Éxodo 16 | Lucas 19 | Job 34 | 2 Corintios 4

5 MARZO

Éxodo 16 | Lucas 19 | Job 34 | 2 Corintios 4

A primera vista, parece que Eliú está repitiendo los argumentos de los tres “consoladores” en Job 34. Resume el razonamiento de Job (34:5–9): Job dice que es inocente, que no ha hecho nada y que Dios le niega la justicia. La consecuencia lógica es que no hay ventaja, no hay “provecho” en tratar de agradar a Dios (34:9). En este punto, Eliú se pone del lado de los tres interlocutores de Job. Declara: “¡Es inconcebible que Dios haga lo malo, que el Todopoderoso cometa injusticias!” (34:10); y de nuevo: “¡Ni pensar que Dios cometa injusticias! ¡El Todopoderoso no pervierte el derecho!” (34:12).

Los siguientes versículos acumulan argumentos en la misma línea y por un momento parece que Eliú caerá en las mismas trampas de mérito teológico reduccionista que capturaron a aquellos a los que él está reprendiendo. Sin embargo, añade después un elemento que pone una vez más a su discurso en un marco ligeramente diferente al de estos. Eliú deja sitio al misterio. Mientras insiste en que Dios es totalmente justo, no llega a la conclusión, como hacen los tres “consoladores”, de que eso significa que cada caso de sufrimiento es consecuencia directa del justo castigo de Dios. Eliú pregunta: “¿Pero quién puede condenarlo si él decide guardar silencio? ¿Quién puede verlo si oculta su rostro?” (34:29). Mientras Job coquetea con la idea de que el silencio de Dios deja entrever que este no es justo, Eliú da por hecho que sí lo es, aunque no llega a las mismas conclusiones que los tres amigos miserables. Eliú deja sitio al misterio, a un silencio divino que, sin embargo, es justo.

Algunas partes del discurso de Eliú son difíciles de aceptar. No obstante, en el marco del libro de Job, dos factores destacan en él. En primer lugar, cuando Dios responde finalmente, corrigiendo a Job (como veremos) y reprendiendo con dureza a los tres “miserables consoladores “porque “a diferencia de mi siervo Job, lo que vosotros habéis dicho de mí no es verdad” (42:7), pero sin acusar de nada a Eliú. Este hecho puede reflejar que sólo es un actor secundario, pero también que su postura es correcta, aunque el tono de la misma es algo farisaico. En segundo lugar, en sus insinuaciones de que pueden existir misteriosas realidades y razones secretas a las que no tenemos acceso. En ellas, Eliú anticipa algunos de los propios argumentos que Dios emplea cuando habla desde el torbellino en los últimos capítulos del libro (caps. 38–41).

La revelación bíblica nos proporciona muchos medios para comprender, algunos de los cuales requieren toda una vida de aprendizaje. Sin embargo, también nos recuerda que Dios no lo ha revelado todo (Deuteronomio 29:29). En algunos momentos, él exige nuestra confianza y obediencia, no solo nuestra valoración y comprensión.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 64). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Somos cristianos bañados en plata?

He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo.

Salmo 51:6

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Salmo 51:10

¿Somos cristianos bañados en plata?

Antiguamente, cuando las monedas estaban hechas realmente de plata, había un método muy sencillo para verificar que no fuesen falsas. Bastaba con dejarlas caer y escuchar el ruido que hacían al tocar el suelo. Si se trataba de una falsificación hecha solo con un baño de plata, se escuchaba un ruido hueco; en cambio, una moneda auténtica sonaba «firme, íntegra», porque era toda de plata, y no solo su exterior.

¡Cuidado! Podemos ser cristianos «bañados en plata». La superficie de nuestra vida está recubierta por una capa de verdad; nuestras palabras concuerdan con lo que dice la Biblia. Pero, ¿qué sucede con el fondo de nuestro corazón? Nuestro verdadero estado se hace patente al escuchar el ruido que hacemos cuando caemos al piso. ¿Qué sucede cuando estamos abatidos, sumidos en una situación imprevista, en medio de la adversidad, ante la tentación? ¿Cómo reaccionamos cuando no tenemos el tiempo o la fuerza necesaria para componernos una actitud religiosa? ¿Nuestra vida suena íntegra, siempre de la misma manera, sea que estemos en la casa, en el trabajo o solos, donde nadie nos ve ni nos oye? ¿Cuáles son nuestros pensamientos secretos?

A la pregunta: “¿Tú quién eres?”, Jesús, nuestro modelo, respondió: “Lo que desde el principio os he dicho” (Juan 8:25).

“Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión” (Salmo 17:3).

Éxodo 17 – Hechos 13:1-25 – Salmo 30:1-5 – Proverbios 10:31-32
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Madurez en el sufrimiento

Madurez en el sufrimiento

3/4/2018

El Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1 Pedro 5:10)

Un llamado del cristiano a la gloria tiene que ir por la senda del sufrimiento. El versículo de hoy explica por qué. El sufrimiento es el método de Dios para que su pueblo madure espiritualmente. Lo complace cuando soportamos con paciencia la prueba que afrontamos en el camino. El sufrimiento es parte del plan de Dios a fin de preparar a su pueblo para la gloria.

El apóstol Pedro dijo esto respecto al valor del sufrimiento: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 P. 1:6-7). Dios permite el sufrimiento como una confirmación de nuestra fe. También produce paciencia, aunque la paciencia es una virtud que no necesitaremos en la eternidad; no habrá razón alguna para la impaciencia allí. Pero además de esos beneficios, el sufrimiento aumenta nuestra capacidad de alabar, honrar y glorificar a Dios, y eso es algo que usaremos por toda la eternidad.

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De la providencia

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Cinco

De la providencia

V.1 Dios, el gran Creador de todas las cosas, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas, las acciones y las cosas,98 desde la más grande hasta la más pequeña, por medio de su más sabia y santa providencia,100 según su infalible presciencia y el libre e inmutable consejo de su propia voluntad,102 para alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.

V.2 Aunque todas las cosas acontecen inmutable e infaliblemente con relación a la presciencia y decreto de Dios, quien es la causa primera; sin embargo, por la misma providencia, Él las ha ordenado para que sucedan de acuerdo con la naturaleza de las causas secundarias ya sea necesaria, libre o contingentemente.105

V.3 En su ordinaria providencia, Dios hace uso de medios; no obstante, es libre de obrar sin ellos,107 sobre ellos y contra ellos,109 según le plazca.

V.4 El poder todopoderoso, la inescrutable sabiduría y la infinita bondad de Dios, se manifiestan de tal manera en su providencia que se extiende hasta la primera caída y a todos los otros pecados de ángeles y de los seres humanos; y eso no por un mero permiso,111 sino también limitándolos de manera sapientísima y poderosísima, ordenándolos y gobernándolos de varias maneras en una dispensación multiforme para sus propios fines santos; pero de tal modo que lo pecaminoso sólo procede de la criatura,113 y no de Dios, quien es santísimo y justísimo, y no es ni puede ser el autor o aprobador del pecado.

V.5 El más sabio, justo y clemente Dios, muchas veces, por un tiempo, deja a sus propios hijos en diversas tentaciones y en la corrupción de sus propios corazones, para castigarlos por sus pecados anteriores o para descubrirles la fuerza oculta de la corrupción y de lo engañoso de sus corazones a fin de que se humillen; y para elevarlos a una más íntima y constante dependencia de la ayuda de Dios, y para hacerlos más cuidadosos ante todas las ocasiones futuras de pecado, y para otros fines santos y justos.116

V.6 En cuanto a los seres humanos malvados e impíos, a quienes Dios, como Juez justo, los ha cegado y endurecido por sus pecados anteriores, no sólo les niega su gracia, por la cual podrían haber sido iluminados en sus entendimientos y obrado en sus corazones,118 sino que también algunas veces les retira los dones que ya tenían y los expone a cosas tales que su corrupción las hace ocasión de pecado; y a la vez los entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás.121 Por lo cual, sucede que se endurecen a sí mismos, inclusive bajo aquellos medios que Dios usa para ablandar a otros.

V.7 Aunque la providencia de Dios, en general, alcanza a todas las criaturas, así también, de una manera muy especial cuida de su iglesia y dispone todas las cosas para el bien de ella.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 19–23). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

Dios se goza en hacernos bien

MARZO, 04

Dios se goza en hacernos bien

Devocional por John Piper

Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien… Me regocijaré en ellos haciéndoles bien… (Jeremías 32:40-41)

Esta es una de esas promesas de Dios a las que acudo una y otra vez cuando estoy desalentado (sí, le ocurre a los pastores). ¿Se les ocurre algo más alentador que el hecho de que Dios se regocije en hacernos bien?

Él no cumple su promesa a regañadientes (Romanos 8:28). Es su gozo hacernos bien; y no solo a veces: ¡Siempre! «No me apartaré de ellos, para hacerles bien…».

Aunque algunas veces nuestra situación es tan difícil de tolerar que simplemente no podemos mostrar ningún gozo. Cuando eso me ocurre, trato de imitar a Abraham: «él creyó en esperanza contra esperanza» (Romanos 4:18). Dios ha sido siempre fiel en proteger esa pequeña chispa de fe en mí, que con el tiempo (no inmediatamente) se enciende para convertirse en una llama de felicidad y plena confianza.

¡Cuánto me alegra que aquello que hace más feliz al Dios Todopoderoso sea hacernos bien, a ustedes y a mí!


Devocional tomado del articulo “¡Una promesa para ti!”

Éxodo 15 | Lucas 18 | Job 33 | 2 Corintios 3

4 MARZO

Éxodo 15 | Lucas 18 | Job 33 | 2 Corintios 3

Uno de los diálogos entre Job y los “miserables consoladores “hace un alto en el camino, un nuevo personaje aparece en escena. El discurso de Eliú ocupa los capítulos 32–37. Es un hombre joven que no ha hablado hasta ahora porque el protocolo de la época exigía que los más mayores hablasen primero. Eliú aparece como un individuo bastante presuntuoso que ha estado conteniéndose de hablar hasta este momento. Sin embargo, las palabras manan ahora de su boca como un torrente (como él mismo reconoce, 32:18–21) y promete que no adulará a nadie (32:22).

El contenido del discurso de Eliú toma forma primero en Job 33. Dejando de lado su pomposidad ligeramente defensiva, Eliú tiene algunas cosas importantes que decir. Opina de forma parecida a los demás en algunos aspectos, pero se aparta totalmente de sus errores más indignantes, de forma que la configuración total de su exposición es bastante diferente.

En este capítulo, se dirige a Job; después, lo hará a los “consoladores”. Explica dos conceptos fundamentales al primero.

En primer lugar, Eliú afirma que, aunque Job ha reconocido la grandeza de Dios (de hecho, ha insistido en ella), se ha equivocado recalcando su propia justicia, hasta el punto de que ha provocado que Dios quede como una especie de ogro.

“Pero déjame decirte que estás equivocado” (33:12). Sabiamente, Eliú para aquí. No sigue diciendo, como hicieron los tres “consoladores”, que Job debía admitir totalmente su culpabilidad. Para Eliú, el único pecado de Job es cargar a Dios con la culpa.

En segundo lugar, Eliú dice que Dios no es tan distante ni inaccesible como Job hace que lo sea (33:14 y siguientes). El Señor puede aparecerse a una persona en un extraño sueño que le advierta de abandonar un mal camino (33:15–18) o, más concretamente, hablar realmente en el lenguaje del dolor, impidiendo la arrogancia y la independencia (33:19–28). Puede hacer estas cosas más de una vez a alguien, salvando así su alma del sepulcro (33:29–30). Eliú hace preguntas relativas al sufrimiento por el que no han pasado Job o sus antagonistas. No está diciendo que el primero merezca todo lo que le está ocurriendo; de hecho, insiste en que quiere darle la razón (33:32).

Además de la importancia del asunto en sí, que el sufrimiento puede tener como propósito algo más que infligir un castigo merecido, todo este debate nos recuerda una importante lección pastoral. Por supuesto, no siempre es invariablemente así, pero, cuando dos enemigos se enfrentan y ninguno de ellos cede un milímetro, no han reflexionado adecuadamente acerca de todos los parámetros del tema.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 63). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Los “si” que nos turban

Domingo 4 Marzo

(Jesús) os ha reconciliado… para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe.

Colosenses 1:21-23

Si vivís conforme a la carne, moriréis.

Romanos 8:13

Los “si” que nos turban

El Nuevo Testamento es muy claro sobre la manera en que se puede ser salvo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?… Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:30-31). Dios salva a todo el que cree, y lo salva gratuitamente. “Es don de Dios” (Efesios 2:8). Dios así lo afirma, y él jamás se contradice.

Pero después de habernos salvado, Dios nos coloca ante las responsabilidades que esto conlleva. Por eso en la Biblia encontramos algunos “si”, como en los versículos de hoy, que parecen poner condiciones para ser salvos. ¿Qué cristiano podría decir que permanece todos los días en la fe, fundado y firme? ¡No deduzcamos de esto que podemos perder la salvación!

Imaginemos que mi hijo de corta edad está jugando al borde de un estanque. Yo le digo muy seriamente: «Si juegas demasiado cerca, te puedes caer al agua y ahogarte». Le advierto porque lo amo, y por su bien él debe escucharme. Pero, ¿voy a dejar que caiga en el estanque sin intervenir, y que se ahogue por el mero hecho de haberle advertido? ¡Por supuesto que no! ¡Es mi hijo!

Así es como Dios, en su fidelidad, actúa con nosotros. ¡Tengamos en cuenta sus advertencias paternas! Pero no nos turbemos pensando que estos “si” podrían anular la gracia soberana de Dios: él nos salvó. Si nuestra seguridad eterna dependiese, aunque fuese un poco, de nuestra conducta futura, nunca tendríamos ninguna seguridad.

¡La obra que Jesús cumplió, y solo ella, es nuestra seguridad! ¡Alabado sea Dios!

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Dios obra a través de buenas resoluciones

MARZO, 03

Dios obra a través de buenas resoluciones

Devocional por John Piper

Por esta razón también oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder. (2 Tesalonicenses 1:11)

Buscar el poder de Dios para cumplir nuestros buenos propósitos no significa que no hayamos hecho realmente una resolución o que de verdad no estemos haciendo uso de la fuerza de voluntad.

¡El compromiso del poder de Dios nunca toma el lugar del compromiso de nuestra voluntad! ¡El poder de Dios en la santificación nunca nos hace pasivos! El poder de Dios se involucra debajo o detrás o dentro de nuestra voluntad, no en lugar de nuestra voluntad.

La evidencia del poder de Dios en nuestra vida no es la ausencia de nuestra voluntad sino la fortaleza de nuestra voluntad.

Cualquiera que diga: «Bueno, yo creo en la soberanía de Dios y por lo tanto solo me quedaré sentado y no haré nada», realmente no cree en la soberanía de Dios. ¿Por qué alguien que cree en la soberanía de Dios lo desobedecería tan abiertamente?

Cuando nos quedamos sentados y no hacemos nada, no es que no estemos haciendo nada: estamos activamente comprometiendo nuestra voluntad a la decisión de quedarnos sentados. Y si esa es la manera en que manejamos el pecado o la tentación en nuestra vida, estamos desobedeciendo abiertamente, porque estamos llamados a pelear una buena batalla (1 Timoteo 1:18) y a resistir al diablo (Santiago 4:7) y a buscar la santidad (Hebreos 12:14).

Este versículo dice que es por el poder de Dios que cumpliremos nuestros buenos propósitos y nuestras obras de fe. Sin embargo, esto no anula el significado de la palabra propósito y de la palabra obra. Parte de todo el proceso de tener un caminar digno del llamamiento de Dios es el compromiso activo de nuestra voluntad en la determinación de obrar con rectitud.

Si tenemos pecados que persisten en nuestra vida, o si continuamos siendo negligentes en hacer buenas obras simplemente porque hemos estado esperando a ser rescatados sin pelear ninguna batalla, estamos agravando nuestra desobediencia. Dios nunca aparecerá con poder en nuestra voluntad en ninguna otra forma que no sea la de una buena resolución que hayamos hecho y mantenido.

Así que las personas que creen en la soberanía de Dios no deben tener miedo de comprometer su voluntad en la lucha por la santidad. «Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán» (Lucas 13:24).


Devocional tomado del sermón “God Glorified in Good Resolves”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Éxodo 14 | Lucas 17 | Job 32 | 2 Corintios 2

3 MARZO

Éxodo 14 | Lucas 17 | Job 32 | 2 Corintios 2

A pesar de sus intenciones, Pablo no visitó a los corintios como había esperado hacerlo. Pudo haber pasado por Corinto cuando iba hacia Macedonia; tampoco lo hizo, como había planeado, al marcharse de allí (2 Corintios 1:16; véase la meditación del 1 de marzo). Aparentemente, algunos cristianos de Corinto le echaron esto en cara, acusándole de ser voluble. Pablo contesta que no es la clase de persona que dice sí cuando es no, y viceversa (1:17). La razón por la que no fue a Corinto, como quería, fue evitarles un tiempo difícil (1:23). ¿Por qué?

La respuesta a esta pregunta se encuentra al principio de 2 Corintios 2, que presenta una perspectiva elocuente de la relación entre el apóstol y una de las iglesias más importantes que fundó. La razón por la que Pablo no pasa finalmente por Corinto como tenía pensado es que estaba convencido de que sería “otra visita que os causará tristeza” (2:1). Una visita anterior, posiblemente de camino a Macedonia, fue desastrosa. Antes o después de la misma (la secuencia no está muy clara), Pablo también envió una carta, escribiendo “con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas” (2:4). El propósito de la misma no era afligirles, sino asegurarles que su amor por ellos era muy profundo (2:4). Aparentemente, el contenido de la misiva era una fuerte exhortación a que impusiesen sanciones a un miembro de la iglesia que estaba pecando gravemente.

Algunos sostienen que esta triste carta es 1 Corintios, y que la persona a la que Pablo quiere disciplinar es el hombre que se acuesta con su madrastra (1 Corintios 5). Seguramente, es una posible interpretación. Sin embargo, en su conjunto, 1 Corintios no suena como la carta que Pablo describe brevemente en 2 Corintios 2:4. Es más probable que esté refiriéndose a otra misiva de la que no tenemos más información, donde se insiste en la necesidad de que la iglesia de Corinto entre en acción. Al menos algunos miembros de la misma le han hecho pasar mal al apóstol en relación a este asunto. Ahora, sin embargo, prevalece el sentido común, junto a la sumisión al apóstol (2:9). La iglesia ha castigado al pecador recalcitrante, que se ha arrepentido debidamente, y Pablo insta a los creyentes a terminar con las sanciones y perdonarlo (2:5–10). Un juicio demasiado severo puede tentar a la iglesia a sobrepasar los límites, cayendo así en otra de las muchas artimañas de Satanás para engañar al creyente y destruirlo.

Es enormemente alentador reconocer la vibrante vitalidad de las primeras relaciones cristianas en estas interacciones. La rígida conservación del estado de las cosas puede no ser una señal de vida; puede serlo incluso de muerte. Donde haya muchos nuevos convertidos, habrá problemas, y vida.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 62). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Las diez jóvenes

Sábado 3 Marzo

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora.

Mateo 25:13

Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Romanos 8:9

(Jesús dijo:) Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

Apocalipsis 22:20

Las diez jóvenes

Algunas parábolas (1): Mateo 25:1-13

Resumen: Era un día de bodas. La ceremonia se celebraba en la frescura de la noche. El novio debía ir hacia la sala del festín escoltado por las diez jóvenes que formaban el cortejo de honor. Pero el novio tardó en llegar y las jóvenes se quedaron dormidas… A la medianoche se oyó un clamor: “¡Aquí viene el esposo…!”. Todas quisieron encender sus lámparas, pero cinco de ellas no tenían aceite. Mientras fueron a comprarlo, el novio llegó y entró en la sala con las que tenían aceite, es decir, las “prudentes”. Cuando las otras llegaron, hallaron la puerta cerrada.

Significado: El esposo es Cristo, quien pronto vendrá por los creyentes para llevarlos con él al cielo. Las diez jóvenes son una imagen de aquellos que llevan el nombre de cristianos. Durante siglos, el cristianismo ha olvidado (“se quedaron dormidas”) la realidad de ese regreso del Señor. El clamor en la noche es el anuncio relativamente reciente en la historia de la Iglesia: ¡El Señor viene! Las lámparas son el testimonio de los cristianos; el aceite es la vida divina traída por el Espíritu Santo.

Aplicación: Es necesario estar preparados para la venida del Señor. No basta vivir con creyentes, es preciso tener la vida de Dios por medio del arrepentimiento y la fe en el Señor Jesús. Cuando él venga a buscar a los suyos, al instante la puerta se cerrará. Hoy es el momento para creer, el mañana no nos pertenece. ¡Seamos como las jóvenes “prudentes”!

(continuará los 12 sábados que vienen)

Éxodo 15 – Hechos 11 – Salmo 29:1-6 – Proverbios 10:27-28

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