En los peligros o aflicción

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

En los peligros o aflicción

Burk Parsons

Nota del editor: Esta es la segunda parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

John Newton (1725-1807) es quizás mejor conocido por su himno «Sublime gracia», pero lo que muchos no saben es que Newton también fue un fiel ministro que sirvió como pastor en Inglaterra desde 1764 hasta un mes antes de morir en 1807. Su madre murió cuando él tenía siete años y, al volver a casarse su padre, el joven John fue enviado a la escuela. En 1795, Newton reflexionó sobre su relación con su padre: «Estoy convencido de que él me amaba, pero parecía no querer que yo lo supiera. Me encontraba con él en un clima de miedo y esclavitud».

A los once años, Newton se convirtió en marinero a bordo del barco de su padre. Luego, en 1743, bajo coacción, Newton se convirtió en guardiamarina de la Marina Real y, más tarde, fue canjeado por bienes y pasó a ser propiedad de la esposa de un comerciante de esclavos que abusó de él y lo trató como si fuera uno de sus esclavos, que solo comían las sobras de su mesa. Después de ser liberado, el propio Newton se convirtió en un reconocido traficante de esclavos africanos. Él mismo admitió ser un pecador miserable que vivía una vida desenfrenada, y se describió a sí mismo diciendo: «Yo era muy malvado y, por lo tanto, muy necio; y, siendo mi propio enemigo, parecía estar decidido a que nadie fuera mi amigo». El 10 de marzo de 1748, Newton, de veintidós años, se convirtió a Cristo mientras hacía un viaje entre Inglaterra y Sierra Leona.

A causa de su valiente postura contra la esclavitud, y a causa de su profundo calvinismo, Newton se familiarizó con las formas correctas e incorrectas de involucrarse en una controversia.

Años después de su conversión, se unió a su amigo William Wilberforce y se convirtió en uno de los abolicionistas más enérgicos de Inglaterra. A causa de su valiente postura contra la esclavitud, y a causa de su profundo calvinismo, Newton se familiarizó con las formas correctas e incorrectas de involucrarse en una controversia. En 1771, se le pidió que escribiera un artículo para la revista británica Gospel Magazine con el fin de proporcionar consejo pastoral sobre la controversia existente entre calvinistas y arminianos. Desde su publicación bajo el título «On Controversy” [Sobre la controversia], el artículo de Newton se ha convertido en uno de los escritos más conocidos y queridos de la iglesia sobre las polémicas cristianas.

La carta de Newton establece maravillosamente una muy bien fundamentada ética cristiana para participar en la controversia. Desde el principio, explica por qué existe la controversia y por qué nosotros, como cristianos, debemos amar y luchar fervientemente por la verdad. Luego ofrece tres reglas de juego que haríamos bien en considerar antes de entrar en una controversia: considerar a nuestro oponente, considerar a nuestra audiencia y considerarnos a nosotros mismos.

En la conclusión de su escrito, Newton nos manda a poner nuestros ojos en el reino de Dios y la gloria de Dios como el fin último de cualquier controversia en la que debamos involucrarnos.  Es con ese fin que hemos publicado esta serie de artículos de Tabletalk, para que cuando encontremos que sea necesario entrar en controversia, lo hagamos con humildad, caridad y gracia como miserables que han sido convertidos por la sublime gracia de Dios.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Trenzando Hilos

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Cuatro –

Trenzando Hilos

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 22 – Temor y temblor

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 22 – Temor y temblor

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/temor-y-temblor/

Carmen Espaillat: La Biblia nos dice que Dios siempre está trabajando. En el día de hoy Nancy Leigh DeMoss nos explica cómo.

Nancy Leigh DeMoss: La Biblia no nos dice que Dios siempre está trabajando para cumplir los deseos de Su pueblo, sino que Dios siempre está trabajando para la salvación de Su pueblo. Y esta salvación no es solamente una salvación de tiempo pasado. No se limita solo a la justificación. Dios siempre está trabajando para nuestra santificación y para nuestra futura glorificación.

Carmen: Está escuchando Aviva Nuestros Corazones en la voz de Patricia de Saladín.

Hay algunas canciones populares dentro de las iglesias de hoy día que claman a Dios para que envíe Su Gloria o muestre Su Gloria. La próxima vez que te encuentres cantando una de ellas piensa en esto: La Biblia está llena de historias donde las personas caen aterradas cuando ven a Dios. Es necesario tener la perspectiva correcta de la presencia de Dios; puede causar tanto terror como consuelo. Continuamos hoy con la serie titulada Habacuc: del temor a la fe .

Nancy: Si todo lo que has escuchado a través del programa Aviva Nuestros Corazones han sido los programas de esta serie de Habacuc, debes estar pensando: «Esta mujer es realmente negativa. Se concentra solo en cosas negativas». Bien, lo que tratamos de hacer en Aviva Nuestros Corazones es enseñar todo el consejo de Dios para exaltar Su carácter tal cual es revelado en las Escrituras.

Y les confieso que me encanta la historia, las enseñanzas y todo el contenido del Antiguo Testamento. Hoy en día no se escucha mucha enseñanza sobre el Antiguo Testamento y considero que es una lástima que esto suceda. Es lamentable porque las riquezas y los tesoros del Nuevo Testamento no lucirían tan hermosos si no son vistos en el contexto del Antiguo Testamento. Esto no significa que Dios ha cambiado. Es el mismo Dios. ¡Pero gracias a Dios, este Dios de ira y de juicio ha hecho provisión para que los pecadores puedan ser salvados!

Una persona me estuvo diciendo durante el receso justo antes de esta sesión que había escuchado a un predicador decir esta semana: «Son las malas noticias que hacen que las buenas noticias sean tan buenas». Y esa es la verdad. Nosotras tenemos el Evangelio, Las Buenas Nuevas. Pero son las malas noticias de nuestro pecado, de nuestra depravación, y el convencimiento de que somos merecedoras del juicio de Dios, que hacen que Evangelio de la misericordia y gracia de Dios sean tan buenas noticias.

Y hoy nos encontramos en Habacuc capítulo 3. Habacuc está orando al Señor, y en este texto exalta el carácter de Dios. Él reconoce la obra redentora de Dios en favor de Su pueblo durante el pasado. A medida que ve lo que Dios ha hecho en el pasado -en el Monte Sinaí, cuando sacó a Su pueblo de Egipto, llevándolos a cruzar el Mar Rojo y luego llevándoles a través del desierto acompañados de Su Gloria Shekinah- durante todos esos años de deambular por el desierto.

Habacuc ve el poder, el poderío y la majestad de Dios, y él está asombrado de lo que Dios ha hecho -del poder de Dios. Al ver la obra que Dios ha realizado en el pasado, su fe se fortalece y lo lleva a creer que Dios puede hacer lo que sea necesario en sus días. Entonces, el libro de Habacuc, nos permite dar un vistazo de las cosas por venir. Y en el capítulo 2, versículo 14 podemos leer: «Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar».

Vemos como Dios se manifiestó en el Mar Rojo, tragándose por completo al ejército egipcio, y permitiendo que Su pueblo atravesara por tierra seca. Y entonces podemos decir: «Sí, eso me da la fe para creer que un día por venir acontecerá que el conocimiento de la Gloria del Señor llenará la tierra así como las aguas cubren el mar». De manera que en esta oración de Habacuc en el capítulo 3 vemos una realidad pasada, una realidad presente y una realidad futura.

Hoy nos dirigimos al versículo 13 de Habacuc capítulo 3, que se ha convertido en uno de mis versículos favoritos de este libro a medida que lo he estado estudiando durante estos meses recientes. Habacuc 3, versículo 13: «Saliste -dice Habacuc a Dios en su oración- para salvar a Tu pueblo, para salvar a Tu ungido».

Y permítanme detenerme aquí solo por un momento. Llegaremos al resto del versículo en unos momentos. Pero quiero que recordemos el capítulo 1, donde Habacuc le dice a Dios: «¿Hasta cuándo, oh Señor, pediré ayuda, y no escucharás, clamaré a ti: ¡violencia! ¿Y no salvarás? (v. 2) A él no le parecía que realmente Dios era un Dios salvador ya que no parecía estar librándolos de sus circunstancias. No parecía que Dios estaba obrando ni trabajando con un propósito.

Pero ahora se da cuenta de que Dios siempre está obrando. «Porque haré una obra en vuestros días» dice Dios a Habacuc en el verso 1:5. Dios te diría eso a ti también cada vez que pienses: «Dios, no estás salvando. No estás salvando a mi esposo. No estás salvando a mis hijos. No me estás guiando en esta situación». Dios te dice: «Estoy hacienda una obra en tu día. Yo estoy obrando».

Entonces ahora Habacuc nos dice por fe: «El justo por su fe vivirá» (2:4). Esta es una oración de fe. Habacuc se ha dado cuenta de que Dios siempre está en búsqueda de la salvación de Su pueblo.

Él mira hacia el pasado y dice «Dios, Tú hiciste todo lo que había que hacer para la salvación de Tu pueblo. Cuando enviaste plagas y cosas terribles, Tú lo hiciste para juzgar a los impíos. Pero también lo hiciste para salvar a Tu pueblo. Tú lo hiciste todo para la salvación de Tu pueblo.

Y estos eventos históricos nos anuncian y revelan el futuro. Él mira hacia atrás al cruce del Mar Rojo, pero también mira hacia adelante hacia la cruz y hacia nuestra liberación final de la presencia misma del pecado. Dios lo dio todo por la salvación de Su pueblo. Permítanme recordarles que incluso en medio de la corrupción, del pecado y del juicio; en medio de todo lo que vemos que está sucediendo en nuestro mundo hoy en día, Dios está obrando para la salvación de Su pueblo.

Y particularmente, me encanta este versículo. «Saliste para salvar a Tu pueblo» (3:13). No nos dice: «Dios salió para la comodidad de Su Pueblo». Tampoco se nos dice que: «Dios siempre está obrando para hacer realidad los deseos de Su pueblo». Sino que Dios siempre está obrando para la salvación de Su pueblo.

Esta salvación no es solo una salvación en tiempo pasado. No se trata solo de la justificación del pueblo de Dios. Dios está obrando para nuestra santificación y para nuestra glorificación final. Él nos ha salvado; Él nos está salvando y Él nos salvará. Existe un tiempo pasado, un tiempo presente y un tiempo futuro en nuestra salvación.

Así que sea lo que sea que esté sucediendo en tu vida -lo que sea que esté ocurriendo en tu hogar, en tu matrimonio, en tu lugar de trabajo, con las personas que vienen contigo, en tu escuela —Dios siempre está trabajando para la salvación de Su pueblo.

Dios siempre está salvando a Su pueblo.

En la segunda mitad de este versículo 13, se nos presenta el otro lado de la moneda. Recuerda que dijimos en la última sesión que el juicio y la salvación siempre caminan de la mano en las Escrituras. Podrás comenzar a ver estas líneas paralelas en la medida que lees ambos testamentos. Hay juicio y hay salvación.

La primera parte del versículo 13 se refiere a la salvación de Dios. Pero hay juicio en la segunda mitad: «Destrozaste la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba abajo. Selah». Detengámonos por un momento y pensemos en este versículo. En este preciso momento Dios está salvando a Su Pueblo, pero Dios también está juzgando a los malos: «Destrozaste la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba abajo».

En el contexto inmediato, a medida que Habacuc reflexiona sobre la historia de redención de los judíos, él está pensando cómo Dios libertó a los judíos sacándolos de Egipto. Dios destruyó el ejército del Faraón: «Tú destrozaste la cabeza de la casa del impío».

Dios trató con Faraón. Faraón perdió su hijo primogénito, su familia, y todos los egipcios experimentaron las consecuencias terribles de las plagas que Dios envió a su nación. Dios aplastó ese poder mundial tan increíble. Él lo puso al descubierto. Él lo despojó de su poder.

Pero no creo que eso es lo único a lo que Habacuc se está refiriendo aquí. Entiendo que también él está mirando con los ojos de la fe –el justo por su fe vivirá- Habacuc está deseando que llegue aquel día en que Dios herirá el poder de los babilonios que aún deberán conquistar al pueblo judío. Ellos castigarán a los judíos. Ellos son instrumentos en las manos de Dios.

Pero él se da cuenta de que los babilonios recibirán lo que se merecen. Dios los va a aplastar. A Nabucodonosor -a ese rey orgulloso y arrogante-Dios destrozará la cabeza de la casa del impío y lo dejará al descubierto.

Pero considero que Habacuc, con ojos de fe, está mirando aún más lejos-más allá de Egipto y de Babilonia y de otras potencias mundiales que han venido y se han ido. Creo que la cabeza de la casa, en última instancia, de la casa del impío no es otro sino el mismo Satanás. Él es el hombre fuerte acerca de quien leemos en el Nuevo Testamento, quien cree que tiene su casa bajo su control.

Y en el versículo 15 del capítulo 2, leemos cómo, esta cabeza de la casa, este hombre fuerte, hace que otros se embriaguen para exponer su desnudez. Él avergonzó a otros. Pero ahora Habacuc dice: «Tu tiempo para ser descubierto, Satanás, ha llegado». Y este es un cuadro sobre el final, cuando Satanás será derrotado -Él será traspasado; quedará impotente y desprovisto de poder. «Tu destrozaste la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba a abajo».

A medida que leo este versículo, mi corazón dice, «¡Sí!» ¡¡Conocemos el final de la historia!! Ahora bien, no me alegro por el juicio de Dios, pero sí me alegra pensar en el final de Satanás?¿No te alegras tú?

¡Qué grande e inmenso es nuestro Dios! Él vino para la salvación de Su pueblo -de nosotros quienes merecíamos la ira de Dios y Su juicio. Pero, «Tú has tenido misericordia de nosotros. Nos has prometido, y lo has ilustrado en el pasado, que Tú puedes hacerlo -que destrozarás la cabeza de la casa del impío, descubriéndolo de arriba a abajo».

Esto fue lo que Dios prometió de una forma velada en Génesis 3, ofreciéndonos solo un vistazo de esa promesa, cuando la maldición fue puesta sobre la tierra y las consecuencias de la caída fueron dadas. A la mujer, al hombre y a la serpiente se les dijo cuáles serían las consecuencias. Y luego en el versículo 15, Dios dijo «Él» -es decir, la descendencia de la mujer, Cristo— «Él te herirá en la cabeza, Satán. Él te asestará un golpe fatal. Y tú -la serpiente, Satanás- le herirás en el calcañal» (parafraseado).

¿No se cumplió esto en el Calvario? La serpiente hirió el talón del Salvador ocasionándole sufrimiento. Pero, ¿quién sufrió el golpe final? Jesús fue quien le dio el golpe final y decisivo a la serpiente. Y, como leemos en Romanos 16, «Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies. «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros» (versículo 20).

¡Qué bendición! ¡Qué bendición! Vivimos en este mundo corrupto y caído, y libramos una guerra espiritual. Libramos una guerra, no contra carne y sangre, sino contra principados y potestades y contra la maldad y la oscuridad de regiones celestiales (Efesios 6:12 parafraseado). Uno puede experimentar esto en la medida que enfrenta la tentación y el pecado.

Lo puedes experimentar en tu matrimonio cuando tienes dos personas egoístas que están siendo santificadas, y pueden en algún momento sacar lo peor el uno del otro. Tenemos que lidiar con esto al criar a nuestros hijos; luego crecen y quizás ni presten atención a las cosas que les enseñaste. Uno puede ver las obras de las tinieblas; los esfuerzos del maligno. Podemos ver naciones del mundo furiosas contra Dios. Y uno puede hasta llegar a deprimirse a menos que mantengamos nuestros ojos en el final de la historia.

El Dios de paz -es nuestro Dios guerrero; Él es nuestro Dios de paz -pronto aplastará a Satanás bajo sus pies. Te preguntarás: bueno, ¿y qué tan pronto es pronto? No parece ser muy pronto, No parece estar sucediendo ahora. Quiero decirte que, en el Calvario, esa victoria ya fue lograda.

La serpiente antigua todavía se retuerce y actúa como si tuviera algún poder, pero ha sido derrotada. Y pronto, en el tiempo de Dios, a Su manera, Él aplastará a Satanás bajo nuestros pies. Nosotras tenemos la victoria. Vivimos, caminamos, servimos, amamos y adoramos a Dios, y vivimos en este planeta en una posición victoriosa sobre el mal. Nosotros tenemos la victoria sobre el mal porque Dios vino para la salvación de Su pueblo y porque nos ha prometido aplastar la cabeza de la casa del impío. Te digo, ¡Esas sí que son buenas nuevas! Ese es el Evangelio.

El versículo 14 continúa: «Traspasaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerreros». Dios no solamente enfrenta a Satanás, sino que también enfrenta a sus emisarios» -a sus soldados, sus demonios y toda la gente que se encuentra en esta tierra siendo instrumento de Satanás…

«Traspasaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerreros». Dios usa las mismas armas que Satanás usa, y las usa en su contra. «Traspasaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerreros, que irrumpieron para dispersarnos, su regocijo fue como el de los que devoran en secreto a los oprimidos».

Versículo 15: «Marchaste por el mar con tus caballos, en el oleaje de las inmensas aguas». Dios le da a Habacuc este increíble cuadro. Y Habacuc lo recuerda a medida que él reflexiona y repasa lo sucedido. ¿Cómo es Dios? ¿Qué hizo Dios? ¿Cómo fue que Dios mostró Su poder? ¿Cómo mostró Su majestad? ¿Cómo hizo Dios para dar salvación a Su pueblo? ¿Cómo es eso de que Dios ha aplastado a Sus enemigos? Habacuc ha estado, durante esta oración, reflexionando sobre todas estas cosas.

Y Habacuc, quien ha estado orando a través de todo esto que ha estado recordando, ahora, en el versículo 16, responde a todas las cosas asombrosas que ha visto, que ha experimentado y que ha oído. Es una respuesta que no vemos muy frecuentemente hoy en dia. Él nos dice en el versículo 16: «Oí, y se estremecieron mis entrañas, a Tu voz temblaron mis labios, entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy».

Ahora bien, ¿qué es lo que provoca que Habacuc tiemble? Considero que esto le ocurre por varias razones. En primer lugar, pienso que esto es por la revelación del asombroso poder y gloria de Dios, como cuando uno mira directamente al sol y su brillantez. Eso estremece tu mundo. Ver a Dios, cambiará toda tu perspectiva acerca de todas las cosas. Él es tan maravilloso, tan santo, tan grandioso. No tengo palabras para describir cómo es Dios.

Cuando uno ha podido empezar a contemplar quién es Dios, cuando uno ve Su poder y Su gloria… ¡de seguro que tiembla! Así que creo que en Habacuc hay un sentido de asombro, temor y también de debilidad. Él sencillamente está tambaleándose. Él está temblando como una hoja ante el poder de Dios.

Hemos visto a personas a quienes les ocurre esto. Uno escucha sobre huracanes, terremotos y tornados, y la gente tiembla. Quiero recordarte que esos fenómenos no son nada frente a Dios. Si alguna vez pudiéramos ver y conocer a Dios de la manera que Él es, sabríamos verdaderamente lo que significa temblar.

Habacuc tiembla ante la ira de Dios, y ante el juicio inminente y la persecución que Dios enviará sobre la tierra. Dios le ha dicho a Habacuc que en esta situación inmediata, los babilonios están llegando. Ellos van a barrer la tierra. Ellos arrasarán con todo y van a conquistar a Judá.

Y, efectivamente, así lo hicieron, 15 años después de la experiencia de Habacuc con el Señor. Él sabe que viene un juicio inminente. Él sabe que una devastación inminente viene y esto lo hace temblar.

Tú también temblarías si supieras lo que Dios hará en este mundo para juzgar a las naciones. Esto puede ocurrir en 15 años, o quizás en 15 minutos. No sabemos. Pudiera ser 1,500 años. No sabemos. Pero cuando uno sabe qué ocurrirá y reflexiona sobre ello, uno tiembla.

Pienso que Habacuc se estremece y tiembla porque él sabe que todo el mundo sufrirá -incluyendo los justos, incluyéndolo a él mismo, el hombre de Dios. Él sabe que se avecina sufrimiento. Y Habacuc experimenta los efectos físicos y psicológicos de este conocimiento, en su cuerpo, en sus emociones y en su mente, todo esto por la revelación que ha visto por parte de Dios y que está por venir.

El encuentro de Habacuc con Dios es transformador. Él tiembla. Ahora bien, ese temblor -como lo veremos antes de finalizar esta serie- en última instancia se convierte en alabanza. Se convierte en la proclamación de la grandeza y las obras de Dios.

Pero en este momento, esto es como si Habacuc pudiera oler la carne chamuscada de aquellos que están bajo el juicio de Dios. Él sabe que incluso los justos van a experimentar algo de esa ira. Si eres una persona justa, y vives en una nación impía, y Dios juzga a esa nación -tú también sentirás ese calor. Y él empieza a temblar.

A medida que vamos a través de las Escrituras, vemos personas que conocieron a Dios y que realmente vieron Sus propósitos y planes, y temblaron. Dije al principio de esta serie, y lo repito. Me confunde la forma en que en la actualidad se puede ser tan frívola, tan trivial, tan casual, en la presencia de un Dios santo.

Hace años, el pastor de mi iglesia predicó acerca del libro de Habacuc. Y recuerdo perfectamente que predicó un sermón bastante poderoso acerca del capítulo 2, versículo 20: «El Señor está en Su santo templo, calle delante de Él toda la tierra».

A medida que meditaba en ese texto durante el sermón, sentía la presencia pesada de Dios revelándome la verdad de cuán poderoso Él es, cuán Santo Él es, y cuán majestuoso es. Al final del mensaje, casi no podía respirar y sentí un justo temor de Dios -no un miedo inapropiado, sino un asombroso temor ante la presencia de Dios.

Y al poco rato, no te imaginas lo rápido que salimos de ese momento, tan pronto se pronunció el último amén. La música empieza a tocar y nosotros empezamos a hablar acerca de todo, excepto de Dios y Su grandeza. La gente solo hablaba y charlaba. No estoy criticando con esto; simplemente estoy diciendo que no conocemos a Dios. En realidad no estamos viendo a Dios.

Ahora, no estoy diciendo que cada vez que venimos a la iglesia debemos hablar en susurros, o que nadie debe hablar de cosas como el estado del tiempo o los deportes o lo que sea. Pero hay algo cuando realmente estás en la presencia de Dios que es asombroso; que te hace temblar.

Esto lo podemos ver en las Escrituras cuando la gente contemplaba a Dios. Lo vemos en libro de Daniel cuando le fue dada una visión del Cristo pre-encarnado. Lo que los teólogos llaman una «Cristofanía o Teofonía». Él realmente vio a Cristo. Él se quedó solo, y vio esta gran visión. Y dijo: «No me quedaron fuerzas, y mi rostro demudó» (Daniel 10:8). En el lenguaje original se lee: «mi esplendor fue cambiado en ruina».

Hay algo devastador acerca de poder ver a Cristo como Él es. Daniel dice: «Sin retener yo fuerza alguna». Él dijo que ni fuerza ni aliento alguno quedó en él. Se sentía sin aliento, no podía respirar, no tenía fuerzas.

Y eso fue lo que Habacuc experimentó. Fue lo que experimientó Daniel. Esa fue la experiencia de Pedro cuando vio el poder de Dios -cuando Cristo hizo ese milagro, y atraparon todos esos peces. Pedro pudo ver que no era un hombre ordinario quien hizo que eso sucediera. Él sabía que estaba ante la presencia de alguien majestuoso y divino.

Y las Escrituras nos dicen en Lucas 5: «Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador» (versículo 8). El tembló ante la presencia del Dios Santo, de un Dios poderoso.

Habacuc vio esto. Daniel lo vio. Pedro también lo vio. El apóstol Juan también lo vio en el libro de Apocalipsis, capítulo 1. Nosotros tenemos la hermosa, poderosa e increíble descripción de Cristo -del Cristo glorificado de Apocalipsis capítulo 1, cuyos pies, cabeza y sus cabellos resplandecen. Él luce glorioso. ¿Y que le sucedió cuando Juan tuvo esta visión? Él no se fue corriendo a jugar, ni a charlar con sus amigos sobre cosas intrascendentes. Él dijo: «Cuando le vi, caí como muerto a sus pies». (versículo 17)

La majestad de Dios. El poder de Dios. El juicio de Dios. La ira de Dios. ¿Qué sucederá cuando veamos todo esto? Cuando te encuentres con el Señor, cuando lo escuches, ¿cómo puedes simplemente salir corriendo a tu rutina; a continuar con tu día como si nada?

De los avivamientos del pasado se dice que una de las señales o muestras más consistentes era que las personas eran inundadas con un sentido asombroso de la presencia de Dios; con un sentido de la eternidad. Era como si ellos no pudieran pensar o hablar de ninguna otra cosa. Se dice que en alguno de esos grandes avivamientos, uno podía caminar por cualquier calle -en lo que anteriormente habían sido ambientes muy seculares- y se encontraba personas en todos los sitios hablando de Dios y de la condición de sus almas.

¿Cuándo fue la última vez que temblaste ante la presencia de Dios? ¿Alguna vez el conocimiento de Dios y Su poderoso obrar te han paralizado? ¿Con qué frecuencia, cuando tengo mi tiempo a solas con Dios, cuando abro la Biblia, cuando leo lo que Dios me tiene que decir, y luego rápidamente, simplemente cierro la Biblia y paso a lo próximo que tengo que hacer? Sigo hacia mi computadora, hacia mi laptop, a una reunión, a una llamada telefónica. ¿Realmente me acabo de encontrar con Dios?

Ahora, no estoy diciendo que no debamos tener momentos normales de vida, o que Dios nunca se divierte o que no podemos disfrutar de nada jamás. Esa es una dimensión de la vida cristiana que también es muy real. ¿Pero por qué estamos perdiendo de vista la dimensión de temblar ante la presencia de Dios? Considero que la respuesta es porque no estamos viendo a Dios como Él es en realidad.

De manera que a medida que profundices en la Palabra de Dios, a medida que vayas a la iglesia, que compartas con el pueblo de Dios, pídele a Dios que te ayude a verlo, a temblar ante la realidad de saber quién es Él realmente.

Carmen: Podemos volvernos tan casuales acerca de Dios. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado recordando cuán grande e imponente es Dios en realidad. Este mensaje es parte de la serie titulada: Habacuc: del temor a la fe .

¿Alguna vez has sentido que la vida es como un gigantesco tapón de tráfico y que lo que haces es esperar y esperar sin hacer nada? Averigua en una próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones lo que el profeta Habacuc aprendió acerca de esperar por fe.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas Las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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En una residencia de ancianos

Jueves 29 Octubre

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5:17

En una residencia de ancianos

Mientras visitaba una residencia de ancianos pude hablar con uno de ellos: «Hace algunos años trabajé como voluntario en una de estas casas, y sé hasta qué punto la vida aquí puede ser monótona».

Mi interlocutor estaba sentado en su habitación, ante su ordenador, ubicado en un pequeño escritorio. Y me respondió: «Pues no, la vida aquí no es para nada aburrida». Luego abrió un armario donde guardaba algunas pinturas al óleo y todo su material. Lo escuché, muy interesado, al ver cuán feliz era mostrándome sus obras de arte.

«Y mire allí, me dijo mostrándome una caja llena de CD. Todo esto son meditaciones bíblicas que copio y que regalo». Evidentemente, esta ocupación le daba mucho gozo. Cuando nos despedimos, me miró sonriendo y me dijo una frase que no olvidaré: «Fue aquí, en esta casa, donde conocí a Jesús».

Había llegado a dicho hogar minusválido, sin esperanza para el futuro, pero allí había conocido a Jesucristo y su amor por él, demostrado en la cruz. Lo había aceptado como su Salvador; ahora el Señor animaba su existencia, y él lo amaba, le oraba y lo alababa. El gozo apacible que iluminaba su rostro era la prueba evidente de que su vida había sido completamente renovada por la fe en Cristo.

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno… ni se fatiga con cansancio…? El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan… pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:28-31).

Deuteronomio 23 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Dios disciplina a sus hijos

Iglesia Evangélica de la Gracia

Dios disciplina a sus hijos

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es

Una recompensa radical

Soldados de Jesucristo

Octubre 28

Solid Joys en Español

Una recompensa radical

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
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Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
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¿Quién escribió la epístola a los Hebreos?

The Master’s Seminary

¿Quién escribió la epístola a los Hebreos?

Josías Grauman

La autoría de la epístola a los Hebreos se ha discutido y debatido por años. Hay diferencia de opiniones y a menudo es objeto de discusiones acaloradas, especialmente en el mundo académico. En este artículo explicaré de manera breve por qué pienso que la autoría de esta preciosa carta debe dejarse en el anonimato.

Nadie la firmó.

Pablo comienza sus trece cartas con la misma palabra cada vez. No hay excepción. ¿Piensas que Hebreos es la única excepción? Esto es posible, pero me parece aún más notable que ninguna evidencia sólida de la autoría paulina proviene de la iglesia primitiva, lo cual es bastante extraño a la luz del hecho de que Pablo declara explícitamente que escribió todas sus cartas de la misma manera, con la intención de eliminar a los impostores (2 Tes 3:17). Si Pablo escribió Hebreos, parece probable que la evidencia hubiera sido tan abrumadora como sus otras cartas.

Hebreos 2:3–4 es inconsistente con la argumentación apostólica de Pablo.

El autor de Hebreos se distancia de aquellos que recibieron el evangelio directamente de Jesús y no se incluye en el grupo de hombres que Dios autenticó mediante milagros. Esta es ciertamente una afirmación extraña si proviene de Pablo. Pablo declara que sus credenciales apostólicas incluían recibir su evangelio de Cristo mismo, no de ningún hombre, (Gál 1:12) y realizar señales, prodigios y milagros. (2 Cor 12:12)

Por otro lado, otros argumentan que los apóstoles sí confirmaron el evangelio de Pablo y sí experimentó sus milagros, así que esto es consistente con su experiencia. Si bien eso puede ser cierto, mi punto es que no es consistente con su argumentación. Veamos un ejemplo. ¿Por qué el apóstol Juan habla del hecho de que el evangelio le fue confirmado por Pedro que hizo milagros? Si bien esto es cierto, sería ilógico argumentar en ese sentido, ya que disminuiría la propia autoridad apostólica de Juan con respecto a las cosas que él mismo tocó con sus manos. (cf. 1 Jn 1:1)

La gramática de Hebreos es diferente a los otros escritos de Pablo.

Esto es imposible de probar en español, y si no lees griego, me temo que tendrás que aprender. La buena noticia es que solo tendrás que tomar un año de griego para abrir una carta paulina y comenzar a leer (con ayudas de vocabulario). La mala noticia es que cuando abres la carta a los Hebreos te perderás irremediablemente, porque el griego de los Hebreos es, bueno, bastante más complicado que las cartas de Pablo. El griego de Hebreos es más parecido al griego clásico, como Lucas, y menos parecido al griego de los escritores judíos en el Nuevo Testamento. Además, como nota al margen, la epístola a los Hebreos suele citar el Antiguo Testamento mucho más cercano a la Septuaginta griega de lo que Pablo lo hace, quien generalmente traduce directamente del hebreo.[1]

La teología es consistente, pero tiene su propio énfasis.

Permíteme ser claro: Cada libro de la Biblia tiene a Dios como Su autor y es absolutamente consistente con la realidad, consigo mismo y con el resto de la Escritura. Sin embargo, la naturaleza divina de la Escritura no erradica su elemento humano. Los autores humanos escribieron con su propio vocabulario y énfasis.

Por ejemplo, en los escritos de Pablo, él a menudo habla de la salvación como un evento pasado: Él nos salvó (Tit 3:5). Sin embargo, el autor de Hebreos generalmente habla de la salvación como un evento futuro, afirmado que seremos salvos si perseveramos hasta el final (cf. Heb 1:14; 9:28; 2:3–5, donde el autor equipara el mundo venidero con la salvación). Ahora, por supuesto, ambos autores entendieron ambas realidades, y ambos autores nos instan a tener la seguridad de una salvación pasada y de perseverar hasta el final, pero los autores las enfatizan de manera diferente.

De hecho, creo que las personas a menudo malinterpretan el libro de Hebreos cuando esperan que sea paulino. Por ejemplo, ¿qué pasaría si pensáramos que Pablo escribió el libro de Santiago? Santiago 2:24 sería bastante confuso, porque Pablo usa constantemente la palabra “justificar” para querer decir “declarar justo” (Ro 3:28). La clave para entender Santiago 2:24 es entender que Jesús (Lc 7:35) y Su medio hermano Jacobo usan la palabra “justificar” más como la palabra en español para querer decir “vindicar.” Por lo tanto, Santiago 2:23 declara que Abraham fue contado como justo en Génesis 15:6 cuando creyó, pero no fue sino hasta 7 capítulos después que fue vindicado como creyente, cuando sacrificó a su hijo Isaac en el altar.

En otras palabras, creer que Pablo escribió Hebreos a menudo puede conducir a un estudio comparativo con otras frases paulinas que creo que pueden malinterpretar fácilmente el empuje y la severidad de las exhortaciones de la epístola a los Hebreos

Respondiendo a argumentos comunes a favor de la autoría paulina

Primero, algunos argumentan que el idioma de Hebreos es diferente al de Pablo porque Pablo generalmente escribía a los griegos y esta vez estaba escribiendo a los hebreos. Esto ciertamente podría explicar por qué se utiliza la Septuaginta. Sin embargo, ¡cuán increíblemente extraño sería para Pablo escribir normalmente a los gentiles con un griego muy judío, pero luego, en su epístola a los Hebreos donde está hablando con los judíos sobre cosas judías, él elige escribir en un griego más clásico!

Segundo, algunos argumentan que Hebreos es diferente porque Pablo usó un secretario que influyó considerablemente en la gramática. Si bien esto no explica por qué Pablo no incluyó su nombre en la carta, se puede encontrar un paralelo en 1 y 2 Pedro,
donde Silas ciertamente jugó un papel en refinar el griego de 1 Pedro (1 Pe 5:12).

Tercero, algunos argumentan que Hebreos fue un sermón que Pablo habló y que luego se escribió una pequeña exhortación al final (cf. Heb 13:22). Esto es posible y explicaría las muchas conexiones paulinas a lo largo del libro (Heb 13:23), así como las variaciones de estilo en la escritura. Sin embargo, es imposible de probar.

Entonces, ¿quién escribió el libro de Hebreos? Dios lo hizo. De hecho, creo que el autor de Hebreos no firmó la carta deliberadamente enfatizar únicamente el mensaje que quería comunicar. Me encanta que incluso dentro del libro de Hebreos, el autor a menudo elimina intencionalmente referencias a otros autores humanos. Él cita el Antiguo Testamento con frases como: “uno ha testificado en cierto lugar” (2:6) o “como Él ha dicho” (4:3) o “como dice el Espíritu Santo” (3:7).

Esto es a propósito. Él no quería que sus lectores vieran un pasaje como davídico, sino como divino. No es solo algo que un humano frágil escribió hace años; es algo que el Dios Todopoderoso está diciendo en este momento. (Heb 12:25) Y si esto era cierto para los Salmos, bueno, también es cierto para nosotros cuando leemos el libro de Hebreos.

[1] Paul Ellingworth tiene más información en su introducción a Hebreos en el NIGTC si deseas listas actuales de términos diferentes y diferencias gramaticales.

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

El propósito de las parábolas

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El propósito de las parábolas

Ben C. Dunson

Nota del editor: Este es el undécimo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine.

En Mateo 13:10-17, Jesús explica a Sus discípulos por qué enseña en parábolas.

Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden (v. 13).

Este pasaje puede parecer desconcertante al principio, en especial cuando Jesús indica que Su verdadera intención al hablar en parábolas es que la verdad sea ocultada de aquellos que están afuera.

¿Cómo debemos entender esto? Primero, Jesús está enseñando de manera clara que los secretos del reino de Dios son incomprensibles por medio del razonamiento y la intuición humana. Jesús no está diciendo que nadie puede entender las parábolas o que Él tiene la intención de esconder Su verdad de todas las personas. Más bien, Jesús explica que, a fin de exaltar la gracia soberana de Dios, Dios en Su misericordia ha iluminado a algunos, a quienes «se [les] ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos» (v. 11, énfasis agregado), para que puedan entender las verdades del reino de Dios. Aquellos a los que se les ha concedido el conocimiento de los secretos del reino les será dado «más», mientras que aquellos que no han recibido tal conocimiento eventualmente les será quitada cualquier bendición que parezcan tener (v. 12). En otras palabras, aquellos a quienes se les ha concedido este regalo de parte de Dios continuarán creciendo en su fe, mientras que aquellos a los que no se les ha concedido este regalo perderán todo en el día final.

En la medida en que los incrédulos continúen sin arrepentirse, se están aislando de la gracia de Dios y se mantienen bajo Su juicio.

Segundo, muchos escuchan la predicación de Jesús y rehúsan creer lo que Él dice. Estas son personas que «ven» y sin embargo no ven verdaderamente, «oyen» y no oyen verdaderamente (v. 13). Estos son aquellos que son confrontados con las verdades del reino de Dios y no obstante, de manera obstinada, escogen rechazarlas. La enseñanza de Jesús en parábolas (la cual no puede ser entendida por aquellos sin la llave del conocimiento) es el juicio sobre su incredulidad, mientras que al mismo tiempo trae bendición para aquellos a quienes se les ha enseñado el significado de las parábolas. En la medida en que los incrédulos continúen sin arrepentirse, se están aislando de la gracia de Dios y se mantienen bajo Su juicio. A los discípulos (y a todos los que se convertirían en discípulos después de ellos), por otro lado, se les ha concedido ojos para ver y oídos para oír a Jesús; a ellos se les ha concedido los secretos del reino (vv. 11, 16). La misericordia de Dios ha sido extendida a los discípulos que, como muchos en las multitudes, en un tiempo rechazaban a Dios de manera ignorante y obstinada.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Ben C. Dunson
Ben C. Dunson

El Dr. Ben C. Dunson es el profesor asociado de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary en Dallas, Texas.

El Enojo de los Padres

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Tres –

El Enojo de los Padres

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 21 – Ira y misericordia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 21 – Ira y misericordia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/ira-y-misericordia/

Carmen Espaillat: Es popular imaginar a un Dios tan amoroso, que nunca castigaría a nadie. Nancy Leigh DeMoss dice que las Escrituras lo describen de una forma más completa.

Nancy Leigh DeMoss: La ira de Dios se une a su increíble misericordia. No podemos tener una cosa sin la otra, y si proclamas la una sin la otra, perviertes el Evangelio.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Alguna vez has escuchado a alguien decir, «Yo amo al Dios del Nuevo Testamento, pero el Dios del Antiguo Testamento parece ser tan cruel y furioso»?

Nancy ha estado enseñando del libro de Habacuc en el Antiguo Testamento, y estamos a punto de ver por qué las dos partes de la Biblia describen exactamente al mismo Dios. Aquí está Nancy, en la serie, Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Bueno, hoy estamos en el capítulo 3 de Habacuc y estaremos aquí durante las próximas sesiones. Vamos a estudiar esta oración de Habacuc, la oración que Habacuc oró después de encontrarse con el Dios que es alto, sublime y santo, quien está sentado en Su trono, el Dios que se venga de las naciones y de los individuos que lo desafían, este Dios santo.

Habacuc ora, y como vimos en la última sesión, dice, «Señor, estoy lleno de asombro y reverencia. Temo delante de tu presencia. Vengo delante de ti, con temor, porque tú eres un Dios asombroso, y he oído lo que has hecho. He oído lo que has dicho, y me hace temblar».

Y luego ora, como vimos en la última sesión. Él ora por un avivamiento. «Señor, aviva nuestros corazones». En esencia, ora así: «da a conocer Tu obra en medio de los años; en la ira, acuérdate de tener compasión».

Hemos dicho que por la causa de Cristo y por su muerte en la cruz en nuestro lugar, Dios tendrá misericordia de aquellos que se arrepienten delante de Él. Ahora, vamos a continuar hoy en el versículo 3, con la oración de Habacuc.

Probablemente hoy lleguemos hasta el versículo 12. Quiero que veamos que en esta oración, Habacuc recuerda las proezas de Dios en el pasado. Él ve lo que Dios ha hecho.

Vuelve a considerar la historia de Israel. Recuerda lo que Dios hizo cuando liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto, cuando los llevó por el desierto, y los llevó a la Tierra Prometida. Recuerda lo que sucedió en el Monte Sinaí, cuando Dios bajó y mostró Su gloria a Su pueblo y les dio la ley. Y recuerda la salvación y el juicio de Dios en la historia de Israel −el cuidado por su pueblo y la demostración de su poder.

Y mientras mira hacia el pasado, en su oración, mientras reconsidera, recuerda y revisa estas cosas, se recuerda a sí mismo que lo que Dios hizo en el pasado, lo puede volver a hacer hoy también. Esto le da fe para mirar hacia el futuro. Recuerda, «El justo por su fe vivirá». ¿Cómo desarrollamos la fe en Dios? Pues bien, la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios.

Cuando lees la Palabra de Dios, ves cómo es Dios. Ves cómo Él ha actuado. Ves lo que ha hecho, Ves Su poder, Su majestad y Su grandeza. Y cuando ves que Dios dividió las aguas del Mar Rojo de par en par y llevó a Su pueblo a un lugar seguro y luego demolió a los egipcios en el mar, miras tus propias circunstancias y piensas, «¡Wao! ¿Dios hizo eso? Quizás puede ayudarme a sobrepasar esto. Dios puede salvarme. Puede ayudarme a cruzar este Mar Rojo».

No puedo decirles cuántas veces he venido a una sesión de grabación, y me he sentido como si estuviera parada delante del Mar Rojo, esperando que las aguas se abran y diciendo, «Señor, no estoy lista. No veo las ideas como un todo. No sé cómo encajar todo esto».

Una y otra vez, he visto cómo Dios ha abierto las aguas del Mar Rojo y nos ha llevado al otro lado, a mí, a mi familia y a nuestro ministerio. Tú lo has visto en tu vida. Al leer la Palabra de Dios, se construye, se edifica tu fe. Tu fe se fortalece cuando ves lo que Dios ha hecho. Por cierto, esta es la importancia de conocer la historia bíblica y enseñar a tus hijos a conocer la historia bíblica.

Es triste decir que algunos de tus hijos saben más acerca de películas contemporáneas, de programas de televisión, canciones de música rock, comerciales, diferentes tipos de tecnología y lo que está sucediendo en la actualidad. Ellos saben mucho más de todo eso que lo que saben de la historia bíblica.

Ustedes dirán, «¿Necesitan saber todo eso? ¿Éxodo, Levítico y Números?» Sí, porque ahí es donde aprenden quién es Dios. Ahí es donde venimos a adorarle y a tener fe en Él.

La historia es «Su historia». Y si quieres ver a Dios activo y vivo y trabajando a tu favor hoy en día, es necesario volver atrás y familiarizarte con la forma en que Dios se ha actuado en el pasado. De hecho, puedes hacer que la historia bíblica y los eventos de la Biblia formen parte de tu vida de oración, como hace Habacuc en esta oración.

Pasa revista a lo que Dios ha hecho. No hay nada de malo en venir delante de Dios y decir, «Dios, recuerdo cuando hiciste esto. Recuerdo cuando hiciste aquello. Recuerdo cuando hiciste lo otro».

«Y Señor, cuando pienso en lo que hiciste en la cruz, cómo juzgaste el pecado y derrotaste a Satanás, y recuerdo Señor lo que hiciste en la iglesia primitiva, y recuerdo, Señor, lo que hiciste en este caso y en este otro caso»; eso aviva la fe en nuestros corazones y nos ayuda a atrevernos a pedirle a Dios que se manifieste en nuestros días y que haga una nueva obra de avivamiento.

Por lo tanto, vamos a ver, comenzando en el versículo 3, esta pequeña lección de historia, y recuerden que los eventos que estamos viendo en esta ocasión se refieren a hechos del pasado, pero también describen la manera en que Dios trabaja en la actualidad y la manera como obrará en el futuro.

Versículo 3, «Dios viene de Temán, y el Santo, del monte Parán». Ahora, estas son referencias a las regiones del sur de Judá, donde Dios había hecho grandes milagros cuando sacó a Su pueblo del cautiverio en Egipto a la Tierra Prometida.

Allí era donde estaba ubicado el Monte Sinaí, donde Dios visitó a Su pueblo y se reveló a ellos en impresionante majestad, poder y gloria. «Dios viene de Temán, y el Santo, del monte Parán».

«Su resplandor es como la luz». Esa es una descripción de la luz sobrenatural de Dios (shekinah). Leímos a principios de esta serie, en el libro de Éxodo acerca de los relámpagos y los truenos y las voces como trompetas. La luz sobrenatural de Dios (shekinah) visitó a Su pueblo en el Sinaí, luego los llevó por el desierto durante cuarenta años y los llevó a la Tierra Prometida.

«Su esplendor cubre los cielos y de su alabanza está llena la tierra. Selah». Esa palabra selah es una palabra que solo se utiliza en las Escrituras en el libro de los Salmos, y la única excepción son las tres veces que se utiliza en este capítulo de Habacuc.

La palabra Selah -no sabemos exactamente lo que significa. Probablemente se trate de una notación musical. Por lo general se cree que indica una pausa. ‘Deténgase un momento a pensar’. Podría ser, algo así como que hubiera música en su iglesia, y ustedes hicieran una pausa mientras los músicos tocan un pequeño interludio o quizás aceleraran el ritmo en la próxima estrofa o cambiaran a un tono más alto en la siguiente estrofa.

Es como si fuera un interludio donde hay un cambio en la música, que nos da la oportunidad de detenernos a pensar en lo que acabamos de leer. Veremos que esto sucede tres veces en este pasaje.

«De su alabanza está llena la tierra. Selah». ¿Recuerdas lo que leímos en el capítulo 2? «Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar» (versículo 14). De su alabanza está llena la tierra.

El pasado domingo, cantamos en nuestra iglesia un coro bien conocido, «Padre, te amamos, te adoramos, te alabamos», pero me quedé pensando en la última línea de ese coro mientas lo cantaba una y otra vez: «Glorifica tu nombre en toda la tierra».

«Glorifícate. Glorifícate. Glorifica tu nombre en toda la tierra.» Y cuando Habacuc reflexiona sobre ese día en el que la tierra estará llena del esplendor y de la gloria de Dios, eso lo motiva a orar, «Oh Señor, que sea así en nuestros días».

«Y que así sea por fe en los días por venir. Glorifícate, en toda la tierra». Versículo 4, «Su resplandor es como la luz; tiene rayos que salen de su mano, y allí se oculta su poder».

Ahora bien, creo que esto describe lo que pasó en el Monte Sinaí, cuando Dios se dio a conocer a los hijos de Israel. «Su resplandor es como la luz; tiene rayos que salen de su mano».

Y esta interesante frase, «y allí se oculta su poder». Ahora bien, cuando leemos este recuento en Éxodo capítulo 19, parece que Dios mostró Su poder, y ciertamente fue así. Pero a pesar de que los israelitas vieron el poder de Dios, en aquel día, en ese momento grandioso y espectacular, con relámpagos, truenos y voces, las Escrituras dicen que Su poder estaba velado.

Ellos solamente vieron una diminuta parte de la grandiosa majestad y el poder de Dios. Sería como mirar al sol para ver la plenitud del poder de Dios, mirarlo de frente en todo Su esplendor y gloria.

Nos cegaría, y Dios sabe que si alguna vez lo llegáramos a ver de frente por completo, sin que Él velara Su poder y Su majestad y Su gloria, nos cegaría la vista. Nos destruiría.

Así que allí estaba escondido Su poder. Nos dio un vistazo, pero solo un vistazo. Versículo cinco, «Delante de Él va la pestilencia, y la plaga sigue sus pasos. Se detuvo, e hizo temblar la tierra, miró e hizo estremecerse a las naciones» (Habacuc 3:5-6).

Piensa en esa frase. «Miró e hizo estremecerse a las naciones». Piensen en el poder de una mirada de Dios. «Miró e hizo estremecerse a las naciones». Sabes, pensamos que somos tan poderosas. Pensamos que tenemos tanto poder. Creemos que las naciones de la tierra son tan fuertes. Todo lo que Dios tiene que hacer es mirar, y las naciones temblarán.

«Sí, se desmoronaron los montes perpetuos, se hundieron las colinas antiguas». (versículo 6) Bueno, eso no parece tener sentido. Si las montañas son eternas, perpetuas ¿cómo se pueden mover? Si son perpetuas, ¿cómo se pueden hundir?

Ese es el punto. Parecen ser eternas. Parecen ser perpetuas, pero cuando Dios las mira, desaparecen. Y luego dice «Sus caminos son eternos» (Habacuc 3:6).

Dios es el único que es eterno. Pensamos que las montañas son tan grandes. Pensamos que los esposos nunca van a cambiar, que los hijos nunca llegarán a creer, que las situaciones en tu iglesia o en tu trabajo nunca van a cambiar.

¡Son montañas! No se moverán. No se pueden mover. No se mueven. Las montañas no se mueven pero Dios dice, «Se mueven cuando yo las miro». Dios puede hacer que tiemblen. Dios puede sacudirlas.

Hemos visto en nuestros países cómo las cosas cambian de un momento a otro, con desastres naturales en las zonas del país donde pensábamos que eran seguras, y nos parecía que estábamos a salvo, y casas que pensábamos que estaban bien construidas.

Y luego viene una tormenta de algún tipo y se desmoronan. Dios es poderoso. Sus caminos son eternos. Todo puede cambiar. Todo cambiará, pero Dios nunca cambia.

Lee lo que dice el Salmo 102 acerca de Dios,

Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarán, como vestido los mudarás, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin (Salmo 102:25-27).

Las situaciones en tu vida que piensas que nunca cambiarán, Dios las puede cambiar. Dios puede cambiar esas situaciones. Las cosas que piensas que están estables, cambiarán, para que te des cuenta de que Dios es fiel y que Él nunca cambia.

Me encanta ese versículo de Hebreos capítulo 12, versículo 27. Esta es una paráfrasis: «Las cosas que pueden ser sacudidas, todas las cosas creadas, las cosas que pueden ser sacudidas, serán sacudidas, para que aquellas que no pueden ser sacudidas, es decir, Dios y las realidades eternas, aquellas cosas que no pueden ser sacudidas, permanezcan firmes».

Escúchame, si estás poniendo tu seguridad en las cosas o en las personas que pueden cambiar, vas a ser una persona insegura. La seguridad viene de poner tu confianza en un Dios que no puede cambiar.

Las cosas que pueden ser sacudidas, serán sacudidas, para que aquellas que no pueden ser sacudidas, permanezcan firmes. Cuando nuestro mundo se sacude nos damos cuenta de lo que realmente creemos y si nuestro fundamento es lo suficientemente sólido y lo suficientemente fuerte para perdurar. Si tu fundamento es cualquier cosa que no sea Dios, cuando llegue la tormenta, tu casa se desmoronará.

Si tu vida está enraizada y fundada en Dios, que es inmutable, estarás segura, independientemente de las tormentas que se crucen en tu camino.

Versículo 7, «Bajo aflicción vi las tiendas de Cusán, temblaban las tiendas de la tierra de Madián». Cusán y Madián eran dos tribus nómadas del sur, y cuando vieron la llegada, la presencia y el poder de Dios, se atemorizaron.

Es por eso que necesitamos orar al Señor para que nos visite con Su poder, con Su presencia y Su gloria en nuestros días. Cuando oramos por un avivamiento, estamos orando para que la gente tiemble ante la presencia de Dios.

Versículo 8,

¿Te indignaste, SEÑOR, contra los ríos? ¿Contra los ríos fue tu ira, contra el mar tu furor, cuando montaste en tus caballos, en tus carros de victoria?

Hay mucho que decir sobre la ira de Dios en este pasaje. Vemos un retrato de un Dios guerrero, un Dios que está en marcha. «Montaste en tus caballos, en tus carros de victoria». Es una imagen de Dios de la que no se habla mucho en la actualidad.

Preferimos la imagen del dulce Jesús, humilde y manso. Ahora, ese es un aspecto de Dios. Ahí está el corazón tierno de Dios. Es el Dios que es como una madre que amamanta. También el corazón de Cristo, que no quebrará la caña cascada ni levantará su voz en las calles.

Está ese aspecto del carácter de Dios, pero también hay un aspecto del carácter de Dios que es feroz, asombroso y airado, y está la ira de Dios que tendremos que enfrentar si no estamos en Cristo.

El Dios guerrero, el Dios que procura la salvación de Su pueblo, «se montó en sus carros de victoria». Esa es una frase clave del libro de Habacuc. Dios se mueve para salvar a Su pueblo, pero también se mueve para juzgar a los impíos.

No podemos tener la salvación del pueblo de Dios sin el juicio de los impíos, así que esta frase nos habla de la ira de Dios. Creo que una de las razones por las cuales nuestros métodos de evangelización tienen tan poco éxito hoy y las personas no están tomando en serio el Evangelio es porque no hay convicción de pecado, no vemos a las personas pidiéndole a Dios que los salve.

Ves a la gente que se ríe un poco de las cosas espirituales. Creo que una de las razones es porque se nos ha enseñado muy poco sobre la ira y la justicia de un Dios guerrero que odia el pecado. La gente no tiene temor de Dios. La gente no teme la ira de Dios. La gente no teme pasarse la eternidad separada de Dios. No temen el infierno, así que, ¿a quién le importa ir al cielo si no hay un infierno que tenemos que evitar?

Si Dios no es un Dios de ira y venganza, ¿por qué tenemos que acudir a Cristo en busca de refugio? La gracia, la misericordia, el amor, la compasión y la mansedumbre de Dios no se convierten en algo valioso para ti si no has visto la ira de Dios.

Así que, ¿qué hacemos en nuestras iglesias? Jugamos, comemos, tenemos atracciones, cosas para que la gente venga, ostentación, glamour, celebridades, grandes programas, música alta y todas las cosas para tratar que la gente se interese en Dios.

Les voy a decir algo. Cuando Dios se presente, la gente se interesará en Dios. Ahora, es posible que salgan corriendo. Es posible que se resistan; es posible que huyan, pero no se van a quedar sentados como un árbol plantado. Van a hacer algo.

Algunas veces me canso de los servicios en las iglesias donde la gente escucha la verdad, escuchan las Escrituras, escuchan al pastor derramar su corazón, y no hacen nada. Se quedan sentados. No responden.

Necesitamos proclamar hoy el aspecto de Dios que es la ira y el juicio y la furia, el Dios guerrero que viene para salvar a Su pueblo y para el juicio de aquellos que no tienen a Cristo.

Necesitamos un Dios temible. Necesitamos un Dios santo a quien adorar. Ustedes dirán, «Bueno, eso a la gente no le gusta. Eso no es ser sensible a las necesidades de los que están buscando a Dios. Eso no es muy amistoso para los que están buscando a Dios. «

Las Escrituras dicen que «No hay quien busque a Dios». Escúchenme bien, si Dios no atrae nuestros corazones hacia Él, nunca lo buscaremos, pero Dios sale a buscar y atraer a la gente a la fe en Cristo, y Él lo hará cuando levantemos la cruz.

Pero, ¿qué es la cruz? Es la ira de Dios contra el pecado. Es la santidad de Dios, la gloria de Dios desplegada. Así que el versículo 9, sobre este Dios guerrero, «Tu arco fue desnudado por completo, las varas de castigo fueron juradas. Selah.» Pausa. Piensen en ese aspecto de Dios.

Por cierto, no estoy diciendo que debemos presentarnos como personas llenas de ira hacia los pecadores. Nosotras, al proclamar la ira de Dios, tenemos que hacerlo con un corazón quebrantado, con ternura, sintiendo compasión por el hecho de que están perdidos y sin Cristo, están en circunstancias desesperadas, terribles.

No estamos felices por la ira de Dios. No debemos dar la impresión de ser gente airada, pero sí debemos darnos cuenta de que tenemos a un Dios que está airado contra el pecado, que odia el pecado y que lo juzgará.

Con ríos hendiste la tierra. Te vieron los montes y temblaron, el diluvio de aguas pasó; dio el abismo su voz, levantó en alto sus manos. (Versículos 9-10).

Y aquí se hace referencia a tantos sucesos de la historia de la redención de Israel- el Monte Sinaí, donde las montañas se retorcían y temblaban, el Mar Rojo, donde las aguas se dividieron y luego volvieron enfurecidas sobre el ejército de Egipto.

Versículo 11:

El sol y la luna se detuvieron en su sitio; a la luz de tus saetas se fueron, al resplandor de tu lanza fulgurante. Con indignación marchaste por la tierra; con ira hollaste las naciones (Habacuc 3:11-12).

Mientras meditaba en ese versículo ayer, me vino a la mente una estrofa que se escribió en un contexto totalmente diferente, pero creo que es un relato de lo que se describe aquí: «Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor».

Ustedes dirán «¡Sí! Dios vuelve». Dios vuelve. Él es un Dios guerrero. «Ha pisoteado las uvas de su ira para extraer su vino. Ha desencadenado el relámpago fatídico de su espada, terrible y veloz. Su verdad marcha hacia adelante». 1

Tenemos un Dios guerrero que marcha sobre la tierra enfurecido y trilla a las naciones en su ira. Y ese es el Dios que puso toda esa ira sobre su precioso Hijo, el unigénito, Jesucristo, en la cruz. Toda la ira que esta tierra pecadora merece, la colocó sobre Cristo.

Es por eso que cuando miras a Cristo y crees en Él, tú como pecadora, mirando a Cristo, el Salvador justo, tú le entregas a Él tu pecado. Él se hizo pecado por ti, para que pudieras ser hecha justicia de Dios en Él. Piensa de qué has escapado huyendo a Cristo en fe en busca de refugio. La cruz se vuelve preciosa cuando ves que es un Dios que abandonó a su Hijo, un Dios que marchó en furia e ira para que tú pudieras tener su gracia y su misericordia.

No es un Dios quejumbroso del que estamos leyendo aquí, que sólo atiende nuestros caprichos y nos mima en nuestras indiscreciones y toma a la ligera nuestros pecados. Del que estamos hablando es un Dios santo.

Lo que ves en este pasaje, al continuar, es cómo la ira de Dios se une a Su increíble misericordia. No podemos tener una cosa sin la otra. Y si proclamas una cosa sin la otra, perviertes el Evangelio.

El juicio y la salvación, siempre van de la mano en la Escritura. Siempre van en vías paralelas. No podemos tener una cosa sin la otra. El juicio sin misericordia, lleva al terror y a la desesperación.

La misericordia sin el juicio es patética. No es el Evangelio en lo más mínimo. No es el verdadero Evangelio. ¿Para qué necesitaríamos la misericordia de Dios si no hubiera nada de qué salvarse, si no hubiera ira y juicio de Dios de qué salvarse?

Alabado sea Dios, Él es un Dios de ira; alabado sea Dios, Él es un Dios de misericordia. Él es un Dios de juicio y un Dios de salvación. Si adoras a Dios, tienes que adorarlo por completo. No podemos tener una cosa sin la otra.

Carmen: La justicia de Dios hace que la misericordia de Dios sea algo notable. Nancy Lee DeMoss nos ha ayudado a verlo con claridad. Vas a oír a tus amigos y a otras personas en los medios de comunicación hablando del amor de Dios.

Sin embargo, la ira justa de Dios no es un tema muy popular. El problema es que no podemos tener una cosa sin la otra y no podemos entender que es así sin saber realmente lo que la Biblia dice. ¿Estás permitiendo que la Biblia moldee tu pensamiento cada día?

¿Y estás permitiendo que toda la Biblia moldee tu pensamiento? Es fácil pasar por alto ciertas partes de la Biblia, como Habacuc, un libro corto en la sección final del Antiguo Testamento.

La serie actual de Nancy, Habacuc: del temor a la fe , nos ha mostrado lo fascinante y lo pertinente que es este libro. Es importante conocer toda la Palabra de Dios.

¿Cantas en la iglesia? ¿Ofrendas? ¿Aplaudes? ¿Tiemblas? Sí, dije ‘tiemblas’. Suena extraño para mí también, pero después de nuestro próximo programa, entenderemos mejor por qué temblar es una respuesta adecuada ante la presencia de Dios. Te esperamos en la próxima edición de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

1 «Himno de la Batalla de la República» Julia Ward Howe [Traducción libre].

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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