M5 – Liberada de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M5 – Liberada de la adicción

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Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss : Si estas buscando satisfacción en algo o alguien aparte de Cristo, inicialmente podrá parecer que todo está funcionando, pero invariablemente vas de camino a sufrir decepción, desilusión, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Debemos mantenernos recurriendo a Cristo; a Su cruz, a Su Espíritu y Su gracia.

Carmen: Estas escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado compartiendo un estudio muy útil llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Este pasaje contiene mucha sabiduría práctica para la mujer. Esta semana nos enfocamos en lo que el pasaje nos dice acerca de la adicción y el alcoholismo.

Hoy Nancy nos habla sobre cómo encontrar libertad de todo tipo de adicción.

Nancy: recibí ayer un correo electrónico de una señora que escribió solicitando ayuda a Aviva Nuestros Corazones para una amiga que está luchando con la adicción a las drogas y a la prostitución.

La señora que escribió decía: “Mi amiga está desesperada por cambiar pero no puede. Ahora está más confundida porque después de un largo tiempo sin consumir drogas, recientemente tuvo una recaída. Ella tan solo desea morirse.”

Así que esta amiga — ¡y doy gracias a Dios por las amigas!— esta acudiendo a nosotras rogando: “¿Podrían ayudarme a darle una mano a mi amiga que está luchando con la adicción y la prostitución?”

Y pensé que, aunque la drogadicción y la prostitución no son cosas que he experimentado personalmente, mientras leía eso me podía identificar con el hecho de tener un pecado que te acosa y pasar un buen tiempo pensando que estas caminando en victoria y de repente, algo te provoca, o bajas la guardia, o eres tentado de una forma diferente y caes de nuevo, y te sientes confundida, frustrada, decepcionada contigo misma y a veces tan solo te quieres morir.

Mientras leía esto, pensé que eso es precisamente lo que tengo que hacer. No quiero decir ‘morir’ literalmente, sino que espiritualmente debo llegar a ese punto donde pueda reconocer que no soy yo, “sino Cristo que vive en mí” (Gálatas 2:20). No puedo vivir esta vida yo sola.

Así que ya puede ser que sean las drogas, la prostitución, el alcohol, el helado, o cualquier otra cosa que consideremos que no es en esencia pecaminosa — algo que quizás es inocuo, pero que se ha convertido para nosotras en un dios, en un ídolo….hoy deseamos hablar de la frustración que a veces nos embarga cuando tratamos de alcanzar la victoria sobre nuestra carne, cuando tratamos de ser libertados de la adicción.

Esto viene en el contexto de Tito capítulo 2, donde se instruye a las mujeres ancianas a cómo deben vivir, el tipo de vida que deben llevar. Debemos darnos cuenta que todas somos esclavas. Somos o esclavas del pecado, o esclavas de la justicia.

O somos esclavas de nosotras mismas, de la influencia de Satanás y del engaño en nuestras vidas, o somos esclavas de Dios y de Su justicia.

Cuando el apóstol dice que las mujeres no deben ser esclavas del mucho vino, utiliza una palabra que usualmente se traduce como siervo en algunas de las traducciones. Está relacionada a esa palabra, y se refiere a una persona que está atada, que se encuentra controlada por, o bajo la voluntad y el dominio de otra persona.

En Tito capítulo 3 versículo 3 Pablo nos dice, “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos”. Así era cuando no éramos cristianas. Ahora que somos cristianas, Pablo dice, que no debemos ser esclavas del mucho vino o de cualquier otra cosa que nos aparte de la intimidad con Cristo y de nuestra relación con Él.

Un pasaje maravilloso para memorizar y para meditar con relación a la adicción y a la esclavitud —la esclavitud al pecado o a la justicia-— se encuentra en Romanos capítulo 6.

No vamos a pasar mucho tiempo en esto; quizás en otra oportunidad enseñe sobre ese pasaje completo, pero es un pasaje con el que ustedes deben estar familiarizadas. Deben memorizarlo; deben meditar en él. Permítanme tomar unas pocas frases de ese capítulo para mostrarles lo que quiero decir.

En Romanos capítulo 6 versículo 6 Pablo dice que, “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él (con Cristo)… a fin de que ya no seamos esclavos del pecado.” Aquí encontramos una palabra similar; es una especie de “familia de palabras” —esclavos, esclavitud, esclavizados— todas son palabras similares en el griego.

Él dice que fuimos crucificados con Cristo para que no estuviésemos esclavizados más al pecado. Por cierto este debería ser un mensaje de esperanza para todas aquellas de nosotras que hemos sentido esas cadenas y esa esclavitud del pecado o de hábitos pecaminosos y carnales, y sobre los cuales hemos pensado: “no puedo liberarme. Tan solo deseo morir. “

Pablo dice que has muerto. Fuiste crucificada en Cristo para que esas cadenas fueran rotas.

Luego en el versículo 17 dice: “Erais esclavos del pecado,” Ustedes eran esclavas del pecado. Todas éramos esclavas del pecado. Nacimos así.

Pero más adelante en el versículo18 dice: “Habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.” Así que aún somos esclavas pero de un amo muy diferente. Ya no somos más esclavas del pecado sino de la justicia.

Versículo 20, “Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.”

Versículo 22, “Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios.”

Verás, si deseas ser liberada de las pasiones y de los placeres pecaminosos y de las adicciones, creo que la clave es reconocer que en Cristo somos libres de aquellas cosas para venir a ser esclavas de Cristo. Tenemos un Amo.

No podemos tener dos señores. No puedes ser esclava de los placeres y pasiones de la carne, y ser esclava de Cristo; pero puedes ser liberada de las adicciones pecaminosas y convertirte entonces en una esclava de la justicia.

En última instancia la adicción es un asunto de adoración. Somos esclavas de aquello que adoramos. Ya sea el alcohol, las drogas, el helado o cualquier otra cosa —o como alguien dijo hoy en uno de los recesos: “He sido esclava de los hombres, adicta a los hombres.” Claro, no lo decía en el sentido sexual o moral; esta es una mujer que ha vivido una vida muy pura y que está comprometida con la pureza. Pero ella dijo: “Me he dado cuenta que estoy obsesionada con el matrimonio.”

La forma de enfrentar eso es reconociendo que hemos estado adorando eso o esa adicción, ese hábito, ese placer; reconociendo que ese deseo se ha convertido en un dios en nuestras vidas. Somos libertadas reemplazando ese dios con el verdadero Dios viviente, y adorando a Cristo.

Hace algunos años entreviste al Dr. Ed Welch en Aviva Nuestros Corazones acerca del tema de la adicción. El escribió un libro sobre el tema y en esta entrevista dijo que la causa más profunda para la adicción se reduce, esencialmente, a una cuestión de quien gobierna nuestro corazón.

● ¿A quién honrarás?

● ¿A quién servirás?

● ¿Quién será tu amo?

● ¿Quién será tu señor?

Cuando Dios le habla a Su pueblo en el Antiguo Testamento, Él dice en Jeremías capítulo 2 versículo 13:

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

¿Qué nos está diciendo Él? Ustedes han permitido que las cosas de este mundo sustituyan su relación con Dios. Han puesto sus ojos en ellas para satisfacerse, cuando en verdad solo Dios puede satisfacer las necesidades los deseos más profundos de nuestro corazón.

El problema es que pensamos que esas cosas en las que ponemos la vista pueden satisfacernos pero esas cosas son temporales. Nos proporcionan algo de placer, pero nada duradero.

Me recuerda aquella mujer que Jesús encontró en el pozo en Samaria. Ella había tratado de encontrar el amor en los lugares equivocados.

¡Ella sí que era una mujer con adicciones! Ciertamente existe una cierta adicción a los hombres—una adicción al matrimonio. Y el agua de ese pozo se convirtió en el símbolo que Jesús utilizó para mostrar la naturaleza de las cosas de las que ella estaba dependiendo para satisfacer su sed.

Así que Jesús le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed” (Juan 4:13). La implicación es que todos aquellos que buscan la felicidad en el hombre, en el matrimonio, el alcohol, o en las drogas, o en cualquier otra cosa de este mundo no encontrarán satisfacción. En eso consiste precisamente la naturaleza de la adicción.

“Pero” Jesús dijo “el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. ¿Cuál es esa agua que Jesús nos da? Es Él mismo. Él es el Agua Viva, el Agua de Vida.

Así que Jesús dice; “¿Está tu alma cansada y cargada? Ven a mí, y yo te daré el verdadero descanso para tu alma.”

¿Estás sedienta? Jesús te dice: “Ven a Mí, y desde tu interior fluirán ríos de agua viva.”

Si has puesto tus ojos en algo o alguien aparte de Cristo para encontrar satisfacción, podría funcionar inicialmente, pero invariablemente estarás encaminándote hacia la desilusión, hacia la decepción, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Me encanta el versículo 11 del Salmo 16, que dice: “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra (Señor Jesús), deleites para siempre.” Dios desea llenarnos. Él desea satisfacernos.

El salmo 107 versículo 9 dice: “Él ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.”

Dios dice: “Yo, el SEÑOR, soy tu Dios… abre bien tu boca y la llenaré” (Salmos 81:10). “Yo te alimentaría con lo mejor del trigo y con miel de la peña te saciaría” (Salmos 81:16).

Él quiere satisfacernos. Él quiere llenarnos, pero no podemos buscar sustitutos. Si lo hacemos nos daremos cuenta de que esas cisternas están rotas. Tienen filtraciones. Es necesario regresar a ellas a llenarlas de nuevo. solo Cristo nos satisface verdaderamente y de manera duradera.

Quiero que recordemos que existen muchas promesas que nos dejan saber que las adicciones y las cadenas en nuestras vidas, esas áreas que nos esclavizan, pueden ser vencidas. Es algo que necesitamos creer, pues si crees que siempre estarás esclavizada, entonces así será.

Si crees que no puedes ser liberada, entonces no serás libre. Este es un engaño que utiliza el diablo para mantener a muchas de nosotras en la esclavitud , creyendo, “Yo no puedo librarme de esto. Tengo que ser una prisionera.”

No tienes que ser una prisionera. La Palabra de Dios dice en 1 Corintios capítulo 10 versículo 13,

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.

No obstante, una cosa es saber que podemos ser liberadas, una cosa es saber que no tenemos que ser esclavas del pecado, que hemos sido salvas para ser esclavas de la justicia. Creo que algunas de nosotras no nos damos cuenta que hay una batalla involucrada. No hay atajos.

Muchas de nosotras quisiéramos ser liberadas instantáneamente. A las personas les encantan los ministerios de liberación. Sabes, tan solo pasas adelante, o alguien ora por ti y abracadabra, de repente no tienes más deseos de aquello que te tenia esclavizada.

Ahora, algunas veces Dios liberta a las personas de esa manera, milagrosamente. Pero lo que sucede más a menudo es que debemos transitar un camino largo y duro, mortificando (haciendo morir) esos viejos deseos carnales, y fijando nuestros afectos en Jesucristo, renovando nuestras mentes. No hay atajos en el proceso de santificación.

Los deseos que tenemos no son tan solo deseos físicos, es una batalla espiritual. Cualesquiera que sean estas adicciones, ya sean estas del alcohol, las medicinas recetadas, la televisión, los juegos de computadora, los juegos de azar o las compras, no se trata tan solo de antojos físicos. No son tan solo vínculos emocionales; existe una batalla espiritual.

En 2da a los Corintios capítulo 10, Pablo las llama fortalezas. Él dice:

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Luego habla acerca de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Aquí Pablo se está refiriendo a una batalla espiritual, se está refiriendo a sujetar nuestras mentes, nuestros afectos y nuestros deseos, sometiéndolos al dominio de Cristo.

En la última sesión hice referencia a Romanos capítulo 7, donde Pablo describe esta batalla que hace estragos en la vida de los creyentes, una batalla entre la carne y el espíritu. Si eres una hija de Dios, tu deseo es obedecer a Dios. Pablo dice:

Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero adicto de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7:22-25).

Así que, ¿qué hacemos? Pues vayamos a Romanos 8, el próximo capítulo, el versículo 1,

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Ven, es el Evangelio el que nos salva, el que nos liberta del dominio del pecado, del control y del poder del pecado en nuestras vidas. Pero es el Evangelio también que nos mantiene salvos, que continúa salvándonos en medio de esa guerra diaria entre la carne y el espíritu. Para continuar caminando en esa libertad de las cosas que nos mantienen esclavizadas, debemos mantenernos recurriendo a Cristo, a Su cruz, a Su Espíritu, y Su gracia.

Hay una imagen preciosa en Lucas capítulo 4, empezando en el versículo 16. Si tienen sus Biblias les voy a pedir por favor que busquemos ese versículo.

Dice así,

(Jesús) Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga en el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 1EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR.

Versículo 20,

Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. (Lucas 4:16-21).

¿Qué les está queriendo dejar dicho Él? Por supuesto que ellos sabían que ésta era una profecía mesiánica. Él les estaba diciendo: “Yo soy el Mesías; yo soy el Enviado.”

Pero, ¿que más nos está diciendo Él? Este es un momento poderoso El Espíritu del Señor esta sobre Mí, y Dios me ha ungido para proclamar las buenas nuevas —este es el Evangelio— para aquellos que lo necesitan.

“Dios me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos. He venido a decirles, son libres. Ya no tienen que seguir siendo esclavas del pecado. No tienen que someter los miembros de sus cuerpos como instrumentos de maldad.”

“Son libres. Son libres para ser esclavas de la justicia y siervas de Dios. He venido a devolver la vista a los ciegos y a libertar a los oprimidos.” Él declaró: “Están viendo a Aquel que vino a libertarlos.”

La liberación viene a través de Cristo y de Cristo solamente. Podrás romper malos hábitos con tu fuerza de voluntad y con disciplina, pero no serás libre. No serás libre hasta que no te enamores de Cristo y te comprometas con Él, sirviéndole agradecida y gozosa como tu Señor. Solo entonces serás libre.

Sobre pecado y tentación victoria te dará,

Su sangre limpia al ser más vil, gloria a Dios soy limpio ya.

Unos amigos tienen una hija de veinte años que escribió un poema acerca de algunos de los asuntos que ha tenido que enfrentar en la vida. Me dio permiso para compartirlo con ustedes. Se llama “Encontré la vida”. Permítanme compartir con ustedes. Lo que ella escribió:

“Tengo una adicción. La he tenido por 12 años. Lo único que sé es que esa adicción ha tomado de mi vida. Ha transformado mis deseos puros en oscuros placeres carnales, para satisfacer mis deseos inmediatamente—gratificación instantánea.

Me ha vencido la carne. No puedo tomar recesos o tener vacaciones. Este monstruo me ha perseguido por años.”

[Me alegro que ella no especificara cual era su adicción porque así puedes llenar el espacio en blanco con cualquiera que sea ese monstruo que tú estás enfrentando.]

Sigue diciendo “Enfrentar esta adicción de frente me ha puesto de rodillas. De rodillas—ante la cruz. Me ha permitido darme cuenta de que necesito ser sanada, de cómo buscar sanidad. Me ha permitido saber lo que significa tomar mi cruz—tomar la autosuficiencia y todo aquello que va en contra de mí misma. Y cargar mi cruz al monte de la crucifixión, a ese lugar donde puedo rendirme completamente, para crucificar mi carne y todos sus deseos, y colocarme en mi cruz de culpabilidad y vergüenza, sentir penetrar los clavos en mis manos, y el maligno ser echado fuera.

No yo, sino Cristo que vive en mí… “Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por Mí la salvará.”

Luego ella menciona el versículo de Santiago capítulo 1 versículo 5 (Nueva Versión Internacional): “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría (en cuanto a cómo recibir esta vida), pídasela a Dios, y Él se la dará (vida abundante), pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

Me pregunto si durante esta serie sobre la esclavitud y las adicciones, y al postrarnos delante de Dios, si Él te ha estado hablando a tu corazón. Quizás puedas reconocer delante de Él: “Existe un área de esclavitud en mi vida. Tengo una adicción.”

¿Podrías identificar cuál es esa área de esclavitud? ¿Podrías confesarle a Dios que has permitido que eso gobierne sobre tu vida, y que has hecho elecciones que te han hecho esclava de eso?

Luego, ¿podrías pedirle a Dios que te liberte por el poder de Cristo y de Su cruz?

Confiesa: “Señor, lo que sea necesario, cualquiera que sea el proceso, lo que sea que esto involucre o implique, deseo ser libre. Me has creado para ser libre del pecado, y para ser esclava de la justicia, y quiero ser libre de esas cadenas. Me pongo de acuerdo contigo de que a través de Cristo y de Su cruz, hay esperanza. No tengo que seguir siendo una esclava. Puedo caminar en libertad.”

Exprésale al Señor que deseas abrazar, disfrutar y experimentar la libertad que Él vino a darte.

Luego pídele al Señor que te de nuevos deseos y que te ayude a que los deseos que te llevaron hacia el comportamiento adictivo encuentren su satisfacción, no en cosas, no en sustancias, sino en Cristo y solamente en Cristo.

Así que Dios, decimos, ¡Aleluya! Te hemos encontrado a Ti, Aquél que por tanto tiempo ha anhelado nuestra alma. Ponemos nuestra vista en Ti y decimos: Gracias Señor Jesús. Llénanos. Llena nuestra copa. Llena nuestros corazones. Complétanos y que seamos totalmente tuyas. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss le ha estado infundiendo esperanza a cualquiera que se encuentre atrapada en un comportamiento adictivo. Dios es mucho más poderoso que cualquier tipo de esclavitud en la que te puedas encontrar.

Si has visto las consecuencias de tus malas acciones desbaratar tu hogar y tu familia, el programa de hoy encontraras como detener este comportamiento negativo. Pero en lugar de simplemente dejar de hacer elecciones equivocadas que puedan destruir tu hogar, necesitamos hacer buenas elecciones que construyan nuestro hogar, que edifiquen a aquellos que nos rodean, que edifiquen las vidas de los demás de maneras específicamente femeninas.

Continúa con Nancy a través de esta serie en nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Biblia y las discriminaciones

Martes 11 Agosto


No hay acepción de personas para con Dios.
Romanos 2:11

Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.
Santiago 2:9

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.
Romanos 13:8

La Biblia y las discriminaciones

La Biblia no solo nos dice que no hagamos acepción de personas, sino más bien… ¡que amemos a todas las personas! Porque el amor, según la Biblia, es un mandamiento del Señor Jesús. Entonces… ¿verdaderamente debo amar a todo el mundo?

¿Incluso a mi vecino? “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31).

¿A mi cónyuge, que es tan difícil? “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). “Que (las ancianas) enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito 2:4).

¿A mis enemigos? “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mateo 5:44).

¿A los extranjeros? Dios “ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero” (Deuteronomio 10:18-19).

¿Verdaderamente debo amar a todos? Dios amó al mundo, aunque este se rebeló contra él. Nos amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito (Juan 3:16). Sin duda Cristo murió por nuestros pecados, lo que ninguna persona podía hacer. ¡Pero Dios nos pide que amemos como él! Hasta dar nuestra vida por nuestros hermanos (1 Juan 3:16). Este es el amor ilimitado de Dios que los creyentes son llamados a manifestar. La fuente de este amor no está en ellos sino en Cristo, quien se dio a sí mismo por ellos. Sigamos sus huellas y no esperemos que «el otro» comience, ¡demos el primer paso!

Jeremías 15 – Lucas 19:28-48 – Salmo 92:10-15 – Proverbios 21:7-8
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

22 – No hay ninguna condenación | Romanos 8:1-4 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

22 – No hay ninguna condenación | Romanos 8:1-4

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

¿Cómo y por qué podría caer?

Coalición por el Evangelio

¿Cómo y por qué podría caer?

THOM RAINER

Hace más de ocho años leí Crash Course: The American Automobile Industry’s Road from Glory to Disaster (Rumbo a la quiebra: El camino de la industria automotriz estadounidense, de la gloria al desastre), por Paul Ingrassia. El libro es un relato fascinante del éxito y la caída de los “tres grandes” fabricantes de autos: General Motors, Ford, y Chrysler. Solo Ford evitó caer definitivamente en bancarrota.

Escribí una publicación en mi blog acerca del libro. Gran parte del contenido de la publicación lo he repetido aquí. Es un sorprendente recordatorio de las presiones y tentaciones que existen en el liderazgo.

Mi deseo inicial fue aprender de las lecciones de la industria automotriz, de ambas: las buenas y las malas. Aunque la mayoría del libro se enfoca en los enormes errores de muchos en la industria automotriz, es justo dar crédito donde amerite. Por ejemplo, en el 2006, Bill Ford, quien sostenía los cargos múltiples de director, presidente, y gerente de Ford, comprendió que su liderazgo no estaba dando buenos resultados. Así que, esencialmente se despidió a sí mismo del cargo de presidente y gerente, y estableció un nuevo liderazgo en Ford. Probablemente, esta jugada fue el momento decisivo que llevó a su empresa a evitar la bancarrota. “Tengo mucho de mí invertido en esta empresa”, explicó Ford, “pero no mi ego”.

La soberbia es la caída de los líderes y, por consiguiente, de sus organizaciones.

Desafortunadamente, las medidas de Bill Ford fueron la excepción y no la norma. Aquellos en el manejo de los “tres grandes” y aquellos en el liderazgo del sindicato, por momentos mostraron tal falta de liderazgo que, viéndolo en retrospectiva, nos cuestionamos cómo es que los líderes pueden dirigirse erróneamente por caminos tan destructivos.

La esencia de todo

Las palabras de James B. Stewart en la sobrecubierta del libro describen bien la esencia de la historia: “Una mirada fascinante de cómo el ego y la soberbia destruyeron una industria…”. Ciertamente, de todas las lecciones aprendidas acerca del liderazgo, la más penetrante y convincente en el libro es que la soberbia es la caída de los líderes y, por consiguiente, de sus organizaciones.

Por tanto, estuve intrigado en seguir las vidas y las trayectorias del liderazgo de estos líderes en el libro. Rápidamente vi claros patrones de liderazgo infectados con soberbia.

Las señales de la soberbia

Mi lista no es exhaustiva, pero sí creo que es reveladora. Los siguientes patrones comenzaron a emerger en cada una de las vidas de los líderes corporativos y sindicales. En ellos puedes ver las señales de soberbia de cualquier líder.

1. Los líderes soberbios ven a los demás como inferiores. Para ellos, el resto del mundo no entiende. Simplemente no son igual de inteligentes. Como resultado, estos líderes no escuchan bien, porque los demás no tienen algo que decir que sea realmente de valor. Así, los líderes soberbios carecen de paciencia hacia los demás. Ellos definitivamente no pueden ver sus propios errores.

Los líderes soberbios no se dan cuenta cuando las condiciones están empeorando, porque no creen que tales condiciones puedan ocurrir bajo su liderazgo.

2. Los líderes soberbios son lentos para ver el creciente deterioro en las organizaciones que lideran. El gerente de General Motors declaró en una carta enviada en el 2007 a los accionistas: “Todo nuestro equipo se levantó para enfrentar la variedad de desafíos que se presentaron”. La carta fue escrita mientras las pérdidas de dos años llegaban a un total de más de $12 billones. Los líderes soberbios no se dan cuenta cuando las condiciones están empeorando, porque no creen que tales condiciones puedan ocurrir bajo su liderazgo.

3. Los líderes soberbios son temperamentales. Algunas de las historias de los temperamentos de los líderes sindicales y de los “tres grandes” son casi inimaginables. Su trato condescendiente y degradante hacia los demás refleja una visión agrandada de sí mismos. Si alguien no estaba de acuerdo con ellos u obstruía su camino, la justa ira del líder explotaba.

4. Los líderes soberbios esperan ser servidos. Los gerentes de los “tres grandes” no entendían la realidad. Llegaban a audiencias congregacionales para obtener el dinero de rescate financiero en jets corporativos privados. Las amenazas de huelga de los líderes sindicales hacia las empresas de autos generaban tantos beneficios inusuales a los trabajadores, que la misma existencia de las empresas en las cuales trabajaban fueron puestas en riesgo. En los dos casos, todos velaban por sí mismos, buscaban ser servidos en vez de buscar servir.

5. Los líderes soberbios no saben cuándo retirarse. Ninguna persona es indispensable a una organización. Ningún líder es indispensable a una organización. Es más común que reconozcamos más rápido nuestro llamado a un lugar en vez de nuestro llamado a retirarnos de ese lugar. Los líderes soberbios tratan de aferrarse por demasiado tiempo.

Mirando en el espejo

Mientras leía el libro y mientras escribía esta publicación, mi mente capturó imágenes de líderes del pasado y del presente que mostraban perfectamente las descripciones de líderes soberbios. Luego me vino el pensamiento. Líderes soberbios nunca piensan que son o que serán líderes soberbios. Definitivamente es fácil decir de otros que son egoístas interesados. Pero es increíblemente difícil aceptar que yo pueda seguir ese mismo camino.

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con este versículo: “Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la arrogancia de espíritu” (Pr 16:18). Pero el versículo que sigue no es citado con mucha frecuencia: “Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres que dividir el botín con los soberbios” (Pr 16:19).

Debo mirar el espejo más seguido y ver mi propia pecaminosidad e inclinación a la soberbia. Es fácil leer un libro acerca de otros líderes que se llenaron de sí mismos y que fueron conducidos por la soberbia. Pero debo reconocer con aun más claridad que al no ser por la gracia de Dios yo también iría por ese camino.

 

56 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 4

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

56 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 4

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

Cuatro implicaciones de la teología de Martín Lutero

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Cuatro implicaciones de la teología de Martín Lutero

Sinclair B. Ferguson

¿Qué significan la soberanía de Dios, la salvación por la gracia, la justificación por la fe, y la nueva vida en unión con Cristo para la vida cristiana? Para Martín Lutero, llevan cuatro implicaciones:

La primera implicación es el conocimiento de que el creyente cristiano es simul iustus et peccator, al mismo tiempo justificado y pecador. Este principio, a el cual Lutero fue estimulado posiblemente por Theologia Germanica de John Tauler, fue un principio altamente estabilizador: en y de mí mismo, solo veo un pecador; pero cuando me veo en Cristo, veo a un hombre que es considerado justificado con Su perfecta rectitud. Tal hombre puede estar en la presencia de Dios tan justo como Jesucristo, porque él es justo solo en la justicia que pertenece a Cristo. Aquí estamos seguros.

La segunda implicación es el descubrimiento de que Dios se ha vuelto nuestro Padre en Cristo. Somos aceptados. Uno de los recuentos más bellos que encontramos en Table Talk, de Lutero, fue documentado de manera significativa por el melancólico, pero muy querido, John Schlaginhaufen:

Dios tiene que ser más amable conmigo y hablarme de una manera más amable de la que mi Katy habla al pequeño Martín. Ni Katy ni yo podríamos sacar los ojos o arrancar la cabeza de nuestro hijo. Dios tampoco. Dios debe tener paciencia con nosotros. Él nos ha dado evidencia de ello, y por eso Él envió a su Hijo a nuestra carne para que podamos verle a Él para lo mejor.

Tercero, Lutero enfatiza que la vida en Cristo es necesariamente una vida debajo de la cruz. Si estamos unidos a Cristo, nuestras vidas se verán como la suya. El camino para la iglesia verdadera y el cristiano verdadero no es a través de la teología de gloria (theologia gloriae), sino a través de la teología de la cruz (theologia crucis). Esto nos impacta interiormente mientras morimos a nosotros mismos y externamente mientras compartimos en el sufrimiento de la iglesia. La teología medieval de gloria debe ser derrotada por la teología de la cruz. A pesar de todas sus diferencias en sus entendimientos de la naturaleza precisa de los sacramentos, Lutero y Calvino están de acuerdo aquí. Si estamos unidos a Cristo en su muerte y resurrección, y marcados por nuestro bautismo (como enseña Pablo en Rom. 6:1-14), la totalidad de la vida cristiana será llevar la cruz:

La Cruz de Cristo no significa aquel pedazo de madera que Cristo soportó sobre sus hombros, y al cual fue clavado después, sino que de manera general significa todas las aflicciones de los fieles, cuyos sufrimientos son los de Cristo, 2 Cor. 1.5: “Los sufrimientos de Cristo abundan en nosotros”; otra vez: “Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y yo voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, a favor de su cuerpo, que es la Iglesia” (Col. 1:24). Por eso, generalmente la Cruz de Cristo significa todas las aflicciones de la Iglesia, las cuales sufre por Cristo.

Entonces, la unión del creyente con Cristo en su muerte y resurrección, y su manifestación en la vida diaria se volvió, para Lutero, los lentes por los cuales el cristiano aprende a ver toda experiencia en la vida. Esto —la theologia crucis— es lo que trae todo a un enfoque más agudo y nos permite entender los altos y bajos de la vida cristiana:

Es productivo saber estas cosas, para que no seamos tragados por completo por la pena o caigamos en desesperación cuando vemos que nuestros adversarios nos persiguen con crueldad, nos excomulgan, y nos matan. Pero pensemos, por el ejemplo de Pablo, que necesitamos gloriarnos en la cruz que soportamos, no por nuestros pecados, sino por el nombre de Cristo. Si consideramos solo en nosotros mismos los sufrimientos que aguantamos, no solo son dolorosos sino insoportables; pero cuando podemos decir: “Tus sufrimientos (oh, Cristo) abundan en nosotros”; o, como se dice en Salmo xlvi: “Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte”, así estos sufrimientos no solo son fáciles, sino también dulces, según este dicho: “Mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mat. xi.30).

Cuarto, la vida cristiana es marcada por la seguridad y la alegría. Eso fue uno de los distintivos de la Reforma, y con justa razón. El redescubrimiento de la Reforma en relación con la justificación —que, en lugar de trabajar esperando llegar hacia ella, la vida cristiana en realidad comienza con ella— trajo una liberación imponente, que llena la mente, la voluntad, y los afectos con alegría. Significaba que ahora uno podía empezar a vivir en la luz de un futuro seguro en gloria. Inevitablemente, esa luz se reflejaba a la vida presente, trayendo alivio intenso y liberación.

Para Lutero, la vida cristiana es una vida que está basada en el evangelio, construida por el evangelio, que magnifica al evangelio, que muestra la gracia gratuita y soberana de Dios, y se vive en gratitud al Salvador que murió por nosotros, unida a Él llevando la cruz hasta que la muerte sea tragada por completo en victoria y la fe se convierta en vista.

Tal vez, en 1522, mientras escuchaban la predicación de Lutero algún domingo en la iglesia de Borna, algunas personas de su congregación se preguntaron qué estaba en el corazón de este evangelio que había emocionado, o más bien transformado, al Hermano Martín. ¿Podría ser posible para ellos también? Lutero había leído sus mentes. Había entrado al púlpito listo para responder a su pregunta:

¿Pero qué es el evangelio? Es esto, que Dios ha enviado a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores, (Jn. 3:16), y para aplastar al infierno, derrotar la muerte, quitar el pecado, y satisfacer la ley. ¿Pero qué tienes que hacer? Nada, excepto aceptarlo y levantar la vista a tu Redentor y creer firmemente que ha hecho todo esto por tu bien y te da todo libremente, para que en medio del terror de la muerte, el pecado y el infierno, tú puedas decir con confianza y depender de ello con audacia, y decir: “Aunque no cumplo la ley, aunque el pecado está presente todavía y tengo miedo de la muerte y del infierno, aun así por el evangelio yo sé que Cristo me ha otorgado todas sus obras. Estoy seguro de que no mentirá, su promesa cumplirá. Y como símbolo de esto he recibido bautismo. 

En esto anclo mi confianza. Yo sé que mi Señor Cristo ha derrotado la muerte, el pecado, el infierno, y al diablo por mi bien. Era inocente, como dice Pedro: “Él cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca” (1 Ped. 2:22). Por eso el pecado y la muerte no podían matarle a él, el infierno no le podía contener, y Él se ha hecho su Señor, y ha concedido esto a todos que lo aceptan y lo creen. Todo esto es efectuado no por mis obras o méritos; sino por pura gracia, bondad, y misericordia.

Una vez Lutero dijo, “si pudiera creer que Dios no estaba enojado conmigo, me pararía de cabeza con alegría”. Tal vez ese mismo día algunos de los que le escucharon predicar respondieron y experimentaron aquella “confianza” de la que hablaba. ¿Quién sabe si algunos de los oyentes más jóvenes escribieron a sus amigos después, y les dijeron que habían regresado a casa y se pararon de cabeza con alegría?

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson
El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

M4 – La anatomía de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M4 – La anatomía de la adicción

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/La-anatomia-de-la-adiccion/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que la adicción eventualmente significa llegar a odiar aquello sin lo cual piensas que no puedes vivir.

Nancy Leigh DeMoss: Eso es lo que sucede cuando cedemos a las tentaciones y se convierten en hábitos, en un patrón, una adicción, en una atadura. Pensamos que inicialmente nos hará felices, pero en realidad nos enfermará, deprimirá y nos hará miserables.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

A principios de semana, Nancy nos ofreció consejos útiles sobre si es sabio beber de manera moderada o si es mejor no empezar a beber del todo. Esa discusión fluyó de nuestro estudio sobre Tito en la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Ahora bien, aun si nunca has probado el alcohol, no significa que no seas susceptible a la adicción aquí esta Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Estamos viendo una frase en Tito capítulo 2 que dice que las mujeres mayores, las ancianas —y a esto es que deben aspirar y lo que deben perseguir las mujeres más jóvenes— las mujeres ancianas no deben ser “esclavas del mucho vino” (versículo 3). La Nueva Versión Internacional dice que no deben ser “adictas al mucho vino”.

En los últimos programas hemos abordado el tema del uso y el abuso del alcohol en particular. Pero creo que el principio que Pablo está exponiendo aquí abarca mucho más que el uso y el abuso del alcohol. Quisiera tomar algunas sesiones para abordar el tema de las adicciones en general.

La palabra adicción es un término moderno. En realidad no es el término que prefiero, ya que la forma en que se usa hoy en día tiende a implicar que no tenemos responsabilidad ni culpabilidad, que es algo que no podemos evitar.

Y no estamos diciendo eso. Estamos diciendo que tomamos decisiones que conducen a la esclavitud y a tener ataduras en nuestras vidas. El concepto bíblico es el de esclavitud, de esclavizarnos. Por eso dice que no sean “esclavas de mucho vino” en la traducción que utilizo.

En esta sesión quiero hablar sobre la anatomía de la adicción o de la esclavitud e identificar algunas adicciones comunes y cómo y por qué nos esclavizamos a estas cosas. Luego, en la próxima sesión, quiero hablar sobre cómo romper las ataduras de las adiciones.

Probablemente no hay ninguna persona que esté escuchando esta enseñanza, incluyéndome a mí, que no necesite crecer en discernimiento y en entendimiento sobre cómo tratar con las ataduras en nuestras vidas. Y si no tienes ninguna, o si no puedes identificar ninguna, tienes muchos amigos o amigas que sí las tienen.

Así que medida que te vayas haciendo mayor, no solo vas a querer vivir una vida libre de adicciones y de excesos, sino que vas a querer ser el tipo de mujer que puede ayudar a otras mujeres más jóvenes a lidiar con estas cosas.Vivimos en una cultura altamente adictiva. Pensamos que somos tan libres, especialmente desde la revolución sexual de los años 60. Pero en realidad es que nos hemos esclavizado profundamente.

Hemos estado hablando sobre el ejemplo de estar esclavizada al alcohol. Los investigadores dicen que más de cuatro millones de personas en los Estados Unidos necesitan tratamiento por abuso de sustancias.La categoría de abuso de sustancia que más rápidamente crece entre las mujeres es el abuso de los medicamentos recetados, por ejemplo, los estimulantes, los calmantes, los sedantes, los tranquilizantes, etc.

Quisiera cubrir brevemente, empezando con las medicinas y los analgésicos recetados, una serie de áreas que son características de nuestra cultura adictiva. Primero está el tema de las medicinas recetadas; de los analgésicos.

En el año 2003, la Encuesta Nacional de Estados Unidos sobre el Uso de Medicamentos y la Salud, arrojó que 6.3 millones de personas hacían uso indebido de los medicamentos recetados, lo cual, a propósito, es más del doble de las personas que usan cocaína. En los últimos años se ha registrado un aumento significativo en el uso no médico, es decir, no recetado, de los analgésicos. Usualmente, las personas que usan analgésicos en formas que no son médicamente recetadas también están involucradas con varios medicamentos y alcohol. Tienen la tendencia de ir juntos.

Y por supuesto, con relación a todo este asunto de las medicinas recetadas, hay millones de mujeres dependientes de medicamentos psicoterapéuticos solo para poder funcionar hoy en día. Se han convertido en una esclavitud, en una adicción, para muchas personas.

Luego hay toda un área relacionada con la comida y el comer en exceso. Tú dirás que ahora me estoy entrometiendo, que estoy hablando de algo con lo cual luchan las mayoría de las mujeres, de una forma o de otra.

El desorden alimenticio más común en los Estados Unidos es el comer compulsivamente lo que llamamos glotonería o gula . Afecta a una de cada 35 mujeres, tres veces más común que la anorexia nerviosa. CNN llama a este tipo de comer compulsivamente “una forma de adormecer los sentimientos.” Eso es lo que vamos a ver mientras examinamos estos diferentes comportamientos, estilos de vidas y decisiones adictivas; con frecuencia, son una forma de medicar el dolor del corazón.

No solo estamos hablando de las personas fuera de la iglesia sino también a las que asisten a las iglesias, por otro lado Los juegos de azar y las apuestas son otra área, ahora más accesible que nunca pues hay más puntos de acceso. Se hace abiertamente. Ya hay poco estigma asociado al juego. El juego en línea lo ha convertido en algo totalmente diferente. Los juegos de azar están disponibles en cualquier momento, de día o de noche, a través de la Internet.

Me quedé impresionada cuando supe que el 55 por ciento de los jugadores son mujeres. Leí en Internet un par de historias de mujeres que contaban cómo se involucraron en los juegos de azar. Una de ellas dijo:

“Empezó como una diversión, compré algunas boletas de las que se rayan. Me sentí con suerte cuando gané $1,000 dólares. Pensé que era una forma fácil de ganar dinero adicional para hacerles regalitos a los niños. Pero pronto estaba comprando boletas todos los días. Estaba gastando el poco dinero que teníamos. Los niños quieren saber por qué ya nunca tenemos comida ni nos divertimos.”

Otra mujer dijo:

“Después de que mi esposo murió, unos amigos me llevaron una noche a un casino. Me encantaron las máquinas tragamonedas, el ruido, el trato tan especial. Me ayudó a olvidar mi pena y a llenar las horas solitarias.” [Ahí es donde vemos la anatomía, el corazón, de las adicciones.]

“Empecé a ir sola y me moví de las máquinas tragamonedas de 25 centavos a las de un dólar. ¿Cómo puedo decirles a mis hijos que he perdido todo el dinero que su padre ahorró con tanto trabajo? Estoy tan avergonzada. Me alegro de que mi esposo no esté aquí para ver lo que hice.”

Vemos que no son solo estadísticas. Son vidas, son familias. Son corazones impactados a través de estos comportamientos adictivos.

Otros son los juegos de computadora o de video : Uno de los grupos de más rápido crecimiento en internet son las mujeres adultas que juegan versiones cibernéticas de juegos familiares de cartas como “gin” y otro juego de naipes que se llama “cribbage”.

Luego está el área de la pornografía. Se ha registrado un rápido crecimiento en la adicción a la pornografía entre los evangélicos en las últimas décadas. Un nuevo estudio muestra que el 50 por ciento de los hombres que asisten de manera regular a la iglesia en los Estados Unidos y un 20 por ciento de las mujeres que asisten a la iglesia son adictos a la pornografía. Uno de cada dos hombres y una de cada cinco mujeres que asisten con regularidad a la iglesia reconocen estar adictos a la pornografía.

Y probablemente eso es cierto en tu iglesia también. Los números pueden variar un poco, pero si en tu iglesia es la mitad de eso, es algo serio de todas formas.

Y luego está el asunto de las novelas románticas, a las que algunos llaman “pornografía de chicas”. Algunas ciertamente encajarían en esa descripción. Leí un artículo llamado “Yo era una adicta al romance”. La autora decía:

“Me sentía atrapada, y escapaba leyendo novelas románticas. Las historias convencionales, los lugares exóticos y la tensión entre un hombre y una mujer cuando se enamoran, eran a la vez estimulantes y relajantes.

Como trabajaba solamente en las mañanas, pasaba las tardes leyendo una o dos novelas antes de que los niños regresaran de la escuela. En las noches, después que los niños se iban a acostar, podía leer hasta una tercera.

Pero leer los romances apasionados no me llenaban ni me ayudaron en mi matrimonio. Después de un tiempo, no era suficiente con solo leer un romance. Largas y solitarias caminatas o paseos en carro enterraban la vida real, permitiéndome conjurar mis propias fantasías.”

En esta historia podemos ver algo contundente, y es el hecho de que cuando pruebas y participas de cosas que son de naturaleza adictiva, la tendencia es que solo un poco no te satisface. Quieres más y más y luego necesitas más. Lo que tienes no es suficiente; quieres más. Te empuja. Es un portal, una entrada hacia otros tipos de comportamientos adictivos.

También están la televisión y las telenovelas : Estudios indican que la televisión permanece encendida más de siete horas por día en el hogar promedio americano. Eso significa que durante el transcurso del día, las familias en esos hogares están expuestas a 135 comerciales por día.

Eso significa que en el transcurso de un año, la persona promedio está expuesta a 2,500 horas de televisión, incluyendo cerca de 50,000 comerciales promoviendo cosas que no necesitas, promoviendo consumismo, materialismo, avaricia, extravagancia y todo tipo de estilos de vida excesivos.

Telenovelas : Algunas de ustedes están familiarizadas con los nombres de actores e inclusive escritores de libros para mujeres que tratan con asuntos morales y no es de extrañar que si pones esas cosas en tu mente y en tu corazón, no solo se harán adictivas, sino que formarán y moldearán tus pensamientos, tus emociones, tus relaciones y básicamente tu comportamiento. Como pensamos en nuestros corazones, así seremos.

Oigan otra adicción: gastar e ir de compras. Algunas de ustedes estarán pensando: “Bueno, realmente no habías tocado nada que me afectara hasta que llegaste a este tema.”

CNN dice que las compras compulsivas afectan hasta un ocho por ciento de la población de Estados Unidos, y el 90 por ciento de los “adictos a las compras” son mujeres, lo cual no es sorprendente. No hace mucho la revista Money Magazine publicó un artículo llamado “Confesiones de una compradora compulsiva”. La autora de este artículo contó una historia sobre otra mujer. Decía: “en la cima de su adicción, esta mujer estima que gastó $400 por semana y pasó de 8 a 10 horas por día cada día comprando atuendos en una tienda de ropa infantil en la red”.

Esta mujer dijo: “Sentía una gran emoción; una gran euforia. Era tan intenso que solo de pensar en compras, empezaba a temblar.”

Para algunas de ustedes, esto es inconcebible. Pero no empezó así. Empezó probando, cediendo; empezó por un exceso que gradualmente se convirtió en una compulsión.

La autora siguió diciendo de la misma mujer que “tenía tarjetas de crédito hasta el tope”, “más de $50,000 dólares en deudas de compras, y el darse cuenta lentamente de que hablaba más con otras madres obsesionadas con la misma tienda que con su propia familia, finalmente convencieron a esta mujer de que necesitaba salir de su hábito”.

A propósito, todo este asunto de la deuda tiene a la gente muy atada. Si dices que no es una adicción, no importa lo que sea, te daré un pequeño reto: Déjalo por 30 días. Si no puedes, es posible que sea una adicción.

Quiero que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Cómo se desarrollaron estas adicciones? Porque No empiezan como adicciones. No te levantas un día y de repente te encuentras esclavizada al juego o a las novelas románticas o al alcohol o a los calmantes.

La semana pasada estuve hablando con diferentes personas, haciéndole preguntas, escuchando, observando y tratando de descubrir algo sobre la anatomía de las adicciones. Mis observaciones fueron las siguientes.

En muchos casos, las personas están tratando de mitigar o anestesiar el dolor. Están tratando de lidiar con el dolor. Están buscando alivio, alivio de la soledad, alivio del dolor. Están buscando consuelo y un escape.

¿De qué están tratando de escapar? De todo tipo de cosas. Algunas están tratando de escapar de su pasado, ya sea de sus fracasos, del abuso, del rechazo, o están tratando de escapar de problemas, ya sea en el matrimonio, presiones financieras, problemas con los hijos. De alguna forma están tratando de mitigar el dolor, tratando de escapar, de buscar consuelo.

En algunos casos, las adicciones son el resultado de la ira o el enojo que no se está manejando de una manera bíblica. La vida no ha funcionado. Ha habido desencantos; ha habido dolor. De modo que para algunas, el envolverse en comportamientos adictivos es una forma de enfrentar el mundo y a sí mismas, a otras personas o hasta a Dios, diciendo: “Dios no hizo lo que tenía que hacer, así que me voy a hacer sentir bien a mí misma. Voy a justificar algo que sé que no es saludable o provechoso como medio de expresar mi ira.”

En otros casos, y probablemente en la mayoría, estas personas están tratando de satisfacer anhelos insatisfechos o incumplidos. Están tratando de llenar lugares que están vacíos en sus corazones. Y eso porque todos tenemos lo que la Biblia llama deseos.

En Santiago capítulo 1 nos dice: “Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión” (versículo 14). Algunas de sus traducciones usan la palabra “deseos”. Somos atraídos a la tentación por deseos que habitan en nuestros propios corazones. Puede ser un deseo de placer, de reconocimiento, de aprobación, de compañía, de importancia o de control o de alivio.

Escucha atentamente: El deseo en sí mismo puede que no sea malo. Puede ser un deseo legítimo. El problema es cuando ese deseo se convierte en una exigencia, cuando yo digo: “tengo que tener esto. Yo voy a tener esto. Lo voy a tener ahora. Lo obtendré a mí manera”. La tentación que enfrentamos es satisfacer nuestros deseos naturales que son simplemente neutros, que no son ni buenos ni malos, en muchos casos, de satisfacerlos en una forma que es contraria a la manera de Dios o al tiempo de Dios.

Por ejemplo, el deseo de compañía. Dios nos hizo para estar en compañía; nos hizo para relacionarnos. O el deseo de satisfacción sexual, no tiene nada de malo ese deseo.

Lo que está mal es si digo: “Tengo que tener esto ahora, aunque sea soltera, aunque sea fuera del matrimonio. Tengo que tener esta compañía o esta satisfacción sexual. Lo haré a mi manera. Lo tendré ahora.”

Luego el deseo se ha convertido en un dios; se ha convertido en un ídolo. Se ha convertido en una exigencia. Y el deseo se hace tan fuerte que nos encontramos a nosotras mismas cediendo a la tentación para satisfacer este deseo de una manera ilícita.

¿Qué sucede una vez que cedemos a la tentación, una vez que nos encontramos atraídas y enredadas? Cuando Satanás nos tiró ese anzuelo, era nuestro deseo. Así que lo mordisqueamos, y mordimos el anzuelo. Luego somos atraídas una y otra vez. Lo que originalmente fue una decisión de un momento de decir “sí” para satisfacer ese deseo a mi manera, se convierte en un hábito. Se convierte en una atadura, en una esclavitud.

Pensamos que esto, lo que sea, va a satisfacer nuestros deseos, cuando en realidad lo que hace es que termina destruyéndonos. Eso es lo que sigue diciendo Santiago capítulo 1. Somos atraídos y seducidos por nuestros propios deseos. Luego dice: “Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte”. (Versículo 15).

Ahora bien, no habríamos mordido el anzuelo, no lo habríamos hecho, si cuando estábamos siendo atraídos hubiésemos pensado que nos conduciría a la muerte. Pensamos que nos llenaría. Pero al final termina destruyéndonos.

Pensamos que esta cosa, esta comida, esta compra, este medicamento, esto que estamos haciendo para anestesiar y medicar el dolor en nuestras vidas en nuestras almas, pensamos que nos hará libres. Pero en realidad termina haciéndonos todo lo contrario. Termina encarcelándonos.

Leí un testimonio en un programa cristiano sobre reducción de peso en un portal de internet. Esta participante hablaba sobre su aventura amorosa con la comida. Ella decía: “Era adicta a la comida, a su olor, a su sabor, a la idea de la comida. La comida me tenía atrapada, y no había escape.”

Ella no se hizo adicta a la comida pensando que la comida la convertiría en una prisionera, que pondría un lazo alrededor de su cuello. Ella pensó que la llenaría, que la liberaría. Pero ella dice: “La comida me gobernaba a mí en lugar de yo gobernar sobre ella.”

Recientemente hablé con una alcohólica en recuperación, quien me habló de cuando el deseo en su vida era tan fuerte que decía: “Cada vez que pasaba por ese bar, tenía que pararme y entrar”. Las mujeres que estaban sentadas escuchando la charla, que también habían estado lidiando con la adicción al alcohol, todas asintieron. Sabían exactamente de lo que ella estaba hablando.

Ahora bien, yo no he tenido esa experiencia con relación al alcohol, pero sí con relación a la comida y a comer en exceso. Lo he experimentado con relación a otras tentaciones a las cuales he cedido. Luego me encuentro que me está llamando por mi nombre, y siento que me tendieron una trampa, me siento cautiva. Piensas que te va a liberar, pero en realidad te encarcelará.

Hay diferentes deseos. Puede que para ti no sea el alcohol, Puede que sea, como mencioné anteriormente, el ansia del placer de comer; no puedes decirle que no a ese postre, aunque no tengas nada hambre; o a un intenso deseo de compañía o de afirmación. Y te encuentras atrapada, capturada, esclavizada. Estás adicta.

Puede que seas soltera o casada, y ansíes sensaciones sexuales. Dices: “Yo sé que no debo hacer esto, pero como quiera lo hago”. Y sigues volviendo una y otra vez a la auto estimulación.

Tantas jóvenes, y también mujeres de más edad, casadas y solteras, nos han escrito de cómo se sienten esclavizadas de hábitos inmorales personales. Pensaron que serían libres, “pero el deseo cuando fue concebido, dio a luz el pecado y el pecado engendró esclavitud y como consecuencia muerte”.

Es por eso que Pedro dice en su 2da carta de Pedro, capítulo 2: “Pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido” (versículo 19). Y él está hablando de ser dominados por nuestras pasiones. Pensamos que estas cosas nos harán sentir mejor, no las haríamos si no pensáramos que nos harían sentir mejor. Pero en realidad terminan enfermándonos y haciéndonos sentir miserables.

Pienso en el versículo de Proverbios capítulo 25 que dice: “¿Has hallado miel? Come solo lo que necesites, no sea que te hartes y la vomites” (versículo 16). Te enferma, es demasiado.

Ves, eso es lo que sucede cuando cedemos a las tentaciones y se convierten en un hábito, en una adicción, en una atadura. Pensamos que inicialmente nos harán felices, pero al final nos enferman y nos hacen sentir miserables. Así que empezamos a odiar esa cosa que tanto deseábamos y que pensábamos que no podíamos vivir sin ella. Y eso nos conduce a vergüenza, culpabilidad y temor, a tener secretos y entramos en un ciclo entre esperanza y desesperación, esperanza y desesperación, esperanza y desesperación.

Nos sentimos culpables. Prometemos que no lo haremos más. Tratamos de no hacerlo más. Y fracasamos. Volvemos a hacerlo de nuevo. Y hay más sentido de culpa. Y el ciclo sigue una y otra vez. Y en esto consiste la esclavitud.

Romanos capítulo 7 describe esa batalla interna, ese sentido de esclavitud, derrota y desesperanza. El apóstol Pablo dijo:

Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino lo que aborrezco, eso hago porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico. (Versículos 15, 18-19).

Continúa con una descripción de su lucha, y finalmente dice:

¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Versículo 24).

¡Soy cautivo! ¿Te identificas con esta descripción? ¿Hay alguna área de tu vida que, mientras oías o leías esto, dijiste?: “Sí, esa soy yo. Sigo haciéndolo una y otra vez. Sigo siendo seducida.”

Bueno, Pablo sigue diciendo: “¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro!” (Versículo 25). Hay libertad. Hay liberación. En la próxima sesión, vamos a hablar sobre cómo encontrar liberación. Pero déjame decirte que nunca encontrarás verdadera libertad separada de Cristo.

Mencioné algunas mujeres que entrevistamos recientemente con relación a su adicción al alcohol. Una de ellas describió tener dos años y medio sobria. Pero dijo: “Fue una batalla constante”. Ella no era libre. No estaba bebiendo, pero no era libre. Dijo que dependía totalmente de su propio esfuerzo.

Pero luego vino a la fe en Jesucristo y empezó a tener el poder del Espíritu Santo dentro de ella. Y dijo: “A través de Cristo y el cambio que ha producido en mis deseos, ya no ansío el alcohol.” Fue Cristo quien la libertó por completo de la esclavitud y de la adicción.

Jesús dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32). Satanás te esclavizó a través de mentiras y de engaños, pero la verdad te hará libre. ¿Quién es la verdad? Es Cristo. Cristo es la verdad. El poder de Cristo y el poder de Su cruz pueden hacerte libre. Hablaremos más sobre eso en la próxima sesión.

Carmen: El poder de la cruz es mayor que cualquier adicción. No importa si la adicción involucra alcohol o drogas o si la adicción representa algo más sutil. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado enseñando el peligro de cualquier tipo de adicción.

El poder de la cruz puede rescatarte de la adicción. También puede transformar tu matrimonio, la crianza de tus hijos y tu iglesia. El poder de la cruz puede ser demostrado en tu vida en formas únicas y femeninas.

Aprende sobre el poder de Dios para ti como mujer. Deja que ese poder se haga evidente a través de la atractiva belleza de tu vida.

En los últimos programas hemos venido hablando sobre el problema de la adicción. En la siguiente entrega, Nancy hablará de manera práctica sobre la solución para la adicción, mirando a la Biblia para encontrar el camino hacia la libertad. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Siempre pensé controlarlo todo

Lunes 10 Agosto
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Siempre pensé controlarlo todo
Testimonio

«Fui criada en una familia cristiana y tenía principios cristianos, pero verdaderamente aún no tenía la fe. En el año 1993 sufrí una delicada intervención quirúrgica y permanecí semanas en la cama; algo pasó entonces en mi vida, algo más importante que todo lo demás. Por consejo de un amigo leí el evangelio de Juan. ¡De repente comprendí que yo también debía dejar el control de mi vida a Cristo!

Ahora me esfuerzo para dejar que Jesús ocupe siempre el primer lugar en mi vida. En la cancha de tenis, o en los momentos difíciles, me repito el Salmo 27: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?” (v. 1).

Siempre pensé controlarlo todo, pero gracias a mi nueva fe, me di cuenta de que eso no era más que una ilusión. Yo no puedo hacer nada sola, sin Cristo quien me da su fuerza. Atravesé enfermedades, conocí fracasos; lo que me ayuda es saber que, aunque no podamos verlo, Dios sí ve el bien que sacará de ello. Poner nuestra confianza en Cristo permite avanzar en esta vida. Tal vez usted se encuentre en el mismo punto donde yo estaba antes de conocer así a Cristo, quizás usted se haga muchas preguntas. Entonces le recomiendo dejar que Jesús tome verdaderamente el control de su vida hoy. ¡Jamás lo lamentará!

Mary Jo F.

“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo” (Salmo 27:3-4).

1/3 – La Soberanía de Dios 

Para mi el vivir es Cristo

Serie: La Soberanía de Dios

1/3 – La Soberanía de Dios

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

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