Calvinismo

El calvinismo es una rama del protestantismo que se originó en el siglo XVI como resultado de las enseñanzas y reformas propuestas por el teólogo francés Juan Calvino. Esta corriente religiosa tuvo un impacto significativo en Europa durante la Reforma Protestante y dejó una huella duradera en la teología, la política y la sociedad de la época.

El calvinismo se caracteriza por su énfasis en la soberanía de Dios y la predestinación. Según esta doctrina, Dios predestina a algunas personas a la salvación y a otras a la condenación, sin que su voluntad o acciones influyan en esta elección. Además, los calvinistas creen en la autoridad suprema de la Biblia, la depravación total del ser humano debido al pecado original y la necesidad de la gracia divina para la salvación. Esta corriente también promueve una ética de trabajo y frugalidad, conocida como «ética protestante del trabajo«, que ha sido ampliamente estudiada e influyente en el desarrollo del capitalismo.

Definición del calvinismo: doctrina teológica

El calvinismo es una doctrina teológica que se originó en el siglo XVI con la figura de Juan Calvino. Esta corriente religiosa forma parte de la tradición protestante y se basa en las enseñanzas de la Biblia, especialmente en la interpretación de la predestinación y la soberanía de Dios.

Historia del calvinismo: origen y desarrollo

El calvinismo es una corriente del protestantismo que se originó en el siglo XVI, durante la Reforma Protestante liderada por el teólogo francés Juan Calvino. Esta corriente religiosa se basa en los principios de la predestinación y la soberanía absoluta de Dios.

A lo largo de la historia, el calvinismo ha tenido un impacto significativo en distintas regiones del mundo. Durante el siglo XVI, se expandió rápidamente por Suiza, Francia, Escocia, Países Bajos y partes de Alemania. En el ámbito político, el calvinismo influyó en la formación de estados protestantes y en el fortalecimiento de movimientos independentistas.

El desarrollo del calvinismo también estuvo marcado por la creación de iglesias reformadas y la influencia de sus líderes. Juan Calvino, con su obra «Institución de la religión cristiana», sentó las bases teológicas de esta corriente y estableció una disciplina eclesiástica rigurosa.

A lo largo de los años, el calvinismo se expandió por diferentes regiones de Europa y tuvo un impacto significativo en la política, la sociedad y la cultura de esos lugares. Países como Escocia, Holanda, Francia e Inglaterra adoptaron el calvinismo como su doctrina oficial.

Características del calvinismo: predestinación y soberanía de Dios

El calvinismo es una doctrina teológica que se basa en la predestinación y la soberanía de Dios. Esta corriente ha dejado un legado duradero en la historia del cristianismo y ha influido en la forma en que muchas comunidades religiosas entienden la fe y la salvación.

El calvinismo se originó en el siglo XVI y se basa en la predestinación y la soberanía absoluta de Dios. Ha tenido un impacto significativo en la historia y ha influido en la formación de estados protestantes y en el desarrollo de movimientos independentistas. Además, el calvinismo destaca por su énfasis en la gracia divina, su ética del trabajo y su creencia en la prosperidad como señal de bendición divina.

El calvinismo se distingue por varias características centrales. Una de ellas es la doctrina de la predestinación, que enseña que Dios ha elegido de antemano a ciertas personas para la salvación eterna. Esta creencia se basa en la idea de la soberanía absoluta de Dios sobre el destino humano.

Otra característica clave del calvinismo es la creencia en la soberanía de Dios en todas las áreas de la vida. Según esta perspectiva, Dios tiene control absoluto sobre todo lo que sucede en el mundo y todo lo que ocurre está de acuerdo con su voluntad.

El calvinismo también enfatiza la importancia de la ética y la disciplina en la vida de los creyentes. Los seguidores del calvinismo suelen poner énfasis en la responsabilidad personal y la moralidad en todas las áreas de la vida, incluyendo el trabajo, las finanzas y la sociedad en general.

El calvinismo es una corriente teológica que destaca la predestinación y la soberanía de Dios. Su influencia ha sido significativa en la historia del protestantismo y ha dejado una marca duradera en las creencias y prácticas religiosas de muchas personas en todo el mundo.

Características principales del calvinismo podrían resumirse en:

  • Predestinación: El calvinismo sostiene que Dios ha predestinado a algunas personas para la salvación y a otras para la condenación, sin que la voluntad humana tenga influencia en esta elección divina.
  • Soberanía absoluta de Dios: Los calvinistas creen que Dios tiene control absoluto sobre todas las cosas, incluyendo la salvación y el destino de cada persona.
  • Teología de la gracia: El calvinismo enfatiza la necesidad de la gracia divina para la salvación, argumentando que los seres humanos son incapaces de alcanzar la salvación por sus propios méritos.
  • Ética del trabajo: Los seguidores del calvinismo valoran el trabajo y la prosperidad económica como señales de bendición divina. Esta idea se conoce como «ética del trabajo calvinista» o «espíritu del capitalismo».

Influencia del calvinismo en la Reforma Protestante

El calvinismo es una corriente teológica y religiosa que se originó en el siglo XVI como parte de la Reforma Protestante. Fue fundada por Juan Calvino, teólogo y reformador suizo, quien desarrolló una doctrina que tuvo una gran influencia en el protestantismo.

El calvinismo es una corriente teológica que tuvo un impacto significativo en la Reforma Protestante. Su doctrina de la soberanía de Dios en la salvación, así como sus características distintivas, han dejado una huella duradera en la historia y el pensamiento religioso.

Importancia de la ética calvinista en el desarrollo del capitalismo

El calvinismo, también conocido como la doctrina de la predestinación, es una corriente del protestantismo que fue fundada por el teólogo francés Juan Calvino en el siglo XVI. Esta corriente religiosa tuvo un gran impacto en el desarrollo del capitalismo y la ética de trabajo que lo caracteriza.

El calvinismo promueve una ética de trabajo rigurosa y disciplinada, basada en la creencia de que el éxito material y la prosperidad son señales de la elección divina. Los seguidores del calvinismo consideran que el trabajo duro, el ahorro y la acumulación de riqueza son expresiones de la voluntad de Dios.

Además, el calvinismo enfatiza la importancia de la educación y la formación académica, ya que los creyentes deben estudiar la Biblia y desarrollar una comprensión sólida de la doctrina calvinista.

El calvinismo ha tenido un impacto duradero en el desarrollo del capitalismo a través de su ética de trabajo, su énfasis en la responsabilidad individual y su creencia en la predestinación divina. Esta corriente religiosa ha influenciado en la forma en que las sociedades occidentales han entendido el éxito material y la acumulación de riqueza.

Diversas ramas del calvinismo: puritanismo, presbiterianismo, etc

El Calvinismo es una corriente teológica cristiana que se originó en el siglo XVI con la obra del teólogo francés Juan Calvino. Esta corriente tuvo una gran influencia en la Reforma Protestante y se caracteriza por su énfasis en la soberanía de Dios, la predestinación y la autoridad de las Escrituras.

El Calvinismo ha tenido una influencia significativa en la teología cristiana y ha dado origen a diversas ramas, como el puritanismo, el presbiterianismo y otras corrientes reformadas.

Legado del calvinismo en la sociedad moderna

El calvinismo es una rama del protestantismo que se basa en las enseñanzas del teólogo francés Juan Calvino. Esta corriente religiosa tuvo un gran impacto en la sociedad moderna y dejó un legado duradero en diferentes aspectos de la vida cotidiana.

El calvinismo se extendió rápidamente por Europa, especialmente en países como Suiza, Escocia, Países Bajos y Francia. También tuvo un impacto significativo en las colonias europeas de América del Norte, donde influyó en el desarrollo de la sociedad y las instituciones.

El calvinismo ha dejado un legado profundo en la sociedad moderna, tanto en términos de su influencia religiosa como en aspectos como la ética del trabajo y las formas de gobierno en algunas regiones. Su énfasis en la soberanía de Dios y la predestinación ha generado debates teológicos y ha influido en el pensamiento religioso y filosófico de muchas personas a lo largo de los siglos.

Bibliografía consultada:

1. Enciclopedia Britannica – Calvinismo

2. History.com – Calvinismo

3. Theopedia – Calvinismo

Preguntas frecuentes

1. ¿Qué es el calvinismo?

El calvinismo es una rama del protestantismo que sigue las enseñanzas del teólogo reformista Juan Calvino.

2. ¿Cuál es la historia del calvinismo?

El calvinismo surgió en el siglo XVI durante la Reforma Protestante y tuvo una influencia significativa en Europa.

3. ¿Cuáles son las características principales del calvinismo?

Las principales características del calvinismo incluyen la predestinación, la autoridad de la Biblia y la soberanía de Dios.

4. ¿En qué países se encuentra principalmente el calvinismo?

El calvinismo ha tenido una influencia particularmente fuerte en países como Suiza, Escocia, Países Bajos y Estados Unidos.

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HistoriaUniversal.org. (2023). Calvinismo. HistoriaUniversal.org. Recuperado de https://historiauniversal.org/calvinismo/Copiar cita al portapapeles

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¿Qué es la Teología Reformada? | James Montgomery Boice

¿Qué es la Teología Reformada?
Por James Montgomery Boice

La teología reformada toma su nombre a partir de la Reforma protestante del siglo XVI, con sus diferentes énfasis teológicos, sino que es la teología sólidamente basada en la Biblia misma. Los creyentes en la tradición reformada consideran muy en alto las contribuciones específicas de personas tales como Martin Lutero, John Knox y especialmente Juan Calvino, pero también encuentran sus fuertes distintivos en los gigantes de la fe antes que ellos, como Anselmo y Agustín, y en última instancia en las cartas de Pablo y las enseñanzas de Jesucristo. Los cristianos Reformados sostienen que las doctrinas propias de todos los cristianos, incluyendo la Trinidad, la deidad verdadera y la verdadera humanidad de Jesucristo, la necesidad de la expiación de Jesús por el pecado, la iglesia como una institución ordenada por Dios, la inspiración de la Biblia, el requisito de que los cristianos vivan vidas morales, y la resurrección del cuerpo. Ellos sostienen otras doctrinas en común con los cristianos evangélicos, como la justificación solo por la fe, la necesidad del nuevo nacimiento, el regreso personal y visible de Jesucristo, y la Gran Comisión. ¿Cuál es, entonces, el distintivo de la teología reformada?

  1. La Doctrina de la Escritura.

El compromiso reformado a la Escritura hace hincapié en la inspiración, autoridad y suficiencia de la Biblia. Puesto que la Biblia es la Palabra de Dios y por lo tanto tiene la autoridad de Dios mismo, los reformados afirman que esta autoridad es superior a la de todos los gobiernos y todas las jerarquías de la iglesia. Esta convicción ha dado a los creyentes reformados el valor de enfrentarse a la tiranía y ha hecho de la teología Reformada una fuerza revolucionaria en la sociedad. La suficiencia de la Escritura significa que no tiene que ser complementada con revelación especial nueva o continua. La Biblia es la guía más que suficiente para lo que hemos de creer y cómo debemos vivir como cristianos.

Los reformadores, y en particular Juan Calvino, hicieron hincapié en la forma en que la Palabra objetiva y escrita y el ministerio interno, sobrenatural del Espíritu Santo trabajan juntos, el Espíritu Santo iluminando la Palabra para el pueblo de Dios. La Palabra sin la iluminación del Espíritu Santo sigue siendo un libro cerrado. La supuesta dirección del Espíritu sin la Palabra lleva a errores y excesos. Los reformadores también insistían en el derecho de los creyentes a estudiar la Biblia por sí mismos. Aunque no se puede negar el valor de los maestros capacitados, ellos entendieron que la claridad de las Escrituras en asuntos esenciales para la salvación hace de la Biblia perteneciente a cada creyente. Con este derecho de acceso siempre viene la responsabilidad de una interpretación cuidadosa y precisa.

  1. La Soberanía de Dios.

Para la mayoría de los reformados el principal y más distintivo artículo del credo es la soberanía de Dios. La soberanía significa gobierno, y la soberanía de Dios significa que Dios gobierna sobre Su creación con absoluto poder y autoridad. Él determina lo que va a suceder, y sucede. Dios no está alarmado, frustrado o derrotado por las circunstancias, por el pecado, o por la rebelión de Sus criaturas.

  1. Las Doctrinas de la Gracia.

La teología reformada enfatiza las doctrinas de la gracia, más conocidas por el acrónimo TULIP aunque esto no se corresponde con los mejores posibles nombres para las cinco doctrinas.

La “T” representa la Depravación Total. Esto no significa que todas las personas son tan malas como podría ser. Significa más bien que todos los seres humanos se ven afectados por el pecado en cada área de pensamiento y conducta, de manera que nada de lo que salga de cualquier persona aparte de la gracia regeneradora de Dios pueden agradar a Dios. En lo que se refiere a nuestra relación con Dios, todos estamos tan arruinados por el pecado que nadie puede entender correctamente ni a Dios ni los caminos de Dios. Tampoco buscamos a Dios, a menos que Él primero obre dentro de nosotros para llevarnos a hacerlo.

La “U” Representa la Elección Incondicional. Un énfasis en la elección molesta a mucha gente, pero el problema que sienten no es en realidad con la elección; es con la depravación. Si los pecadores son tan indefensos en su depravación, como dice la Biblia que lo son, incapaces de conocer e indispuestos a buscar a Dios, entonces la única forma en que posiblemente se podrían salvar es que Dios tome la iniciativa para cambiarlos y salvarlos. Esto es lo que significa la elección. Es Dios eligiendo para salvar a los que, aparte de su elección soberana y acción posterior, sin duda perecerían.

La “L” Representa la Expiación Limitada. El nombre es potencialmente engañoso, porque parece sugerir que las personas reformadas desean de alguna manera limitar el valor de la muerte de Cristo. Este no es el caso. El valor de la muerte de Jesús es infinito. La pregunta más bien es ¿cuál es el propósito de la muerte de Cristo, y lo que Él logró en el misma? ¿Tuvo Cristo la intención de solo hacer posible la salvación? ¿O en realidad salvó a aquellos por quienes Él murió? La teología reformada hace hincapié en que Jesús realmente pagó por los pecados de aquellos que el Padre había escogido. De hecho propició la ira de Dios hacia Su pueblo al llevar su juicio sobre Sí mismo, en realidad redimió, y de hecho reconcilió a personas concretas a Dios. Un mejor nombre para la expiación “limitada” sería redención “particular” ó “específica.”

La “I” Representa la Gracia Irresistible. Pero cuando Dios obra en nuestros corazones, regenera y crea una voluntad interior renovada, entonces lo que era indeseable antes se vuelve algo deseable, y corremos hacia Jesús tal como antes huíamos de El. Los pecadores caídos se resisten a la gracia de Dios, pero Su gracia regeneradora es eficaz. Vence el pecado y lleva a cabo el propósito de Dios.

La “P” Representa la Perseverancia de los Santos. Un mejor nombre podría ser “la perseverancia de Dios con los santos,” pero ambas ideas están realmente involucradas. Dios persevera con nosotros, nos impide apartarnos, como sin duda lo hacemos si El no estuviera con nosotros. Pero debido a que Él persevera, también nosotros perseveramos. De hecho, la perseverancia es la prueba definitiva de la elección. Nosotros perseveramos porque Dios nos preserva de una completa y definitiva caída fuera de Él.

  1. El Mandato Cultural.

La teología reformada también hace hincapié en el mandato cultural, o la obligación de los cristianos de vivir activamente en la sociedad y trabajar para la transformación del mundo y de sus culturas. Los reformados han tenido diferentes puntos de vista en esta materia, en función del grado en que ellos creen que esa transformación sea posible, pero en general están de acuerdo en dos cosas. En primer lugar, somos llamados a estar en el mundo y no apartarnos de él. Esto separa a los creyentes reformados del monasticismo. En segundo lugar, hemos de alimentar al hambriento, vestir al desnudo, visitar al preso. Pero las principales necesidades de las personas siguen siendo espirituales, y el trabajo social no es una alternativa adecuada para el evangelismo. De hecho, los esfuerzos para ayudar a las personas sólo serán verdaderamente eficaces mientras sus mentes y corazones son cambiados por el evangelio. Esto separa a los creyentes reformados del simple humanitarismo. Se ha objetado a la teología reformada que cualquiera que crea lo reformado perderá toda la motivación por el evangelismo. “Si Dios hace todo el trabajo, ¿por qué habría de preocuparme?” Pero no funciona de esa manera. Es debido a que Dios hace la obra, que nosotros podemos tener valor para unirnos a Él en ello, mientras Él nos manda hacerlo. Lo hacemos con gozo, sabiendo que nuestros esfuerzos no serán en vano.

El ideal de matrimonio de la Reforma

El ideal de matrimonio de la Reforma
Por Michael Haykin

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo XVI

Nuestro recuerdo de lo ocurrido durante la Reforma del siglo XVI es en cierto modo selectivo. Como herederos del protestantismo reformado, la recordamos principalmente como una recuperación del evangelio y de la forma bíblica de adoración. Pero también necesitamos recordarla como una gran recuperación de la comprensión bíblica del matrimonio.

Sobre la base de la piedad monástica de la antigüedad, encontrada en autores como Agustín y Jerónimo, la Iglesia medieval había llegado a considerar la vida célibe del monasterio o el convento como el semillero de una espiritualidad muy superior a la que había en los hogares de los casados. El célibe, se argumentaba, vivía la vida de los ángeles y, por lo tanto, ya experimentaba en cierto modo la vida del mundo venidero. Sin embargo, con la creciente corrupción de la iglesia a finales de la Edad Media, la realidad era que demasiados clérigos eran célibes pero no castos.

LUTERO, ESPOSO Y PADRE PIONERO
Aunque Martín Lutero no fue el primero de los reformadores en casarse y tener una familia, su matrimonio con Catalina de Bora, el 13 de junio de 1525, se convirtió en muchos sentidos en el paradigma para la familia protestante. Al principio, su matrimonio no fue por amor. Catalina se había escapado de un convento en Nimbschen, cerca de Grimma, con otras monjas y acabó en Wittenberg buscando refugio. Durante un tiempo, Lutero actuó como una especie de casamentero, buscando maridos para las monjas. Finalmente, solo quedó Catalina, con la que Lutero se casó, según dijo, para complacer a su padre, que siempre había querido tener nietos, y también, como dijo anecdóticamente, para fastidiar al papa.

Estas no son las mejores razones para casarse, pero con el tiempo, su matrimonio «floreció convirtiéndose en una unión de verdadera profundidad y conmovedora devoción», para citar a Andrew Pettegree en su reciente estudio sobre Martín Lutero. Este «éxito rotundo» del matrimonio de Martín y Catalina y los seis hijos que nacieron de su unión se convirtieron, en palabras de Pettegree, en «un poderoso arquetipo de la nueva familia protestante». El amor de Lutero por sus hijos le llevó a ver, con razón, que el centro de las alegrías del matrimonio eran los hijos e hijas, los cuales son un regalo. Y «las personas a las que no les gustan los hijos», dijo una vez con su estilo contundente, son «tontos y estúpidos, que no son dignos de llamarse hombres y mujeres, porque desprecian las bendiciones de Dios, el creador y autor del matrimonio».

EL MATRIMONIO DE JUAN CALVINO
Cuando Juan Calvino se casó, le dijo a su íntimo amigo y colaborador Guillermo Farel, a finales de la década de 1530, que no le preocupaba en absoluto la belleza física. Lo que quería era una esposa que fuera casta y sensata, económica y paciente, capaz de «cuidar mi salud».

A diferencia de Lutero, que era relativamente público en cuanto a los detalles de su vida matrimonial, Calvino apenas habló de su matrimonio con Idelette de Bure durante los ocho años y medio que duró el mismo. Ella falleció en marzo de 1549, después de haber padecido varios años de mala salud. Sin embargo, de vez en cuando, un comentario muestra lo unidos que estaban el uno al otro. Por ejemplo, Calvino estaba con su esposa en Estrasburgo durante la primavera de 1541. Una plaga hacía estragos en la ciudad y Calvino decidió quedarse en Estrasburgo, pero envió a su esposa lejos por su propia seguridad. Escribió a Farel que «día y noche mi esposa ha estado constantemente en mis pensamientos, necesitada de consejo ahora que está separada de su marido».

Tuvieron un hijo, Jacques, que murió poco después de nacer, en 1542. «El Señor», escribió Calvino a un amigo cercano, Pierre Viret, «ciertamente ha infligido una herida severa y amarga con la muerte de nuestro hijo recién nacido. Pero Él mismo es un Padre y sabe mejor lo que es bueno para Sus hijos».

En el momento de la muerte de su esposa, Calvino declaró en una carta a Farel: «En verdad, la mía no es una pena común. He perdido a la mejor amiga de mi vida, a una persona que, de haber sido así, habría compartido de buena gana no solo mi pobreza, sino también mi muerte. Durante su vida fue la fiel ayudante de mi ministerio». Este es un pasaje notable y revela la profundidad del cambio que la Reforma protestante había provocado. El matrimonio se consideraba ahora tal como Dios lo concibió en Génesis 2: la unión de dos aliados íntimos, trabajando por una causa común, a saber, la extensión del reino de Dios.

Publicado originalmente en: Tabletalk Magazine

Michael Haykin
El Dr. Michael Haykin es profesor de Historia de la Iglesia y Espiritualidad Bíblica en el Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, Kentucky. Es autor de varios libros, entre ellos The Christian Lover y Rediscovering the Church Fathers.

¿Qué es la Reforma Protestante?

MINISTERIOS LIGONIER
R.C.SPROUL

Hace más de 500 años, un monje alemán llamado Martín Lutero dio inicio a una protesta que se extendió hasta convertirse en un movimiento mundial. ¿Qué fue en realidad este movimiento de la Reforma protestante? Descubre la respuesta en este corto video narrado por el Dr. R.C. Sproul. Compártelo con tus amigos y familiares.

¿Qué es el nuevo pacto?

Lucas Alemán es Director de educación en español y profesor de Antiguo Testamento en The Master’s Seminary

Tiene una licenciatura summa cum laude en idiomas bíblicos (B.A.) por The Master’s University, dos maestrías summa cum laude (M.Div. y Th.M.) y un doctorado (Ph.D.) por The Master’s Seminary. Actualmente sirve no solo como director ejecutivo de la Sociedad Teológica Cristiana sino también como director de los ministerios en español de The Master’s Fellowship. Es anciano en la Iglesia Bíblica Berea en North Hollywood, California, y el editor general y uno de los autores de La hermenéutica de Cristo así como uno de los contribuidores de la serie En ti confiaré y El orgullo. Nacido en Buenos Aires, Argentina, Lucas emigró a los Estados Unidos en el 2008, donde conoció a su esposa Clara de origen brasileño. Juntos tienen tres hijos, Elias Agustín, Enoc Emanuel y Emet Gabriel.

Representación federal

Por Guy Prentiss Waters

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Jesucristo, y este crucificado

El apóstol Pablo no creía que los seres humanos son básicamente buenas personas que hacen cosas malas. Los primeros capítulos de su epístola a los Romanos están dedicados a la proposición de que, con la excepción de Jesucristo, todo ser humano es por naturaleza injusto, culpable y digno de muerte. Pablo concluye que «tanto judíos como griegos están todos bajo pecado» (Rom 3:9).

Este retrato desolador y despiadado de la humanidad plantea al menos dos preguntas: ¿Por qué no vemos excepciones a la depravación humana universal? ¿Hay esperanza alguna para pecadores que están bajo la justa condenación de Dios y que no pueden hacer nada para librarse a sí mismos del juicio divino?

Pablo responde a ambas preguntas de una manera inesperada en Romanos. Nuestra difícil situación como pecadores se remonta en última instancia a Adán. Nuestra única esperanza como pecadores está en el segundo Adán, Jesucristo. En Romanos 5:12-21, el apóstol nos ayuda a ver cómo la obra de cada hombre, Adán y Jesús, afecta a los seres humanos hoy.

En Romanos 5:14, Pablo dice que Adán «es figura del que había de venir», es decir, Jesucristo. Al igual que Jesús, Adán fue un verdadero ser humano histórico. Aunque Jesús no es un simple hombre, es un verdadero hombre. Aquí Pablo afirma una correspondencia entre Adán y Jesús, pero en 1 Corintios el apóstol usa un lenguaje que nos ayuda a comprender mejor su relación. Si Adán es «el primer hombre», entonces Jesús es «el último Adán» (1 Co 15:45). Adán es «el primer hombre»; Jesús, «el segundo hombre» (v. 47). Adán y Jesús son hombres representativos. Nadie se interpone entre el primer hombre y el último Adán. Y nadie sigue a Jesús, el segundo hombre. Todo ser humano en todos los tiempos y lugares del mundo, nos dice Pablo, tiene una relación representativa con Adán o con Jesús (ver vv. 47-48). Es en el contexto de esta relación que lo que ha hecho el representante pasa a manos del representado.

En Romanos 5, Pablo examina estas relaciones representativas bajo el microscopio. El apóstol quiere que veamos cómo «una transgresión» de Adán afecta a todos los que están en Adán. Lo hace para ayudar a los creyentes (aquellos que están «en Cristo») a ver cómo les afecta la obediencia y la muerte de Cristo.

Algunos de los términos más importantes que usa Pablo en Romanos 5:12-21 se derivan de la sala de tribunal. Contra la «condenación» que pertenece a los que están en Adán está la «justificación» que pertenece a los que están en Cristo (vv. 16, 18). La palabra que a menudo se traduce como «constituidos» en el versículo 19 («Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos» [énfasis añadido]) se traduce más precisamente como «designados». El punto de Pablo en este versículo no es que el pecado de Adán nos transforma personalmente en pecadores, ni que la obediencia de Jesús nos transforma personalmente en justos. Su punto aquí es que, a la luz de la desobediencia de Adán, aquellos a quienes Adán representa pertenecen a una nueva categoría legal (pecador). De manera similar, es debido a la obediencia de Jesús que a Su pueblo se le concede la entrada a una nueva categoría legal (justo).

El término teológico técnico que describe esta transacción que involucra al representante y al representado es imputación. El único pecado de Adán es imputado (aplicado) a todos aquellos a quienes representa. Como resultado de esta transacción, todos los que están «en Adán» entran en condenación. Es decir, están sujetos a la justicia divina por el único pecado de Adán que se les imputa. Por otro lado, la justicia de Cristo se imputa a todos aquellos a quienes representa. Como resultado de esta transacción, todos los que están «en Cristo» son justificados. Dios los considera justos, no por nada que hayan hecho, estén haciendo o hagan. Dios justifica a los pecadores únicamente sobre la base de la perfecta obediencia y plena satisfacción de Cristo, que Dios les imputa y que reciben por medio de la fe sola.

Las dos imputaciones de Romanos 5:12-21 proporcionan la respuesta a las dos preguntas que planteamos anteriormente. La razón por la que «no hay justo, ni aun uno» (3:10) se deriva del hecho de que todos los seres humanos, excepto el segundo Adán, están por naturaleza condenados en Adán. Pablo nos muestra que junto con la condenación universal está la depravación universal. Es a la luz de la imputación del primer pecado de Adán a los seres humanos que estos seres humanos culpables, desde el momento de su concepción, heredan una naturaleza caída de sus padres.

Por estas razones, no hay esperanza ni ayuda que se pueda encontrar entre los que están «en Adán». Pero la esperanza y la ayuda están disponibles para los pecadores. Se encuentran solo en Jesucristo, el segundo y último Adán. El pecador recibe la justicia de Cristo solo por medio de la fe en Cristo. El pecador es justificado únicamente sobre la base de esta justicia. Sus pecados son perdonados y se le considera justo en el tribunal de Dios. Unido a Cristo y justificado por la fe en Él, el creyente llega a ser transformado a la imagen de Cristo por el poder del Espíritu Santo.

Una dificultad que la gente ha expresado a menudo con la enseñanza de Pablo en Romanos 5:12-21 se puede resumir en la objeción: «¡No es justo!». Muchos preguntan: «¿Es realmente justo que Dios me castigue por algo que otro ha hecho? Después de todo, nadie me preguntó si quería ser representado por Adán. ¿Cómo puede un Dios justo y bueno condenarme de esa manera?».

Esta objeción es seria y merece una cuidadosa reflexión. La realidad es que la relación representativa que Dios instituyó entre Adán y los seres humanos destaca la bondad, la soberanía y la justicia de Dios. La bondad de Dios es evidente en Sus tratos con Adán en el jardín del Edén, tratos que se relacionan con cada persona a quien Adán representó. Dios creó a Adán como un hombre justo. Los pensamientos, las elecciones, los sentimientos y el comportamiento de Adán fueron todos sin pecado. Dios puso a Adán en el paraíso y le permitió disfrutar de Su generosidad. Dios le ofreció a Adán la promesa de la vida eterna confirmada y solo le pidió que se abstuviera, por un tiempo, de comer de un solo árbol en el jardín. Es difícil concebir circunstancias más ventajosas para nuestro representante, Adán. Cada detalle del pacto que Dios hizo con Adán refleja la bondad de Dios. Como pecadores que viven entre pecadores en un mundo pecaminoso, ¿habríamos tenido esperanza alguna de hacerlo mejor que Adán como nuestro representante en el jardín del Edén?

La relación representativa que Dios designó entre Adán y su descendencia ordinaria también da testimonio de la soberanía y la justicia de Dios. Tanto Adán como nosotros somos criaturas en las manos de Dios. Dios tiene el derecho de ordenar nuestras vidas de la manera que Él quiera, y nosotros no tenemos derecho a pedirle cuentas (ver Rom 9:19-20). Al actuar como lo hace, no nos hace ninguna injusticia. Al contrario, actúa de acuerdo con Su propio carácter justo.

Al pensar en la relación que Dios instituyó entre Adán y los seres humanos, debemos recordar al menos dos consideraciones adicionales que están relacionadas. Primero, Dios no instituyó tal relación entre los ángeles. Cada ángel es individual ante Dios. Algunos ángeles han permanecido obedientes a Dios, mientras que otros ángeles cayeron en pecado. Dios no ha provisto ningún mediador para estos ángeles caídos y no les ofrece misericordia salvífica. Habiendo abandonado «su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día» (Jud 6).

En segundo lugar, Dios ha redimido a pecadores caídos e indignos a través del mismo tipo de relación representativa en la que caímos en pecado por medio de Adán. Cuando el pecador se une a Jesucristo por la fe sola, pasa de la condenación a la justificación y recibe gratuitamente la justicia de Jesucristo. El pecador no recibe este regalo de justicia por nada que él mismo haya hecho, esté haciendo o haga. Más bien, Dios en Su gracia atribuye esa justicia al pecador, quien la recibe por fe. E incluso esa fe es un don de Dios (Ef 2:8; Flp 1:29).

Por esta razón, como cristianos miramos la salvación que hemos recibido en Cristo y decimos: «¡No es justo!». Decimos esto no con un puño cerrado que muestra ira y desafío, sino con una mano abierta que muestra alabanza y acción de gracias. La buena noticia del evangelio es que Dios no nos ha dado lo que merecemos. Lo que merecemos es la condenación eterna. Pero Dios cargó nuestros pecados sobre Jesucristo en la cruz, y nos imputó la justicia de Su Hijo cuando creímos (2 Co 5:21). Dios no nos ha dado lo que nos corresponde. Nos ha dado lo que corresponde a Cristo. Él nos ha dado bendición en vez de maldición, justificación en vez de condenación, vida en vez de muerte y esperanza en vez de desesperación. Y al hacerlo, ha mostrado ser justo y el justificador del que tiene fe en Su Hijo (ver Rom 3:26).

En el día del juicio, los pecadores impenitentes no podrán culpar a nadie más que a sí mismos (2:1-11). Serán sentenciados y condenados justamente, y toda boca callará (Rom 3:19). Ese mismo día, los redimidos no nos jactaremos de nosotros mismos. Daremos toda alabanza y gloria a nuestro Salvador, el segundo Adán, el Señor Jesucristo.

Ese día aún no ha llegado. Hasta entonces, los cristianos podemos comenzar la obra de alabar a Cristo con nuestros cuerpos y nuestras mentes, con nuestras palabras y nuestras obras. Y podemos apuntar a otros hacia el Dios que, al ser rico en misericordia y abundante en amor, da vida junto con Cristo a pecadores muertos (Ef 2:4-5).

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Guy Prentiss Waters
El Dr. Guy Prentiss Waters es el profesor James M. Baird, Jr. del Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary in Jackson, Miss., con un interés particular en las cartas y la teología de Pablo, el uso de las Escrituras en el Nuevo Testamento y los Evangelios sinópticos.

2-La Salvación es de Dios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Enseñanzas que transformaron el mundo

2-La Salvación es de Dios

Miguel Núñez

Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

LA DEMENCIA DE LUTERO | R.C.Sproul 4/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

4-LA DEMENCIA DE LUTERO

R.C.Sproul

La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el corazón mismo de Su ser.

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. En este primer estudio veremos la importancia que Dios pone en Su santidad.

Guía de estudio y transcripción disponibles: https://es.ligonier.org/videos/la-san…

Visita https://renovandotumente.org para escuchar Renovando Tu Mente y descargar la guía de estudio de la serie en curso, gratuitamente. Si deseas escucharnos en tu estación de radio local, motívalos a solicitar acceso a la programación completando nuestro formulario en línea. https://renovandotumente.org/inscripcion

SANTIDAD Y JUSTICIA | R.C.Sproul 3/6

Ministerios Ligonier

Serie: La Santidad de Dios

3-SANTIDAD Y JUSTICIA

R.C.Sproul

La santidad es la característica de la naturaleza de Dios que está en el corazón mismo de Su ser.

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. En este primer estudio veremos la importancia que Dios pone en Su santidad.

Guía de estudio y transcripción disponibles: https://es.ligonier.org/videos/la-san…

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