuestra imagen mental de Dios” (El conocimiento de lo santo, p. 1). Lo que pensamos acerca de Dios determina cómo vivimos.

Ahora, ¿qué te viene a la mente cuando piensas en Satanás y sus demonios? Ciertamente, no es lo más importante sobre ti. Y lo que Dios piensa sobre Satanás y los demonios es infinitamente más importante de lo que nosotros pensamos de ellos. Pero lo que pensamos sobre el reino demoníaco ciertamente es importante.

¿Qué pensamos de lo que Dios tiene que decir sobre la existencia y la actividad de los demonios en las Escrituras? ¿Cuán en serio tomamos lo que dice, no solo en credo sino también en hecho? ¿Cuánto influye funcionalmente tener una conciencia de la guerra espiritual en nuestra vida diaria? ¿Cómo afecta cómo oramos? ¿Cómo informa las formas en que vemos nuestras áreas de tentación crónica, miedos, dinámicas familiares, conflictos en la iglesia, enfermedades físicas y mentales, falta de fruto evangelístico, eventos geopolíticos? ¿Qué tipo de acción espiritual estratégica tomamos en respuesta a estas cosas?

Estas son preguntas importantes. Porque la forma en que pensamos sobre las fuerzas satánicas también determina de manera significativa cómo vivimos.

¿Ignoramos sus designios?

Los autores del Nuevo Testamento escribieron con una profunda conciencia de la guerra cósmica en la que estaban involucrados. Así escribió Pablo: “Que Satanás no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus planes” (2 Co. 2:11).

“El diablo y sus ángeles” (Mt. 25:41) tuvieron un rol destacado en la vida, la enseñanza, y los milagros de Jesús. Desde su tentación en el desierto al comienzo de su ministerio (Mt. 4:1-11) hasta los eventos que rodearon su crucifixión (Jn. 13:27), Satanás y sus fuerzas fueron una realidad siempre presente. Jesús enseñó que los demonios esclavizan activamente a las personas (Lc. 13:16), buscan activamente ganar influencia sobre los líderes e instituciones religiosas (Jn. 8:44), y se oponen activamente y buscan socavar y corromper la obra del evangelio (Lc. 8:12). También enseñó que Satanás considera su influencia masiva en el mundo como su “reino” (Lc. 11:17-18). Cuando los discípulos más cercanos de Jesús describieron Su ministerio milagroso, dijeron: “Hizo el bien y sanó a todos los oprimidos por el diablo” (Hch. 10:38).

La pregunta que debemos hacernos es esta: ¿ignoramos los designios de Satanás?

Cuando Jesús comisionó a sus primeros líderes apostólicos, los envió a un mundo de incrédulos: “Para que les abras sus ojos a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del dominio de Satanás a Dios” (Hch. 26:18). Entendieron que ellos, y todos los cristianos, están involucrados en una guerra en la que “nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

Y repetidamente advirtieron a los cristianos: “Sean de espíritu sobrio, estén alerta”, porque “su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar” (1 Pe. 5:8). No querían que ignoráramos los designios de Satanás.

La pregunta que debemos hacernos, especialmente los cristianos en Occidente, es esta: ¿ignoramos los designios de Satanás?

Un ejemplo de prueba

Aquí hay un ejemplo que te pondrá a prueba. ¿Cómo respondiste emocionalmente a lo que dije anteriormente sobre que las “enfermedades físicas y mentales” son posiblemente causadas o exacerbadas por seres demoníacos? ¿Te provocó algún nivel de vergüenza cultural porque la idea suena muy poco científica, incluso supersticiosa? ¿O provocó un poco de ira defensiva porque, especialmente cuando se trata de una enfermedad mental, quieres declarar enfáticamente que nadie debería asumir que la aflicción es demoníaca?

Ahora, antes de cualquier explicación, tomemos un momento para evaluar nuestras reacciones emocionales. Si sentimos algo de vergüenza, ¿por qué? Si sentimos algo de ira defensiva, ¿por qué? ¿Qué alimenta nuestras respuestas? ¿Cuánto se alimentan de una comprensión bíblica precisa de la participación demoníaca y cuánto se alimentan de nuestras experiencias personales o lo que nuestra cultura naturalista asume?

Es importante que consideremos nuestras respuestas, que no las aceptemos con demasiada facilidad. Podrían exponer un desequilibrio no bíblico o un punto ciego. Cada era tiene sus puntos ciegos espirituales, y las fuerzas demoníacas, por supuesto, se aprovecharán de ello. El primer siglo tuvo sus puntos ciegos, y nosotros tenemos los nuestros. Somos ingenuos al pensar que no nos afectan significativamente. Es por eso que el Espíritu Santo inspiró a los escritores del Nuevo Testamento a instruir a los cristianos de todas las épocas a ser sobrios y de espíritu vigilante, y no ignorar los esquemas satánicos.

No, ciertamente no todas las enfermedades físicas y mentales son causadas o exacerbadas por seres demoníacos. La Biblia no enseña esto, ni la gran mayoría de los cristianos a lo largo de la historia creyeron esto. Es por eso que en nuestro ministerio, Desiring God (Deseando a Dios), junto con muchos recursos sobre la guerra espiritual, también tenemos muchos recursos sobre enfermedades mentales y discapacidades.

El costo del sobrenaturalismo

Pero los evangélicos occidentales —especialmente los norteamericanos— en general no estamos en peligro de una aplicación excesiva de demonización. Estamos mucho más en peligro de una aplicación insuficiente, de un naturalismo funcional y no bíblico. Esto se debe en parte a los puntos ciegos en nuestra cultura. Pero cada vez más también se debe al resultado del creciente costo cultural que viene por creer en el sobrenaturalismo.

Vivimos en culturas posteriores a la Ilustración que consideran que la cosmovisión bíblica y sobrenatural es una tonta resaca religiosa de la Edad Media. La idea misma de un mundo embrujado por demonios es ridiculizada. Pero no solo se considera tonto; rápidamente se considera abusivo insinuar que una persona puede ser afectada por un demonio. Desde una perspectiva naturalista, afirmar eso solo avergüenza al que sufre, y todo porque nosotros no estamos dispuestos a abandonar una cosmovisión arcaica cuyo tiempo ya pasó.

Esto tiene un golpe emocional, y a menudo aterriza en nuestro plexo solar espiritual. De repente, el problema es binario: o existen demonios y negarlo (explícita o funcionalmente) es cruel, o los demonios no existen y creer en ellos es cruel. Ninguno de nosotros quiere ser cruel; queremos ayudar, no dañar, a los afligidos. Pero un lado de ese escenario binario es cruel. Incluso podríamos llamarlo precisamente demoníaco.

Mantenerse firmes

Cuanto más alineados estemos con la visión bíblica de la realidad, más fielmente seguiremos a Jesús y más daño haremos en el dominio de la oscuridad.

Para los cristianos occidentales, esto significa que si queremos involucrarnos seriamente en la gran comisión de “hacer discípulos a todas las naciones” (Mt. 28:19) y ver a muchas personas “pasar de la oscuridad a la luz y del poder de Satanás a Dios” (Hch. 26:18), debemos estar dispuestos a soportar la vergüenza cultural (o tal vez cosas peores) que vendrá de tomar en serio a los demonios. Debemos estar más dispuestos a ser considerados tontos que dejar cruelmente a las personas víctimas y esclavas del mal.

La forma en que pensamos acerca de las fuerzas satánicas y la seriedad con la que nos tomamos las instrucciones de Dios sobre ellas determina cómo vivimos. Cuanto más alineados estemos con la visión bíblica de la realidad, más fielmente seguiremos a Jesús, más espiritualmente serviremos a las personas, y más daño haremos en el dominio de la oscuridad. Pero también soportaremos el reproche que Jesús soportó (Heb. 13:13).

La Biblia es un libro robustamente sobrenatural. La guerra espiritual entre Dios y sus ángeles y el diablo y sus ángeles, y los seres humanos en ambos lados del conflicto, llena sus páginas de principio a fin. Y así es como nos indica que vivamos:

“Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes”, Efesios 6:10-13.

Tomemos esto en serio. No dejemos a las personas cautivas a esquemas demoníacos. Y mantengámonos firmes en el asalto.

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.

Imagen: Lightstock.

49 – «La Verdadera Navidad» 2 parte

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

49 – «La Verdadera Navidad» 2 parte

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

¿Cuándo una iglesia deja de ser iglesia?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cuándo una iglesia deja de ser iglesia?

R.C.Sproul

¿Cuándo una iglesia deja de ser iglesia? Esta pregunta ha recibido varias respuestas a lo largo de la historia, dependiendo de la perspectiva y evaluación de ciertos grupos. No existe una interpretación rígida sobre lo que constituye una iglesia verdadera. Sin embargo, en la ortodoxia cristiana clásica han surgido ciertos estándares que definen lo que llamamos el cristianismo “católico” o universal. Este cristianismo universal apunta a las verdades esenciales que han sido expresadas históricamente en los credos del primer milenio y son parte de la confesión de prácticamente cada denominación cristiana en la historia. Entonces, hay al menos dos formas en las que un grupo religioso falla en cumplir con los estándares de ser una iglesia.

‪La primera es cuando caen a la apostasía. La apostasía ocurre cuando una iglesia deja sus amarres históricos, abandona su posición confesional histórica, y se degenera a un estado en el cual las verdades cristianas esenciales son negadas descaradamente, o la negación de tales verdades es ampliamente tolerada.

La caída de una iglesia a la apostasía debe diferenciarse de aquellos grupos que nunca alcanzaron en realidad el estatus de una iglesia viable.

Otra prueba de la apostasía es a nivel moral. Una iglesia se convierte en apóstata de facto cuando sanciona y fomenta pecados graves y atroces. Tales prácticas se pueden encontrar hoy en ciertos sistemas de denominaciones controversiales, tales como los conocidos episcopalismo y presbiterianismo tradicionales, los cuales se han alejado de sus amarras confesionales históricas, así como su posición confesional sobre cuestiones éticas básicas. (Nota del editor: Estas denominaciones han apoyado el matrimonio homosexual y aun permitido la ordenación de homosexuales hombres y mujeres).

La caída de una iglesia a la apostasía debe diferenciarse de aquellos grupos que nunca alcanzaron en realidad el estatus de una iglesia viable. De manera particular, nos referimos a las sectas heréticas. Aquí una vez más no encontramos ninguna definición rígida universal sobre lo que constituye una secta. El término tiene más de un significado o denotación. Por ejemplo, todas las iglesias que practican ritos y rituales tienen en su núcleo una preocupación por su “cultus” o “culto”. El “cultus” es el cuerpo organizado de la adoración que se encuentra en cualquier iglesia. Sin embargo, esta dimensión puede ser distorsionada a tal grado que el uso del término “culto” es aplicado en su sentido peyorativo. Por ejemplo, el diccionario puede definir el término “culto” como una religión que es considerada falsa, poco ortodoxa, o extremista. Cuando hablamos de cultos en este sentido, lo que viene a la mente son las distorsiones radicales en grupos marginales, como el fenómeno de Jonestown. Allí un grupo de devotos se sometieron a su líder megalómano, Jim Jones, e ilustraron su devoción a tal grado que voluntariamente se sometieron a la orden de Jones de suicidarse. Esto muestra el comportamiento extremista de las sectas.

Vale la pena notar que casi cualquier compendio que trata con la historia de las sectas incluirá dentro de sus estudios las grandes masas de la religión, tales como los mormones y testigos de Jehová. Sin embargo, el tamaño y la permanencia de estos grupos tienden a darles más credibilidad al paso del tiempo y a medida que más gente se asocia con sus creencias. Cuando miramos a grupos, tales como los mormones y los testigos de Jehová, encontramos elementos de verdad en sus confesiones. Sin embargo, al mismo tiempo, expresan claras negaciones de lo que históricamente podrían ser consideradas verdades esenciales de la fe cristiana. Esto ciertamente incluye su descarada negación de la deidad de Cristo. Los testigos de Jehová y los mormones tienen esta negación en común. Aunque ambos colocan a Jesús en algún tipo de posición exaltada en sus respectivos credos, Él no alcanza el nivel de deidad. Los dos grupos consideran a Cristo una criatura exaltada. Siguiendo la línea de pensamiento del antiguo hereje Arrio, los mormones y testigos de Jehová sostienen que el Nuevo Testamento no enseña la deidad de Cristo; más bien, ellos argumentan que enseña que Él es el primogénito exaltado de toda la creación. Dicen que Él es la primera criatura hecha por Dios, a quien luego se le dio poder superior y autoridad sobre el resto de la creación. Aunque Jesús es exaltado en tal cristología, todavía está muy lejos de la ortodoxia cristiana que confiesa la deidad de Cristo. Los pasajes en el Nuevo Testamento que se refieren a Jesús como siendo “engendrado” y “el primogénito de la creación” se utilizan incorrectamente para justificar esta definición de Cristo como criatura.

En los tres primeros siglos de la historia cristiana, el pasaje bíblico que dominó la reflexión sobre la comprensión de Cristo en la iglesia fue el prólogo del Evangelio de Juan. Este prólogo afirma que Cristo es el “Logos”, o la Palabra eterna de Dios. Juan declara en su Evangelio que el Logos estaba “con Dios en el principio, y era Dios”. Este “con Dios” sugiere una distinción entre el Logos y Dios, pero la identificación por el verbo que une “era” indica una identidad entre el Logos y Dios. La forma en que los mormones y los testigos de Jehová y otros grupos niegan esta verdad es por la substitución del artículo determinado en el texto por el artículo indeterminado, lo que hace que el Logos sea “un dios”. Con el fin de forzar esta interpretación del texto, uno debe afirmar previamente alguna forma el politeísmo. Tal politeísmo es totalmente ajeno a la teología judeocristiana, donde la deidad se entiende en términos monoteístas.

La amenaza de las distorsiones de las sectas es algo con lo que la iglesia tendrá que luchar en cada generación y en cada época. También es importante entender que incluso las iglesias legítimas pueden encontrar en su interior prácticas que reflejan el comportamiento de las sectas. Las sectas pueden surgir dentro de las estructuras de ciertas iglesias. En la comunión romana, por ejemplo, vemos en Haití una mezcla de teología católica romana con las prácticas del culto vudú. También en esa misma comunión no hay duda de que grandes grupos de personas veneran a María a un grado que va más allá de los límites defendidos por la propia iglesia, degenerando su adoración en una mentalidad de secta. Pero tal puede ser el caso entre los luteranos, presbiterianos, o cualquier grupo, cuando la ortodoxia es sacrificada por la devoción a los ídolos.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

1/5 – Un estado de cautiverio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Primero lo primero

1/5 – Un estado de cautiverio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/un-estado-de-cautiverio/

Annamarie Sauter: En estas primeras semanas del año estamos emocionadas, contando los días y anticipando lo que Dios hará durante nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera para América Latina, que se celebrará en Febrero. ¿Ya aseguraste tu entrada? Asegúrate de hacerlo pronto. Visita AvivaNuestrosCorazones.com

¿Consideras que es importante la manera como usas tu tiempo?

Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Nosotros tenemos un enemigo y ese enemigo nos ha engañado. Nos ha mentido acerca de nuestras prioridades; acerca de lo que es realmente importante en la vida, y como resultado de esto, ha esclavizado a la mayoría de nosotras.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El diccionario define esclavitud como: un estado de atadura, estar bajo un sistema de seguridad, servidumbre involuntaria, esclavitud y cautiverio. Es posible que puedas cambiar la forma en que inviertes tu tiempo… Nancy te enseñará cómo.

Nancy: Hace algunas semanas estuve en una conferencia para mujeres. La primera noche le preguntamos cómo podíamos orar por ellas. Con esto en mente les pedimos que escribieran sus peticiones en unas tarjetitas de oración. Hubo varias peticiones sobre una misma categoría en particular. Me di cuenta de que es un tema que afecta muchas mujeres hoy en día. Les voy a leer lo que escribieron en algunas de esas tarjetitas.

Una de las mujeres dijo, “Yo me siento que estoy corriendo en 16 direcciones distintas y sin poder resolver mucho”.

Otra mujer escribió. “Yo tengo tres niños pequeños, y estoy educando mis hijos en el hogar. Me siento cargada con las responsabilidades diarias, además de tener que lavar los platos, lavar la ropa, y la limpieza de la casa.

Otra mujer, la esposa de un pastor, nos dijo, “Batallo entre el trabajo en la iglesia y las ocupaciones del cuidado de mi familia, aparte de tener que cuidar de mi cordura. Hay mucho que hacer. Constantemente estoy cansada, y siempre tengo la sensación de no poder lograr nada.

Y aquí vemos esta otra etapa de la vida. Esta mujer escribió,

“Mi suegro, tiene Alzheimer, vive con nosotros, con mi esposo y con mis cuatro hijos, sus edades oscilan entre seis meses y 16 años. Siento que alguien siempre necesita algo de mí las 24 horas del día, los siete días de la semana. No sé cómo mantenerme física y espiritualmente viva”.

Otra escribió,

“Acabo de cambiar de trabajo, por lo que estoy trabajando muchas horas. No sé cómo salir de mis compromisos. Por favor oren de manera que pueda tener la sabiduría necesaria, ya que esto está afectando las mujeres que ministro en la iglesia – y es que no tengo tiempo suficiente”.

Nosotros tenemos un enemigo, y ese enemigo nos ha engañado. Nos ha engañado con respecto a nuestras prioridades; con lo que realmente es importante en la vida, y como resultado de esto, nos hemos sido esclavizadas.

La mayoría de nosotras estamos viviendo vidas que son más agotadoras y frenéticas de lo necesario, si solo hubiéramos entendido la verdad.

Cuando pienso en los horarios y las demandas del tiempo, en las prioridades, en sentirme abrumada; agradezco tanto que tengamos un Salvador que se identifica con nuestra situación. En esta tierra no pudo haber nadie que durante toda su existencia tuviera más cosas que hacer que el Señor Jesucristo.

Piensa esto —a Él solo se le dieron 33 años en esta tierra, y tres años y medio de esos años fueron dedicados al ministerio público. En esos tres años y medio, Su descripción de trabajo era llevar a cabo el plan de redención de todo el mundo. Así que estamos hablando de una lista larga de “cosas por hacer”. Jesús supo durante esos años lo que significó tener presión, demandas, necesidades por resolver. Es por eso que Él nos comprende.

Hace algunos días, comencé a leer de nuevo el Evangelio de Marcos. Mientras leía este Evangelio, comencé a anotar cada vez que Jesús tenía personas a Su alrededor presionándolo con diferentes situaciones.

Escucha algunas de estas frases de estos episodios comenzando en el Evangelio de Marcos capítulo uno, este es un día en la vida de Jesús.

Él comenzó el día enseñando en la sinagoga. Mientras estaba ahí, entró un hombre con un espíritu inmundo que interrumpía el servicio. Jesús echa fuera el espíritu inmundo, y luego, después de un día de ministerio, se va a casa con dos de Sus discípulos, Pedro y Andrés. Entonces, en lugar de recostarse y descansar, tuvo que resolver la situación de la enfermedad de la suegra de Pedro, que necesitaba ser sanada.

Entonces llegamos al versículo 32 del capítulo 1, que dice, “A la caída de la tarde, después de la puesta de sol, le trajeron todos los que estaban enfermos y los endemoniados; y toda la ciudad se había amontonado a la puerta” (versículos 32-33). ¿Alguna vez has sentido que tienes a todo el mundo demandando algo de ti?

Luego, muy temprano la próxima mañana, el pasaje nos dice cómo Él salió a orar, y en el versículo 33 dice que, “Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle; le encontraron y le dijeron: “Todos te buscan” (versículo 37).

Jesús va al siguiente pueblo al final del capítulo 1. Sana al leproso y le dice, “No se lo digas a nadie”. Pero claro el leproso le dice a todo el mundo. La noticia del poder de Jesús corre y en el versículo 45 nos dice que, “Jesús ya no podía entrar públicamente en ciudad alguna, sino que se quedaba fuera en los lugares despoblados; y venían a Él de todas partes”.

Capítulo 2, versículo 1 dice, “Habiendo entrado de nuevo en Capernaúm varios días después, se oyó que estaba en casa. Y se reunieron muchos, tantos que ya no había lugar ni aun a la puerta… (Versículos 1-2). Versículo 13, capítulo dos: “Y Él salió de nuevo a la orilla del mar; y toda la multitud venía a Él”. También, en el capítulo 3, Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió una gran multitud de Galilea.

Capítulo 3, versículo 31- Vemos que Jesús también tenía relaciones familiares; responsabilidades familiares que le presionaban. “Entonces llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, le mandaron a llamar. Y había una multitud sentada alrededor de Él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan”.

Que tú haces cuando la multitud te busca, tu madre te busca, tus hermanos te buscan, tu esposo te busca, tus hijos te buscan.

En el capítulo 6, vemos otro momento. Jesús acababa de perder a su primo Juan el Bautista, quien había sido decapitado por el rey Herodes. Los discípulos acababan de llegar de una excursión ministerial, y Jesús les dice, en el versículo 31 del capítulo 6 de Marcos: “Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. (Porque habían muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer). Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado. Pero la gente lo vio partir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos”. (Versículos 32-33).

Cuando Jesús se retiró para sus vacaciones, se encontró con una gran multitud. Él nunca pudo escapar de la multitud, de las personas, los enfermos, los poseídos, de Su familia y de los discípulos— sin embargo, la noche antes de Su crucifixión, Él oró y dijo a Su Padre, “Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera”. (Juan 17:4)

Si yo pudiera expresar la meta de mi vida en un solo un versículo, probablemente sería este; el poder decir “Oh Dios, te he glorificado aquí en la tierra. He acabado el trabajo que me diste que hiciera”.

Ahora bien, ¿cómo es posible que Jesús pudiera decir eso con tanta certeza? Todavía había personas que necesitaban ser sanadas. No todos los enfermos, no todos los endemoniados, no todos los perdidos se habían convertido al Evangelio de Jesucristo; no habían encontrado lo que necesitaban. Y aun así Jesús podía decir,

“Yo he terminado el trabajo que Tú me diste para hacer.”

Difícilmente ha habido un día— es más, no puedo pensar en el día que yo pueda irme a la cama pensando, “yo he terminado todo el trabajo que hay que hacer”.

Pues bien, la clave está en la próxima frase: “…el trabajo que Tú me diste para hacer”. No el trabajo que todos los demás me dieron para hacer; no lo que yo pensé que yo debía hacer; no todo lo que tenía que hacerse; sino, “Dios, yo he terminado el trabajo que Tú me has dado para que hiciera”. Es un gran alivio para mi saber que:

● No tengo que hacer todo lo que hay que hacer.

● No tengo que hacer todo lo que yo quiero hacer.

● No tengo que hacer todo lo que yo creo que necesita hacerse.

● No tengo que hacer todo lo que tú y todos los demás piensan que yo debo hacer.

Lo único que tengo que hacer es saber cuál es el trabajo que Dios me ha dado para hacer y hacerlo.

Quizás lo que yo deba hacer no es lo mismo que tú debas hacer en esta etapa de la vida en que te encuentras. Su “lista de cosas por hacer” para mi vida en esta etapa es diferente a la lista que Él tenía hace diez años atrás para mí. En los próximos diez años, es muy probable que también esté en otra etapa.

Es por esto que en cada etapa de nuestras vidas tenemos que detenernos y decir, “Señor, ¿qué es lo que Tú quieres que yo haga hoy? ¿Durante esta etapa? ¿En este periodo de mi vida? La verdad que me hará libre es reconocer que en las próximas 24 horas que tiene el día solo tendré tiempo para hacer aquello que está en Su lista, en la lista de Dios para mí; en la lista particular que Él ha confeccionado para mí, para mi vida, para ese día.

Anteriormente les he dicho esto a las mujeres, y esas palabras vuelven a perseguirme. Tengo que continuamente ministrar mi corazón conforme a las verdades de la Palabra de Dios. Tengo tiempo hoy para hacer todo el trabajo que Dios me ha dado para hacer HOY. Tendré tiempo, a lo largo de toda mi vida, ya sea que esta breve o que esta sea larga, para hacer todo lo que Dios me ha asignado.

Aquí está la otra verdad que te hará libre: y esto es que yo glorifico a Dios cuando hago el trabajo que Él me ha dado para hacer. Esa es mi meta en la vida. Para esto fuimos creadas para traer gloria a Dios. Jesús dijo, “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese”.

¿Tú quieres que tu vida traiga gloria a Dios? ¿Tú quieres cumplir el propósito para el cual tú fuiste creada? La verdad es que tú glorificas a Dios cuando haces el trabajo que Él te ha dado para hacer. Él ha ordenado trabajo para que tú hagas. Él ha ordenado trabajo para que yo haga. Nosotros reflejamos la grandeza y la gloria de Dios cuando hacemos lo que Él nos ha diseñado para hacer, lo que Él nos ha asignado para hacer. Estaremos hablando acerca de cómo descubrir cuál es ese trabajo.

Pero ahora hablemos por un momento acerca del significado de la palabra, prioridad. Viene del Latín prior, que quiere decir “primero”. El diccionario dice que prioridad es: ‘algo que amerita la primera atención; algo que merece la atención antes de otras alternativas que se presenten”. Esto sugiere que hay algunas opciones. Hay alternativas en competencia, pero la prioridad es esa cosa que requiere la atención antes que esas otras alternativas.

Otro diccionario dice que “tiene que ver con precedencia, aquello que se establece por orden de importancia”. Algunas cosas son más importantes que otras. Ahora bien, el hecho es que todas vivimos de acuerdo a prioridades. Tenemos tiempo, dinero y energías limitadas. Así que tenemos que elegir cómo utilizamos estos recursos. Debemos saber si gastar el dinero en esto y no en lo otro; así también tenemos que elegir lo que haremos con nuestro tiempo, si usarlo en esta o aquella actividad.

La pregunta no es, si estamos viviendo de acuerdo a prioridades. Ciertamente todas vivimos de acuerdo a un conjunto de prioridades. La pregunta es: ¿Estamos viviendo de acuerdo a las prioridades correctas? ¿Estamos viviendo de acuerdo a las prioridades que Dios tiene para nuestras vidas y para el uso de nuestro tiempo? ¿Estamos usando nuestro tiempo con propósitos definidos, o de manera intencional?

¿O será que simplemente estamos haciendo lo que la mayoría de las personas hacen al pasar por la vida, andar sin un rumbo fijo? Hay personas que solamente reaccionan a las demandas a su alrededor, reacción ante sus circunstancias, reaccionan según vaya su día, en lugar de tener un propósito y ser intencionales en cómo van a utilizar esos momentos.

Vivir una vida basada en las prioridades verdaderamente significa poner primero lo primero. Lo primero es primero. Lo que realmente importa. De todas las opciones que tengo delante de mí— ¿Qué es lo que realmente importa? ¿Qué es lo que más importa ahora mismo? Esta es otra pregunta que tengo que hacerme. Mirando toda la situación en general, ¿Qué es lo que más importa en este momento? Continuamente encuentro que en mi propia vida hay una constante y es que tiendo a darle más valor a las cosas pequeñas en vez de darle valor a la más importante.

La semana pasada alguien me dijo que estaba camino a una de sus clases de maestría. Ella tiene un trabajo de tiempo completo, y aún no se había preparado, es decir, no había leído o escrito todo lo que se le había asignado la semana anterior; algo que debía haber terminado para esta clase. Ella me comentó, “Esta semana todo se ha convertido en prioridad menos lo verdaderamente prioritario. De forma que tenemos la tendencia a enfocarnos en las cosas menos importantes mientras descuidamos aquellas que verdaderamente importan.

Tenemos la tendencia a invertir las prioridades de Dios. Por ejemplo, El orden de Dios es que lo eterno es más importante que lo temporal o que lo inmediato. Pero ¿cuál es nuestra tendencia? Tendemos a invertir las prioridades y le damos más importancia a lo inmediato y temporal; lo hacemos más importante que lo eterno.

Lo que vamos a estar haciendo es tomando la palabra prioridades-p-r-i-o-r-i-d-a-d-e-s– y haremos un acrónimo con cada una de las letras (siguiendo la palabra en inglés: priorities) como forma de ayudarnos a poner en orden nuestras prioridades.

Ahora bien, en primer lugar, quisiera aclarar que no estoy enseñando este material porque entiendo que he alcanzado un gran éxito en el área de mis prioridades o de las prioridades.

Me he encontrado realmente luchando para poder vivir algunos de los aspectos que yo sé que son ciertos acerca de las prioridades. Estoy compartiendo algunos temas que aun me han servido para ministrar a mi propio corazón, debido al proceso que Dios me tiene a mí, en lo particular, aun en este mismo momento.

P-R-I-O-R-I-D-A-D-E-S. Comencemos con La letra “P”- es en esta letra en la que nos queremos enfocar en el día de hoy: perseverando en la oración. La oración.

Orar. Seguramente algunas de ustedes se imaginaban que comenzaríamos por ahí; con la oración. Quizás pensaron que debí haber escogido algo más práctico. Honestamente yo no les hubiera podido recomendar comenzar con algo más práctico que la oración. Porque orar demuestra humildad, y Dios le da gracia a los humildes. ¿Qué es lo que necesitamos cuando sentimos las presiones porque estamos en contra del tiempo y comenzamos a sentirnos abrumadas? Necesitamos de Su gracia.

Cuando yo oro, lo que le estoy diciendo a Dios es, “Yo no puedo manejar esto sin Ti”. El problema está en que nosotras queremos ser capaces de controlar y manejar nuestras vidas, nuestro tiempo, y nuestros horarios. Queremos que todo se ajuste perfectamente, de manera que trabaje a la perfección. Nosotras no queremos pasar por etapas de nuestras vidas cuando estamos siendo estiradas, o cuando estamos siendo presionadas más allá de lo que sentimos que somos capaces de soportar. Pero son precisamente esas presiones, y esos tiempos de estiramiento lo que nos obligan a reconocer nuestra impotencia y nuestra dependencia de Dios. Todo lo que me obligue a ir de rodillas es una gran bendición.

Cuando oramos, estamos pidiéndole a Dios varias cosas. Primero le estamos pidiendo a Dios sabiduría. Estamos diciendo, “Señor, yo necesito sabiduría.” Las Escrituras dicen: “Si tiene falta de sabiduría, pídala a Dios” (Santiago 1:5, parafraseado). Y lo que estamos diciendo es, “Señor, yo necesito sabiduría para manejar mis prioridades, necesito saber cómo ordenar mi tiempo y mi agenda.”

Proverbios capítulo 2 dice, “Porque si clamas a la inteligencia, y alzas tu voz al entendimiento, si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del Señor, y descubrirás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. (Versículos 3-6)

Así que cuando oro, estoy diciendo, “Señor, yo no sé cómo llevar a cabo todas estas cosas que me están presionando ahora mismo. Ni siquiera sé con certeza cuáles son las que debo lograr. ¿Me darías la sabiduría que proviene de Ti? Porque del Señor viene la sabiduría —el Señor da la sabiduría.

Al orar estoy pidiendo a Dios que me muestre Su agenda y Sus prioridades para mi vida. Le digo: ¿Señor, que es lo que Tú consideras importante para mi vida? ¿Qué es lo que me has dado para hacer? ¿Qué es lo que quieres que yo haga?»

Pablo dice en Hechos capítulo 20, “Toda mi meta en la vida [lo que importa para mí] es poder terminar la carrera y completar la tarea que el Señor Jesús me ha dado: la tarea de dar testimonio acerca del Evangelio de la gracia de Dios”. (Versículo 24, parafraseado)

Pídele a Dios que te de una declaración de la misión de tu vida, para esta etapa que estás viviendo. Pídele que te muestre para que fuiste creada. ¿Cuál es Su agenda para tu vida?

Efesios capítulo 2 nos dice que: “somos hechura de Dios, y fuimos creadas en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas » (versículo 10, paráfrasis). En la eternidad pasada, Dios ordenó una serie de obras, buenas obras, para mi vida. No son el mismo paquete que Él ordenó para tu vida. Cuando estoy orando, estoy diciendo: «Señor, ¿me podrías mostrar qué es lo que has ordenado para mi vida?»

Cuando oramos estamos pidiéndole a Dios que dirija nuestras agendas, que dirija nuestro proceso de toma de decisiones, y que ordene nuestros pasos. Creo que una de las frases más importantes en las Escrituras que se refiere a este tema de las prioridades es una que leemos varias veces en el Antiguo Testamento. Aprenda “a consultar al Señor; y a inquirir en Su trono». Consultar al Señor. Una y otra vez, en la vida de David, vemos que él inquiría al Señor, y le preguntaba a Dios: «¿Cómo puedo dirigir mi agenda? ¿Debo aceptar esta obligación o no? ¿Debo aceptar esta responsabilidad o no? ¿Debo hacer frente a este proyecto o a este otro primero? »

Pidiéndole que ordene mis pasos. . . Una vez que he inquirido, que he estado en su Palabra y en mis rodillas, buscando su corazón y creo que me ha dirigido, entonces puedo confiar en que tendré la gracia para hacer frente a la presión, incluso si esa decisión me abruma.

Cuando fui retada a hacer un ministerio radial dirigido a mujeres, lo que ahora se ha convertido en Aviva Nuestros Corazones, tengo que decirles que me tomó cerca de 18 meses de oración y ayuno. Bueno, yo no ayuné durante 18 meses, pero durante ese período de 18 meses busqué al Señor, estuve en Su Palabra; busqué consejos piadosos durante esos 18 meses. Porque tenía que saber, antes de decir que “SI», que esto era lo que Dios quería que yo hiciera.

Tuve que llegar al punto de estar segura de que este era el plan de Dios para mi vida; que no se trataba del plan de otra persona para mí, sino que era el plan de Dios. Solo así podría estar segura de que cuando las presiones vinieran—como de hecho vinieron y siguen llegando—que yo podía saber a ciencia cierta que habría la gracia para hacer frente a esas presiones, porque estaba segura de que esto era lo que Dios había ordenado para mi vida.

Al mirar la vida de Jesús, vemos a un hombre que era totalmente dependiente de Su Padre celestial, que buscaba a Su Padre para la toma de dirección, para dirección y que se tomaba el tiempo temprano en la mañana para orar, para escuchar a Dios; para preguntarle a Dios lo que debía hacer. Así fue como supo decirles a Sus discípulos en Marcos capítulo 1 “vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos”, cuando ellos le dijeron: «Todo el mundo te está buscando». (Versículo 37).

¿Cómo lo supo? Porque Él había estado en oración. Había estado buscando la voluntad de su Padre —había estado recibiendo la dirección de Su Padre. Esto permitió que el Espíritu le guiara en lugar de ser conducido y empujado y tirado por otras personas hacia un centenar de diferentes direcciones.

Cuando oramos, estamos pidiendo a Dios que nos ayude a ser prudentes y disciplinadas y obedientes en la forma en que usamos nuestro tiempo. «Señor, ayúdame a ser diligente, ayúdame a no ser perezosa». Le pedimos que nos dé sabiduría en cuanto a cómo usamos nuestro tiempo.

También le pedimos a Dios que nos muestre cómo hacer malabares con las demandas de cada etapa de la vida, de forma práctica. Debemos pedirle al Señor creatividad. Él no promete que Él hará que sea fácil el hacer frente a esas demandas, pero Él nos promete que Él dará la gracia. A veces pienso que la gracia significa que Dios nos da nuevas ideas y nuevas formas de hacer las cosas que de otra manera nos hubiesen llevado mucho más tiempo. Pídele al Señor que te muestre cómo hacer esto.

El apóstol Pablo nos dice en 2da a los Corintios capítulo 1, «Estábamos bajo una gran presión, más allá de nuestra capacidad de soportar. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios. En Él hemos puesto nuestra esperanza y Él nos librará, en la medida que ustedes nos ayudan con sus oraciones. Entonces muchas personas darán gracias por la gracia concedida a nuestro favor, en respuesta a las oraciones de muchos» (versículos 8-11, parafraseado).

Esto me recuerda una estrofa de este himno:


Oh la paz no encontraría, quien comparta mi dolor, 

 Todo porque no llevamos, todo 
 a Dios en oración.

Annamarie: La verdad bíblica es increíblemente práctica. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado ayudando a entender el uso del tiempo a la luz de las prioridades bíblicas. Este mensaje es parte de la serie Primero lo primero, que hemos venido escuchando.

¿No sería maravilloso si pudiéramos hacer una cita con Dios, y que en esa reunión Él nos señalara nuestra descripción de trabajo para el resto de nuestra vida? Bueno, quizás Dios no se comunique con nosotros de esta forma, pero Él sí puede mostrarte Sus prioridades. Nancy nos explicará esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y mi mamá es una mujer verdadera.

Toda las Escritura fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com