Recibiendo al Rey de Gloria

DÍA 40

Salmo 24

Dosis: Adoración

Recibiendo al Rey de Gloria

“Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? El SEÑOR, el fuerte y valiente, el SEÑOR, el valiente guerrero. Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? Es el SEÑOR Todopoderoso; ¡él es el Rey de la gloria!” (Salmo 24:7–10) (NVI)

¡Qué hermoso contraste hace este Salmo con las puertas de la ciudad de Jerusalén, el monte de Sión que tipifica el cielo y las puertas eternas que se abrieron de par en par cuando Jesús resucitó y ascendió a los cielos!

El salmista ya había preguntado: “¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? Sólo el de manos limpias y corazón puro, el que no adora ídolos vanos ni jura por dioses falsos.”

Preguntas que debían hacerse los verdaderos adoradores antes de subir al monte de Dios. Posiblemente este salmo se usaba como parte de las ceremonias de entrada al templo de Jerusalén. ¿Quiénes podían entrar? Los que eran conscientes de las demandas éticas y morales de este Rey. ¿Nos hacemos las mismas preguntas cuando nos disponemos a entrar al templo a adorarle?

Pero en la última sección, el Salmista insiste que las puertas sean abiertas para “el Rey de gloria” para “el Señor fuerte y valiente.” Esta espléndida entrada puede referirse en principio históricamente al traslado del Arca de Dios desde la casa de Obed-edom al tabernáculo en Jerusalén. Toda la grandeza, esplendor y majestad de esta ciudad no eran suficientes para dar paso al Arca de Dios. Por eso el salmista enfatiza: “Eleven, puertas, sus dinteles; levántense, puertas antiguas, que va a entrar el Rey de la gloria.”89

¡Pero qué son estas puertas terrenales, comparadas con las puertas eternas, que se abrieron de par en par para Cristo, para el Rey de gloria! Cuando luego de haber ofrendado su vida en expiación por los pecados de la humanidad entró en el santuario celestial.

Lastimosamente hay un tipo de puerta que no es muy fácil de abrir. Las puertas de los corazones incrédulos que no le permiten la entrada al Rey de Gloria.

Oración: Señor, enséñame a examinar mi corazón y a mantener abierta la puerta de mi vida para ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 55). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El Dios de la creación

DÍA 39

Salmo 24

Dosis: Señorío y Autoridad

El Dios de la creación

“Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan; porque él la afirmó sobre los mares, la estableció sobre los ríos.” (Salmo 24:1–2) (NVI)

No sé si alguna vez te avergonzaste al confesar que eres una mujer de fe y la gente te miró como a una extraterrestre. Mencionaste la palabra “Dios” y añadiste algo acerca de tu relación personal con Él y fuiste catalogada como dogmática. A mí me ha sucedido. En un tiempo de pluralismo, con un mercado religioso variado y atractivo, no siempre será bien comprendida una confesión de fe radical en un único Dios Creador y personal que tiene injerencia en nuestra vida.

Sin embargo, este salmo en un tono triunfal, nos anima a reconocer y seguir confesando a un Dios Creador, que tiene dominio sobre la naturaleza y la humanidad: “Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan” dice el salmista reconociendo a Dios como el dueño y Señor del mundo y sus habitantes. Me bendice pensar que creo en un Dios que tiene: dominio, señorío, autoridad y poder. Que es mi Creador y Señor.

Pero teológicamente, el salmista da un paso más, e indirectamente va a contrastar la grandeza de nuestro Dios con la finitud e ineficacia de los dioses paganos. En el tiempo en que se escribió este salmo, en la antigua mitología cananea, el mar y los ríos eran considerados dioses: Yam (mar), y Nahar (ríos). Ambos representaban una amenaza en el cosmos, y estaban en constante lucha con el dios Baal. La cosmología suponía también inestabilidad ya que se creía que la tierra estaba sobre las aguas, sostenida por pilares que eran las montañas. Sólo Baal al vencer a los dioses de las aguas y establecer su reino les daba cierta seguridad.

El salmista nos asegura: que nuestro Dios Creador fue quien “afirmó la tierra sobre los mares, la estableció sobre los ríos”. Así el poeta rebaja el carácter mítico de las divinidades cananeas y las pone en el plano de la naturaleza que ha sido creada por Dios. Y nos recuerda que tenemos un mundo seguro que Dios creó para nosotros con sabiduría e inteligencia.

¿Es lógico avergonzarnos de un Dios con tremenda capacidad creadora? Al examinarnos reconocemos nuestra finitud y pequeñez y al mismo tiempo nuestro asombro y perplejidad frente a un Dios todopoderoso que sigue teniendo el dominio sobre el mundo y la humanidad que él creó.

Oración: Señor enséñame a darte siempre la alabanza y la gloria que mereces y que jamás me avergüence de ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 54). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Nada nos faltará

DÍA 38

Salmo 23

Dosis: Provisión

Nada nos faltará

“El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas.” (Salmo 23:1–2) (NVI)

En estos tiempos de escasez, de desempleo, de temores, dudas y desconciertos; en que las grandes potencias mundiales enfrentan crisis económicas, ¡qué consolador resulta pensar que tenemos un Dios proveedor! El único pastor que puede proveer lo inmaterial y lo material. El que sacia el alma, el espíritu y el cuerpo. El que suple todo tipo de necesidad. David nos asegura que tenemos un Dios proveedor y protector en quien podemos tener toda confianza y seguridad. En él podemos apoyarnos en cualquier circunstancia porque su fidelidad es grande.

David dice que al lado de este pastor “nada le falta” y “nada le faltará” pues Dios todo lo suple. No le faltará el descanso y el reposo, “en verdes pastos me hace descansar”. No le faltará el alimento, no le faltará el agua, y la misma metáfora comunica la idea que no le faltará la seguridad.

Dios quiere también para nosotras esa relación íntima y particular que tiene el salmista. Ya que él no solamente ha cuidado a su pueblo como nación, ni tampoco tiene este cuidado especial solamente con David. Dios nos mira como personas individualmente, con nuestras necesidades particulares. ¡Este buen pastor conoce nuestros nombres! Sabe nuestras necesidades, conoce nuestros temores y quiere que aprendamos a confiar y descansar en su presencia.

Él es el único que puede “confortar nuestra alma”, revitalizarnos, fortalecernos, acrecentar el vigor espiritual cuando nuestro espíritu decae. Cuando nos cercan las sombras, el desaliento o la tristeza, “su vara y su cayado” nos defienden y nos infunde aliento, su mano amorosa nos rescata, sana nuestras heridas y nos acaricia.

Hace más de treinta años que saboreo el amor y la bondad de este pastor. Él ha estado conmigo en las dificultades, me ha ayudado a superar mis crisis, preparó un gran banquete para mí y yo no hago más que disfrutar de su gracia y su misericordia cuando cada día me siento con Él a la mesa que me ha preparado.

Oración: Señor enséñame a reconocer cada evidencia de tu amor y de tu gracia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 53). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Un Pastor para ti hoy

DÍA 37

Salmo 23

Dosis: Cuidado Y Protección

Un Pastor para ti hoy

“El SEÑOR es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre”. (Salmo 23:1–3) (NVI)

Este salmo es una joya literaria, uno de los favoritos en la liturgia y en la vida devocional privada. Transmite un mensaje de esperanza y fortaleza, alabanza y fe. Por eso muchas de nosotras tal vez lo hemos memorizado y repetido como una oración en los momentos más difíciles de nuestra vida, hasta sentirnos confortadas.

El salmo está lleno de imágenes muy `populares en la sociedad del Oriente Medio antiguo y describe a Dios como el pastor de su pueblo: ¡nuestro pastor! En aquel tiempo la vida del pastor era bastante conocida. Como protector y guía, él iba delante de sus ovejas y ellas confiaban y les seguían. ¿Quién te guía, en quién descansas? La metáfora del pastor indica el cuidado que Dios da a su pueblo. El pueblo de Israel había experimentado en su historia el cuidado y la protección de Dios como pastor, basta recordar su peregrinaje en el desierto en el libro del Éxodo, siendo guiados por Dios al salir de Egipto, y más adelante su experiencia de regreso del exilio de Babilonia. Por eso es que podían entender y aplicar a su vida individualmente y como nación esta figura.

La metáfora evoca además la imagen popular del pastor cuya primera responsabilidad era el bienestar y la seguridad de sus ovejas. Los aspectos de la vida al aire libre, la paz, el peligro, las amenazas, el alimento para el alma, la constante vigilancia que necesitaban las ovejas, la protección frente a las fieras y de todo peligro, la ayuda a las descarriadas, su cuidado amoroso dirigiendo a cada una de ellas. Por eso el salmo tiene ese tono personal que nos involucra a todos los que lo reconocemos como tal: “El Señor es mi pastor”. El salmista declara así la seguridad que tiene en el amor y la fidelidad de Dios para su propia vida. ¿La tienes tú?

La imagen de este Dios- pastor que nos cuida tiene un profundo significado. Como hemos reseñado, la imagen del pastor en las sociedades del oriente medio era conocida y muy popular, como el protector y guía. Pero además la palabra pastor también se utilizaba para identificar a los líderes nacionales, en especial a los reyes que cumplían responsabilidades de protección y a las divinidades. Aquí David confiesa que el único pastor de su pueblo y el único pastor de su vida es Dios. En un salmo de acción de gracias revela la confianza que tiene en el Señor. Vuelve a leer el salmo como esa misma confianza para tu vida hoy.

Oración: Señor enséñame a verte como ese pastor divino que guía, protege y cuida mi vida cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 52). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Menosprecio y Fe

DÍA 36

Salmo 22

Dosis: Fortaleza y Socorro

Menosprecio y Fe

“Pero yo, gusano soy y no hombre; la gente se burla de mí, el pueblo me desprecia. Cuantos me ven, se ríen de mí; lanzan insultos, meneando la cabeza: «Éste confía en el SEÑOR, ¡pues que el SEÑOR lo ponga a salvo! Ya que en él se deleita, ¡que sea él quien lo libre!»” (Salmo 22:6–8) (NVI)

El poeta sigue suplicando la intervención y la misericordia de Dios en medio del dolor. Describe situaciones de escarnio y de máxima aflicción, se siente humillado, avergonzado, profundamente herido. Al silencio de Dios añade una nueva crisis, la crueldad de los demás. Como hemos leído, el salmista se siente un “gusano” tanto en su condición física como anímica, ya que soporta la burla y el escarnio. Los demás menean la cabeza y cuestionan su fe. ¿Te ha sucedido que en los peores momentos han cuestionado tu integridad cristiana? El salmista experimentó todo esto, pero en medio del dolor y la agonía se solidifica su confianza en que su fortaleza y socorro provienen de Dios.

El salmista continúa su lamento con imágenes de violencia y crueldad que se cumplieron proféticamente en el momento de la pasión y crucifixión de Jesús: “Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!. Como perros de presa, me han rodeado; me ha cercado una banda de malvados; me han traspasado las manos y los pies. Puedo contar todos mis huesos; con satisfacción perversa la gente se detiene a mirarme. Se reparten entre ellos mis vestidos y sobre mi ropa echan suertes.

El salmista siente que su vida se extingue entre la crueldad de los demás y la lejanía de Dios. ¿No fue acaso lo que vivió nuestro Señor en la cruz del calvario? Estas palabras no son sólo una metáfora, sino la descripción de un gran sufrimiento. Expresiones que se cumplieron en Cristo cuando “traspasaron los clavos sus manos y sus pies” cuando su corazón por el dolor “se derritió como cera” y sus verdugos se jugaron su túnica y “se repartieron su ropa”.

Pero increíblemente, el salmista no se queda en el dolor, se mueve en fe hacia la petición y reconoce que la soberanía de Dios aún puede socorrerle: “Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay nadie que me ayude.

Oraciones y peticiones que revelan una gran fe en medio del dolor intenso y la crisis. ¡Jesús mismo nos enseñó a confiar y a ser agradecidas por la liberación que Dios está dispuesto a darnos siempre! “Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel! En ti confiaron nuestros padres; confiaron, y tú los libraste; a ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste.

Oración: Señor enséñame a confiar y a ser agradecida cuando me libras de las crisis. Que no tambalee mi fe. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 51). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Abandono y Confianza

DÍA 35

Salmo 22

Dosis: Fe y Gracia

Abandono y Confianza

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Lejos estás para salvarme, lejos de mis palabras de lamento. Dios mío, clamo de día y no me respondes; clamo de noche y no hallo reposo.” (Salmo 22:1–2) (NVI)

Angustia y fe. Dolor y alabanza. Abandono y confianza. Palabras aparentemente contradictorias pero que surgen de un corazón que se aferra a la fe en medio de la adversidad.

Este Salmo es una súplica individual. Parece ser que también surgió de una experiencia de sufrimiento muy intensa, al punto que la persona se siente sola y abandonada. Tal vez fue una experiencia de David, pero tiene una aplicación en el Mesías, ya que los sufrimientos que se describen aquí prefiguraban los que pasaría Cristo y muchos de estos versículos se cumplieron en el momento de la crucifixión.

En principio, humanamente hablando, este Salmo nos confronta con un problema teológico: el supuesto olvido de Dios y su silencio divino cuando sufrimos. El Salmo describe dolor intenso, crisis profunda, agonía y angustia; ¿recuerdas situaciones donde alguna vez pensante que Dios te había abandonado? A la experiencia del dolor sumamos la agonía de sentirnos desprendidas de su gracia y misericordia, de su amor divino, olvidadas por Él.

Por eso cuando leemos que en medio de su dolor Jesús pronunció palabras similares, nos quedamos perplejas. ¡Cómo olvidar esas palabras que calaron en nuestro corazón, en el momento de la agonía de Cristo!: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Abandonó Dios a su Hijo? Es la segunda interrogante teológica de este profundo salmo. Ahora sabemos que jamás lo abandonó, que por un instante su santidad no pudo soportar cuando él cargó con el pecado de toda la humanidad como había profetizado Isaías: “mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

El misterio de la cruz. Un hombre justo entregando voluntariamente su vida por los injustos. Un hombre cargando con todo el pecado de la humanidad para cumplir con la justicia de Dios. Y en su clamor cuando fue herido de muerte, se identificó plenamente no sólo con nuestras debilidades sino con todos aquellos que sufren los dolores más desesperantes de la vida. ¡Podemos seguir confiando en quien nos amó hasta ese extremo! ¡Podemos estar seguras que jamás nos abandonará ni desamparará!

Oración: Señor enséñame a aferrarme a ti en medio del dolor y a confiar en que Cristo experimentó mi sufrimiento. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 50). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una fiesta de gratitud

DÍA 34

Salmo 21

Dosis: Acción de Gracia

Una fiesta de gratitud

“En tu fuerza, SEÑOR, se regocija el rey; ¡cuánto se alegra en tus victorias! Le has concedido lo que su corazón desea; no le has negado lo que sus labios piden. Has salido a su encuentro con ricas bendiciones; lo has coronado con diadema de oro fino”. (Salmo 21:1–3) (NVI)

A diferencia del Salmo anterior, este no es una oración de petición, sino una acción de gracias del pueblo por los favores que Dios le ha concedido al Rey. ¡Qué interesante que luego del clamor se encuentre la alabanza! Pues muchas veces oramos y pedimos y cuando llega la respuesta no agradecemos ni nos regocijamos como dice el salmista. ¡Parece ser que este pueblo hacía una fiesta de gratitud!

Lo primero que se destaca es la bondad divina. Dios le ha dado el triunfo al rey sobre sus enemigos ha coronado sus esfuerzos. Lo ha protegido, le ha concedido los deseos de su corazón. El salmista busca una forma poética e ilustrativa para expresar la magnitud de la bondad de este Padre dadivoso y dice: “le has salido al encuentro con ricas bendiciones” Esta es una figura preciosa. Dios toma la iniciativa, sale al encuentro del hombre con sus más ricas bendiciones y nos encuentra en el camino.

Recuerdo cuando era pequeña, mi madre nos enseñó a salir al encuentro de nuestro padre cuando llegaba a casa. Papá llegaba cansado luego de un día arduo de trabajo. Con las pantuflas en mano, un café caliente si era invierno, un refresco si era verano, corríamos a su encuentro. Nos turnábamos por atenderlo. No teníamos para darle más que nuestro cariño y la alegría infantil, nuestra gratitud por lo que hacía por nosotros. Lo coronábamos de amor.

Aquí la figura está invertida. Quien nos bendice sale a nuestro encuentro para bendecirnos aún más. El pueblo reconoce que Dios es quien da la honra. Dios sale al encuentro del rey para bendecirlo y coronar su cabeza.

Amada, yo me siento así cada día. Coronada de favores y misericordias. Hagamos fiesta. Dios debe recibir toda la honra por nuestras victorias personales. Seamos agradecidas.

Oración: Señor enséñanos a reconocer la honra que nos has dado y todas tus bendiciones cada día. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 49). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Solidarias en el dolor y la alegría

DÍA 33

Salmo 20

Dosis: Oración Intercesora

Solidarias en el dolor y la alegría

“Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes. Nosotros celebraremos tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios desplegaremos las banderas. ¡Que el SEÑOR cumpla todas tus peticiones!” (Salmo 20:4–5) (NVI)

Te propongo leer una vez las palabras de estos dos versículos. ¿A quién se las deseas? ¿Alguien te las dijo cuando más las necesitabas?

Hemos leído que en este Salmo el pueblo desea que Dios escuche, defienda, envíe ayuda, sostenga, acepte los sacrificios del rey y le dé la victoria en la batalla. Pero estos versículos añaden que el pueblo también ora porque Dios le dé al rey los deseos de su corazón, lo ayude a cumplir sus planes y le conceda todas sus peticiones.

En un plano más íntimo el pueblo declara ahora que confía en la intervención divina a todo nivel, y esto les da esperanza y seguridad. Pues la prosperidad del rey es la prosperidad de ellos y como comunidad se alegrarán y celebrarán la victoria. Lazos entrañables de amor, amistad, compañerismo, lealtad.

Esta mañana en mis oraciones matutinas, el Señor trajo a mi memoria a varias personas que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos. Se encuentran en una etapa dolorosa, con sueños y planes interrumpidos intempestivamente. Sufriendo al ausencia, la incertidumbre, la angustia frente al futuro. Y algunos hasta la culpa. La batalla contra el dolor es compleja. Pero yo tengo esperanza. Pues sé que Dios es un padre compasivo, que lee nuestra mente y nuestro corazón, que se identifica con nuestros sentimientos, que extiende su cayado cuando más lo necesitamos, que nos conoce y quiere el bien de sus hijos. Que sus pensamientos son más grandes que nuestros pensamientos. Por eso oro por estas personas, con las palabras de este salmo.

En distintas etapas de mi vida, he acompañado al que sufre, en el tiempo de pérdida, dolor, angustia. He derramado lágrimas con muchas personas, las he abrazado identificándome plenamente con ellas y he orado con intensidad. Pero también he celebrado sus victorias. Cuando el dolor menguó, el duelo pasó, la tentación fue vencida, o las consecuencias del pecado superadas en fe. Por eso mi esperanza va más allá. Creo en las victorias. ¡Y me encanta celebrarlas!

Oración: Señor permíteme estar al lado del que sufre y compartir tanto el dolor como las victorias. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 48). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Deseos de bendición

DÍA 32

Salmo 20

Dosis: Ayuda divina

Deseos de bendición

“Que el SEÑOR te responda cuando estés angustiado; que el nombre del Dios de Jacob te proteja. Que te envíe ayuda desde el santuario; que desde Sión te dé su apoyo. Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus holocaustos”. (Salmo 20:1–3) (NVI)

¿Qué palabras le dices a alguien que está sufriendo un gran conflicto o librando una batalla personal?

¿Cómo consuelas a una amiga en necesidad? ¿Cómo la animas? Esta es una preciosa oración que expresa los mejores deseos y la forma de acercarse a Dios a pedirle socorro.

Muchos coinciden en afirmar que este salmo provenía de alguna circunstancia bélica. Tal vez era una oración que se decía antes que el rey fuera a la batalla. Parece ser que el pueblo se congregaba en el Templo para desearle triunfo al rey y pedir la intervención divina.

Imagino el ánimo que daban al rey estas palabras. Luego de escucharlas, la seguridad del triunfo no radicaba en su pericia militar, sino en la certeza que Dios estaría con él en medio de la batalla, pues el pueblo alimentaba su fe de esta manera: “Ahora sé que el SEÑOR salvará a su ungido, que le responderá desde su santo cielo y con su poder le dará grandes victorias. Éstos confían en sus carros de guerra, aquéllos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del SEÑOR nuestro Dios. Ellos son vencidos y caen, pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos.

Notemos las convicciones del salmista: en primer lugar tiene la seguridad que Dios responde cuando estamos en angustia. Que Dios mismo es quien nos protege, que así como protegió a Jacob y a su pueblo, puede hoy protegernos a nosotras. Que Él tiene diversas formas de enviarnos ayuda y apoyo. Que Dios responde cuando depositamos en Él nuestra confianza. ¡Y nos dará grandes victorias!

Si estas son también nuestras convicciones daremos esperanza y consuelo al que sufre. El día de ayer escuchaba a un hombre sumamente atribulado. Estaba luchando una batalla personal con la culpa, la depresión y la angustia. Gigantes emocionales con los cuales es muy difícil lidiar. Estoy segura que sólo Dios puede librarlo y elevo esta misma oración por él esta mañana. Para que el Padre le envíe el socorro, la ayuda y el consuelo que necesita desde su santuario celestial.

Oración: Señor enséñame a orar por el que está en angustia y ayúdame a guiarlo a confiar en ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 47). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Oro y Miel

DÍA 31

Salmo 19

Dosis: Palabra Rectora

Oro y Miel

“Son más deseables que el oro, más que mucho oro refinado; son más dulces que la miel, la miel que destila del panal. Por ellas queda advertido tu siervo; quien las obedece recibe una gran recompensa. (Salmo 19:10–11) (NVI)

Una gran cantidad de personas posee una Biblia en sus hogares. Algunos la tienen de adorno, otros la adquirieron como herencia, otros consideran que es un libro infaltable en la biblioteca familiar, pero lo triste es que en la mayoría de los casos está empolvada y olvidada.

¿Sería irrespetuoso decir que ellos tienen una bomba desactivada? No porque la Palabra no sea poderosa, sino porque si nunca la leen y la mantienen cerrada e ignorada, jamás van a experimentar su poder transformador.

El salmista ama la Palabra y siente tal atracción y apego por ella que la compara con el oro y la miel. Aunque estos son elementos disímiles, los considera adecuados para describir la naturaleza y el efecto de la Palabra de Dios.

El oro expresa el gran valor que el salmista da a la Palabra de Dios, estimándola superior a la riqueza de este mundo. Podemos tener muchos bienes materiales, pero la mayor riqueza está en las cosas celestiales y eternas. En lo que acumulamos y atesoramos para nuestra alma. Una mente saturada de la Palabra de Dios es la mayor riqueza que podemos tener, podemos aprender a sacar provecho de la Palabra obedeciéndola y cosechando sus frutos.

El salmista describe luego el efecto de la Palabra en el alma. Y dice que es más dulce que la miel que destila de los panales. Cuando la Palabra de Dios es amada y recibida tiene un gusto especial. El salmista contrasta así los placeres que pueden darnos nuestros sentidos que no llegan a satisfacernos del todo, con la dulzura de una Palabra que sacia, guía y orienta.

Culmina diciendo que quien obedece la Palabra tiene una gran recompensa o un gran galardón. Podemos disfrutar de los resultados y las consecuencias de obedecer. ¡Saboreando la dulzura de la Palabra!

Oración: Señor amado, gracias por tu Palabra, enséñame a amarla, saborearla y disfrutarla. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 46). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.