DURMIENDO CON EL ENEMIGO

DURMIENDO CON EL ENEMIGO 

Programa No. 2016-01-26
PABLO MARTINI
a1La primera epístola universal de San Juan, apóstol, escrita hace ya más de dos mil años durante el final del primer siglo de la era cristiana, advierte sobre la presencia de cierta influencia a oponerse a las verdades de Dios pero de un manera subliminal, oculta, y enmascarada. Llama a esta tendencia el “espíritu del anticristo”. La palabra “anticristo” tiene un significado compuesto. Significa por un lado “enemigo de Cristo” y por el otro “parecido a Cristo.” No sé si te das cuenta de que esto representa un doble peligro. Yo puedo temerle a un enemigo y hasta evaluar su capacidad de dañarme y prepararme para el ataque o defenderme, pero cuando ese enemigo está disfrazado de amigo la cosa se pone peor. Peor porque no puedo identificar el ataque, peor porque no puedo prevenir el daño y porque puedo estar en sus manos sin darme cuenta.
Sí, “durmiendo con mi enemigo”. Esto es ya una realidad alarmante ante nuestros propios ojos, o por lo menos ante los ojos de los que tenemos cierto discernimiento por la cercanía con la Palabra de Verdad. Pero muchos hoy son engañados. Gobiernos a nivel mundial se esfuerzan por controlar los medios masivos de comunicación como la prensa, la T.V. y los programas de radio. A través de esos espacios de comunicación obligan a las entidades difusoras de todo credo a divulgar sus mensajes. Mensajes que con una fachada de valores humanistas niegan ocultamente la existencia de Dios y recomienda a los ciudadanos a encontrar la solución para sus problemas existenciales dentro de cada uno. Esta verdad es aceptada por muchos pero totalmente divorciada del consejo de Dios, Quien dice de diferentes maneras en Su Palabra que el único Camino está en Cristo. Aquel que descendió del cielo para traernos la solución. Como lo ves es una mentira disfrazaba de verdad, impuesta desde nuestros propios micrófonos, canales y, próximamente púlpitos de iglesias. (Y esto recién comienza)…

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SEGÚN ISAÍAS 65, LA GENTE QUE VIVA EN ESOS NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA TENDRÁN DESCENDIENTES

SEGÚN ISAÍAS 65, LA GENTE QUE VIVA EN ESOS NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA TENDRÁN DESCENDIENTES

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a1En Isaías capítulo 65 se habla de nuevos cielos y nueva tierra. La gente construirá sus casas y habitará en ellas. Dice también que la gente tendrá descendientes. Pero según Mateo 22:30 Jesús dijo que los que resuciten de los muertos no se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. ¿Por qué entonces en Isaías dice que la gente que viva en esos nuevos cielos y nueva tierra tendrán descendientes?

Vamos a dar lectura al pasaje bíblico al cual Usted hace referencia en el libro de Isaías. Se encuentra en el capítulo 65 versículos 17 a 25 donde dice: “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.”

En este pasaje bíblico cargado de significado, encontramos fusionados dos reinos que Dios ha prometido a su pueblo escogido Israel.

El primero que es mencionado se refiere a un reino eterno en los nuevos cielos y la nueva tierra que Dios va a crear. Sobre este reino tratan pasajes como Isaías 61:6 donde dice: “Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá”

Esto se refiere al reino de Israel en los nuevos cielos y en la nueva tierra. Será un reino para siempre, eterno. No se dan muchos detalles sobre este reino en el libro de Isaías.

Es necesaria la profecía del Nuevo Testamento para saber como será este reino. Aparece en Apocalipsis 21:1-8 donde dice: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”

Este es el estado eterno, prometido a Israel y ciertamente también a todos los que hemos confiado en Cristo como Salvador. Los súbditos de este reino serán los ángeles de Dios y todos los salvos resucitados, y por tanto, con cuerpos glorificados.

En este reino los súbditos no tendrán descendientes, según lo que enseña la palabra de Dios en Mateo 22:30 donde dice: “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.”

Esto es lo que podemos decir acerca del aspecto eterno del reino que Dios ha prometido a Israel.

Pero en segundo lugar, en el pasaje de Isaías 65, existe también un aspecto temporal del reino que Dios ha prometido a Israel. Este reino es conocido como el reino milenial. Dura mil años y tendrá lugar en la tierra actual, no en los cielos nuevos y la tierra nueva, los cuales serán creados por Dios.

Es a este aspecto temporal del reino, al cual se refiere Isaías, a partir del versículo 18 del capítulo 65, hasta el final del libro. Pasaje que ya fue leído al iniciar la respuesta de esta consulta.

Varias cosas dignas de mencionar aparecen en este pasaje.

Será un reino caracterizado por el gozo y la alegría. Nunca más se oirá en el reino voz de lloro, ni voz de clamor.

Será un reino donde habrá longevidad. Esto significa que las enfermedades serán cosa del pasado. No habrá allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla.

Será un reino donde la muerte estará reservada como medida de disciplina para el pecador. El pecador de cien años será maldito dice el texto.

Será un reino donde habrá absoluta prosperidad. La gente edificará sus casas y morará en ellas sin temor de cualquier desgracia. La gente plantará sus viñas y habrá fruto abundante. La gente disfrutará de todo lo que haga con sus manos. Nadie trabajará en vano.

Será un reino donde no habrá guerra ni violencia ni corrupción, ni injusticia. Dice el pasaje leído que no edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma.

Será un reino de gente bendecida. Dice el texto que nadie dará a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

En esto Usted notará que en este reino, el reino milenial, la gente se casará y tendrá sus hijos. Esto no es de sorprender porque los que entren al reino milenial serán seres humanos de carne y hueso. Estos seres humanos serán creyentes. Serán los creyentes, tanto de Israel como gentiles, que quedaron vivos hasta el final de la tribulación y presenciaron la segunda venida de Cristo. Estos creyentes tendrán la naturaleza pecaminosa como todo creyente en este mundo, por tanto sus hijos vendrán al mundo separados de Dios, así como vinimos todos al mundo, y si quieren ser salvos tendrán que recibir a Cristo como Salvador. La tierra comenzará a repoblarse porque durante la tribulación morirán miles de millones de personas.

Será también un reino donde habrá total comunión con Dios. Dice el texto leído que Dios responderá a los suyos antes que oren y mientras estén orando ya recibirán respuesta a sus oraciones.

Será un reino en el cual la naturaleza será transformada. No habrá hostilidad del reino animal en ningún sentido. El lobo y el cordero serán apacentados juntos y el león comerá paja como buey, y el polvo será alimento de la serpiente. En ese reino no habrá depredadores. Los animales que hoy son carnívoros se transformarán en herbívoros. No afligirán, ni harán mal en toda la creación de Dios.

Así que. En el reino eterno no habrá nadie casándose ni dándose en casamiento. Pero en el reino temporal, el reino milenial, habrá seres humanos casándose y dándose en casamiento y por tanto habrá descendientes.

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DIOS SIEMPRE ESTUVO ALLÍ

DIOS SIEMPRE ESTUVO ALLÍ.

Programa No. 2016-01-25
PABLO MARTINI
a1Las reuniones de ex alumnos, los álbumes de recortes y de fotografías, las canciones familiares y las viejas vecindades son como amigos de muchos años que despiertan nuestros recuerdos y avivan nuestras emociones. El pasado es un caleidoscopio de promesas, fracasos, victorias y situaciones embarazosas. A veces quisiéramos olvidar recuerdos que son demasiado dolorosos. Sin embargo, conforme los años pasan, los recuerdos de sucesos desagradables por lo general se desvanecen en nuestro subconsciente. Pero hay momentos que debemos recordar: los errores no deben repetirse; los compromisos contraídos se deben cumplir; y el recuerdo de sucesos especiales nos puede alentar e impulsar a actuar. Muchas veces nos encontramos frente a nuevos capítulos de nuestra historia que necesitan ser replanteados, reestructurados. Debemos diseñar otra vez un plan de trabajo que nos asegure el triunfo y ese es el momento ideal para iniciarlo de la mano de Dios y de Su Palabra.
Tal vez pensaste que en eso tragos amargos de tu pasado Dios no estuvo allí, que te descuidó, que otros tenían para Él más valor que tú. Estás totalmente equivocado, equivocada. Siempre estuvo a tu lado aunque tú no lo veías y debes comenzar nuevas etapas siendo consciente de que Él no te abandonó ni te abandonará. Allí l as lecciones son claras. Es el lugar ideal para renovar fuerzas y tener esperanza y seguirlo. Él te revelará órdenes claras que tú debes escuchar y obedecer. Basado en lo que Él es debes amarlo plenamente. Aprender estas lecciones nos preparará para tomar posesión de nuevas fronteras. Mientras escuchas el mensaje de Dios en la Biblia, recuerda cómo Dios ha expresado su bondad en tu vida y luego hazte de nuevo el propósito de confiar en Él, amarlo y obedecerle. Iniciar proyectos de vida cultivando en tu interior rencor hacia Dios, las personas y la vida, es tan inútil como pretender viajar en tu auto nuevo pero sin combustible. Él es tu motor, tu combustible, tu mapa y tu chofer. ¡Disfruta el viaje!
https://soundcloud.com/labibliadice/pausa-2016-01-25
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DIOS HABLA HOY

DIOS HABLA HOY

Programa No. 2016-01-24
PABLO MARTINI
a1Si Dios quiere hablarte, y de hecho que quiere, lo hará usando todos los medios posibles, algunos de ellos que ni te imaginas. Cuando quiso hacer entrar en razones al profeta Balaán lo logró usando una mula. Cuando quiso hablarle a Elías lo hizo suavemente con un simple silbido del viento, una brisa. En el caso de Jonás usó al incrédulo capitán del barco quien lo despertó cuando huía de la presencia de Dios. Con Moisés un simple arbusto del desierto. A Gedeón fue a través de un arroyo donde bebían agua sus valientes soldados. A Jacob a través de una escalera que vio en un sueño. Al rey de Babilonia a través de una estatua, a su nieto le escribió el mensaje en una pared de cal. A los reyes, por los profetas, a los profetas por las visiones, y en los albores de la era cristiana, dice el libro de los Hebreos, nos ha hablado a través del Hijo de Dios, Jesucristo.
Sí. Él es la imagen del Dios invisible. El eterno poder y toda la deidad se han hecho claramente observables en la vida y obra del Jesús nacido en Belén, criado en las cálidas orillas del mar Mediterráneo, en Nazaret, y visto en todo su esplendor en las áridas tierras de Judea donde, como diría uno de sus más fieles seguidores: “vimos su gloria. Gloria como la del Único Hijo del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Es en este aspecto que nos dice Juan que Jesús es como el verbo en una oración. Es lo que le da acción al mensaje y además es la palabra que transmite la idea del pensamiento del interlocutor. Y en el caso del Señor Jesús ese pensamiento fue tan idéntico al Pensador (o sea su mismo Padre) que fue capaz de decir “el que me ha visto a mí haga como si hubiese visto al Padre, porque Yo y el Padre una misma cosa somos”. Como puedes verlo no hay excusa para que digamos: “Yo no lo sabía, a mí nadie me dijo.” Dios ha hablado. ¿Qué le responderás?…
Pensamiento del día: Continúa tapando tus oídos a los evidentes mensajes de Dios y acabarás sordo.
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Me he encontrado muchas veces en la Biblia con pasajes donde se dice que Jesús ayunó, al igual que sus discípulos y muchas otras personas, pero en sí no conozco el significado del ayuno o las buenas consecuencias que trae.

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-23
PABLO LOGACHO
La consulta de hoy tiene que ver con el ayuno. Dice así: Me he encontrado muchas veces en la Biblia con pasajes donde se dice que Jesús ayunó, al igual que sus discípulos y muchas otras personas, pero en sí no conozco el significado del ayuno o las buenas consecuencias que trae. Me gustaría que me informaran ampliamente sobre este asunto.
DAVID LOGACHO
a1Gracias por comunicarse con nosotros amable oyente. El ayuno es simplemente la abstención voluntaria de ingerir alimentos. Algunos ayunan para mejorar su salud. Dicen que el ayuno periódico ayuda a desintoxicar el cuerpo humano. Otros ayunan voluntariamente para bajar de peso, pero todos entendemos que no nos interesa mucho los beneficios físicos, sino los beneficios espirituales. Básicamente, el ayuno en la Biblia es visto como una forma de humillación voluntaria. Salmo 35:13 dice: «Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno» David quería identificarse con el dolor por gente que él conocía y estaba enferma. Por eso se vistió de cilicio, que es una forma de humillarse, pero note que el ayuno también estaba presente. El ayuno aclara y libera nuestras mentes para entender lo que Dios está diciendo a nuestros espíritus. Esto condiciona nuestros cuerpos para llevar a cabo su perfecta voluntad. Al perseverar a través de las molestias físicas iniciales y mentales, experimentaremos una calma de alma para concentrarnos en las cosas de Dios sin que ni siquiera los apetitos legítimos del cuerpo interrumpan la dulce comunión con el Señor. Esto fue lo que pasó con el Señor Jesucristo cuando ayunó cuarenta días y cuarenta noches, y lo mismo con Moisés y con Elías.

Ellos llegaron a un punto, cuando el ingerir alimento dejó de ser atractivo en comparación de la delicia de la comunión con el Señor. En estas circunstancias, la persona que ayuna se hará más dócil a la guía del Espíritu Santo. Interesante que después de que el Señor Jesucristo terminó de ayunar, dice el Nuevo Testamento en Lucas 4:14 que Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. El ayuno trae avivamiento personal y agrega poder a nuestras oraciones. Esto último tiene su explicación en el hecho que ayunando nos ponemos más sensibles a la guía del Espíritu Santo y podemos discernir mejor la voluntad de Dios en determinado asunto y en consecuencia podemos orar a Dios en su voluntad, mas no en nuestra voluntad. La palabra de Dios garantiza que todas las oraciones hechas en la voluntad de Dios van a ser respondidas favorablemente por Dios. En esto me gustaría señalar que el ayuno no es la forma de torcer el brazo de Dios para obligarle a que haga lo que nosotros queremos.

El ayuno no es para chantajear a Dios en otras palabras. Es decir, por poner un ejemplo, un creyente no debería ayunar para obligar a Dios que le haga ganar el premio mayor de la lotería. Confiar en la suerte o en la lotería es pecado y por más que se ayune jamás se logrará que Dios responda a una oración de esa naturaleza. Debe quedar claro entonces que el ayuno no hace que automáticamente cualquier oración nuestra va a ser respondida por Dios favorablemente, pero nos da la oportunidad de concentrarnos en adorar, auto examinarnos delante de Dios, confesar cualquier cosa que esté mal en nuestras vidas, pedir a Dios perdón por ello y discernir la voluntad de Dios para nuestras vidas para pedir a Dios conforme a esa voluntad. En este escenario de cosas, Dios siempre hará algo especial para Ud. bien sea internamente o externamente o ambas cosas, cuando Ud. se niega a Ud. mismo y enfoca su amor, adoración, fe, y obediencia solamente en Él.

El centro del ayuno debe ser Dios, no Ud. Lo dicho, me lleva a la siguiente reflexión, jamás ayune por ayunar o por ver cómo se siente sin comer, uno o dos o más días. Primero ocúpese en conocer el propósito del ayuno y los beneficios del ayuno y cuando esté convencido personalmente de todo eso, entonces ayune. No caiga en el error de pensar que porque tiene la costumbre de ayunar ya está bien con Dios, sin importar que en su vida quizá no hayan pecados visibles, pero se anidan cosas como temor, orgullo, odio, rencor, envidia, chismes, malos pensamientos, ira, es decir pecados que suelen instalarse cómodamente en el corazón de un creyente haciéndose pasar como algo sin importancia. Cuando ayune, procure buscar un tiempo que se adapte a su horario de trabajo, pues es necesario que tenga tiempos especiales a solas con Dios en oración y meditación en la palabra de Dios. Antes de ayunar, prepárese. Tome conciencia de lo que es el ayuno, establezca un objetivo específico para ayunar. ¿Es por renovación espiritual? ¿Es buscando la guía del Señor? ¿Es por sanidad? ¿Es por la resolución de algún problema? ¿Es por gracia especial para manejar una situación difícil? ¿Es por algún problema o amenaza nacional? Enfocar sobre las metas le ayudará a sostener su ayuno cuando las tentaciones físicas o las presiones de la vida lo empujen a abandonarlo. Esto es en esencia lo que podemos decir sobre el ayuno.

Termino con una advertencia. Si ha decidido ayunar, tenga mucho cuidado con no jactarse por ello. El ayuno es un asunto entre Dios y Ud. Esto no significa que sea malo que haya otros que deseen acompañarle en el ayuno.Lo que significa es que Ud. no ande por las calles proclamando que está ayunando. Esto es lo que ordenó el Señor Jesucristo en Mateo 6:16-18 que dice: «Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público» Note que Jesús no está condenando el ayuno. Lo que está condenando es publicar el ayuno para hacer creer a la gente que el que ayuna es muy espiritual. El que ayuna es muy propenso a ceder a la tentación de jactarse de su ayuno. Esto quizá despierte admiración en algunos y eso será la única recompensa que tendrá el que ayuna. Pero habrá perdido la recompensa que puede dar Dios al que ayuna en secreto. En la época de Isaías, era muy popular el ayuno para impresionar a la gente, lo cual no pasaba de ser pura hipocresía religiosa, porque los ayunadores guardaban en su corazón todo tipo de pecado. Note como Dios confrontó a estos hipócritas religiosos. Isaías 58:3-9 dice: «¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad.»

Esta es una severa advertencia de Dios, hecha hace siglos, pero tan pertinente para el día de hoy. Cuidado con esconder pecado detrás del ayuno. El rito no tiene poder para limpiar el corazón.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro dedicado a esparcir la palabra de Dios en el mundo de habla hispana. Si usted desea ayudarnos en este propósito, le invitamos a visitar nuestra página Web para informarse acerca de cómo hacerlo y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. ¿Sabe Usted como elegir una buena iglesia local para congregarse? Tome nota de nuestra dirección en la Internet: triple w.labibliadice.org
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Los testigos contra Jehová y el infierno

Los testigos contra Jehová y el infierno

Autor: Wayne Partain

a1La palabra geenna se traduce «infierno» en el español.  Según los «testigos» contra Jehová, la palabra geenna solamente se refiere a un lugar aquí en la tierra llamado el Valle de Hinom (Tofet). Los «testigos» cometen el error de limitarse a una sola acepción de una palabra. Hacen este error con respecto a varios términos (p. ej., alma, espíritu, venida).

Es cierto que la palabra geenna se refiere en su primer término al Valle de Hinom. En ese lugar se cometían abominaciones al ofrecer a sus hijos al dios Moloc. Después el lugar vino a ser lugar para tirar y quemar basura. Aun los cadáveres de animales se echaban allí. Siempre había lumbre para quemar continuamente la basura y siempre había gusanos.

Cristo escogió esta palabra para hablar del castigo eterno.  Mat. 5:22, «quedará expuesto al infierno (geenna) de fuego». Mat. 5:29-30, «echado al infierno (geenna).» En otros textos Jesús habló de ese lugar: Mateo 10:28; 18:9; 23:33; Mar. 9:43-47; Luc. 12:5. El nunca habló de echar gente al valle de Hinom, sino al lugar de tormento eterno, un lugar representado por ese valle.

Además de esto, hace muchos años se apagó el fuego en el Valle de Hinom, pero las palabras de Jesús acerca de un lugar de tormento no pierden su significado.

Hay otras palabras y expresiones usadas en el Nuevo Testamento para describir el tormento eterno.

  1. Mateo 13:37-50, «horno de fuego».
  2. Mat. 22:9-14, «las tinieblas de afuera».
  3. Mat. 25:41, «al fuego eterno».
  4. Apoc. 20:14, «lago de fuego».
  5. Mat. 3:12, «fuego que nunca se apagará».

Pero dicen los «testigos» que el alma será destruida en el infierno y, por lo tanto, el tormento dura solamente un instante. Dicen que la palabra «destruir» significa «aniquilar, destruir por entero», y que al morir el hombre deja de ser, deja de existir.

La palabra «destruir» viene de la palabra apollumi que significa ruina o perdición. Por ejemplo, en Mateo 10:6 y Luc. 15:4 leemos de ovejas perdidas, y la palabra es apollumi (una forma de ella). Cristo no dijo que las ovejas fueron aniquiladas ni que dejaron de existir sino que estuvieron perdidas. El alma del desobediente no está aniquilada sino perdida. Otro texto importante que emplea la palabra apollumi es 2 Ped. 3:6, «el mundo de entonces pereció anegado en agua». No fue aniquilada la tierra, no dejó de existir, sino que fue arruinada mientras se cubría de agua; ya no servía como lugar de habitación para el hombre. De la misma manera la palabra apollumi (Mat. 10:28, «destruir») significa la ruina del alma. Será rechazada por Dios y no puede estar en su divina presencia (2 Tes. 1:7-9). La palabra significa la pérdida del bienestar y no la pérdida de la existencia misma según el lexicógrafo Thayer (not the loss of being, but the loss of wellbeing).

Otra palabra importante en este estudio es la palabra kolazo, que los «testigos» traducen «cortamiento» en su «Versión del nuevo mundo». Los «testigos» escribieron su propia «biblia» para poder cambiar el significado de algunos términos bíblicos que refutan las teorías falsas de ellos.  Todos los lexicógrafos eruditos, respetados por todos, definen la palabra kolazo «atormentar». Véanse Mat. 8:6; 8:29; Mar. 5:7; Luc. 8:28; 2 Ped. 2:8. Los traductores de las versiones comunes en inglés o en español, usadas y respetadas por millones de personas, reconocen el significado obvio y claro de esta palabra. El contexto también nos hace ver que significa tormento y sufrimiento y no cortamiento. Por ejemplo, Mar. 14:64, «darle de puñetazos» (kolazo); estaban atormentando o castigando a Jesús. Así también Mat. 25:46 «irán estos al castigo (kolazo) eterno»; y Heb. 10:29 «mayor castigo» (kolazo).

Dicen los «testigos» que la muerte física es el «castigo» y «destrucción». Pero léase con cuidado Mateo 10:28, «y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno». La muerte física es una cosa y la destrucción del alma en el infierno es otra cosa. Es algo aparte, algo peor, algo más terrible. Es algo después de la muerte. Luc. 12:5 es muy claro: «después de haber quitado la vida … echar en el infierno». Hagamos una pregunta: «si geenna significa la destrucción del cuerpo, ¿cómo es peor que la muerte?» Otra pregunta: ¿Por qué temer más a Dios? ¿qué es lo que El hace que los hombres no pueden hacer? Una tercera pregunta: Si los israelitas fueron apedreados (muertos) por quebrar la ley de Moisés, ¿cómo puede ser peor el castigo bajo la ley de Cristo si el castigo es meramente la muerte? (Heb. 10:28).

Dicen los «testigos» que «eterno» significa que uno muere físicamente y que esta muerte es eterna o sea irrevocable (que no hay resurrección para él). Pero otra vez la verdad es más que obvia porque la misma palabra (aionion) se usa para hablar de la vida eterna que se usa para hablar del castigo eterno. Mateo 24:46, «E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna». Si no hay castigo eterno (que dura eternamente), no hay vida eterna.

En conclusión, los «testigos» son incrédulos, porque enfáticamente niegan la palabra de Dios. Pelean contra ella, la pervierten y la tuercen para su propia destrucción (2 Ped. 3:16). Siguen la filosofía humana que niega toda cosa bíblica que no les gusta.

Por eso, «guardaos de los falsos maestros» (Mat. 7:15). «No lo recibáis en casa», (2 Jn. 10) a menos que sean capaces de exponer sus errores y reprenderlos (pocos hermanos lo son). Cuando usted ve un ejemplar de la «biblia» verde (Versión del nuevo mundo), diga con confianza al dueño de ella que ese libro debe quemarse, porque es obra de Satanás y hace más daño que los libros de magia que fueron quemados en Efeso (Hech. 19:19).

http://www.waynepartain.com/

¡CASI SALVO – PERO COMPLETAMENTE PERDIDO!

¡CASI SALVO – PERO COMPLETAMENTE PERDIDO!

Autor: Dr. C. L. Cagan

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Sábado, 16 de Enero, 2016

“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (I Juan 5:12).

a1La Biblia divide la raza humana en dos grupos. Tú perteneces a uno o al otro. El primer grupo son los que confían en Jesucristo, el Hijo de Dios, y tienen vida eterna. Nuestro texto dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida”. Todos los demás pertenecen al segundo grupo, los que no tienen la vida. “El que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”. No hay nadie en el medio. Tú confías en Jesús o no lo haces. Tienes vida o no la tienes.

La Escritura deja esto claro. Dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). Las palabras Griegas traducidas “cree en” significan eso “creer en”. No es una creencia doctrinal o mental. Es una confianza personal en Jesucristo Mismo. Algunos creen en Jesucristo, el Hijo de Dios, y tienen vida eterna. El resto “no verá la vida”. La ira de Dios está – permanece – sobre ellos. Tienes vida o no la tienes.
Hemos visto declaraciones directas de la Biblia que separan los dos grupos. Y esa separación se muestra en las palabras que la Biblia usa para describir la humanidad. Jesús dijo que en su Segunda Venida Él “pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda” (Mateo 25:33). A las ovejas Él dirá: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino” (Mateo 25:34). A los cabritos Él dirá: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno” (Mateo 25:41). Nadie es parte oveja y parte cabrito. Vas a entrar en el reino de Jesús, o te vas a ir al fuego eterno.

La Biblia habla de los grupos que usan las palabras vida y muerte. Un grupo de personas permanecen “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). A los otros se les ha dado “vida” (Efesios 2:1, 5). Tú estás vivo o muerto. ¡Y no te puedes dar vida si estás muerto! Sólo Dios puede darte vida por medio de Jesús. Jesús dijo que los que confían en Él han “pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Una vez más, el Libro de Juan dice que aquellos que son convertidos han “pasado de muerte a vida” (Juan 3:14). A algunos de ustedes se les ha dado vida. El resto de ustedes sólo tienen muerte. No hay otra posibilidad. Vida – o muerte.
La separación de los dos grupos se muestra en las palabras que Dios usa para describir la salvación. Jesús dijo: “Si no os volvéis…no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). Eres convertido o no lo eres. La Biblia dice que la salvación es un nuevo nacimiento. Jesús le dijo a un hombre religioso, “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). ¿Puedes hacerte renacer espiritualmente? ¿Lo tienes en ti para hacer eso? No. Y la Biblia dice: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es [una nueva creación]” (II Corintios 5:17). ¿Puedes cambiarte tú mismo a una nueva creación? ¡No, necesitas que Dios haga eso por ti! La Escritura dice que Dios ha liberado a los Cristianos de “la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Tú estás bajo la potestad de las tinieblas, o estás en el reino del Hijo de Dios. No puedes trasladarte tú mismo de uno al otro. Sólo Dios puede hacer eso. Tú estás en las tinieblas o perteneces a Jesús. Eres uno o el otro.
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (I Juan 5:12).
Los dos grupos se separarán para siempre después de la muerte. A los salvos, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4). Pero los perdidos “tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8). Abraham habló del paraíso al hombre rico en el Infierno, “Una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26). Los dos grupos serán separados eternamente. Después de la muerte la separación entre los salvos y los perdidos será infinita, eterna e inalterable.
¿Qué grupo es más grande? ¿Cuál tiene más gente? La mayoría morirán sin Jesús y perderán sus almas para siempre. Sólo unos pocos confiarán en Jesús y serán salvos. Jesús dijo: “ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” (Mateo 7:13). Luego dijo: “Estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14). Nuevamente Jesús dijo: “Os digo que muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14). Alguien le preguntó a Jesús: “¿Son pocos los que se salvan?” (Lucas 13:23). Y Jesús le respondió: “Os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán” (Lucas 13:24). Los Discípulos le preguntaron a Jesús, “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” (Marcos 10:26). Y él respondió: “Para los hombres es imposible” (Marcos 10:27). Casi todos se perderán. Sólo unos pocos serán salvos – y por un milagro de Dios.
Muchos de ustedes aquí esta noche están perdidos. No has confiado en Jesucristo. No has tenido tus pecados perdonados por Su Sangre. No has sido convertido. Si mueres ahora irás al Infierno. Si pensaras en esto, podrías llegar a ser despertado de tu pecado y tu necesidad de Jesús. Puede que clames a Dios para que te atraiga a Jesús. Puede que empieces esforzarte y luchar para entrar en la salvación (cf. Lucas 13:24). Con tu boca admites que estás perdido. Pero en tu corazón no piensas en ti mismo como un pecador perdido, desvalido, culpable ante Dios, “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12). Esa es la verdad. Pero no quieres pensar ni sentirte de esa manera. Sería desagradable y negativo. Te haría sentir mal. Así que piensas de ti mismo de otra manera, para evitar la verdad. Inventas un grupo para ponerte allí.
Algunos de ustedes han estado viniendo a la iglesia durante unas semanas, o meses, o más. Inventas una manera de pensar en ti mismo. Crees que estás en el camino a la salvación. Piensas que eres parte Cristiano. Piensas que estás “tratando de confiar en Jesús”, o “casi un Cristiano”, o “aprendiendo acerca de Jesús”, o “vas a ser un Cristiano algún día”. Tú vienes a la iglesia – y después de todo, no acostumbrabas venir. Después de todo, hay una gran cantidad de personas que no van a la iglesia. No cometes todos los pecados que otros hacen. Lees la Biblia. Has aprendido acerca de la doctrina Cristiana. Tienes amigos en la iglesia. Tú encajas. Te dices a ti mismo que te gustaría convertirte en un Cristiano. Crees que seguramente confiarás en Jesús uno de estos días, aunque Jesús dijo que sólo unos “pocos” harían eso. Pero así es como tú piensas de ti mismo – y puedes vivir contigo mismo de esta manera.
Sólo hay un problema. Dios no cree que haya tal cosa como un “casi Cristiano”. Si no eres convertido, Dios piensa en ti como perdido. Pienses lo que pienses, Dios sabe que tus pecados no son perdonados. Dios está enojado con tu pecado, porque Él está “airado contra el impío todos los días” (Salmo 7:11). “La ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). Dios sabe que eres uno de los “hijos de desobediencia”, uno de los “hijos de ira” (Efesios 2:2, 3). Dios sabe que eres Su enemigo (cf. Romanos 5:10; 8:7). Dios está correcto y tú estás equivocado.
¡No hay tal cosa como lo que tú crees que eres! La Biblia dice: “El corazón es engañoso sobre todas las cosas” (Jeremías 17:9). ¡Te has engañado a ti mismo! Dios sabe que no hay tal cosa como “en el camino a ser Cristiano” o “aprendiendo a ser Cristiano”. Dios sabe que hay personas salvas y personas perdidas – ¡nada más! ¡Nada en el medio! ¡No hay “parte Cristianos”! ¡No eres un Cristiano para nada!
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (I Juan 5:12).

La Biblia habla de los tales llamados “parte Cristianos” que nunca fueron salvos, y que ahora están en el Infierno. El joven rico vino a Jesús y le dijo: “Todos [los mandamientos] he guardado desde mi juventud” (Mateo 19:20). Pensó que era bueno. Pero él nunca confió en Jesús. Él “se fue” (Mateo 19:22). Un Romano llamado Félix escuchó al Apóstol Pablo y se “espantó” de su predicación (Hechos 24:25). Él oyó hablar a Pablo de nuevo muchas veces, pero siempre endureció su corazón y nunca fue convertido. Otro hombre llamado Agripa oyó a Pablo hablar y le dijo a él: “Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28). Pero, como Félix, Agripa nunca confió en Jesús. Él murió y fue al Infierno. Esto demuestra que puedes escuchar predicar vez tras vez y todavía estar perdido. Ser un “casi Cristiano” es muy peligroso.
Philip Bliss era el hijo de un padre Cristiano que le enseñó a orar todos los días. Cuando tenía doce años de edad fue finalmente convertido. Él fue bautizado y se convirtió en un miembro de una iglesia Bautista. Philip era un músico, y unos años más tarde comenzó a dirigir la música de un evangelista llamado Daniel Whittle. También escribía himnos y canciones evangélicas para el famoso evangelista D. L. Moody. En una reunión evangelística oyó a un predicador llamado Brundage predicar un sermón que terminó con las palabras: “Ser casi salvo es estar completamente perdido”. Philip fue muy impresionado por esas palabras. Recordó que para él eso había sido verdad. Él había estado asistiendo a la iglesia, leyendo la Biblia y orando todos los días, pero había sido un “niño de iglesia”, casi salvo pero completamente perdido. La idea de su propia conversión conmovió a Philip cuando escuchó esas palabras, “Ser casi salvo es estar completamente perdido”. Él fue a su habitación y escribió las palabras de un himno que cantamos a menudo. Se convirtió en su himno más popular. Él mismo había sido casi salvo pero completamente perdido, y él escribió acerca de eso en ese famoso himno que cantamos a menudo:

“Casi resuelto” para creer;
“Casi resuelto” a Jesús confiar…
“Casi” no bastará; “Casi” ¡fracasará!
Triste lamento harás, “Perdido estás”.
(Traducción libre de “Almost Persuaded”
por Philip P. Bliss, 1838-1876).

Aunque vengas a la iglesia y encajes con la multitud, estás “completamente perdido”. Algunos de los jóvenes nuevos en la iglesia piensan que tú eres Cristiano, pero tú sabes en tu corazón que estás completamente perdido. Y cuando mueras y te hundas en el Infierno vas a llorar y a gritar, “Casi – pero perdido”. ¡Tú estabas en la iglesia pero no eras parte de ella! ¡Estabas en la iglesia en la tierra, pero separado del Cielo para siempre! Triste lamento harás – perdido estás. “Ser casi salvo es estar completamente perdido”. No vas en camino a ningún lugar, excepto el Infierno. Estás completamente perdido.
Hay otro grupo del que tengo que hablar. Hay niños y adultos jóvenes que han crecido en la iglesia, pero permanecen no convertidos. Tú encajas. Después de todo, has estado aquí toda tu vida. Vienes a la iglesia porque es tu hábito. Tus padres te trajeron, y estás aquí ahora. Has evitado algunos de los pecados del mundo. Sabes cómo vestirte en la iglesia. Tienes una Biblia. Sabes algo de lo que hay en la Biblia, y algo sobre la enseñanza Cristiana. Tienes amigos aquí. Las personas te conocen. Encajas. Claro, no has confiado en Jesús. Su muerte en la Cruz no se ha aplicado para pagar por tu pecado ante Dios. Su Sangre no ha lavado tus pecados. No tienes la vida de Su resurrección. Oh, te gustaría ser salvo algún día, pero te llevas bien contigo mismo ahora.
Es posible que hayas engañado a tus padres. Ellos te aman. Ellos pueden pensar que eres un Cristiano. Incluso si saben que estás perdido, padres amorosos usualmente piensan que sus hijos llegarán a ser Cristianos. Después de todo, sus niños escuchan sermones. Después de todo, ellos escuchan testimonios personales de otros que son salvos. Así padres son engañados al pensar que sus hijos se convertirán en Cristianos. Tales padres a menudo piensan, “Por supuesto serán Cristianos. ¿Cómo no podrían?” Ellos asumen que sus hijos se convertirán aunque Jesús dijo: “pocos son los que la hallan”. Puede que tus padres piensen, “Hacemos todo lo que podemos”. Pero, ¿lloran por ti? ¿Oran por ti por horas en privado? ¿Te instan constantemente que seas salvo?
Al igual que muchos de los que vienen del mundo, piensas en ti mismo como “parte Cristiano”. Después de todo estás aprendiendo como convertirte en un Cristiano, ¿verdad? Después de todo, eres casi un Cristiano, ¿verdad? Tus padres piensan de ti de la misma manera, porque te aman. Quieren creer que vas a ser Cristiano. Les dolería perderte. Tus padres, sin decirlo, piensan de ti como pequeños Cristianos. Encajas por fuera, por lo que eres casi un Cristiano, un pequeño Cristiano, que seguramente se convertirá en un verdadero Cristiano – algún día. Los padres Cristianos a menudo piensan de sus hijos de esa manera – como pequeños Cristianos, casi allí, seguros de que van a confiar en Jesús – algún día. No pueden imaginarte perdiendo tu alma – pero lo harás.
No hay tal cosa como un “pequeño Cristiano”. No hay tal cosa como un Cristiano en formación, o en aprendizaje, o en el camino. ¡No hay nada entre salvo y perdido! No hay nada entre el Cielo y el Infierno. El pastor tenía razón cuando dijo: “Ser casi salvo es estar completamente perdido”. Te sientas aquí, pero estás completamente perdido.
La Biblia no trata a las personas religiosas como pequeños Cristianos. A Nicodemo, el gran maestro de Israel, Jesús dijo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). El Apóstol Pablo tenía un trasfondo religioso, “circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo” (Filipenses 3:5). Tenía el exterior de uno del pueblo de Dios – ¡pero no lo era! Estaba perdido yendo al Infierno hasta que confió en Jesús. Los Fariseos le dijeron a Jesús, “Nuestro padre es Abraham” (Juan 8:39). Ellos dijeron: “Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios” (Juan 8:41). “Nuestro exterior no es como el de esa gente”. Pero Jesús les dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (Juan 8:44). Él sabía que eran pecadores depravados – y nada más.
Dios sabe que tú eres un pecador depravado – y nada más. Pueda que te hayas engañado a ti mismo. Puede que hayas engañado a tus padres. ¡Pero no puedes engañar a Dios! La Biblia dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado” (Gálatas 6:7). Dios sabe que están “muertos en pecados” (Efesios 2:5). Dios sabe que eres un hijo “de ira, lo miso que los demás” (Efesios 2:3). Dios sabe que tu “mente carnal es enemistad contra Dios” (Romanos 8:7). Dios sabe que en su corazón ustedes: “no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Romanos 8:7). Él sabe que tienen “el entendimiento entenebrecido” (Efesios 4:18). Él sabe que “sois de vuestro padre el diablo” (Juan 8:44). Sí, Dios lo sabe – y tú lo sabes en tu corazón – que no eres un pequeño Cristiano, si no un pequeño diablo. Dios sabe, y tú sabes en tu corazón que en realidad eres un pequeño diablo. Es por eso que te resistes a Dios en tu corazón, como vuestro padre el Diablo.
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (I Juan 5:12).

No puedes cambiar de ser un pequeño diablo a ser un verdadero Cristiano simplemente por venir a la iglesia. No puedes tener una conversión aprendiendo cosas. Tu corazón está mal. Estás mal por dentro. Tu corazón es “perverso” (Jeremías 17:9). No puedes cambiarte tú mismo de cabrito a oveja, de un pequeño diablo a un verdadero Cristiano. “Para los hombres es imposible” (Marcos 10:27). Y contigo es imposible. ¡Necesitas la gracia de Dios! Necesitas un milagro de conversión de Dios. Eres casi salvo, pero estás completamente perdido. Sin un milagro de Dios, siempre estarás completamente perdido – perdido en esta vida y perdido para siempre en mundo venidero.
Oh Dios, te pido que uses estas palabras para que le hablen al corazón de alguien. En el nombre de Jesús, Amén.

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(FIN DEL SERMÓN)
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DIOS DE DIOSES.

DIOS DE DIOSES. 

Programa No. 2016-01-23
PABLO MARTINI
a1Quedamos pasmados al contemplar el poder que hoy en día el hombre administra en el plano científico. Una sola bomba devasta una ciudad y el mundo está en la era nuclear. La división de un átomo genera poder y fuerza como nunca hemos visto antes. En el lugar de despegue, los cohetes rugen, y una carga explosiva sale disparada hacia el espacio. Los descubrimientos con los que se soñó durante siglos son nuestros cuando comenzamos a explorar el universo. Aún más nos aterramos al ver la fuerza de la naturaleza y sus efectos devastadores. Los volcanes, los terremotos, las marejadas, los huracanes y los tornados liberan una fuerza incontrolable e indescriptible. Solo podemos contemplarlos, y luego, recoger los pedazos. Nos quedamos sorprendidos por la demostración de fuerza natural y artificial. Pero estas fuerzas no pueden ni remotamente compararse con el poder del Dios omnipotente. Como Creador de las galaxias, de los átomos y de las leyes naturales, el Señor Soberano gobierna todo lo que existe, y que alguna vez existirá.
Es muy tonto vivir sin Él; es tonto correr y esconderse de Él; es de necios negarlo o desobedecerlo. Pero lo hacemos. Desde el Edén, hemos buscado la independencia, como si fuéramos dioses, y pudiéramos controlar nuestro destino. Y Él nos ha permitido rebelarnos. Pero pronto vendrá el día de Jehová. En ese día Dios juzgará toda desobediencia y maldad y todas las cuentas se rendirán. Anónimamente el escritor a los Hebreos dice: “Horrenda cosa es caer en las manos del Dios viviente”. Pero a pesar de tantas demostraciones de su carácter en la naturaleza y en la Biblia misma, son pocos los que hoy en día ven la realidad de los hechos. El hombre y la mujer de hoy creen ingenuamente que todo gira en torno a uno mismo ignorando que hemos sido creados por Él y para Él. Existimos gracias a Dios, nos movemos dentro de lo que Él nos permite movernos y ese día futuro de ajuste de cuentas llegará como ladrón en la noche. No te duermas.

http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-23/

En relación con el pan y el vino que se utiliza para celebrar la Cena del Señor, ¿son el mismo cuerpo y la misma sangre del Señor?

CONSULTORIO BÍBLICO

Programa No. 2016-01-22
PABLO LOGACHO
La consulta para el programa de hoy dice así: En relación con el pan y el vino que se utiliza para celebrar la Cena del Señor, ¿son el mismo cuerpo y la misma sangre del Señor? Si no lo son, ¿por qué Pablo dijo que el que comiere indignamente de ellos se hace culpable de juicio?
DAVID LOGACHO
a1Gracias por su consulta. Con la ayuda del Señor vamos a aclarar este asunto. Para eso, vamos a dar lectura al pasaje bíblico que trata el asunto materia de la consulta. Se encuentra en 1ª Corintios 11:23 a 32. «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado. Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comieres este pan, y bebieres esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que El venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo» Lo que nos interesa de este hermoso pasaje bíblico, es la parte que dice: Esto es mi cuerpo, para referirse al pan, y aunque aquí no se lo expresa en esas palabras, según Mateo 26:28, Jesús dijo también: Esto es mi sangre, para referirse a la copa. A lo largo de la historia del cristianismo han existido básicamente tres interpretaciones de estas frases.

La primera, conocida como transubstanciación, según la cual, de una forma misteriosa, el pan se convierte en el cuerpo del Señor Jesucristo y la copa, o mejor dicho el contenido de la copa, se convierte en la sangre del Señor Jesucristo el momento que un sacerdote celebra la cena del Señor. La segunda, conocida como consubstanciación, según la cual aunque el pan y el contenido de la copa permanecen esencialmente sin cambio, sin embargo, de una manera misteriosa, incapaz de ser comprendida por la mente humana, el cuerpo y la sangre de Cristo están en, con y bajo esos elementos. La tercera, conocida como memorial, considera que el pan y el contenido de la copa son solamente símbolos para hacer memoria del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. El pan simboliza el cuerpo del Señor Jesucristo, que fue molido por nuestros pecados en la cruz del Calvario. El vino, o para hacerlo más general, el contenido de la copa, simboliza la sangre que derramó el Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. Nosotros no estamos de acuerdo ni con la transubstanciación ni con la consubstanciación, porque un análisis de los hechos relativos a la cena del Señor, nos lleva a concluir que los elementos que se utilizan, el pan y la copa son solamente símbolos del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo.

Cuando insistimos en interpretar literalmente las frases esto es mi cuerpo y esto es mi sangre, se presentan muchas dificultades. Nuestro Señor estaba presente en el aposento alto cuando tomó el pan en sus manos y dijo: Esto es mi cuerpo. No dijo: Esto se ha convertido o se convertirá en mi cuerpo, sino simple y llanamente: Esto es mi cuerpo. ¿Cómo podía ser parte de su cuerpo algo que tenía entre sus manos? ¿Cómo podía ser literalmente su sangre lo que contenía la copa si él todavía no la había derramado en la cruz? Lo que pasa es que Jesús estaba hablando en términos simbólicos. Se trataba en realidad de una metáfora. Jesús usaba muchas metáforas en su comunicación con la gente. Jesús dijo por ejemplo: Yo soy la puerta. ¿Será que él es una puerta de madera o de hierro o de tela, o de cualquier cosa? Por supuesto que no. Él es la puerta en el sentido que es la única forma de entrar al reino de Dios. Entonces cuando él dijo que él es la puerta, estaba usando un lenguaje metafórico. Igual es cuando tomando el pan dijo: Esto es mi cuerpo y tomando la copa dijo: Esto es mi sangre. El pan y la copa son solamente símbolos del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Una ilustración muy apropiada de esto, es cuando alguien nos muestra una fotografía de algún ser querido y nos dice, por ejemplo: Esta es mi madre.

Al oír algo así, sabemos que no se refiere a la fotografía sino a la imagen allí representada. Si alguien nos muestra un mapa y nos dice, por ejemplo: Esto es Colombia, sabemos que Colombia no es un trozo de papel, lo que entendemos es que Colombia tiene la forma y las proporciones allí representadas. No es necesario que la persona que nos muestre la fotografía diga: Esto representa a mi madre. Es completamente natural que diga: Esta es mi madre. Tampoco creemos que la fotografía se ha convertido en la madre, como afirmarían los que sostienen la transubstanciación al pensar que el pan y la copa se convierten en el cuerpo y la sangre del Señor, o que la madre está en o con o bajo esa fotografía, como pensarían los que sostienen la consubstanciación al pensar que en, con o bajo el pan y la copa está el cuerpo y la sangre del Señor, mas bien discernimos que se está usando un medio muy útil para ayudarnos a conocer a una persona que está ausente. Más adelante en la conversación podremos llegar a saber en dónde vive la madre o si ya ha muerto y está en el cielo con su Señor. De la misma manera, cuando tomamos el pan y la copa en la Cena del Señor, pensamos en el Señor y vienen a nuestra memoria muchos detalles de su vida, pasión, muerte y resurrección, así como el lugar que ahora ocupa en el cielo y su promesa de volver por los suyos, por eso sostenemos que la cena del Señor es un memorial para todos los que somos redimidos por el sacrificio de Cristo. Así que, durante la cena del Señor, el pan sigue siendo pan y la copa sigue siendo lo que contiene, para algunos vino, para otros, jugo de uva. No existe ningún cambio. El pan y el contenido de la copa son solamente símbolos, muy adecuados por cierto, del cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Esto nos conduce a la segunda parte de su consulta. Si el pan y la copa en la Cena del Señor, son solamente símbolos, entonces ¿por qué el pasaje bíblico que fue leído dice que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor? Bueno, lo que Pablo está diciendo es que al participar de la cena del Señor debemos examinarnos a nosotros mismos y como resultado de ese auto examen debemos reconocer, confesar y apartarnos de cualquier pecado ya sea de acción o pensamiento.

El participar en la cena del Señor a sabiendas de la existencia de un pecado, es fallar en reconocer que los símbolos, el pan y la copa, representan el cuerpo de Cristo que fue inmolado y la sangre de Cristo que fue derramada para darnos victoria sobre el pecado. Cómo es posible estar haciendo memoria de este hecho y a la vez viviendo bajo el dominio de cualquier pecado. El contexto del pasaje bíblico parece apuntar a que los pecados más directamente condenados son aquellos contra el cuerpo de Cristo, contra la iglesia. No es posible que seamos tan negligentes en participar de los símbolos en la cena del Señor, a pesar de estar enemistados o en abierta pelea con alguien que también forma parte del cuerpo de Cristo. Una actitud así es severamente castigada por Dios, por eso el texto que leímos dice que entre los corintios había enfermos y debilitados y aun algunos estaban muriendo, todo como una medida de disciplina de parte de Dios por la hipocresía de hacer memoria del Señor y a la vez acariciar el pecado.

PABLO LOGACHO
LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro dedicado a esparcir la palabra de Dios en el mundo de habla hispana. Si usted desea ayudarnos en este propósito, le invitamos a visitar nuestra página Web para informarse acerca de cómo hacerlo y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. ¿Sabe Usted como elegir una buena iglesia local para congregarse? Tome nota de nuestra dirección en la Internet: triple w.labibliadice.org
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DIÁLOGOS, NO REZOS.

DIÁLOGOS, NO REZOS. 

Programa No. 2016-01-22
PABLO MARTINI
a1En algunas ocasiones te he hablado de dos palabras muy parecidas en su escritura y pronunciación pero muy diferentes en su significado, estas son “religión” y “relación”. Debemos entender que la religión es el esfuerzo del hombre, el evangelio es el esfuerzo de Dios. Siempre corremos el peligro que se apodere de nuestras vidas la religiosidad que tanto atrae a los seres humanos, ella nos ofrece una conciencia tranquila a cambio de unas prácticas que, en teoría, dejan contento a Dios. Pero la Biblia nos aclara que fuimos llamados a una relación intima y no a una religión fría. Así como no podemos cultivar una amistad o cualquier relación profunda con otra persona si la limitamos a unas cuantas prácticas acostumbradas, tampoco así como funciona con Dios. Las relaciones más profundas son producto del esfuerzo y el tiempo dedicado e invertido en dicha relación, donde no se pone en el corazón esa relación no perdura. Jesús fue muy cortante con los religiosos de su época. Él los denunció públicamente y los comparó con sepulcros blanqueados que, por afuera aparentaban vida, pero por adentro apestaban muerte.

Desde los anales de la historia humana el hombre siempre intentó llegar a Dios por medio de esfuerzos humanos. Quizás estés tú, ahora mismo, cansado de buscar la verdadera felicidad para tu vida, y posiblemente Dios permite que llegues a este punto de agotamiento para que de una buena vez dirijas tu mirada a Él, le digas que solo no puedes, descubras que el trayecto para acercarse a Dios ya lo cubrió Jesús al descender del cielo a la cruz y le invites a entrar en tu corazón y te prepares para comenzar una relación con el Autor de la vida. Dios busca el diálogo, no los rezos. Él se acuerda que somos polvo y por lo tanto débiles, nos entiende y se compadece de nuestras debilidades. Llegar a Dios por esfuerzos aunque sean religiosos es tan vano como pretender llegar a cruzar un río armando un puente de papel.

http://labibliadice.org/una-pausa-en-tu-vida/programa-no-2016-01-22-2/