2/5 – Doctrinas Peligrosas

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

2/5 – Doctrinas Peligrosas

Justin Peters

Sesión 1

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

http://www.justinpeters.org

SIETE “ÍDOLOS” QUE USTED DEBE EVITAR EN LA PREDICACIÓN

Alimentemos el Alma

SIETE “ÍDOLOS” QUE USTED DEBE EVITAR EN LA PREDICACIÓN

Alex Montoya

Nuestra predicación no está avivada porque procede de un corazón de piedra. La verdad es que predicamos por razones erróneas. Nuestra meta es muy baja. Si fuéramos francos con nosotros mismos, nos daría vergüenza admitir nuestros verdaderos motivos para predicar, que no es traer bálsamo espiritual a la afligida grey del Señor. No, los motivos por lo general son menos nobles, más carnales, más egoístas y más mercenarios en naturaleza.

Los  “ídolos” comunes de la predicación

> Predicar por salario.

> Predicar para atraer multitudes.

> Predicar para agradar a la audiencia.

> Predicar para promover nuestro conocimiento.

> Predicar para publicar algún libro.

> Predicar para proteger nuestro “reino”.

> Predicar para pasar el tiempo.

Si somos francos, admitiremos que con frecuencia hemos puesto nuestro sacrificio sobre los lugares altos antes mencionados y no sobre el verdadero y sagrado altar de Dios para la predicación. Predicamos por razones erróneas y luego nos preguntamos por qué es que no podemos poner el corazón y el alma en ello. Permítanme elaborar.

1. Predicamos por salario. La predicación es por un llamado y por vocación, pero es mucho más que eso; es un llamado divino. Deberíamos predicar más de lo que esperamos que nos paguen por predicar. La Palabra de Dios nos advierte en contra de predicar por dinero (1 Pedro 5:2; 1 Ti. 6:5–10). Sin embargo, fácilmente podemos llegar a ser “pistoleros a sueldo”, mercenarios en necesidad de sobrevivencia; y así, predicamos para ganar dinero. Un predicador comprado es un predicador que da lástima; sus sermones y su vida dan lástima. Haríamos bien en imitar a Eliseo en su ministerio en vez de tener nuestros ministerios infectados por la lepra de la codicia (2 Reyes 5). Mejor es hacer tiendas para financiar el ministerio que ser un asalariado de las personas en necesidad de un profeta que les traiga comezón de oídos. Pablo pudo ser arrojado y apasionado porque “no codició ni la plata ni el oro ni el vestido de nadie” (Hch. 20:33).

2. Predicamos para atraer una multitud. El mundo entero está enamorado de las grandes multitudes y estamos en competencia unos con otros para ver quien construye una iglesia más grande. En el camino hacia los “lugares altos” hay muchos predicadores sacrificando la verdad por el placer de atraer una multitud. Bajo el disfraz de la evangelización, de relacionarnos con una nueva generación, y hacer atractiva la verdad, hemos sacrificado la verdad que salva y santifica sobre el altar de los números.

3. Predicamos para complacer a la audiencia. Predicamos para complacer a las personas, no para hacerles bien espiritualmente. Damos sermones llenos de “calmantes religiosos” en lugar de palabras saludables y sanas que beneficien a las personas en el presente y por la eternidad. Tales predicadores tienen temor de expresar las verdades duras y necesarias para no perder su audiencia.

Debemos preguntarnos: “¿Estamos aquí para entretener una multitud o somos llamados para hacer que la gente vuelva a Cristo y a que vivan en santidad?” Se nos ha advertido acerca del carácter de algunos en contra de las sanas doctrinas (2 Ti. 4:3–4). Cristo nos enseñó, por su propio ejemplo, que nunca debemos jugar con la multitud (Jn. 6:64–69). O como Pablo dijo: “Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gá. 1:10). Como ministros de Dios, somos llamados a declarar a la gente lo que necesitan oír, no lo que quieren oír. Deberíamos tener la actitud del pastor que fue reprendido por sus diáconos.

–Pastor, usted está acariciando el gato al revés.

–Bueno, entonces –dijo el pastor–, volteen el gato.

No deberíamos tener temor de acariciar el gato al revés.

4. Predicamos para promover nuestra enseñanza. Algunos de nosotros pensamos que el púlpito es un lugar para dejar admirada a la audiencia con nuestra enseñanza. Creemos que es un triunfo cuando predicamos cosas profundas y que nadie las comprende, y el servicio termina con comentarios como: “Usted fue muy profundo hoy, pastor”. Lo cual pudiera ser muy bueno para nuestros egos intelectuales, pero es muy poco para la necesidad espiritual de nuestra gente. Lo axiomático es la claridad. Debemos ser entendidos o todo está perdido. El gran apóstol Pablo tuvo eso como meta (1 Co. 14:19).

Nuestro Señor fue un predicador de lo simple y tuvo gran efecto sobre las masas. Lucas escribió que “todo el pueblo estaba pendiente de El, escuchándole” (Lc. 19:48). Se dice que Juan Wesley primero predicaba sus sermones a sus sirvientas para asegurarse que aun las más simples le entenderían.

5. Predicamos para publicar un libro. Esto es el reverso de nuestros propósitos al pensar que podemos usar nuestra audiencia como objetivo para este fin. Todos saben que la palabra escrita no es como la palabra hablada. Casi en todos los casos donde un gran predicador ha tenido sus sermones impresos es porque sus sermones le han hecho mucho bien a su gente. Si sus sermones valen la pena predicarse, valdrán la pena imprimirse. Pero manténgase en su prioridad principal: Predique para ayudar a las personas.

6. Predicamos para proteger nuestro “reino”. Como los enemigos del evangelio en los días de los apóstoles, tal vez refrenemos la declaración del consejo de Dios y en lugar de eso poseer el espíritu de Diótrefes (3 Jn. 9–10). El pueblo de Dios no es propiedad de nadie, excepto del Señor. Nuestra meta es presentar a cada uno completo en Cristo (Col. 1:28), no usarlos a nuestro antojo.

7. Predicamos para pasar el tiempo. Algunos hombres se agarran del púlpito como un cobertor de seguridad hasta que encuentren pastos verdes o hasta que lleguen a la edad de jubilarse y cumplir con los requisitos para los beneficios de la jubilación. Podríamos impedir la obra de Dios al ocupar un puesto sin ningún deseo de avanzar la causa de Cristo. Un ministro “que estorba” es solo eso: un estorbo. Todos deberíamos seguir el refrán dado por un director de empresa: “Sé un guía, sé un seguidor, o quítate del camino”.

 

Montoya, Alex

Del libro «Predicando con Pasión» por Alex Montoya

Alex Montoya es el pastor de las First Fundamental Bible Chuch de Montere Park, California.

Además, es profesor asociado de ministerios pastorales de The Master’s Seminaryen Sun Valley, California.

¿Cuán pecaminoso es el hombre?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Cuán pecaminoso es el hombre?

R.C.Sproul

Imagina un círculo que represente el carácter de la humanidad. Ahora imagina que si alguien peca, un punto —una mancha moral atípica— aparece en el círculo, estropeando el carácter del hombre. Si se producen otros pecados, aparecen más manchas en el círculo. Así, si los pecados continúan multiplicándose, con el tiempo todo el círculo se llenará de puntos y manchas. ¿Pero han llegado a ese punto las cosas? El carácter humano está claramente contaminado por el pecado, pero el debate es sobre el alcance de esa mancha. La Iglesia Católica Romana mantiene la posición de que el carácter del hombre no está completamente contaminado, sino que conserva una pequeña isla de rectitud moral. Sin embargo, los reformadores protestantes del siglo XVI afirmaron que la contaminación del pecado y la corrupción del hombre caído es completa, haciéndonos totalmente corruptos.

Hay muchos malentendidos sobre lo que los reformadores querían decir con esa afirmación. El término que se utiliza a menudo para la condición humana en la teología reformada clásica es la depravación total. La gente tiene una tendencia a hacer una expresión de dolor cada vez que utilizamos ese término porque hay una confusión muy extendida entre el concepto de depravación total y el concepto de depravación absoluta. Depravación absoluta significaría que el hombre es tan malo –tan corrupto– como podría ser. Yo no creo que haya un ser humano en este mundo que sea absolutamente corrupto, pero eso es solo por la gracia de Dios y por el poder restrictivo de Su gracia común. A pesar de los muchos pecados que hemos cometido individualmente, podríamos haberlo hecho peor. Podríamos haber pecado más a menudo. Podríamos haber cometido pecados más atroces. O podríamos haber cometido un mayor número de pecados. La depravación total, entonces, no significa que los hombres son tan malos como concebiblemente podrían llegar a ser.

Cuando los reformadores protestantes hablaban de la depravación total, querían decir que el pecado—su poder, su influencia, su inclinación—afecta a toda la persona. Nuestros cuerpos están caídos, nuestros corazones están caídos, y nuestras mentes están caídas. No hay parte de nosotros que escape a los estragos de la naturaleza humana pecaminosa. El pecado afecta nuestro comportamiento, nuestros pensamientos, e incluso nuestras conversaciones. La persona en su totalidad está caída. Esa es la verdadera medida de nuestra pecaminosidad cuando se juzga por el estándar y la norma de la perfección y la santidad de Dios.

Este extracto es tomado de «The Truth fo the Cross» (La Verdad de la Cruz) de R.C. Sproul.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

5/5 – Más que una lista

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

5/5 – Más que una lista

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mas-que-una-lista/

Carmen Espaillat: Enseñarles a nuestros niños eficazmente sobre la modestia significa empezar de adentro hacia afuera.  Con nosotras, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: No empieces con una lista.  Empieza con los principios de la Palabra de Dios.  Enséñales a tus hijos, desde que sean bien pequeñitos, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestras vidas en lo que respecta a la modestia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Queremos que nuestros hijos reciban instrucción formal en matemáticas, lenguaje e historia.  Tal vez tomen clases formales de piano , ballet o pintura.  Quizás sean miembros de un equipo para aprender fútbol o gimnasia.  Y entonces, ¿quién les está enseñando sobre la modestia?  Con nosotras, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Uno de los principios más importantes que encontramos repetidamente una y otra vez, particularmente en el Antiguo Testamento, es la importancia de que los padres les enseñen a sus hijos los caminos de Dios.

Amigas, si ustedes no les enseñan a sus hijos a pensar bíblicamente, no esperen que el mundo les enseñará a pensar de la manera correcta.  ¡Qué responsabilidad tan grande tienen como padres, como mamá en este caso, de enseñarles a sus hijos los caminos de Dios!

Esto también es cierto en lo que respecta a la modestia, el enseñarles a sus hijos a tener un corazón que se incline hacia la modestia y entender la importancia y la necesidad de tener modestia y lo que significa ser modestos en cada área de sus vidas, incluyendo cómo se visten.

Hemos estado hablando sobre cómo enseñarles a los hijos en estas áreas, y hemos dicho que es vital que ustedes sean un ejemplo consistente de sus propios estándares de modestia, cómo la viven, y el tipo de entretenimiento que disfrutan y aprueban para sí mismas y para sus hijos.

¿Pero saben algo? No es suficiente solo con ofrecer el ejemplo.  Si ustedes primero no ponen el ejemplo, el siguiente punto no podrán hacerlo de forma efectiva.  Aun dando el buen ejemplo continúan teniendo la responsabilidad de capacitar a sus hijos en lo que está bien y lo en que está mal. Y déjenme decirles que en lo que respecta a la modestia, al igual que en muchas otras áreas de la crianza de los hijos, no empiecen con una lista.

Empieza con los principios de la Palabra de Dios. Enséñales a tus hijos, desde que son bien pequeñitos, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestras vidas en lo que respecta a la modestia, cosas de las cuales hemos hablado en Aviva Nuestros Corazones como:

  • El principio de la propiedad: tu cuerpo no es tuyo; le pertenece a Dios una vez que eres hija de Dios.
  • El principio del Señorío: Jesús es Señor sobre todo.
  • El principio de la ciudadanía: si eres hija de Dios, perteneces a un Reino diferente; no perteneces a este mundo.
  • El principio de la mayordomía: (claro, no puedes usar todas estas palabras con tu hijo de 4 años, pero le estás enseñando estos principios.) Dios te ha confiado algunas cosas, como por ejemplo tu cuerpo.  Él te ha confiado belleza, y eres responsable de usarla en formas que sean agradables al Señor.

Y enseñar las implicaciones de la modestia en todas las áreas que hemos venido hablando en diferentes momentos de esta serie.

Deuteronomio capítulo 6 dice que Dios nos ha dado mandamientos y reglas.  Moisés se las enseñó al pueblo de Israel, y le dijo: “Deben obedecer estas leyes.  Y al hacerlo, deben asegurarse de que lo están haciendo como resultado de un corazón que ama a Dios”.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza” (v. 5) para que tu obediencia no sea rígida y legalista, sino que tu obediencia fluya de un corazón que ama a Dios.

Y luego les dice: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos” (vv. 6-7).

Ahora bien, no está diciendo que te sientes durante una hora al día y digas: “Vamos a enseñarte a ser modesta,” o “voy a enseñarte a obedecer los principios de la Palabra de Dios”.

Hay momentos, momentos formales y estructurados, en que debes sentarte y enseñarles a tus hijos los caminos de Dios; pero se enseña más en el transcurso de la vida diaria, usando momentos y oportunidades apropiados para instruir en los caminos de Dios —cuando piensas que tus hijos no están prestando atención— que lo que se enseña en los momentos formales y estructurados.

Por eso es que Deuteronomio capítulo 6 sigue diciendo: “Y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (v. 7). Todo el día, todos los días, comunica a tus hijos los caminos de Dios de manera natural.

Doy gracias al Señor porque mis padres lo hicieron.  Pienso en mi papá, quien en el día a día hablaba sobre los caminos de Dios.  No recuerdo que fueran sermones ni cátedras, porque era algo que entretejía con nuestras vidas diarias.

El texto dice:

“Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas” (vv. 8-9).

Pídele al Señor que te dé, como madre, maneras creativas de enseñarles a tus hijos, desde que sean bien pequeñitos, lo que significa ser modestos o modestas, porque es importante y porque es una forma bendecida de vivir.

La semana pasada estaba interactuando con mi amiga Holly Elliff, quien tiene hijos de diferentes edades, y le pedí que compartiera algunas ideas que pudiera tener como madre acerca de este tema de enseñarles a los hijos lo que significa ser modestos.

Le pedí que compartiera hoy con nosotras algunas de esas ideas que ella me envió por correo electrónico, porque pensé que sería más útil que ustedes oyeran lo que ella tiene que decir sobre la importancia de la forma en que les enseñamos estas cosas a los niños. ¿Holly?

Holly Elliff: Pienso, como decía Nancy hace un minuto, que esto se da “en el transcurso de lo cotidiano.” y creo que probablemente una de las cosas más importantes que he aprendido es que si espero a que llegue un momento en que piense que mis hijos están listos para escuchar lo que tengo que decir, puede que ese no llegue nunca.

Así que en el transcurso de lo cotidiano, ya sea en el carro, en el supermercado, durante la enseñanza en casa o de camino a recoger a alguien. . . Cuando llegan esos momentos, cuando tenemos una oportunidad de enseñar la verdad, entonces debemos aprovecharlos.

El otro día, mientras íbamos en el carro, vimos una valla publicitaria interesante y empezamos a hablar sobre ella.  En la cultura hebrea, uno de los principales métodos de enseñanza no era decirle a alguien cuál era la verdad, sino hacerle preguntas para que pudiera descubrir la verdad por sí mismo.

No sé si les pasa a ustedes, pero si aprendo algo por mí misma, si voy a la Palabra de Dios y lo estudio por mí misma, entonces me apropio un poquito de eso, y es de mucho más valor para mí porque puedo entonces enseñarlo con más facilidad a otra persona.

Así que les hago preguntas a mis hijos sobre cosas  que nos encontramos y hago que las razonen, y luego les doy algunas referencias en las Escrituras donde pudiera hablarse sobre el tema, y solo les digo: “¿Qué piensan que significa este versículo? ¿Piensan que tiene alguna relación con eso? ¿Ven alguna conexión entre lo que Dios dijo aquí y lo que estamos hablando?” y hago que me digan lo que están pensando, lo que están viendo o lo que están escuchando.

Y mientras lo haces, entonces lo que sucede es que empiezas un patrón en tus hijos de ser como los cristianos de Berea, de convertirse en estudiosos de la Palabra.

Puede que no sepan dónde está el versículo; puede que no sepan lo que Dios dice, pero si empiezan a cuestionar, “¿Qué dice Dios aquí?” entonces el patrón se quedará con ellos el resto de sus vidas, aun cuando hayan crecido y se hayan casado y yo ya no esté ahí para decirles cuál es la verdad. Si se convierten en estudiosos de la Palabra, siempre tendrán un recurso para encontrar la verdad.

El otro día estábamos viendo televisión.  Mis hijos tenían la televisión encendida.  Yo estaba en la cocina, y escuché algo en la televisión que no me sonaba familiar, así que entré al salón, miré algunos minutos, y luego les pregunté, “¿Qué están mirando?”

Y ellos me dijeron: “Es un programa nuevo”.

Pregunté: “¿Es bueno?”

Dijeron: “Bueno, sí, pensamos que está bien.”

Dije: “Bueno, no sé nada de este programa; voy a sentarme aquí con ustedes un minuto.”

Mi primera reacción fue decir inmediatamente: “No, no vamos a ver esto.  Vamos a apagarlo.”  Pero dije, “Bien, vamos a darle diez minutos.”

Así que me senté con ellos en el salón, y vimos juntos el programa durante unos diez minutos.  Y pude darme cuenta, durante esos diez minutos, de que se estaban poniendo nerviosos porque cada cierto tiempo, cuando sucedía algo en el programa, se volteaban y me miraban.  Y volvía y sucedía algo más, y se miraban entre sí, y luego me miraban a mí de nuevo.

Y cuando se cumplieron los diez minutos, bajamos el volumen de la televisión y dije, “Bien, ¿qué piensan de este programa? ¿Le vieron algún problema?”

Y empezaron a decir: “Bueno, sí, no son muy amables unos con otros en la forma que se hablan, y como que son irrespetuosos”. Y empezaron a decir uno por uno los problemas que tenía el programa.

Ahora, lo que sucedió fue que ellos empezaron a hacer esas preguntas.  Yo no tuve que sentarme y decirles: “No vamos a ver esta película porque yo lo digo”.

Hay veces en que digo: “No, porque yo lo digo,” y quiero que obedezcan.  Por ejemplo si están a punto de tocar una olla caliente, quiero que se detengan cuando yo lo diga.  Pero para mí es igual de importante que aprendan a ser hombres y mujeres que harán preguntas de Dios, que irán a Su Palabra y encontrarán respuestas.

Así que mientras transcurre el día a día, debemos ser intencionales sobre entrenarlos a pensar bíblicamente.

Nancy: Holly, una de las cosas que noté de lo que dices en este correo es que no solo quieres enseñarles a tus hijos a obedecer ciegamente – aunque no es del todo malo aprender a obedecer a Dios y a nuestras autoridades solo porque debemos obedecer.

Pero Holly tú dices que buscas algo en tus hijos que va más allá de eso.  Tú quieres entrenar sus corazones, pastorear sus corazones, y enfocarte más en sus corazones que en su comportamiento.

De modo que yo les diría a ustedes, en esta área de la modestia, asegúrate de no permitir que la ropa de tus hijos sea más importante que sus corazones.  Eso es lo que buscas, porque puedes hacer que se pongan cierta ropa, pero la preocupación es cuando ellos salgan de tu casa… Y puede que ni siquiera sea cuando ellos crezcan; puede ser cuando lleguen a la escuela y se quiten lo que hiciste que se pusieran.  Cuando no puedas verlos, ¿qué le van a dictar sus corazones?

Si su corazón busca agradar al Señor, y si su corazón busca tomar decisiones que están basadas en la Palabra de Dios, entonces habrás entrenado de verdad a tus hijos no solo a vivir por tu lista de reglas mientras estén al alcance de tu vista, sino a  realmente haber cultivado un corazón para Dios.

Y, en ese sentido, estás capacitando a tus hijos que no sólo se conformen a una lista que tú has redactado, sino que realmente harán la diferencia en su cultura y en su generación.  No será tu fe.  No será tu religión.  No serán tus normas; sino que serán sus normas, su fe y su corazón el agradar al Señor.

Holly: Nancy me gustaría agregar algo con relación a la vestimenta, y es lo siguiente, si yo puedo lograr que mis hijas se paren frente al espejo y eventualmente se hagan  las mismas preguntas que yo les haría, entonces se habrán apropiado de esa norma para sí mismas, lo cual es muy valioso.

Nancy: Y quisiera agregar que es tan importante que empieces cuando son niños.  No empieces a enseñarles estos principios a tus hijos cuando tengan 15 años y de repente tengas un problema con la forma en que se están vistiendo.  Eso de seguro causará toda una escena en tu casa, quizás hasta una explosión.

Pon el fundamento a tiempo. Es sorprendente, cuando a los niños se les enseña lo que es debido lo que es correcto, cuando a las niñas se les enseña, repito, no de forma despótica, sino de manera simple, de manera pura, a no levantarse el vestido cuando son pequeñas, por ejemplo, estas son cosas que se quedarán con ellas para siempre.  Son principios y fundamentos que habrás puesto desde su niñez.

Ahora me gustaría atar a esto el principio de involucrar a tu esposo y padre de tus hijos siempre que sea posible.  Sé que hay algunas de ustedes que están criando a sus hijos como madres solteras, y Dios les dará la gracia de poder entrenar a sus hijos de esa manera, siempre que sea necesario.

Pero si hay un papá en la casa… Y esperamos que haya un papá que esté involucrado; y aun si no lo hubiera, puede haber otros hombres a quienes puedas involucrar de formas apropiadas en las vidas de tus hijas.

Le pedí sus opiniones sobre el tema a un papá que conozco, y él dijo lo siguiente:

Siempre reto a los hombres a que ellos tienen el deber de aprobar o desaprobar la ropa que visten las mujeres de su casa.

Y a propósito, sé que tenemos algunos papás que escuchan a Aviva Nuestros Corazones.  Me gustaría apelar a ustedes, hombres, como mujer, y decirles que: “Nosotras los necesitamos.  Como mujeres, los necesitamos.  Necesitamos que asuman su función, que tomen su lugar.”  Y a ustedes mujeres, permítanme decirles: “Permitan que el papá, permitan que el esposo, ejerza la función apropiada en esta área.”

Este papá continuó diciendo:

La razón por la cual es un deber del hombre es porque un hombre sabe lo que atraerá la atención de otro hombre.  Tanto como una madre quiera ayudar a su hija a vestirse modestamente, ella simplemente no ve de la forma que un hombre ve.

Estamos configuradas diferente.  Las mamás deben enviar a sus hijas a sus padres para que éstos les den su aprobación final.  Amigas, acudan ustedes también a sus esposos para sus opiniones y para su aprobación de la ropa que tienen puesta.

Y luego este papá dijo algo que considero que es muy sabio.  El continuó diciendo:

Instituí lo siguiente en mi casa ahora que mis hijas tienen dos y seis años.  Cada vez que tienen una ropa nueva, hacemos un pequeño desfile de modas para papá.

Él continuó diciendo,

 Sé que es muy poco lo que una niña de dos o seis años pudiera ponerse que se pudiera considerar inmodesto. Pero en realidad lo que me preocupa no es lo que visten ahora, sino que me di cuenta de que si quería instituir esto cuando ellas tuvieran doce o dieciséis años, se iban a reír en mi cara.  Empezando ahora, mi esperanza es que cuando tengan esa edad, sigan acudiendo a mí ya que ha sido un patrón normal en nuestra casa.

Algunas de ustedes tienen niñas pequeñas.  Y pensé que estas son  palabras tan sabias.  Así que incentiven a sus esposos dejenle saber que desean y necesitan que se involucren en el proceso de entrenar a sus hijas.

Y esto es cierto tanto para las madres como para los padres, y es de especial importancia, pienso, que los padres se den cuenta de esto, que deben afirmar a sus hijas en lo que respecta a la verdadera belleza espiritual y un carácter piadoso, y no enfatizar desmedidamente la belleza física.

Papás, significa tanto para una hija tener un papá que la afirme en lo que es la modestia, porque ella puede ir a la escuela o al mundo y no encontrar a nadie más que la afirme por ser modesta.  Pero si ella sabe que su papá la afirma por eso y su mamá también, entonces no se verá tan propensa a buscar la aprobación de hombres que valoran la inmodestia.

Y a ustedes mamás, y papás también, créanlo o no, vayan de compras con sus hijas.  No las manden sólo con sus compañeras a tomar todas sus decisiones de compras.

Obviamente, estamos hablando de diferentes edades y fases, y vas a querer entrenar a tus hijas de tal forma que para la fecha que tengan cierta edad  —y no les voy a decir qué edad porque no sé cuál es en su casa— pero debe llegar un punto en que ellas puedan ser enviadas a ir de compras a hacerlo, y lo harán sabiamente, tomarán decisiones sabias.

Pero desde temprano, haz que sea una costumbre ir de compras con tus hijas.  Compra en oración, y eso tendrás que hacer si quieres encontrar cosas que realmente se ajusten a las normas bíblicas de la modestia, y date cuenta de que va a tomar más tiempo y quizás más dinero vestir a tus hijas modestamente que si compras ropas de moda o inmodestas.  Porque así es como es.

Tengo una amiga llamada Devi Titus quien es una mujer piadosa.  Es una mujer virtuosa.  De hecho, ella fundó hace años la revista llamada, “Virtud” o  Virtue en inglés.   Puede que algunas de ustedes la recuerden.

Esta mujer tiene un verdadero corazón para la modestia y para la piedad, y le pedí que compartiera algunas ideas que pudieran ser útiles para las madres en lo que respecta a entrenar a sus hijas. Permítanme leerles algunas de las cosas que ella escribió.

Fija límites de lo que se permite y de lo que no se permite, y deja que tus hijas escojan dentro de esos límites.  Dale opciones de expresión en cosas que no involucren asuntos morales o espirituales.  Está bien que tengan sus propios gustos.

Si escogen algo que es inapropiado o que está fuera del límite, pregúntales (por ejemplo, con relación a un escote): “¿Piensas que esto es muy revelador?”

Si te dicen que “no” y tú piensas que “sí”, recuerda, es por eso que tú eres su madre.  Aún necesitan que las ayudes a regir sus corazones hasta que sus virtudes internas se hayan formado.  Toma tú la decisión por ellas.

Incentiva y apoya a tus hijas, y permanece dispuesta a continuar buscando hasta encontrar la ropa adecuada.

Ahora, madres, permítanme decirles a modo de precaución, algunas de ustedes tienen hijas adolescentes, si no han estado cultivando una relación con sus hijas, si no tienen su corazón y si no les han enseñado los principios de la modestia desde que eran niñas, no empiecen de golpe diciendo: “Hoy vamos a aprender sobre la modestia y a practicar la modestia”.

Y algo que también es muy importante: Enfócate en el panorama general, y recuerda que esto es un reto a largo plazo. Mantener este enfoque es mucho más importante que un argumento específico sobre esa pieza particular de ropa.  Recuerda que estás discipulando a tus hijas para ser mujeres de Dios.

Y eso es difícil.  Es difícil para ti y es difícil para ellas.  Es un reto, y habrá ocasiones en que ellas se sentirán tan sobrecogidas por el deseo de ser aceptadas, el deseo de encajar, y no es que eso esté del todo mal.  Pero hay líneas que tú debes sabes que ellas no podrán cruzar, y eso significa que en ocasiones tendrás que soportar malas caras o la ira de tus hijos.

Ahora, no lo provoques por tu espíritu.  No los provoques innecesariamente.  Pero, si se enojan porque no están de acuerdo contigo. . .Bueno.

Puedo recordar en mi adolescencia algunos desacuerdos que tuve con mi mamá y con mi papá en áreas específicas.  Me alegro tanto de que mis padres estuvieron dispuestos a enfrentar el reto, y estuvieron dispuestos, cuando fuera necesario, a permanecer firmes y en otras ocasiones a ceder, a darse cuenta de que esto no era un asunto de quien tuviera la razón. Algunas veces era cuestión de preferencia, y ellos me lo dicen ahora, o mi mamá me lo dice ahora, que había momentos en que ellos solo decían: “Esta no es una batalla que pensamos que tenemos que pelear ahora con nuestros hijos”.

Dios te dará la sabiduría de cuál es cuál.  Pero recuerda que estás haciendo algo, cuando permaneces firme, cuando mantienes la línea, estás haciendo algo por un bien mayor, y eso es el corazón, la vida, el futuro de tu hija o de tu hijo.

Deuteronomio capítulo 6 dice que obedezcas estas leyes para “que te vaya bien” (v. 3). No pelees la batalla para ganar el argumento. Porque si eres una persona con un espíritu propenso a las discusiones, estás pecando, estás equivocada.  No esperes que tu hijo o tu hija quieran obedecer a Dios si de la forma que estás tratando con la situación estás violando los mismos principios de la Palabra de Dios.

Tito capítulo 2 dice, “Enseña a las jóvenes,” entrena a tus hijas, “A ser prudentes, puras… Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada… Para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador” (vv. 3-5, 10).

Eso es lo que buscas.  ¡No te des por vencida! Recuerda el producto final, y camina hacia allá. Confía en que Dios obrará en el corazón de tus hijas e en el corazón de tus hijos mientras les enseñas lo que es correcto, lo que es apropiado, y lo que adorna el Evangelio de Cristo.

Carmen: Estamos escuchando a Nancy Leigh DeMoss motivando a las madres a invertir la verdad bíblica de manera efectiva en los corazones de sus hijos.  También escuchamos a Holly Elliff.

Ese mensaje es parte de una serie llamada La hermosura de un corazón modesto. Hoy es el último programa de esta serie. Si faltaste a cualquiera de las sesiones, puedes escucharlas visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Estas enseñanzas prácticas son posibles gracias a radioescuchas como tú, que aportan sus ofrendas.  Aquí tenemos a Nancy para hablarte sobre la gran diferencia que hará tu aporte.

Nancy: Hace ya más de un año que Dios abrió puertas sorprendentes para empezar a difundir Aviva Nuestros Corazones en español.  Gracias al Señor esta iniciativa ya se está llevando a cabo, pero nuestro anhelo  es que se expanda para poder ministrar a cientos de miles de mujeres cuya lengua primaria es el español, ya sea en este país o en diferentes países de América Latina.

Mientras oramos y evaluamos esta oportunidad, le pedimos al Señor que confirme su dirección a través de la provisión de fondos.  Tu asistencia tendrá un gran efecto sobre nuestra habilidad para movernos hacia adelante con el ministerio en español, al igual que otras oportunidades de expandir el alcance de este programa.

Apelamos a nuestras hermanas hispanas de los EEUU quienes tienen familiares en América Latina y que quisieran que fueran expuestos a estas enseñanzas específicamente diseñadas para la mujer. De modo que, sea que hayas ofrendado anteriormente o no para este ministerio, espero que consideres, en oración, el ayudarnos a cumplir esta meta.

Carmen: Por favor, llámanos al 1-800-569-5959 desde EEUU o Canadá si te ves movida por  Dios a ayudar en esta iniciativa. Si nos llamas para dar tu ofrenda, asegúrate de pedir que se aplique al ministerio hispano.

¡Gracias por acompañarnos hoy en Aviva Nuestros Corazones!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio alcance de Life Action Ministries… ¡Y quiero ser  una mujer verdadera!

Todas las Escrituras han sido tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Heridas en la batalla de la vida

Isha – Salmos

DÍA 146 – Salmo 109

Dosis: Perdón

Heridas en la batalla de la vida

“¿Qué importa que ellos me maldigan? ¡Bendíceme tú! Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados; en cambio, este siervo tuyo se alegrará.” (Salmo 109:28) (NVI)

David estaba herido, muy herido. En este salmo David está tan dolido que pide que sus enemigos pierdan su trabajo y sus bienes. Sin embargo, a pesar de su dolor, David se abstuvo de vengarse a sí mismo y entregó su causa a Dios. Quizá nos sorprenden este tipo de salmos donde pareciera que se busca venganza, pero si recordamos que los salmos son diarios espirituales, lugares donde se exhiben todos los sentimientos humanos, podemos comprender que son momentos de desahogo en que David solo elevaba su voz con queja. ¿Lo has hecho tú también? En ocasiones vertimos en oración todo lo que está dentro, pero es mejor hacerlo con Dios que ante otros oídos.
Sabemos de primera mano que David, cuando tuvo oportunidad de vengarse, no lo hizo. Cuando tuvo a Saúl cerca, no lo mató. Por lo tanto, podemos aprender que a Dios no le toma desprevenido ningún arranque humano de ira, de duelo o de tristeza. Más bien, está al tanto, esperando que vayamos a él con nuestras cargas. A final de cuentas, aunque David se siente insultado, necesitado y acusado, pide amor en vez de odio, bendición en vez de maldición y alegría en vez de oprobio.
Todas somos heridas en la batalla de la vida. Quizá algún día nos toque otorgar un perdón que va en contra de toda lógica humana. Recuerdo a un misionero que vino a mi país para servir. En cierta ocasión su hija atravesaba la calle cuando un conductor ebrio la atropelló. La niña murió enseguida. Unos meses después, condenaron a la cárcel al asesino, y el misionero supo que debía hacer lo que Dios le pedía. Así que acudió a prisión y habló con aquel hombre. Le otorgó el perdón. Tanto impacto tuvo esto sobre el condenado, que quiso oír más de Jesús y le entregó su vida.
Si has sido insultada, acusada injustamente o difamada por otros, lleva ante Dios tus quejas y desahógate con él. Pero no busques la venganza, ni quieras tomar la justicia en tus propias manos. En la película “La Lista de Schindler”, el encargado del campo de concentración compara su poder con el de los Emperadores Romanos, quienes con una señal de su mano daban vida o muerte a los que luchaban en la arena. Pero entonces Schindler le dice que cualquiera podría dar la vida a un inocente, pero el verdadero poder era ofrecer vida, cuando se sabía que aquel hombre era culpable. No hay batalla más difícil de luchar que la que se lleva a cabo en nuestros corazones cuando sabemos que debemos perdonar pero nuestra voluntad se niega. Sin embargo, nadie puede luchar contra el poder del perdón. Recuerda que tú misma has sido perdonada. No importa cuán ilógico parezca, si tú obedeces a Dios, él te bendecirá. Y como dice el salmo, ¡qué importa que otros nos maldigan! Si tenemos la bendición de Dios, lo tenemos todo.

Oración: Señor, gracias porque puedo abrir delante de ti mi corazón. Enséñame a perdonar. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 162). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

4/8 – Los sistemas internos, 3ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

4/8 – Los sistemas internos, 3ª Parte

John MacArthur

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Bueno, como ustedes saben, si han estado con nosotros en las últimas semanas, nos hemos estado esforzando por compartir con ustedes una pequeña serie, como un intermedio en nuestro estudio de Mateo titulado La anatomía de una iglesia y simplemente retroceder y observar nuestro propio cimiento. Muchas veces conforme crece una iglesia, en cierta manera crece como la Torre de Piza que se inclina. Simplemente comienza a inclinarse hacia un lado o el otro y en algún punto a lo largo del proceso necesitamos dejar caer la plomada y asegurarnos que hemos estado edificando de manera derecha a partir de nuestro cimiento. Y eso realmente lo que hemos estado esforzándonos por hacer en esta serie breve. El regresar y hacer algo de arqueología y escarbar y ver nuestro cimiento y descubrir que es lo nos ha hecho distintivo desde el principio, que es aquello con lo que realmente estamos comprometidos.

Tengo un gran deseo por que la iglesia sea lo que Cristo quiere que sea. Ese es mi gran pasión. Esta semana fui entrevistado por un caballero quien es el editor de una revista publicada por Los Navegantes y el título de la revista es Discipulado. Es una buena revista y me preguntó cuál era mi deseo real para la iglesia y le dije, “Mire, yo, para la iglesia, es que la iglesia sea lo que Cristo diseñó que fuera”. Es la pasión de los corazones de nuestros ancianos y yo sé que también se ustedes.

Y entonces para mantenernos en el rumbo correcto y para poder retomar las cosas que hemos olvidado y para reafirmar las cosas que hemos recordado, estamos regresando a lo largo de algunos de los elementos básicos de la anatomía de una iglesia. ¿Cuál es el diseño de Dios para la iglesia?

Hace unos años atrás cuando enseñe eclesiología, la doctrina de la iglesia, en el seminario de Talbot, les pedí a los alumnos que leyeran un libro llamado Peregrinos de Dios que olvidan. Ese libro es un libro interesante, escrito por Michael Griffiths de Inglaterra. Y en el libro, entre muchas cosas útiles, él dijo esto, y en cierta manera esto quedó en mi mente, y cito: “Los cristianos, de manera colectiva, parecen estar sufriendo de una amnesia extraña. Una gran proporción de personas que van a la iglesia se han olvidado de qué sirve todo. Semana tras semana asisten a servicios en un edificio especial y viven en una rutina que han honrado por mucho tiempo, una rutina en particular, pero piensan poco en el propósito de lo que están haciendo. ¿Para qué es?  La Biblia habla de la novia de Cristo, pero la iglesia en la actualidad parece ser una Cenicienta en harapos. Esta entre las cenizas, se ha olvidado que ella debe crece hasta ser una dama hermosa.” Él tiene razón en muchas maneras. La iglesia, como la vemos en términos amplios en Estados Unidos, la cual supuestamente debe ser la novia de Cristo, en cierta manera es una Cenicienta en harapos y necesitamos reafirmar los no negociables, los elementos esenciales de la iglesia. Necesitamos regresar a lo que Dios ha diseñado que seamos y eso es lo que estamos esforzándonos por hacer en esta serie breve, en particular. Simplemente regresar a los principios primordiales sobre los cuales la iglesia debe actuar.

No queremos entrar a la situación de evaluar de manera incorrecta. En otras palabras, evaluar la iglesia mediante los términos equivocados, los principios equivocados. Gene Getz señala que esto se hace con frecuencia. Es su libro, La medida de una iglesia describe estas cosas. Y cito: “Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia activa. Evalúan el progreso por el número de reuniones de servicios que tienen cada semana y el número de diferentes tipos de programas que tienen. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia creciente, siempre en cuando nuevas personas estén viniendo y se queden, creen que solo una iglesia que está madurando. Siempre en cuando los pastores estén creciendo, creen que todo está bien. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia que da. Siempre cuando la gente este contribuyendo financieramente al programa continúo de la iglesia y patrocinando sus muchos programas, creen que es una iglesia que está madurando. Algunos creen que una iglesia madura es una iglesia que gana almas, dicen que esto es una prueba positiva, cuando la gente está trayendo a otros, cuando podemos contar profesiones regulares de fe y bautismo regulares, entonces seguramente tenemos un iglesia del Nuevo Testamento. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia que piensa en misioneros, una iglesia que apoya la las misiones por todo el mundo, designando un gran porcentaje de sus presupuesto general al evangelismo a nivel mundial. Algunos dicen que una iglesia madura es una iglesia que no tiene problemas, una iglesia cuya maquinaria esta tan bien aceitada a nivel organizacional con todo grado de regularidad, es una iglesia que está bien sintonizada con descripciones laborales, con días de ocho horas, con descansos para tomar café, y para registrar las tarjetas, todo el mundo hace aquello para lo que se le contrató y de manera eficiente, y hay aun otros que dice una iglesia madura es una iglesia llena del espíritu. Este es la iglesia que es entusiasta y dinámica y tiene mucha emoción, todo el mundo conoce cual son sus dones y los usan de manera regular. Y finalmente algunos dicen que la marca definitiva de madurez es la iglesia grande con miles de personas que vienen el domingo por la mañana a la escuela dominical y van a la iglesia todos los domingos. La madurez para ellos se representa con un personal grande que recibe un sueldo, muchos autobuses que recogen niños, programas múltiples de radio, televisión, una guardería cristiana, una universidad y seminario cristiano, y claro, una imprenta para preparar su propia literatura. Desafortunadamente”, dice Getz, “algunas personas realmente creen que lo que he dicho, de hecho son marcas bíblicas de madurez.”

Bueno, no hay nada de malo con esas cosas, no hay nada de malo con iglesias grandes que crecen, que dan, que ganas almas, que piensan en misiones, que no tienen problemas, que están llenas del espíritu, pero usted podría hacer todo eso y ser una secta. Usted podría hacer todo eso y ser una secta. Ese no es el corazón de una iglesia. Esas no son las entrañas de una iglesia, esa es la razón por la que estamos retrocediendo para dejar la carne y entrar a la anatomía para ver lo que esta tras bambalinas, lo que hay adentro, y como le dije hace unas semanas atrás con tanta frecuencia cuando vienen los pastores aquí, quieren conocer las cosas externas pero queremos hablarles de los que hay adentro, de lo interno. Eso es lo que realmente importa y de eso estamos hablando. No de actividades, estamos hablando básicamente de actitudes. Actitudes, los sistemas de vida que fluyen en el interior de la iglesia. Esos son la clave, esos son la clave.

Ahora, al principio hablamos del esqueleto, ¿no es cierto? Hablamos de lo importante que es que afirmáramos los puntos no negociables, lo que forma la iglesia, lo que es el cimiento. Esas cosas, como un alto concepto de Dios, la prioridad absoluta de las Escrituras, la claridad doctrinal, la santidad personal, la autoridad espiritual. Dijimos que esos son los conceptos no negociables que forman el esqueleto y tenemos que tener esos. Y después de haber establecido el esqueleto en su lugar, dijimos que la iglesia debe tener ciertos sistemas internos. Esto es como un cuerpo, tiene fluyendo dentro de él los sistemas que son subidas y la iglesia debe tener fluyendo a través de ella ciertos sistemas. Estas son actitudes y como puede ver, es lo que generalmente buscamos. No queremos que la iglesia sea mecánica, no queremos que sea rutina externa, un ritual, un desempeño, no sea que oigamos por parte de Dios lo mismo que el pueblo de Israel oyó a través de Amós, el profeta, quien dijo: “Aborrezco, rechazo vuestros festivales, no me deleito en sus asambleas solemnes, aunque me ofrezcan holocaustos, y ofrendase grano, no los voy a aceptar, ni si quiera voy a ver sus ofrendas de paz. Quítenme el ruido de sus canciones, ni siquiera voy a oír el sonido de sus arpas, sino que la justicia corra como las aguas en justicia, como una corriente que siempre fluye.”

Y Oseas dio la misma verdad, él dijo: “¿Que hare contigo, Efraím? ¿Qué hare contigo, Judá? Porque tu lealtad es como una nube de la mañana y como roció que se va temprano. Por tanto los he destrozado por los profetas, los he matado con las palabras de mi boca y los juicios que tienen ustedes son como luz que sale porque me deleito en lealtad más que en sacrificio y en el conocimiento de Dios, más que en holocaustos.” O las palabras de Isaías: “Que son vuestros sacrificios multiplicados para ti”, dice Jehová. “Estoy hastiado de vuestros holocaustos de carneros y de la grosura de vuestros rebaños. No me agrado en la sangre de los bueyes y corderos y cabras, cuando vengan a aparecerse delante de mí, ¿quién demanda esto de ustedes, que pisen mis atrios? No me atraigáis más ofrendas que no valen nada. El incienso me es una abominación. Nueva luna y el día de reposo, el llamado de asambleas, no puedo tolerar la iniquidad en las asambleas solemne, aborrezco los festivales de nuevas lunas de festividades designadas, se han vuelto una carga para mí. Estoy cansado de llevarlas. Cuando levantéis vuestras manos en oración, esconderé mis ojos de vosotros y cuando multipliquéis vuestras oraciones, no escucharé.” En otras palabras, Israel era el culpable de tener una religión externa sin actitudes apropiadas y eso es lo que estamos viendo.

Realmente creo que el corazón y alma del ministerio es establecer ese cimiento de esqueleto y después pasar el resto del tiempo tratando de producir en la gente actitudes de corazón correctas. Eso es lo que hace que la iglesia sea una dama hermosa. Eso es lo que edifica a la iglesia para llegar a la estatura de la plenitud de Cristo. Ahora ya hemos visto varias de estas actitudes internas. Hemos hablado de la obediencia, la humildad, del amor, de la unidad, el servicio, el gozo, la paz y la gratitud. Quiero considerar tres más en esta mañana, y esto no nos va a llevar a terminarlas, pero quiero ver estas tres y creo que son muy, muy importantes. Esta es la número nueve en mi lista. No sé cuál es la suya, pero esta es una actitud muy esencial, llamémosla disciplina personal, disciplina personal, disciplina personal. Oh, que importante es que como cristianos entendamos la necesidad de conformarnos con un estándar divino, vivir la vida disciplinada. ¿Saben lo que es la disciplina personal? Es decirle no al pecado, es decirle no al pecado. Es decirle si a lo bueno, a la justicia. Esa no es una definición demasiado complicada, sin embargo captura la verdad. La vida disciplinada entiende la ley de Dios y le dice no a cualquier cosa que está afuera de los límites de ese estándar.

Ahora permítame ilustrarle esto, abra su Biblia en primera de Corintios, capítulo 9. Primera de Corintios, capitulo 9, versículo 24. Y Pablo retoma una metáfora que es muy conocida por nosotros en esta sociedad deportiva en la que vivimos, es la metáfora de una carrera, algo que todos entendemos. En el versículo 24, él dice: “no sabéis que todos los que corren en una carrera corren” esto es, en una carrera todo el mundo en la carrera corre, eso es bastante claro, pero solo uno recibe el premio. Ahora, en una carrera todo el mundo corre por un premio, corred de tal manera que lo obtengáis. Ahora, usted tiene que correr para ganar el premio, esa es la razón por la que usted está en la carrera. Entonces nosotros, como creyentes, hemos sido llamados a una carrera, por así decirlo, y esa metáfora es usada en varios lugares en las Escrituras. Estamos corriendo una carrera, no solo aquí sino en otras partes de la Palabra de Dios, esa misma imagen se nos presenta y conforme corremos esta carrera, tenemos en mente que estamos corriendo para ganar. Ahora, ¿qué es necesario para alcanzar esa meta? Bueno, el versículo 25 nos ayuda. “Y todo aquel que se esfuerza, compite en los deportes, se controla en todas las cosas.” ¿Qué quiere decir eso? Disciplina personal, disciplina personal. Él se controla a sí mismo y esa es la sustancia de la dedicación para la victoria. Digo, obviamente un hombre no puede meterse en una carrera para ganar. Quien tiene 15 kilos de sobrepeso, quien es una víctima de músculos que se atrofian. Digo, hay una disciplina tremendamente obvia involucrada. Cuando pensamos en las horas y horas diariamente, semana tras semana y mes tras mes y año tras año que los atletas invierten para llegar al nivel de la victoria, es sorprendente.

Dentro de un año, ya habremos visto la olimpiada de 1984 en nuestra ciudad y habremos sido expuestos por todos los medios masivos de comunicación a todas las maravillas del esfuerzo deportivo, a toda la disciplina personal de aquellos que se van a ir con el oro, la plata y el bronce, esas medallas. La victoria en el deporte a nivel mundial demanda un precio increíble. Y no es raro que los atletas como ellos, de ese nivel, entrenen de 6 a 8 horas diarias, durante 5 a 10 años de sus vidas, inclusive más, con una cantidad tremenda de dedicación. Literalmente van más allá del punto del dolor, saben lo que es hablamos del segundo aire, saben lo que es ir más allá del segundo aire. Ellos saben lo que es ir más allá del punto del dolor, e inclusive nos dicen que hay una euforia, que va más allá del dolor, que solo el atleta, el deportista puede experimentar. Y he estado bastante tiempo en el deporte, en mi trasfondo para experimentar algo de esa euforia. Usted habla de una euforia y un sentido increíble de libertad, un sentido increíble de energía que va más allá del punto del dolor. Es difícil explicarle a alguien que nunca ha pagado el precio, en un esfuerzo deportivo, pero Pablo está diciendo: “Miren, yo estoy en una carrera.” Y él está hablando de una carrera espiritual y él dice: “En esa carrera, yo sé que quiero ganar, y para ganar tengo que controlarme a mí mismo.” Entonces él añade: “Corro”, versículo 26, “no de manera incierta.” En otras palabras, realmente sé adónde voy, me mantengo en el curso. Es muy parecido como las palabras de Pablo a Timoteo en segunda de Timoteo 2, en donde dice que un hombre que se involucra en un esfuerzo deportivo, sabe que si va a ganar la corona él debe involucrarse a sí mismo. Y después él usa la palabra nóminos según las reglas. Él tiene que mantenerse dentro la ley, él tiene que mantenerse dentro de los límites, él tiene que mantenerse en el curso, no puede cruzar la línea, no puede salir del círculo, no puede salirse de los limites, no puede dejar la pista. En otras palabras, sea cual sea la conformidad de lo que demande ese acontecimiento, él debe mantenerse dentro de él para alcanzar la victoria.

Y eso es lo que Pablo está diciendo: “Quiero ganar y por ello hago un máximo esfuerzo.” Y el verbo usado aquí para esforzarse, para controlarse incluye disciplina personal, sacrificio personal, esfuerzo grande y eso lo alcanza mediante la disciplina personal e incluye la idea de mantenerse dentro de las reglas. Y después en el versículo 27, todo se une cuando él dice literalmente: “Mantengo mi cuerpo, literalmente lo mantengo bajo control, lo golpeo para se mantenga sumiso, lo sujeto.” Él dice: “No sea que habiendo sido heraldo para otros, predicando para otros, lo cual es mi carrera, yo mismo llegue a ser descalificado por algún pecado.” En otras palabras, no quiero estar pecando y perder la victoria espiritual. Así como un atleta no quiere pecar contra su cuerpo, en contra de su preparación y perder una victoria física. Y estos atletas invierten una cantidad tremenda de esfuerzo.

El lunes pasado estaba hablando con los delfines de Miami, fui a un estudio Bíblico con ellos y los llevé a donde quiero llevarlos ahora, Efesios, capítulo 6. Ya estaban a punto de salir al Coliseo, estaban listos para vestirse con su armadura y perder como terminó, contra los Raiders, y el proceso simplemente para ellos, algunos de sus tobillos y piernas ya estaban preparados y estaban listos para meterse en la batalla y tomé la oportunidad para compartir con ellos el hecho de que habían pasado años de su vida, una cantidad tremenda de tiempo para llegar al clímax de su desempeño atlético, en la cúspide de su desempeño atlético. Ahora ellos se pondrían su armadura, saldrían, estarán en una batalla y lo harían para obtener una corona corruptible, como Pablo dijo en primera de Corintios 9. Lo harían para obtener una corona corruptible, pero les dije que había una guerra mucho más importante que esa. Una guerra espiritual para una corona incorruptible, para una herencia eterna, establecida, guardada en la gloria que nunca se desvanece. Que había una batalla mucho más importante que cualquier juego de futbol americano en toda su vida. Y ahí, para esa guerra una armadura mucho más importante, que todo el equipo que se colocan en los hombros y en el pecho y en los brazos y los cascos y lo que se colocan en las caderas y el resto de cosas que usa. Que había una armadura diferente, una armadura vital si iban a conocer la victoria en la batalla espiritual.

Y les presente el versículo 11 de Efesios 6: “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis resistir las maquinaciones del diablo.” Tiene que ponerse su armadura les dije: “No van a poder salir ahí y pelear contra los Raiders de Los Ángeles en sus shorts de gimnasio, así como ustedes no van a poder pelear contra el enemigo de sus almas si no están preparados.” Porque no tenemos lucha, dice el versículo 12 contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales. Estamos en una batalla y la batalla realmente no es con los hombres, los hombres solo son instrumentos del mundo demoniaco invisible. La batalla real es con demonios.

Yo conozco eso bien, nunca olvidaré la batalla con la niña poseída por demonios. Una noche Jerry Mitchell y yo lo enfrentamos conforme ella pateaba y aventaba muebles en un cuarto. Y nunca olvidaré que entre al cuarto y la escuché que ella dijo: “Sáquenlo. Cualquier persona pero él, no él, no dejen que él entre.” Y salía de una voz que no era la de ella y me di cuenta que los demonios reconocían quien era, eso es algo aterrador. Cuando ella comenzó a decir, usted sabe, “Él no, él no.” Mi reacción humana fue: “Muy bien, ya me voy.” Pero después comencé a darme cuenta de que si ellos me conocían y no me querían, yo debía estar en el equipo correcto. Y estaba en el poder de Dios contra esa situación y pasamos horas de esfuerzo agonizante ahí, hasta que Dios en su gracia, mediante la confesión de ella de pecado, entró para limpiar y purificar pero desde ese entonces, nunca he dudado acerca de donde está la verdadera batalla. Sé dónde está la batalla real, es una batalla seria a nivel espiritual que es invisible. Los hombres como dije son los instrumentos en las manos de demonios y tenemos que entender la seriedad de la batalla que se lleva a cabo realmente en contra de Cristo y todos los que pertenecen a Cristo.

Entonces tenemos que vestirnos de la armadura dice, para poder resistir. Tenemos que estar listos para este esfuerzo. Y simplemente quiero señalar dos elementos en el versículo 14. En primer lugar, habiendo ceñido vuestros lomos con la verdad, el soldado romano ni siquiera habría pensado en entrar en la batalla con su túnica, simplemente como su tela ahí volando por todos lados en un combate mano a mano por la vida y la muerte. Él se habría vuelto alguien muy vulnerable, él habría sido jalado fácilmente o su ropa se habría metido en su camino y habría hecho que esto llevara a su propia muerte. Y entonces él se habría colocado un cinto y habría hecho que toda la ropa estuviera justa, para que no estuviera suelta, sino que estuviera pegada a su cuerpo y el Apóstol dice: “Ese es el cinto de la veracidad o la sinceridad.” ¿Realmente es compromiso de lo que está hablando? Él está hablando de disciplina personal, él está hablando de la persona que va a la batalla, que toma en serio la batalla, que haga que todos los cabos sueltos de su vida estén justos, que no tome a la ligera esto. Digo, si usted va a hacer lo que necesita ser hecho, realmente creo en este asunto de la disciplina personal que nosotros como cristianos necesitamos amarrar los cabos sueltos de nuestra vida. Necesitamos comenzar a decir: “Aquí está el camino estrecho, aquí está el camino por el que Dios quiere que caminemos, y por aquí caminaremos.” Y no es fácil, porque a lo largo del camino hay voces que nos están llamando a desviarnos, y si amamos el placer más de lo que amamos a Dios, si amamos la satisfacción personal más de lo que amamos a Dios en cualquier punto del proceso, entonces nos vamos a salir del camino y no habremos ejercido disciplina personal y entraremos en el pecado.

Entonces usted vea al Apóstol diciendo: “Esto es una guerra y más vale que lo tome en serio, más vale que jale su túnica, más vale que la mantenga justa en un acto de verdadero compromiso con la victoria.” Y después él pasa a hablar de la coraza de justicia. Un soldado romano usaba una placa sobre su pecho para proteger sus órganos vitales, y obviamente si no tenía esto, él era tremendamente vulnerable a una flecha que pudiera entrar a su pecho, a un cuchillo que pudiera ser metido en él de manera fatal. Él creía que su armadura, y la armadura es justicia o santidad, hacer lo que es correcto, disciplina personal a la Ley de Dios o de lo contario somos vulnerables. Estamos en una carrera para ganar y tenemos que disciplinarnos para ganar y tenemos que vivir una vida que es vivir en obediencia a la voluntad de Dios, en un asunto de pureza.

Eso es a lo que Pablo nos está llamando, él lo dice de otra manera en segundo de Corintios 7-1, él dice: “Teniendo pues, estas promesas es como si estuviera diciendo, ‘Dios les ha dado tanto, amados’.” Dios les ha tanto que ustedes como mis hijos e hijas dice el Señor Dios todopoderoso en el capítulo 6, versículo 18, digo, todo lo que es nuestro en ser hijos e hijas de Dios, viendo que tenemos todas estas cosas, amados, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Digo, pongámonos el cinto, pongámonos la coraza y corramos la carrera para ganar esto, mantengamos las reglas y mantengámonos dentro de los límites, hagamos un esfuerzo de todo corazón entero. Me entristece cuando veo a cristianos indisciplinados, me entristece cuando veo a cristianos que tienen tantos cabos sueltos en su vida. Claro, hay una línea de obediencia, pero siempre se salen de ella y lo entienden. No solo no están comprometidos con ello. Pablo lo dice de otra manera al final de Filipenses, en el último capítulo. En el capítulo 4, versículo 8. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza que, en esto pensad, escuche, su disciplina personal es una cuestión de donde coloca su mente, en donde coloca su mente, en donde coloca sus pensamientos porque, ¿cuál es su pensamiento en su corazón? Que, tal es él. Y una vida pura y una vida disciplinada es alcanzada mediante una vida que está saturada por la palabra de Dios.

Como puede ver la razón por la que le enseñamos y le damos la Palabra de Dios, es para que esté ahí adentro y cuando usted es confrontado con la tentación, el espíritu de Dios puede llevarlo de regreso a esa palabra que está implantada ahí. La razón por la que usted debe leer las Escrituras y meditar en las Escrituras es para que la Palabra resida en su corazón. Y después como David dijo: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar.” Y entonces su pensamiento debe estar controlado por la Palabra de Dios, la Palabra de Cristo, “amor en abundancia en vosotros”, dice Colosenses 3. Entonces esa es la fuente de disciplina personal. Después demanda un compromiso por parte de usted y me preocupa esto. Me preocupa que en el cristianismo en nuestra época haya una falta de disciplina. Dios no ha cambiado su estándar, Dios no ha cambiado el camino estrecho, no ha cambiado en absoluto. La Ley de Dios no se ha abierto más de lo que se abrió cuando originalmente Dios la dio y el estándar de obediencia es el mismo, pero los cristianos tienden a ampliarlo para sí mismo y han creado una tolerancia artificial y hemos escuchado a las sirenas del mundo llamándonos a salirnos del camino. Y es trágico.

Este mes, a principios de mes tuve la oportunidad de ir a Oregón, me llevé a Chris Mueller nuestro pastor de secundaria conmigo, y fuimos a hablarles a 3000 hombres ahí en el bosque. Tuvimos un gran tiempo, Dios bendijo el tiempo. Algunos hombres vinieron a Cristo otros fueron alentados en la fe y también para un compromiso mayor. Maravilloso, 3 días maravillosos y Chris y yo hablamos de muchas cosas camino allá. Él me contó algunas cosas que realmente me sorprendieron al trabajar con jóvenes de secundaria, que nos podrían ayudar a colocar el dedo en donde realmente estamos en nuestra sociedad cristiana. Por ejemplo, él hizo una pequeña encuesta en nuestro campamento de secundaria este verano. Tomó 54 jóvenes de secundaria y descubrió que 9 de los 54 nunca habían visto una película de clasificación R, para adultos; 45 sí. Él tomó a jóvenes, hombres de primero de secundaria y de 35 jóvenes de primero de secundaria, 25 habían visto una película para adultos. Estos son alrededor de 12 años de edad. Veintiséis habían estado leyendo, a un grado u otro, revistas pornográficas y 24 de esos 34, van a escuelas cristianas. Y él me dijo cuántos de ellos en su casa tienen televisión y han visto ahí en la televisión en su casa, en los canales de películas, toda la basura que viene con ello. Y realmente me molestó eso, realmente me molestó. Permítame decirle algo, usted no puede exponer a un niño de primero de secundaria a una película de adultos sin que tenga un impacto devastador en su vida, o en la de ella. No hay manera en la que una mente de primero de secundaria pueda digerir eso sin tener respuestas negativas. Usted no puede ver a personas desnudas de más de 6 metros de altura sin recordar esas imágenes. Y si usted cree que puede, usted tiene metida su cabeza en la arena tanto y si cree que su joven de secundaria puede enfrentar eso, usted está mal, necesita ayuda. Si usted le permite a su joven de secundaria que vaya a una película para adultos, usted está contribuyendo a su pecado, usted está metiendo en sus mentes cosas que no pueden digerir, usted les está permitiendo sentarse en casa y ver suciedad en la televisión.

No le sorprenda después si no tienen interés en las cosas de Dios, y no diga: “Bueno, lo llevamos a la iglesia todo el tiempo.” Es devastador. Permítame decirle otra cosa, si usted va a una película para adultos, usted está contribuyendo a su propia pecaminosidad, dice usted: “Bueno, es arte.” No, no es arte, es basura. Simplemente basura. Dice usted: “Bueno, tiene cierto valor social.” Digo, es un comentario acerca de nuestra cultura, claro, ¿usted no cree que va a ser promovido de esa manera? ¿De qué otra manera usted puede atraer a personas buenas, morales y contribuir a la destrucción de su pensamiento? Digo, ¿no hay lugar en la vida de un cristiano para las groserías que inclusive salen de una película para todo público, mucho menos la desnudez que sale de esas cosas sucias que llaman películas para adultos? Y si usted va, ¿sabe por qué va? Usted va porque ha sido aspirado de tal manera por el mundo que usted es una víctima, no solo de lo que usted ve cuando se sienta ahí, sino que usted es una víctima de su técnica de publicidad que lo llevó a usted para comenzar.

Y hablo de una manera fuerte en esto porque tengo una convicción tan fuerte en mi corazón que usted no puede esperar. Cultivar un pensamiento piadoso en personas que están viendo imágenes enormes e imágenes incesantes de basura o que están siendo promovidas a través de esas revistas, putrefactas, sucias. Usted no lo puede hacer, no podemos pelear con eso. Y padre, usted necesita establecer un ejemplo. Dice usted: “Bueno, nunca voy a dejar que los míos vayan, los voy a llevar.” Dios lo ayude si usted hace eso. Dice: “Bueno, no sé lo que él hace.” Eso es peor que todo. Más vale que sepa porque esa pequeña vida es una administración que Dios le ha dado a usted y Jesús le dio a usted esa pequeña vida. Y si usted está permitiendo que su hijo esté expuesto a esa basura, usted va a rendir cuentas por eso. Digo, 45 de 54 niños, jóvenes de secundaria, han estado en una película de adultos. Es sorprendente.

Dice: “Bueno, no puedo evitar lo que mi hijo hace.” O más vale que lo evite, y más vale que usted nunca vaya a una de esas cosas, más vale que usted nunca vaya a una de esas supuestamente buenas, donde hay groserías. Lo único que hace es que simplemente continuar rebajando, simplemente ataca el estándar, ataca el estándar, ataca el estándar, ataca. Y lo mismo con la música, simplemente continua atacando, atacando hasta que finalmente nuestro compromiso rígido con la pureza es devastado y está sucediendo de manera subliminal. No me voy a exponer a eso porque quiero aferrarme a la perspectiva de Dios de las cosas no del mundo. Y hay un sentido en el que usted tiene que aislarse a sí mismo. Dice usted: “Bueno, no sabes lo que está pasando.” Es correcto y no me importa. No tengo idea de lo que está pasando, nunca he estado en una película de adultos y nunca y nunca pretendo ir a una, y ni siquiera estoy interesado en ir a ver una película para todo público, ni nada más. Digo, para mí o es caricaturas o me olvido de todo, ¿me entiende? No estoy interesado en exponer mi mente a la basura del mundo. ¿Por qué voy a hacer eso?

Entristece mi corazón pensar que los niños pequeños digo, eso no ayuda a un adolescente. Eso no ayuda a un joven adolescente al tratar de enfrentar las luchas de la vida y desarrollar ideas sexuales e identidad, exponerlos a ese tipo de cosas. Y no estoy hablando de algún legalismo, estoy hablando de pecados, simplemente pecado horrendo. Digo: ¿qué más podría hacer el mundo el mundo que desfilar frente a los jóvenes suciedad? Y lo están haciendo en este momento, lo están haciendo de la manera en la que pueden. Este es un momento, amados, parar vivir de manera disciplinada. Este es un momento para vivir una vida disciplinada, este es un momento para dejar de ser una víctima, dejar de desviarse del camino por el que vamos. De dejar de escuchar las sirenas que están gritando: “Ven aquí, ven aquí. Te vamos a hacer feliz, te vamos a dar placer.” No hay lugar para eso.

Y le voy a decir algo, si usted va a esas cosas, entonces no me importa con qué frecuencia este en la iglesia. Usted todavía no ha entregado de manera plena, su vida al compromiso al que Dios lo llama. No lo ha hecho. En ese momento usted se ha abandonado a si mismo del camino disciplinado de la obediencia y si usted está rechazando esto en su pequeña mente, eso me muestra que usted está en la batalla y que está perdiendo, está perdiendo. Y ni siquiera es cuestión de que tan malo es porque supuestamente debemos pensar, no en las cosas que están mal, sino en las cosas que son, ¿qué? Buenas.

Bueno, permítame llevarlo a una segunda actitud que quiero tocar en esta mañana, esta es la actitud de rendición de cuentas, rendición de cuentas. Y simplemente quiero regresar a lo elemental en esta, es necesario que le enseñemos a la iglesia que tiene que existir en rendición de cuentas. En otras palabras, todos rendimos cuentas unos a otros. Esto es, nos debemos preocupar unos por otros. No por el color de la alfombra, ni por el tapiz o como este programa va o ese programa va o si nos gusta esto o aquello. Nos debemos preocupar unos por otros. Vaya a Mateo 7 por un momento. Permítame ver si puedo refrescar su mente acerca de lo que es la rendición de cuentas. En Mateo 7 simplemente quiero mencionar dos versículos, versículos 3 y 4 dice: “¿Y por qué ves la paja o el palillo por así decirlo, que está en el ojo de tu hermano? ¿Estas preocupado por esto, este palillo en el ojo de tu hermano?” ¿A qué se refiere eso? Bueno, es algún pecado, alguna falla, algo que está mal y debes estar preocupado. Pero dice: “¿Por qué estas preocupado por eso y no estas preocupado por esa viga enorme en tu propio ojo?” Versículo 4. O como le dirás a tu hermano, permíteme sacar el palillo de tu ojo y aquí tiene una viga en tu propio ojo. Digo, hay una hipérbola aquí, esto es ridículo. Si estuviera en una caricatura nos reiríamos, es torpe. Pero lo que está diciendo es: “Mira, ¿cómo puedes hacer lo que necesitas hacer por tu hermano si tu vida no está en orden?”

Ahora esto nos apunta algo muy importante, tenemos una responsabilidad unos a otros, de cuidar de esas cosas que están en el ojo unos de otros. Tenemos una responsabilidad de enfrentar el pecado unos en otros. Pero antes de que podamos hacer eso, ¿qué tenemos que hacer? Enfrentar nuestro propio pecado. Ahora, yo creo que la rendición de cuentas en la iglesia es algo muy importante. Yo creo que todos debemos cuidar unos de otros, pero antes de que yo pueda cuidarlo a usted, yo tengo que limpiar mi vida. Y entonces la rendición de cuentas tiene un efecto inverso. Cuando yo me doy cuenta de que mi responsabilidad consiste en cuidar de usted, entonces voy a asegurarme de que mi vida está bien. Ahora, permítame expresarlo de manera práctica, ¿Usted conoce a alguien que no viene ya a la iglesia? Piense por un rato y probablemente conoce a alguien. ¿Usted conoce a alguien que vino aquí por un tiempo y ya no viene? Tiene la responsabilidad de acercarse a esa persona y decirle: “Mira, estas dejando de congregarte, necesitas estar con el pueblo de Dios, necesitas estar menos comprometido con producir dinero, la maldición de hacer tesoros en la tierra y más comprometido con estar comprometido con estar con el pueblo de Dios.” Dice usted: “Bueno, ¿quién soy yo para hacer eso? Tengo problemas en mi propia vida.” Ese es el punto, limpie su vida, saque la viga de su propio ojo y entonces vaya y haga eso. Esa es la razón por la que digo que la rendición de cuentas es una realidad en la que usted purifica su propia vida, ¿se da cuenta? Conforme me preocupo por otras personas, yo como resultado tengo que estar preocupado conmigo mismo, porque no puedo enfrentarlo a usted hasta que haya enfrentado mi vida.

Gálatas 6 dice: “Mira, si un hermano es sorprendido en alguna falta, ustedes, qué los que son espirituales, restauradle.” Entonces si él está en un estado de desobediencia se va a necesitar a alguien que está caminando en obediencia para ayudarle. Entonces antes de que usted pueda ayudarle tiene que ayudarse a sí mismo. Mientras que usted tenga personas en relaciones de rendición de cuentas mutuas, esto tiene un efecto auto purificador. Muéstreme usted una iglesia en donde la gente no se le enseñe a cuidar de que otros caigan en pecado, en donde no se les enseñe a restaurar a otros, y le voy a enseñar una iglesia en donde la gente tampoco está expuesta a su propio pecado y pueden esconderlo y cubrirlo con mayor facilidad. Debe haber una rendición de cuentas y cuando yo le rindo cuentas a usted, yo me rindo cuentas a mí mismo y esto es tan, tan importante, esto es necesario.

Ahora vayamos a Mateo 18 y veamos como esto funciona. Si me he quitado la viga de mi propio ojo, ¿qué debo hacer con usted cuando usted cae en pecado? Muy bien, versículo 15 de Mateo 18. ¿Usted recuerda que lo estudiamos hace algunos meses atrás? Dice: “Si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tu y el solos.” Entonces si él peca, usted va con él. Así lo hace. Una iglesia debe tener ese tipo de rendición de cuentas, digo, si usted conoce a alguien, por ejemplo, que tiene un negocio y sabe que no están haciendo algo que es correcto, no están tratando bien a sus empleados, no están tratando bien a sus socios, están siendo deshonestos en su negocio, tiene la obligación delante de Dios como su hijo, de ir con esa persona, quien es Cristiana, y decirle: “Estas en pecado”.  Y lo hace amorosamente. No puede decir: “No puedo hacer eso, tengo mis pecados”, entonces más vale que enderece sus problemas. Dice usted: “Bueno eso va a tomar mucho tiempo”. No, siempre cuando sea una oración de confesión. Y con un corazón puro y un espíritu amoroso, usted va con ese individuo y confronta ese pecado. Si usted conoce alguien que no está bien, que no está siendo fiel a su cónyuge en el matrimonio o padres que no están siendo fieles con sus hijos, haciendo lo que debieran, o hijos que no están haciendo lo que debieran hacer con sus padres, si usted conoce alguien que está fuera de línea en cual manera en la iglesia, su responsabilidad consiste en ir en amor a esa persona, y como puede ver, eso es algo que lo purifica también a usted. Lo que eso hace es que me purifica antes de que pueda ir. En segundo lugar, si todos comenzamos a hacer eso, entonces todo el mundo va a ver su vida y va decir, “Hombre, me tengo que asegurar de que mi vida este bien”. La iglesia realmente debe tener rendición de cuentas. Así debe ser. No importa quien sea. Digo, en Gálatas, capitulo 2, Pablo fue con Pedro y lo resistió cara a cara. Dice en el versículo 11 al 14: “Porque era de ser reprendido. Y lo confronté en público, realmente digo en público porque está en la Biblia y todo el mundo lo sabía. Nadie está exento. Pero los ancianos o aquellos que realmente están en una posición elevada son reprendidos ante otros para que los otros teman.”

Digo, recibí una carta esta semana, alguien quien me señaló algo en mi propia vida, un acto irresponsable en mi propia vida, algo que debería haber hecho y no lo hice, y me lo señaló. Y les escribí y les pedí perdón y les agradecí por señalármelo. Como puede ver, yo quiero saber eso tanto como usted quiere saberlo, pero si usted no me lo dice, entonces no me ayuda. Porque sigo cometiendo los mismos errores, sigo fallando, sigo cayendo en la misma trampa, una y otra vez, hasta que usted me confronte con eso. La iglesia debe tener ese tipo de rendición de cuentas y estoy hablando de rendición de cuentas en este nivel, donde realmente importa. A nivel de pureza. Marido, usted tiene que ayudarla a su esposa; esposa, usted tiene que ayudarle a su marido. No está bien que usted tolere su pecaminosidad. De manera amorosa, deben ser confrontados de manera amorosa, y usted debe ir. ¿Qué si no escuchan? Bueno, el versículo 16 dice: “Tomen dos personas con usted, una o dos personas, y si todavía no contestan, entonces dígale a toda la iglesia.” ¿Y que sucede cuando le dice a toda la iglesia? La iglesia entera los busca.

La última comunión mencionamos tres nombres de personas que han caído en pecado, y le dijimos a la iglesia entera. Me pregunto cuántos de nosotros hemos ido o hemos escrito una carta o tarjeta, quizás hemos llamado a la oficina de la iglesia y hemos conseguido la dirección para que podamos mandarle una palabra, de la Palabra del Señor, para animarlos, para que salgan de ese pecado. Esa es nuestra responsabilidad, rendición de cuentas, y mantiene a la iglesia pura. Es algo que lleva a purificarnos unos a otros. Me acuerdo cuando estuvimos aquí por primera vez comprometidos con hacer esto, cuando llegamos a Grace Church, y dos pastores me dijeron: “Vas a destrozar el lugar, MacArthur”. “Este es mi primer pastorado.” “Correcto.” Y dijeron: “No sabes lo que estás haciendo. No puede ser una iglesia y hacer eso, que todo el mundo esté buscando el pecado del resto de la gente. No puedes hacer eso. Lo vas a destrozar.” Yo dije: “Bueno, volvamos a hacer porque la Biblia lo dice y después dejaremos que Dios decida lo que le pasa. Mi trabajo no es tratar de construir la iglesia. Cristo dijo que Él edificaría la iglesia, yo no voy a competir con Él, ese no es me trabajo. Mi trabajo es tratar de hacer lo que pueda hacer para asegurarme de que la gente en la iglesia entienda lo que la Palabra de Dios dice y la viva. Después veremos adonde lleva Dios a la iglesia.”

Y en esos primeros años tuve una maravillosa ilustración, tuve una esposa me llamó y me dijo: “Mi esposo me acaba de dejar, se acaba de ir con otra mujer”. Yo dije: “¿Conoces el nombre de la mujer?” “Si, está por aquí. Va a vivir con ella en este momento. Dejó a su hogar y a sus hijos”. Le dije: “¿Cuál es el nombre de la mujer?” Me dijo el nombre y entonces fui al directorio telefónico, busque el nombre, encontré el número telefónico, llame y él respondió el teléfono. Yo le dije: “Habla John aquí en la iglesia” y fue un shock, digo, realmente le sorprendió. Y le dije, le dije que lo estaba llamando en el nombre de Cristo, usted sabe, llamándolo a la obediencia, a que se salía de ese lugar antes de que cometería un pecado en contra del Señor y su esposa y su iglesia y se fuera a casa. Y poco tiempo después él dijo que se iría. Y su esposa me llamó y dijo que él estaba ahí y el siguiente domingo cuando él me vio, me abrazó y me dijo: “Gracias, no querría estar ahí. Fui tentado, pensé que a nadie le importaba.”

Como puede ver, no lo aisló en absoluto sino que lo trajo de regreso porque eso es lo que necesitábamos. Como puede ver por un cristiano, eso no es lo que queremos hacer, ¿verdad? “Las cosas que quiero hacer”, dice Pablo, “no las hago. Las cosas que no quiero hacer, las hago. Es la carne.” Entonces la rendición de cuentas no es invadir la personalidad privada de alguien. Es ayudarlos en su batalla con su propia pecaminosidad, ¿se da cuenta? Debemos estar preocupados con la rendición de cuentas, esa es la razón por la que venimos a la mesa del Señor, como usted sabe, para corregir nuestras vidas, para sacar las vigas de nuestros ojos, para que podamos ayudar a otras personas, para que podamos restaurar a otros en amor, para que podamos estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras. Se reduce a los unos a otros de las Escrituras; digo, debemos exhortarnos unos a otros, reprendernos unos a otros, orar unos por otros, amar unos por otros, enseñarnos unos a otros, edificarnos, amonestarnos, todos los unos a otros, están por todos lados. Orar unos por otros, esa es la vida de la iglesia. Eso es lo que fluye en la vida de la iglesia.

Uno final, muy breve. Usted no puede enfrentar esto sin el siguiente: y eso es perdón. La iglesia no puede sobrevivir a menos de que haya perdón. Esa es otra actitud necesaria, porque somos humanos y fallamos. Digo, así es. Yo fallo y todo el mundo falla y vamos a fallar, pero si usted no puede perdonar y no puede perdonar particularmente el que le falla a usted o peca contra usted, entonces tiene un cáncer en usted y hay un cáncer en el cuerpo de Cristo. En Mateo, regrese al 6 por un momento, y voy a refrescarle la memoria con la oración de los discípulos, versículo 12: “y perdónanos nuestras deudas. Y todo pecado es una deuda que le debemos a Dios, que solo puede ser pagada por el sacrifico perfecto de Cristo. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.” En otras palabras, perdónanos como también nosotros perdonamos a otros. Porque si vosotros les perdonáis a los hombres vuestras ofensas, vuestro Padre Celestial también nos perdonará. Pero si no les perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre os perdonará vuestras ofensas. En otras palabras, si usted no perdona, él no va a perdonar.

Ahora esto no está hablando de perdón redentor eterno, esto está hablando de perdón temporal paternal, el perdón redentor eterno es nuestro en Cristo. Pero ese perdón paternal temporal para el aquí y el ahora, ese tipo de perdón que mantiene limpias las líneas de la comunión, abiertas y puras y benditas, solo viene a nosotros sí perdonamos a otros. Entonces si usted no perdona a alguien, no me importa lo que le hayan hecho a usted, si usted no los perdona entonces tiene un cáncer en usted. Y yo creo que un corazón no perdonador es la razón por la que hay tanta tragedia, de hecho yo creo que el cuerpo se contagia de las enfermedades del alma y hay muchas personas que pueden estar muertas, quizás muertas de hecho o que tengan un cáncer real porque tuvieron un espíritu no perdonador. No estoy actuando o hablando en términos clínicos, simplemente sé que el cuerpo se contagia de las enfermedades de la mente y la culpabilidad es la enfermedad más severa de todas. Y un corazón no perdonador produce sentimientos amargos, amargos, amargos y también culpabilidad.

Entonces si usted quiere ser perdonado diariamente por el Señor para conocer la comunión clara, limpia, pura, dulce, que quiere que tengamos en esta vida, va a ser porque usted también perdonó a otros. Y hombre, ¿quién es usted para no perdonar, verdad? ¿Quién es usted para no perdonar? Se acuerda usted de la parábola en Mateo 18 del hombre que debía 10000 talentos y él vino y dijo: “No los tengo, no tengo nada que pagar”, y el hombre dijo: “Te perdono todo.” Y después salió y encontró un hombre que le debía 18 dólares y lo estranguló y lo aventó a la cárcel y dijo: “Quédate ahí hasta que me pagues.” Y el Señor estaba diciendo: “¿quién eres tú, a quién se te ha perdonado una deuda inestimable, imposible de pagar y no vas a perdona a alguien más 18 dólares?”

En Efesios 4-32: “Antes bien sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonadnos unos a otros así como Dios os ha perdonado en Cristo.” Escuche, debemos perdonar porque se nos ha perdonado. Se nos ha perdonado tanto, ¿podemos perdonar tan poco? O la iglesia necesita estar llena de personas perdonadoras, porque vamos a fallar, realmente vamos a fallar. Digo, yo voy a hacer cosas que puedan irritar a personas y otras personas van a hacer cosas que van a irritar a otros. Va a tener un problema quizás con alguien en la iglesia o algo, pero si usted puede perdonar usted está libre de eso. Usted está libre de la esclavitud, de esa amargura y está libre para ser perdonado y conocer la bendición de Dios. Pero si usted alberga un corazón no perdonador, usted tiene amargura. ¿Quién necesita eso? El perdón es algo tan hermoso. Entonces disciplina personal en mi vida, rendición de cuentas con otros y cuando pecan quiero estar ahí para levantarlos y también quiero perdonarlos. Inclusive si han pecado contra mí, aun contra mí. Y cuando usted tiene una iglesia que no perdona, usted tiene problemas terribles, problemas terribles.

Por cierto, solo la gente humilde perdona, ¿se acuerda de eso? Solo la gente humilde que no es tan orgullosa como para decir: “Hombre, me hiciste eso, nadie me hace eso a mí.” Pero personas que se humillan y dicen: “Hombre, tú eres más importante que yo, de cualquier manera yo quiero amarte en el amor del perdón.” Pues no hay más para la próxima vez.

Oremos. Padre, te damos gracia por lo que hemos aprendido acerca de las actitudes que quieres en Tu iglesia, obediencia, humildad, amor, unidad, servicio, gozo, paz, gratitud, disciplina personal, rendición de cuentas, perdón. Cosas hermosas que esta iglesia se ha caracterizada por estas cosas. Es un lugar tan maravilloso, personas tan maravillosas, vemos estas cosas en ellos. Gracias, Señor, por el perdón dulce que todos hemos disfrutado en esta congregación. Por la rendición de cuentas maravillosa que se manifiesta de una manera tan maravillosa. Y la disciplina personal que vemos en tantas vidas. Gracias, Padre, por su ejemplo, su patrón. Pero, Padre, simplemente recuérdanos estas cosas y la necesidad de continuar siendo fieles. Y por aquellos que quizás han visto todo esto como un deporte de espectadores, que compras un boleto y ves lo que pasa, Señor, aléjalos de eso. Que conozcan que estas son actitudes que Tú deseas, actitudes correctas fluyendo en medio de la congregación. Y que el espíritu de Dios sea liberado para cumplir el propósito Santo del Salvador para su pueblo redimido. Para que ninguno de nosotros exista en la orilla, sino que esté en el centro, conforme Tú edificas Tu iglesia para Tu gloria. Tan solo por un momento, si es tan amable, mantenga su cabeza inclinada antes de que cerremos y permítame tan solo decir que este sería un tiempo apropiado para que todos nosotros hagamos una oración de compromiso real con el Señor. Un tiempo para decirle: “Padre, deseo disciplinar mi vida. Hago un pacto Contigo en este momento para ser obediente. A pensar en cosas que son puras, a caminar por el camino estrecho y vivir una vida de disciplina personal, pura. A entrar en el área de la rendición de cuentas y ministrar y ser objeto del ministerio de otros. A ser un perdonador.” ¿Puede hacer ese pacto con Dios en su corazón?

Usted ha escuchado a John Mac Arthur, maestro Bíblico de Gracia a Vosotros. Para más información y acceso gratuito a todos los mensajes de John, así como una lista de libros incluyendo La Biblia de estudio, visite la página web en gracia.org. Gracia a Vosotros y el Pastor John Mac Arthur se reservan toda protección y el derecho de autor bajo la ley que esté vigente. La información de derechos de autor está disponible en gracia.org, que incluye instrucciones para limitar la duplicación de este archivo digital. Gracia a Vosotros es una organización sin fines de lucro, dedicada a desarrollar recursos desde las enseñanzas del Pastor John Mac Arthur, las cuales ofrecen la verdad de las Escrituras. Por otra parte, estimado oyente, su apoyo en oración y sus donaciones al ministerio nos ayudan a lograr este propósito para equipar a miles de personas de habla hispana. Si desea hacer una donación u ofrenda puede hacerlo utilizando su tarjeta Visa, MasterCard, Discovery o American Express. Si vive en Estados Unidos o Puerto Rico puede llamarnos al 1-866-5gracia. Esto es 1-866-547-2242 o desde cualquier otro lugar ingresando a nuestra página web en gracia.org. Y de antemano, gracias por su apoyo.

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37/63 – La Maldición de la Higuera | Marcos 11:12-19

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

37/63 – La Maldición de la Higuera | Marcos 11:12-19

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

1/5- El deber del discernimiento & Serie: Un Llamado Al Discernimiento

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

1/5- El deber del discernimiento

Justin Peters

Introducción
«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor/profesor de Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorsionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

http://www.justinpeters.org

¿Murió Dios en la cruz?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿Murió Dios en la cruz?

R.C.Sproul

El famoso himno de la iglesia, “Maravilloso es el gran amor”, contiene una línea que hace una afirmación estremecedora: “Oh maravilla de su amor, por mí murió el Salvador*”. ¿Es correcto decir que Dios murió en la cruz?

Este tipo de expresión es popular en la himnografía y en algunas conversaciones. Así que aunque tengo escrúpulos sobre el himno, y me molesta la expresión, creo que la entiendo, y existe una manera de darle indulgencia.

Creemos que Jesucristo fue Dios encarnado. También creemos que Jesucristo murió en la cruz. Si decimos que Dios murió en la cruz, y si por eso queremos decir que la naturaleza divina pereció, nos hemos pasado de la línea hacia una seria herejía. De hecho, dos herejías relacionadas con este problema surgieron en los primeros siglos de la iglesia: teopasianismo y patripasianismo. La primera de ellas, el teopasianismo, enseña que Dios mismo sufrió la muerte en la cruz. El patripasianismo indica que el Padre sufrió vicariamente por medio del sufrimiento de su Hijo. Ambas herejías fueron rotundamente rechazadas por la Iglesia, por la razón de que categóricamente niegan el mismo carácter y naturaleza de Dios, incluyendo su inmutabilidad. No hay ningún cambio en la naturaleza sustantiva o el carácter de Dios en ningún momento.

Dios no solo creó el universo, sino que lo sostiene mediante el mismo poder de su ser. Como Pablo dijo: “Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos” (Hch. 17:28). Si el ser de Dios cesara por un segundo, el universo desaparecería y dejaría de existir, porque nada puede existir aparte del poder sustentador de Dios. Si Dios muere, todo muere con Él. Obviamente, entonces, Dios no pudo haber perecido en la cruz.

Algunos dicen: “Fue la segunda persona de la Trinidad quien murió”. Eso sería una mutación dentro del mismo ser de Dios, porque cuando miramos a la Trinidad, decimos que los tres son uno en esencia, y que aunque hay distinciones personales entre las personas de la Divinidad, tales distinciones no son esenciales en el sentido de que son diferencias en ser. La muerte es algo que implicaría un cambio en el ser.

Deberíamos encogernos en horror ante la idea de que Dios realmente murió en la cruz. La expiación fue hecha por la naturaleza humana de Cristo. De alguna forma la gente tiende a pensar que esto disminuye la dignidad o el valor del acto sustitutivo, como si de alguna manera estuviéramos negando implícitamente la deidad de Cristo. Dios no lo quiera. Es el Dios-Hombre que muere, pero la muerte es algo que solo es experimentada por la naturaleza humana, porque la naturaleza divina no es capaz de experimentar la muerte.

*En ingles: “Que tú, Dios mío, hayas muerto por mí”.

Este extracto es tomado de The Truth of the Cross, de R.C. Sproul.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

4/5 – Modelando la modestia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La hermosura de un corazón modesto

4/5 – Modelando la modestia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/modelando-la-modestia/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss pregunta: «¿Ven tus hijos la modestia modelada en casa?»

Nancy Leigh DeMoss: Antes de comenzar a enseñarlo, antes de empezar a insistir, antes de empezar tu lista de reglas para tus hijas acerca de la modestia, asegúrate de que ellos te han visto a ti modelando una verdadera modestia, que han visto lo que significa tener un corazón modesto, tener un comportamiento modesto, y vestir con modestia.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. ¿A qué edad deben empezar las madres a enseñar a sus hijas sobre la modestia? Nancy nos hablará sobre esto como parte de nuestra serie, La hermosura de un corazón modesto.

Nancy: Tito capítulo 2 nos da un mandato para nuestras vidas como mujeres, ya seamos jóvenes o mayores: nos dice que como mujeres mayores tenemos un papel de formación y como mujeres jóvenes una función de aprendizaje. Aunque todas nosotras somos una mujer mayor para alguien, y todas nosotras somos una mujer más joven para alguien. Por lo tanto, en ambos casos debemos ser tanto profesoras como alumnas.

La Escritura dice en ese pasaje que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes algunas habilidades muy prácticas de la vida -entre éstas cómo amar a sus esposos. Eso es muy práctico, y se necesita entrenamiento. No siempre ocurre de manera natural. Bueno, tal vez en la luna de miel, pero más allá se necesita algo de enseñanza y de ayuda. ¿Cómo puedo amar a este hombre, y cómo puedo amar a estos niños?

Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus hijos, a cómo tener dominio propio, a ser puras, cómo trabajar en su hogar, cómo ser bondadosas, sujetas a sus propios maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada (Tito 2:2-3 parafraseado).

Sé que muchas de ustedes son madres, y están entrenando a sus hijas, algunas de las cuales todavía son pequeñas, otras adolescentes, algunas que ya han salido del hogar, han salido del nido y ahora son jóvenes adultas. A cualquier edad que tengan tus hijas, este debe ser parte del plan de estudios que debes enseñarles, incluso a las niñas pequeñitas, a las jóvenes; esto de cómo amar a sus maridos.

Y tú me dirás: «Bueno, mi hija de ocho años de edad, no tiene un marido a quien amar». Pero probablemente algún día sí lo tendrá. Así que por la manera en que amas a tu esposo, le estás enseñando a tu hija de ocho años de edad, cómo amar a su esposo algún día.

Luego viene esto de ser puras. Cada aspecto de lo que significa ser una mujer de Dios es parte de tu responsabilidad como madre el enseñárselo a tus hijas.

Quiero que nos centremos de manera más práctica aquí, para hablar sobre algunas ideas para las mamás sobre cómo entrenar a sus hijas en el área de la modestia, y en particular con relación a la modestia en el vestir.

Ahora bien, hemos dicho en Aviva Nuestros Corazones que la modestia es, ante todo, un asunto del corazón, y eso va a ser evidente en lo que vamos a decir. Pero todo este asunto del corazón siempre tiene una aplicación y un efecto, un impacto sobre los aspectos prácticos de la forma en que vivimos, la forma en que vestimos, la forma en que nos comportamos. Una de las mayores necesidades de las mujeres hoy en día es aprender a vestirse de una manera que refleje un corazón modesto.

Si tus hijas están obteniendo su punto de vista sobre la modestia o su punto de vista de lo que es correcto, de lo que es aceptable, de la cultura a su alrededor, nunca aprenderán a ser modestas, porque no hay nada de modestia en esta cultura.

Esta cultura enseña a las mujeres a ser agresivas, a ser descaradas, a ser asertivas, a desplegarse y mostrarse a sí mismas y sus cuerpos en formas que tienen la intención de atraer la atención sexual, de ser el centro de atracción. No enseña para nada a las mujeres a ser modestas, y ¿por qué habría de hacerlo? Se trata del mundo.

Los caminos de Dios y los caminos del hombre son opuestos, de modo que no podemos esperar que este mundo, esta cultura, le enseñe a tus hijas cómo ser damas o a tus hijos como ser caballeros cristianos. No esperes que este mundo enseñe a tus hijos a ser modestos de corazón y en comportamiento y en su vestimenta. Ese es tu trabajo como madre.

Ahora al hablar sobre la modestia, me vienen a la mente algunas preguntas que se nos han hecho sobre estos temas: «¿Cómo podemos enseñarle estas cosas a nuestras hijas?»

De modo que solo quiero compartir algunas cosas de mi propio corazón, pero también quiero compartir algunas cosas de conversaciones que he tenido con un gran número de madres -quiero ofrecerles algunas sugerencias prácticas para cultivar un corazón inclinado a la modestia en sus hijos -pero sobre todo en sus hijas- aunque también tus hijos deben poder apreciar la importancia de la modestia para saber cómo tratar una mujer de manera apropiada.

¿Cómo cultivas un corazón inclinado a la modestia en la vida de tus hijos? Bueno, como punto de partida permítanme decirles, que es muy importante que los padres comuniquen, por lo que dicen y por el ejemplo de sus vidas, la importancia y el significado y la alegría de vivir para la gloria de Dios.

Para empezar, ni siquiera mencionaría la palabra modestia. Me gustaría empezar con Dios y decir: «¿Por qué es importante que el principio fundamental de nuestra vida sea el vivir para la gloria de Dios? Y ¿qué significa vivir para la gloria de Dios?» Tus hijos necesitan sentir y percibir y creer que tú tienes la convicción de que esa es la manera de vivir que trae gozo.

Te diré, yo crecí en escuelas cristianas, crecí en las iglesias evangélicas. He visto a muchos de mis compañeros en los últimos años, y también he visto los niños creciendo en las generaciones siguientes. Ellos se crían en hogares cristianos, en iglesias cristianas, y luego que salen de la casa y salen de la iglesia rechazan el Cristianismo.

Creo que una de las razones principales, uno de los asesinos de la fe de los jóvenes que crecen en los círculos cristianos, es que no ven que haya gozo en la fe de sus padres. Muy probablemente tus hijos terminen rechazando tu religión si ven que es una religión carente de gozo. ¿Por qué desearían abrazarla si todo lo que tienes es una lista de reglas? ¿Una lista de cosas que no pueden hacer? ¿Una lista de cosas que tienen que hacer?

Ahora bien, hay un montón de mandamientos en la Escritura, y son los mandamientos que necesitas enseñar a tus hijos. Jesús nos dijo que enseñáramos las cosas que Él nos manda a hacer. Tenemos que enseñar la obediencia.

Pero en primer lugar tus hijos necesitan sentir que crees que caminar con Dios y vivir la vida para la gloria de Dios es la forma más maravillosa de vivir. Si no lo crees, ellos no van a entender, solo por lo que dices con tus labios, que esta es la forma correcta de vivir.

Especialmente en la generación de los jóvenes de hoy -ellos andan tras la autenticidad, ellos andan tras lo que es genuino, no quieren nada falso, rechazan la hipocresía. De manera que algunos de ellos están rechazando el Cristianismo, pero en realidad no es el Cristianismo. Ellos rechazan lo que sus padres llaman Cristianismo.

Así que asegúrate de que estás comunicando a tus hijos lo que significa vivir para la gloria de Dios y por qué hay gozo en ello. Y después, pide a Dios que te ayude a ser un ejemplo piadoso en cada área de tu vida; que te ayude a ser un ejemplo de lo que significa amar a Dios y obedecer a Dios.

Si tus hijos te ven desobedeciendo a Dios, quizá nadie en la iglesia lo sabe, pero tus hijos sí lo saben. Si ellos saben que tienes mal genio, y ellos saben que no tienes un espíritu dócil, manso ni tranquilo como mujer, ¿por qué, entonces, aceptarían lo que dices sobre la forma en que ellos se deben vestir, o sobre cualquier otra área de la vida, si tú con tu ejemplo es que no estás obedeciendo a Dios en varias áreas?

Ahora, puede que no seas descarada en tu desobediencia, pero tus hijos se dan cuenta. Si eres una persona que no perdona, si estás guardando rencor, si tienes una lengua suelta, ¿por qué piensas que tus hijos van a aceptar cuando insistas en cuanto a la forma de vestir?

Asegúrate de que estás amando y obedeciendo a Dios y que tus hijos están viendo tu ejemplo . Claro, no estamos diciendo que debas hacerlo perfectamente -pero tus hijos no están esperando eso. Ellos sí esperan que cuando falles, cuando caigas, tienes que ser lo suficientemente humilde para reconocerlo y decirle: «Me equivoqué. ¿Podrían por favor perdonarme? »

Necesitan ver un ejemplo -no solo en términos generales- de que amas y obedeces a Dios, sino que necesitan ver un ejemplo en tu vida de lo que significa ser modesta. Antes de comenzar a enseñarlo, antes de empezar a insistir en la modestia, antes de empezar tu lista de reglas para tus hijos acerca de la modestia, asegúrate de que ellos te han visto modelar la modestia verdadera, lo que significa tener un corazón modesto, modelar un comportamiento modesto, y vestir con modestia.

Y déjenme decirles, que esto es especialmente importante en el hogar, porque puede ser que la gente en la iglesia piense que eres una mujer muy modesta en la forma de vestir y de conducirte, pero tus hijos saben que eres una arpía, o tus hijos saben que no vistes con modestia en el hogar. Así que asegúrate de que estás dando un ejemplo piadoso allí.

Detente y piensa, solo por un momento, sobre las áreas que el Señor ya ha traído a tu mente que no son consistentes, las formas que tal vez no son de buen ejemplo para tus hijos.

Ahora bien, no te desanimes. Ponte de acuerdo con Dios sobre el asunto, y luego pídele que te dé el valor y la gracia para hacer los cambios prácticos que necesitas hacer para que tus hijos puedan ver un ejemplo de cristianismo genuino en tu casa.

Al pensar en la consistencia, permíteme enfatizar especialmente todo lo relativo al entretenimiento, y el tipo de entretenimiento que apruebas para ti y para tus hijos.

Tú como madre (y los papás también) son responsables de asegurarse de que sus hijos están siendo protegidos. En particular con los niños más pequeños, porque antes de que ellos aprendan a discernir el bien del mal, tu eres responsable de ayudarlos a tomar esas decisiones.

El entretenimiento es un área en la que hoy estamos tan influenciados tan sutilmente por una cultura que es contraria a los caminos de Dios. Es más sutil, porque nos reímos de ese entretenimiento, nos divertimos con el entretenimiento. Es divertido, de manera que no pensamos en lo peligroso que puede ser el estar expuestos a esa filosofía, al comportamiento, a lo que se está promoviendo en cuanto a la cosmovisión del mundo.

Asegúrate de que como madre estás consciente del tipo de entretenimiento que disfrutas y que va de acuerdo a lo que dices creer sobre lo que está bien y lo qué está mal. Oye, no digas que crees que las mujeres deben tener un espíritu tierno y sereno y ser sumisas a la autoridad y luego irte y reírte de un entretenimiento que promueve a las mujeres boconas, arrogantes, engreídas y rebeldes. Porque hay una incoherencia allí, y tus hijos necesitan ver que hay consistencia entre lo que dices que crees y lo que haces.

Incluso muchas de las películas de niños -definitivamente, el entretenimiento es una zona en donde hay que tener mucho cuidado- hay una gran cantidad de estas películas infantiles que hacen alarde de la inmodestia, y pensamos que es gracioso. Tus hijos no son tontos. Si piensas que es gracioso en la Sirenita o alguna otra película que promueve la inmodestia, o la desobediencia, entonces no esperes que tus hijos salten de alegría y te digan: «Oh, sí, déjame ver cuán modestamente puedo vestir para complacer a mi mamá” Porque hay una inconsistencia ahí.

Y en este asunto de las películas, por ejemplo. Una esposa y también madre me habló recientemente. Ella tiene un número de hijos de edad adolescente y más pequeños y ella me expresó su asombro al ver que muchas madres envían a sus hijos al cine (y me refiero a las madres, pero también incluyo a los padres) sin saber a dónde sus hijos van, y sin saber lo que van a ver.

Y esto eran solo los amigos de sus hijos… «Estoy sorprendida de los padres» me dijo ella (ella viene de una iglesia evangélica sólida) «Ellos están llevando a sus hijos a ver películas de clasificación R».

Hay inconsistencia en los padres que profesan creer el Evangelio y que luego permiten que sus hijos vean películas sexualmente explícitas; películas que promueven filosofías violentas o no bíblicas.

Estuve sosteniendo una conversación con un grupo de padres y algunos de sus hijos, y les pregunté a los jóvenes, «¿Por qué creen ustedes que los padres permiten que sus niños vean estas películas?»

Uno de los chicos me dijo: «Oh, porque los padres piensan: ‘Mis hijos nunca harán ese tipo de cosas´.» Pero ¿Qué te hace pensar eso? Si ellos se dan cuenta de que tú piensas que este entretenimiento no tiene nada de malo, ¿qué te hace pensar que se mantendrán alejados de ese tipo de comportamiento?

Ahora, cuando se trata de la modestia, y es ahí donde nos estamos enfocando de manera particular. Un área realmente importante corresponde al tipo de revistas y de catálogos que tienes en tu casa, especialmente aquellas de ustedes (bueno, cualquiera de nosotras), que tienen hijos.

Hay muchos catálogos hoy en día -especialmente aquellos que son de ropa de mujer- que no querrás dejarlos en sitios accesibles donde tu marido y tus hijos estén expuestos. Parte de tu papel como esposa y como madre es ayudarlos y protegerlos moralmente.

Ahora, eso no significa que tendrías que volverte paranoica acerca de esto o estar aterrorizada de si tu hijo ve o vio algo que no debería haber visto. Tus hijos necesitan ver que una forma natural de vivir para ti es que te deleitas en pensar en cosas que son excelentes y puras, buenas e irreprochables, y eso excluye la mayoría de los anuncios de ropa interior, una gran cantidad de los periódicos, y muchos catálogos.

Una mujer me dijo esta semana «Me encontré cancelando suscripciones a las revistas para mujeres que realmente no habían sido tan malas, pero las imágenes no eran algo que debemos tener por ahí en casa en nuestra mesa de la sala».

Escucha, ¿permitirías que una mujer voluptuosa, a medio vestir, entrara y se sentara en tu mesa de la sala de estar y dijese?: «Voy a permanecer aquí durante un mes, y luego me voy». ¿Acaso no es eso lo que hacemos con las revistas?

Quizás necesites pensar dos veces en las cosas a que te suscribes, asegurándote de que eres consistente con lo que dices y con lo que haces, no sólo en público, sino también en casa, en privado. Una vez más, especialmente si tienes hijos, es muy importante enseñar a tus niños que hay una diferencia entre los hombres y las mujeres, y también cómo proteger y cuidar esas diferencias.

Mi padre nos decía esto de la siguiente forma: «Yo quiero que sean damas y caballeros cristianos.» Eso significa que hay formas en que los niños y las niñas son diferentes, se nos enseñaba, como niños y niñas, a manejarnos de manera diferente, de acuerdo a nuestro género.

Así que enseña a tus hijas a ser modestas en la presencia de su padre, y también de sus hermanos. Porque la modestia no debe ser algo que de repente aparezca en tu vida de familia. Debe ser un estilo de vida; siempre debes estar pensando en formas en las que debes ser discreta.

Podría sonar, cuando digo estas cosas, como si estuviéramos hablando de estar tensas o de estar siempre ansiosas, o de estar atemorizadas de que tus hijos van a ver algo que no deberían ver. De ser así, realmente podrías estimular más curiosidad en tus hijos. Porque el fruto prohibido parece dulce, según Proverbios, por lo que trata de no hacer un gran revuelo de estas cosas al punto de que tus hijos deseen aquello que les estás prohibiendo.

De alguna manera mis padres fueron capaces de hacer esto con un gran equilibrio, y estoy muy agradecida por ello. Nunca hubo grandes revuelos por estas cosas; era simplemente el estilo de vida de nuestra familia… Bueno y algo que nos ayudó mucho mientras crecíamos fue no haber tenido un televisor.

Simplemente no traían a nuestra casa las cosas que eran cuestionables en términos de las normas de la modestia o las normas bíblicas. Si íbamos a ir a ver una obra de teatro o alguna forma de entretenimiento, mis padres, créelo o no, iban y lo investigaban primero.

Ellos nos protegían. Ellos querían asegurarse de que nuestros corazones eran guardados, y este era el estilo de vida de nuestra casa. No había un estándar en el hogar y otro estándar cuando estábamos en la iglesia. Este era nuestro estilo de vida.

Y luego asegúrate que, con respeto a la consistencia, no tengas una doble moral para tus hijos. Porque tus hijos serán rápidos en notarlo.

Tuve un intercambio de correo electrónico la semana pasada con una mujer que trabaja con los jóvenes de su iglesia. Y ella me dijo: «Una de las cosas que escucho de estos jóvenes es, ‘¿Por qué mis padres son tan inconsistentes? Por ejemplo, ¿por qué mis padres me regañan a mí acerca de la ropa que me pongo cuando voy a salir, pero luego me compran un vestido revelador para ir al baile de graduación? ¿No es esto un doble estándar? »

Ahora, es sorprendente que sean precisamente los jóvenes que se percaten de este doble estándar. Estamos diciéndoles: «No puedes salir por la puerta vestida de esta manera», sin embargo, compras un vestido revelador para el baile de graduación. ¿Cuál es la diferencia, qué diferencia hay? ¿Qué lo hace correcto? ¿Qué es una ropa formal? ¿Qué es un traje de baño? ¿Está bien porque es ropa casual?

Tenemos que determinar delante del Señor lo que es modesto, y luego hacerlo un estilo de vida. Una de las mujeres jóvenes que nos escucha vino a mí durante el receso de la grabación y me dijo: «¿Me puedes dar pautas un poco más específicas en algunas de estas áreas?»

Le dije: «Sabes, una de las razones por la que no hago eso es porque la Biblia no lo hace».

No te puedo dar una lista, pero puedo recomendarte lo que esta joven está haciendo, y eso es pedirle al Señor, «¿Qué consideras apropiado?» Y luego vivirlo. Modélalo para tus hijos, y pídele al Señor que te proteja de tener una doble moral en estas áreas.

Cuando volvamos en la próxima sesión, quiero hablar sobre la importancia de no solo modelar un ejemplo constante y permitir que tus hijos vean que eres constante en estas áreas, sino también la importancia de enseñar y entrenar a tus hijos sobre lo que significa vestir con modestia, enseñarles no solo las reglas, no solo la lista, sino la importancia de dar a tus hijos una base bíblica para su pensamiento; enseñarle los principios bíblicos que deben gobernar su forma de pensar.

Así que vamos a volver sobre este tema en la próxima sesión y vamos a hablar sobre la importancia de realmente enseñar a tus hijos, según lo que la Escritura dice en Deuteronomio capítulo 6 versículo 7. «Y diligentemente las enseñarás a tus hijos» (paráfrasis). Hablaremos más acerca de cómo hacer eso.

Señor, necesitamos tanta sabiduría para saber cómo vivir estas cosas en nuestros hogares, en nuestras relaciones como familia. Te pido por las mamás y por los papás, para que tengan sabiduría y el discernimiento y la discreción, y que a la vez estén llenos de Tu Espíritu Santo en su búsqueda para hacer frente a estas áreas con sus hijos y con sus hijas, a partir de las edades más tempranas, que enseñen, que entrenen y que dirijan de tal manera que sus hijos que tengan hambre y sed de caminar en Tus caminos.

Te pido que el ejemplo que establezcamos, como generación, sea convincente y atractivo para los que vienen detrás de nosotros. Te lo pido en el Nombre de Jesús, Amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado ofreciendo algunos consejos prácticos. ¿Cómo entrenas eficazmente a tus hijos a elegir ropa modesta y a comportarse apropiadamente? Ese mensaje es parte de una serie llamada, La hermosura de un corazón modesto. La modestia va más allá de la ropa. Es un asunto del corazón.

Te invitamos a visitar nuestra página para que te informes sobre todos los detalles acerca de nuestra primera conferencia Mujer Verdadera en América Latina. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para más informes.

También te recordamos que si te has perdido algún mensaje de esta serie, o cualquier otra serie pasada, solo tienes que visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes leer las transcripciones y/o escuchar el audio.

Bueno, ¿quién tiene la mayor influencia sobre tus hijos cuando se trata de la modestia?

Nancy: Uno de los principios más importantes que encontrarás repetido una y otra y otra vez, en el Antiguo Testamento en particular, es la importancia de que los padres enseñen a sus hijos los caminos de Dios.

Amigas, si no enseñan a sus hijos a pensar bíblicamente, no esperen que el mundo les vaya a enseñar a pensar de una manera correcta. ¡Qué responsabilidad la tuya, como madre, de enseñar a tus hijos los caminos de Dios!

Eso es cierto en esta área de la modestia por igual, en la enseñanza que debes darle a tus hijos y a tus hijas, sobre tener un corazón inclinado hacia la modestia, y de entender la importancia y la necesidad de la modestia y lo que significa ser modesto en todos los ámbitos de sus vidas, incluyendo la vestimenta.

Y déjenme decirles que cuando se trata de esta área de la modestia, como en muchas otras áreas de la crianza de los hijos, no comiences con una lista.

Comienza con los principios de la Palabra de Dios. Enseña a tus hijos, desde las edades más tempranas, lo que Dios piensa y cuáles son los principios que deben regir nuestra vida con respecto a la modestia , como por ejemplo:

● El principio de la propiedad: Tu cuerpo no es tuyo, sino que pertenece a Dios, una vez que eres hija de Dios.

● El principio de señorío: Jesús es Señor de todo.

● El principio de la ciudadanía: Si eres hija de Dios, perteneces a un Reino diferente, no eres de este mundo.

● El principio de la mayordomía.

Ahora bien, no puedes usar todas estas palabras con tu hija de cuatro años de edad. Pero estarás enseñando los principios. Dios te ha encomendado algo a ti: un cuerpo, y te ha encomendado la belleza. Eres responsable de usarlos, en formas que sean agradables al Señor.

Carmen: Nancy te ayudará a reflexionar bien sobre esto la próxima vez. Por favor, vuelve a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries Y yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

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