Los enemigos de la cruz


Los enemigos de la cruz

5/24/2017

Por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo. (Filipenses 3:18)

 Los más peligrosos enemigos de la causa de Cristo no son quienes se oponen públicamente al evangelio, sino quienes simulan ser amigos de Cristo, dicen identificarse con Él y, en algunos casos, llegan a puestos de liderazgo espiritual.

Estar en guardia contra los enemigos ocultos es un tema constante en el Nuevo Testamento. Jesús dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15). También predijo que en los últimos días “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mt. 24:11).

El apóstol Pablo se enfrentó constantemente a la influencia de los falsos maestros. Les advirtió a los ancianos de Éfeso: “Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hch. 20:31). ¿Quiere saber cómo adquirir la capacidad de distinguir a los enemigos de la cruz? Conozca la Palabra. Si usted no conoce la Palabra, se arriesga a que lo engañen.

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Gracia que Salva

24 Mayo 2017

Gracia que Salva
por Charles R. Swindoll

Hechos 24:1-9

Mucho antes de que muriera mi madre, ella y una amiga vecina compilaron un libro de las promesas de Dios tomadas de las Escrituras. Cada una hizo su propia recopilación. Mi madre usaba ese librito como un manual para sus oraciones. Después que murió, mi hermano, mi hermana y yo vimos esa tierna compilación como parte de su herencia a nosotros. El libro estaba lleno de promesas de la Biblia, escritas a mano.

Ella debió haber escrito cientos de promesas sacadas directamente de la Biblia. Promesa tras promesa tras promesa. Mi nombre estaba conectado con algunas de ellas. “Para Charles reclamo esta promesa”, escribió en una de las páginas. Para Orville y Luci reclamaba decenas de otras que tenía registradas en su libro.

Hermano, vuelva al Libro. Busque las promesas que Dios le ofrece en su Palabra. Le sugiero que empiece con el libro de Salmos. Mire las promesas que hay allí. Son innumerables. Familiarícese con ellas. Viva en ellas. Camine con ellas. Y en algunos casos especiales, memorícelas. Deje que ellas sean su guía y su consuelo. Al igual que Pablo, usted podrá resistir las furiosas tormentas de las críticas si se mantiene firme en las promesas de Dios.

No sé cuál sea su situación ahora, o lo que está enfrentando hoy en día. Pero es muy posible que esté viviendo bajo la presión de las críticas negativas. Sé que eso es así si usted está en el ministerio. Es posible que alguien esté resuelto a “probar” algunas cosas acerca de usted, que usted sabe que son absolutamente falsas. Mi consejo es que aprenda de Pablo. Con una conciencia tranquila y consagrada a la verdad, deje su caso en las manos del Señor. Empiece por allí. El Juez de toda verdad le guiará en el segundo paso. No se rinda. No se detenga. No se diga a sí mismo que usted es la clase de persona que otros dicen que es. Si lo que están diciendo contra usted no es cierto, no lo crea. Confíe en que el Señor le dará la fortaleza y el valor para defender la verdad. Su gracia le ha traído con seguridad hasta aquí, y será su gracia la que le acompañará hasta el día en que parta de este mundo.

Confíe en lo que le digo; pero mejor aún, confíe en el Señor.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Los cimientos de nuestra seguridad

MAYO, 24

Los cimientos de nuestra seguridad

Devocional por John Piper

Porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu. (2 Tesalonicenses 2:13)

Docenas de pasajes de la Biblia nos hablan de que nuestra salvación final (aunque no nuestra elección) depende de tener una vida y un corazón que han sido transformados. La pregunta que surge entonces es la siguiente: ¿Cómo puedo tener la seguridad de que perseveraré en la fe y en la santidad necesarias para heredar la vida eterna?

La respuesta es que la seguridad está cimentada en nuestra elección (2 Pedro 2:10). La elección divina es la garantía de que Dios se encargará de completar, a través de la gracia santificadora, lo que la gracia electiva ha comenzado.

Ese es el significado del nuevo pacto: Dios no solo manda que lo obedezcamos; él produce en nosotros la obediencia. «El Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas» (Deuteronomio 30:6). «Pondré dentro de vosotros mi Espíritu y haré que andéis en mis estatutos» (Ezequiel 36:27, 11:20).

La elección asegura que «a los que justificó, a estos también glorificó» (Romanos 8:30), de modo que todas las condiciones establecidas para la glorificación se cumplirán por el poder de la gracia de Dios.

La elección es el fundamento definitivo de la seguridad de salvación, ya que si Dios es el que se compromete a salvar, también es él quien se compromete a producir todo lo necesario para la salvación.

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¿Quién gobierna el mundo?

miércoles 24 mayo

Dándonos (Dios) a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Efesios 1:9-10

¿Quién gobierna el mundo?

«¿Quién gobernará el mundo mañana?». Este es el título de un libro en el que el autor presenta sus reflexiones respecto al gobierno mundial. Hoy en día los grandes equilibrios entre las naciones se han roto. La globalización de los intercambios afectó el comercio de tal manera que algunos estados han acumulado enormes deudas. Las instituciones establecidas se ven desbordadas, les cuesta poner orden en el mundo actual.

Aunque los hombres imaginan soluciones, Dios tiene su plan, previsto desde siempre. Cuando el hombre haya demostrado su incompetencia para administrar la tierra, Dios establecerá a Jesucristo como Rey sobre todo el universo. Tiene derecho a reinar, no solo porque es el Hijo de Dios, sino también porque demostró mediante su vida y su muerte que solo él es digno de desempeñar ese papel. Entonces la tierra vivirá un período de paz y será gobernada de forma perfecta. Pero antes de establecer ese reinado universal, Dios habrá purificado la tierra mediante unos juicios sin precedentes. Mientras tanto, Él continúa llamando pacientemente a los hombres para que se arrepientan y sean salvos.

Los cristianos saben que Jesús su Salvador, aquel que fue despreciado y crucificado, también fue exaltado por Dios (Hechos 2:36), que pronto será establecido como Rey de reyes sobre todo el universo, y que toda rodilla se doblará ante él (Filipenses 2:10).

1 Reyes 19 – Romanos 2 – Salmo 62:9-12 – Proverbios 16:1-2

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No hay secreto alguno para el éxito

No hay secreto alguno para el éxito

5/23/2017

Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. (Lucas 9:62)

Nunca he conocido a una persona influyente que haya tenido éxito en cualquier campo empresarial que no estuviera comprometida en alcanzar metas. Quienes influyen en el mundo son investigadores, competidores y ganadores, interesados más en las metas que en satisfacer sus propias necesidades. Todo lo que he aprendido acerca de la vida de grandes líderes cristianos me ha enseñado que no hay secreto alguno para el éxito.

Todos ellos hicieron el máximo esfuerzo por alcanzar metas espirituales y no les importó la satisfacción personal durante el proceso.

Es asombroso descubrir cuánto han sufrido los grandes predicadores, los teólogos y los misioneros en el proceso de alcanzar sus metas. Estaban mucho más interesados en seguir a Cristo que en su propia condición. ¿Puede usted decir lo mismo en cuanto a su propio compromiso con Cristo?

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«No compraste para mí caña aromática por dinero»

23 de mayo

«No compraste para mí caña aromática por dinero»

Isaías 43:24

Los adoradores solían llevar al Templo presentes de suaves perfumes para quemarlos en el altar de Dios. Sin embargo, Israel, en el tiempo de su apostasía, se mostró poco generoso e hizo pocas ofrendas votivas a su Señor. Esto era una demostración de frialdad de corazón hacia Dios y hacia su casa. Lector, ¿no ocurre nunca esto contigo? ¿No podría el lamento de este versículo expresarse contra ti, si no frecuentemente, por lo menos en ocasiones? Los que son pobres en dinero, pero ricos en fe, no serán menos aceptos porque sus dádivas sean pequeñas. No obstante, tú, lector pobre, ¿das al Señor en tu justa proporción o retienes la blanca de la viuda que debes introducir en el tesoro sagrado? El creyente rico, por su parte, debe mostrarse agradecido por el talento que le ha sido confiado, pero no olvidar su gran responsabilidad: porque a quien mucho se le da, mucho se le demandará también. Tú, lector rico, ¿tienes presentes tus obligaciones y estás dando al Señor según lo que recibes? Jesús dio por nosotros su sangre, ¿qué le daremos nosotros a él? Nuestras personas y todo lo que tenemos es suyo, porque él nos compró para sí. ¿Podemos acaso actuar como si fuésemos dueños de nosotros mismos? ¡Ojalá tuviéramos más consagración! Y, en este caso, ¡ojalá nuestro amor fuera más abundante! Bendito Jesús, ¡cuán bueno es que aceptes nuestra caña aromática comprada con dinero! Nada es demasiado costoso para tributárselo a tu incomparable amor. Sin embargo, Tú recibes con agrado la más insignificante demostración de afecto sincero: aceptas nuestras pobres nomeolvides y nuestras prendas de amor como si fueran preciosas en sí; aunque ellas, en realidad, sean solo el ramillete de flores silvestres que un niño le lleva a su madre. ¡No permitas que nunca seamos mezquinos contigo y haz que, a partir de ahora, jamás te oigamos quejarte de nosotros por haberte rehusado nuestros regalos de amor! Te daremos los primeros frutos de nuestras ganancias y te pagaremos los diezmos de todo y, entonces, diremos: «De lo recibido de tu mano te damos» (1 Cr. 29:14).

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 152). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

“recordar”

23 MAYO

Números 32 | Salmo 77 | Isaías 24 | 1 Juan 2

Asaf nos debe haber dado muchas razones sobre la cuestión de porqué debemos “recordar” los creyentes. El Salmo 75 que vimos ayer ensalza el poder del “recitado” piadoso: contar de nuevo lo que Dios ha hecho para acercar el “nombre” de Dios. La importancia de recordar y repetir constituye el núcleo central del Salmo 78. Aquí, en el Salmo 77, Asaf destaca otro elemento más.

Él mismo está sumamente afligido (77:1). Desconocemos los motivos, pero la mayoría de nosotros hemos pasado por “oscuras noches del alma”, cuando parece que Dios está muerto o que no le importamos lo más mínimo. Asaf estaba tan decaído que no podía dormir; de hecho, culpa a Dios de no dejarle dormir (77:4). Los recuerdos de otros tiempos en que las circunstancias eran tan alegres que cantaba gozoso durante la noche (77:6) solo sirven ahora para deprimirle más. La amargura tiñe su lista de preguntas retóricas: “¿Nos rechazará el Señor para siempre? ¿No volverá a mostrarnos su buena voluntad? ¿Se habrá agotado su gran amor eterno, y sus promesas por todas las generaciones? ¿Se habrá olvidado Dios de sus bondades, y en su enojo ya no quiere tener compasión de nosotros?” (77:7–9).

Asaf decide concentrarse en todas las maneras en que Dios se reveló con poder en el pasado. Escribe: “Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo” (77:11; RVR60); en otras palabras, apela a todas las exhibiciones de fuerza de los hechos de la “diestra” de Dios a lo largo de la historia. “Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas” (77:11–12). De modo que, en el resto del salmo, Asaf pasa a hablar en segunda persona, dirigiéndose directamente a Dios y recordando algunos de los innumerables hechos de gracia y poder que caracterizaron su trato con el pueblo del pacto. Recuerda las plagas, el Éxodo, cuando cruzaron el Mar Rojo, la forma en que Dios guió a su pueblo “por mano de Moisés y Aarón” (77:13–20).

Los cristianos tenemos mucho más que recordar. Así como Asaf “se acordaba” del Éxodo mediante la lectura de las Escrituras, nosotros contamos con mucho más. No solo rememoramos lo que él traía a su memoria, sino cosas de las que él no tenía ni idea: el exilio, el retorno de este, los largos años aguardando la venida del Mesías. Evocamos la Encarnación, los años de la vida de Jesús y su ministerio, sus palabras y sus hechos poderosos. Por encima de todo, conmemoramos su muerte y su resurrección, y la obra poderosa del Espíritu en Pentecostés y lo que siguió después.

Al traer todo esto a la memoria, nuestra fe se fortalece, nuestra visión de Dios se renueva y la desesperación se disipa.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 143). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Claridad de pensamiento

23 Mayo 2017

Claridad de pensamiento
por Charles R. Swindoll

Hechos 23:11-22

¿Usted ha sentido alguna vez que la tierra se le mueve debajo de los pies? ¿Sabe lo que es ser lanzado de un lado a otro en una pequeña embarcación en un  mar agitado? ¿Ha tenido alguna vez que salir corriendo para protegerse, esquivar las balas o escapar de tropas que avanzan? Increíblemente, algunas personas del mundo pudieran responder ¡sí! a las tres preguntas, pero la mayoría de nosotros sólo podemos imaginar esas escenas.

Sin embargo, todos nosotros tarde o temprano enfrentaremos la realidad de sentir como si nuestra vida estuviera dando vueltas fuera de control. Eso pudiera estar sucediendo con usted hoy mismo, y si no se pone atención, el temor seguirá creciendo y le paralizará hasta el punto de la desesperación Si se descuida, pasará sus días retorciéndose las manos nerviosamente y obsesionado por sus circunstancias atenazadoras. Esto hará que usted se concentre en lo que pudiera pasar en vez de hacerlo en lo que Dios ha prometido.

Eso no sucedía con Pablo. Él sabía lo que era la soberanía de Dios. Esa comprensión le permitía pensar con claridad y permanecer calmado en las crisis

Esa clase de calma que produce la claridad de pensamiento está arraigada en las promesas de la Palabra de Dios. Tomemos, por ejemplo, la promesa del salmo 46: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por eso no temeremos aunque la tierra tiemble, aunque los montes se derrumben en el corazón del mar, aunque sus aguas rujan y echen espuma, y se estremezcan los montes por su braveza” (Salmo 46:1-3).

Al igual que Pablo, nosotros necesitamos aprender a pensar con claridad, aunque los fundamentos de la tierra se muevan bajo nuestros pies. Para eso se necesita un corazón que esté dispuesto a confiar en la Palabra de Dios, someterse al plan de Él y luego relajarse de manera deliberada y consciente.

Si el Señor pudo mover a 472 guardaespaldas terrenales para llevar a Pablo de Jerusalén a Cesarea, con toda seguridad y tranquilidad tampoco tendrá problema en llevarlo a usted de aquí adonde Él quiere que esté, con seguridad y tranquilidad. Después de todo, ¿cuántos ángeles hay?

A propósito, cuando usted piense con claridad en esto, se dará cuenta de que solo necesita uno.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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¿De verdad Cristo lo vale?

MAYO, 23

¿De verdad Cristo lo vale?

Devocional por John Piper

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:26-27)

Jesús no se avergüenza ni tiene temor alguno de decirnos a la cara lo «peor», el doloroso costo de ser cristianos: aborrecer a la familia (v. 26), cargar una cruz (v. 27) y renunciar a nuestros bienes personales (v. 33). No hay letra pequeña en el pacto de la gracia. Todo está escrito en letra grande y negrita. ¡No hay gracia barata! ¡Es muy costosa! Ven, y sé mi discípulo.

Por el contrario, Satanás esconde lo peor y nos muestra solo lo mejor. Lo único que realmente importa en el trato con Satanás está en letra pequeña en la última página.

En la primera página se lee en letra grande y llamativa: «Ciertamente no moriréis» (Génesis 3:4) y «Todo esto te daré, si postrándote me adoras» (Mateo 4:9). Sin embargo, en la última página y en letra pequeña —tan pequeña que solo se puede leer bajo la lupa de las Escrituras— se lee: «Y después de disfrutar de los placeres banales, sufrirás conmigo para siempre en el infierno».

¿Por qué Jesús está dispuesto a mostrarnos lo «peor» así como lo mejor de él, mientras que Satanás solo nos muestra lo mejor de él? Matthew Henry responde: «Satanás nos muestra lo mejor que tiene, pero oculta lo peor, porque no puede compensar lo peor con lo mejor; sin embargo Cristo lo compensará de manera abundante».

El llamado de Jesús no es solo un llamado al sufrimiento y la abnegación; en primer lugar es la invitación a un banquete. Esto es lo que nos enseña la parábola de Lucas 14:16-24. Jesús también promete una resurrección gloriosa en la que todas las pérdidas de esta vida serán recompensadas (Lucas 14:14). También nos dice que nos ayudará a soportar las pruebas (Lucas 22:32) y que nos dará el Espíritu Santo (Lucas 11:13). Promete que incluso si nos matan por causa del reino, «ni un cabello de [nuestra] cabeza perecerá» (Lucas 21:18).

Esto significa que cuando nos sentemos a calcular los costos de seguir a Jesús —cuando pongamos en la balanza lo «peor» y lo «mejor»— llegaremos a la conclusión de que lo vale. Él es absolutamente digno (véase Romanos 8:18).

No sucede lo mismo con Satanás. El pan robado es sabroso, pero luego la boca se llena de grava (véase Proverbios 20:17).

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¡No habrá ninguna sorpresa!

martes 23 mayo

Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:20

¡No habrá ninguna sorpresa!

Guillermo no es ni creyente ni realmente ateo, pero es optimista. Esto fue lo que explicó a un amigo creyente: «No soy tan creyente como tú. Pero si el buen Dios existe realmente, después de la muerte tendré una buena sorpresa, y no me preocupo. Dios no va a condenar a un buen tipo como yo. ¡Si lo hiciera no sería el buen Dios!».

¿Tiene razón Guillermo? Cuando se trata del futuro eterno del alma, ¿es serio ser simplemente optimista o esperar «una buena sorpresa»? ¡La paz del alma no puede apoyarse en vagas esperanzas!

En realidad, para el que quiere escuchar, Dios habla claramente. No nos abandonó a nuestras propias suposiciones sobre un tema tan fundamental. Dios revela su existencia a través de la naturaleza, de modo que declara inexcusable al que rechaza este testimonio (Romanos 1:20).

Dios también nos habló enviándonos a su Hijo. Los evangelios narran la vida perfecta de Jesús, sus palabras, sus milagros, su muerte y su resurrección, confirmada por numerosos testigos. Estos testimonios se imponen a la conciencia.

Ahora Dios no añade nada, pues todo lo dijo en la Biblia. Con respecto al más allá, ella dice: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Pero Jesús declara: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

1 Reyes 18:20-46 – Romanos 1 – Salmo 62:5-8 – Proverbios 15:33

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