Descubrimiento decepcionante

24 Enero 2017

Descubrimiento decepcionante
por Charles R. Swindoll

Job 14:1-22

alimentemos_el_almaSi Dios examina su vida, ¿la encontraría bien o haría un descubrimiento decepcionante? Yo no puedo hablar por usted, porque no lo sé. Pero sí sé que “es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno a malo” (2 Corintios 5:10). ¿Haría un descubrimiento decepcionante o la encontrará bien? Una pregunta difícil, razón por la cual le invito a considerar seriamente la pregunta.

Veamos Job 14:14: “Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré hasta que llegue mi relevo».

Esto es lo que me gustaría que usted considere: Cuando usted muera, ¿volverá a vivir? ¿Vivirá con el Señor, o estará alejado de su presencia para siempre? La alternativa es el cielo o el infierno. ¿Será la vida de dicha eterna, llena de gozo, de descanso y de las recompensas que aguardan al pueblo de Dios? ¿O será el castigo eterno, alejado de Dios y de todas las cosas que usted ama? Solo usted puede saberlo.

C. S. Lewis escribió, en su libro A Grief Observed (Una pena en observación), esto:
No hay ninguna otra doctrina que yo más quisiera quitar del cristianismo, que la doctrina del infierno, si eso estuviera en mi poder. Pero ella tiene todo el apoyo de las Escrituras, y especialmente de las palabras de nuestro Señor Jesucristo; ella siempre ha sido sostenida por la cristiandad, y tiene el apoyo de la razón.

C. S. Lewis no era un intelectual influenciable. Por lo tanto, sus palabras merecen ser consideradas seriamente. Los problemas tienen su manera de multiplicarse. Pero la buena noticia es que, y esto es cierto solo en esta vida, “el hombre… es corto de días y lleno de tensiones”.

Sin embargo, si usted decide ignorar esta oportunidad para tener esa esperanza, los otros resultados serán inimaginablemente espantosos. Si piensa en ello, esa clase de futuro hará parecer fáciles las pruebas de Job. ¿Quién desea tener un destino así? No haga eso.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

“Despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (Mateo 24:42).

“Despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”

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24 ENERO

Génesis 25 | Mateo 24 | Ester 1 | Hechos 24

alimentemos_el_almaEn medio de tiempos tempestuosos, los cristianos han caído a menudo en la tentación de fijar fechas para el retorno de Jesús – en casi todos los casos, diciendo que esto ocurriría dentro de una generación a partir de la fecha de la predicción. En Mateo 24:36–44, sin embargo, Jesús insiste en que el tiempo de este acontecimiento queda oculto. No podemos conocerlo, y no deberíamos intentar conocerlo.

Para ser más preciso, el texto dice dos cosas:

En primer lugar, no sólo se trata de un secreto que el Padre se guarda para sí sólo, sino que cuando se produzca el juicio será repentino, inesperado e irrevocable. Esta es la verdad que Jesús señala al compararlo con la llegada repentina del Diluvio: “La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé” (24:37). El punto que quiere enfatizar no es que la gente de los últimos tiempos sea tan mala como la gente que vivía en los tiempos del Diluvio. Esto puede que sea, o no, así, pero no es lo que Jesús enseña aquí. “Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca” (24:38). El Diluvio les sorprendió y los destruyó por completo. “Así será en la venida del Hijo del hombre” (24:39). “Estarán dos hombres en el campo: uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo: una será llevada y la otra será dejada.” (24:40–41). El fin de los tiempos será repentino e inesperado.

En segundo lugar, es lógico (“Por lo tanto…” 24:42) que los sirvientes fieles estén siempre listos. Evidentemente, el propietario de una vivienda en un barrio problemático ignora cuándo llegará un ladrón. Pero toma tales precauciones que siempre está preparado. De lo que se trata aquí no es de que el retorno de Jesús al final de los tiempos sea encubierto – como la llegada de un ladrón-, sino, más bien de que aunque desconocemos cuándo se producirá, de lo que sí podemos estar seguros es de que se producirá, y su pueblo debe estar preparado de la misma manera que el propietario de la vivienda ha de estarlo para la llegada del ladrón (la cual también ocurre en un momento imprevisible). “Por eso también vosotros debéis estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperéis” (24:44).

¿Qué os gustaría estar haciendo, diciendo, pensando o planificando cuando Jesús vuelva? ¿Qué no os gustaría estar haciendo, diciendo, pensando o planificando? Jesús nos dice que siempre nos mantengamos “despiertos, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (24:42).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 24). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El Apocalipsis

El Apocalipsis

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Dios… ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. – Hechos 17:30-31

alimentemos_el_almaEl Apocalipsis invadió nuestro imaginario contemporáneo. La ciencia ficción de los últimos años se complace en imaginar catástrofes ineludibles, cataclismos tan repentinos como destructores. Por supuesto, estas ficciones a menudo están alimentadas por acontecimientos que forman parte de la actualidad.

Todo este imaginario expresa la profunda angustia del hombre ante su futuro en un momento en el que todos los equilibrios del planeta están en peligro.

Pero la palabra «apocalipsis», cuyo verdadero sentido se ha ido perdiendo, es el nombre que recibe el último libro de la Biblia con un sentido preciso: Revelación. Fijémonos en el hecho de que Dios, cuya bondad, amor y gracia evocamos gustosamente, también se revela como el autor de terribles juicios. El sentido que hoy tiene la palabra «apocalipsis» viene precisamente de esos terribles juicios.

Dios es un Dios salvador; por medio de Jesucristo ofrece la salvación y el perdón a todo el que se arrepiente. Pero Dios también es un Dios de justicia y de verdad que detesta el pecado y no puede permanecer indiferente ante todas las formas de mal cometidas por una humanidad que vive sin él. Su paciencia se acabará, y las Escrituras afirman solemnemente que Dios juzgará al mundo. Hoy, el anuncio de estos juicios es una oportunidad para que cada uno piense en el fin del hombre y del mundo, y sobre su propia relación con el Dios salvador.

1 Samuel 19 – Mateo 15:21-39 – Salmo 16:7-11 – Proverbios 4:20-27

Verdadera gratitud

Verdadera gratitud

la-verdad-para-hoy

1/23/2017

Doy gracias a Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. (Romanos 1:8)

alimentemos_el_almaUna cosa sabemos del apóstol Pablo: Tenía un corazón agradecido. En casi cada una de sus epístolas, Pablo expresó gratitud por las personas que recibían su mensaje. Aunque sabía que cada iglesia necesitaba corrección, no solo envió instrucción; también envió un mensaje de gratitud. Siempre pudo ver que se cumplían los propósitos de Dios. Pablo expresó lo que está en el corazón de todos los verdaderos siervos de Dios: “Una actitud agradecida”.

Lamentablemente, algunos van por la vida destacando lo negativo. Se niegan a ser agradecidos por lo bueno que Dios está haciendo en la vida de otra persona. Si no les está sucediendo a ellos, entonces piensan que es malo. Pablo no expresó su gratitud diciendo: “Estoy muy agradecido por lo que Dios ha hecho por mí”. Más bien dijo: “Doy gracias a Dios por ustedes”. Él sentía tanto gozo por el éxito de otra persona como del suyo propio. Que lo mismo pueda decirse también de usted.

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Dios tiene el control

23 Enero 2017

Dios tiene el control
por Charles R. Swindoll

Job 12:1-23

alimentemos_el_almaSinceramente admiro el coraje de Job. Me alegra mucho que no se dé por vencido, diciendo: “Bueno, tal vez tienes razón, Zofar. Has hablado como tus otros dos amigos, y por eso no voy a contradecirte ni a argumentar contigo en cuanto a esto”. ¡De ningún modo! La fuerte crítica de Zofar es respondida con una reacción aún más fuerte por parte de Job. Esta es, a propósito, la única manera de enfrentar a un legalista. Ellos, también, son como las cucarachas. Si uno no las controla, se multiplican y atraen a otras; y cuando uno menos lo espera, los legalistas toman el control. Su método favorito para tomar el liderazgo es intimidar a los demás. Y si no pueden intimidar, se van con sus cosas a otra parte (gracias al Señor), se marchan.

Hubo un tiempo en mi vida en el que permití que los legalistas me controlaran. Pero ahora estoy recuperando el tiempo perdido. Envejecer tiene sus beneficios. He aprendido a la brava que uno tiene que combatir el fuego con el fuego cuando los intimidadores están resueltos a asumir el control. ¡Job no lo aceptó! Paró a Zofar de la misma manera que Pablo se opuso a los judaizantes y “ni por un momento cedimos en sumisión a ellos” (Gálatas 2:5).

Cuando Job habla finalmente, dice en realidad. “Muy bien. Ya es suficiente”. Se enfrentó con valentía a ellos. Yo, por lo menos, admiro mucho a Job el no haberse quedado allí aguantando el ataque.

Job dice: “¡Se trata de nuestro Dios! Es el Dios inescrutable y poderoso quien tiene el control de todas las cosas. ¿Pensaban ustedes que yo no sabía eso?” ¡Qué forma tan creativa de decirlo! “El Dios que yo adoro se deleita en trastornar los planes humanos y en desbaratar las empresas humanas, y mientras lo hace, lleva a cabo su obra milagrosa. Solo Él tiene todo el control”.

Job está dejando en claro que solo Dios es el único ante quien él se inclina, y al hacerlo da a entender esto: “No estoy seguro de que ustedes lo hayan conocido jamás. No me intimiden. Aunque no sé por qué estoy sufriendo así, puedo decirles que por alguna razón y de alguna manera el Dios del cielo, el Dios callado, aquel que parece estar ausente desde mi perspectiva, sigue teniendo el control”.

¿Sería usted capaz de decir lo mismo si estuviera en la situación de Job?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“sepulcros blanqueados”

“sepulcros blanqueados”

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23 ENERO

Génesis 24 | Mateo 23 | Nehemías 13 | Hechos 23

alimentemos_el_almaEl lenguaje de Mateo 23 es francamente chocante. Jesús pronuncia repetidamente sus “ayes” sobre los fariseos y maestros de la ley, tildándoles de “hipócritas”, llamándoles “guías ciegos” y “Ciegos insensatos”, comparándoles con “sepulcros blanqueados” que “Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre.” Les llama “Serpientes”, “camada de víboras”. ¿Qué es lo que provoca un lenguaje tan poco mesurado por parte del Señor Jesús?

Estas personas reúnen esencialmente tres características que despiertan la ira de Jesús.

En primer lugar está una pérdida de perspectiva, la cual, con respecto a la revelación de Dios, enfatiza lo trivial a expensas de lo que es realmente importante. Son fastidiosos en lo que se refiere al diezmo, hasta tal punto que llegan a apartar la décima parte de las hierbas que se cultivan en los huertos, mientras se quedan indiferentes ante las grandes cuestiones de la justicia, la misericordia y la fidelidad (23:23). Jesús aclara, por supuesto, que no resta importancia a los asuntos relativamente secundarios: sus interlocutores no deberían dejar de lado esto asuntos, puesto que se trata, al fin y al cabo, de prescripciones mandadas por Dios. No obstante, enfatizar estas cosas y al mismo tiempo no tomar en serio los temas de mayor peso es como “Coláis el mosquito pero os tragáis el camello.”. Asimismo, articular un cuerpo de reglas que enseñan cuando es importante decir la verdad y cuando podemos mentir con la conciencia tranquila (23:16–22) no sólo implica negar la importancia fundamental de la verdad, sino que implícitamente niegan que el universo entero pertenece a Dios, y que cada vez que asumimos una promesa, lo hacemos delante de él.

La segunda característica es su amor hacia las formas externas de la religión, con poca experiencia de una naturaleza transformada. Buscar el reconocimiento como gran líder religioso, que te honre toda la comunidad, que te consideren un santo, un modelo religioso, mientras en tu fuero interno estás consumido por la avaricia, la auto-complacencia, la amargura, la rivalidad y el odio es un mal profundo (23:5–12, 25–32).

La tercera acusación que les dirige es que, al desempeñar el papel de enseñadores, estos líderes difunden este veneno y contaminan a los demás, sea por precepto o por ejemplo. No sólo no entran ellos en el reino, sino que impiden la entrada a otros (23:13–15).

¿Cuántos líderes evangélicos hoy día invierten la mayor parte de sus fuerzas en asuntos periféricos, y muy pocas en las grandes cuestiones de la justicia, la misericordia y la fidelidad – en nuestras familias, nuestras iglesias, en el lugar de trabajo, en todas nuestras relaciones y en la nación. ¿A cuántos de entre nosotros nos importa más que nos consideren sabios y santos que ser sabios y santos? ¿Cuántos acaban así por traer la condenación a sus oidores, mediante su mal ejemplo y por su gradual alejamiento del evangelio y de todo lo que este conlleva?

Nuestra única esperanza reside en este Jesús que, aunque denuncia con tanta ferocidad esta escandalosa culpabilidad, también llora sobre la ciudad (Mateo 23:37–39; Lucas 19:44).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 23). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Este es mi hijo

Este es mi hijo

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El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? – Hebreos 12:6-7

alimentemos_el_almaCierto día un transeúnte asistió, de lejos, a una violenta pelea entre dos niños. De repente un desconocido apareció en la escena y tomó a uno de los adversarios por el cuello, lo puso a un lado y lo reprendió severamente. Nuestro espectador consideró que había sido testigo de una flagrante injusticia e intervino enérgicamente: –¿Por qué castiga a este niño? ¡El otro es igual de culpable! El desconocido lo miró serenamente y le dijo: –Es cierto, ¡pero este es mi hijo!

Ese hombre se sentía responsable del comportamiento de ese niño porque era su hijo. Le importaba su educación. Al otro no lo conocía y no tenía por qué corregirlo.

A veces los creyentes pasan por momentos difíciles, mientras que todo parece fácil para los que no piensan en Dios. La explicación está en la sencilla respuesta de este padre: ¡Este es mi hijo!

Si Dios se ocupa de nosotros para educarnos, es una clara prueba de que somos sus hijos. Se preocupa por nosotros y quiere nuestro bien; esta educación paterna es el privilegio exclusivo de los hijos. Es la expresión de su amor fiel hacia ellos.

“Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:5-6). “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

1 Samuel 18 – Mateo 15:1-20 – Salmo 16:1-6 – Proverbios 4:14-19

El servicio como adoración

El servicio como adoración

la-verdad-para-hoy

1/22/2017

Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (Romanos 12:1)

alimentemos_el_almaCuando muchos piensan en la adoración, se imaginan los vitrales de una iglesia y los inmensos órganos. Pero en la Biblia, la misma palabra que se emplea para describir la adoración también significa servicio.

La mayor adoración que puede rendírsele a Dios es servirle. Para Pablo, el servicio significaba una entrega absoluta.

Pablo le escribió a Timoteo: “Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia” (2 Ti. 1:3). Pablo estaba diciendo que se podía mirar en lo más íntimo de su ser y ver que servía a Dios con todo su ser. El servicio de Pablo era un acto de adoración. Era profundo, genuino y sincero. Esa es la verdadera medida de la genuina espiritualidad. La única forma de servir a Dios es con una entrega absoluta.

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¿cómo es su hijo?

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22 ENERO

Génesis 23 | Mateo 22 | Nehemías 12 | Hechos 22

alimentemos_el_almaLos versículos finales de Mateo 22 (Mateo 22:41–46) contienen uno de los más sorprendentes diálogos del conjunto de los Evangelios. Tras eludir hábilmente caer en la trampa de una serie de preguntas tendenciosas, planteadas más para su descrédito que por un genuino deseo de saber, Jesús reacciona ante sus oponentes haciendo él a su vez una pregunta: “¿Qué pensáis del Cristo?” “¿De quién es hijo?” (22:42). Algunos judíos creían que iba de hecho a haber dos Mesías: el de la línea de David (de la tribu de Judá) y otro de la tribu de Leví. No sorprende por tanto que los fariseos respondan acertadamente: “De David” (22:42). Pero es entonces cuando Jesús plantea la cuestión clave, que cae como una bomba: “¿Cómo pues David, en el Espíritu, le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?” (22:43–44).

Jesús estaba ahí citando el Salmo 110, designado por los escribas como salmo de David. De haber sido compuesto por un simple escriba de la Corte, al escribir “El SEÑOR dijo a mi Señor,” lo habría entendido como “El Señor [Dios] dijo a mi Señor [el Rey].” Y, de hecho, así es como lo han interpretado muchos teólogos de la escuela liberal, haciendo caso omiso de lo indicado en el rótulo. Pero, si en verdad fue David el autor del salmo, ese ‘mi Señor’ estaría obviamente apuntado a alguien distinto al autor. La explicación propuesta por muchos expertos en Biblia, tanto judíos como cristianos, durante siglos, es por tanto adecuada: David, “en el Espíritu” (22:43), habría escrito ahí un salmo oracular (esto es; un oráculo, o profecía, inspirado por el Espíritu), en referencia al futuro Mesías que habría de venir: “El SEÑOR [Dios] dijo a mi Señor [el Mesías].” El contenido del resto del salmo, lo establece por tanto como rey universal y verdadero y perfecto sacerdote.

En unos tiempos en los que las jerarquías familiares señalaban a los hijos como inferiores respecto al padre, Jesús hace patente la intención de sus palabras: “Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?” (22:45).

Las implicaciones son realmente impresionantes. El Mesías del linaje de David tendría que ser de la estirpe de David, separado por un milenio del propio David, pero aun así genuino heredero con derecho a ese trono. Por otra parte, además, iba a ser tan grandioso monarca que hasta el propio David tendría que dirigirse a él como “mi Señor”. Toda otra forma de entenderlo sería excesivamente limitada y reduccionista. Los textos relacionados del Antiguo Testamento apuntan en la dirección adecuada ya desde generaciones atrás. Pero eso no evita que vaya siempre a haber quien prefiera las simplificaciones del reduccionismo antes que las profundidades de la revelación del conjunto de la Biblia en su totalidad.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 22). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El Cabo de Buena Esperanza

El Cabo de Buena Esperanza

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El mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre… nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia. – 2 Tesalonicenses 2:16

No os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. – 1 Tesalonicenses 4:13

alimentemos_el_almaEn 1488, una tripulación portuguesa que estaba buscando un paso marítimo hacia las Indias bautizó con el nombre de «Cabo de las Tormentas» un punto situado muy cerca del extremo sur de África. En efecto, los fuertes vientos que se presentaban allí hacían que este fuera un lugar temible para la navegación. Pero muy pronto comprendieron que aquel punto abría el paso a las Indias, y el nombre fue cambiado por «Cabo de Buena Esperanza».

Para todos los seres humanos, la muerte es ese cabo de las tormentas. Es la sentencia de Dios a la desobediencia del hombre (Génesis 2:17). Nadie puede escapar de él; la Biblia lo describe como el “rey de los espantos” (Job 18:14). Pero para los que depositaron su confianza en Jesucristo y recibieron por fe la vida eterna, la muerte pasa a ser ese cabo de buena esperanza, la puerta de entrada del paraíso (Lucas 23:43). Saben que Jesús su Salvador pasó por la muerte y salió de ella victorioso, y tienen la seguridad de que resucitarán como él (1 Corintios 15). Por esta razón pueden esperar el momento de su partida sabiendo que su Salvador los acompañará en ese difícil paso.

Pero también están esos “otros que no tienen esperanza”, de quienes habla el apóstol Pablo. Si usted está entre esos otros y si siente mucha angustia cada vez que piensa en la muerte, no es demasiado tarde para echar mano de la esperanza que Dios propone. Crea en Jesucristo, quien murió por usted para darle la vida eterna y liberarlo del miedo a la muerte.

1 Samuel 17:31-58 – Mateo 14:13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4:10-13

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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