Saludo

1 Corintios 1-4

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Saludo

alimentemos_el_alma1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por[a] la voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro[b] hermano, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Acción de gracias

Siempre doy gracias a mi[c] Dios por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús, porque en todo fuisteis enriquecidos en El, en toda palabra y en todo conocimiento, así como el testimonio acerca de Cristo fue confirmado en[d] vosotros; de manera que nada os falta en ningún don, esperando ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.

Exhortación a la unidad

10 Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo[e], y que no haya divisiones[f] entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir[g] y en un mismo parecer. 11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay contiendas entre vosotros. 12 Me refiero a que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo, yo de Apolos, yo de Cefas, yo de Cristo. 13 ¿Está dividido Cristo?[h]¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 14 Doy gracias a Dios[i] que no bauticé a ninguno de vosotros, excepto a Crispo y a Gayo, 15 para que nadie diga que fuisteis bautizados en mi nombre.16 También bauticé a los de la casa de Estéfanas; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro. 17 Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar[j] el evangelio, no con palabras elocuentes[k], para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Cristo, poder de Dios

18 Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden[l], pero para nosotros los salvos[m] es poder de Dios. 19 Porque está escrito:

Destruire la sabiduria de los sabios,
y el entendimiento de los inteligentes desechare.

20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el polemista de este siglo[n]? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedad? 21 Porque ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios por medio de su propiasabiduría, agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los que creen. 22 Porque en verdad los judíos piden señales[o] y los griegos buscan sabiduría; 23 pero nosotros predicamos a Cristo[p] crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; 24 mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. 25 Porque la necedad de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.

Cristo, sabiduría de Dios

26 Pues considerad[q], hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne[r], ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; 28 y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; 29 para que nadie[s]se jacte delante de Dios. 30 Mas por obra suya[t] estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención, 31 para que, tal como está escrito: El que se gloria, que se glorie en el Señor.

Predicando a Cristo crucificado

2 Cuando fui a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio[u] de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabiduría, pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor. Y ni mi mensaje[v] ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse[w] en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

La revelación por el Espíritu de Dios

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo[x], sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduríaoculta que, desde antes de los siglos, Dios predestinó para nuestra gloria; la sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria; sino como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oido oyo,
Ni han entrado al corazon del hombre,
son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.

10 Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios. 11 Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.12 Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13 de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales[y]. 14 Pero el hombre natural[z] no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen[aa] espiritualmente. 15 En cambio, el que es espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. 16 Porque ¿quien ha conocido la mente del Señor, para que le instruya? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

Divisiones de la iglesia de Corinto

3 Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis, porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres[ab]? Porque cuando uno dice: Yo soy de Pablo, y otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois simplemente hombres? ¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento. Ahora bien, el que planta y el que riega son una misma cosa, pero cada uno recibirá su propia recompensa[ac] conforme a su propia labor.Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Jesucristo, único cimiento

10 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. 11 Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas[ad], madera, heno, paja, 13 la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno[ae]. 14 Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.

Vosotros sois templo de Dios

16 ¿No sabéis que sois templo[af] de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? 17 Si alguno destruye el templo[ag] de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo[ah] de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois[ai].

Vosotros sois de Cristo

18 Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno de vosotros se cree sabio según este mundo[aj], hágase necio a fin de llegar a ser sabio. 19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: El es el que prende a los sabios en su propia astucia. 20 Y también: El Señor conoce los razonamientos de los sabios, los cuales son inutiles. 21 Así que nadie se jacte en los hombres, porque todo es vuestro: 22 ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir, todo es vuestro, 23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Sólo Dios es juez

Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, además se requiere de[ak]los administradores que cada uno sea hallado fiel. En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado por vosotros, o por cualquier tribunal[al] humano; de hecho, ni aun yo me juzgo a mí mismo. Porque no estoy consciente de nada en contra mía; mas no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor.Por tanto, no juzguéis antes de tiempo[am], sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios.

Esto, hermanos, lo he aplicado en sentido figurado a mí mismo y a Apolos por amor a vosotros, para que en nosotros aprendáis a no sobrepasar lo que está escrito, para que ninguno de vosotros se vuelva arrogante[an] a favor del uno contra el otro. Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido? Ya estáis saciados, ya os habéis hecho ricos, ya habéis llegado a reinar sin necesidad de nosotros; y ojalá hubierais llegado a reinar, para que nosotros reinásemos también con vosotros. Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muerte; porque hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres.10 Nosotros somos necios por amor de Cristo, mas vosotros, prudentes en Cristo; nosotros somos débiles, mas vosotros, fuertes; vosotros sois distinguidos, mas nosotros, sin honra. 11 Hasta el momento[ao] presente pasamos hambre y sed, andamos mal vestidos[ap], somos maltratados y no tenemos dónde vivir; 12 nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; cuando nos ultrajan, bendecimos; cuando somos perseguidos, lo soportamos; 13 cuando nos difaman, tratamos de reconciliar[aq]; hemos llegado a ser, hasta ahora, la escoria del mundo, el desecho de todo.

14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 15 Porque aunque tengáis innumerables maestros[ar] en Cristo, sin embargo no tenéis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, os exhorto: sed imitadores míos. 17 Por esta razón os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, y él os recordará mis caminos, los caminos en Cristo, tal como enseño en todas partes, en cada iglesia. 18 Y algunos se han vuelto arrogantes[as], como si yo no hubiera de ir a vosotros. 19 Pero iré a vosotros pronto, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras[at] de los arrogantes[au] sino su poder. 20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras[av], sino en poder. 21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

Notas al pie:

  1. 1 Corintios 1:1 Lit., mediante
  2. 1 Corintios 1:1 Lit., el
  3. 1 Corintios 1:4 Algunos mss. antiguos no incluyen: mi
  4. 1 Corintios 1:6 O, entre
  5. 1 Corintios 1:10 Lit., que habléis lo mismo
  6. 1 Corintios 1:10 Lit., cismas
  7. 1 Corintios 1:10 Lit., una misma mente
  8. 1 Corintios 1:13 O, ¡Cristo ha sido dividido! o, ¡Cristo está dividido!
  9. 1 Corintios 1:14 Algunos mss. antiguos no incluyen: a Dios
  10. 1 Corintios 1:17 O, anunciar
  11. 1 Corintios 1:17 Lit., sabias
  12. 1 Corintios 1:18 O, se están perdiendo
  13. 1 Corintios 1:18 O, los que nos estamos salvando
  14. 1 Corintios 1:20 O, mundo
  15. 1 Corintios 1:22 O, milagros
  16. 1 Corintios 1:23 I.e., el Mesías
  17. 1 Corintios 1:26 Lit., ved
  18. 1 Corintios 1:26 O, las normas humanas
  19. 1 Corintios 1:29 Lit., ninguna carne
  20. 1 Corintios 1:30 Lit., Mas de El
  21. 1 Corintios 2:1 Algunos mss. antiguos dicen: misterio
  22. 1 Corintios 2:4 Lit., palabra
  23. 1 Corintios 2:5 Lit., sea
  24. 1 Corintios 2:6 O, van pasando
  25. 1 Corintios 2:13 O, interpretando cosas espirituales a hombres espirituales
  26. 1 Corintios 2:14 O, no espiritual
  27. 1 Corintios 2:14 O, se examinan
  28. 1 Corintios 3:3 Lit., conforme al hombre
  29. 1 Corintios 3:8 O, propio salario
  30. 1 Corintios 3:12 O, costosas
  31. 1 Corintios 3:13 Lit., probará de qué clase es la obra de cada uno
  32. 1 Corintios 3:16 O, santuario
  33. 1 Corintios 3:17 O, santuario
  34. 1 Corintios 3:17 O, santuario
  35. 1 Corintios 3:17 Lit., el cual sois vosotros
  36. 1 Corintios 3:18 O, siglo
  37. 1 Corintios 4:2 Lit., en
  38. 1 Corintios 4:3 Lit., día
  39. 1 Corintios 4:5 Lit., no sigáis juzgando nada
  40. 1 Corintios 4:6 Lit., hinchado o inflado
  41. 1 Corintios 4:11 Lit., la hora
  42. 1 Corintios 4:11 Lit., estamos desnudos
  43. 1 Corintios 4:13 O, consolar
  44. 1 Corintios 4:15 O, preceptores
  45. 1 Corintios 4:18 Lit., hinchados o inflados
  46. 1 Corintios 4:19 Lit., la palabra
  47. 1 Corintios 4:19 Lit., hinchados o inflados
  48. 1 Corintios 4:20 Lit., palabra
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La elección de Israel

Romanos 9-16

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La elección de Israel

alimentemos_el_alma9 Digo la verdad en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo, de que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.Porque desearía[a] yo mismo ser anatema[b], separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes[c] según la carne, que son israelitas, a quienes pertenece la adopción como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas, de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo[d], el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel; ni son todos hijos por ser descendientes[e] de Abraham, sino que por Isaac sera llamada tu descendencia[f]. Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes[g]. Porque esta es una palabra de promesa: Por este tiempo volvere, y Sara tendra un hijo. 10 Y no sólo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac 11 (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), 12 se le dijo a ella: El mayor servira al menor. 13 Tal como está escrito: A Jacob ame, pero a Esau aborreci.

Dios no es injusto

14 ¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? ¡De ningún modo!15 Porque El dice a Moisés: Tendre misericordia del que yo tenga misericordia, y tendre compasion del que yo tenga compasion. 16 Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para demostrar mi poder en ti, y para que mi nombre sea proclamado por[h] toda la tierra. 18 Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece.

19 Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, todavía reprocha[i] Dios? Porque ¿quién resiste a su voluntad? 20 Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela: Por qué me hiciste así?21 ¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honorable[j] y otro para uso ordinario[k]? 22 ¿Y qué, si Dios, aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción? 23 Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para gloria, 24 es decir, nosotros, a quienes también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles. 25 Como también dice en Oseas:

A los que no eran mi pueblo, llamare: “pueblo mio”,
y a la que no era amada: “amada mía.”
26 Y acontecera que en el lugar donde les fue dicho: “Vosotros no sois mi pueblo”,
alli seran llamados hijos del Dios viviente.

27 Isaías también exclama en cuanto a Israel: Aunque el numero de los hijos de Israel sea como la arena del mar, sólo el remanente sera salvo; 28 porque el Señor ejecutara su palabra sobre la tierra cabalmente[l] y con brevedad[m]. 29 Y como Isaías predijo:

Si el Señor de los ejercitos no nos hubiera dejado descendencia[n],
hubieramos llegado a ser como Sodoma, y hechos semejantes a Gomorra.

Razón del tropiezo de Israel

30 ¿Qué diremos entonces? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por[o] fe; 31 pero Israel, que iba tras una ley de justicia, no alcanzó esa ley. 32 ¿Por qué? Porque no iban tras ella por[p]fe, sino como por[q] obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 tal como está escrito:

He aqui, pongo en Sion una piedra de tropiezo y roca de escandalo;
y el que crea en El no sera avergonzado.

10 Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos[r] es para susalvación. Porque yo testifico a su favor de que tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento. Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.Porque Cristo es el fin[s] de la ley para justicia a todo aquel que cree.

Cómo ser salvo

Porque Moisés escribe que el hombre que practica la justicia que es de la ley, vivirá por ella. Pero la justicia que es de la fe, dice así: No digas en tu corazon: “¿Quien subira al cielo?” (esto es, para hacer bajar a Cristo), o “¿Quien descendera al abismo?” (esto es, para subir a Cristo de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? Cerca de ti esta la palabra, en tu boca y en tu corazon, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; 10 porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. 11 Pues la Escritura dice: Todo el que cree en El no sera avergonzado. 12 Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; 13 porque: Todo aquel que invoque el nombre del Señor sera salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de[t] quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: ¡Cuan hermosos son los pies[u] de los que anuncian el evangelio del bien[v]!

Israel rechaza el evangelio

16 Sin embargo, no todos hicieron caso al evangelio, porque Isaías dice: Señor, ¿quien ha creido a nuestro anuncio? 17 Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo[w]. 18 Pero yo digo, ¿acaso nunca han oído? Ciertamente que sí:

Por toda la tierra ha salido su voz,
y hasta los confines del mundo[x] sus palabras.

19 Y añado[y]: ¿Acaso Israel no sabía? En primer lugar, Moisés dice:

Yo os provocare a celos con un pueblo que no es pueblo;
con un pueblo sin entendimiento os provocare a ira.

20 E Isaías es muy osado, y dice:

Fui hallado por los que no me buscaban;
me manifeste[z] a los que no preguntaban por mi.

21 Pero en cuanto a Israel, dice: Todo el dia he extendido mis manos a un pueblo desobediente y rebelde.

El remanente de Israel

11 Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente[aa] de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado a su pueblo, al cual conoció con anterioridad. ¿O no sabéis lo que dice la Escritura en el pasaje sobre Elías, cómo suplica a Dios contra Israel: Señor, han dado muerte a tus profetas, han derribado tus altares; y yo solo he quedado y atentan contra[ab] mi vida? Pero, ¿qué le dice la respuesta divina?: Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla a Baal. Y[ac] de la misma manera, también ha quedado[ad] en el tiempo presente un remanenteconforme a la elección de la gracia de Dios. Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. [ae]Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. Entonces ¿qué? Aquello que Israel busca no lo ha alcanzado, pero los que fueron escogidos lo alcanzaron[af] y los demás fueron endurecidos; tal como está escrito:

Dios les dio un espiritu de estupor, ojos con que no ven y oidos con que no oyen, hasta el dia de hoy.

Y David dice:

Su banquete[ag] se convierta en lazo y en trampa,
y en piedra de tropiezo y en retribucion para ellos.
10 Oscurezcanse sus ojos para que no puedan ver,
y dobla sus espaldas para siempre.

La salvación de los gentiles

11 Digo entonces: ¿Acaso tropezaron para caer? ¡De ningún modo! Pero por su transgresión ha venido la salvación a los gentiles, para causarles celos. 12 Y si su transgresión es riqueza para el mundo, y su fracaso es riqueza para los gentiles, ¡cuánto más será su plenitud! 13 Pero a vosotros hablo, gentiles. Entonces, puesto que yo soy apóstol de los gentiles, honro mi ministerio, 14 si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas[ah] y salvar a algunos de ellos. 15 Porque si el excluirlos a ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Y si el primer pedazo de masa es santo, también lo es toda la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la raíz[ai] del olivo, 18 no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti.19 Dirás entonces: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.20 Muy cierto; fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme[aj]. No seas altanero, sino teme; 21 porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado. 23 Y también ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. 24 Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

La salvación de Israel al fin de los tiempos

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis sabios en vuestra propia opinión: que a Israel le ha acontecido un endurecimiento parcial hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y así, todo Israel será salvo; tal como está escrito:

El Libertador vendra de Sion;
apartara la impiedad de Jacob.
27 Y este es mi pacto[ak] con ellos,
cuando yo quite sus pecados.

28 En cuanto al evangelio[al], son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección[am] de Dios, son amados por causa de los padres; 29 porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. 30 Pues así como vosotros en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios, pero ahora se os ha mostrado misericordia por razón de la desobediencia de ellos, 31 así también ahora éstos han sido desobedientes, para que por la misericordia mostrada a vosotros, también a ellos ahora les sea mostrada misericordia. 32 Porque Dios ha encerrado a todos en desobediencia para mostrar misericordia a todos.

La insondable sabiduría de Dios

33 ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! 34 Pues, ¿quien ha conocido la mente del Señor?, ¿o quien llego a ser su consejero?, 35 ¿o quien le ha dado a El primero para que se le tenga que recompensar[an]? 36 Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén.

Actitud consecuente del creyente

12 Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable[ao] a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis[ap] a este mundo[aq], sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable[ar] y perfecto.

Nuestros deberes cristianos

Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de[as]vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio[at], según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; si el de servicio, en servir[au]; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad[av]; el que dirige[aw], con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.

El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos[ax] a lo bueno.10 Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros; 11 no seáis perezosos en lo que requiere diligencia; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, 12 gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración, 13 contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando[ay] la hospitalidad. 14 Bendecid a los que os[az] persiguen; bendecid, y no maldigáis. 15 Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. 16 Tened el mismo sentir[ba] unos con otros; no seáis altivos en vuestro pensar, sino condescendiendo con los humildes[bb]. No seáis sabios en vuestra propia opinión. 17 Nunca paguéis a nadie mal por mal. Respetad[bc] lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres. 19 Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mia es la venganza, yo pagare, dice el Señor. 20 Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber, porque haciendo esto, carbones encendidos amontonaras sobre su cabeza.21 No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal.

Actitud hacia las autoridades

13 Sométase toda persona[bd] a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de[be] Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación. Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta[bf], sino para el que hace el mal[bg]. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro[bh] de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga[bi] al que practica lo malo. Por tanto, es necesario someterse, no sólo por razón del castigo[bj], sino también por causa de la conciencia. Pues por esto también pagáis impuestos, porque los gobernantesson servidores de Dios, dedicados precisamente a esto. Pagad a todos lo que debáis: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor.

El amor, cumplimiento de la ley

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama a su prójimo[bk], ha cumplido la ley. Porque esto: No cometeras adulterio, no mataras, no hurtaras, no codiciaras, y cualquier[bl] otro mandamiento, en estas palabras se resume: Amaras a tu projimo como a ti mismo. 10 El amor no hace mal[bm] al prójimo; por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.

Se acerca el amanecer

11 Y haced todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cerca de nosotros[bn] que cuando creímos. 12 La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos[bo] las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz.13 Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias; 14 antes bien, vestíos del Señor Jesucristo, y no penséis en proveer para las lujurias de la carne.

Principios que rigen problemas de conciencia

14 Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones. Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es débil sólo come legumbres.El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para juzgar al criado[bp] de otro? Para su propio amo[bq] está en pie o cae, y en pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie. Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir[br]. El que guarda cierto[bs] día, para el Señor lo guarda; y el que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene[bt], y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo; pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. Porque para esto Cristo murió y resucitó[bu], para ser Señor tanto de los muertos como de los vivos. 10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O también, tú, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios[bv]. 11 Porque está escrito:

Vivo yodice el Señorque ante mi se doblara toda rodilla,
y toda lengua alabara[bw] a Dios.

12 De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.

13 Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano. 14 Yo sé, y estoy convencido en el Señor Jesús, de que nada es inmundo en sí mismo; pero para el que estima que algo es inmundo, para él lo es. 15 Porque si por causa de la comida tu hermano se entristece, ya no andas conforme al amor. No destruyas con tu comida a aquel por quien Cristo murió. 16 Por tanto, no permitáis que se hable mal de[bx] lo que para vosotros es bueno. 17 Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo. 18 Porque el que de esta manera sirve a Cristo, es aceptable a Dios y aprobado por los hombres.19 Así que procuremos lo que contribuye a la paz y a la edificación mutua. 20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. En realidad, todas las cosas son limpias, pero son malas para el hombre que escandaliza[by] a otro al comer.21 Es mejor[bz] no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece[ca]. 22 La fe que tú tienes, tenla conforme a tu propia convicción[cb] delante de Dios. Dichoso el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 23 Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe; y todo lo que no procede de fe, es pecado.

15 Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para su edificación[cc]. Pues ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te injuriaban cayeron sobre mi. Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia[cd] y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza. Y que el Dios de la paciencia[ce]y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los unos para con los otrosconforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz[cf], glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

El evangelio a los gentiles

Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos[cg] aceptó para gloria de Dios. Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito:

Por tanto, te confesare entre los gentiles,
y a tu nombre cantare.

10 Y vuelve a decir:

Regocijaos, gentiles, con su pueblo.

11 Y de nuevo:

Alabad al Señor todos los gentiles,
y alabenle todos los pueblos.

12 Y a su vez, Isaías dice:

Retoñara[ch] la raiz de Isai,
el que se levanta a regir a los gentiles;
los gentiles pondran en El su esperanza.

13 Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

14 En cuanto a vosotros, hermanos míos, yo mismo estoy también convencido de que vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento y capaces también de amonestaros los unos a los otros. 15 Pero os he escrito con atrevimiento sobre algunas cosas[ci], para así hacer que las recordéis otra vez, por la gracia que me fue dada por Dios, 16 para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote[cj] el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo.17 Por tanto, en Cristo Jesús he hallado razón para gloriarme en las cosas que se refieren a Dios. 18 Porque no me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho[ck] por medio de mí para la obediencia de los gentiles, en palabra y en obra,19 con el poder de señales[cl] y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta el Ilírico he predicado en toda su plenitud[cm] el evangelio de Cristo. 20 De esta manera me esforcé en anunciar el evangelio, no donde Cristo ya era conocido[cn], para no edificar sobre el fundamento de otro; 21 sino como está escrito:

Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de El, veran,
y los que no han oido, entenderan.

Anhelo de Pablo de visitar Roma

22 Por esta razón muchas veces me he visto impedido de ir a vosotros, 23 pero ahora, no quedando ya[co] más lugares[cp] para mí en estas regiones, y puesto que por muchos años he tenido un gran deseo de ir a vosotros, 24 cuando vaya a España iré a vosotros. Porque espero veros al pasar y que me ayudéis a continuar hacia allá, después de que haya disfrutado un poco[cq] de vuestra compañía.25 Pero ahora voy a Jerusalén para el servicio de los santos, 26 pues Macedonia y Acaya han tenido a bien hacer una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalén. 27 Sí, tuvieron a bien hacerlo, y a la verdad que están en deuda con ellos. Porque si los gentiles han participado de sus bienes espirituales, también están obligados a servir a los santos[cr] en los bienes materiales. 28 Así que cuando haya cumplido esto y les haya entregado esta ofrenda[cs], iré a España llegando de paso a veros. 29 Y sé que cuando vaya a vosotros, iré en la plenitud de la bendición de Cristo.

30 Os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que os esforcéis juntamente conmigo en vuestras oraciones a Dios por mí, 31 para que sea librado de los que son desobedientes[ct] en Judea, y que mi servicio a Jerusalén sea aceptable a los santos, 32 y para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y encuentre confortante reposo con vosotros. 33 El Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

Recomendaciones y saludos personales

16 Os recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea;que la recibáis en el Señor de una manera digna de los santos, y que la ayudéis en cualquier asunto en que ella necesite de vosotros, porque ella también ha ayudado a muchos y aun a mí mismo.

Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, los cuales expusieron su vida[cu] por mí[cv], a quienes no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. Saludad también a la iglesia que está en su casa. Saludad a mi querido hermano Epeneto, que es el primer convertido a Cristoen[cw] Asia[cx]. Saludad a María, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludad a Andrónico y a Junias[cy], mis parientes y compañeros de prisión, que se destacan entre los apóstoles y quienes también vinieron a[cz] Cristo antes que yo. Saludad a Amplias, mi querido hermano en el Señor. Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi querido hermano Estaquis. 10 Saludad a Apeles, el aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo. 11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, que son del[da] Señor.12 Saludad a Trifena y a Trifosa, obreras del[db] Señor. Saludad a la querida hermana Pérsida, que ha trabajado mucho en el Señor. 13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, también a su madre y mía. 14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a los hermanos con ellos. 15 Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. 16 Saludaos los unos a los otros con un beso santo. Todas las iglesias de Cristo os saludan.

Advertencias contra las disensiones y la apostasía

17 Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos.18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos[dc], y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos. 19 Porque la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos; por tanto, me regocijo por vosotros, pero quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo. 20 Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

Saludos y bendición final

21 Timoteo, mi colaborador, os saluda, y también Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes. 22 Yo, Tercio, que escribo esta carta, os saludo en el Señor. 23 Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia, os saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, os saluda, y el hermano Cuarto. 24 [dd]La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Doxología final

25 [de]Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin[df], 26 pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe, 27 al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén.

Notas al pie:

  1. Romanos 9:3 Lit., oraría
  2. Romanos 9:3 I.e., maldito
  3. Romanos 9:3 O, los de mi raza
  4. Romanos 9:5 I.e., el Mesías
  5. Romanos 9:7 Lit., simiente
  6. Romanos 9:7 Lit., simiente
  7. Romanos 9:8 Lit., simiente
  8. Romanos 9:17 Lit., en
  9. Romanos 9:19 O, halla faltas
  10. Romanos 9:21 Lit., para honra
  11. Romanos 9:21 Lit., para deshonra
  12. Romanos 9:28 Lit., terminándola
  13. Romanos 9:28 Lit., abreviándola
  14. Romanos 9:29 Lit., simiente
  15. Romanos 9:30 Lit., de
  16. Romanos 9:32 Lit., de
  17. Romanos 9:32 Lit., de
  18. Romanos 10:1 Algunos mss. posteriores dicen: Israel
  19. Romanos 10:4 O, la meta, o, el objetivo
  20. Romanos 10:14 O, a
  21. Romanos 10:15 Algunos mss. agregan: de los que anuncian la paz
  22. Romanos 10:15 O, de cosas buenas
  23. Romanos 10:17 Algunos mss. dicen: Dios
  24. Romanos 10:18 I.e., la tierra habitada
  25. Romanos 10:19 Lit., Pero digo
  26. Romanos 10:20 Lit., me hice manifiesto
  27. Romanos 11:1 Lit., de la simiente
  28. Romanos 11:3 Lit., y buscan
  29. Romanos 11:5 Lit., Pues
  30. Romanos 11:5 O, ha llegado a haber
  31. Romanos 11:6 Muchos mss. antiguos no incluyen el resto del vers.
  32. Romanos 11:7 Lit., pero la elección lo alcanzó
  33. Romanos 11:9 O, mesa
  34. Romanos 11:14 Lit., los de mi carne; i.e., israelitas
  35. Romanos 11:17 Lit., raíz de la grosura
  36. Romanos 11:20 Lit., estás en pie
  37. Romanos 11:27 Lit., el pacto de mi parte
  38. Romanos 11:28 Lit., Según el evangelio
  39. Romanos 11:28 Lit., según la elección
  40. Romanos 11:35 Lit., y se le recompensará
  41. Romanos 12:1 O, agradable
  42. Romanos 12:2 O, no os conforméis
  43. Romanos 12:2 O, siglo
  44. Romanos 12:2 O, agradable
  45. Romanos 12:3 Lit., que está entre
  46. Romanos 12:3 O, con cordura
  47. Romanos 12:7 Lit., en el servicio
  48. Romanos 12:8 O, sencillez
  49. Romanos 12:8 O, presta ayuda
  50. Romanos 12:9 Lit., adheríos
  51. Romanos 12:13 Lit., yendo tras
  52. Romanos 12:14 Algunos mss. antiguos no incluyen: os
  53. Romanos 12:16 O, pensar
  54. Romanos 12:16 O, adaptándoos a cosas humildes
  55. Romanos 12:17 Lit., Considerad
  56. Romanos 13:1 Lit., alma
  57. Romanos 13:1 Lit., por
  58. Romanos 13:3 Lit., por buena obra
  59. Romanos 13:3 Lit., sino por mala
  60. Romanos 13:4 O, servidor
  61. Romanos 13:4 Lit., para ira
  62. Romanos 13:5 Lit., de la ira
  63. Romanos 13:8 Lit., al otro
  64. Romanos 13:9 Lit., y si algún
  65. Romanos 13:10 Lit., no obra mal
  66. Romanos 13:11 O, nuestra salvación está más cerca
  67. Romanos 13:12 O, despojémonos de
  68. Romanos 14:4 O, siervo, o, mozo
  69. Romanos 14:4 O, señor
  70. Romanos 14:5 Lit., su propia mente
  71. Romanos 14:6 Lit., el
  72. Romanos 14:6 Lit., no come
  73. Romanos 14:9 Lit., volvió a vivir
  74. Romanos 14:10 Algunos mss. dicen: de Cristo
  75. Romanos 14:11 O, confesará
  76. Romanos 14:16 Lit., se blasfeme
  77. Romanos 14:20 Lit., por medio de la ofensa
  78. Romanos 14:21 Lit., bueno
  79. Romanos 14:21 Algunos mss. agregan: o se ofenda, o sea debilitado
  80. Romanos 14:22 Lit., conforme a ti mismo
  81. Romanos 15:2 Lit., para lo que es bueno para edificación
  82. Romanos 15:4 O, perseverancia
  83. Romanos 15:5 O, perseverancia
  84. Romanos 15:6 Lit., con una boca
  85. Romanos 15:7 Muchos mss. dicen: os
  86. Romanos 15:12 Lit., Estará
  87. Romanos 15:15 O, sobre algunos puntos
  88. Romanos 15:16 I.e., oficiar, ejercer el culto sagrado
  89. Romanos 15:18 O, de nada que Cristo no haya logrado
  90. Romanos 15:19 O, milagros
  91. Romanos 15:19 Lit., he cumplido
  92. Romanos 15:20 Lit., nombrado
  93. Romanos 15:23 Lit., no teniendo
  94. Romanos 15:23 Lit., lugar
  95. Romanos 15:24 Lit., en parte
  96. Romanos 15:27 Lit., a ellos
  97. Romanos 15:28 Lit., les haya sellado este fruto a ellos
  98. Romanos 15:31 O, incrédulos
  99. Romanos 16:4 Lit., cuello
  100. Romanos 16:4 Lit., mi alma
  101. Romanos 16:5 Lit., primicias para Cristo de
  102. Romanos 16:5 I.e., provincia romana de la costa occidental de Asia Menor
  103. Romanos 16:7 O, Junia, o, Julia
  104. Romanos 16:7 Lit., fueron en
  105. Romanos 16:11 Lit., están en el
  106. Romanos 16:12 Lit., en el
  107. Romanos 16:18 Lit., vientres
  108. Romanos 16:24 La mayoría de los mss. antiguos no incluyen este vers.
  109. Romanos 16:25 Algunos mss. colocan toda esta doxología al final del cap. 15; otros, al final del cap. 14, y otros más la omiten por completo
  110. Romanos 16:25 O, tiempos eternos
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Resultados de la justificación

Romanos 5-8

9781586403546

Resultados de la justificación

alimentemos_el_almaPor tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos[a] paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos[b] en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos[c]en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia[d]; y la paciencia[e], carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado. Porque mientras aún éramos débiles[f], a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por[g] su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El. 10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por[h]su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos[i] en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Adán y Cristo comparados

12 Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron; 13 pues antes de la ley[j] había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley. 14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura[k] del que había de venir. 15 Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión[l]. Porque si por la transgresión de uno[m] murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos. 16 Tampoco sucede con el don como con lo que vino por medio de aquel[n] que pecó; porque ciertamente el juicio surgió a causa de una transgresión, resultando en[o] condenación; pero la dádiva surgió a causa de muchas transgresiones resultando en[p] justificación. 17 Porque si por la transgresión de uno, por éste[q] reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18 Así pues, tal como por una transgresión resultó[r] la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó[s] la justificación de vida para todos los hombres. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos. 20 Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia,21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

Muertos al pecado

6 ¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si hemos sido unidos[t] a El en la semejanza[u] de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con El, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido[v], a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado[w] del pecado.Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con El,sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre El. 10 Porque en cuanto El murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. 11 Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús[x].

Siervos, no del pecado, sino de la justicia

12 Por tanto, no reine el pecado en vuestro cuerpo mortal para que no obedezcáis sus lujurias; 13 ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo[y] al pecado comoinstrumentos[z] de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos[aa] de justicia. 14 Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.

Libertados del pecado

15 ¿Entonces qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! 16 ¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno comoesclavos para obedecerle[ab], sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis[ac] obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados; 18 y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia. 19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne. Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros como esclavos a la justicia, para santificación. 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia. 21 ¿Qué fruto teníais entonces en[ad] aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de esas cosas es muerte. 22 Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Analogía tomada del matrimonio

7 ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive? Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre. Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo[ae] a fin de llevar fruto para muerte. Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu[af] y no en el arcaísmo de la letra.

¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia[ag], si la ley no hubiera dicho: No codiciaras. Pero el pecado, aprovechándose del[ah] mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia[ai]; porque aparte de la ley el pecado está muerto. Y en un tiempo yo vivía sin la ley, pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí; 10 y este mandamiento, que era para vida, a mí me resultó para muerte;11 porque el pecado, aprovechándose del[aj] mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. 12 Así que la ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno. 13 ¿Entonces lo que es bueno vino a ser causa de muerte para mí? ¡De ningún modo! Al contrario, fue el pecado, a fin de mostrarse que es pecado al producir mi muerte por medio de lo que es bueno, para que por medio del mandamiento el pecado llegue a ser en extremo pecaminoso. 14 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal[ak], vendido a la esclavitud del pecado[al].15 Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 16 Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. 17 Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. 18 Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. 19 Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico. 20 Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. 22 Porque en el[am] hombre interior me deleito con la ley de Dios, 23 pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo[an] que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de[ao] la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí[ap]! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte[aq]? 25 Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado.

No hay condenación para los que creen

8 Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús[ar], los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te[as] ha libertado[at] de la ley del pecado y de la muerte. Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que viven[au] conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.

Viviendo según el Espíritu

Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de El. 10 Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo[av] a causa de la justicia.11 Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de[aw] su Espíritu que habita en vosotros.

12 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, 13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de[ax] morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne[ay], viviréis. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor[az], sino que habéis recibido un espíritu[ba] de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, 17 y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.

La gloria futura

18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. 19 Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza 21 de que la creación[bb] misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. 22 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufredolores de parto hasta ahora. 23 Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. 24 Porque en esperanza hemos sido salvos, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve?[bc] 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia[bd] lo aguardamos.

Victoriosos en Cristo

26 Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; 27 y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir[be] del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosascooperan para bien[bf], esto es, para los que son llamados conforme a supropósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a serhechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.

31 Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó[bg], el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo[bh]? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito:

Por causa tuya somos puestos a muerte todo el dia;
somos considerados como ovejas para el matadero.

37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes[bi], 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Notas al pie:

  1. Romanos 5:1 Algunos mss. antiguos dicen: tengamos
  2. Romanos 5:2 O, gloriémonos
  3. Romanos 5:3 O, también gloriémonos
  4. Romanos 5:3 O, perseverancia
  5. Romanos 5:4 O, perseverancia
  6. Romanos 5:6 O, incapacitados
  7. Romanos 5:9 O, en
  8. Romanos 5:10 O, en
  9. Romanos 5:11 Lit., sino también gloriándonos
  10. Romanos 5:13 Lit., hasta la
  11. Romanos 5:14 O, símbolo
  12. Romanos 5:15 Lit., no como la transgresión así también es el don
  13. Romanos 5:15 Lit., del uno; i.e., Adán
  14. Romanos 5:16 Lit., uno
  15. Romanos 5:16 Lit., para
  16. Romanos 5:16 Lit., para un acto de
  17. Romanos 5:17 Lit., el uno
  18. Romanos 5:18 Lit., para
  19. Romanos 5:18 Lit., para
  20. Romanos 6:5 O, injertados
  21. Romanos 6:5 O, unidos con la semejanza
  22. Romanos 6:6 O, reducido a la impotencia
  23. Romanos 6:7 O, exonerado
  24. Romanos 6:11 Algunos mss. agregan: nuestro Señor
  25. Romanos 6:13 Lit., vuestros miembros
  26. Romanos 6:13 O, armas
  27. Romanos 6:13 O, armas
  28. Romanos 6:16 Lit., para obediencia
  29. Romanos 6:17 Lit., pero os hicisteis
  30. Romanos 6:21 O, de
  31. Romanos 7:5 Lit., en nuestros miembros
  32. Romanos 7:6 O, espíritu
  33. Romanos 7:7 O, lujuria
  34. Romanos 7:8 O, tomando ocasión mediante el
  35. Romanos 7:8 O, lujuria
  36. Romanos 7:11 O, tomando ocasión mediante el
  37. Romanos 7:14 O, de la carne
  38. Romanos 7:14 Lit., vendido bajo pecado
  39. Romanos 7:22 O, conforme al
  40. Romanos 7:23 Lit., en mis miembros
  41. Romanos 7:23 Lit., en
  42. Romanos 7:24 Lit., Hombre miserable yo soy
  43. Romanos 7:24 O, del cuerpo de esta muerte
  44. Romanos 8:1 Muchos mss. antiguos no incluyen el resto del vers.
  45. Romanos 8:2 Algunos mss. antiguos dicen: me
  46. Romanos 8:2 O, te ha libertado en Cristo Jesús
  47. Romanos 8:5 Lit., son
  48. Romanos 8:10 Lit., es vida
  49. Romanos 8:11 Algunos mss. antiguos dicen: por causa de
  50. Romanos 8:13 O, estáis a punto de
  51. Romanos 8:13 Lit., del cuerpo
  52. Romanos 8:15 Lit., otra vez para temor
  53. Romanos 8:15 O, el Espíritu
  54. Romanos 8:21 Algunos mss. antiguos dicen: en esperanza; porque la creación
  55. Romanos 8:24 Algunos mss. antiguos dicen: ¿quién espera lo que ve?
  56. Romanos 8:25 O, perseverancia
  57. Romanos 8:27 O, la mente
  58. Romanos 8:28 Algunos mss. antiguos dicen: Dios hace que todas las cosas cooperen para bien
  59. Romanos 8:34 Algunos mss. antiguos agregan: de entre los muertos
  60. Romanos 8:35 Algunos mss. antiguos dicen: Dios
  61. Romanos 8:38 O, potestades; i.e., poderes espirituales
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Saludo

Romanos 1-4

9781586403546

Saludo

alimentemos_el_alma1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol[a], apartado para el evangelio de Dios, que El ya había prometido por medio de sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, que nació de la descendencia[b] de Davidsegún la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con[c] poder, conforme al Espíritu[d] de santidad, por[e] la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los gentiles, por amor a su nombre;entre los cuales estáis también vosotros, llamados de Jesucristo; a todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Deseos de Pablo de visitar a Roma

En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, porque por todo el mundo se habla de vuestra fe[f]. Pues Dios, a quien sirvo en mi espíritu en la predicación del evangelio de su Hijo, me es testigo de cómo sin cesar hago mención de vosotros 10 siempre en mis oraciones, implorando que[g] ahora, al fin, por la voluntad de Dios, logre ir a vosotros.11 Porque anhelo veros para impartiros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; 12 es decir, para que cuando esté entre vosotros nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro, tanto la vuestra como la mía. 13 Y no quiero que ignoréis, hermanos, que con frecuencia he hecho planes para ir a visitaros[h] (y hasta ahora me he visto impedido) a fin de obtener algún frutotambién entre vosotros, así como entre los demás gentiles. 14 Tengo obligación[i]tanto para con los griegos como para con los bárbaros[j], para con los sabios como para con los ignorantes. 15 Así que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

Una definición del evangelio

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.17 Porque en el evangelio[k] la justicia de Dios se revela por[l] fe y para fe; como está escrito: Mas el justo por la fe vivira[m].

El hombre ha ignorado a Dios

18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con[n] injusticia restringen la verdad; 19 porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de[o] ellos, pues Dios se lo hizo evidente. 20 Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa. 21 Pues aunque conocían a Dios, no le honraron[p] como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se volvieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Consecuencias de la corrupción del hombre

24 Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria[q] de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; 25 porque[r]cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén.

26 Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural[s] por la que es contra la naturaleza; 27 y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos[t]hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío.

28 Y como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios[u], Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen; 29 estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad; son chismosos, 30 detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, 31 sin entendimiento, indignos de confianza[v], sin amor, despiadados;32 los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.

Con Dios no hay parcialidad

2 Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas. Y sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre[w] los que practican tales cosas. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás al juicio de Dios? ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? Mas por causa de[x] tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagara a cada uno conforme a sus obras: a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; pero a los que son ambiciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignación. Habrá tribulación y angustia para[y] toda alma humana que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego; 10 pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griego. 11 Porque en Dios no hay acepción de personas. 12 Pues todos los que han pecado sin la ley[z], sin la ley[aa] también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley[ab], por la ley[ac] serán juzgados;13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley[ad], cumplen por instinto[ae] los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley[af], son una ley para sí mismos, 15 ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, 16 en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús.

La ley y el pueblo judío

17 Pero si tú, que llevas el nombre de judío y te apoyas en la ley; que te glorías en Dios, 18 y conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales[ag], siendo instruido por la ley, 19 y te confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor[ah] de los necios, maestro de los faltos de madurez[ai]; que tienes en la ley la expresión misma del conocimiento y de la verdad; 21 tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas[aj] que no se debe robar, ¿robas? 22 Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que abominas los ídolos, ¿saqueas templos[ak]? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿violando la ley deshonras a Dios? 24 Porque el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros, tal como está escrito.25 Pues ciertamente la circuncisión es de valor si tú practicas la ley, pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión se ha vuelto incircuncisión. 26 Por tanto, si el incircunciso[al] cumple los requisitos de la ley, ¿no se considerará su incircuncisión como circuncisión? 27 Y si el que es físicamente incircunciso guarda la ley, ¿no te juzgará a ti, que aunque tienes[am] la letra de la ley y eres circuncidado[an], eres transgresor de la ley? 28 Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; 29 sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.

¿Qué ventaja tiene el judío?

¿Cuál es, entonces, la ventaja del judío? ¿O cuál el beneficio de la circuncisión? Grande, en todo sentido. En primer lugar, porque a ellos les han sido confiados los oráculos de Dios. Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles[ao], ¿acaso su infidelidad[ap] anulará la fidelidad de Dios? ¡De ningún modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito:

Para que seas justificado en tus palabras,
y venzas cuando seas juzgado[aq].

Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Acaso es injusto el Dios que expresa[ar] su ira? (Hablo en términos humanos). ¡De ningún modo! Pues de otra manera, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué también soy yo aún juzgado como pecador? ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos afirman que nosotros decimos): Hagamos el mal para que venga el bien? La condenación de los tales es justa.

Todos han pecado

¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores[as] que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado; 10 como está escrito:

No hay justo, ni aun uno;
11 no hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios;
12 todos se han desviado, a una se hicieron inutiles;
no hay quien haga lo bueno,
no hay ni siquiera uno.
13 Sepulcro abierto es su garganta,
engañan de continuo con su lengua,
veneno de serpientes[at] hay bajo sus labios;
14 llena esta su boca de maldicion y amargura;
15 sus pies son veloces para derramar sangre;
16 destruccion y miseria hay en sus caminos,
17 y la senda de paz no han conocido.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.

Justificación por medio de la fe

19 Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo[au] la ley, para que toda boca se calle[av] y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios; 20 porque por las obras de la ley[aw] ningún ser humano[ax] será justificado delante de El; pues por medio de la ley[ay] viene el conocimiento del pecado.

21 Pero ahora, aparte de la ley[az], la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; 22 es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; 23 por cuanto todos pecaron[ba] y no alcanzan la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios exhibió públicamente como propiciación[bb] por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente[bc], 26 para demostrar[bd] en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús[be].27 ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Porque[bf] concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley[bg]. 29 ¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles, 30 porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos[bh] y por medio de la fe a los incircuncisos[bi].

31 ¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley.

Abraham, justificado por la fe

4 ¿Qué diremos, entonces, que halló Abraham, nuestro padre[bj] según la carne?Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyo Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras:

Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas,
y cuyos pecados han sido cubiertos.
Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomara en cuenta.

¿Es, pues, esta bendición sólo para[bk] los circuncisos[bl], o también para[bm] los incircuncisos[bn]? Porque decimos: A Abraham, la fe le fue contada por justicia.10 Entonces, ¿cómo le fue contada? ¿Siendo circunciso[bo] o incircunciso[bp]? No siendo circunciso[bq], sino siendo incircunciso[br]; 11 y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso[bs], para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada; 12 y padre de la circuncisión para aquellos que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen en los pasos de la fe que tenía nuestro padre Abraham cuando era incircunciso[bt].

La promesa cumplida por la fe

13 Porque la promesa a Abraham o a su descendencia[bu] de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.14 Porque si los que son de la ley son herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa; 15 porque la ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. 16 Por eso es por[bv] fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad[bw], no sólo a los que son[bx]de la ley, sino también a los que son[by] de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 17 (como está escrito: Te he hecho padre de muchas naciones) delante de aquel en quien creyó, es decir Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no existen, como si existieran. 18 El creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: Asi sera tu descendencia[bz]. 19 Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad[ca] de la matriz de Sara; 20 sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era[cb] también para cumplirlo. 22 Por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Justificación para todos los que creen

23 Y no sólo por él fue escrito que le fue contada, 24 sino también por nosotros, a quienes será contada: como los que creen en aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor, 25 el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación.

Notas al pie:

  1. Romanos 1:1 Lit., un apóstol llamado
  2. Romanos 1:3 Lit., simiente
  3. Romanos 1:4 O, en un acto de
  4. Romanos 1:4 O, espíritu
  5. Romanos 1:4 O, como resultado de
  6. Romanos 1:8 O, vuestra fe es proclamada
  7. Romanos 1:10 Lit., si quizá
  8. Romanos 1:13 Lit., ir a vosotros
  9. Romanos 1:14 Lit., Soy deudor
  10. Romanos 1:14 I.e., los que no eran griegos, ni por nacimiento, ni por cultura
  11. Romanos 1:17 Lit., él
  12. Romanos 1:17 O, de
  13. Romanos 1:17 O, Mas el que es justo por la fe vivirá
  14. Romanos 1:18 O, por
  15. Romanos 1:19 O, entre
  16. Romanos 1:21 Lit., no le glorificaron
  17. Romanos 1:24 O, incontinencia
  18. Romanos 1:25 Lit., los cuales
  19. Romanos 1:26 I.e., relaciones sexuales normales
  20. Romanos 1:27 Lit., lo vergonzoso
  21. Romanos 1:28 Lit., tener a Dios en conocimiento
  22. Romanos 1:31 O, desleales
  23. Romanos 2:2 Lit., es conforme a la verdad contra
  24. Romanos 2:5 O, de acuerdo con
  25. Romanos 2:9 Lit., sobre
  26. Romanos 2:12 O, sin ley
  27. Romanos 2:12 O, sin ley
  28. Romanos 2:12 O, bajo ley
  29. Romanos 2:12 O, por ley
  30. Romanos 2:14 O, no tienen ley
  31. Romanos 2:14 Lit., hacen por naturaleza
  32. Romanos 2:14 O, no teniendo ley
  33. Romanos 2:18 O, distingues entre cosas que son diferentes
  34. Romanos 2:20 O, corrector
  35. Romanos 2:20 Lit., niños
  36. Romanos 2:21 O, proclamas
  37. Romanos 2:22 O, ¿cometes sacrilegio?
  38. Romanos 2:26 Lit., la incircuncisión
  39. Romanos 2:27 Lit., por medio de
  40. Romanos 2:27 Lit., y la circuncisión
  41. Romanos 3:3 O, incrédulos
  42. Romanos 3:3 O, incredulidad
  43. Romanos 3:4 O, entres en juicio
  44. Romanos 3:5 O, inflige
  45. Romanos 3:9 O, posiblemente, peores
  46. Romanos 3:13 Lit., áspides
  47. Romanos 3:19 Lit., en
  48. Romanos 3:19 Lit., cierre
  49. Romanos 3:20 O, de ley
  50. Romanos 3:20 Lit., ninguna carne
  51. Romanos 3:20 O, por medio de ley
  52. Romanos 3:21 O, de ley
  53. Romanos 3:23 O, han pecado
  54. Romanos 3:25 O, sacrificio propiciatorio
  55. Romanos 3:25 Lit., por causa de haber pasado por alto, en la paciencia de Dios, los pecados previamente cometidos
  56. Romanos 3:26 Lit., demostración
  57. Romanos 3:26 Lit., es de la fe de Jesús
  58. Romanos 3:28 Algunos mss. antiguos dicen: Por tanto
  59. Romanos 3:28 Lit., O, de ley
  60. Romanos 3:30 Lit., la circuncisión
  61. Romanos 3:30 Lit., la incircuncisión
  62. Romanos 4:1 Lit., antepasado
  63. Romanos 4:9 Lit., sobre
  64. Romanos 4:9 Lit., la circuncisión
  65. Romanos 4:9 Lit., sobre
  66. Romanos 4:9 Lit., la incircuncisión
  67. Romanos 4:10 Lit., en circuncisión
  68. Romanos 4:10 Lit., en incircuncisión
  69. Romanos 4:10 Lit., en circuncisión
  70. Romanos 4:10 Lit., en incircuncisión
  71. Romanos 4:11 Lit., estaba en incircuncisión
  72. Romanos 4:12 Lit., estaba en incircuncisión
  73. Romanos 4:13 Lit., simiente
  74. Romanos 4:16 O, de
  75. Romanos 4:16 Lit., simiente
  76. Romanos 4:16 Lit., lo que es
  77. Romanos 4:16 Lit., lo que es
  78. Romanos 4:18 Lit., simiente
  79. Romanos 4:19 Lit., lo muerto
  80. Romanos 4:21 Lit., es
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Pablo ante Festo

Hechos 25-28

9781586403546

Pablo ante Festo

alimentemos_el_alma25 Festo, entonces, tres días después de haber llegado a la provincia, subió a Jerusalén desde Cesarea. Y los principales sacerdotes y los judíos más influyentes le presentaron acusaciones contra Pablo, e instaban a Festo[a],pidiéndole, contra Pablo[b], el favor[c] de que lo hiciera traer a Jerusalén[d](preparando ellos, al mismo tiempo, una emboscada para matarlo en el camino).Pero Festo respondió que Pablo estaba bajo custodia en Cesarea, y que en breve él mismo partiría para allá. Por tanto, dijo*, que los más influyentes de vosotros vayan allá[e] conmigo, y si hay algo malo en el hombre, que lo acusen.

Pablo apela al César

Después de haberse quedado no más de ocho o diez días entre ellos, descendió a Cesarea, y al día siguiente se sentó en el tribunal y ordenó que trajeran a Pablo.Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones que no podían probar,mientras Pablo decía en defensa propia: No he cometido ningún delito, ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra el César. Pero Festo, queriendo hacer un favor a los judíos, respondió a Pablo, y dijo: ¿Estás dispuesto a subir a Jerusalén y a ser juzgado delante de mí por estas acusaciones? 10 Entonces Pablo respondió: Ante el tribunal del César estoy, que es donde debo ser juzgado. Ningún agravio he hecho a los judíos, como también tú muy bien sabes. 11 Si soy, pues, un malhechor y he hecho algo digno de muerte, no rehúso morir; pero si ninguna de esas cosas de que éstos me acusan es verdad, nadie puede entregarme a ellos. Apelo al César. 12 Entonces Festo, habiendo deliberado con el consejo[f], respondió: Al César has apelado, al César irás.

Pablo ante Agripa

13 Pasados varios días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo[g]. 14 Como estuvieron allí muchos días, Festo presentó el caso de Pablo ante el rey, diciendo: Hay un hombre que Félix dejó preso, 15 acerca del cual, estando yo en Jerusalén, los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos presentaron acusaciones contra él, pidiendo sentencia condenatoria contra él. 16 Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre sin que antes el acusado confronte a sus acusadores, y tenga la oportunidad de defenderse de los cargos. 17 Así que cuando[h] se reunieron aquí, sin ninguna demora, al día siguiente me senté en el tribunal y ordené traer al hombre. 18 Y levantándose los acusadores, presentaban acusaciones contra él, pero no de la clase de crímenes que yo suponía, 19 sino que simplemente tenían contra él ciertas cuestiones sobre su propia religión[i], y sobre cierto Jesús, ya muerto, de quien Pablo afirmaba que estaba vivo. 20 Pero estando yo perplejo cómo investigar estas cuestiones, le pregunté si estaba dispuesto a ir a Jerusalén y ser juzgado de estas cosas allá. 21 Pero como Pablo apeló que se lo tuviera bajo custodia para que el emperador[j] diera el fallo, ordené que continuase bajo custodia hasta que yo lo enviara al César. 22 Entonces Agripa dijo a Festo: A mí también me gustaría oír al hombre. Mañana —dijo* Festo— lo oirás.

23 Así que al día siguiente, cuando Agripa y Berenice entraron al auditorio en medio de gran pompa, acompañados por[k] los comandantes[l] y los hombres importantes de la ciudad, por orden de Festo, fue traído Pablo. 24 Y Festo dijo*: Rey Agripa y todos los demás[m] aquí presentes con nosotros; aquí veis a este hombre acerca de quien toda la multitud de los judíos, tanto en Jerusalén como aquí, me hizo una petición declarando a gritos que no debe vivir más. 25 Pero yo encontré que no había hecho nada digno de muerte; y como él mismo apeló al emperador[n], he decidido enviarlo. 26 Pero no tengo nada definido sobre él[o] para escribirle a mi señor. Por eso lo he traído ante vosotros, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que después de que se le interrogue[p], yo tenga algo que escribir.27 Porque me parece absurdo, al enviar un preso, no informar también de los cargos en su contra.

Defensa de Pablo ante Agripa

26 Y Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar en tu favor. Entonces Pablo, extendiendo la mano, comenzó su defensa:

Con respecto a todo aquello de que los judíos me acusan, me considero afortunado, oh rey Agripa, de poder[q] presentar hoy mi defensa delante de ti,sobre todo, porque eres experto[r] en todas las costumbres y controversias entre los judíos; por lo cual te ruego que me escuches con paciencia. Pues bien, todos los judíos conocen mi vida[s] desde mi juventud, que desde el principio transcurrió entre los de mi pueblo[t] y en Jerusalén; puesto que ellos han sabido de mí desde hace mucho tiempo, si están dispuestos a testificar, que viví como fariseo, de acuerdo con la secta más estricta de nuestra religión. Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres: que nuestras doce tribus esperan alcanzar al servir fielmente a Dios noche y día. Y por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos. ¿Por qué se considera increíble entre vosotros que Dios resucite a los muertos? Yo ciertamente había creído que debía hacer muchos males en contra del nombre de Jesús de Nazaret.10 Y esto es precisamente[u] lo que hice en Jerusalén; no sólo encerré en cárceles a muchos de los santos con la autoridad recibida de los principales sacerdotes, sino que también, cuando eran condenados a muerte, yo daba mi voto contra ellos. 11 Y castigándolos con frecuencia en todas las sinagogas, procuraba obligarlos a blasfemar; y enfurecido en gran manera contra ellos, seguía persiguiéndolos aun hasta en las ciudades extranjeras[v].

Relato de la conversión de Pablo

12 Ocupado en esto[w], cuando iba para Damasco con autoridad y comisión de los principales sacerdotes, 13 al mediodía, oh rey, yendo de camino, vi una luz procedente del cielo más brillante que el sol, que resplandecía en torno mío y de los que viajaban conmigo. 14 Y después de que todos caímos al suelo, oí una voz que me decía en el idioma hebreo[x]: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” 15 Yo entonces dije: “¿Quién eres, Señor?” Y el Señor dijo: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. 16 “Pero levántate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no sólo de las cosas que[y] has visto, sino también de aquellas en que me apareceré a ti; 17 librándote del pueblo judío y de los gentiles, a los cuales yo te envío, 18 para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.” 19 Por consiguiente, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, 20 sino que anunciaba, primeramente a los que estaban en Damasco y también en Jerusalén, y después por toda la región de Judea, y aun a los gentiles, que debían arrepentirse y volverse a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21 Por esta causa, algunos judíos me prendieron en el templo y trataron de matarme. 22 Así que habiendo recibido ayuda de Dios, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: 23 que[z] el Cristo[aa] había de padecer[ab], y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, El debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles.

Pablo exhorta a Agripa

24 Mientras Pablo decía esto en su defensa, Festo dijo* a gran voz: ¡Pablo, estás loco! ¡Tu mucho saber[ac] te está haciendo perder la cabeza[ad]! 25 Mas Pablo dijo*: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 26 Porque el rey entiende estas cosas, y también le hablo con confianza, porque estoy persuadido de que él no ignora nada de esto; pues esto no se ha hecho en secreto[ae]. 27 Rey Agripa, ¿crees en los profetas? Yo sé que crees. 28 Y Agripa respondió a Pablo: En poco tiempo[af] me persuadirás[ag] a que me haga cristiano. 29 Y Pablo dijo: Quisiera[ah] Dios que, ya fuera en poco tiempo o en mucho[ai], no sólo tú, sino también todos los que hoy me oyen, llegaran a ser tal como yo soy, a excepción de estas cadenas.

30 Entonces el rey, el gobernador, Berenice y los que estaban sentados con ellos se levantaron, 31 y mientras se retiraban, hablaban entre ellos, diciendo: Este hombre no ha hecho* nada que merezca muerte o prisión[aj]. 32 Y Agripa dijo a Festo: Podría ser puesto en libertad este hombre, si no hubiera apelado al César.

Pablo sale para Roma

27 Cuando se decidió que deberíamos embarcarnos para Italia, fueron entregados Pablo y algunos otros presos a un centurión de la compañía[ak]Augusta, llamado Julio. Y embarcándonos en una nave adramitena que estaba para zarpar hacia las regiones de la costa de Asia[al], nos hicimos a la mar acompañados por Aristarco, un macedonio de Tesalónica. Al día siguiente llegamos a Sidón. Julio trató a Pablo con benevolencia, permitiéndole ir a sus amigos y ser atendido por ellos. De allí partimos y navegamos al abrigo de la isla de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Y después de navegar atravesando el mar frente a[am] las costas de Cilicia y de Panfilia, llegamos a Mira de Licia. Allí el centurión halló una nave alejandrina que iba[an] para Italia, y nos embarcó en ella. Y después de navegar lentamente por muchos días, y de llegar con dificultad frente a Gnido, pues el viento no nos permitió avanzar más[ao], navegamos al abrigo de Creta, frente a Salmón; y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

La tempestad en el mar

Cuando ya había pasado mucho tiempo y la navegación se había vuelto peligrosa, pues hasta el Ayuno[ap] había pasado ya, Pablo los amonestaba,10 diciéndoles: Amigos[aq], veo que de seguro este viaje va a ser con perjuicio y graves pérdidas, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras vidas. 11 Pero el centurión se persuadió más por lo dicho por el piloto y el capitán[ar] del barco, que por lo que Pablo decía. 12 Y como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría tomó la decisión de hacerse a la mar desde allí, por si les era posible arribar a Fenice, un puerto de Creta que mira hacia el nordeste y el sudeste[as], y pasar el invierno allí. 13 Cuando comenzó a soplar un moderado[at] viento del sur, creyendo que habían logrado su propósito, levaron anclas y navegaban costeando a Creta. 14 Pero no mucho después, desde tierra[au]comenzó a soplar[av] un viento huracanado que se llama Euroclidón[aw], 15 y siendo azotada[ax] la nave, y no pudiendo hacer frente al viento nos abandonamos a él y nos dejamos llevar a la deriva. 16 Navegando[ay] al abrigo de una pequeña isla llamada Clauda[az], con mucha dificultad pudimos sujetar el esquife. 17 Después que lo alzaron, usaron amarras[ba] para ceñir la nave; y temiendo encallar en los bancos de Sirte, echaron el ancla flotante[bb] y[bc] se abandonaron a la deriva. 18 Al día siguiente, mientras éramos sacudidos furiosamente por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga[bd]; 19 y al tercer día, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos de la nave. 20 Como ni el sol ni las estrellas aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos.21 Cuando habían pasado muchos días sin comer[be], Pablo se puso en pie en medio de ellos y dijo: Amigos[bf], debierais haberme hecho caso[bg] y no haber zarpado de Creta, evitando[bh] así este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino sólo del barco. 23 Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: “No temas, Pablo; has de comparecer ante el César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.” 25 Por tanto, tened buen ánimo amigos[bi], porque yo confío en Dios, que acontecerá[bj]exactamente como se me dijo. 26 Pero tenemos que encallar en cierta isla.

27 Y llegada la decimocuarta noche, mientras éramos llevados a la deriva en el mar Adriático, a eso de la medianoche los marineros presentían que se estaban acercando a tierra[bk]. 28 Echaron la sonda y hallaron que había veinte brazas; pasando un poco más adelante volvieron a echar la sonda y hallaron quince brazas de profundidad. 29 Y temiendo que en algún lugar fuéramos a dar contra los escollos[bl], echaron cuatro anclas por la popa y ansiaban que amaneciera[bm].30 Como los marineros trataban de escapar de la nave y habían bajado el esquifeal mar, bajo pretexto de que se proponían echar las anclas desde la proa, 31 Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podréis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y dejaron que se perdiera. 33 Y hasta que estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento, diciendo: Hace ya catorce días[bn] que, velando continuamente, estáis en ayunas, sin tomar ningún alimento. 34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, porque esto es necesario para vuestra supervivencia; pues ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 35 Habiendo dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios en presencia de todos; y partiéndolo, comenzó a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya buen ánimo, tomaron también alimento. 37 En total éramos en la nave doscientas setenta y seis personas[bo]. 38 Una vez saciados, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar. 39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero podían distinguir una bahía que tenía playa, y decidieron[bp] lanzar la nave hacia ella[bq], si les era posible. 40 Y cortando las anclas, las dejaron[br] en el mar, aflojando al mismo tiempo las amarras de los timones; e izando la vela de proa al viento, se dirigieron hacia la playa. 41 Pero chocando contra un escollo[bs] donde se encuentran dos corrientes[bt], encallaron la nave; la proa se clavó y quedó inmóvil, pero la popa se rompía por la fuerza de las olas. 42 Y el plan de los soldados era matar a los presos, para que ninguno de ellos escapara a nado; 43 pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, impidió su propósito, y ordenó que los que pudieran nadar se arrojaran primero por la borda y llegaran a tierra, 44 y que los demás siguieran, algunos en tablones, y otros en diferentes objetos de la nave. Y así sucedió que todos llegaron salvos a tierra.

Pablo en Malta

28 Y una vez que ellos estaban a salvo, nos enteramos de que la isla se llamaba Malta[bu]. Y los habitantes[bv] nos mostraron toda clase de atenciones, porque a causa de la lluvia que caía y del frío, encendieron una hoguera y nos acogieron a todos. Pero cuando Pablo recogió una brazada de leña y la echó al fuego, una víbora salió huyendo del calor y se le prendió en la mano. Y los habitantes[bw], al ver el animal colgando de su mano, decían entre sí: Sin duda que este hombre es un asesino, pues aunque fue salvado del mar, Justicia[bx] no le ha concedido vivir.Pablo, sin embargo, sacudiendo la mano, arrojó el animal al fuego y no sufrió ningún daño. Y ellos esperaban que comenzara a hincharse, o que súbitamente cayera muerto. Pero después de esperar por largo rato, y de no observar nada anormal en él, cambiaron de parecer y decían que era un dios.

Y cerca de allí había unas tierras que pertenecían al hombre principal de la isla, que se llamaba Publio, el cual nos recibió y nos hospedó con toda amabilidad por tres días. Y sucedió que el padre de Publio yacía en cama, enfermo con fiebre y disentería; y Pablo entró a verlo, y después de orar puso las manos sobre él, y lo sanó. Cuando esto sucedió, los demás habitantes de la isla que tenían enfermedades venían a él y eran curados. 10 También nos honraron con muchas demostraciones de respeto[by], y cuando estábamos para zarpar, nos suplieron[bz]con todo lo necesario[ca].

Continúa el viaje a Roma

11 Después de tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrina que había invernado en la isla, y que tenía por insignia a los Hermanos Gemelos[cb].12 Cuando llegamos a Siracusa, nos quedamos allí por tres días. 13 Y zarpando[cc]de allí, seguimos la costa hasta llegar a Regio. Y al día siguiente se levantó un viento del sur, y en dos días llegamos a Puteoli. 14 Allí[cd] encontramos algunoshermanos, que nos invitaron a permanecer con ellos por siete días. Y así llegamos a Roma. 15 Cuando los hermanos tuvieron noticia de nuestra llegada[ce], vinieron desde allá a recibirnos hasta el Foro de Apio[cf] y Las Tres Tabernas[cg]; y cuando Pablo los vio, dio gracias a Dios y cobró ánimo.

Pablo en Roma

16 Cuando entramos en Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero[ch] a Pablo se le permitió vivir aparte, con el soldado que lo custodiaba.

17 Y aconteció que tres días después Pablo convocó a los principales de los judíos, y cuando se reunieron, les dijo: Hermanos[ci], sin haber hecho yo nada contra nuestro pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres[cj], desde Jerusalén fui entregado preso en manos de los romanos, 18 los cuales, cuando me interrogaron, quisieron ponerme en libertad, pues no encontraron causa para condenarme a muerte[ck]. 19 Pero cuando los judíos se opusieron[cl], me vi obligado a apelar al César, pero no porque tuviera acusación alguna contra mi pueblo[cm].20 Por tanto, por esta razón he pedido veros y hablaros[cn], porque por causa de la esperanza de Israel llevo esta cadena. 21 Y ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas de Judea sobre ti, ni ha venido aquí ninguno de los hermanos que haya informado o hablado algo malo acerca de ti. 22 Pero deseamos oír de ti lo que enseñas[co], porque lo que sabemos de esta secta es que en todas partes se habla contra ella.

Pablo predica en Roma

23 Y habiéndole fijado un día, vinieron en gran número adonde él posaba[cp], y desde la mañana hasta la tarde les explicaba testificando fielmente sobre el reino de Dios, y procurando persuadirlos acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. 24 Algunos eran persuadidos con lo que se decía, pero otros no creían. 25 Y al no estar de acuerdo entre sí, comenzaron a marcharse después de que Pablo dijo una última palabra: Bien habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio de Isaías el profeta, 26 diciendo:

Ve a este pueblo y di:
Al oir oireis, y no entendereis;
y viendo vereis, y no percibireis;
27 porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible[cq],
y con dificultad oyen con sus oidos;
y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oidos,
y entiendan con el corazon,
y se conviertan,
y yo los sane.”

28 Sabed, por tanto, que esta salvación de Dios ha sido enviada a los gentiles. Ellos sí[cr] oirán. 29 [cs]Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí.

30 Y Pablo se quedó por dos años enteros en la[ct] habitación que alquilaba, y recibía a todos los que iban a verlo[cu], 31 predicando el reino de Dios, y enseñando todo lo concerniente al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbo.

Notas al pie:

  1. Hechos 25:2 Lit., a él
  2. Hechos 25:3 Lit., él
  3. Hechos 25:3 O, una concesión
  4. Hechos 25:3 Lit., enviara por él a Jerusalén
  5. Hechos 25:5 Lit., desciendan
  6. Hechos 25:12 Un cuerpo distinto del que se menciona en Hech. 4:15 y 24:20
  7. Hechos 25:13 Lit., saludando a Festo
  8. Hechos 25:17 O, después de que
  9. Hechos 25:19 O, superstición
  10. Hechos 25:21 Lit., el Augusto (en este caso, Nerón)
  11. Hechos 25:23 Lit., y con
  12. Hechos 25:23 Gr., quiliarcas; i.e., oficiales militares romanos al mando de mil soldados
  13. Hechos 25:24 Lit., varones
  14. Hechos 25:25 Lit., al Augusto (en este caso, Nerón)
  15. Hechos 25:26 Lit., Sobre el cual no tengo nada definido
  16. Hechos 25:26 Lit., se haya hecho el interrogatorio
  17. Hechos 26:2 Lit., de estar para
  18. Hechos 26:3 O, porque eres especialmente experto
  19. Hechos 26:4 O, mi manera de vivir
  20. Hechos 26:4 Lit., nación
  21. Hechos 26:10 Lit., también
  22. Hechos 26:11 O, circunvecinas
  23. Hechos 26:12 Lit., En las cuales cosas
  24. Hechos 26:14 I.e., arameo judaico
  25. Hechos 26:16 Algunos mss. antiguos dicen: que de mí
  26. Hechos 26:23 Lit., si
  27. Hechos 26:23 I.e., el Mesías
  28. Hechos 26:23 Lit., sería sujeto a sufrimiento
  29. Hechos 26:24 Lit., Las muchas letras
  30. Hechos 26:24 Lit., te están volviendo loco
  31. Hechos 26:26 Lit., en un rincón
  32. Hechos 26:28 O, Con un poco
  33. Hechos 26:28 O, procurarás convencerme
  34. Hechos 26:29 Lit., Oraría a
  35. Hechos 26:29 O, con poco o con mucho
  36. Hechos 26:31 Lit., cadenas
  37. Hechos 27:1 O, cohorte; i.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
  38. Hechos 27:2 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  39. Hechos 27:5 Lit., a lo largo de
  40. Hechos 27:6 Lit., navegaba
  41. Hechos 27:7 I.e., el viento no les permitió entrar al puerto
  42. Hechos 27:9 I.e., el Día de Expiación, a fines de septiembre o principios de octubre
  43. Hechos 27:10 Lit., Hombres
  44. Hechos 27:11 O, dueño
  45. Hechos 27:12 O, posiblemente, el suroeste y el noroeste
  46. Hechos 27:13 Lit., habiendo soplado moderadamente un
  47. Hechos 27:14 Lit., ella
  48. Hechos 27:14 Lit., se lanzó
  49. Hechos 27:14 I.e., un viento del nordeste
  50. Hechos 27:15 Lit., arrebatada
  51. Hechos 27:16 Lit., Corriendo
  52. Hechos 27:16 Algunos mss. antiguos dicen: Cauda
  53. Hechos 27:17 Lit., refuerzos
  54. Hechos 27:17 O, posiblemente, la vela
  55. Hechos 27:17 Lit., así
  56. Hechos 27:18 Lit., hacían la descarga
  57. Hechos 27:21 Lit., Y habiendo una larga abstinencia de alimentos, entonces
  58. Hechos 27:21 Lit., Hombres
  59. Hechos 27:21 Lit., obedecido
  60. Hechos 27:21 Lit., obteniendo
  61. Hechos 27:25 Lit., hombres
  62. Hechos 27:25 Lit., será
  63. Hechos 27:27 Lit., que alguna tierra se acercaba a ellos
  64. Hechos 27:29 O, las rocas
  65. Hechos 27:29 Lit., oraban para que se hiciera de día
  66. Hechos 27:33 Lit., Hoy es el decimocuarto día
  67. Hechos 27:37 Lit., almas
  68. Hechos 27:39 Lit., decidiendo
  69. Hechos 27:39 Algunos mss. antiguos dicen: traer la nave a salvo a la costa
  70. Hechos 27:40 O, dejaban
  71. Hechos 27:41 Lit., lugar
  72. Hechos 27:41 Lit., mares
  73. Hechos 28:1 O, Melita. Algunos mss. también dicen: Melitene
  74. Hechos 28:2 Lit., bárbaros
  75. Hechos 28:4 Lit., bárbaros
  76. Hechos 28:4 I.e., la personificación de la diosa Diké
  77. Hechos 28:10 Lit., muchos honores
  78. Hechos 28:10 O, pusieron a bordo
  79. Hechos 28:10 Lit., las cosas relacionadas con las necesidades
  80. Hechos 28:11 Gr., Dióscuros, esto es, los hijos gemelos de Zeus: Cástor y Pólux
  81. Hechos 28:13 Algunos mss. dicen: costeando
  82. Hechos 28:14 Lit., Donde
  83. Hechos 28:15 Lit., Cuando los hermanos oyeron de nosotros
  84. Hechos 28:15 En latín: Appii Forum, una estación como a 70 km. de Roma
  85. Hechos 28:15 En latín: Tres Tabernae, una estación como a 54 km. de Roma
  86. Hechos 28:16 Los mss. más antiguos no incluyen: el centurión…pero
  87. Hechos 28:17 Lit., Varones hermanos
  88. Hechos 28:17 O, de los antepasados
  89. Hechos 28:18 Lit., de muerte en mí
  90. Hechos 28:19 Lit., hablaron en contra de aquello
  91. Hechos 28:19 Lit., nación
  92. Hechos 28:20 U, os invité a que me vierais y me hablarais
  93. Hechos 28:22 Lit., lo que piensas
  94. Hechos 28:23 Lit., a la posada
  95. Hechos 28:27 Lit., se ha engrosado
  96. Hechos 28:28 Lit., también
  97. Hechos 28:29 Los mss. más antiguos no incluyen este vers.
  98. Hechos 28:30 O, en la propia
  99. Hechos 28:30 Lit., todos los que venían a él
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Pablo da testimonio de su conversión

Hechos 22-24

9781586403546

alimentemos_el_alma22 Hermanos y padres, escuchad mi defensa que ahora presento ante vosotros.

Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo[a], observaron aún más silencio; y él dijo*:

Pablo da testimonio de su conversión

Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo[b] Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres[c], siendo tanceloso de Dios como todos vosotros lo sois hoy. Y perseguí este Camino hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeres,de lo cual pueden testificar[d] el sumo sacerdote y todo el concilio de los ancianos[e]. También de ellos recibí cartas para los hermanos, y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos[f] a Jerusalén también a los que estaban allá, para que fueran castigados. Y aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi derredor, y caí al suelo, y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Y respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y El me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues.” Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron[g] la vozdel que me hablaba. 10 Y yo dije: “¿Qué debo hacer, Señor?” Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas.” 11 Pero como yo no veía por causa del resplandor[h] de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damasco. 12 Y uno llamado Ananías, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíos que vivían allí, 13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vista.” En ese mismo instante[i] alcé los ojos y lo miré. 14 Y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha designado[j] para que conozcas su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra[k] de su boca. 15 “Porque testigo suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oído. 16 “Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.” 17 Y aconteció que cuando regresé a Jerusalén y me hallaba orando en el templo, caí en un éxtasis, 18 y vi al Señor que me decía: “Apresúrate y sal pronto de Jerusalén porque no aceptarán tu testimonio acerca de mí.” 19 Y yo dije: “Señor, ellos saben bien que en una sinagoga tras otra, yo encarcelaba y azotabaa los que creían en ti. 20 “Y cuando se derramaba la sangre de tu testigo Esteban, allí estaba también yo dando mi aprobación, y cuidando los mantos de los que lo estaban matando.” 21 Pero El me dijo: “Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentiles.”

Pablo bajo vigilancia del comandante

22 Lo oyeron hasta que dijo esto[l], y entonces alzaron sus voces y dijeron: ¡Quita de la tierra a ese individuo! No se le debe permitir que viva. 23 Como ellos vociferaban y arrojaban sus mantos y echaban polvo al aire, 24 el comandante[m]ordenó que lo llevaran al cuartel, diciendo que debía ser sometido a[n] azotes para saber la razón por qué gritaban contra él de aquella manera. 25 Cuando lo estiraron con[o] correas, Pablo dijo al centurión que estaba allí: ¿Os es lícito azotar a un ciudadano[p] romano sin haberle hecho juicio? 26 Al oír esto el centurión, fue al comandante y le avisó, diciendo: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es romano. 27 Vino el comandante a Pablo y le dijo: Dime, ¿eres romano? Y él dijo: Sí.28 Y el comandante respondió: Yo adquirí esta ciudadanía por una gran cantidad de dinero. Y Pablo dijo: Pero yo soy ciudadano de nacimiento. 29 Entonces los que iban a someterlo a[q] azotes, al instante lo soltaron[r]; y también el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era romano, y porque lo había atado con cadenas.

Pablo ante el concilio

30 Al día siguiente, queriendo saber con certeza la causa por la cual los judíos lo acusaban, lo soltó, y ordenó a los principales sacerdotes y a todo el concilio[s] que se reunieran; y llevando[t] a Pablo, lo puso ante ellos.

23 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio[u], dijo: Hermanos[v], hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia[w]. Y el sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearan en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Te sientas tú para juzgarme conforme a la ley, y violas la ley ordenando que me golpeen? Los que estaban allí observando, dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Y Pablo dijo: No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: No hablaras mal de una de las autoridades de tu pueblo. Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseos, alzó la voz en el concilio: Hermanos[x], yo soy fariseo, hijo de fariseos; se me juzga a causa de la esperanza de[y] la resurrección de los muertos. Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, mas los fariseos creen todo esto. Se produjo entonces un gran alboroto; y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseos, discutían acaloradamente, diciendo: No encontramos nada malo en este hombre; pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha hablado? 10 Y al surgir un gran altercado, el comandante[z] tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartel.

11 A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: Ten ánimo, porque como has testificado fielmente de mi causa en Jerusalén, así has de testificar también en Roma.

Conspiración de los judíos contra Pablo

12 Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración[aa] y se comprometieron bajo juramento[ab], diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo. 13 Y los que tramaron esta conjura eran más de cuarenta, 14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nos hemos comprometido bajo solemne juramento[ac] a no probar nada hasta que hayamos matado a Pablo. 15 Ahora pues, vosotros y[ad] el concilio, avisad al comandante para que lo haga comparecer[ae] ante vosotros, como si quisierais hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso; nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue. 16 Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró[af] al cuartel, y dio aviso a Pablo. 17 Y Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle. 18 El entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo*: Pablo, el preso, me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte. 19 Y el comandante, tomándolo de la mano, y llevándolo aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que me tienes que informar? 20 Y él respondió: Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirte que mañana lleves a Pablo al concilio con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él. 21 Pero no les prestes atención[ag], porque más de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento[ah] a no comer ni beber hasta que lo hayan matado, esperan emboscados; ya están listos esperando promesa de parte tuya[ai]. 22 Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: No digas a nadie que me has informado de estas cosas. 23 Y llamando a dos de los centuriones, dijo: Preparad doscientos soldados para la hora tercera de la noche[aj], con[ak] setenta jinetes y doscientos lanceros[al], para que vayan a Cesarea. 24 Debían preparar también cabalgaduras para Pablo, y llevarlo a salvo al gobernador Félix.

Carta de Claudio Lisias a Félix

25 Y el comandante escribió una carta en estos términos:

26 Claudio Lisias, al excelentísimo gobernador Félix: Salud.

27 Cuando este hombre fue arrestado por los judíos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romano, fui con las tropas y lo rescaté. 28 Y queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su concilio29 y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su ley, pero no de ningún[am]cargo que mereciera muerte o prisión[an].

30 Cuando se me informó de que había una conjura en contra del hombre, te lo envié enseguida, instruyendo también a sus acusadores que presenten los cargos[ao] contra él delante de ti[ap].

31 Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris. 32 Y al día siguiente regresaron al cuarteldejando que los de a caballo siguieran con él, 33 los cuales, después de llegar a Cesarea y de entregar la carta al gobernador, le presentaron también a Pablo.34 Cuando el gobernador la leyó, preguntó de qué provincia era; y al enterarse de que era de Cilicia, 35 dijo: Te oiré cuando estén presentes también tus acusadores. Y mandó que lo guardaran en el Pretorio[aq] de Herodes.

Los judíos acusan a Pablo ante Félix

24 Cinco días más tarde el sumo sacerdote Ananías descendió con algunos ancianos y con un abogado[ar] llamado Tértulo; y[as] presentaron al gobernador sus cargos[at] contra Pablo. Después que llamaron a Pablo[au], Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo al gobernador:

Ya que por ti hemos obtenido mucha paz, y que por providencia tuya se están llevando a cabo reformas en favor de esta nación, nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentísimo Félix. Pero para no importunarte más, te suplico que, con tu habitual bondad, nos concedas una breve audiencia[av]. Pues hemos descubierto[aw] que este hombre es verdaderamente una plaga[ax], y que provoca disensiones entre todos los judíos por el mundo entero[ay], y es líder de la secta de los nazarenos. Hasta trató de profanar el templo; entonces[az] lo arrestamos [ba]y quisimos juzgarlo conforme a nuestra ley. Pero interviniendo el comandante[bb]Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos, mandando a sus acusadores que vinieran a ti. Si tú mismo lo interrogas sobre todo lo que he dicho[bc], podrás confirmar las cosas de que lo acusamos. Los judíos se unieron también a la acusación[bd], asegurando que, efectivamente, así era todo.

Defensa de Pablo

10 Después que el gobernador le hizo una señal para que hablara, Pablo respondió:

Sabiendo que por muchos años tú has sido juez de esta nación, con gusto presento mi defensa, 11 puesto que tú puedes comprobar el hecho de que no hace más de doce días que subí a Jerusalén a adorar. 12 Y ni en el templo, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto[be]. 13 Ni tampoco pueden probarte de lo que ahora me acusan. 14 Pero esto admito ante ti, que según el Camino que ellos llaman secta, yo sirvo al Dios de nuestros padres[bf], creyendo todo lo que es conforme a la ley y que está escrito en los profetas; 15 teniendo la misma esperanza en Dios que éstos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos[bg]. 16 Por esto, yo también me esfuerzo por conservar[bh]siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres.17 Y, después de varios años, he venido para traer limosnas[bi] a mi nación y a presentar ofrendas; 18 haciendo lo cual me encontraron en el templo, después de haberme purificado, no con multitud ni con alboroto. Pero estaban allí ciertos judíos de Asia[bj], 19 y que deberían haberse presentado aquí ante ti y acusarme si tuvieran algo contra mí. 20 O si no, que éstos mismos digan qué delito encontraron cuando comparecí ante el concilio[bk], 21 a no ser por esta sola declaración[bl] que hice en alta voz mientras estaba entre ellos: “Por la resurrección de los muertos soy juzgado hoy ante vosotros.”

22 Entonces Félix, conociendo con mayor exactitud acerca del Camino, pospuso el fallo, diciendo[bm]: Cuando venga[bn] el comandante Lisias decidiré vuestro caso.23 Y dio órdenes al centurión de que guardara a Pablo[bo] bajo custodia, pero con alguna medida de libertad, y que no impidiera a ninguno de sus amigos[bp] que lo sirvieran.

Pablo preso por dos años en Cesarea

24 Pero pocos días más tarde, llegó Félix con Drusila su mujer[bq], que era judía, y mandó traer a Pablo y lo oyó hablar acerca de la fe en Cristo Jesús. 25 Y al disertar Pablo[br] sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Félix, atemorizado dijo[bs]: Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar. 26 Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dinero; por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él. 27 Pero transcurridos dos años, Porcio Festo llegó como sucesor de Félix[bt], y deseando hacer un favor a los judíos, Félix dejó preso a Pablo.

Notas al pie:

  1. Hechos 22:2 I.e., arameo judaico
  2. Hechos 22:3 Lit., a los pies de
  3. Hechos 22:3 Lit., conforme a la rigidez de la ley ancestral
  4. Hechos 22:5 Lit., testificar en mi favor
  5. Hechos 22:5 I.e., el Sanedrín
  6. Hechos 22:5 Lit., estando atados
  7. Hechos 22:9 U, oyeron (con entendimiento)
  8. Hechos 22:11 O, de la gloria
  9. Hechos 22:13 O, Al instante; lit., Y en esa misma hora
  10. Hechos 22:14 O, escogido
  11. Hechos 22:14 O, mensaje; lit., voz
  12. Hechos 22:22 Lit., esta palabra
  13. Hechos 22:24 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
  14. Hechos 22:24 Lit., examinado con
  15. Hechos 22:25 Lit., para las
  16. Hechos 22:25 Lit., hombre
  17. Hechos 22:29 Lit., examinarlo con
  18. Hechos 22:29 Lit., se retiraron de él
  19. Hechos 22:30 O, Sanedrín
  20. Hechos 22:30 Lit., bajando
  21. Hechos 23:1 O, Sanedrín, y así en el resto del cap.
  22. Hechos 23:1 Lit., Varones hermanos
  23. Hechos 23:1 O, me he conducido como un buen ciudadano
  24. Hechos 23:6 Lit., Varones hermanos
  25. Hechos 23:6 Lit., y
  26. Hechos 23:10 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
  27. Hechos 23:12 O, formaron un tumulto
  28. Hechos 23:12 O, maldición
  29. Hechos 23:14 O, maldición
  30. Hechos 23:15 Lit., con
  31. Hechos 23:15 Lit., bajar
  32. Hechos 23:16 O, habiendo estado presente con ellos, y entró
  33. Hechos 23:21 Lit., no te dejes persuadir por ellos
  34. Hechos 23:21 O, maldición
  35. Hechos 23:21 I.e., de mandar a Pablo
  36. Hechos 23:23 I.e., las nueve de la noche
  37. Hechos 23:23 Lit., y
  38. Hechos 23:23 O, arqueros, u, honderos
  39. Hechos 23:29 Lit., no teniendo
  40. Hechos 23:29 Lit., cadenas
  41. Hechos 23:30 Lit., que hablen
  42. Hechos 23:30 Algunos mss. agregan: Que lo pases bien
  43. Hechos 23:35 I.e., la residencia oficial del gobernador
  44. Hechos 24:1 Lit., orador
  45. Hechos 24:1 Lit., los cuales
  46. Hechos 24:1 O, su caso, o, su evidencia
  47. Hechos 24:2 Lit., él
  48. Hechos 24:4 Lit., oigas brevemente
  49. Hechos 24:5 Lit., encontrado
  50. Hechos 24:5 O, una peste
  51. Hechos 24:5 Lit., la tierra habitada
  52. Hechos 24:6 Lit., pero también
  53. Hechos 24:6 Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 6, el vers. 7, y la primera parte del vers. 8 hasta: que vinieran a ti
  54. Hechos 24:7 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el vers. 22
  55. Hechos 24:8 Lit., todos estos asuntos
  56. Hechos 24:9 O, en el ataque
  57. Hechos 24:12 Lit., un ataque por una turba
  58. Hechos 24:14 Lit., al dios ancestral
  59. Hechos 24:15 O, injustos
  60. Hechos 24:16 Lit., yo mismo practico
  61. Hechos 24:17 O, hacer obras de caridad
  62. Hechos 24:18 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  63. Hechos 24:20 O, Sanedrín
  64. Hechos 24:21 Lit., voz
  65. Hechos 24:22 Lit., los aplazó, diciendo
  66. Hechos 24:22 Lit., descienda
  67. Hechos 24:23 Lit., él
  68. Hechos 24:23 Lit., de los suyos
  69. Hechos 24:24 Lit., su propia mujer
  70. Hechos 24:25 Lit., él
  71. Hechos 24:25 Lit., respondió
  72. Hechos 24:27 Lit., Félix recibió como sucesor a Porcio Festo

La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

Pablo en Efeso

Hechos 19-21

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Pablo en Efeso

alimentemos_el_alma19 Y aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, llegó a Efeso y encontró a algunos discípulos,y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo[a]. Entonces él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados? Ellos contestaron: En el bautismo de Juan. Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. Eran en total unos doce hombres.

La iglesia se establece en Efeso

Entró Pablo en la sinagoga, y por tres meses continuó hablando denodadamente, discutiendo y persuadiéndoles acerca[b] del reino de Dios. Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulos, y discutía diariamente en la escuela de Tirano. 10 Esto continuó por dos años, de manera que todos los que vivían en Asia[c] oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos. 11 Y Dios hacía milagros[d] extraordinarios por mano de Pablo, 12 de tal manera que incluso llevaban pañuelos o delantales de su cuerpo a los enfermos, y las enfermedades los dejaban y los malos espíritus se iban de ellos. 13 Pero también algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os ordeno por Jesús, a quien Pablo predica. 14 Y siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes judíos, eran los que hacían esto. 15 Pero el espíritu malo respondió, y les dijo: A Jesús conozco[e], y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois? 16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los[f] dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. 17 Y supieron esto todos los habitantes de Efeso, tanto judíos como griegos; y el temor se apoderó de[g] todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era exaltado. 18 También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban[h]. 19 Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos; calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plata[i]. 20 Así crecía poderosamente y prevalecía la palabra del Señor[j].

Los planes de Pablo

21 Pasadas estas cosas, Pablo decidió en el espíritu[k] ir a Jerusalén después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, debo visitar[l]también Roma. 22 Y habiendo enviado a Macedonia a dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, él se quedó en Asia[m] por algún tiempo.

El tumulto de los plateros

23 Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Camino.24 Porque cierto platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana[n] y producía no pocas ganancias a los artífices, 25 reunió a éstos junto con los obreros de oficios semejantes, y dijo: Compañeros[o], sabéis que nuestra prosperidad depende de[p] este comercio. 26 Y veis y oís que no sólo en Efeso, sino en casi toda Asia, este Pablo ha persuadido a una gran cantidad de gente, y la ha apartado, diciendo que los dioses hechos con las manos no son dioses verdaderos. 27 Y no sólo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana[q] se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asia y el mundo entero[r], sea despojada de su grandeza. 28 Cuando oyeron esto, se llenaron de ira, y gritaban, diciendo: ¡Grande es Diana[s] de los efesios! 29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando[t] consigo a Gayo y a Aristarco, los compañeros de viaje de Pablo, que eran de Macedonia. 30 Cuando Pablo quiso ir a la asamblea[u], los discípulos no se lo permitieron. 31 También algunos de los asiarcas[v], que eran amigos de Pablo[w], enviaron a él y repetidamente le rogaron que no se aventurara[x] a presentarse en el teatro. 32 Así que unos gritaban una cosa y otros otra, porque había confusión en la asamblea[y], y la mayoría no sabía por qué razón[z] se habían reunido. 33 Y algunos de la multitud dedujeron que se trataba de Alejandro[aa], puesto que los judíos lo habían empujado hacia adelante. Entonces Alejandro, haciendo señal de silencio con la mano, quería hacer su defensa ante la asamblea[ab]. 34 Mas cuando se dieron cuenta de que era judío, un clamor se levantó de todos ellos, gritando como por dos horas: ¡Grande es Diana[ac] de los efesios! 35 Entonces el secretario[ad], después de calmar a la multitud, dijo*: Ciudadanos[ae] de Efeso, ¿hay acaso algún hombre que no sepa que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran Diana[af] y de la imagen que descendió del cielo[ag]? 36 Puesto que estos hechos son innegables, debéis guardar calma y no hacer nada precipitadamente. 37 Porque habéis traído a estos hombres que ni roban templos, ni blasfeman a nuestra[ah] diosa[ai]. 38 Así pues, si Demetrio y los artífices que están con él tienen queja contra alguno, los tribunales están abiertos y los procónsules[aj] dispuestos; presenten sus acusaciones unos contra otros. 39 Pero si demandáis algo más que esto, se decidirá en asamblea[ak] legítima[al]. 40 Porque ciertamente corremos peligro de ser acusados de sedición en relación con lo acontecido hoy, ya que no existe causa justificada para esto, y por ello no podremos explicar este alboroto[am]. 41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea[an].

Viaje de Pablo por Macedonia y Grecia

20 Después que cesó el alboroto, Pablo mandó llamar a los discípulos, y habiéndolos exhortado, despidiéndose, partió para ir a Macedonia. Y después de recorrer aquellas regiones y de haberlos exhortado mucho, llegó a Grecia.Pasó allí tres meses, y habiéndose tramado una conjura en su contra de parte de los judíos cuando estaba por embarcarse para Siria, tomó la decisión de regresar por Macedonia. Y lo acompañaban Sópater de Berea, hijo de Pirro; Aristarco y Segundo de los tesalonicenses; Gayo de Derbe, y Timoteo; Tíquico y Trófimo de Asia[ao]. Pero éstos se habían adelantado y nos esperaban en Troas. Nos embarcamos en Filipos después de los días de los panes sin levadura[ap], y en cinco días llegamos adonde ellos estaban en Troas; y allí nos quedamos siete días.

Despedida de Pablo en Troas

Y el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo les hablaba, pensando partir al día siguiente, y prolongó su discurso[aq]hasta la medianoche. Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos; y estaba sentado en la ventana un joven llamado Eutico; y como Pablo continuaba hablando, Eutico fue cayendo en un profundo sueño hasta que, vencido por el sueño, cayó desde el tercer piso y lo levantaron muerto.10 Pero Pablo bajó y se tendió sobre él, y después de abrazarlo, dijo: No os alarméis[ar], porque está vivo[as]. 11 Y volviendo arriba, después de partir el pan y de comer[at], conversó largamente con ellos hasta el amanecer, y entonces se marchó. 12 Y se llevaron vivo al muchacho, y quedaron grandemente[au]consolados.

Viaje de Troas a Mileto

13 Entonces nosotros, adelantándonos a tomar la nave, zarpamos para Asón, con el propósito de recoger allí a Pablo, pues así lo había decidido, deseando ir por tierra[av] hasta Asón. 14 Cuando nos encontró en Asón, lo recibimos a bordo y nos dirigimos a Mitilene. 15 Y zarpando de allí, al día siguiente llegamos frente a Quío; y al otro día atracamos en Samos; habiendo hecho escala en Trogilio[aw], al díasiguiente llegamos a Mileto. 16 Porque Pablo había decidido dejar a un lado a Efeso para no detenerse en Asia[ax], pues se apresuraba para estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén.

17 Y desde Mileto mandó mensaje a Efeso y llamó a los ancianos de la iglesia.

Despedida en Mileto

18 Cuando vinieron a él, les dijo:

Vosotros bien sabéis cómo he sido con vosotros todo el tiempo, desde el primer día que estuve[ay] en Asia[az], 19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con lágrimas y con pruebas que vinieron sobre mí por causa de las intrigas de los judíos; 20 cómo no rehuí declarar a vosotros nada que fuera útil, y de enseñaros públicamente y de casa en casa[ba], 21 testificando solemnemente, tanto a judíos como a griegos, del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. 22 Y ahora, he aquí que yo, atado en espíritu[bb], voy a Jerusalén sin saber lo que allá me sucederá, 23 salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones.24 Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera[bc] y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios. 25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes anduve predicando el reino, volverá a ver mi rostro. 26 Por tanto, os doy testimonio[bd] en este día de que soy inocente[be] de la sangre de todos, 27 pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito[bf] de Dios. 28 Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos[bg] para pastorear la iglesia de Dios[bh], la cual El compró[bi] con su propia sangre. 29 Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros que no perdonarán el rebaño, 30 y que de entre vosotros mismos se levantarán algunos[bj] hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos. 31 Por tanto, estad alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas.32 Ahora os encomiendo a Dios[bk] y a la palabra de su gracia, que es poderosa para edificaros y daros la herencia entre todos los santificados. 33 Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. 34 Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. 35 En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir.”

36 Cuando terminó de hablar[bl], se arrodilló y oró con todos ellos. 37 Y comenzaron a llorar desconsoladamente[bm], y abrazando a[bn] Pablo, lo besaban, 38 afligidos[bo]especialmente por la palabra que había dicho de que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco.

Despedida en Tiro

21 Después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara; y encontrando un barco que partía para Fenicia, subimos a bordo y nos hicimos a la vela. Cuando avistamos Chipre, dejándola a la izquierda, navegamos hacia Siria, y desembarcamos en Tiroporque la nave debía dejar su cargamento allí. Después de hallar a los discípulos, nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu[bp], que no fuera a Jerusalén[bq]. Y pasados aquellos días[br] partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus mujeres e hijos, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad. Después de arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros. Entonces subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares.

Pablo en Cesarea

Terminado el viaje desde Tiro, llegamos a Tolemaida, y después de saludar a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.10 Y deteniéndonos allí varios días, descendió de Judea cierto profeta llamado Agabo, 11 quien vino[bs] a vernos, y tomando el cinto de Pablo, se ató las manos y los pies, y dijo: Así dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles.” 12 Al escuchar esto, tanto nosotros como los que vivían allí le rogábamos que no subiera a Jerusalén. 13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis, llorando y quebrantándome el corazón? Porque listo estoy no sólo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. 14 Como no se dejaba persuadir, nos callamos, diciéndonos: Que se haga la voluntad del Señor.

15 Después de estos días nos preparamos y comenzamos a subir hacia Jerusalén.16 Y nos acompañaron también algunos de los discípulos de Cesarea, quienes nos condujeron a Mnasón, de Chipre, un antiguo discípulo con quien deberíamos hospedarnos.

Pablo en Jerusalén

17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con regocijo. 18 Y al día siguiente Pablo fue[bt] con nosotros a ver a Jacobo[bu], y todos los ancianosestaban presentes. 19 Y después de saludarlos, comenzó a referirles una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles mediante su ministerio. 20 Y ellos, cuando lo oyeron, glorificaban a Dios y le dijeron: Hermano, ya ves cuántos miles[bv] hay entre los judíos que han creído, y todos son celosos de la ley; 21 y se les ha contado acerca de ti, que enseñas a todos los judíos entre los gentiles que se aparten de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos ni observen[bw]las tradiciones. 22 Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer? Porque sin duda la multitud se reunirá[bx] pues oirán que has venido. 23 Por tanto, haz esto que te decimos: Tenemos cuatro hombres que han hecho un voto[by]; 24 tómalos y purifícate junto con ellos, y paga sus gastos[bz] para que se rasuren la cabeza; y todos sabrán que no hay nada cierto en lo que se les ha dicho acerca de ti, sino que tú también vives[ca] ordenadamente, acatando la ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. 26 Entonces Pablo tomó consigo a los hombres, y al día siguiente, purificándose[cb] junto con ellos, fue al templo, notificando de la terminación de los días de purificación, hasta que el sacrificio se ofreciera por cada uno de ellos.

El tumulto en el templo

27 Cuando estaban para cumplirse los siete días, los judíos de Asia[cc], al verlo en el templo, comenzaron a incitar a todo el pueblo, y le echaron mano, 28 gritando: ¡Israelitas[cd], ayudadnos! Este es el hombre que enseña[ce] a todos, por todas partes, contra nuestro pueblo, la ley y este lugar; además, incluso ha traído griegos al templo, y ha profanado este lugar santo. 29 Pues anteriormente habían visto a Trófimo el efesio con él en la ciudad, y pensaban que Pablo lo había traído al templo. 30 Se alborotó toda la ciudad, y llegó el pueblo corriendo de todas partes[cf]; apoderándose de Pablo lo arrastraron fuera del templo, y al instante cerraron las puertas. 31 Mientras procuraban matarlo, llegó aviso al comandante[cg]de la compañía[ch] romana que toda Jerusalén estaba en confusión.32 Inmediatamente tomó consigo algunos soldados y centuriones, y corrió hacia ellos; cuando vieron al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.33 Entonces el comandante llegó y lo prendió, y ordenó que lo ataran con dos cadenas; y preguntaba quién era y qué había hecho. 34 Pero entre la muchedumbre unos gritaban una cosa y otros otra, y como él no pudo averiguar con certeza los hechos, debido al tumulto, ordenó que lo llevaran al cuartel.35 Cuando llegó a las gradas, sucedió que los soldados tuvieron que cargarlo por causa de la violencia de la turba[ci]; 36 porque la multitud del pueblo lo seguía, gritando: ¡Muera!

Defensa de Pablo en Jerusalén

37 Cuando estaban para meter a Pablo en el cuartel, dijo al comandante: ¿Puedo decirte algo? Y él dijo*: ¿Sabes griego? 38 ¿Entonces tú no eres el egipcio que hace tiempo[cj] levantó una revuelta, y sacó los cuatro mil hombres de los asesinos[ck] al desierto? 39 Pablo respondió: Yo soy judío de Tarso de Cilicia, ciudadano de una ciudad no sin importancia; te suplico que me permitas hablar al pueblo. 40 Cuando el comandante le concedió el permiso, Pablo, de pie sobre las gradas, hizo señal al pueblo con su mano, y cuando hubo[cl] gran silencio, les habló en el idioma hebreo[cm], diciendo:

Notas al pie:

  1. Hechos 19:2 O, que el Espíritu Santo ha sido dado
  2. Hechos 19:8 Algunos mss. antiguos dicen: las cosas acerca
  3. Hechos 19:10 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  4. Hechos 19:11 U, obras de poder
  5. Hechos 19:15 O, reconozco
  6. Hechos 19:16 Posiblemente, a dos de ellos
  7. Hechos 19:17 Lit., cayó sobre
  8. Hechos 19:18 Lit., sus prácticas; i.e., prácticas mágicas
  9. Hechos 19:19 Probablemente dracmas griegas. Una dracma equivalía al salario de un día.
  10. Hechos 19:20 O, conforme al poder del Señor la palabra crecía
  11. Hechos 19:21 O, Espíritu
  12. Hechos 19:21 Lit., ver
  13. Hechos 19:22 I.e., la provincia romana de la costa occidental de Asia Menor, y así en el resto del cap.
  14. Hechos 19:24 Gr., Artemisa
  15. Hechos 19:25 Lit., Hombres
  16. Hechos 19:25 Lit., es de
  17. Hechos 19:27 Gr., Artemisa
  18. Hechos 19:27 Lit., la tierra habitada
  19. Hechos 19:28 Gr., Artemisa
  20. Hechos 19:29 Lit., habiendo arrastrado
  21. Hechos 19:30 Lit., al pueblo
  22. Hechos 19:31 I.e., líderes religiosos o políticos de la provincia romana de Asia
  23. Hechos 19:31 Lit., él
  24. Hechos 19:31 Lit., se entregara
  25. Hechos 19:32 Gr., iglesia
  26. Hechos 19:32 O, por causa de quien
  27. Hechos 19:33 O, instruyeron a Alejandro
  28. Hechos 19:33 Lit., el pueblo
  29. Hechos 19:34 Gr., Artemisa
  30. Hechos 19:35 I.e., secretario municipal que presidía las asambleas populares
  31. Hechos 19:35 Lit., Hombres
  32. Hechos 19:35 Gr., Artemisa
  33. Hechos 19:35 I.e., Zeus, o, Júpiter
  34. Hechos 19:37 Algunos mss. posteriores dicen: vuestra
  35. Hechos 19:37 O, ni son ladrones de templos, ni blasfemadores de nuestra diosa
  36. Hechos 19:38 O, gobernantes provinciales
  37. Hechos 19:39 Gr., iglesia
  38. Hechos 19:39 U, ordinaria
  39. Hechos 19:40 O, esta turba
  40. Hechos 19:41 Gr., iglesia
  41. Hechos 20:4 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  42. Hechos 20:6 O, de los Azimos
  43. Hechos 20:7 Lit., la palabra
  44. Hechos 20:10 O, Dejad de estar atribulados
  45. Hechos 20:10 Lit., su vida está en él
  46. Hechos 20:11 Lit., probar
  47. Hechos 20:12 Lit., no poco
  48. Hechos 20:13 Lit., a pie
  49. Hechos 20:15 Los mss. más antiguos no incluyen: habiendo hecho…Trogilio
  50. Hechos 20:16 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  51. Hechos 20:18 Lit., puse el pie
  52. Hechos 20:18 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  53. Hechos 20:20 O, en los varios hogares privados
  54. Hechos 20:22 O, en el Espíritu
  55. Hechos 20:24 Algunos mss. agregan: con gozo
  56. Hechos 20:26 U, os llamo como testigos
  57. Hechos 20:26 Lit., limpio
  58. Hechos 20:27 O, consejo, o, designio
  59. Hechos 20:28 O, supervisores
  60. Hechos 20:28 Algunos mss. antiguos dicen: del Señor
  61. Hechos 20:28 Lit., adquirió
  62. Hechos 20:30 Lit., hombres
  63. Hechos 20:32 Un ms. antiguo dice: al Señor
  64. Hechos 20:36 Lit., Y diciendo esto
  65. Hechos 20:37 Lit., hubo un considerable llanto de todos
  66. Hechos 20:37 Lit., y echándose al cuello de
  67. Hechos 20:38 Lit., sufriendo dolor
  68. Hechos 21:4 I.e., por causa de impresiones dadas por el Espíritu
  69. Hechos 21:4 Lit., que no pusiera el pie en Jerusalén
  70. Hechos 21:5 Lit., cuando habíamos completado los días
  71. Hechos 21:11 Lit., y viniendo
  72. Hechos 21:18 Lit., entró
  73. Hechos 21:18 O, Santiago
  74. Hechos 21:20 Lit., diez miles
  75. Hechos 21:21 Lit., ni anden conforme a
  76. Hechos 21:22 Algunos mss. antiguos no incluyen: la multitud se reunirá
  77. Hechos 21:23 Lit., tienen un voto sobre sí
  78. Hechos 21:24 Lit., gasta en ellos
  79. Hechos 21:24 Lit., andas
  80. Hechos 21:26 O, tomó a los hombres el día siguiente y purificándose
  81. Hechos 21:27 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  82. Hechos 21:28 Lit., Hombres de Israel
  83. Hechos 21:28 O, predica
  84. Hechos 21:30 Lit., ocurrió un correr junto de todo el pueblo
  85. Hechos 21:31 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
  86. Hechos 21:31 O, cohorte; i.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
  87. Hechos 21:35 O, multitud
  88. Hechos 21:38 Lit., días
  89. Hechos 21:38 O, sicarios
  90. Hechos 21:40 Lit., ocurrió
  91. Hechos 21:40 I.e., arameo judaico
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Pablo escoge a Timoteo

Hechos 16-18

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Pablo escoge a Timoteo

alimentemos_el_alma16 Llegó también a Derbe y a Listra. Y[a] estaba allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego, del cual hablaban elogiosamente los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Pablo quiso que éste fuera[b] con él, y lo tomó y lo circuncidó por causa de los judíos que había en aquellas regiones, porque todos sabían que su padre era griego. Y conforme pasaban por las ciudades, entregaban los acuerdos tomados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que los observaran. Así que las iglesias eran confirmadas en la fe[c], y diariamente crecían en número.

Visión de Pablo del hombre macedonio

Pasaron por la región de Frigia y Galacia[d], habiendo sido impedidos por el Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia[e], y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Y pasando por Misia, descendieron a Troas. Por la noche se le mostró a Pablo una visión: un hombre de Macedonia estaba de pie, suplicándole y diciendo: Pasa a Macedoniay ayúdanos. 10 Cuando tuvo[f] la visión, enseguida procuramos ir a[g] Macedonia, persuadidos de que Dios nos había llamado para anunciarles el evangelio.

Conversión de Lidia

11 Así que[h], zarpando de Troas, navegamos con rumbo directo a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis, 12 y de allí a Filipos, que es una ciudad principal de la provincia de Macedonia, una colonia romana; en esta ciudad nos quedamos por varios días. 13 Y en el día de reposo salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde pensábamos que habría un lugar de oración; nos sentamos y comenzamos a hablar a las mujeres que se habían reunido. 14 Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de Tiatira, vendedora de telas de púrpura, que adoraba a Dios; y el Señor abrió su corazón[i] para que recibiera lo que Pablo decía.15 Cuando ella y su familia[j] se bautizaron, nos rogó, diciendo: Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid a mi casa y quedaos en ella. Y nos persuadió a ir.

Conversión de la muchacha adivina

16 Y sucedió que mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual daba grandes ganancias a sus amos, adivinando. 17 Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os proclaman el[k] camino de salvación. 18 Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando esto a Pablo, se volvió y dijo al espíritu: ¡Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella! Y salió en aquel mismo momento[l].

19 Pero cuando sus amos vieron que se les había ido[m] la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron hasta la plaza, ante las autoridades; 20 y después de haberlos presentado a los magistrados superiores, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad, 21 y proclaman costumbres que no nos es lícito aceptar ni observar, puesto que somos romanos.22 La multitud se levantó a una contra ellos, y los magistrados superiores, rasgándoles sus ropas, ordenaron que los azotaran con varas. 23 Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad; 24 el cual, habiendo recibido esa orden, los echó en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo.

Conversión del carcelero

25 Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos; al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron. 27 Al despertar el carcelero y ver abiertas todas las puertas de la cárcel, sacó su espada y se iba a matar, creyendo que los prisioneros se habían escapado. 28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29 Entonces él pidió luz y se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas, 30 y después de sacarlos, dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor[n] a él y a todos los que estaban en su casa. 33 Y él los tomó en aquella misma hora de la noche, y les lavó las heridas; enseguida fue bautizado, él y todos los suyos. 34 Llevándolos a su hogar, les dio de comer[o], y se regocijó grandemente por haber creído en Dios con todos los suyos[p].

Vindicación de Pablo y Silas

35 Cuando se hizo de día, los magistrados superiores enviaron a sus oficiales, diciendo: Suelta a esos hombres. 36 El carcelero comunicó a Pablo estas palabras, diciendo: Los magistrados superiores han dado orden de que se os suelte. Así que, salid ahora e id en paz. 37 Mas Pablo les dijo: Aunque somos ciudadanos[q]romanos, nos han azotado públicamente sin hacernos juicio y nos han echado a la cárcel; ¿y ahora nos sueltan en secreto? ¡De ninguna manera! Que ellos mismos vengan a sacarnos. 38 Y los oficiales informaron esto a los magistrados superiores, y al saber que eran romanos, tuvieron temor. 39 Entonces vinieron, y les suplicaron, y después de sacarlos, les rogaban que salieran de la ciudad.40 Cuando salieron de la cárcel, fueron a casa de Lidia, y al ver a los hermanos, los consolaron[r] y partieron.

Pablo y Silas en Tesalónica

17 Después de pasar por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, según su costumbre, fue a ellos y por tres días de reposo[s] discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando[t]y presentando[u] evidencia de que era necesario que el Cristo[v] padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo[w]. Algunos de ellos creyeron, y se unieron a Pablo y a Silas, juntamente con[x] una gran multitud de griegos temerosos de Dios y muchas[y] de las mujeres principales. Pero los judíos, llenos de envidia, llevaron[z] algunos hombres malvados[aa] de la plaza pública, organizaron una turba y alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos de los hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Esos que han trastornado al mundo[ab] han venido acá también;y Jasón los[ac] ha recibido, y todos ellos actúan contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Y alborotaron a la multitud y a las autoridades de la ciudad que oían esto. Pero después de recibir una fianza de Jasón y de los otros, los soltaron.

Pablo y Silas enviados a Berea

10 Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos. 11 Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues[ad] recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. 12 Por eso muchos de ellos creyeron, así como también un buen número de[ae] griegos, hombres y mujeres de distinción. 13 Pero cuando los judíos de Tesalónica supieron que la palabra de Dios había sido proclamada por Pablo también en Berea, fueron también allá para agitar y alborotar a las multitudes. 14 Entonces los hermanosinmediatamente enviaron a Pablo para que fuera hasta el mar; pero Silas y Timoteo se quedaron allí. 15 Los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas; y después de recibir órdenes de que Silas y Timoteo se unieran[af] a él lo más pronto posible, partieron.

Pablo en Atenas

16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía[ag] dentro de él al contemplar la ciudad llena de ídolos. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con los gentiles temerosos de Dios, y diariamente en la plaza con los que estuvieran presentes. 18 También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero[ah]? Y otros: Parece ser un predicador de divinidades extrañas[ai] —porque les predicaba a[aj] Jesús y la resurrección. 19 Lo tomaron y lo llevaron al[ak] Areópago[al], diciendo: ¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas[am]? 20 Porque te oímos decir[an] cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significan. 21 (Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo poniéndose en pie en medio del Areópago[ao], dijo: Varones atenienses, percibo que sois muy religiosos[ap] en todo sentido. 23 Porque mientras pasaba y observaba los objetos de vuestra adoración, hallé también un altar con esta inscripción: AL[aq] DIOS DESCONOCIDO. Pues lo que vosotros adoráis sin conocer, eso os anuncio yo.24 El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, 25 ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que El da a todos vida y aliento y todas las cosas; 26 y de uno[ar] hizo todas las naciones del mundo[as] para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación, 27 para que buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos de ninguno de nosotros;28 porque en El vivimos, nos movemos y existimos[at], así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: “Porque también nosotros somos linaje suyo.”29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el[au] arte y el pensamiento humano. 30 Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan, 31 porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo[av] en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle[aw] de entre los muertos.

32 Y cuando oyeron de la resurrección de los muertos, algunos se burlaban, pero otros dijeron: Te escucharemos otra[ax] vez acerca de esto. 33 Entonces Pablo salió de entre ellos. 34 Pero algunos se unieron a él y creyeron, entre los cuales estaban[ay] Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y otros con ellos.

Pablo en Corinto

18 Después de esto Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italiacon Priscila su mujer, pues Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Fue a ellos, y como él era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos.

Cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo se dedicaba por completo a la predicación de la palabra, testificando solemnemente a los judíosque Jesús era el Cristo[az]. Pero cuando ellos se le opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropas y les dijo: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezas; yo soy limpio; desde ahora me iré a los gentiles. Y partiendo de allí, se fue a la casa de un hombre llamado Ticio[ba] Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el oficial[bb] de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa, y muchos de los corintios, al oír, creían y eran bautizados. Y por medio de una visión durante la noche, el Señor dijo a Pablo: No temas, sigue hablando y no calles; 10 porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. 11 Y se quedó allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos.

Pablo ante Galión

12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron a una contra Pablo y lo trajeron ante el tribunal, 13 diciendo: Este persuade a los hombres a que adoren a Dios en forma contraria a la ley. 14 Y cuando Pablo iba a hablar[bc], Galión dijo a los judíos: Si fuera cuestión de una injusticia o de un crimen depravado, oh judíos, yo os toleraría, como sería razonable. 15 Pero si son cuestiones de palabras y nombres, y de vuestra propia ley, allá vosotros; no estoy dispuesto a ser juez de estas cosas. 16 Y los echó del tribunal. 17 Entonces todos ellos le echaron mano a Sóstenes, el oficial[bd] de la sinagoga, y lo golpeaban frente al tribunal, pero Galión no hacía caso de nada de esto.

Fin del segundo viaje misionero de Pablo, y principio del tercero

18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanosy se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto. 19 Llegaron a Efeso y los dejó allí. Y entrando él a la sinagoga, discutía con los judíos. 20 Cuando le rogaron que se quedara más tiempo, no consintió, 21 sino que se despidió de ellos, diciendo[be]: Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso.

22 Al desembarcar en Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luegodescendió a Antioquía. 23 Y después de pasar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos.

Apolos en Efeso

24 Llegó entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente[bf], y que era poderoso en las Escrituras. 25 Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios. 27 Cuando él quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron, y escribieron a los discípulos que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído[bg], 28 porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo[bh].

Notas al pie:

  1. Hechos 16:1 Lit., Y he aquí
  2. Hechos 16:3 Lit., saliera
  3. Hechos 16:5 O, en fe
  4. Hechos 16:6 O, Frigia y la región de Galacia
  5. Hechos 16:6 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
  6. Hechos 16:10 Lit., vio
  7. Hechos 16:10 Lit., salir para
  8. Hechos 16:11 Algunos mss. antiguos dicen: Y
  9. Hechos 16:14 Lit., cuyo corazón el Señor abrió
  10. Hechos 16:15 Lit., casa
  11. Hechos 16:17 Lit., un
  12. Hechos 16:18 Lit., aquella misma hora
  13. Hechos 16:19 Lit., que había salido
  14. Hechos 16:32 Algunos mss. antiguos dicen: de Dios
  15. Hechos 16:34 Lit., les puso la mesa
  16. Hechos 16:34 O, con toda su familia
  17. Hechos 16:37 Lit., hombres
  18. Hechos 16:40 O, exhortaron
  19. Hechos 17:2 O, por tres sábados
  20. Hechos 17:3 Lit., abriendo
  21. Hechos 17:3 Lit., exponiendo
  22. Hechos 17:3 I.e., el Mesías
  23. Hechos 17:3 I.e., el Mesías
  24. Hechos 17:4 Lit., y
  25. Hechos 17:4 Lit., no pocas
  26. Hechos 17:5 Lit., tomaron
  27. Hechos 17:5 U, ociosos
  28. Hechos 17:6 Lit., la tierra habitada
  29. Hechos 17:7 Lit., a quienes Jasón
  30. Hechos 17:11 Lit., quienes
  31. Hechos 17:12 Lit., y no pocos
  32. Hechos 17:15 Lit., vinieran
  33. Hechos 17:16 O, indignaba
  34. Hechos 17:18 I.e., uno que se gana la vida recogiendo desperdicios
  35. Hechos 17:18 Lit., demonios extraños
  36. Hechos 17:18 O, anunciaba el evangelio de
  37. Hechos 17:19 O, ante el
  38. Hechos 17:19 O, a la colina de Ares (también llamado Marte), el dios de la guerra
  39. Hechos 17:19 Lit., de la que estás hablando
  40. Hechos 17:20 Lit., traes a nuestros oídos
  41. Hechos 17:22 O, posiblemente, Concilio del Areópago
  42. Hechos 17:22 O, supersticiosos
  43. Hechos 17:23 O, A UN
  44. Hechos 17:26 Algunos mss. posteriores dicen: de una sangre
  45. Hechos 17:26 Lit., toda la raza humana
  46. Hechos 17:28 Lit., somos
  47. Hechos 17:29 Lit., escultura del
  48. Hechos 17:31 Lit., a la tierra habitada
  49. Hechos 17:31 O, cuando le resucitó
  50. Hechos 17:32 Lit., también otra
  51. Hechos 17:34 Lit., también
  52. Hechos 18:5 I.e., el Mesías
  53. Hechos 18:7 Algunos mss. lo omiten; otros dicen: Tito
  54. Hechos 18:8 O, principal
  55. Hechos 18:14 Lit., iba a abrir la boca
  56. Hechos 18:17 O, principal
  57. Hechos 18:21 Algunos mss. agregan: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene
  58. Hechos 18:24 O, instruido
  59. Hechos 18:27 O, ayudó mucho por la gracia a los que habían creído
  60. Hechos 18:28 I.e., el Mesías
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Principio del primer viaje misionero de Saulo y Bernabé

Hechos 13-15

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Principio del primer viaje misionero de Saulo y Bernabé

alimentemos_el_alma13 En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con Herodesel tetrarca, y Saulo. Mientras ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santodijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.Entonces, después de ayunar, orar y haber impuesto las manos sobre ellos, los enviaron.

Pablo y Bernabé en Chipre

Ellos, pues, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Llegados a Salamina, proclamaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos; y tenían también a Juan de ayudante. Después de haber recorrido toda la isla hasta Pafos, encontraron a cierto mago, un falso profeta judío llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre inteligente. Este hizo venir a Bernabé y a Saulo, y deseaba oír la palabra de Dios. Pero Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), se les oponía, tratando de desviar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando la mirada en él, 10 dijo: Tú, hijo del diablo, que estás lleno de todo engaño y fraude, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de torcer los caminos rectos del Señor? 11 Ahora, he aquí, la mano del Señor está sobre ti; te quedarás ciego y no verás el sol por algún tiempo. Al instante niebla y oscuridad cayeron sobre él, e iba buscando quien lo guiara de la mano.12 Entonces el procónsul, cuando vio lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia

13 Pablo y sus compañeros zarparon de Pafos, y llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, regresó a Jerusalén, 14 mas ellos, saliendo de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y en el día de reposo entraron a la sinagoga y se sentaron. 15 Después de la lectura de la ley y los profetas, los oficiales de la sinagoga les mandaron a decir: Hermanos[a], si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.

Discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia

16 Pablo se levantó, y haciendo señal con la mano, dijo:

Hombres de Israel, y vosotros que teméis a Dios, escuchad: 17 El Dios de este pueblo de Israel, escogió a nuestros padres y engrandeció[b] al pueblo durante su estancia en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. 18 Y por un período como de cuarenta años los soportó[c] en el desierto. 19 Después de destruir siete naciones en la tierra de Canaán, repartió sus tierras en herencia; todo esto duró como cuatrocientos cincuenta años. 20 Y después de esto, les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21 Entonces ellos pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años.22 Después de quitarlo, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: “He hallado a David, hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazon, que hará toda mi voluntad[d].” 23 De la descendencia de éste, conforme a la promesa, Dios ha dado[e] a Israel un Salvador, Jesús, 24 después de que Juan predicó, antes de su venida[f], un bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Cuando Juan estaba a punto de terminar su carrera, decía: “¿Quién pensáis que soy yo? Yo no soy el Cristo; mas he aquí, viene tras mí uno de quien yo no soy digno de desatar las sandalias de sus pies.” 26 Hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a nosotros[g] nos es enviada la palabra de esta salvación. 27 Pues los que habitan en Jerusalén y sus gobernantes, sin reconocerle a El ni las palabras[h] de los profetas que se leen todos los días de reposo, cumplieron estas escrituras, condenándole. 28 Y aunque no hallaron causa para darle muerte, pidieron a Pilato que le hiciera matar[i]. 29 Y cuando habían cumplido todo lo que estaba escrito acerca de El, le bajaron de la cruz[j] y le pusieron en un sepulcro. 30 Pero Dios le levantó de entre los muertos; 31 y por muchos días se apareció a los que habían subido con El de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 32 Y nosotros os anunciamos la buena nueva[k] de que la promesa hecha a los padres, 33 Dios la ha cumplido a nuestros hijos[l] al resucitar a Jesús, como también está escrito en el salmo segundo: Hijo mio eres tu; yo te he engendrado hoy. 34 Y en cuanto a que le resucitó de entre los muertos para nunca más volver a corrupción, Dios ha hablado de esta manera: Os dare las santas y fieles misericordias[m] prometidas a David. 35 Por tanto dice también en otro salmo: No permitiras[n] que tu Santo[o] vea corrupcion. 36 Porque David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación[p], durmió[q], y fue sepultado con sus padres, y vio corrupción. 37 Pero aquel a quien Dios resucitó no vio corrupción. 38 Por tanto, hermanos, sabed que por medio de El[r] os es anunciado el perdón de los pecados; 39 y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados[s] por la ley de Moisés[t], por medio de El, todo aquel que cree es justificado[u]. 40 Tened, pues, cuidado de que no venga sobre vosotrosaquello de que se habla en los profetas:

41 Mirad, burladores, maravillaos y pereced[v];
porque yo hago una obra en vuestros dias,
una obra que nunca creeriais aunque alguno os la describiera.

Pablo se dirige a los gentiles

42 Al salir Pablo y Bernabé[w], la gente[x] les rogaba que el siguiente día de reposoles hablaran de estas cosas[y]. 43 Y terminada la reunión de la sinagoga, muchos de los judíos y de los prosélitos[z] temerosos de Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les instaban a perseverar en la gracia de Dios.

44 El siguiente día de reposo casi toda la ciudad se reunió para oír la palabra del Señor[aa]. 45 Pero cuando los judíos vieron la muchedumbre, se llenaron de celo, y blasfemando, contradecían lo que Pablo decía. 46 Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: Era necesario que la palabra de Dios os fuera predicada primeramente a vosotros; mas ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 47 Porque así nos lo ha mandado el Señor:

Te he puesto como luz para los gentiles,
a fin de que lleves[ab] la salvacion hasta los confines de la tierra.

48 Oyendo esto los gentiles, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor[ac]; y creyeron cuantos estaban ordenados a vida eterna. 49 Y la palabra del Señor se difundía por toda la región. 50 Pero los judíos instigaron a las mujeres piadosas[ad] ydistinguidas, y a los hombres más prominentes de la ciudad, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de su comarca. 51 Entonces éstos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio. 52 Y los discípulos estaban continuamente llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Pablo y Bernabé en Iconio

14 Aconteció que en Iconio entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud, tanto de judíos como de griegos. Pero los judíos que no creyeron[ae], excitaron y llenaron de odio los ánimos[af] de los gentiles contra los hermanos. Con todo, se detuvieron allímucho tiempo hablando valientemente confiados en el Señor que confirmaba[ag] la palabra de su gracia, concediendo que se hicieran señales[ah] y prodigios por medio de sus manos. Pero la multitud de la ciudad estaba dividida, y unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles. Y cuando los gentiles y los judíos, con sus gobernantes, prepararon un atentado para maltratarlos y apedrearlos, los apóstoles se dieron cuenta de ello y huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra, Derbe, y sus alrededores; y allí continuaron anunciando el evangelio.

Pablo y Bernabé en Listra

Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado. Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado[ai],10 dijo con fuerte voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él dio un salto y anduvo. 11 Cuando la multitud vio lo que Pablo había hecho, alzaron la voz, diciendo en el idioma de Licaonia: Los dioses se han hecho semejantes a hombres y han descendido a nosotros. 12 Y llamaban a Bernabé, Júpiter[aj], y a Pablo, Mercurio[ak], porque éste era el que dirigía la palabra. 13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba en las afueras de[al] la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y quería ofrecer sacrificios juntamente con la multitud. 14 Pero cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas y se lanzaron en medio de la multitud, gritando 15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que vosotros, y os anunciamos el evangelio para que os volváis de estas cosas vanas[am] a un Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; 16 el cual en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones[an] siguieran sus propios caminos; 17 y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría. 18 Y aun diciendo estas palabras, apenas pudieron impedir que las multitudes les ofrecieran sacrificio.

Pablo apedreado en Listra

19 Pero vinieron algunos judíos de Antioquía y de Iconio, y habiendo persuadido a la multitud, apedrearon a Pablo y lo arrastraron[ao] fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. 20 Pero mientras los discípulos lo rodeaban, él se levantó y entró en la ciudad. Y al día siguiente partió con Bernabé a Derbe. 21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22 fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. 23 Después que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído. 24 Pasaron por Pisidia y llegaron a Panfilia. 25 Y después de predicar[ap] la palabra en Perge, descendieron a Atalia;26 y de allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido. 27 Cuando llegaron y reunieron a la iglesia, informaron de todas las cosas que Dios había hecho con ellos, y cómo[aq] había abierto a los gentiles la puerta de la fe. 28 Y se quedaron mucho tiempo[ar] con los discípulos.

El problema de los judaizantes

15 Y algunos descendieron de Judea y enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuvieran gran[as] disensión y debate con ellos, los hermanosdeterminaron[at] que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y a los ancianos para tratar esta cuestión. Así que, siendo enviados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, relatando detalladamente la conversión de los gentiles, y causaban gran gozo a todos los hermanos. Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios había hecho con ellos.Pero algunos de la secta de los fariseos que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés.

El concilio de Jerusalén

Entonces los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar[au] este asunto[av]. Y después de mucho debate, Pedro se levantó y les dijo: Hermanos[aw], vosotros sabéis que en los primeros días[ax] Dios escogió de entre vosotros que por mi boca los gentiles oyeran la palabra del evangelio y creyeran. Y Dios, que conoce el corazón, les dio testimonio dándoles el Espíritu Santo, así como también nos lo dio a nosotros; y ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10 Ahora pues, ¿por qué tentáis a Diosponiendo sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11 Creemos más bien que somos salvos por la gracia del Señor Jesús, de la misma manera que ellos también lo son.

12 Toda la multitud hizo silencio, y escuchaban a Bernabé y a Pablo, que relataban las señales[ay] y prodigios que Dios había hecho entre los gentiles por medio de ellos. 13 Cuando terminaron de hablar, Jacobo[az] respondió, diciendo: Escuchadme, hermanos. 14 Simón[ba] ha relatado cómo Dios al principio tuvo a bien[bb] tomar de entre los gentiles un pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito:

16 Despues de esto volvere,
y reedificare el tabernaculo[bc] de David que ha caido.
Y reedificare sus ruinas,
y lo levantare de nuevo,
17 para que el resto de los hombres busque al Señor,
y todos los gentiles[bd] que son llamados por mi nombre[be],
18 dice el Señor, que hace saber todo esto[bf] desde tiempos antiguos.

19 Por tanto, yo opino que no molestemos a los que de entre los gentiles se convierten a Dios, 20 sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas[bg] por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre.21 Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.

La carta del concilio a los gentiles

22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, escoger de entre ellos algunos hombres para enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres prominentes entre los hermanos, 23 y enviaron esta carta con ellos[bh]:

Los apóstoles, y los hermanos que son ancianos[bi], a los hermanos en Antioquía, Siria y Cilicia que son de los gentiles, saludos.

24 Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, os han inquietado con sus palabras, perturbando vuestras almas,25 nos pareció bien, habiendo llegado a un común acuerdo[bj], escoger algunoshombres para enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,26 hombres que han arriesgado[bk] su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27 Por tanto, hemos enviado a Judas y a Silas, quienes también os informarán las mismas cosas verbalmente[bl]. 28 Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros mayor carga que estas cosas esenciales:29 que os abstengáis de cosas sacrificadas a los ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de fornicación. Si os guardáis de tales cosas[bm], bien haréis. Pasadlo bien.

Judas y Silas en Antioquía

30 Así que ellos, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía; y reuniendo a la congregación[bn], entregaron la carta; 31 y cuando la leyeron, se regocijaron por el consuelo[bo] que les impartía. 32 Siendo Judas y Silas también profetas, exhortaron y confortaron a los hermanos con un largo mensaje. 33 Y después de pasar allí algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a aquellos que los habían enviado. 34 [bp]Pero a Silas le pareció bien quedarse allí. 35 Mas Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía, enseñando y predicando con muchos otros, la[bq] palabra del Señor.

Pablo y Bernabé se separan

36 Después de algunos días Pablo dijo a Bernabé: Volvamos y visitemos a los hermanos en todas las ciudades donde hemos proclamado la palabra del Señor, para ver cómo están. 37 Bernabé quería llevar también con ellos a Juan, llamado Marcos, 38 pero Pablo consideraba que no debían llevar consigo a quien los había desertado en[br] Panfilia y no los había acompañado en[bs] la obra. 39 Se produjo un desacuerdo tan grande que se separaron el uno del otro, y Bernabé tomó consigo a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre. 40 Mas Pablo escogió a Silas y partió, siendo encomendado por los hermanos a la gracia del Señor. 41 Y viajaba por Siriay Cilicia confirmando a las iglesias.

Notas al pie:

  1. Hechos 13:15 Lit., Varones hermanos y así en los vers. 26 y 38
  2. Hechos 13:17 O, exaltó
  3. Hechos 13:18 Algunos mss. antiguos dicen: los llevó en sus brazos como una nodriza
  4. Hechos 13:22 Lit., todas mis voluntades
  5. Hechos 13:23 Lit., ha traído
  6. Hechos 13:24 Lit., del rostro de su entrada
  7. Hechos 13:26 Algunos mss. dicen: a vosotros
  8. Hechos 13:27 Lit., voces
  9. Hechos 13:28 Lit., fuera destruido
  10. Hechos 13:29 Lit., del madero
  11. Hechos 13:32 O, el evangelio
  12. Hechos 13:33 Algunos mss. dicen: a nosotros, sus hijos
  13. Hechos 13:34 O, bendiciones
  14. Hechos 13:35 Lit., darás
  15. Hechos 13:35 O, devoto, o, pío
  16. Hechos 13:36 O, servido a su propia generación por el propósito de Dios
  17. Hechos 13:36 I.e., murió
  18. Hechos 13:38 Lit., éste
  19. Hechos 13:39 O, libertado(s)
  20. Hechos 13:39 En el texto griego, estas palabras pertenecen al vers. 38
  21. Hechos 13:39 O, libertado(s)
  22. Hechos 13:41 Lit., desapareced
  23. Hechos 13:42 Lit., Al salir ellos
  24. Hechos 13:42 Lit., ellos
  25. Hechos 13:42 Lit., palabras
  26. Hechos 13:43 I.e., gentiles convertidos al judaísmo
  27. Hechos 13:44 Algunos mss. dicen: de Dios
  28. Hechos 13:47 Lit., seas para
  29. Hechos 13:48 Algunos mss. dicen: de Dios
  30. Hechos 13:50 O, religiosas, o, devotas
  31. Hechos 14:2 O, desobedecieron
  32. Hechos 14:2 Lit., las almas
  33. Hechos 14:3 Lit., testificaba de
  34. Hechos 14:3 O, milagros
  35. Hechos 14:9 Lit., salvado
  36. Hechos 14:12 Gr., Zeus
  37. Hechos 14:12 Gr., Hermes
  38. Hechos 14:13 Lit., enfrente de
  39. Hechos 14:15 I.e., ídolos
  40. Hechos 14:16 O, todos los gentiles
  41. Hechos 14:19 Lit., lo arrastraban
  42. Hechos 14:25 Lit., hablar
  43. Hechos 14:27 Lit., que
  44. Hechos 14:28 Lit., no poco tiempo
  45. Hechos 15:2 Lit., no pequeña
  46. Hechos 15:2 Lit., se determinó
  47. Hechos 15:6 Lit., para ver sobre
  48. Hechos 15:6 Lit., esta palabra
  49. Hechos 15:7 Lit., Varones hermanos, y así en el vers. 13
  50. Hechos 15:7 Lit., desde los días antiguos
  51. Hechos 15:12 O, milagros
  52. Hechos 15:13 O, Santiago
  53. Hechos 15:14 O, Simeón
  54. Hechos 15:14 Lit., se interesó en
  55. Hechos 15:16 O, la tienda
  56. Hechos 15:17 O, todas las naciones
  57. Hechos 15:17 Lit., sobre quienes mi nombre es invocado
  58. Hechos 15:18 O, que hace estas cosas conocidas
  59. Hechos 15:20 Lit., las contaminaciones
  60. Hechos 15:23 Lit., escribieron por mano de ellos
  61. Hechos 15:23 O, presbíteros
  62. Hechos 15:25 O, habiéndonos reunido
  63. Hechos 15:26 Lit., entregado
  64. Hechos 15:27 Lit., de palabra
  65. Hechos 15:29 Lit., de los cuales absteniendo
  66. Hechos 15:30 O, multitud
  67. Hechos 15:31 O, la exhortación
  68. Hechos 15:34 Muchos mss. no incluyen el vers. 34
  69. Hechos 15:35 O, y anunciando las buenas nuevas…de la
  70. Hechos 15:38 Lit., desde
  71. Hechos 15:38 Lit., a
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La visión de Cornelio

Hechos 10-12

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La visión de Cornelio

alimentemos_el_alma10 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte[a]llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo judío y oraba a Dios continuamente. Como a la hora novena[b] del día, vio claramente en una visión a un ángel de Dios que entraba a donde él estaba y le decía: Cornelio. Mirándolo fijamente y atemorizado, Cornelio dijo: ¿Qué quieres[c], Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas[d] han ascendido como memorial delante de Dios. Despacha ahora algunos hombres a Jope, y manda traer a un hombre llamado Simón, que también se llama Pedro. Este se hospeda con un curtidor llamado Simón, cuya casa está junto al mar[e]. Y después que el ángel que le hablaba se había ido, Cornelio llamó a dos de los criados[f] y a un soldado piadoso de los que constantemente le servían, y después de explicarles todo, los envió a Jope.

La visión de Pedro

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar como a la hora sexta[g]. 10 Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio* el cielo abierto y un objeto[h] semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas; 12 había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo. 13 Y oyó una voz[i]: Levántate, Pedro, mata[j] y come. 14 Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he comido nada impuro[k] o inmundo. 15 De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro[l]. 16 Y esto sucedió tres veces, e inmediatamente el lienzo[m] fue recogido al cielo.

Los mensajeros de Cornelio

17 Mientras Pedro estaba perplejo pensando en lo que significaría la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, después de haber preguntado por la casa de Simón, aparecieron a la puerta; 18 y llamando, preguntaron si allí se hospedaba Simón, el que también se llamaba Pedro. 19 Y mientras Pedro meditaba sobre la visión, el Espíritu le dijo: Mira, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, desciende y no dudes en acompañarlos, porque yo los he enviado. 21 Pedro descendió a donde estaban los hombres, y les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? 22 Y ellos dijeron: A Cornelio el centurión, un hombre justo y temeroso de Dios, y que es muy estimado por toda la nación de los judíos, le fue ordenado[n] por un santo ángel que te hiciera venir a su casa para oír tus palabras. 23 Entonces los invitó a entrar y los hospedó.

Al día siguiente se levantó y fue con ellos, y algunos de los hermanos de Jope lo acompañaron.

Pedro en casa de Cornelio

24 Al otro día entró en Cesarea. Cornelio los estaba esperando y había reunido a sus parientes y amigos íntimos. 25 Y sucedió que cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró. 26 Mas Pedro lo levantó, diciendo: Ponte de pie; yo también soy hombre. 27 Y conversando con él, entró y halló* mucha gente reunida. 28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán ilícito es para un judío asociarse con un extranjero o visitarlo, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro[o] o inmundo; 29 por eso, cuando fui llamado, vine sin poner ninguna objeción. Pregunto, pues, ¿por qué causa me habéis enviado a llamar? 30 Y Cornelio dijo: A esta misma hora, hace cuatro días, estaba yo orando en mi casa a la hora novena[p]; y he aquí, un hombre con vestiduras resplandecientes, se puso delante de mí, 31 y dijo*: “Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus obras de caridad[q] han sido recordadas delante de Dios. 32 “Envía, pues, a Jope, y haz llamar a Simón, que también se llama Pedro; él está hospedado en casa de Simón el curtidor, junto al mar[r].” 33 Por tanto, envié por ti al instante, y has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí presentes delante de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado.34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo:

Ciertamente ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación el que le teme[s] y hace lo justo[t], le es acepto[u]. 36 El mensaje[v] que El envió a[w] los hijos de Israel, predicando[x] paz por medio de Jesucristo, que El es Señor de todos; 37 vosotros mismos sabéis lo que ocurrió en toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que Juan predicó. 38 Vosotros sabéis cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El. 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra[y] de los judíos y en Jerusalén. Y también le dieron muerte, colgándole en una cruz[z]. 40 A éste Dios le resucitó al tercer día e hizo que se manifestara[aa],41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, es decir, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucitó de los muertos. 42 Y nos mandó predicar al pueblo, y testificar con toda solemnidad que este Jesús[ab] es el que Dios ha designado como Juez de los vivos y de los muertos. 43 De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados.

Los gentiles reciben el Espíritu Santo

44 Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje[ac]. 45 Y todos los creyentes que eran de la circuncisión[ad], que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, 46 pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo[ae]: 47 ¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? 48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días.

Pedro informa sobre su visita a Cornelio

11 Los apóstoles y los hermanos que estaban por toda Judea oyeron que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, los que eran de la circuncisión[af] le reprocharon, diciendo: Tú entraste en casa de incircuncisos y comiste con ellos. Entonces Pedro comenzó a explicarles en orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión: un objeto[ag] semejante a un gran lienzo que descendía, bajado del cielo por las cuatro puntas, y vino hasta mí. Cuando fijé mis ojos en él y lo observaba, vi[ah] cuadrúpedos terrestres, fieras, reptiles y aves del cielo. También oí una voz que me decía: “Levántate Pedro, mata[ai] y come.”Pero yo dije: “De ninguna manera, Señor, porque nada impuro[aj] o inmundo ha entrado jamás en mi boca.” Pero una voz del cielo respondió por segunda vez: “Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro[ak].” 10 Esto sucedió tres veces, y todo volvió a ser llevado arriba al cielo. 11 Y he aquí, en aquel momento se aparecieron tres hombres delante de la casa donde estábamos, los cuales habían sido enviados a mí desde Cesarea. 12 Y el Espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar[al]. Estos seis hermanos fueron también conmigo y entramos en la casa de aquel hombre, 13 y él nos contó cómo había visto al ángel de pie en su casa, el cual le dijo[am]: “Envía a Jope y haz traer a Simón, que también se llama Pedro,14 quien te dirá palabras por las cuales serás salvo, tú y toda tu casa.” 15 Cuando comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió[an] sobre ellos, tal como lo hizosobre nosotros al principio. 16 Entonces me acordé de las palabras del Señor, cuando[ao] dijo: “Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con[ap] el Espíritu Santo.” 17 Por tanto, si Dios les dio a ellos el mismo don que también nos dio a nosotros después de creer en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poder estorbar a Dios[aq]? 18 Y al oír esto se calmaron[ar], y glorificaron a Dios, diciendo: Así que también a los gentiles ha concedido Dios el arrepentimiento que conducea la vida.

La iglesia en Antioquía

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución[as] que sobrevino cuando la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando la palabra a nadie, sino sólo a los judíos. 20 Pero había algunos de ellos, hombres de Chipre y de Cirene, los cuales al llegar a Antioquía, hablaban también a los griegos[at], predicando al[au] Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número que creyó se convirtió al Señor. 22 Y la noticia[av] de esto llegó a[aw] oídos de la iglesia de Jerusalén y enviaron a Bernabéa[ax] Antioquía, 23 el cual, cuando vino y vio la gracia de Dios, se regocijó y animaba a todos para que con corazón firme[ay] permanecieran fieles al Señor;24 porque era un hombre bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. 25 Y Bernabé salió rumbo a Tarso para buscar a Saulo; 26 y cuando lo encontró, lo trajo a Antioquía. Y[az] se reunieron con la iglesia por todo un año, y enseñaban a las multitudes[ba]; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

27 Por aquellos[bb] días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que ciertamente habría una gran hambre en toda la tierra[bc]. Y esto ocurrió durante el reinado de Claudio. 29 Los discípulos, conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una contribución para el socorro[bd] de los hermanos que habitaban en Judea. 30 Y así lo hicieron, mandándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.

Martirio de Jacobo y encarcelamiento de Pedro

12 Por aquel tiempo el rey Herodes[be] echó mano a algunos que pertenecían a la iglesia para maltratarlos. E hizo matar a espada a Jacobo[bf], el hermano de Juan.Y viendo que esto agradaba a los judíos, hizo arrestar también a Pedro. Esto sucedió durante los días[bg] de los panes sin levadura[bh]. Y habiéndolo tomado preso, lo puso en la cárcel, entregándolo a cuatro piquetes[bi] de soldados para que lo guardaran, con la intención de llevarlo ante el pueblo después de la Pascua. Así pues, Pedro era custodiado en la cárcel, pero la iglesia hacía oración ferviente a Dios por él. Y esa noche, cuando Herodes estaba a punto de sacarlo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas; y unos guardias delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí, se le apareció un ángel del Señor, y una luz brilló en la celda; y el ángel tocó a Pedro en el costado, y lo despertó diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas cayeron de sus manos.Y el ángel le dijo: Vístete y ponte[bj] las sandalias. Y así lo hizo. Y le dijo* el ángel: Envuélvete en tu manto y sígueme. Y saliendo, lo seguía, y no sabía que lo que hacía el ángel era de verdad, sino que creía ver una visión. 10 Cuando habían pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salieron y siguieron por una calle, y enseguida el ángel se apartó de él. 11 Cuando Pedro volvió en sí, dijo: Ahora sé en verdad que el Señor ha enviado a su ángel, y me ha rescatado de la mano de Herodes y de todo lo que esperaba el pueblo de los judíos. 12 Al darse cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan, llamado también Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban. 13 Y cuando llamó a la puerta de la entrada, una sirvienta llamada Rode salió a ver quién era[bk]. 14 Al reconocer la voz de Pedro, de alegría no abrió la puerta, sino que corrió adentro y anunció que Pedro estaba a la puerta. 15 Y ellos le dijeron: ¡Estás loca! Pero ella insistía en que así era. Y ellos decían: Es su ángel. 16 Mas Pedro continuaba llamando; y cuando ellos abrieron, lo vieron y se asombraron. 17 Y haciéndoles señal con la mano para que guardaran silencio, les contó cómo el Señor lo había sacado de la cárcel. Y les dijo: Informad de estas cosas a Jacobo[bl] y a los hermanos. Entonces salió, y se fue a otro lugar.

18 Cuando se hizo de día, hubo un alboroto no pequeño entre los soldados sobrequé[bm] habría sido de Pedro. 19 Y Herodes, después de buscarlo y no encontrarlo, interrogó a los guardias y ordenó que los llevaran para ejecutarlos. Después descendió de Judea a Cesarea, y se quedó allí por un tiempo.

Muerte de Herodes

20 Herodes estaba muy enojado con los de Tiro y de Sidón; pero ellos, de común acuerdo se presentaron ante él, y habiéndose ganado a Blasto, camarero del rey, pedían paz pues su territorio era abastecido por el del rey. 21 El día señalado, Herodes, vestido con ropa real, se sentó en la tribuna[bn] y les arengaba. 22 Y la gente gritaba: ¡Voz de un dios y no de un hombre es ésta! 23 Al instante un ángel del Señor lo hirió, por no haber dado la gloria a Dios; y murió[bo] comido de gusanos.

24 Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.

25 Y Bernabé y Saulo regresaron de[bp] Jerusalén después de haber cumplido su misión[bq], llevando consigo a Juan, llamado también Marcos.

Notas al pie:

  1. Hechos 10:1 I.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
  2. Hechos 10:3 I.e., las tres de la tarde
  3. Hechos 10:4 Lit., es
  4. Hechos 10:4 U, obras de caridad
  5. Hechos 10:6 Algunas versiones agregan: El te dirá lo que es necesario que hagas
  6. Hechos 10:7 O, siervos
  7. Hechos 10:9 I.e., las doce del día
  8. Hechos 10:11 O, receptáculo
  9. Hechos 10:13 Lit., vino una voz a él
  10. Hechos 10:13 O, sacrifica
  11. Hechos 10:14 O, no santo; lit., común
  12. Hechos 10:15 O, no santo; lit., común
  13. Hechos 10:16 O, receptáculo
  14. Hechos 10:22 Lit., avisado o revelado
  15. Hechos 10:28 O, no santo; lit., común
  16. Hechos 10:30 I.e., de las tres a las cuatro de la tarde
  17. Hechos 10:31 O, limosnas
  18. Hechos 10:32 Algunos mss. agregan: y cuando llegue, él te hablará
  19. Hechos 10:35 O, le reverencia
  20. Hechos 10:35 Lit., obra justicia
  21. Hechos 10:35 O, Dios se agrada de él
  22. Hechos 10:36 Lit., La palabra
  23. Hechos 10:36 Algunos mss. dicen: El envió la palabra a
  24. Hechos 10:36 O, anunciando el evangelio de
  25. Hechos 10:39 O, el campo
  26. Hechos 10:39 Lit., un madero
  27. Hechos 10:40 Lit., concedió que se hiciera visible
  28. Hechos 10:42 Lit., que éste
  29. Hechos 10:44 Lit., la palabra
  30. Hechos 10:45 Lit., creyentes de entre la circuncisión; i.e., judíos cristianos
  31. Hechos 10:46 Lit., respondió
  32. Hechos 11:2 Lit., los de entre la circuncisión; i.e., judíos cristianos
  33. Hechos 11:5 O, receptáculo
  34. Hechos 11:6 Lit., y vi
  35. Hechos 11:7 O, sacrifica
  36. Hechos 11:8 O, no santo; lit., común
  37. Hechos 11:9 O, no santo; lit., común
  38. Hechos 11:12 O, sin hacer ninguna distinción
  39. Hechos 11:13 Lit., y diciendo
  40. Hechos 11:15 Lit., cayó
  41. Hechos 11:16 Lit., cómo
  42. Hechos 11:16 O, en
  43. Hechos 11:17 O, impedir a Dios
  44. Hechos 11:18 Lit., se callaron
  45. Hechos 11:19 O, tribulación
  46. Hechos 11:20 Muchos mss. dicen: helenistas
  47. Hechos 11:20 O, anunciando el evangelio del
  48. Hechos 11:22 Lit., palabra
  49. Hechos 11:22 Lit., se oyó en los
  50. Hechos 11:22 Lit., hasta
  51. Hechos 11:23 Lit., con propósito de corazón
  52. Hechos 11:26 Lit., Y sucedió que
  53. Hechos 11:26 Lit., una gran multitud
  54. Hechos 11:27 Lit., En estos
  55. Hechos 11:28 Lit., la tierra habitada
  56. Hechos 11:29 Lit., servicio
  57. Hechos 12:1 I.e., Herodes Agripa I
  58. Hechos 12:2 O, Santiago
  59. Hechos 12:3 Lit., Eran los días
  60. Hechos 12:3 O, de los Azimos
  61. Hechos 12:4 Gr., tetradion; i.e., un grupo de cuatro soldados
  62. Hechos 12:8 Lit., cíñete y átate
  63. Hechos 12:13 O, salió a abrirle
  64. Hechos 12:17 O, Santiago
  65. Hechos 12:18 Lit., qué, por tanto,
  66. Hechos 12:21 O, el tribunal
  67. Hechos 12:23 Lit., expiró
  68. Hechos 12:25 Algunos mss. antiguos dicen: a
  69. Hechos 12:25 Lit., ministerio
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