Éxodo 18 | Lucas 21 | Job 36 | 2 Corintios 6

7 MARZO

Éxodo 18 | Lucas 21 | Job 36 | 2 Corintios 6

Una de las visiones más conmovedoras del ministerio apostólico se encuentra en 2 Corintios 6:3–10. No es necesario conocer demasiado sus epístolas para percibir que Pablo no está dispuesto a comprometer el Evangelio. Está más que preparado para soportar las ofensas de la cruz y sobrellevar cualquier inconveniencia o sufrimiento personal con tal de transmitir el mensaje. Escribe: “Por nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio” (6:3). Preocupándose por mantener lo que él llama “nuestro servicio”, Pablo no sólo sostiene su reputación personal, sino su credibilidad como embajador de Jesucristo, como siervo de Dios: “Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios” (6:4).

Esta última frase podría dar lugar a malinterpretaciones, tanto en la época de Pablo como en la actualidad. Actualmente, que un ministro del Evangelio “se acredite en todo” puede parecer un feo ejercicio de autobombo. Podemos dar rienda suelta a la imaginación y ver cómo el puesto de libros de la iglesia vende camisetas que dicen “me gusta mi pastor Juan”, o escuchar una gran fanfarria cada vez que sube al púlpito. El mundo de Corinto también podía malinterpretar las palabras de Pablo. Había maestros itinerantes que se elogiaban a sí mismos, de forma explícita e implícita, a fin de conseguir estudiantes, lo que mejor sabían hacer.

Sin embargo, los elogios de sí mismo por parte de Pablo dan repentinamente un giro que ni los múltiples maestros de Corinto ni sus equivalentes en la iglesia moderna occidental querrían seguir. El marco en que el apóstol lo hace no tiene nada que ver con el de los personajes mencionados, antiguos o modernos. Pablo y otros siervos de Dios se recomiendan “en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre” (6:4b–5). ¿Trabajos? Los antiguos maestros pensaban y enseñaban, no trabajaban duro con sus manos. ¿Tumultos? ¡Los apóstoles cristianos deben demostrar que son siervos de Dios con su comportamiento en los tumultos!

Pablo continúa: también deben recomendarse en “pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas” (6:6–7).

Después, se nos habla de la imagen que las personas deben tener de nosotros: los siervos de Dios deben recomendarse “por honra y por deshonra, por mala y por buena fama” (6:8). Sin duda, son auténticos, pero muchos los considerarán impostores. De hecho, Pablo termina su lista con una letanía de sorprendentes paradojas (6:9–10).

Liderazgo cristiano, ¿alguien se atreve?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 66). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La superstición

No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero… Estas naciones… a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto el Señor tu Dios.

Deuteronomio 18:10, 14

La superstición

Hace unos veinte años, en un artículo titulado «El boom de la astrología», se podía leer: «Una de cada dos personas cree en la influencia de los astros». ¿Qué sucede hoy en día? La astrología sigue estando de moda, y el ocultismo suscita mucho interés. Muchas personas buscan ayuda y tratan de encontrar seguridad en el horóscopo, e incluso por medio de videntes.

En varios pasajes de la Biblia Dios repite que aborrece la magia y la adivinación: “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos” (Levítico 19:31). “Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos… la cortaré de entre su pueblo” (Levítico 20:6). Volvamos a leer los versículos del encabezamiento que nos advierten claramente. El que se interesa en el mundo del ocultismo perjudica su alma y actúa contra la voluntad de Dios.

El futuro de cada persona está en las manos de Dios. Si bien el hombre no conoce de antemano los detalles de su vida, Dios le revela su destino: el juicio y la perdición eterna para el incrédulo; el perdón y la vida eterna para el que cree que Jesús dio su vida por él.

El que cree en Dios y en Jesús, quien lo salvó, puede tener dificultades en su vida cotidiana, pero Dios es para él un “pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Éxodo 19 – Hechos 14 – Salmo 31:1-8 – Proverbios 11:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Llamados a sufrir

Llamados a sufrir

3/6/2018

Para [el sufrimiento] fuisteis llamados. (1 Pedro 2:21)

Aunque el versículo de hoy parece indicar que se nos llama a sufrir, en realidad se refiere a la última parte del versículo 20, que dice: “Si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios”. Cuando los cristianos soportan con paciencia el sufrimiento, eso agrada a Dios.

Eso no debiera sorprendernos. Al comienzo de este capítulo de Primera Pedro, el apóstol afirma que los cristianos “sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (v. 9). Nuestro mundo sombrío se resiente y a menudo es hostil con quienes representan al Señor Jesucristo. Ese resentimiento y esa hostilidad pueden sentirse en determinados momentos y lugares más que en otros, pero siempre está allí en cierto modo como parte del privilegio de ser suyos.

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Del pacto de Dios con el hombre

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Siete

Del pacto de Dios con el hombre

VII.1 La distancia entre Dios y la criatura es tan grande, que aunque las criaturas racionales le deben obediencia como a su Creador, sin embargo, nunca tendrían disfrute alguno de Dios como bienaventuranza y galardón, a no ser por una condescendencia voluntaria de parte de Dios, la cual le ha agradado expresar por medio del pacto.

VII.2 El primer pacto hecho con el hombre fue un pacto de obras, en el cual se le prometió la vida a Adán y en él, a su posteridad,147 bajo la condición de obediencia perfecta y personal.

VII.3 Por su caída, el hombre, se hizo a sí mismo incapaz de la vida mediante aquel pacto, por lo que agradó a Dios hacer un segundo pacto, comúnmente llamado el pacto de gracia, en el cual Dios, por medio de Jesucristo, ofrece gratuitamente la vida y la salvación a los pecadores, requiriéndoles fe en Él para que sean salvos,150 y prometiendo dar su Santo Espíritu a todos aquellos que están ordenados para vida eterna, a fin de darles la voluntad y capacidad de creer.

VII.4 En la Escritura, este pacto de gracia frecuentemente se enuncia con el nombre de testamento, en referencia a la muerte de Cristo Jesús el testador, y a la herencia eterna, con todas las cosas pertenecientes a ella, que en aquel testamento son legadas.

VII.5 Este pacto fue administrado en diferentes formas en el tiempo de la ley y en el del evangelio: bajo la ley se administraba mediante promesas, profecías, sacrificios, la circuncisión, el cordero pascual y otros tipos y ordenanzas entregados al pueblo judío. Todo lo cual señalaba, de antemano, al Cristo que había de venir;154 y para aquel tiempo, a través de la operación del Espíritu Santo, eran suficientes y eficaces para instruir y edificar a los elegidos por la fe en el Mesías prometido, por quien tenían la plena remisión de pecados y la salvación eterna. Este pacto se denomina el Antiguo Testamento.156

VII.6 Bajo el evangelio, cuando Cristo, la sustancia fue manifestado, las ordenanzas por las cuales este pacto se dispensa son: la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos del bautismo y la Santa Cena, los cuales, aunque inferiores en número y administrados con más simplicidad y menos gloria externa, no obstante, en ellos este pacto es ofrecido con más plenitud, evidencia y eficacia espiritual,159 a todas las naciones, tanto a judíos como a gentiles. Este Pacto se denomina el Nuevo Testamento.161 Por lo tanto, no hay dos pactos de gracia que difieran en sustancia, sino uno y el mismo bajo varias dispensaciones.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 27–30). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

Dios aprecia al humilde

MARZO, 06

Dios aprecia al humilde

Devocional por John Piper

El eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos eternos. (Deuteronomio 33:27)

Puede ser que en este momento estemos atravesando circunstancias que nos estén preparando de manera dolorosa para algún servicio preciado para Jesús y su pueblo. Cuando una persona toca fondo con una sensación de impotencia y vacío, puede ser que descubra que ha golpeado la Roca de la eternidad.

Recuerdo una frase exquisita del Salmo 138, que leímos en nuestro devocional del desayuno el sábado pasado: «Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde…».

Uno no puede hundirse tan bajo en la desesperación de los recursos personales que Dios no pueda verlo y tomar cuidado. Es más, él está en el fondo, esperando para agarrarnos. Como dice Moisés: «El eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos eternos» (Deuteronomio 33:27).

Sí, él nos ve temblorosos y equivocándonos. Él puede agarrarnos (y a menudo lo ha hecho) antes de que toquemos fondo; pero en las oportunidades en que no lo hace, tiene algunas lecciones nuevas que impartir.

El salmista dijo en Salmos 119:71: «Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos». No dice que fuera fácil o divertido o agradable. En retrospectiva, simplemente dice: «Bueno es para mí».

La semana pasada estuve leyendo un libro escrito por un ministro escocés llamado James Stewart. Él decía: «En el servicio del amor, solo los soldados heridos pueden servir». Es por eso que creo que algunos de ustedes están siendo preparados en este momento para ciertos servicios de preciado amor —porque están siendo heridos—.

No vayamos a pensar que la herida ha llegado separada de los amables designios de Dios. Recordemos su palabra: «Ved ahora que yo, yo soy el Señor, y fuera de mí no hay dios… Yo hiero y yo sano» (Deuteronomio 32:39).

Que Dios otorgue una gracia especial a todos aquellos que estén gimiendo bajo una carga. Busquen ansiosamente las nuevas ternuras de amor que Dios les está impartiendo, aun ahora mismo.


Devocional tomado del articulo “Only Wounded Soldiers Can Serve”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Éxodo 17 | Lucas 20 | Job 35 | 2 Corintios 5

6 MARZO

Éxodo 17 | Lucas 20 | Job 35 | 2 Corintios 5

Nada es tan bueno como podría serlo. Podemos disfrutar unos breves momentos de las cosas tal como nos las imaginamos, saboreando el néctar de la vida con cada latido de nuestro corazón, pero sabemos muy bien que no durará mucho. Mañana tenemos que volver al trabajo. Puede que este nos guste, pero tiene sus presiones. Nuestro matrimonio puede ser casi idílico, pero cuando nuestro estado de ánimo es negativo, resulta sorprendente la cantidad de cosas que no podemos o queremos compartir con nuestra pareja. El cálido viento del oeste que acaricia nuestro pelo se convierte en un tornado que destruye el hogar. Uno de los progenitores sucumbe ante el Alzheimer, un hijo muere. Existen muchas cosas para disfrutar a nuestro alrededor, pero justo cuando nos disponemos a hincar el diente a un buen filete de ternera, recordamos a los millones de personas que mueren de hambre. No podemos escapar de la cruda realidad: por muy maravillosas que sean nuestras experiencias en este mundo caído, otros sufrirán vivencias más destructivas, y no sentiremos que lo que estamos viviendo sea absolutamente ideal.

Este desasosiego aparece para nuestro bien. Es un rasgo de nuestro carácter, de nuestra naturaleza de criaturas creadas a imagen de Dios. Fuimos hechos para morar en la eternidad; sabemos que pertenecemos a algo mejor que un mundo repleto de pecado (aunque en ocasiones hermoso).

Pablo entiende perfectamente este concepto (2 Corintios 5:1–5). Anuncia el tiempo en que “esta tienda de campaña” (nuestro cuerpo presente) será destruida y recibirá “una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas” (5:1), nuestro cuerpo de la resurrección. “Mientras tanto, suspiramos, anhelando ser revestidos de nuestra morada celestial” (5:2). No es que deseemos “despojarnos de los avatares de la vida” y existir en una inmortalidad desnuda: esta no es nuestra esperanza definitiva, porque “no deseamos ser desvestidos sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida” (5:4).

Después, Pablo añade: “Es Dios quien nos ha hecho para este fin y nos ha dado su Espíritu como garantía de sus promesas” (5:5). Dios nos hizo con este propósito, la vida de resurrección, garantizada para nosotros por la muerte de su Hijo. Además, anticipándose a esta gloriosa consumación de la vida, Dios ya nos ha dado al Espíritu en depósito, una especie de entrega a cuenta sobre la herencia definitiva.

No es de extrañar, pues, que nos quejemos y que nuestra alma se angustie en esta morada temporal que se encuentra bajo sentencia de muerte.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 65). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Antes y después

Martes 6 Marzo

En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor.

Efesios 5:8

El fruto del Espíritu (de Dios) es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.

Gálatas 5:22-23

Antes y después

«Estaba seguro de que siempre tenía razón. En mi orgullo, cuando adoptaba una idea, jamás cambiaba de opinión. Solo veía mi propio interés, y este rasgo de mi personalidad deterioraba las relaciones con mi familia y mis amigos. Me costaba perdonar a mis hermanos, y exigía mucho a mis familiares sin darles nada a cambio. Cada vez me sentía más solo y amargado. Mis padres me hablaban de lo que vivían después de su encuentro con Jesucristo, pero yo rechazaba completamente lo que consideraba ser solo ritos o costumbres religiosas.

Sin embargo, un día decidí seguirlos a una reunión cristiana para hacerme mi propia opinión. Descubrí que mis prejuicios no tenían fundamento. Las personas que veía eran radicalmente diferentes desde que habían encontrado a Cristo. Percibí su amor por mí y por los demás.

La vida de Cristo reveló mis pecados. No soporté mi situación ante él, pues yo era pecador. Entonces acepté la gracia que Dios me ofrecía mediante el sacrificio de su Hijo Jesucristo. Como dio su vida por amor a mí, puedo confiar en él para el futuro. Me volví una persona más paciente y más serena: mi vida será lo que Dios desee para mí. ¡Él transformó mi carácter orgulloso e independiente!».

Fabrice C.

El cristianismo no es una religión, sino que consiste en aceptar el amor de Dios y desear vivir para Cristo, “el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

Éxodo 18 – Hechos 13:26-52 – Salmo 30:6-12 – Proverbios 11:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Dispuestos a sufrir

Dispuestos a sufrir

3/5/2018

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento. (1 Pedro 4:1)

Una de las bendiciones de ser cristiano es nuestra identificación con Cristo y sus privilegios resultantes. Sin embargo, para que no demos por sentado esas bendiciones, suponiendo que resultarán en que seamos amados y respetados por el mundo, Dios también permite que suframos. En realidad, el apóstol Pedro en su primera epístola muestra con toda claridad que quienes son más bendecidos en la fe sufren más.

La vida cristiana es un llamado a la gloria a través del sufrimiento. Eso es porque quienes están en Cristo están inevitablemente en pugna con su cultura y su sociedad. Todos los sistemas estimulados por Satanás están en pugna con las cosas de Cristo. El apóstol Juan dijo que una persona no puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo (1 Jn. 2:15). Y Santiago dijo: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

De la caída del ser humano, del pecado y su castigo

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Seis

De la caída del ser humano, del pecado y su castigo

VI.1 Nuestros primeros padres, siendo seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido. Dios, según su sabio y santo consejo, quiso permitirles este pecado, proponiéndose ordenarlo para su propia gloria.125

VI.2 Por este pecado cayeron de su rectitud original y de su comunión con Dios,127 y de esta manera quedaron muertos en el pecado, y totalmente contaminados en todas las partes y facultades del alma y del cuerpo.129

VI.3 Siendo ellos la raíz de toda la humanidad, la culpa de este pecado fue imputada y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida fueron transmitidas a toda la posteridad que desciende de ellos por generación ordinaria.

VI.4 De esta corrupción original (por la cual estamos totalmente impedidos, inhabilitados y opuestos a todo bien, y completamente inclinados a todo mal)133 proceden todas las demás transgresiones.

VI.5 Esta corrupción de la naturaleza permanece durante esta vida en aquellos que son regenerados; y a pesar de que por medio de Cristo sea perdonada y mortificada, sin embargo, dicha naturaleza, tanto en sí misma, como todos sus efectos son verdadera y propiamente pecado.136

VI.6 Todo pecado, tanto original como propio, siendo una transgresión de la justa ley de Dios, y contrario a ella, por su propia naturaleza trae la culpa sobre el pecador,138 por lo cual, éste queda supeditado a la ira de Dios y a la maldición de la ley,140 y de esta manera queda sujeto a la muerte, con todas las miserias espirituales,142 temporales y eternas.144

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 24–26). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

Miremos a Jesús para nuestro gozo

MARZO, 05

Miremos a Jesús para nuestro gozo

Devocional por John Piper

Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres… aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí. (Mateo 23:5-7)

La picazón de la autoestima ansía ser rascada por la aprobación de uno mismo; es decir, si nos da placer sentirnos autosuficientes, no estaremos satisfechos si no hay otros que vean y aplaudan nuestra autosuficiencia.

De ahí la descripción que dio Jesús de los escribas y fariseos en Mateo 23:5-7.

Es irónico. La autosuficiencia debería liberar a la persona orgullosa de la necesidad de que otros lo engrandezcan. Eso es lo que significa ser «suficiente». Sin embargo, es evidente que existe una carencia en la supuesta autosuficiencia.

Nuestro ser no fue diseñado para satisfacerse a sí mismo ni confiar en sí mismo. Nunca podrá ser suficiente. Fuimos hechos solo a la imagen de Dios, no somos Dios mismo. Somos sombras y ecos. Por eso, siempre habrá un vacío en el alma que lucha por estar satisfecha con los recursos de su propio ser.

Esta vana ansiedad por la alabanza de otros muestra el fracaso del orgullo y la ausencia de fe en la continua gracia de Dios. Jesús vio el terrible efecto de esta picazón del ser humano con ansias de gloria. La mencionó en Juan 5:44: «¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?». La respuesta es que no podemos. Desear recibir gloria de parte de otras personas hace que la fe sea imposible. ¿Por qué?

Porque la fe se satisface en todo lo que Dios es para nosotros en Jesús; y si estamos inclinados a satisfacer nuestra picazón con la rascadura de los aplausos de otros, nos alejaremos de Jesús.

Sin embargo, si rechazamos a nuestro ser como la fuente de satisfacción (arrepentimiento), y venimos a Jesús para gozarnos en todo lo que Dios es para nosotros en él (fe), entonces la picazón será reemplazada por una fuente de agua que brota para vida eterna (Juan 4:14).


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, página 92

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org