El amor de Dios: ¿es condicional?

Soldados de Jesucristo

Noviembre 7

Solid Joys en Español

El amor de Dios: ¿es condicional?

John Piper

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GIROLAMO SAVONAROLA: El monje que se opuso a la CORRUPCIÓN de los BORGIA

BITE

Serie: Biografías

GIROLAMO SAVONAROLA

El monje que se opuso a la CORRUPCIÓN de los BORGIA 

Girolamo Savonarola nació en Ferrara, Italia, el 21 de septiembre de 1452.

En sus primeros escritos de adolescente, Savonarola ya evidenciaba su carácter recio y franco. Encontró insoportable el paganismo humanista que corrompía los modales, el arte, la poesía y la religión misma. Él vio como la causa de esta corrupción que se extiende a un clero despiadado incluso en los niveles más altos de la jerarquía de la iglesia.

El 24 de abril de 1475, abandonó la casa de su padre y sus estudios médicos, en los que se había embarcado después de graduarse en artes, para ingresar a la orden dominicana en Bolonia. Al regresar a Ferrara cuatro años después, enseñó las Escrituras en el Convento degli Angeli. El estudio de las Escrituras, junto con las obras de Tomás de Aquino, siempre fueron su gran pasión.

En 1482, Savonarola fue enviado a Florencia para ocupar el cargo de profesor en el convento de San Marco, donde ganó una gran reputación por su enseñanza y ascetismo.

Sin embargo, fue su predicación la que lo catapultó a la popularidad entre los ciudadanos de Florencia. Frecuentemente, desde la catedral en Florencia, Savonarola predicaba a sus oyentes en su propio idioma vernáculo usando vívidas imágenes y un lenguaje particularmente sencillo adornado por una gran elocuencia y pasión.

Anunció la gracia salvadora de Cristo con una base bíblica sólida mientras lanzaba fuertes críticas a las prácticas inmorales de los líderes políticos y eclesiásticos de la ciudad y de la Iglesia de Roma.

Su predicación influyente, junto con algunos eventos extraordinarios fuera del control de Savonarola, como la invasión sorpresa del rey francés a Italia, elevaron súbitamente su influencia en Florencia.

Carlos VIII, el rey francés invade Florencia en 1494 y expulsa a la familia Médici, quienes gobernaban la ciudad. Girolamo Savonarola, tras la expulsión de los Médici, surge como el líder de la ciudad.

De 1494 a 1498, Savonarola promovió un dramático y controversial cambio político y social en la ciudad. Su predicación se volvió mucho más profética y virulenta.

Durante este tiempo comenzó a enfatizar fuertemente en el regreso de Cristo, como consecuencia llamó a Florencia a vivir como una nueva Jerusalén. Su reforma moral llevó a una reorganización política que fue recibida con entusiasmo por los florentinos. Savonarola buscaba establecer una “república cristiana” en la ciudad.

Hacia la cúspide de estos cambios, Savonarola organizó a los jóvenes de Florencia para modelar e incitar una reforma, promoviendo varias “Hogueras de Vanidades” como protesta contra el carnaval anual de Mardi gras. Estos jóvenes incitaban a los ciudadanos a destruir instrumentos de tentación como máscaras de carnaval, cartas de juego, vestidos caros, maquillaje, espejos, incluso instrumentos musicales y hasta obras de arte. La última de estas ocurrió en la Plaza de la Señoría en el centro de Florencia el 7 de febrero de 1497, meses antes de que el Papa Alejandro VI (1431-1503) excomulgara a Savonarola.

Después de su excomunión, el conflicto de Savonarola con el Papa Alejandro VI se encendió más cuando el papa logró interceptar algunas cartas que Savonarola había enviado a los reyes de Francia, Inglaterra, España, Hungría, y al emperador de Alemania, pidiéndoles llamar a un concilio eclesiástico para destituir al papa por sus abusos.

El 13 de mayo de 1497, Savonarola fue expulsado de la Iglesia. Finalmente el papa ordenó su arresto y ejecución.

El 8 de abril de 1498, una delegación del ejército del papa entró en Florencia, mientras la ciudad no oponía resistencia. Savonarola y los suyos acabaron siendo detenidos.

Poco después, Savonarola, acusado de herejía, rebelión y errores religiosos, fue conducido a la prisión de Florencia. Durante cuarenta y dos días se le sometió a tortura.

El día fijado para su ejecución fue llevado hasta la Piazza della Signoria junto con sus dos seguidores más fieles. A los tres se les quitó la ropa, fueron tratados como herejes y entregados al brazo secular para su ejecución. Fueron estrangulados en el garrote vil antes de ser arrojarlos a la hoguera. Este hecho se dio el 23 de mayo de 1498.

CIBERGRAFÍA:

Savonarola’s preaching got him burned: http://bit.ly/2HB5vUY
Girolamo Savonarola, Italian preacher: http://bit.ly/2Tp9KEk
El precursor florentino: Girolamo Savonarola: http://bit.ly/2LOlblM

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ST500S Teología Sistemática, Lección 7.3

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 7.3

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

www.seminarioreformado.org

Ven a ver

Sábado 7 Noviembre

Escucha esto, Job; detente, y considera las maravillas de Dios… ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, las maravillas del Perfecto en sabiduría?
Job 37:14, 16

Señor… desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Salmo 90:1-2

Ven a ver

En esa fresca tarde de otoño en nuestra aldea de Suiza, mientras preparaba la comida, miré por la ventana y quedé extasiada. «¡Teresa, ven rápido!, grité precipitándome hacia la puerta, ¡ven a ver!». Mi hija dejó lo que estaba haciendo, tomó su chaqueta y corrimos hasta el campo situado en la parte baja del jardín. A nuestros ojos se ofrecía uno de los cuadros más magníficos que jamás había visto. Todo el horizonte era como el fuego. Todo parecía cubierto de colores brillantes: el cielo y los árboles, el horizonte y las nubes. Permanecimos silenciosas, impregnadas de aquel espléndido espectáculo. Luego, poco a poco, los magníficos tonos comenzaron a perder su resplandor. Maravilladas, permanecimos allí hasta la caída de la noche.

De regreso a casa desbordábamos de admiración ante la grandeza y la perfección de Dios, perceptibles en su creación. Estábamos emocionadas por ese recordatorio del poder del Señor, siempre presente a nuestro lado.

Padres cristianos, ¡qué felicidad poder mostrar a nuestros hijos las numerosas pruebas del poder, de la gloria y de la presencia divinas en nuestra vida! Mostrándoles, más allá de lo terrenal, las maravillas creadas por Dios, les enseñamos a contemplarlas en sus obras, a adorarlo y a glorificarlo.

Esto es como una muestra de la belleza de la nueva creación que esperamos.

“Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable” (Salmo 145:3).

Deuteronomio 31 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Ayuda Idónea – 6

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

6 – Ayuda Idónea

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Ámense unos a otros con alegría

Soldados de Jesucristo

Noviembre 6

Solid Joys en Español

Ámense unos a otros con alegría

John Piper

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¿En qué consiste la fe que salva?

Coalición por el Evangelio

¿En qué consiste la fe que salva?

PAUL WASHER

Nota del editor: Este es un fragmento adaptado del libro El evangelio de Cristo Jesús (Poiema Publicaciones, 2019). Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

La Biblia define la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (He. 11:1). Esto nos lleva a una pregunta muy importante: ¿Cómo puede una persona razonable asegurarse de aquello que espera o cómo puede tener la convicción de que lo que él o ella nunca ha visto realmente existe?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en el carácter de Dios, la veracidad de la Biblia, y el ministerio del Espíritu Santo. Podemos tener la certeza del perdón de pecados, la reconciliación con Dios y la esperanza de la vida eterna porque Dios ha prometido estas cosas en la Biblia (Tit. 1:2-3) y el Espíritu de Dios testifica a nuestros corazones que son verdad (Jn. 16:3; Ro. 8:14-16; Gá. 4:6; 1 Jn. 2:20, 27).

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios. Una de las evidencias más grandes del arrepentimiento genuino es que no solo nos estamos alejando del pecado, sino también de confiar en nuestras propias virtudes, méritos u obras para ganarnos el derecho de estar delante de Dios.

La fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de Jesucristo

Nos damos cuenta de que toda nuestra supuesta justicia personal y buenas obras son como trapos de inmundicia (Is. 64:6), y las rechazamos firmemente como medios de salvación. Sabemos que si estamos reconciliados con Dios, no será como resultado de nuestras obras hacia Él, sino como resultado de Su gran obra hacia nosotros a través de Jesucristo. Estamos incondicionalmente de acuerdo con los siguientes versículos bíblicos: 

“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”, Gálatas 2:16 (RVR60).

“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”, Romanos 4:4-5 (RVR60).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”, Efesios 2:8-9 (RVR60).

La fe ilustrada 

En la vida de Abraham, la Biblia nos provee una ilustración maravillosa de la fe genuina. Cuando Abraham y su esposa, Sara, habían pasado por mucho la edad de tener hijos, Dios les prometió un hijo. En respuesta a esta promesa, la Biblia declara que Abraham estaba “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:21 RVR60). Abraham creyó a Dios, y esto le fue contado por justicia (Ro. 4:3). 

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios

En cuanto al evangelio, la fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Creer es estar completamente seguro de que Dios está realmente dispuesto y es capaz de realizar lo que ha prometido a través de Jesucristo. Los próximos versículos bíblicos son una buena representación de lo que Dios ha prometido.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16 (RVR60).

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Juan 1:12 (RVR60).

“[Jesús dijo] ‘De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida’”, Juan 5:24 (RVR60).

Autoexamen

 ¿Estás creyendo? Debemos creer en Jesucristo para ser salvos. La pregunta que ahora queda por responder es personal: ¿Has creído? ¿Estás creyendo, confiando y dependiendo de la persona y obra de Jesucristo? Las siguientes preguntas explicativas te ayudarán a determinar si la fe genuina es una realidad en tu vida. 

  1. ¿Estás convencido de que la salvación no se encuentra en otro nombre sino en el de Jesucristo? ¿Estás convencido de que las afirmaciones de todos los demás supuestos profetas y salvadores son falsos? ¿Le confías tu bienestar eterno al poder y fidelidad de una sola persona, Jesús de Nazaret? 
  2. ¿Estás convencido de que la salvación no es un resultado de tu propia virtud o mérito? ¿Estás convencido de que incluso tus hechos más justos son como trapos de inmundicia delante de Dios? ¿Estás convencido de que la salvación por obras es totalmente inútil?
  3. ¿Has puesto toda tu confianza en el Hijo de Dios para que te salve de tus pecados? ¿Estás dependiendo de Él para que te enseñe la verdad de la Biblia, perdone tus pecados por Su sangre y cambie tu corazón por Su Espíritu?

Si puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, es un indicador de que Dios ha estado y está obrando en tu corazón, iluminando tu mente para que veas la verdad y creas para salvación.

Si estamos reconciliados con Dios, no será como resultado de nuestras obras, sino de Su gran obra hacia nosotros a través de Jesucristo

Si no puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, pero deseas la salvación, entonces sigue buscando a Dios en Su Palabra (la Biblia) y en oración. Reconsidera los versículos de la Biblia que hemos estudiado y examina tu vida a la luz de ellos. Sigue clamando a Dios para vencer tu incredulidad y para que te salve. La Biblia promete: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:13, RVR60). Sigue buscándolo en Su Palabra hasta que el Espíritu de Dios te dé la seguridad de que eres un hijo de Dios.

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”, Romanos 8:16 (RVR60).

“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”, Gálatas 4:6 (RVR60).

Paul Washer fue misionero en Perú durante 10 años. Ahora sirve en la sociedad misionera HeartCry. Paul y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

Considera la gloria de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Considera la gloria de Dios

Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Esta es la cuarta parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia

John Newton (1725–1807) es mejor conocido hoy día por sus grandes himnos (incluyendo a “Sublime Gracia” y “Glorias mil de Ti se cuentan”). Pero en su época, era quizás más reconocido por su habilidad para escribir cartas: “el gran director de almas a través del correo”, como alguien lo llamó.  Tal era el valor de su correspondencia que publicó varios volúmenes de sus cartas (incluyendo una de sus cartas a su esposa, que provocó el comentario de un crítico, su amigo Richard Cecil, de que las esposas estarían en éxtasis leyendo tales cartas de amor, mientras que «nosotros (los maridos) podríamos sufrir una pérdida de estima por no escribirles cartas tan galantes»).

En varias de sus cartas, él comenta sobre el tema de la controversia. Le disgustaba mucho. (Sería algo trágico tener un «gusto» por tal cosa, ¿no?). También tenía la sensación de no ser apto para ella.. Él comentó que “no solo era desagradable para mi gusto, sino que realmente estaba fuera de mi alcance”. Pero la falta de experiencia no es necesariamente un obstáculo para que uno pueda dar consejos bíblicos. Newton constantemente buscaba dar tal consejo. (¿Acaso no animó a William Wilberforce durante la gran controversia pública del tráfico de esclavos?) En un tiempo en que sólo un número insignificante de ministros anglicanos eran evangélicos, él estaba particularmente consciente de que los calvinistas, siendo por mucho la minoría, podrían con frecuencia sentirse obligados a involucrarse en controversias.

Es seguramente por esta razón que una de sus preocupaciones principales era que si vamos a entrar en controversia, nuestra perspectiva necesita ser dominada por el tema de la gloria de Dios. “Si actuamos en un espíritu equivocado» escribe, «traeremos poca gloria a Dios”. La primera pregunta del Catecismo Menor de Westminster es relevante aquí como en todas partes: ¿Cómo hablo, escribo o actúo en situaciones de controversia para que Dios sea más glorificado?

Este es el principio básico, pero necesita ser detallado. Newton se dio cuenta de que a veces nos involucramos en controversia supuestamente «para la gloria de Dios”, pero estamos ciegos a las maneras en que nuestras propias motivaciones impactan y se manifiestan en nuestro discurso y en nuestras acciones. La rúbrica “para la gloria de Dios” debe transformar la manera en que los cristianos responden ante la controversia.

“Para la gloria de Dios” no requiere una respuesta monolítica a cada controversia. Las circunstancias influyen en cada caso. No echamos las perlas delante de los cerdos.

Aquí hay tres ejemplos de controversia. En el primero, el silencio es la reacción apropiada para glorificar a Dios; en el segundo, la confrontación; y en el tercero, la paciencia. ¿Por qué respuestas tan distintas?

Guarda silencio

Isaías 36 describe vívidamente cómo  Senaquerib de Asiria atacó a Judá. El Rabsaces (un oficial asirio) trató de provocar controversia. Él habló, como reconoció Ezequías “para injuriar al Dios vivo” (Is 37:17). Pero los líderes siguieron el consejo del rey: “Pero ellos se quedaron callados y no respondieron palabra alguna” (Is 36:21). ¿Cómo terminó la historia? Dios vindicó su respuesta. El ángel del Señor mató a 185,000 asirios. Senaquerib se retiró.

¿No habría sido más osado, más «fiel», entablar una controversia verbal en defensa del Señor? ¿Por qué el silencio? Por tres razones:

  1. Las palabras belicosas no habrían defendido la gloria del Señor aquí. En tales momentos, esperamos que el Señor defienda Su propia gloria y no se la dé a otros.
  2. Defendemos mejor la gloria de Dios al hablar primero con Él acerca de los incrédulos en lugar de hablar primero de Él a los incrédulos. De ahí la oración de Ezequías: “Señor, Dios nuestro, líbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que solo tú, oh Señor, eres Dios” (37:20). Desgraciadamente, no todos los fervientes polémicos son fervientes intercesores.
  3. Podemos manchar la gloria del Señor —como sugiere Newton— por la manera en que respondemos a la controversia. El insulto del hombre a Dios no es revertido por nuestro insulto al hombre.

Habla directamente

Un incidente menos público pero no menos asombroso, tomó lugar en la Iglesia primitiva.

Imagina la tensa atmósfera: Simón Pedro comía con los gentiles. Luego vinieron “algunos de parte de Jacobo” (Gál 2:12). Pedro se apartó, tal como lo hicieron otros cristianos judíos, “aun Bernabé” (vs. 11-14). ¿Cómo respondió Pablo? Él se “opuso a (Pedro) cara a cara” (v.11).

Pablo tenía la razón. Pero ¿por qué fue esta una respuesta que glorificó a Dios, en lugar  de guardar silencio en deferencia a Pedro y Bernabé, evitando así la vergüenza y la posible división?

  1. Los protagonistas estaban presentes y creían el mismo Evangelio. Pablo no esperó para luego hablar mal de Pedro. Hizo la parte difícil. Le habló directa y personalmente. Eso glorifica a Dios porque sigue un patrón bíblico (Mt 18:15; Stg 4:17).
  2. El corazón mismo del Evangelio estaba en juego aquí (como Pablo señala en Gál 2:15-21).
  3. Ministros “ordenados” del Evangelio estaban involucrados, no un individuo común y corriente. La desviación tanto de Pedro como de Bernabé llevaría a la desviación de otros y a una desastrosa ruptura de toda la Iglesia. La gloria de Dios en la Iglesia requería un discurso directo.

Responde con paciencia

Unos años más tarde, Pablo se encontró en una situación, que a primera vista, parecía ser similar. Había una continua controversia acerca de «las dietas y los días» en la iglesia de Roma. Algunos guardaban días especiales y se abstenían de ciertos alimentos. Era presumiblemente una controversia entre creyentes judíos y gentiles (siendo estos últimos mayoría en las iglesias después de la expulsión de los judíos y  judíos cristianos de Roma, ver Hch 18:1-2). Pablo tenía los ojos puestos en la gloria de Dios. ¿Cómo podrían los dos bandos de esta controversia “a una voz glorificar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Rom 15:6)?

  1. Sorprendentemente, los “fuertes”,  aquellos del “lado correcto” de la controversia (14:14), son los que deben abstenerse de insistir en que los demás adopten su postura y práctica “correcta”. La gloria de Dios es mejor vista cuando «los fuertes”acogen a «los débiles», porque esto es lo que Dios ha hecho en Cristo: “ Porque mientras aún éramos débiles…Cristo murió por los impíos” (5:6).
  2. Los hermanos en la fe son siervos de Cristo, no nuestros. Degradar o menospreciar al débil es despreciar al Señor de la gloria. (¿Recuerdas Mt 25:40?)
  3. Insistir en ejercer mi “libertad” en un tema controversial (comer carne, ignorar ciertos días, etc…) atenta contra la libertad misma. Significa que somos impulsados por nuestra “necesidad” interna más que por el amor. Estamos enfocados en nuestra propia gloria en vez de la gloria de Dios. Puesto que “ni aún Cristo se agradó a Sí mismo” (Rom 15:3), ¿deberíamos nosotros?

Estos ejemplos no son en absoluto exhaustivos, pero sí ilustran el punto de vista de Newton.  En todas las cosas, busca la gloria de Dios y guarda tu corazón. Los cristianos siempre tienen necesidad de ese consejo sabio.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.