Cómo interceder por los no creyentes

Soldados de Jesucristo

Junio 18/2021

Solid Joys en Español

 Cómo interceder por los no creyentes

John Piper

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Cristo y su Iglesia

Viernes 18 Junio

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Efesios 5:25, 32

Cristo y su Iglesia

Entre los misterios revelados en el Nuevo Testamento está el de la Iglesia, la esposa del Cordero (Apocalipsis 21:9). Dios emplea esta expresión para mostrarnos el carácter íntimo de la relación que une a la Iglesia con su Señor. La Iglesia es el conjunto de todos los que creyeron en Jesús y recibieron la vida eterna.

El apóstol Pablo escribe: “Os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Corintios 11:2). El período actual corresponde al tiempo durante el cual Cristo prepara a su Iglesia para el día de la boda: “La sustenta y la cuida” (Efesios 5:29); pronto se la presentará “a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino… santa y sin mancha” (Efesios 5:27).

Es necesario ir al final del santo Libro para descubrir el resultado del plan de Dios: “Gocémonos… démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:7). Asociada al gran Vencedor, la Esposa participará de su reinado de justicia y paz en la tierra durante mil años (Apocalipsis 20:6), antes de que “un cielo nuevo y una tierra nueva” sean establecidos. Entonces leemos: “Vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido… He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres… ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 21:1-3).

Mientras esperamos esta eternidad gloriosa, “el Espíritu y la Esposa dicen: Ven” (Apocalipsis 22:17).

2 Reyes 18 – Efesios 6 – Salmo 72:1-11 – Proverbios 17:17-18

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El tipo de oración que le agrada a Dios

Soldados de Jesucristo

Junio 17/2021

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 El tipo de oración que le agrada a Dios

John Piper

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El viento (2)

Jueves 17 Junio

¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?Lucas 8:25

Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión.Isaías 32:2

El viento (2)

En la Biblia a menudo el viento nos habla de las circunstancias difíciles, de las tempestades de la vida. Pero si el viento no soplase en la tierra, ninguna vida subsistiría. El viento contribuye a la variación de los climas; permite la evaporación del agua de los océanos, abre un camino a la lluvia que riega la tierra, reparte las semillas…

Lo mismo sucede en nuestra vida. Los contratiempos y las luchas de la vida enseñan al creyente a contar con su Salvador. ¿Quién no ha experimentado el socorro divino cuando el huracán parecía desencadenarse sobre su cabeza? “¡Señor, sálvanos, que perecemos!”, clamaron los discípulos de Jesús (Mateo 8:25). Y muy a menudo el Señor nos responde con estas palabras: “No temas” (Lucas 5:10). ¡Qué consuelo hallamos en esta expresión cuando sabemos que está acompañada de recursos, de promesas y del amor de Cristo, el Hijo de Dios! En los siguientes pasajes de la Biblia Jesús fortalece la fe mediante esta expresión:

“No temas”: cuando, como el discípulo Pedro, reconoces que eres pecador en el momento en que Jesús te llama a seguirle (Lucas 5:10).

“No temas”: en presencia de la duda, de circunstancias imprevistas que te afectan personalmente (Lucas 1:13, 30).

No temas: cuando un mundo enemigo te ataca (Mateo 10:28), te provoca.

“No temas”: cuando la muerte se presenta (Marcos 5:36), Cristo es la resurrección y la vida (Juan 11:25). “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15).

2 Reyes 17:24-41 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16

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Sirvamos a Dios con nuestra sed

Soldados de Jesucristo

Junio 16/2021

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 Sirvamos a Dios con nuestra sed

John Piper

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El viento (1)

Miércoles 16 Junio

Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.Eclesiastés 1:14

¿Proferirá el sabio vana sabiduría, y llenará su vientre de viento?Job 15:2

El viento (1)

En la Biblia, como en el lenguaje corriente, a veces el viento es una imagen de la inutilidad de las cosas. El patriarca Job, quien perdió a sus hijos y todos sus bienes, respondió así a sus amigos que lo acusaban, en vez de consolarlo: “¿Tendrán fin las palabras vacías (o de viento)?” (Job 16:3). ¡Cuántas veces nosotros también pronunciamos palabras que se lleva el viento, sin producir un efecto positivo!

Entre las grandes actividades del hombre, ¡cuántas solo producen un resultado pasajero! “¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?”, dice Eclesiastés (cap. 5:16), quien repite esta triste frase: “¡He aquí que el todo es vanidad y correr tras el viento!” (cap. 1:14, V.M.). ¿Por qué no buscar valores más seguros?

La Biblia nos habla de lo que es estable, de lo que permanece:

– La Palabra de Dios: “Sécase la hierba, marchítase la flor”, este es el resultado de todo lo que el hombre piense o haga en la tierra. “Mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8; ver Marcos 13:31). Ni una jota, ni una sola letra de esta palabra desaparecerá, todo se cumplirá, dice el Señor. Él es el garante (Mateo 5:18). Sentado en su trono en el cielo dijo a Juan: “Estas palabras son fieles y verdaderas” (Apocalipsis 21:5).

– Su justicia: “Su justicia permanece para siempre” (Salmo 111:3).

– Su verdad: “La verdad del Señor permanece para siempre” (Salmo 117:2, V.M.).

– Su bondad: “Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia” (Salmo 136:3).(mañana continuará)

2 Reyes 17:1-23 – Efesios 4:17-32 – Salmo 71:12-18 – Proverbios 17:13-14

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Las parábolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Las parábolas de Jesús

Las parábolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor

Por Thomas Keene 

Probablemente estas parábolas son dos de las más sencillas y, sin duda, son de las más cortas; pero aún así, el impacto que transmiten supera grandemente la cantidad de sus palabras. ¿Por qué han resultado ser tan memorables? Porque hacen uso de la imaginación que Dios nos ha dado. No necesitas un título avanzado en teología para poder entender lo que está sucediendo aquí. Al contrario, si alguna vez has buscado a Narnia en tu patio, o si has desempolvado un rincón abandonado en tu ático con la esperanza de encontrar un objeto antiguo que ha estado perdido por mucho tiempo, o si simplemente te has hecho la pregunta: «¿Habrá una mejor manera en que podamos hacer esto?», entonces estás bien equipado para entender lo que Jesús quiere comunicar. Él quiere que nuestra mente se cuestione: «¿Qué haría yo si encontrara lo imposible?». Entonces nos recuerda que ya lo hemos encontrado: el Reino de los cielos.

La Biblia de Estudio de La Reforma

Estas parábolas son muy cautivadoras porque todos hemos experimentado «la búsqueda». Quizás ha sido la búsqueda de un objeto valioso que hemos perdido; o cuando buscamos la manera de pagar la universidad; o cuando tratamos de encontrar la manera de preparar a la perfección aquella imposible taza de café; en cualquiera de estos casos, sabes bien lo que significa buscar algo. Esa experiencia humana universal de buscar y descubrir provee el escenario y el punto de partida metafórico para estas dos parábolas. Ahora, imagina que tu búsqueda resultó en un descubrimiento tan glorioso que impacta vidas; ya que, afortunadamente, estas parábolas no muestran un mundo en el que la búsqueda pueda resultar infructuosa. Todo lo contrario, el descubrimiento es inesperadamente glorioso. Eso es lo que Jesús nos está llamando a imaginar y a considerar aquí: ¿qué harías si tu búsqueda resulta ser un hallazgo verdaderamente trascendental?

¿Sacrificaríamos todos los bienes del mundo para obtener algo infinitamente mejor?

Tal pregunta nos lleva al punto principal de estas parábolas. Aunque el escenario metafórico es la búsqueda y el descubrimiento sorprendente, el énfasis principal recae en el costo. Analiza la parábola del tesoro. En el mundo antiguo la posibilidad de encontrar un tesoro enterrado en un campo era escasa, pero no del todo exagerada. Dada la falta de cajas de seguridad y sistemas de alarma, el lugar más seguro para la posesión más preciada ciertamente podía ser «debajo del colchón». Sin embargo, Jesús no está muy interesado en los detalles. Su atención y énfasis están en el precio que nuestro buscador de tesoros está dispuesto a pagar. Y la enseñanza de Jesús aquí es tan sorprendente como sencilla. Obtener el tesoro le cuesta todo al hombre, y ni siquiera se detiene a hacer las cuentas. Actúa por impulso, conmovido y motivado por la energía de su «alegría» (Mt 13:44). La belleza y la gloria del Reino son tales que quien lo encuentra y sabe lo que ha encontrado reacciona con alegría instintiva, sacrificándolo todo sin contarlo como pérdida con tal de obtener lo imposible.

La parábola de la perla de gran valor es aún más sorprendente y desafiante en este sentido. A simple vista, podría parecer que no sucede mucho en la segunda parábola que no haya sido expresado con mayor claridad en la primera. En ambas, el buscador vende todo lo que tiene para obtener el premio, pero parece haber un pequeño giro en la parábola de la perla. Hay un acto irracional de parte del mercader que merece nuestra atención. En este caso, el mercader no lo vende todo para obtener algo de mayor valor, como ocurrió en la parábola anterior. Por el contrario, el mercader lo vende todo, incluyendo (presumiblemente) su inventario completo de perlas, para comprar una sola perla. Eso no es un buen negocio. Sus acciones demuestran que él no está en el negocio de las perlas por ganar dinero, sino por las perlas en sí, y ahora ha encontrado «La Perla». Este hombre no es realmente un mercader, sino un coleccionista de perlas, y poseer esta perla es poseer la única perla que tiene verdadera importancia. ¿Por qué el mercader vendió todo (¿hasta su casa?) para convertirse en el dueño de una sola perla? Por amor a esta perla. Una vez más, por el gozo que le daba. Ese es el giro de la segunda parábola. Irónicamente, el mercader parece estar menos motivado por ganancias económicas que el hombre del campo, ya que el mercader lo sacrifica todo, no por la esperanza de obtener mayores ingresos, sino por el simple gozo de poseer la perla.

Por lo tanto, estas parábolas nos invitan a considerar nuestro amor por el Reino. A través del tesoro, Jesús nos reta a revaluar lo que valoramos. ¿Estamos juzgando correctamente cuando se trata de las cosas de este mundo y del venidero? ¿Sacrificaríamos todos los bienes del mundo para obtener algo infinitamente mejor? Luego, con la perla, nos hace una pregunta aún más difícil: ¿es ese sacrificio verdaderamente por puro amor al Reino? El tesoro examina nuestra visión y nuestros valores: ¿consideramos que el Reino es mejor? Pero la perla examina aún más profundo penetrando en nuestro corazón y voluntad: ¿consideramos que el Reino lo es todo

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Keene
Thomas Keene

El Dr. Thomas Keene es profesor asociado de Nuevo Testamento y decano académico en el Reformed Theological Seminary en Washington, D.C.

Una luna de miel sin final

Soldados de Jesucristo

Junio 15/2021

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 Una luna de miel sin final

John Piper

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¿Casualidad o plan de Dios?

Martes 15 Junio

El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos.Proverbios 16:9

¿Casualidad o plan de Dios?

Las palabras “suerte”, “casualidad” o “azar” pertenecen a nuestro vocabulario cotidiano. Esta persona nunca tiene suerte; a aquella le sonrió la suerte, a otra le deseamos buena suerte… En realidad, quien emplea estas palabras deja suponer que la suerte de cada uno está sometida a la casualidad. La Biblia nos muestra que no es así y da una hermosa ilustración en el libro de Rut (unos 13 siglos antes de Jesucristo).

Rut era una joven moabita. Dejó su país para acompañar a Noemí, su suegra israelita que regresaba a Israel después de cierto tiempo de ausencia. Viudas y sin recursos, las dos llegaron a Belén de Judea. En este país Rut era considerada como una extranjera. No tenía ningún derecho para poder vivir allí. Para asegurar su supervivencia, Rut empezó a espigar en un campo de cebada, “y dio por casualidad con la parte del campo que pertenecía a Booz”, uno de los parientes más cercanos de Noemí (Rut 2:3, V.M.). Este acogió de buena voluntad a Rut y a su suegra. Luego, en conformidad con la ley judía, decidió casarse con Rut para asegurar una descendencia a su marido fallecido. Entonces ¡Rut se convertiría en la bisabuela del rey David y pertenecería a la genealogía del Mesías!

¡Qué plan de amor de Dios para una viuda extranjera y sin recursos! Así Dios nos muestra que lo que se considera una casualidad, de hecho no lo es, pues ¡él controla todo en la vida de cada persona! Ese Dios de amor es el que le conduce ahora a leer estas líneas, para que tenga un encuentro con Jesucristo, aquel que quiere y puede salvarle. Él es el Redentor.

2 Reyes 16 – Efesios 4:1-16 – Salmo 71:7-11 – Proverbios 17:11-12

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Un Llamado al Valor Respecto a La Hombría y a La Feminidad en la Biblia 

Esclavos de Cristo

Un Llamado al Valor Respecto a La Hombría y a La Feminidad en la Biblia 

Albert Mohler

Las líneas de falla de la controversia en la Cristiandad contemporánea oscilan a través de un vasto terreno de temas, pero ninguno parece ser tan volátil como la cuestión del género sexual. Como Cristianos hemos estado pensando esto una y otra vez durante los años recientes, un claro modelo de divergencia ha aparecido. En juego en este debate, existe algo más importante que la cuestión del género sexual, ya que esta controversia alcanza las cuestiones más profundas de la identidad Cristiana y la autoridad bíblica.

Durante demasiado tiempo, aquellos que sostienen las interpretaciones tradicionales de la hombría y la feminidad, arraigadas profundamente tanto en las Escrituras como en la tradición, se han permitido el ser “empujados” a una postura defensiva. Dado el espíritu prevaleciente de la época y la enorme presión cultural hacia la conformidad, actualmente los tradicionalistas están siendo acusados de estar lamentablemente fuera de foco y desesperanzadamente pasados de moda. Ahora es un buen momento para reconsiderar los temas sobre la base de este debate y reasegurar los argumentos relativos a la hombría y feminidad bíblicas.

La cuestión más básica de esta controversia se reduce a lo siguiente: ¿Ha Dios creado a los seres humanos como hombre y mujer con una revelada intención respecto a cómo nos relacionamos uno con el otro? El mundo secular se encuentra actualmente profundamente comprometido a la confusión respecto a estos temas. Negando al Creador, el punto de vista del mundo secular entiende que el género sexual no es más que un subproducto accidental del ciego proceso de evolución. Por lo tanto, el género sexual se reduce a nada más que a la biología, tal como las feministas famosamente han argumentado, la biología no es destino.

Esta rebelión radical en contra del modelo del género sexual divinamente diseñado ha alcanzado actualmente los límites externos de la imaginación.

Si el género sexual no es más que un accidente biológico, y si los seres humanos no están por lo tanto moralmente obligados a tomar su sexo en forma significativa, entonces los teóricos radicales del género sexual y los defensores de los derechos homosexuales están, después de todo, en lo correcto. Ya que, si el género sexual es meramente incidental respecto a nuestra humanidad básica, entonces debemos ser libres de poder hacer cualquier ajuste, alteración o transformación respecto a las relaciones sexuales que cualquier generación pudiere desear o exigir.

El punto de vista mundano post-moderno abarca la noción del género sexual como una construcción social. Es decir, los post-modernistas argumentan que nuestras nociones de lo que significa ser hombre y mujer se deben enteramente a lo que la sociedad ha construido como sus teorías de masculinidad y feminidad. Por supuesto que la construcción social de toda la verdad es central para la mente post-modernista, pero cuando el tema trata del género sexual, los argumentos se tornan más volátiles. El feminismo se reduce al reclamo relativo a que las fuerzas patriarcales en la sociedad han definido a hombres y mujeres de modo tal que todas las diferencias atribuidas a las mujeres representan esfuerzos por parte de los hombres para proteger su posición de privilegio.

Por supuesto, la penetración de esta teoría explica por qué el feminismo radical debe necesariamente unirse a la agenda homosexual. Ya que, si el género sexual es socialmente construido, y por lo tanto, las diferencias entre hombres y mujeres no son más que una convención social, desde luego la heterosexualidad se torna nada más que en una forma culturalmente privilegiada de sexualidad.

La utopía prevista por las feministas ideológicas seria un mundo libre de toda preocupación respecto al género sexual – un mundo dondela masculinidad y la feminidad se borran como nociones anticuadas, y una era en la cual las categorías de hombre y mujer son maleables y negociables. Desde el punto de vista del post-modernismo, todas las estructuras son plásticas y todos los principios, líquidos.

La influencia de eras anteriores nos ha moldeado para creer que los hombres y las mujeres son distintos de maneras significativas, pero nuestra era recientemente liberada nos promete liberarnos de dichas mal concepciones y dirigirnos hacia un nuevo mundo de sentido transformado del género sexual.

Tal como una vez lo reflejó Elizabeth Elliot, “A través de los milenios de la historia humana, hasta hace alrededor de dos décadas, la gente tomó por concedido que las diferencias entre hombres y mujeres eran tan obvias que no necesitaban comentario alguno. Aceptaban las cosas tal cual eran.

Pero, nuestras fáciles suposiciones han sido atacadas y confundidas, de modo tal que hemos perdido nuestros conceptos en una niebla de retórica acerca de algo denominado igualdad, de modo tal que me encuentro en la incómoda posición de tener que atacar verbalmente con criticismo a la gente educada lo que alguna vez fue perfectamente obvio para el campesino más sencillo”.

En respuesta a ello, los tradicionalistas seculares argumentan que la experiencia histórica de la raza humana afirma distinciones importantes entre hombres y mujeres y diferentes roles para ambos sexos tanto en la familia como la sociedad más grande. Los tradicionalistas seculares tienen a la historia de su parte y su reclamo respecto a la autoridad está arraigada en la sabiduría acumulada de las eras. Respecto a la evidencia, estos tradicionalistas señalarían el modelo consistente del matrimonio heterosexual a través de culturas y la realidad histórica innegable respecto a que los hombres han predominado en posiciones de liderazgo y que los roles de las mujeres han estado mayormente definidos alrededor del hogar, los hijos y la familia. De este modo, estos tradicionalistas advierten que el feminismo representa una amenaza respecto al orden social y que el sentido transformado de los sexos que las feministas exigen conduciría a la anarquía social.

Claramente, los tradicionalistas entran el debate con un argumento fuerte. Ellos sí tienen a la historia de su parte y debemos reconocer que la experiencia histórica de la raza humana no es insignificante. Algunas de las pensadoras feministas más honestas admiten que su verdadero objetivo es el de revertir su este modelo histórico y mucha de su escolástica está dirigida a identificar y ejercer este modelo patriarcal en el futuro. El problema con el tradicionalista secular es que su argumento es, al final, esencialmente secular. Su argumento se reduce a reclamar que la sabiduría heredada de la experiencia humana apunta a un deber y a un imperativo moral que debería informar al presente y al futuro. Finalmente, este argumento, aunque poderoso y aparentemente significativo, falla respecto a la persuasión. Los individuos modernos han sido entrenados desde la cuna para creer que toda generación se renueva a sí misma y que el pasado es realmente pasado.

Esta ética moderna de liberación, actualmente tan profundamente y absolutamente encastrada en la mente moderna, sugiere que las tradiciones del pasado pueden verdaderamente ser una prisión de la cual la generación actual debería exigir la liberación. Aquí es donde los tradicionalistas bíblicos deben ingresar al debate con vigor. Compartimos mucho terreno en común del argumento con los tradicionalistas seculares. Los tradicionalistas bíblicos afirman que la experiencia histórica de la humanidad debería ser informativa del presente. También afirmamos que el modelo de roles distintos entre hombres y mujeres, combinado con la centralidad de la familia natural, presenta un argumento imperativo que debería ser comprendido como descriptivo y prescripto. No obstante, el argumento fundamental del tradicionalista bíblico va más allá de la historia.

En esta era de desenfrenada confusión, debemos volver a capturar el concepto bíblico de hombría y feminidad. Nuestra autoridad debe ser nada menos que la revelada Palabra de Dios. Bajo esta luz, el modelo de la historia afirma que la Biblia incuestionablemente revela que Dios ha creado a los seres humanos a Su imagen como hombre y mujer, y que el Creador ha revelado su gloria en ambas similitudes y diferencias por las cuales establece a los seres humanos como hombre y mujer.

Confrontados por la evidencia bíblica, debemos tomar una decisión interpretativa vitalmente importante. Debemos elegir entre dos opciones inevitables: si la Biblia se afirma como la inequívoca e infalible Palabra de Dios y por lo tanto presenta una visión comprensiva de la humanidad verdadera tanto en unidad como en diversidad, o si debemos clamar que la Biblia está, en un grado u otro, comprometida y envuelta por una parcialidad patriarcal dominada por el hombre que debe superarse en nombre de la humanidad.

Para los tradicionalistas bíblicos, la opción es clara. Entendemos que la Biblia presenta un hermoso retrato del complemento entre los sexos, y que ambos, hombres y mujeres deben reflejar la gloria de Dios de un modo diferente. Así, existen distinciones muy reales que marcan la diferencia entre la masculinidad y la feminidad, hombres y mujeres. Sobre la base de la autoridad bíblica, debemos criticar tanto el presente como el pasado cuando el modelo bíblico ha sido comprometido o negado. Del mismo modo, debemos apuntar a nosotros mismos, nuestras iglesias y nuestros hijos hacia el futuro, afirmando que la gloria de Dios respecto a nuestra respuesta a la obediencia o a la desobediencia de Su diseño, está en juego.

Durante demasiado tiempo, aquellos que sostienen un modelo bíblico de distinciones de sexo se han permitido ser silenciados, marginados e intimidados cuando son confrontados por los teóricos del nuevo género sexual. Ahora es el momento de volver a capturar la culmine, de forzar las preguntas y de mostrar a esta generación el diseño de Dios en el concepto bíblico de la masculinidad y la feminidad. La gloria de Dios se muestra al mundo en el complemento entre el hombre y la mujer. Este desafío crucial es una convocatoria a la audacia cristiana del momento.

Por Al Mohler sobre Masculinidad y Feminidad
Una parte de la serie JBMW
Traducción por Maria Gustafson