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Éxodo 15 | Lucas 18 | Job 33 | 2 Corintios 3

4 MARZO

Éxodo 15 | Lucas 18 | Job 33 | 2 Corintios 3

Uno de los diálogos entre Job y los “miserables consoladores “hace un alto en el camino, un nuevo personaje aparece en escena. El discurso de Eliú ocupa los capítulos 32–37. Es un hombre joven que no ha hablado hasta ahora porque el protocolo de la época exigía que los más mayores hablasen primero. Eliú aparece como un individuo bastante presuntuoso que ha estado conteniéndose de hablar hasta este momento. Sin embargo, las palabras manan ahora de su boca como un torrente (como él mismo reconoce, 32:18–21) y promete que no adulará a nadie (32:22).

El contenido del discurso de Eliú toma forma primero en Job 33. Dejando de lado su pomposidad ligeramente defensiva, Eliú tiene algunas cosas importantes que decir. Opina de forma parecida a los demás en algunos aspectos, pero se aparta totalmente de sus errores más indignantes, de forma que la configuración total de su exposición es bastante diferente.

En este capítulo, se dirige a Job; después, lo hará a los “consoladores”. Explica dos conceptos fundamentales al primero.

En primer lugar, Eliú afirma que, aunque Job ha reconocido la grandeza de Dios (de hecho, ha insistido en ella), se ha equivocado recalcando su propia justicia, hasta el punto de que ha provocado que Dios quede como una especie de ogro.

“Pero déjame decirte que estás equivocado” (33:12). Sabiamente, Eliú para aquí. No sigue diciendo, como hicieron los tres “consoladores”, que Job debía admitir totalmente su culpabilidad. Para Eliú, el único pecado de Job es cargar a Dios con la culpa.

En segundo lugar, Eliú dice que Dios no es tan distante ni inaccesible como Job hace que lo sea (33:14 y siguientes). El Señor puede aparecerse a una persona en un extraño sueño que le advierta de abandonar un mal camino (33:15–18) o, más concretamente, hablar realmente en el lenguaje del dolor, impidiendo la arrogancia y la independencia (33:19–28). Puede hacer estas cosas más de una vez a alguien, salvando así su alma del sepulcro (33:29–30). Eliú hace preguntas relativas al sufrimiento por el que no han pasado Job o sus antagonistas. No está diciendo que el primero merezca todo lo que le está ocurriendo; de hecho, insiste en que quiere darle la razón (33:32).

Además de la importancia del asunto en sí, que el sufrimiento puede tener como propósito algo más que infligir un castigo merecido, todo este debate nos recuerda una importante lección pastoral. Por supuesto, no siempre es invariablemente así, pero, cuando dos enemigos se enfrentan y ninguno de ellos cede un milímetro, no han reflexionado adecuadamente acerca de todos los parámetros del tema.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 63). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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