Reaccione ante los problemas con acción de gracias

Noviembre 17

Reaccione ante los problemas con acción de gracias

Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. (Filipenses 4:6)

En vez de orar a Dios con duda o descontento, el creyente ha de acercarse a Dios con un espíritu de acción de gracias. Por eso Dios prometió que nada en nuestra vida será demasiado para que lo soportemos (1 Co. 10:13). Él ha prometido hacer que todo obre para nuestro bien (Ro. 8:28), y «perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos” en medio de nuestro sufrimiento (1 P. 5:10).

Todas las dificultades están dentro del propósito de Dios, de modo que podemos darle gracias por su poder y sus promesas. Pedro dijo que echemos “toda [nuestra] ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de [no­so­tros]” (1 P. 5:7). Al hacerlo, hemos de ser agra­de­ci­dos por su providencia, su promesa de per­fec­cio­nar­nos, la gloria que Él recibirá del cumplimiento de su voluntad, y por las misericordias pasadas que son la promesa de bendiciones futuras.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Nuestra Guerra Espiritual

Iglesia Evangélica de la Gracia

Nuestra Guerra Espiritual

David Barceló

David Barceló

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Una Salvación tan Grande

Iglesia Ozama

Una Salvación tan Grande

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

61/62 – Un naufragio bajo su providencia

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

61/62 – Un naufragio bajo su providencia

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Promesas y Compromisos

Iglesia Evangélica Unida

Promesas y Compromisos

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

Prioridades

Domingo 17 Noviembre

¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?… Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas… Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:31-33

Prioridades

http://labuenasemilla.net/20191117

Alimentarse, alojarse, vestirse, son preocupaciones legítimas para un joven que busca empleo, para una familia cuyo padre acaba de ser despedido… A veces el Estado brinda algunas ayudas, la familia o los amigos también pueden colaborar, pero la ansiedad persiste…

El agricultor que ha perdido su cosecha debido a una tormenta o a la sequía también conoce esta angustia por el mañana: ¿cómo hacer frente a las deudas y pagar a los proveedores?

Los cristianos no escapan a estas incertidumbres opresoras, pero pueden contar con las promesas de Dios. Él conoce las necesidades de nuestro cuerpo como de nuestra alma, y quiere que confiemos en él.

En los versículos del encabezamiento Jesús no nos anima a ser perezosos o negligentes, sino a comprender dónde están nuestras prioridades. Nuestro deseo debe ser agradar a Dios. Haciendo de nosotros sus hijos, él nos ha introducido en un dominio espiritual nuevo, descrito así por el apóstol Pablo: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Estos son los caracteres morales que Dios espera de los suyos y que nosotros debemos buscar por encima de todo. Y estemos seguros de que él cumplirá sus promesas y suplirá nuestras necesidades según su sabiduría, de una manera que a veces nos sorprenderá. Él nos prometió ocuparse de ellas.

Job 20 – Hebreos 8 – Salmo 126 – Proverbios 27:23-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

EL CONTROL SOBERANO

Noviembre 16

EL CONTROL SOBERANO

Elegidos según la presciencia de Dios. (1 Pedro 1:2)

A través de los años, las teologías arminianas y calvinistas han estado en polos opuestos. La teología reformada tradicional, que llamamos calvinismo, subraya la soberanía de Dios, pero la teología arminiana en realidad subraya la soberanía del hombre. Enseña que Dios es útil al dar ayuda espiritual, pero que uno tiene que encontrarla en sí mismo para ir a Cristo, perseverar en la fe, alcanzar metas espirituales y obtener victorias espirituales.

¿Qué resulta de esa clase de teología? Una persona puede decir que confía en Cristo, pero en realidad confía en sí misma. Eso muestra la creencia de que el poder para escoger la salvación, o perderla por el fracaso espiritual, pertenece a la persona. Suponga que usted creyera que tenía esa clase de poder. ¿Puede imaginarse lo que sería enfrentarse a la muerte y preguntarse si no pudiera entrar en el cielo porque había cometido muchísimos pecados? Esa incertidumbre causará ansiedad, no seguridad.

Confiar plenamente en Dios requiere co­no­ci­mien­to de su gracia soberana: Que una persona es escogida, redimida, mantenida y glorificada por Dios, que es el iniciador.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Creer, conocer y comprender

Sábado 16 Noviembre

Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

1 Corintios 8:2

El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.

1 Corintios 3:20

El temor del Señor es el principio de la sabiduría.

Proverbios 9:10

Creer, conocer y comprender

“Hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69).

http://labuenasemilla.net/20191116

El orden de estos dos verbos (creer y conocer) es esencial para comprender los pensamientos de Dios revelados en la Biblia. Como revelación, deben ser creídos, recibidos, con un espíritu sumiso a la autoridad de su autor. Solo con esta condición ellos iluminan el ser interior del hombre: inteligencia, consciencia, corazón. Tratar de comprender los pensamientos de Dios mediante nuestros propios razonamientos solo nos conduce a la duda, o a una incredulidad todavía más grande. Entonces uno cree descubrir contradicciones en la Biblia, que no son más que aparentes. ¡Creemos saber, no entendemos, y por lo tanto no creemos!

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios” (Hebreos 11:3). La creación del universo por Dios siempre ha suscitado toda clase de objeciones. Pero el que cree el relato del Génesis (capítulos 1-2) comprende lo que los sabios ponen constantemente en duda a la luz de sus conocimientos. Dios no nos explica todo. Su objetivo no es convertirnos en sabios, sino hacernos conocer lo que él es: amor y luz, y que vivamos en relación con él.

Si quiero conocer con certeza, comprender aquello por lo cual los hombres se enfrentan constantemente sin llegar a explicarlo, primero debo estar atento a lo que la Palabra de Dios me revela con toda sencillez. Una gran luz brillará en mi mente, y también en mi corazón.

Job 18-19 – Hebreos 7:18-28 – Salmo 125 – Proverbios 27:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

UN ANCLA DE CONFIANZA

Noviembre 15

UN ANCLA DE CONFIANZA

En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia.

(Salmo 31:1)

Como lo indica el versículo de hoy, David tuvo gran confianza en Dios en medio de la aflicción. También dijo: “Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio” (Sal. 31:3-4).

Su confianza radicaba en el carácter santo de Dios. Un adecuado conocimiento de Dios es esencial para la estabilidad espiritual. Y la única forma de conocer a Dios es mediante lo que Él ha querido revelarnos de sí mismo en las Escrituras.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Las enfermedades

La Biblia Dice

logo-lbd-web-stDavid Logacho

Las enfermedades

Sin temor a equivocaciones, puedo afirmar que el gigante que más nos ha atacado a todos y cada uno de nosotros es el gigante llamado enfermedad. ¿Has estado alguna vez enfermo? Con toda seguridad tu respuesta será afirmativa. Si tu respuesta es negativa, seguramente estás enfermo de amnesia. Si no tenemos una perspectiva correcta sobre la enfermedad, se tornará en un poderoso gigante que está listo a caer sobre nosotros para destruirnos.

Si damos un vistazo a la Biblia para ver que hay detrás de la enfermedad, encontraremos que la enfermedad puede tener al menos tres diferentes orígenes. Primero, puede ser que se trate de alguna consecuencia de algún pecado. Enfermedades como el Sida, cuando resulta del uso del sexo fuera de los parámetros establecidos por Dios, es un buen ejemplo de una enfermedad que es consecuencia del pecado. Obviamente, no siempre el Sida es consecuencia de pecado. Piensa por ejemplo en una persona que se contagia de Sida como resultado de una transfusión sanguínea con sangre contaminada con el virus.

La Biblia nos advierte muy abierta y francamente sobre la ley de la siembra y la cosecha. Gálatas 6:7-8 dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado:  pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Si el hombre siembra el bien, cosechará el bien, pero si el hombre siembra el mal cosechará el mal. En ocasiones la enfermedad es la cosecha de una siembra de desobediencia a la palabra de Dios. La enfermedad en este caso es vista también como una disciplina por parte de Dios. Algunos creyentes corintios fueron desobedientes a la Palabra de Dios y aún así participaban en la Cena del Señor como si todo estuviera bien en su vida. Por esta falta de integridad moral Dios los disciplinó y nota como lo hizo. 1 Corintios 11: 26-30 dice: Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

La disciplina de Dios para ellos fue enfermedad, debilidad y aún la muerte. Si dudas del hecho que Dios puede disciplinar con enfermedad a tus hijos descarriados solamente estudia la vida de David a raíz que cometió el pecado de adulterio con Betsabé, fue tal el dolor que David exclamó lo que tenemos en Salmo 32:3-4. La Biblia dice: Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano.  Selah

El segundo origen de la enfermedad, puede ser una prueba para purificar nuestra fe. A veces Dios usa la enfermedad como el fuego que calienta el crisol donde se coloca nuestra fe. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en Job del Antiguo Testamento. Según Job 1:1, Job era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Sin embargo, de ello, fue probado como quizá ningún ser humano ha sido jamás probado. Parte de su prueba fue justamente la enfermedad. Al salir airoso de la prueba, Job dijo lo que está registrado en su libro capítulo 42 versículo 5 De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

Antes de la prueba, Job conocía a Dios, pero su conocimiento de él era limitado, pero después de la prueba, el conocimiento de Dios por parte de Job era mucho más profundo, como si lo viera con sus propios ojos. ¿Qué es lo que hizo cambiar la perspectiva que Job tenía sobre Dios? Pues la prueba

El tercer origen de la enfermedad es simplemente una oportunidad para manifestar el poder de Dios en sanidad. Una vez Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: ¿Quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? La respuesta de Jesús fue: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, luego le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé. El ciego fue y se lavó y regresó viendo. La ceguera que es una enfermedad no fue consecuencia de pecado, tampoco fue una prueba, simplemente fue una oportunidad para que Dios manifieste su poder en sanidad.

Si no miramos a la enfermedad como hemos mencionado, corremos el riesgo de que la enfermedad se torne en un poderoso gigante que no solamente afligirá nuestro cuerpo sino también nuestra alma y nuestro espíritu. El gigante de la enfermedad nos aconsejará que Dios nos ha abandonado, que Dios es injusto con nosotros, que tenemos el derecho de vivir sanos pero que Dios nos está negando ese derecho, que Dios no tiene poder para detener la enfermedad o aún pensaremos que a lo mejor tenemos algún pecado oculto que ni siquiera nosotros mismos sabemos y que por eso Dios nos está disciplinando.

Si hacemos caso a los consejos del gigante llamado enfermedad llegaremos a vivir amargados, desanimados, confundidos, desesperados, faltos de fe y apesadumbrados. El gigante de la enfermedad quiere justamente vernos en esas lamentables condiciones. Pero no es necesario dejarnos dominar por el gigante de la enfermedad. Para conquistarlo sugiero lo siguiente: Primero, agradece a Dios por la enfermedad, sin importar el origen de la misma. 1 Tesalonicenses 5:18 dice: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Una actitud de agradecimiento a Dios, a pesar del dolor causado por la enfermedad, abrirá el camino para entender el propósito de Dios.

Segundo, en oración ferviente al Señor y en dependencia plena del Espíritu Santo, haz una evaluación de tu propia vida. ¿Existe algún pecado que no le has confesado al Señor? Si es así confiésalo y apártate de ese pecado, es posible que la enfermedad tenga que ver con aquel pecado. Si luego de una investigación exhaustiva de tu propia vida, no hay ningún pecado oculto, deberías pensar que a lo mejor tu enfermedad es una prueba de parte de Dios para ayudarte a madurar espiritualmente.

En oración y en humildad pide a Dios sabiduría para comprender qué es lo que Dios quiere enseñarte a través de esta prueba. No busques desesperadamente la salida de la prueba, porque echarás a perder la lección que Dios quiere enseñarte. Espera con paciencia hasta que el Señor mismo te muestre la puerta de salida. También es posible que tu enfermedad sea una oportunidad para que Dios muestre su poder sanándote. Pide a Dios por sanidad, pero no seas impaciente o impertinente demandando de Dios sanidad inmediata. Si la voluntad de Dios es sanarte, él lo hará en su tiempo.

Tercero, no dejes de consultar a los médicos. La ciencia médica puede ser canales a través de los cuales Dios obra sanidad. Dios es soberano, Él puede sanar con médico o sin médico, pero no debes adoptar una posición de pseudo espiritualismo afirmando que la medicina y los médicos no son necesarios para aquel que tiene su confianza puesta en Dios. Pablo dijo a Timoteo que tomara un poco de vino por causa de su estómago. En esa época se usaba el vino como una medicina, además de una bebida por supuesto. Con eso Pablo estaba diciendo a Timoteo: No descuides tu medicina si quieres sanarte.

El gigante de la enfermedad no tendrá poder en alguien que afronta la enfermedad de esta manera.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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