La realidad suprema está aquí

DICIEMBRE, 13

La realidad suprema está aquí

Devocional por John Piper

Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. (Hebreos 8:1-2)

La Navidad es el reemplazo de las sombras por el objeto real.

Hebreos 8:1-2 es una clase de resumen. El punto es que ese sacerdote que se presenta entre nosotros y Dios nos reconcilia con Dios y ora por nosotros a Dios, no es un sacerdote ordinario, débil, pecador y mortal como los sacerdotes de los tiempos del Antiguo Testamento. Él es el Hijo de Dios —fuerte, sin pecado y con una vida indestructible—.

No solo eso, sino que él no ministra en un tabernáculo terrenal con todas las limitaciones de lugar y espacio, y expuesto al desgaste y al daño de las polillas y las inundaciones y los incendios y la destrucción y los robos. No, el versículo 2 dice que Cristo ministra por nosotros en el «tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre». Esa es la realidad que está en el cielo, y que le fue revelada a Moisés en el Monte Sinaí para que la copiara como una sombra de lo celestial.

Según el versículo 1, otro aspecto grandioso respecto de la realidad que es más grande que su sombra, es que nuestro Sumo Sacerdote está sentado a la diestra de la Majestad en los cielos. Ningún sacerdote del Antiguo Testamento podría haber dicho algo como ésto.

Jesús trata directamente con Dios el Padre. Tiene un lugar de honor a la diestra de Dios. Es infinitamente amado y respetado por Dios. Él está permanentemente junto a Dios. Esta no es la sombra de la realidad, como eran las cortinas y los tazones y las mesas y los candeleros y las vestiduras y las lazadas y las ovejas y los cabritos y las tórtolas. Ésta es la realidad definitiva y suprema: Dios y su Hijo interactuando en amor y santidad por nuestra salvación eterna.

La realidad Suprema es las Personas de la Trinidad en una relación, trabajando una con la otra respecto a cómo su majestad y santidad y amor y justicia y bondad y verdad deberán ser manifestadas en un pueblo redimido.


Devocional tomado del sermón “Nuestro Sumo Sacerdote es el Hijo de Dios hecho perfecto para siempre

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Tus ventanas pondré de piedras preciosas

13 de diciembre

«Tus ventanas pondré de piedras preciosas».

Isaías 54:12

La Iglesia está muy convenientemente simbolizada por un edificio levantado con el poder celestial y diseñado con habilidad divina. La casa espiritual no debía ser oscura, pues los israelitas necesitaban luz en sus habitaciones; debía tener, por tanto, ventanas para que la luz entrase en dichas habitaciones y sus moradores pudieran ver. Estas ventanas son preciosas como las ágatas. Los medios por los cuales la Iglesia contempla a su Señor, como también el Cielo y la verdad espiritual en general, han detenerse en alta estima. Las ágatas no son las más transparentes de las gemas; a lo sumo, son solo semitransparentes. La fe es una de estas preciosas ventanas de ágata, ¡pero ay, está frecuentemente tan turbia y velada que solo podemos ver oscuramente y confundimos muchas de las cosas que vemos! No obstante, si no podemos mirar a través de ventanas de diamante y conocer como fuimos conocidos, resulta glorioso contemplar al que es enteramente Amable aunque el vidrio sea nebuloso como el ágata. La experiencia es otra de esas opacas pero preciosas ventanas que nos dan una luz religiosa débil, por medio de la cual, a través de nuestras aflicciones, vemos los sufrimientos del Varón de Dolores. Nuestros débiles ojos no podrían soportar las ventanas de vidrios transparentes que dejan entrar la gloria del Señor; pero, cuando tenemos los ojos empañados por las lágrimas, los rayos del Sol de Justicia se ven atemperados y alumbran a través de las ventanas de ágata con suave resplandor, alentando indeciblemente a las almas tentadas. La santificación, que nos conforma a nuestro Señor, es otra ventana de ágata. Solo a medida que nos vamos transformando en seres celestiales comprendemos las cosas celestiales: el puro de corazón ve a un Dios puro; los que son como Jesús le ven tal y como él es. Ya que somos muy poco semejantes a Jesús, nuestra ventana es solo de ágata. Damos gracias a Dios por lo que tenemos, y ansiamos más. ¿Cuándo veremos a Dios y a Jesús, el Cielo y la verdad, cara a cara?

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 358). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 14–15 | Apocalipsis 4 | Hageo 2 | Juan 3

13 DICIEMBRE

2 Crónicas 14–15 | Apocalipsis 4 | Hageo 2 | Juan 3

El reinado de Asa en Judá resulta educativo en varios sentidos y ocupará nuestra meditación tanto hoy (2 Crónicas 14–15) como mañana.

El largo reinado de Asa comenzó con diez años de paz (14:1), porque “el Señor le dio descanso” (14:6). Durante este tiempo, Asa “ordenó a los habitantes de Judá que acudieran al Señor, Dios de sus antepasados, y que obedecieran su ley y sus mandamientos” (14:4). El pueblo buscó al Señor y edificaron y prosperaron (14:7). Después de diez años, Asa se enfrentó al poder devastador de las fuerzas cusitas (del norte del Nilo). Asa no podía haber olvidado cómo su abuelo Roboam fue sometido por Sisac de Egipto (2 Crónicas 12). La conducta del mismo Asa es ejemplar, un anticipo de la manera como su descendiente Ezequías se comportaría siglos más tarde al enfrentarse a los babilonios: clamó al Señor, reconociendo con franqueza su total incapacidad ante estas potencias. “¡Ayúdanos, Señor y Dios nuestro, porque en ti confiamos, y en tu nombre hemos venido contra esta multitud! ¡Tú, Señor, eres nuestro Dios! ¡No permitas que ningún mortal se alce contra ti!” (14:11) Por algún medio (el texto no especifica), el Señor responde y el ejército relativamente pequeño de Asa destruye las huestes cusitas.

Llega Azarías, hijo de Obed, un profeta con un mensaje de aliento para Asa y para todo Judá y Benjamín (15:1–2). Reflexionando sobre la época terrible de anarquía durante los últimos años de los jueces y los primeros de la monarquía, el viaje y el comercio eran peligrosos y los levitas no eran lo suficientemente disciplinados y organizados como para instruir al pueblo. Azarías anima al rey y al pueblo en general a buscar al Señor, “él dejará que vosotros lo halléis; pero si lo abandonáis, él os abandonará” (15:2). Ese mensaje fortalece la determinación de Asa. Actúa en contra de la idolatría que aún quedaba e invierte recursos en el mantenimiento del templo. Esta es la comunidad del pacto, y bajo Asa, comienza a actuar como tal. Ellos buscaron “al Señor con voluntad sincera, y él se había dejado hallar de ellos y les había concedido vivir en paz con las naciones vecinas” (15:15) durante otro cuarto de siglo, hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa (15:19). No eliminaron los “santuarios paganos” (15:17) — un residuo de la competencia contra el templo—, pero, por lo general, Asa fue un gobernante recto.

No debemos avergonzarnos de la bendición de Dios sobre la integridad y justicia. La justicia exalta a una nación: la levanta y fortalece su poder. Esto no es meramente una conclusión sociológica: es la forma en que Dios ha estructurado las cosas, su manera de reinar providencialmente. A la inversa, la corrupción atrae la ira de Dios y, tarde o temprano, destruirá a la nación.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 347). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Jesús es Dios

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.

2 Corintios 5:19

Cristo… es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.

Romanos 9:5

Jesús es Dios

¿Quién puede declararlo? Ciertamente, no puede hacerlo una autoridad humana. Jesús no se hizo Dios. Lo era desde su nacimiento. El ángel dijo a María: “El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Es un misterio: “Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). Jesús es Dios y vino en forma de un hombre sin pecado para acercarse a su criatura, la cual no tenía relación con él debido al pecado. La Biblia nos muestra esta maravillosa persona que vino a visitarnos en una humildad extrema. No había “parecer en él” para que le deseásemos, fue “despreciado y desechado entre los hombres” (Isaías 53:2-3), pero hacía resaltar su gloria de Hijo de Dios.

Una vez, en medio de la tempestad, dormía en la parte trasera de una barca como alguien cansado. Despertado por los que estaban con él, calmó el viento con el poder de aquel que “encerró los vientos en sus puños” (Marcos 4:35-41; Proverbios 30:4).

Jesús no poseía ningún bien material en la tierra, pero tenía toda la creación a su disposición. No tenía una moneda para pagar el impuesto, pero dijo a Pedro: “Ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero” (Mateo 17:27). Él mismo declaró ante los que le contradecían: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Crucificado por los hombres, tenía el poder de dejar su vida y de volverla a tomar (Juan 10:17-18). Y por último “fue declarado Hijo de Dios” mediante la resurrección (Romanos 1:4).

Cantares 1-2 – Apocalipsis 6 – Salmo 141:1-4 – Proverbios 29:23

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ORACIONES EFICACES

ORACIONES EFICACES

12/12/2017

Os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios. (Romanos 15:30)

Pablo confiaba en que sería librado gracias a las oraciones de los santos, sin que importara cuál prueba estuviera soportando. Creía en la voluntad soberana y en el propósito de Dios, y sabía que Él haría que se cumplieran sus propósitos en concierto con las oraciones de sus hijos.

 También sabía que “la oración eficaz del justo puede mucho” (Stg. 5:16). Así como el amor y las oraciones de los santos en el primer siglo ayudaron tanto a Pablo, sus oraciones por sus guías espirituales también los ayudarán.

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Reemplazando las sombras

DICIEMBRE, 12

Reemplazando las sombras

Devocional por John Piper

Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. (Hebreos 8:1-2)

El mensaje del libro de Hebreos es que Jesucristo, el Hijo de Dios, no vino solamente a ajustarse al sistema terrenal del ministerio sacerdotal como el mejor y único sacerdote humano, sino que vino a cumplir y a darle fin a este sistema, y a dirigir toda nuestra atención hacia él mismo ministrando por nosotros en el cielo.

El tabernáculo, los sacerdotes y los sacrificios del Antiguo Testamento fueron sombras. Ahora que la realidad ha venido, las sombras se disipan.

Aquí encontramos una ilustración del Adviento para los niños, y para los que fuimos niños una vez y recordamos cómo era. Supongamos que un niño pierde a su madre en un mercado, comienza a asustarse y a entrar en pánico; sin saber adónde ir, corre hasta el final de uno de los pasillos, y justo antes de empezar a llorar, ve una sombra en el suelo al final del pasillo que es exactamente igual que la de su madre. Esto lo hace sentir realmente feliz y esperanzado. Pero ¿cuál es mejor: la felicidad de ver la sombra, o ver que su madre aparece por el otro lado y que es ella de verdad?

Lo mismo sucede cuando Jesús pasa a ser nuestro Sumo Sacerdote. En eso consiste la Navidad: en el reemplazo de las sombras por el objeto real.


Devocional tomado del sermón “Nuestro Sumo Sacerdote es el Hijo de Dios hecho perfecto para siempre”

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Han obrado perversamente contra el SEÑOR

12 de diciembre

«Han obrado perversamente contra el SEÑOR».

Oseas 5:7 (LBLA)

Creyente, he aquí una dolorosa verdad: tú eres el amado del Señor, redimido con su sangre, llamado por gracia, preservado en Cristo Jesús, acepto en el Amado, ciudadano del Cielo y, sin embargo, has «obrado perversamente» contra Dios, tu mejor amigo; perversamente contra Jesús, a quien perteneces; perversamente contra el Espíritu Santo, por quien fuiste vivificado para vida eterna. ¡Qué perverso has sido en cuestión de votos y promesas! ¿Recuerdas el amor de tu desposorio, aquel tiempo feliz, primavera de tu vida espiritual? ¡Oh, cuán estrechamente te acercabas entonces a tu Señor diciendo: «Jesús nunca me podrá acusar de indiferencia; mis pies jamás se paralizarán en el camino del servicio por su causa; no consentiré nunca que mi corazón vague tras otros amores, pues en él hay bondad inefable en abundancia. Renuncio a todo por causa de mi Señor Jesús». ¿Has comprendido esta promesa? ¡Ah, si la conciencia hablara!, entonces diría: «El que tan bien prometió cumplió muy mal. La oración se ha visto frecuentemente omitida: ha sido corta, pero no agradable; breve, pero no ferviente. La comunión con Cristo ha quedado abandonada. En lugar de pensamientos celestiales, ha habido preocupaciones carnales, vanidades mundanas y pensamientos malvados. En lugar de trabajo, se ha producido desobediencia; en lugar de fervor, tibieza; en lugar de paciencia, petulancia; en lugar de fe, confianza en el brazo de carne; y, como soldado de la cruz, has mostrado cobardía, desobediencia y deserción en grado muy vergonzoso». Has obrado perversamente. ¡Traición a Jesús! ¿Qué palabras pueden emplearse para denunciar esto? Las palabras tienen poco valor: ¡Arrepintámonos, más bien, y abominemos el pecado que, sin duda, está en nosotros! ¡Oh Jesús, hemos sido traidores a tus heridas! Perdónanos, Señor, y ayúdanos a no pecar más. ¡Qué vergonzoso es traicionar a Aquel que nunca nos olvida, y que hoy mismo se

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 357). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 13 | Apocalipsis 3 | Hageo 1 | Juan 2

12 DICIEMBRE

  

2 Crónicas 13 | Apocalipsis 3 | Hageo 1 | Juan 2

Las siete iglesias de Asia Menor (aproximadamente, una tercera parte de lo que hoy día es Turquía, la parte occidental) son muy diferentes unas de otras (Apocalipsis 2–3). En la mayoría de las ocasiones, reflejan algo de las ciudades en las que están ubicadas, ya sea porque imitan sus defectos o porque soportan su opresión. Dos de las siete iglesias, en Esmirna y Filadelfia, son pequeñas y están subyugadas, y no reciben crítica. Las otras cinco se hallan en varios niveles de peligrosidad.

La iglesia que recibe el menor aliento y la mayor condenación es la de Laodicea (Apocalipsis 3:14–22), una iglesia que refleja demasiado su contexto. Laodicea era un centro bancario. Aquí, viajeros de oriente cambiaban su dinero y así lo hacía Cicerón, el famoso orador romano, cuando viajó fuera de las fronteras del imperio hacia el este. El negocio del dinero trajo prosperidad a esta ciudad. También se la conocía como un centro oftalmológico. Las infecciones de los ojos eran comunes y en Laodicea los médicos habían desarrollado una fórmula que había resultado eficaz para muchos. Las ovejas de esta zona producían una lana negra que era especialmente fuerte, algo así como la tela de “jeans” del mundo antiguo. El único verdadero defecto de la ciudad era su sistema acuífero. La vecina ciudad de Colosas tenía la única fuente de agua dulce en el valle de Lico; por otro lado, en Herápolis, otra ciudad cercana, había aguas termales y por ello se le conocía como un lugar en el que se “realizaban curas”. Las aguas que recibía Laodicea discurrían por kilómetros mediante tubería de piedra y estaban contaminadas. Dejaban unos depósitos gruesos de carbonato en las tuberías y eran conocidas en el mundo antiguo por su sabor asqueroso.

Juan recoge estos elementos. La iglesia se cree rica, pero no se da cuenta de que, espiritualmente, está en bancarrota. Cree que puede “ver” (es decir, que discierne), pero la realidad es que está ciega. Sostiene que está bien vestida, completamente presentable, mientras Dios la percibe como desnuda. Esta iglesia se ha vuelto arrogante y orgullosa de la misma forma que la ciudad era arrogante y orgullosa. El Jesús exaltado exhorta a esta iglesia a “comprar” el “oro” que sólo él puede ofrecer, el ungüento de los ojos que sólo él puede proveer y los vestidos blancos (que indican pureza) que sólo él les puede dar (3:18). Esto dado que, por el estado actual en el que se encuentran, le resultan como el agua de Laodicea: ni fría y refrescante (como el agua de Colosas), ni caliente y medicinal (como la de Híerapolis), sino francamente nauseabunda. No son frescos y útiles, ni son calientes y útiles; son meramente asquerosos y provocan el vómito.

Muchas iglesias occidentales se encuentran en una posición parecida. Escucha la Palabra del Señor: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” (3:19–20).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 346). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Dios es amor (5)

Hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1 Juan 4:16

… conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Efesios 3:19

Dios es amor (5)

¿Quién es Dios? ¡Es una pregunta fundamental, insondable! No podríamos responder por nosotros mismos. Dios se dio a conocer a los primeros hombres como el Dios Todopoderoso, el Altísimo, cercano pero santo, impenetrable para la mente humana. Se reveló a Moisés como Aquel que es desde siempre y para siempre. Se revela en el Nuevo Testamento como el Padre de aquellos que creen en Jesús. Al final del Nuevo Testamento hallamos estas palabras tan grandes y llenas de dulzura: “Dios es amor”.

De un ser humano podemos decir que da o que recibe amor, pero no podemos decir que es amor. Sin embargo Juan nos dice de Dios no solo que ama, sino que es amor.

El amor de Dios no es algo abstracto, es un amor activo, un amor que se entrega. Por medio de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre y vino a la tierra para acercarse a nosotros, conocimos el amor de Dios. Jesús “anduvo haciendo bienes” (Hechos 10:38). Luego aceptó morir en una cruz para librarnos de nuestros pecados.

En esto el cristianismo es único: Dios se reveló a nosotros en Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre para salvarnos.

“Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8).

Eclesiastés 12 – Apocalipsis 5 – Salmo 140:6-13 – Proverbios 29:21-22

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LIBERACIÓN DE AFLICCIONES TEMPORALES

LIBERACIÓN DE AFLICCIONES TEMPORALES

12/11/2017

Sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación. (Filipenses 1:19) 

El versículo de hoy muestra el valor de la plena confianza en Dios. Pablo sabía que su aflicción presente era temporal y que sería librado de ella.

¿Por qué estaba Pablo convencido de su liberación? Su declaración: “Sé que… esto resultará en mi liberación” es una cita de la versión griega de Job 13:16. Job era un hombre justo que sufrió mucho, pero fue librado porque Dios siempre libra a los justos. Job dijo: “Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:26). Él sabía que temporal o eternamente Dios lo libraría.

Pablo sabía que podía confiar en que Dios lo librara tal como Dios había librado a Job. Confiaba en que sus circunstancias resultarían en bien, ya fuera librado de la cárcel, justificado en su juicio y librado de la ejecución, o yendo a la gloria como un mártir. Tal vez usted no sufra las mismas pruebas que Pablo, pero cualesquiera que sean sus circunstancias la misma segura confianza está a su alcance.

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