Rebeldía de muerte

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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Donald A. Carson

5 ENERO

Génesis 5 | Mateo 5 | Esdras 5 | Hechos 5

alimentemos_el_almaEn el capítulo 5 de Génesis, encontramos una y otra vez la expresión: “murió”. Tal persona vivió tantos años, “murió”. ¿Para qué tanta repetición?

Desde el comienzo, era intención de Dios que la relación entre él y los que llevaban su imagen fuera eterna: Adán y Eva gozarían de la vida eterna con Dios. Sin embargo, su rebeldía puso fin a esta trayectoria (Génesis 3:21–22). Aunque la muerte no les llegó enseguida (según Génesis 5:5, Adán vivió 930 años), era inevitable. El capítulo anterior a este catálogo de muertes relata el primer asesinato – otra muerte. Y los tres capítulos posteriores (6–8) relatan el diluvio, en el cual murió toda la raza humana, salvo Noé y su familia. Fuese por el asesinato, o por el juicio divino, o por causas naturales, el resultado siempre es el mismo: “murió”. Como sostiene el dicho actual, “La vida es dura, y luego mueres”.

De hecho, lo que sucede es que, por mandato divino, la muerte se está estableciendo en medio de la raza humana. Los arcos vitales que encontramos en el capítulo 5 son extraordinarios. Pero esta situación no se puede prolongar. Cuantos más son los años vividos, mayor el mal. En Génesis 6:3, Dios ya ha decidido acortar la vida de los rebeldes que llevan su imagen. Esta decisión se efectúa de manera gradual, pero firme, de modo que, al llegar a Génesis 11, estos arcos se han reducido considerablemente, y en las genealogías posteriores hay muy pocos que superen los 120 años. Pero, sea a la edad que sea, el resultado siempre es el mismo: “murió”.

El pensamiento contemporáneo occidental encuentra la muerte tan aterradora, que se prefiere evitar el tema en una conversación cualquiera. ¡Es el último tabú que nos queda! Hoy día, uno puede hablar del sexo y de las finanzas sin que nadie se inmute; pero, si hablas de la muerte, la mayoría de los presentes se ponen como mínimo incómodos. Incluso la mayoría de los creyentes valoran su fe por lo que les pueda aportar ahora, más que como aquello que les prepara para la eternidad, y así transforma la manera como se actúa ahora.

Dios no quiere que cerremos los ojos ante los efectos de nuestro pecado, ante el hecho de que la muerte es inevitable. No obstante, este capítulo incluye una excepción radiante: “y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó.” (Génesis 5:24). Es como si Dios nos quisiera mostrar que la muerte no es una necesidad ontológica; que los que caminan con Dios, un día se librarán de la muerte; que incluso para los que mueran hay esperanza – bajo la gracia de Dios – de vida más allá de la muerte inevitable. Pero esta experiencia está ligada a la de caminar con Dios. Hará falta nada menos que el resto de la Biblia para elucidar lo que esto significa.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 5). Barcelona: Publicaciones Andamio.

No seas incrédulo, sino creyente

La Buena Semilla

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(Jesús) dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Juan 20:27

No seas incrédulo, sino creyente

(Lea Juan 20:24-31)

“Acerca tu mano, y métela en mi costado” (Juan 20:27). ¿Qué significa esta frase de Jesús dirigida a su discípulo Tomás? Este no creía que Jesús había resucitado, por ello Jesús le habló y le mostró que él era efectivamente el que había sido crucificado, y a quien el soldado romano había herido un costado con su lanza.

Jesús se dirige a nosotros de la misma manera, sobre todo cuando somos víctimas de la duda. No está lejos de nosotros; espera que nos acerquemos a él de manera personal y espontánea, con confianza y ternura, para hablar de corazón a corazón.

¡Acordémonos de Jesús, de su santa humanidad, de su humillación, de su vida de sufrimiento, de su muerte y también del día en que resucitó! Echemos de nuestro corazón la incredulidad al recordar las heridas de nuestro Salvador, las marcas de la crucifixión.

Efectivamente, fue Jesús, el hombre perfecto, el que murió y resucitó, quien se presentó a Tomás. Su gloriosa resurrección daba testimonio de que él era Dios; Tomás no debía ser incrédulo, sino creyente. Él respondió mediante una exclamación: “¡Señor mío, y Dios mío!”, exclamación de gozo y adoración muy personal. No dice «Señor Dios», sino “¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:28-29).

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (la Biblia)” (Romanos 10:17).

1 Samuel 1 – Mateo 5:1-20 – Salmo 4:1-3 – Proverbios 1:24-33

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Primer asesino del mundo

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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Donald A. Carson

4 ENERO

Génesis 4 | Mateo 4 | Esdras 4 | Hechos 4

alimentemos_el_almaLa raza humana sólo tardó una generación en producir su primer asesino (Génesis 4). Dos reflexiones en torno a esto:

1) En la Biblia, encontramos numerosos móviles para el asesinato: Jehu mató para asegurar una ventaja política (2 Reyes 9–10); David mató para encubrir su adulterio (2 Samuel 11); Joab asesinó por venganza y por miedo a perder su posición privilegiada (2 Samuel 3); algunos de los hombres de Guibeá, de la tribu de Benjamín, mataron por su codicia desenfrenada (Jueces 19). No sería difícil ir alargando la lista. En lo que se refiere al primer asesinato, el móvil era la rivalidad entre hermanos completamente descontrolada. Caín no podía soportar pensar que la ofrenda de su hermano fuese aceptable a Dios, y la suya no. En lugar de buscar a Dios a fin de mejorar su propia ofrenda, optó por asesinar a quien veía como su rival.

Lo que tienen en común todos estos móviles es que el asesino se deja llevar por la idea que él es el centro del universo. Dios mismo debe aprobar lo que yo hago; y si no, como no puedo matar a Dios, mataré a quien Dios aprueba. Lejos de recuperar el estado glorioso que precedía a la caída, cuando, para aquellos que llevaban su imagen, Dios mismo era el centro de todo; amado y adorado por ser el Creador bueno y sabio del hombre, ahora cada ser humano pretende ser el centro del universo. Era como si dijese: “Hasta Dios mismo debe servirme. Si no lo hace, es hora de encontrar a otros dioses”. Entre los elementos más chocantes que encontramos en el asesinato de Abel está el hecho de que Caín esté tan profundamente contrariado al no gozar de la aprobación de Dios. En este caso, la rivalidad entre los dos hermanos ocurre en el terreno religioso. No importa. Desde el momento en que me propongo ser el centro en cualquier ámbito, lo que pretendo en el fondo es serlo en todos los ámbitos. Es lamentable que las fronteras culturales y legales, aunque me impidan cometer asesinato, no sirven para impedir que abrigue en mi corazón aquella clase de odio que, según las enseñanzas de Jesús, pertenece al mismo orden moral que el asesinato (Mateo 5:21–26). Por tanto, aunque los móviles que llevan al asesinato sean muchos, en el fondo son uno solo: yo quiero ser dios. Aquí está la raíz de toda idolatría.

2) En la Biblia, hay varios ejemplos de inocentes que son víctimas del asesinato. En este caso, Abel es el hermano inocente, no obstante es quien encuentra la muerte a manos de su hermano. A partir de este hecho, cabe hacer dos reflexiones. En primer lugar, la Biblia es tremendamente realista en cuanto a la crueldad y la absoluta injusticia del pecado. En segundo lugar, nos obliga a concluir que, si la justicia y el arreglo de las cuentas van a ser posibles alguna vez, sólo será mediante la intervención de Dios mismo. Las cuentas sólo serán ajustadas después de la muerte.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 4). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Por qué cree en Dios?

La Buena Semilla

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Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Efesios 2:8

¿Por qué cree en Dios?

«Por más que le dé vueltas a esta pregunta, la única respuesta que hallo es: mi fe es un regalo de Dios mediante el cual me dio la salvación. Es un regalo del Señor, que él cuida y renueva cada día. Al decir esto, es verdad, afirmo nada más y nada menos lo que la Biblia dice, pero me gustaría que sintamos palpitar y vibrar, en esta respuesta, la experiencia de toda una vida y el impulso de gratitud que me anima cuando me doy cuenta de que, si creo, si vivo en la comunión de Cristo, ¡es un regalo de Dios!

Obviamente, esto no significa, de ningún modo, que la fe haya caído sobre mí un buen día, terminada y perfecta. Como todo lo que vive, mi fe tiene una historia. La piedad de mi familia, la lectura de la Palabra de Dios, la enseñanza por parte de otros cristianos, así como los peligros de la guerra, innumerables encuentros y mis propias decisiones fueron instrumentos en las manos de Dios para introducirme, hacer que avanzase y mantenerme en la fe.

Pues esta fe, que solo depende del amor incondicional de Dios, está igualmente expuesta a «variaciones de intensidad» y balanceada por las dudas. ¡Para nadie es fácil creer en Dios cuando las desgracias parecen contradecir hasta su existencia! Pero incluso esta fe, este arraigamiento en Cristo, me confiere la responsabilidad de velar para alimentarme de sus fuentes (la Biblia, la oración), de dar testimonio a mi alrededor, de servir a mi prójimo, y en una palabra, de vivirla». según Albert G.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Rut 4 – Mateo 4 – Salmo 3 – Proverbios 1:20-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La religión «No Salva»

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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Donald A. Carson

3 ENERO

Génesis 3 | Mateo 3 | Esdras 3 | Hechos 3

alimentemos_el_almaResulta poco probable que haya consenso en la solución de un problema, del tipo que sea, si no se determina antes cuál es su naturaleza.

Las religiones del mundo ofrecen una gama enorme de soluciones a los problemas humanos. Algunas promulgan distintas formas de ejercicios religiosos de autoayuda; otras abogan por un tipo de fatalismo fiel; las hay que instan a entrar en una energía impersonal o fuerza del universo, y quienes afirman que las experiencias místicas están a disposición de quienes las persigan. Todas estas prácticas relativizan el mal. Una pregunta crucial que se debería hacer es: ¿Cuál es el nivel esencial de los problemas del hombre?

La Biblia insiste en que se trata de la rebelión contra Dios, nuestro Hacedor, de cuya imagen somos portadores y cuyo gobierno intentamos derrocar. Todos nuestros problemas, sin excepción, se remontan a esta fuente fundamental: nuestra rebelión y la justa maldición de Dios que acarreamos con nuestra insubordinación.

No deberíamos (mal) entender este punto atribuyéndole un sentido simplista. Que los mayores rebeldes del mundo sufran los peores males aquí, no tiene por qué ser la norma en base a un esquema de toma y daca. Sin embargo, ya sea que ocupemos el lugar del autor (como en el caso del odio, la envidia, la lujuria o el robo) o de la víctima (p. ej., violación, agresión física o bombardeo indiscriminado), nuestra difícil situación estará vinculada al pecado, ya sea nuestro o de otros. Además de que nuestro sufrimiento sea el resultado de una clara maldad humana o fruto de un desastre “natural”, Génesis 3 recalca que vivimos en un mundo desordenado y roto, y que esta situación es consecuencia de la rebelión del hombre.

Las maldiciones de Dios sobre la pareja humana son impresionantes. La primera (Gn. 3:16) que vaticina dolor al parir los hijos y los matrimonios desestructurados, representa el trastorno de la tarea inicial designada para los seres humanos antes de la caída: el varón y la hembra serían fructíferos bajo la bendición de Dios y se multiplicarían (1:27–28). La segunda (Gn. 3:17–19) promete el desempeño del trabajo con dolor y esfuerzo, una ecología desordenada y una muerte segura, suponiendo así la interrupción de la segunda responsabilidad atribuida al hombre antes de la caída: los portadores de la imagen de Dios gobernarían sobre el orden creado y vivirían en armonía con este (1:28–30).

En su perfecta justicia, Dios podría haber destruido aquella raza rebelde de manera instantánea. No puede ignorar tamaña rebelión, como tampoco negar su propia deidad. A pesar de ello, su misericordia le lleva a cubrirlos, suspender parte de la sentencia (la muerte misma), y anuncia un día en el que la simiente de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente que condujo a la primera pareja por mal camino. Leemos con gran alivio el capítulo 12 de Apocalipsis y entendemos que Génesis 3 define un problema que solo Cristo puede resolver.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 3). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿En qué Dios cree?

La Buena Semilla

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Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

1 Juan 1:5

Dios es amor.

1 Juan 4:8

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Juan 4:10

¿En qué Dios cree?

Alguien le preguntó a Albert Einstein (físico de fama mundial) si creía en Dios, y este respondió: «Dígame primero a qué llama Dios».

Esta pregunta es importante: ¿En qué Dios cree? ¿O en qué Dios no cree?

A menudo nos hacemos una falsa idea de Dios. Algunos lo imaginan como un juez implacable, y esto no los lleva a buscarlo, al contrario, huyen de él. Otros tienen más bien la idea de un «buen Dios» que tolera todo, y esto les basta.

¡Pero Dios no es ni lo uno ni lo otro! Él tiene dos atributos principales: amor y luz. Es luz porque ve todo. No solo nuestras acciones, sino también los motivos y las intenciones de nuestro corazón. Es amor porque desea el bien de sus criaturas.

Para darse a conocer, Dios vino a la tierra en la persona de su Hijo, Jesucristo. Al hacer milagros (resucitó muertos, ordenó al viento calmarse…) dejó ver de forma clara su origen divino y su amor por los hombres que había venido a buscar. “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9). Mostró a sus interlocutores que sabía todo sobre ellos, así trató de despertar su conciencia para que se arrepintiesen y creyesen en él. Pero sobre todo aceptó morir en nuestro lugar, “el justo por los injustos”, y soportó así el justo juicio de Dios que merecíamos como pecadores.

Nosotros creemos en ese único Dios vivo y verdadero, y le invitamos a creer también en él.

Rut 3 – Mateo 3 – Salmo 2:7-12 – Proverbios 1:10-19

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¡Venga tal como es!

La Buena Semilla

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Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos… ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia… Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Salmo 1:1-3

¡Venga tal como es!

El año que acaba de pasar nos trajo su lote de inquietudes. ¿Qué pasará en el 2017?

El texto de la Biblia arriba indicado nos enseña que podemos encontrar la verdadera felicidad incluso en un mundo donde todo va mal. Cada uno está invitado a depositar su confianza en el gran Dios revelado en la persona de Jesucristo. ¡Solo hay que responder a la invitación! Dios nos recibirá sin hacernos reproches. Su deseo es que conozcamos su paz, su felicidad, y acompañarnos cada día.

Jóvenes, ¡no tarden más! No esperen haber hecho su vida para tomar una decisión. Y usted que es mayor, ¡aún no es demasiado tarde! Incluso si lamenta mucho haber hecho tal o cual cosa, Dios perdona y quiere recibirlo tal como es. Dio a su Hijo para concederle ese perdón. Adultos en pleno vigor, ¡dejen sus ambiciones materiales! Confíen su vida a aquel que solo desea su bien. Tímidos, ¡atrévanse a acercarse a Dios! Él es bondadoso y bueno. Prisioneros, ¡hay perdón en Dios! Confíen en su gracia perfecta; ¡él quiere darles una vida nueva! Lentos, ¡apresúrense a dar el paso hacia Aquel que les está esperando! Solitarios, ¡vayan a Jesús! Experimentarán toda la realidad de su presencia.

Todos estamos más o menos heridos por la vida. Hablemos de nuestro sufrimiento a Jesús, el médico divino, y confiemos en él. Bebamos de la fuente inagotable de la Palabra de Dios.

“El que tiene sed, venga; y… tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17).

Rut 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

http://labuenasemilla.net/20170102

¡Feliz año nuevo!

LA BUENA SEMILLA

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Enero 1

Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 1 Timoteo 2:3-4

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16

¡Feliz año nuevo!

Al empezar un nuevo año escuchamos esta expresión por todas partes: en los pasillos de las empresas, en la calle, en el mercado… ¡Todavía no hay nada escrito en la página blanca del año que acaba de empezar! ¡Todos esperamos mucho de él!

«¡Feliz año y, sobre todo, salud!». Efectivamente, la salud es algo que nos concierne a todos de forma muy personal. Nos preocupa el caso de uno u otro de nuestros conocidos que tiene una enfermedad incurable. ¡Sí, sobre todo la salud, pues pone en juego nuestra vida!

Pero, ¿no hay algo más importante para nuestra vida? Dios nos ofrece todavía un año, o al menos una parte del año para que nos pongamos en contacto con él. ¿Sabe que él también le desea lo mejor para este nuevo año? Él desea que cada uno de nosotros lo conozca. Envió a su Hijo Jesucristo a la tierra para abrir un camino hacia él, para establecer una verdadera relación con los hombres. Conocer a Dios es poder llamarlo Padre. Dios desea para usted el perdón, la paz, la felicidad, la libertad…

¡Y nosotros le deseamos lo mismo! Le deseamos un año marcado por una relación con el Dios que le ama, que le busca y que quiere salvarlo. ¡Entonces sí que tendrá un buen año!

“Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gálatas 1:3-4).

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6

http://labuenasemilla.net/

 

«Pasión por la iglesia»

«Pasión por la iglesia»

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Sugel Michelén

 

sugel100x100Sugel Michelén es pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años. Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”.

Él es instructor asociado en la Universidad Wesleyana en Indiana (IWU); enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://ibsj.org/