«Dios que no puede mentir prometió,» Tito 1 :2

Manantiales en el Desierto | Lettie B. Cowman

Mayo 1
«Dios que no puede mentir prometió,» Tito 1 :2

La fé no consiste en obras por medio de la fuerza de voluntad una clase de certeza de que algo va a suceder, sino que ve como un hecho actual lo que Dios ha dicho que sucederá, crée que ello es verdad, se regocija por saber que ello es cierto y lo espera porque Dios lo ha dicho. Entonces descansa en la fidelidad y el poder de DIOS.
La fé convierte la promesa en una profecía. Mientras ello es meramente una promesa, es dependiente de nuestra cooperación. Pero cuando la fé lo reclama, se convierte en una profecía, y sentimos que ello es algo que necesariamente tiene que hacerse porque Dios no puede mentir._Días Celestiales Sobre la Tierra.

En todas partes oigo a los hombres orar por más fé, pero cuando les escucho cuidadosamente y voy al fondo de la oración, con mucha frecuencia hallo que no es fé lo que desean, sino un cambio de la fé en cosas visibles.
La fé no dice, «Dios debe haberme mandado esto, porque ello es bueno para mí,» sino, «Dios me lo ha mandado, así que necesariamente ello es bueno para mí.»

La fé caminando con Dios en la obscuridad sólo pide a Él que coja su mano más estrechamente._Phillips Brooks

Nada te turbe;
Nada te espante; Todo se pasa;
Dios no se muda,
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
Nada le falta; Solo Dios basta.

¿Dios odia el pecado, pero ama al pecador?

¿Dios odia el pecado, pero ama al pecador?
Por Karl Heitman

Una declaración cliché que a menudo escuchamos decir, «Dios odia el pecado, pero ama al pecador.» ¿Está esto basado en las Escrituras? Me temo que no. La Biblia simplemente no lo dice. De hecho, se dice lo contrario: » Los que se ensalzan no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad.” (Salmo 5: 5). Hasta cierto punto, incluso se nos manda aborrecer a los demás: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14:26). También se nos manda odiarnos a nosotros mismos: » El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.» (Juan 12:25). También se nos manda aborrecer el mal (Romanos 12: 9). El aborrecimiento justo es una píldora difícil de tragar tal debido a la cultura auto-centrada, autosuficiente, egoísta , ególatra, y de auto-exaltación en la que vivimos. Lo que todos tenemos que entender es que en la cruz divina el amor y el odio santo chocaron. Dios es amor (1 Juan 4: 8). pero El también odia (Salmo 7:11). En otras palabras, tener una visión bíblica del odio es tan importante como tener una visión bíblica del amor.

Aquí están algunas otras Escrituras que hablan del odio santo de Dios:

“Aborrezco la reunión de los malhechores, y no me sentaré con los impíos.” Salmo 26: 5
“Aborrezco a los que confían en ídolos vanos; mas yo confío en el Señor.” Salmo 31: 6
“Aborrezco a los hipócritas, empero amo tu ley.” Salmo 119: 113
“Porque hablan contra[a] ti perversamente, y tus enemigos toman tu nombre en vano. ¿No odio a los que te aborrecen, Señor? ¿Y no me repugnan los que se levantan contra ti? Los aborrezco con el más profundo odio; se han convertido en mis enemigos.” Salmo 139:20-22.
“El temor del Señor es aborrecer el mal. El orgullo, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa, yo aborrezco.”-Prov 8:13

“Toda su maldad está en Gilgal; allí, pues, los aborrecí. Por la maldad de sus hechos los expulsaré de mi casa, no los amaré más; todos sus príncipes son rebeldes.” Oseas 9:15
Nos gusta hablar sobre el amor, la misericordia, la bondad, el perdón y la gracia de Dios. Debemos predicar y hablar de esas cosas a menudo y con fervor, pero si descuidamos todo el consejo de Dios, comenzamos a forjar un dios a nuestra imagen. Eso se llama idolatría. Seamos sinceros; muchos cristianos profesantes adoran a un Jesús incompleto. Por otra parte, si no entendemos el odio de Dios, el amor de Dios no significa mucho para nosotros. Tenemos que llegar a un acuerdo con el odio de Dios. El versículo más conocido pero desconcertante en el Nuevo Testamento que nos confronta con el odio de Dios por los pecadores es Romanos 9:13- “a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.” Es comprensiblemente difícil envolver nuestras mentes alrededor de esto, pero si tomamos el Biblia en serio tenemos que aceptarlo y poner nuestras emociones volubles, opiniones y tradiciones de lado. Charles H. Spurgeon, el «Príncipe de los Predicadores», dijo, «Yo puedo decirles la razón por la que Dios amó a Jacob: es por la gracia soberana. No había nada en Jacob que hiciera que Dios lo amara; todo en él podría haber hecho que Dios lo odiara, tanto como odió a Esaú, y mucho más. Pero fue porque Dios fue infinitamente misericordioso que él amó a Jacob, y por ser soberano en su dispensación de esta gracia, él escogió a Jacob como el objeto de ese amor. Si no fuera por la gracia soberana, todos seríamos objeto del odio de Dios, en lugar de Su amor. “

¿Cómo conciliar el amor y el odio de Dios en nuestras mentes humanas, finitas y caídas? No podemos del todo. La creación finita (nosotros) no puede comprender completamente el Creador infinito. Lo natural no puede entender completamente lo sobrenatural. Tenemos que aceptar el hecho de que Dios tanto amor y odio, esforzamos por llegar a un acuerdo con el carácter de Dios, y ser conformados a Su imagen (Romanos 12: 2). En el gran esquema de las cosas, el odio de Dios será derramado sobre los no elegidos por la eternidad en el infierno. Tenemos que entender que Dios es perfectamente justo y bueno para sólo salvar a algunos porque todos merecemos su ira aborrecedora. Romanos 9:14-15 arroja más luz: “¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo! 15 Porque El dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.” Cuando comprendemos y continuamente recordamos que Dios nos ha salvado a los pecadores de experimentar su odio, nos hace ser personas humildes agradecidas.

En cuanto a los redimidos, sí, aún pecamos, pero el odio y la ira de Dios se vertieron de una vez y para siempre sobre Jesús en vez de nosotros y ahora nos ve vestido con la justicia de su Hijo. La justicia de Cristo fue trasladada a nuestro cuenta (2 Corintios 5:21). Por lo tanto, Él ama a aquellos por los que Cristo murió, con un amor salvífico especial como un amor único de un esposo por su novia. Debido al amor de Dios, ya no somos el objeto del odio de Dios. Para los no elegidos, el amor de Dios se muestra a toda la creación por lo que les permite vivir la ‘gracia común’ (Mateo 5:45). En otras palabras, Dios está conteniendo Su ira hacia los no elegidos y darles lluvia, comida, y placer en esta vida.

Por lo general, la pregunta de seguimiento es la siguiente: «¿Cómo debemos tratar a los pecadores?» Los amamos con amor incondicional, como Jesús lo ordenó (Lucas 6:27). Esto implica no sólo estar en la presencia de los no creyentes y ser amable con los pecadores (como lo fue Jesús), sino amarlos lo suficiente para predicar la verdad del evangelio a ellos sin temor a ofenderlos (Romanos 1:16). Lo más amoroso es cuidar el alma de alguien y así compartir el mensaje de cómo Dios está dispuesto a salvar a un pecador, a través de Jesús, de experimentar eternamente su santo odio. Por tanto, podríamos querer considerar abandonar el eslogan “Dios odia el pecado pero ama el pecador” porque no hay evidencia bíblica clara para apoyar tal afirmación. El efecto de esto pretende un evangelio de la gracia barata. En cambio, debemos repetir lo que dice la Escritura: Dios envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores (Romanos 5:8), manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan o perecerán (Hechos 17:30 ; Lucas 13: 3), y Dios nos manda a hacer el bien a todos los hombre s (Gal 6:10) y hacer discípulos (Mateo 28: 19-20).

«La frase: ‘Dios odia al pecado pero ama al pecador’ no es bíblica» Paul Washer

Muchos objetarían cualquier enseñanza acerca del aborrecimiento divino de Dios basándose en la falsa suposición de que Dios es amor y que por lo tanto, no puede odiar.

Mientras que el amor de Dios es una realidad que va más allá de nuestra comprensión, también es importante ver que el amor de Dios es la misma razón para su aborrecimiento. No deberíamos decir que Dios es amor y que por lo tanto no puede aborrecer; al contrario, Dios es amor y por lo tanto, Él debe aborrecer.

Si una persona verdaderamente ama la vida, reconoce su santidad, estima a los niños como un don de Dios, entonces esa persona debe aborrecer el aborto. Es imposible amar a los niños apasionadamente y con toda pureza y ser indiferente hacia aquello que los destruye en el vientre.

De la misma manera, si Dios ama con enorme intensidad todo lo justo y bueno, entonces Él, con igual intensidad, debe aborrecer todo lo perverso y malo.

A todos se nos ha enseñado el popular eslogan: “Dios odia al pecado pero ama al pecador”, pero esta enseñanza es una negación de las Escrituras que claramente declaran lo contrario. El salmista, con la dirección del Espíritu Santo, escribió que Dios no solo aborrece la iniquidad, sino que aborrece también a “los hacedores de iniquidad”.

Debemos entender que es imposible separar al pecado del pecador. Dios no castiga el pecado, castiga a quien lo hace. No es el pecado el que es castigado en el infierno, sino el hombre que lo practica. Por esta razón el salmista declaró: “Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos lo que hacen iniquidad” (Salmo 5:5).

Y, “El Señor está en su santo templo; el Señor tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. El Señor prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque el Señor es justo y ama la justicia” (Salmo 11:4-7).

Es importante entender que los textos citados arriba no están solos en la Escritura, sino que están acompañados por otros pasajes que fortalecen el argumento. En Levítico, el Señor al pueblo de Israel que ellos no deben seguir las costumbres de las naciones que Él echa fuera delante de ellos, y entonces añade: “Porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación” (Levítico 20:23).

Otra vez, en el libro de Deuteronomio, Él advirtió a su pueblo que los cananeos serían echados porque ellos fueron “abominación para el Señor” y cualquiera que hubiera participado en los mismos actos de injusticia sería una “abominación” a Él (Deuteronomio 18:12; 25:16).

En el libro de Salmos, Dios describe su sentencia hacia los israelitas incrédulos que rehusaron entrar en la tierra prometida diciendo: “Por cuarenta años me repugnó aquella generación” (Salmo 95:10).

Finalmente, en el libro de Tito, Pablo describe a aquellos que han hecho una vacía o superficial confesión de fe en Dios como “abominables” delante de Él; y Juan en la isla de Patmos describe el lago de fuego como la morada eterna de todos los que son “abominables” (Tito 1:16; Apocalipsis 21:8).

Casado con Ágota y padre de dos hijas, Will Graham (1985) sirve como pastor evangélico, profesor y blogger en la cuidad española de Almería (ubicada en el extremo sureste de la península). Soli Deo gloria.

Servir al Señor

Lunes 1 Mayo
Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!… Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.
1 Corintios 9:16, 23
Servir al Señor

Una compañía petrolera quería abrir una sucursal en China. Para ello buscaba un director joven, que hablase chino y tuviese todos los títulos universitarios necesarios y las cualidades gerenciales.

Varios candidatos se presentaron, pero ninguno correspondía al perfil requerido. Al fin, por recomendación verbal, encontraron al que parecía ser el hombre ideal: un joven de 28 años, que tenía todos los títulos exigidos y un carácter de líder. De hecho, este joven era un misionero cristiano que buscaba un trabajo complementario para mejorar sus débiles ingresos. De inmediato recibió una propuesta muy atractiva, sin embargo, la rechazó. Le propusieron aumentar el salario, pero tampoco aceptó. Entonces le pidieron que él mismo pusiera sus condiciones, y el joven respondió:

–El problema no es el dinero, pues lo que me ofrecen es muy interesante. ¡El problema es que quiero dar prioridad a mi actividad misionera! Dios me llamó a anunciar el Evangelio en China, y sería un grave error si renunciase.

Ese joven sabía que había sido llamado por Dios para servirle: “Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Qué gracia ser cada uno a su medida “colaborador” de Dios, el cual no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

¡Esta es la misión de todo cristiano en sus actividades diarias!

1 Reyes 1:28-53 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Cómo lidiar con la CULPA | R.C.Sproul

Renovando Tu Mente
Serie: Cómo enfrentar problemas difíciles
R C Sproul

MINISTERIOS LIGONIER
Somos la confraternidad de enseñanza del Dr. R.C. Sproul. Existimos para proclamar, enseñar y defender la santidad de Dios en toda su plenitud a tantas personas como sea posible. Nuestra misión, pasión y propósito: ayudar a las personas a crecer en su conocimiento de Dios y Su santidad.

«Y las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas … y las espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas.» Génesis 41:4, 7

Manantiales en el Desierto | Lettie B. Cowman

Abril 30
«Y las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas … y las espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas.» Génesis 41:4, 7

En aquel sueño hay un gran aviso para nosotros. Es posible que los mejores años de nuestra vida, nuestras mejores experiencias, las mejores victorias que hemos ganado y los mejores servicios que hemos prestado sean destruidos por los fracasos, la derrota, el deshonor y la inutilidad en el reino. Las vidas de algunos hombres de gran valía y hechos extraordinarios han terminado de esa manera. Es terrible pensar en esto, pero ello es cierto. No obstante, nunca es necesario que esto suceda.
S. D. Gordon ha dicho, que la única salvación contra tal tragedia es «un nuevo contacto diario y a cada hora con Dios.»

Las benditas experiencias, fructíferas y victoriosas de ayer, no solamente no me sirven hoy para nada, sino que serán devoradas y trastornadas por los fracasos de hoy, a no ser que sirvan hoy de incentivo para experiencias más ricas y mejores.
«Un nuevo contacto con Dios,» permaneciendo en comunión con Cristo, impedirá que las vacas flacas y el mal grano se acerquen a nuestra vida.-Messages for the Morning Watch.

Mensajes de cristianos perseguidos

Domingo 30 Abril
Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.
Salmo 16:11
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos 4:16
Experimentar la presencia de Jesús

Mensajes de cristianos perseguidos
Un cristiano de mi congregación estuvo prisionero durante más de quince años debido a su fe. No lo había visto desde su liberación. Pero un día nos encontramos y me dijo: «¡Solo la presencia de Jesucristo me mantuvo vivo! En medio de las noches de tinieblas y de miedo, él estuvo a mi lado». Yo sabía que era cierto, pues el Señor también había estado a mi lado cuando estuve en la misma situación.

«Estar en su presencia» no es solo una verdad teológica y teórica, ¡pues yo mismo experimenté esa realidad! Los momentos difíciles, el terror, la amargura, las dudas (¡sí, las dudas!) se olvidan cuando la presencia de Dios se manifiesta, y entonces nos llena de gozo y paz.

¿Es necesario estar en la cárcel para experimentar su presencia? ¡No, claro que no! En cualquier lugar podemos experimentar esta exhortación: “Acercaos a Dios”. Sin embargo, cuanto más sombrío es el lugar, tanto más resplandecerá la luz de su presencia. Acerquémonos a Dios continuamente, en los tiempos de prueba y en los tiempos de prosperidad, en los momentos de tristeza y en los de gozo.

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1). ¿Hay algo que lo atormenta? ¡Vaya a él, su refugio eterno, y descanse al abrigo del Altísimo, su Padre!.

Horacio Herrera, 30 años al servicio de Dios en un entorno ateo.
1 Reyes 1:1-27 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Por qué predicar? | Brad Wheeler

La semana pasada invertí cerca de 25 horas preparando el mensaje del domingo por la mañana de nuestra iglesia. El pasaje que prediqué fue 1 Samuel 9-11. Este sermón cubrió una porción extensa. Durante él, leí todo el pasaje y luego hablé por 40 minutos explicando el significado y aplicándolo a los corazones de los presentes. Este tipo de sermón puede ser llamado expositivo. Yo no vivo en la Inglaterra anterior a la época de la Ilustración, ni ofrecí el sermón en homenaje a la “Predicación Puritana” en nuestro calendario anual de la iglesia. Honestamente, nuestro pastor principal detesta esos calendarios anuales, pero ese es otro tema.

¿Por qué gastar todo este tiempo estudiando detenidamente la Palabra de Dios? ¿Y por qué como congregación nos dedicamos una hora a mi monólogo (que a veces debe ser soportado dolorosamente)? Me han hecho este tipo de preguntas antes. También he sido reprendido por amigos bien intencionados. Preguntan cosas como: “¿Por qué destacar la predicación sobre otras partes del servicio de adoración? ¿Acaso esto no refleja su prejuicio occidental hacia el discurso racional y ordenado? Nadie va a recordar el 95% de lo que dices de todos modos”. En otras palabras, ellos dicen, “¡Deja de perder tu tiempo y no nos hagas perder el nuestro!”.

Sin embargo, antes de renunciar a la Escritura en pro de las bellas artes en su reunión dominical, permítanme ofrecerles algunas razones por las que la predicación no sólo debe estar presente, sino ser primordial en la vida de su iglesia local.

El pueblo de Dios se reúne para escuchar la Palabra de Dios
Tal vez no me creas, pero por naturaleza no disfruto sentarme para escuchar a alguien hablar conmigo. Prefiero el cine, escuchar un solo de batería o ver una pieza de arte. Pero el patrón consistente en la Escritura es que el pueblo de Dios se reúne alrededor de la Palabra de Dios. Tenemos que permanecer en silencio, mientras Él habla.

Cuando Dios estableció su pacto con su pueblo en el Éxodo, utilizó palabras y ordenó a su pueblo que se reuniese y oyera esas palabras (Éx. 24:7). Si bien Israel tenía sus enemigos en la carrera rumbo a la Tierra Prometida, Dios les mandó detenerse y marchar 20 millas hacia el norte hasta el lugar donde están dos acantilados opuestos. Allí, con las montañas escarpadas proporcionando un anfiteatro natural, “Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el Libro de la Ley. No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los niños y los extranjeros que vivían entre ellos” (Jos. 8:34-35).

¿No te parece curioso que con el plan de conquistar un territorio se presente esta situación donde se lee un libro? Ahora bien, la guerra que se avecinaba no era una guerra común ni la gente de este pueblo era gente común. La palabra que los creó como nación continuaba siendo la palabra que los definía como pueblo de Dios. Años más tarde, cuando Josías condujo a su pueblo de regreso al Señor, lo hizo mediante la lectura: “Y subió el rey a la casa del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los Levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y leyó en su presencia todas las palabras del Libro del Pacto que había sido hallado en la casa del Señor” (2 Cr. 34:30). Cuando el pueblo de Dios se reunió como un todo después del exilio, Nehemías no les enseñó una rutina de ejercicios, tampoco les enseñó a pintar con los dedos ni les pidió hacer una obra dramatizada. En cambio, colocó a Esdras sobre una plataforma de madera (Neh. 8:4) y mientras el pueblo permanecía en sus lugares (8:7), Esdras y los escribas “leyeron en el Libro de la Ley de Dios, interpretándolo y dándole el sentido para que entendieran la lectura” (8:8).

El ministerio público de Jesús en Lucas comenzó entrando en la sinagoga, recogiendo el rollo de Isaías, leyéndolo, y enseñando de él (Lc. 4:14-22). En Hechos 2 el pueblo no se salvó al ver un gran dirigible con palabras “cristianas” o algún otro truco, sino a través de la exposición pública que hizo Pedro de Joel 2. En Hechos 6 se establecieron diáconos no para que los apóstoles pudieran tener más tiempo para estudiar lo último en técnicas de teatro o de vestidos de moda, sino para que pudieran tener la libertad de predicar la Palabra de Dios (Hch. 6: 2). Pablo exhorta a Timoteo a predicar la palabra (2 Ti. 4:2).

Podría seguir mencionando ejemplo tras ejemplo. Lo que miras te emociona, pero lo que escuchas te capacita. No necesitamos obras teatrales con las puertas del cielo y las llamas del infierno. El pueblo de Dios necesita reunirse para escuchar la predicación de la Palabra de Dios.

Predicar la Palabra de Dios enseña a tu gente cómo leer la Palabra de Dios
No hace mucho tiempo, David Wells lamentó que los evangélicos ya no tienen valor de ser protestantes. Hoy en día, luchamos por el valor de ser, en un sentido, históricamente cristianos. A medida que la ola cultural de género y sexualidad cae sobre nosotros los cristianos, algunos no tenemos nada que decir porque no creemos que la Biblia tiene algo que decir al respecto, o no sabemos lo que dice, o se ha convertido en poco más que una colección de cuentos morales, una versión religiosa de las fábulas de Esopo que tenemos que reinterpretar para que encaje con nuestras costumbres culturales.

Pero mantener la Palabra de Dios en el centro de la vida de su iglesia local, especialmente mediante la predicación de textos consecutivos de la Escritura, le enseña a tu gente a leer la Biblia. No necesitan una clase de hermenéutica en un seminario para conseguir esto. Lo que necesitan es una predicación fiel. Lo que necesitan es escuchar una predicación que conecte la historia redentora que nos presenta la Biblia. Desde la creación del universo por la palabra de Dios hasta el sacrificio y el regreso del Segundo Adán. Una predicación que explique tanto el rechazo que sufrió Jesús de parte de la nación de Israel como la sumisión a Jesús del nuevo Israel de Dios.

Al inicio de mi vida cristiana formé parte de iglesias que amaban la Palabra de Dios, sin embargo, no la trataban como una montaña de la que se extrae oro, sino más bien como una colina con un par de rocas que se puede recoger y observar con cierto interés. Fue sólo cuando aterricé en una iglesia que extrae oro de la palabra, que conecta con cuidado ricos temas bíblicos y muestra cómo todo apunta a Cristo, que comencé a abordar el Antiguo Testamento con confianza y aliento. Mantener la Palabra de Dios como el centro de tu predicación y enseñanza, no sólo ayudará a las personas a saber leer, sino que les dará el estímulo para sumergirse en ella por sí mismas.

Predicar la Palabra de Dios cambia la vida de los oyentes una semana a la vez

¿De qué sirven todos esos sermones, si olvidamos la mayor parte de lo que hemos escuchado poco después? Bueno, no nos olvidamos de todo lo que oímos. Confío en que la mayoría de nosotros podemos recordar sermones que han desafiado nuestra vida, han cambiado la manera en que pensamos acerca de Dios, el matrimonio, el dinero, etc., y nos cambiaron para siempre. Así que no debemos menospreciar todo el esfuerzo de predicar un sermón.

Pero más importante aún es saber que la palabra semanal en nuestros mensajes del Día del Señor tienen como intención ¡darnos fuerza para llegar al próximo domingo! En el ritmo semanal de Dios, parece que Él entiende que viene el próximo domingo, que estamos hambrientos y tenemos que ser alimentados una vez más.

Mis sermones y tus sermones no tienen que permanecer en la mente de nuestros oyentes por toda la eternidad. No predicamos con la intención cambiar sus vidas en ese sentido. Más bien, esos sermones tienen el propósito de sostenerlos hasta la próxima semana. Una semana a la vez. Hasta llegar el cielo. Allá la Palabra hecha carne morará con nosotros para siempre y no habrá más necesidad de sermones.

Brad Wheeler es Pastor Asociado de Capitol Hill Baptist Church en Washington, D. C.

El fruto del Espíritu (1)

Sábado 29 Abril
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios?
1 Corintios 6:19
El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
Gálatas 5:22-23
El fruto del Espíritu (1)

Desde que Jesús subió al cielo, el Espíritu Santo vino a la tierra para vivir en cada creyente: “Habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo” (Efesios 1:13). El Espíritu Santo anima la vida nueva del creyente y produce un “fruto” que, por la gracia de Dios, madura en él. Está compuesto por el conjunto de estas virtudes morales: amor, gozo, paz… que encontramos en el segundo versículo de hoy. Si el corazón del creyente está lleno de estas virtudes, ellas se manifiestan en su vida, en su conducta. Esto fue lo que hizo decir al apóstol Pablo, dirigiéndose a los creyentes de Galacia (una provincia de la actual Turquía): “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Esos cristianos estaban tentados a vivir como si ese fruto del Espíritu no fuese suficiente. Querían añadir a su cristianismo la práctica de ciertos ritos de la ley de Moisés.

Perdían así lo que nos aporta el verdadero evangelio, pues andar por el Espíritu es dejarle que nos dé la fuerza para rechazar el mal y hacer el bien. Por la fe podemos ponerlo en práctica cada día. Amigos cristianos, así como un niño aprende a caminar, nosotros tenemos que aprender a andar por el Espíritu. Este aprendizaje dura toda nuestra vida y hace crecer este fruto, que es interior, pero que se ve, como el amor, el gozo, la paz, la paciencia…

(Los próximos sábados comentaremos más sobre cada uno de estos aspectos del fruto del Espíritu).
Jonás 3-4 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

«Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras» (Santiago 5: 17.)

Manantiales en el Desierto | Lettie B. Cowman

Abril 29
«Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras» (Santiago 5: 17.)

Gracias a Dios por eso. Elías se sentó debajo da un árbol como tú y yo hemos hecho con frecuencia; se quejó y murmuró, como a menudo nosotros hemos hecho; fué incrédulo como tú y yo también lo hemos sido. Pero no fué esta su condición cuando verdaderamente se puso en contacto con Dios. Aunque «era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras» «él rogó orando.» El texto original es verdaderamente sublime, no dice «ardientemente» sinó «él rogó en oración.» Él se mantuvo orando. ¿Qué lección aprendemos aquí? Que tú y yo debemos orar continuamente.
Sube a lo alto del Carmelo y contempla la parábola tan extraordinaria de Fé y Vista. Lo que ahora se necesitaba no era el descendimiento del fuego, sino el descendimiento del agua; y el hombre que tiene poder para mandar al fuego, también tiene poder para mandar al agua por los mismos medios y métodos.
Se nos dice, que él se inclinó a tierra con su rostro entre sus rodillas; es decir, evitando toda clase de vista y ruído. El se estaba colocando en una posición en que no podía ver ni oír debajo de su capa, lo que estaba sucediendo más allá.
El dijo a su siervo, «Ve y observa si sucede algo.» El fué y cuando volvió, dijo una sóla palabra, «¡Nada!»
Al rato volvió y dijo: «Hay una nube pequeña semejante a la mano de un hombre.» La mano de un hombre se había levantado suplicando, e inmediatamente vino la lluvia. Ahab no tuvo tiempo de volver a las puertas de Samaria con sus veloces caballos. Esta es una parábola de Fé y Vista. La fé misma encerrándose con Dios; la vista, observando y no viendo nada.
La fé marchando hacia adelante, y «suplicando en oración» a pesar de la información tan desalentadora que le daba la vista.
¿Sabes cómo orar y prevalecer en tales ocasiones? Deja que la vista te informe de un modo desalentador, pero no prestes a ello atención alguna. El Dios vivo, aún está en los cielos, y el
tardar podemos considerarlo como parte de Su bondad.
-Arthur T. Pierson.

Tres muchachos dieron una definición de la fé, la cual es una ilustración de la tenacidad de la misma.

El primero de los muchachos dijo, «Es el tomar posesión de Cristo»

el segundo, «El guardar la posesión:»

y el tercero, «No dejarle marchar.»