Vida y muerte en Navidad

DICIEMBRE, 15

Vida y muerte en Navidad

Devocional por John Piper

El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Justo cuando estaba por empezar a escribir este devocional, recibí la noticia de que Marion Newstrum acababa de fallecer. Marion y su esposo Elmer fueron miembros de nuestra iglesia Bethlehem por mucho más tiempo que el tiempo de vida de la mayoría de nuestros miembros. Ella tenía 87 años, y ellos tenían 64 años de casados.

Cuando hablé con Elmer y le dije que se fortaleciera en el Señor y no se diera por vencido frente a la vida, él respondió: «Él ha sido un verdadero amigo». Oro para que todos los cristianos puedan decir en sus últimos momentos de vida: «Cristo ha sido un verdadero amigo».

Todos los años en Adviento conmemoro el aniversario de la muerte de mi madre. Perdió la vida a los 56 años de edad en un accidente de tránsito mientras viajaba en un autobús en Israel. Fue el 16 de diciembre de 1974. Aquellos acontecimientos siguen siendo increíblemente vívidos para mí incluso hoy día. Si me lo permitiera, las lágrimas correrían con facilidad por mi rostro al pensar, por ejemplo, que mis hijos nunca llegaron a conocerla. El entierro fue el día siguiente a Navidad. ¡Cuán preciosa fue esa Navidad!

Muchos de ustedes en esta Navidad sentirán su pérdida personal de un modo mucho más punzante que antes. No repriman esos sentimientos. Déjenlos salir. Siéntanlos. ¿De qué sirve el amor, sino es para hacer más intensas nuestras emociones, tanto en la vida como en la muerte? Pero, les ruego, no se dejen llevar por la amargura: es un sentimiento trágicamente autodestructivo.

Jesús vino en Navidad para que tengamos vida eterna: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Elmer y Marion habían conversado acerca de dónde pasarían los últimos años de su vida. Elmer me dijo: «Marion y yo acordamos que nuestro último hogar sería en la presencia del Señor».

¿Están ansiosos por su hogar? Parte de mi familia vendrá a mi casa estas fiestas. Es una linda sensación. Creo que en el fondo se siente bien porque tanto ellos como yo, desde el fondo de nuestro ser, estamos destinados para el último Homecoming (fiesta de exalumnos de ‘regreso al hogar’). Todos las otras celebraciones de homecoming son solo una muestra anticipada de lo que vendrá. Y estas muestras son buenas.

A menos que se conviertan en sustitutos. No permitamos que todas las cosas agradables de esta temporada se vuelvan sustitutos del gran Bienestar final, que todo lo satisface. Dejemos que cada pérdida y cada deleite dirijan nuestro corazón hacia el hogar celestial.

¿Qué es la Navidad sino esto: yo he venido para que tengan vida? Para que Marion Newstrum, Ruth Piper, ustedes y yo tengamos Vida, ahora y para siempre.

Hagamos que nuestro Ahora sea más rico y profundo en esta Navidad, bebiendo de la fuente del Para Siempre que se encuentra tan cerca.


Devocional tomado del articulo “Vida y muerte en Navidad”

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Sobre zafiros te fundaré

15 de diciembre

«Sobre zafiros te fundaré».

Isaías 54:11

No solo lo que se ve de la Iglesia de Dios es hermoso y precioso. Sus cimientos, por ejemplo, no se ven y, mientras permanecen firmes, no es posible valorarlos; sin embargo, en la obra del Señor, todo forma un solo bloque: nada es despreciable, nada es insignificante. Los profundos cimientos de la obra de gracia son preciosos como zafiros; ninguna mente humana es capaz de medir su gloria. Nosotros edificamos sobre el pacto de gracia, que es más firme que el diamante y tan duradero como las joyas sobre las cuales los años pasan en vano. Los cimientos de zafiro son eternos y el pacto también permanece para siempre. Otro cimiento limpio e inmaculado, eterno y hermoso como el zafiro, es la persona del Señor Jesús, que funde en uno el azul del profundo y turbulento océano con el azul del dilatado firmamento. Una vez pudo compararse a nuestro Señor con el rubí, cuando estaba cubierto con su propia sangre, pero ahora lo vemos radiante con el suave color azul de un amor abundante, profundo, eterno. Nuestra esperanza perpetua está fundada en la justicia y la fidelidad de Dios, que es diáfana y transparente como el zafiro. No somos salvos por compromiso, ni por una gracia que anule la justicia, ni por una ley que suspenda sus funciones; no, nosotros desafiamos al ojo del águila a que descubra, si puede, siquiera una grieta en el fundamento de nuestra confianza; nuestro cimiento es de zafiro y resistirá al fuego.

El Señor mismo ha colocado el fundamento de la esperanza de su pueblo. Nosotros debiéramos inquirir seriamente para ver si nuestra esperanza está cimentada sobre esa base. Las buenas obras y las ceremonias no constituyen un fundamento de zafiro, sino de madera, heno y hojarasca; además, no fue Dios quien las puso, sino nuestra propia vanagloria. Dentro de poco, todos los fundamentos serán probados, ¡y pobre de aquel cuya elevada torre se derrumbe con estrépito por haberla cimentado en la arena movediza! El que está fundado sobre zafiros, puede aguardar las tormentas o el fuego con serenidad, porque soportará la prueba.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 360). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 17 | Apocalipsis 6 | Zacarías 2 | Juan 5

15 DICIEMBRE

2 Crónicas 17 | Apocalipsis 6 | Zacarías 2 | Juan 5

Los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis, sobre los cuales no hemos reflexionado aún, constituyen una visión importante que nos prepara para gran parte del resto del libro, incluyendo Apocalipsis 6. El capítulo 4 le sirve al 5 como el escenario de un drama. Apocalipsis 4 presenta, mediante símbolos apocalípticos, el salón del trono del Dios Todopoderoso. Enfatiza lo maravilloso que es Dios, su santidad, su gloria trascendente y espectacular. Hasta la orden más elevada de los ángeles cubren sus rostros al postrare en adoración y exaltan a Dios por su santidad. En Apocalipsis 5, comienza el drama. A la diestra de Dios, hay un rollo que contiene todos sus propósitos de redención y juicio. El rollo está sellado con siete sellos. En el simbolismo de este libro, abrir los sellos significa realizar todos los propósitos de Dios de redención y de juicio. Si el libro permanece cerrado, los propósitos de Dios permanecen sin cumplirse. Un ángel poderoso lanza un desafío al universo entero: ¿Habrá alguien digno de acercarse a este Dios asombroso y francamente aterrador, de tomar el rollo y de abrir los sellos? En otras palabras, ¿alguien podrá servir como agente de Dios para cumplir sus propósitos? No encuentran a nadie que sea digno y, ante la desesperanza, Juan gime. Luego, uno de los ancianos le dice que deje de llorar. El León de la tribu de Judá ha vencido. Juan se asoma a través de sus lágrimas y ve… un Cordero. No es un animal adicional al León. Conforme a la naturaleza mixta de las metáforas apocalípticas, el León es el Cordero y emerge del centro del trono. De ahí en adelante, en el libro de Apocalipsis se ofrece alabanza al que está sentado en el trono y al Cordero.

Apocalipsis 6 narra el momento en que el Cordero abre los sellos. A su debido tiempo, el séptimo sello introduce siete trompetas (Apocalipsis 8), a las cuales le siguen, a su vez, las siete copas de la ira de Dios (Apocalipsis 16). Por ende, todo el drama del libro de Apocalipsis se inicia con la visión de Apocalipsis 4–5.

En cuanto a Apocalipsis 6, sólo me concentraré en dos puntos. (1) Los mártires que están “bajo el altar” claman a gran voz diciendo: “¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgas a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?” (6:10). Es un gran consuelo saber que se hará justicia y esta será visible. Es todavía más reconfortante saber que Dios es más paciente que los cristianos. (2) Ahora bien, cuando llegue finalmente ese juicio, no hay manera de evitarlo, no hay indulto. Todos los que se han rebelado en contra de su Creador y jamás fueron reconciliados con él, ya sean esclavos o poderosos, clamarán a los montes y a las peñas pidiéndoles que les escondan “de la mirada del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero” (6:16). Pero, ¿quién puede esconderse del trono de Dios?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 349). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El mimetismo

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Mateo 7:13-14

El mimetismo

Esta facultad es muy conocida en el mundo animal, donde ciertas especies tienen la capacidad de mimetizarse en su entorno, sobre todo para escapar de sus predadores. El camaleón puede cambiar de color, algunas mariposas modifican su forma para disimularse en su entorno.

También existe un mimetismo del comportamiento, una tendencia a reproducir una manera de ser. Este deseo natural de no querer ser diferentes, sino al contrario, de preferir fusionarse en un colectivo, es particularmente visible entre los hombres, cuando hay un partido, una manifestación política…

Ese mimetismo también existe en el plano espiritual: hace pocos años, muchas personas frecuentaban los servicios religiosos para «ser como todo el mundo». Ahora los que acuden a un lugar de culto a menudo son pocos y a veces son discriminados.

En el versículo de hoy, la Biblia nos advierte sobre los peligros de la imitación de la mayoría. En ello hay una aparente seguridad y alguna facilidad, ¿pero a dónde nos conduce? No tengamos miedo de rechazar las formas de pensar de nuestros contemporáneos y los objetivos que persiguen; no temamos ser diferentes. Cristo nos invita a seguirle solo a él; él dijo: “Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11). La “puerta” del Evangelio puede parecer más estrecha hoy que ayer, pero todavía conduce a la vida. Lo que cuenta es obedecer lo que Dios nos dice en su Palabra.

Cantares 5-6 – Apocalipsis 8 – Salmo 142 – Proverbios 29:26-27

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AVERGONZADO EN NADA

AVERGONZADO EN NADA

12/14/2017

Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré
avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo. (Filipenses 1:20)
 

El versículo de hoy recuerda la promesa de Cristo en Mateo 10:32: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos”. El que reconoce a Cristo como Señor en la vida o en la muerte, si fuera necesario, es a quien el Señor reconocerá delante de Dios como suyo.

El apóstol Pablo podía regocijarse en esa verdad. Sabía que nunca sería avergonzado ante el mundo, ante el tribunal del César ni ante Dios mismo porque sabía que Dios sería glorificado en su vida. El Antiguo Testamento afirma que los justos nunca serán avergonzados, mientras que los injustos sí lo serán.

Ser avergonzado quiere decir desalentado, desilusionado o desacreditado. Pablo sabía que eso nunca le sucedería gracias a la promesa de Dios a los justos. Pudiera haber tenido en mente Isaías 49:23: “No se avergonzarán los que esperan en mí”. Sea usted uno de los que no se avergonzarán.

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Haciéndolo Realidad para su pueblo

DICIEMBRE, 14

Haciéndolo Realidad para su pueblo

Devocional por John Piper

Pero ahora Él [Cristo] ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (Hebreos 8:6)

Según Hebreos 8:6, Cristo es el Mediador de un nuevo pacto. ¿Qué significa eso? Significa que su sangre —la sangre del pacto (Lucas 22:20Hebreos 13:20)— pagó por el cumplimiento de las promesas de Dios para nosotros.

Significa que Dios hace posible nuestra transformación interna por medio del Espíritu de Cristo.

También significa que Dios obra toda esta transformación en nosotros mediante la fe en todo lo que Dios es para nosotros en Cristo.

El nuevo pacto fue adquirido por el precio de la sangre de Cristo, fue establecido por el Espíritu de Cristo, y nos apropiamos de él por la fe en Cristo.

El mejor pasaje para ver a Cristo trabajando como el mediador del nuevo pacto es Hebreos 13:20-21:

Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno [ese es el precio del nuevo pacto], os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Las palabras «obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él» describen lo que sucede cuando Dios escribe la ley en nuestros corazones en el nuevo pacto. Y las palabras «mediante Jesucristo» describen a Jesús como Mediador de esta gloriosa obra de la gracia soberana.

Por lo tanto, el significado de la Navidad no solo es que Dios reemplaza las sombras por la Realidad, sino que él también toma la realidad y la hace real para su pueblo. La escribe en nuestro corazón. Él no deja el regalo de Navidad de la salvación y la transformación para que nosotros lo recojamos en nuestras propias fuerzas. Él lo toma en sus manos y lo deposita en nuestro corazón y en nuestra mente, y deja en nosotros el sello de que somos hijos de Dios.


Devocional tomado del sermón “Jesús: Mediador de un mejor pacto, parte 1″

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Con Cristo estoy juntamente crucificado

14 de diciembre

«Con Cristo estoy juntamente crucificado».

Gálatas 2:20

El Señor Jesucristo actuó en toda su obra como un gran personaje representativo, y su muerte en la cruz fue la muerte virtual de todo su pueblo. En esa muerte, todos sus santos pagaron a la justicia lo que le debían e hicieron expiación de todos sus pecados. El apóstol de los gentiles se complacía en pensar que él mismo, como parte del pueblo elegido de Cristo, había muerto en la cruz de Jesús. Más que creer esto doctrinalmente, Pablo lo había aceptado con fe, poniendo en ello su esperanza; creía, además, que, en virtud de la muerte de Jesús, había satisfecho la justicia divina y hallado la reconciliación con Dios. Querido amigo, ¡qué bendición supone cuando el alma puede, por así decirlo, extenderse sobre la cruz de Cristo y decir: «Estoy muerta; la ley me mató y, en consecuencia, soy libre de su poder, pues, en mi Fiador, yo cargué con la maldición y, en la persona de mi Sustituto, todo aquello que la ley podía hacer por vía de condenación, se cumplió en mí, puesto que estoy juntamente crucificado con Cristo»!

Sin embargo, Pablo quiere decir mucho más que eso aquí; ya que no solo creyó en la muerte de Cristo y confió en ella, sino que realmente sintió su poder al ejecutar esta la crucifixión de su vieja naturaleza corrupta. Cuando Pablo veía los placeres del pecado decía: «No puedo gozarme en estas cosas, pues estoy muerto para ellas». Tal es la experiencia de todo verdadero cristiano, quien, por haber recibido a Cristo, es como quien está enteramente muerto para el mundo. No obstante, aunque es consciente de su muerte al mundo, el cristiano puede, al mismo tiempo, exclamar con el Apóstol: «Y […] vivo». Realmente él vive para Dios: la vida del cristiano es un incomparable enigma. Ningún mundano puede entenderla; aun el creyente mismo no es capaz de comprenderla del todo. ¡Muerto y, sin embargo, vivo! ¡Crucificado con Cristo y, no obstante, resucitado con Cristo a una vida nueva! Estar unido al sufrido y ensangrentado Salvador, y muerto al mundo y al pecado, son cosas que alegran el alma. ¡Ojalá podamos gozarnos más en estas cosas!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 359). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 16 | Apocalipsis 5 | Zacarías 1 | Juan 4

14 DICIEMBRE

2 Crónicas 16 | Apocalipsis 5 | Zacarías 1 | Juan 4

Empezar bien no garantiza acabar bien. Judas Iscariote comenzó como apóstol; Demas empezó como un ayudante apostólico. Sabemos cómo terminaron. Asa comenzó como un rey reformador, con celo de Dios, y desplegó una formidable fe y valentía cuando los cusitas atacaron (ver meditación de ayer), pero es francamente inquietante ver cómo acabó en 2 Crónicas 16.

La crisis se precipitó cuando Baasa, rey de Israel, atacó a algunos de los pueblos y ciudades de las afueras de Judá. En vez de reflejar la misma fe firme que había mostrado veinticinco años antes, cuando se enfrentó a los cusitas (que eran mucho más formidables), Asa optó por un recurso político que resultó costoso. Despoja de sus riquezas al templo y a su propio palacio, y lo envía a Ben-adad, gobernante de Aram, una potencia regional centrada en Damasco que estaba emergiendo. Asa quiere que Ben-adad ataque a Israel desde el norte, obligando así a Baasa a retirar sus tropas del ataque en el sur para defenderse en el norte. El plan funcionó.

Esto también unió a Judá con Aram de forma peligrosa. Más importante aún, el profeta Hanani identifica el peor elemento de esta estrategia: Asa depende de la política y el dinero, no de Dios el Señor. “También los cusitas y los libios formaban un ejército numeroso, y tenían muchos carros de combate y caballos, y sin embargo el Señor los entregó en tus manos, porque en esa ocasión tú confiaste en él. El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles. Pero de ahora en adelante tendrás guerras, pues actuaste como un necio” (16:8–9).

Aun en ese momento, se pudo haber solventado la situación: Dios escucha regularmente a los que se arrepienten de verdad. Pero Asa sencillamente se enojó tanto, se enfureció de tal manera, que metió en la cárcel a Hanani el profeta. Sus tendencias dictatoriales se multiplicaron y Asa comenzó a maltratar al pueblo (16:10). Cuatro años después, contrajo una enfermedad terrible, pero, en vez de pedirle ayuda al Señor (y, sobre todo, perdón), se hundió en la amargura y sólo buscó ayuda de los médicos. Después de dos años enfermo, murió.

¿Y qué de todos esos años de reforma piadosa? No estamos, desde luego, en posición de ofrecer una conclusión final: eso le compete únicamente a Dios. Pero la realidad es que la gente puede apoyar la bondad y la reforma por muchas razones que no son el amor a Dios; en términos fenomenológicos, las personas pueden tener un corazón inclinado hacia Dios durante un amplio período (15:17), pero marchitarse antes de demostrar una perseverancia final. En una persona disciplinada, puede pasar mucho tiempo antes de que se vea la verdad. Pero cuando esto sucede, la prueba, como siempre, es fundamental: ¿soy yo lo primero, o es Dios?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 348). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Listo para el último viaje?

jueves 14 diciembre

 

Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo.

1 Pedro 1:18-20

¿Listo para el último viaje?

La mayoría de los pueblos de la antigüedad daban mucha importancia a los ritos funerarios. Existen muchas sepulturas que lo confirman. Al lado de los huesos del difunto a menudo encontramos objetos familiares, alimentos colocados cerca de él para asegurar la «supervivencia», amuletos y regalos para apaciguar a los dioses.

¡Sin duda son costumbres de otros tiempos! Pero existen prácticas parecidas en nuestros países cristianizados. Por ejemplo, en algunas regiones se acostumbra poner un vestido adicional en el ataúd del muerto, y colocar en su mano una moneda para ganar el favor de su dios.

Estas costumbres supersticiosas traducen el vago sentimiento de que después de la muerte no se acaba todo, ya que para ese último viaje la gente quiere satisfacer las exigencias de Aquel con quien se va a encontrar. ¿Puede conseguirlo con una moneda? ¿Qué puede ofrecer la criatura al Dueño del universo? No podemos conseguir el favor de Dios y presentarnos ante él por nuestros propios méritos, ni con dinero.

El «pase» ya fue pagado, mediante la sangre de Jesús, para los que creen en él. Antes de su crucifixión, Jesús prometió: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2). ¡Ese lugar está preparado; él mismo pagó el precio!

¿Quién obtiene ese pasaporte que asegura una libre entrada en el cielo? El que confía en el valor de la obra de Cristo en la cruz.

Cantares 3-4 – Apocalipsis 7 – Salmo 141:5-10 – Proverbios 29:24-25

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SUSTENTO DE LOS JUSTOS

SUSTENTO DE LOS JUSTOS

12/13/2017

No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu.

(Zacarías 4:6) 

La Palabra de Dios, la oración y el Espíritu Santo obran juntos por el bien de los siervos de Dios. La parte especial del Espíritu es dar todo lo necesario para sustentar al justo.

Al Espíritu Santo se le llama “el Espíritu de Cristo” y “el Espíritu de Dios” (Ro. 8:9). Se le puede llamar por cualquier de los dos títulos porque Él está en la Trinidad y procede del Padre en el nombre de Cristo (cp. Jn. 14:26).

El apóstol Pablo conocía al Espíritu Santo como su maestro, intercesor, guía, fuente de poder y proveedor todopoderoso. Eso es el Espíritu para todos los creyentes. La confianza de Pablo en saber que todo obra para bien (Ro. 8:28) se basaba en la provisión del Espíritu, que “nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (v. 26).

El saber que el Espíritu provee lo ayudará a afrontar con gran confianza cualquiera cosa que se cruce en su camino.

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