Batallando con la Duda

Batallando con la Duda

Batallando con la falta de fe

Luego de varios años de haberme convertido a Jesús, estaba activo en el servicio al Señor enseñando, predicando y sirviendo en otras áreas, cuando de repente me asaltó la duda: “¿Y si todo esto no es cierto? ¿Y qué si cuando muera dejo de existir o me encuentro con una realidad diferente a la que enseña la Biblia? ¿Y qué si Jesús no resucitó y estoy basando mi vida en fantasías?” 

Algunos cristianos responden a estas preguntas basándose en una versión moderna de la “apuesta de Pascal”, argumentando que es mejor vivir como cristiano, que como ateo en caso de que Dios exista. Este argumento falla por varias razones: 1. La Escritura nunca nos dice que debemos arrepentirnos por si acaso lo que dice la Biblia es cierto, y 2) Pablo dice que si Cristo no resucitó, los creyentes somos las personas más miserables, ya que renunciamos a nuestros deseos y basamos toda nuestra vida en una mentira (1 Co. 15:17-19).

A continuación mencionamos tres verdades que nos guían en la dirección correcta en nuestra lucha con la duda.

La evidencia no es suficiente para tener fe

Es común caer en el error de pensar que si logramos encontrar evidencia contundente a favor de la Biblia, entonces nuestras dudas (o las dudas de nuestros familiares o amistades) sobre la veracidad de la Escritura desaparecerán. Ninguna cantidad de evidencia es suficiente para hacer que el hombre reciba el evangelio, debido a que su corazón está por naturaleza inclinado a rechazar a Dios (Rom. 3:9-23). Esto está claramente demostrado por la Escritura y por la experiencia. 

Los judíos en tiempos de Jesús le vieron hacer toda clase de milagros. Sus señales fueron hechas de manera tan evidente que sus mismos enemigos no podían negarlas. ¿Qué evidencia más grande que esa para creer en Él? Al día siguiente de Jesús haber alimentado 5,000 hombres con cinco panes y dos peces, los judíos increíblemente le preguntaron: “¿Qué, pues, haces tú como señal para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces?” (Jn. 6:30). Jesús resucita a Lázaro y los líderes, en lugar de creer, deciden matarlo a Él también. Debemos entender que “…Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos.” (Luc. 16:31). Recordemos que después de tres años de ser testigos de innegables milagros, los judíos gritaron “Crucifícale”.

La experiencia también nos muestra que la evidencia no es suficiente para producir fe en el hombre. Muchos ateos han escuchado los argumentos científicos, históricos y filosóficos presentados por cristianos preparados en estas áreas, y siguen sin estar convencidos de la veracidad de la fe Cristiana.

Con esto no queremos decir que la evidencia extra bíblica no tenga validez o que sea una pérdida de tiempo estudiarla. Ciertamente ésta puede ser de ayuda, sin embargo, por sí sola no garantiza que nuestras dudas sobre la veracidad de las Escrituras serán dispersadas.

La fe es al mismo tiempo gracia y responsabilidad

La razón por la que la evidencia no puede producir fe en nosotros, es porque la fe es gracia concedida por Dios. Estamos acostumbrados a ejercer cierta fe en nuestra vida diaria todo el tiempo. Al sentarnos tenemos fe de que la silla nos sostendrá, creemos que los alimentos que ingerimos no nos matarán, confiamos en que al presionar el pedal del acelerador nuestro vehículo se moverá, etc. Sin embargo, el hombre no puede tener fe salvadora en Jesús de la misma manera que tiene fe en las cosas ordinarias de la vida, ya que el ser humano en su estado natural está muerto espiritualmente (Ef. 2:1), cegado por Satanás (2 Cor. 4:4), es esclavo del pecado (Jn. 8:34) e incapaz de agradar a Dios (Rom. 8:7-8; 1 Cor. 2:14) y la fe salvadora es sobrenatural. 

La fe en Cristo es un don concedido por la gracia de Dios (Hch. 18:27; Fil. 1:29; Ef. 2:8-9; Hch. 11:18; 2 Tim. 2:24-26). La razón por la que un pecador se convierte a Cristo, es porque Dios en Su gracia le concedió arrepentimiento y fe. Esa misma fe que Dios concede al principio al pecador, continúa concediéndola para que el creyente permanezca creyendo. ¿Qué garantía tiene un creyente de que en el futuro seguirá teniendo fe? Nuestra única y suficiente garantía es la fidelidad de Dios, quien en Su gracia ha prometido librar a sus hijos de apostasía (Fil. 1:6; 2:13; Jud. 23; 1 Pe. 1:5; Jer. 32:38-40; Eze. 36:25-27). 

Sin embargo, la fe no es solo una gracia concedida por Dios, sino también una responsabilidad del hombre. Dios ha mandado a todos los hombres a creer en Su Hijo Jesús. El hecho de que la fe es un regalo de Dios, no significa que el hombre queda excusado al no creer. Si una persona toma la decisión de rechazar a Jesús, es responsable de su rechazo ya que fue una decisión libre y real. ¿Cómo entonces puedo tener fe en Jesús y creer la Escritura si esa fe viene de Dios? Esta pregunta nos lleva a nuestro último punto.

Dios utiliza medios de gracia para producir fe en nosotros

Dios ha puesto a nuestra disposición los medios de gracia a través de los cuales Él produce fe en nosotros. Si en tu vida no hay fe, debes esforzarte a entrar por la puerta angosta (Luc. 13:24).

Uno de los medios de gracia que Dios usa para darnos fe, es la oración. Vayamos a Él en oración confesando nuestra falta de fe, roguémosle que abra nuestros corazones y nos conceda la fe que necesitamos (Mar. 9:24; Hch. 16:14).

Otro medio esencial que Dios utiliza para darnos fe es Su Palabra. No olvidemos “que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo” (Rom. 10:17). Lo mejor que podemos hacer cuando estamos luchando con la duda, es dedicar tiempo a la lectura y meditación de las Escrituras, ya que es por medio de ellas que Dios nos da vida (Stg. 1:18; 1 Pe. 1:23). 

Si ya eres creyente, y te entristece la debilidad de tu fe, estos mismos medios de gracia Dios los utiliza no solo para mantenernos en fe, sino para que nuestra fe pueda ir fortaleciéndose.

Rubén Rodriguez

Rubén Rodríguez es pastor de la Iglesia Bautista Misionera en el Barrio Bélgica, en Ponce, Puerto Rico. Tiene un Bachillerato en Biblia en el Colegio Universitario Bautista de Puerto Rico. Está casado con Rebeca Garayalde Vargas y tienen dos hijos, Ellah y Mikel.

 

 

¿Quién Dice?

¿Quién Dice?

Grecia dice, “¡Sé sabio. Conócete a ti mismo!”
Roma dice, “¡Sé fuerte. Disciplínate!”
La Religión dice, “¡Sé bueno. Confórmate!”
El Epicureísmo dice, “¡Sé sensual. Gózate!”
La Educación dice, “¡Sé ingeniosos. Extiéndete!”
La Psicología dice, “¡Sé confiado. Hazte valer!”
El Materialismo dice, “¡Está conforme. Satisfácete!”
El Orgullo dice, “¡Sé superior. Promuévete!”
El Ascetismo dice, “¡Sé humilde. Humíllate!”
El Humanismo dice, “¡Sé capaz. Cree en ti!”
El Legalismo dice, “¡Sé piadoso. Limítate!”
La Filantropía dice, “¡Sé generoso. Manifiéstate!”
Jesús dice, ¡”Sé siervo. Date a los demás”!

«¿Cómo no me voy al infierno?»

«¿Cómo no me voy al infierno?»

Respuesta: No ir al infierno es más fácil que tú piensas. Algunas personas creen que tienen que obedecer los Diez Mandamientos durante toda su vida para no ir al infierno. Algunas personas creen que deben observar ciertos ritos y rituales para no ir al infierno. Algunas personas creen que no hay manera de que podamos saber con seguridad si o no vamos a ir al infierno. Ninguno de estos puntos de vista es correcto. La Biblia es muy clara sobre cómo una persona puede evitar ir al infierno después de la muerte.

La Biblia describe el infierno como un lugar aterrador y horrible. El infierno se describe como «fuego eterno» (Mateo 25:41), «fuego que nunca se apagará» (Mateo 3:12), «vergüenza y confusión perpetua» (Daniel 12:2), un lugar donde «el fuego nunca se apaga» (Marcos 9:44-49), y «eterna perdición» (2 Tesalonicenses 1:9). Apocalipsis 20:10 describe el infierno como un «lago de fuego y azufre», donde los malos son «atormentados día y noche por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 20:10). Obviamente, el infierno es un lugar que debemos evitar.

¿Por qué siquiera existe el infierno y por qué Dios envía gente allí? La Biblia nos dice que Dios «preparó» el infierno para el diablo y los ángeles caídos después de su rebelión contra Él (Mateo 25:41). Los que rechazan la oferta de perdón de Dios sufrirán el mismo destino eterno del diablo y los ángeles caídos. ¿Por qué es necesario el infierno? Todo pecado es en última instancia, en contra de Dios (Salmo 51:4), y puesto que Dios es un ser infinito y eterno, sólo un castigo infinito y eterno es suficiente. El infierno es el lugar donde las exigencias de la justicia santa y justa de Dios se llevan a cabo. El infierno es donde Dios condena el pecado y todos aquellos que lo rechazan a Él. La Biblia deja en claro que todos hemos pecado (Eclesiastés 7:20, Romanos 3:10-23), así que, como consecuencia, todos merecemos ir al infierno.

Entonces, ¿cómo no vamos a ir al infierno? Dado que sólo un castigo infinito y eterno es suficiente, un precio infinito y eterno debe ser pagado. Dios llegó a ser un ser humano en la persona de Jesucristo. En Jesucristo, Dios vivió entre nosotros, nos enseñó, y nos sanó, pero estas cosas no eran Su misión final. Dios se hizo hombre (Juan 1:1,14) para que pudiera morir por nosotros. Jesús, Dios en forma humana, murió en la cruz. Como Dios, Su muerte fue infinito y eterno en valor, pagando el precio completo por el pecado (1 Juan 2:2). Dios nos invita a recibir a Jesucristo como Salvador, aceptando su muerte como el pago completo y justo por nuestros pecados. Dios promete que todo el que cree en Jesús (Juan 3:16), confiando en Él solamente como el Salvador (Juan 14:6), será salvo, es decir, no ir al infierno.

Dios no quiere que nadie vaya al infierno (2 Pedro 3:9). Por eso Dios hizo el sacrificio supremo, perfecto, y suficiente en nuestro lugar. Si no quieres ir al infierno, recibe a Jesús como tu Salvador. Es tan simple como eso. Dile a Dios que reconoces que eres pecador y que mereces ir al infierno. Declara a Dios que estás confiando en Jesucristo como tu Salvador. Agradece a Dios por proveer para tu salvación y la liberación del infierno. ¡La simple fe, confiando en Jesucristo como el Salvador, es cómo se puede evitar ir al infierno!

https://www.gotquestions.org/Espanol/no-voy-infierno.html

Toma medidas contra el adulterio

Coalición por el Evangelio

Josh Squires

Toma medidas contra el adulterio

Me encanta la consejería prematrimonial. Es un descanso de lo que ocurre a menudo: la respuesta a una crisis. En lugar de eso, tengo la oportunidad de ver a dos personas increíblemente felices, emocionados por el día en que serán una sola carne. Mi trabajo en estas sesiones es escuchar, reír, y desafiar.

Típicamente dirijo tres sesiones. Las dos primeras sin duda son una alegría, pero la última, si soy sincero, es mi favorita.

No estoy tratando de aguarle la fiesta a nadie, pero quiero que las parejas tengan una imagen un poco más realista de cómo será la vida después de que la ceremonia de bodas se haya acabado. Con este fin, tengo al menos una reunión privada con cada persona, donde hago esta pregunta: “¿Qué vas a hacer la primera vez que empieces a sentir lo mismo por otra persona que lo que sientes por tu pareja ahora?”.

Un anillo no te impedirá pecar

Es una cuestión desagradable, lo admito y una que la mayoría de las parejas no anticipan. La idea de que podrían comenzar a tener sentimientos amorosos hacia alguien que no sea su prometida —en cualquier momento de sus vidas— parece como un asalto a su amor y fibra moral. Pero no seas engañado. Poner un anillo en tu dedo no hace nada para restringir la rebelión que está en tu corazón. Según The Truth About Cheating [“La verdad sobre el engaño”] por M. Gary Neuman, casi el setenta por ciento de los hombres que tenían una aventura nunca pensaron que harían una cosa así.

Además, los que afirmaban la declaración, “yo nunca engañaría a mi esposa”, estaban exponencialmente en un mayor riesgo de tener una aventura más adelante en la vida. A Satanás le encantaría si creyeras que eres invulnerable a alguna categoría de pecado, porque entonces dejarías de proteger tu alma de sus terribles efectos. Como dice Jeremías 17:9, “Más engañoso que todo es el corazón, y sin remedio; ¿Quién lo comprenderá?”. O como Robert Murray McCheyne escribió una vez, “La semilla de todo pecado conocido por el hombre está en mi corazón”.

Señales de advertencia

En cuanto la indignidad de la pregunta haya comenzado a disiparse, podemos pasar a la segunda etapa: Tenga un plan. Las personas rara vez (solo el seis por ciento, según Neuman) simplemente “caen en la cama juntos”. La gran mayoría de las ocurrencias en que alguien tiene una aventura, la hace con alguien que ha conocido al menos un mes y con quien ha tenido múltiples interacciones. Eso significa que hay tiempo para notar las señales de advertencia y que hay tiempo para hacer algo al respecto con bastante anticipación de algo atroz. Algunos de estas señales pueden incluir:

  • Tener mucha anticipación de ver a esta persona.
  • Estar dispuesto a apartarse de tu camino para asegurarte de que tendrás interacciones regulares con ella.
  • Reorganizar tu calendario para tener una manera de pasar más tiempo con esa persona (como reuniones muy tempranas en la mañana, almuerzos largos, reuniones muy tarde o en las noches, entre otras).
  • Ser cada vez más crítico de tu cónyuge, especialmente en comparación con la otra persona especial.
  • Buscar razones para estar fuera de la presencia de tu cónyuge.
  • Tu vida recreativa se vuelve más y más exclusiva de tu cónyuge.
  • Tu deseo de intimidad, física o emocional, con tu cónyuge disminuye.

¿Qué pasa si nota algunas de estas señales de advertencia en su vida? Aquí hay tres pasos, entre otros.

1. Termina la relación

Si puedes sacar por completo a la persona de tu vida, hazlo. A veces a causa del trabajo, la iglesia, o la familia, es difícil o imposible terminar la relación completamente. En ese momento, es necesario separar a aquella persona de cualquier cosa que se parezca en algo a intimidad emocional.

La intimidad emocional es el elemento vital de una aventura. A veces las personas dan a conocer sus sentimientos el uno al otro con la esperanza de que ayudará a evitar que se actúe, pero todo lo que realmente hace es derramar gasolina sobre una llama romántica que está creciendo. Quieres que ese fuego muera de hambre; no quieres alimentarlo.

2. Consigue ayuda

Encuentra a alguien que te anime al crecimiento cristiano en tu relación matrimonial. Una de las peores cosas que te pueden pasar es encontrar a un amigo que es realmente favorable hacia las tendencias errantes que tienes. Más de setenta y cinco por ciento de los hombres que tenían una aventura tenían un amigo que hizo lo mismo. Como Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios será sabio, pero el compañero de los necios sufrirá daño”. O como Pablo afirma sin rodeos: “No se dejen engañar: Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33).

Lo mejor es si este amigo —o incluso mentor— puede ser encontrado de antemano. A menudo les animo a mis participantes prematrimoniales a determinar de antemano quién es la persona que pudieran llamar en medio de la noche y confesar: “Creo que mi corazón empieza a ser tentado”. Más importante aún, coméntale a tu amigo quién es esa persona, y permítele que toque base contigo de este problema de vez en cuando.

3. Renueva tu compromiso a un matrimonio feliz

Al contrario a lo que las películas y las canciones a menudo nos llevan a creer, solo alrededor del diez por ciento de los que tenían una aventura la hicieron con alguien que consideraban “más atractivo” que su cónyuge. Los hombres y las mujeres que tienen una aventura a menudo la hacen debido a las necesidades emocionales, más que las físicas. Para los hombres, por lo general es la necesidad de sentirse estimado, respetado, y apreciado que les lleva a una aventura; mientras que para las mujeres, es la necesidad de sentirse escuchada, amada, y querida.

Cuando percibas una falta de estas cosas en tu propio matrimonio, dispóngase a orar juntos, ir a consejería, leer libros, asistir a talleres y seminarios y conferencias…cualquier cosa que sea necesario con el fin de reavivar su propia pasión en su matrimonio.

Lo más importante es estar dispuesto a reconocer tus propios errores, y tratar de mostrar algo del amor de Dios a aquel a quien hizo esa promesa en el primer lugar. Como dice Ligon Duncan, “Las personas no se salen del amor; se salen del arrepentimiento y el perdón”.

En medio de toda la preparación para aquel día especial, nunca es demasiado temprano para planificar para el día en que todo podría pender de un hilo. Reconoce tu propia propensión al pecado, ten un plan para tratar con él en el momento en que asome su cabeza fea, y mantente firme en tu compromiso a alegrarte con la mujer (esposa) de tu juventud (Proverbios 5:18).

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Scott Matson.

https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/tome-medidas-contra-el-adulterio

Una explicación de Génesis 4:3-8

CONSULTORIO BÍBLICO

PROGRAMA NO. 2017-04-14

DAVID LOGACHO

Una explicación de Génesis 4:3-8

Gracias por su consulta amable oyente. Para incluir el contexto de este pasaje bíblico, permítame leer Génesis 4:1-8. La Biblia dice: Conoció Adán a su mujer Eva,  la cual concibió y dio a luz a Caín,  y dijo:  Por voluntad de Jehová he adquirido varón.

Gen 4:2  Después dio a luz a su hermano Abel.  Y Abel fue pastor de ovejas,  y Caín fue labrador de la tierra.

Gen 4:3  Y aconteció andando el tiempo,  que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.

Gen 4:4  Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas,  de lo más gordo de ellas.  Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;

Gen 4:5  pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.  Y se ensañó Caín en gran manera,  y decayó su semblante.

Gen 4:6  Entonces Jehová dijo a Caín:  ¿Por qué te has ensañado,  y por qué ha decaído tu semblante?

Gen 4:7  Si bien hicieres,  ¿no serás enaltecido?  y si no hicieres bien,  el pecado está a la puerta;  con todo esto,  a ti será su deseo,  y tú te enseñorearás de él.

Gen 4:8  Y dijo Caín a su hermano Abel:  Salgamos al campo.  Y aconteció que estando ellos en el campo,  Caín se levantó contra su hermano Abel,  y lo mató.

Después de las funestas consecuencias de haber desobedecido a Dios, Adán y Eva fueron expulsados del huerto de Edén. Dice el texto que en estas condiciones, conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín. Cuando el texto dice que conoció Adán a su mujer, significa que Adán tuvo relaciones sexuales con su mujer Eva. Consecuencia de esto, Eva concibió. A su tiempo, Eva dio a luz un hijo varón, y le puso por nombre Caín, diciendo: Por la voluntad de Jehová he adquirido varón. El nombre Caín está relacionado con la idea de “he adquirido” tal vez en alusión a la esperanza que Adán y Eva tenían en cuanto a que Dios les enviaría un redentor quien sería simiente de la mujer. Claro que esta promesa no se cumplió con Caín sino con el Señor Jesucristo, miles de años más tarde. Después de un tiempo, no se sabe cuánto, Eva concibió nuevamente y dio a luz a otro hijo varón. El nombre que se le dio fue Abel, nombre que significa soplo o vanidad. La corta vida de Abel hizo realidad el significado de su nombre. El texto indica que Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador de la tierra. No hay ningún problema con las ocupaciones que estos dos hermanos escogieron para afrontar las necesidades de la vida. Luego el texto dice: Y aconteció andando el tiempo. Esto implica que tanto Caín como Abel sabían, de alguna manera que la Biblia no revela, que Dios había ordenado que en cierto tiempo era necesario hacer ofrendas a Dios y que esas ofrendas consistían en el derramamiento de sangre de un animal, como víctima inocente quien muere en lugar del pecador culpable. Cuando llegó el tiempo de hacer las ofrendas, el texto dice que Caín trajo del fruto de la tierra, una ofrenda a Jehová. Por su lado Abel trajo también su ofrenda, la cual consistía en lo primogénito de las sus ovejas, esto significa la mejor oveja, de lo más gordo de ellas. De alguna manera que tampoco la Biblia revela, Dios dio su veredicto sobre estas dos ofrendas. Dice el texto que miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. La pregunta sería: ¿Por qué Dios miró con agrado a Abel y su ofrenda y no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya? Muchas razones se han sugerido, pero la más convincente es porque Abel se sujetó a lo que Dios había ordenado mientras que Caín hizo lo que a él le pareció lo mejor. En el fondo es cuestión de creer a Dios o no creer a Dios. Abel creyó a Dios y en consecuencia hizo lo que Dios pidió. Caín no creyó a Dios y en consecuencia no hizo lo que Dios pidió. La acción de Abel es figura de la salvación por gracia por medio de la fe. Somos salvos cuando recibimos por la fe en Cristo quien derramó su sangre en lugar de nosotros. La acción de Caín es figura de la salvación por medio de las obras. Todos los que piensan que pueden ser salvos por medio de sus buenas obras, cometen el mismo error de Caín y esto no agrada a Dios. El texto prosigue diciendo que en lugar de reconocer su pecado, Caín se ensañó en gran manera y decayó su semblante. Esto significa que lejos de arrepentirse de su pecado, Caín se llenó de rebeldía y odio contra Dios. A pesar de esto, Dios quería dar una oportunidad a Caín para que se arrepienta y con amor le dijo: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿No serás enaltecido? En otras palabras: Caín, reconoce tu error y haz lo que es correcto y tu ofrenda será aceptada. Dios le dijo además: Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Esto significa que si Caín persiste en desobedecer a Dios, el pecado aprovechará de esta rebeldía y lo atrapará para hacer con él lo que quiera. Caín estaba ante la disyuntiva. Reconocer su error y enmendarlo o persistir en su error y llegar a ser un esclavo de su propio pecado. Lamentablemente Caín escogió lo segundo. Por eso el texto prosigue diciendo que Caín engañó a su hermano Abel haciéndole una invitación a salir al campo. Mientras estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Note la manera como Caín quedó a merced de su pecado. Se enojó contra Dios. Se enojó contra su hermano quien no tenía nada que ver en el pecado que él cometió. Tuvo envidia de su hermano. Engañó a su hermano y terminó matando a su propio hermano cometiendo el primer asesinato en la historia de la humanidad. Así es el pecado. Cuando le abrimos la puerta aun cuando sea sólo un poquito, corremos el riesgo de hacer cosas peores, nos volvemos esclavos del pecado. El resto del pasaje bíblico muestra las consecuencias del grave pecado de Caín. Todo pecado tiene sus consecuencias.

¿A qué se refiere Judas 11 cuando habla del “camino de Caín”?

Gracias una vez más por su consulta. Permítame leer Judas 8-11. La Biblia dice: No obstante,  de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne,  rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.

Jud 1:9  Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo,  disputando con él por el cuerpo de Moisés,  no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él,  sino que dijo:  El Señor te reprenda.

Jud 1:10  Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen;  y en las que por naturaleza conocen,  se corrompen como animales irracionales.

Jud 1:11  ¡Ay de ellos!  porque han seguido el camino de Caín,  y se lanzaron por lucro en el error de Balaam,  y perecieron en la contradicción de Coré.

Judas está hablando de los apóstatas. Un apóstata es un incrédulo quien por un tiempo aparenta ser creyente, pero en algún momento se manifiesta lo que es, y se vuelve en contra de todo lo que antes parecía apoyar. Judas nos presenta algunas características de estos apóstatas. Son soñadores. Afirman que Dios les habla por medio de sueños. Mancillan la carne, esto significa que no tienen ningún freno para satisfacer sus bajas pasiones. Rechazan la autoridad. Se revelan contra todo aquel que intente ejercer algún control sobre ellos. Blasfeman de las potestades superiores. No tienen reparo alguno para ofender a los ángeles, no importa si son buenos o malos. Judas cita el caso del arcángel Miguel, quien siendo un ángel de orden superior, sin embargo, cuando contendía con el ángel caído, llamado Satanás o diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que le dijo: El Señor te reprenda. Algo que deberían tomar muy en cuenta los que hoy en día hacen lo mismo con Satanás o sus demonios. John MacArthur aconseja que los creyentes no deben dirigir la palabra a Satanás y sus demonios, sino sólo buscar al Señor y encomendarse a Él para que intervenga con su poder infinito en contra de ellos. Los apóstatas se jactan de blasfemar de cuantas cosas no conocen, y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. Por su carácter y por sus acciones, Judas prosigue mencionando lo que espera a los apóstatas. ¡Ay de ellos! Dice. Una expresión para decir: ¡Pobres de ellos! La razón es porque han seguido el camino de Caín. El camino de Caín significa seguir el ejemplo de Caín. ¿Qué es lo que hizo Caín? Pues en Génesis 4: 1-12 vemos que Caín rechazó abiertamente la voluntad de Dios de ofrecer una víctima inocente para que derrame su sangre en lugar del pecador. Los apóstatas también rechazan la voluntad de Dios de confiar en la obra del Señor Jesucristo, quien derramó su sangre en la cruz del Calvario en lugar del pecador. Los apóstatas como Caín confían en sus buenas obras para ser aceptados por Dios. Además los apóstatas se lanzaron por lucro en el error de Balaam. El error de Balaam fue poner a disposición del mejor postor su oficio como profeta para obtener ganancias deshonestas. También los apóstatas perecieron en la contradicción de Coré. Esto es que terminan como los hijos de Coré quienes perecieron por sublevarse contra la autoridad.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
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¿Quién fue el verdadero Jesús histórico?»

¿Quién fue el verdadero Jesús histórico?»


Sin lugar a duda, una de las preguntas más frecuentes es, “¿Quién fue Jesús?” No hay duda de que Jesús tiene, por mucho, el nombre más reconocido a través del mundo. En total, una tercera parte de la población mundial – cerca de 2,500 millones de personas – dicen ser cristianos. –el Islam, que abarca alrededor de 1,500 millones de gente, realmente reconoce a Jesús como el segundo profeta más grande, después de Mahoma. De los restantes 3,200 millones (aproximadamente la mitad de la población mundial), la mayoría o ha escuchado el nombre de Jesús, o sabe acerca de Él.

Si uno tuviera que hacer un resumen de la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su muerte, sería algo breve. Él nació de padres judíos en Belén, un pequeño pueblo al sur de Jerusalén, mientras el territorio estaba bajo la ocupación romana. Sus padres se mudaron al norte a Nazaret, donde Él creció; por lo que comúnmente se le conoce como “Jesús de Nazaret.” Su padre era carpintero, así que es probable que Jesús aprendiera el oficio en Sus primeros años. Alrededor de los treinta años, comenzó Su ministerio público. Él eligió a una docena de hombres de dudosa reputación como Sus discípulos y trabajó en las afueras de Capernaum, un pueblo grande de pescadores, y centro de comercio en la costa del Mar de Galilea. De ahí Él viajaba y predicaba por toda la región de Galilea, haciendo frecuentes incursiones entre los vecinos gentiles y samaritanos, con intermitentes viajes a Jerusalén.

Las inusuales enseñanzas y su metodología sorprendió y molestó a muchos. Su mensaje revolucionario, aunado a milagros y curaciones milagrosas, le generó gran número de seguidores. Su popularidad entre el populacho creció rápidamente, dando como resultado, la aprehensión de los bien arraigados líderes de la fe judía. Pronto, estos líderes se llenaron de celos, resintiendo grandemente Su éxito. Muchos de esos líderes encontraban ofensivas Sus enseñanzas, y sintieron que sus establecidas religiones y ceremonias tradicionales estaban siendo amenazadas. Pronto tramaron junto con los gobernadores romanos, cómo matarlo. Fue durante este tiempo que uno de los discípulos de Jesús lo traicionó con los líderes judíos por una miserable suma de dinero. Poco después de eso, mandaron arrestarlo, y armaron apresuradamente una serie de simulacros de juicio, decidiendo sumariamente ejecutarlo por crucifixión.

Pero, a diferencia de cualquier otro en la historia, la muerte de Jesús no fue el final de Su historia; fue, de hecho, el principio. El Cristianismo existe solo por lo sucedido después que Jesús murió. Tres días después de Su muerte, Sus discípulos y muchos otros comenzaron a declarar que Él había regresado a la vida de entre los muertos. Su tumba fue encontrada vacía, el cuerpo había desaparecido, y numerosas apariciones fueron pregonadas por testigos oculares de varios diferentes grupos de gente, de diferentes lugares, y en diferentes circunstancias.

Como resultado de todo esto, la gente comenzó a proclamar convencida que Jesús era el Cristo, o el Mesías. Ellos declaraban que Su resurrección validaba el mensaje del perdón de los pecados a través de Su sacrificio. Al principio, ellos predicaban estas buenas nuevas, conocidas como el Evangelio solo en Jerusalén, la misma ciudad donde fue ejecutado. Pero pronto esta nueva corriente conocida inicialmente como el Camino (ver Hechos 9:2, 19:9, 23; 24:22) y se extendió rápidamente. En un corto período de tiempo, este mensaje del Evangelio de la fe se esparció más allá de la región, llegando lugares tan lejanos como Roma; así como hasta lo más apartado de su vasto imperio.

Indudablemente Jesús tuvo un tremendo impacto en la historia mundial. La pregunta sobre “el verdadero Jesús histórico” puede ser mejor respondida estudiando el impacto de Jesús en la historia. La sola explicación para el incomparable impacto que tuvo Jesús, va mucho más allá de ser solo un hombre. Jesús era, y es, precisamente lo que la Biblia dice que Él es – Dios hecho hombre. Solo el Dios que creó el mundo y controla el curso de la historia pudo impactar al mundo de manera tan drástica.

https://www.gotquestions.org/Espanol/El-verdadero-Jesus-historico.html

Nunca inofensivo, privado o seguro

Nunca inofensivo, privado o seguro

Luchando en contra de la pornografía con un placer superior

Conozco la esclavitud tentadora de la pornografía por experiencia propia. He luchado y perdido erráticamente a través de la escuela secundaria y la universidad. Visité mi primer sitio pornográfico en sexto grado cuando un compañero me envió un correo electrónico y disfrazó el enlace de modo que pareciera un proyecto escolar.

En diferentes momentos durante la próxima década de luchar con mi pecado, experimentando pequeñas victorias y a menudo muchas derrotas, tuve la idea de que el matrimonio podría curarme. En mi mente, pensé que sólo necesitaba una esposa para satisfacer mi deseo sexual e impaciencia. Así que me permití sumergirme en una relación tras otra, sabiendo que no había lidiado con la impureza que me atormentaba.

La realidad es que ninguna relación podría resolver mi pecado sexual —ninguna relación, es decir, a excepción de conocer a Cristo. Estaba buscando novias, y la esperanza de una futura esposa, para llenar un deseo que sólo Dios podía llenar. Estaba centrado en autodisciplinarme, en citas y el matrimonio, cuando Dios estaba tratando de enseñarme sobre el gozo y mostrándome dónde encontrar el placer verdadero.

La siesta que nunca termina

La pornografía parece devorar tanto (o más) pies cuadrados de terreno espiritual como cualquier otra amenaza para los jóvenes cristianos de hoy. Tenemos que tomar esta mala hierba más en serio donde sea que sus hojas espinosas comiencen a brotar. Aunque la pornografía pueda parecer inofensiva o privada, no lo es.

  • La pornografía nos ciega delante de Dios (Mateo 5:8). Empaña nuestros ojos delante de Su bondad, verdad y belleza.
  • La pornografía nos enseña a tratar a las mujeres como objetos, como a menos que humanas. Las presenta como posesiones para ser usadas y disfrutadas, para luego ser desechadas.
  • La pornografía promueve la esclavitud sexual —gente real retenida en contra de su voluntad y violadas repetidamente— en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos, incluso en tu ciudad o la ciudad principal más cercana.
  • La pornografía menosprecia la verdadera belleza; al igual que el temor del Señor (Proverbios 31:30), y lo reemplaza con una imitación barata y que se desvanece.
  • La pornografía hace que el sexo sea momentáneo y sin importancia, como un cigarrillo, en lugar de ser importante y duradero, como lo es en el matrimonio.
  • La pornografía nos priva de algunas de las delicias que pudiéramos tener con nuestro cónyuge. Nos impide experimentar y disfrutar de ellos y sus cuerpos sin una sombra de imágenes de nuestro pasado.
  • La pornografía arruina rápidamente la confianza en una relación. Nos anima a mentir y a ocultarnos de los demás, a caminar en oscuridad y luego construir muros alrededor de nosotros en la oscuridad.
  • La pornografía atrofia groseramente nuestra madurez, el desarrollo de nuestra mente y nuestros dones, nuestra capacidad de entender a Dios y amar a los demás.
  • La pornografía persigue una licenciatura en el egoísmo, que nos enseña una y otra vez a centrarnos en nosotros mismos, a preferirnos a nosotros mismos y a servirnos a nosotros mismos.
  • La pornografía nos impide participar en todo tipo de ministerio, descalificando a muchos y desmotivando a otros más.
  • La pornografía le está enseñando a muchos niños una distorsión horrible y malvada del amor y el sexo, incluso antes de que sus padres le expliquen la verdad.

La pornografía no es una práctica inofensiva. Si continuamos complaciéndonos con ella, la pornografía robará todo de nosotros. Nos alejará de Cristo y todo aquello que Él quiso darnos a través de Su muerte: perdón, libertad, vida, esperanza, paz y gozo.

Silenciosamente secuestra a millones de personas llevándolas a una agonía interminable y consciente, alejándolas de Dios y de la gloria de encontrarnos con Él. Esclaviza a hombres y mujeres, matándolos de hambre día tras día sin nunca alimentarlos completamente, hasta que se pierden y quedan hambrientos para siempre.

La pornografía nos adormece. Pero no es sueño; es muerte. Se siente como una breve y cómoda siesta, pero nunca despertamos. En nuestra sociedad somos bombardeados constantemente con pornografía, saliendo de todos los poros de nuestros medios de comunicación y tecnología. La mala hierba se ha extendido sin parar por todas partes, incluso donde no es deseada y nos matará si se lo permitimos.

Diez formas de despertar

Uno de los momentos de mayor lucidez para mí en mi camino a la victoria sobre la pornografía, fue darme cuenta de que no era solo una cuestión de autocontrol. El fruto del Espíritu no funciona o crece de esa manera. Nuestros deseos rotos de imágenes o videos sugieren que todo fruto se está pudriendo, no sólo el autocontrol.

Nuestra lucha por la pureza no es meramente una lucha por el dominio propio. Es también una búsqueda y expresión de amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y gozo. Cuando nos centramos en la fuerza de voluntad y autonegación y nos olvidamos del resto, nos privamos de la mayoría de las armas que Dios nos ha dado para la guerra.

  1. Cada vez que evitamos mirar la inmodestia, miramos hacia otro lado en amor por nuestro (futuro) cónyuge, por nuestros (futuros) hijos y por la persona inmodesta en frente de nosotros, alguien hecho a la imagen de Dios.
  2. Cuando nos negamos a experimentar el pecado sexual, celebramos nuestra paz con Dios, comprada a un precio incalculable con la sangre de su Hijo. Nos negamos a volver a crucificar a Cristo con más rebelión, y optamos por descansar en el perdón y la vida que Él compró para nosotros.
  3. No complacernos con pornografía o cualquier otra actividad sexual antes del matrimonio puede ser el más brillante letrero de la paciencia hoy día. Nadie en el mundo espera que la evites, pero cuando lo haces, le dices en voz baja a Dios (y a cualquier otra persona que sepa) que Él y su plan son más de lo que jamás hubieras soñado para ti mismo.
  4. La pureza sexual es tanto o más acerca de tener paciencia que de lo que es de tener autocontrol, porque Dios quiere que disfrutes del sexo de la mejor manera posible, en la seguridad y estabilidad del matrimonio.
  5. Cambiamos manipulación y abuso por bondad cuando rechazamos la distorsión retorcida y corrupta que hace la pornografía del sexo. En lugar de aprender a usar a la gente para nuestros propios deseos, enseñamos al mundo a cómo vivir en favor de los intereses de los demás.
  6. La pornografía se ha ocultado en innumerables sitios del internet, difundiendo la maldad en muchos rincones de nuestro mundo. Cuando rechazamos su invitación, disminuimos su alcance e influencia, aunque solo sea por una persona. Y nos damos la oportunidad, en cambio, de ser un agente de la bondad, de usar las redes sociales como un canal para un mensaje totalmente diferente. Podemos llenar la web con enlaces de verdad y belleza, de artículos, vídeos y más cosas que declaren la grandeza de nuestro Dios y de Su amor por nosotros.
  7. Nadie elogia tu fidelidad a Dios cuando parece que no te cuesta absolutamente nada. Incluso cuando parezca que todos los demás de tu edad están lazándose de cabeza a las profundidades de la lujuria, actividad sexual y pornografía —y presumiendo de ello— podemos vivir (y esperar) dramáticamente diferente.
  8. No hay nada de extraño o radical sobre hundirse y gratificarse con el mundo, viendo la película explícitamente sexual que todos los demás están viendo o leyendo la novela romántica explícitamente sexual que al parecer disfrutan todos tus compañeros de clase. Lo que se destacará es nuestra feliz determinación de resistir todos los males en fidelidad a nuestro Rey y Amigo en el cielo.
  9. La educación sexual de la pornografía alienta una manipulación forzada e incluso brutalidad. Es simplemente sexo irreal. El sexo real, el sexo que dos personas pueden disfrutar de por vida sin aburrirse u ofender a Dios, es paciente, desinteresado y gentil.
  10. Por último, la batalla por la pureza no es una batalla en contra de tu gozo, o de no robar cualquier placer o la felicidad de ti en absoluto. Es una batalla por tu gozo, sí en el cielo, pero también ahora. Es posible que estés cambiando un momento de placer, pero en su lugar estás recibiendo una eternidad placentera.

Rechaza hacer clic y elige más de Dios

Aquellos que decidan ver menos ahora, verán más en la eternidad. “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). Hay cosas que vemos y con las cuales nos gratificamos, que nos ciegan delante de Dios. No hay nada más espectacular y satisfactorio que ver y disfrutar de Dios, pero qué tan rápido y gentilmente cambiamos esa experiencia por unos míseros minutos de excitación.

Cada vez que nos exponemos y nos entretenemos con la impureza, estamos sacrificando nuestra conciencia y conocimiento de la virtud más alta, de la majestad más plena y del amor más grande que alguien haya experimentado alguna vez. Y cada vez que evitamos la pornografía u otro material sexualmente estimulante, nos preparamos para ver y disfrutar más de nuestro mayor tesoro.

Jesús dice: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo” (Mateo 13:44).

Cuando nos negamos a hacer clic en búsqueda de un mayor gozo en Jesús, estamos vendiendo lo que este mundo ofrece y comprando un tesoro de valor incalculable lleno de verdadera belleza y felicidad.


Publicado originalmente en DesiringGod.org | Traducido con permiso por Alicia Ferreira de Díaz

 

Marshall Segal es un escritor y editor para desiringGod.org.

Es graduado del Bethlehem College & Seminary.

Él y su esposa tiene un hijo y viven en Minneapolis.

La perspectiva de Jesús sobre la religión y la política.

«Jesús y el César»

Marcos 12:13-17

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Ps. Sugel Michelén

​Sugel Michelén (MTS) ha sido por más de 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana, de un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada, y recientemente de De parte de Dios y delante de Dios: Una guía de predicación expositiva. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

«Convicciones Peligrosas»

«Convicciones Peligrosas»

Pastor Héctor Salcedo

 

Héctor Salcedo

HÉCTOR SALCEDO

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90’s para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos                                   hijos: Elías y Daniel.