¿Qué dice la Biblia acerca de la pornografía? ¿Es pecado mirar pornografía?

¿Qué dice la Biblia acerca de la pornografía? ¿Es pecado mirar pornografía?

a1Por mucho, los temas más buscados en internet están relacionados con la pornografía. La pornografía está rampante en el mundo de hoy. Quizá más que cualquier cosa, Satanás ha tenido éxito torciendo y pervirtiendo el sexo. El ha tomado lo que es bueno y justo (amor sexual entre esposo y esposa) y lo ha reemplazado con lujuria, pornografía, adulterio, violación y homosexualidad. La pornografía es simplemente el primer paso en una resbaladiza pendiente de creciente vileza e inmoralidad (Romanos 6:19). Al igual que con la drogadicción, en donde el usuario es llevado a consumir mayores y más poderosas cantidades de drogas, así también la pornografía arrastra a la persona dentro de arraigadas adicciones sexuales y deseos impíos.

Las tres principales categorías del pecado son: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida.” (1 Juan 2:16). La pornografía definitivamente nos causa el codiciar las cosas de la carne, e indudablemente es lascivia para nuestros ojos. Definitivamente la pornografía no califica como una de las cosas en las que debemos pensar, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8). La pornografía es adictiva (1 Corintios 6:12; 2 Pedro 2:19), destructiva (Proverbios 6:25-28; Ezequiel 20:30; Efesios 4:19), y conduce a una siempre creciente perversidad (Romanos 6:19). El codiciar a otra gente en nuestras mentes (la esencia de la pornografía) es ofensivo a Dios (Mateo 5:28). Cuando la devoción habitual a la pornografía caracteriza la conducta de una persona, eso demuestra que la tal persona no es salva (1 Corintios 6:9).

Si hubiera una cosa que pudiera yo cambiar acerca de mi vida anterior a convertirme en cristiano, sería mi incursión en la pornografía. Gracias sean dadas a Dios – Él puede y me dará la victoria. ¿Estás involucrado con la pornografía y el deseo de librarte de ella? He aquí algunos pasos a la victoria: (1) Confiesa tu pecado a Dios (1 Juan 1:9). (2) Ruega a Dios que limpie, renueve y transforme tu mente (Romanos 12:2). (3) Pide a Dios que llene tu mente con Filipenses 4:8. (4) Aprende a guardar tu cuerpo en santidad (1 Tesalonicenses 4:3-4). (5) Comprende el significado apropiado del sexo y depende sólo de tu esposa para satisfacer esa necesidad (1 Corintios 7:1-5) (6) Considera que si tú andas en el Espíritu, tú no satisfarás los deseos de la carne (Gálatas 5:16). (7) Toma pasos prácticos para reducir tu exposición a imágenes gráficas (por ej.: Instala bloqueadores de pornografía en tu computadora, limita el uso de la televisión y videos, busca a otro cristiano que esté orando por ti y que te ayude a mantenerte firme – (tu esposa, si eres casado).

http://www.gotquestions.org/Espanol/pecado-pornografia.html

¿Qué significa vestir modestamente?

¿Qué significa vestir modestamente?

a1Al describir el modo de vestir apropiado para las mujeres en la iglesia, el apóstol Pablo exhorta a vestirse «de ropa decorosa» con «pudor y modestia,» luego pasa a contrastar el vestido inmodesto con las buenas obras que son apropiadas para aquellas mujeres que profesan ser adoradores verdaderas de Dios (1ª Timoteo 2:9-10). La modestia en la forma de vestir no es sólo para la iglesia; debe ser el estándar para todos los cristianos en todo momento. La clave para entender lo que constituye la modestia en el vestido es examinar las actitudes y las intenciones del corazón. Aquellos cuyos corazones están inclinados hacia Dios harán todo lo posible para vestir modestamente, decentemente y apropiadamente. Aquellos cuyos corazones están inclinados hacia uno mismo vestirán de una forma diseñada para llamar la atención a sí mismos con poca o ninguna consideración por las consecuencias para ellos mismos u otras personas.

Una mujer piadosa se esfuerza por hacer todo con una perspectiva divina. Ella sabe que Dios quiere que su pueblo esté preocupado por su gloria, y el estado espiritual de sus hermanos y hermanas en Jesucristo. Si una mujer profesa ser cristiana y sin embargo se viste de una manera que indebidamente trae atención a su cuerpo, ella es un testigo pobre de aquel que compró su alma al morir por ella en la cruz. Ella olvida que su cuerpo ha sido redimido por Jesucristo y ahora es el templo del Espíritu Santo (1ª Corintios 6:19-20). Le dice al mundo que ella ve su propia valor como puramente física y que su atractivo para los demás depende de cuánto de su cuerpo se revela a ellos. Además, por vestirse de manera inmodesta, exponiendo su cuerpo a los hombres, ella incentiva a sus hermanos en Jesucristo a pecar, algo condenado por Dios (Mateo 5:27-29). Proverbios 7:10 menciona a una mujer «…Con atavío de ramera y astuta de corazón.» Aquí vemos la descripción de una mujer cuyo corazón se muestra por su forma de vestir.

La Escritura dice que una mujer debe vestirse modestamente, pero ¿qué significa eso exactamente en la sociedad moderna? ¿Una mujer tiene que cubrirse de la cabeza a los pies? Hay sectas y religiones en el mundo que exigen esto de la mujer. Pero, ¿es esto el significado bíblico de la modestia? Una vez más, tenemos que volver a la cuestión de las actitudes del corazón. Si el corazón de una mujer se inclina hacia la santidad, ella llevará ropa que no es provocativa ni reveladora en público, ropa que no refleja negativamente sobre su testimonio personal como hija de Dios. Incluso cuando todos los demás se visten inmodestamente, ella resiste la tentación de unirse con la multitud. Ella sabe que estos tipos de ropa están diseñados para llamar la atención sobre su cuerpo y provocar a los hombres a la lujuria, pero es lo suficientemente sabia para saber que ese tipo de atención sólo le abarata. La idea de provocar a los hombres a pecar contra Dios debido a su vestido es aborrecible a ella porque ella busca amar y honrar a Dios y quiere que otros hagan lo mismo. La modestia en el vestido revela una modestia y piedad del corazón, actitudes que deben ser el deseo de todas las mujeres que viven para agradar y honrar a Dios.

http://www.gotquestions.org/Espanol/vestirse-modestamente.html

 

¿PARA QUÉ SIRVE EL NOVIAZGO?

¿PARA QUÉ SIRVE EL NOVIAZGO?

a1Debemos desechar la idea de que el noviazgo es un entretenimiento o un pasatiempo. Quien así piense pone en serio peligro la estabilidad emocional de sí mismo y de la persona que dice amar. El amor es un sentimiento sublime, hermoso, no algo con lo cual podamos jugar desaprensivamente. Es algo delicado que hay que proteger.El noviazgo es un tiempo de exploración, en el sentido de mutuo conocimiento intelectual (cómo piensa ella o él), afectivo (aprender los códigos de las formas en que amo y soy amado), emocional (qué cosas le gustan y qué cosas le disgustan), y espiritual (qué planes tiene mi compañero o compañera en cuanto al servicio del Señor).

Antes, nos referimos al amor en sus múltiples facetas. El amor de los novios no debe ser un amor puro y exclusivamente emocional y erótico. Pero tampoco debe ser un amor «platónico» en el cual esté ausente la dimensión romántica y erótica. Por las dudas, aclaremos que no hay nada malo en el eros como dimensión del amor, siempre y cuando esté complementado por el amor ágape (palabra griega que generalmente usa el Nuevo Testamento para referirse al amor de Dios). Lewis Smedes lo expresa admirablemente cuando escribe: «El amor cristiano no suplanta al amor sexual; el ágape no suplanta al eros y no hay necesidad de recurrir a razones teológicas para afirmarlo, excepto para recordarnos a nosotros mismos que el Dios del amor salvador es el mismo que nos creó hombre y mujer… No podemos dividir la vida en compartimientos aislados. No podemos amar con diferentes longitudes de ondas; una para el ágape y otra para el eros. Somos tan sólo personas que amamos» (Sexología para cristianos, pp. 103 y 104).

No es recomendable que el joven se apure en declarársele a una señorita con el fin de hacerla su novia si antes no ha habido un período de observación amistosa que les haya permitido conocerse bien.

Aplicado a nuestro tema, la idea es que deben darse en la relación de novios las diferentes dimensiones del amor. Un amor que sólo sea atracción física y sexual no daría mucha garantía de un matrimonio feliz en el futuro. Pero tampoco lo daría el hecho de tener un amor «demasiado fraternal» y tan «espiritual» que no sentimos ninguna atracción sexual hacia la persona que decimos amar.
LA SEXUALIDAD EN EL NOVIAZGO

Por supuesto, una de las cuestiones clave en la relación del noviazgo es la sexualidad y sus expresiones. Estamos totalmente de acuerdo con el Prof. Manfred Bluthardt cuando señala que «el noviazgo es un tiempo de experimentación erótica, que debe desarrollarse bajo control y con miras a una unión completa en el marco más adecuado del matrimonio» (Ética 1, p. 237). Que es necesario el control mutuo en cuanto a lo sexual es tan claro que no necesita ser demostrado. Si amamos a la persona con la cual queremos casarnos, ello implica el deseo sexual. Este no se despierta de un profundo sueño cuando nos entregan la libreta de matrimonio o cuando el pastor dice «los declaro marido y mujer». Surge en los primeros contactos y se va profundizando con el correr del tiempo. El Dr. Taylor lo presenta en el siguiente gráfico:
Cada una de estas etapas o estadios de la relación de amor comporta sus riesgos y compromisos. En las primeras etapas no hay mayor peligro. Ir caminando del brazo o tomados de la mano —iY qué hermoso que es!— es una forma de comunicarnos el amor puro y hermoso que nos une. De allí, fácilmente se pasa a las caricias y a ciertos besos iniciales. Pero cuando llegamos a la etapa de los abrazos y besos íntimos y prolongados, entramos en la zona que llamaríamos de «alerta amarillo». Hay cierto peligro. Y ni hablar de la etapa precoito, en la cual, sin dudas, nos encontramos en «alerta rojo» y donde con muchísima dificultad se puede volver para atrás. Casi es una zona de «no retorno». Por tal razón es que aconsejamos no llegar a esa etapa.

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Con esto, inevitablemente, llegamos al tema más candente: ¿Son legítimas las relaciones sexuales prematrimoniales? Tristemente, debemos decir que no faltan algunos autores «cristianos» que —aunque no las favorezcan o alienten— las admiten. Sostienen que el tipo de sociedad en la que vivimos nos exige ser flexibles en este terreno, poniendo como condiciones básicamente tres: si los novios son personas maduras, si se aman verdaderamente, y si tienen el firme propósito de casarse. Pero ¿representa este tipo de «solución» una perspectiva realmente cristiana y orientada por la palabra de Dios? Analicemos los argumentos que favorecen las relaciones sexuales antes del matrimonio.
Argumento A: Un amor pleno entre un chico y una chica tiene derecho a su expresión máxima en la relación sexual.
Respuesta: Es cierto que el amor pleno tiene derecho a expresarse totalmente, pero cuando y donde corresponda y no en cualquier etapa de la vida romántica. Para expresarlo en términos de Acha Irizar:

«Que el amor pleno esté pidiendo una entrega total, parece avalar más bien lo contrario de lo que intentan defender muchos. Y esto porque sólo un compromiso serio y permanente se realiza socialmente y de hecho dentro del matrimonio, ya que siempre queda el volverse atrás de un compromiso que no está sellado definitivamente» (Ética y Moral, p. 111).

Argumento B: «Todo el mundo lo hace.»
Respuesta: Primero y principal, que tal afirmación es una falacia. Sí, es cierto que un gran porcentaje de nuestra sociedad practica las relaciones prematrimoniales. Ello, no solo por el tipo de sociedad en que vivimos, que alimenta y fomenta las relaciones sexuales hasta el punto de que el sexo y el coito ya no parecen revestir ningún aspecto de misterio, sino que también el progreso de la medicina y la diversidad de anticonceptivos hace que los jóvenes de hoy puedan practicar su sexualidad sin mayores peligros externos. Pero que una mayoría de la sociedad lo practique ¿qué hay con ello? Como magníficamente lo dice Trobisch: «Aunque las estadísticas fuesen correctas y un gran porcentaje de jóvenes tuviese relaciones prematrimoniales, ¿qué hay con eso? ¿Desde cuándo nos gobiernan a los cristianos las estadísticas? ¿desde cuándo nos dejamos dirigir por lo que hace la mayoría?» (op. cit. p. 51).

En vista de que el noviazgo es un paso hacia el matrimonio, el joven debe pensar en lo siguiente:

1. Las creencias religiosas de su novia.
2. La edad de ambos.
3. Sus planes.
4. Sus familias.

Argumento C: «Nos amamos y ya tenemos fecha para casarnos.»
Respuesta: El amor verdadero «todo lo espera». El amor verdadero piensa en el bien del amado. Generalmente, dado el carácter machista de nuestra sociedad, aparece como más grave la relación sexual prematrimonial de la mujer y no tanto la del hombre. Lo cierto es que ante la sociedad, una mujer que queda embarazada antes de casarse queda como «marcada para siempre», como «la pecadora». Lo que queremos decir con esto es que aun la fecha para casarse no es garantía ninguna ni puede anular el hecho de que las relaciones prematrimoniales sigan siendo incorrectas.
Pero a todo esto ¿qué dice la Biblia? No hay duda de que la palabra de Dios condena las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Básicamente, hay dos formas que adquiere la relación sexual fuera de ese marco: adulterio y fornicación. Ese pecado adquiere la carátula de «adulterio», cuando es cometido por personas casadas. Es «fornicación» cuando se concreta por personas solteras. En Hebreos 13:4 leemos: «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios» (Véanse también 1 Co 6:9; Gál 5:19; Ef 5:5).
Para finalizar, afirmamos que el noviazgo es una de las más dulces etapas de nuestra vida. Una época primaveral de romance, emoción y ternura. Si novio y novia se aman con amor sincero, si armonizan entre ellos, si tienen proyectos en común y, sobre todo, si creen que están dentro de la voluntad del Señor, deben culminar en matrimonio. Pero cuidado con los peligros que acechan esta relación. Sobre todo, cuidado con que nuestra pasión descontrolada nos lleve a arruinar nuestro presente y nuestro futuro. Reservemos como premio a nuestra espera la relación más íntima que un hombre y una mujer pueden llegar a tener. La relación en la cual ante Dios y los hombres nos unimos para ser una sola carne. Si la sociedad de hoy dice lo contrario, ello no debe sorprendernos, toda vez que, como decía Dietrich Bonhoeffer: «Sólo lo extraordinario es esencialmente cristiano.»
Roldán, A. F. (2003). EL DULCE TIEMPO DEL NOVIAZGO. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 156–161). Miami, FL: Editorial Unilit.

EL DULCE TIEMPO DEL NOVIAZGO

EL DULCE TIEMPO DEL NOVIAZGO

Alberto F. Roldán
a1¿Qué es el noviazgo? ¿Qué significa «estar de novio»? Podríamos decir que el noviazgo es, en nuestra cultura, la etapa en la cual un hombre y una mujer establecen una amistad única y exclusiva basada en el amor y con fines de culminar en matrimonio. Y decimos que esto es en nuestra cultura occidental y latinoamericana, porque en otras, como la cultura bíblica, se observa otro cuadro. Muchas veces, eran los mismos padres los que elegían novia para sus hijos. Recuérdese el caso del siervo de Abraham que tuvo que buscar esposa para Isaac (Gn 24). Tal vez si aplicáramos este mismo método hoy, nos ahorraría algunos contratiempos ¡aunque bien podría producir otros!

EL SURGIMIENTO DEL NOVIAZGO

En términos generales, el noviazgo surge dentro de un contexto de amistad. En efecto, salvo casos excepcionales, un joven y una muchacha se hacen novios luego de una etapa de amistad general que se va haciendo cada vez más estrecha y exclusiva. Capper y Williams lo ilustran con la figura geométrica de un cono invertido. Dicen:

«Imaginémonos un cono invertido, y supongamos que la base superior represente los planos superficiales de nuestra personalidad, y que la angostura gradual sea la profundidad variable de éstos. Sobre la superficie entonces, y afectando un sector muy pequeño de nuestra vida, tenemos el lugar para nuestros numerosos amigos, por ejemplo los compañeros del colegio o de la universidad. Nosotros y ellos podemos ignorar totalmente lo que sucede en los hogares respectivos o en la intimidad de las vidas de unos y otros. Pero, al descender más y más en el cono, tocamos zonas más profundas de nuestra propia personalidad, y esta parte la compartimos con un número menor de personas porque es el círculo interior de nuestra vida. Con estos amigos tenemos muchas cosas en común. Damos y recibimos mucho más en este nivel que en los anteriores. Finalmente, en el vértice, no hay lugar más que para uno, y ésta es la relación exclusiva: aquí nos encontramos en el centro y en la profundidad de nosotros mismos. Aquí todo tiene que ser conocido, participado y gozado mutuamente» (Sexo y Matrimonio, pp. 16–17).

Quizás veamos más claros estos conceptos en una gráfica:

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El cuadro muestra diferentes niveles de relaciones interpersonales, en cada uno de los cuales hay —gradualmente— mayor intimidad y compromiso. De un compañerismo meramente circunstancial se pasa a la amistad y de ella a cierta amistad especial que deriva en el noviazgo. Este último tiene como aspecto distintivo el propósito de culminar en el matrimonio.

La motivación fundamental de hacernos novios debe ser el amor en todas sus dimensiones. El amor en términos de afecto profundo, emoción, sentimiento, atracción sexual, pero también entrega y servicio a la persona amada. Debemos aclarar aquí que el verdadero amor no necesariamente es sinónimo del pasajero enamoramiento de una persona. En la etapa de la adolescencia y la juventud es propio sentirnos enamorados muy a menudo. Hay dentro de nosotros tal caudal de afectividad, que, si no nos controlamos, es posible que lleguemos a «declarar el amor» a más de una persona en corto lapso. Y como bien señaló C.S. Lewis: «Creo que es posible enamorarse de una persona y estar hastiada de ella diez semanas más tarde.»

Pero ¿de quién debemos enamorarnos y así concertar nuestro noviazgo? Le anticipo que la Biblia no proporciona el nombre de su futuro cónyuge. Y, además, es difícil que Dios envíe un ángel del cielo para indicárselo. Afortunadamente —o no— esa elección está en sus manos. Creo que la única cláusula que la Biblia le señala es esta: «Libre para casarse con quien quiera, con tal de que sea un creyente» (1 Co 7:39, Dios Habla Hoy). Es decir, el mínimo no negociable es que la persona que usted elige para que sea su esposo o esposa sea creyente. Eso —claro está— siempre y cuando se encare el noviazgo con la seriedad que corresponde: como una etapa que, aunque exploratoria, se espera que culmine en el altar. Y en esto tenemos que ser muy claros. Hay quienes especulan pensando que si aman a alguien que no es cristiano, eso no importa mucho, porque el Señor es tan bueno que después de un tiempo «lo puede convertir». Quiero decirle que he conocido muchos casos en que en efecto ocurre una «conversión», pero es la del creyente al mundo. Fatalmente, el cristiano —acaso por decadencia espiritual— termina por seguir los pasos del cónyuge no cristiano.

Debo admitir que también hay casos en los cuales el no cristiano llega a ser creyente. Pero ¡no abusemos de la misericordia del Señor, ni utilicemos una situación para anular sus principios! Mi consejo es que, si se siente enamorado de alguien que no es cristiano, ore mucho al Señor para que le ayude a no ser desobediente a su palabra y ore por la conversión de tal persona. Otra cosa: no establezca ningún compromiso hasta que tal persona realmente haya reconocido el señorío de Jesucristo sobre su vida. Así, sin ninguna duda, recibirá bendición del Señor.
Roldán, A. F. (2003). EL DULCE TIEMPO DEL NOVIAZGO. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 153–156). Miami, FL: Editorial Unilit.

«¿Qué dice la Biblia acerca de la ira?»

«¿Qué dice la Biblia acerca de la ira?»

a1El manejo de la ira es un tópico importante. Un experimentado consejero establece que el 50% de la gente que acude para consejería, tuvo problemas con el manejo de su ira. La ira puede hacer añicos la comunicación, romper las relaciones, y arruinar tanto el gozo como la salud de muchos. Y con mucha frecuencia la gente tiende a justificar su enojo, en vez de aceptar la responsabilidad por él. Hay un tipo de ira que la Biblia llama “justa indignación,” pero ésta no debe ser confundida con la ira.

Antes que nada, la ira no siempre es pecado. Dios está airado (Salmos 7:11;Marcos 3:5), y a los creyentes se les permite estar airados (Efesios 4:26). En el Nuevo Testamento son usadas dos palabras griegas para la palabra “ira.” Una (orge) significa “pasión, energía;” la otra (thumos) que significa “agitado, ebullición.” El diccionario Webster define la ira como “emoción excesiva, pasión incitada por un sentido de daño o injusticia;” este daño puede ser hacia nosotros o hacia alguien más. Bíblicamente, la ira es una energía dada por Dios con la intención de ayudarnos a resolver problemas. Ejemplos de ira bíblica incluyen la confrontación de Pablo con Pedro, por su mal ejemplo enGálatas 2:11-14. David, disgustado al escuchar al profeta Natán compartirle una injusticia (2 Samuel 12), y Jesús airado por la manera en que algunos judíos habían corrompido la adoración en el templo de Dios en Jerusalén (Juan 2:13-18). Nótese que ninguno de estos ejemplos de ira involucraron la auto-defensa, sino la defensa de otros, o de un principio.

Pero la ira se vuelve pecado cuando es motivada por el egoísmo (Santiago 1:20), cuando el objetivo de Dios es distorsionado (1 Corintios 10:31), o cuando se deja que la ira persista (Efesios 4:26-27). En vez de utilizar la energía generada por la ira para atacar el problema en sí, es la persona quien es atacada en su lugar.Efesios 4:15,29dice que debemos hablar la verdad en amor y usar nuestras palabras para edificar a otros, y no permitir que salgan de nuestra boca palabras corrompidas o destructivas. Desafortunadamente, esta venenosa manera de hablar es una característica común del hombre caído (Romanos 3:13-14). La ira se vuelve pecado cuando se le permite desbordarse sin restricción, dando como resultado un escenario en el que todos a su alrededor resultan lastimados (Proverbios 29:11), dejando devastación a su camino, usualmente con consecuencias irreparables. La ira también se vuelve pecado cuando el airado rehúsa ser tranquilizado, guarda rencor, o lo guarda todo en su interior (Efesios 4:26-27). Esto puede causar depresión e irritabilidad ante cualquier cosita, con frecuencia con cosas sin relación alguna con el problema subyacente.

Podemos manejar la ira bíblicamente mediante:

1) Reconocer y admitir nuestra ira egoísta y el erróneo manejo del enojo como un pecado (Proverbios 28:13;1 Juan 1:9). Esta confesión debe ser hecha tanto a Dios como ante aquellos a quienes hemos herido con nuestra ira. Tampoco debemos minimizar ese pecado llamándolo “me alteré un poco el otro día” o transfiriendo la culpa: “bueno, si no hubieras actuado como lo hiciste…”

2) Viendo a Dios en la prueba. Eso es especialmente importante cuando la gente ha hecho algo específicamente para ofendernos.Santiago 1:2-4;Romanos 8:28-29; yGénesis 50:20apuntan todo al hecho de que Dios es soberano y tiene completo control sobre CUALQUIER circunstancia y persona que entra en nuestro camino. Nada nos sucede que Él no lo cause o lo permita. Y como todos estos versos lo dicen, Dios es un Dios BUENO (Salmos 145:8,9,17) que hace y permite todas las cosas en nuestras vidas para nuestro bien y el bien de otros. Si reflexionamos sobre esta verdad hasta que se mueva de nuestra mente a nuestro corazón, alterará nuestra reacción hacia aquellos que nos hieren profundamente.

3) Dejando lugar para la ira de Dios. Esto es especialmente importante en casos de injusticia, especialmente cuando es hecho por hombres “malvados” hacia gente “inocente.”Génesis 50:19yRomanos 12:19nos dicen ambos que no juguemos a ser Dios. Dios es recto y justo, y podemos confiar en Él, quien conoce todo y lo ve todo para actuar con justicia (Génesis 18:25).

4) No regresando mal por bien (Génesis 50:21;Romanos 12:21). Esta es la clave para convertir nuestra ira en amor. Todas nuestras acciones fluyen de nuestro corazón, así que también nuestros corazones pueden ser alterados por nuestras acciones (Mateo 5:43-48). Así que, podemos cambiar nuestros sentimientos hacia otros, cambiando la manera en que decidimos actuar hacia esa persona.

5) Comunicándonos para resolver el problema. Hay cuatro reglas básicas de comunicación que se nos comparten enEfesios 4:15,25-32.

a) Ser honestos y hablar (Efesios 4:15,25). La gente no puede leer nuestra mente; diga la verdad EN AMOR.

b) Ser oportunos (Efesios 4:26-27). No debemos permitir que lo que nos está molestando, crezca hasta perder el control. Es importante manejar y compartir lo que nos molesta antes que llegue hasta ese punto.

c) Atacar el problema, no a la persona (Efesios 4:29,31). Junto con esto, debemos recordar la importancia de mantener bajo el volumen de nuestra voz (Proverbios 15:1). Gritar es usualmente percibido como una forma de ataque.

d) Actuar, no reaccionar (Efesios 4:31-32). A causa de nuestra naturaleza caída, generalmente nuestro primer impulso es uno pecaminoso (verso 31).

El tiempo utilizado para “contar hasta diez” debe ser usado para reflexionar sobre la manera amable de responder (verso 32), y para recordarnos a nosotros mismos, cómo la ira debe ser usada para resolver problemas y no para crear unos mayores.

6) Por último, debemos actuar para resolver nuestra parte del problema (Hechos 23:5). No podemos controlar la manera en que los demás actúen o respondan, pero sí podemos hacer los cambios necesarios para hacerlo por nuestra parte. Conquistar nuestro temperamento no es algo que suceda de la noche a la mañana. Pero a través de la oración pidiendo ayuda, el estudio de la Biblia, y la confianza en el Espíritu Santo de Dios, puede ser conquistado. Así como hemos permitido que la ira se haya atrincherado en nuestras vidas por la práctica habitual, también debemos practicar responder correctamente hasta que se convierta en un hábito que reemplace a las viejas actitudes. Estos son algunos Proverbios que tratan con el tema de la ira:

6:34 “Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza”
14:17 “El que fácilmente se enoja hará locuras; y el hombre perverso será aborrecido.”
14:29 “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.”
15:1 “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”
15:18 “El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.”
16:32 “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.”
19:11 “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.”
19:19 “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males.”
22:24-25 “No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.”
27:4 “Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?”
29:8 “Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; mas los sabios apartan la ira.”
29:22 “El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca.”

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El noviazgo

EL NOVIAZGO

Aprendiendo a esperar

a1El noviazgo es la relación entre un hombre y una mujer que participan de actividades sociales por mutuo consentimiento. Tener novio significa apartar tiempo para tener interacción social con una persona del sexo opuesto.

¿Cuál es el propósito de Dios para el noviazgo? La Biblia declara que Dios nos creó cuidadosamente; no dice que fuimos creados para vivir aislados el uno del otro. Al contrario, después de haber creado a Adán, Dios dijo: “No es bueno que el hombre este solo”. (Génesis 2:18). Dios creó a Eva para que se casara con Adán. Pero, ¿Cómo saber si una persona ha encontrado a la persona correcta para un noviazgo? O ¿cómo puede alguien convertirse en la persona correcta para otra persona? Considere algunas de las oportunidades positivas que ofrece el noviazgo.  Con el noviazgo, usted tiene la ventaja de:  aprender a comunicarse con una persona del sexo opuesto ,  definir las características importantes que desea en su futuro cónyuge,  conocer a candidatos potenciales para el matrimonio,  crecer social, emocional y espiritualmente…

¡Cuán fácil es en el noviazgo… caer en la trampa de ver sólo las apariencias o ser guiados por las pasiones y acabar en un callejón sin salida! Para evitar una decepción del corazón, defina sus normas personales.Cuando usted se prepara de antemano, se puede mantener dentro del camino correcto en el trayecto que se recorre por el impredecible mundo de las relaciones humanas.

Muchos noviazgos carecen de significado porque no siguen el orden correcto y comienzan con desviaciones sexuales. Si siente que su noviazgo no es satisfactorio, ¿podría ser porque no siguió el proceso correcto de un noviazgo correcto? Un noviazgo sólo puede ser fuerte cuando ambos se comprometen con Dios a seguir su proceso y con paciencia esperan el momento indicado…

Todos queremos encontrar un amor que dure para siempre. El problema es que lo queremos AHORA. En su desesperación, algunos comienzan a jugar coqueteando y enamorándose y arriesgándose a caer en la seducción sexual. Algunos no están dispuestos a esperar lo que Dios tiene para ellos. No saben que Dios ha establecido reglas para el noviazgo. Sencillamente, él quiere que esperemos el momento que él ha escogido. El Señor sabe lo que es mejor para nosotros, así que dejémosle a él la decisión.

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