Seminario «EL LENGUAJE DE LA MÚSICA»

Seminario «EL LENGUAJE DE LA MÚSICA»

Autor: Frank Garlock

Los estudiosos de la sociología de la música están de acuerdo y admiten el hecho de que “la música es un lenguaje“. Si logramos decodificar y comprender su lenguaje particular, podremos alcanzar un alto grado de discernimiento en el campo de la “música cristiana” que utilizamos en nuestras Iglesias para la alabanza y la adoración.

Tal como afirmó un gran filósofo “nada puede conocerse de la verdad aparte del lenguaje“. En tal afirmación él reconoce que si no nos ponemos de acuerdo en cuanto a los términos de nuestro lenguaje, si no estamos de acuerdo en el significado de nuestras palabras, no se podrá establecer una comunicación efectiva entre nosotros. Si no se comprende lo que se está diciendo en ese lenguaje, no existirá una comunicación correcta.

Es por ello que resulta imperioso que entendamos que “la música es un lenguaje y debemos entender cuáles son los elementos de ese lenguaje“, si pretendemos entender la música, y el mensaje que ésta comunica, especialmente, la música de alabanza y adoración.

El Dr. Frank Garlock es profesor en Teoría Musical, fundador y presidente de “Majesty Music” (Música Majestuosa). Se desempeño también como profesor de música en la Universidad de Bob Jones durante varios años, y también dio cátedra de música en el el Colegio Cristiano de Pensacola (Estados Unidos). El hermano Frank Garlock posee un amplio y acreditado conocimiento en el campo de la música cristiana. Es autor de varios libros, y durante muchos años ha enseñado la Palabra de Dios en diferentes iglesias.

La cuestión de la música cristiana cobra la mayor relevancia en la actualidad, en que la discusión acerca de los modos de alabanza en las iglesias cristianas se ha transformado en un verdadero campo de conflicto y división.

Esto se debe al problema de las mezclas que se realizan en la mal llamada música cristiana, donde se toman ritmos seculares o contemporáneos, y se les añade una letra cristiana. De esta fusión satánica surgen géneros tales como; “rock cristiano”, “reggaeton cristiano”, “salsa cristiana”, “hip hop cristiano”, entre otras tantas aberraciones. Es como si se tolerara en nuestras iglesias la “prostitución cristiana”, “la fornicación cristiana”, “el narcotráfico cristiano”, etc.

El Seminario “El Lenguaje de la Música”, dictado por el Dr. Frank Garlock se ha difundido por varios medios audiovisuales en diversos países del mundo, y tiene por objeto echar un manto de luz a este conflictivo tema de la música de alabanza y adoración en las iglesias cristianas, y nos enseña de una forma muy detallada, ejemplificada, y fundamentalmente con fundamentos bíblicos claros, como entender y discernir el contenido de la música, para conocer cabalmente cuál es la forma correcta de alabar y adorar a Dios por medio de interpretaciones musicales.

1. El Dios de la Música

2. El Mensaje de la Música

3. El Sonido de la Música

4. El Evangelio de la Música

5. Los Efectos de la Música

6. El Propósito de la Música

http://www.bbnradio.org/WCM4/InstitutoB%C3%ADblico/CursosDisponibles/tabid/2523/CourseID/195/Default.aspx

SIETE COSAS QUE DEBE ENSEÑAR A SUS HIJOS

SIETE COSAS QUE DEBE ENSEÑAR A SUS HIJOS

Autor: Howard Hendricks

a11. El niño, desde que nace, debe recibir de sus padres un afecto caluroso, pero no sofocante

El dar y recibir amor es un estabilizador básico en la vida. El amor continúa dando, aunque uno esté cansado, ocupado, enfermo, aburrido, o como sea. El afecto debe ofrecerse en términos entendibles por el niño.

Hay padres muy sinceros que no obstante crían hijos desviados. Por ejemplo, en el homosexual suelen concurrir dos influencias poderosas: una madre dominante, posesiva y agresiva y/o un padre desinteresado, hostil y pasivo. Esta combinación es mortal. Anótelo bien, una inversión de los papeles bíblicos produce desviación. Un estudio sobre 1800 homosexuales concluye drásticamente: «Una relación afectuosa con el padre, de apoyo constructivo, previene la posibilidad de un hijo homosexual». Los desviados no son el producto de un hogar unido y estimulante.

2. Los niños deben ser expuestos a padres profundamente enamorados entre sí y que no se avergüencen de demostrarse su amor en presencia de sus hijos

El amor debe ser un estilo de vida entretejido en la tela de la vida. No es un satín que se rompe cuando se le estira, sino una lana teñida que cubre toda la casa. ¿Cómo captan los niños este amor?, por la vía del contagio: al ser expuestos al mismo.

En una ocasión Jeanne y yo nos estábamos abrazando en la sala cuando de repente entró nuestro hijo menor con un amiguito.

—¡Hey! Tenemos que esperar un ratito—dijo Bill, el otro.

—¿Por qué? Mis padres se están abrazando. ¡Siempre es así!

—Eh, ¡Vamos a entrar! Debe ser formidable tener un padre que ama a tu mamá. Yo ni sé quién es mi padre; cada noche hay un fulano diferente en nuestra casa.

¡Cuidado! No midamos nuestras expresiones de amor por las reacciones de los hijos, especialmente si son adolescentes. Puede ser que digan: «¡Otra vez!, ¡qué fastidio!» Pero, en el fondo de sus corazones, habrá impacto. Cuando estoy aconsejando, las palabras trágicas que escucho son: «No puedo recordar ni una sola vez que mi padre abrazara a mi madre». ¿Qué clase de herencia tendrá el hijo suyo?

3. Ayude a cada niño a identificarse con su propio sexo y, al mismo tiempo, respetar al otro

El sexo es más que un proceso de reproducción o un fenómeno biológico. Incluye toda la personalidad; es lo que hace que un hombre sea hombre y una mujer, mujer. Los niños captan las actitudes como la aspiradora absorbe el polvo. Por ejemplo, la mujer que en su conversación desprecia a los hombres, está revelando más de lo que piensa acerca de su propio matrimonio. El uso del sarcasmo no cabe en un buen matrimonio. El esposo que ve a su esposa frente al espejo y le dice con desprecio: «¡De nada te sirve!», está derramando ácido sulfúrico sobre su matrimonio.

Estimule a su hijo para que llegue a estar orgulloso de su propio sexo. Alabe a su cónyuge frente a su familia. Proclamar: «¡Qué dichosos somos de tener un papá como el nuestro!», dice mucho a los niños.

4. Provea un vocabulario correcto, use términos precisos

Si está enseñando a un niño a hacer galletas, usted no le dice: «Tráeme una de esas cómo se llamen que están en la gaveta, ésas para medir el polvo de hornear y ese cachivache para la harina». Usted usa las palabras correctas porque el niño necesita aprender.

Así debe ser con la información acerca de la vida íntima. Debemos nombrar correctamente las partes del cuerpo. Por ejemplo, uno debe referirse al amamantar a un bebé, de manera normal y natural. Al ir creciendo, el niño debe saber que el bebé empieza su vida en un lugar que se llama útero, y cuando está listo, desciende de cabeza a través de la abertura vaginal. Esta sencilla explicación da confianza a los niños, que normalmente tienen curiosidad y se confunden cuando les dicen: «Eres muy pequeño para hablar de esto». Y más tarde les dicen: «Ya eres muy grande para no saber esas cosas.»

5. Provea información sexual cuando sea necesario y con la interpretación cristiana

Al instruir sobre el proceso sexual debemos hacerlo explicando su maravilla y misterio. Cuando Dios creó a Eva, puso a dormir profundamente a Adán, y hasta la fecha todo es un misterio para nosotros. La relación sexual todavía es un enigma, a pesar del espectacular enfoque de los sexólogos.

Una respetuosa reverencia debe revestir la enseñanza acerca del sexo, para evitar que el niño lo considere algo vulgar.

Las madres deben saber cómo contestar las pregunta, por ejemplo, cuando viene corriendo la niña y pregunta: «Mami, ¿de dónde vienen los bebés?»

Un pequeño le preguntó a su madre de dónde había venido él y de dónde había venido ella. Su madre le habló acerca de la cigüeña. Después el niño preguntó lo mismo a su abuelita, y recibió la misma respuesta, aunque con ciertas variaciones. Entonces el niño salió corriendo de la casa y le contó a su compañero: «¿Sabes qué? ¡En nuestra familia no ha habido un nacimiento normal en las últimas tres generaciones!»

Por lo general, el niño no quiere saber todos los hechos de una sola vez. No se interesa en todo acerca de la reproducción o el acto sexual. Él solamente quiere una respuesta sencilla y directa, y sólo eso debe dársele; Una regla: siempre diga la verdad, pero no necesariamente toda la verdad en una sola ocasión. No le diga más de lo que él quiera o necesite saber.

6. Correlacione el conocimiento con la experiencia

Aproveche las oportunidades que se presenten con los animales caseros, la llegada de bebés, las defunciones, los casamientos, para explicar la vida a los niños. Visite los museos. Compre libros bien ilustrados. Procure que sus hijos estén al tanto de la vida.

7. Provea información e instrucción acerca de las desviaciones sexuales

Los niños deben aprender pronto acerca de los peligros. No los asuste, sólo que estén conscientes. Ellos harán preguntas al ver ciertas cosas en las carteleras, los periódicos y la televisión que provocarán su curiosidad. De buena forma hábleles sobre las drogas, el aborto, las enfermedades venéreas, el vivir juntos sin casarse, la vida comunal, etc. Explíqueles que los homosexuales siempre andan buscando desviar sexualmente a otras personas.

Ambos padres deben participar en la educación sexual. No deje la tarea a la otra persona (generalmente la mamá). Rodee a sus hijos de buena literatura y esté listo para hablar sobre ella. Empiece pronto. La educación sexual no es un discurso; es una vida.

No podemos cambiar el hecho de que el mundo en que vivimos ha diluido y degradado al sexo, y ha torcido completamente el concepto que Dios tiene de él. Sin embargo, la educación sexual no es una opción.

La solución al dilema de la educación sexual está implícita en las Escrituras. El señorío de Cristo es la clave en el área sexual, de la misma manera que con el resto de la vida. Pablo nos recuerda: «Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios» (1 Co 6:20).

Hendricks, H. (2003). SIETE COSAS QUE DEBE ENSEÑAR A SUS HIJOS. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 130–134). Miami, FL: Editorial Unilit.

INFLUENCIAS NEGATIVAS EN LA DISCIPLINA

INFLUENCIAS NEGATIVAS EN LA DISCIPLINA

Autor: Alberto F. Roldán

a1La aplicación de la disciplina a los hijos se encuentra hoy en una etapa crucial en la sociedad. Existen diversas influencias que resultan totalmente perjudiciales y que es necesario que, como cristianos, las identifiquemos con claridad.

Por un lado, cierta tendencia psicológica —que alcanzo su cúspide en la década de los años 60— sostenía que a los niños no había que corregirlos con severidad. Más bien la idea era que debía aplicarse una especie de «democracia permisiva» que dejara al niño con libertad de decir y hacer lo que deseara. Prohibírselo y —peor aún—castigarlo por cierta acción, significaría dejarle profundos traumas en su mente, que acarrearían funestas consecuencias para el niño. Ciertamente, tal línea de pensamiento no se originó en América Latina; mas bien fue en los Estados Unidos. Pero aquí —¡cuándo no!— también estuvo de moda. La aplicación consciente o inconsciente de las recomendaciones de la «democracia permisiva» dio como resultado una generación de adolescentes y jóvenes opuestos a toda forma de autoridad. Ya no sólo se cuestionó la autoridad de los padres, sino también la de los maestros y educadores. Acaso muchos padres cristianos ni siquiera estuvieron al corriente de esas teorías educativas del niño. Sin embargo, directa o indirectamente han sido influidos en mayor o menor grado por esas tendencias.

Una ilustración de lo que decimos está dada en la afirmación del Dr. John Valusek que durante un programa de televisión sostuvo que:

«El castigo físico es el primer paso en el largo camino hacia la violencia. Después siguen los golpes, las violaciones, los asesinatos. Este modelo de conducta, que se fija desde el hogar, indica: «Recurriré a la violencia cuando no sepa qué más hacer”».

Sobre el padre recae la responsabilidad que se le obedezca.

El argumento del Dr. Valusek da por sentado que si los padres castigan al niño por su desobediencia, entonces ello le enseñará al niño a recurrir a la violencia y castigar a otros. También está tomando como un hecho que cuando un padre castiga a su hijo lo hace por un arrebato de ira y descontrol. Aunque debe admitirse que esto puede ser cierto en algunos casos, no debemos confundir «violencia física incontrolada» con «castigo disciplinario equilibrado». Además, el castigo físico no debe ser el último recurso después de horas y horas de amenazas («Si seguís portándote mal te voy a dar una paliza») sino que debe ser aplicado cada vez que el niño desobedezca las directivas impartidas. En este punto debemos aclarar que no todos los hijos son iguales. Algunos de ellos responden a la palabra y la amonestación. Otros requieren castigo.

Una influencia también negativa, pero de diferente vertiente, es la representada por los abuelos. Es casi una constante que los abuelos tienden a sobreproteger a sus nietos. Se sienten muy felices de tener cerca a quienes «parecen ser sus hijitos» y les hace revivir en plenitud los felices días cuando eran flamantes papás. Pero ¿cuál es el problema? Básicamente, una confusión de roles. Ellos deben darse cuenta de que no son los padres de las criaturas. Son sólo sus abuelos. Deben reconocer que no son ellos los que deben establecer las «reglas del juego» en cuanto a la disciplina de esos niños. Deben, en suma, respetar a los propios padres de los niños para que los críen y disciplinen como ellos han decidido hacerlo y no intervenir en formas que resten la autoridad de los padres. Los niños —¡que son mucho más vivos de lo que pensamos!— en poco tiempo detectaran la divergencia de opiniones en cuanto a la disciplina y entonces irán «a refugiarse a la casa de los abuelos».

Lo descrito es un enfoque objetivo de la realidad, de lo que sucede a diario en la vida de las familias. Sufren la interferencia de filosofías y psicologías básicamente humanistas que se han filtrado en la práctica de muchos cristianos. Sufren, también, la intromisión de personas como los abuelos que, sin duda, con las mejores intenciones, provocan cierto «corto circuito» en las relaciones entre padres e hijos en la esfera de la disciplina.

Pero, a todo esto, ¿qué nos dice la Biblia? Porque si somos cristianos y, como tales, queremos vivir bajo su autoridad, debemos recurrir a ella para saber cómo actuar. Es altamente significativo observar que en el mismo libro que dice que «Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere» (Pr 3:12), se ofrecen indicaciones precisas sobre el tema, con lo cual, implícitamente, da a entender que de la misma manera que nos trata Dios, debemos nosotros tratar a nuestros hijos.

Respecto a cuándo debe comenzar la disciplina severa, Proverbios 13:24 dice: «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige». La disciplina y la corrección deben empezar temprano, en realidad, en la misma cuna. ¿Por qué debemos castigar al hijo? Proverbios 23:13, 14 afirma: «No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol». La razón del castigo es que, si no se aplica, el destino final de esa persona va a ser la muerte. La muerte no sólo física, sino también espiritual y final. La Biblia no es nada optimista en cuanto a nuestra condición de pecadores. Los niños no son santos, aunque a veces nos gustaría que lo fuesen. Son pecadores al igual que los adultos. No debemos esperar que, privándoles del castigo y la corrección, «por arte de magia» o «por milagro» sean hombres y mujeres de bien. Por el contrario, si aplicamos corrección al niño, ya se nos anticipa el resultado: «Te dará descanso, y dará alegría a tu alma» (Pr 29:17).

Y por si algún lector quedó con preocupación, Proverbios 19:18 despeja las dudas cuando expresa: «Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo». Es decir, debemos tener equilibrio entre un castigo —que a veces puede ser severo— y la destrucción física y espiritual del niño.

¿Qué nos dice la Biblia en cuanto a la intromisión de terceros? Por una parte está el mandamiento base del matrimonio que también aquí tiene aplicación: «Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. Y los dos serán una sola carne» (Gn 2:24). Una de las razones para dejar padre y madre es poder formar un nuevo núcleo familiar sin interferencias. Además, los mandamientos para hijos y padres son inequívocos: «Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres» [no dice: «a vuestros abuelos» ni «a vuestros tíos»]… «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor» (Ef 6:1, 4). La responsabilidad de la crianza, disciplina y corrección de los hijos es enteramente de los padres. Y, ¡cuidado!, de ambos padres; no sólo —como ocurre tantas veces en la cultura latinoamericana— de la madre. También el padre es responsable de la disciplina de los hijos.

En resumen, debemos ser sabios para detectar las interferencias que puedan estar afectando la aplicación de la disciplina a nuestros hijos. Como creyentes obedientes a Dios y a Su Palabra, debemos regirnos por los principios que Él nos ha dejado en ella. Aunque esos principios, claro está, no resulten aceptables para mucha gente. Recordando siempre, que la disciplina es una forma de amor que tiene en cuenta el futuro de nuestros hijos. A Leonardo Da Vinci se atribuye esta declaración: «Quien no castiga las malas actitudes, las fomenta.»

Roldán, A. F. (2003). INFLUENCIAS NEGATIVAS EN LA DISCIPLINA. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 117–121). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

¡Jóvenes! Una historia para reflexionar

¡Jóvenes! Una historia para reflexionar

Autor: Desconocido

a1

Jenny pensó que sus padres no le darían

permiso para irse de fiesta con unos

amigos, de manera que les mintió y les dijo

que iba al cine con una compañera.

Aunque se sintió un poco mal porque no

les dijo la verdad, tampoco le dio muchas

vueltas al asunto y se dispuso a divertirse.

La pizza estuvo bien y la fiesta genial. Al final su amigo Pedro que ya

estaba medio borracho, la invitó a dar un paseo; pero sus vicios ocultos llamaron

a su corazón, la lujuria y la depravación sólo necesitaban estimulación.

Sin miedo, vergüenza ni temor se drogo.

De repente Pedro comenzó a propasarse. Eso no era lo que Jenny quería

del todo. ¡Reflexiono! tal vez mis padres tienen razón -pensó; quizás soy muy joven

para salir así. ¿Cómo pude ser tan tonta? Por favor, Pedro llévame a casa,

no me quiero quedar -dijo.

Molesto, Pedro arrancó el carro y comenzó a conducir a toda velocidad.

Jenny, asustada, le rogó que fuera más despacio, pero mientras más ella

le suplicaba, más él pisaba el acelerador.

De repente, vio un gran resplandor. «Oh, Dios ayúdanos. ¡Vamos a chocar!

Ella recibió toda la fuerza del impacto, todo de repente se puso negro. Aun

consciente, sintió que alguien la sacó del carro retorcido, y escuchó

voces: ¡Llamen a la ambulancia!, estos jóvenes están en problemas.

Le pareció oír que había dos carros involucrados en el choque.

Despertó en el hospital viendo caras tristes. Estuviste en un choque

terrible -dijo alguien… En medio de la confusión se enteró de que Pedro

estaba muerto.

A ella misma le dijeron: Jenny, hacemos todo lo que podemos, pero parece

ser que te perderemos a ti también.

¿Y la gente del otro carro? -preguntó Jenny, llorando… También murieron

-le contestaron.

Jenny oró así: Dios perdóname por lo que he hecho, yo sólo quería una

noche de diversión.

Y dirigiéndose a una de las enfermeras pidió: Por favor, dígale a la familia

de los que iban en el otro carro que me perdonen que yo quisiera

regresarles a sus seres queridos.

Por favor enfermera, ¿Les podrá decir esto de mi parte?, dígale a mi mamá

y a mi papá que lo siento, porque mentí, y que me siento culpable porque

varios hayan muerto. La enfermera se quedó callada, como una estatua.

Instantes después, Jenny murió.

Un hombre cuestionó entonces a la enfermera:

¿Por qué no hizo lo posible para cumplir la última voluntad de esa niña?; la

enfermera miró al hombre con ojos llenos de tristeza, y le dijo: Porque la

gente en el otro carro eran su papá y su mamá que habían salido a

buscarla.

Romanos 6:23Reina-Valera 1960 (RVR1960)

23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN?

TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN?

Autor: Alberto F. Roldán

a1Los medios masivos de comunicación —la radio, la televisión, los diarios, las revistas, el cine— son instrumentos cuyas funciones principales son: informar, educar, animar, y distraer. Como cristianos, resulta muy importante que conozcamos las formas sutiles en las que los medios operan en las personas, influyendo en su manera de pensar y de actuar. También es fundamental que sepamos cómo interpretar críticamente las ideologías y valores (a menudo son antivalores) que nos ofrecen.

El modelo de familia que promueve la televisión. En un análisis sociológico sobre el tema, el escritor argentino Julio Mafud sintetiza el tipo de familia que promueve la televisión. Se trata de una familia reducida, nuclear, con un padre absorbido por su trabajo fuera del hogar. A veces, como hemos explicado, la situación socioeconómica de nuestros países obliga al padre a tomar dos o tres trabajos, lo que agrava la situación. El «dulce hogar» se ha tornado en «la carga del hogar».2
Así las cosas, los niños se tornan en «succionadores» de los medios que saturan sus mentes ofreciéndoles un amplio panorama de opciones para pedir y nunca estar satisfechos. Perdido el control de los hijos, el padre ya no es el que orienta sus gustos ni el que da pautas a sus vidas. Hasta la línea que divide lo permitido de lo prohibido se torna casi imperceptible.

Valores que promueve la televisión. La televisión, como otros medios de comunicación, conlleva un doble efecto. Uno, al que se puede denominar «denotativo», tiene que ver con lo objetivo y explícito, es decir, lo que concretamente ofrece un mensaje determinado. Pero hay otro al que se puede llamar «connotativo» que contiene un mensaje implícito que añade o sugiere significados que apuntan a otras ideas y sentimientos.
Es importante que conozcamos ejemplos concretos de los valores —mejor dicho, antivalores— que nos dan los medios, particularmente la televisión. He aquí algunos:
a) Desintegración familiar. En una serie dramática de la televisión argentina de hace algunos años, ninguno de los tres personajes centrales tenía una familia estable e integrada. Uno de ellos se la pasaba «probando» de pareja en pareja. Otro, aparentemente, era divorciado. El tercero vivía en la incertidumbre en ese terreno. El contexto social y familiar que esos hombres representaban daba como una «realidad incambiable» el hecho de que es posible ser persona actualizada, de éxito y de importancia, sin que ello implique, necesariamente, estar al frente de una familia. Precisamente, Graciela Peyrú sostiene a este respecto que en la televisión «los besos y las caricias, cuando se incluyen, forman sólo parte de la duple seducción/violencia o son expansiones mínimas de vínculos fugaces». Es decir, la familia como núcleo está ausente. Otro ejemplo específico lo ofreció la televisión española. La protagonista era una mujer de unos 40 años, atrayente, pero que acababa de separarse de su marido. Vuelve a casa, les cuenta a sus hijos adolescentes lo que había ocurrido, y… ¡adivinen lo que pasó! Pues que los hijos no tienen mejor reacción que felicitar a su madre e invitarla a celebrarlo juntos. La única persona que cuestiona el hecho es la madre de la mujer. Claro que la serie tiene el cuidado de «pintarla» como una mujer grotesca, atrasada, de poca cultura. La idea es clara: sólo personas así pueden oponerse a lo sucedido. ¡Pobre gente! No está actualizada.
b) Sexo libre. El lector tendrá pocas dificultades en ver en series y novelas —nacionales y extranjeras— cómo directa o indirectamente se aprueban relaciones premaritales, adulterio, homosexualidad. A propósito de esto último, recuerdo el caso de otra serie argentina, en la cual su personaje central era un homosexual. Las escenas mostraban cómo el muchacho no encontraba solución alguna ni en la psiquiatría, ni en la psicología, ni en la religión. Finalmente, todo termina con una carta que le envía su hermana donde le dice más o menos así: «Querido, la decisión es tuya. Es lo único que cuenta. Hacé lo que vos quieras. Nadie puede ni debe meterse en tu vida. La opción es tuya y si es bueno para vos, entonces es bueno». Conclusión que queda en la mente del televidente promedio: «Está bien lo que me hace sentir feliz. No hay absolutos. La homosexualidad es una opción más que no es ni mejor ni peor que la heterosexualidad.»

El poder de la publicidad. La publicidad se define como «una técnica de difusión masiva, a través de la cual una industria o empresa comercial lanza un mensaje a un determinado grupo social de consumidores con el propósito de incitarlos a comprar un producto o usufructuar un servicio». Las coordenadas bajo las que se estructura la publicidad son básicamente dos: el PROGRESO y el PLACER. El poder de la publicidad es de tal magnitud que hoy ya no importa tanto si un producto es bueno o es malo. La publicidad se encargará de hacerle creer a la gente que es «caro… pero el mejor»; aunque a la postre el consumidor llegue a la triste realidad de que en efecto era «caro… ¡pero el peor!»
La publicidad apela a «estímulos subliminales», es decir, fuerzas sensoriales a nivel inconsciente. El estímulo subliminal es como una «memoria dormida» que cuando despierta hace actuar al individuo. Muchos aspectos de la realidad que no vemos a nivel consciente los advertimos subliminalmente y se va almacenando en nuestro inconsciente. Lo importante en la publicidad no está sólo en lo que explícitamente dice un anuncio. Muchas veces está en lo que el mensaje implica en términos de «felicidad», «realización humana», «progreso», «conquista», etc.

Clave hermenéutica. Como todo mensaje, la publicidad requiere una adecuada hermenéutica (interpretación). En este sentido, hay una clave que resulta de sumo valor práctico a los fines de interpretarla. Básicamente, toda publicidad sigue el siguiente esquema:
Lo grave del caso es que se trata de «soluciones falsas a problemas reales». En efecto, la publicidad le hace creer a la gente que comprando tal o cual producto será próspera, tendrá dominio sobre otros, será una persona dinámica, emprendedora, viril, con prestigio, etc. La caricatura que ofrecemos a continuación es un claro exponente de lo que decimos:
Algunos slogans publicitarios que apelan a la felicidad, el éxito, la fama, son estos:

«Siempre habrá tiempos felices. Cuente con cigarrillo…» Interpretación: El fumar ese cigarrillo es lo que hace posible la felicidad.
«En guardia! Juvenil, peligrosa, ¡dispuesta a la vida!… el amor que espera. Loción y extracto…» El texto está acompañado, claro por la imagen de una mujer rubia, «juvenil y peligrosa».
«automóvil… ¡la gran tentación!» La imagen esta vez es diferente. Sí, ¡se trata de una mujer morocha! Mirada atractiva, labios carnosos y a punto de morder una manzana.

Muchas veces las imágenes son simbólicas y apelan, generalmente, a la sexualidad. Así aparecen como «telón de fondo» objetos que simbolizan órganos sexuales. Y uno dice: «Pero no me di cuenta de eso. Por lo tanto no me tiene que afectar». Craso error. Como se sostiene en una obra ya citada:
«El descubrimiento fundamental fue este: los motivos que impelen a un individuo a comprar o no comprar una cosa son diez por ciento a nivel consciente y noventa por ciento a nivel subconsciente o inconsciente.»

El niño y la televisión. Los niños son los que pasan más tiempo frente al televisor. Como sostiene un especialista en comunicaciones, el Profesor Miguel A. Pérez Gaudio (con el que tomamos un curso sobre el tema), la familia
«le ha abierto a la televisión de par en par las puertas de su intimidad hasta el punto de que estos medios llegan a imponer sus horarios, modifican los hábitos, alimentan ampliamente conversaciones y discusiones y, sobre todo, afectan —a veces profundamente—la psicología de los usuarios en los aspectos tanto afectivos e intelectuales como religiosos y morales».
Se considera que son «televidentes livianos» los que pasan menos de cuatro horas por día viendo televisión. Los «pesados» son los que la ven más de cuatro horas por día. Encargamos a Claudia, una maestra que es miembro de nuestra iglesia, la realización de una pequeña encuesta en un séptimo grado de primaria (niños de 11 a 13 años). Con mis hijos analizamos la encuesta, que arrojó el siguiente resultado:

Total de alumnos: 45
Tienen TV cable: 27

Horas que ven TV diariamente: promedio de 4 horas y media. Los que menos ven llegan a 2,5 horas por día. Los que más, llegan a 7,5 horas por día.
PROGRAMAS FAVORITOS:

Dibujos animados:

31 de los 45 alumnos

Comedias: 19h

Acción: 7h

Películas: 6h

Drama: 5h

Musicales: 4h

Noticias: 3h

Humor: 3h

Entretenimientos: 3h

¿Cómo incide el exceso de televisión en la conducta de los niños? En primer lugar, en cuanto a rendimiento escolar, en una prueba que se hizo en 1984 por el programa Evaluación Nacional del Progreso en Educación (en los E.U.A.),

«Los niños de 9 años que miraban seis horas o más de televisión por día se desempeñaban escolarmente mucho peor que aquellos que miraban menos horas. Pero había poca diferencia entre los que miraban menos de dos horas de TV diarias y los que lo hacían de 3 a 5. Entre los jóvenes de 13 a 17 años interrogados, los niveles de lectura ascendían a medida que mermaban las horas frente al televisor».

En segundo lugar está el tema de la violencia. En Buenos Aires, por ejemplo, se ha llegado a establecer que si se enciende el televisor de lunes a viernes, uno tiene la posibilidad de ver más de 7 escenas de violencia por hora. Pero ese riesgo sube a más de 17 los fines de semana. En una encuesta realizada en una escuela de esa ciudad, se halló que había un comportamiento disímil entre dos grupos de niños. El grupo que había contemplado programas violentos dejaba a los más pequeños cuando se trenzaban en peleas. Los que no habían estado expuestos a ese tipo de programas intervenían para separar a los que se estaban peleando. Las conclusiones son las siguientes:

«Se ha comprobado reiteradamente que los niños acostumbrados a ver programas violentos como televidentes «pesados» muestran menos índices corporales de alteración emocional frente a la agresión que los menos habituados («livianos»). Esta «desestabilización» va acompañada de un aumento directo de las fantasías y conductas agresivas.»

Mecanismos de desinformación. Prácticamente no nos queda espacio para abordar esta cuestión. Hasta resulta irónico hablar de «desinformación» porque quienes la preparan lo hacen —dicen— con el objeto de «informar a la opinión pública». Entre los muchos mecanismos existen los siguientes: Colocar un título y luego no referirse a ese tema en el contenido. Modificar el texto ligeramente, de modo que el lector, oyente o televidente, no capte el cambio efectuado. Otras formas, por supuesto, tienen que ver con lo que alguien ha llamado «arbitrario recorte» de lo que se dice que es «la realidad». Aparece un noticiero televisado y lo que abunda son robos, asesinatos, accidentes, y otras imágenes semejantes. Uno se pregunta: ¿Será esa toda la realidad? Finalmente, otro mecanismo de desinformación consiste en omitir referencias o imágenes que no conviene mostrar, como sucede a veces durante las guerras. No se reportan bajas ni muertes de civiles. ¡Como si los bombardeos sólo provocaran el derrumbe de edificios!
Hacia una mentalidad crítica. Jesucristo nos manda ser no sólo sencillos como palomas, sino también prudentes como serpientes (Mt 10:16). En este sentido, debemos estar al tanto de la escala de valores subyacentes que nos ofrece la televisión y demás medios masivos. Extraemos algunos datos que surgen de la investigación del Prof. Pérez Gaudio realizada con 100.000 estudiantes:

Asimilación de los contenidos televisivos.
Recepción televisiva en soledad, sin consejo ni auxilios serios por parte de los adultos.
Ligereza para imitar e identificarse con los personajes propuestos en las programaciones televisivas.
Agresividad por imitación.
Alteración de valores personales, familiares, sociales y religiosos.
Desjerarquización de la autoridad familiar y docente.
Consumismo material excesivo.

¿Cómo desarrollar una mentalidad crítica que nos permita ver televisión sin ser absorbidos por la misma, ni ser receptores pasivos de sus mensajes? Me permito sugerir los siguientes pasos:

a) ¿Cuántas horas de televisión ven nuestros hijos?

b) ¿Cuáles son sus programas favoritos?

c) ¿Coincide la filosofía de vida y la escala de valores de esos programas con el Evangelio de Jesucristo? ¿En qué aspectos se oponen?

d) ¿Es aceptable el tipo de sociedad que nos proponen?

e) ¿Qué puntos de vista jamás toman en cuenta?

Estas son sólo preguntas de orientación. El lector podrá, seguramente, agregar muchas más. Para terminar, acaso nos resulte útil recordar lo que San Pablo nos dice: «Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna» (1 Co 10:12). Podemos hacer uso de la televisión. Otra cosa, muy distinta, es que la televisión termine usándonos a nosotros. Si logramos revestirnos de una mentalidad critica, entonces podrá ser de cierta utilidad en términos de entretenimiento y aun cultura. De lo contrario, terminará siendo un instrumento de masificación de nuestra familia.

Roldán, A. F. (2003). TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN? En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 97–104). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS

PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS

Autor: H. Norman Wright

a1En su libro Herein is love [Aquí está el amor], Reuel Howe dice: «Si existe alguna perspectiva indispensable con la cual debe comenzar su vida juntos una joven pareja, ésta consiste en que ambos deben intentar, a toda costa, mantener las líneas de comunicación entre ellos.»

Desgraciadamente, no es nada raro que las líneas de comunicación se rompan. Estas roturas son, a veces, debidas a que el marido y/o la mujer no quieren o no pueden hablar de lo que ocurre en sus vidas. Pero este mismo resultado se produce a menudo cuando los componentes del matrimonio no escuchan atentamente cuando habla el otro. No pueden existir sólidas líneas de comunicación si no se escucha con la atención debida.

Alguien ha sugerido que escuchar atentamente con la boca cerrada es una básica habilidad comunicativa necesaria en el matrimonio. Piense en su propia norma de comunicación. ¿Escucha usted? ¿Cuánto oye usted de lo que se dice? Se estima que una persona suele oír solamente el 20 por ciento de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia?
Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no está pensando en lo que va a decir cuando el otro termine. Por el contrario, usted debe captar todo cuanto dice su interlocutor. Como Paul Tournier manifiesta: «Qué experiencia tan hermosa, grande y liberadora representa el que la gente aprenda a escuchar a los demás. Resultaría imposible subrayar hasta qué punto necesitan los humanos que se les escuche realmente».

Escuchar es algo más que esperar cortésmente a que nos toque hablar. Es algo más que oír palabras. Escuchar de veras es recibir y aceptar el mensaje cuando nos lo envían, tratar de comprender lo que la otra persona quiere decir. Cuando esto sucede, usted no se limita a decir: «Le escucho». Usted puede decir: «Comprendo el significado de sus palabras.»
Aunque el escuchar se considera, generalmente, como una parte pasiva de la comunicación, en realidad no es así. Escuchar sensatamente es llegar hasta nuestro interlocutor, preocuparse activamente por lo que dice y por lo que quiere decir.

En su libro After You ‘ve Said I Do, Dwight Small señala que escuchar no resulta fácil ni natural para la mayoría de la gente. Nuestra preferencia innata no es escuchar. A muchas personas, lo que les gusta es hablar. Preferimos expresar nuestras ideas, pues nos sentimos más cómodos sentando nuestra postura, confirmando nuestras opiniones y sentimientos. En realidad, a muchos no les gusta tanto escuchar como hablar y ser oídos. Es debido a esto que nos concentramos más en intervenir en la conversación que en prestar plena atención a lo que dice el otro. También, y con frecuencia, pasamos las observaciones de los demás por el tamiz de nuestras propias opiniones y necesidades.

Por ejemplo, una esposa dice que está cansada de las tareas domésticas. El marido oye lo que ella dice, pero el mensaje que recibe es interpretado como que la mujer se siente desgraciada porque no tiene la ayuda de que dispone su madre. Esto no es lo que la mujer piensa, pero es lo que el marido oye. Desde que se casaron, a él le ha fastidiado el no poder proporcionarle a su esposa la ayuda que su suegro le proporciona a la suegra. Es fácil constatar cómo el mensaje ha sido falsamente interpretado. Los mensajes «filtrados» o «tamizados» raramente son exactos y se prestan a muchos malentendidos.

Cuando el marido y la mujer reconocen la importancia de escuchar objetivamente, prestándose mutua atención, están tomando grandes medidas para construir poderosas líneas de comunicación.
Wright, N. H. (2003). PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 84–86). Miami, FL: Editorial Unilit.

Reduccionismo: Sobre el concepto «Naturaleza»

Reduccionismo:

Autor: C .S. Lewis

Sobre el concepto «Naturaleza»


a1… Mi argumento podrá quedar más claro para algunos si se expresa de una manera diferente. «Naturaleza» es una palabra de diversos significados, los cuales se pueden comprender mejor si consideramos sus varios antónimos. Lo Natural es lo opuesto a lo Artificial, a lo Civil, a lo Humano, a lo Espiritual, y a lo Sobrenatural. Lo Artificial no nos atañe ahora. Pero si tomamos el resto de la lista de opuestos, creo que podemos tener una vaga idea de lo que los hombres entienden por Naturaleza y qué es lo que oponen a ella. La Naturaleza parece ser lo espacial y temporal, en contraste a lo que no lo es tanto o no lo es en absoluto. Parece ser el ámbito de la cantidad en contraste al ámbito de la calidad; de los objetos en contraste a la consciencia; de lo limitado, frente a lo que es total o parcialmente autónomo; de lo que desconoce valores frente a aquello que tiene y percibe valores; de las causas eficientes (o, en algunos sistemas modernos, sin causalidad en absoluto) frente a las causas finales. Ahora bien, considero yo que cuando comprendemos algo analíticamente y luego lo dominamos y lo empleamos para nuestra conveniencia, lo reducimos al nivel de «Naturaleza» en el sentido de que suspendemos nuestro juicio de valor acerca de ello, que ignoramos su causa final (si hay alguna), y lo tratamos en términos de cantidad. Esta represión de elementos en lo que de otra manera sería nuestra reacción total ante ello es a veces muy clara e incluso penosa: tenemos que vencer algo antes de poder cortar un cadáver de un hombre o un animal vivo en un aula de disección. Estos objetos se resisten al movimiento de la mente mediante el que los arrojamos al mundo de la mera Naturaleza. … Pero no es ésta toda la historia. No son los más grandes científicos modernos los que creen de cierto que cuando el objeto es desnudado de todas sus propiedades cualitativas y reducido a una mera cantidad es totalmente real. Los cientifiquillos y los irreflexivos acientíficos seguidores de la ciencia puede que lo crean. Las grandes mentes saben muy bien que el objeto, cuando se trata de esta manera, es una abstracción artificial; saben que se ha perdido algo de su realidad.

Desde este punto de vista, la conquista de la Naturaleza aparece bajo una nueva luz. Reducimos las cosas a mera Naturaleza a fin depoderlas «conquistar». Siempre estamos conquistando la Naturaleza, porque «Naturaleza» es lo que le estamos dando a lo que hemos, hasta cierto punto, conquistado. El precio de la conquista es tratar aquella cosa como mera Naturaleza. Cada conquista sobre la Naturaleza aumenta su ámbito. Las estrellas no se transforman en Naturaleza hasta que las podemos medir y pesar; el alma no se transforma en Naturaleza hasta que podemos psicoanalizarla. El arrebatamiento de los poderes de la Naturaleza es también la rendición de las cosas a la Naturaleza. En tanto que el proceso no llegue al paso final bien podremos considerar que las ganancias son superiores a las pérdidas. Pero tan pronto tomamos el paso final de reducir nuestra propia especie al nivel de mera Naturaleza, todo el proceso enloquece, porque esta vez el ser que quería ganar y el ser sacrificado son el mismo. Éste es uno de los muchos casos donde llevar un principio a lo que parece su conclusión lógica lleva al absurdo. Es como el famoso irlandés que descubrió que un cierto tipo de estufa reducía su consumo de leña a la mitad, y por ello llegó a la conclusión de que dos estufas de la misma clase le posibilitarían calentar la casa sin ninguna leña. Es la propuesta del brujo: da tu alma, y recibe poder a cambio. Pero una vez hemos entregado nuestras almas, esto es, nuestro mismo yo, este poder que así nos ha sido conferido deja de pertencernos. Seremos de hecho los esclavos y marionetas de aquello a lo que hemos dado nuestras almas. Está dentro del poder del Hombre tratarse a sí mismo como un mero «objeto natural», y sus propios juicios de valor como materia prima para que la manipulación científica los altere a voluntad. La objeción contra hacer esto no reside en el hecho de que este punto de vista (como el primer día de uno en un aula de disección) sea penoso y chocante hasta que uno se acostumbra. La verdadera objeción es que si el hombre decide considerarse como materia prima, materia prima es lo que será: no materia prima para ser manipulado por sí mismo, como se imaginaba complacido, sino por el mero apetito, esto es, por la mera Naturaleza, en la persona de sus deshumanizados Condicionadores». …

C. S. Lewis, The Abolition of Man (La Abolición del Hombre), Collins (Londres, 1978), págs. 42-44.
Hay edición castellana: Ediciones Encuentro, Madrid 1990.


Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 1997, por la traducción
© Copyright SEDIN 1997 para el formato electrónico –  http://www.sedin.org. Este texto se puede reproducir libremente para fines no comerciales y citando la procedencia y dirección de SEDIN, así como esta nota en su integridad.

LOS RECUERDOS DEL HOGAR

Capítulo 6

LOS RECUERDOS DEL HOGAR

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 6

a1Mientras vivimos cada día, estamos escribiendo recuerdos. Cada día aporta algo a ellos y determina más plenamente el carácter final que tendrán. A menudo, nos sentamos horas con nuestros hijos y nietos, hablando acerca de nuestro hogar y reflexionando sobre el pasado. Cuando estamos juntos, reímos, lloramos y alabamos al Señor por el gran hogar que Él nos ha dado. Inevitablemente, alguien dice, “¿Te acuerdas cuando…?” Parte de la tristeza y del sufrimiento de Cristo aquí sobre la tierra debe ser tenido en cuenta por el hecho de que Él estaba lejos del hogar del Padre. El amaba los hijos de los hombres, pero extrañaba la Gloria y el gozo que Él había tenido en la casa del Padre. Esto debe ser una parte de cómo el cielo será. Constantemente estamos haciendo recuerdos, y el proceso de hacerlos determina la manera en la cual vivimos. Nuestros recuerdos harán nuestros viejos tiempos felices o infelices. ¡Eso es lo que los recuerdos hacen! Nuestros más profundos recuerdos, deberían ser los de nuestra vida diaria en nuestro hogar cristiano, tanto los nuestros como los de nuestros hijos.

Los recuerdos del hogar deberían incluir los momentos de nuestras comidas, tiempos de oración y tiempos de juegos que compartimos. Los viajes que hicimos, los animales que tuvimos, las bromas y las batallas que enfrentamos. A menudo hubieron conflictos, y también compartimos de ellos. Como una familia, hacemos recuerdos cada día de la semana, porque tu nunca sabes cuándo estarás haciendo el último de ellos. La vida es tan incierta que no sabemos nunca cuando estamos compartiendo la última comida, la última conversación o el último paseo juntos. Yo conozco una familia que termina cada conversación telefónica, e-mail, nota y cada partida con un “te amo”. Nunca dejes la casa en la mañana si ha habido un malentendido, palabras feas o amargas, o silencio malhumorado, porque esas cosas pueden llegar a ser un amargo recuerdo de por vida. La mejor defensa del hogar son esas pocas y especiales palabras que mencionamos al principio, “lo siento,” “perdóname,”
y “te amo”. “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1).

Se cuenta la historia de un hombre joven con naturaleza bondadosa y gentil que dejó su hogar para ir a su trabajo. No hacía una hora que se había ido cuando su cuerpo fue traído a su casa. El andamio donde estaba trabajando se había soltado y había fallecido. Una de sus hermanas estaba más apenada que los demás. Parecía tener una tristeza en particular. Ella solo podía decir, “no fui tan amable con él esta mañana cuando se fue”.
¡ Recuerdos! Una vez hechos, son eternos y no pueden cambiarse.

Los hijos tienen recuerdos también

Habiendo viajado a muchas grandes ciudades y habiendo observado las grandes multitudes de personas moviéndose por las calles, dentro y fuera de los grandes edificios, crecí acostumbrado a observar gente apurada en todas direcciones. Cada vez lo recuerdo, cada uno de ellos llevando en sus corazones y vidas la impresión del hogar del cual proceden.

¿Qué tipo de recuerdos tendrán tus hijos del hogar? ¿Serán recuerdos de padres que amaron al Señor Jesucristo y continuamente buscaron la Biblia como dirección de sus vidas? ¿Serán recuerdos de confort, inspiración, motivación y bendiciones, o serán recuerdos que queman, muerden y maldicen? Deberíamos encarar el asunto ajustadamente, estando completamente seguros que los hijos que enviamos al mundo nunca escaparán plenamente de los recuerdos e influencias del hogar. Si el hogar de la niñez ha sido justo y dulce, su bendición irá con ellos por toda la vida.

“El pecado puede barrer sobre el alma como un fuego devastador; la tristeza puede apagar todo gozo y esperanza; pero el recuerdo de un dulce y bendecido hogar vive como una estrella solitaria alumbrando en lo profundo de la noche. Y aun en medio del pecado, su cuadro flota delante de la mente como un sueño evanescente.”

Aquí está el testimonio de un hombre: “Recuerdo noches en que estaba acostado quietamente, en la pequeña habitación de arriba, antes de que me llegara el sueño. Se acercaban suaves pisadas por la escalera, la puerta silenciosamente se abría y una silueta bien conocida, suavemente se deslizaba a través de la oscuridad, y se ubicaba al lado de mi cama. Primero, unas pocas y amenas preguntas de afecto, las cuales gradualmente se profundizaban en palabras de consejo. Entonces se arrodillaba, su cabeza cerca de la mía, sus más fervorosas esperanzas y peticiones fluían en oración. ¡Cuánto una madre puede desear para su muchacho! Sus lágrimas hablaban del fervor de su deseo. Me parece sentirlas todavía cuando a veces caían sobre mi rostro. Levantándose, con un beso de buenas noches, se iba.”

Un recuerdo como este es el más grande regalo que un padre puede dejarle a su hijo. Será un guardián contra la tentación y el pecado. Proveerá una cadena de oro atando a sus hijos a los pies de Dios. ¿No es valioso llenar la vida de un hijo con recuerdos como estos? ¡Cuán descuidados los padres podemos ser! ¡Cuán negligentes! ¡Dios nos perdone y ayude!

A veces, la tristeza no es tomada apropiadamente. Si un hogar es un verdadero hogar cristiano, la tristeza no echará fuera todas las luces. Más bien hará el hogar más tierno y amoroso. Arrastra el hogar más cerca de Dios. La tristeza santificada transforma un hogar, y trae más de Dios hacia él. De modo que sucederá que el recuerdo de una tristeza pruebe ser el más tierno y firme broche que ligue hogar y corazones juntos.

Ya cerrando este libro, hay algunas cosas que nunca debemos olvidar. Debemos tener a Cristo en nuestros hogares si nuestros recuerdos han de ser todo lo que deberían. Debería haber un altar familiar donde en algún momento cada día toda la familia se reúna para oír la Palabra de Dios y orar juntos. En este siglo 21 rápidamente nos movemos por el mundo. Pronto, todo lo que permanezca será el recuerdo de nuestras vidas. El más fuerte fundamento que nos dará estabilidad, dirección y propósito en nuestras vidas es un Hogar Cristiano (I Cor. 3:11-13).

Se cuenta una Hermosa historia de Mozart. Su ultima composición musical fue su Réquiem. Después de días de enfermedad y de la labor más dolorosa, estuvo terminado. Su hermosa hija Emily vino a su habitación justo cuando estaba escribiendo las últimas notas, y Mozart puso en sus manos el manuscrito, diciendo, “Aquí está, mi hermosa Emily, está terminado; mi Réquiem está terminado, y yo también, estoy terminado.”
“No digas eso, querido padre,” dijo la gentil Emily, “pareces mas fuerte hoy.”
“Ya nunca estaré bien otra vez,” replicó su padre, “pero aquí está, Emily, siéntate al piano y toca estas notas y cántalas con los himnos de tu santa madre.”
Emily obedeció, cantando con una voz enriquecida por la tierna emoción.
Entonces, cuando hubo terminado, se volvió del piano, esperando la sonrisa de aprobación de su padre; pero ella solamente vio la apariencia de paz sobre sus facciones y el sello de la muerte. El se había ido al hogar en las alas de su propio Réquiem.

Por favor, escuchen cuando digo que no habrá Réquiem más dulce al corazón en la última hora de la vida terrenal como el Réquiem de los benditos recuerdos del hogar. Serán música en el corazón, más dulce que la canción de los ángeles. Dios nos ayude a vivir en el hogar dulcemente. Una de las mejores recompensas serán nuestros hijos, nietos y futuras generaciones que sigan nuestro ejemplo al edificar un hogar cristiano donde Jesucristo haya sido continuamente huésped invitado, y Su preciosa Palabra haya sido nuestro estándar y guía. Hagamos del hogar un lugar donde “atesoremos un buen fundamento para lo por venir, un lugar donde echemos mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:19).

Hagamos que nuestras metas sean evidentes en este aspecto. Lo más cercano al cielo es un Hogar Cristiano.

http://www.bbnradio.org/wcm4/spanishbbnmedia/Recursos/Libros/AyudasparaelHogarCristiano/SpanishACH/tabid/1929/View/Chapter/ItemID/354/Default.aspx

HIJOS EN EL HOGAR – Edificando Vínculos

Capítulo 5

HIJOS EN EL HOGAR – Edificando Vínculos

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 5

a1“Herencia de Jehová son los hijos” (Salmos 127:3). Nada es más emocionante que mirar a un bebé recién nacido, el cual Dios te ha confiado a ti. Es una estremecedora responsabilidad que Dios ha colocado en tus manos como esposo y esposa. Es una persona que enseñarás y moldearás por tu ejemplo. Nada es más maravilloso que escucharles reír, cantar, y a veces llorar mientras aprenden las alegrías y las lecciones de la vida. Estudios han revelado que el 85 % de la influencia sobre la vida de un niño viene del hogar. Ellos serán lo que el hogar es. Serán conducidos a Dios y Su Palabra, por tu enseñanza y por tu estilo de vida. Mucho del destino físico y eterno de sus vidas yace en tus manos. A través de tu vida, ellos deben estar primeros en la lista de tus oraciones diarias.

Hay también dolores de cabeza porque los hijos tienen una voluntad. Ellos pueden hacer elecciones que están claramente equivocadas. Esto puede romper tu corazón. De todos modos, deberías dejarles ir, recuerda la historia del hijo pródigo en Lucas 15:11-24. Seguramente el padre pasó muchas noches de insomnio orando por su muchacho. El estaba mirando siempre al camino por el cual su hijo retornaría a su casa. Cuando él volvió, perdón había en el corazón de su padre quien no lo dejó terminar de contar a su hijo cuan arrepentido estaba. Ese es el corazón de un verdadero padre cristiano.

Se cuenta la historia de un hombre que tiró abajo uno de sus edificios del campo que había estado en pie por más de 20 años. Dejó allí una mancha sin atractivo, pero al llegar la primavera, y el sol y la lluvia caer sobre el lugar donde el edificio había estado, el propietario se sorprendió al encontrar innumerables flores brotando. Evidentemente esas semillas habían estado allí todo el tiempo, pero carentes de lluvia y sol habían sido impedidas de brotar y florecer. Muchos hogares tienen en ellos tales posibilidades de bellezas no desarrolladas.

Afecto y Unidad

Tenemos la política en nuestro hogar que los hijos pueden hacer cualquier pregunta, en todo tiempo que quieran hacerlo. De hecho, les animamos a compartir todo, y ellos tienen el derecho de disentir con cosas que nosotros decimos. De todos modos, siempre tenemos esta política: “todo es debatible, pero no siempre negociable”. Cuando mis hijos se hicieron mayores, esos tiempos dieron lugar a grandes discusiones bíblicas. ¡Supimos que esto estaba haciéndolos pensar! Esto estaba confirmándoles lo que creemos y lo que la Biblia enseña. Nosotros siempre tenemos una política con nuestros hijos, que si ellos quieren hablar, estamos listos para escuchar. A menudo, al irse a la cama, tienen una pregunta, tal vez no porque realmente quieran una respuesta, sino mas bien porque no quieren ir a dormir. De todos modos, siempre usamos este tiempo, porque si están interesados en hablar, estaremos interesados en escuchar.

Una de las más grandes fallas en los hogares es que los padres no se comunican con sus hijos. Demasiado a menudo, hermanos y hermanas salen del hogar y buscan consejo de sus amigos más cercanos. A veces ellos hacen preguntas que no son respondidas en el hogar, o tienen temor de hacerlo en el hogar. Un amigo no sería como un hermano o hermana, sino un muchacho o una chica cercanos que podrían dar respuestas equivocadas. La razón de esto podría ser obvia. A menudo la vida familiar, por su propio carácter de cercana y constante asociación, podría tender a perder un poco de su interés y frescura. Los hijos deben entender que sus mejores amigos son sus propios hermanos y hermanas. Los amigos vienen y se van, pero la familia es para siempre. Podemos tener por seguro que, no importa cuan cercana sea una relación entre amigos fuera del hogar, esta nunca puede ser tan verdadera y cercana como la relación entre hermanos y hermanas. “La sangre es más espesa que el agua,” dice el viejo proverbio. Muchos padres pueden pensar que el amor y el afecto familiar es una especie de instinto y que no necesita desarrollo. Nada mas lejos de la verdad. Los padres deben abiertamente demostrarlo. El mismo proceso de sacrificio, disciplina, falta de egoísmo y amorosa consideración de los otros une corazones a corazones en el hogar. Sólo porque los corazones estén ligados juntos no significa que ellos necesariamente serán corazones amorosos, sin embargo hay una demostración y un ejemplo claramente enseñado y vivido en el hogar. Escuchar las palabras del padre y la madre diciendo, “lo siento,” “perdóname,” y “te amo” son lecciones que ellos nunca olvidarán.

Un Hermano debería ser Guarda y Defensor de Su Hermana

La historia de Charles y Mary Lamb es una historia familiar que ha sido contada muchas veces. En un repentino rapto de demencia, la hermana quitó la vida de su propia madre. Desde aquel momento en adelante, ella fue objeto de recurrentes arrebatos de demencia violenta. Hubo síntomas premonitorios, y cuando esto se confirmó, Charles y Mary irían, mano en mano, al asilo, donde por un tiempo, ella debía ser confinada. Uno de sus amigos dice cómo él repentinamente vino a Charles y Mary que estaban llorando amargamente mientras caminaban de la mano por una pequeña senda rumbo al asilo. Esto fue una prueba que Charles Lamb cargó, no por uno o dos años, sino por 35 años, todo ese tiempo en amor y paciencia. ¡Sí!, un hermano está para ser el protector de su hermana!

Hay otra manera en que podemos protegerla. Cada hombre joven conoce los hombres jóvenes que son impuros y malvados. El no estará a su lado y verá a ese hombre joven llegar a ser compañero de su pura hermana. El la advertirá, si es un verdadero hermano, del carácter de ese hombre. Una hermana hará bien en hacer caso y buscar el consejo del hermano acerca de los hombres con quienes ella podría formar amistades cercanas. Así mismo, un hermano hará bien en hablar confidencialmente y francamente con su hermana acerca de mujeres jóvenes con quienes él esté considerando citas. Las muchachas conocen a las muchachas y los muchachos conocen a los muchachos. Una hermana sabe si una chica es verdadera y digna de la consideración de su hermano, o si ella está encubriendo su verdadero carácter y seduciéndolo. Una verdadera hermana sabrá y le dirá a su hermano esas cosas, y el hermano hará del mismo modo con su hermana.

Un Hermano y una Hermana serán una inspiración de Pureza y Virtud uno para con el otro

El más grande desafío que un joven hombre o una joven mujer encara hoy, es guardarse a sí mismo puro. Ellos oyen: “todos lo hacen”. ¡Eso es una mentira! Supongamos que decimos que todos están consumiendo drogas. ¿Lo hace cierto?. ¡No! Una pura vida moral es difícil de guardar para cada hombre joven o mujer joven, de todos modos, es una elección que deben hacer. Hay presión a cada lado para luchar. Dios dice, “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).

Las tentaciones prueban a un hombre joven, a menudo más encubiertamente y fuertemente lo hacen con una mujer joven. De todos modos, un gran versículo para memorizar es I Corintios 10:13. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

¡Cada hermana tiene una oportunidad de ayudar aquí! Ella puede ser un ejemplo en acciones y actitudes, tan pura y dulcemente atractiva, que la memoria de su carácter acompañará a su hermano en el mundo y le servirá como un escudo de defensa. Cuando el mal le tiente a él, los pensamientos de su hermana se levantarán como un ejemplo delante de él, brindando diáfano disgusto y aborreciendo lo que le tienta. Seguramente vale la pena para cada chica buscar tener esta influencia en la vida de su hermano. Ella puede hacer la virtud tan atractiva que él siempre rechazará el vicio. Ella no podría tener mayor cumplido o piropo que el que un hermano diga que quiere casarse con alguien con el carácter de su hermana. “¿Quién hallará mujer virtuosa? Porque su valor sobrepasa al de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10).

Cada hermano debería poner delante de su hermana el ejemplo de fina, limpia, y noble hombría. Su carácter y lenguaje, además de su testimonio cristiano, deberían ser una clara guía como un estándar que ella busque en un hombre. “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). Por lo tanto, su ejemplo guiará a ella cuando elija un esposo. Porque de la vida y del carácter de su hermano, sus ideales serán tan altos que nadie sino el más digno podrá tener esperanza de conquistarla; así ella será salvaguardada.

La palabra “salvaguardar” es grandemente necesaria hoy en día. Estándares en muchos lugares tales como televisión, revistas y la Internet están saturados con pornografía. Muchos otros medios públicos están desastrosamente bajos respecto a asuntos morales. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Muchas chicas fallan en darse cuenta de esta gran oportunidad y responsabilidad. Una Nación nunca se levantará más alto que sus mujeres, y los hombres son solamente tan buenos como las mujeres les imponen ser. No debemos poner un inmerecido peso de responsabilidad sobre los hombros de las mujeres, de todos modos, el hecho es que las hermanas en el hogar y las mujeres en general tienen en sus manos los destinos de sus hermanos y de otros hombres jóvenes, más de lo que a menudo toman conciencia.

Hermanos y hermanas deberían preservar su mutuo amor y vínculos a través de los años. Es fácil distanciarse. Cambio de residencia desde una parte del país a otra, junto con el crecimiento de familias, e intereses y responsabilidades divergentes hacen difícil guardar sus vínculos cercanos, afectivos y firmes. De todas maneras, se puede hacer. Hoy tenemos medios de comunicaciones instantáneos como en ningún otro tiempo de la historia, e-mails, teléfonos y mensajes al instante. Si hay una pregunta, aun sentirnos libres de buscar consejo, debería hacerse; y en muchas familias cristianas se hace. Hermanos y hermanas, con sus herencias comunes, sus mutuas bendiciones y memorias del hogar deberían permanecer vinculados. La familia es una unidad ordenada por Dios y permanecerá no solamente a través de este mundo, sino también a través de toda la eternidad. Vivamos entonces con un sentido de responsabilidad y amor con mutua paciencia y disposición a ayudarnos, de modo que estemos mejor preparados para la vida allá.

Si tus vínculos familiares se aflojaron, si frialdad e indiferencia, o malos entendidos y crítica, han arruinado la relación que fuera una vez cercana, fuertemente te amonesto a que hagas lo que puedas para restaurar la relación. Un llamado telefónico, una carta o un e-mail puede ser el primer paso hacia la restauración de los viejos vínculos. Piénsalo.

http://www.bbnradio.org/wcm4/spanishbbnmedia/Recursos/Libros/AyudasparaelHogarCristiano/SpanishACH/tabid/1929/View/Chapter/ItemID/353/Default.aspx

Un Pequeño Instrumento Indomable

Un Pequeño Instrumento Indomable «La Lengua»

Autor: Rafael Porter

Santiago 3:1–12

a1Todo cristiano que tiene dos años o más de conocer a Cristo habrá visto en alguna ocasión el daño que un pequeño instrumento le puede hacer a la obra de Dios. Se trata de la lengua. Aunque tan pequeña, ¡cuánto daño ha hecho!Dios nos la dio para que la usáramos para alabarle a El y así glorificarle. Sin embargo, Satanás ha tomado lo que Dios nos dió para bien y la usa para destruir la obra de Dios. Sin lugar a dudas es la herramienta más eficaz que Satanás emplea en su trabajo.Los hermanos a quienes Santiago se dirige han visto la forma en que Satanás puede usar la lengua en medio de ellos. Cuando sube la presión por causa del sufrimiento, también sube el uso destructivo de la lengua.

Estos creyentes sufren una persecución severa. Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Cuando alguien les hace mal, existe la tendencia natural de querer defenderse y atacar a quienes les hagan daño. En este esfuerzo la lengua es un instrumento clave.

El autor ha establecido dos principios fundamentales que forman la base del libro: 1) Una fe viva soporta la tribulación (1:2–12); 2) Una fe viva vence la tentación (1:13–27). Estos dos principios se aplican al uso de la lengua también.

Jacobo ya ha aplicado estas verdades acerca de las implicaciones de una fe viva a dos áreas prácticas de su vida afligida. Les ha enseñado que deben ayudar a los demás que sufren también. Una fe viva no hace acepción de personas, para conseguir provecho personal (2:1–13). Una fe viva produce obras que ayudan a los demás que sufren (2:14–26).

Ahora Jacobo explica las implicaciones de una fe viva en relación con el uso de la lengua. Una fe viva se manifiesta en el control de la lengua.
LA FE VIVA CONTROLA LA LENGUA 3:1–12
La Ensenañza de Proverbios Acerca de la Lengua
El libro de Proverbios presenta para el creyente del Antiguo Testamento la forma en que se debe usar la lengua para vivir contentos y glorificar a Dios. Describe el concepto práctico de cómo emplear la lengua para gozar mejor la vida en comunión con Dios y con los hombres. Proverbios 10 explica algunas de las características del uso de la lengua que debemos buscar.
CARACTERISTICAS DESEABLES PARA EL
USO DE LA LENGUA EN LOS HIJOS DE DIOS
Proverbios 10

1. La boca del justo es MANANTIAL DE VIDA. Proverbios 10:11

Compare Romanos 3:13–14.

¿Qué brota de nuestra vida?

2. En los labios del prudente se halla SABIDURIA. Proverbios 10:13

3. Quien refrena o CONTROLA sus labios es prudente. Proverbios 10:14

Es Peligroso hablar mucho.

4. La lengua del justo es PLATA ESCOGIDA. Proverbios 10:20

Observe la relación entre el corazón y la lengua en este versículo.

5. Los labios del justo APACIENTAN a muchos. Proverbios 10:21

6. La boca del justo PRODUCIRA SABIDURIA. Proverbios 10:31

7. Los labios del justo SABEN HABLAR LO QUE AGRADA. Proverbios 10:32

¿Es agradable nuestra conversación?
Al escucharnos hablar, ¿qué pensará la gente?
¿Sabrán que somos hijos de Dios?

La Enseñanza de Santiago Acerca de la Lengua
Santiago también habla acerca del uso de nuestra lengua. El aplica algunos principios generales a la situación de sufrimiento en que los hermanos de su propio tiempo se encontraban. Encontramos cinco observaciones acerca del uso de la lengua.
1. La Lengua, Aunque Pequeña, Logra Grandes Cosas 3:1–5
Santiago empieza con una advertencia en cuanto al peligro de ser un maestro (3:1–2). Es peligroso presentarse como un maestro porque el maestro es juzgado por sus propias palabras. Debido a que nadie cumple perfectamente aun sus propias normas, especialmente en su manera de hablar, quien se presenta como maestro de otros corre mayor riesgo de ser condenado.
El peligro de ser maestro se relaciona especialmente con el uso de la lengua porque la lengua es el instrumento más difícil de controlar.
La Lengua es el Instrumento:
Más Difícil De Controlar
Más Peligroso
Más Indicador De Nuestra verdadera Religión
Fíjese en la importancia que Jacobo le da al uso de la lengua en el establecimiento de los principios fundamentales del libro en Santiago 1:18–19, 26.
QUIEN PIENSA
SER RELIGIOSO
SER SANTO
TENER FE……..debe mostrarlo CON SU LENGUA.
Además del peligro de ser maestro, Jacobo señala la importancia del uso de la lengua por causa del poder que tiene. Se producen grandes resultados de cosas pequeñas (3:3–5). Se mencionan cuatro ejemplos de cosas pequeñas que producen grandes efectos:

1. Frenos para caballos 3:3
2. Timones para naves 3:4
3. Lenguas para cuerpos 3:5a
4. Chispas para bosques 3:5b

Cada ejemplo presenta algo grande y fuerte controlado por algo pequeño. El caballo es un animal grande y fuerte. Va a donde quiere y cuesta pararlo porque tiene mucho poder. Sin embargo, al meter el freno en su boca, lo pueden controlar para que él vaya a donde se quiere.

Las naves también son grandes. Los vientos y olas del mar le mueven con su poder. Sin embargo, aun en medio de las grandes tempestades un timón, relativamente muy pequeño, controla la nave y la dirige a donde el que lo maneja quiere que vaya.

Tal como los dos instrumentos pequeños pero importantes mencionados antes, la lengua también es pequeña pero puede cambiar la dirección de algo muy grande. Puede hacer algo grande, o para bien, o para mal. Es capaz de destruir la obra de Dios.

La nota negativa en cuanto al uso de la lengua se introduce hasta el último ejemplo. La chispa de fuego es pequeña pero puede causar gran daño al bosque entero. Así que, se requiere mucho cuidado para no destruir algo de gran valor por el mal uso de algo tan pequeño. La lengua también, si no se usa con cuidado, puede destruir una gran obra que Dios lleva a cabo.
2. La Lengua Puede Ser Util en la Acción de Satanás 3:5–6
La ilustración de la chispa de fuego en el bosque se toma como punto de partida para hablar de la destrucción que Satanás quisiera lograr en la iglesia. Satanás sabe usar la lengua para hacer gran daño a la obra de Dios.
¡Pensemos!

¿Cómo utiliza Satanás la lengua para destruir la obra de Dios? ¿Cuáles ejemplos de tal destrucción por medio de la lengua ha visto usted en el pueblo de Dios? ¿Cuáles precauciones pode mos to mar para no colaborar con él en su obra destructiva?
3. La Lengua es el Instrumento Más Difícil de Controlar 3:7–8
No hay nada más difícil de controlar en el mundo. El hombre ha logrado domar toda clase de animal, pero nunca ha aprendido a controlar su propia lengua. Es “un mal que no puede ser frenado”.
Debido a la dificultad de controlar la lengua, ella provee una de las mejores maneras de medir nuestra verdadera condición espiritual. El hombre que es controlado por el Espíritu de Dios sabrá controlar su lengua. No será portadora del veneno mortal.
4. Una Lengua que no es Consecuente 3:9–12
La lengua se contradice muchas veces. El mismo instrumento que usamos para bendecir a Dios, muchas veces se vuelve amargo. Atacamos con él lo que Dios ha creado. Usamos la lengua para bendecir a Dios y también para maldecir a los hombres que Dios hizo a Su imagen.

Jacobo señala que tal contradicción no debe existir. El uso repetido de la lengua para hacer daño a otros, indica que la fuente está contaminada.
Se mencionan tres ilustraciones de la naturaleza para demostrar la imposibilidad de la contradicción aparente. Una fuente no puede dar agua dulce y amarga. Una higuera no puede dar aceitunas, ni una vid higos. La misma fuente no puede dar agua salada y dulce. Así que, la lengua tampoco puede alabar a Dios de verdad y seguir criticando a los hombres que Dios ha creado.
5. La Lengua Demuestra la Calidad del Corazón 1:26
Aunque no lo declara directamente en este capítulo, la verdad anterior nos lleva de nuevo al principio expresado antes en Santiago 1:26. El uso de la lengua revela lo que está en el corazón. Por lo tanto, si la religión de alguien es verdadera, se reflejará en su manera de hablar.

Cristo indica la misma verdad en Lucas 6:43–45. No es cierto lo que decimos tantas veces: “Hable sin pensar”. Nuestra boca revela la realidad que está escondida en el corazón.

Si la boca critica, es porque el corazón guarda críticas.
Si la boca se queja, es porque en el corazón hay quejas.
Si la boca habla con enojo, es porque en el corazón hay enojo.

La lengua revela lo que está en el corazón.
En medio del sufrimiento, la lengua sirve para quejarse y para acusar a otros. En vez de acusar y quejarse en medio del sufrimiento, una fe viva les motivará a alabar a Dios y a sufrir por El con gratitud.

Esta actitud se encuentra en la vida de los apóstoles cuando ellos sufrieron por causa de Cristo (Hch. 5:40–41; 7:59–60; 16:23–25). Observe la reacción de ellos ante el sufrimiento. ¿Qué principios se observan en la vida de ellos que debemos imitar?

 

Porter, Rafael (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 43–49). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.