Éxodo 11:1–12:20 | Lucas 14 | Job 29 | 1 Corintios 15

28 FEBRERO

Éxodo 11:1–12:20 | Lucas 14 | Job 29 | 1 Corintios 15

El resumen del Evangelio apostólico al principio de 1 Corintios 15 se establece en pocos puntos: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras. El último punto se desarrolla algo más: después de su resurrección, Jesucristo se apareció a Pedro, a los doce, a más de quinientas personas al mismo tiempo (algunos de los cuales han muerto, aunque, cuando Pablo escribía, muchos de ellos seguían vivos y podían dar testimonio), a Jacobo, a todos los apóstoles y, finalmente, a Pablo. La lista no pretende ser exhaustiva, sino ofrecer una visión más integral, con una atención especial sobre los portadores de la tradición cristiana y en el propio Pablo como uno de ellos. Parte del significado de la resurrección se descubre entonces en los siguientes versículos.

Algunas observaciones preliminares:

Primero, “el Evangelio” no trata en primera instancia de algo que Dios ha hecho por mí, sino de algo que ha hecho objetivamente en la historia. Trata sobre Jesús, especialmente sobre su muerte y resurrección. No hemos predicado el Evangelio cuando hemos contado nuestro testimonio y nada más, o cuando hemos transmitido una serie de bellos relatos sobre Jesús, sin alcanzar el telos (la meta o el fin) de la historia contada en los cuatro evangelios.

Segundo, los acontecimientos principales de este Evangelio se desarrollaron “según las Escrituras”. La forma precisa como estas predijeron lo que ocurriría, frecuentemente por medio de tipos, no es nuestra preocupación inmediata; más bien, lo es el simple hecho de su relación con la Escritura, realmente asombrosa. Ningún miembro de la iglesia primitiva consideró la trascendencia de Jesús como algo nuevo, o aislado de todo lo que había venido anteriormente. Realmente, lo veían como la piedra angular, la meta gloriosa, la culminación de toda la revelación precedente de Dios en su santa Palabra.

Tercero, este Evangelio nos salva (15:2). Estas pocas palabras presuponen una gran cantidad de teología: en particular, de qué se nos salva. Integrados aquí encontramos el entendimiento de Pablo acerca de los seres humanos creados a imagen de Dios, lo terrible del pecado y la maldición del Todopoderoso que nos ha separado de nuestro Hacedor, nuestra incapacidad de arreglar la situación. El Evangelio nos salva y siempre debemos tener en mente de qué nos ha salvado exactamente.

Cuarto, Pablo no sólo deja claro el objeto de su fe salvadora (es decir, el Evangelio), sino también la naturaleza de esta fe, una que persevera, que se agarra con firmeza a la palabra predicada por los apóstoles. “De otro modo, habréis creído en vano” (15:2), una reflexión que aparece con frecuencia en el Nuevo Testamento (p. ej., Juan 8:31; Colosenses 1:23; Hebreos 3:14; 2 Pedro 1:10).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 59). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La vida interior

(Jesús dijo:) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Juan 15:4

Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre.

1 Corintios 15:58

La vida interior

En nuestra época agitada, en la que es necesario ocuparse de múltiples actividades, a veces el cristiano más valiente pasa por momentos en los que se siente agobiado. ¡Es demasiado! Entonces examina con ansiedad qué podría eliminar, trata de organizarse mejor… ¡Todavía sigue siendo demasiado! Está demasiado ocupado… ¡Todo parece imprescindible!

Cuando siente que ya no logra sobrellevar la situación, que se convierte en una máquina en vez de actuar con la fuerza de la vida cristiana, ¿qué puede hacer? Primero debe tomar conciencia de que antes de actuar, hay que ser.La condición primera para actuar es cuidar, con la ayuda de Dios, la vida interior, que debe ser vigorosa y profunda. Solo ella puede producir obras cristianas que Dios aprueba. Esta es una verdad fundamental, pero muy olvidada, pues a menudo nos agotamos, en todo tipo de ámbitos, en esfuerzos inútiles y que nos desaniman. Y si se trata de nuestro trabajo cotidiano, esta vida de comunión con el Señor nos ayudará también a organizarnos mejor para soportar una cantidad demasiado grande de trabajo.

¿En dónde se renueva esta vida interior? En la meditación, la oración, la paciente lectura de la Biblia, en escuchar la voz del Señor y en buscar su comunión íntima. ¡El tiempo que pasamos con él no es, en absoluto, un tiempo perdido! Todo lo contrario, es ahí cuando recibimos la energía espiritual necesaria para servirle.

Éxodo 12:21-51 – Hechos 9:23-43 – Salmo 27:9-14 – Proverbios 10:22-23

Resultados radicales de la resurrección

FEBRERO, 27

Resultados radicales de la resurrección

Devocional por John Piper

Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima. (1 Corintios 15:19)

Pablo concluye, a raíz de los peligros que vive a cada hora, de su diario morir, y de luchar contra las bestias, que la vida que él ha escogido al seguir a Jesús es una necedad y es digna de lástima si él no fuera a ser resucitado de entre los muertos.

Si la muerte fuera el final del asunto, dice él, «comamos y bebamos porque mañana moriremos». Esto no significa «convirtámonos todos en glotones y borrachos», porque ellos son dignos de lástima también —con o sin resurrección—. Él se refiere a lo siguiente: Si no hay resurrección, lo que tiene sentido es una moderación intermedia para maximizar los placeres terrenales.

Sin embargo, no es eso lo que Pablo escoge. Él escoge el sufrimiento, porque escoge la obediencia. Cuando Ananías vino a él en su conversión con las palabras del Señor Jesús, «porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre» (Hechos 9:16), Pabló aceptó esto como parte de su llamado.

¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cuál fue la fuente de su obediencia radical? La respuesta se da en 1 Corintios 15:20: «Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron». En otras palabras, Cristo fue levantado y nosotros seremos levantados con él. Por lo tanto, ningún sufrimiento por Jesús es en vano (1 Corintios 15:58).

La esperanza de la resurrección cambió radicalmente la manera en que Pablo vivió. Lo liberó del materialismo y el consumismo. Le dio el poder para vivir sin muchas de las cosas que mucha gente siente que necesita tener en esta vida. Por ejemplo, a pesar de que él tenía derecho a casarse (1 Corintios 9:5), renunció a este placer porque él fue llamado a padecer mucho sufrimiento.

Jesús dijo que esta era la forma en que se supone que la esperanza de la resurrección cambiara nuestro comportamiento. Por ejemplo, nos dijo que invitáramos a nuestra casa a quienes no podrían devolvernos el favor en esta vida. ¿Cómo podemos ser motivados a hacer esto? «Tú serás recompensado en la resurrección de los justos» (Lucas 14:14).

Este es un llamado radical a examinar en detalle nuestra vida actual para ver si está moldeada de acuerdo con la esperanza de la resurrección. ¿Tomamos decisiones basándonos en la ganancia en este mundo o la ganancia en el mundo que sigue? ¿Tomamos riesgos en honor al amor que solo se entendería como una decisión sabia si es que hubiera una resurrección?

Que Dios nos ayude a volver a dedicar nuestro compromiso de por vida para que la resurrección siempre tenga en nosotros resultados radicales.


Devocional tomado del articulo “Radical Effects of the Resurrection”

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Éxodo 10 | Lucas 13 | Job 28 | 1 Corintios 14

27 FEBRERO

Éxodo 10 | Lucas 13 | Job 28 | 1 Corintios 14

Una sutil conexión temática vincula Job 28 con 1 Corintios 14.

Es frecuente que las personas no entiendan lo rara que es la verdadera sabiduría. Según el capítulo 28, Job lo entiende. El capítulo es precisamente una reflexión poética sobre este tema: “Pero, ¿dónde se halla la sabiduría? ¿Dónde habita la inteligencia?” (28:12). Job enumera los lugares en los que no se encuentra la sabiduría y llega a una conclusión: “Se esconde de los ojos de toda criatura; ¡hasta de las aves del cielo se oculta! La destrucción y la muerte afirman: ‘Algo acerca de su fama llegó a nuestros oídos’ ” (28:21–22). ¿Dónde está entonces? “Solo Dios sabe llegar hasta ella; solo él sabe dónde habita. Él puede ver los confines de la tierra; el ve todo lo que hay bajo los cielos” (28:23–24). ¿Cómo la resume Dios?: “Temer al Señor: ¡eso es sabiduría! Apartarse del mal: ¡eso es discernimiento!” (28:28).

Sin duda, este capítulo consigue varias cosas en el contexto del libro de Job. Torpedea las pretensiones de los “consoladores”, que se creen tan sabios. Demuestra que, a pesar de sus quejas, los pensamientos de Job siguen profundamente centrados en Dios. Incluso cuando hace preguntas públicamente acerca de la justicia de Dios en su propio caso, insiste en que toda la sabiduría reside finalmente en Dios. Además, como tal sabiduría está irremediablemente relacionada con evitar el mal, Job demuestra con su discurso poético que no sólo sigue pensando con humildad delante del Todopoderoso, sino que su compromiso con una forma de vida justa está fuertemente unido a su fe en la sabiduría de Dios, a su propio enfoque, totalmente centrado en el Señor.

No existe un vínculo directo entre este pasaje de Job y 1 Corintios 14. La sabiduría no es un asunto que se trate específicamente en este segundo pasaje. Sin embargo, si lo leemos después de reflexionar en Job 28, resulta difícil no ver cómo el sabio consejo de Pablo relativo a la utilización de los dones y las gracias en la congregación salta dentro de un cuadro más grande, el del ser humano que vive totalmente centrado en Dios. La primera parte de 1 Corintios compara y contrasta la profecía con las lenguas. El argumento del apóstol es que el criterio clave es la inteligibilidad. Se puede escuchar por casualidad el argumento en el entorno. A algunos cristianos corintios les encanta involucrarse en un despliegue de dones que inevitablemente promueve la reputación de la persona. No obstante, Pablo declara que la inteligibilidad está en juego, para los creyentes y los incrédulos que puedan estar presentes. En otras palabras, la sabiduría piadosa en este asunto llega a la conclusión de que el bien de los demás es primordial, y esto implica una mente humilde. El objetivo no es tener una reputación para conseguir poder espiritual, sino exhortar a otros a fin de que entiendan que Dios está verdaderamente presente (14:25), lo cual exige una comunicación inteligible. Incluso las instrucciones que limitan las lenguas y evalúan las profecías revelan una postura de negación a uno mismo, que honra a Dios y se centra en él. En otras palabras: es sabia.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 58). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Solo marco las horas de sol

Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmo 103:2

De las misericordias del Señor haré memoria, de las alabanzas del Señor, conforme a todo lo que el Señor nos ha dado.

Isaías 63:7

Solo marco las horas de sol

Un reloj de sol está constituido por una varilla clavada en una superficie plana. Cuando el sol brilla, el lugar de la sombra proyectada por la varilla permite determinar la hora, pero el instrumento no da ninguna señal cuando el sol no brilla. Hace mucho tiempo, un artesano grabó el título de esta hoja en la fachada de una casa de campo, encima de un reloj de sol. Su intención no solo era señalar una evidencia, sino también invitarnos a reflexionar sobre la manera en que contamos el tiempo de nuestra vida.

Quizá tengamos la mala costumbre de lamentarnos demasiado sobre los días difíciles. Nuestro corazón natural es ingrato, y fácilmente olvidamos las bendiciones con las cuales nuestro Dios nos colma cada día. A medida que el tiempo pasa, podemos caer en la melancolía, e incluso perder el gozo de conocer al Señor Jesús. Cristianos, ¡no nos dejemos vencer por el desánimo y la amargura, no olvidemos los días de sol! ¡Y en las horas sombrías, pensemos en este cántico!

Cuando combatido por la adversidad,
Creas ya perdida tu felicidad,
Mira lo que el cielo para ti guardó,
Cuenta las riquezas que el Señor te dio.
Coro: ¡Bendiciones, cuántas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más;
Bendiciones, te sorprenderás,
Cuando veas lo que Dios por ti hará.
¿Andas agobiado por algún pesar?
Duro te parece amarga cruz llevar,
Cuenta las promesas del Señor Jesús,
Y de las tinieblas nacerá la luz.
Éxodo 11:1-12:20 – Hechos 9:1-22 – Salmo 27:5-8 – Proverbios 10:20-21

Paz

Paz

John MacArthur

Paz es una palabra bella, ¿verdad que sí? Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn. 14:27). Jesús nos dio su paz. Primera Corintios 7:15 dice: “Sino que a paz nos llamó Dios”. Filipenses 4:7 dice que dejemos que la paz de Dios reine en nuestros corazones. Segunda de Corintios 13:11 dice: “Vivid en paz”. Primera de Tesalonicenses 5:13 dice: “Tened paz entre vosotros”.

 Mientras que  el gozo es un sentimiento exterior, la paz es un contentamiento interior que viene cuando sentimos que todo está bajo control. Usted no va a tener paz si hay pecado en su vida. Pero cuando su vida está limpia de pecado y está caminando en el Espíritu, usted tendrá paz. Nunca permita que alguien o algo le priven de su paz.

 En nuestra iglesia tratamos de cultivar una actitud de paz, de descanso y confianza en Dios. No hay razón para dejarse perturbar. Pablo dijo: “Por nada estéis afanosos” y que permitamos que la paz de Dios reine en nuestros corazones (Fil. 4:6-7). Todos experimentamos pruebas que nos causan ansiedad. No vivimos en perfecta paz, pero, no obstante, tenemos que tener una actitud de paz.

 En Mateo 5:9 nuestro Señor dice: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Los cristianos debieran ser pacificadores. Usted no podría hacer nada más maravilloso por el reino de Dios y la iglesia de Cristo Jesús que el ser un pacificador. La naturaleza humana tiende al conflicto. Job dijo: “Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción” (5:7). Las personas continuamente experimentan conflictos de personalidad. No obstante, estamos llamados a ser pacificadores. Somos llamados a suavizar los conflictos, no a fomentarlos. A veces un problema insignificante lo hacemos explotar en algo desproporcionado y se convierte en una marea destructora. Los seres humanos están más inclinados a incrementar las dificultades que a hacer la paz.

 Dígase a sí mismo: “Estoy en paz, Dios está en control y yo seré un pacificador”. Cada vez que se vea metido en un conflicto, sea un pacificador. Cuando vea a dos personas metidas en un conflicto, ayúdelas a abrazarse la una a la otra en paz. No se ponga del lado de ninguno. Procure encontrar lo bueno en cada persona en vez de enfocarse en lo malo. Cultive buenas relaciones, empezando con su propia familia. Si sabe que decir cierta cosa va a causar irritación a alguien, no lo diga. A veces cuando siento que estoy en lo correcto acerca de algo y alguien piensa que estoy equivocado, no me pongo a reafirmar que yo tengo la – razón porque no quiero perturbar la paz entre nosotros. No voy a comprometer mis convicciones, pero tampoco voy a defender innecesariamente mis derechos. La paz es más importante que el salirme con la mía. Sin embargo, si alguien niega la verdad de Dios, lucharé por lo que es la verdad. No obstante, con los de la familia de Dios tenemos que ser pacificadores. ¡Cuán sencilla sería la vida si todos fuéramos pacificadores!


Extraído del libro, “El plan del Señor para la iglesia” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

Cuando Dios se vuelve 100 % a nuestro favor

FEBRERO, 26

Cuando Dios se vuelve 100 % a nuestro favor

Devocional por John Piper

Entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (Efesios 2:3)

Toda la ira de Dios, toda la condenación que merecemos, fue derramada en Jesús. Todas las demandas de justicia perfecta de Dios hacia nosotros fueron cumplidas por Cristo. En el momento que vemos (¡por gracia!) este Tesoro y lo recibimos a él de este modo, su muerte cuenta como si fuera nuestra muerte y su condenación como nuestra condenación y su justicia como nuestra justicia, y Dios se vuelve en ese instante, irrevocablemente y para siempre, 100 % a nuestro favor.

La pregunta que queda sin responder es la siguiente: «¿No enseña la Biblia que en la eternidad Dios establece su favor hacia nosotros por medio de la elección?».

En otras palabras, las personas reflexivas se preguntan: «¿Se volvió Dios 100 % a nuestro favor solo en el momento de fe y unión con Cristo y la justificación? ¿No se había vuelto 100 % a nuestro favor en el acto de la elección desde antes de la fundación del mundo?». Pablo dice en Efesios 1:4-5: «… [Dios] nos escogió en Él [Cristo] antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo».

Entonces ¿no está Dios 100 % a favor de los elegidos desde la eternidad? La respuesta se encuentra en el significado de 100 %.

Con el término 100 % estoy tratando de preservar una verdad bíblica que se encuentra en varios pasajes de las Escrituras. Por ejemplo, en Efesios 2:3, Pablo dice que los cristianos eran «hijos de ira» antes de que fueran vivificados en Cristo Jesús: «todos nosotros en otro tiempo vivíamos [con los hijos de desobediencia] en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás».

Pablo está queriendo decir que, antes de la regeneración, la ira de Dios estaba sobre nosotros. Los elegidos estaban bajo ira. Esto cambió cuando Dios nos dio vida en Cristo Jesús y nos despertó a la verdad y la belleza de Cristo para que lo recibiéramos como a aquel que murió por nosotros y —por nuestra unión a él— aquel cuya justicia es contada como nuestra. Antes de que esto pasara, estábamos bajo la ira de Dios. Después, debido a la fe en Cristo y la unión a él, toda la ira de Dios fue quitada y luego él se volvió, en ese sentido, 100 % a nuestro favor.

Por lo tanto, regocijémonos en la verdad de que Dios nos guardará. Él nos llevará hasta el final porque, en Cristo, él está 100 % a nuestro favor. Por lo tanto, llegar al final no hace que Dios esté 100 % a nuestro favor. Llegar al final es el resultado de que él ya estuviera 100 % a nuestro favor.


Devocional tomado del articulo “When Does God Become 100% for Us?”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Éxodo 9 | Lucas 12 | Job 27 | 1 Corintios 13

26 FEBRERO

Éxodo 9 | Lucas 12 | Job 27 | 1 Corintios 13

El último discurso de los “miserables consoladores” de Job es el de Bildad (Job 25), y es patéticamente corto porque incluso él reconoce que no tiene nada nuevo que decir, ni tampoco sus amigos. La respuesta de Job es larga y compleja (caps. 26–31), como si estuviese decidido a condenar a sus amigos al silencio. Parte de la misma es solo un simple repaso. El primer capítulo (la lectura de ayer, Job 26) nos muestra a Job burlándose de estos “consoladores” por su crueldad y la esterilidad de sus consejos ante un sufrimiento como el de Job. También lo vemos dándoles la razón en lo relativo al poder inconmensurable de Dios. Después de un impresionante repaso de los hechos poderosos del Señor, Job concluye: “¡Y esto es solo una muestra de sus obras, un murmullo que logramos escuchar! ¿Quién podrá comprender su trueno poderoso?” (26:14). Los “consoladores” lo acusan de reducir a Dios a la impotencia, pero él insiste tanto en el poder trascendente del Señor que cree que contempla la opción de que él está distante.

Eso nos lleva a Job 27. Aquí tenemos todas las tensiones de la posición de Job. Se pone bajo juramento para hacer su reflexión (“Juro por Dios, el Todopoderoso”). Nunca admitirá que sus oponentes tienen razón, porque eso significaría negar que ha vivido su vida con integridad: “Jamás podré admitir que tengáis la razón; mientras viva, insistiré en mi integridad. Insistiré en mi inocencia; no cederé. Mientras viva, no me remorderá la conciencia” (27:5–6). Sin embargo, irónicamente, el Dios por el que Job jura, cuya grandeza ha alabado en al capítulo 26, aquel que provee el propio aliento en su nariz (27:3), es también, según él, el Dios “que se niega a hacerme justicia, quien me ha amargado el ánimo” (27:2).

Más ironía: las palabras de Job no significan que Dios sea corrupto o injusto. Reconoce que el Señor salda cuentas con los malvados (27:7–10), a menudo en esta vida (27:11–23), pero definitivamente en la muerte.

Esta no es la posición final de Job, por supuesto; la historia aún no ha acabado. No obstante, podemos reflexionar sobre el punto en el que estamos en este momento.

En primer lugar, lo mejor es ser siempre honesto en nuestras reflexiones, a fin de evitar posiciones que distorsionen los hechos (la necedad de los tres “consoladores”), y mantenernos transparentes delante de Dios. De cualquier modo, él sabe lo que pensamos. Hay esperanza de avanzar cuando se es honesto, pero es casi imposible hacerlo donde reina la mentira.

En segundo lugar, esto significa que en varias etapas del peregrinaje cristiano podemos encontrar oponentes que vean en nosotros ironías conspicuas o profundos misterios. No debemos gloriarnos en las contradicciones, por supuesto, pero en los asuntos relacionados con Dios, los misterios son inevitables. Con el tiempo, algunos de ellos van acercándose a su resolución, pero casi siempre acompañados por la gloria de nuevos secretos que se revelan.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 57). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La oración de la mañana

Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré… Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré.

Salmos 5:3; 63:1

La oración de la mañana

Al igual que el autor del Salmo 5, ¿sabemos presentarnos delante del Señor cada mañana, orar a él, para hacer provisión de fuerzas y sabiduría desde el principio del día?

¿O comenzamos, apurados y mal preparados, las múltiples actividades que nos esperan?

Si somos conscientes de que cada día que pasa es una ocasión para servir y honrar a Dios, cada mañana nos inclinaremos ante su presencia para orar. Le expondremos nuestras dificultades y nuestros temores, reconoceremos ante él nuestras flaquezas e incompetencias. Le pediremos que renueve nuestra confianza en él y que nos enseñe a discernir entre el bien y el mal (Hebreos 5:14). ¡Entonces la carga diaria será mucho más ligera! El Señor responderá a nuestra oración, y podremos empezar el día con serenidad.

Ser conscientes de nuestra fragilidad y descansar totalmente en él nos permite experimentar su fuerza y sus recursos inagotables.

Por lo general recordamos la necesidad de alimentar nuestro ser interior del Pan de vida, haciendo provisión, desde la mañana, mediante la lectura de la Biblia. Si leemos en los evangelios, nos nutrimos de lo que fue la vida de Jesús, de su persona revelada en la Palabra de Dios. Pero no olvidemos la oración matutina, que tendrá efectos benéficos sobre cada instante del día que empieza.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Éxodo 10 – Hechos 8:26-40 – Salmo 27:1-4 – Proverbios 10:19

Usted es la persona indicada, 2ª Pte.

Usted es la persona indicada, 2ª Pte.

John MacArthur

              Pablo, en su segundo viaje misionero, cumplió el ministerio que Dios había planeado para Galacia, una provincia grande del imperio romano. Él fortaleció, animó y confirmó exitosamente a los santos. La tarea, en ese entonces, se cumplió. Pero Pablo no había terminado, él se estaba moviendo. Él fue un modelo de persistencia.

             Pablo se fue al oeste, sin saber específicamente la voluntad de Dios, pero estaba en movimiento para que Dios lo pudiera guiar. La siguiente provincia fue Asia menor con sus ciudades de Éfeso, Esmirna, Filadelfia, Laodicea, Colosas, Sardis, Pérgamo y Tiatira. Pablo se fue con Silas y Timoteo hacia Asia Menor, emocionado por el prospecto de llevarle el evangelio a la gente de allí.

             De repente, como si fuera una muralla de concreto en una autopista, el Espíritu Santo les prohibió predicar el evangelio en Asia (Hech. 16:6). No sabemos cómo Dios los detuvo, pero lo hizo. La puerta cerrada cambió su dirección y se fueron al norte a Misia, esperando entrar a la provincia de Bitinia. “Pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió” (16:7). Otra barrera en el camino. Se les había detenido de ir al norte, al sur y al este, hacia Galacia. ¿Y ahora qué? A estas alturas podríamos haber dicho: “Todas las puertas están cerradas, será mejor que nos vayamos a casa”. Pero Pablo no dijo eso. ¡Todavía quedaba el oeste! De manera que siguieron la frontera entre Asia Menor y Bitinia hacia el oeste hasta que llegaron al mar Egeo. Estaban en la ciudad playera de Troas, “y por la noche se le mostró a Pablo una visión en la que un hombre de Macedonia estaba de pie rogándole y diciendo: ‘¡Pasa a Macedonia y ayúdanos!’” (Hech. 16:9). Nunca más se volvería a considerar al cristianismo como otro culto asiático. Se estaba dirigiendo a Europa, toda una cultura diferente, ¡un nuevo mundo!

             Dios quiso que estuvieran en Macedonia todo el tiempo. Pero nunca se los dijo hasta que demostraron su fe y persistencia y no podían dar otro paso más.

             Manténgase en movimiento, ¡qué principio! Hay tantas personas que se quedan sentadas esperando que la grúa celestial los mueva y dicen: “No sé lo que Dios quiere que haga”. Ellos necesitan comenzar a moverse para que Dios pueda guiarlos a esa área de servicio que él ha planificado. Conocer la voluntad de Dios puede significar a caminar por un camino estrecho hasta llegar a un callejón sin salida. En ese momento, Dios abrirá una puerta tan ancha que usted no podrá ver lo que está a su alrededor, ¡sino sólo a través de ella!

             ¿Cuál fue la respuesta de Pablo? Se encuentra registrada en el libro de Hechos: “En cuanto vio la visión, de inmediato procuramos salir para Macedonia, teniendo por seguro que Dios nos había llamado para anunciarles el evangelio” (Hech. 16:10).

             Pablo respondió inmediatamente y esa es la única reacción cuando un corazón persistente se encuentra con una puerta abierta.

             Me acuerdo cuando era niño y me iba al parque de diversiones y pagaba unos pocos centavos para perderme en un laberinto. Estaba lleno de espejos, espacios abiertos y vidrios transparentes. La idea era encontrar los espacios abiertos y abrirse paso para salir del laberinto. Un niñito se rindió y se quedó parado en un lugar llorando hasta que viniera su mamá. ¡Yo no! Yo me golpeaba con los vidrios y los espejos hasta encontrar los espacios abiertos y salía después de 15 minutos.

             Usted puede rebotar contra muchas puertas cerradas, pero esa es la forma en que Dios lo guía a la fuerza hacia la puerta que él tiene abierta. ¡Muévase! Sea persistente.

             ¿Sabe qué? La voluntad de Dios no es primordialmente un lugar. La voluntad de Dios no es, ante todo, un sitio donde ir o un lugar donde trabajar. La voluntad de Dios tiene que ver con usted como persona. Si usted es una persona que está en la condición correcta, entonces puede seguir sus deseos y cumplirá así con la voluntad de él.

             “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional. NO os conforméis a este mundo; más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Rm. 12:1,2).

             Y cualquier cosa que pase en su vida, a lo largo de su recorrido dé gracias, porque “esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús” (1 Tes. 5:18). Él está usando eso para amoldarlo a su voluntad.

Extraído del libro, “La voluntad de Dios” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Mundo Hispano. 

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