La historia de la Navidad

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La historia de la Navidad

R.C.Sproul

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Me pregunto, ¿cuántas veces en sus vidas han oído la lectura de la historia de la Navidad? Yo podría leerla una y otra vez, No sé ustedes, pero yo nunca me canso de oírla. Dado que voy a comentarla, vamos a leer el evangelio de Lucas, el capítulo 2, del versículo 1 al 16:

“Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado.

Este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta.

Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

En la misma región había pastores que estaban en el campo, cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo; porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Y esto os servirá de señal: hallaréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace.

Y aconteció que cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber. Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre”.

El que tiene oídos para oír la palabra de Dios, que la oiga. Oremos. Nuestro Padre y nuestro Dios. La repetición no tiene el poder de borrar la magnificencia de este relato. Y mientras lo contemplamos con nuevos ojos en este tiempo de Navidad, oramos para que el Príncipe de Paz pueda ser glorificado entre nosotros en esta hora ya que lo pedimos en su nombre. Amén.

Es Nochebuena, por lo que podríamos preguntarnos otra vez por qué Jesús nació en Belén. Sabemos que su familia era de Nazaret, donde José tenía su carpintería. Y Lucas nos da la respuesta justo al inicio de su narración, cuando nos dice que en esos días salió un edicto de César Augusto, que requería que fuera censada toda persona que estaba bajo el dominio del Imperio Romano.
Este es el César que se llevó el título de “El Augusto”, “César, el magnífico”, “César, el trascendente”, el segundo de los doce Césares de Roma y uno de lo gobernantes mas despiadados y efectivos de la antigüedad. Se dijo de Octavio, quien se convirtió en César Augusto, que él había asesinado a 300 miembros del Senado de Roma.

Roma había sido una república por muchos años, antes de la llegada de Julio César, seguida luego por César Augusto. Y con esta autoridad plenipotenciaria emitió un edicto y dijo: ‘Que todos los que están bajo el dominio romano se sometan a un censo’.

Quería contar las cabezas de todo el mundo en el Imperio Romano con el propósito de imponer impuestos a fin de incrementar las arcas, la riqueza y el dominio de ese imperio.

Así que, por mandato, él dio la orden. Y Lucas nos dice que esto ocurrió cuando Cirenio gobernaba en Siria. Entonces si miramos la superficie y hacemos la pregunta de por qué nació Jesús en Bélen, la respuesta es obvia, la respuesta es fácil.

Bueno, nació en Belén porque sus padres rurales tuvieron que hacer este viaje pesado desde el norte, desde Nazaret hasta Judea y hasta Belén, a unos pocos kilómetros de Jerusalén, para poder registrarse y ser contribuyentes.

La razón por la que Jesús nació en Belén fue porque sus padres, aunque estaban afligidos por la carga de la opresión y la tiranía de Roma, sin embargo, se sometieron al magistrado civil e hicieron este viaje a riesgo de la vida de la madre y del bebé que había sido concebido en su vientre.

Y podemos dejarlo ahí. Gracias a César Augusto, Jesús nació en Belén. Pero hacer eso sería darle demasiado crédito a César Augusto y muy poco crédito a la soberanía de Dios, dado que siglos antes de que César Augusto naciera, siglos antes de que alguien hubiera escuchado su nombre, siglos antes de que siquiera él contemplara un edicto de registro para todos los ciudadanos en el imperio, un profeta menor, en el pequeño país de Israel, recibió la palabra de Dios en sus labios y pronunció este oráculo acerca de este pueblo de Belén.

Y Miqueas dijo: “Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel”. Noten que antes de que saliera un edicto de César Augusto, desde toda la eternidad, salió un edicto del Señor Dios omnipotente que reina, quien es el Señor de la historia, quien determinó los límites del Imperio Romano y determinó que en un día particular, en un lugar particular ocurriría la encarnación de su Hijo.

Y podemos jugar a los “¿Y si?” ¿Y si el edicto de César fue emitido una semana antes? ¿Y si llegó una semana después? ¿Y si María hubiera dado a luz en el camino? Entonces, toda la importancia profética de la Palabra de Dios se habría derrumbado al quedarse sin cumplir, pero debido a que salió un edicto de Dios, no podía ser que Jesús no naciera en Belén. Pero, ¿por qué en la providencia de Dios, Dios eligió esa pequeñísima ciudad, pequeña entre las tribus de Judá, para ser el lugar del nacimiento del Mesías?
Bueno, era obvio en el AT, porque ese pequeño pueblo había sido la ciudad natal del rey más grande de Israel y desde la caída del reino del norte, de Israel, en 586, ningún rey del linaje de David había gobernado.

Y este pequeño pueblo llamado “la ciudad” o “la casa de pan”, había quedado en la oscuridad hasta siglos más tarde la casa de David fue restaurada y su reino fue renovado cuando el Príncipe de Paz nació en su ciudad natal. ¡Qué extraño es que Dios obre con las complejidades del tiempo y del espacio de tal manera!

Noten que a lo largo del texto que estuve leyendo, se dice: “Y sucedió” o “Y aconteció en aquellos días”. En otras partes del NT, tenemos una expresión que ocurre con frecuencia y que habla de la plenitud del tiempo. El pleroma, una palabra que realmente no tenemos un equivalente para traducir en el idioma español, porque la idea de pleroma es una plenitud que no solo alcanza el punto donde el agua llega justo al borde del vaso, sino que es una plenitud que se desborda, es decir que revienta las costuras.

Es una plenitud que está tan llena que no dará cabida para que otro átomo se apiñe en este espacio sin que lo haga explotar. Y lo que se nos dice en el NT es que Dios preparó la historia de una manera tal que hubo un momento en el tiempo donde el tiempo estaba tan impregnado, el tiempo estaba tan lleno del propósito de Dios que, en ese momento, ni un segundo antes, ni un segundo después, este niño nació en Belén.

¡Ah! Demasiado tarde para que sus padres encuentren una habitación en la posada, pero ni un segundo después de lo determinado por Dios. Cada vez que leemos este relato, nos impresiona, por supuesto, la nimiedad de las circunstancias del nacimiento de Jesús.

Aquí, Él es anunciado como un rey y, sin embargo, la señal que se da es la manifestación de un niño envuelto en pañales. No pañales como los entendemos, sino mantas o pedazos de tela cortados de forma rudimentaria y tosca para abrigar al recién nacido y mantenerlo caliente, colocado en un pesebre, donde comen los animales, difícilmente un palacio real, difícilmente un lugar de esplendor.

Y vemos a lo largo del ministerio de Jesús que Él toma sobre sí una misión de humillación. La suya es la vía dolorosa. La suya es el camino de la cruz.

Él es aquel que es el “varón de dolores y experimentado en aflicción”, y así vemos, en las circunstancias de su nacimiento, casi un retrato absoluto de pobreza y humillación
Sin embargo, a menos de medio kilómetro del lugar o del establo donde estaba acostado el bebé, el mayor espectáculo de luz y sonido que jamás se había producido sobre la faz de la tierra, antes de ese momento, apareció cuando estos pastores estuvieron toda la noche en el campo cuidando sus rebaños.

Se nos dice que de pronto hubo un resplandor y ¿qué tipo de resplandor era este? Era la Shekina, la gloria, la gloria de Dios radiante, refulgente, cegadora, deslumbrante y flameante. El tipo de gloria que dejó ciego al apóstol Pablo cuando estaba en el camino a Damasco, el tipo de gloria que brilló a través de la naturaleza humana de Cristo en el monte de la Transfiguración. A lo largo de las Escrituras, la metáfora suprema de Dios es la de la luz, que Él es un fuego consumidor. Y su gloria tiene un resplandor como hemos visto una y otra vez, que incluso los ángeles en el cielo tienen que cubrir sus rostros no sea que vean esa gloria develada y perezcan.

Es esa gloria que estalló sobre los campos esa noche en Belén. Y saben qué, las nuevas traducciones intentan ayudarnos entender o sobrellevar algo del lenguaje oscuro del tiempo de Cervantes, por lo que incluso el texto que estoy leyendo ahora, nos dice que cuando esto sucedió y apareció el resplandor, los pastores “tuvieron gran temor”. ¿Por qué no lo dejaron como solía ser en versiones más antiguas, que decían: “quedaron sobrecogidos de temor”?

Ahora, obviamente, esa idea de estar sobrecogido es una noción que prácticamente desapareció de nuestro idioma, pero no del todo. A veces la gente dice: ‘Bueno, me sobrecogió la tremenda cuenta del restaurante’ o ‘Estaba sobrecogido al ver el mal estado en que quedó el auto después del choque’. Estamos hablando de algo que nos intimida y hasta duele.

Estar sobrecogido es estar radicalmente aterrado, con un miedo que llega a doler, estar lleno de pavor y terror. Bueno, en el camino están María y José tratando de mantener el calor, tratando de mantener al bebé caliente, con escasez, en la oscuridad.

Y justo al otro lado del campo, la gloria de Dios destella en presencia de los pastores y los pastores escuchan el anuncio que el ángel hace del evangelio: “porque os ha nacido hoy,… un Salvador”.

Esta es la buena nueva que se anuncia: “que es Cristo el Señor”. Y luego leemos: “Y de repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales”. Pensemos en el ejército más poderoso del mundo, este ejército no se compara al ejército celestial que se presenta aquí.

No se está hablando de unos cuantos ángeles sino de un ejército de ángeles, una tropa de ángeles que llenan los cielos hasta donde los pastores alcancen a ver. Hace unos momentos vimos que estaban sobrecogidos de terror.

¿Qué crees que están pensando ahora, cuando miran a su alrededor y no ven nada más que este ejército de ángeles cantando juntos: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace”?

Y luego, así de rápido, el resplandor se apagó, los ángeles se fueron y los pastores se dijeron unos a otros: ¡Vamos, vamos! “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos ahora mismo esto que ha sucedido”.

Y así, amados, la Escritura nos dice que se apresuraron y fueron a buscar al bebé que estaría envuelto en pañales y lo encontraron en Navidad.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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Mantén a Cristo en el centro

Aviva Nuestros Corazones

Pregúntale a Nancy: Mantén a Cristo en el centro

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preguntale-nancy-manten-cristo-en-el-centro/

Leslie Basham: Un joven amigo de Nancy Leigh DeMoss estaba cuestionando la fe con que creció desde pequeño. Después de escuchar  todas sus preguntas, ella le hizo pensar en algo.

Nancy Leigh DeMoss: No creo que el problema sea realmente que no puedas creer tales cosas. Creo que tu problema es que no quieres creerlo porque conoces las demandas que esto traerá sobre tu vida.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Digamos que has enseñado a tu hija a que conozca todo acerca de la Biblia y cuando ella entra a la universidad, de repente empieza a cuestionar la validez de todo lo que ha aprendido en el pasado. ¿Qué es lo que haces? Nancy Leigh DeMoss abordará ese tema. Recientemente estuvo en una sesión grabada de preguntas y respuestas que se llevó a cabo al final de una de nuestras sesiones de grabación. También explicó cómo mantener el enfoque en Cristo día a día y habló acerca de lo que significa gobernar y reinar con Él.

Durante esta sesión de preguntas y respuestas, una mamá preguntó cómo podría ayudar a su hija. La hija estaba tomando una clase con un profesor que estaba haciendo que ella reevaluara la doctrina de la infalibilidad de la Biblia. Así es que Nancy respondió de esta manera.

Nancy: Siempre ha existido una corriente de gente religiosa que ha intentado socavar la autoridad y la veracidad de las Escrituras y esto de diversas maneras. Eso no es nada nuevo. Sobre todo desde el período de la Ilustración, con la alta crítica alemana. De ahí es desde donde surgió todo esto. Pero esto ni siquiera fue el comienzo, porque realmente todo empezó en el jardín de Edén. “¿con que Dios os ha dicho …?”

Pero por otro lado también ha habido personas que se creen más listas que Dios. Y mi intención no es ser irrespetuosa. Solo digo que hay un intento concertado por parte de muchos en la teología liberal de hoy,  de socavar la validez, la veracidad y la infalibilidad de las Escrituras. Eso no es una cosa nueva. Ha sido un ataque feroz en algunas ocasiones.

Hay gente incluso dentro de los institutos bíblicos, incluso pastores en las iglesias en algunos lugares que levantarán este tipo de interrogantes. No estoy diciendo que esas personas son maliciosas en su intención, o que estén diciendo que quieren socavar la autoridad de la Palabra de Dios. Algunos lo harán así pero otros no. Puede que algunos sean personas muy amables; algunos de ellos presentan un corazón dócil hacia las cosas espirituales, pero al final el impacto es el mismo, hacen que  las personas cuestionen la Escritura.

No está mal tener preguntas o dudas. Dios es lo suficientemente grande como para manejar nuestras preguntas y nuestras dudas. Creo que a veces pensamos que no podemos ministrar a jóvenes universitarios o a gente que ha escuchado este tipo de enseñanza porque no tenemos todo ese trasfondo.

Hay una gran cantidad de información allá afuera que sí busca que la Palabra de Dios sea honrada y busca ayudar a la gente en su fe, y hay muchas herramientas. Hoy en día, no tienes ni siquiera que ir a una biblioteca. Puedes ir al internet y encontrar muchas cosas, algunas no tan útiles pero otras serán una defensa sólida para la fe—una defensa sólida para la fe ortodoxa. Y puedes encontrar todo esto.

Así que no tengas miedo de esas preguntas. No sientas que la primera vez que las escuchas ya debas saber cómo contestarlas. Hay respuestas que satisfarán a la mente más rigurosa. No tengas miedo de buscar esas respuestas. Porque están allá afuera.

Pero te digo algo aún más importante, y es que Jesús dijo, :”Si el hombre hace Mi voluntad, él sabrá si la enseñanza proviene de Dios.” Si hay una inclinación de querer saber y hacer la voluntad de Dios, y hay un interés por buscar la Palabra de Dios, entonces creo que ahí es cuando la fe viene al corazón independientemente de todos los cursos de apologética que puedas tomar y todo lo que puedas aprender. Y no estoy despreciando esas cosas. Creo que pueden ser de gran utilidad. Mucha gente cree que puede ayudarnos a tener una fe intelectual más robusta. Pero te digo, no hay sustituto para tener fe en el corazón que recibirla de la lectura honesta y humilde de la Palabra de Dios.

La fe viene por el oír y  el oír por la Palabra de Dios. La Palabra habla por sí misma. No es que si solo lees este libro y nada más eso contestará todas tus preguntas, porque he hecho esto por 50 años, y aún tengo muchas preguntas sin contestar. Pero, mientras más tiempo estoy en ese Libro, mi corazón está más convencido de que esa es la Verdad.

Esa seguridad viene a mi corazón por el Espíritu Santo al yo leer la Palabra con un corazón humilde con un corazón sincero, y con el deseo sincero de conocer la verdad. Así que la mejor forma, en mi opinión, para lidiar con las dudas es meter la Palabra de Dios en nuestro sistema.

Si tienes hijos que estén en edad de secundaria o en la universidad, ellos están haciendo preguntas, independientemente de si están en escuelas públicas o en escuelas cristianas. Ellos están haciendo preguntas difíciles. Debes estar dispuesta a aceptarlo; a arremangarte las mangas, a respetar esas preguntas y ayudarles a encontrar las respuestas. Al final, tu mayor arma como madre es el poder de la oración, pedirle a Dios que abra sus ojos; que abra su corazón. Tómate el tiempo para amarlos en todo este proceso, de caminar con ellos—no ignorarlos por sus dudas, o decir, “eso solo es basura todo lo que escuchas, sólo tienes que creer”.

Creo que mientras más se encuentren con la Palabra Viva en la Palabra, esas dudas se irán disipando. No.

He tenido muchas conversaciones con el hijo de unos amigos míos muy cercanos (él creció en la fe y se crió en un ambiente del ministerio), pero durante sus años de universidad él fue horriblemente alejado de su fe por un compañero que creció en una familia pastoral pero rechazó la fe y ahora estaba tratando de socavar la fe de los demás.

Mi joven amigo, joven en aquel entonces, estaba realmente luchando con estas cosas. Podías ver que había una batalla dentro de él. Estaba haciendo todo tipo de preguntas. Yo investigaba para él y con él. Le daba cosas para leer. No tenía todas esas respuestas, y él era mucho más inteligente que yo. No podía  debatir con él todas las cosas. Traté de llenarlo con cosas que podían ayudarle con sus argumentos intelectuales.

En cierto punto le dije—ahora, esto fue en el transcurso de varios años—“No creo que tu problema sea que no puedas creer en esto. Creo que tu problema es que no quieres creer en esto por las demandas que esto va a hacer en tu vida, y lo que realmente significará para ti vivir totalmente entregado a Cristo”.

Ahora, no recuerdo lo que me dijo en ese momento. No creo que de repente él haya estado de acuerdo conmigo en el momento. Pero hoy él regresaría a decirme que estaba completamente en lo cierto. Él estaba, en ese momento, viviendo un estilo de vida inmoral (lo cual yo no sabía) pero no quería que Dios reinara en su vida sexual. Era un asunto de la voluntad, no era un asunto del intelecto.

No estoy diciendo que esto nunca sea un asunto del intelecto. Hay preguntas honestas y las hacen personas honestas. Pero en la mayoría de los casos, creo que hay un asunto del corazón involucrado que no quiere creer porque no quiere someterse al Señorío de Cristo.

Ahora, yo no le dije esto en nuestra primera conversación. Fue en el transcurso de los años mientras amaba a este hijo de mis amigos. Me invertí en su vida, le mostré interés, estuve ahí con él en momentos difíciles que su familia pasó, pero llegó a un punto donde dejó de ser un asunto intelectual para él. Esto era un asunto del corazón.

¿Sabes qué? Cuando él finalmente le rindió su vida a Cristo, no fue por recibir respuestas a todas sus preguntas. Él tiene un intelecto brillante, pero en última instancia fue Dios, quebrantando su voluntad y  él fue cautivado por Cristo. Cristo capturó su corazón. Y eso era lo que él necesitaba.

Después él fue capaz de abordar esas preguntas de una manera totalmente diferente, porque ahora su corazón creía. Ahora solo se trataba de conocer mejor lo que él ya creía. Pero no había resistencia.

Creo que es fácil desarrollar esto cuando ves a personas que incluso son profesores, o profesores bíblicos, muy inteligentes,  que te están diciendo estas cosas. Pienso que no debemos dejar de manejar los problemas del corazón, mira que digo, problemas del corazón, al mismo tiempo en que manejas los asuntos intelectuales difíciles de nuestra fe.

Leslie: Esta es Nancy Leigh DeMoss en una sesión de preguntas y respuestas. Una mujer en la audiencia hizo una pregunta acerca de  una serie expuesta en Aviva Nuestros Corazones, El Cristo incomparable. Se trataba de un estudio a profundidad de la vida de Cristo que hicimos recientemente en la época de Cuaresma. Muchas oyentes fueron impactadas.

Por ejemplo, recibimos un correo electrónico que decía, “Este ha sido el estudio más interesante, profundo, retante y el que me más me ha puesto a pensar. Una persona nos preguntaba, “Cuando un estudio como este termina, ¿cómo hace una para continuar enfocada en Cristo?

Nancy: Me he encontrado a mí misma haciéndome la misma pregunta mientras trabajaba en esta serie. Pasé meses concentrada en el estudio de la vida de Cristo, que ha sido una gran bendición. No sé si recordarán que al inicio de esa serie les compartía acerca de mi primer encuentro con el libro de Oswald Sanders, El Cristo incomparable. Fue durante la temporada de pascua unos años atrás, y mi corazón ardía mientras me preparaba para la Semana Santa y para la Pascua.

Me ministró tanto que decidí que quería que ministrara a mis oyentes; quería animarlas a que nos concentráramos esa temporada en Cristo. Creo que fue algo muy bueno, es algo que nos ayuda. Muchas oyentes nos han dicho lo útil que fue tener este periodo de 40 días para realmente enfocarse en Cristo y en Su vida, en Su pasión, Su resurrección, y Su obra redentora.

Así que empezaré diciendo que es muy útil tener puntos recurrentes de énfasis en los que nos enfocamos en Cristo. Esto puede ser algo semanal, como por ejemplo en algunas iglesias donde tienen cada domingo la cena del Señor—ese puede ser una oportunidad de volver y  recalibrarse y enfocarse de nuevo en Cristo.

Quiero animarte también a que leas los evangelios con cierta regularidad. No a que solo leas los evangelios, pero cerciórate que no estés mucho tiempo sin leerlos. Porque ellos te dirigirán a Cristo. Después, durante la pascua, o la temporada de navidad o las cuatro semanas de adviento antes de la Navidad… El calendario de la iglesia puede ser de gran ayuda en esto para los que vienen de trasfondos de iglesias litúrgicas. Eso puede ser muy útil porque hay estos marcadores periódicos a lo largo del curso del año que nos apuntan a Cristo de manera recurrente.

Puedes hacer esto aun cuando no asistas a una iglesia así. En el Antiguo Testamento Dios le dijo a Su pueblo que ciertos eventos tendrían que ser festejados año tras año. La Pascua, por ejemplo. Dios dijo este es el día de tu salvación y de la liberación de la esclavitud. Así que cada año, en esas fechas se debía celebrar esto. Debían recordar la sangre que se derramó. Se extendió sobre el dintel de la puerta y el ángel de la muerte pasó por encima de su casa. “Los primogénitos de los egipcios murieron, pero ustedes se salvaron. Deben celebrar eso; deben conmemorar esto”. Lo cual, por cierto, es lo que hacemos cada vez que tomamos la Cena del Señor. Recordamos su muerte hasta que Él vuelva.

Trato de que en el aniversario en el cual vine a la fe en Cristo, el 14 de mayo de 1963 (por ese tiempo, no exactamente ese día, pero por esas fechas) trato de tomar el tiempo para realmente enfocarme en la obra de redención del Señor en mi vida y en lo que eso significa. De esta forma no lo olvido. Trato de verlo con ojos nuevos.

Trato también de leer literatura devocional acerca de Cristo y de los evangelios que me darán nueva perspectiva de las cosas que he escuchado una y otra vez.  Le pido al Señor que me de un nuevo sentido de asombro acerca de esta vieja, vieja historia. Siempre tiene maneras de hacerlo que son bastante tiernas. No experimento esto todos los días de mi vida, la maravilla de mi salvación. Desearía que así fuera, pero no es así. Pero Él recurrentemente me da dulces recordatorios  y recuerdos de lo que Él hizo por mi.

Trato de alimentar eso. Si tienes un fuego que se esta apagando, le echas más leña al fuego y aviva las brasas. Y esto es, por cierto, otra manera de continuar con el fuego del amor a Cristo en nuestros corazones. Es el estar junto a las brasas, estar cerca de otros creyentes que amen a Jesús.

Hay algunas personas en mi vida con los cuales me gusta estar, ya que cada vez que estoy cerca de ellos me animan a conocer a Jesús. Hay algo en su espíritu. Algunos de ellos ya han fallecido y se han ido al cielo. En realidad no son muchos así, pero hay algunos. A lo mejor tú conoces a alguien así. Acércate a esa persona. Planea, cuando estén juntos hablen de cosas espirituales. ¿Qué es lo que está haciendo Dios en tú vida?  ¿Qué es lo que has visto recientemente que Cristo está haciendo que es de bendición?

Malaquías habla acerca de que los que aman al Señor hablan seguido de Él unos con otros. Estoy parafraseando el versículo de Malaquías capítulo 2. Pero rodéate de gente que ama a Cristo, así al leer la Escritura, que espero que lo estés haciendo cada día—y no estoy diciendo que no se me pase a mi algún día, pero esa es mi meta pasar tiempo con Dios en Su Palabra.

A veces que estoy leyendo partes que no parecen no tener nada que ver con Jesús. Te topas con esas partes cuando estás leyendo  el Antiguo Testamento. En mi subconsciente una de las cosas que trato de tener presente cuando estoy leyendo la Escritura es ¿cómo refleja a Cristo? ¿Qué es  lo que me dirige a Cristo? Esto no siempre es fácil de hacer. Pero si te estás haciendo la pregunta, vas a ver a Cristo a través de la Escritura. Porque es Su historia. Es la historia de la redención de principio a fin.

¿Cómo es que aparece Jesús en el jardín del Edén? Hazte esa pregunta al leer la Escritura, la respuesta no siempre será tan obvia, pero al menos estarás más en sintonía. Cuando Dios vistió a Adán y a Eva en su desnudez porque estaban avergonzados y culpables después de su pecado, Él sacrificó animales, y de ahí saco las pieles para vestir a Adán y a Eva. ¿No vemos aquí un presagio del sacrificio de Cristo, quien fue sacrificado, el cordero inmolado de Dios para que podamos ser vestidos con su justicia? Busca a Jesús en la Escritura. Pídele al Espíritu Santo que te lo muestre. Creo que eso ayudará a mantener un amor fresco por Cristo.

A veces solo tenemos que hacer lo que dice Apocalipsis capítulo 2—  las palabras de Jesús a la iglesia en Efeso. Has dejado tu primer amor.  Debes recordar de dónde has caído, y necesitas arrepentirte. Necesitas regresar a hacer las cosas que encendieron ese amor al principio.

A veces tenemos que detenernos y hacer un balance y volver a recalibrar y decir: «Yo no amo a Jesús como lo hice en un momento específico. Esto se ha vuelto demasiado común para mí”. Sabías que eso es lo que significa la palabra “profano”. Profanar algo no es maldecirlo. El usar el nombre de Jesús como una maldición, eso es profanar. Pero profanar también significa tratar algo que es sagrado como si fuera algo común. Viéndolo de esa forma como algo común, ¿cuántas de nosotras realmente vivimos vidas profanas? Pensar o no pensar en Cristo, tratar algo que es tan sagrado como si fuera algo común.

A veces solo tenemos que confesar «Señor, he profanado contra a ti. No te he valorado y apreciado como Tú lo mereces. Por lo tanto, captura de nuevo mi corazón con lo que Tú eres».

El cantar me ayuda con eso. Me preguntan cómo hacer esto de manera practica. Canta himnos acerca de Cristo y de las maravillas del Calvario y las maravillas de la Cruz, eso me ayudan a amar más a Jesús. Porque me señala a Cristo. Y esos himnos pueden avivar el fuego de mi devoción hacia Cristo para que no se enfríe o disminuya.

Porque a veces nos enfriamos. Se nos olvida. Es por eso que tenemos que recordar. Es por esa razón que tenemos que hacer cosas que nos ayuden a recordar como:

  • La cena del Señor
  • La Escritura
  • El Antiguo y El Nuevo Testamento
  • El animarnos unos a otro
  • El exhortarnos unos a otros acerca de Cristo
  • El hablar de Cristo los unos a los otros
  • El cantar

Todas estas son las cosas que nos ayudan a enfocarnos en Cristo. 

Mujer: Hiciste un comentario en una sesión. Dijiste que en fe, nosotras también reinamos con Cristo. ¿Exactamente qué significa eso?

Nancy: Al caminar a través de las epístolas como por ejemplo Efesios,  nos dicen—otras más nos dicen también, como Romanos,  que hemos sido crucificados con Cristo y que hemos sido sepultados con Él. Pero Efesios dice que hemos sido resucitados con Él, y que estamos sentados con Él en los lugares celestiales.

Cristo, desde la diestra de Dios, reina y gobierna. Ahora,  Su reinado y Su gobierno, todavía no son  aceptados en esta tierra. Pero el resultado está determinado. Él es Rey; Él es Señor. No es que Él va a ser Señor al final de los tiempos. Él es el Rey y Señor que reina en este universo. Pero todavía hay enemigos que compiten con Su trono, personas, naciones y grupos que quieren reinar ellos mismos. Tenemos esta batalla llevándose a cabo.

Así que tenemos el ahora. Tenemos esta realidad que no es lo que será en algún punto en el futuro cuando todos sus enemigos sean subyugados y puestos bajo sus pies, y Él gobernará y reinará sin competencia, sin retos, y toda rodilla se doblará. Ese es el “entonces” del que solo tenemos vestigios. Tenemos las promesas, y vemos un poquito ahora.

Así es como esto es verdad del reinado de Cristo, así es verdad de nuestro reinado y gobierno.

La Escritura dice que un día hemos de juzgar a los ángeles. Un día vamos a juzgar a las naciones con Cristo. Lo haremos en el cielo nuevo y la tierra nueva redimida junto a Él. Ahora estamos en esta tierra vieja. Pero esperamos ese día. Pero Él nos ha dejado aquí como sus vice-regentes para expresar en este mundo Su Reino y Su gobierno, en la medida en que pueda ser conocido sobre esta tierra ahora.

Lo hacemos cuando dejamos que Él reine sobre nuestros corazones y cuando dejamos que Él nos controle. Pero también cuando nos involucramos en la cultura, nosotros lo representamos a través de muchos actos de adoración, fe y servicio, paternidad, jardinería, compartiendo a Cristo en una variedad de maneras al ser buenos trabajadores en la fuerza laboral, y de tantas formas en que podemos expresar el Reino de Cristo, el Reino y el imperio de Cristo.

Así que al reinar y gobernar con Él algún día, en cierta medida esto es cierto hoy en día. No en la medida en que será ese día. Podríamos desanimarnos de haber sido dejados en la tierra para hacer los negocios del reino y para promover el reino de Cristo. Vemos este mundo que es tomado por demonios y las personas que representan la causa del diablo. Podemos sentirnos sin esperanza, y abrumadas si nos fijamos en la situación desde aquí desde  la tierra.

Es por eso que creo que Efesios lo dice antes de ir a la parte de la vestidura de la armadura espiritual de Dios y ser fuertes en el Señor en la fortaleza de su poder. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (ver 6:11-12)

Antes de llegar a esto en capítulo 6, Él nos dice antes, en los capítulos 1 y 2, que hemos sido resucitadas con Cristo. ¿Qué está haciendo Cristo en su posición elevada a la diestra de Dios? Él está reinando y gobernando.

Así que mientras oramos oraciones, que son nuestra gran arma de guerra espiritual, mientras luchamos contra potestades y principados y las fuerzas de huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales, no lo hacemos desde una posición aquí abajo en la tierra, donde estamos bajo los pies de las personas que no creen en Cristo y están tratando de destruir el Evangelio. Nos desanimaríamos  y abandonaríamos la idea, si pensamos que estamos luchando desde ese punto de vista.

Ahí es cuando, por fe, si nos vemos a nosotras mismas como resucitadas con Cristo, sentadas junto con Él en los lugares celestiales, como dice Efesios, no con un cuerpo santo como lo será algún día. Pero por fe, vamos a estar unidas con Cristo, por lo tanto, participaremos en la batalla aquí en la tierra desde una posición de victoria, desde una posición exaltada con Cristo.

Una vez más, no en el sentido de que un día será, pero reconociendo que servimos y ministramos y luchamos la batalla aquí en la victoria y el triunfo de Cristo, que ha ganado la victoria final, algo que está sucediendo  y que estamos librando justo en este momento.

Leslie: Reinamos y gobernamos junto con Cristo. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado explicando como es para los creyentes ahora. Ella estuvo conversando con un grupo de mujeres durante una sesión de preguntas y respuestas.

Nos complace sobremanera recibir sus preguntas y testimonios. Esto nos muestra cómo Dios ha impactado vidas a través del ministerio y nos anima a seguir adelante.

Recientemente recibimos este correo desde Venezuela. Nos sorprendió ver que se trataba de un hombre, aunque las enseñanzas de Nancy van dirigidas a las mujeres. Este hermano dice,

¡Hola! Desde Venezuela les envío mis saludos. Me llamo Landys, un padre de familia, y quien está especialmente agradecido a Dios por lo que encontré en esta página. Específicamente escuché parte de la historia de Rahab y quedé impactado; tanto así que descargué parte de esta serie y la estoy escuchando; esto ha traído mucha paz a mi alma; incluso hoy, en mi lugar de trabajo, compartí el audio con un compañero que se encontraba triste a causa de muchos problemas; éste, luego de escuchar la primera parte de la historia de Rahab, experimentó, según me contó, mucha paz, dijo sentirse renovado y mostró interés por compartir algunas reflexiones propias al respecto. Sé que está página está dedicada a la mujer, pero les confieso que me está haciendo mucho bien, como hombre, su contenido. Que Dios les bendiga.

Alabamos a Dios por las personas que apoyan nuestro ministerio financieramente y con sus oraciones. Sin su apoyo sería imposible llevar a cabo este ministerio. Si quieres saber cómo puedes involucrarte y apoyarnos, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Gracias por acompañarnos en el programa de hoy. Esperamos que nos acompañes en nuestra próxima entrega, de Aviva Nuestros  Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 

 

La alegría de la disciplina  

Isha – Salmos

DÍA 131 – Salmo 94

Dosis: Corrección

La alegría de la disciplina

“¿Acaso no oirá el que nos puso las orejas, ni podrá ver el que nos formó los ojos? ¿Y no habrá de castigar el que corrige a las naciones e instruye en el saber a todo el mundo? El SEÑOR conoce los pensamientos humanos, y sabe que son absurdos. Dichoso aquel a quien tú, Señor, corriges; aquel a quien instruyes en tu ley.” (Salmo 94:9–12) (NVI)

Este salmo es otro clamor por la justicia. Donde el salmista expresa la mala conducta y la opresión que sobre él y su pueblo ejercen los malhechores. Mientras clama por la justicia y espera en la misericordia de Dios reafirma su fe y llega a decir cosas trascendentales para nuestra vida como ésta: “¿Quién se levantó a defenderme de los impíos? ¿Quién se puso de mi parte contra los malhechores? Si el SEÑOR no me hubiera brindado su ayuda, muy pronto me habría quedado en mortal silencio. No bien decía: «Mis pies resbalan», cuando ya tu amor, SEÑOR, venía en mi ayuda. Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría.”

Pero en este salmo se expresa también un tipo de felicidad, aparentemente contradictoria, que llega a la vida del hombre y la mujer que aceptan ser corregidos por Dios. ¡Es la dicha de la disciplina divina! Mucho se ha debatido con el tema de la disciplina. En la universidad me saturaron de posturas psicológicas, pero la Biblia nos confirma que es necesaria. Por eso disciplino a mi hijo. De no hacerlo, le haría un daño terrible. No quiero que se vuelva un niño irrespetuoso, grosero y chocante. Por su bien, debo corregirlo a tiempo.

Del mismo modo, Dios nos disciplina por nuestro bien. Lo último que sentimos es alegría cuando pasamos por problemas, pues muchas veces, Dios permite que experimentemos las consecuencias de nuestros errores para moldearnos, pero debemos recordar este versículo. ¿Quién es dichoso? Aquel a quien Dios mismo le enseña. ¿Cómo lo hace? Por medio de su palabra. Por eso debemos leerla constantemente. Teniendo la certeza que Dios nos trata como a hijas legítimas cuando nos corrige.

¿Qué dicha o qué bendición trae la disciplina? En primer lugar, nos trae descanso durante la aflicción. Dios usa las pruebas para enseñarnos cosas que de otro modo no comprenderíamos. ¿Cómo poner en práctica la paciencia si todo sale en orden y en sus tiempos? ¿Cómo ejercer el dominio propio si nadie nos saca de quicio? ¿Cómo aprender a amar a las personas difíciles si siempre nos tratan con amabilidad? Pero cuando las cosas van mal, debemos trabajar en lo positivo y desechar las actitudes negativas. Eso trae bendición.

Segundo, la corrección nos trae descanso de las pruebas. Después de la tormenta viene la bonanza. ¡Siempre! Piensa en una madre a quien no le importa la conducta de su hijo, a qué hora come, o a qué hora duerme, que lo deja destruir propiedad ajena y faltar el respeto a los demás. ¿Pensarías que lo ama? Si clamamos por la justicia debemos empezar por corregir lo deficiente en nosotras mismas. Dios tiene ese cuidado de Padre amoroso, y por eso, somos dichosas.

Oración: Señor, soy feliz porque tú me instruyes, me enseñas y me corriges. Aunque a veces no lo entiendo, sé que haces todo por mi bien. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 147). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Por la puerta entreabierta

Viernes 24 Enero

Está mi alma hastiada de mi vida; daré libre curso a mi queja, hablaré con amargura de mi alma.

Job 10:1

Con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo el Señor tu Redentor.

Isaías 54:8

Por la puerta entreabierta

Desde que era pequeño vivía solo con mi padre alcohólico. A menudo encontraba refugio en casa de un cristiano bondadoso que amaba a Dios y a su prójimo. Él se ocupaba de un pequeño grupo de creyentes que se reunía en una capilla cerca de su casa. Pero yo permanecía lejos de Dios.

Tuve que ir a trabajar siendo muy joven. En el año 1968, cuando tenía 15 años de edad, unos amigos me invitaron a una noche de rumba. Completamente ebrio, me quedé dormido. Cuando desperté, estaba solo y tuve que pagar todo lo consumido. Refugiado en la sala de espera de la estación, abandonado, engañado, solo y triste, estaba lleno de amargura pensando en esa noche y en mi vida. Hacia las 6 de la mañana me dirigí a la casa de mi amigo cristiano, esperando hallar un poco de consuelo. Pasando frente a la capilla escuché mi nombre: «Marcelo…». La puerta estaba entreabierta, entré y vi a mi amigo arrodillado suplicando a Dios que tocara mi corazón y me librara del mal. Yo estaba molesto.

–¿Cómo puede usted hablar de mí a un Dios que yo no conozco?

–Marcelo, ese Dios vino a la tierra en la persona de Jesús su Hijo para darse a conocer. El nombre de Jesús significa “el Eterno salva”. Jesús te ama, ¿quieres conocer el poder de Su nombre para librarte? Ahora él te llama, ¡cree en él!

Desde ese momento Jesucristo transformó mi vida.

“No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Génesis 27 – Mateo 15:21-39 – Salmo 16:7-11 – Proverbios 4:20-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

29/63 – Mero Cristianismo | Marcos 9:42

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

29/63 – Mero Cristianismo | Marcos 9:42

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Los primeros regalos de Navidad

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Los primeros regalos de Navidad

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/45753453

Bueno, ya les he dicho muchas de las cosas que no sabemos acerca de los magos. Espero no haber arruinado su decoración navideña.

No hace daño cantar “Del oriente somos los tres”, está bien. Pero lo que quiero que veamos ahora es lo que sí sabemos de estas personas, de lo cual la escritura es clara.

“Unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle”. Noten que ellos no vienen y dicen: “¿Hay algún rey que acaba de nacer?”

Estos hombres, por muchos que sean y por grandiosos que sean, aparentemente han recorrido una gran distancia, a un gran costo, pero con gran certeza de su misión. Llegan a Jerusalén. No saben dónde está el rey, pero saben que él está.

Saben que ha nacido un rey y también, por la expresión que usan: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”, esa frase “Rey de los judíos”, que luego adorna la cruz de Cristo, es una frase que todo judío entendió como sinónimo del concepto del “Mesías”. Ellos no están solo buscando por alguien de la casa de Acab o Manasés, o incluso de David. Ellos están buscando al Mesías.

Ahora, eso es crítico que entendamos mientras miramos los siguientes versículos; porque ellos vienen, pero no vienen a Belén. Y les tengo más malas noticias. Ellos tampoco vinieron con los pastores, así que tendrán que reorganizar un poco más su pesebre navideño.

No sabemos cuándo llegaron a ciencia cierta. Pero notamos que cuando ellos llegaron, se nos dice aquí en el evangelio de Mateo, que cuando llegan a Belén, van a la casa donde se encuentran María, José y el bebé. No están en la cueva o el pesebre donde llegaron los pastores.

Y hay otra cosa más, que Sherlock Holmes percibió en el texto, usando un poco de materia gris. Con una pequeña inferencia aquí, notamos que cuarenta días después del nacimiento de Jesús, José y María presentan a Jesús en el templo para la purificación.

Y con motivo de esa dedicación, ellos dan la ofrenda y sacrificio habituales y requeridos allí. ¿Qué dieron? ¿Lo recuerdas? ¿Pichones? Ellos ofrecieron tórtolas. Y si conoces la ley del AT, sabes que las palomas que se ofrecen en esa ocasión pueden usarse como sustitutos del animal de sacrificio normalmente requerido, solo en el caso de aquellas personas que están desamparadas en su pobreza.

Y hubiera sido una violación de la ley de Dios, impensable para José y María, el llegar allí con ofrendas de tórtolas si es que estaban sentados en un cofre de tesoro con oro, incienso y mirra. Entonces, a menos que hayan gastado esos regalos entre la visita de los magos y la presentación de Jesús, creo que es bastante seguro asumir que para cuando los magos llegaron allí, había transcurrido por lo menos cuarenta días desde el nacimiento en sí. Así que no queremos pensar que los magos llegaron la misma noche que los pastores.

Así que, una vez más, no sabemos cuándo llegaron exactamente. Fue muy pronto, poco después del nacimiento de Jesús, pero no necesariamente el mismo día o la misma semana. Pero noten que ellos llegaron a Jerusalén. Ellos no llegaron a Belén, porque ellos sabían que Jerusalén era Sion.

Sabían que Jerusalén era la capital de Israel. Sabían que si estaban buscando a un rey judío, si estaban buscando al Mesías judío, el lugar para ir sería el centro del judaísmo, Jerusalén. Recuerden que el indicador que les mostró que este rey había nacido, es la estrella que vieron en su origen, cuando apareció. No hay nada aquí que sugiera que la estrella los guió de Persia o Babilonia o de donde sea que ellos vinieron, desde allí hasta Jerusalén.

No necesitaban guía alguna para encontrar Jerusalén. Ellos llegan a Jerusalén y ahora dan vueltas y probablemente dentro y alrededor de las zonas del templo, haciendo preguntas:

“¿Dónde está el Rey?” ¿Qué rey? ¿Herodes? No, Herodes no. “¿Dónde está el Rey de los judíos?”

Lo último que alguien en Jerusalén podía pensar es que Herodes era el rey de los judíos. Quizá él gobernó sobre los judíos, pero uno de los puntos del conflicto del pueblo judío del primer siglo en ese momento era que Herodes no era judío. Él era un rey títere designado por los romanos, quienes eran odiados.

Y Herodes se había distinguido en todo el mundo por sus magníficos proyectos de construcción, por su administración inteligente y astuta, pero lo único que excedía su reputación de proyectos de construcción y su capacidad de administración fue la reputación de su crueldad. Herodes era un hombre sediento de sangre, ahora, probablemente a fines de sus 60’s o principios de los 70’s, y nadie lo identificó con el Mesías.

Entonces, cuando esta gente, estos extraños, cinco, seis, siete, diez, doce, o los que sean, no sé cuántos, empezaron a preguntar: “¿Dónde está el Rey de los judíos?” ¿Dónde está el Mesías? No pasó mucho tiempo hasta que los reporteros de la corte enviaron esa información a Herodes.

‘Oh rey, tenemos un problema’. ‘¿Qué pasa?’ ‘Hay visitas en la ciudad, dignatarios extranjeros. Están buscando en cada rincón, están voceando en cada calle y están preguntando dónde está este Rey de los judíos que ha nacido. Están buscando al Mesías. Dijeron que vieron su estrella levantarse en el oriente.’ ¿Cuál fue la reacción de Herodes? “Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó”. Mala traducción. La palabra que Mateo usa aquí no es “turbó”. Él estaba fuera de sí. Al principio no con ira o rabia, sino que literalmente la palabra aquí significa: “Herodes estaba aterrado”.
Aquí tienen a un hombre que había gobernado por más de cuatro décadas más o menos, bañando a Jerusalén con la sangre de su pueblo, involucrado en todo tipo de intrigas judiciales, asesinando a sus propios familiares, conocido por su crueldad y con los años siendo paranoico cada vez más y más.

Y cada vez que escucha de otro pretendiente al trono, de otro movimiento entre los judíos para destituirlo, lucha por su vida para mantener su poder y su autoridad.

Y lo último, fue casi como una aparición del fantasma de la ópera a Herodes, que lo peor en su vida que puede escuchar es que nació el verdadero Mesías. Y cuando escuchó estos informes, estaba aterrorizado. Pero la frase extraña aquí, ¿la notaste en el texto?: “y toda Jerusalén con él”. No tiene sentido.

¿Por qué Jerusalén estaría aterrada junto con Herodes? Jerusalén era la ciudad que anhelaba y ansiaba por el libertador venidero. Los súbditos de Herodes querían al Mesías más que a cualquier otra cosa. Entonces, ¿por qué estarían aterrorizados junto con el rey? Mateo no lo dice y no lo sabemos.

Déjenme adivinar, creo que la mejor suposición que tenemos aquí es que la gente ya había experimentado lo que sucedió cuando Herodes se enteró de cualquier otra oposición contra él.

Cuando ellos supieron que el rey estaba aterrado, ellos se aterraron porque sabían cómo el rey manejó sus miedos en el pasado y ahora el miedo de ellos estaba bien justificado.

En un período de tiempo muy corto, el rey Herodes promulgó un decreto, de que todos los niños menores de dos años serían ejecutados mientras él maquinaba una de las matanzas más crueles, despiadadas y malvadas en la historia del mundo, debido a que tenía miedo de un bebé.

Entonces, “cuando lo oyó, el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo”.

Aquí tenemos a un rey judío y él ni siquiera lo sabía. Cualquier persona de la escuela dominical podría haberle dicho dónde iba a nacer el Mesías.

“Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta”. Y luego viene la cita de Miqueas: “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un Gobernante que pastoreará a mi pueblo Israel” y así sucesivamente.

Entonces, ahora Herodes sabe que Belén, a unos 10 kilómetros al sur, es el lugar donde este bebé ha nacido. “Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella”. Ves, está tratando de averiguar qué edad tendría el bebé. No era tan cruel como para matar a todos los niños.

“Y enviándolos a Belén, dijo”. Noten lo maquiavélico del actuar de Herodes. Él dice: “Id y buscad con diligencia al Niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore”.

Herodes tenía en mente un concepto extraño de adoración. Entonces los visitantes “se fueron; y he aquí”, otra vez está la palabra, “la estrella”, ¿ves lo que pasó?

Ellos iniciaron este viaje en el oriente cuando esta estrella aparece en el horizonte. Viajan a Jerusalén, no ven una estrella. Ahora no hay ninguna estrella que los guíe por los pasajes y las calles de Jerusalén.

Están buscando como cualquier otro turista, están buscando un mapa, tienen que encontrar de cualquier forma que los lleve a descubrir dónde está este nuevo rey. Finalmente reciben el mensaje de que está en Belén.

Bueno, ¿cómo van a encontrar Belén? ¿Y en especial el lugar donde el rey, este bebé se encuentra en Belén? “He aquí, la estrella” apareció.

Es la aparición repentina y dramática de la estrella que ahora está diseñada para llevarlos específicamente al lugar donde está el bebé, lo cual me inclina a pensar que este no es un fenómeno natural sino una creación milagrosa de Dios para esta ocasión específica y para este propósito específico.

Y, “la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el Niño. Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron”.

Nuevamente, el lenguaje es aún más específico. Lo que el lenguaje sugiere aquí es que cayeron de rodillas y luego pusieron sus cabezas en el suelo, lo cual fue un acto de reverencia reservado para Dios.

No era el mismo gesto que se usaba para arrodillarse ante un rey. Estas personas están usando una forma y una postura de adoración. Por eso es que Mateo usa el término “le adoraron”. No solo lo honraron, no solo lo alabaron, no solo lo exaltaron, damas y caballeros, estos hombres adoraron a este bebé. Eso es algo que sabemos con certeza.

Y lo próximo que se nos dice es que abrieron los cofres del tesoro que habían llevado a lo largo de este viaje y le presentaron los primeros regalos de Navidad al Cristo niño. Y ahora Mateo es más específico. Los regalos eran oro, incienso y mirra.
Ahora, si eres como yo, competitivo en la especulación, tú sabes, no contento con quedarte en la oscuridad, incapaz de resistirte a tratar de discernir el significado y el sentido de todo esto. Es decir, tengo que preguntar: ¿Qué tiene de especial el oro, el incienso y la mirra? ¿Por qué esos tres regalos? Y es muy fácil perderse con esto en la especulación abstracta y la fantasía y así por el estilo; y tenemos que ser cuidadosos aquí.

Pero veo algunas ideas interesantes de la historia de la iglesia. El padre de la iglesia, Orígenes, por ejemplo, dijo: “Ah, es simple el por qué los tres regalos de oro, incienso y mirra. Ellos trajeron oro porque era un rey, trajeron incienso porque era Dios y trajeron mirra porque era un hombre”.

En la superficie, francamente, la primera vez que lo leí pensé: “Bueno, ahí va Orígenes en su fantasía alegórica por lo cual es famoso”. Pero cuando lo miramos más de cerca, le damos el beneficio de la reflexión de la segunda mirada. Amados, veo una razón sólida para esa especulación.

Si vemos las Escrituras y la historia judía, vemos que el oro era casi un elemento exclusivo de la realeza. Solo el rey tenía un cetro de oro.

¿Qué le dabas a un rey que lo tenía todo? Le dabas oro. ¿Qué dieron de tributo los reyes vasallos a los reyes soberanos? Traían oro.

Y así, existe una gran tradición en el antiguo Medio Oriente de que el regalo apropiado para la realeza era el oro. Y dado que estos hombres habían venido y dijeron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?

Sabemos que al entrar esperaban encontrar un rey recién nacido. Conocían el protocolo, conocían la etiqueta de la corte, conocían la tradición, trajeron oro digno de un rey.
¿Por qué incienso? Y a fin de cuentas, ¿qué es el incienso? Suena demasiado cerca a incendio ¿no? Sabemos qué es el incienso.

Bueno, aparentemente todo lo que la palabra “incienso” significa es “incienso puro”, incienso sin alear, el incienso de mayor calidad, el más fino y el más caro. El tipo de incienso que no se lleva en un sobre o en un bolsillo, sino que se lleva en un cofre de tesoros.

Ahora, ¿Para qué servía el incienso en el mundo antiguo? No exclusivamente, pero casi exclusivamente, se usaba para la adoración. Se solía presentar como una ofrenda quemada a Dios.

Y la mirra era una de las grandes posesiones de la nobleza, no de Dios, no de reyes sino de hombres comunes. Era una especie de perfume y su uso principal era el de un aroma agradable, como una fragancia. Y, en su característica más fina, la mirra era un artículo extremadamente caro.
De la misma manera como podemos comprar tipos muy caros de perfume, como el ungüento que María Magdalena derramó sobre los pies de Jesús, ¿recuerdas?

Otro uso de la mirra era cuando se usaba en la mezcla con otros líquidos, podía usarse para aliviar el dolor, como un sedante para aquellos que sufrían dolor, como el que se le ofreció a Jesús en la cruz.

¿No es interesante que a Él le dieron mirra al inicio de su vida y que sus ejecutores se lo ofrecieron al final de su vida? Pero en Israel también es usado para ungir los cuerpos de los seres queridos que han muerto, como una expresión de amor, estima y dignidad.

Y es el tipo de elemento que las mujeres usaron para ungir el cuerpo quebrado de Jesús cuando fue puesto en la tumba, porque era la tumba de un rey. Era la tumba de Dios encarnado y era la tumba del hombre perfecto. Entonces, no ceo que Orígenes haya estado tan equivocado en su especulación.

Y lo que te pido que recuerdes hoy, de estos pocos minutos que tomamos para mirar hacia atrás y recordar una vez más la historia de la Navidad, este aspecto de la historia de la Navidad, que estos fueron los primeros regalos de Navidad.

No un prendedor para una novia, no un equipo estéreo para una madre, una madre viuda, no un juego de trenes para los nietos, sino oro para un rey, incienso para Dios y perfume para un hombre que muere.

Oremos. Padre, nos gusta recibir regalos, nos gusta dar regalos. Pero oro para que en esta Navidad, mientras damos y recibimos regalos, podamos pensar en los regalos que fueron dados a tu Hijo unigénito por aquellos que en tu providencia designaste y anunciaste para que lo visiten en su natividad.

Oramos para que podamos pensar en esos regalos hasta el final, que podamos pensar en el regalo que nos has dado, el regalo de tu Hijo unigénito, para nosotros los seres humanos y para nuestra salvación.

Te agradecemos por el Cristo niño y oramos en su nombre. Amén.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

6/6 – Un anhelo por avivamiento

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una conversación con Anne Ortlund

6/6 – Un anhelo por avivamiento

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-belleza-de-establecer-prioridades/

Leslie Basham: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, escuchemos un testimonio de una de nuestras voluntarias.

Voluntaria: Hola soy Masi Meyer y la verdad es que Aviva Nuestros Corazones ha sido como un regalo de Dios para mi vida porque debido al hogar de donde fui formada un hogar muy disfuncional, no aprendí los roles de la mujer de acuerdo a lo que el Señor establece en Su Palabra, y Aviva vino a ser como wao, como algo nuevo para mí y en estos tres años de casada por ejemplo me ha ayudado muchísimo a entender cuáles deben ser mis funciones en el hogar.  ¿Cómo me involucré en el ministerio? Bueno, yo escuché de la pagina y empecé a escuchar los programas y empecé a leer los blogs y tengo amigas que trabajan en Aviva y siempre me ponen al tanto de todos los detalles y realmente no soy voluntaria aunque estoy en el grupo de voluntarias, pero si estoy dispuesta a grabar si es necesario hacer algunas voces, usando mi voz o en cualquier otra cosa que me necesiten porque realmente Aviva es ministerio que toda mujer que ama al Señor debe escuchar debe saber de Él, y yo quisiera ser parte de ese grupo que comparte de Aviva Nuestros Corazones que le dice a otras mujeres mira tú tienes que ser femenina al estilo del Señor, como lo que dice Su Palabra, así que,  bueno bendiciones y gracias a todo el equipo por trabajar para nosotras para ayudarnos a ser más como Cristo.

Leslie: Anne Ortlund ha escrito mucho acerca de vivir una vida disciplinada, pero queremos que sepan que vivir una vida disciplinada no quiere decir vivir  una vida aburrida.

Anne Ortlund: A nuestro Dios le encantan las fiestas.  Cuando pensamos en Él en el Antiguo Testamento, y en los  72 ancianos que subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron. Eso fue asombroso. Ellos comieron y bebieron. Y la historia del hijo pródigo…¿La conocen?  Oh cielos, cuando el hijo regresa a casa,  tuvieron una gran fiesta. Incluso con bailes y hasta le colocaron  nuevas joyas…

“En su presencia hay plenitud de gozo”. Cuando pasamos nuestras vidas practicando el estar en la presencia de Dios, tenemos mucho gozo  porque es como anticipar el estar en su presencia en el cielo. Allá no sabemos si estaremos  de pie siempre alabando;  lo que sí sabemos es que habrá mucho que hacer y será muy divertido.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con  Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando Nancy estuvo en la universidad, ella fue influenciada por su pastor, Ray Ortlund, y su esposa, Anne. Esta semana Anne ha estado compartiendo sabiduría práctica con relación a la viudez, sobre el envejecimiento y sobre  las prioridades.

Nancy Leigh DeMoss: Anne, comenzamos una conversación ayer que me gustaría que la retomáramos hoy y es con relación a las disciplinas de una mujer hermosa. Tú escribiste un libro con ese título. Aunque fue escrito muchos años atrás. Es todavía popular y todavía le habla a la vida de las mujeres.

Así que gracias, Anne, por escribirlo y ahora por compartir de tu vida algunas de esas disciplinas de una mujer hermosa. Son transculturales, e incluyen las diversas etapas de la vida. Así que gracias por estar aquí hoy y por compartir sobre estas disciplinas.

Anne: Bueno, se me ocurre pensar en este momento, Nancy, acerca de primera de Pedro capítulo tres, cuando Dios habla acerca del  concepto   de lo que es la verdadera belleza de la mujer.  Él dice que es la pureza y la reverencia de nuestras vidas lo que hace a una mujer hermosa. Dice “ 3 Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos,

Esto no quiere decir que no vamos a peinar o a trenzar nuestro cabello. Si así fuera, entonces tampoco usaríamos vestidos. Y Dios no nos ha llamado a estar desnudas.

Nancy: Realmente de lo que está hablando es acerca de la preocupación de la mujer; por el énfasis y el enfoque que la mujer le da a la belleza hoy en día, ¿no es así?

Anne: Exactamente.  «4 sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.5 Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.

El diablo debe estar bien alegre cuando ve la errónea interpretación que se le ha dado a estos pasajes de la Biblia. Debe  reírse mucho cuando comenzamos a hablar acerca de que no queremos ser limpiapiés y cosas por el estilo… Pero tú sabes que, hoy en día, es penoso ver tantos lugares en los que  el diablo se ha enseñoreado y donde, tú encuentras a las mujeres realmente siendo serviles;  los hombres, casi siempre sentados afuera fumando sus cigarrillos mientras las mujeres están en los campos cargando los burros y haciendo todo el trabajo duro que a ellos le correspondería hacer.

Sin embargo, en los países donde Cristo es honrado, tú encuentras las mujeres honradas. Las mujeres fueron las más cercanas amigas de Jesús. Así que estos conceptos no tienen nada que ver con degradar a la mujer. Solamente dice que en el yo interno es donde Dios quiere que radique la belleza. “El hombre ve la apariencia externa,” dice 1era de Samuel, “pero Dios ve el corazón” (16:7). Eso es lo que Dios está buscando.

Nancy: Cuando tú usas la palabra disciplina, yo pienso que a algunas personas les suena como algo muy difícil. Como hoy vas a hablar de la ley.  “Oh, no me digas que debo ser disciplinada acerca de una cosa más. . .”  Aunque disciplina realmente no es una palabra negativa, ¿verdad?

Anne: Claro que no Nancy, lo que pasa, es que la disciplina tiene muchas facetas. Está por ejemplo,  la rendición de tu tiempo.  Yo soy una que sufro de posponer las cosas. Esto es una de las cosas que me mantiene orando porque fácilmente me distraigo perdiendo el tiempo si no le digo al Señor, “¿qué quieres que yo haga?” Bendice mi tiempo en este momento y dime que Tú quieres que yo haga después”. Yo mantengo esta conversación continua porque de otra manera fácilmente puedo holgazanear. Así que esto me ha ayudado con mi vida de oración.

Nancy: Cuando tú piensas acerca de la disciplina del tiempo, creo que una de las cosas más comunes que escucho acerca de la disciplina  del tiempo de otras mujeres hoy en día es, “yo estoy tan ocupada que no puedo hacer todo lo que tengo que hacer”. Sin embargo,  nosotras tenemos muchísimos dispositivos y muchísima tecnología que nos ayudan a  ahorrar el tiempo  que no tenían las mujeres del pasado. Deberíamos de pensar que tenemos mucho tiempo para descansar,  pero la gente vive  jadeando, sin poder respirar, y me encuentro a mí misma de esta manera muchas veces, sintiendo que el día no tiene suficientes las horas o los minutos para hacer todo lo que necesito hacer.

Así que, Anne, ¿Qué nos aconsejas? ¿Cómo puede una mujer hermosa tomar el tiempo, someterlo al Señor y ordenarlo de tal manera que ella pueda estar haciendo lo que está en la agenda de Dios para ella ese día,  en vez de sentirse halada en cientos de direcciones diferentes?

Anne: Bueno, Nancy, esta es una de las cosas que hacemos en mis  grupos de discipulado: hacemos la agenda para nuestra semana que comienza. Si nos juntamos los jueves en la noche,  esta semana comienza el viernes en la mañana por supuesto. Y tenemos esos siete días uno detrás de otro en el cual nosotros ponemos todo lo que nosotros sabemos que vamos a estar haciendo.

Por ejemplo: el lunes yo voy a lavar. El martes podía ir al supermercado comprar la comida de la semana. El jueves yo voy a tomar café con una vecina que no conoce al Señor. El miércoles tengo una cita para salir con mi esposo. Y así ellas y yo también vamos anotando todas las cosas. Luego intercambiamos agendas, y oramos unas por las otras.

Cuando yo pienso en cómo debo invertir el tiempo cada día, pienso básicamente en tres prioridades, de las cuales hablamos en el último programa—prioridad número uno: Cristo; prioridad número dos: el cuerpo de Cristo; y prioridad número tres: el mundo por el cual Cristo murió para salvar. Pienso en esto en la medida en que yo voy anotando las cosas que voy a hacer cada día de cada  semana.

Puedo colorear las actividades. Por ejemplo, prioridad número uno con color azul y colorear la actividad prioridad dos con color rojo;  cuando  voy a compartir con otro cristiano,  enseñar una clase de Biblia o hacer algo parecido. Prioridad número tres, cuando yo voy a una reunión de misiones, cuando yo puedo sentarme a escribir cheques para darlo a una organización de misiones, o cuando  voy a ser testigo de Cristo para mi vecino que vive frente a mi casa: Lo  que sea   prioridad 3 la coloreo de verde.

Lo  hago  porque  de esta manera  puedo ver las consecuencias eternas de cada una de mis actividades en el curso de la semana. Luego yo descubro, “¿Cuáles son estas otras actividades?” Bueno, es increíble, descubro cuánto tiempo de ver televisión hay allí,   cuánto tiempo me toma tomar esa última taza de café, o  leyendo  el periódico, y las cosas que nosotros hacemos que no necesitan estar allí.

Cuando verdaderamente nosotros ponemos por escrito en papel nuestros deberes y la manera como nosotras usamos nuestro tiempo, y lo coloreamos y lo vemos… Entonces nos convencemos de cuánto tiempo perdemos.

Nancy: Así es y nos damos cuenta para qué cosas es que nosotras realmente estamos viviendo.

Anne: Absolutamente.

Nancy: Por eso es que lo que hablamos en el último programa fue de tanta ayuda. . . Esos conceptos de eliminar cosas y de concentrarte en otras cosas. Hay algunas, como tú dijiste, que no son necesariamente pecaminosas pero que se constituyen en  enemigos para las cosas que son mejores cosas en nuestras vidas. Se requiere de una voluntad inquebrantable para eliminar esas cosas que no contribuyen con el propósito del  Reino de Dios para mi vida.

Vamos a aclarar algo, cuando tú piensas de esta manera, ¿quiere decir esto que tú no vas a tener ningún tiempo de recreación,  que tú no vas a tener diversión,  que no vas a tener ningún tiempo libre? ¿Será esta vida disciplinada algo rígido que pondrá a las personas como en una camisa de fuerza?

Anne: Recuerda lo que ya dijimos anteriormente. A nuestro Dios le encantan las fiestas. Cuando   hablamos de los 72 ancianos del A. T. que cuando subieron a la montaña y vieron al Señor y no murieron.   Ellos comieron y bebieron. Y recuerda que hablamos también la historia del hijo pródigo… La fiesta,  las joyas y el baile. ¿Quién dijo que Dios es aburrido?

“En Su presencia hay plenitud de gozo” Cuando vivimos nuestras vidas conscientes de la presencia de Dios, hay tanto gozo que casi no podemos soportarlo, y habrá suficiente tiempo para hacer lo que es divertido.

Déjame hablarte de otra disciplina; se trata de la disciplina de nuestras cosas.  Tenemos tantas cosas. Vivimos atiborrándonos  de cosas que no son necesarias. Nuestros armarios están llenos. Nuestras alacenas están tan llenas que luego tenemos que comprar espacios adicionales para almacenar y eso aumenta nuestras deudas  cada mes.

Nancy: Como ese hombre en el Evangelio de Lucas que tenía que construir graneros más grandes para poder guardar más sus cosas.

Anne: Exactamente. Nosotras necesitamos adelgazar, necesitamos disminuir, necesitamos aligerarnos y hacerlo en serio. Necesitamos diezmar, cuando diezmamos no debemos pensar de esto como un gran regalo que le damos al Señor. No. De hecho diezmar es pagar nuestra renta al Señor.Tenemos  un  lugar en este mundo que estamos ocupando, respiramos el aire, usamos el agua.  Dios tiene todo el derecho de decirnos: “Hey págame mi diezmo. Soy tu propietario”.  Por todo lo que disfrutas  tú debes pagar  tu renta aquí. “SI tú no pagas tu renta,” dice el Señor en el Libro de Malaquías, “Tú estás robándome porque el diezmo es la renta que nosotros pagamos para usar un espacio en este mundo. Ver  3:8.

Pero lo más importante es que le damos porque le amamos.  Mucha  gente empieza a dar 20 algunos 30 y 40 y hasta el 50 por ciento—y conozco algunos que dan hasta  el 90 por ciento y viven con el 10—Esos son los que están diciendo “Jesús, te amo”.

¿Te acuerdas de  aquella querida viuda que Jesús elogió en el Evangelio de Marcos capítulo 12:41-46? Él dijo, “Ella ha dado todo lo que tenía”—Esa es la manera que la Biblia lo dice. Oh, Nosotras no sabemos realmente lo que es dar al Señor.

Así que rendirnos, disciplinarnos, significa ciertamente deshacernos del dinero que no necesitamos.  Dios nos mantendrá suplidas de comida y de aquellas cosas que necesitamos. “Buscar primero el Reino de Dios y Su justicia, y todas las cosas serán añadidas” dice Mateo 6:33. No necesitas preocuparte.

Nancy: Anne yo sé que eres famosa recomendando  un instrumento en particular y ese instrumento es  un cuaderno.  Lo has usado a través de los años para poder implementar algunas de las disciplinas para la mujer hermosa. Cuéntanos un poco sobre ese cuaderno.

Anne: Bueno, yo empecé con un cuaderno una especie de agenda,  porque soy muy olvidadiza.  Aun  las cosas que amo hacer, las olvidaba.  Aquí tengo mi agenda, justo aquí. Ray decía que era ridículo que yo tuviera un cuaderno a prueba de agua porque tenía que ir conmigo hasta la ducha.  No es verdad, pero va a casi todos los lugares.

Yo iniciaba con lo que fuera del día.  Tenía una página para cada día. Luego si tenía que lavar, y pensaba, “Bueno, casi no me queda jabón” iba a la pagina para el día en que yo debía ir a hacer la compra al mercado y escribía jabón para lavar la ropa. Y ya podía  continuar tranquila, y seguir  porque había sacado esto de mi mente e iba al papel, lo podía olvidar hasta el día que iría a comprarlo.

La noche antes de lo que yo  fuera a hacer, revisaba la agenda, entonces  esto me decía qué ropa debía ponerme. Me decía qué debía poner cerca de la puerta de salida para llevar al carro.

Metas es la próxima sección. No sé cuál es la diferencia, pero tengo propósitos de vida, y tengo también metas para la vida. Yo pongo en esta primera sección muchas citas. Cada vez que oigo una buena cita, la escribo.

Luego tengo divisiones con las letras del alfabeto, y no solo las uso para anotar nombres y números de teléfono, pero por ejemplo, debajo de la “V”—tengo siempre millas de viajero así que sé lo que tengo para cuando voy a viajar. Debajo de la “C” tengo celebraciones, y escribo desde enero hasta diciembre, todas las celebraciones, los aniversarios y cumpleaños, así que se qué tipo de tarjetas debo enviar y cuando.

Lo próximo es estudio bíblico, y escribo todo lo que estoy aprendiendo.

Continúo con  las oraciones. Como te dije, escribo mis oraciones.

Y siempre dejo un espacio  en blanco porque siempre hay algo nuevo en mi vida que me gustaría escribir en esa sección, y quiero vivir con frescura.

Nancy: Y esto es solo una herramienta.  No es algo que maneja tu vida, que controla tu vida, sino que es algo que te ayuda a poder desarrollar esas disciplinas de la mujer hermosa. Es algo que puede ser hecho, como lo ves, con un cuaderno, una carpeta de esa de 3 anillos y papel. Mucha gente está haciendo esto hoy en día en sus computadoras.

No hay una sola manera correcta de hacerlo, pero creo que el concepto es el de ordenar tu vida alrededor de las prioridades del Señor para tu vida, y ser intencional—no solo dejar que pasar los días, sino  ser  intencional acerca de cómo tu vives tu vida.

De otra manera, y esto es lo que estoy viendo: Estoy ahora al final de mis 50s y le dije a una mujer  que está en sus 30s, justo la semana pasada: “Es asombroso lo rápido que han pasado estos años”. Tú miras hacia atrás, y te das cuenta, que si no fuiste intencional habrás desperdiciado tu vida. Los  años pasan, y no hay nada de significado eterno que puedas mostrar. Luego terminas lamentándote.

Estas disciplinas, este cuaderno, estas herramientas que tú nos ayudas a ver Anne, nos ayudan a mirar hacia atrás con gozo en vez de con lamentos.

Anne: Y alabamos a Dios por toda la nueva tecnología que existe hoy en día. No te lo niego, algunas son más útiles que otras, estoy segura. Pero para mí, simplemente —porque es a lo que estoy acostumbrada— , mi vida es mi vida entre dos portadas de un cuaderno, y todo lo que me concierne  está en algún lugar de ese cuaderno.  No es nada llamativo; solo lo veo delante de mí porque es blanco y negro y lo llevo conmigo.

Nancy: Comenzamos hablando acerca de 1ra de Pedro 3 y lo que hace que Dios mire a una mujer y diga, “Ella es hermosa”. Está hablando allí del corazón, de la belleza imperecedera, de la belleza que no se desvanece,  de un espíritu tierno y sereno.

Hemos hablado de disciplinas prácticas de una mujer hermosa, pero tomemos un momento para ver algunas disciplinas del corazón  que son importantes para nosotras poder cultivar la piedad en nosotras como  mujeres.

Anne: Bueno, eso lo podemos encontrar muy bien en el tercer capítulo de Pedro.  Un espíritu tierno y sereno.

Nancy: ¿Qué significa eso?

Anne: Fíjate yo soy una líder natural. Y me case con un líder.  Y cuando tienes a un líder casado con una líder, imagínate hay muchos choques.  Yo tuve que aprender lo que era tener un espíritu tierno, y lo que significaba un espíritu sereno. Encontré que era de ayuda leer los dos versos que nos llevan a este capítulo… “Esposas, de la misma manera, sean sumisas a sus esposos”.

Bueno, de la misma manera, ¿Qué significa esto? Y la razón la encontramos explicada  en el capítulo 2 de 1ra de Pedro en el verso 13 que dice,

“Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad, (como ciudadanos debemos someternos al gobierno) Verso 18: “Siervos, estad sujetos a vuestros amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables. Luego dice en el verso 21 Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros (esto es lo más difícil), dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas, sus pisadas»(esto es para las esposas) dice que  « 23 y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia; » (verso 23).

Esto tiene un gran significado Señor, porque cuando esté delante de Ti, yo solo responderé por mi propia vida, no de cómo mi esposo me trató, no cómo el gobierno me trató, o cómo lo hizo alguien que estuvo en autoridad sobre mí.

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos » 1 Pedro 3:1.

Nancy, este es el único lugar en las Escrituras que creo (corrígeme si estoy errada) que testificar se hace sin palabras.  De otra manera nuestras vidas no serían suficientemente buenas, y nadie pudiera aprender del Evangelio a menos que escuchen las palabras. Eso es lo que dice Romanos capítulos  8 y 9.

Pero aquí, porque yo creo que las esposas tendemos a ser habladoras de todas maneras, y nuestras lenguas nos meten en problemas todo el tiempo, él dice,

“de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres2 al observar vuestra conducta casta y respetuosa”.1Pedro 3:1-2

Este es el espíritu manso y sereno, cuando ellos ven la pureza en tu vida.

Una de las palabras en la versión Reina Valera es “casta.” Cuando las mujeres van a un desfile de modas, ellas pueden escuchar describir un vestido como casto. ¿Qué querría decir esto?  Quiere decir clásico/ elegante pero discreto. Esto es lo que las esposas deberían ser.  Podemos ser modestamente discretas.  Es parte de nuestra belleza.

Nancy: Así que para una mujer tener un espíritu sereno y tierno, ¿quiere decir eso que ella nunca ha de hablar, que ella no tenga personalidad, que ella esté como pintada en la pared como si fuera  un adorno? Sé que eso no es una verdad para ti, ¿Cómo es que eso luce?

Anne: Es interesante que Dios le dice a Abraham, “Escucha a lo que tu esposa  Sara te dice” (Génesis 21:12). Uy…

Nancy: Y nos gusta ese versículo.

Anne: No, no es que nosotras no tenemos nada que decir.  Pero hay una dulzura y modestia que dice. “Tú primero, mi hermano. Quiero ser dirigida por ti. Tú eres mi héroe; tú eres mi esposo. Tú eres el hombre al que admiro”. Tú estás para obedecer a tu esposo de la manera que la iglesia debe obedecer a Cristo, lo que es una declaración fuerte.

Así que nos encontramos con que este espíritu tierno y sereno está  tomando un segundo lugar y eso te lleva a decir, “Oh, no, tú primero, mi hermana”. Y él tendrá deferencia contigo porque tú la tuviste primero con él.  Eso es contagioso, así que la relación de un esposo y esposa se convierte en más y más dulce en la medida en que uno tiene deferencia con el otro.

Nancy: Y, desde luego, ese espíritu viene de Cristo en nosotros. Es Su gentileza, Su mansedumbre, SU humildad.  En la medida que ÉL nos llena  con Su Espíritu, en la medida en que nos rendimos a Él, mientras nos humillamos delante de Él y le dejamos vivir Su vida a través de nosotros, entonces esa ternura, esa humildad, esa bondad, esa quietud—la vida de Cristo—vendrá a través de nosotras.

Anne: Y eso no es solo para las esposas, es para todas las mujeres, acerca de la forma cómo ellas tratan a los hombres. Es algo  interesante—y una cosa—Ray y yo fuimos al campo misionero muchas veces.

En el campo misionero puedes ver a mujeres que se han convertido en mandonas y se han vuelto agresivas y han tomado ese lugar en las misiones, y los esposos, los hombres se callan y se han convertidos en debiluchos. Ellos las dejan hacer, lo cual es su culpa, pero observamos la tensión que esto provoca  en el campo misionero.

Puede pasar, desde luego, en el hogar, también en el lugar de trabajo. Las mujeres deben estar seguras de que deben ser sumisas en el sentido más dulce, más encantador e interesante y atractivo para que puedan ser  oídas.

No serán escuchadas por ser gritonas sino que serán escuchadas,  porque cuando abren su boca tienen algo sabio que decir.

Nancy: Como hemos visto en 1ra de Pedro 3, hay un gran poder, una influencia un impacto dado a la mujer que dice “Sí Señor”, y que cultiva esa disciplina de un corazón hermoso, de ese espíritu tierno y sereno. Tiene un gran poder y una gran influencia, y es la influencia y el sabor de Cristo. Es lo que queremos reflejar en todos los que nos rodean.

Anne: Él fue manso y humilde y fue abusado y permitió que pasara porque Él sabía que el resultado final sería la salvación de las almas.  Así que Él estaba listo para bajar la cabeza y someterse a una cruz por nosotros. Oh, cielos, es lo menos que podemos hacer—buscar ser como Cristo.

Leslie: Esta es Anne Ortlund ofreciendo a las mujeres perspectivas poderosas.  Ha sido nuestra invitada toda la semana.

¿Qué estás haciendo tú para multiplicar el impacto de tu vida? Anne Ortlund te ha mostrado como tener una influencia en las mujeres que te rodean.

Gracias por acompañarnos en el programa de hoy. Esperamos que nos acompañes en nuestra próxima entrega.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Fiesta en el Cielo, Ge’La, Toca Mi Alma Señor ℗ 1998 Ge’La Productions LLC.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Él calma la tormenta

Isha – Salmos

DÍA 130 – Salmo 93

Dosis: Poder

Él calma la tormenta

“Se levantan las aguas, SEÑOR; se levantan las aguas con estruendo; se levantan las aguas y sus batientes olas. Pero el Señor, en las alturas, se muestra poderoso: más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más poderoso que los embates del mar.” (Salmo 93:4) (NVI)

Nunca he estado en una tormenta, pero por lo que he visto en documentales y películas no me gustaría estar en una. Sin embargo, conozco las tormentas de la vida de primera mano. Esos días que parecen interminables donde todo sale mal. Como en una tormenta, parece que ola tras ola me embate y me deja sin sentido. Me siento cansada, abatida, incapaz de seguir luchando en contra de lo que parece imposible.

Así se sentían los discípulos en aquella barca en el mar de Galilea, y no hablamos de inexpertos como yo, sino de hombres que habían hecho allí su vida y su oficio. Conocían el mar de Galilea como la palma de su mano, y aún así, esa noche, no supieron qué hacer. Mientras tanto, el Señor Jesús dormía. Estaba agotado después de un día de mucha actividad hasta que sus discípulos lo despertaron.

A veces parece que el Señor duerme mientras nuestras barcas se hunden en los problemas y las tristezas. No bien sobrevivimos una ola gigantesca, cuando una más comienza a formarse en el horizonte. No bien perdemos el mástil, cuando la tormenta amenaza la popa. ¿Y dónde está Dios mientras esto sucede? Lo mismo pensaban los discípulos, así que lo despertaron. ¿Acaso no le importaba a Jesús que perecieran?

El salmista nos da una respuesta rotunda: “El SEÑOR reina, revestido de esplendor; el SEÑOR se ha revestido de grandeza y ha desplegado su poder. Ha establecido el mundo con firmeza; jamás será removido. Desde el principio se estableció tu trono, y tú desde siempre has existido.”

Jesús es el mismo Dios de este salmo, y con una reprensión, una sola exclamación, el mar se aquieta y se hace gran bonanza. Hoy ha sido un día de tormentas. La tarde cae y me siento exhausta. Si recibo otra mala noticia seguramente colapsaré. Pero confío en que Dios no me dejará hundirme. Cuando Él considere que es el momento, mostrará su poder y aquietará las aguas.

Pienso en la vida de Horacio Spafford. Un abogado exitoso, padre de cuatro hijas, promotor de Moody y otros evangelistas. Planeó ir a Inglaterra para participar de unas reuniones evangelísticas, pero detenido por el trabajo, mandó a su esposa y sus cuatro hijas primero en el S.S. Ville du Harve. En medio del Atlántico, el barco chocó contra otro y se hundió en 12 minutos. Las cuatro hijas de Horacio murieron. Su esposa se salvó. ¡Qué tormenta lo hirió! Pero en medio del dolor, escribió uno de los himnos que más consuelo nos traen durante las tormentas de la vida: “De paz inundada mi senda ya esté o cúbrala un mar de aflicción, cualquiera que sea mi suerte, diré: Estoy bien, tengo paz, ¡Gloria a Dios!”

Oración: Señor, gracias porque tú calmas las tormentas de la vida. Ven hoy en mi auxilio, te lo ruego. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 146). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Invocar el nombre de Jesús

Jueves 23 Enero

Llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Mateo 1:21

Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

Mateo 1:16

Invocar el nombre de Jesús

“Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Joel 2:32; Hechos 2:21). En todo tiempo, el que ha clamado a Dios ha sido escuchado: “Invócame en el día de la angustia; te libraré” (Salmo 50:15). Cada uno puede experimentarlo, porque Dios no cambia. Tan pronto como nos dirigimos a Dios con sinceridad, él nos ayuda en cada situación: sea en medio del sufrimiento, la violencia, el hambre, la enfermedad, la desesperación…

El nombre de “Jesús” significa «El Eterno salva». Jesús no solo fue enviado para mostrarnos la salvación de Dios, sino que él mismo es esa salvación, él mismo es ese Dios que salva. Y su nombre no puede estar separado del objetivo de su venida: “porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Jesucristo vino, pues, para librarnos de nuestros pecados. Por supuesto, él también conoció el sufrimiento de los seres humanos y se compadeció de ellos, pero su objetivo esencial era librar a los hombres de sus pecados. Por eso dijo a un paralítico: “Tus pecados te son perdonados”. Y luego agregó: “Toma tu lecho, y vete a tu casa” (Lucas 5:20, 24).

Tal vez algunos se sienten incómodos al escuchar esta precisión sobre el sentido de la misión del Señor Jesucristo, e incluso les irrita que siempre se lo recuerden. Sin embargo, ahí está lo esencial de lo que Jesús vino a traer… Y todo el Nuevo Testamento lo confirma.

¿Creemos en Cristo? ¿Podemos confiar en él y aceptar sin alteración la totalidad de su mensaje? Si así es, entonces somos “cristianos”. Y recibimos felices esta palabra: “Tus pecados te son perdonados”.

Génesis 26 – Mateo 15:1-20 – Salmo 16:1-6 – Proverbios 4:14-19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

1/8 – El esqueleto – Serie: La anatomía de la Iglesia

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

1/8 – El esqueleto

John MacArthur

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No sé qué tan real es esto, pero alguien me dijo esta semana: “La gente piensa de ti como una máquina de predicación y quizás realmente no sepan lo que hay en tu corazón porque rara vez estás desconectado de un texto”. Y yo dije: “Bueno, este domingo les va a ayudar entonces, porque simplemente voy a compartir mi corazón”.

Nosotros en nuestra serie, en Mateo, normalmente estaremos comenzando el capítulo 21, el cuál comienza la última semana de la vida de Nuestro Señor. Pero antes de que lleguemos a ese clímax glorioso, grandioso del Libro de Mateo, para el cuál todos hemos esperado unos cinco años, incluyéndome a mí mismo, tengo algunas cosas en mi corazón que quiero compartir con ustedes.

Cuando yo me voy y ministro en otros lugares, predico en otros lugares, le hablo a otras personas, paso tiempo en la oración, en la palabra y leo algunos libros y cosas que normalmente me permiten hacerme a un lado, dar un paso hacia atrás de la presión y pensar con claridad. Y cuando estoy aquí es difícil tener el tiempo para hacer eso. Y como resultado de eso el Señor parece hacerme ver ciertas cosas que son necesarias que yo entienda, que yo enfatice en mi propio corazón y vida y que yo comparta con ustedes. Y me preocupa nuestra iglesia y quiero que sepa que esta iglesia es mi vida. Es el corazón y el alma de mi vida. No creo que el ministerio ha llegado a un punto de estancamiento aquí. No creo que ya terminamos. No creo que estamos simplemente tratando de aferrarnos a esto. Creo que acabamos de comenzar y la energía que di en los últimos quince años es solo un preliminar en comparación con la energía que quiero entregar en los próximos, si el Señor se tardara quince años o el tiempo que Él quisiera.

Creo que el futuro todavía está delante de nosotros. Es emocionante, está lleno de gozo y expectativa y hay un potencial tremendo de posibilidades. Pero también creo que estamos en el punto, en nuestra vida de la iglesia, que estamos en un intervalo muy, muy crítico y puede haber un gran futuro para nosotros o puede no haberlo, dependiendo de lo que hagamos con el momento de oportunidad en el que nos encontramos en este momento.

Estaba jugando golf por primera vez en mi verano, el otro día y había esperado durante mucho tiempo el tener tiempo para hacer eso. Inclusive, mientras estaba de vacaciones, normalmente encuentro algunos lugares donde predicar mientras que estoy de vacaciones y toma algo de tiempo. Pero estaba jugando a golf con un pastor y él quería saber acerca de construir una iglesia. Y el tenía en su corazón el construir, el levantar una iglesia y realmente tenía hambre de levantar una iglesia. Había estado en nuestra conferencia de pastores y de hecho había estado aquí dos veces y había predicado yo en su iglesia allí, en la parte este. Y él dijo: “Hombre, realmente quiero ver a Dios hacer eso, quiero que una iglesia se levante” y demás. Y él me estaba preguntando acerca del ministerio y después él dijo: “Sabes, una iglesia como la tuya, ¿cómo es una iglesia tan grande como la tuya y con tantas cosas que están pasando, tantos ministerios y demás, es difícil?”.

La implicación de su pregunta era: “Ahora que estás ahí, ¿en cierta manera descansas?” Y yo le dije: “Déjame decirte algo”. Yo le dije: “Ser parte de edificar, de levantar una iglesia es fácil”, digo, “es como estar en un velero, alguien más está soplando el aire. Tú simplemente estás sentado ahí. Y yo, honestamente, le puedo decir que el crecimiento de Grace Church, los grandes años del crecimiento tan tremendo con el que comenzamos siendo cuatrocientas o quinientas personas y simplemente llegamos y crecimos y crecimos. Y todas estas cosas maravillosas estaban pasando, eso fue fácil”. Digo: “No sabía lo que estaba pasando, para ser honesto con usted. Llegaba aquí cada domingo, simplemente para ver lo que estaba pasando. De hecho, había tanto de lo que Dios estaba haciendo, era tan emocionante. Claro, hubieron principios que aplicamos a partir de la Palabra de Dios y hubieron énfasis, y hubo una motivación para buscar la excelencia y demás, pero esos fueron tiempos de euforia”. Digo: Esos fueron simplemente tiempos de éxtasis”.

A mí me gusta llamar a esos años, “Los años del descubrimiento”. Y llegué aquí, no sabia mucho y todas las semanas llegaba y estudiaba y aprendíamos juntos. Y después les decía lo que la Biblia decía, y todo el mundo decía: “Guau. Eso es lo que la Biblia significa aquí y eso es lo que nos está diciendo a nosotros. Y nos emocionamos por eso”. Y dábamos otro gran paso en términos de nuestro crecimiento y entendimiento espirituales. Y el Señor añadía la iglesia, simplemente seguía así. Realmente, era como una especie de luna de miel prolongada. Y había energía en todos lados, había emoción y entusiasmo y todo el mundo estaba emocionado. Y ni siquiera estábamos haciendo en esos años las cosas que estamos haciendo en la actualidad. Pero nadie jamás esperaba nada.

Y entonces, todo lo que vivimos fue simplemente maravilloso. Y mi meta, honestamente, cuando llegué aquí era simplemente mantener a la gente que ya estaba aquí. Evitar que se fueran. Esa era mi meta elemental. Si tan solo me puedo ir de aquí y no se van, eso va a ser una victoria moral. Nunca tuve una meta de tener esto, esa es la razón por la que he dicho que el versículo en la Biblia que ha llegado a ser el más real y ha estado más fresco en mi entendimiento en los años de ministerio aquí, es Efesios 3-20: “Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que podemos pedir o entender”. He visto a Dios hacer eso.

Pero en esos primeros años, todos estábamos emocionados. Había un éxtasis tremendo, había un sacrificio tremendo. Todo el mundo era parte del crecimiento, juntos. Uno de los miembros del personal me dijo hace un par de semanas atrás, él dijo: “Si ves a la historia, en casi cada área de la vida de la iglesia y en la vida del Pueblo de Dios, en cierta manera ha seguido un patrón muy interesante”. La primera generación pelea por descubrir y establecer la verdad, y eso es lo que hicimos. Digo, el primer flujo de años y descubrimiento y de establecer la verdad, hubo una emoción tremenda. Y después él dijo: “La segunda generación pelea por mantener la verdad y proclamar la verdad”. Y hemos visto eso. Lo establecimos en libros y en cintas. Y hemos comenzado a enviar a hombres a predicarlo en algún otro lugar y a traer a personas aquí y a enseñarles, a enviarles y trabajar con pastores. Y hemos comenzado a querer mantener la verdad y a proclamar la verdad. Y después él dijo: “A la tercera generación podría importarle menos, debido a que no fueron parte de la pelea en ninguno de los dos frentes”. Realmente, no tienen nada en juego, no tienen nada por qué luchar. Lo dan por sentado.

Y hombre, eso me aterra. Eso realmente me da miedo. “Lo más difícil”, le dije a este pastor, “lo más difícil con qué enfrentar en el ministerio es la indiferencia o la apatía. La complacencia”. Usted no puede enfrentarlo. No hay manera de enfrentarlo, fuera de hacer su mejor esfuerzo por enfrentarla al predicar y demás. Y es difícil. Alguien se me acerca y usted sabe, tenemos problemas como cualquier otra iglesia tiene. De hecho tenemos más de ellos, claro, porque tenemos más personas. Si no tuviéramos personas, no tendríamos ningún problema, usted entiende.

Pero cuando alguien se me acerca y dice: “Oh, John, tenemos un verdadero problema. Tenemos un problema real”. Ahora he regresado, he estado fuera he regresado varias veces este verano. Cada vez que regreso, alguien me dice: “Tenemos un problema, tenemos un verdadero problema. ¿Sabe usted lo que ha pasado? Tal y tal está en esta situación”. Y mi respuesta a eso es: “Maravilloso, hombre, eso es emocionante. Tenemos un problema y sabemos cuál es y podemos resolverlo con la verdad de la Palabra de Dios. Eso es maravilloso”. Digo: “Esa es la parte divertida del ministerio”. ¿A quién le gustaría tener una iglesia sin problemas?

Digo: “Si usted encuentra una iglesia”, yo le digo a los pastores jóvenes esto todo el tiempo, “si encuentras una iglesia sin problemas, no vayas ahí. Vas a echarla a perder”. Digo: “Qué cosa tan maravillosa es tener problemas porque los problemas pueden ser resueltos con la aplicación de la verdad divina”. Entonces, me emociona eso. Pero la complacencia, la indiferencia, la apatía, eso rompe el corazón. Y pensar que podemos nosotros producir una generación de personas, que ni siquiera fueron parte de la lucha, y quienes dan todo por sentado. Simplemente, entran y se apilan y se sientan. Y están ahí, en el perímetro exterior, y dicen: “Bueno, todo está aquí. Simplemente lo damos por sentado. Siempre estará aquí”.

Y debido a que no conocieron cuál fue el precio, ni siquiera pueden probar el dulce sabor de la victoria. Ni siquiera saben lo que es haber enfrentado la batalla entera. Digo: “Usted sólo tiene un oportunidad en la vida”. Y yo lo veo como si Dios me ha dado la oportunidad más grande, más maravillosa, emocionante que tengo. Me ha colocado aquí y no creo que todavía ha terminado. Pero lo que yo temo es que personas que no fueron parte del proceso de edificar, y el proceso de luchar, y descubrir, y establecerlo todo, establecer el cimiento, y hacer que todo empezara a moverse, y venir aquí, y no puedan valorar lo que Dios ha hecho.

Y me acuerdo de un pasaje, me gustaría que abrieran su Biblia, Deuteronomio, capítulo 6. Creo que ahí hay una buena ilustración, un pasaje escrito para nuestro ejemplo de esta misma situación. Claro que Dios, en su gracia maravillosa, escogió a su pueblo, Israel; en su misericordia lo sacó de la esclavitud, los colocó en la tierra prometida. Literalmente los inundó con gracia y bendición divinas en abundancia. Y Él dice, en el versículo 3 de Deuteronomio 6: “Oye, pues, oh Israel, y guarda esto, para que te vaya bien y para que aumentes poderosamente, como Jehová el Dios de tus padres te ha prometido en la Tierra, que fluye con leche y miel”.

Él dice: “Más vale que guardes los mandamientos, más vale que seas leal a al Fe. “Oye, Israel”, versículo 4, “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. Lo primero que Él dice es: “Mira, si vas a ser fiel a la Fe, tienes que amar a Dios con todo tu corazón, alma y fuerzas”. Ama a Dios. Ama a Dios. Ama a Dios más de lo que amas al mundo. Ama a Dios más de lo que amas tu carro nuevo, tu casa nueva, tu trabajo, tu dinero, tu guardarropa, cualquier cosa, cualquier persona, cualquier lugar.

He estado leyendo esta semana pasada un clásico acerca de amar a Dios, escrito por Bernard de Clairvaux. Me redarguye profundamente. Profundamente. Él dice: “Tengo tres deseos en mi alma: acordarme de Dios, contemplar a Dios y amar a Dios”. Es un clamor bastante distante de algunos de nosotros. Si se nos preguntara que listáramos los tres grandes deseos de nuestra alma, me pregunto si estos serían. Acordarnos de Dios en todas las cosas, contemplar a Dios en todo momento y amar a Dios.

Y entonces Él dice: “Comienza con el interior”. Te coloco en una tierra con leche y miel, te coloco en el mejor lugar de bendición y vas a tener que meterlo en tu interior, un compromiso con amar a Dios. Después Él pasa al exterior, en el versículo 6: “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán en tu corazón; y las enseñarás a tus hijos”. No solo en tu corazón, sino en tus labios, enséñaselas a tus hijos. “Habla de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te levantes, cuando te acuestes”.

¿Cómo es tu conversación? ¿Habla usted de la Piedad? ¿Habla usted acerca de Dios? ¿Habla usted acerca de Cristo? ¿Habla del espíritu Santo? ¿Habla de la Biblia? ¿Habla de la Virtud? ¿Habla usted de cosas que son buenas y honestas y puras? Digo, ¿usted va en un viaje con alguien durante el fin de semana y nunca habla acerca de Dios? ¿Nunca habla acerca de cosas espirituales? ¿Nunca habla acerca de cosas por las que usted va a rendir cuentas en términos de obediencia? Digo, ¿dónde está su conversación?

Como puede ver, si nos vamos a aferrar a estas cosas, tenemos que amar a Dios con todo nuestro corazón. También tenemos que hablar acerca de esto todo el tiempo, de tal manera que estimule nuestras mentes. Y necesitamos estar expuestos a eso. Yo creo que una razón por la que Dios ha levantado la radio cristiana en la actualidad, y ministerios de cintas y CD’s, es porque es la única manera en la que yo conozco en cierta manera de resistir el ataque de impiedad que enfrenta a la gente a través de la radio y la televisión.

Dígame un día en el que usted no era bombardeado en la sociedad por toda esa basura. Usted simplemente se iba a casa, hablaba con las personas, las personas que vivían ahí. Ahora usted tiene al mundo entero hablándole a usted. Vendiéndole filosofía impía desde todo ángulo posible. Y difícilmente puede llegar usted de domingo a domingo sin caer en términos de su propio compromiso espiritual.

Y entonces, el Señor ha levantado recursos. Debemos estar sepultados en ese tipo de cosas hasta que cultivemos una mente pura. Necesitamos hablar de esto todo el tiempo. ¿Es de eso de lo que usted habla? ¿Es esa su conversación? Digo, está bien hablando de los Dodgers de vez en cuando, pero no es lo que importa y lo demás no importa. Y después en el versículo 8, Él dice que hagan algo más. Que coloquen recordatorios. “Átalos como señal en tu mano, y colócalos entre tus ojos; y escríbelos en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

En otras palabras, Él dice: “Motiva, estimula tu memoria con algunos símbolos”. Digo, yo creo que los hogares cristianos y oficinas y  lo que sea, en donde quiera que estemos, necesitemos tener recordatorios para estimular nuestras memorias, para recordar las cosas en las que debemos estar pensando. Todas esas cosas, simplemente eran maneras en las que estimulaban su mente. Y recordar. Y hacerlos que recordaran las cosas con las que deberían estar comprometidos. Necesitamos tener esas cosas también para recordarnos de lo que olvidamos.

Entonces, comienza en el corazón y sale de los labios y debe ser estimulados en nuestras mentes mediante señales y símbolos. Dice usted, ¿por qué todo esto? Le voy a decir por qué. Porque será “cuando Jehová tu Dios sea traído a la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob darles, con buenas y grandes en ciudades que tú no construiste, y casas llenas de cosas buenas, que tú no llenaste, y fosos buenos que tú no escarbaste, y vides y árboles de olivo que tú no plantaste. Cuando tú hayas comido y estés saciado, entonces cuidado con que no te olvides de Jehová, quien te trajo aquí”.

Digo, la tendencia es que cuando usted no ha sido parte del proceso, usted da por sentado y se acostumbra a los resultados. Y creo que yo temo que algunos de nosotros, inclusive que hemos sido parte del proceso, podamos olvidar ese proceso. Podamos olvidar la mano de Dios, la manera en la que vimos a Dios moverse. Y muchas veces nuevas personas simplemente llegan, ustedes ni siquiera saben qué precio se pagó. Ustedes ni siquiera entienden el sacrificio de tiempo, y talento, y esfuerzo, y dinero que la gente hizo.

Me acuerdo de una pareja joven, que en el lugar de ir a su luna de miel, quisieron dar lo que tenían para su luna de miel. Digo, esa es simplemente una de miles de miles de ilustraciones. Pero algunas personas simplemente quieren entrar y todo está ahí, todo se hace bien, todo está bien hecho. Lo que sucede es que si cosas pequeñas salen mal, realmente adoptan una actitud quisquillosa. Y no entienden en donde está la verdadera batalla. Y no entienden la verdadera lucha y lo que realmente importa. Y se preocupan por el resto de las cosas. Es como un hombre que dijo en una ocasión: “Están volviendo a arreglar las sillas sobre la cubierta del Titanic”.

Y algunas veces, la gente me dice cosas insignificantes y mi respuesta interior, y no siempre lo digo, algunas veces lo digo, es: “¿A quién le importa? No me importa eso. ¿Por qué me importa esto?” Y dicen: “Oh, oh”. Concentrémonos en lo que realmente importa. ¿Por qué la gente quiere molestarse con cosas que no son esenciales? Adelante con el Reino. Algunas personas pasan su vida entera distrayéndose con cosas triviales. Cosas insignificantes, no entienden. Y creo que el niño de la apatía es la crítica. Y es tan fácil, como usted sabe. Llego al punto en el que usted da todo pos sentado, y se acostumbra, y se vuelve indiferente a todo eso. Y después comienza a criticarlo. Y todas las imperfecciones que puede ver.

Y usted sabe, como Tomás Hardy, él decía que él tenía un amigo que podía llegar a cualquier prado hermoso y encontrar de manera inmediata el montón de estiércol. Bueno, esa es una perspectiva. Esa es una perspectiva que usted no debe tener. Yo sé que Dios nos ha dado gente maravillosa. Y nosotros somos la iglesia más rica en el mundo en términos de la gente tan maravillosa que Dios nos ha dado. Y bendecimos a Dios por eso. Pero también se que hay muchas personas que sólo vienen cuando es cómodo. Los conozco, algunos de ustedes solo vienen cuando es cómodo. Fue cómodo hoy, entonces vino. Si no fuera cómodo, no hubiera venido.

Y usted ve a la iglesia como ve todo lo demás en la vida. Si satisface alguna necesidad que usted tiene, entonces usted va. SI usted puede encontrar algo que sirva a su necesidad mejor, usted va ahí. Digo, si usted cree que es mejor salirse, se sale. Si está bien ir a la iglesia, usted va a la iglesia. Para algunas personas es la menor de las alternativas cuando el presupuesto está bajo en el fin de semana. Para otras personas, vienen cuando quieren. No ven ninguna necesidad real para el compromiso y el domingo por la noche es simplemente en lo que nunca se van a involucrar. Ellos creen que un sermón a la semana es suficiente. Y si usted cree que eso es verdad, necesita doscientos sermones por lo menos esta semana. Quizás, en cierta manera, para sacarlo de su complacencia, de su satisfacción.

Como alguien dijo, creo que fue Kierkegaard quien dijo: “La gente cree que el predicador es un actor y supuestamente deben venir y ser sus críticos”. Lo que ellos no saben es que ellos son los actores y él es el que los está motivando, recordándoles sus frases perdidas. Entonces, es bastante fácil para nosotros llegar al punto en el que, usted sabe, vivimos en un mundo en el que todo es para usted. Digo, usted hace lo que quiere. Las cosas salen como a usted le gusta. Todo llega a usted, todo llega a usted. Inclusive nuestro mundo, llamado cristiano, promueve el mismo tipo de manera de pensar.

Y entonces, usted va a la iglesia y si tiene algo que ofrecer, usted se aparece. Usted no entiende la lealtad de apoyar al pastor cuando está ahí. O al hombre de Dios que está hablando. Y me preocupo, porque algunas veces cuando otros están hablando, cuando yo no estoy aquí, y la gente dice: “Bueno, es sólo tal y tal hablando. Vámonos. No vamos a ir”. Y usted entiende, claro, lo que eso le dice esa persona. No es tan ciego, no son torpes. Ellos entienden lo que eso significa. Y eso las expresa, ¿sólo eres tú, verdad? Y en cierta manera, ese es el tipo de actitud que da lugar a la complacencia en una iglesia, a la indiferencia. Y eso es lo que puede matar a un gran ministerio.

Como puede ver, ahí es en donde estaba Éfeso. Dejaron su primer amor y necesitaban ser motivados a recordar cómo era antes. ¿Han olvidado cómo era? Y entonces le dije a este pastor: “Levantar una iglesia es fácil. Es tratar de enfrentar con la grande, lo que es difícil. Es tratar de evitar que la gente se vuelva indiferente, apática, que de todo por sentado y no entiendan lo que tienen”.

Digo, la enseñanza aquí es tan buena y la música aquí es tan maravillosa, tan gloriosa. Simplemente, nos acostumbramos. Y la gente trabaja tan duro por cuidar de nuestros niños y enseñar a nuestros pequeños. Y todas las cosas que hacen. Y entonces es tan fácil para nosotros acostumbrarnos a todo y ni siquiera orar como debiéramos. Digo, ¿ora por mí regularmente? Algunas personas me dicen con mucha frecuencia, me encanta cuando la gente me dice: “Yo lloro por ti todo el tiempo”.

Yo me aferro a eso, porque usted no entiende, esto es una batalla. Yo sé, yo soy una máquina de predicación. Me paro y empiezo y aquí sale todo. Y ustedes lo evalúan del uno al diez, quizás. Y de vez en cuando uno es lo suficientemente bueno para mantenerlo regresando por otro, buscando otro bueno. Y está bien, yo entiendo eso. Pero ¿ora usted? ¿Qué hay acerca de los otros? ¿Ora por ellos también, los otros que enseñan y predican aquí? ¿Los otros que guían y sirven?

Digo, algunas personas son prontas para criticar y no tan prontas para orar. ¿Y qué hay aquellos de ustedes en liderazgo? ¿Están orando por las personas a las que guían? ¿O pensamos que todo está hecho tan bien que no necesitamos ya a Dios? Como puede ver, usted no entiende la batalla. Usted no entiende la batalla. Usted sólo ve el resultado. Y todo se ve tan fácil. Usted no entiende las lágrimas y el trabajo. Usted no entiende cómo los que estamos en liderazgo, en la iglesia, tenemos que unirnos unos a otros algunas veces para apoyarnos mutuamente, porque llega a ser muy difícil, muy doloroso.

Y sólo quiero que recuerde que necesitamos que usted se aparte de esto. Necesitamos que esté totalmente comprometido. Necesitamos que ore. Necesitamos que use sus dones, que sirva. Pensé en esto, creo de manera más fuerte, mediante una carta que recibí escrita por un pastor joven. Y quiero compartirla con usted. Realmente, es lo que motivó que simplemente le hablara de mi corazón esta semana y probablemente también la próxima semana. Pero mi gran gozo en el ministerio es ver a los jóvenes salir al ministerio.

Recibí una carta de uno que está pensando en salir y realmente quebrantó mi corazón. Y esto es lo que él dijo, y cito: “Le escribo esta carta por varias razones. Y aunque no nos hemos conocido personalmente, he leído algunos de sus libros y lo he oído por la radio varias veces. Permítame explicarle mi gran preocupación. Una que no he podido corregir y una que me está llevando a considerar dejar el ministerio. Quizás sus consejos los va a usar el Señor para darme algo de luz”.

“En primer ligar, mi posición. Firmemente creo que el liderazgo de la iglesia debe ser el mejor. No sólo en sus propias vidas espirituales, a nivel personal, sino también al establecer el ejemplo para la gente a la que guía. Ahora, me apresuro a añadir que no estoy hablando de perfección o de ningún tipo de súper humano. Simplemente una relación viva, creciente, personal con Nuestro Señor. Firmemente creo en eso. Si los líderes de la iglesia no presentan un estilo de vida de compromiso y dedicación a Su Señor, y al cuerpo local, aquellos que siguen tampoco lo van a hacer”.

“El problema, Pastor MacArthur, dos tercios de nuestros líderes elegidos asisten sólo a un servicio por semana. De nuevo, no estoy hablando de tener que estar ahí presente cada vez que se abren las puertas. Pero yo reo que fuera de situaciones imprevistas, enfermedades y vacaciones, yo creo que el liderazgo de la iglesia debe hacer un esfuerzo doble por estar presente en los servicios. Si no hay ninguna otra razón que alentar a los Santos y al pastor”.

“Me parece difícil en extremo el creer que el liderazgo apropiado, eso puede ser provisto cuando los líderes no pasan suficiente tiempo con su congregación como para saber dónde están sus heridas y temores. Yo voy a juntas y encuentro que, por mucho, la mayoría del tiempo se pasan asuntos que no tienen relación directa con las necesidades y heridas de la gente. Yo creo que debido a esto nuestra iglesia ha llegado a estancarse. Lo cuál es equivalente a retroceder en lugar de avanzar”.

“He traído esto a nuestro consejo varias veces y para ser honesto, ni siquiera todos ellos son fieles en su asistencia. Y he expresado mi preocupación sin resultado en absoluto. De nuevo, no estoy hablando de hombres y mujeres que simplemente no pueden cumplir con esto. Sino de aquellos que pueden pero no lo hacen. Recibo mis respuestas normales. Mi agenda está llena, estoy demasiado ocupado, estoy demasiado cansado al final del día. O ni siquiera presentan una excusa. Pero estas son las mismas personas que no temen recordarme con frecuencia que son el poder de la iglesia y sucede con frecuencia”.

“Pastor, he llegado al lugar e donde estoy. Si esto continúa en siguiente año, estoy listo para resignarme del pastorado. ¿Cómo es posible que un pastor dirija su rebaño, establezca los programas necesarios, desarrolle liderazgo espiritual si ni siquiera puede hacer que tenga a alguien que le apoye? Estoy abierto a su consejo. Yo creo que nuestra iglesia tiene muchas posibilidades, pero mientras que seamos tibios, el Señor no nos bendecirá. O nos usará”.

Esa carta podría haber sido escrita por miles de pastores diferentes. Porque eso es tan común, el volverse apático ante las cosas buenas que Dios nos ha dado. Y no quiero que ustedes hagan eso. No quiero que sean apáticos ante las bendiciones que Dios nos ha dado. No quiero que se olviden del Señor. Quiero que continúen temiendo Su nombre. Vayan conmigo por un momento al 2 Pedro, capítulo 1. Y simplemente les voy a decir en dónde estoy con las palabras de Pedro, en el versículo 12.

2 Pedro, 1-12: “Por tanto”, Pedro dice escribiéndole a su congregación en un sentido, “no voy a descuidar”, y puedo entender eso. A usted se le da una oportunidad por parte de Dios y usted no quiere echarla a perder. Es un llamado Santo, un alto llamado, un gran privilegio por el cual usted va a rendir cuentas. Por el cual usted es responsable. Pero él dice: “No quiero descuidar mi llamada”. Y entonces, “no voy a descuidar el traer siempre estas cosas a vuestra memoria”. Y estoy aquí, el día de hoy, para hacer lo mismo. No voy a decir nada nuevo. Voy a decir algunas cosas que son antiguas, viejas, que ustedes necesitan recordar. Él dice: “Quiero que se acuerden de estas cosas. Aunque ustedes las conocen y están establecidos en la verdad actual”, yo sé que ustedes las conocen. Simplemente, necesitan ser recordados. Simplemente, necesitan algo que estimule su memoria.

“Y voy a continuar haciendo esto. Mientras que esté en este cuerpo. Entonces, para que cuando me vaya de este cuerpo, este tabernáculo terrenal”, versículo 15, versículo 15 dice: “Ustedes se acuerden aún después de que yo esté muerto”. Hay cierta virtud en estar  repitiendo las mismas cosas elementales que no pueden ser olvidadas. Y eso es lo que me gustaría hacer. Simplemente, compartir mi corazón hablándoles de cosas que ustedes ya conocen.

Muchos pastores llegan aquí para descubrir, para tratar de entender por qué nuestra iglesia crece. Y qué es lo que estamos haciendo. Y normalmente vienen, esperando copiar algún programa que puedan llevar con ellos y aplicar en su propia iglesia. Y vienen a nuestra conferencia de pastores. Vamos a tener una en octubre. Espero que sean parte de ella. Vamos a tener a doscientos cincuenta pastores nuevos aquí. Y desean conocer lo que Dios está haciendo. Y normalmente vienen pensando que pueden copiar métodos, herramientas, programas, ideas, y llevarlos de regreso, implementarlos en su iglesia. Lo cuál sería como venir a un gran cuerpo y simplemente llevarse la piel con ellos.

Digo, están viendo cómo la carne se manifiesta en nuestro ministerio. Lo que no entienden es todo lo que hay a nivel interno. Y entonces, cuando vienen a al conferencia de pastores tratamos de enseñarles que hay muchas cosas que están debajo de la superficie que no ven, que son parte del cimiento para hacer que todo lo demás tenga sentido. Usted, cuando ve a un ministerio funcionando, operando. Se ve lo que está frente a usted. Pero lo que debe entender es que lo que está tras bambalinas, es lo que no puede ver.

Y entonces, me gustaría tomar una analogía del Apóstol Pablo, la analogía de un cuerpo. Y creo que podemos llamar a esto la anatomía de una iglesia. Pero creo que el cuerpo puede ser visto en cuatro características. Esto no es clínico, esto es simplemente para efectos de nuestra analogía. Huesos o esqueleto, sistemas internos, músculos y carne. Y una iglesia tiene que entenderse a sí misma de esa manera. Tiene que haber un marco, un esqueleto. Tiene que haber sistemas internos, a lo cuál yo llamo el flujo de ciertas actitudes. Y después, tiene que haber músculo, lo cuál es ciertos tipos de funciones que hacemos y después se manifiesta en la forma de nuestro ministerio.

Pero la forma no es suficiente. Usted no nada más puede reproducir o copiar la forma sin el resto. No va a vivir. No va a mantenerse en pie. No va a funcionar. Entonces, quiero que regresemos y comenzar desde el principio. Y esto es lo que yo creo que Cristo quiere que sea nuestra iglesia. Estamos comprometidos con esto. Y hemos estado comprometidos con esto desde el principio mismo. Y todavía estamos comprometidos con esto. Y el futuro es aún mayor del presente, por mucho, si realmente nos apegamos a estas verdades.

Digo, podemos ver a nuestro alrededor y decir: “Oye, esto está lleno. Escuche, estamos listos para construir un balcón. Tenemos la estructura para hacerlo. Estamos listos para levantarnos tan pronto como percibamos que hay necesidad de hacerlo”. Y debe haber una necesidad para ello. Tenemos un millón de personas aquí, en este pequeño valle, y en cualquier domingo dado. Inclusive, veinte mil de ellos están en una iglesia a donde van a oír la verdad. Y eso nos deja con muchos que no van a una iglesia, ¿verdad? ¿Quizás novecientos ochenta mil?

Podemos tener alguna perspectiva tendenciosa cuando pensamos que todo ya se ha hecho. Tenemos a personas aquí, a la vuelta de la esquina, quienes nunca han estado en la puerta de este lugar. Y queremos hacer lo que necesitamos hacer en el futuro, porque Dios nos ha dado el cimiento. No queremos decir: “Oye, construimos el cimiento.  ¿No este un cimiento hermoso?” Queremos continuar y terminar con la casa.

Entonces, pasando a esa metáfora paulina familiar, conocida, y tomándola, si puedo sacarla de su patrón bíblico, quiero hablar en primer lugar del esqueleto. Y creo que eso es de lo único que vamos a hablar en esta mañana. Simplemente eso, el esqueleto. Para que el cuerpo funcione y el cuerpo opere, tiene que tener un esqueleto. Tiene que tener estructura, tiene que tener forma. Es el esqueleto lo que proveé la estructura básica, la forma para el cuerpo. Ahora, yo creo que hay ciertas verdades, a nivel esqueleto, con las que debemos estar comprometidos. Estas son verdades no negociables. Estas son verdades inalterables. Son invariables. Estas son cosas en las que no vamos a hacer concesiones de ninguna manera y estas son verdades elementales a nivel esqueleto. Y yo creo que la iglesia debe estar comprometida con estas cosas.

Y cuando digo eso, amados, me refiero a ustedes. Usted, la iglesia es usted. No estoy hablando de alguna cosa nebulosa, estoy hablando de usted. Y, obviamente, estoy también hablando de mí. Permítame explicarle lo que yo creo que son los asuntos no negociables a nivel esqueleto.

En primer lugar, un alto concepto de Dios. Un alto concepto de Dios. Ahora, podría remontarme a todos los años, al pasado, y traer todo tipo de cosas que hemos tratado de enseñar acerca de esto. Pero voy a estimular su memoria, simplemente en algunas de estas cosas, y voy a hablar de algunas cosas generales. Es absolutamente esencial que la iglesia se perciba a sí misma como una institución para la gloria de Dios. ¿Entiende eso?

Ahora, eso es tan elemental que simplemente parece que ni siquiera tendría que decirse. Pero yo creo que la iglesia, en general en nuestro país, a descendido de ese nivel para convertirse en una iglesia que sirve para ayudar a los hombres. Y la iglesia cree que su meta consiste en ayudar a que la gente se sienta mejor acerca de sí misma. A jugar juegos psicológicos con ellos. A reglar, a parchear sus matrimonios, a darles placebos, usted sabe. Como parchear un matrimonio. Como Marabel Morgan dijo: “Para colocarse ropa interior negra, una rosa en sus dientes y meterse abajo de la mesa del comedor y guiñarle el ojo a su marido”. Ese tipo de cosas.

Digo, si usted tienen un matrimonio que está mal, usted puede hacer eso y todavía tener un matrimonio que está mal. Porque hay algunos cimientos bíblicos y hay algunas relaciones con Dios que se demandan entre personas, si es que van a tener relaciones correctas las unas con las otras. Y ese tipo de placebo realmente no son la respuesta. Pero hemos reducido la iglesia, desde un cuerpo, un organismo que tiene como meta conocer y glorificar a Dios, a una organización que tienen como objetivo hace que la gente se sienta mejor acerca de sí misma. Y ese no es el punto.

Si usted conoce de manera correcta a Dios, en últimas, va a afectarlo a usted y usted va a estar mucho mejor. La respuesta a todo en su vida es conocer a Dios, ¿verdad? Claro, el Señor es el principio de toda la sabiduría. Y cuando usted tiene una relación correcta con Dios, y usted toma en serio a Dios, y usted está en una relación correcta con Dios, entonces el resto de las cosas van a estar en su lugar correcto. Eso no quiere decir que no nos preocupan las necesidades de la gente. Nos preocupan, como también a Dios le preocupa. Como también a Cristo le preocupa.

Pero lo que quiere decir es que hay un equilibrio. Y todo comienza con un alto concepto de Dios. Debemos tomar a Dios seriamente. Como lo he dicho antes, algunas veces me gustaría que Dios matara a algunas personas durante la ofrenda. No me gustaría mucho que pasara eso, pero por que quizás yo sería la persona, pero digo, alguna manera dramática para ilustrar que Dios debe ser tomado seriamente.

Decimos: “Oh, sabes una cosa, alguien se muere o algo pasó. ¿Cómo es que Dios permitió que eso pasara?” Escuche, amigo. Esa ni siquiera es la pregunta. La pregunta es: ¿Qué es lo que usted y yo estamos haciendo vivos? Un Dios santo debería habernos matado hace mucho tiempo atrás. Ese es el punto. Y debido a que Dios es un Dios de gracia, no hay razón para que usted y yo seamos apáticos e indiferentes. Debemos tomar a Dios seriamente.

Yo me indigno en términos justos contra estos predicadores y demás, quienes arrastran a Dios, lo sacan de Su trono y lo convierten en algún tipo de siervo para los hombres. Quien tienen que hacer todas las cosas que demandan los hombres. Esta es una época irreverente, es irreverente. No sabe cómo adorar. Inclusive, lo que llama adoración, básicamente en muchos casos es simplemente inducir un sentimiento de calidez. Y creen que eso es adoración.

Conocen muy poco acerca de Dios. Y como dije, el hacer acerca de adoración, somos demasiadas Martas y no hay suficientes Marías. Estamos ocupados sirviendo todo el tiempo y no sabemos lo que es postrarnos y lavar los pies de Jesús. No sabemos lo que es temblar ante la Palabra de Dios. No sabemos lo que es tener una confrontación asombrosa con un Dios infinitamente Santo, que nos deja quebrantados por nuestra propia pecaminosidad y por lo tanto, útiles para Él, para la Gloria de Él.

Queremos sentirnos bien acerca de nosotros mismos. Queremos sentirnos bien. Queremos tener todo lo que necesitamos, que todos nuestros problemas sean resueltos. Y se nos vende una bolsa de psicología religiosa que se llama la iglesia. Escuche, realmente voy a dar un paso más hacia adelante y decir, podría profundizar y decir que usted puede tomar el noventa por ciento de todos los libros que se escriben en la actualidad y sepultarlos en el mar y no perderíamos nada. Porque simplemente son una multitud de placebos que atacan a nivel superficial los problemas que no pueden resolver.

Yo me remoto a la historia, a épocas cuando la iglesia era santa. Cuando tenían muy pocas cosas que leer. Pero las cosas que leían les decían cómo tener una relación con Dios. Tenemos millones de cosas que no parecen resolver el problema. Me sorprendió recientemente- me contaron en Moody, en la última conferenciad e pastores, que hicieron una encuesta de los pastores y dijeron: “¿En qué área necesita más ayuda que cualquier otra en su vida?” Y la respuesta fue: “La familia”. Y yo dije: “Espera un momento. No puede ser. ¿Me quieres decir que con todas las cosas que están allá afuera, todavía necesitas más cosas acerca de cómo  ayudar a familias?” No es eso. No es que usted necesita más material, es que con todo lo que se ha dicho, la gente no toma a Dios seriamente.

Entonces, no caminan  según sus leyes y se meten en los problemas en los que están. Y entonces, continuamos levantando a Dios. Esa es la razón por la que tuvimos la serie acerca de adoración y el libro ya se público. Y espero que lea el libro. Realmente lo espero, espero que lo lea. Y yo conozco a algunos de ustedes que dicen: “Lo compré, lo compré”. Yo sé. Espero que lo lea.

Sabe una cosa, Santiago lo dice: “Acercaos a Dios,” en Santiago 4-8, “y Él”, ¿qué?, “se acercará a vosotros”. Ahora, ¿qué podría ser mejor que eso? ¿Le gustaría vivir su vida con Dios cerca de usted? ¿Le gustaría eso? Bueno, claro. Usted se acerca a Dios y Él se acercará a usted. Die usted: “Sí, pero cuando usted se acerca a Dios, hombre, es algo que me pone nervioso”. Claro. Esa es la razón por la que él dice en la siguiente frase: “Pecadores, limpiad las manos”. Entre más se acerca usted a Dios, más ve usted su pecado, ¿verdad? “Humíllese a sí mismo, lloren. Vuestra risa se convierta en tristeza y demás”. Y ahí, cuando usted está hecho pedazos, dice: “El Señor lo levantará”.

Pero tomamos a Dios seriamente, y creemos que debe ser exaltado y levantado y no vamos a tener una iglesia centrada en el hombre. Queremos alcanzar a toda persona en el amor de Cristo, en el amor de Dios. Pero Dios va a ser el enfoque de nuestra adoración, de nuestra vida. Y no vemos la Biblia, por lo tanto, como un lugar en donde usted encuentra pequeñas fórmulas para resolver todos sus problemas. La vemos como un libro que revela a Dios. Revela a Dios.

Hay una segunda verdad no negociable. Y fluye de la primera, y esa es la autoridad absoluta de las escrituras. La autoridad absoluta de las escrituras. No vamos a hacer concesiones en este punto. La Biblia está siendo atacada de manera constante. El otro día leí una evaluación de un nuevo libro escrito por Louis Smith, en el Seminario de Fuller, en el cual él dice que está perfectamente bien si dos hombres homosexuales tienen una relación y eso está dentro de la tolerancia de Dios. Y si usted quiere aferrarse a esa perspectiva, lo único que tiene que hacer es eliminar la Biblia. Es muy, muy cómodo.

Y si usted es un profesor en un seminario, me parece algo incoherente el estar preparando a jóvenes para administrar la palabra de Dios mientras que usted la niega. Pero ahí es donde estamos. Ahora, ese es un ataque frontal. Yo creo que hay carismáticos que están atacando la Biblia al añadir todas sus visiones y todas sus revelaciones y todas la demás cosas como hemos compartido con ustedes en el pasado.

Y ellos, Jesús les está diciendo esto y Jesús les está diciendo aquello. Y Dios les está hablando por aquí y por allá. Y tienen todo este material que están apilando. Y de pronto, de manera sutil, han atacado la Biblia porque ya no es la única autoridad. Y les puede haber dicho: “Pero un hombre dice que Jesús viene al baño y le coloca el brazo en su hombro”, y dice él, “mientras me estoy rasurando”. Y mi respuesta a eso en mi mente fue: “¿Continúas rasurándote?” Porque si continúas rasurándote no es Jesús. Porque si el Dios Santo viniera al baño mientras que tú te estás rasurando, te matarías a ti mismo porque te habrías pegado tan fuerte en el suelo de la impresión.

Es algo terrible el confrontarse con un Dios infinitamente santo. Y después, ese tipo de torpeza y reciben estos pequeños mensajes especiales por parte de Dios. Escuche, nos vamos a aferrar a la Palabra de Dios como la autoridad absoluta. La Biblia siempre está siendo atacada. El peor ataque viene por parte de personas que dicen que la creen y no saben lo que enseña. ¿No diría usted eso? Ese es el peor de todos. Ese es el ataque más sutil que existe. Pero hay personas por todo Estados Unidos quienes dicen: “Yo creo en la Biblia de tapa a tapa”. No la conocen. Punto.

Simplemente, creen lo que no conocen, lo cuál es la cúspide de la ignorancia. Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Escuche, esa es la razón por la que soy un predicador expositivo. Si vamos a ser alimentados por toda palabra que sale de la boca de Dios, entonces debemos estudiar toda palabra. Y no creo que la predicación ha perdido eso. Y ahora la predicación es todo tipo de cosas diferentes. No enseñar la Palabra de Dios. Y tenemos que regresar a eso. Y tenemos que mantenernos en donde estamos. Necesitamos enseñar. Necesitamos enseñar toda palabra, toda palabra. Y si usted no tiene apetito por esto, no va a cambiar la manera en la que nosotros lo hacemos.

Dice usted: “Bueno, yo sé, no necesitamos otro sermón. Nos gustaría tener comunión”. Bueno, está bien, espero que encuentre algo de comunión. Simplemente vamos a continuar dándole la palabra, simplemente vamos a continuar alimentándole la palabra, porque sabemos que eso lo hace crecer. La comunión es importante, todo eso es muy importante, pero no como reemplazo para la Palabra de Dios. De hecho, si usted quiere conocer la verdad, yo encuentro que la comunión más dulce, más pura, la mejor y más gratificante siempre, se encuentra entorno a las escrituras. Siempre entorno a las escrituras.

La prioridad absoluta de la Palabra de Dios. Ahí es donde está mi corazón. Espero que ahí esté también el suyo. Y le voy a decir una cosa, dice usted: “Bueno, ya conocemos tanto, se nos ha enseñado por tanto tiempo”. Escuche, esa es la cúspide del orgullo, el decir eso. Digo, el proceso de descubrimiento nunca termina, nunca termina. Para mí no termina y lo he dicho en el pasado, el gran gozo de mi ministerio de predicación no es la predicación, la predicación es la parte de trabajo, el gozo está en la parte del descubrimiento. Entrar ahí y descubrir cosas que nunca antes había visto, nunca antes había conocido, nunca antes había entendido de manera plena. Y eso me casa cada semana de mi vida.

Ahora, esa es una aventura que nadie debe perder. Me acuerdo de un pastor, me dijo cuando estaba ahí, en Michigan, en una ocasión, y él dijo: “Bueno”, él dijo, “yo sólo pastoreo dos años en un lugar y después me voy”. Y yo le dije: “¿En serio?”. Él dijo: “¿Lo has estado haciendo por mucho tiempo? ¿Sí? Yo estuve dos años aquí, dos años aquí, dos años aquí, dos años aquí”. Y yo le pregunté: “¿Por qué?”. Él dijo: “Tengo cincuenta y dos sermones. Los predico dos veces y me voy”. “Eso es algo interesante”, yo le dije. “¿Qué hay acerca de todo el consejo de Dios?”. “No lo doy todo, simplemente la parte que creo que es importante”. “Oh, yo creo que toda palabra que sale de la boca de Dios es importante”. Eso es un “no negociable”.

En tercer lugar, y esto de nuevo fluye del segundo, doctrina sana. Usted comienza con un alto concepto de Dios, y si usted hace un compromiso con Dios, entonces se va a tener que apegar a Su revelación, Su palabra. Si usted hace un compromiso con Su palabra, usted va a aferrarse a lo que enseña y eso es doctrina. Doctrina sana. ¿Y saben una cosa amados? En el área doctrinal en el cristianismo, la gente es muy imprecisa, la gente es imprecisa. Hay sermoncitos para cristiancitos. Usted sabe, cosas útiles, agradables de oír, pequeñas.

No sé cuál es el propósito definitivo que cumplen, pero son agradables y algunas veces son interesantes y algunas veces lo hacen sentir sentimental a usted. Y siente sentimientos cálidos, si se siente triste o lo que sea. O se siente motivado y demás. Pero no hay doctrina sana. En otras palabras, nadie está gritando la verdad acerca de Dios, la verdad acerca de la vida, la muerte, el Cielo, el Infierno. La verdad acerca del hombre, el pecado, Cristo, los ángeles, el Espíritu Santo, la posesión del creyente, la carne, el mundo, lo que sea.

Digo, denme algo a lo que me puedo aferrar, denme una verdad. Esta es la razón por la que siempre hemos hablado de principalizar el texto. Usted toma un texto, usted descubre lo que significa y usted descubre lo que dice y después ve lo que significa. Usted extrae del mismo una verdad divina, y usted establece esa verdad en las mentes de las personas al repetir esa verdad en diez maneras diferentes. En caso de que usted no sabe, eso es lo que yo hago cuando predico. Lo llevo a lo largo del pasaje, extraigo una verdad divina y le hablo a usted de esa verdad en diez maneras diferentes.

A partir de este pasaje, este pasaje que se compara con este, y este pasaje con el otro pasaje y demás. Hasta que en su mente hay una verdad, una verdad sólida. Entendí eso cuando fui joven porque mi padre me dio una Biblia cuando salí de preparatoria. Y en la parte de enfrente me alentó a leer 1 y 2 Timoteo, y lo hice. Y continuamente oía a Pablo diciéndole a Timoteo: “Enseña doctrina sana, enseña doctrina sana, enseña doctrina sana”. Nutre tu propio corazón y comunícaselo a tu congregación. Doctrina sana.

Hubo un día cuando los pastores eran teólogos. Ahora no lo sé. Pienso del hecho cuando Dick y yo regresamos al congreso de Narrancy, en Chicago. No lo sé. Fue creo que hace un año atrás, ¿verdad Dick? Y habían tres pastores, creo, de cien eruditos. Bueno, cuatro incluyéndote a ti. Cuatro. Y noventa y seis hombres de universidades y seminarios. Y cuando reúnen a personas para discutir la Biblia, ni siquiera piensan en pastores. Y eso no necesariamente es un reflejo de que no hay ninguno. Simplemente, que no saben en dónde buscar a personas que puedan tratar con las escrituras.

Y francamente, ni siquiera yo sé por qué estábamos ahí. Pero creo que hemos perdido eso. Esa claridad doctrinal y ese aspecto distintivo en la predicación que realmente pertenece al púlpito. La gente necesita respuestas, respuestas sólidas de la Palabra de Dios. Nosotros, simplemente para efectos de curiosidad. Escribí una carta hace un par de semanas atrás a todos los diferentes ministerios que sabemos que están en la radio y les hice una pregunta. Respondemos a preguntas bíblicas todo el tiempo. Hicimos una pregunta simplemente para ver cómo respondían a preguntas. Una pregunta se envió y todo el mundo nos respondió con una respuesta diferente.

Entonces, si usted hubiera buscado consejería de todos estos ministerios, cada uno de ellos le habría dado a usted una respuesta diferente. Ahora, eso realmente es triste en un sentido. Hay tanta confusión acerca de las cosas que deberían ser, y de hecho, son claras en la Palabra de Dios. Estamos comprometidos con extraer algunas conclusiones bíblicas. Me acuerdo cuando estudiamos el Libro de Efesios, a principios del ministerio aquí, y establecimos la posición del creyente en Cristo, lo cuál fue parte del cimiento de esta iglesia.

Y el otro día yo estaba con mi entrenador de futbol americano de preparatoria. No lo había visto por mucho tiempo, fuera de una vez cuando él vino a la iglesia. Y él sigue con el Señor. Y ha enseñado la Palabra de Dios. Es un hombre maravilloso. Y estábamos recordando algunas de las cosas torpes que pasaron cuando jugábamos futbol en preparatoria y me dijo: “¿Sabes una cosa John?”. Él dijo: “Tú estableces en concreto, en mi vida, mientras que yo estoy vivo, estableces un entendimiento de la posición del creyente. Porque escuché las cintas de Efesios, capítulo 1, una y otra, y otra, y otra vez y después las enseñé año tras año, tras año a nuestros jóvenes”. Él dijo: “El entendimiento sólido de la doctrina de la posición del creyente en Jesucristo ha provisto el cimiento para mi vida entera”.

Y bueno, como puede ver, yo no me estoy reconociendo a mí mismo. Ese es el Libro de Efesios. Ese es el Espíritu Santo. Pero lo que estoy diciendo es que ese es el tipo de principios sobre el cual la gente establece su vida. Doctrina sana, sólida, sana. Y yo creo que debemos enseñar la Palabra de Dios y enseñarla con principios que son verdades divinas, que son parte del cimiento para la vida muy esenciales.

Así que, si usted quiere conocer algo de los ángeles, debemos tener verdad que es concreta y clara acerca de los ángeles. Si quieres saber acerca de los demonios, entonces debemos poder establecer lo que la Biblia enseña acerca de eso y por ello siempre estamos estableciendo contenido sólido.

Un cuarto elemento no negociable. Y usted conoce estas cosas, simplemente quiero que las recuerde. Un cuarto es santidad personal. Santidad personal. Me temo que todos somos víctimas de una sociedad absolutamente impía. Digo, simplemente gimo en medio de la sociedad en la que vivimos. La inmundicia, la suciedad, la basura que está siendo producida de manera interminable, no sólo a nivel filosófico, que corrompe la mente, que la aleja de Dios, sino las cosas inmorales. Simplemente, un mar que parece como si fuera un caño que está roto. Simplemente, de hecho el caño no solo está roto, está completamente despedazado y está inundando todo lugar.

No sé si esto es nuevo o no, pero siempre he tenido un problema con la música contemporánea, porque yo creo – No solo odio el estilo mismo, sino que tengo problemas con básicamente las insinuaciones sexuales de las palabras que son tan viles, impías. Y usted trate alguna vez de decirle esto a los niños: “Bueno, no entiendes, tú eres un hombre ya viejo. Qué sabes tú. Y tú no entiendes en dónde estamos, y las palabras están bien, y yo las tomo como quiero, y bla, bla, bla”.

Bueno, recientemente aprehendí a uno de estos ahí, en la televisión, uno de estos canales de música, de video. Y eso para mí cerró el asunto. Y cuando tocaron ese tipo de música, implementaron esa música en el área visual y esa inmundicia, es en primer lugar los tonos sexuales que simplemente son abiertos. Son descarados. Y en segundo lugar, está totalmente desconectado de cualquier forma de la realidad, lo cuál es divorciar a la gente de un razonamiento claro, saludable, lógico, y un entendimiento de la realidad. Es como tratar de inducir a una persona en un estado de control mediante drogas. Totalmente desconectado.

Vi una multitud de cosas absurdas, totalmente desconectadas, sin rima, sin razón, sin conexiones lógicas, entre lo que estaba pasando. De hecho, fue todo totalmente ridículo. Digo, yo puedo tener cuarenta y tres años de edad, pero no estoy en una situación en la que no pienso con coherencia. Y si usted coloca eso en términos visuales, y eso es lo que usted ve, eso es basura. Y después tiene una generación entera de personas, usted sabe, inundada por esto.

Escuche, tenemos que comenzar a trazar algunas líneas cuando hablamos de santidad personal y ser cuidadosos, en dónde nos exponemos a nosotros mismos y a nuestros hijos y a la gente que nos rodea. Usted no puede ir entrando y saliendo al cine y viendo cualquier cosas que sus ojos pueden ver. Y leyendo basura y exponiéndose a todo eso y no pagar un precio.

Simplemente, me impresionó eso y simplemente me dije a mí mismo: “¿Ahí es en donde estamos en nuestra sociedad?”. Yo no voy a ver películas, yo no veo ese tipo de cosas. Entonces, esto para mí me sacudió. ¿Ahí es en donde está nuestra sociedad? ¿Es esto lo que está pasando en las mentes caóticas de niños que están inundando sus celebros de eso? Creo que somos llamados a una pureza de vida y creo que no podemos negociar eso. No hay concesiones ahí. Ninguna. No vamos a hacer concesiones en eso y queremos implementar esa pureza, esa santidad, ese estándar de santidad.

2 Corintios 7, siempre viene a mi mente: “Así que, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. Queremos implementar eso. Esa es la razón por la que implementamos la disciplina en la iglesia. Esa es la razón por la que si alguien peca, tenemos que ir a ellos. Ustedes tienen que ir a ellos, yo tengo que ir a ellos. Tenemos que hacerlo. Tenemos que hacerlo.

Recibí una carta de alguien, y él me escribió y dijo: “Quiero decirte una cosa. Una de las personas de tu iglesia, de tu personal de la iglesia, es tal y tal, e hizo esto, e hizo aquello, e hizo aquello”. Y él me estaba hablando aquí de una de las personas que trabaja en la iglesia. Y yo le respondí, le dije: “Querido amigo, si tienes algo contra un hermano, acércate a ese hermano, no lo calumnies, no calumnies a ese hermano en frente de mí. Yo no acepto lo que acabas de decir. Tú te acercas si tienes el problema, tú lo resuelves. Y si eso está resuelto, yo ni siquiera necesito saber de ello. Pero no acuses a un colaborador de Jesucristo con el que ni siquiera has hablado”.

Bueno, él me respondió con una carta hermosa y confesó el pecado que había cometido. Y preguntó, me pidió que si lo podía perdonar. Y me dijo que había aprendido una lección para su vida. Bueno, eso está bien. Y que él debía resolver eso con el hermano. Que piensa que lo ha ofendido. No estoy ni siquiera seguro de que hubo una ofensa. Pero si usted cree que eso es ser duro, eso es simplemente ser bíblico. Simplemente, queremos que la iglesia sea pura, ¿verdad?

Y entonces, queremos enfrentar ese tipo de cosas en amor, claro, en amor. Por ejemplo, usted toma el área de santidad personal y usted puede ver cuánto hemos perdido en esa área. Digo, ¿qué hay acerca de nuestra vida de oración que cultiva esa santidad? ¿Cómo es? ¿Qué hay acerca de la Palabra de Dios? ¿Qué hay acerca de ayunar, de meditar? ¿Cuándo se sienta usted y medita en la Palabra de Dios? ¿Cuándo hace usted eso?

Dice usted: “Bueno, yo soy anciano. Yo soy un diácono. Yo preparo un estudio bíblico”. No. ¿Cuándo se sienta usted y medita en la Palabra de Dios? ¿Cuándo medita por un periodo de tiempo prolongado acercándose a Dios en un momento de oración que se extiende más allá de un momento? ¿En dónde estamos en términos de santidad? ¿En dónde estamos en términos de comunión real con el Dios vivo?

Como puede ver, no es sólo líderes. Son líderes. Soy yo y todo el resto del liderazgo, pero también ustedes. Digo, no solo podemos sentarnos y vivir vidas cristianas medio comprometidas y esperar que la obra de Dios se lleve a cabo a la manera de Dios. Bueno, solo hay una final. Y le voy a dar esta brevemente. Autoridad espiritual. Autoridad espiritual. Yo creo, con todo mi corazón, que una iglesia debe entender que haya una autoridad. Yo creo, con todo mi corazón, que una iglesia debe entender que hay autoridad sobre esas personas en esa iglesia y esa autoridad es Cristo, quien es la cabeza, quien media su liderazgo a través de ancianos piadosos. Eso es simplemente lo que la Biblia dice.

Digo, yo no inventé eso. La iglesia presbiteriana no inventó eso. Eso es lo que la Biblia dice. Que ancianos gobiernan sobre ustedes en el Señor. Es así de simple, tienen autoridad. Ahora, eso puede ser abusado. Hay hombres que se meten en ese asiento, en esa posición de autoridad y usan esa autoridad como si la autoridad se la diera la posición o su propia personalidad. Y no es así. Es la autoridad de la Palabra de Dios en las manos de un hombre piadoso.

En otras palabras, yo no tengo autoridad alguna para decirles: “Escuchen, quiero que construyan ese edificio ahí”. O: “Escuchen, quiero más vacaciones o que me aumenten el salario o demando que estas paredes se pinten de verde, porque yo tengo autoridad”. Yo no tengo ninguna autoridad sobre la pintura. Yo no tengo autoridad sobre esas cosas. La única autoridad que tengo es de hablar y aplicar la Palabra de Dios, ¿verdad?

Y cuando un hombre se sale de eso, él lo viola. Pero cuando viene a la Palabra de Dios, ahí hay autoridad. Ahí hay autoridad. Hombre, algunas personas están paranoicas por esto. Cuando estuve en Nueva York este verano, un hombre me dio un proyecto de veinticinco páginas y él me dijo: “Creo que te va a interesar leer esto”. Me dio este proyecto de veinticinco páginas y el título era “La herejía del Macarthurismo”. Y ni siquiera estaba hablando en general. “La herejía del MacArthurismo”.

Y entonces, quería ver cómo era yo un hereje. Y entonces, comencé. En primer lugar, cuidado con John MacArthur porque a nivel superficial, él parece ser un buen hombre. Pero aquí están los hechos. Uno: Él es anti-evangelismo. Dos: Él es anti-misiones. Y después de unas diez cosas, la última era: Él cree en ancianos. Eso es lo más letal de todo. ¿Se dan cuenta? Como si yo hubiera inventado a los ancianos como un hereje.

La realidad del asunto es que algunas personas simplemente no quieren estar bajo autoridad espiritual. Y quizás a favor de ellos, podríamos decir que en cierta manera son tendenciosos en su entendimiento de eso, porque algunos han abusado esa autoridad. Pero la iglesia debe entender, amados, que Dios le ha dado a la iglesia hombres piadosos que tienen la autoridad de representar a Jesucristo mediante el ejemplo y precepto en esa iglesia. Y la iglesia, de manera amorosa, debe someterse a su liderazgo y no van a ser perfectos, no van a ser perfectos.

Escuche, oramos constantemente de que seamos lo más cercanos a eso que podamos. Pero sabemos que va a haber fallas. Alguien dijo: “La única diferencia con los cristianos en su ejército es que le disparan a sus heridos”. Apuntando o queriendo decir que cuando alguien hace algo mal en el cuerpo cristiano, algunas veces son atacados de manera más bien cruel. No está mal hacer algo malo, esto es, está mal hacer algo malo, pero en últimas no es un desastre hacer algo malo cuando usted lo confiesa y sigue adelante. El problema es cuando usted continúa en eso.

Y entonces, cuando algo es hecho, que no es todo lo que debe ser, vamos a ser los primeros en querer saber eso y seguir adelante, glorificando al Señor. Pero tenemos que entender que en la iglesia se han establecido algunos, que son nuestros líderes. Y en 1 Tesalonicenses 5, dice que: “Debemos honrar a esas personas. Tenerlos en alta estima por causa de su amor. Amarlos y tenerlo en mucha estima y amor por causa de su obra”.

Y en Hebreos 13 dice: “Sométanse a ellos, porque ellos velan por vuestras almas. Sigan su ejemplo”. Y tenemos una pluralidad de líderes aquí. Yo simplemente soy uno de ellos. Dice usted: “Bueno, ¿cómo es que tú eres el hombre que siempre predica?”. Bueno, eso es simplemente como los dones se manifiestan. Digo: “¿Usted tuvo a doce apóstoles, verdad?”. Pero en cada lista de ellos, y hay cuatro listas, Mateo, Marcos, Lucas y Hechos. Y en toda lista, Pedro es siempre es nombrado primero. Y él siempre era el vocero.

Y así era. No quiere decir que él era mejor que alguien más. De hecho, si la verdad fuera conocida, probablemente es pero que muchos de ellos o la mayoría de ellos. Pero él tenía los dones en esa área y hay variación de dones. Pedro y Juan viajaron juntos. ¿Cree usted que Juan tuvo algo que decir? Piénselo. Él escribió Apocalipsis, 1, 2, 3 Juan, el Evangelio de Juan. Y sin duda alguna, con su intimidad con Jesucristo pudo haber dado grandes cosas. Pero cada vez que él está con Pedro, durante doce capítulos, él nunca abre su boca. ¿Por qué? Porque Pedro tuvo el don más fuerte. Vamos a llamarlo así, excepcional, en términos de hablar.

Cuando usted llega a Pablo y Bernabé, sabemos que Bernabé fue un gran maestro y un gran orador, y probablemente el que guió a la iglesia hasta que Pablo llegó. Pero cuando él y Pablo viajaron, inclusive los paganos dijeron que Pablo era el orador principal. Entonces, hay variaciones en los dones. Pero en la totalidad, hay una igualdad de autoridad espiritual y liderazgo dado a aquellos que la Biblia llama ancianos o pastores supervisores. Tenemos que entender eso. Y esta iglesia siempre va a estar bajo el cuidado de esas personas. Siempre.

Entonces, ¿qué hemos dicho? Si la iglesia va a ser el cuerpo de Cristo, tiene que tener la estructura correcta. Tiene que tener un alto concepto de Dios y esa debe ser su búsqueda. Conocerlo, conocerlo, conocerlo. Y al buscar conocerlo, debe tener un alto concepto de las Escrituras. Porque ese el lugar, el único lugar en donde Él puede ser conocido. Y entonces, vamos a tener ese alto concepto de las Escrituras y vamos a estar comprometidos con la claridad doctrinal, la doctrina sana, la santidad personal. Y vamos a someter nuestras almas al cuidado de aquellos que están sobre nosotros, que cuidan de nosotros en el Señor, en la autoridad espiritual.

Yo le digo a estos pastores esto todo el tiempo: “Si ustedes no tienen estas cinco cosas en su iglesia, el resto que van a tener van a ser cosas a corto plazo, superficiales, porque estas son cosas fundamentales”. Y yo les digo esto también: “Como pueden ver, caballeros, ustedes no pueden producir esto, ustedes no pueden implementar esto en dieciocho meses”. La permanencia promedio de un pastor ahora en una iglesia es 2.6 años. Dos años, seis meses. No lo puede hacer. Toma años establecer este tipo de cimiento y eso es simplemente el esqueleto.

Ni siquiera hemos hablado de los sistemas internos, y los músculos, y después la carne. Y quiero que sepa que yo sólo tengo una vida que vivir. Y yo creo que el espíritu de Dios quiere que la viva y la entregue en este lugar. Y no podría estar más feliz. Para mí la aventura apenas está comenzando. Y no estoy diciendo: “Oye, tenemos esto enorme y ahora dispersémonos y veamos aquí y allá, y hagamos todo esto”. No señor. Esta es la pasión de mi corazón, esta iglesia.

Y yo creo que Dios tienen un gran futuro para nosotros si podemos ver en dónde está la verdadera guerra. Que estemos comprometidos con las cosas que son los elementos del cimiento, y eso significa ustedes. Ustedes, como un individuo. Usted, usted es nuestra esperanza. Inclinémonos en oración.

Padre, realmente hemos tocado algunas cosas muy importantes. Quizás no siempre tan importantes para nosotros, pero deben serlo porque son las cosas más importantes para ti. Porque son importantes para ti. Tú eres Dios, y tu palabra es importante. Y lo que enseña es importante. Y la santidad es importante, porque eso es lo que Tú deseas. Y la autoridad espiritual es importante, porque Tú deseas gobernar en tu propia iglesia. En tu propio reino. Porque Tú eres el rey. Ayúdanos a considerar como algo importante lo que Tú consideras importante, y no pasar nuestro tiempo entero en cosas triviales, que no importan. O peor aún, volvernos apáticos o indiferentes porque nos hemos entregado a este mundo, porque nos hemos acostumbrado a las cosas que has hecho porque no fuimos parte de la batalla.

O quizás, Señor, fuimos parte de la batalla pero en cierta manera nos retiramos. Métenos de regreso ahí, Padre. Lleva a cabo una obra en mi corazón y en todo corazón que sea para tu Gloria.

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