16/62 – El costo de la obediencia

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

16/62 – El costo de la obediencia

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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18/41 – Un Monte Everest de Verdad

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

18/41 – Un Monte Everest de Verdad

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:5-8  En este maravilloso y complejo pasaje de la escritura, el apóstol Pablo apela al maravilloso ejemplo de humildad de Cristo para que nosotros lo imitemos. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

¿Debe la tradición Católica tener igual o mayor autoridad que la Biblia?

Got Questions

¿Debe la tradición Católica tener igual o mayor autoridad que la Biblia?

¿Debe concederse a las tradiciones eclesiásticas la misma autoridad que tienen las Escrituras? o, ¿deben seguirse las tradiciones de la iglesia solo si están en total concordancia con la Escritura? La respuesta a estas preguntas juega un importante papel para determinar lo que tu crees y cómo vives la vida cristiana. Nuestra postura es que la Escritura es la única fuente autoritativa e infalible para la doctrina y la práctica cristiana. Las tradiciones solo son válidas si tienen su origen en el firme fundamento de la Escritura, y si están en total acuerdo con toda la Escritura. A continuación veremos siete razones bíblicas que respaldan la enseñanza de que la Biblia debe ser aceptada como la autoridad para la fe y la práctica:

(1) Es la Escritura de quien se dice haber sido inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), y es la Escritura la que contiene la repetida frase, “Así dice el SEÑOR…” en otras palabras, es la Palabra escrita la que repetidamente es vista como la Palabra de Dios. De ninguna tradición eclesiástica, se ha dicho que sea igualmente infalible e inspirada por Dios.

(2) Es la Escritura a quien Jesús y los apóstoles recurrían una y otra vez para el soporte o defensa de sus acciones y enseñanzas (Mateo 12:3,5; 19:4; 22:31; Marcos 12:10) Hay más de 60 versos en los que leerás “está escrito….” usado por Jesús y los apóstoles para respaldar sus enseñanzas.

(3) Es la Escritura hacia donde la iglesia es encomendada para combatir el error que habría de surgir (Hechos 20:32). De igual manera, era la palabra escrita la que era consultada en el Antiguo Testamento como fuente de verdad y sobre la cual basaban sus vidas. (Josué 1:8; Deuteronomio 17:18-19; Salmo 1; Salmo 19:7-11; 119; etc.) Jesús dijo que una de las razones por la que los saduceos estaban en un error concerniente a la resurrección, es que ellos no conocían las Escrituras (Marcos 12:24)

(4) La infalibilidad jamás se estableció como posesión de aquellos que se convirtieran en líderes de la iglesia en sucesión a los apóstoles. En ambos Testamentos, Antiguo y Nuevo, se puede ver que algunos designados como líderes religiosos, eran responsables de que el pueblo de Dios se extraviara en el error (1 Samuel 2:27-36; Mateo 15:14; 23:1-7; Juan 7:48; Hechos 20:30; Gálatas 2:11-16). Ambos Testamentos exhortan a la gente a estudiar las Escrituras para determinar lo que es verdadero y lo que es falso (Salmos 19; 119; Isaías 8:20; 2 Timoteo 2:15; 3:16-17). Mientras que Jesús enseñó respeto hacia los líderes religiosos (Mateo 23:3), enseñanza que siguieron los apóstoles; tenemos también el ejemplo de los mismos apóstoles de resistir la autoridad de sus líderes religiosos, cuando estaba en oposición a los que Jesús había ordenado (Hechos 4:19)

(5) Jesús compara las Escrituras con la palabra de Dios (Juan 10:35). En contraste, cuando se trata de tradiciones religiosas, Él condena algunas de ellas, porque contradicen la Palabra escrita (Marcos 7:1-13). Jamás utilizó Jesús las tradiciones religiosas para dar soporte a Sus acciones o enseñanzas. Antes de la escritura del Nuevo Testamento, el Antiguo Testamento era la única Escritura inspirada. Sin embargo, había literalmente cientos de “tradiciones” judías registradas en el Talmud (una colección de comentarios compilados por los rabinos judíos). Jesús y los apóstoles tenían tanto el Antiguo Testamento como la tradición Judía. Pero en ninguna parte de la Escritura Jesús o alguno de los apóstoles se refiere a las tradiciones judías. En contraste, Jesús y los apóstoles citan o aluden al Antiguo Testamento cientos de veces. Cuando los fariseos acusaron a Jesús y los apóstoles de “quebrantar las tradiciones” (Mateo 15:2), Jesús les respondió con una reprensión, “…¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?” (Mateo 15:3) La manera en que Jesús y los apóstoles distinguían entre las Escrituras y las tradiciones que tenían, es un ejemplo para la iglesia. Jesús específicamente reprende el tratar a los “mandamientos de hombres” como doctrinas (Mateo 15:9).

(6) Es la Escritura la que tiene la promesa de infalibilidad; que toda ella sería cumplida. Nuevamente, nunca es dada esta promesa a las tradiciones de la iglesia (Salmos 119:89, 152; Isaías 40:8; Mateo 5:18; Lucas 21:33).

(7) Son las Escrituras las que son el instrumento del Espíritu Santo y Su medio para derrotar a Satanás y cambiar vidas. (Hebreos 4:12; Efesios 6:17).

“… y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:15-17). “¡A la lay y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:20)

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:10-11) Aquí, la gente judía del pueblo de Berea fue elogiada por corroborar en las Escrituras las enseñanzas que estaban oyendo de Pablo. Ellos no solo aceptaron las palabras de Pablo como autoritativas; ellos examinaron las palabras de Pablo, comparándolas con la Escritura, y comprobaron que eran verdaderas.

En Hechos 20:27-32, Pablo reconoció públicamente que se levantarían “lobos” y falsos maestros “de vosotros mismos” (dentro de la iglesia). ¿A quién los encomendó? “A Dios y a la palabra de Su gracia”. Él no los encomendó a los “líderes de la iglesia” (ellos eran los líderes de la iglesia), ni a las tradiciones de la iglesia, ni al cuidado de un anciano en particular. En vez de eso, Pablo los dirigió a la Palabra de Dios.

En resumen, mientras que no hay un verso específico que establezca que solamente la Biblia es nuestra autoridad; la Biblia una y otra vez nos da ejemplos de las advertencias de volvernos a la Palabra escrita como nuestra fuente de autoridad. Cuando se trata de examinar el origen de la enseñanza de un profeta o líder religioso, siempre se recurre a la Escritura como la norma seguir.

La Iglesia Católica Romana utiliza un número de pasajes bíblicos para dar soporte y conferir a las tradiciones el mismo valor que tiene la Escritura. Estos son algunos de los pasajes más comúnmente utilizados, junto con una breve explicación:

“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” ( 2 Tesalonicenses 2:15) “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.” (2 Tesalonicenses 3:6) Estos pasajes se refieren a las tradiciones que los Tesalonicenses habían recibido de Pablo mismo, ya fueran orales o escritas. No se refieren a tradiciones que ellos hayan heredado, sino a enseñanzas que ellos mismos habían recibido, ya fuera de la boca o de la pluma de Pablo.

Pablo no les está dando su bendición sobre toda la tradición, sino más bien solo en las tradiciones que él les ha transmitido a los tesalonicenses. Esto está en contraste con las tradiciones de la Iglesia Católica Romana, las cuales han surgido a partir del siglo cuarto en adelante, no de la boca o la pluma de uno de los apóstoles.

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y valuarte de la verdad.” ( 1 Timoteo 3:14-15) La frase “columna y valuarte de la verdad” no indica que la iglesia sea creadora de la verdad, o que pueda originar tradiciones para complementar o suplir la Escritura. La iglesia que es la “columna y valuarte de la verdad” simplemente significa que la iglesia es la proclamadora y defensora de la verdad. El Nuevo Testamento alaba a las iglesias por proclamar la verdad, “Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor…” (1 Tesalonicenses 1:8). El Nuevo Testamento encomendaba a los primeros cristianos a defender la verdad, “… y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.” (Filipenses 1:7). No hay un solo verso en toda la Escritura que indique que la iglesia tiene la autoridad de desarrollar, o de decretar una nueva verdad como salida de la boca de Dios.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo les he dicho” (Juan 14:26). Esta era una promesa dada solamente a los apóstoles. El Espíritu Santo ayudaría a los apóstoles a recordar todo lo que Jesús les había dicho. En ninguna parte la Escritura establece que habría una línea apostólica de sucesores, y que la promesa también sería para ellos.

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” (Mateo 16:18-19). Estos versos son usados por la Iglesia Católica Romana para basar su enseñanzas de que Pedro fue el primer Papa, y que la iglesia fue construida sobre él. Pero cuando es tomada en contexto con lo que sucede en el Libro de los Hechos, encuentras que Pedro fue quien abrió el evangelio al mundo en el sentido de que fue él quien primero predicó el evangelio de Cristo en el día de Pentecostés (Hechos 2). Fue él quien primero predicó el evangelio a los gentiles (Hechos 10) Así que, el atar y desatar fue hecho a través de la predicación del evangelio, no a través de ninguna tradición Católica Romana.

Mientras que es claramente evidente que la Escritura arguye su propia autoridad, en ninguna parte argumenta que “la autoridad de la tradición sea igual que la de la Escritura”. De hecho, el Nuevo Testamento tiene más que decir en contra de las tradiciones de lo que lo hace a favor de éstas.

La Iglesia Católica Romana, argumenta que la Escritura fue dada a los hombres por la Iglesia y que por lo tanto la Iglesia tiene igual o mayor autoridad que ella. Sin embargo, aún entre los escritores de la Iglesia Católica Romana (del Primer Concilio Vaticano), encontrarán la confesión de que los concilios eclesiásticos que determinaron cuáles libros debían ser considerados como la Palabra de Dios, no hicieron más que reconocer que el Espíritu Santo ya lo había hecho evidente. Esto es, la Iglesia no le “dio” las Escrituras al hombre, sino simplemente “reconoció” lo que Dios, a través del Espíritu Santo ya había dado. Como lo establece A. A. Hodge: el que un campesino reconozca a un príncipe y pueda llamarlo por su nombre, eso no le da el derecho de gobernar sobre el reino. De igual manera, un concilio eclesiástico que reconoce cuáles libros fueron inspirados por Dios y poseen las características de un libro inspirado por Dios, eso no le concede la misma autoridad de estos libros.

En resumen, uno no puede encontrar un solo pasaje que diga que “solo la Palabra escrita y no la tradición, es nuestra única autoridad para la fe y la práctica” Al mismo tiempo, lo que también debe ser admitido es que repetidamente, los escritores del Antiguo Testamento, Jesús y los apóstoles, consultaban las Escrituras como su instrumento de guía, y encomendaron hacer lo mismo a cualquiera y a todos los que los siguieran.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

¿Cuál fue el propósito de Dios en la cruz?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cuál fue el propósito de Dios en la cruz?

R.C. Sproul

La doctrina de la expiación limitada (también conocida como “expiación definitiva” o “redención particular”) dice que la expiación de Cristo fue limitada (en su alcance y objetivo) a los elegidos; Jesús no redimió los pecados de todo el mundo en la tierra. En mi denominación examinamos hombres jóvenes que entran al ministerio, e invariablemente alguien le preguntará a un estudiante, “¿Crees en la expiación limitada?” El estudiante responderá diciendo: “Sí, yo creo que la expiación de Cristo es suficiente para todos y eficiente para algunos”, es decir, el valor de la muerte de Cristo en la cruz fue lo suficientemente grande como para cubrir todos los pecados de todas las personas que han vivido, pero que solo se aplica a aquellos que ponen su fe en Cristo. Sin embargo, esa declaración no llega al verdadero corazón de la controversia, que tiene que ver con el propósito de Dios en la cruz.

La implicación de la posición no reformada es que Dios no sabe de antemano quién va a ser salvo.

Hay básicamente dos maneras de entender el plan eterno de Dios. Una comprensión es que, desde toda la eternidad, Dios tuvo el deseo de salvar el mayor número posible de personas de la raza humana caída, por lo que Él concibió un plan de la redención a través del cual Él enviaría a su Hijo al mundo para ser el portador del pecado para la gente caída. Jesús iría a la cruz y moriría por todos los que en algún momento depositarían su confianza en él. Así que el plan fue provisional —Dios proveyó expiación para todos los que se apropian de ella, esto es, para todos los que creen—. La idea es que Jesús murió potencialmente por todos, pero es teóricamente posible que todo esto fuera en vano, ya que todos, hasta la última persona en el mundo, podría rechazar la obra de Jesús y optar por permanecer muerto en sus delitos y pecados. Por lo tanto, el plan de Dios podría haberse frustrado ya que nadie podría aprovecharlo. Esta es la opinión que prevalece en la iglesia de hoy, que Jesús murió por todos provisionalmente. En el último análisis, si la salvación sucede, esto depende de cada persona individualmente.

La idea reformada entiende el plan de Dios de manera diferente. Dice que Dios, desde la eternidad pasada, ideó un plan que no era provisional. Era un plan “A”, sin un plan “B” a seguir si no funcionaba. Bajo este plan, Dios decretó que Él salvaría a un cierto número de personas de la humanidad caída, la gente a quien la Biblia llama los elegidos. Con el fin de que este plan de elección funcionara en la historia, Él envió a su Hijo al mundo, con el objetivo y el diseño específicos de lograr la redención de los elegidos. Esto se logró a la perfección, sin que una gota de la sangre de Cristo se desperdiciara. Todo el mundo que el Padre escogió para salvación será salvo a través de la expiación.

La implicación de la posición no reformada es que Dios no sabe de antemano quién va a ser salvo. Por esta razón, hoy hay teólogos diciendo: “Dios salva a tantas personas como le sea posible”. ¿Cuánta gente puede salvar Dios? ¿A cuántas personas tiene Él el poder para salvar? Si Él es realmente Dios, tiene Él el poder para salvar a todas las personas. ¿A cuántas personas tiene Él la autoridad para salvar? ¿No puede Dios intervenir en la vida de alguien, tal como lo hizo en la vida de Moisés, la vida de Abraham, o la vida del apóstol Pablo, para ponerlas en una relación de salvación con Él? Ciertamente Él tiene el derecho a hacer eso.

No podemos negar que la Biblia habla de Jesús muriendo por “el mundo”. Juan 3:16 es el primer ejemplo de un verso que utiliza este lenguaje. Pero hay un punto de vista de contrapeso en el Nuevo Testamento, incluyendo el Evangelio de Juan, que nos dice que Jesús dio su vida no por todos, sino por sus ovejas. Aquí, en el Evangelio de Juan, Jesús habla de sus ovejas como aquellos que el Padre le ha dado.

En Juan 6, vemos que Jesús dijo: “Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me envió” (v. 44a), y la palabra traducida como “traer” adecuadamente significa “obligar”. Jesús también dijo en ese capítulo, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí” (v. 37a). Su punto fue que todos aquellos a quienes el Padre ha designado para venir a su Hijo, vendrían, nadie más. Por lo tanto, tu salvación, de principio a fin, se basa en el decreto soberano de Dios, quien decidió en su gracia tener misericordia de ti, no porque vio cumplido en ti algo que demandaba, sino por el amor del Hijo . La única razón que puedo dar bajo el cielo de por qué soy cristiano, es porque soy un regalo del Padre al Hijo, no por lo que he hecho o podría hacer.

 

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

6/9 – Una confrontación mansa

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

6/9 – Una confrontación mansa

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-confrontacion-mansa/

Annamarie Sauter: Aquí está Nancy Leigh DeMoss .

Nancy Leigh DeMoss : El Salmo 85 dice que en Cristo la misericordia y la verdad se encontraron. La justicia y la paz se besaron. Cristo es el que encarna a la perfección la gracia y la verdad.

Annamarie Sauter : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Es posible ser mansos y aun confrontar a alguien acerca del pecado en su vida? Nancy explora esto en la serie, La hermosura de la mansedumbre.

Nancy Leigh DeMoss : He oído acerca de un grupo de apoyo para las personas sumisas que se llama DOORMATS (que en español se puede traducir como limpiapies). Estas son las siglas en para «Organización dependiente de almas verdaderamente mansas y humildes”, sin objeciones. Su lema es: «Los mansos heredarán la tierra, si todos están de acuerdo con ello».

Estas personas no enfatizan ni siquiera que los mansos heredarán la tierra, es si todos están de acuerdo con ello.

Y su símbolo es la luz amarilla del semáforo, está bien si te detienes, está bien si sigues conduciendo no es rojo ni verde es amarillo.

 

Bueno, no tengo que decirte que esta es una perversión no saludable, antibíblica de la mansedumbre. Y, sin embargo, creo que cuando la gente habla acerca de la humildad esta es uno de las ideas más comunes. Ellos piensan que debilidad es ser tímido, ser cobarde. Ellos piensan que la mansedumbre es igual a debilidad.

Ahora

• La mansedumbre no significa que tú no hablarás la verdad.

• La mansedumbre no significa que tú no confrontas el error.

• La mansedumbre no significa que tú estarás parada pasivamente y dejarás que el mal triunfe.

En ese punto es donde necesitamos todo el consejo de Dios.

No hay manera de obtener todo el consejo de Dios en un programa de veinticinco minutos. Así que estamos tratando de equilibrar esta enseñanza en el día a día. Hay situaciones en la Biblia y vamos a ver algunas de ellas en el día de hoy, donde se necesita coraje y audacia, donde se necesita la confrontación. Pero cuando lo hacemos, tenemos que hacerlo siempre con un espíritu de humildad, con un espíritu de amabilidad, un espíritu de mansedumbre.

Y quiero hablar de varias de esas situaciones hoy, donde se necesita audacia y hablar de cómo lo hacemos con un espíritu de mansedumbre. La primera es cuando se trata de amonestar a un hermano o a una hermana en Cristo que ha pecado.

La Escritura dice: “Fieles son las heridas del que ama” (Pr. 27:6 ) Tú no eres un amigo, si tú no hablas la verdad. Si alguien está jugando con fuego, si están tomando decisiones en sus vidas que son decisiones insensatas, que son decisiones pecaminosas, no estás siendo un amigo, no estás siendo fiel al Señor, si no intervienes en la situación.

En realidad puedes llegar a ser un facilitador del pecado en la vida de otras personas—si no las amonestas. Pero a medida que amonestamos, reprendemos, reprobamos a los que están pecando, tenemos que hacerlo con un espíritu de mansedumbre y humildad.

El texto que resume todo esto en un solo versículo, es por supuesto, Gálatas capítulo 6, versículo 1.

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Un espíritu de mansedumbre, un espíritu de humildad.

 

En esta serie he estado citando extensamente un libro de uno de los puritanos, el comentarista Matthew Henry, que fue escrito hace más de 300 años, titulado, La búsqueda de la mansedumbre y la quietud de espíritu.

En este libro de Matthew Henry dice:

Las tres cualidades que se requieren en un buen cirujano también se requieren en el que reprende: ella o él debe tener ojo de águila, corazón de león, y la mano de una dama, en otras palabras, debe ser dotado de sabiduría, coraje, y de mansedumbre. A veces, sin embargo, es necesario reprender con seriedad.

Piensa por un momento en tus hijos. Hay momentos en que necesitas mirarlos a los ojos con seriedad y reprenderlos.

Sin embargo, nunca debemos reprender con ira, “porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. (Santiago 1:20 )

Ahora, debemos balancearnos aquí como sobre un hilo muy fino. Es un equilibrio difícil. Es la verdad con amor. Matthew Henry dice:

Debemos tratar a los que están enfrentando alguna falta con la misma ternura y compasión que nos gustaría que nos trataran si se tratara de nuestro propio caso.

¿Cómo queremos que la gente nos confronte? Queremos que sea con amabilidad, con amor, con cuidado. No queremos que nos maltraten o que nos golpeen en la cabeza. Nosotros queremos que sean gentiles, amables, pacientes y compasivos cuando nos confronten.

Bueno, entonces tenemos que reprender a los demás con el mismo espíritu que nos gustaría ser reprendidos.

He escuchado decir a través de los años que si haces una pregunta, traes convicción a la conciencia, pero si acusas a alguien, la voluntad se endurece. De manera que no debes hacerlo con un espíritu acusador. Porque eso solo los va a endurecer, va a endurecer la voluntad.

Así que haces una pregunta. “Puedo haber estado a un millón de millas de distancia,” solía decir un amigo—que ahora está con el Señor. Pero él decía: “Puedo haber estado a un millón de millas de distancia, pero ¿es posible que. . .?” Y luego hacía una pregunta sobre algo que había observado en mi vida.

¿Y sabes?, casi siempre tenía la razón. Pero cuando lo decía, lo hacía con un espíritu de mansedumbre y humildad, que lo hacía más fácil de recibir.

Ahora, eso es particularmente importante cuando estamos llamadas a decir la verdad sobre un tema o un pecado en la vida de una autoridad, de tu esposo, de tu padre, de un jefe, tal vez de un pastor o un anciano, o quizás de una persona mayor. Se nos dice que debemos hablar con ellos con todo respeto y humildad.

Pienso en 1era a Timoteo capítulo 5 en el versículo 1 que dice: “No reprendas al anciano, sino exhortale como a padre”. Eso no quiere decir que nunca le señales un pecado. Sino que hables con la forma y el espíritu con el que lo debes hacer.

En esta última semana me he sentido dirigida por el Señor a escribirle una carta a alguien que respeto mucho, una persona mayor, un hombre, un anciano, que yo tenía en mi corazón. Quería hacerle una pregunta sobre un curso de acción que había sido tomado. Oré al respecto. Esperé.

No lo hice rápido y abruptamente porque muchas veces creemos que sabemos exactamente lo que es correcto y no nos detenemos a pensar, ¿Es esto realmente algo que Dios quiere que yo diga en esta situación? Pero el Señor no me dejaba actuar al respecto.

Pasé mucho tiempo redactando la carta, en la edición, en la reedición, re-re-edición, queriendo asegurarme de que el tono, el espíritu fuera humilde, gentil, ameno, que no estuviera atacando a la persona. Y me dediqué a mirar cada palabra con cuidado. ¿Podría parecer como un ataque? ¿Podría poner a esta persona a la defensiva?

Yo no le tenía miedo a la persona. No estaba siendo cobarde. Estaba tratando de ser compasiva, tierna, mansa y humilde en mi enfoque. Fue muy bueno ver a esa persona venir y decirme: “Gracias por compartir esto, pero aun mas gracias por el espíritu con que lo compartiste”.

Y esa persona me dijo: “Voy a llevar esto al Señor y le preguntaré si hay algo que tengo que confesar, si hay algo con lo que tengo que lidiar”.

Así que la respuesta fue una respuesta humilde. Muchas veces no obtenemos una respuesta humilde porque hacemos las cosas en un modo de ataque en lugar de con un espíritu de humildad y mansedumbre. Así que cuando sea necesario amonestar a un hermano o a una hermana en Cristo debemos hacerlo, pero con un espíritu de mansedumbre.

Ahora déjame decirte algo; déjame hacer un paréntesis aquí. Quiero enfatizar algo aquí acerca de cuando se recibe la reprensión, no de cuando se hace. Es también muy importante recibirla con un espíritu de mansedumbre.

Si somos mansas, recibiremos bien la corrección, la crítica, la reprensión o la amonestación. La recibiremos con la tranquilidad con la que mi amigo lo hizo en respuesta a esta carta. La vamos a recibir con humildad y con gratitud.

Cuando recibimos cartas críticas en el correo—lo cual sucede en ocasiones—le digo a nuestro personal… Algunas vienen con un espíritu dulce pero otras no… y yo le digo al equipo de trabajo: “Siempre, siempre, siempre denle las gracias por escribir”.

El reproche, la confrontación, la corrección puede no venir de la forma más sabia. Puede ser exagerada. Es posible que incluso seamos totalmente inocentes de aquello por lo cual estamos siendo criticadas o reprobadas.

Estoy pensando en un incidente que tuvo lugar hace muchos años, cuando una persona que era un líder para mi llegó un día y me dijo algunas cosas muy fuertes; señaló algunos problemas en mi vida, y tenía toda una lista. Quiero decir— era toda una letanía. Esta era una persona que yo respetaba, alguien a quien yo admiraba; era una autoridad en nuestro ministerio. Sin embargo, esta persona dijo cosas muy fuertes y con un espíritu áspero.

Y yo no reaccioné con un espíritu de mansedumbre. Estaba herida. Estaba devastada. Yo solo me lo repetía una y otra y otra vez.

Mi reacción interna – no sé si esa persona lo notó, pero mi reacción fue de enojo. Era una actitud defensiva. Llena de orgullo. Me sentí rechazada. Estuve molesta con esta persona durante mucho, mucho tiempo. Por muchos, muchos meses, más o menos durante un año y medio, reflexionaba sobre esto en mi mente y aún le resentía esto a esta persona.

Cuando Dios comenzó a trabajar en mi corazón, en esa área, me di cuenta de que había algo más que una pizca de verdad en lo que se me había dicho. Ahora, hay circunstancias que mirando hacia atrás puedo ver por qué esta persona actuó en esta situación con dureza. Yo he perdonado hace mucho tiempo esta situación y a esta persona.

Pero de igual forma yo le dije: “Nada de eso es verdad”. Yo había mantenido esa posición durante meses. Pero una vez que mi corazón fue humilde, me di cuenta de que había algo de verdad en todo esto.

¿Qué había pasado? Yo reaccioné a su exageración, y por ello había perdido la verdad que Dios quería que yo viera, que era necesario que viera, solo por haber reaccionado a la manera como él lo expresó.

De manera que debemos responder con humildad. Pudiera ser exagerado. Puede incluso no ser verdad. Pero Dios puede usar algo que han dicho, una crítica, fea y falsa para ayudarte a ver algo en tu corazón que es verdad, para ayudarte a desarrollar un espíritu de mansedumbre. Nunca te va a ir mal en el camino de la humildad.

Así que volvamos a las situaciones en las que nosotras tenemos que confrontar; debemos tener la valentía y la audacia, pero debemos hacerlo con un espíritu de mansedumbre. En primer lugar está el amonestar a un hermano o a una hermana que está pecando.

Una segunda área es la corrección de aquellos que se oponen a la verdad. Hay un tiempo para reprender, para exponer, para oponerse al pecado y a la falsa doctrina. Sabemos que Jesús era manso y humilde, pero se enfrentó a los fariseos. Lo hizo de una manera sencilla pero directa.

Pero Él no lo hizo en defensa propia ni por autopromoción. Él no lo hizo por enojo pecaminoso. Fue la justicia de Dios en Él lo que lo provocó a defender la gloria y la verdad de Dios.

Anteriormente hemos hablado de cómo la Escritura dice que Moisés era el hombre más manso y humilde sobre la faz de la tierra. Y sin embargo, se le ve de pie frente a Faraón, rey de Egipto, diciendo: “Tienes que quitarte del camino de Dios. Estás equivocado”.

Vemos a Moisés enojarse con el pecado del pueblo de Dios en el incidente del becerro de oro y reprenderlos por su idolatría. Él llama a una acción disciplinaria. Y, sin embargo, se trata de la acción de un hombre manso.

Ahora, hubo otra situación en la vida de Moisés, ¿te acuerdas?, donde él permitió que la ira justa ardiera para convertirse en ira pecaminosa. A veces nos oponemos a aquellos que se oponen a la Verdad con ira que no es santa.

Recuerdas cómo Moisés, al final de su vida antes de que los Hijos de Israel llegaran a la tierra prometida, en Números capítulo 20, cuando no había agua. El pueblo murmuró como lo habían hecho muchas veces antes. Y Dios le dijo a Moisés: “Habla a la roca y saldrá agua” (véase el versículo 8).

Y en un ataque de ira y de impaciencia, Moisés golpeó la roca dos veces en lugar de hablar con ella. Esto no fue mansedumbre. Moisés no fue humilde en ese momento. La ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Segunda a Timoteo capítulo 2 habla de aquellos a quienes debemos confrontar, los que se oponen a la verdad. Se nos dice el espíritu con el que debemos hacerlo. Dice:

Pero rechaza los razonamientos necios e ignorantes, sabiendo que producen altercados. Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, corrigiendo tiernamente a los que se oponen… ( vv. 23-25).

Por cierto, la mejor arma contra el error doctrinal es enseñar la verdad. La luz es lo que expone y disipa las tinieblas.

Así que el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable, apto para enseñar, debe soportar pacientemente el mal, corregir a sus oponentes con mansedumbre y amabilidad.

Y ¿cuál es el objetivo? Quizá Dios les conceda el arrepentimiento que conduce a un conocimiento de la verdad. El punto no es simplemente atacarlos. El punto es ver que vengan al arrepentimiento.

Estamos no solo para hacer frente a los que son los adversarios de la verdad. Hemos de advertir a los creyentes acerca de los falsos maestros, acerca de la falsa doctrina.

Si lees la 2da carta de Pedro, si lees el libro de Judas, ambas hablan claramente sobre estos falsos maestros, los cristianos deben ser advertidos sobre ellos. Y Pedro y Judas utilizan un lenguaje muy fuerte en la descripción de estos falsos maestros, pero lo están haciendo con un espíritu de humildad y mansedumbre. Sin embargo, ellos están diciendo que esto no puede ser tolerado en la iglesia.

En Apocalipsis, capítulo 2 Jesús mismo dice a la iglesia,

‘Pero tengo esto contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los ídolos..’ (vv. 20-21).

Jesús les dice: “El hecho de que la toleres en la iglesia, a esta mujer que trajo falsas enseñanzas, está mal. No se puede tolerar. Debes ser mansa, pero no puedes tolerar la falsa doctrina”.

Y luego Jesús dice—y es aquí donde se ve su espíritu de mansedumbre: “Yo le di tiempo para arrepentirse. Le di tiempo para arrepentirse”.

Y ahora Él dice, “Ella se rehúsa arrepentirse de su inmoralidad sexual”. Por tanto, la juzgaré. Al final, Dios juzgará a los que se niegan a arrepentirse. Pero el corazón de Cristo es que expongas el asunto, que lidies con eso, que lo confrontes y al mismo tiempo que le des tiempo para arrepentirse.

Ese debes ser siempre el deseo del corazón cuando estamos enfrentando un error, cuando estamos confrontando a aquellos que se oponen a la verdad. Queremos que ellos se arrepientan, y nos preocupamos por la gloria de Dios y la iglesia, y nos preocupamos por que los creyentes estén completos y protegidos en Cristo. Esa es la motivación del corazón humilde.

Ahora, aquí tenemos otra situación en la que tenemos que tener un espíritu de mansedumbre y es cuando estamos defendiendo nuestra fe con aquellos que no son creyentes, la defensa de nuestra fe con los no creyentes.

 

Primera de Pedro capítulo 3 empezando en el versículo 15 dice:

Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros ( vv. 15-16) .

• Haz la defensa, defiende tu fe.

• Explica por qué la Palabra de Dios es la verdad y el error es el error.

• Da una razón. Da una explicación.

• Ofrece una apología; esto es, defiende tu fe. Pero hazlo con mansedumbre y respeto.

Si sales y preguntas a la gente en la calle lo que piensan los cristianos de hoy, podrás escuchar un montón de gente que dice que los cristianos son argumentativos, que son contenciosos, que son poco amables o que tienen un espíritu áspero. Y si vas al Internet y ves algunos de los diferentes debates que se están produciendo sobre la teología y cuestiones doctrinales y espirituales, podrás ver un montón de gente, un montón de llamados cristianos, que hacen esto con un espíritu que no es manso y humilde.

Y eso no obra la justicia de Dios. Los cristianos no deben ser conocidos por ser argumentativos y contenciosos en su espíritu.

Ahora, eso no quiere decir que no debemos hablar. Esto no significa que dejamos que las personas que están promoviendo falsas religiones hagan lo suyo y digan lo suyo. Eso es cobardía. Tenemos que ser valientes y confiadas en la defensa de nuestra fe, pero siempre haciéndolo con delicadeza y respeto.

Esto también es cierto a la hora de lidiar con asuntos culturales o con la justicia social; asuntos que deben abordarse en nuestra sociedad. Hay quienes dicen que no debemos involucrarnos en estas cosas; sino que debemos permanecer en nuestras “fortalezas santas» y ser buenos cristianos, cristianos santos. Se supone que debemos ser sal y luz. La luz debe exponer la oscuridad. Hay cosas en nuestra cultura y nuestra sociedad que irritan a Dios. Hay cosas que atacan el nombre de Dios y Su gloria, y Sus caminos, y que deben molestarnos. Tenemos que estar dispuestas a hacer frente a esas cosas.

Pienso en el tema del aborto. En Proverbios capítulo 24 dice: «Libra a los que son llevados a la muerte, 
y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza» (v.11). Tenemos que armarnos de valor e involucrarnos en estos temas según Dios nos dirija, pero tenemos que hacerlo con gracia, con gracia.

Yo soy la primera en decir que a menudo es difícil saber dónde está esa línea. Pero esta tiene que ser la meta: sin atacar, sin descargas de ira, sin ser arrogante u orgullosa o una sabelotodo.

El llamado aquí es a tener un balance—un balance entre gracia y verdad. Ahora algunas de nosotras tendemos a irnos hacia la verdad, por lo que necesitamos que Dios nos equilibre con la gracia. Algunas tienden a ser más fuertes en la gracia, y es posible que necesiten que Dios te equilibre con la verdad.

Por supuesto, eso solo se cumplió perfectamente en Cristo. El Salmo 85 dice que en Cristo la misericordia y la verdad se encontraron. La justicia y la paz se besaron. Cristo es el que encarna a la perfección la gracia y la verdad (véase el versículo 10).

Me encanta ese pasaje en el Salmo 45. Donde ves este equilibrio en esta imagen de Cristo del Antiguo Testamento. Dice:

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres. [Este es un salmo mesiánico que habla acerca de Cristo.] La gracia se derramó en tus labios, por lo que Dios te ha bendecido para siempre.

Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, en tu esplendor y tu majestad! [La gracia está en tus labios. Ciñe tu espada sobre el muslo.] Y en tu majestad cabalga victoriosamente, por la causa de la verdad y la mansedumbre y la justicia.» (vv. 2-4 NVI) .

Me recuerda a esa imagen del hombre en Apocalipsis 19, el hombre que vendrá en el caballo blanco. Su nombre es «Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra » (v. 11). Él está lleno de gracia y Él está lleno de verdad. Él está lleno de misericordia, y sin embargo, justamente hace la guerra contra el pecado.

En Cristo vemos mejor que en ningún otro lugar en la Escritura el poder de la mansedumbre. La mansedumbre no es debilidad. La mansedumbre es poder de Dios bajo control liberado en y a través de nuestras vidas. Puedes Ver esto en el libro de Apocalipsis, en el capítulo 5, donde vemos esa ilustración doble de Cristo.

¿Te acuerdas de ese libro que tenía siete sellos que nadie en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir? Y Juan dice: «Yo sollocé, yo lloré mucho, porque nadie era digno de hacerlo. Porque nadie era digno de hacerlo. Nadie tenía el poder de abrir estos sellos» (véase el versículo 4). Y uno de los ancianos dijo:

No llores más, he aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para que pueda abrir el libro y desatar sus siete sellos (v. 5).

Así que ves a Aslan, la imagen de Cristo, el León de la tribu de Judá, la raíz de David, el rey conquistador.

Y entonces Juan ve, en el versículo siguiente,

Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianos, [¿qué vio?] vio a un Cordero, de pie, como inmolado (v. 6).

¿Quién es el cordero? El cordero es el león. ¿Quién es el león? El león es el cordero. ¿Quién es el león y el cordero? Es Cristo, lleno de gracia y de verdad.

“Y vino, [el Cordero] y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos..” ( vv. 7-9)

Nadie más podía hacerlo. Tú no podías pensar ni esperar que un cordero conquistara. Pero es el cordero que conquista. ¿Cómo lo hizo? “Porque tú fuiste inmolado”.

El manso, humilde, Hijo de Dios sin pecado va a la cruz y lleva sobre sí toda la ira de un Dios santo contra todos los pecados de todas las personas que alguna vez han vivido. El hijo de Dios sin pecado va a la cruz y lleva sobre sí toda la ira de un Dios santo, contra todos los pecados de todas las personas que alguna vez han vivido.

“…porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán para siempre”. (vv. 9-10)

La cruz es el acto supremo de humildad. Y sin embargo, es el más poderoso acto en la historia del universo. Es a través de la cruz que los cautivos han sido puestos en libertad, que los pecadores han sido rescatados. El cordero fue inmolado y Él reinará por los siglos de los siglos.

Annamarie Sauter : Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando el equilibrio entre la fuerza y ​​la mansedumbre. Es posible manifestar los dos por el poder de Dios. El programa de hoy es parte de una serie llamada, La hermosura de la mansedumbre.

A través de estos programas, Nancy ha estado citando a Matthew Henry, un escritor puritano que entendía bien el concepto de la mansedumbre. Él pudo compartir estas ideas de forma bien profunda; y espero que lean el libro—aunque solo está disponible en inglés.

Bueno, hemos explorado la mansedumbre en varias sesiones. En el próximo programa vamos a ver específicamente cómo la mansedumbre se aplica a nosotras como mujeres en el siglo XXI. Por favor, vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries. Y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Toda la Escritura fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Aviva Nuestros corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Las falsificaciones (1)

Miércoles 13 Mayo
Hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
No creáis a todo espíritu… porque muchos falsos profetas han salido por el mundo… Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios.
Las falsificaciones (1)

La cajera examinó el billete con el que iba a pagar mis compras. Lo pasó por los rayos ultravioleta de un pequeño detector, y luego me lo devolvió: «Lo siento, señor, es falso». Estupefacto, tomé el billete y le di otro, que la cajera aceptó. Al llegar a casa examiné minuciosamente el billete rechazado y lo comparé con otro. ¡Realmente no veía ninguna diferencia!

Las falsificaciones abundan en muchos ámbitos: billetes falsos, marcas falsas, diversas imitaciones… ¿Sabía usted que en el ámbito espiritual Satanás es el gran especialista de la falsificación? Existen varias religiones que se parecen mucho al cristianismo. ¿Cómo podemos distinguir lo verdadero de lo falso? El apóstol Juan nos lo revela (1 Juan 4:1-6):

1) Esas religiones no aceptan que Jesucristo, el Hijo de Dios, “venido en carne”, se hizo hombre para vivir entre los hombres.

2) Hablan según los principios del mundo, y el mundo las escucha.

3) No se someten a las enseñanzas de los apóstoles.

Estos criterios nos permitirán descubrir a esos falsos profetas y sus peligrosas falsificaciones de la verdad. Cuanto más se parecen a ella, más peligrosas son. Todo lo que oímos sobre Jesucristo, sometámoslo a la luz penetrante de la Palabra de Dios. Todo está ahí, pues el fundamento del cristianismo es Jesucristo. “La verdad… está en Jesús” (Efesios 4:21).

(mañana continuará)

5 – La condenación de los moralistas | Romanos 2:1-5

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

5 – La condenación de los moralistas | Romanos 2:1-5

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

¿Qué es la gracia común?

Coalición por el Evangelio

¿Qué es la gracia común?

WAYNE GRUDEM

Nota del editor: Este es un fragmento adaptado de Cómo entender la salvación (Vida, 2014), por Wayne Grudem.

Cuando Adán y Eva pecaron, se hicieron dignos de castigo eterno y de separación de Dios (Gn. 2:17). De la misma manera, cuando los seres humanos pecan hoy se hacen merecedores de la ira de Dios y del castigo eterno: “Porque la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23). Esto quiere decir que, una vez que las personas pecan, la justicia de Dios requiere solo una cosa: que queden eternamente separados de Dios, alejados de la posibilidad de experimentar sus cosas buenas y que vivan para siempre en el infierno, recibiendo solo la ira divina para siempre.

De hecho, esto es lo que les sucedió a los ángeles que pecaron, y nos podría haber sucedido a nosotros también: “Porque Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio” (2 Pe. 2:4).

Pero en realidad Adán y Eva no murieron de inmediato (aunque la sentencia de muerte empezó a cumplirse en sus vidas a partir del día que pecaron). La plena ejecución de la sentencia de muerte quedó demorada por muchos años. Además, millones de sus descendientes aun hasta el día de hoy no mueren y van al infierno tan pronto como pecan, sino que continúan viviendo por muchos años, disfrutando de innumerables bendiciones en este mundo. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede continuar Dios dando bendiciones a pecadores que merecen la muerte, no solo a aquellos que al final serán salvos, sino también a millones que nunca lo serán, cuyos pecados nunca serán perdonados?

La respuesta a estas preguntas es que Dios otorga gracia común.

Podemos definir la gracia común de la siguiente manera: la gracia común es la gracia de Dios mediante la cual Él da a las personas innumerables bendiciones que no son parte de la salvación. Se le llama común porque es común a todas las personas y no está restringida a los creyentes ni a los elegidos.

Para distinguirla de la gracia común, identificamos como “gracia salvadora” la gracia de Dios que trae salvación a las personas. Por supuesto, cuando hablamos de “gracia común” y “gracia salvadora” no estamos indicando que haya dos clases de gracia en Dios, sino que la gracia de Dios se manifiesta a sí misma en el mundo en dos formas diferentes.

La gracia común es diferente de la gracia salvadora en sus resultados (no produce salvación), en sus receptores (la reciben por igual los creyentes y los incrédulos), y en su fuente (no fluye directamente de la obra expiatoria de Cristo, puesto que la muerte de Cristo no gana ninguna medida de perdón para los incrédulos y, por tanto, tampoco hace que tengan mérito las bendiciones de la gracia común para ellos). Sin embargo, sobre este último punto debiéramos decir que la gracia común fluye indirectamente de la obra redentora de Cristo, debido al hecho de que Dios no juzgó al mundo de una vez cuando entró el pecado debido primaria y quizá exclusivamente a que planeaba salvar al final a algunos pecadores a través de la muerte de su Hijo.

La gracia común no cambia el corazón humano ni lleva a las personas al arrepentimiento genuino y a la fe, y, por tanto, no puede salvar a las personas (aunque en la esfera intelectual y moral puede proporcionar algo de preparación para hacer que las personas estén más dispuestas a aceptar el evangelio). La gracia común restringe el pecado, pero no cambia la disposición fundamental de nadie hacia el pecado, ni en ninguna medida significativa purifica la naturaleza humana caída.

Wayne Grudem Photo

Wayne Grudem es profesor de teología y estudios bíblicos en Phoenix Seminary en Phoenix, Arizona.

Amando a los difíciles de amar

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Amando a los difíciles de amar

Dan Matsche

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie «Amando a nuestro prójimo», publicada por la Tabletalk Magazine. 

«¡Enciérrenlos y tiren la llave! ¡Son solo una amenaza para la sociedad! ¿De quién se está hablando aquí? De hombres, mujeres y jóvenes encerrados detrás de los barrotes y las paredes de nuestras cárceles y prisiones. Ellos son realmente difíciles de amar. Sin embargo, estamos llamados a ir a ellos y mostrarles el amor de Jesucristo.

¿Hay algún ejemplo bíblico de amar al difícil de amar? Hay muchos ejemplos, pero considero que uno que se destaca de una manera especialmente poderosa, mostrándonos el amor que Dios tiene por los que son difíciles de amar, se trata de un hombre llamado Ananías. Muchas personas nunca han oído hablar de él, pero Ananías fue usado maravillosa y poderosamente por Dios para amar a un hombre muy difícil de amar llamado Saulo de Tarso.

Hechos 9 cuenta la historia de cómo Saulo se dirigía a Damasco para hacer cosas terribles a los seguidores de Jesús, incluso asesinarlos. Él no era exactamente alguien fácil de amar. Ananías, siendo un seguidor de Jesús, era objeto de la ira de Saulo. Pero Dios le habló a Ananías y le dijo que fuera a Saulo. Y mira la respuesta de Ananías a Dios: “Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén, y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre» (Hch 9:13-14). Nosotros pudiéramos Podríamos decir: «Señor, ¿estás bromeando conmigo? Ir a hablar con un criminal que está fuera de control y a punto de hacer cosas horribles, ¿en serio?

Ahora mira la respuesta de Dios a Ananías en el versículo 15: «Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel». Esto debería ayudarnos a entender que hay instrumentos escogidos por Dios detrás de los barrotes y las paredes de la prisión, y es nuestro honor y privilegio compartir la verdad de la Palabra de Dios con ellos.

Algunos de los mejores hombres que conozco fueron algunos de los hombres más despreciables que haya conocido.

Lo que sucedió después

Ahora somos testigos del resultado de la obediencia de Ananías al amar al difícil de amar:

Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.. . . Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas, diciendo: Él es el Hijo de Dios. (vr. 17, 20)

¿Qué fue lo que pasó aquí? El evangelio hizo lo que hace el evangelio. El evangelio transforma vidas, y transformó la vida de Pablo para siempre.

He visto esto suceder en la prisión de manera regular. Déjame darte un par de ejemplos.

Recientemente, un joven entró a mi oficina en la prisión con un pedazo de papel y comenzó a explicarme qué contenía. Él dijo: «Tengo treinta y dos años y nunca he tenido un trabajo en mi vida. Todo lo que he sido es ser un traficante de drogas». Luego dijo: «En este papel hay una lista de todos los pecados horribles que recuerdo haber cometido en mi vida. Creo que ni siquiera Dios pudiera perdonar lo que hay en este papel». Hablamos durante un buen rato. Compartí las Escrituras con él sobre la obra de Jesús en la cruz y sobre cómo podemos confesar nuestros pecados y recibirlo como nuestro Salvador y Señor. Tomó un tiempo, pero él entendió el evangelio.

Él confió en Jesucristo como su Salvador y Señor, luego le pedí que pusiera su mano sobre ese papel con todos los pecados enumerados cuidadosamente. Enseguida puse mi mano sobre su mano y le entregamos todo a Jesús mientras le dabamos gracias por Su precioso y total perdón. Luego tomé el papel y lo hice trizas justo en frente de él. Le dije: «Tú, mi querido hermano, ahora eres libre». Desde ese día, ha sido un poderoso testigo para otros reclusos, para el personal de la prisión y para su familia. Condujo a su padrastro a Jesucristo, así como a su hijo de once años en la sala de visitas de la prisión.

Una vez, cuando estaba ministrando una mañana en el pabellón de los condenados a muerte en la Florida, un recluso que había confiado en Jesucristo como su Salvador y Señor y que ahora estaba llegando al final de su vida en esta tierra me dijo: «¡Dios me ha dado una esperanza infinita en vez de un final sin esperanza!» Sentí un gran amor por él en ese precioso momento.

Demostración de amor verdadero

Lee con cuidado el siguiente pasaje de las Escrituras. Aquí vemos el amor de nuestro Dios por nosotros. Un amor que realmente no es de este mundo. Un amor que nos defiende y nos respalda cuando todo y todos nos abandonen.

Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por Su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación (Rom 5:6-11).

¿Podemos amar a quien es difícil de amar? Sí. Nosotros también podemos ser un Ananías. Podemos visitar una cárcel o prisión, o incluso ir a donde ese vecino o compañero de trabajo tan falto de amor, y mostrarles cómo luce realmente el amor de Jesús. Estamos llamados a hacerlo, y en la obediencia hay bendiciones que ni siquiera podemos imaginar.

Nunca me canso de ver a Dios tomar a un individuo despreciable y perdido y transformarlo totalmente en una persona piadosa, productiva, útil y amorosa que está comprometida con Jesucristo y todo lo que eso significa. Es un gran gozo ser parte de ello. Algunos de los mejores hombres que conozco fueron algunos de los hombres más despreciables que haya conocido. ¿Qué pasó? El evangelio.

Me encanta el himno «Roca de la Eternidad» de Augustus Toplady. Sus palabras, «Nada traigo para Ti / Mas tu cruz es mi sostén», retratan vívidamente lo que sucede en las vidas de las personas difíciles de amar cuando se enfrentan cara a cara con la realidad de quién es Jesús y lo que ha hecho en sus vidas mientras confían solamente en Él para su salvación.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Dan Matsche
Dan Matsche
El Rev. Dan Matsche es un capellán de prisiones con Good News Jail & Prison Ministry. Él ha estado sirviendo en cárceles y prisiones por casi treinta y cinco años. Actualmente sirve en una prisión en Canon City, Colorado.

5/9 – Vístete de Mansedumbre

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de la mansedumbre

5/9 – Vístete de Mansedumbre

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/vistete-de-mansedumbre/

Annamarie Sauter: Cuando tienes un espíritu manso, se revela de maneras prácticas. Aquí Nancy Leigh DeMoss con un ejemplo.

Nancy Leigh DeMoss: El correo electrónico puede ser un lugar en el que realmente mostramos falta de mansedumbre. Necesitamos aprender a esperar, detenernos y pensar, antes de presionar el botón de enviar. Necesitamos preguntarnos ¿Es esto realmente lo que Dios quiere que yo diga?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Te resulta difícil estar tranquila, poder pausar, rehusar defenderte cuando alguien está enojado contigo? Estas son características de la mansedumbre que Dios puede desarrollar en tu vida. Acompañaremos a Nancy en esta serie, La hermosura de la mansedumbre.

Nancy: Después de nuestro último día de grabación, una pareja de amigos y yo estábamos cenando juntos esa noche. Una de las mujeres que había estado en la grabación se volteó hacia mí y me dijo, “Estas sesiones sobre la mansedumbre me trajeron mucha convicción”.

Mientras la miraba le pregunté con toda sinceridad, “¿Cuáles puntos en particular tú encontraste que especialmente te dieron convicción de pecado?”

Ella me miró y me dijo, “¡cada palabra que salió de tu boca!”

Ella lucía una mujer muy mansa. Pero Dios le estaba mostrando en su corazón que sus respuestas iniciales no son mansas.

Ella me dio la siguiente sugerencia, “quizás ayudaría que tú le dejes saber a las mujeres, cuando hables de nuevo sobre este tema que la mansedumbre no es algo que se produce de la noche a la mañana en tu corazón, que es un proceso de santificación. Dios nos toma donde nosotras nos encontramos y por el poder de Su Espíritu, nos conforma, nos moldea y nos da forma”.

Así que aquí estoy yo para decirte que hay un proceso involucrado, y yo ciertamente sé esto por experiencia propia en mi propia vida, yo estoy muy agradecida de que esta amiga me lo recordara.

A través de esta serie, he estado refiriéndome en múltiples ocasiones a un libro, que yo espero que puedas conseguir, La búsqueda de la mansedumbre y la quietud del Espíritu, escrito por Matthew Henry, disponible está solo en inglés. Fue escrito hace más de 300 años.

No es un libro largo pero no puedes leerlo rápido. Las citas que he resaltado siguen trabajando en mi vida con el paso del tiempo.

En la última sesión nosotras hablamos acerca de cómo Matthew Henry dice que la mansedumbre nos permite gobernar y controlar nuestro enojo cuando hemos sido provocadas, cuando otros hacen cosas que nos irritan y nos molestan.

Años atrás yo escuché una ilustración acerca de George Whitefield, quien fue uno de los evangelistas británicos grandemente usado por Dios durante el avivamiento del siglo XVIII. En un momento de su ministerio, Whitefield recibió una carta cruel, donde era acusado de mala conducta.

George Whitefield respondió mostrando un espíritu de mansedumbre. Él dijo,

Le doy las gracias de todo corazón por su carta. [Esta es su respuesta por escrito.] En cuanto a lo que usted y mis otros enemigos están diciendo contra mí, yo conozco peores cosas acerca de mí mismo que lo que ustedes jamás podrían decir.

Con amor en Cristo, George Whitefield. 

Yo pensé, eso es un espíritu de mansedumbre. Él no trató de defenderse. No tomó represalias. Él dijo, “Mira, si tú supieras lo que yo verdaderamente soy, hubieras hecho una lista aún más larga”. Eso es un espíritu manso. Así que la mansedumbre nos permite gobernar y controlar nuestro enojo cuando somos provocadas.

Pero la mansedumbre, de acuerdo a Matthew Henry, también nos permite soportar pacientemente la ira de los demás hacia nosotros. Es en esto en lo que me quiero enfocarme en el día de hoy—cuando otros están enojados contra nosotras, ¿cómo debemos responder?

Matthew Henry sugiere que hay dos respuestas bíblicas. La primera es, algunas veces la respuesta correcta, la mansa respuesta, que es no decir nada. Algunas veces dice George Whitfield la mansedumbre requiere de nosotros, quedarnos en silencio. Proverbios capítulo 26 versículo 4 nos dice “No respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él”.

Tú, al igual que yo, seguro puedes pensar en momentos, o en relaciones—quizás en tu matrimonio o con tus hijos o con tus compañeros de trabajo, con un amigo—donde alguien dice algo. Están molestos contigo; te lo dicen. Tu respuesta natural es a igualar su tono, ¿no es así? Responder acaloradamente.

Recuerda que nosotros dijimos que la mansedumbre no es botar humo, calentarte. Algunas veces la mejor manera de manejar esto es no decir nada.

No hay mayor ilustración de mansedumbre, que la respuesta que vemos en Jesucristo mismo, quedarte callada, en silencio, bajo los ataques de los demás. ¿Recuerdas lo que dice el pasaje en Isaías 53? Dice que:

Él fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca. (v.7)

Hay momentos cuando la mansedumbre nos dirige a mantenernos calladas, a no decir nada. Ahora, vamos a estar viendo en el resto de esta serie que hay momentos cuando la mansedumbre nos guía a decir algo.

Hay momentos cuando el camino de la mansedumbre nos lleva simplemente a callar, a no decir nada, a estar en silencio, a estar quieta, a dejar que sea Dios que venga en nuestra defensa y a no defendernos a nosotras mismas.

Permíteme leerte algunas citas del libro de Matthew Henry. En lo relativo a este asunto de quedarnos en silencio cuando otros están enojados con nosotras. Él dice,

Es mejor no decir nada que decir algo que provoque. Cuando nuestros corazones están acalorados dentro de nosotras, es mejor mantenernos en silencio y abrazar la paz. Aquellos que se sienten agraviados piensan que ellos tienen permiso de hablar, pero es mejor estar en silencio que hablar mal y obrar mal y luego tener que arrepentirnos.

En otras palabras, mejor es no decir nada que decir algo que luego vas a tener que recoger y pedir perdón a Dios y a la otra persona a la que le hablaste.

Él dice,

Nosotros, muchas veces, hemos sido lo peor por nuestro hablar, pocas veces por nuestro silencio.

En otra cita, él dice,

Las cosas pueden ser mejor dichas cuando la pasión ha cedido.

En otras palabras, si tú vas a hablar, no hables mientras estés enojada. A propósito, esto se relaciona con la disciplina de tus hijos, ahora, tú debes decir algo en el momento porque la situación así lo requiere. Pero si es posible, mejor espera, espera hablar cuando puedas manejar el enojo interno, porque la Escritura dice, en Proverbios capítulo 22 versículo 8 “, y la vara de su furor perecerá”.

Luego aquí una cita que es tan poderosa. Él dice,

Es mejor ceder ante nuestro hermano en silencio, quien es, o será o pudiera ser, nuestro amigo, en lugar de ceder al diablo a trav é s de hablar con ira, quien ha sido, y es, y siempre ser á , nuestro enemigo ac é rrimo.  

Así que algunas veces la respuesta correcta y mansa ante la ira de los demás es no decir nada.

Luego, en otras ocasiones, la respuesta correcta es hablar. La mansedumbre nos dirige a dar una respuesta suave—algunas veces a no decir nada —pero cuando sí hablamos, debemos dar una respuesta suave y mansa.

Como he dicho, varias veces en las semanas pasadas mientras he estado trabajando en esta serie, me he encontrado a mí misma siendo provocada. Yo no sé si yo lo estoy notando más o si realmente me está pasando más, porque quizás Dios está creando justamente las circunstancias para mí para poder practicar lo que estoy enseñando aquí.

Pero un día en particular mientras estaba trabajando en esta serie, recibí un correo electrónico de una amiga que estaba molesta, ella estaba enojada. Se podía percibir el tono del correo, ¿sabes? Los correos pueden transmitir un tono, y el tono era acusatorio. Realmente, a mi manera de verlo, era un ataque injusto. Era como, ¿De dónde vino esto?, me encontró fuera de guardia.

Pero yo estaba estudiando este tema y pude medir y sopesar mi respuesta. Ahora, mi impulso natural—como quizás el tuyo en una

situación como ésta, sería si eres honesta—mi impulso natural fue responderle el correo. Y cuán rápido y fácil es hacer eso -muy fácil –solo pulsar la tecla de enviar.

El correo electrónico puede ser un lugar donde nosotras realmente demostramos nuestra falta de mansedumbre. Es necesario esperar antes de presionar la tecla de enviar y detenernos a pensar, ¿es esto realmente lo que Dios quiere que yo diga?

Mi impulso natural fue defenderme, devolver el ataque y mostrarle a ella sus deficiencias. Pero la respuesta mansa me llamaba a esperar. No respondas inmediatamente, deja que se enfríe. Déjame enfriarme, deja que las cosas se calmen, y asegurarme de no responder con ira. Me di cuenta de que cuando finalmente respondí—y en este caso esperé varios días . . .

Dadas las circunstancias, eso era lo correcto. Yo necesitaba esperar, dejar que las cosas se calmaran. Y cuando respondí, tuve que asegurarme que no le estaba respondiendo de la misma manera, sino que le respondía suavemente.

Matthew Henry usa un par de ilustraciones que muestran lo que pasa cuando tú respondes con palabras suaves al enojo. Él dice que cuando nosotros respondemos con una respuesta suave, es como derramar agua sobre la situación. «Mientras que el mal humor y la provocación solo sería como echar aceite sobre la llama”.

Si tú hablas precipitadamente o de manera airada… Solo haces que las cosas . . . es como echar líquido para encender sobre carbones calientes, hace que se enciendan rápidamente. En vez de esto, es mejor derramar agua sobre estos… Amortigua el calor, y amortigua la llama.

Luego el usa esta otra imagen. Él dice, “cuando la ola del mar choca contra una roca, golpea y produce sonido”. Tú puedes escucharlas chocando contra esas rocas y produciendo este sonido fuerte y alto. “Pero la arena suave recibe esas mismas olas quietamente, y las retorna sin dañarlas”.

Tú puedes ver esas olas viniendo hacia la orilla, pero sobre una arena suave, y no hay nada contra las que ellas golpeen. Así que las olas solamente se devuelven. Es una imagen de lo que sucede cuando nosotras respondemos con mansedumbre a las personas enojadas.

Eclesiastés capítulo 10 versículo 4 dice, “Si la ira del gobernante se levanta contra ti, no abandones tu puesto, porque la serenidad suaviza grandes ofensas”.

Proverbios capítulo 25 versículo 15 , “Con la mucha paciencia se persuade al príncipe,
y la lengua suave quebranta los huesos”. Suavidad, bondad, paciencia.

Desde luego, nos hemos referido a Santiago capítulo 1 los versículos 19-20: “Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; 20 pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.

Ahora, en el libro de Matthew Henry del que hemos venido hablando, él habla acerca de la evidencia de la falta de mansedumbre y cómo ésta se manifiesta en las relaciones diarias. Solo voy a mencionar tres de ellas, y mientras, dejemos que Dios escudriñe nuestros corazones y nos muestre—“¿tengo yo un espíritu manso?”—he aquí algunas cosas que nos ayudarán a ver esto.

Primeramente, en lo relativo a aquellos que están por debajo de nosotros—esto es, nosotros como padres o maestros o empleados tenemos personas que están reportándose a nosotros o personas que estamos dirigiendo, personas que están bajo nuestra autoridad—Si no somos mansas, tendremos la tendencia a corregirlos rápidamente y seremos muy rápidas para encontrar sus faltas.

Nosotras somos más conscientes de las deficiencias de los demás que de las evidencias de gracia en sus vidas. Entonces lo que sucede es que las personas que están por debajo de nosotras piensan que nunca pueden complacernos. De seguro algunos de tus hijos se siente así.

Si no somos mansas, vamos a ser rápidas para corregir y rápidas para encontrar faltas en aquellos que están por debajo de nosotras. Matthew Henry dice,

Cada pequeño fracaso no necesita ser censurado [o señalado o corregido]. En vez de esto debe ser pasado por alto, y si la falta debe ser reprobada y corregida, pudiera ser hecho sin enojo. No necesita ruido y algarabía. Mientras estás gobernando a otros, aprende a gobernarte a ti mismo. 

Esta es una buena palabra para padres, maestros, líderes.

Y luego la falta de mansedumbre se muestra a sí misma cuando nosotros nos molestamos con otros que están por encima de nosotros, y comenzamos a desahogarnos contra esas autoridades, contra nuestros líderes. Esto fue lo que hicieron Miriam y Aarón contra Moisés. Ellos estaban molestos y se desahogaron. Ellos expresaron rápidamente su hostilidad, su desacuerdo con Moisés.

Matthew Henry dice aquí,

Si todo no está como ellos pensaban [si todo no está como nosotras pensamos que debe estar], se irritan, y se molestan y sus corazones se acaloran, encuentran falta en todo lo que les dicen o les hacen.

Un espíritu en quietud nos reconciliará con la posición en la cual estamos y en todas las dificultades que podamos enfrentar, lo cual repercutirá para bien en nuestro estado actual, aunque nos encontremos con muchos inconvenientes.

Es la falta de mansedumbre que hace que los que han sido colocados por la Providencia divina bajo el yugo se impacienten debajo del yugo.

Así que cuando nosotras nos encontremos en circunstancias donde estamos bajo autoridad, la falta de mansedumbre nos va a hacer rápidas en desahogarnos, rápidas en enojarnos, en vez de recibir la circunstancia y la situación.

Y luego generalmente la falta de mansedumbre nos hará contenciosas con nuestros iguales. Matthew Henry dice,

Es por la falta de mansedumbre que somos tan impacientes con las contradicciones de nuestras opiniones, nuestros deseos, nuestros planes.

Tiene que ser a nuestra manera y somos impacientes si las cosas no van de la manera que nosotros queremos. Él dice: “tenemos que tener la última palabra, correcto o incorrecto, y todo debe hacerse a mi manera”. Esto nos hace contenciosas y personas con las que es difícil convivir.

Hay una gran ilustración de esto en Génesis capítulo 13 en la vida de Abraham ¿tú recuerdas como Abraham subió (su nombre en ese momento era Abram) pero tú recuerdas como Abraham subió de Egipto, él y su esposa y todo lo que él tenía y Lot, su sobrino, iba con él al Neguev?

Y dice la Escritura,

Y Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro. 3 5 Y también Lot que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no podía sostenerlos para que habitaran juntos, porque sus posesiones eran tantas que ya no podían habitar juntos. [Así que la prosperidad creo tensión entre ellos].

Había tensión. Había contienda entre los dos grupos de hombres. Así que qué hace Abram? Versículo 8:

Hubo, pues, contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. . 8 Y Abram dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.» (vv. 1–8)

 

Lo que Abram está diciendo es, “yo no me voy a remangar las mangas. Yo no me voy a colocar mis guantes de pelea. Yo me voy a retirar. Yo no voy a entrar en esta batalla. Yo no voy a dejar que haya contienda.”

Él tomó un rol de pacificador. Él toma la posición del manso.

“Y Abram dijo a Lot (versículo 8): Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.»

¿No es esto lo que deberíamos estar haciendo en nuestros hogares? ¿No es esto lo que deberíamos estar haciendo en nuestras iglesias? ¿Por qué nos estamos dividiendo? ¿Por qué estamos teniendo estas contiendas? ¿Por qué estamos teniendo estos desacuerdos?

“Nosotros somos hermanos. No voy a permitir que haya contienda”. Y entonces él valida sus palabras con sus acciones.

“¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda.” (v. 9)  

¡Qué espíritu de humildad! ¡Qué espíritu de mansedumbre! “Mira, toda la tierra está delante de ti. Elige la parte que quieras y yo tomaré lo que sobre”. Y Lot eligió la parte que parecía la mejor, porque Lot no tenía un espíritu manso. Lot era un hombre arrogante y orgulloso.

Y Abram dijo, “Bien. Yo tomaré lo que sobre.” ¿Pero, quién obtuvo la bendición? Abram obtuvo las promesas de Dios, la tierra de Dios, el linaje a través del cual vendría el Mesías.

La Escritura nos dice en 1era a los Corintios capítulo 6 que es terrible que los cristianos vayan a la corte unos contra otros. Puede ser una corte de divorcio. Puede ser todo tipo de causas. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio?

¿Por qué vamos a los tribunales? ¿Por qué están litigando entre ustedes ante la ley?

Yo estuve hablando con una pareja de amigos que se involucraron en un trato comercial, un negocio donde había toda clase de promesas y cosas que ellos esperaban en el proceso pero que no se llevaron a cabo no se realizaron. Era un material perfecto para una demanda legal. Y estos dos hombres profesaban ser creyentes.

Pero mi amigo dijo que él quería ir; que él quería demandar. Y habría obtenido un buen dinero si él demandaba, y podría haber obtenido lo que se le había prometido. Pero la esposa de mi amigo le dijo a él sabiamente, «yo no me siento bien acerca de esto. Esta no es la manera de Dios. No es bíblico». Y este hombre tomó la posición de humildad, escuchó a su esposa, pero lo más importante, escuchó al Señor, y le dijo, «Estás en lo correcto. No vamos a demandar»

Ellos perdieron una gran cantidad de dinero que pudo haber sido potencialmente ganado de vuelta en la demanda. Pero Dios honra la mansedumbre. “Bienaventurados los mansos”. Aquellos que han tomado el camino más difícil, el camino más bajo, el camino de la humildad. «Porque ellos heredarán la tierra» (Mateo 5:5).

Algunas de ustedes saben que cada día en AvivaNuestrosCorazones.com nosotros tenemos la transcripción del programa del día; y luego al final de la transcripción hay un espacio donde los radioescuchas pueden escribir sus comentarios a lo que escucharon. Espero que tú puedas ir a la página web y puedas escribir tus comentarios acerca del programa de hoy.

No hace mucho tiempo, una mujer escribió en el blog acerca de una dificultad, un matrimonio conflictivo en el que ella se encontraba. Otra oyente vio el comentario y escribió en respuesta a esta persona lo siguiente, yo pienso que ilustra bellamente el poder de la mansedumbre. Esta oyente escribió, «una cosa que te puede ayudar»— y recuerda que ella está escribiendo a la oyente que se encuentra en el matrimonio difícil.

Una cosa que te puede ayudar a pacificar esta situación es solamente decir «lo siento». Muy a menudo le arrojamos muchas palabras a esta frase, cuando con tan solo una disculpa humilde pudiéramos hacer que las cosas vuelvan a estar bien. Con menos palabras y más amor, tratar de encontrar lo que aprecias de tu esposo y enfócate en eso. Él está herido, y ésta es la razón de su mal temperamento y de sus luchas.

Tú no puedes arreglarlo todo por él. Pero si tú te niegas a pelear, él va a tener que calmarse eventualmente. Puedes ofrecerle un masaje en el cuello cuando su temperamento no esté tan explosivo. Y trata de relajarlo. Él probablemente esté asustado de perder el control.

Pero él necesita conocer la paz. Ora por él en tu corazón mientras tratas de calmar su tensión.

¿Puedes ver aquí el camino de la mansedumbre? “Yo verdaderamente creo –dijo ella– que en la mayoría de los casos el ciclo puede ser roto por uno de los dos”, esto es lo que Abraham hizo con Lot. Él rompió el ciclo diciendo, “mira, nosotros no vamos a luchar con relación a esto. Toma todo lo que quieras”.

Ella continúo diciendo en actitud de oración,

Escucha sus necesidades y haz lo que tú puedas. Nuestro matrimonio es totalmente diferente ahora que hace un año atrás. Pero fue después de 16 años de pelear. Seguro, yo pensaba que estaba en lo correcto en la mayoría de las circunstancias, pero tuve que madurar y ver que hay una mejor manera. Me tomó mucha oración y humildad y leer buenos materiales que me enseñaron que yo estaba errada en la manera en cómo estaba manejando las cosas. Pero valió la pena No hay manera de ser como Cristo aparte del sufrimiento. En Hechos capítulo 14 versículo 22 dice que “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. Muchos ejemplos pueden ser dados, tanto de la Biblia como en biografías, de hombres y mujeres de Dios. Dios refina sus joyas a través del fuego de la prueba del sufrimiento. Yo me encogía ante la idea del sufrimiento. Ahora he empezado a ver la belleza de esta herramienta del Señor para perfeccionarnos como nada más puede hacerlo.

A través del sufrimiento y de las personas difíciles, mi corazón ha sido hecho mejor por Su gracia. 

Existe verdaderamente una belleza producida través del fuego que nada más puede producir. Estoy orando por ti y espero que esto te ayude. 

Estas son buenas palabras. Estas son palabras sabias. Vístete de humildad. Vístete de mansedumbre. Esto va a involucrar fuego algunas veces, sufrimiento, dificultad, privación, personas difíciles. Pero es la manera en que Dios nos forma, nos moldea y hace que como el oro cuando es probado, nuestra fe sea hallada en alabanza para que Dios pueda ser glorificado en nuestras vidas.

Annamarie: Si todas nosotras pudiéramos crecer en mansedumbre, ¿te imaginas la alegría que esto traería a los hijos, a los esposos en todo lugar? Nancy Leigh DeMoss está en medio de una serie llamada, La hermosura de la mansedumbre, muchos hogares serían transformados si las mujeres aprendiéramos a ser mansas de espíritu.

Nancy, pienso que muy probablemente pocas de nosotras nos hemos expuesto anteriormente a una serie que nos hablara acerca de la mansedumbre.

Nancy: Estás en lo correcto, éste no es exactamente el tema más popular que nosotros pudiéramos tratar. Al principio cuando comenzamos Aviva Nuestros Corazones, yo hice un compromiso de enseñar toda la Palabra de Dios —fuera ésta popular o no.

Cuando nosotros transmitimos programas con temas prácticos o de necesidad—programas acerca del matrimonio o de cómo ser padres— las personas inevitablemente responden. Ellos ordenan los recursos. Ellos apoyan nuestro ministerio financieramente. Pero cuando nosotros profundizamos en la Palabra de Dios sobre un tema como la mansedumbre, que no todo el mundo está preguntando o pidiendo querer saber sobre esto, usualmente no tenemos mucha respuesta particularmente en el aspecto financiero.

Es por eso que estoy tan agradecida por las personas que aportan financieramente cada mes para Aviva Nuestros Corazones pueda poder llegar a tantas mujeres. Estas personas oran por el ministerio, comparten el mensaje de Aviva Nuestros Corazones con otras personas y proveen apoyo financiero cada mes. De manera que este apoyo nos permite continuar en el aire y enseñar toda la Palabra de Dios y no solamente los temas que se consideran más populares.

¿Has considerado tú el ser parte de este grupo de personas? Puedes contactarnos en AvivaNuestrosCorazones.com y conocer más acerca de lo que puedes hacer para comenzar a ser una patrocinadora regular.

Annamarie: ¿Es posible poder confrontar a alguien y ser mansa al mismo tiempo? Nancy va a discutir sobre esto la próxima vez. Por favor acompáñanos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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