¡Cuánto necesitamos a un Salvador, un rey celestial!

8 OCTUBRE

1 Reyes 11 | Filipenses 2 | Ezequiel 41 | Salmos 92–93

En pocas ocasiones encontramos la potencia que tiene la palabra pero en 1 Reyes 11:1: “Pero el Rey Salomón amó… a muchas mujeres extranjeras”. En aquellos días, el tamaño del harén del rey se consideraba un reflejo de su riqueza y poder. Salomón se casó con princesas de todas partes y, en particular, el escritor nos explica con dolor que “procedían de naciones de las cuales el Señor había dicho a los israelitas: «No os unáis a ellas, ni ellas a vosotros, porque de seguro que os desviarán el corazón para que sigáis a otros dioses»” (11:2).

Esto es justamente lo que sucedió, sobre todo cuando Salomón envejeció (11:3–4). No se opuso a la adoración de dioses ajenos. Para complacer a sus esposas, erigió lugares altos, altares y templos para sus deidades. Sin duda, muchos israelitas comenzaron a participar de esta adoración pagana. Como mínimo, a muchos se les debió adormecer su sentido de indignación, ya que Salomón tenía fama de ser un rey sabio, emprendedor y victorioso. Su idolatría pagana se extendió a los dioses detestables a quienes se les ofrecía niños como sacrificio. “Así que Salomón hizo lo que ofende al Señor y no permaneció fiel a él como su padre David” (11:6). Por supuesto que David también falló en ocasiones. No obstante, cuando sufría un desliz en su vida de principios dedicada a Dios, se arrepentía y regresaba al Señor; no vivió en una corriente de descuido religioso progresivo como su hijo y heredero al trono.

Se emitió la sentencia (11:9–13): después de su muerte, el reino de Salomón se dividirá y diez de las tribus se retirarán, dejando sólo dos para la dinastía davídica, y aun este mísero remanente se concede sólo por amor a David. Si Salomón hubiera sido otra clase de hombre, se hubiera arrepentido, buscado el favor del Señor, destruido todos los lugares altos y promovido la fidelidad al pacto. Pero la triste realidad es que Salomón prefirió a sus mujeres y las opiniones de estas antes que al Señor del pacto y la opinión de este. Durante los últimos años de su reino, Salomón recibió bastantes señales de que el favor protector de Dios se estaba retirando (11:14–40). No hay nada más triste que el esfuerzo inútil de Salomón por matar a Jeroboam, evento que nos recuerda el intento de Saúl de matar a David. Pero no vemos movimiento ni arrepentimiento, no hay hambre de Dios.

Aquí tenemos muchas lecciones. Ten cuidado con lo que amas y a quiénes amas. Los buenos comienzos no garantizan finales felices. Atiende a las advertencias de Dios mientras todavía hay tiempo; si no, te endurecerás tanto que ni las más serias amenazas te moverán. La dinastía más bendecida, protegida y dotada, elegida de entre el pueblo escogido de Dios, anuncia su fin: quedará deshecha. ¡Cuánto necesitamos a un Salvador, un rey celestial!

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 281). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El espíritu crítico

Recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Hechos 17:11

Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

2 Corintios 10:5

El espíritu crítico

En las instituciones de enseñanza profesional se busca desarrollar cada vez más el espíritu crítico de los estudiantes. Comprendemos el interés de esta práctica, dada la multiplicidad de canales de información, más o menos fiables. Es preciso ejercitarse para tener un juicio personal y poner orden en todo lo que oímos, lo que vemos o lo que leemos.

Pero los cristianos deben ser conscientes de los límites del campo de aplicación de este espíritu crítico. La inteligencia nos permite discernir algo del poder de Dios en la creación en la que vivimos (Romanos 1:20). Pero solo mediante el Espíritu de Dios podemos acceder a Su naturaleza, a Su santidad, a su amor, e incluso a lo que él hace por nosotros. El apóstol Pablo lo resume diciendo: “¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1 Corintios 2:11). Y también nos dice: “Ya que… el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes” (1 Corintios 1:21).

En el ámbito espiritual, la mejor manera de apreciar la rectitud de un pensamiento no consiste solo en aplicar nuestro espíritu crítico, sino sobre todo en someterlo a la luz de la Biblia, con la ayuda del Espíritu Santo.

¡Desconfiemos del hecho de usar solo la razón, pues muy a menudo Satanás la emplea para desviarnos!

Esdras 4 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29

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EL GOZO QUE NOS AGUARDA

EL GOZO QUE NOS AGUARDA

10/7/2017

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

El gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.

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Nosotros esperamos, él hace la obra

OCTUBRE, 07

Nosotros esperamos, él hace la obra

Devocional por John Piper

Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídos, ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él. (Isaías 64:4)

Pocas son las cosas que me han fascinado con mayor gozo que la verdad de que Dios ama mostrar su divinidad obrando a mi favor, y de que esta obra siempre ocurre antes de lo que yo pueda hacer por él, y está detrás de cada una de mis obras para él y en cada una de ellas.

En una primera instancia, decir que Dios trabaja para nosotros puede sonar arrogante de nuestra parte y denigrante hacia Dios. Sin embargo, esto se debe tan solo a la posible connotación de que yo soy un empleador y Dios busca trabajo. Esa no es la connotación de los pasajes bíblicos que dicen que Dios trabaja para nosotros. Un ejemplo es el de Isaías 64:4: «un Dios… que [obra] a favor del que [espera] en Él».

La connotación correcta al decir que Dios trabaja para mí es que yo estoy en bancarrota y necesito un rescate. Soy débil y necesito de alguien fuerte. Estoy en peligro y necesito de alguien que me proteja. Soy necio y necesito de alguien sabio. Estoy perdido y necesito un Salvador.

Que Dios obra a mi favor significa que yo mismo no puedo hacer la obra.

Y esto lo glorifica a él, no a mí. El Dador se lleva la gloria. El Poderoso recibe la alabanza.

Leamos las Escrituras y seamos libres del peso de nuestra carga. Dejemos que él haga la obra.

  1. «Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídos, ni el ojo había visto a un Dios fuera de ti que obrara a favor del que esperaba en Él» (Isaías 64:4).
  2. «[Dios no] es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas» (Hechos 17:25).
  3. «Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Marcos 10:45).
  4. «Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).
  5. «Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti… invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás» (Salmos 50:1215).
  6. «Hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré. Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré» (Isaías 46:4).
  7. «He trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí» (1 Corintios 15:10).
  8. «Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican» (Salmos 127:1).
  9. «El que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado» (1 Pedro 4:11).
  10. «Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer» (Filipenses 2:12-13).
  11. «Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento» (1 Corintios 3:6-7).

Devocional tomado del articulo “11 Maneras que Dios Obra por Nosotros”

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«Ahora bien, ¿en quién confías?».

7 de octubre

«Ahora bien, ¿en quién confías?».

Isaías 36:5

Lector, esta es una pregunta importante. Escucha la respuesta del cristiano y mira si es también la tuya. «¿En quién confías?». «Yo confío —dice el cristiano— en un Dios trino. Confío en el Padre, creyendo que él me ha elegido desde antes de la fundación del mundo. Y confío en él para que, en su providencia, me proporcione lo necesario, me enseñe, me guíe, me corrija si fuera necesario, y para que me lleve a su casa donde hay muchas moradas. Confío en el Hijo, Jesucristo, hombre que es Dios verdadero de Dios verdadero: confío en él para que quite todos mis pecados por su sacrificio, y para que me adorne de su perfecta justicia. Confío en él para que sea mi intercesor y presente delante del trono de su Padre mis oraciones y deseos. Confío en él para que sea mi Abogado en el último gran día, para que defienda mi causa y me justifique. Confío en él por lo que ha hecho y por lo que ha prometido hacer. Y confío en el Espíritu Santo, que ha empezado a librarme de mi pecado innato. Confío en él para que quite todas mis transgresiones, domine mi temperamento, someta mi voluntad, ilumine mi entendimiento, reprima mis pasiones, me conforte en los desalientos, me ayude en mis debilidades, y para que alumbre mis tinieblas. Confío en él para que habite en mi interior, como mi vida misma; para que reine en mí como mi Rey; para que me santifique completamente: espíritu, alma y cuerpo; y para que, después, me lleve a morar por siempre con los santos en luz.

¡Oh bendita confianza! Confiar en Aquel cuyo poder jamás quedará exhausto, cuyo amor jamás menguará, cuya bondad no cambiará nunca, cuya fidelidad nunca fallará, cuya sabiduría jamás será confundida y cuyo favor nunca disminuirá. ¡Feliz tú, querido lector, si es esta tu confianza! Confiando así, gozarás de una dulce paz ahora y después de la gloria, y el fundamento de tu confianza jamás será removido.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 291). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Se necesita más

7 Octubre 2017

Se necesita más
por Charles R. Swindoll

Salmos 119

Entusiasmo, una palabra interesante. Se deriva de dos términos griegos, «en» que significa dentro o en y «theos» que significa Dios. La unión de ambos términos conlleva la idea de estar inspirado. En el sentido original de la palabra, una persona estaba tan sobrecogida con la presencia de Dios, que apenas podía contener su emoción. Eso tiene sentido. La verdad de Dios cuando se aplica a nuestras circunstancias causa una explosión de entusiasmo como ninguna otra cosa.

Una nueva casa, un bote, un auto o ropa fina son cosas que nos dan una «emoción» temporal y digo temporal porque se acaba cuando nos llegan los recibos de pago. Un nuevo empleo siempre es emocionante pero con el tiempo pierde su chispa. Un nuevo cónyuge nos hace sentir «en las nubes» hasta que el trajín diario comienza a erosionar los recuerdos divertidos de la luna de miel. Con el tiempo, todas esas cosas nos hacen sentir culpables, decepcionados o desilusionados y en algunos casos hasta aburridos. Necesitamos algo más que lo que el mundo puede proveernos, algo que tenga sustancia. Necesitamos a «Dios dentro».

El Salmo 119 es la canción más larga del antiguo himnario. Es una canción que está llena de afirmaciones de entusiasmo «Dios dentro». Una y otra vez, el salmo afirma el valor de tener la Palabra de Dios en nuestras vidas. Ese tema resuena con fuerza al ritmo de la música. Estrofa tras estrofa anuncia el gozo, la nueva motivación, los beneficios únicos del libro de Dios en nuestra vida. Hablemos de toda la canción antes de concentrar nuestra atención en unas pocas estrofas.

El pasaje y su patrón

Esta es la canción más larga. No solo eso, también es el capítulo más largo de toda la Biblia compuesto por ciento setenta y seis versículos.

No hay otro capítulo en la Biblia que se le asemeje en tamaño.

La canción tiene una característica poco común que solo puede apreciarse en el idioma hebreo. La mayoría de las biblias siguen la estructura original de la canción dividiéndola en veintidós secciones de ocho versículos cada una. Cada sección tiene un título tal como «Alef», «Bet», «Gimel», etc. Estas palabras en realidad no son palabras sino más bien las letras que conforman alfabeto hebreo. El alfabeto hebreo contiene veintidós letras y eso explica por que la composición de la canción se divide en veintidós secciones. Dentro de cada sección de este himno antiguo, cada verso comienza con la misma letra hebrea. En otras palabras, todos los ocho versículos de la sección de «Alef» comienzan con la letra «Alef». Esa estructura poética llamada acróstico hace que la canción sea más fácil memorizar.

El tema de todo el salmo es la Palabra de Dios. Son pocos los versículos en este salmo que no hablan de las Escrituras. El compositor emplea varios sinónimos para referirse a la Escritura a través de toda la canción. Algunos de ellos son:

Palabra
Ley
Caminos
Senderos
Preceptos
Testimonios
Juicios
Estatutos
Mandatos
Ordenanzas

El propósito del salmo es alabar a Dios por su palabra y luego demostrar cómo debemos comportarnos en relación a la Escritura. Una versión antigua alemana de la Biblia coloca la siguiente descripción en el encabezado del Salmo 119: «Este es el abecedario dorado de la alabanza, el amor, el poder y el uso de la Palabra de Dios».

Afirmando el alma
Intentar lograr un objetivo sin tener entusiasmo es como intentar correr una carrera con pesas atadas a la cintura. ¿Qué asuntos o dificultades está usted arrastrando? Para ayudarle a identificar lo que está acabando con su entusiasmo, piense en una actividad o responsabilidad y después llene los espacios en blanco. Eso le puede mostrar esas situaciones que le están drenando el entusiasmo.

Yo disfrutaría si ______________no______________ pesara tanto en mi mente.

Por ejemplo: «Yo disfrutaría criar a mis hijos si el temor al fracaso no pesara tanto en mi mente». Identifique tantos asuntos como pueda.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

No te apresures a suponer

7 OCTUBRE

1 Reyes 10 | Filipenses 1 | Ezequiel 40 | Salmo 91

La visita de la reina de Sabá (1 Reyes 10) se ha adornado a menudo en libros y películas hasta convertirse en una historia de amor en la realeza. En el texto bíblico no se aprecia ni una pizca de romance ni de escándalo sexual. La función de la reina de Sabá es demostrar, mediante un ejemplo concreto, que la reputación de Salomón se había extendido a lo largo y lo ancho, y que esa reputación estaba fundamentada en la realidad. Veamos algunas observaciones sobre este encuentro:

Primero, a un nivel un tanto superficial, este relato ofrece la oportunidad de decir algo acerca de la naturaleza de la verdad en el Antiguo Testamento. Algunos han argumentado que ‘emet, la palabra hebrea que se traduce como “verdad”, en realidad significa “fidelidad” o “fiabilidad”, y que se refiere a relaciones y no a aseveraciones. De hecho, algunos afirman que los escritores del Antiguo Testamento sencillamente no tenían una categoría para afirmaciones certeras. Como la mayoría de los errores, este tiene un atisbo de verdad (si se puede usar esta palabra). Ciertamente, ‘emet tiene un abanico más amplio de significados que la palabra verdad y se puede referir a la fidelidad. Pero las palabras también pueden reflejar fidelidad. La reina de Sabá le dice a Salomón que el informe que ella escuchó en su propio país sobre sus logros y sabiduría era ‘emet: verdadero (10:6); más literalmente, dado que el informe fue fiel, es decir, sus aseveraciones eran conformes a la realidad, el informe era la verdad. Basta ya de análisis reduccionista de lo que los hebreos antiguos podían o no saber.

Segundo, gran parte del capítulo presenta descripciones sucintas de la riqueza de Salomón, de su fuerza militar, sus lucrativas expediciones comerciales marítimas, sus instrumentos musicales y mucho más. No obstante, se separa un espacio para varios temas explícitamente teológicos. Alguien de la realeza visitó a Salomón para escuchar su sabiduría, la cual Dios mismo había puesto en su corazón (10:24). En efecto, Salomón gozaba de una extraordinaria reputación por mantener el derecho y la justicia en su reino, de tal manera que la reina de Sabá entendió que sus logros en este sentido demostraban “el eterno amor del Señor por Israel” (10:9).

Tercero, no obstante, todo esto sirve como preámbulo del próximo capítulo. A pesar de la bendición, sabiduría, poder, riqueza, prestigio y honor que Salomón disfrutó y recibió de la mano de Dios, la triste realidad es que su propia conducta preparó el camino para el juicio y la destrucción de la dinastía davídica. Estos desarrollos enrevesados nos esperan en la meditación de mañana. Aquí, nos basta con reflexionar sobre el hecho de que las bendiciones extraordinarias no son necesariamente evidencia de fidelidad. Dado que Dios es tan lento para la ira (¡algo ciertamente bueno!), el juicio que nuestra corrupción merece se suele retrasar bastante. No te apresures a suponer que las bendiciones presentes son señales de fidelidad: el terrible fruto de la infidelidad puede tardar mucho en llegar.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 280). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El acceso a la verdad

Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

1 Timoteo 2:3-4

La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Juan 1:17

(Jesús dijo a su Padre:) Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Juan 17:17

El acceso a la verdad

En junio de 2011, el tema del examen de filosofía de las pruebas de acceso a una universidad era: «El arte, ¿es un medio para acceder a la verdad?». Para responder esta pregunta, habría que empezar examinando la que en otro tiempo hizo Pilato, el gobernador romano encargado del proceso contra Jesús: “¿Qué es la verdad?” (Juan 18:38). Con dos mil años de intervalo entre la una y la otra, esas dos preguntas siguen sin respuesta para muchos. La conclusión dada por un alumno en su examen no da una respuesta más concreta: «Al final, lo que nos revela el arte, ¿no es que no hay una única verdad y lo que decimos ser verdad quizá no lo sea?».

Sin embargo Dios, a quien la Biblia designa como “el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20), puso la verdad a nuestro alcance. Jesucristo vino a la tierra para decirnos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). Era la revelación exacta de Dios Padre. También nos dijo la verdad con respecto a nuestro estado moral. “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13).

Pero Jesús también dijo: “El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6). ¡Pecamos todos los días! ¡Todos necesitamos ser salvos del juicio y de la muerte! Acceder a la verdad es primeramente estar de acuerdo con Dios para así recibir su perdón y su gracia. Entonces nos permite descubrir la realidad eterna de sus planes de amor para los hombres, consignados en la Biblia.

Esdras 3 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27Editorial

La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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LA PRUEBA DEL AGUA

LA PRUEBA DEL AGUA

10/6/2017

También nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

Romanos 5:3-4

Los joyeros usan “la prueba del agua” como una de las maneras más seguras de identificar un verdadero diamante. Una piedra de imitación nunca es tan brillante como una piedra genuina, pero a veces no puede determinarse la diferencia a simple vista. Los joyeros saben que un diamante genuino puesto en el agua centellea refulgente, mientras que el brillo de la imitación es prácticamente opaco. Esa prueba hace relativamente fácil seleccionar el verdadero ­diamante.

A modo de analogía, encuentro que la fe de muchas personas bajo las aguas de la tristeza o la aflicción no es más que una imitación. Sin embargo, cuando un verdadero hijo de Dios está hundido en una prueba, brillará más refulgente que nunca.

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La Gloria de Dios

OCTUBRE, 06

La Gloria de Dios

Devocional por John Piper

La sana doctrina [es] según el glorioso evangelio del Dios [feliz]. (1 Timoteo 1:10-11)

Gran parte de la gloria de Dios es su felicidad.

Para el apóstol Pablo, era inconcebible que Dios pudiera estar privado del gozo infinito y aun así ser sumamente glorioso. Para ser infinitamente glorioso se debe ser infinitamente feliz. Por eso habló en términos del glorioso evangelio del Dios feliz: porque para Dios es glorioso ser tan feliz como él es.

En gran parte, la gloria de Dios consiste en el hecho de que él es más feliz de lo que jamás podríamos imaginar.

Este es el evangelio: «El evangelio de la gloria del Dios feliz». La gloriosa felicidad de Dios es una buena noticia.

Nadie querría pasar la eternidad con un Dios infeliz. Si Dios no fuera feliz, entonces la meta del evangelio no sería una meta feliz, y eso significaría que ese no es el evangelio en absoluto.

Sin embargo, Jesús en efecto nos invita a pasar la eternidad con un Dios feliz, al decir: «entra en el gozo de tu señor» (Mateo 25:23). Jesús vivió y murió para que este gozo —el gozo de Dios— estuviera en nosotros y para que nuestro gozo fuera completo (Juan 15:1117:13). Por lo tanto, el evangelio es «el evangelio de la gloria del Dios feliz».

La felicidad de Dios consiste, en primer lugar y por sobre todo, en la alegría que tiene en su Hijo. Por eso es que cuando tenemos parte en la felicidad de Dios, tenemos el mismo deleite que el Padre tiene en el Hijo.

Es por esta razón que Jesús nos dio a conocer al Padre. Al final de la gran oración de Juan 17, Jesús dijo a su Padre: «Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos» (Juan 17:26). Jesús dio a conocer a Dios para que el deleite de Dios en su Hijo estuviera en nosotros y se vuelva en nuestro deleite.


Devocional tomado del libro “Los Deleites de Dios” , páginas 26-27

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