De la creación

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Cuatro

De la creación

IV.1 Agradó a Dios el Padre, Hijo y Espíritu Santo, para la manifestación de la gloria de su eterno poder, sabiduría y bondad,87 en el principio, crear o hacer de la nada el mundo y todas las cosas que hay en él, ya sean visibles o invisibles, en el período de seis días y todas muy buenas.

IV.2 Después que Dios hubo hecho todas las demás criaturas, creó al ser humano, varón y hembra, con almas racionales e inmortales,90 dotados de conocimiento, justicia y verdadera santidad, según su propia imagen. Ellos tenían la ley de Dios escrita en sus corazones92 y el poder para cumplirla; y sin embargo, con la posibilidad de transgredirla, siendo dejados a la libertad de su propia voluntad, la cual estaba sujeta a cambio.94 Además de esta ley escrita en sus corazones, ellos recibieron el mandamiento de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y mientras ellos guardaron este mandamiento fueron felices en su comunión con Dios, y tenían dominio sobre las criaturas.96

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 17–18). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

Armémonos de las promesas

MARZO, 02

Armémonos de las promesas

Devocional por John Piper

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios. (Mateo 5:8)

Cuando Pablo dice que hagamos morir las obras de la carne «por el Espíritu» (Romanos 8:13), yo entiendo por sus palabras que debemos usar la única arma de la armadura del Espíritu que se usa para matar, es decir, la espada, que es la Palabra de Dios (Efesios 6:17).

Entonces, cuando el cuerpo está a punto de cometer un acto pecaminoso motivado por miedo o deseo excesivo, debemos tomar la espada del Espíritu y matar ese miedo y ese capricho. En mi propia experiencia, eso significa principalmente cortar la raíz de las promesas del pecado con el poder de una promesa superior.

Por ejemplo: Cuando empiezo a desear algún placer sexual ilícito, el movimiento de la espada que a menudo ha cortado la raíz de la promesa de este placer es: «Bienaventurados los limpios de corazón, pues ellos verán a Dios» (Mateo 5:8). Traigo a memoria el placer que he saboreado al ver a Dios de manera más clara a partir de una conciencia sin mancha, y me acuerdo de la brevedad y la superficialidad y el regusto de opresión de los placeres del pecado; y con eso, Dios mata el poder conquistador del pecado.

Tener a mano promesas que sean aplicables a la hora de la tentación es una clave para el éxito en la batalla contra el pecado.

Pero habrá momentos cuando no tengamos una palabra de Dios en nuestra mente que se aplique perfectamente a la situación, y no haya tiempo para buscar en la Biblia una promesa adecuada. Por eso, todos necesitamos tener un pequeño arsenal de promesas generales listas para usarse cuando el miedo o los deseos excesivos amenacen con llevarnos por mal camino.

Añadamos constantemente promesas a nuestro arsenal, pero nunca perdamos de vista aquellas pocas promesas escogidas con las que Dios nos ha bendecido en nuestra vida. Estemos siempre listos con las antiguas, y cada mañana busquemos una más para llevar con nosotros durante el día.


Devocional tomado del articulo “Proven Weapons in the Fight for Holiness”

Éxodo 13 | Lucas 16 | Job 31 | 2 Corintios 1

2 MARZO

Éxodo 13 | Lucas 16 | Job 31 | 2 Corintios 1

Una vez más, podemos hacer reflexiones útiles a partir de los pasajes elegidos.

Job 31 es el capítulo final de la última respuesta de Job a los tres amigos. Los tres capítulos finales de su discurso (caps. 29–31) están dominados por dos temas. En primer lugar, Job ya no se lamenta tanto por su sufrimiento físico, sino por su pérdida de prestigio en la comunidad. Ha sido un hombre de dignidad y honor, pero le tratan con escarnio, incluso los jóvenes de familias despreciables (por ejemplo, 30:1). En segundo lugar, aunque Job ha manifestado en todo momento que es inocente y está sufriendo injustamente, ahora revela los hábitos de su vida que explican por qué el primer capítulo lo describe como “recto e intachable”, un hombre que “temía a Dios y vivía apartado del mal” (1:1).

De hecho, una de las razones por las que Job es tan honrado en la comunidad es que su justicia y generosidad eran bien conocidas: rescataba a los pobres y a los huérfanos, asistía a los moribundos y ayudaba a las viudas (29:12). Así también en el presente capítulo: casi desesperado por las acusaciones vertidas contra él, Job expone las pruebas de su inocencia. Hizo un pacto con sus ojos, “no mirar con lujuria a ninguna mujer” (31:1). Recordaba constantemente el ojo de Dios que todo lo ve (31:4) y, por tanto, hablaba la verdad y era honrado en los negocios (31:5–8). Evitaba el adulterio; se ocupaba equitativamente de cualquier queja de sus siervos y siervas, sabiendo que él mismo debe enfrentarse a la justicia de Dios, y que en cualquier caso son seres humanos como él (31:13–15). Por su temor de Dios, era especialmente generoso con los pobres (31:16–23). A pesar de su gran riqueza, nunca confió en ella (31:24–28), ni se permitió regodearse de las desgracias de otros (31:29–30). Así pues, el capítulo termina con Job manteniendo su reputación de integridad y sin encontrar consuelo.

Pablo también sufre, no sólo la pérdida de posesiones, familia y salud, sino también las presiones del ministerio de vanguardia, y aún peor, una persecución feroz (2 Corintios 1:1–11). Por supuesto, las circunstancias son radicalmente diferentes. Pablo sabe, Job no, que ha sido llamado a sufrir (por ejemplo, Hechos 9:16). Además, el apóstol vive y sirve a este lado de la cruz: sigue conscientemente a alguien que sufrió injustamente por causa de los demás. Lo más importante es quizás que Pablo sabe que puede transmitir a los demás la exhortación que ha recibido del “Padre misericordioso y Dios de toda consolación” (1:3). Sabe que el Señor “nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (1:4). Pobres de aquellos que nunca han sido consolados; nunca podrán hacerlo tampoco.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 61). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Creador del mundo y Salvador de los hombres

El mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

Juan 1:10

Sabemos que verdaderamente este (Jesucristo) es el Salvador del mundo.

Juan 4:42

Creador del mundo y Salvador de los hombres

“Tuya es, oh Señor, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas… En tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre” (1 Crónicas 29:11-13). Así hablaba el rey David.

Etán, conocido por su sabiduría, exclamó: “Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste. El norte y el sur, tú los creaste” (Salmo 89:11-12).

Muchos siglos más tarde, los discípulos de Jesús “alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay” (Hechos 4:24).

La voz divina nos dice: “¿Por qué dices… Mi camino está escondido del Señor, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es el Señor, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga” (Isaías 40:27-28).

“Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra” (Isaías 45:21-22).

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores… Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos” (1 Timoteo 1:15-17).

Éxodo 14 – Hechos 10:25-48 – Salmo 28:6-9 – Proverbios 10:26

Del decreto eterno de Dios

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

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Capítulo Tres

Del decreto eterno de Dios

III.1 Dios, desde toda la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de su propia voluntad, ordenó libre e inmutablemente todo lo que acontece; pero de tal manera que Él no es el autor del pecado,66 ni violenta la voluntad de las criaturas, ni quita la libertad o contingencia de las causas secundarias, sino que más bien las establece.

III.2 Aunque Dios sabe todo lo que podría o puede acontecer bajo todas las condiciones posibles; sin embargo, no ha decretado nada porque lo previó como futuro, o como aquello que acontecería bajo tales condiciones.69

III.3 Por el decreto de Dios, y para la manifestación de su gloria, algunos seres humanos y ángeles son predestinados y pre-ordenados para vida eterna, y otros pre-ordenados para muerte eterna.71

III.4 Estos ángeles y seres humanos así predestinados y preordenados, están particular e inmutablemente designados, y su número es tan cierto y definido, que no se puede aumentar ni disminuir.

III.5 A aquéllos de la humanidad que están predestinados para vida, Dios, según su eterno e inmutable propósito, y el consejo secreto y beneplácito de su voluntad, los ha escogido en Cristo para gloria eterna, antes que fueran puestos los fundamentos del mundo, por su pura y libre gracia y amor, sin la previsión de la fe o buenas obras, o la perseverancia en ninguna de ellas, o de cualquier otra cosa que haya en las criaturas, como condiciones o causas que le muevan a ello,74 y todo para la alabanza de la gloria de su gracia.

III.6 Puesto que Dios ha designado a los elegidos para gloria, así también, por el eterno y más libre propósito de su voluntad, ha ordenado todos los medios para ello. Por lo cual, los que son elegidos, estando caídos en Adán, son redimidos por Cristo,77 son eficazmente llamados a la fe en Cristo por su Espíritu que obra a su debido tiempo, son justificados, adoptados, santificados y por su poder son guardados para salvación por medio de la fe.79 No hay otros que sean redimidos por Cristo, eficazmente llamados, justificados, adoptados, santificados, y salvos, sino solamente los elegidos.

III.7 Al resto de la humanidad por su pecado, agradó a Dios pasarla por alto y destinarla a deshonra e ira, según el inescrutable consejo de su propia voluntad, por el cual extiende o retiene misericordia como a Él le place para la gloria de su poder soberano sobre las criaturas, para la alabanza de su gloriosa justicia.

III.8 La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que los seres humanos al prestar atención a la voluntad de Dios revelada en su Palabra, y al rendir obediencia a ella, por la certeza de su vocación eficaz, estén seguros de su elección eterna. Así que esta doctrina debe ser motivo de alabanza, reverencia y admiración a Dios,84 y de humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen el Evangelio.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 12–16). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

El origen de nuestro consuelo

MARZO, 01

El origen de nuestro consuelo

Devocional por John Piper

Entonces ellos gritaron: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: ¿He de crucificar a vuestro Rey? Los principales sacerdotes respondieron: No tenemos más rey que el César.Así que entonces le entregó a ellos para que fuera crucificado. (Juan 19:15-16)

La autoridad que tenía Pilato para crucificarlo no atemorizaba a Jesús. ¿Por qué?

No porque Pilato estuviera mintiendo. Tampoco porque él no tuviera autoridad para crucificar a Jesús. Sí la tenía.

Por el contrario, esta autoridad no intimidaba a Jesús porque era derivada. Jesús le dijo: «Te fue dada de arriba». Eso significa que era verdaderamente autoritativa. No es menos, sino más.

¿Cómo puede no ser intimidante? Pilato no solamente tenía la autoridad para matar a Jesús; tenía la autoridad otorgada por Dios para matarlo.

Jesús no se sintió intimidado porque la autoridad de Pilato sobre Jesús estaba subordinada a la autoridad de Dios sobre Pilato. Jesús se consolaba en este momento no porque la voluntad de Pilato no tuviera poder, sino porque la voluntad de Pilato era guiada. No porque Jesús no estuviera en las manos del temor de Pilato, sino porque Pilato estaba en las manos del Padre de Jesús.

Eso significa que nuestro consuelo no viene de la falta de poder de nuestros enemigos, sino del reinado soberano de nuestro Padre sobre el poder de ellos.

Ese es el punto en Romanos 8:25-37. Tribulación y angustia y persecución y hambre y desnudez no pueden separarnos de Cristo porque «en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Romanos 8:35-37).

Pilato (junto con todos los adversarios de Jesús —y los nuestros—) lo pensó para mal, pero Dios lo encaminó a bien (Génesis 50:20). Todos los enemigos de Jesús se juntaron con la autoridad que Dios les dio «para hacer cuanto la mano de Dios y su propósito habían predestinado que sucediera» (Hechos 4:28). Ellos pecaron, pero a través de su pecado Dios salvó.

Por lo tanto, no nos sintamos intimidados por nuestros adversarios, que solo pueden matar el cuerpo. No solamente porque eso es lo único que pueden hacernos (Lucas 12:4), sino también porque todo ocurre bajo la supervisión atenta de nuestro Padre.

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos (Lucas 12:6-7).

Pilato tiene autoridad. Herodes tiene autoridad. Los soldados tienen autoridad. Satanás tiene autoridad. Sin embargo, ninguno es independiente. Toda la autoridad que ellos tienen es derivada. Toda ella está subordinada a la voluntad de Dios. No temamos. Somos preciosos ante los ojos de nuestro Padre soberano. Mucho más preciosos que los pajarillos no olvidados.


Devocional tomado del libro “Why Was Jesus Unintimidated by Pilate?”

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Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

1 MARZO

Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

En momentos dramáticos de su vida, Pablo es guiado por alguna revelación. Sin embargo, en ocasiones pasamos por alto que gran parte de su ministerio es una actividad de planificación, instrucción, juicios pastorales, incluso de incertidumbres, muy parecido a los nuestros.

En 1 Corintios 16, Pablo informa a los corintios acerca de sus planes de viaje (16:5–9). No quiere verlos inmediatamente, de camino a Macedonia, y visitarlos solo de paso. Su intención es ir primero a Macedonia y después “es posible” que pueda pasar un tiempo con los corintios, o incluso todo el invierno (cuando era muy peligroso viajar por el Mediterráneo). Pablo escribe: “Espero permanecer algún tiempo con vosotros, si el Señor así lo permite” (16:7). Antes de embarcarse en este viaje, sin embargo, la intención del apóstol es quedarse un poco más en Éfeso, “porque se me ha presentado una gran oportunidad para un trabajo eficaz, a pesar de que hay muchos en mi contra” (16:9). En otras palabras, sigue teniendo algún ministerio abierto en la gran ciudad. Parece claro que hay incertidumbre en los planes de Pablo, pero está tratando de planificar los siguientes meses de servicio de forma que la promoción del Evangelio y el pueblo de Dios se beneficien al máximo.

Los siguientes dos pequeños párrafos (16:10–12) indican que los movimientos de Timoteo y Apolos tampoco eran siempre totalmente predecibles, aunque en ambos casos Pablo suministra a los corintios información para cubrir ciertas eventualidades.

Además, el primer párrafo (16:1–4) nos muestra a Pablo dando instrucciones a los corintios para que planifiquen sus ofrendas. La “colecta” que el apóstol menciona es un proyecto para ayudar a los cristianos pobres de Judea. Sabe que, si los creyentes corintios comienzan a recoger el dinero cuando él llegue, darán muy poco. Una ofrenda fiel y regular, apartada “el primer día de la semana” (cuando los cristianos se reunían para la adoración, exhortación e instrucción colectivas), garantizaría una suma considerable. Por supuesto, en esa época no se podía transferir el dinero electrónicamente; alguien debía llevarlo en persona. Pablo quiere que los corintios escojan para esa tarea hombres que ellos mismos aprueben, y él les dará cartas de presentación para los líderes de Jerusalén. Puede que incluso les acompañe. Claramente, este procedimiento evitaría cualquier atisbo de incorrección económica por parte del apóstol. En este caso, también existen evidencias de una planificación meticulosa, piadosa y sabia. Pablo exhorta a los corintios a hacer lo mismo.

En la actualidad, hay una “espiritualidad” etérea que pretende esperar dirección explícita para cada decisión, que considera la frase “si Dios quiere” un pretexto santurrón. Esa no es la perspectiva de Pablo y no debe ser la nuestra.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 60). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡No me puedo forzar!

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.

1 Timoteo 1:15

Estas palabras son fieles y verdaderas.

Apocalipsis 21:5

¡No me puedo forzar!

«¡Tú tienes la suerte de creer, tú tienes la fe, yo no! No me puedo forzar, no es culpa mía». Con estas palabras Sonia puso punto final a una conversación que la molestaba.

¿La fe es un privilegio reservado a algunas personas, o es el fruto de un esfuerzo de imaginación? ¡No! La fe consiste en recibir el testimonio de Dios: él quiere darse a conocer a sus criaturas, a quienes ama. No se puede hablar de «forzar» cuando se trata de creer en Dios, quien nos creó a su imagen para que tengamos una verdadera relación con él.

Dios habla al hombre de diversas maneras y vela para que sus mensajes sean comprensibles.

–La creación, el primer mensaje de Dios, es universal. Este testimonio de “su eterno poder y deidad”, de su bondad, hace inexcusable y responsable a quien lo rechaza (Romanos 1:20). No se trata de forzarse, sino de inclinarse para adorar a nuestro maravilloso Dios.

–Dios también habla a los hombres a través de la Biblia. Este mensaje se dirige a la conciencia y al corazón de todos. Al que la lee con rectitud y sin prejuicios, Dios se le revela y hace que tenga “la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Para creer de esta manera no es necesario hacer ningún esfuerzo, sino tener una actitud honesta y sincera.

–Dios también nos habla de manera más personalizada: mediante los detalles de mi vida cotidiana, habla a mi conciencia, me interpela. Solo debo escucharlo…

Rechazar estos mensajes es decir que Dios miente (Juan 3:36). Recibamos el mensaje principal de Dios: nos ama y nos dio un Salvador.

Éxodo 13 – Hechos 10:1-24 – Salmo 28:1-5 – Proverbios 10:24-25

De Dios y la Santa Trinidad

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

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Capítulo Dos

De Dios y la Santa Trinidad

II.1 Hay un solo Dios, vivo y verdadero,26 quien es infinito en su ser y perfección, un Espíritu purísimo,28 invisible, sin cuerpo, partes30 o pasiones. Es inmutable,32 inmenso, eterno,34 incomprensible, todopoderoso,36 sapientísimo, santísimo,38 totalmente libre y absolutísimo.40 Hace todas las cosas según el consejo de su propia inmutable y justísima voluntad para su propia gloria.42 Es amorosísimo, benigno, misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad. Perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado44 y es galardonador de aquellos que le buscan diligentemente. Además, es justísimo y terrible en sus juicios,46 que detesta todo pecado, y que de ninguna manera declarará como inocente al culpable.48

II.2 Dios tiene, en sí mismo y por sí mismo, toda vida, gloria,50 bondad y bienaventuranza.52 Él es el único todosuficiente, en y por sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de sus criaturas hechas por Él, ni derivando gloria alguna de ellas,54 sino que manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas. Él es la única fuente de toda existencia, de quien, por quien y para quien son todas las cosas; teniendo el más soberano dominio sobre ellas para hacer por medio de ellas, para ellas o sobre ellas todo lo que a Él le plazca.56 Todas las cosas están abiertas y manifiestas ante su vista; su conocimiento es infinito, infalible, independiente de toda criatura58 de tal manera que para Él nada es contingente o incierto. Él es santísimo en todos sus consejos, en todas sus obras y en todos sus mandamientos.60 A Él son debidos toda adoración, servicio y obediencia que a Él le place requerir de los ángeles, de los seres humanos y de toda criatura.

II.3 En la unidad de la Divinidad hay tres personas, de una misma sustancia, poder y eternidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El Padre no es engendrado ni procede de nadie. El Hijo es eternamente engendrado del Padre,63 y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 8–11). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

Final y totalmente justificados

Final y totalmente justificados

Devocional por John Piper

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. (Romanos 8:33)

Pablo podría haber dicho: «¿Quién acusará a los escogidos de Dios?» y luego responder: «¡Nadie! Estamos justificados». Eso es cierto, pero no es eso lo que dijo. Su respuesta, en cambio, fue: «Dios es el que justifica».

El énfasis no está en el acto sino en el Actor.

¿Por qué? Porque en el mundo de las cortes y leyes —de donde este lenguaje proviene— la absolución dada por nuestro juez puede ser anulada por uno superior.

¿Y qué pasaría en caso de que un juez local nos absolviera siendo nosotros culpables, si tenemos en cuenta que un gobernador tiene el derecho de presentar un cargo en nuestra contra? ¿Y qué pasaría si un gobernador nos absolviera siendo nosotros culpables, si tenemos en cuenta que el emperador puede presentar un cargo en nuestra contra?

El punto es el siguiente: por encima de Dios, no existe una corte superior. Si Dios es el que nos absuelve —nos declara justos ante sus ojos— nadie puede buscar a otra corte a la que apelar en contra nuestra. La sentencia de Dios es final y total.

Escuchen esto, todos aquellos que creen en Jesús, y están unidos a Cristo, y se muestran entre los elegidos: Dios es el que los justifica. No lo hace un juez humano, ni un gran profeta, ni un arcángel del cielo. Lo hace Dios, el Creador del mundo y el Dueño de todas las cosas y el Soberano del universo y de cada molécula y persona que hay en él. Dios es el que los justifica.

El punto es este: tenemos una seguridad inamovible frente a un sufrimiento terrible. Si Dios es por nosotros, nadie podrá lograr nada en nuestra contra. Si Dios dio a su Hijo por nosotros, él nos dará todo lo que sea bueno para nosotros. Si Dios es el que nos justifica, ningún cargo en nuestra contra prevalecerá.


Devocional tomado del sermón “¡Dios es El que justifica!”

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