METIENDO LA MANO EN LA BASURA

METIENDO LA MANO EN LA BASURA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-22

alimentemos_el_almaA diario observamos en el suelo, en la calle, la vereda, o hasta en algún basurero, cosas que en algún momento tuvieron valor pero hoy ya no. El paso del tiempo o de la moda, algún accidente que lo dañó, no sé, ya no sirven. Un libro, por ejemplo. ¿Quién no ha visto dentro algún canasto de la basura, andando por la calle, un viejo, sucio y descolorido libro? Ya sin su tapa, sus hojas dobladas por la humedad, alguna hoja comida por las cucarachas… ¿Lo levantarías? ¿Meterías tu mano entre la basura para rescatarlo? ¡Obvio que no! Pues yo tampoco, te lo aseguro. A no ser qué… A no ser que sea un ejemplar de “Una Pausa en tu Vida”. Te prometo que no dudaría un segundo, y aunque me daría algo de asco, vería la manera de sacarlo ensuciándome lo menos posible, lo sacudiría un poco, lo llevaría a mi casa, lo sigo limpiando y se queda conmigo. ¿Por qué? Simplemente porque yo lo hice. Cada una de sus palabras, de sus letras, de sus puntos y sus comas, el diseño, la portada, todo fue creado por mí, y jamás dejaría un ejemplar de mis libros en la basura. No, nunca. ¿Qué marcó la diferencia con cualquier otro libro? pues que soy su autor intelectual,  por lo tanto su dueño.

No sé en qué lugar te encuentras tú hoy. ¿Se olvidaron de ti?… ¿Te botaron en el rincón de lo inservible?… ¿Te consideran pasado de moda?… ¿Los que te rodean huelen igual o peor que tú?… Hoy Dios pasa por tu esquina, por tu calle, por tu vida. No tengas la menor duda que, si se lo permites, te levantará, te limpiará, meterá su mano donde sea necesario para sacarte, te llevará a su casa y nunca más volverás a ser como antes. Las cosas viejas pasarán, ahora todo será nuevo. Déjame decirte que en “Su Taller” no hay bodega de cosas en desuso. Allí todo vale. ¿Por qué? Porque Quien te creó sabe cuánto vales.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

En el taller del Maestro no hay bodega de cosas en desuso.

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EL NACIMIENTO VIRGINAL DE CRISTO

EL NACIMIENTO VIRGINAL DE CRISTO

la-verdad-para-hoy

12/21/2016

Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. (Mateo 1:16)

alimentemos_el_almaEl nacimiento virginal es una suposición implícita en todo lo que la Biblia dice acerca de Jesús. Rechazar el nacimiento virginal es rechazar la deidad de Cristo, la exactitud y la autoridad de la Biblia, y muchas otras doctrinas relacionadas que son el fundamento de la fe cristiana. Nada es más importante que el nacimiento virginal para comprender quién es Jesucristo. Si negamos que Jesucristo es Dios, hemos negado la esencia misma del cristianismo. Todo lo demás que la Biblia enseña acerca de Cristo depende de la verdad que celebramos en Navidad: que Jesucristo es Dios encarnado.

Si la historia de su nacimiento es simplemente una leyenda inventada, entonces lo es el resto de lo que la Biblia nos dice de Él. El nacimiento virginal es tan importante como la resurrección es la comprobación de su deidad. No es una verdad optativa. Cualquiera que rechace la deidad de Cristo rechaza absolutamente a Cristo, aunque aparente lo contrario (vea 1 Jn. 4:1-3).

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Querido José, querido mío

21 Diciembre 2016

Querido José, querido mío
por Charles R. Swindoll

Mateo 1:18-25-Levítico 20:10

alimentemos_el_almaPara José, el embarazo sorpresivo de María debió haberle causado un impacto muy grande. La mujer que amaba— aquélla que había desposado en un compromiso ante Dios y los hombres, aquélla que lo había hecho mantenerse puro a pesar de sus propios deseos— desapareció por tres meses y luego regresó embarazada. ¿Qué se suponía que iba a pensar?

Él no le creyó. Se desmoronó porque no podía aceptar lo que María le decía. Él necesitaba un plan. Por ley podía romper su compromiso matrimonial. Por ley también, pudo haber hecho que la apedrearan hasta morir por adúltera. Pero él la amaba así que buscó la forma de preservar la dignidad de María y “la dejó ir secretamente”. Nadie pensaba en acabar el embarazo de María. Simplemente se alejaría. . . y criaría a su hijo sola.

Al menos, eso es lo que José había decidido hacer al irse a dormir en una noche difícil. Sin embargo, Dios intervino mandando al ángel Gabriel para que visitara a José en sueños y le dijera: «No temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo».

José le creyó a Dios. Su fe hizo que sus planes cambiaran. Desde ese momento sería el apoyo y la fortaleza de María durante esta maravillosa, y a la vez, dolorosa experiencia.

Desde ese día en adelante, vemos un hombre humilde y fiel protegiendo a María y a un hijo que no era suyo. Proveyendo para ellos. Obedeciendo a Dios. Con el simple acto de llamar al niño Jesús (y no ponerle su propio nombre, la cual era una tradición para los primogénitos), José le decía al mundo que ese hijo no era suyo. Durante ese sueño, se dio cuenta cual iba a ser su función en esta magnífica misión, lo cual le daba energía y también le llenaba de humildad. Cuando se dio cuenta del desafío, él aceptó seguir adelante.

En todo aspecto, José ocupó la función del padre adoptivo— enseñándole a Jesús cómo trabajar, criándolo en la Ley y los profetas de la misma forma que cualquier buen padre judío lo hubiera hecho. ¿En qué manera la vida de José fue impactada por el tiempo que paso con su «Hijo»? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos es esto— que el poder de la elección de José de creer que la promesa de Dios se estaba cumpliendo cambió el curso de su vida. En la actualidad, enfrentamos grandes y pequeñas decisiones de fe como esas– decisiones que una vez que las tomamos, cambian la dirección de nuestras vidas.

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EL DUEÑO DE MI FUTURO

EL DUEÑO DE MI FUTURO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-21

alimentemos_el_alma¿Cómo podemos saber lo que nos conviene y lo que no? En el sentido más estricto de la palabra creo que es imposible. Al no ser dueños del futuro, los seres humanos nos vemos resignados a la concepción del tiempo. Obvio que podemos planificar (y de hecho es de sabios hacerlo), y de alguna manera prevenir ciertos sucesos. Pero aún en esos casos estamos sujetos a imprevistos, calamidades e infortunios desconocidos y ajenos para nuestra limitada voluntad humana. Así llegamos al punto de reconocer que somos dependientes de un designio mayor que gobierna nuestras vidas. La muchacha, por ejemplo, insiste ante Dios en sus oraciones por un esposo para el resto de sus días, Dios no se lo da. Se enoja, se deprime, se enfría en su fe. Vuelve a insistir y encuentra un muchacho. Buen muchacho, cristiano, ¡OBVIO!!! Se casan, es esposa, luego madre. ¡Lo logró! Los exámenes diagnostican cáncer en etapa terminal. “Sólo meses de vida”, dice el doctor. Su cuerpo se apaga día a día. Su esposo puede rehacer su vida, pero… “¿y mis tres pequeñitos? ¿Cómo se abrirán paso en la vida sin su madre?”… Dios puede suplir y de hecho lo hará. Piensa: “¿No será que Dios, conociendo mi corta vida, tenía planeado dejarme soltera?… ¡Y yo que tanto insistí! Ahora entiendo, Dios. Ahora entiendo”. Tal vez fui algo drástico (aunque nada fantasioso); pero quiero despertarte a la realidad de que es mucho más saludable una vida entregada a la siempre sabia mano de Dios.

Decidir nosotros lo que es para nuestro bien y lo que es para nuestro mal es desgastante, porque nos torna obsesivos con las cosas que no tenemos o que aun no llegan. Adán y Eva tuvieron que aprender esta verdad en el Edén a un precio muy alto.   Muchas veces Dios, que siempre quiere ser el mayor en nuestros corazones, nos pide o nos quita aquello que nos obsesiona, como hizo con Abraham al pedirle a Isaac, para que lo identifiquemos y reenfoquemos nuestra fe. Cuando te da es Dios; cuando te quita es Dios, cuando te lo niega es Dios.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Somos meros espectadores de los sucesos que van entretejiendo nuestras vidas ante lo cual no podemos hacer nada.

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El espíritu de verdad y el espíritu de error

1 Juan 4-5

9781586403546

El espíritu de verdad y el espíritu de error

alimentemos_el_alma4 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. 2 En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es[a] de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús[b], no es[c] de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. 4 Hijos míos[d], vosotros sois[e] de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. 5 Ellos son del mundo; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye. 6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Dios es amor

7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es[f] de Dios, y todo el que ama es nacido[g] de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. 9 En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros[h]: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito[i] al mundo para que vivamos por medio de El. 10 En esto consiste[j] el amor: no en que nosotros hayamos amado[k] a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. 12 A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros. 13 En esto sabemos que permanecemos en El y El en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. 16 Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para[l] nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. 17 En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como El es, así somos también nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra[m] castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. 19 Nosotros amamos[n], porque El nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede[o] amar a Dios a quien no ha visto. 21 Y este mandamiento tenemos de El: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.

La fe que vence al mundo

5 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo[p], es nacido[q] de Dios; y todo aquel que ama al Padre[r], ama al que ha nacido[s] de El. 2 En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos[t] sus mandamientos.3 Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. 4 Porque todo lo que es nacido[u] de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. 5 ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

El testimonio acerca del Hijo

6 Este es el que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no sólo con[v] agua, sino con[w] agua y con[x] sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. 7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra[y]: 8 el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres concuerdan[z]. 9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio de Dios: que El ha dado testimonio acerca de su Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, ha hecho a Dios[aa] mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado respecto a su Hijo. 11 Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

El conocimiento de la vida eterna

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. 14 Y esta es la confianza que tenemos delante de[ab] El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye. 15 Y si sabemos que El nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho. 16 Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado[ac] que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vidaa los que cometen pecado que no lleva a la muerte[ad]. Hay un pecado que lleva a la muerte[ae]; yo no digo que deba pedir por ése. 17 Toda injusticia es pecado, y hay pecado que no lleva a la muerte[af].

Declaraciones finales

18 Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no peca; sino que aquel que nació[ag] de Dios lo guarda y el maligno no lo toca. 19 Sabemos que somos de Dios, y que todo el mundo yace bajo el poder del maligno[ah]. 20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna. 21 Hijos[ai], guardaos de los ídolos.

Notas al pie:

  1. 1 Juan 4:2 O, procede
  2. 1 Juan 4:3 Algunos mss. dicen: que Jesús ha venido en carne
  3. 1 Juan 4:3 O, no procede
  4. 1 Juan 4:4 O, Hijitos
  5. 1 Juan 4:4 O, procedéis
  6. 1 Juan 4:7 O, procede
  7. 1 Juan 4:7 O, engendrado
  8. 1 Juan 4:9 O, en nuestro caso
  9. 1 Juan 4:9 O, único; i.e., el único en su género
  10. 1 Juan 4:10 Lit., está
  11. 1 Juan 4:10 Algunos mss. dicen: amamos
  12. 1 Juan 4:16 Lit., en
  13. 1 Juan 4:18 Lit., tiene
  14. 1 Juan 4:19 Algunos mss. agregan: a El; otros: a Dios
  15. 1 Juan 4:20 Algunos mss. dicen: ¿cómo puede
  16. 1 Juan 5:1 I.e., el Mesías
  17. 1 Juan 5:1 O, engendrado
  18. 1 Juan 5:1 Lit., al que engendra
  19. 1 Juan 5:1 O, engendrado
  20. 1 Juan 5:2 Lit., hacemos
  21. 1 Juan 5:4 O, engendrado
  22. 1 Juan 5:6 O, en
  23. 1 Juan 5:6 O, en
  24. 1 Juan 5:6 O, en
  25. 1 Juan 5:7 Los mss. más antiguos no incluyen: en el cielo…en la tierra
  26. 1 Juan 5:8 Lit., están para una cosa
  27. 1 Juan 5:10 Lit., le ha hecho
  28. 1 Juan 5:14 Lit., hacia
  29. 1 Juan 5:16 Lit., pecando
  30. 1 Juan 5:16 Lit., no para muerte
  31. 1 Juan 5:16 Lit., para muerte
  32. 1 Juan 5:17 Lit., no para muerte
  33. 1 Juan 5:18 O, fue engendrado
  34. 1 Juan 5:19 Lit., en el maligno
  35. 1 Juan 5:21 O, Hijitos
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EL ÁRBOL DE NAVIDAD

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

la-verdad-para-hoy

12/20/2016

La gloria del Líbano vendrá a ti. (Isaías 60:13)

alimentemos_el_almaLos árboles de Navidad parecen tener su origen en las antiguas celebraciones saturnales. Los romanos decoraban sus templos con verdor y con velas. Los soldados romanos que conquistaron las Islas Británicas hallaron que los druidas, sacerdotes de una orden religiosa céltica, adoraban el muérdago, y que los sajones usaban el agrifolio y la hiedra en las ceremonias religiosas. Todas esas cosas se incorporaron a las costumbres navideñas.

Sin embargo, resulta interesante notar que la primera persona que haya encendido un árbol de Navidad pudiera haber sido Martín Lutero, padre de la Reforma. Él introdujo la costumbre de poner velas en los árboles para celebrar la Navidad, citando a Isaías 60:13 como autoridad bíblica para esa costumbre: “La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies”.

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María fue esa madre dispuesta

20 Diciembre 2016

María fue esa madre dispuesta
por Charles R. Swindoll

Lucas 1:30-Lucas 38-Lucas 1:46-55

alimentemos_el_almauizás María estaba realizando los quehaceres matutinos o tal vez resguardándose del calor del día en el jardín de la familia. No sabemos lo que estaba haciendo pero probablemente estaba pensando en el futuro, en José. . . en su hogar. . . en una familia.

Pero Dios interrumpió los planes de María para presentarle el Suyo. El ángel Gabriel le dijo que ella sería la que daría luz al Mesías.

“No temas, María porque has hallado gracia delante de Dios”. Ese pensamiento debió haber detenido cualquier otro que hubiera estado pensando en ese momento.

Al igual que cualquier fiel adolescente judía, ella sabía de la promesa del Aquél que vendría, pero ¿escuchar las noticias de que Dios la había elegido a ella para ser la madre del Salvador? Tener a Gabriel anunciando que la llegada inminente de Dios ocurriría en su cuerpo. . . la hacía preguntarse: ¿Cómo podría ser esto?

Seguramente María también se dio cuenta de alguna forma que este privilegio le costaría muy caro con respecto a su reputación: dudas sobre su pureza, susurros detrás de miradas veladas, acusaciones crueles. ¿Quién dijo ella que era el padre de ese niño?

Sin embargo María respondió inmediatamente en fe a lo que no podía comprender.

Sin ningún retraso, reaccionó en sumisión ante el deseo de Dios. “Que sea como lo has dicho” dijo María. La palabra griega, ginomai, que se utiliza en este versículo, significa “como resultado” e indica una entrega total muy similar a la frase: “que así sea”. Podríamos traducir la respuesta de María de la siguiente forma: “No lo entiendo totalmente, pero lo acepto. Sé que ocurrirá tal como Gabriel lo dijo”.

Para ella, era suficiente que Dios había prometido realizar lo imposible.

Para ella, era suficiente que Dios le había confiado este privilegio.

Ella, entonces, confiaría en Él en todo lo demás.

El ángel le había dicho que Aquél quien ella concebiría era mayor que cualquier otro deseo que ella hubiese soñado, cualquier cosa que este mundo hubiese conocido. Lo que allí comenzaba ese día, planeado antes que el tiempo existiera, era una promesa cumplida, la promesa de liberación, de salvación para todos aquellos que creyesen en Él.

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LA PEOR DE LAS RELIGIONES

LA PEOR DE LAS RELIGIONES

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Pablo Martini
Programa No. 2016-12-20

alimentemos_el_almaLa autoestima es esta valoración que cada uno tiene de sí mismo. No es innata ni se hereda genéticamente  sino que se construye en un proceso continuo de interrogación del mundo exterior.

Por eso lo social influye constitutivamente en la construcción de esta visión que tenemos de nosotros mismos. “La autoestima es una experiencia  íntima es lo que pienso y lo que siento sobre mí mismo”. (Luis Hornstein). Cuando es óptima, abre posibilidades en las relaciones pero cuando no está por ese nivel óptimo, sino que va hacia abajo o hacia arriba, genera molestia y sufrimiento. Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a imagen y semejanza de Él, pero la caída colapsó esa visión perfecta, y el deseo de ser “Como Dios” creó todas las derivaciones que nos podemos imaginar,  y entre ellas el VENENO de la egolatría, el egocentrismo, el egoísmo, términos que responden a un nivel MUY arriba de la línea óptima de autoestima.

Así es que hoy nuestra sociedad padece de posturas narcisistas que desde lo  relativamente normal hasta lo patológico, dejan a los sujetos presos de mirarse a sí mismos, corriendo el interés y la entrega a los otros y  cayendo en el individualismo y la soledad. El egoísmo: Es una exagerada defensa del interés propio menoscabando el interés de las personas que le rodean (lo contrario es generosidad) La egolatría: es el ensalzamiento de uno mismo (lo contario es la modestia). Es la  preocupación extrema por sí mismo. Esta produce falta de empatía con otras personas.

Algunos síntomas visibles: Reaccionar en la crítica con sentimiento de rabia, vergüenza y humillación. Aprovecharse de otros para lograr metas propias. Exagerar sus logros y talentos. Estar preocupados con fantasmas de éxito, poder, belleza e inteligencia. Requerir atención y admiración constantes.

Quizás experiencias desfavorables produjeron en tu ser esta tendencia a pensar solo en ti  mismo. Hoy puede ser la oportunidad para que cambies tu óptica permitiendo que el amor de Dios te habite y comiences a poner a los demás antes que a ti mismo. Empezarás a descubrir la verdadera felicidad.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El egocentrismo equivale a una percepción distorsionada del mundo en la que se destaca uno mismo como el centro.

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UN MENSAJE DE GRACIA

UN MENSAJE DE GRACIA

la-verdad-para-hoy

12/19/2016

Llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. (Mateo 1:21)

alimentemos_el_almaUsted pudiera pasar por alto la genealogía cuando lea en voz alta la historia de la Navidad. Pero no pase por alto su mensaje de gracia, que después de todo es el corazón de la historia de la Navidad: En su misericordia, Dios haciendo por los pecadores lo que ellos no pueden hacer para sí mismos, reparando vidas quebrantadas y restaurando esperanzas frustradas. Por eso Él vino: para salvar a su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21).

 He aquí la mejor parte: “La misma gracia que fue evidente en la genealogía está vigente hoy, y el mismo Jesucristo está salvando a su pueblo de sus pecados”. Ningún pecado, sin que importe cuán horrendo sea, pone a los pecadores fuera de su alcance. “Puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

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El ángel Gabriel del cielo descendió

19 Diciembre 2016

El ángel Gabriel del cielo descendió
por Charles R. Swindoll

Daniel 8:16

Lucas 1:19, 26-27

Lucas 26-27

Hebreos 1:6-14

Haga un viaje fuera del tiempo y el espacio.

alimentemos_el_almaCon la ayuda de su imaginación, sepárese de la gravedad de este planeta y vaya al espacio más allá de la dimensión terráquea, aquel lugar misterioso donde los ángeles moran.

Es fácil olvidar que vivimos en dos mundos paralelos. El nuestro es. . . tangible e invisible; un mundo de casas, caminos, granjas, árboles, lagos, océanos, playas, perros, gatos, días, noches, naciones y políticos.

El otro mundo invisible, así de real como éste, es un lugar que no podemos ver o tocar. Es completamente diferente a nuestro mundo. Consiste en ángeles y fuerzas siniestras, tronos invisibles y rangos de autoridad. Es un mundo espiritual donde los agentes sobrenaturales se mueven libremente, y donde se pelean batallas. En algún lugar en ese mundo, existen dos lugares literales que no hemos visitado: uno es el cielo y el otro es el infierno. No hemos visto ninguno y no hemos hablado con nadie que haya estado en alguno de esos lugares, sin embargo son tan reales como el mundo que conocemos, el mundo que podemos sentir y tocar.

Desde el espectro de la luz inalcanzable, Dios envió a Su mensajero angélico, Gabriel, con un mensaje que iba dirigido específicamente a la nación de Israel. Por lo que sabemos, Gabriel ha traído el mensaje de Dios cuatro veces: dos veces con el profeta Daniel acerca del futuro de Israel, seis siglos después le habló a Zacarías acerca del nacimiento de un niño llamado Juan y poco después le llevó noticias a María acerca de la concepción en su vientre del niño Jesús.

Los ángeles siguen haciendo su labor en la actualidad, ocupados en la obra de Dios en el mundo invisible alrededor nuestro. Si nuestros ojos pudieran ver las fuerzas angelicales, sería algo abrumador. De hecho, con seguridad nos encantaría saber cuántos son, observar su fortaleza y darnos cuenta de primera mano lo que hacen, especialmente cuando estamos solos y nos sentimos sin fuerzas.

Si nuestros ojos pudieran ver las fuerzas angelicales, sería algo abrumador.—Charles R. Swindoll

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