Buenos y malos consejos

16 Enero 2017

Buenos y malos consejos
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaTodos los que leen este capítulo han recibido alguna vez en su vida un mal consejo, y usted le hizo caso a quien se lo dio. Siguió el consejo que recibió y después sufrió las consecuencias. Asimismo, todos nosotros hemos sido beneficiados por los buenos consejos de alguien. Estábamos inseguros y confundidos, y por eso buscamos a alguien en quien confiábamos. Recibimos un buen consejo, lo seguimos y disfrutamos los beneficios.

Tomemos, por ejemplo, Proverbios 12:15: “En la opinión del insensato su camino es derecho, pero el que obedece el consejo es sabio.» Usted y yo hemos experimentado en verdad esas palabras. Hemos sido insensatos, pensando que teníamos la razón, pero luego, afortunadamente, vino nuestro padre o nuestra madre, un maestro o quizás un amigo que nos hizo entrar en razón. El resultado es que fuimos beneficiados de su sabio consejo.

“Como el agua refleja la cara, así el corazón del hombre refleja al hombre” (Proverbios 27:19). Estoy seguro de que usted ha vivido ocasiones así. Tenía algo profundo en el fondo de su corazón que no había podido sacar. Pero viene alguien que le ama y esa persona tiene la habilidad de lanzar un balde en ese profundo pozo, lo saca y luego derrama su contenido alrededor para que ambos lo puedan ver con claridad.

Tengo que añadir que no siempre es fácil escuchar el consejo sabio. “Fieles son las heridas que causa el que ama, pero engañosos son los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6). El hebreo utiliza aquí una interesante raíz verbal en la primera parte del versículo. Esto se conoce como “raíz causativa”, que nos permite hacer la siguiente afirmación: “Dignos de confianza son los moretones causados por los golpes de quien te ama”. La herida que queda después del golpe verbal de alguien que le ama, es una herida digna de confianza. Con un amor genuino, su amigo le dirá la verdad; estando a solas, en privado, para que escuche lo duro que usted necesita confrontar. La herida quedará con usted, pero será una mejor persona gracias a ello. Esa herida es mucho más útil y más confiable que un hipócrita abrazo, el “beso” de un adulador a quien Salomón llama nuestro “enemigo». El buen consejo siempre es bueno, aunque duela escucharlo, ya sea usted quien lo reciba o quien lo dé.

El buen consejo siempre es bueno, aunque duela escucharlo.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“Yo soy el Dios Todopoderoso….”

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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16 ENERO

Génesis 17 | Mateo 16 | Nehemías 6 | Hechos 16

alimentemos_el_almaNo pensemos que Dios se revelaba a Abram cada día: estos momentos decisivos ocurren a lo largo de un período muy extenso. Si reunimos las pistas cronológicas, podemos deducir lo siguiente: Génesis 12 tiene lugar cuando Abram tiene 75 años; Génesis 15 no tiene fecha, pero ocurre durante la siguiente década; ahora Abram tiene 99 años, e Ismael ya tiene 13 (Génesis 17:1, 25). Las palabras con las cuales Dios inicia el encuentro debían ser profundamente consoladoras, puesto que recogen unas cuantas de las realidades que ya han sido plasmadas: “Yo soy el Dios Todopoderoso….”.

En los siguientes versículos, lo que primero se enfatiza es la alianza, la promesa de la Tierra y el hecho de que Abram será padre de muchas naciones (17:4–5). Esta última promesa es la que ocupa el lugar primordial en esta secuencia, pero hay tres elementos más que conducen hacia adelante la historia de la redención.

En primer lugar, tanto Abram como Sarai reciben un nombre nuevo. Si Abram significa “padre exaltado”, Abraham significa “padre de muchos”; es decir, “padre de muchas naciones”. Implícitamente, eso da a entender que por muy importante que sea su papel como padre de esta nación hebrea recién nacida, Abraham será aun más grande como aquel a través del cual todos los pueblos de la tierra serían bendecidos (12:3). Sara “será madre de naciones” (17:16).

En segundo lugar, Dios introduce el tema de la circuncisión como la señal iniciadora de la alianza. La circuncisión era un rito que existía entre varios pueblos mesopotámicos de aquella época. En este caso, sin embargo, se le da un significado distintivo: un rito conocido en el mundo donde Abraham vivía es recogido por Dios y revestido de un significado particular en la historia de la alianza que Dios hace con su pueblo. Abraham no tarda en cumplir con ella (17:23–27). Esto se convierte en una señal fronteriza que, a lo largo de la historia, marca la diferencia entre los hebreos y los demás; pero es algo más que eso. Se establece tan definitivamente como la señal única del pacto eterno, que quien no la cumpliese sería excluido del pueblo de Dios (17:13–14). Aun antes de que el pacto comportara una amplia gama de leyes, se están forjando su marco, sus fronteras y su simbolismo.

En tercer lugar, el escepticismo comprensible, aunque poco afortunado, por parte de Abraham en cuanto a su capacidad de engendrar a un hijo con Sara a estas alturas de su matrimonio le induce a proponer a Ismael como el hijo a través de quien Dios podría llevar a cabo sus propósitos (17:17–18). Pero Dios rechaza esta propuesta. Ismael también será padre de muchos, pero la línea de la alianza pasará por Isaac (17:19–21). La historia del pueblo de la alianza estará, por tanto, sujeta a la elección soberana de Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 16). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Quién puede ser salvo?

La Buena Semilla

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¿Quién puede ser salvo?

Algunas preguntas de la Biblia

Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios… ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. – Marcos 10:25-27

alimentemos_el_almaJesús iba caminando cuando un hombre rico llegó corriendo y le dijo: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. Este hombre siempre había respetado los mandamientos de la Ley, pero amaba las riquezas. Y cuando Jesús le dijo: “Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme”, se fue triste (Marcos 10:17, 21).

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (v. 23). Sorprendidos, exclamaron: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” (v. 26). Impregnados con ideas de esa época, consideraban la riqueza como una prueba del favor de Dios. Pero Jesús los miró y les respondió: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (v. 27).

Pobres o ricos, somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos. Sin embargo, a los que no tienen nada les es más fácil aceptar el Evangelio… Seamos quienes seamos, reconozcamos que no podemos hacer nada para obtener la vida eterna y depositemos nuestra confianza en Dios. Él lo puede todo. Él da la fe y transmite la vida eterna. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).

¿Quién puede ser salvo? Nadie, si Dios mismo no lo salva. Pero él puede y quiere hacerlo, y nos anima a ir a él cuanto antes, con confianza, por medio de Jesucristo.

1 Samuel 13 – Mateo 11 – Salmo 10:1-11 – Proverbios 3:19-20

La gracia del Rey

La gracia del Rey

la-verdad-para-hoy

1/15/2017

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. (Romanos 3:24)

alimentemos_el_almaTodo creyente recibe la gracia de Dios como resultado de responder a las buenas nuevas. Y las buenas nuevas son que la salvación es por gracia.

El apóstol Pablo dijo: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8-9). La gracia de Dios que trae salvación ha aparecido para todas las personas. Se ofrece totalmente independiente de cualquier cosa que pudiéramos haber hecho para recibir el favor de Dios. Es el favor inmerecido de Dios, que en su misericordia y su clemencia nos da la salvación como un regalo. Lo único que tenemos que hacer es sencillamente responder creyendo en su Hijo.

Entramos en el reino de Dios solo por la gracia de Dios. No hay lugar para la propia alabanza ni la proeza humana. Recuerde darle gracias a Dios por concederle una salvación tan misericordiosa.

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Dios habla con Agar

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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15 ENERO

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

alimentemos_el_almaEn toda la literatura de la antigua Mesopotamia, que yo sepa, Agar es la única mujer a quien Dios se dirige directamente, llamándola por su nombre (Génesis 16:8; 21:17). Esta mujer en cuestión no es una de las grandes figuras matriarcales del Antiguo Testamento – como Sara, o Raquel, o Rebeca –, sino una simple esclava que resentida con su ama, se da a la fuga. No obstante, Dios se acerca a ella, le dice que se someta a Sara (16:9), le promete que el niño que lleva en su vientre será varón, y que este varón será el progenitor de una gran nación (21:8).

Este relato tiene numerosas facetas estrechamente relacionadas entre sí. Siguiendo el relato de la alianza con Abram en el capítulo 15, este incidente deja en evidencia tanto a Abram como a Sara. Desesperados por tener un hijo, piensan que tienen derecho a llevar a término los propósitos de Dios por sus propios medios, más bien turbios. Como resultado, se produce no sólo una tensión muy grande en el seno de su propia familia que dura muchos años – tensión que se desborda hasta la siguiente generación (Génesis 21:25) –, sino que de ahí nacen los pueblos árabes, que se encuentran enzarzados en un conflicto perenne con el pueblo de Israel hasta nuestros días. Uno de los grandes rasgos característicos de la Biblia es su absoluta honestidad: los grandes hombres y las grandes mujeres se retratan con todas sus miserias. Este mundo continúa siendo un mundo deteriorado, e incluso los mejores son seres caídos. Esto nos debe prevenir ante el peligro de un culto exacerbado a la personalidad.

No obstante, hay aquí otro vínculo con los capítulos anteriores. Dios había prometido a Abram que todos los pueblos de la tierra serían bendecidos a través de él (12:3). La elección de Abram es un medio hacia este fin. Por muy centrados en la descendencia que estén los propósitos de Dios a partir de ahora, Dios sigue siendo el Rey soberano sobre todo el cosmos. En el libro de Génesis, el relato de Abram se enmarca en medio de la narrativa más amplía de la creación de todos, y de la caída de todos. De modo que aquí, al principio de la historia de la nación de Israel, Dios muestra su amor hacia los marginados y los despreciados, hacia los que no están orgánicamente incorporados en la línea de la Promesa.

Encontramos esta misma solicitud en el Señor Jesús. En Mateo 15:21–28, Jesús es perfectamente consciente de que su misión, durante los tres años de su ministerio público, va dirigida especialmente a “las ovejas perdidas del pueblo de Israel” (15:24). La narrativa de la redención exige que dé prioridad al antiguo pueblo de Dios con quien hizo alianza. Pero esto no impide que reconozca la fe asombrosa de otra mujer, cananita, quien tiene la sabiduría de cambiar los términos de su pleito. Ya no se dirige a Cristo como “Hijo de David” (15:22), puesto que, no siendo Israelita, no tiene derecho a ninguna reivindicación directa, y se limita a pedir misericordia (15:27). Otra “Agar” así descubre cómo es de abundante esta misericordia, igual que muchísimas otras personas en nuestros días.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 15). Barcelona: Publicaciones Andamio.

En manos de los hombres

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En manos de los hombres

De Getsemaní a la cruz

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. – Isaías 53:7

alimentemos_el_almaJudas acababa de traicionar a su Maestro. Era de noche, los soldados detuvieron a Jesús. Lo ataron y lo llevaron a casa de Anás, pariente del sumo sacerdote. Allí lo golpearon en el rostro por primera vez. Luego, en casa de Caifás, donde se habían reunido los jefes religiosos, falsos testigos lo acusaron. Jesús no respondió. Todos lo condenaron y querían matarlo. Le escupieron la cara, lo azotaron… Pedro lo negó tres veces.

Fue entregado a Pilato, el gobernador romano, quien dijo que Jesús era inocente. Pilato lo remitió a Herodes, quien lo trató con desprecio y, para burlarse de él, le puso una ropa resplandeciente y lo devolvió a Pilato. El gobernador trató de liberarlo, pero no lo logró.

Para burlarse de él, negando su posición de rey, vistieron a Jesús con una ropa de color púrpura (ropa real), le pusieron una corona de espinas y lo expusieron así ante la multitud. Esta gritó a una voz pidiendo la liberación de Barrabás, que era un asesino, y exigió la crucifixión de Jesús. Pilato mandó azotarle; los soldados se reunieron en torno a él en el patio del palacio. Le quitaron las vestiduras de púrpura y le pusieron su propia ropa. Jesús guardó silencio y fue llevado hasta el Gólgota para ser crucificado.

Este hombre, llamado Jesús, ¡es el Hijo de Dios! ¿Por qué no mostró resistencia alguna? ¿Por qué no hizo valer su inocencia? Porque “Cristo padeció por nosotros” (1 Pedro 2:21).

Luego, en la cruz, “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…” (1 Pedro 3:18).

1 Samuel 12 – Mateo 10:26-42 – Salmo 9:15-20 – Proverbios 3:16-18

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Una unión misteriosa

Una unión misteriosa

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Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. (Filipenses 2:7)

alimentemos_el_almaLa humanidad y la deidad de Cristo es una unión misteriosa que nunca podemos entender plenamente. Pero la Biblia pone de relieve ambas.

Lucas 23:39-43 da un buen ejemplo. En la cruz, “uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

En su humanidad, Jesucristo fue una víctima, clavado sin misericordia a una cruz después que lo escupieron, se burlaron de Él y lo humillaron. Pero en su deidad le prometió al ladrón en la cruz vida eterna como solo Dios puede prometer.

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Expresar el sufrimiento

14 Enero 2017

Expresar el sufrimiento
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaHay días demasiado oscuros para la persona que sufre, días así le impiden ver la luz. Así es como se encuentra Job al final de este capítulo. Lamentablemente, sus supuestos amigos no le darán ningún alivio. Al igual que Job, es posible que usted tampoco haya visto la luz durante mucho tiempo.

Hay experiencias demasiado severas que no dejan que el que sufre conserve la esperanza. Cuando una persona se deprime mucho debido al sufrimiento que lleva por dentro, es como si perdiera todas las esperanzas. Por eso Job reconoce su falta de tranquilidad, su ausencia de paz y su profundo deseo.

Hay valles que son demasiado profundos como para que los angustiados encuentren alivio. Pareciera que cuando están en esta situación, no hay razón para seguir adelante. Ya no tenemos lugares donde dirigir nuestra mirada y hallar consuelo. Es entonces cuando nuestra mente comienza a jugarnos malas pasadas, haciéndonos pensar que ni siquiera Dios se interesa por nosotros. ¡Falso! ¿Recuerda las palabras que solía citar Corrie ten Boom? Yo siempre las recuerdo: “No hay hoyo tan profundo que sea más profundo que el Señor”. Yo lo sé. Quienes están con una depresión profunda no recuerdan que no podemos razonar con ella. Esto es algo que ellos negarían, porque sienten que hay una inmensa distancia entre ellos y Dios, y eso es turbador y atemorizante. Pero la buena noticia es que Dios no solo está allí. . . sino que también se interesa.

Es importante mencionar que no hay ninguna crítica severa contra Job al final del capítulo 3. Dios no le dice: “¡Qué vergüenza, Job!” Dios sabía cómo tratar las palabras de Job. Él entendía por qué dijo lo que dijo. El Señor también le entiende a usted. Lamentablemente, las palabras de Job quedaron escritas y los predicadores las han estado utilizando durante siglos. Afortunadamente, las de usted y las mías se mantendrán, así esperamos, siendo un secreto dentro de nuestros autos, en nuestros dormitorios, o a lo largo del estrépito de las olas, o quizás bajo los enormes árboles de un bosque. Dios puede encargarse de todo esto; por lo tanto, dígale todo lo que siente. Dígale lo que hay en su corazón. Usted nunca podrá reponerse totalmente de su sufrimiento si no lo expresa del todo. Job no se quedó con nada. Y ahora lo admiro más que cuando comencé a leer el libro.

Dirija su mirada a lo alto para encontrar la Luz.

Dios puede encargarse de todo, dígale todo lo que siente. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“Abram creyó al Señor…”

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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14 ENERO

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

alimentemos_el_almaEl marco temporal de Dios es muy diferente del nuestro. Abram quiere un hijo y le parece que se va quedando sin tiempo. Dios tiene en mente a un pueblo compuesto de millones de descendientes. Abram siente que su vida se acerca al final sin que sea evidente en absoluto por qué Dios le ha llamado a salir de Ur de los caldeos; Dios ve el curso entero de la historia redentora.

Lo que Dios hace en Génesis 15 es prometer a Abram que su descendencia constituirá una multitud incontable. A un cierto nivel, la promesa de Dios es suficiente: “Abram creyó al Señor…” (Génesis 15:6). La fe de Abram es sencilla y también profunda: creyó la promesa de Dios, convencido de que Dios sería fiel a su palabra. Y a ojos de Dios, esta fe “contaba como justicia”. Esto no quiere decir que Abram se mereciese puntos por mostrar una fe así. Se trata más bien de que lo que Dios exige a los que llevan su imagen, lo que siempre les había exigido, era justicia – sin embargo, en este mundo caído acepta, y lo cuenta como si fuese justicia, una fe que reconozca nuestra dependencia de Dios y que reciba la palabra de Dios como tal. Es la fe de Abram lo que le convierte en el padre de todos los que creen (Romanos 4; Gálatas 3).

Sin embargo, por muy genuina que sea esta fe, Abram tiene problemas para encajar algunos de los detalles de la promesa de Dios. Dios le habla de un tiempo en el que sus descendientes poseerán toda la tierra que le rodea, y Abram vacila y pide una señal (Génesis 15:8). En su gracia, Dios provee una: en una visión, a Abram se le permite entrar en un pacto con Dios. Probablemente, los animales troceados por medio de los cuales pasa “una hornilla humeante y una antorcha encendida” (Génesis 15:17) representan una manera de decir “que los que entren en este pacto sean igualmente troceados si violan las condiciones del mismo”. Esta visión que Abram recibe, aparte de ser un acto de bondad de parte de Dios para afianzar su fe, también le permite vislumbrar los propósitos de Dios a largo plazo, y el vasto alcance de su campo de acción: establece un pacto con Abram y con su descendencia, la misma relación de pacto en la cual entran también los creyentes de hoy día (Gálatas 3:6–9).

Hay otro elemento más en este capítulo que deja entrever la perspectiva divina. Una razón por la cual Abram no puede comenzar a conquistar la Tierra Prometida es que “antes de eso no habrá llegado al colmo la iniquidad de los amorreos” (Génesis 15:16). La cronología divina encaja tan perfectamente con su sensibilidad moral, que, cuando el pueblo de Dio esté listo para entrar en la Tierra, los habitantes de dicha Tierra se habrán hundido en la degradación moral hasta tal punto, que el juicio divino será absolutamente necesario. Llegará aquel día, dice Dios, pero en este capítulo aún no ha llegado.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 14). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El efecto sin causa

La Buena Semilla

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Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Salmo 53:1

No le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios. Romanos 1:21

El efecto sin causa

alimentemos_el_almaTodo el mundo conoce la ley de causa efecto, es decir, existe una causa específica para cada fenómeno. Sin embargo, personas muy serias inventaron «el efecto sin causa», y esto a veces incluso en nombre de la ciencia. Afirman que la existencia salió de la nada, que no hay ninguna causa al hecho de que «un día» no hubiese nada y que «ahora» haya algo. ¡Reconozcamos que es necesario ser bastante crédulo para atribuir a la nada la paternidad de todo!

Al ir a los hechos de causa en causa, siempre tropezaremos con el misterio del origen de todo. Pero la Biblia lo explica mediante estas cinco primeras palabras: “En el principio creó Dios…” (Génesis 1:1). Así, este origen que está fuera de nuestra comprensión, que no tiene principio ni fin, es Dios. Él es la causa original, la inteligencia y el poder creador de todo.

Pero, ¿sabe usted que Dios quiso darse a conocer de otra forma aparte de la creación? Para ello él mismo vino hasta nosotros. ¿Por qué? ¿Este hecho también tiene una causa? ¡Por supuesto! ¡Lo hizo porque nos ama! Nos reveló su amor en Jesucristo. Lo sacrificó para liberarnos del pecado que nos impedía conocerlo personalmente como un Padre lleno de amor y todopoderoso. ¡Quiere que usted también lo conozca, querido lector! Lea la Biblia, acepte su mensaje, descubra a su Creador y el verdadero sentido de su vida. Usted no está aquí por casualidad, sino porque Dios lo creó con el objetivo de que se convierta en su hijo, un hijo del gran Dios. ¡Nada menos que eso!

1 Samuel 11 – Mateo 10:1-25 – Salmo 9:11-14 – Proverbios 3:13-15

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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