Doctrina de la Creación – Parte 2

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 6/26

Doctrina de la Creación – Parte 2

  1. Repaso e introducción

¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Existe un propósito, un objetivo detrás de todo lo que vemos y experimentamos? ¿O es la vida un gran accidente cósmico sin dirección y propósito? Estas son preguntas directas para las cuales la Biblia tiene respuestas directas.

Ve conmigo a Génesis 1:1: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas Y dijo Dios…, Luego dijo Dios…».

En el principio creó Dios. La creación no es consecuencia de fuerzas fortuitas e impersonales, sino de Dios. Los orígenes comienzan con él.

El creó ex-nihilo, de la nada. «En el principio…», no «cuando Dios comenzó a crear» como si existiese una materia atemporal, alguna plastilina cósmica con la cual Dios se topó un día y decidió remodelar y moldear. Esta era la idea griega detrás del cosmos. Pero según la Biblia, en el principio, no era la materia, sino Dios. Él es eterno, autónomo. Todo lo demás debe su existencia a él.

Él creó por su palabra. Uno de los refranes frecuentes de Génesis 1:1-2:3 este: «dijo Dios, y dijo Dios». El cuadro no muestra a Dios sudando, trabajando arduamente. El cuadro no es uno de ensayo y error, como un inventor enloquecido rascándose la cabeza. La Palabra de Dios es poderosa (crea) y perfecta (crea exactamente lo que él quería que creara).

Él creó todas las cosas. De eso trata Génesis 1:1-2:3. Comprende todo el relato de nuestros orígenes, desde las estrellas y galaxias hasta las criaturas más pequeñas que se arrastran por el suelo.

Génesis 1:1-2:3 es la visión Google Earth de la creación. El gran cuadro. Y luego en Génesis 2:4ff, vamos a la visión Google Street. Hacemos zoom en la creación de la humanidad y todo lo que sucede. No son dos relatos separados, sino relatos complementarios desde diferentes puntos de vista.

Deberíamos recordar que la división de los capítulos y el número de los versículos fueron colocados en la Biblia a partir del siglo XVI. La intención de Moisés es que el segundo capítulo se lea conjuntamente con el primer capítulo y que cada capítulo sea identificado como parte del mismo acontecimiento. El tema teológico de la humanidad siendo creada a imagen de Dios continúa en el capítulo 2, y así el tema de la semejanza entre Dios y el hombre encuentra una explicación más amplia.

La semana pasada vimos 6 perspectivas contemporáneas y dominantes acerca de la creación, y las ventajas y desventajas de cada una. Y finalmente la clase culminó con la comprensión de que la Biblia no nos da todos los detalles necesarios para entender exactamente la edad de la tierra. Lo que a Dios le importa es que entendamos quién creó la tierra —Dios— y por qué la creó… para su gloria, lo cual se demuestra en y a través del evangelio de Jesucristo.

El día de hoy: damos un paso atrás y preguntamos, ¿cuál es la relación de Dios con la creación que ha hecho? Cómo entendemos esa pregunta hace toda la diferencia entre el cristianismo y las falsas religiones. De manera que en primer lugar, veremos cuatro perspectivas no cristianas. Luego, observaremos específicamente cómo la Biblia describe la relación de Dios con su creación. Y por último, veremos la corona de la creación: la humanidad. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen para extender su gobierno real sobre la creación. ¿Qué significa eso para nosotros y para lo que somos?

  1. Cuatro perspectivas no cristianas acerca de Dios y la creación

Ha habido muchas cosmovisiones filosóficas para explicar la relación de Dios con su creación. Este punto de vista es una perspectiva antigua, que está disfrutando un poco de un renacimiento.

a) El panteísmo (los estoicos del primer siglo, el budismo, las religiones orientales y de la Nueva Era en la actualidad): Enseña que Dios es todo (pan=todo) y, por tanto, todo es Dios. Oprah Winfrey, en una entrevista dice esto acerca de su definición de Dios: «Mi definición de Dios es el todo… el todo en el todo, a través del todo, sobre el todo, en el todo». Oprah Winfrey es una panteísta. Así que de acuerdo al panteísmo lo que necesitamos hacer es «entrar en contacto», «volvernos uno» con lo divino «aquí adentro», y lo divino «allá afuera». Dios no tiene una personalidad definida. No es inmutable o inalterable, porque el universo siempre cambia. Dios no es en ningún sentido moralmente santo, porque el mal en el universo también es parte de Dios.

Un gran desafío para el panteísmo es que lo divino existe tanto en los actos más reprensibles moralmente como en la belleza  o en una deliciosa comida. Incluso más importante, no hay Dios en el exterior que pueda entrar y rescatarnos. No hay esperanza de liberación, solo aceptación. Razón por la cual, para muchos de los estoicos del primer siglo, y muchos cada vez más en Occidente, la única respuesta viable es el suicidio.

b) El dualismo: El dualismo es la idea de que existen dos grandes fuerzas en el universo, el bien y el mal, algunas veces presentadas como Dios y la materia. Gran parte del pensamiento platónico y gnóstico es dualista. Una manera fácil de recordar qué es el dualismo es pensar en la palabra con sus múltiples significados. Dual = Dos; el bien y el mal. Duelo = Una batalla. Así, el dualismo es una batalla entre el bien y el mal. Y el bien y el mal están en una larga y prolongada batalla cósmica por la supremacía.

Esta es la cosmovisión que subyace a la serie Star Wars. Están los señores Jedi y los señores Sith, fuerzas rivales del bien y el mal. En el dualismo, el espíritu es bueno, pero el cuerpo es malo. El deseo es escapar del reino material para un reino de formas superior (reino espiritual). Pero el dualismo niega el señorío de la creación de Dios y la bondad del mundo creado. En los nuevos cielos y la nueva tierra, no seremos espíritus incorpóreos, sino almas con cuerpos recreados y renovados.

c) El deísmo: El deísmo es la perspectiva de que Dios no esta presentemente involucrado en la creación. Él la creó, pero ahora está distante y alejado de lo que ha hecho. Así que si tienes familiares, amigos o compañeros de trabajo que afirman alegremente que hay un dios que creó el mundo, pero que ya no tiene nada que ver con él, están comunicando esencialmente una cosmovisión deísta. En otras palabras, Dios es el relojero divino que creó el «reloj de la creación», lo terminó y ahora lo deja correr por sí mismo. Esto se opone al cristianismo porque el cristianismo afirma que Dios no solo está actuando actualmente para sostener a la creación, sino que también ha actuado en la creación a lo largo de la historia, más notablemente en la Encarnación.

d) El materialismo (o naturalismo): La cosmovisión naturalista no es una donde sus seguidores están buscando volverse ricos y comprar ropas de marca. El materialismo es la perspectiva de que el universo material es todo lo que hay. Hombres como Richard Dawkins y Sam Harris son defensores contemporáneos de esta visión, así como el fallecido Christopher Hitchens, cuyos escritos siguen vivos.

El materialismo también acoge una serie de nombres distintos. Así que si alguien dice ser un naturalista, fisicalísta o filósofo naturalista, entonces es un materialista. El materialismo dice que vivimos en un mundo cerrado. Ninguna fuerza del exterior, llámese Dios o como sea, puede entrar y perturbar el mundo físico. Nuestras vidas son gobernadas por leyes impersonales que operan sobre fenómenos estrictamente naturales.

El prestigioso filósofo ateo Bertrand Russel lo expresó así: «… El hombre…, su origen, su crecimiento, sus esperanzas y miedos, sus amores y creencias, no son más que el resultado de las colocaciones accidentales de átomos. … todos los trabajos de las edades, toda la devoción, toda la inspiración, todo el brillo de mediodía del genio humano, están destinados a la extinción en la gran muerte del sistema solar, y el templo entero del logro del Hombre inevitablemente debe ser enterrado debajo de los restos de un universo en ruinas. …solo dentro del andamiaje de estas verdades, solo sobre la base firme de la desesperación inquebrantable, puede la habitación del alma en adelante construirse con seguridad» (citado en Driscoll y Breshears, Doctrine).

La creación no es un regalo dado por un creador amoroso, sino un «accidente épico, sin propósito». ¡Debes tu propia existencia esta mañana a un accidente épico y sin propósito! ¿Eso te hace sentir optimista por dentro? A Richard Dawkins se le preguntó si tal punto de vista lo deprimía. Él dijo: «No… pero si alguien lo hace, ese es su problema… El universo es sombrío, frío y vacío. ¿Y qué?».

Si este mundo creado se reduce a la simple materia en movimiento, los conceptos como «bueno» y «malo» son simplemente construcciones humanas. Pero al final, tal cosmovisión es falsa, y finalmente conduce al nihilismo: sentido de falta de sentido y desesperación. Nos vemos obligados a argumentar que las acciones de violadores, asesinos en serie, depredadores de niños no son realmente «incorrectas» en ningún sentido objetivo. En un universo materialista, las acciones no son morales o inmorales. Simplemente son. Si eso es todo lo que es la vida, entonces también podríamos arrojar nuestras manos «comer, beber y ser feliz porque mañana moriremos».

Estas primeras cuatro perspectivas se oponen al relato bíblico, porque o niegan la superioridad de Dios sobre su creación o eliminan su relación con ella.

  1. La relación de Dios con la creación

Dios es distinto a la creación; sin embargo, Dios siempre está involucrado en la creación y la creación siempre depende de Dios. Como hemos mencionado, la creación no se autocreó y, por tanto, no puede autosostenerse.  La estabilidad de la humanidad y de todo el universo depende del poder sustentador de Dios. Pablo afirma la dependencia del ser humano de Dios cuando dice que Dios «da a todos vida y aliento y todas las cosas» y «en él vivimos, y nos movemos, y somos» (Hechos 17:25, 28).

Sin embargo, el evangelio habla de un Dios que está por encima de toda la tierra y está tan preocupado por su creación que envió a su Hijo Jesucristo al mundo para salvarlo. Y así, la forma tradicional en que los cristianos han hablado acerca de la relación de Dios con el mundo es en términos de su trascendencia y su inmanencia…

a) Trascendencia

Cuando hablamos de la trascendencia de Dios, estamos hablando de su realeza, majestad y santidad. La trascendencia de Dios significa que Dios es distinto y soberano sobre su creación.

Entonces, él es distinto de la creación. No es parte de ella porque la creó y la gobierna. Considera las siguientes referencias a la trascendencia de Dios…

Isaías 55:8-9: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos».

Salmo 113:5-6: «¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?».

Juan 8:23: «Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo».

O imagina la escena de Isaías 6:1-5 donde Isaías ve al Señor sentado en un trono, en lo alto y glorificado.

Entonces la trascendencia de Dios se comprende mejor, no como un concepto espacial, sino como una referencia a su realeza. Su trascendencia significa que es soberano sobre sus criaturas.

No obstante, no queremos cometer el error de creer que Dios es tan diferente que no interactúa con la creación, eso sería caer en el deísmo.

b) La Escritura claramente enseña que Dios no solo es trascendente, sino que también es inmanente o presente. La inmanencia se refiere a su presencia en la tierra, y especialmente a su cercanía para con su pueblo. Considera los siguientes pasajes:

Deuteronomio 4:39: «Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro».

Josué 2:11: «Porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra».

Isaías 57:15: «Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados».

La inmanencia se refiere a la presencia del pacto de Dios, en su creación y entre su pueblo. Considera las implicaciones de esto en tu vida. A menudo pensamos que la teología sistemática es seca o aburrida, pero qué podría ser más relevante, más emocionante, más importante para ti que saber que el Dios sagrado y trascendente del universo que mora en la luz inaccesible, también se acerca a ti. «Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras» (Salmo 145:18).

Pero Dios también está muy involucrado en la creación. La creación depende continuamente de él para su existencia y correcto funcionamiento. Él es inmanente, lo que significa que «permanece en» la creación. Vemos esto en Hebreos 1:3 donde se describe a Jesús como sustentador de todas las cosas por el poder de su palabra.

En la cosmovisión bíblica, el cielo y la tierra no son uno y lo mismo (panteísmo), o completamente separados (deísmo/naturalismo), pero de alguna manera Dios relaciona cielo con tierra. Vemos esto en la visión de Jacob de una escalera que baja del cielo; en la columna de nube de día y fuego de noche; en la tienda de reunión que sirvió como lugar de encuentro portátil entre el cielo y la tierra; y en Jesucristo, el Verbo hecho carne. Trascendencia e inmanencia.

  1. Dios creó a Adán y Eva

Luego, el verdadero el clímax de toda la creación es cuando Dios creó a Adán y Eva. «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2:7).

Después de eso, Dios creó a Eva del cuerpo de Adán. Los versículos 21 y 22 dicen: «Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre» (Génesis 2:21-22).

Aunque distintos como hombres y mujeres, como sexos distintos con roles distintos, Adán y Eva primero comparten algo que los hace iguales y cualitativamente diferentes del resto de la creación. ¿Qué es? Están hechos a  imagen de Dios. «Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (Génesis 1:27).

La creación especial de Adán y Eva muestra que podemos parecernos al resto de la creación con respecto a nuestros cuerpos físicos, sin embargo, somos muy diferentes. No somos simplemente animales adultos. Somos únicos «a imagen de Dios». ¿Qué significa eso? Tres cosas. Reflejamos a Dios (1) en nuestra esencia/naturaleza; (2) funcionalmente; (3) relacionalmente.

Primero, en nuestra esencia o naturaleza, el hombre es singularmente intelectual, racional, moral y espiritual. Los castores no construyen altares a los dioses castores y se inclinan ante ellos. Los elefantes, aunque son muy sofisticados socialmente (incluso tienen su propia forma de entierro), no escriben libros y construyen bibliotecas para contener su creciente conocimiento. No es que poseamos la imagen de Dios en un grado diferente que otros animales, es una cuestión de bondad. La humanidad en nuestra esencia, quienes somos, está hecha de manera única a imagen de Dios.

En segundo lugar, reflejamos funcionalmente a Dios en el sentido de que debemos gobernar. En Génesis 1:28 a la humanidad se le ordena multiplicarse, llenar la tierra y someterla. Debemos gobernar sobre ella, dice la Biblia en Génesis 1:29. No como tiranos que la destruyen para su propio beneficio, sino como aquellos a quienes se les da una administración para «labrarla y guardarla» (Génesis 2:15). Somos viceregentes de Dios, ejerciendo su buena autoridad sobre lo que ha hecho y declarado bueno. En ese gobierno, funcionalmente, debemos representar a Dios.

En tercer lugar, reflejamos a Dios relacionalmente. Fuimos creados para tener relaciones entre nosotros, pero fundamentalmente, con Dios. Bromeé sobre el castor antes, pero la realidad es que los animales no forman ídolos ni construyen templos en un esfuerzo por comunicarse con algo que está fuera de ellos. Nosotros lo hacemos porque fuimos creados exclusivamente para estar en relación con Dios, a pesar de que el pecado ha cortado esa relación y pervertido nuestra adoración.

Prácticamente, es porque fuimos creados a su imagen que la vida humana es sagrada. Tiene valor. No somos como los perros. No elegimos simplemente poner «a dormir» a otro ser humano cuando no puede funcionar bien, o porque hemos perdido nuestra utilidad. Hemos «encontrado» la eutanasia solo porque primero «perdimos» lo que significa ser hechos únicamente a imagen de Dios.

Pero debido a que somos hechos a su imagen, el verdadero conocimiento de Dios no es un sueño imposible, es posible. No estamos andando a ciegas en la oscuridad, en lo desconocido. ¿Hay un Dios o dioses? ¿Podría saber algo de él, ella o eso? Debido a que Dios nos creó y nos hizo estar en relación con él y todo lo que hizo, y es ordenado y bueno, podemos saber mucho acerca del mundo, e incluso acerca de él. El relato bíblico de la creación fundamenta nuestra capacidad de conocer cosas verdaderas acerca de Dios, de importancia crítica.

Algunos pueden objetar y decir que Génesis no pretende retratar a Adán y Eva como individuos literales. Este es un tema acaloradamente debatido hoy, no solo en denominaciones más teológicamente «liberales», sino en denominaciones históricamente muy conservadoras como la PCA. ¿Por qué alguien no querría retratar a Adán y Eva como un hombre y una mujer literales? Usualmente porque tienen compromisos previos (por ejemplo, compromisos evolutivos) que dependen no solo de un hombre y una mujer, sino que dependen de los procesos naturales de mutación y selección natural, de modo que no haya un solo hombre y mujer, sino miles en toda la tierra.

¿Que decimos? La narrativa histórica en Génesis debe ser entendida como un relato fiel de la historia. No se nos presenta como un libro de texto científico, ya que es muy estilizado y, a menudo, poético, pero no deja de ser verdadero.

Además, las genealogías bíblicas presentan a Adán y Eva como figuras históricas. Jesús asume un Adán y Eva literales en Mateo 19 cuando habla del divorcio. Pablo asume lo mismo en Romanos 5, 1 Corintios 15, 1 Timoteo 2. En cuanto a Romanos 5 y 1 Corintios 15, Pablo afirma la existencia del Adán «unigénito», por medio del cual el pecado vino al mundo, y basa su discusión de la obra representativa de Cristo como el segundo Adán, estampado después del primer Adán. Romanos 5:19: «Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (Génesis 3), así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos». Aquí está la clave. Si no hay Adán, la Biblia no solo está equivocada en la creación, sino que está equivocada acerca del pecado y la salvación.

  1. Conclusión: ¿Por qué importa la doctrina de la creación?

El Dios del pacto es Dios de la creación.

El Dios de la creación, tiene el poder de crear una nueva creación. Nuestra esperanza futura de salvación, está edificada sobre un Dios que tiene el poder de hacer que todas las cosas sean hechas nuevas.

Estudia el capítulo de Frame acerca de la creación en  Doctrine of God. Hay cosas buenas acerca de la conexión entre la liberación de Israel de Egipto y el Dios de la creación.

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Enfrentando la vergüenza

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Enfrentando la vergüenza

W. Duncan Rankin

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «La vergüenza», publicada por la Tabletalk Magazine.

Avasalladora y desmoralizante, la vergüenza nos distancia tanto de Dios como del hombre. Pero ¿dónde comenzamos como creyentes a desenmarañar nuestra vergüenza? Debe haber una respuesta cristiana para esto, porque Dios no abandonaría a Sus amados en medio de su más profunda decadencia emocional.

El problema de la vergüenza

Como hijos de nuestro primer padre Adán y nuestra primera madre Eva, cada uno de nosotros siente vergüenza por causa del primer pecado. Todos caímos en la rebelión de Adán en el huerto: su pecado fue nuestro pecado, ya que él fue nuestra raíz y cabeza (Ro. 5:12-18; I Co. 15:21-22). Culpables bajo la ira de Dios, desde ese momento hemos necesitado un Salvador. Escondiéndonos entre los arbustos, avergonzados de nuestra corrupción por naturaleza, sentimos diariamente la imago Dei (imagen de Dios) en nosotros desfigurada y conocemos la desolación del pecado y el dominio de Satanás (Tit. 3:3; Heb. 2:14-15).

Como si el fruto del pecado de Adán fuera poco, nuestra vergüenza solo empeora. Nuestras propias transgresiones se van amontonando, haciendo que nuestra deshonra crezca día tras día (Ro. 3:23). Algunos de nuestros pecados nos son conocidos: vemos y sentimos su fuerza en nuestras almas. Otros pecados parece que escapan de nuestra vista por causa de nuestras mentes finitas y caídas (Ro. 1:21-25). Nuestras obras tenebrosas algunas veces son simples, actos francos de desobediencia. Otros pecados son más complejos y difíciles de rastrear, que reflejan las vidas enredadas que tan a menudo llevamos, aun como creyentes, de este lado de la Gloria (Col. 3:5). Con frecuencia sorprendente, aún nos engañamos a nosotros mismos con giros mentales y de corazón que invitan a la falsa vergüenza, donde en realidad no hay ninguna (I Re. 19:1-10). En todo momento, la sombra de vergüenza cae cada vez más oscura sobre nuestro rostro.

El pecado de otros es una tercera y poderosa fuente de vergüenza en nuestras vidas. Un ejemplo es los vecinos que deberían ayudarnos, nos hieren, nos hacen daño o nos abandonan (Lc. 10:21-37). Tanto de manera individual como colectiva, otros en este mundo caído amontonan falsa vergüenza sobre falsa vergüenza, como se observa en los interlocutores de Job (Jb. 4-37). Aun nuestros compañeros cristianos pueden cargarnos falsamente de vergüenza por lo que dicen y lo que hacen (I Cor. 1:10-13; Gál. 2:12-13). El problema de la vergüenza es universal entre los hombres.

El secreto para la vergüenza

Entonces, ¿cómo desenmarañamos nuestra vergüenza? La esperanza en uno mismo solo saca de quicio, tal y como nos consta por nuestros repetidos fracasos y frustraciones. El secreto para la vergüenza debe yacer fuera de nosotros mismos, en la única esperanza que siempre hemos tenido: Jesucristo nuestro Señor. Por medio de Su cruz, Jesús alivia nuestra culpa, así como a su prima, la vergüenza.

Al ser redimidos y reconciliados con nuestro Padre celestial por medio de Su Hijo amado, la base de nuestra verdadera vergüenza es tratada y nuestro distanciamiento es eliminado.

La encarnación de nuestro Señor fue parte del remedio para nuestra culpa. Así que, “por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo” (Heb. 2:14). El Hijo de Dios,en perfecta armonía con Dios el Padre y Dios el Espíritu Santo,se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn. 1:14). Viviendo una vida perfecta, el Salvador encarnado fue el Cordero inmaculado de Dios, quien agradó a Su Padre celestial en toda manera posible (Mt. 3:17).

Pero Su vida no solo fue para vivir: Jesús nació para morir. Se requería Su expiación para aliviar nuestra culpa. “Por tanto, tenía que ser hecho semejante a Sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo” (Heb. 2:17). Los creyentes son justificados por medio de la fe en este Salvador, el sacrificio sustitutorio que expió sus pecados y culpa (Ro. 3:23-26). El perdón del pecado y la libertad de la culpa son nuestros solo por la unión con Cristo, el encarnado y crucificado.

Estas no son las únicas bendiciones de la encarnación y expiación de Cristo. Así como sucede con nuestra culpa, Jesús también remedia nuestra vergüenza a través de Su persona y obra.

En Su encarnación, el eterno Hijo de Dios, la segunda persona de la santa Trinidad, abrazó la culpa de la humillación: “tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres” (Fil. 2:6-7). Como lo describió el Reformador Juan Calvino: “En resumen, desde el momento en que Él tomó forma de siervo, comenzó a pagar el precio de la liberación a fin de redimirnos” (Instituciones 2.16.5). El escándalo y la vergüenza saturaron sus días. Concebido fuera del matrimonio, declarado maníaco por Su familia y despreciado por las autoridades, Jesús estaba familiarizado con los susurros, las miradas y los gritos de la vergüenza.

A cierto nivel, es un consuelo genuino para nosotros el hecho de que Jesús sintió el destello sonrojado de la vergüenza. Tenemos un Gran Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades y que conoce nuestra vergüenza desde dentro hacia afuera (Heb. 4:14-15). Su humanidad es real y verdadera, de modo que no pudo haber sido de otra manera (2 Jn. 1:7). Él nos toca en nuestra carne, evitando que tengamos que enfrentar la horrorosa carga de nuestra vergüenza por nosotros mismos. Aun así la encarnación en sí misma no fue suficiente para corregir nuestra vergüenza. El remedio de Dios para nuestra vergüenza también tuvo que viajar a través del Calvario.

Crucificado como un traidor blasfemo, Jesús fue una deshonra ante los ojos tanto de la iglesia como del estado (Jn. 19:12-22). La burla vergonzosa que tuvo que soportar no se compadecía de Su persona divina, adorado por los querubines y serafines en los cielos. Sus oficios mediadores de profeta, sacerdote y rey pasaron a ser el mero deporte de la guardia romana (Mt. 27:27-31).

En la cruz, Su agonía de vergüenza no fue accidental. Este instrumento romano era una maquinaria de desacato y ridículo público. Allí fue despojado de Su vestidura y expuesto al desnudo a la mira de todos (Jn. 19:23-24). Sudando, sangrando y sofocándose hasta la muerte, Él encarnó la deshonra y la inmundicia (Deut. 21:23; Gál. 3:13). Tan detestable era este instrumento que ningún ciudadano romano podría jamás ser tan deshonrado.

Pero Jesús fue tan deshonrado, no por causa de Sí mismo, sino por nosotros y por nuestra salvación. Conociendo muy bien lo que Él enfrentaría, voluntariamente escogió la cruz, a pesar de su vergüenza. Su decisión no fue ligera, como lo atestiguó la agonía de Su frente en el Jardín de Getsemaní (Lc. 22:41-44). ¿Por qué abrazar la vergüenza de la cruz? Él lo hizo, según se nos dice: “por el gozo puesto delante de Él… menospreciando la vergüenza” (Heb. 12:2).

¿Qué gozo fue el Suyo que hizo que la cruz valiera la pena? Él había dado Su palabra en el gran pacto de redención, en donde Él fue de una sola mente y corazón con Dios el Padre (Jn. 1:1; 10:27-29; 17:4-6; Ef. 1:3-5). Él le había prometido a Adán, Eva y aun al diablo que vendría y aplastaría la cabeza de la serpiente, la cual nos había engañado hacia el pecado y la vergüenza (Gén. 3:15). Y Él había profesado Su amor imperecedero por Su novia, por quien dio Su vida para salvarla (Cnt. 4: Is. 53). Pero sobre todo, el celo por la gloria de Su Padre, Su voluntad y honor lo consumían (Sal. 69:7-9; Jn. 2:17; Mt. 26:39-42). Así que Jesús puso Su mirada hacia ese bien, aborreciendo el horror y la vergüenza que se interponía. En el mismo momento y por el mismo método con el que Él lidiaba con nuestra culpa, Jesús también posteriormente resolvió nuestra vergüenza.

La respuesta a la vergüenza

Identificándose con nosotros en nuestra vergonzosa condición, Jesús se hizo representante y sustituto de Su propio pueblo. En Su activa obediencia de toda la vida, Él ganó la perfecta justicia que fundamenta la paz de Su pueblo y que puede transformar su vergüenza (2 Cor. 5:21). En Su obediencia pasiva, personalmente tomó la más horrible forma de nuestra vergüenza humana para Sí mismo; como el Hijo eterno de Dios, Él abrazó la desgracia que se extendía desde las profundidades de la tierra hasta las alturas de los cielos como nadie jamás podría hacerlo. Solo en el Calvario podía ser correctamente sentida y medida la crueldad de la vergüenza humana. Allí nuestra recompensa es grandiosa (Ro. 6:23)

Nuestra vergüenza comienza a desenmarañarse a medida que vemos Su estimada persona y entendemos Su obra incomparable como nuestra. Unidos a Él por fe por medio del Espíritu Santo, nuestra posición cambia completamente (Ef. 2:4-9). Al ser redimidos y reconciliados con nuestro Padre celestial por medio de Su Hijo amado, la base de nuestra verdadera vergüenza es tratada y nuestro distanciamiento es eliminado.

Jesús tomó para Sí mismo el grito del abandono (Mr. 15:34) para que ya no seamos abandonados. Él nos da la bienvenida con brazos abiertos, invitándonos a la verdadera comunión, paz y vida eterna por Su gracia por medio de fe. Shalom con Dios, con nuestros semejantes (incluyendo, sorpresivamente, a nuestros enemigos), y aun con nosotros mismos es progresivamente nuestro: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gál. 5:25). A medida que andamos con Él por fe, llegamos a vivir, pensar y sentir cada vez más como Jesús, aun respecto a nuestra propia vergüenza.

Los creyentes pueden enfrentar la vergüenza de este modo mientras viven el resto de sus vidas cristianas por Su gracia y fortaleza. Esto significa que necesitamos de los medios de gracia que Él ha establecido: la Palabra leída, predicada, cantada, orada y observada en los sacramentos. También necesitamos esos medios secundarios de comunión (Hch. 4:32) y disciplina eclesiástica (Gál. 6:1). Usando todas estas respuestas prácticas para nuestra vergüenza, podemos sentarnos, gatear, caminar y correr para la Gloria de Dios, desenmarañando y menospreciando el oprobio que tan fácilmente nos enreda.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
W. Duncan Rankin
W. Duncan Rankin
El Dr. W. Duncan Rankin ha servido como pastor de las congregaciones presbiterianas en Mississippi, Tennessee, Georgia y Virginia.

 

 

 

M8 -Conectando las generaciones

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M11 – Maestras y alumnas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Conectando-las-generaciones/

Carmen Espaillat: En tu iglesia, los miembros de diferentes generaciones se necesitan unos a otros, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No queremos llegar al punto en que todos los veinteañeros vayan a un servicio y todos los demás a quienes no les guste esa música vayan a otro, porque vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es la necesidad que tenemos unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. En los últimos días, Nancy nos ha estado explicando este mandamiento en Tito 2. Un grupo de damas ha estado escuchando esta enseñanza y ellas identificarán algunas de las barreras que impiden que hoy en día se lleve a cabo una mentoría efectiva. Es parte de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Mujer: Probablemente he tenido adolescentes en mi vida por un largo tiempo; quizás más que muchas. Después de combatir su resistencia a aprender, les digo a las mujeres jóvenes que si quieren saber algo, me tendrán que preguntar por qué no voy ofrecer respuestas voluntariamente, en caso de que aún permanezcan en su estado de rebeldía. Ahora me doy cuenta de que ese es el mayor obstáculo. Cuando nos quedamos con el nido vacío, nos sentimos aliviadas, y no queremos ser rechazadas. No nos damos cuenta de que hay que esperar a que crezca la semilla que hemos plantado . solo porque se rebelen en contra de esta semilla o no la acepten, no asumas que todo el mundo es así.

Nancy: Alguien más—alguna otra razón por la que no vemos esto con más frecuencia…

Mujer 2: bueno una de las razones por las que pienso que no lo hacemos es porque la cultura dice que las madres y suegras no deben interferir con sus nietos. Tenemos muchos problemas relacionales, porque creo que una madre tiene todo el derecho de decirle a su hija cuando está cometiendo errores con sus hijos, pero generalmente ella no lo toma muy bien.

Nancy: Me gustaría escuchar una mujer más joven comentar sobre lo que ella acaba de decir.

Mujer 3: Pienso que muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre tiene que decirme, pero luego algo sucede y nos damos cuenta de que fue bueno el haberlo escuchado.

Nancy: ¿Tienes algún testimonio personal al respecto?

Mujer 3: Sí. Muchas veces no quiero escuchar lo que mi madre me dice, pero luego, es como, ¡wao!, eso es lo que realmente necesitaba. Así que es bueno escuchar.

Nancy: ¿Qué edad tienes?

Mujer 3: Diecisiete.

Nancy: ¿Es decir que quieres que las mujeres de más edad, o mejor dicho, piensas que las mujeres de más edad deberían arriesgar el rechazo potencial y dar su opinión aunque . . .?

Mujer 3: Aunque la gente no lo acepte ahora, lo aceptará más tarde tal vez.

Nancy: Bien, eso significa, claro está, que la opinión debe ser dada en el espíritu correcto.

Siempre hay formas de compartir una opinión que pueden ser recibidas mejor que otras. Mujeres mayores: acaban de oír a una joven diciendo que aunque actúen como si no lo quisieran o que piensen que no lo quieran… veo a alguien más asintiendo. ¿Quieres agregar algo?

Mujer 4: En diferentes momentos de mi vida, he buscado el consejo de otras mujeres mayores piadosas, y realmente aprecio lo que tienen que decir. Es probable que en algún momento me haya apartado un poco de eso, porque he visto mujeres mayores que no parecen haberse aplicado estas cosas a sí mismas con la diligencia que debieron haberlo hecho. Ha sido decepcionante y en cierta forma desalentador para mí ver sus ejemplos y me he sentido desmotivada por no haber crecido debidamente. Sé que debería. Y más recientemente, he visto que no han estado más dispuestas a aconsejar y a enseñar.

Nancy: Así que el ejemplo es un punto muy importante. Tienes que tener integridad y una plataforma desde donde ejercer la influencia. Tiene que haber una vida que sea digna de emular.

Susan. . .

Susan: En nuestra iglesia se da una situación, y es que la iglesia es tan grande que las mujeres jóvenes y las mayores no tienen muchos puntos de contacto y en realidad no se conocen. Así que posiblemente las mujeres más jóvenes no conozcan a mujeres mayores que son un buen modelo a seguir, porque simplemente no las conocen. No saben quién tiene integridad, quién tiene un historial de vida que podría ofrecerles ayuda. Pienso que necesitamos estructurar formas en que las mujeres se conozcan; encontrar maneras de hacerlo.

Nancy: Algo muy importante y que hay que tomar en cuenta mientras las iglesias desarrollan sus programas y la estructura. No queremos llegar a un lugar donde estén todos los veinteañeros en un servicio y todas las personas a quienes no les gusta esa música en otro porque entonces vamos a sacrificar algo que es mucho más importante que nuestro gusto por la música. Y es nuestra necesidad unos de otros en el cuerpo de Cristo.

Bien, Mary Anne. . .

Mary Anne: Bueno, para mí es el temor. El temor de no saber qué decir o de decir algo incorrecto o de ser un desastre y que la persona de quien soy mentora sienta como que le ha tocado una perdedora. Pienso que también hay algo de pereza en mí—el querer hacer lo mío. Ahora que mis hijos han crecido, quiero sentirme libre para hacer lo que yo quiera con mi tiempo y no estar atada a una reunión semanal con una mujer joven.

Nancy: Piensa un momento, no importa si eres joven o de más edad, piensa en una mujer de más edad —espiritual o cronológicamente— que el Señor haya usado para ser una bendición en tu vida.

Wanda: Mary Anne es mi mentora, ella ha sido de gran bendición en mi vida. Dios la ha usado grandemente. Estaba pensando en cómo me sentí atraída hacia ella. Cuando pienso en las características de tener un comportamiento reverente, de no ser chismosa y todas esas cosas que menciona Pablo en Tito 2, veo todas esas cualidades de ella se hicieron reales en nuestra relación. Ella ha sido una hermosa bendición para mí.

Algunas cosas han sido realmente especiales, como el enseñarme a orar de rodillas. Me escucha con mucha atención me hace muchas preguntas y realmente se preocupa por saber lo que está sucediendo en mi vida cada semana. Pienso que el hecho de que en ocasiones ella diga que no sabe que decir ha sido de gran bendición y muy especial para mí. Muchas veces cuando tengo cosas muy difíciles, le pregunto y me aconseja, pero otras veces me responde “no sé”. Me dice que oremos al respecto, y entonces vamos delante del Señor.

Cuando pienso en cómo Dios ha obrado espiritualmente en mi vida en los últimos años, se que le debo mucho a ella por sus oraciones. Ella ha sido tan fiel conmigo al estar disponible. Nada de lo que pueda decir es suficiente sobre la preciosa bendición de Dios al darnos a mujeres mayores y en particular en que Dios me haya conducido a ella. Me siento tan, tan agradecida. Es una mentora maravillosa. Es una preciosa bendición.

Mary Anne: Bueno, nuestra relación fue totalmente del Señor. Wanda era nueva en nuestra iglesia, ella y su familia. Recuerdo que ellos se sentaban cerca de donde siempre nos sentamos mi familia y yo. Tenían un hijo que tiene más o menos la misma edad que uno de nuestros hijos. El Señor solo me acercaba a ella. No sé por qué exactamente.

Recuerdo cuando recién empezaba nuestra relación, ni siquiera estaba muy segura de su nombre ni sabía mucho acerca de ella, solo sabía que el Señor quería que me pusiera en contacto con ella y ver cómo estaba. Así que tuve que llamar a la oficina de nuestra iglesia para preguntar cómo contactarla y conseguir su número telefónico. Lo que le dije era que eran nuevos y que eran de esta parte del país, ‘y creo que su nombre era Wanda’. Y le pregunte ¿Tienen su número de teléfono?

Encontraron el número y la llamé, que es algo que se sale totalmente de mis parámetros, tomar la iniciativa de esa forma. Por lo general soy de las que se sientan y esperan a que se acerquen a mí, pero sentí del Señor que tenía que llamarla e incentivarla y ver cómo le iba en su proceso de adaptación aquí viviendo en Little Rock.

Y de ahí siguió todo. Empezamos a hablar y a interactuar y a conocernos. Luego en un momento poco después ella me preguntó si yo podría ser su mentora, y le dije que sí.

Nancy: ¿Dijiste que sí de una vez o era algo que te daba cierto temor?

Mary Anne: Bueno, no le dije que sí de una vez, pero sabía que iba a decir que sí eventualmente. Solo le dije que oraría al respecto, pero sabía que el Señor quería que yo lo hiciera.

Nancy: ¿Cuál ha sido para ti la bendición en lo que se refiere a tu papel en esa relación? ¿Cómo ha usado Dios esto en tu vida?

Mary Anne: bueno pienso que la mayor bendición ha sido ver al Señor obrar en la vida de Wanda. Ver su fidelidad y su bondad en ella y con su familia. Ver los grandes cambios que han ocurrido en la vida de Wanda como resultado de aprender más del Señor y de aprender a confiar más en Él.

Nancy: Estas relaciones pueden ser muy diferentes entre sí. A veces son más estructuradas, otras son más informales . Mary Anne, en tu caso con Wanda, ¿cómo ocurre? ¿Se reúnen con regularidad? ¿Tienen horas programadas? ¿Cómo adquiere forma esta relación de mentoría?

Mary Anne: bueno en el caso de Wanda nos reunimos una vez a la semana en mi casa o en su casa, o en algún lugar donde podamos tener privacidad, y solo hablamos. No hemos estado estudiando ningún libro juntas ni hemos estado memorizando las Escrituras, ni nada por el estilo. Solo hablamos. Ella me cuenta lo que está sucediendo en su vida, y me hace preguntas y yo trato de contestarlas cuando puedo. Usualmente oramos juntas al final. Nos ponemos de rodillas, y oramos por unos 10 ó 15 minutos.

Kathy: Creo que una cosa muy importante es lo que estamos haciendo aquí ahora, recibir enseñanza. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Creo que si recibimos esta enseñanza sobre la verdad de la Palabra de Dios, que éste es el plan de Dios para nosotras como mujeres, que las mujeres más jóvenes busquen a las de más edad, y viceversa; si tenemos esto, basta pensar en Isaías, versículo 8 que, el Señor dijo: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”, y él solo cayó postrado y dijo, una vez lo recibió, “Heme aquí; envíame a mí.”

Creo que si recibimos esa enseñanza aquí, en nuestras iglesias, en nuestros estudios bíblicos, esa será nuestra respuesta si somos mujeres que realmente amamos al Señor. Las mujeres que necesitan otras mujeres están alrededor de nosotras. Eso nos debe quitar algo de ese temor. Nos dará valentía pero también lo estaríamos haciendo por amor al Señor porque pensamos, ¡Ajá! Esto es lo que Él quiere que yo haga. Ese perfecto amor se llevará fuera ese temor y daremos un paso al frente porque ellas están a nuestro alrededor. De modo que es la enseñanza. Conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres.

Nancy: Maravilloso. Gracias, Kathy.

Cathy: Me siento muy vulnerable en este momento. Mi testimonio es que mi barrera era el orgullo. Crecí en un hogar donde el manejo de las apariencias era lo más importante. Por eso no dejabas que la gente supiera cuáles eran tus verdaderas necesidades internas, y había que asegurarse de mantener bien la imagen que proyectabas en público.

Me tomó muchos años llegar al punto donde el Señor me llevó a reconocer que yo necesitaba convertirme en la mujer que él deseaba que yo fuera. Por eso le oré y le dije: “Señor, trae a alguien a mi vida”. Él trajo a dos hermosas mujeres mayores que se han convertido en mis compañeras de oración, se han convertido en amigas queridas. Esta señora sentada a mi lado se ha convertido en mi madre postiza.

Mi madre murió hace dos años así que el Señor en su misericordia me trajo a una mujer mayor porque llegué al punto de darme cuenta de que no es el orgullo. Solo tengo que humillarme ante el Señor, quebrantarme delante de Él y dejarlo hacer Su obra en mi vida que antes le había impedido a causa de mi orgullo.

Nancy: Ese orgullo puede estar tanto en el corazón de una mujer joven como en uno de una de más edad porque hay que ser vulnerable para abrir tu vida, ya seas joven o mayor, y derribar los muros y quitarse las máscaras . Se necesita un espíritu humilde de ambas partes, ¿no es así? Gracias, Cathy.

Mujer 5: Voy a una iglesia muy pequeña que tiene muchas personas mayores. De hecho, mi esposo y yo, que tenemos 40 y 50, somos la pareja más joven de ahí. Pero pasé años orando para que llegara a mi vida una mujer mayor. Realmente lo anhelaba. Mi madre murió cuando yo tenía 21 años, así que no tenía otra madre.

Yo estaba en la clase de la escuela dominical y había muchas señoras de 70 y 80 años. Todos sus hijos ya eran adultos. Y pensaba, “Señor, ¿por qué no pueden ser mis mentoras?” Año tras año nada pasaba. Así que dije, “Debo ser yo”. Me di cuenta de que al ser una madre que le daba clases escolares a sus hijos en la casa, que estaba ocupada, debí haber lucido como alguien que tenía todo bajo control. A veces uno está manejando muchas cosas al mismo tiempo, y no eres accesible, y estas mujeres fueron criadas de una manera distinta.

Y un día empecé a pedir consejos en la clase de la escuela dominical, y estas mujeres saltaban de sus asientos para aconsejarme. Me di cuenta de que había tocado una fibra sensible. Ellas no nos encuentran accesibles. Se imaginan que lo tenemos todo resuelto, que estamos haciéndolo mejor que ellas, así que no están dispuestas a acercarse.

Y cayó esa barrera, les pregunté… me acerqué a ellas. Todavía no se acercan demasiado a mí en muchos sentidos. Sin embargo, nos juntamos en reuniones de matrimonios. Empezamos esto donde tenemos un grupo muy pequeño, solo ocho personas, pero tenemos más de 500 años de matrimonio sumados en este grupo. Estas personas han estado casadas 60 y 70 años. Dije: “¿Alguien tiene algún consejo?”

Así que hacemos que vengan parejas jóvenes, y los hombres, los esposos que aún viven, les dan consejos a estos matrimonios jóvenes. Vienen a escuchar a estos hombres y mujeres porque tienen consejos para esos largos períodos de matrimonio sobre qué hacer y qué no hacer. Toda nuestra iglesia, toda nuestra escuela dominical, están todos maravillados cada vez que alguien está listo para casarse porque de nuevo tienen la oportunidad de compartir lo que el Señor ha hecho en sus vidas.

Mujer 6: Ya hace unos años cuando mis dos hijos se fueron de la casa, se me estaba dificultando bastante la transición porque había sido de esas madres que se quedan en casa durante más de 20 años y ahora no sabía cuál era mi papel. Me sentía muy insatisfecha con mi vida. Una insatisfacción vaga como… Simplemente no sabía lo que era. Criticaba a mi esposo todo el tiempo. Nada de lo que él hacía estaba bien. Simplemente no era un buen lugar para estar.

Busqué en la iglesia y vi a una mujer mayor que había envejecido con mucha gracia, una mujer muy piadosa. La llamé y le dije si podía hablar con ella, porque la había visto envejecer con gracia; y yo no estoy envejeciendo con gracia. Que si me podía ayudar, ella me dijo, “Bueno, no sé qué puedo hacer para ayudarte, pero claro que puedes venir a hablar conmigo.”

Ella era tan simple, tan directa en lo que me dijo. Solo nos reunimos unas veces, pero dijo: “Estás pasando un duelo por algo que perdiste y eso es normal. Eso está bien. Pero lo que tienes que hacer ahora es dar media vuelta. Tienes que mirar hacia el frente y tienes que pedirle a Dios qué es lo que Él quiere de ti para estos próximos 20 años. Además, estás prestándole demasiada atención a tu esposo. Dale un descanso.”

El caso era que había pasado tanto tiempo con mis hijos que le transferí eso a mi esposo y estaba esperando demasiado de él. Pero lo que hizo en mí el preguntarle a Dios, “Bueno, ¿qué es lo que tienes para mí?”, ha sido el dar media vuelta e invertir en otras mujeres jóvenes.

De modo que a eso es que Dios realmente me ha llamado. Por eso es que es tan maravilloso escuchar todos esos testimonios. Porque tengo cuatro mujeres jóvenes con quienes me estoy reuniendo de manera individual ayudándolas en esos primeros años de su matrimonio y con sus hijos. Es una gran bendición. solo bastó que una mujer me dijera, está bien, da media vuelta y mira hacia el frente. Deja de mirar atrás. Eso fue bueno. Lo que hiciste fue bueno. Pero ahora da media vuelta y mira hacia el frente. Así que gracias.

Brenda: Fue realmente una cita divina el que Shannon llegara a mi vida; no fue planeado por mí. Hace once años que me convertí en una cristiana nacida de nuevo. No fue solo un estudio bíblico, fue una amistad. Me sentía sola. Dejé el mundo y no tenía amigas porque cuando sales del mundo, sales por completo.

Ella me amó por quien yo era. Hice algunas cosas que no—que fueron una vergüenza para mí. Así que anduve en vergüenza por un tiempo. Luego el Señor me acercó a ella. Nos conocimos en el lugar equivocado pero en el momento correcto. Creo que la relación consistió básicamente en mostrarme cómo ser una mujer piadosa. Gracias por eso, Shannon.

Nancy: Cuéntanos lo que esa relación ha significado en tu vida.

Shannon: Yo iba a la iglesia en la ciudad y tenía las mismas amigas. Éramos de la misma edad, y pasábamos mucho tiempo juntas. Era bueno. La pasábamos muy bien cuando todas estábamos en la etapa de crianza de nuestros hijos, pero no estábamos involucradas en las vidas de mujeres más jóvenes. Estábamos involucradas unas con otras.

Dios me llevó al medio de la nada. No tenía amigas. Uno va a la iglesia, y no podía culparlas. Era igual que yo cuando estaba en la ciudad. Estaba ocupada. La estaba pasando bien. Pero ellas no tenían tiempo para mí.

Dios me llevó al lugar donde Brenda recibió la salvación. No fue algo súper espiritual. Los Testigos de Jehová estaban visitando a esta nueva creyente, y era como: “Bueno, ¿qué vas a hacer?” Tengo que ir a su casa. Tengo que ayudar a esa chica a arrancar. No había otra opción. Quiero decir… fue algo noble, pero fue una defensa contra esta gente que venía a visitarla. Me sentí que estaba tirándole la puerta en la cara.

No podía creerlo al ver como el Señor hablaba a través de las Escrituras, que todo era como nuevo. Eran cosas que yo ya sabía. El Señor las renovaba y me fortalecía y yo estaba siendo tan bendecida. Pensé que esto iba a ser trabajoso, pero no lo fue.

Y luego poder ver la salvación de su esposo y a su hija dar media vuelta y empezar a servir al Señor. Y yo ni siquiera quería ir. Yo me sentía sola y Dios usó mi soledad. Y es que no nos damos la oportunidad de que Dios haga algo así con nosotras. Eso es lo que cuenta. Eso es lo que realmente hace una diferencia en tu vida.

Mujer 7: Mi madre fue mi mentora . Ella me dijo cómo criar a mis hijos, con toda claridad. Me decía: “No hagas esto” o “Haz aquello”. Me hacía sentir que le importaba lo suficiente como para ayudarme y eso lo aprecio muchísimo.

Luego hubo una señora mayor en una iglesia que hizo un grupo con nosotras, era como un pequeño grupo de estudio bíblico, y ella me ayudó mucho siendo mentora. Pero había allí una joven en la clase que era muy interesante. Ella me enseñó algo que nunca había pensado. Ella estaba teniendo problemas con sus hijos. Todas estábamos hablando del tema y cada quien le decía algún consejo. Y ella dijo al final: “Les diré más tarde lo que Dios hace al respecto”. Pensé, bueno ella le ha entregado sus hijos al Señor y no está preocupada. Eso me impresionó tanto. Fue de gran bendición.

Para ser mentora, siempre pensé que se trataba solo de una amistad. Debí haber tenido un nido vacío. Pero no lo está. Todavía tengo dos hijos en casa. Pero creo que en el mundo hay muchas que viven en soledad Tengo que empezar a orar y a pedirle a Dios que me ayude a ver quién vive en soledad y aprovechar la oportunidad de ayudar a mujeres que se sienten solas y empezar una relación que a la postre se convertirá en una de mentoría . Para mí la soledad es un factor común en las mujeres del mundo. Hay soledad. No importa la edad que tengamos, necesitamos amigos.

Nancy: Una se pregunta cuántos problemas en la iglesia, en el cuerpo de Cristo, en las relaciones, podrían evitarse o podrían manejarse mejor si hiciéramos las cosas a la manera de Dios. En vez del dolor, la amargura, la ira; en lugar de apartarnos de separarnos o de romper relaciones, si tan solo nos comprometiéramos a decir la verdad en amor, con humildad…

Porque Esto es Cristianismo 101. Esto es lo básico de la vida cristiana. Somos una familia. Somos un cuerpo. Tenemos que hablar unos con otros. Tenemos que lidiar unos con otros. Solo piensen en todo lo que se pudiera ahorrar en consejería, en terapia, en los costos de un divorcio. Hasta costos médicos posiblemente en algunos casos, si empezáramos a lidiar con estas cosas de manera relacional, humilde y bíblicamente.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando con mujeres mayores y mujeres más jóvenes sobre sus luchas y éxitos en la mentoría. Como parte de nuestra serie sobre Tito 2 llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer, Nancy ha estado desglosando el mandato bíblico de que las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres más jóvenes. Si te has perdido alguno de estos programas, puedes escucharlo cuando visites nuestra página, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro próximo programa podrás escuchar cómo motivar a las jóvenes y adultas a reunirse en tu iglesia. Hablaremos sobre esto en la próxima transmisión de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras están tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique lo contrario.

Voces adicionales:
– Susan, en la voz de Rosa María Vázquez
– Mary Anne, en la voz de Laura González de Chavez
– Wanda, en la voz de Marcia Brea
– Kathy, en la voz de Mayra Beltrán de Ortiz
– Cathy, en la voz de Ordys Queliz de Dayeh
– Brenda, en la voz de Lotty de Mena
– Shannon, en la voz de Monina de Reyes

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Navegar hacia la esperanza

Viernes 14 Agosto
Nuestro socorro está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 124:8
En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron.
Navegar hacia la esperanza

Durante años, un emigrante afgano deambulaba entre Asia y Europa. Cuando llegó a Francia, quiso ir a Inglaterra en busca de una mejor vida. Entonces, con algunos objetos reciclados, construyó una balsa para atravesar el Canal de la Mancha: tablas para el marco, poliestireno plastificado para el flotador, una pata de mesa y un bastón de pesca para el mástil, una sábana para la vela. El hombre navegaba en su embarcación cuando los equipos de rescate lo interceptaron y lo llevaron a su punto de partida. Entonces explicó que navegaba hacia la esperanza, y que su esperanza acababa de desmoronarse.

Vivir sin esperanza es trágico. Creer que uno no tiene futuro, que la vida no tiene sentido, puede conducir incluso a lo peor. Para atravesar las dificultades de la vida, uno puede «echar mano de lo que pueda», o bien poner su confianza en Dios. Y la diferencia es inmensa. El que cree en Dios y en sus promesas tiene todo lo que Dios es en su amor, su sabiduría, su fidelidad, su poder y su soberanía. Esto es lo que Dios, quien no puede mentir, declara a cada uno:

–Él quiere darle “la esperanza de la vida eterna” (Tito 1:2).

–Está con él todos los días de su vida, tanto en los buenos como en los malos (Mateo 28:20).

–No permitirá que la prueba sobrepase lo que puede soportar (1 Corintios 10:13).

–Todo obedece a su voluntad (Proverbios 21:1).

El Dios que hace tales promesas es un Dios de amor y misericordioso; está presto a revelarse al que le busca. ¿Usted, quizá?

8/9 – El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

8/9 – El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado

Otto Sánchez

El matrimonio: una gran oportunidad para el discipulado – Otto Sánchez

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

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¿Quién está a cargo en la Iglesia?

The Master’s Seminary

¿Quién está a cargo en la Iglesia?

Michael Mahoney

Cristo es la cabeza de la iglesia. Difícilmente alguien se atrevería a decir lo contrario; sin embargo, no siempre es así en la práctica. El Nuevo Testamento usa varios títulos para describir a Jesucristo: abogado (1 Jn 2:1), alfa y mega (Ap 21:6), autor de la vida (Hch 3:15), pan de vida (Jn 6:35), luz del mundo (Jn 9:5) y Señor de gloria (1 Cor 2:8), entre otros. Cristo es la principal piedra del ángulo (1 P 2:6), la cabeza del ángulo de la iglesia (Hch 4:11; Ef 2:20; 1 Pe 2:7) y el Esposo de la iglesia (Mt 9:15; Ap 21:2; 2 Cor 11:2; Ap 21:9). Efesios 1:20 dice que Cristo es “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”.  Cristo no tiene rival y Su autoridad está establecida supremamente. Esto es cierto también en la iglesia. La iglesia es de Él y por ello prevalecerá: las “puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt 16:18). Cristo es quién está a cargo: “Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia” (Col 1:18), y “lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Ef 1:22).

A pesar de los intentos por negar que Cristo es la cabeza de la iglesia, la Escritura no da lugar a ambigüedad. El no aferrarse a esta verdad ha hecho que la iglesia esté perdida y débil hoy en día. Entender esta doctrina es entender la magnitud de la iglesia. Por otro lado, ignorar esta doctrina es alejarse de la autoridad de Cristo sobre Su iglesia. En última instancia,  es la verdad más simple de la iglesia y la más importante. ¡Cristo es la cabeza de la iglesia!

Porque Cristo es cabeza de la iglesia, debemos nuestra fidelidad y
lealtad a Él. Debemos dirigir nuestra atención a Él y evitar distraernos con
diferentes modas y filosofías que han invadido la iglesia y que han tomado
cautiva la atención de los mismos que deberían defender y guardar
fervientemente esta verdad. En ocasiones la iglesia parece importarse más por defender
causas sociales y aspectos socio-políticos que defender que Cristo es la cabeza
de la iglesia. Parece que para el creyente a veces es más importante escuchar filosofías
de vida, charlas amenas y mensajes motivaciones que escuchar Su Palabra siendo
predicada fielmente. ¿Cómo puede ser que la voz de la cabeza de la iglesia ha
sido silenciada por la misma que debería protegerla? Cristo ha perdido Su voz; por
lo tanto, ¡Cristo ha perdido su posición como cabeza! La autoridad de Jesucristo
como cabeza de la iglesia es sin lugar a dudas una verdad esencial para la
salud y efectividad de la iglesia. ¡Hay hombres que han sacrificado su propia
sangre defendiendo a Cristo y Su autoridad! Debemos defender y predicar que cristo
es la cabeza de la iglesia con un celo mucho mayor que nunca antes. Aún más,
debemos vivir a la luz de esta verdad, sometidos a Él en todo.

La caída en Génesis 3 ha producido en la humanidad una aversión a la
sumisión. La humanidad, sin Dios, buscará siempre ser independiente y evitar la
responsabilidad. Desafortunadamente, todo esto se ha adentrado en la iglesia y
socava la autoridad de Cristo como cabeza. La debilidad resultante no es debido
a una falta de conocimiento, sino debido al pecado. Nos resistimos a someternos
por orgullo. El orgullo es un estratega habilidoso. El tema debe ser abordado. En
una cultura donde nadie se somete a nadie y que se jacta en la autonomía,
hablar de que Cristo es la cabeza no puede ser más irrelevante o sin
importancia. De hecho, provoca un rechazo automático. La cultura dicta que no
debemos someternos a nadie. La iglesia lo ha creído y por eso no queremos someternos
a Cristo.

El debate y el rechazo a Cristo como cabeza de la iglesia no solo se
encuentra en la iglesia, sino también
en la arena académica y
teológica. Hay teólogos que levantan su voz contra ese liderazgo y autoridad,
ya que no quieren a Cristo como Señor. Algunos teólogos afirman que cuando la
Escritura dice “cabeza”, no lo hace para significar liderazgo y autoridad. Por
ejemplo, para este grupo, el término “cabeza” en Efesios 5:23 significa
“fuente”: “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia”. El resultado es que desestiman el significado que Dios quiso
transmitir e imponen al texto sus preconcepciones o agendas. No desean
someterse a Cristo ni a nadie. Lo que desean es traer igualdad a la relación
matrimonial y deshacerse de la idea que el hombre es el líder y cabeza en el
hogar, y por su supuesto, deshacerse de la noción que Cristo es la cabeza de la
iglesia y del hombre. Wayne Grudem, que ha escrito exhaustivamente al respecto,
muestra que el argumento no tiene fundamento:

Aún no hay ejemplos inequívocos [sin ambigüedad] durante el tiempo del Nuevo Testamento o antes en los cuales kephalē tenga el sentido metafórico de “fuente”, y ningún léxico especializado en el período neo-testamentario incluye dicho significado, ni tampoco el léxico de Liddell y Scott incluye dicho significado aplicado a personas o a cosas que no son también el punto final de algo más…Además, incluso si el significado “fuente” o “parte prominente” fueran adoptados para algunos ejemplos de la palabra kephalē, aún no tendríamos ejemplos de “fuente” o “parte prominente” sin el matiz adicional de autoridad o mandato. Incluso en los textos donde se alega que “fuente” o “parte prominente” son el significado correcto, la persona que es llamada “cabeza” está siempre en liderazgo o autoridad. Por lo tanto no hay base lingüística para proponer que los textos del Nuevo Testamento que hablan de Cristo como cabeza de la iglesia o del esposo como cabeza de la esposa pueden ser leídos de manera correcta aparte de la atribución de autoridad al designado como “cabeza”.

John Piper y Wayne Grudem, “Recovering Biblical Manhood & Womanhood” (Wheaton, IL: Crossway Books, 1991) 467–8.

Grudem nos ayuda a ver más allá de la hermenéutica de la ambigüedad. Desafortunadamente, hay muchos hoy que adoptan este tipo de hermenéutica, torciendo las palabras para que signifiquen lo que quieren que signifiquen. La hermenéutica de la ambigüedad lucha solamente para quitar el significado que es claro y obvio. Hoehner, en su comentario de Efesios nos recuerda lo siguiente:

Primero, Dios ha sujetado todo en la creación bajo los pies de Cristo; y segundo, Dios dio a Cristo a la iglesia como cabeza sobre todo, lo que implica que es la cabeza sobre la iglesia. Ciertamente hay una progresión de pensamiento respecto del rol de Cristo.

Harold W. Hoehner, “Ephesians, An Exegetical Commentary”, (Grand Rapids: Baker Academic, 2002), 290.

Hay una claridad inequívoca en la asombrosa verdad del liderazgo de Cristo sobre la iglesia. Debemos obedecer y actuar en consecuencia a lo que Su Palabra revela. Cristo es Señor. Él es la cabeza de la iglesia y Él cuida de ella. No le pertenece a nadie más. Solo Él debe tener el lugar preponderante en la iglesia. Él debe ser adorado y debe tener la primacía. Que Su Palabra guíe nuestra teología y práctica. Sigamos al Maestro, oigamos Su voz únicamente y que Él reciba toda la gloria de principio a fin.

Michael Mahoney se unió al personal de Grace Community Church en 2004 como pastor asociado de Ministerios Españoles. Actualmente se desempeña como pastor de administración en Grace Church (Sun Valley, Los Ángeles, California, Estados Unidos). Michael Mahoney tiene antecedentes misioneros en América Latina y también ha servido como pastor principal de una iglesia durante ocho años en Oxnard, California. Michael recibió su M.Div. de The Master’s Seminary.Mahoney también ha servido como intérprete de himnos cristianos junto al Grupo Musical de Gracechurch. Él y su esposa, Madeline, tienen dos hijas y un hijo.

Nuestro mundo desvergonzado

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Nuestro mundo desvergonzado

Andrew M. Davis

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie «La vergüenza», publicada por la Tabletalk Magazine.

La primera vez que se habla de la vergüenza en las Escrituras en realidad se celebra la ausencia de ella: Adán y Eva estaban desnudos y no sentían vergüenza (Gn. 2:25). Las Escrituras apuntan a un destino final: la Nueva Jerusalén, donde nada vergonzoso jamás entrará (Ap. 21:27), un lugar donde los redimidos de cada nación celebrarán su eterna limpieza de la vergüenza por la sangre de Cristo. Antes de llegar allí, sin embargo, se desarrolla una historia trágica y sórdida en la que los descendientes de Adán exploran con creciente osadía las profundidades de la vergüenza a la que nuestra raza puede sumergirse. Aquí destacaremos tres maneras en las que nuestro mundo muestra corrupción en lo que a la vergüenza se refiere, concluyendo con un consejo a los cristianos sobre cómo debemos responder a nuestro mundo desvergonzado.

Deleitándose en lo que es vergonzoso

La vergüenza central de la raza humana es la idolatría, descrita en Romanos 1:22-25. Allí, Pablo dice que la raza humana «cambió la gloria de Dios por imágenes» e «intercambió la verdad de Dios por una mentira, y adoró y sirvió a la criatura en lugar del Creador». La raza humana se ha negado a adorar al Dios verdadero, a cambio, vergonzosamente concibe dioses y diosas, crea imágenes como el centro de su adoración y se deleita en ellas. Esta es la mayor vergüenza de todas: adorar y servir a las cosas creadas en lugar del glorioso Creador. Por lo tanto, el deleite en todas las religiones no cristianas, o en el ateísmo materialista, es vergonzoso.

En nuestro evangelismo, es esencial proclamar la ley de Dios para producir esa convicción y los correspondientes sentimientos de vergüenza en nuestros oyentes.

A partir este punto central, fluyen todas las demás vergüenzas menores. Romanos 1 revela que Dios entregó a la raza humana a una mente depravada (Ro. 1:28), y parte de esta depravación es deleitarse en lo que Dios llama vergonzoso. En Isaías 3:9, el profeta condena al pueblo de Jerusalén: «y como Sodoma publican su pecado; no lo encubren. ¡Ay de ellos!» Observa que Isaías está sorprendido de que no hagan ningún esfuerzo por ocultar su pecado, sino que realmente lo proclaman descaradamente como lo hizo Sodoma. Es muy malo pecar en secreto, pensando que ni siquiera Dios puede verte (Is. 29:15). Pero no hacer ningún esfuerzo por ocultarlo, como si el pecador estuviera realmente orgulloso de las cosas perversas que estaba haciendo, muestra una mayor profundidad de maldad. Peor aún, el pecador extiende su deleite depravado a los demás: «los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican» (Ro. 1:32).

El mundo se deleita en pecadores audaces que burlan la Palabra de Dios y no esperan ningún castigo. Nuestra cultura celebra al habilidoso asesino de sangre fría, al ladrón audaz , al justiciero arrogante, al cantante obsceno, al creador rebelde, al comediante blasfemo, a la actriz desnuda, a esa «pareja glamorosa» que fornica , al atleta que se idolatra, al ocultista místico y demás. Tal vez el ejemplo más claro en nuestros días haya sido el movimiento de la homosexualidad; de ser algo casi universalmente considerado como vergonzoso, a convertirse en algo en lo que deberíamos complacernos. El movimiento por los derechos de los homosexuales busca no solo la tolerancia de lo que Dios llama pecaminoso, sino la celebración de ello en toda la sociedad.

Suprimiendo la vergüenza verdadera

Romanos 1:18 revela que las personas «reprimen la verdad» por su injusticia. Esta poderosa imagen muestra a los pecadores como reteniendo la verdad que se impone con fuerza sobre sus corazones. La santidad de Dios y nuestra vergüenza son verdades apremiantes. Cuando Adán y Eva comieron la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal, sus ojos se abrieron a su vergüenza e inmediatamente se escondieron el uno del otro. Pero mucho más importante, se escondieron de Dios, aterrorizados, debido a su sentimiento de vergüenza. La fabricación con hojas de higuera y el ocultarse detrás de los árboles de la presencia de Dios representan sus esfuerzos por reprimir su vergüenza a través de la auto-salvación.

De la misma manera, los pecadores de hoy a menudo sienten una profunda vergüenza por los pecados cometidos, y la Biblia revela que deberían sentirla. La frase frecuentemente repetida: «¡Deberías estar avergonzado de ti mismo!», es una verdad en la mayoría de los casos con respecto a nuestra pecaminosidad. Pero en lugar de correr hacia el Dios viviente por la salvación, los pecadores intentan una variedad de estratagemas para aliviar la quemadura de la vergüenza. Principalmente, atacan la vergüenza en sí misma. Proverbios 30:20 dice: «Así es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo». Muchos corren hacia psiquiatras y otros consejeros que son hábiles para persuadirlos de que sus acciones fueron «perfectamente normales». Más allá de esto, las personas tratan de ocultar sus sentimientos de vergüenza haciendo buenas obras o adormeciendo sus mentes con drogas, alcohol o placeres terrenales.

Buscando avergonzar a los justos

Por el contrario, nuestro mundo también amontona abusos contra aquellos que defienden la justicia en nuestra era corrupta. Isaías 5:20 capta la brújula moral defectuosa de nuestra época: «¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas!» Entonces nuestra cultura se deleita en lo que es vergonzoso y se avergüenza de lo que Dios encuentra deleitoso. Recientemente vi una camiseta que proclamaba: «La homosexualidad no es vergonzosa; la homofobia sí». El nuevo término homofobia (hacia 1969) implica que la convicción bíblica sobre ese pecado es en sí misma una forma de enfermedad mental. Cuando el jugador de fútbol de la Universidad de Missouri, Michael Sam, se declaró homosexual, sus compañeros le dieron una gran ovación en un partido de baloncesto. Cualquiera que se negara a pararse y echar porras ciertamente lo hubieran hecho sentir avergonzado.

Nadie en la historia ha experimentado una humillación más injusta que Jesús. El único hombre perfecto que alguna vez vivió no tenía nada de qué avergonzarse, pero Su perfecta justicia suscitó un profundo odio por parte de Sus enemigos. «Fue despreciado y desechado de los hombres» (Is. 53:3), y derramaron vergüenza sobre Él. Ser arrestado en público, enjuiciado, condenado, despojado y azotado, escupido y burlado, exhibido por las calles de Jerusalén hasta que estuvo fuera de las puertas, y crucificado a la vista de la multitud que pasaba, todas estas cosas fueron diseñadas para avergonzarlo al máximo. Sin embargo, Jesús consideró que esta vergüenza pública no tenía importancia en comparación con la gloria insuperable que estaba trayendo a Su Padre mediante esta obra expiatoria, y el gozo eterno que estaba trayendo a Sus ovejas al morir por ellas: «Jesús …quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios» (Heb. 12:2). Las palabras «menospreciando la vergüenza» dejan en claro que el mundo lo colmó de abusos, pero al sopesarlo con el gozo que estaba comprando, pensó que era un pequeño precio a pagar.

Ahora bien, si el Jefe de la familia fue abusado tan vergonzosamente, también deberíamos esperar lo mismo. El mundo busca agresivamente avergonzar a los cristianos que viven abiertamente para Dios, que predican el evangelio de Cristo como el único camino de salvación, que defienden valientemente a los pobres y necesitados, que se oponen a las leyes injustas. Pablo sintió el mecanismo poderoso y avergonzante del mundo cuando iba de lugar en lugar predicando el evangelio de Cristo y fue arrestado y golpeado en muchos de ellos. Pero él afirmó abiertamente: «Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree» (Ro. 1:16). Pedro dijo que el mundo se sorprenderá amargamente cuando no participemos en la misma inundación de libertinaje en que viven, y nos ultrajarán (avergonzarán) (1 Pe. 4:4).

Cómo debería responder la Iglesia

Los cristianos deben mostrar humildad en el tema de la vergüenza y dar un ejemplo al mundo. Debemos reconocer que nuestro pecado es algo vergonzoso, y que los sentimientos de vergüenza son respuestas razonables a la convicción del Espíritu Santo (Ro. 6:21 ). En nuestro evangelismo, es esencial proclamar la ley de Dios para producir esa convicción y los correspondientes sentimientos de vergüenza en nuestros oyentes. Pero también debemos mostrar y proclamar el gozo del perdón total que la cruz de Jesucristo prodiga a cualquiera que cree solamente en Él. Como Romanos 10:11 dice: «Todo el que cree en Él no será avergonzado».

También deberíamos esperar que el mundo inconverso se deleite en una vergüenza cada vez mayor, «yendo de mal en peor» (2 Ti. 3:13). No deberíamos sorprendernos si el mundo nos odia y busca avergonzarnos (1 Jn. 3:13). Pero como Cristo, debemos soportar el sufrimiento, menospreciando (pensando muy poco de) la vergüenza (Heb. 12:2). Como Pablo, debemos predicar con valentía el evangelio y no avergonzarnos de él (Ro. 1:16). Debemos resistir cualquier tentación de avergonzarnos de Cristo y de Sus palabras en esta generación adúltera y pecadora (Mr. 8:38), para que Él no se avergüence de nosotros cuando regrese en gloria. Y deberíamos estar dispuestos a permanecer bajo la cruz de Cristo, fuera de la puerta, y soportar el oprobio que soportó (Heb. 13:12–13). Solo de esta manera, Dios nos usará para rescatar a los pecadores de la vergüenza eterna.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Andrew M. Davis
Andrew M. Davis
El Dr. Andrew M. Davis es pastor de la First Baptist Church en Durham, Carolina del Norte, y profesor adjunto de teología histórica en Southeastern Baptist Theological Seminary.

M7 – Entrenamiento intencional

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M7 – Entrenamiento intencional

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Entrenamiento-intencional/

Entrenamiento intencional

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tenemos una obligación; tenemos una responsabilidad de involucrarnos en la vida de estas jóvenes. Si no están pensando con claridad, si no están viviendo vidas piadosas, si no están teniendo éxito en sus matrimonios o con la crianza de sus hijos, nosotras como mujeres mayores debemos preguntarnos, “¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de formar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y con dominio propio?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En la sesión anterior Nancy inspiraba a muchas personas a invertir en las vidas de las jóvenes. Hoy en la continuación de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 , ofrecerá diferentes formas de comenzar a hacerlo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Tengo varios amigos que están entrando en la etapa del nido vacío. Sus hijos se están graduando de la universidad; se están casando. Estas mujeres han pasado tantos años invirtiendo sus vidas en las vidas de sus hijos. Algunas de ellas educan en el hogar, y sus vidas están en una etapa de grandes cambios ahora mismo.

He oído algunas de estas mujeres preguntarse en voz alta, “¿Qué se supone que haga ahora? La vida cambia tanto. ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi identidad? ¿Cuál es mi misión en esta etapa de la vida?”

Bueno, gracias a Dios, Su Palabra te dice lo que estás supuesta a hacer si te encuentras en esta situación. Si te encuentras entrando en esa etapa de la vida donde ya no tienes niños en la casa, Dios tiene un propósito para ti en esta etapa tan crucial de tu vida. Es una etapa crucial para el cuerpo de Cristo. Es una función; es un rol; es una responsabilidad que nadie más que tú puede llenar.

Y de eso es de lo que estamos hablando en esta serie sobre Tito capítulo 2. Ahora estamos viendo el carácter de las mujeres mayores o ancianas. En el Nuevo Testamento estas mujeres tenían alrededor de 60 años. Pero la edad no es tan importante como la etapa de la vida que están atravesando.

Ellas han criado sus hijos. Ellas han sido fieles como esposas y como madres. Y ahora están en una nueva etapa de sus vidas. Dios les dice, en primer lugar, qué tipo de carácter están supuestas a tener.

Hemos visto quienes son, el tipo de vida que están supuestas a vivir, el tipo de vida que están supuestas a modelar a las más jóvenes.

Por eso Tito capítulo 2 versículo 3 nos dice que las mujeres mayores deben ser:

• Reverentes en su conducta.

• No calumniadoras.

• Tienen que controlar su lengua.

• No esclavas de mucho vino.

• No están supuestas a ser adictas.

• Están supuestas a estar bajo el control del Espíritu Santo.

De manera que este es el tipo de mujeres que deben ser.

Ahora nos encontramos en nuestro estudio con lo que estas mujeres están supuestas a hacer, no solo en su carácter, sino más bien su misión, su ministerio. Y leemos al final del versículo 3 que deben enseñar lo que es bueno. Hablamos de eso en la última sesión.

Y luego el versículo 4 dice, “Que enseñen a las mujeres jóvenes.” Deben enseñar lo bueno y enseñárselo a las más jóvenes.

Estas mujeres que han cumplido con su responsabilidad de formar a sus propios hijos. Ahora son responsables de ayudar a formar los hijos de la próxima generación.

Ahora el verbo que está traducido en la versión que uso de la Biblia de las Américas y creo que también en la Nueva Versión Internacional, para la palabra enseñar, es una palabra que se traduce de manera diferente en algunas traducciones. Es un verbo. Si quieres saber la palabra en griego, es sophronidzo. Este es el único lugar donde se usa esta palabra en el Nuevo Testamento.

Hemos visto este verbo usado como adjetivo, la palabra sophron. La vimos en el capítulo 1, y luego lo volvimos a ver en el capítulo 2, el versículo 2, donde se nos dice que los hombres mayores deben ser prudentes o sensatos. Esa es una palabra similar a la palabra “para enseñar” que estamos viendo ahora.

Es una gran “familia de palabras”, un grupo de palabras en diferentes formas. Esta palabra, en sus diferentes formas, se usa seis veces en el libro de Tito. Al comenzar el estudio de un libro, una de las cosas que hago es circular o marcar las palabras que se repiten; que están enfatizadas. Debo observar esto. He circulado la palabra prudente cada vez que aparece en el libro de Tito. Esta palabra aparece seis veces en sus diferentes formas.

Eso nos dice, que “Este es un concepto importante.” Es un concepto que Pablo enfatizó ya que quería que estos nuevos creyentes supieran como hacer el Evangelio creíble en una cultura pagana. Es un concepto importante, no solo en la cultura pagana de la época de Pablo, sino también en nuestra cultura que es igual o más pagana y que necesita desesperadamente ver esta cualidad del carácter de la sensatez y de la prudencia.

Hoy queremos ver esta palabra, este concepto, en el contexto de las instrucciones de Pablo a las mujeres mayores. Pero vamos a volver a esta palabra nuevamente a medida que vayamos avanzando en esta serie, cuando lleguemos al versículo 5, donde la palabra se usa de otra forma en lo que se refiera a las mujeres más jóvenes.

Así que estamos en la primera parte del versículo 4: “Que enseñen a las más jóvenes”. La Nueva Versión Internacional dice y a “aconsejar a la más jóvenes”. La Nueva Biblia Latinoamericana de hoy lo traduce para que puedan instruir exhortar a las más jóvenes y la Reyna Valera Contemporánea dice que deben enseñar a las mujeres más jóvenes.

Esto es en realidad un verbo complejo que no se traduce fácilmente en una sola palabra. Es por eso que vemos diversas traducciones de la misma palabra. Significa «hacer de una mente sana, instruir o entrenar a alguien a comportarse de manera prudente y adecuada.» Tiene que ver con las mujeres mayores capacitando a las mujeres más mujeres jóvenes a pensar y a actuar con una mente sana, enseñándolas a ser mentalmente estables.

Tiene que ver con devolver la sensatez a una persona. Algunas de ustedes que tienen niños de dos años de edad dirán: «¡Sí, eso es exactamente lo que estoy haciendo en mi vida ahora mismo, tratando de traer sensatez a este niño!» O tal vez tienes un adolescente, y estás en ese proceso de entrenamiento, tratando de llevarlo a la sensatez para que piense correctamente. Porque sabes que si piensan correctamente, van a vivir correctamente.

Se trata de mujeres mayores ayudando a las más jóvenes a tener estabilidad en sus pensamientos, sanidad de mente—a ser mentalmente sanas, y que esto a su vez repercuta en la forma cómo viven. Es el concepto de entrenar a alguien para que sea prudente, para que sea espiritualmente disciplinado.

Ahora bien, supongo que te habrás dado cuenta de que esto no es algo que ocurre en una sola lección. Se trata de ir desarrollando nuevos patrones, nuevas formas de pensar. Se trata de un entrenamiento. Se trata de un proceso, de un entrenamiento a través de ofrecer consejo, ánimo y aliento, de instarlas y ayudarlas a llegar a un lugar de estabilidad, y donde puedan permanecer firmes espiritualmente.

De manera que se trata de la formación en el arte de la prudencia y del dominio propio. Ahora, no hace falta ser un genio para saber que muchas mujeres en nuestra cultura de hoy están viviendo vidas que no son prudentes. No son sobrias, no son sensatas.

Solo tienes que leer la revista “Vanidades”. Basta con ver en el tipo de historias e imágenes y anécdotas que puedes encontrar en una revista así. O solo tienes que ver la televisión y las novelas ver el tipo de mujeres se destaca en la actualidad. ¿Son razonables? ¿Son sensatas? ¿Son prudentes? Ese no es el tipo de mujer que aparece en la primera plana en nuestra cultura de hoy.

Pero, lamentablemente, esto también es cierto de muchas mujeres, esposas y madres dentro de la iglesia, no solo ocurre en nuestra cultura pagana. Si miras a tu alrededor, en nuestras iglesias en la comunidad cristiana de hoy, podrás ver una gran cantidad de mujeres cuyas vidas están fuera de control.

Lo que digo es que la mayoría de las mujeres de hoy en día cuando se enfrentan a una crisis en sus vidas, incluso las mujeres cristianas, no saben cómo mantenerse firmes sobre sus pies . Ellas no saben cómo pensar de manera sana y sensata.

Así que se abruman, se dejan confundir, se dejan vencer. Y, mientras nos adentramos en esta serie, veremos algunas de las consecuencias de no pensar sana y correctamente. Así que tenemos una gran cantidad de mujeres hoy en día que están viviendo vidas frívolas, por descuido, gastando su tiempo en actividades vacías. Sus conversaciones son tontas y huecas. Son arrastradas por los valores de este mundo.

Para aquellas de nosotras que somos mujeres mayores o que nos estamos dirigiendo hacia esa categoría, hay una tentación (la enfrento en mi propia vida) y es mirar a estas mujeres más jóvenes de las nuevas generaciones y mirar hacia arriba y suspirar y pensar: «El problema con esta generación es. . .” y ahí puedes terminar tú la frase.

“Yo no puedo creer cómo actúan las mujeres hoy en día. No puedo creer… esto o aquello de las mujeres de hoy”.

Bueno, de acuerdo a la Palabra de Dios, si estás teniendo esos pensamientos—y que yo misma los tengo— no debemos simplemente mantenernos al margen y criticar. Nosotras, como ancianas como mujeres mayores tenemos que preguntarnos, «¿Hemos cumplido con nuestra responsabilidad de entrenar a estas jóvenes para que sean prudentes, sensatas y tengan dominio propio?»

Como mujeres mayores se supone que debemos estar modelando la belleza de una vida ordenada, que ha vivido bajo el control y el señorío de Jesucristo. Nuestras vidas están supuestas a crear sed, apetito hambre en las vidas de estas mujeres más jóvenes.

Debiéramos estar acercándonos a ellas, vida a vida, corazón a corazón, acercándonos personalmente, metiéndonos en sus vidas, encarándolas, amándolas, entrenándolas, instándolas, amonestándolas y alentándolas; ayudándolas a desarrollar una vida que se vive bajo el control y el señorío de Jesucristo.

Me parece que las jóvenes de hoy en día, solo por la forma en que han sido criadas —o malcriadas— no tienen idea de muchos aspectos prácticos sobre el matrimonio y la crianza de los hijos. Ellas no tienen idea de cómo hacer que un matrimonio funcione o cómo criar a los niños.

Estoy pensando en una amiga que tuvo su primer hijo a la edad de 27 años. Ella nunca había cargado un bebé en su vida. Necesitaba una mujer mayor junto a ella para ayudarla, no solo en las grandes cosas teológicas y teóricas —que son necesarias también— sino simplemente en las cosas prácticas. “Esto es lo que tienes que hacer como una nueva mamá.”

Las mujeres mayores de la iglesia tienen que involucrarse en la formación de estas nuevas madres, de estas esposas jóvenes; enseñarles cómo vivir de manera sobria, vidas sabias y cómo luce esto en las diferentes áreas de la vida; cómo cumplir con su deber para con Dios y para con su esposo y sus hijos y hacia otras personas y cómo manejar todas esas cosas al mismo tiempo.

¿Recuerdas cuando estabas en esa etapa y todo te parecía tan abrumador? ¿Cuántas de ustedes habrían dado lo que fuese solo por tener una mujer a su lado que te abrazara y te animara y te ayudara? Tal vez tú sí tenías eso.

Antes solíamos tener más madres y abuelas que estaban alrededor y que tenían relaciones entre ellas y vivían cerca para poder tener ese tipo de relaciones. Quizás alguna de ustedes, tienen esto con su madre y sus hermanas que viven en la misma área. Pero muchas mujeres no tienen eso hoy en día.

Así que como el Cuerpo de Cristo, como una comunidad de fe, tenemos que ir hacia esas mujeres y tomarlas de la mano, animarlas, instruirlas y ayudarlas.

Y pienso mucho en estas mujeres jóvenes de hoy que están en la etapa de procrear y criar sus hijos. Están completamente agotadas. La vida se siente como una gran presión constante. Es una etapa difícil de sus vidas.

Ahora cada etapa de la vida tiene sus desafíos. Pero yo no conozco ninguna etapa de la vida que sea más difícil en ciertos aspectos, como esa época de ser una joven esposa y madre, tratando de mantenerlo todo funcionando en orden .

Es un momento donde fácilmente fluye la amargura y el resentimiento, los pensamientos equivocados y la depresión ; especialmente todo esto relacionado con la depresión posparto. Creo que una de las razones que esto ocurre es que las mujeres jóvenes de hoy en día se sienten muy solas. Tienen todos estos niños y toda la responsabilidad, solo necesitan el estímulo y la estructura de toda la comunidad de fe para estar a su lado.

Ahora bien, no es que ellas necesitan necesariamente diez mujeres en sus vidas, pero si necesitan algunas a su lado que puedan ser útiles para ellas, ayudándolas a mantener su equilibrio espiritual y emocional.

Creo que —y esto no lo dicen las Escrituras— pero me parece que eso fue lo que probablemente sucedió cuando María de Nazaret se enteró de que iba a tener un hijo. Ella tenía probablemente 14 años de edad más o menos, una adolescente. Esa no era la forma como ella hubiera escrito el guión, pero fue la manera en que Dios lo escribió para ella.

¿Recuerdas lo que ella hizo tan pronto le dieron la noticia? ¿Adónde fue? Ella fue a la casa de su prima mayor, Elisabeth, y pasó meses allí con esta mujer. Pero las Escrituras no nos dice de qué hablaron.

Pero sí sabemos que cuando María llegó a la casa de Elisabeth, Elisabeth la alentó. Elisabeth alabó al Señor con María por el regalo que Dios le había dado a ella y la elección de Dios en su vida.

¡Qué bendición debe haber sido para María durante esos meses el estar cerca de esta mujer mayor que podía servirle de mentora, que podía nutrirla! Elizabeth no tenía mucha experiencia como madre, pero si tenía mucha experiencia con el Señor, un montón de experiencia en la vida. Ella había aprendido a esperar en el Señor, y a confiar en el Señor.

Creo que fue durante esta etapa que Elizabeth estaba invirtiendo en la vida de María, para que María pudiera estar preparada para la época en su vida que le tocara ser esposa y madre.

Hay muchas áreas en donde las más jóvenes necesitan el aporte de las mujeres mayores. Hay un montón de falsas enseñanzas en la actualidad. Hoy en día puedes entrar en una librería cristiana, y puedes ver libros y revistas para mujeres cristianas que tienen ideas erróneas, enseñando cosas no están sustentadas en las Escrituras. A veces no está muy claro que es un error. Eso es lo que hace que sea engañosa, porque luce correcto, pero no es cierto.

Las mujeres somos fácilmente engañadas a comprar las filosofías del mundo que son tan destructivas. Así que el papel de la mujer mayor es instruir con amor y enseñar lo que es bueno, enseñar los caminos de Dios.

Ahora servir de mentora involucra:

• Disciplina y no es fácil.

• Requiere la voluntad de cultivar una relación continua.

• Requiere paciencia.

• Como mujer mayor, requiere la voluntad de ser honesta de abrir tu propia vida y compartir tus fracasos.

• Además toma tiempo.

Y al igual que en la educación del niño, rara vez se ven resultados espectaculares de la noche a la mañana. No se trata de simplemente decir, «Ven a mi clase de seis semanas sobre cómo ser una mujer de Dios.» Es caminar a su lado durante la vida, estar junto a ellas. Y eso toma tiempo.

Toma tiempo quizás en el teléfono o tal vez en reunirse para compartir sus vidas; tal vez que ellas vayan a tu casa a conversar. Eso toma tiempo.

Entonces, ¿cuál es el reto aquí, sobre todo para las mujeres mayores o las ancianas? El diseño de Dios para ti es que debes ser intencional en esta etapa de la vida para estar involucrada, para estar comprometida en la vida de las mujeres más jóvenes a tu alrededor, para llevarlas a la madurez espiritual.

No mires a tu alrededor y digas: «¿Quién está enseñando a estas mujeres?» Esa es una buena pregunta. Se supone que tú debes estar haciendo eso. Enseñar lo que es bueno. Capacitar a las jóvenes.

Esto no es una opción. Esto es lo que estoy tratando de hacer día a día a través de los medios de Aviva Nuestros Corazones. Pero no solo lo hago a través del programa de radio y los libros que estoy escribiendo; como mujer que está envejeciendo soy responsable de hacer esto en el contexto de mi vida cotidiana. Trato de hacer eso en la iglesia, en el teléfono, durante la semana, en la medida que me involucro con diversas mujeres en las diversas etapas de la vida.

Pero ¿sabes qué? Esto no es solo para las mujeres que tienen ministerios visibles. Esto es lo que se supone que tú debes estar haciendo.

Por cierto, déjenme decirles, que cada mujer es una mujer mayor con relación a otra. Puedes tener 23 años, pero eres mayor que una que tiene 16 años. Así que tiene sentido el que todas participemos continuamente en el desarrollo espiritual de las mujeres más jóvenes.

¿De quién están aprendiendo las más jóvenes a tu alrededor? Ellas están aprendiendo. ¿Quién las está capacitando? ¿Quiénes son sus maestras? ¿Son sus mismas compañeras sus mismas amigas?

Por cierto, eso es uno de los peligros, en mi opinión, de las iglesias que solo tienen personas de la misma edad. Muchas iglesias están orientadas de esa manera. Quieren alcanzar un segmento en particular y reciben personas de esa edad solamente.

Esa no es una iglesia saludable. Ahora bien, es bueno tener compañeras amigas que amen al Señor y que te estén alentando en tu caminar. Sin embargo, las mujeres más jóvenes necesitan las mujeres mayores.

Entonces, ¿de quién están aprendiendo? ¿Es solo de sus amigas? O ¿Es de las series de televisión? ¿De los personajes de las novelas? ¿Es de los “expertos” que conducen los programas de entrevistas en los medios? O, ¿es de ti? ¿Quién está influyendo en sus vidas? Eso significa que como mujer mayor necesitas tener un espíritu disponible y accesible.

Pero déjame decirte esto. Si eres una mujer mayor, no esperes a que las mujeres más jóvenes vengan a ti. Búscalas. Toma la iniciativa. Diles: «¿Cómo puedo te puedo alentar? ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Qué está haciendo Dios en tu vida?» Haz preguntas; comprométete.

Y ahora finalmente unas palabras a las más jóvenes. De acuerdo con este pasaje ustedes tienen también una responsabilidad. ¿Y cuál es? Se supone que estás siendo entrenada, que estás siendo capacitada no solo por tus iguales, sino por las mujeres mayores. Y para las mujeres más jóvenes —y yo escucho decir esto en las iglesias— «las mujeres mayores no se involucran en nuestras vidas.»

Y he oído a las mujeres mayores decir: «Las mujeres más jóvenes no quieren que nos involucremos en sus vidas.»

Así que aquí tienen una solución para esto. No esperes a que la otra venga a ti. Toma la iniciativa. Si eres una mujer más joven toma la iniciativa. Encuentra una mujer mayor.

Dile: «He estado observando su vida, y veo su relación con el Señor. Veo que usted tiene un matrimonio que se ha mantenido unido, y que tiene hijos que caminan con el Señor. Ese es el tipo de testimonio que yo quiero tener algún día. ¿Podría usted darme ánimo? ¿Podría usted orar por mí? Tengo algunas preguntas.”

Toda mujer debe estar o formando a otras o siendo formada por otras, o mejor aún, ambas cosas al mismo tiempo.

Entonces, ¿Dónde empezar? Di: «Sí, Señor.» No importa en la etapa de la vida en que te encuentres, solo di: «Señor, sí. Voy a hacer esto. Estoy comprometida en este proceso de entrenamiento. Estoy disponible. Úsame a mí. »

Y las mujeres mayores pídanle a Dios que ponga una o más mujeres jóvenes en su camino para que puedan comenzar a influenciarlas de manera intencional. No es tratar de cambiar toda una generación de mujeres jóvenes. solo pídele a Dios que cambie una o dos o tres. solo pídele a El que te haga sensible mientras estás alrededor de estas mujeres más jóvenes para saber cómo pudieras impactar sus vidas de manera intencional.

Y las mujeres más jóvenes, pídanle al Señor que las dirija a una o más mujeres mayores. Y comienza a hacerles preguntas . «¿Alguna vez luchaste con esto?» ¡Lo que sea! «¿Cómo manejaste esto cuando tenías mi edad? ¿Puedes orar por mí?»

Ahora bien, si necesitan algún recurso como apoyo en estas mentorías podría recomendarles que lean o estudien algún libro juntas.

Pero déjenme decirles que estas relaciones de Tito 2, de mujeres mayores formando a las mujeres más jóvenes, no es solo un programa. No se trata de una enseñanza formal o pública. Si la mayoría de ustedes piensan de esa manera van a estar tan intimidadas que nunca van a hacerlo.

Es simplemente regalar una amistad, un consejo, dar ánimo, exhortar con tu ejemplo, con tus palabras, de persona a persona, en el contexto de la vida cotidiana.

¿Cómo formas a tus hijos?

• Estás ahí.

• Estás con ellos.

• Observas.

• Caminas con ellos a través de la vida.

• Lidias con los problemas a medida que surgen.

• Buscas momentos de enseñanza.

De la misma manera nosotros formamos a las mujeres más jóvenes. No es que sean niñas, pero es similar en el sentido de que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana.

En la próxima sesión vamos a hablar con algunas mujeres acerca de algunas de las razones por las cuales no tenemos más de este tipo de relaciones entre mujeres mayores y jóvenes. Y vamos a hablar sobre lo que podemos hacer al respecto y cómo podemos comenzar a ver este tipo de ministerio en nuestra iglesia.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss ha estado describiendo un nuevo movimiento entre las mujeres, uno en el que las mujeres buscan a Dios juntas para servirle con fidelidad, obedecerle y conocerle.

En estos días hay grandes barreras que impiden que las mujeres mayores se relacionen con las más jóvenes y las enseñen. Vamos a abordar estas barreras en el próximo programa. Por favor, sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

Si deseas apoyar nuestro ministerio económicamente o hablarnos sobre cualquier inquietud, puedes hacerlo llamando al 1-800-569-5959 o visitando nuestra página de internet, www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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¿Espejismo o fuente de agua?

Jueves 13 Agosto
Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor.
¿Espejismo o fuente de agua?

El fenómeno de los espejismos es muy conocido por los que viajan en el desierto. Este se debe al reflejo de la luz en las capas de aire caliente por encima de la arena. Se tiene la impresión de ver agua, pero no hay nada.

A menudo la Palabra de Dios compara el mundo donde vivimos con un desierto, porque a pesar de las apariencias –los «espejismos»–, no encontramos nada para satisfacer las aspiraciones profundas del ser humano: necesidad de ser amado, de certezas sobre el sentido de la vida, de verdad, de justicia… y sobre todo, de perdón.

En Jesucristo nosotros tenemos certezas, especialmente ese perdón definitivo de nuestros pecados, porque Cristo pagó el precio en la cruz. Comprendemos que Dios nos ama y nos amará siempre, y nos volvemos hacia él, teniendo así un objetivo. Él está con nosotros en nuestro viaje, atento a cada una de nuestras situaciones. Sí, para cada uno de los que le han confiado su vida, Dios es “fuente de agua viva”.

¿A quién iremos? Fuente siempre nueva
Que refresca nuestros corazones y
alimenta nuestra fe,
Tus palabras, Señor, son la vida eterna:
Las bebemos, felices, reunidos
en torno a ti.
¿A quién iremos? Tu voz amante y serena
Nos dice: ¡No teman, confíen en mí!
Tú consuelas nuestros corazones, y
enjugas nuestras lágrimas:
¿A quién, pues, iremos, si no es a ti?