La profundidad del amor

Junio 23

La profundidad del amor

Ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. (1 Pedro 4:8)

Los cristianos debemos amar hasta más no poder, que incluye el cubrir “multitud de pecados”. Se debe afrontar el pecado pero también se debe perdonar. Eso es lo que implica “cubrir”. Debemos poner una frazada sobre el pecado pasado ya resuelto.

Examínese. ¿Le guarda rencor a alguien en su casa? Si lo hace, recuerde que Jesucristo ya pagó el castigo de cualquier cosa que esa persona hiciera. Su incapacidad para perdonar contradice su amor. Y si la falta de perdón es característica de su vida, tal vez usted no sea cristiano.

Inevitablemente, los que tienen un gran sentido del perdón están dispuestos a perdonar a los demás. Las personas que saben que se les ha perdonado mucho pueden perdonar mucho. Espero que eso le suceda a usted.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Aconsejando a los padres en medio de la revolución sexual

Por Su Causa

Aconsejando a los padres en medio de la revolución sexual

Revolución Sexual – Sin Base Bíblica ni Científica

MIGUEL NÚÑEZ

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

 

¿Conoce usted a Jesús?

Domingo 23 Junio

(Jesús dijo:) Esta es la voluntad del Padre… Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Juan 6:39-40

¿Conoce usted a Jesús?

¿Quién es “Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos”? (1 Timoteo 2:5-6).

– Jesús es “Dios… bendito por los siglos” (Romanos 9:5). “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas” (Colosenses 1:15-16).

– Jesús descendió del cielo a la tierra. “He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38).

– Jesús llevó una vida sin pecado. “No conoció pecado” (2 Corintios 5:21). “No hizo pecado” (1 Pedro 2:22). “No hay pecado en él” (1 Juan 3:5).

– Jesús murió para quitar el pecado. “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

– Jesús resucitó de los muertos. “Estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 1:18).

– Jesús subió al cielo, “fue alzado…” (Hechos 1:9) y “fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19).

– Jesús está a la diestra de Dios e “intercede por nosotros” (Romanos 8:34).

– Jesús volverá. “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y… vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2-3).

– Jesús será el juez supremo: “Todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre” (Juan 5:22-23).

2 Reyes 23:1-20 – 1 Timoteo 5 – Salmo 74:1-11 – Proverbios 17:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Mida su amor

Junio 22

Mida su amor

Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó. (Efesios 2:4)

La mejor vara de medir el amor en la vida de un cristiano puede ser el perdón. Es porque Dios nos demostró su amor desde el punto de vista del perdón. La Biblia pudo habernos enseñado que de tal manera amó Dios al mundo que ha hecho flores o árboles o montañas. Pero ella enseña que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16). Él dio a su Hijo para perdonarnos. Eso demuestra sin dudas el amor de Dios más que las flores, los árboles o las
montañas.

Mida su amor. Pregúntese: ¿Amo? Si no ama, no es de Dios porque los hijos de Dios aman a los demás (1 Jn. 4:7-8). ¿Cómo puede saber si usted se caracteriza por el amor? Pregúntese: ¿Estoy enojado con alguien por algo que me hizo? ¿A menudo me enojo con los demás, ya sea que exprese o no mi enojo? ¿Hablo de los demás lo que no debo hablar? Esas son características de su antigua manera de vivir; características de las que debe librarse a fin de amar y perdonar a los demás.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Revolución sexual -Día 1 (2da. Parte)

Revolución sexual

Por Su Causa

Sin base bíblica ni científica

MIGUEL NÚÑEZ

 

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Dar la vida

Sábado 22 Junio

Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

1 Juan 5:11-12

Dar la vida

Los medios informaron sobre la triste muerte de un joven, como consecuencia de una agresión. Pero el periodista agregó que la donación de sus órganos había permitido mantener la vida de por lo menos otras cuatro personas. Esta generosa donación efectuada por la familia en circunstancias tan dolorosas nos conmueve.

Dicha historia nos hace pensar en otra donación. Dios aceptó entregar a su Hijo para que, por medio de su muerte en la cruz, comunicara la vida eterna a los hombres.

“Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isaías 59:2), clamó el profeta Isaías. Sí, toda la humanidad estaba enferma, y nada podía sanarla, salvo ese don supremo. Y esto tuvo como resultado maravilloso el don de la vida para todos los que creen en él y lo aceptan como su Salvador.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36). Esa vida que se nos concede no es un simple prolongamiento de nuestra existencia terrenal, sino una vida eterna, una relación infinita con Dios, feliz, en paz, justicia y santidad. “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

Nunca olvidemos lo que le costó al Señor Jesús acercarnos a Dios y darnos esta vida eterna.

Que tu muerte, oh santa Víctima,

Esté siempre presente ante nuestros ojos;

Tu sangre ha lavado nuestro crimen,

Solo tu sangre nos abre los cielos.

2 Reyes 22 – 1 Timoteo 4 – Salmo 73:21-28 – Proverbios 17:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Sea imitador de Dios

Junio 21

Sea imitador de Dios

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. (Efesios 5:1)

El imitar a Dios pudiera ser fácil de analizar, pero es difícil de hacer. No puede hacerlo con su propia fuerza. Pero Jesús nos dio en el Sermón del Monte el punto de partida para imitar a Dios. Tenemos que llorar por nuestro pecado con un espíritu quebrantado y contrito. Cuando estemos abrumados por nuestro carácter pecaminoso, tendremos hambre y sed de justicia. Así que hay una paradoja: “Debemos ser como Dios, pero tenemos que reconocer que no podemos ser como Él por nuestro propio esfuerzo”.

Una vez que estemos conscientes de la paradoja, entonces sabemos que debe de haber algún otro poder para hacer posible el imitar a Dios. El apóstol Pablo pedía a Dios que nos fortaleciera “con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Ef. 3:16). El Espíritu Santo da la fortaleza para que seamos “llenos de toda la plenitud de Dios” (v. 19). Podemos ser como Dios (desde el punto de vista de su carácter), pero no podemos lograrlo por nuestra cuenta. Esa es la obra del Espíritu.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Revolución sexual- Día 1 (1era. Parte)

Revolución sexual

Por Su Causa

Sin base bíblica ni científica

MIGUEL NÚÑEZ

 

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

El árbol caído

Viernes 21 Junio

(Jesús dijo:) Aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis.

Mateo 10:30-31

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios.

Isaías 41:10

El árbol caído

Cerca de la casa de una pareja de creyentes ancianos se levantaba un gran árbol, plantado hacía mucho tiempo. Lamentablemente su tronco era hueco y los ancianos temían que se cayera en caso de que ocurriera una tempestad. El árbol estaba cerca de la vía, de las redes eléctricas, de algunas viviendas y alambrados. No había forma de derribarlo sin provocar destrozos. Los ancianos no sabían qué hacer.

Cierta noche se oyó un ruido estruendoso… y el árbol apareció tendido en el único lugar donde su caída no provocó ningún daño. ¡Qué alivio para estas dos personas preocupadas! Había terminado todo riesgo. La mano de Dios había dirigido todo para bien.

Dios se ocupa de todo lo que nos concierne, incluso de los pequeños detalles de nuestra vida. Él cuenta hasta los cabellos de nuestra cabeza. ¡Cuánta bondad hacia aquellos que confían en él!

Nada se le escapa: está al corriente de todo lo que hago (Salmo 139:3). Su poder es ilimitado: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (Job 42:2).

No dudemos en contarle todas nuestras preocupaciones. Él oye y responde con sabiduría.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

2 Reyes 21 – 1 Timoteo 3 – Salmo 73:10-20 – Proverbios 17:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La norma de Dios

Junio 20

La norma de Dios

Seréis, pues, santos, porque yo soy santo. (Levítico 11:45)

La vida cristiana pudiera resumirse en esta declaración: Ser imitadores de Dios. Jesús dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48). El apóstol Pedro reiteró esa norma elevada cuando dijo: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

Cuanto más se conoce a Dios, tanto más se entiende quién Él quiere que seamos, de modo que lo primero que el creyente debe procurar es conocer a Dios (Fil. 3:10). Eso puede lograrse solo cuando estudiamos el carácter de Dios como se revela en las Escrituras.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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