La gratuidad de la gracia

ENERO, 15

La gratuidad de la gracia

Devocional por John Piper

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Efesios 2:4-6)

El acto decisivo de Dios en la conversión es que «nos dio vida juntamente con Cristo» aun «estando nosotros muertos en pecados». En otras palabras, para Dios estábamos muertos. Éramos indiferentes; no teníamos ningún interés espiritual genuino; no teníamos ningún gusto por la belleza de Cristo; estábamos simplemente muertos a todo lo que era importante.

Entonces Dios actuó —incondicionalmente— antes de que pudiéramos hacer nada para volvernos vasos dignos de gracia. Nos dio vida. Soberanamente, él nos despertó para que pudiéramos ver la gloria de Cristo (2 Corintios 4:4). Los sentidos espirituales que estaban muertos milagrosamente vinieron a vida.

El versículo 4 dice que este fue un acto de «misericordia». Es decir, Dios nos vio en nuestra falta de vida y se compadeció de nosotros. Vio la terrible paga del pecado que lleva al sufrimiento y a la muerte eterna y, en nuestra necesidad, la abundancia de su misericordia se derramó sobre nosotros. Pero lo que es notable en este texto es que Pablo interrumpe el fluir de su propio discurso para insertar «por gracia sois salvos». «Dios… nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó».

Pablo vuelve a decir esto más adelante en el versículo 8. ¿Por qué, entonces, interrumpe el fluir de las palabras para añadirlo aquí? Además, el foco está en la misericordia de Dios que responde a nuestro gran aprieto por la falta de vida. ¿Por qué, entonces, Pablo se desvía de la corriente de su pensamiento para decir que es también por gracia que somos salvos?

Creo que Pablo aquí reconoce que es la oportunidad perfecta para enfatizar la gratuidad de la gracia. Mientras describe nuestra condición de estar muertos antes de la conversión, se da cuenta de que las personas que están muertas no pueden cumplir con condiciones. Si ellos han de vivir, tendrá que ocurrir un acto de Dios totalmente incondicional y completamente gratuito para salvarlos. Esta libertad es la verdadera esencia de la gracia.

¡Qué acto puede ser más unilateralmente gratuito y no negociable que el de una persona levantando a otra de los muertos! Eso es lo que la gracia significa.

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Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

15 ENERO

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

Cuando iba al instituto en Canadá, un profesor de historia contó una experiencia que vivió. Lo hizo enormemente airado. Acababa de volver de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, donde había visto morir a muchos amigos. Volvió a casa, licenciado debido a una herida de guerra. Conducía un autobús en una importante ciudad canadiense. Un día, sentadas detrás de él, dos mujeres de aspecto próspero hablaban entre sí, cuando oyó que una de ellas decía a la otra: “Espero que esta guerra no acabe pronto. Nunca nos ha ido tan bien”.

Casi siempre hay personas que se benefician de los desastres de los demás, sobre todo de las guerras. En la época de Nehemías, también se daba este hecho (Nehemías 5). Aunque se estaba haciendo un esfuerzo serio para reconstruir la ciudad, en la campiña cercana las presiones fiscales del momento, junto a las condiciones de hambruna, hacían más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Estos hipotecaban sus tierras intentando salir adelante, pero las perdían; vendían como esclavos a miembros de su familia o a sí mismos. Para Nehemías, ser esclavo de un hermano judío seguía siendo esclavitud. En algunos sentidos, era peor: no sólo estaba preocupado por este problema en sí, sino por la dureza moral de los ricos que se aprovechaban de la ruina de otros sin compasión, desobedeciendo la ley de Moisés, que prohibía la usura, la codicia y la avaricia. Estaba claro que no necesitaban nada más. ¿Cómo podían justificar tales abusos de forma creíble?

No obstante, afortunadamente, la conciencia de estos ricos se enterneció, ya que no se rebelaron cuando se les reprendió: “Todos se quedaron callados, pues no sabían qué responder” (5:8). De hecho, acabaron arrepintiéndose, devolviendo lo que habían tomado y dejando de cobrar intereses a sus hermanos.

Claramente, uno de los factores que reforzaron la credibilidad de Nehemías mientras trabajaba para llevar a cabo estas reformas era su propia conducta. Sin duda, la gran mayoría de los gobernadores de la época aprovechaba su posición de poder para acumular considerables riquezas para sí mismos. Nehemías se negó a hacerlo. Presumiblemente, recibía del tesoro del imperio un jugoso estipendio y el sustento suficiente para él y sus hombres, por lo que declinó utilizar su poder para exigir más aportaciones materiales a la población local. En realidad, acabó sustentando a muchos de ellos (5:14–18).

Obediencia a Dios, compasión por los hermanos, liderazgo consistente, fidelidad al pacto que afecta al propio bolsillo, arrepentimiento y restauración: valores que sustituyeron a la corrupción y la voracidad anteriores, más importantes que la construcción del muro. Si este se hubiese reconstruido sin haber edificado de nuevo a las personas, el triunfo habría sido minúsculo.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 15). Barcelona: Publicaciones Andamio.

No nos equivoquemos de fe

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Romanos 10:9

El hombre no es justificado… sino por la fe de Jesucristo.

Gálatas 2:16

No nos equivoquemos de fe

¿En qué consiste la fe? ¿Se trata de una especie de abdicación de la inteligencia que reconoce sus límites y admite la existencia de un Ser superior? El hecho de pensar esto conduce a restringir la fe a la simple creencia en un Dios supremo y creador, pero indiferente a su criatura.

Reprochando a sus discípulos su falta de fe cuando calmó la tempestad, Jesús no los acusó de haber dudado de su poder, ¡y eso que habían sido testigos de tantos milagros! Les reprochó que hubiesen dudado de que quisiese el bien de sus criaturas. A menudo la incredulidad consiste en pensar que Dios no nos ama lo suficiente para intervenir a nuestro favor.

Otros consideran la fe como una gracia o una disposición innata que sería inútil tratar de buscar. ¡Esto significa considerar al hombre como un ser irresponsable! También es olvidar que, como criatura, debe rendir cuentas a su creador. ¿Qué hace de ese deber de obediencia hacia Aquel que “ahora manda a todos los hombres… que se arrepientan”? (Hechos 17:30).

La fe es aceptar el ser amado por Dios; es recibir el amor que mostró hacia el hombre cuando “envió a su Hijo unigénito al mundo” (1 Juan 4:9). Es aceptar al Salvador que dio y apropiarse de las maravillosas consecuencias de la obra que cumplió en la cruz a favor de los que creen.

La fe es escuchar y creer lo que Dios nos reveló en la Biblia.

Génesis 19 – Mateo 10:26-42 – Salmo 9:15-20 – Proverbios 3:16-18

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Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

14 ENERO

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

El drama de Nehemías 4 contiene muchas lecciones e ilustraciones acerca de diversas verdades. La narración es impresionante para nosotros, pero los que estaban viviendo la experiencia en primera persona pasaban por días de trabajo extremadamente duro, de gran tensión, miedo, inseguridad, creciente fe, polvo y suciedad. Sin embargo, algunas lecciones son útiles en cualquier época:

(1) Unas de las cosas más difíciles de soportar son el desprecio y la burla. Los judíos tuvieron que enfrentarse a ello por parte de Sambalat, Tobías y otros (4:1–3). El legado judeocristiano de las naciones occidentales era tan fuerte hasta décadas recientes, que muchos cristianos estaban protegidos de tales desprecios. La situación ha cambiado. Más vale que vayamos acostumbrándonos a lo que nuestros hermanos en Cristo han sufrido y sufren en otros tiempos y lugares, resistiendo mejor que nosotros.

(2) Aunque en algunas ocasiones Dios obra a través de medios espectaculares y sobrenaturales, habitualmente lo hace utilizando a personas comunes que asumen una responsabilidad y quieren actuar fielmente incluso en medio de situaciones difíciles. Los judíos se organizaron: “Oramos entonces a nuestro Dios y decidimos montar guardia día y noche para defendernos de ellos” (4:9). Se armaron y dividieron entre guerreros y obreros, pero Nehemías también les exhortó: “¡No les tengáis miedo! Acordaos del Señor, que es grande y temible, y pelead por… vuestros hogares” (4:14). Algunos que vivían cerca del enemigo oyeron las conspiraciones para detener el proyecto de construcción e informaron a Nehemías, que tomó cartas en el asunto frustrando esos planes, aunque todo el mérito corresponde a Dios (4:15).

(3) Esta perspectiva ofrece varias conclusiones prácticas. (a) Presupone un punto de vista centrado en Dios que evita el naturalismo. Si Dios es Dios, si se ha dado a conocer por gracia en los grandes momentos de la historia redentora, en visiones y palabras transmitidas fielmente por profetas levantados por él, ¿por qué no pensar también que obra en el llamado curso “natural” de los acontecimientos? Podemos caer en el error de pensar que el Todopoderoso sólo obra en lo espectacular y milagroso, estando ausente o permaneciendo indiferente el resto del tiempo. El Dios descrito en la Biblia no es tan pequeño o distante. (b) Esa es la razón por la que podemos confiar en el Señor. Nehemías no está recurriendo a un discurso exagerado que tenga un efecto psicológico, ni a una retórica religiosa descarada. Su fe está bien fundamentada en el Dios siempre activo y llevando a cabo sus propósitos redentores en la historia por medio del llamamiento y la transformación de los escogidos, y la construcción y purificación de su iglesia.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 14). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Una unión misteriosa

Una unión misteriosa

1/14/2018

Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. (Filipenses 2:7)

La humanidad y la deidad de Cristo es una unión misteriosa que nunca podemos entender plenamente. Pero la Biblia pone de relieve ambas.

Lucas 23:39-43 da un buen ejemplo. En la cruz, “uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

En su humanidad, Jesucristo fue una víctima, clavado sin misericordia a una cruz después que lo escupieron, se burlaron de Él y lo humillaron. Pero en su deidad le prometió al ladrón en la cruz vida eterna como solo Dios puede prometer.

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La ventana del corazón

ENERO, 14

La ventana del corazón

Devocional por John Piper

Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón. (Hebreos 12:3)

Una de las capacidades más notables de la mente humana es la capacidad de poner la atención en lo que esta escoja. Podemos hacer una pausa e indicar a nuestra mente: «Piensa en esto y no en aquello». Podemos poner nuestra atención en una idea, una imagen, un problema o una esperanza.

Es un poder increíble. Dudo que los animales lo tengan. Probablemente no sean reflexivos sino que, por el contrario, sean impulsivos e instintivos.

En la batalla contra el pecado, ¿hemos descuidado esta poderosa arma de nuestro arsenal? La Biblia nos llama una y otra vez a usar este magnífico regalo. Vamos a sacarlo, pulirlo y ponerlo en uso.

Por ejemplo, Pablo dice en Romanos 8:5-6: «Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz».

Es impresionante. Adonde pongamos la mente determina si es cuestión de vida o de muerte.

Tengo la sensación de que muchos de nosotros nos hemos vuelto muy pasivos en la búsqueda de la integridad, el cambio y la paz. Tengo el sentir de que, en esta época de las terapias, hemos caído en la mentalidad de pasividad en la que simplemente nos la pasamos «hablando de nuestros problemas» o «lidiando con nuestros asuntos» o «descubriendo que las raíces de la ruptura que hay en nuestra vida se encuentran en nuestra familia de procedencia».

Sin embargo, en el Nuevo Testamento veo un enfoque hacia al cambio que es mucho más agresivo, y no pasivo. Específicamente, fijar la mente: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 3:2).

En gran parte, nuestras emociones se rigen por lo que sometemos a reflexión —lo que está en nuestra mente todo el tiempo—. Por ejemplo, Jesús nos dijo que venciéramos la ansiedad meditando: «Considerad los cuervos… Considerad los lirios…» (Lucas 12:24,27).

La mente es la ventana del corazón. Si dejamos que nuestra mente medite constantemente en la oscuridad, el corazón se sentirá oscuro; pero si abrimos la ventana de nuestra mente a la luz, el corazón sentirá la luz.

Esta gran capacidad que tiene nuestra mente para enfocarse y reflexionar es, por sobre todas las cosas, para considerar a Jesús (Hebreos 12:3).


Devocional tomado del articulo “An Amazing (Unused?) Means of Change”

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Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Lucas 23:33-34

La expresión del perdón

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Los evangelios relatan siete frases que Jesús pronunció cuando estaba en la cruz. En la primera, Jesús intercede a favor de los que lo crucificaron: “Padre, perdónalos”. ¿Pensó en sí mismo? ¿Se quejó de su dolor? No, sino que intervino a favor de los demás. Había empezado su ministerio público orando (Lucas 3:21), y terminó de la misma forma, es decir, cumpliendo lo que había enseñado a sus discípulos: “Orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

El Hijo de Dios fue clavado en la cruz por los hombres. Él, el creador del universo, fue despreciado y rechazado por su criatura. ¡Es impensable que los hombres hayan actuado así contra el santo Hijo de Dios, burlándose de la verdad y de la justicia, sin que el juicio y la condenación haya caído sobre ellos! Pero Jesús pidió el perdón para aquellos que lo crucificaron. Y en su gracia Dios detuvo el juicio que merecía toda la humanidad. Dios ofrece su perdón a todos los que acepten mediante la fe el mensaje de Cristo.

Amigos cristianos, esta primera frase de Jesús nos invita a no excluir a nadie del campo de nuestra oración y a no cansarnos de orar. También nos muestra que el perdón siempre es posible. Por medio de Jesús, ese perdón es una realidad para todos los que confían en él. Como hemos sido perdonados, así también debemos perdonar a los demás (Colosenses 3:13).

(continuará los 6 próximos domingos)

Génesis 18 – Mateo 10:1-25 – Salmo 9:11-14 – Proverbios 3:13-15

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Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

13 ENERO

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

Siempre merece la pena preguntar por qué se incluye en Hechos el resumen de un sermón particular. Algunas veces, la respuesta es muy obvia, al menos en parte. Por ejemplo, el sermón de Pedro en el día de Pentecostés, recogido en el capítulo 2: sean cuales sean sus características distintivas, está por encima de todos los primeros sermones evangelísticos cristianos posteriores a la resurrección, el primero después del descenso del Espíritu Santo. El que Pablo predica en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:13–52) contiene muchos rasgos interesantes que ayudan a explicar por qué lo recoge Lucas:

(1) Se predica en una sinagoga y, por tanto, a personas que Pablo considera versados en las Escrituras, judíos, prosélitos, temerosos de Dios. No tiene que explicar cosas básicas como a los atenienses, que no conocen la Palabra de Dios (Hechos 17).

(2) Al predicar a los versados en la Palabra, Pablo comienza con una lectura selectiva de la historia de Israel, obviamente un enfoque estándar en la predicación cristiana, ya que Esteban también lo hace (Hechos 7).

(3) Esta historia selectiva tiene el propósito de establecer una reflexión central: Dios ha prometido la venida de un rey del linaje davídico, lo cual suministra a Pablo la base a partir de la cual dará el salto al testimonio cristiano: el Mesías, ese rey davídico, ha llegado y su nombre es Jesús.

(4) Con esta línea de pensamiento, y para esa multitud versada en las Escrituras, Pablo dedica parte de su sermón a exponer determinados textos que demostrarán sus reflexiones más importantes.

(5) Pablo deja claro que el propósito y el objetivo de la venida de Cristo es el perdón de los pecados. Compara la naturaleza y el ámbito de este perdón con lo que la ley de Moisés proveía. Pablo está interesado en los acontecimientos históricos de salvación que han tenido lugar con la llegada del Mesías (13:39). Además, la salvación que Pablo anuncia otorga un papel fundamental a la justificación.

(6) Los siguientes versículos (13:42–52) explican cómo la popularidad de Pablo incita a la envidia, lo cual genera diversas consecuencias, incluyendo que el apóstol deje la sinagoga y se centre en la más extensa población gentil. Esta es una demostración concreta de algo que caracteriza al ministerio evangelístico de Pablo en cada nuevo lugar que visita: comienza con los judíos y los que se reúnen en la sinagoga, una cuestión de convicción para él; sin embargo, finalmente, se vuelve, o se ve obligado a ello, a los paganos desconocedores de la Palabra, una cuestión de llamamiento para él, porque sabe que ha sido llamado a ser el apóstol a los gentiles (Gálatas 2:8).

(7) Como ocurre en otras ocasiones, la predicación de Pablo provoca disturbios y avivamiento.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 13). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El poder de la Palabra de Dios (2)

Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.

Mateo 6:14

Amad a vuestros enemigos… y orad por los que… os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 5:44-45

El poder de la Palabra de Dios (2)

La fuerza del perdón

«Cuando Liuba estuvo demasiado enferma para permanecer en la cárcel, fue llevada al hospital. Pude visitarla y compartir con ella un buen momento de comunión cristiana. Leímos juntos un pasaje del Evangelio. Ella estaba muy débil.

–Sin duda alguna es el final de mi vida, me dijo.

–Si así fuere, ¿qué le gustaría decir a Dios?

–Me gustaría perdonar a mi madre quien me abandonó; a mi padre, a quien nunca conocí; a mi hermana que me robó todo y me rechazó; al hombre que maté porque quiso asesinarme después de haberme violado; a todos los hombres que me engañaron; a los que me quitaron a mi hijo…

Y la larga lista de dolor y de perdón se fue prolongando, como si fuese el testimonio de un mundo de miseria y horror… Comprendí que no era tanto la «criminal» quien necesitaba ser perdonada, pues Dios la había perdonado, sino muchas otras personas… y era ella quien tenía la fuerza para hacerlo en una hermosa manifestación de amor hacia todos los que la habían herido.

Días después unas amigas cristianas fueron a visitar a Liuba, pero el Señor Jesús ya se la había llevado al paraíso. Vieron al médico jefe, quien les dijo: Nunca había visto ningún enfermo como Liuba, ¡resplandecía de bondad!».

Pierre D.

Génesis 17 – Mateo 9:18-38 – Salmo 9:1-10 – Proverbios 3:11-12

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Un tesoro escondido

Un tesoro escondido

1/12/2018

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Efesios 1:3)

No hay manera de comprender las riquezas que Dios ha provisto para quienes aman a su Hijo. Los tesoros que ha preparado son infinitos. Jesús dijo: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo” (Mt. 13:44). El apóstol Pablo cita al profeta Isaías cuando dice: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Co. 2:9).

La buena noticia es que, si amamos al Hijo de Dios, heredamos todas las riquezas del Padre. Si creemos en Cristo, tenemos un tesoro inimaginable.

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