Equilibrio espiritual

Domingo 17 Junio

Sed hacedores de la palabra (de Dios), y no tan solamente oidores.

Santiago 1:22

Equilibrio espiritual

Los medios de comunicación nos dan muchos consejos razonables para mantener una buena condición física: «Coma de forma equilibrada, no demasiada sal ni demasiado azúcar, ni demasiada grasa… Adapte su alimentación a su edad… Haga ejercicio».

Podemos trasladar estos principios a la salud espiritual del cristiano; este se alimenta mediante la lectura de la Biblia. Tiene que respetar ciertos principios:

–Comer de forma equilibrada: Se nos recomienda variar los alimentos (verduras, harinas, productos lácteos…) para no sufrir carencias. Del mismo modo, es bueno leer toda la Palabra de Dios. Esta contiene enseñanzas ricas y variadas. ¡No nos limitemos siempre a los mismos textos!

–Ni demasiada sal, ni demasiado azúcar, ni demasiada grasa: La Palabra contiene exhortaciones, advertencias, consuelos, enseñanzas doctrinales… Si solo leemos pasajes severos, nos desanimaremos; y si nos limitamos a palabras de ánimo, correremos el riesgo de estar satisfechos de nosotros mismos. También necesitamos la sana doctrina a fin de vivir para la gloria de Dios.

–Adapte su alimentación a su edad: Un niño no tiene las mismas necesidades que un adolescente, un adulto o una persona mayor. Recojamos en la Palabra de Dios aquello que corresponde a nuestra edad espiritual.

–Haga ejercicio: Si alguien come y nunca hace ejercicio, su salud se verá afectada. De la misma manera, no es sano para el cristiano leer la Biblia todo el día. Debe asimilar lo que lee, ponerlo en práctica en su vida cotidiana y darlo a conocer a los que nos rodean.

Levítico 26 – Efesios 5 – Salmo 71:19-24 – Proverbios 17:15-16

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Palabras de edificación

Palabras de edificación

6/16/2018

La que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

(Efesios 4:29) 

Si permite que Cristo guarde sus labios, todo lo que diga ha de beneficiar a otras personas. Usted debe estimular y fortalecer espiritualmente a las demás personas. ¿Es eso lo que ocurre cuando habla con ellas? ¿Se van edificadas en Jesucristo? Madres, cuando están con sus hijos durante todo el día, ¿los edifican las palabras de usted? Padres, cuando saca a pasear a sus hijos, ¿sus conversaciones con ellos son edificantes y estimulantes?

El versículo de hoy también indica que debemos dar a los demás la “necesaria” edificación, lo que significa que nuestras palabras satisfagan la necesidad. Cuando yo era niño, cada vez que le decía a mi mamá “¿Sabes lo que hizo fulano?”, ella me respondía: “¿Es necesario saberlo?” A menudo lo que yo quería decir era interesante, pero sin duda no era necesario.

Por último, nuestras palabras deben “dar gracia a los oyentes”. ¿Bendicen sus palabras a quienes las oyen? ¿Hay gracia en lo que usted dice? Puede estar seguro de que, si permite que el Señor ponga guarda a su boca y deja que su Palabra more en usted, entonces sus palabras serán las palabras de gracia de Dios.

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Sirvamos a Dios con nuestra sed

JUNIO, 16

Sirvamos a Dios con nuestra sed

Devocional por John Piper

Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos serle agradables. (2 Corintios 5:9)

¿Qué tal si descubrimos (como le ocurrió a los fariseos) que hemos dedicado toda la vida en tratar de agradar a Dios, pero todo el tiempo hemos estado haciendo lo que a los ojos de Dios era abominación? (Lucas 16:14-15)

Alguien podría decir: «No creo que eso sea posible, Dios no rechazaría a una persona que ha tratado de agradarle». ¿Se dan cuenta de lo que esta persona está preguntando? Ha basado su convicción acerca de lo que agrada a Dios en su propia idea de cómo es Dios. Precisamente por eso, debemos comenzar por el carácter de Dios.

Dios es un manantial en la montaña, no un estanque. El manantial se renueva naturalmente, se desborda y abastece a otros de continuo; mientras que a un estanque hace falta llenarlo con una bomba o cubetas de agua.

Si queremos exaltar el valor de un estanque, tendremos que trabajar arduamente para mantenerlo lleno y en funcionamiento. Por el contrario, si queremos exaltar el valor de un manantial, lo que haremos es arrodillarnos con manos y pies en el suelo y beberemos hasta que nuestro corazón quede satisfecho, y hasta conseguir el refrigerio y las fuerzas que necesitamos para descender por el valle e ir a contar a otros lo que hemos encontrado.

Mi esperanza como pecador desesperado, depende de esta verdad bíblica: que Dios es el tipo de Dios que se deleita con lo único que puedo ofrecerle —mi sed—. Es por eso que la libertad soberana de Dios y su autosuficiencia son tan preciosas para mí: son el fundamento de mi esperanza de que Dios no se deleita en la inventiva de recursos como bombas y cubetas, sino en pecadores quebrantados que se arrodillan con manos y pies en el suelo para beber de la fuente de gracia.

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Deuteronomio 21 | Salmos 108–109 | Isaías 48 | Apocalipsis 18

16 JUNIO

Deuteronomio 21 | Salmos 108–109 | Isaías 48 | Apocalipsis 18

Una cosa es que Dios levantase a un Ciro que permitiese a los judíos volver a Jerusalén, pero ¿estarán estos dispuestos a ir? Y si están dispuestos a regresar físicamente y reconstruir Jerusalén, ¿están preparados espiritualmente para abandonar el pecado que los envió al exilio? (Isaías 48).

Todo indica que no. Formalmente, hacen sus juramentos en el nombre del Señor “e invocan al Dios de Israel, pero no con sinceridad ni justicia” (48:1). Los cautivos siguen definiéndose como “ciudadanos de la ciudad santa” (48:2), Jerusalén, que allá por el siglo VI a.C. era un montón de escombros. No obstante, una de las razones por las que Dios predijo estas cosas, incluyendo el retorno del pueblo, es que él sabía bien que muchos de los judíos se enredarían tanto en la idolatría babilónica que podían verse tentados a otorgar el mérito de su retorno a sus ídolos (48:3–6). Además, pueden ser obstinados (48:4), traicioneros y rebeldes (48:8), como sus antepasados. El “horno de la aflicción” (48:10) les ha enseñado tan poco que la única razón por la que Dios no los hace desaparecer totalmente es que quiere preservar la honra de su propio nombre (48:9–11). El mundo debe saber que Babilonia no reina; es Dios quien lo hace. Por tanto, él seguirá adelante, aunque el terrible pecado en medio de su pueblo no se haya resuelto, ni siquiera tras pasar por el exilio.

Lo trágico es que, incluso exiliado, el pueblo de Dios no estaba dispuesto a escuchar (48:1, 12, 16, 17–18). Toda su historia habría sido radicalmente distinta, llena de bendiciones indescriptibles, si solo hubiesen prestado atención a los mandatos de Dios (48:18–19). Su “paz habría sido como un río”, su “justicia, como las olas del mar” (48:18). Incluso ahora lo que más necesitan es marcharse de Babilonia (48:20–21), aún no físicamente, por supuesto, porque Ciro todavía no se ha levantado ni lo ha aprobado; sino moralmente, espiritualmente. Sin embargo, si el pueblo permanece en su pecado después de ser liberado de Babilonia, envenenará su nueva libertad: “’No hay paz para el malvado’, dice el Señor” (48:22), una advertencia continua no menos aplicable en la actualidad.

Por tanto, el siervo de Dios Ciro no proveerá la respuesta definitiva. Puede que libere a los judíos del exilio, pero no de su pecado, algo que establece el escenario para la reintroducción del Siervo ideal, que vuelve en el capítulo 49. De hecho, aparece probablemente de forma bastante enigmática en 48:16, ya que quien habla allí tiene al Espíritu sobre él (como en 42:1) y es llamado por Dios (como en 49:1). Sin embargo, no hay duda de su presencia en Isaías 49. En este Siervo del Señor se encuentro el único socorro duradero para el pueblo de Dios.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 167). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Qué hacer con una vida malograda?

Sábado 16 Junio

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

¿Qué hacer con una vida malograda?

Se estima que cada año en Francia unas 2.500 personas toman la decisión radical de dejar todo para volver a empezar una vida nueva. Prefieren abandonar bruscamente todo lo que hasta el momento formaba parte de su existencia, y desaparecer, si es posible sin dejar rastro, para poder ser alguien diferente, sin tener que rendir cuentas del pasado.

Podemos preguntarnos por qué tantos hombres y mujeres escogen este medio para huir de su vida actual. No lo hacen necesariamente para escapar de las consecuencias de un acto culpable o de una situación financiera catastrófica. Tal vez solo lo hacen para tratar de huir de su vergüenza o de su desilusión, o para dar un nuevo sentido a su vida.

Pero hay otra manera de empezar todo de cero: aún hoy Jesucristo dice a todos los hombres: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). Dios produce este nuevo nacimiento en el corazón de todos los que reconocen que son pecadores y depositan su confianza en Jesucristo, quien murió y resucitó. Es un nuevo comienzo que no cambia nuestro entorno familiar ni las circunstancias exteriores, pero que transforma radicalmente nuestra vida.

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

“… Que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo” (Colosenses 1:9-11).

Levítico 25:29-55 – Efesios 4:17-32 – Salmo 71:12-18 – Proverbios 17:13-14

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El lenguaje inútil

El lenguaje inútil

6/15/2018

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.

(Efesios 4:29)

Las frutas podridas huelen muy mal y son inservibles. No queremos estar cerca de ellas, y mucho menos comerlas. Lo mismo ocurre con el lenguaje corrompido. Sean chistes de color subido, palabras obscenas, cuentos sucios o lenguaje grosero, de ninguna manera debe caracterizar eso a un cristiano.

El Salmo 141:3 nos dice cómo eliminar tal lenguaje: “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios”. Si Jesucristo es el guarda de nuestros labios, Él será quien determine lo que sale por ellos.

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Una luna de miel sin final

JUNIO, 15

Una luna de miel sin final

Devocional por John Piper

Como se regocija el esposo por la esposa, tu Dios se regocijará por ti. (Isaías 62:5)

Cuando Dios bendice a su pueblo, no lo hace como un juez reacio que es amable con un criminal al que halla despreciable (aunque haya algo de verdad en esa analogía); lo hace como un esposo que demuestra afecto a su esposa.

A veces decimos bromeando acerca del matrimonio: «Se acabó la luna de miel». Pero eso es porque somos finitos. No podemos mantener el grado de intensidad y afecto de una luna de miel. Sin embargo, Dios dice que el deleite que él tiene en su pueblo es como el de un esposo con su esposa.

Al decir eso, está hablando de la intensidad, el placer, la energía, la emoción, el entusiasmo y el deleite de una luna de miel. Él intenta plasmar en nuestro corazón aquello a lo que se refiere cuando dice que se regocija en nosotros de todo corazón.

Además, con Dios la luna de miel no tiene fin. Él es infinito en poder, sabiduría, creatividad y amor, y se encargará de volvernos más y más hermosos para siempre. Él es infinitamente creativo en pensar en cosas nuevas para que hagamos con él, de manera que no haya aburrimiento por el próximo trillón de milenios.

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Deuteronomio 20 | Salmos 107 | Isaías 47 | Apocalipsis 17

15 JUNIO

Deuteronomio 20 | Salmos 107 | Isaías 47 | Apocalipsis 17

Por un lado, Isaías 47 es muy directo; por otro, está sutilmente cargado de simbolismo y prepara el camino para el desarrollo del mismo en el Nuevo Testamento.

En lo directo, este capítulo describe la caída de Babilonia que la subida de Ciro al trono producirá. Esta ciudad es patéticamente soberbia y arrogante. Es la “soberana de los reinos” (47:5); cree que será eterna (47:7), como el Tercer Reich de Hitler. Está tan confiada en su propia seguridad que no puede imaginarse viuda o perdiendo a sus hijos (47:8). Orgullosa de su sabiduría y conocimiento (47:10), y de su devoción a la astrología, cree que puede controlar su futuro (47:12–13). Se deifica, lo cual es francamente repulsivo: las repetidas palabras “Yo soy, y no hay otra fuera de mí” (47:8, 10) constituyen un desafío directo a la idéntica afirmación del Señor (45:5), que ya ha tenido suficiente. La “soberana de los reinos” se sentará en el polvo (47:1); será una esclava (47:1–3). Esta “madre” quedará viuda y desconsolada de repente (47:8–9). La astrología demostrará ser fútil para salvarla (47:12–13) y los magos y hechiceros no servirán de nada (47:12). Dios mismo está preparado para destruir Babilonia.

Sin embargo, este texto se expresa a otro nivel. Los capítulos 47 y 48 están unidos, formando una sola unidad grande. Isaías 47 condena a Babilonia por su desafiante arrogancia y promete su destrucción; Isaías 48 se dirige a los cautivos, a los que (como veremos en la meditación de mañana) se dice de forma entusiasta que dejen Babilonia y regresen a Jerusalén. Empíricamente, viven en una ciudad, Babilonia; teológicamente, pertenecen a otra, Jerusalén. Por supuesto, los cautivos no podían regresar a su ciudad en ese momento. Únicamente podrían hacerlo después de que Ciro llegase al poder y concediese el permiso para ello. Sin embargo, teológicamente hablando, los exiliados deben verse como pertenecientes a Jerusalén y no a Babilonia. Así pues, del mismo modo que “Jerusalén” alude en ocasiones a la antigua ciudad con ese nombre, y a veces, como hemos visto, anuncia la nueva y escatológica, tampoco “Babilonia” se refiere solamente a la antigua ciudad que alcanzó la cúspide de su esplendor alrededor del siglo VI a.C., sino que se convierte en un símbolo, que representa a cualquier ciudad o cultura soberbia que se imagina perdurando eternamente y mide todas las cosas con arrogancia, según el modelo de sus propios pecados y presuposiciones. La Babilonia histórica es el símbolo de otras muchas.

Juan comprende estas cosas. Por esta razón, en Apocalipsis 17 describe a Roma como “la gran Babilonia, madre de las prostitutas y de las abominables idolatrías de la tierra” (17:5), una mujer emborrachada con la sangre de los santos. ¿Qué Babilonias se han levantado desde entonces?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 166). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El afinador

Viernes 15 Junio

El Dios de paz… os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.

Hebreos 13:20-21

El afinador

Observé cómo trabajaba el afinador de piano. Con un dedo de la mano izquierda iba tocando sucesivamente las teclas, mientras con la mano derecha manejaba la llave para ajustar la tensión de las cuerdas. Escuchaba cada nota con una extrema atención. Apretaba o aflojaba, mediante pequeños movimientos, hasta que, de retoque en retoque, el sonido de la nota era el correcto. Es un trabajo que requiere mucha paciencia, delicadeza y exactitud, que solo un oído y una mano ejercitados pueden efectuarlo.

Esto me hace pensar en nuestro Padre celestial, cuyo oído capta todas las palabras, todos los suspiros de sus hijos. ¡Cuántas notas desajustadas, palabras, acciones y pensamientos que lo entristecen, que son intolerables para su perfección! Pienso en el trabajo continuo de nuestro divino Maestro para formarnos, corregirnos, ponernos en armonía con sus propios pensamientos; siento el deseo de pedir al Señor que nos convirtamos en instrumentos dóciles en sus manos; que demos sonidos agradables a él: «¡Afina nuestras vidas según las direcciones de tu Santa Palabra y según el impulso de tu Espíritu! ¡Haz vibrar nuestro corazón para que te alabemos, pon en nosotros tu divina armonía! Tú, Señor Jesús, estás muy por encima de nosotros. En la tierra fuiste constantemente las delicias del Padre. Pero nos gustaría que pudieses sacar de los tuyos algo de ti mismo, una melodía en la que Dios reconozca algunas de las bellezas morales de su Hijo muy amado».

Levítico 25:1-28 – Efesios 4:1-16 – Salmo 71:7-11 – Proverbios 17:11-12

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El trabajo arduo

El trabajo arduo

6/14/2018

El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. (Efesios 4:28)

El robo es un problema común en nuestro mundo. El robo en los centros comerciales ha llegado a convertirse en un problema tan grande que un porcentaje del precio de los artículos cubre la cantidad perdida por los bienes robados. Sea un gran robo o robo de tonterías, el robar de la tienda, robar dinero de un rico o de un miembro de la familia, todo es robo.

Que el cristiano “trabaje”, se refiere a trabajo manual, de esfuerzo físico. El trabajo arduo es honorable. Los cristianos debemos esforzarnos en el trabajo para que tengamos lo suficiente para dar a los necesitados, no para que tengamos más de lo que necesitamos. El enfoque mundano de la riqueza es acumular lo que adquirimos. Pero el principio neotestamentario es trabajar duro para que podamos hacer el bien y dar a los necesitados.

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org