El discipulado es algo serio

12 de agosto

El discipulado es algo serio

Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos…?

Lucas 14:28

No se puede pagar nada para ganar la salvación; pero vivir para Cristo es un asunto serio del discipulado. Ser cristiano significa confiar en el poder de Cristo y no en el suyo propio, y estar dispuesto a dejar su propio camino por el suyo. Ser cristiano puede resultar en sufrir persecución, burlas y tribulación. Jesús advirtió a los discípulos: «Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán» (Jn. 15:20).

Pero con su advertencia acerca del costo del discipulado, el Señor prometió que usted se regocijará «y nadie [le] quitará [su gozo]» (Jn. 16:22). Y también les dijo a sus discípulos: «pero confiad, yo he vencido al mundo» (16:33). Usted no escapará de las dificultades del discipulado, pero Cristo lo capacitará para que las resuelva.

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Mi alma tiene sed de Dios

AGOSTO, 12

Mi alma tiene sed de Dios

Devocional por John Piper

Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?(Salmos 42:1-2)

La razón por la que este pasaje es tan hermoso y tan crucial para nosotros es que el salmista no anhela las aguas principalmente para obtener alivio frente a las circunstancias que lo amenazan. No anhela tan solo escapar de sus enemigos o la destrucción de ellos.

No está mal desear alivio y orar por ello. En ocasiones, está bien orar por la derrota de nuestros enemigos. Pero más importante que todo esto es el mismo Dios.

Cuando pensamos y sentimos conforme a Dios en los Salmos, el resultado principal es así: comenzamos a amar a Dios y queremos ver a Dios y estar con Dios y estar satisfechos en admirar a Dios y regocijarnos en él.

Una traducción de la pregunta al final del versículo 2 podría ser como sigue: «¿cuándo vendré y veré el rostro de Dios?». La respuesta final a esa pregunta se encuentra en Juan 14:9 y 2 Corintios 4:4. Jesús dijo: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre». Pablo dijo que cuando nos convertimos a Cristo vemos «el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios».

Cuando vemos el rostro de Cristo, vemos el rostro de Dios. Y vemos la gloria de su rostro cuando oímos la historia del evangelio de su muerte y resurrección: «el evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios».

Que el Señor aumente el hambre y sed de ver el rostro de Dios; y que nos conceda ese deseo mediante el evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.


Devocional tomado del sermón “Depresión espiritual en los Salmos”

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1 Samuel 2 | Romanos 2 | Jeremías 40 | Salmos 15–16

12 AGOSTO

1 Samuel 2 | Romanos 2 | Jeremías 40 | Salmos 15–16

Cuando Jerusalén cayó en 587 a.C. (Jeremías 39), Sedequías sufrió un castigo horrible, aunque poco severo teniendo en cuenta las costumbres de la época relativas a los asedios. En cuanto a Jeremías, las noticias de sus profecías acerca de la caída de la ciudad llegaron probablemente hasta Nabucodonosor a través de los cautivos (este no se encontraba personalmente en Jerusalén, pero tenía un cuartel general en Ribla, dejando el asalto final en manos de su comandante Nabuzaradán). En consecuencia, el emperador dio órdenes de tratar bien al profeta (39:12). En un principio, se llevaron a cabo y enviaron a Jeremías a Guedalías (39:13–14), que pasó a ser el nuevo gobernador de la región después de que las tropas imperiales se retirasen, llevando consigo innumerables cautivos al exilio.

Estos hechos establecen el escenario de Jeremías 40. El marco de la historia es bastante simple; los últimos versículos de la narración instan a reflexionar acerca de un importante asunto. Primero, el marco: los babilonios reunieron en Ramá a los que iban a ser deportados al exilio. Este lugar, situado a unos ocho kilómetros al norte de Jerusalén, sirvió como punto de partida. A pesar de las instrucciones de Nabucodonosor de dejar a Jeremías con Guedalías, el profeta acabó de alguna forma en este grupo (40:1). Cualquier persona familiarizada con la confusión de la guerra entenderá lo fácilmente que pudo ocurrir este error. El comandante Nabuzaradán lo liberó y le ofreció llevarlo a Babilonia; probablemente, su prestigio aumentaría al volver a casa como protector de un gran profeta que había predicho el éxito de Babilonia. No obstante, Jeremías era libre para tomar su propia decisión y optó por permanecer con el remanente en Judá. Nabuzaradán le dio comida y un regalo (40:5), un ejemplo más de que un profeta recibe frecuentemente honra de todos excepto de los más cercanos a él (cp. Mateo 13:57).

Seguidamente, el relato se apresura a describir las primeras etapas del mandato de Guedalías. Este hombre hizo lo correcto en casi todos los frentes. Instó a los pobres a asentarse, cultivar la tierra y reunir la cosecha. Se acercó a “los demás jefes militares que estaban en el campo” (40:13), una guerrilla potencialmente peligrosa que podría desencadenar el tipo de anarquía que desataría de nuevo la ira de Babilonia. Incluso los que habían huido a las naciones vecinas comenzaron a volver a casa (40:11–12), animados por los movimientos del gobernador para garantizar la estabilidad. Sin embargo, la gran debilidad de Guedalías fue que, a pesar del mal de los años anteriores, no creía que este pudiese producirse, que hubiese personas malvadas dispuestas a hacer daño. No era consciente de que en ocasiones un líder debe enfrentarse al mal. Guedalías fue un buen hombre en muchos aspectos, pero pagó con su vida su optimismo redomado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 224). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El varón de dolores

Domingo 12 Agosto

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores… el Señor quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.

Isaías 53:3, 10

Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 12:2

El varón de dolores

¿Quién pudo llevar semejante título? El Mesías anunciado por los profetas, Jesucristo, el Salvador. Los hombres no lo amaban, porque su vida perfecta y su enseñanza hacían resaltar las malas acciones de ellos (Juan 3:19). A cambio de su amor le dieron odio (Salmo 109:4).

Jesús tuvo que enfrentarse a la incredulidad de los hombres y al rechazo de su pueblo. Lloró, se conmovió al ver el poder de la muerte sobre los hombres (Juan 11:33, 35). Sufría constantemente viendo los pecados de la gente. Cargó con las tristezas de la humanidad: “Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias” (Mateo 8:17). Era sensible a los insultos, al desprecio, a las burlas, a los esfuerzos de los que querían contradecirlo. ¡Soportó todo con una paciencia infinita, sin embargo lo sentía con una intensidad extrema!

En la cruz Dios mismo lo sujetó “a padecimiento”. Lo que sufrió de parte de los hombres no tiene nada comparable con la inmensa ira de Dios contra el pecado. En la cruz Jesús sufrió por nosotros, “el justo por los injustos” (1 Pedro 3:18), debido a nuestros pecados. En la cruz nos dio todo: “Se dio a sí mismo por nosotros” (Tito 2:14). Resucitado y glorificado desde entonces a la diestra de Dios, Jesucristo lleva eternamente en su cuerpo de gloria las marcas de los sufrimientos padecidos en nuestro lugar (Apocalipsis 5:6).

Jeremías 16 – Lucas 20:1-26 – Salmo 93 – Proverbios 21:9-10

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El que lleva la carga

11 de agosto

El que lleva la carga

Mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:30

Jesús se describió a sí mismo como «manso y humilde de corazón» (Mt. 11:29); por lo tanto, Él da descanso, no cansancio, a todos los que se someten a Él y hacen su obra. En Cristo usted no solo tiene a un Salvador, sino también a uno que lleva la carga. Él lo ayuda a llevar todas sus cargas, incluso la carga de la obediencia.

Cristo nunca le dará una carga demasiado pesada de llevar. Su yugo no tiene nada que ver con las exigencias de la ley ni con las obras humanas. Más bien pertenece a la obediencia del cristiano a Dios, que Él quiere hacerla una experiencia alegre y feliz. Dé gracias a Dios por dar a alguien tan misericordioso que lleve la carga en la persona de su Hijo.

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Los distintos tiempos de la gracia

AGOSTO, 11

Los distintos tiempos de la gracia

Devocional por John Piper

Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. (2 Tesalonicenses 1:11-12)

La gracia no solo es la predisposición de Dios a hacernos bien cuando no lo merecemos —darnos favor inmerecido—. También es el poder de Dios actuando en nuestra vida y haciendo que sucedan cosas buenas en nosotros y para nosotros.

Pablo dijo que cumplimos todo propósito de bondad «con su poder» (versículo 11), y luego agrega al final del versículo 12: «por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo». El poder que obra en nuestra vida para hacer posible la obediencia que exalta a Cristo es en realidad una extensión de la gracia de Dios.

Podemos observar esto también en 1 Corintios 15:10:

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

La gracia es un poder activo, presente y transformador que hace posible la obediencia.

Por lo tanto, esta gracia que proviene de Dios y que actúa con poder en nosotros es, en un momento dado, tanto pasada como futura. Ya ha hecho algo por nosotros o en nosotros antes, y por eso es pasada. También va a seguir actuando en nosotros y por nosotros, por eso es futura —ya sea dentro de cinco segundos o cinco millones de años—.

La gracia de Dios es una constante cascada que baja por la catarata del presente, cuyas aguas vienen del inagotable río de gracia que proviene del futuro y llenan el creciente embalse de la gracia del pasado. En los próximos cinco minutos, estaremos recibiendo la gracia sustentadora que fluye hacia nosotros desde el futuro, y estaremos acumulando el valor de cinco minutos de gracia en el embalse del pasado.


Devocional tomado del semón “Viviendo por fe en la gracia venidera

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1 Samuel 1 | Romanos 1 | Jeremías 39 | Salmos 13–14

11 AGOSTO

1 Samuel 1 | Romanos 1 | Jeremías 39 | Salmos 13–14

Un amigo mío dio una vez una conferencia evangelística en la universidad, titulada “Los ateos son necios y los agnósticos, cobardes”. No hace falta decir que atrajo a una multitud considerable, aunque esta era bastante hostil. Se puede discutir si fue sabio desde un punto de vista táctico poner semejante título a su comparecencia en un escenario como aquel. Lo que está fuera de toda duda es que mi amigo estaba siendo fiel a las Escrituras: “Dice el necio en su corazón: ‘No hay Dios’ ” (Salmos 14:1). De hecho, el texto de la Escritura es más elocuente que su traducción al castellano. En hebreo, la palabra “necio” es un término de desaprobación moral que indica perversidad, grosería y agresividad. Pablo entendió el sentido: “Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios” (1:22). Después de todo, “lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado” (1:19) y “como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental” (Romanos 1:28). Según la Biblia, el ateísmo, es en última instancia, una rebelión desafiante y obstinada, más que el producto de una búsqueda equivocada o un tipo de error intelectual.

El hecho de que la mayoría no considere el ateísmo como tal es en sí mismo un indicio de nuestra depravación. Los ateos más instruidos admiten

habitualmente la relación existente entre la moralidad y la creencia, entre la inmoralidad y la incredulidad. Huxley escribió un famoso pasaje en el cual reconoce que una de las fuerzas motrices del naturalismo ateo es el deseo de erradicar toda clase de condena moral de las conductas condenables. En otro párrafo no menos famoso, Michel Foucault, uno de los teóricos del posmodernismo, confiesa abiertamente que lo importante para él era destruir las nociones de verdad y moralidad porque quería justificar su propia conducta sexual. Foucault murió de SIDA poco tiempo atrás.

No debemos aplicar este texto de forma errónea. Existen muchos ateos honestos dentro del marco de sus propias presuposiciones. Sin embargo, este marco es incorrecto. No lo establece un solo individuo. Se va formando pieza a pieza hasta que ciertas creencias se hacen culturalmente posibles, seguidamente probables, finalmente inevitables, y cada generación, cada individuo, han contribuido a esta inmensa rebelión, este deseo de autonomía que se niega a reconocer los derechos de nuestro Hacedor y nuestras obligaciones con él. El ateísmo no se vuelve simplemente una elección individual, sino también una degeneración social. La consecuencia definitiva es la condenación total de Salmos 14:2–3. Compárese con Romanos 3:10–18). Al final del día, solo encontraremos ayuda en el Señor (14:7).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 223). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Yo (dijo Jesús) soy… la estrella resplandeciente de la mañana.

Sábado 11 Agosto

Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús.

Hebreos 12:1-2

Yo (dijo Jesús) soy… la estrella resplandeciente de la mañana.

Apocalipsis 22:16

Apocalipsis 22:16

«Cuando era joven me apasionaba la vela. Todavía recuerdo aquellas noches pasadas al timón de un velero expuesto a los vientos y al mar… Rápidamente me di cuenta de que es importante navegar con rumbo cierto cuando se está en alta mar. Si tenemos la mirada demasiado fija en la brújula, la navegación se vuelve difícil, pero si nos fijamos en una estrella del horizonte, incluso las olas más grandes no nos harán desviar de nuestra ruta.

En la vida cotidiana, para navegar con rumbo cierto, la estrella que tenemos que divisar es Jesucristo. Es la estrella de la mañana. Todos tenemos que enfrentarnos a olas que podrían empujarnos hacia una dirección errónea. Nuestras vidas a menudo están llenas de preocupaciones, pruebas y sufrimientos. Aún sin darnos cuenta, corremos el peligro de perder de vista, poco a poco, la estrella de la mañana. Entonces las dificultades de la vida nos desaniman y nos desestabilizan».

Michel V.

Dios “habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal… Entonces claman al Señor en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban. Alaben la misericordia del Señor, y sus maravillas para con los hijos de los hombres” (Salmo 107:25-26, 28-31).

Jeremías 15 – Lucas 19:28-48 – Salmo 92:10-15 – Proverbios 21:7-8

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El camino angosto

El camino angosto

8/10/2018

Angosto el camino que lleva a la vida. (Mateo 7:14)

La puerta estrecha de la salvación lleva al camino angosto de la vida recta. Por el contrario, la puerta ancha de la condenación lleva al camino espacioso de la vida descuidada y perversa.

Hubo una vez un hombre que escogió el islam en lugar del cristianismo porque para él el Islam “es una senda noble y espaciosa. Hay lugar en ella para un hombre y sus pecados. El camino de Cristo es demasiado angosto”.

Lamentablemente, en la actualidad hay muchos que se dicen cristianos que no ven el asunto con tanta claridad como ese musulmán. No entienden ni aceptan la definición de Jesús del camino angosto como la senda exigente y difícil. Es la vida de sacrificio y de esfuerzo intenso. Si está llevando esa vida, peleará “la buena batalla de la fe, [echará] mano de la vida eterna, a la cual asimismo [fue] llamado” (1 Ti. 6:12).

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Ten piedad de mí, oh Dios

AGOSTO, 10

Ten piedad de mí, oh Dios

Devocional por John Piper

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. (Salmos 51:1)

Lo dice tres veces: «Ten piedad», «conforme a tu misericordia», y «conforme a lo inmenso de tu compasión».

Eso es lo que Dios había prometido en Éxodo 34:6-7:

El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable.

David sabía que había culpables que no serían perdonados. Y que había culpables que, por alguna misteriosa obra de redención, no serían contados entre los culpables, sino que serían perdonados. El Salmo 51 es su manera de aferrarse a ese misterio de misericordia.

Nosotros sabemos más que David acerca del misterio de la redención: conocemos a Cristo. Pero nos asimos de la misericordia de la misma manera que él.

Lo primero que David hace es volverse rendido hacia la misericordia y el amor de Dios. Hoy en día, esto significa volverse a Cristo en esa misma condición.


Devocional tomado del sermón “Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”

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