Le pedí a Dios que me mostrase dónde hallarlo

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Mateo 7:7-8

Le pedí a Dios que me mostrase dónde hallarlo

Testimonio

«Nací en una familia cristiana, pero no era creyente. Cuando tenía 20 años empecé a buscar a Dios. Me dirigí a los testigos de Jehová y estudié la Biblia con ellos durante cuatro años. Así pude aprender diferentes relatos bíblicos, pero en mi vida nada había cambiado. Puse mi Biblia en un rincón y dejé a Dios de lado.

Más tarde me casé, pero rápidamente tuve muchos problemas en mi vida conyugal… En ese momento nuevamente oí hablar de Dios a través de varios cristianos, pero el mensaje me parecía demasiado hermoso para ser verdad. Un buen día retomé mi Biblia, pero dudaba entre compartir con los testigos de Jehová o con mis nuevos amigos cristianos.

¿En dónde estaba Dios? Con mis ojos llenos de lágrimas… oré con todo mi corazón y pedí a Dios que, si realmente existía, me mostrase dónde encontrarlo. Una hora después encontré en mi buzón una invitación a unas conferencias sobre la fe cristiana. Dos días después fui a la dirección indicada, y ese día me di cuenta de que Jesús había muerto por mí. Le pedí perdón por todos mis pecados.

Toda mi vida cambió, la paz y el amor volvieron a mi hogar. Dios llenó mi corazón con una paz y un gozo totalmente nuevos. Mi marido y varios miembros de mi familia también se convirtieron al Señor. ¡Sí, Dios fue muy bueno conmigo!».

Patricia

«Yo… soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados» (Isaías 43:25).

1 Reyes 1:1-27 – Marcos 5:1-20 – Salmo 50:7-15 – Proverbios 14:23-24

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Seguridad en Cristo

Seguridad en Cristo

4/29/2017

El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo. (1 Pedro 3:21)

Así como el diluvio ahogó a todo el mundo menos a unos pocos en el juicio de Dios, así caerá sobre todos el juicio final. Pero los que están en Jesucristo pasaran por el juicio estando seguros. Estar en Cristo es como estar en el arca: “Navegamos seguros en medio de las tempestades del juicio”.

El bautismo al que Pedro se refiere en el versículo de hoy está calificado por la declaración “no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios”. El único bautismo que salva a una persona es el de la muerte y la resurrección de Jesucristo. Los creyentes mueren y son sepultados con Cristo debido a su unión con Él, y salen después al nuevo mundo de su resurrección.

 El arca de Noé fue como una tumba; quienes estaban en ella murieron a su viejo mundo cuando entraron. Cuando salieron de ella, experimentaron algo parecido a una resurrección al entrar en un mundo nuevo. Eso, nos dice Pedro, es semejante a la experiencia de todo cristiano: espiritualmente entramos en Cristo y morimos al mundo del que vinimos, y un día resucitaremos a un mundo nuevo y a una vida nueva.

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«Porque el SEÑOR se deleita en su pueblo»

29 de abril

«Porque el SEÑOR se deleita en su pueblo»

Salmo 149:4 (LBLA)

¡Cuán amplio es el amor de Jesús! No hay parte alguna de los intereses de su pueblo que él no tenga en cuenta; no hay nada que concierna al bienestar de ellos que no sea importante para él. Creyente, Jesús no solo piensa en ti como un ser inmortal, sino también como un ser mortal. No lo niegues ni lo dudes: «Aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados» (Mt. 10:30). «Por el Señor son ordenados los pasos del hombre, y el Señor se deleita en su camino» (Sal. 37:23, LBLA). Sería triste para nosotros si ese manto de amor no cubriera todas nuestras iniquidades; porque, en tal caso, nos perjudicaría en aquella parte de nuestras ocupaciones que no cayera bajo la inspección de nuestro bondadoso Señor. Creyente, descansa confiado, que el corazón de Jesús cuida de tus preocupaciones más insignificantes. La anchura de su tierno amor es tal que puedes recurrir a él para cualquier asunto, porque él se siente afligido en todas tus aflicciones y, como un padre se compadece de sus hijos, se compadece él de ti. Los más humildes intereses de todos sus santos los lleva el Hijo de Dios en su ancho regazo. ¡Oh qué corazón es el suyo, que no solo abarca a los componentes de su pueblo, sino que contiene también las diversas e innumerables preocupaciones de todos ellos! ¿Piensas acaso, cristiano, que puedes medir el amor de Cristo? Medita en lo que su amor te ha traído: justificación, adopción, santificación, vida eterna… Las riquezas de su bondad son inescrutables; nunca podrás contarlas ni aun concebirlas. ¡Oh, qué anchura es aquella del amor de Cristo! ¿Tendrá un amor como este solo la mitad de nuestros corazones? ¿Lo retribuiremos con un amor frígido? El maravilloso cariño de Jesús y su tierno cuidado ¿recibirán tan solo una respuesta débil y un reconocimiento tardío de nuestra parte? ¡Oh alma mía, entona con tu arpa un alegre cántico de acción de gracias! Ven a descansar con gozo, porque no eres ningún solitario extraviado, sino un amado hijo, guardado, cuidado, suplido y defendido por tu Señor.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 128). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Resultados decepcionantes

29 Abril 2017

Resultados decepcionantes
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

Una frase en el diario de James Gilmore, misionero pionero en Mongolia, ha permanecido conmigo desde el primer día que la leí. Después de muchos años de duro labor por la causa de Cristo en esa necesitada tierra, escribió: “No he visto ningún resultado en forma de personas convertidas. No he visto a nadie, hasta donde soy consciente, que siquiera haya deseado ser cristiano”.

Permítame añadir un poco más de realismo a esas palabras, llevándole un poco más atrás a una anotación que hizo Gilmore en su diario en los primeros días de su ministerio; en ellos se expresan sus sueños y sus cargas por el pueblo de Mongolia. En su diario, y escritos con su puño y letra, están estos sueños: “Varias cabañas a la vista. ¿Qué podré decirles a estas personas? Oh Señor, dime por medio de tu Espíritu cómo debo vivir ante ellos, y cómo debo prepararme para enseñarles la vida y el amor de Jesucristo”.

Esas eran sus esperanzas. Deseaba alcanzar a los perdidos de Mongolia con el evangelio de Jesucristo. ¡Qué diferente fue lo que escribió muchos años después: “No he visto a nadie, hasta donde soy consciente, que siquiera haya deseado ser cristiano!”

¿Qué sucedió en el intermedio? Supo lo que es el filoso borde de un ministerio auténtico. Cuando yo escribo sobre el éxito en la obra del Señor, no estoy prometiendo éxito tal como lo definimos en términos humanos. No estoy diciendo que por ser usted fiel en la proclamación de la Palabra de Dios su iglesia estará llena de bote a bote. Algunos de los siervos más fieles del Señor están sirviendo con abnegación en lugares donde su iglesia no está creciendo. Una gran tentación que tienen los que están en esos lugares tan difíciles es buscar hacer otra cosa que les prometa resultados más visibles. No haga eso. Persevere donde está ahora, recuerde, Dios está en actividad.

¿Está usted preparándose para una vida en el ministerio? ¿El pensar en pararse frente a multitudes de personas y presentar la Palabra de Dios con pasión y convicción le resulta atractivo a su sentido de aventura? Entonces necesito hacerle otra pregunta: ¿Hay otra cosa en este mundo que le produciría más agrado? Si es así, dedíquese a eso, sin ninguna vacilación.

Pero si sabe que el Señor le ha llamado a su obra, y usted no se sentiría feliz haciendo otra cosa, entonces atienda a ese llamado y nunca mire hacia atrás, aunque los resultados le parezcan decepcionantes.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El voto nazareo

29 ABRIL

El voto nazareo

Números 6 | Salmo 40–41 | Cantar de Cantares 4 | Hebreos 4

El voto nazareo (Números 6) era asequible a cualquier hombre o mujer (es decir, no exclusivamente levita) y era completamente voluntario. Normalmente, se emprendía durante un período determinado y solía culminar en unas ofrendas y unos sacrificios predeterminados (6:13–21).

El voto en sí tenía como propósito separar a alguien para servir a Dios de una forma especial (6:2, 5–8), una especie de autosacrificio voluntario. Tal vez se iniciaba con un culto o meditación especial, pero no era este el aspecto formal y visible del voto. El nazareo manifestaba su voto mediante tres abstinencias. (1) Durante el período del voto, no se podía cortar el cabello. Hasta tal punto era esto una señal de la separación del individuo para Dios, que cuando el período llegaba a su fin, el cabello que hubiese crecido durante el mismo, era cortado y quemado en la ofrenda de comunión (6:18). (2) El nazareo tenía que abstenerse de cualquier contacto con un cadáver. Esto podría resultar muy duro, cuando, por ejemplo, moría un pariente durante el período del voto. En caso de que alguien muriese en presencia de un nazareo, la inevitable suciedad, lo que se podría interpretar como la contaminación del cabello dedicado (6:9), tenía que quitarse mediante un ritual y sacrificio prescrito, que incluía afeitar el cabello ensuciado (6:9–12). (3) El nazareo también tenía que abstenerse de beber alcohol durante la vigencia del voto (6:3, 20). Esto también representaba una privación importante, puesto que el vino era una bebida muy común, especialmente en las grandes fiestas. (Era frecuente “cortar” el vino con agua, entre tres partes de agua por una de vino a diez partes agua por una de vino, con lo cual tenía más o menos la misma fuerza que la cerveza.)

El simbolismo es transparente. (1) Lo que es santo pertenece exclusivamente a Dios y está reservado para su uso (igual que la fuente del tabernáculo o el efod). El símbolo en este caso es el pelo, dedicado al Señor y por tanto no cortado hasta que tuviese que ser ofrendado en sacrificio. (2) lo que es santo pertenece al Dios viviente, no al reino de la muerte y la putrefacción, las cuales brotan del horror del pecado. Fue por esto por lo que los nazareos se tuvieron que abstener de entrar en contacto con los muertos. (3) Lo que es santo encuentra su epicentro y su deleite en Dios. No le hace falta la euforia artificial que produce el alcohol; y menos aún se dejará controlar por cualquier otra cosa que no sea Dios mismo.

¿De qué maneras, entonces, los miembros de la comunidad del nuevo pacto, al responder al llamamiento a ser santos, se dedicarán enteramente a Dios, evitando todo lo que pertenezca al reino de la muerte, no siendo esclavos de nada ni de nadie salvo de Jesús?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 119). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Se acerca el día

ABRIL, 29

Se acerca el día 

Devocional por John Piper

La noche está avanzada, se acerca el día. (Romanos 13:12)

Este es un mensaje de esperanza para los cristianos que están atravesando sufrimientos. Es un mensaje de esperanza para los cristianos que aborrecen su propio pecado y ansían librarse de él de una vez por todas. Es un mensaje de esperanza para los cristianos que anhelan que nuestro último enemigo, la muerte, sea vencido y echado al lago de fuego (Apocalipsis 20:14).

¿Por qué es un mensaje de esperanza para todos estos cristianos?

«La noche» se refiere a la presente era de oscuridad y a todo el pecado, el sufrimiento y la muerte que hay en ella. ¿Qué dice Pablo al respecto? «La noche está avanzada.» La era del pecado, el sufrimiento y la muerte está a punto de llegar a su fin.

Podrán decir que los 2000 años que transcurrieron después de Pablo parecen como un lento amanecer. Desde cierto punto de vista lo es. Y clamamos: «¿Hasta cuándo, Dios? ¿Hasta cuándo permitirás que se extienda esta era de oscuridad?». Pero la perspectiva bíblica es distinta.

La clave que hace esta perspectiva distinta es que el día ha amanecido en Cristo Jesús. Jesús es el fin de esta era decadente. Él venció al pecado, al dolor, a la muerte y a Satanás. La batalla decisiva ya se dio por terminada. El reino se ha acercado. La vida eterna ha llegado.

Cuando raye el alba —como ocurrió con la venida de Jesús— nadie debería dudar que el día haya llegado. Ni siquiera si el amanecer se prolongara por 2000 años. Es seguro. El día ha llegado y nada impedirá que el sol ascienda.

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¿Podemos olvidar a Dios?

sábado 29 abril

Te has olvidado de Dios tu creador.

Deuteronomio 32:18

Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

Jeremías 31:3

¿Podemos olvidar a Dios?

En el Salmo 54 el rey David escribe, hablando de los hombres que querían destruir su vida: “No han puesto a Dios delante de sí” (v.3).

Todavía hoy, muchos hombres y mujeres rechazan incluso la noción de Dios, alejándola de sus pensamientos y de sus proyectos. No quieren admitir que Dios los ve y los oye, que toma nota de todo lo que hacen.

Sin embargo, Dios dice en la Biblia: “Yo el Señor, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:10). Y añade que llegará el momento en que todos los hombres que lo hayan excluido de sus pensamientos y de su vida tendrán que comparecer ante el divino Juez (Apocalipsis 20:11-15). ¡Es cierto que podemos olvidar a Dios durante nuestra vida, pero nadie podrá evitar estar un día ante su presencia!

En cambio Dios no se olvida de nadie. Él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Ningún ser en el mundo, incluso el más odioso, está excluido del campo de su amor. ¿Ha tratado usted de olvidar a Dios? ¡Aún no es demasiado tarde para reparar ese olvido! Jesús dijo, y esto es válido para todos: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Tomemos esta promesa al pie de la letra y conozcamos al Dios que nos ama. ¡Así nunca más huiremos de su presencia!

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).

Jonás 3-4 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22

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Ilustración de la salvación

Ilustración de la salvación

4/28/2017

Esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. (1 Pedro 3:20)

Génesis 6:9 hasta 8:22 cuenta cómo Noé y su familia fueron librados del diluvio. Fueron los únicos que creyeron la advertencia de Dios de la venidera catástrofe mundial. Como resultado, toda la humanidad se ahogó en el juicio, menos ellos.

Noé predicó la justicia de Dios durante los ciento veinte años que le llevó construir el arca. Como tenía el tamaño de un moderno trasatlántico (Gn. 6:15), de seguro que llamaba la atención. Pero debe de haber sido desalentador construir el arca y predicar su significado durante más de un siglo, pero lograr que le creyera solo su familia inmediata.

El tremendo esfuerzo de Noé se invirtió en construir un barco que luego usó durante un año, pero aquellas ocho personas estuvieron a salvo del juicio de Dios cuando llegó. El arca les sirvió de refugio del juicio universal de Dios. ¡Qué ilustración tan gráfica de la salvación!

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«La casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón»

28 de abril

«La casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón»

Ezequiel 3:7

¿No hay excepciones? No, ninguna: aun al pueblo favorecido se lo describe así. ¿Son los mejores tan malos? Entonces, ¿cómo serán los peores? Ven, corazón mío, piensa hasta dónde participas de esta acusación universal. Y mientras consideras esto, prepárate para avergonzarte de ti mismo acerca de aquello en lo que hayas podido hacerte culpable. El primer cargo es el de desvergüenza o dureza de frente: falta de santo recato, impía audacia para el mal… Antes de mi conversión, yo podía pecar sin sentir remordimiento, oír hablar de mi pecado sin humillarme y aun confesar mi iniquidad sin sentirme pesaroso. Un pecador impenitente que vaya a la casa de Dios y pretenda orar al Señor y alabarlo, revela un rostro endurecido de la peor especie. ¡Ay!, desde el día de mi nuevo nacimiento he dudado de mi Señor en su presencia, he murmurado delante de él sin avergonzarme, lo he adorado negligentemente y he pecado sin llorar por haberlo hecho. Si mi frente no fuera como un diamante, más dura que un pedernal, tendría más santo temor y una contrición de espíritu más profunda. ¡Ay de mí!, soy uno de los desvergonzados de la casa de Israel. El segundo cargo es el de obstinación de corazón. No debo atreverme a fingir inocencia sobre este particular. En otro tiempo tenía un corazón de piedra; y aunque ahora, por medio de la gracia, cuento con un corazón nuevo que es de carne, mucha de mi antigua obstinación permanece aún en mí. No me siento afectado por la muerte de Jesús como debiera; ni conmovido, como sería de esperar, por la perdición de mis semejantes, por la maldad de los tiempos, por el castigo de mi Padre celestial o por mis propios fracasos. ¡Ojalá que mi corazón se derritiera ante el relato de los sufrimientos y de la muerte de mi Salvador! Dios quiera que pueda librarme de esta piedra de molino que tengo dentro, de este odioso cuerpo de muerte. No obstante —bendito sea el nombre del Señor—, la enfermedad no resulta incurable: la preciosa sangre del Salvador es el disolvente universal y a mí, sí a mí, me ablandará de veras hasta que mi corazón se derrita como lo hace la cera delante del fuego.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 127). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Un ministerio auténtico

28 Abril 2017

Un ministerio auténtico
por Charles R. Swindoll

Hechos 14:1-20

El ministerio de Pablo estuvo saturado con la Palabra de Dios. En los capítulos 13 y 14 se mencionan catorce veces las frases la “Palabra de Dios”, la “Palabra de verdad”, la “doctrina del Señor”, la “enseñanza del Señor”, la “ley y los profetas” y las “buenas nuevas” (13:5, 7, 12, 15, 32, 44, 46, 48, 49; 14:3, 7, 15, 21, 25).

En ese primer viaje, Pablo llevó consigo lo suficiente para sostenerse, ropa suficiente para cubrirse, un corazón lleno de esperanzas en la verdad de Dios y la confianza de que el Señor lo mantendría fiel. Eso fue lo que impidió que se volviera loco. Esto fue lo que lo fortaleció contra las estranguladoras fauces de las heridas del ministerio.

¿No habrá usted descuidado, en los últimos meses, su responsabilidad de dedicar tiempo a las Escrituras? Es posible que a usted le esté sucediendo lo que me pasa a mí de tiempo en tiempo. Atienda, por favor, esta amable advertencia: Si usted se está preparando para salir a estudiar, o para tomar nuevas responsabilidades en el ministerio, o para iniciar una etapa en su carrera profesional, no lo haga sin tener primero un tiempo habitual para encontrarse a solas con el Señor, preparándose para el nuevo reto por medio de ese tiempo dedicado a su Palabra. De esto depende su futuro espiritual. Sin ese compromiso de saturar su vida con la Palabra de Dios, usted se adentra en un futuro desconocido, a su propio riesgo. Le aconsejo que dedique suficiente tiempo al Señor para que pueda ser fortalecido interiormente. Eso puede comenzar con apenas quince minutos diarios.

Algunos de ustedes estarán pensando: ¡Yo no tengo quince minutos diarios! Entonces, trate de recortar el tiempo que tiene para almorzar, para invertir el resto en la lectura de un salmo o de una de las cartas del Nuevo Testamento.

Si Pablo pudo saturar su vida con la Palabra de Dios, usted y yo podemos hacerlo también. Usted está tocando a algunas personas que están dentro de su esfera de influencia, algo que probablemente nadie más podrá hacer. Sea conocido por su dedicación a la Biblia y por su orientación espiritual basada en las Escrituras. Sea conocido por sus consejos bíblicos. Sea apreciado por su posición bíblica en cuanto a los valores morales. Todo comienza con el tiempo que usted invierta en la Biblia. Hágalo. Satúrese con la Palabra de Dios. Eso lo hará avanzar muchísimo en su propósito de tener un ministerio auténtico.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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