La conciencia, ¿una facultad molesta?

Martes 11 Diciembre

Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres.

Romanos 2:16

Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Eclesiastés 12:14

La conciencia, ¿una facultad molesta?

El hombre tiene una conciencia: siente más o menos vergüenza cuando hace algo malo, y se siente satisfecho cuando hace el bien. Pero alguien dirá: el bien y el mal son nociones muy relativas. Sin embargo, todos poseemos una referencia interior a la que nuestro comportamiento es confrontado continuamente.

La conciencia permite hacer la diferencia entre el bien y el mal; nos advierte cuando hacemos algo malo. Y nuestra memoria siempre está lista para sacar a la luz las acciones más miserables de nuestro pasado. Mediante todo tipo de actividades o de prácticas religiosas, el hombre trata de acallar la voz de una conciencia cargada, pero generalmente no lo consigue. Esta voz no lo deja tranquilo, le produce malestar, turba su mirada, su sueño… Comprende que hay una justicia que lo supera, y que un día tendrá que rendir cuentas ante su Creador.

En el plano moral, la conciencia tiene la misma función que el dolor en el plano físico, es decir, nos advierte sobre la urgente necesidad de consultar al gran Médico del alma: Dios. Él nos dejó su Palabra, la Biblia, mucho más segura que nuestra conciencia. Ella nos revela la verdad perfecta, divina, inmutable, que viene de arriba y no del hombre (Juan 17:17). Para el que la recibe con fe, es la luz que viene a iluminar, «a nivelar» nuestra conciencia para ver las cosas como Dios las ve, para juzgarlas y apreciarlas como él.

Iluminada de este modo, la conciencia dirige nuestros pensamientos y nuestras acciones en armonía con Dios.

Jueces 4 – Apocalipsis 4 – Salmo 140:1-5 – Proverbios 29:19-20

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Andar en la luz

Lunes 10 Diciembre

(Jesús dijo:) Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

Andar en la luz

Cada tarde la enfermera contaba una historia bíblica a los niños de las calles de una ciudad africana; luego les servía una comida sencilla. Pero, ¿dónde estaba Paki aquella tarde? ¿Por qué no estaba sentado con los demás niños alrededor del fuego? El día anterior había robado unas naranjas en el jardín del hospital, y al escalar el muro se había lastimado un pie. ¡Tal vez la enfermera lo había visto! Aquella tarde se sentó lejos, detrás de un árbol, y desde allí escuchó la historia bíblica. Sin embargo, ¡cómo le hubiese gustado estar junto a los demás, a la luz y al calor del fuego!

Cuando la historia terminó, de la cocina llegaron platos humeantes con arroz. Los niños comían felices. ¡Paki no sabía qué hacer! Desde que había robado las naranjas no había comido nada. ¿Debía quedarse en aquel lugar oscuro, o aventurarse a salir a la luz? Después de un momento de lucha interior, se levantó y fue cojeando hasta el fuego.

«¡Ven rápido Paki, pronto las ollas estarán vacías!», le dijo la enfermera mientras le daba un plato de arroz.

Cuando los demás niños se fueron, ella tomó a Paki por la mano, le curó la herida y habló con él. Le preguntó qué le había sucedido, y Paki le confesó que había robado. La enfermera le perdonó de todo corazón, y el niño dejó el hospital muy feliz. Aprendió que ante la luz todos los pecados son visibles, pero también que, al confesarlos y reconocerlos, pueden ser perdonados. ¡Qué contento estaba por no haberse quedado en la oscuridad!

Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonarnos (1 Juan 1:9).

Jueces 3 – Apocalipsis 3:7-22 – Salmo 139:19-24 – Proverbios 29:17-18

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El verdadero optimismo

Domingo 9 Diciembre

(Jesús dijo:) Confiad, yo he vencido al mundo.

Juan 16:33

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!… El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:4-6

El verdadero optimismo

Existe un optimismo ingenuo que considera sus deseos como realidades y se encierra en su propia felicidad, pero desaparece cuando la enfermedad u otras dificultades surgen. Este optimismo fácil tampoco resistirá si nos ponemos en contacto con las realidades de la vida de los que nos rodean, realidades a menudo muy duras. ¡Cuántos sufrimientos, decepciones y angustias hay a nuestro alrededor!

Entonces el optimismo da lugar a la desilusión ante lo absurdo de una existencia cuyo significado no comprendemos. ¡Desilusión… salvo si la esperanza viene de Dios mismo!

Esto es lo que sucede cuando recibimos al Señor Jesús en nuestras vidas. Él se vuelve el centro de nuestra felicidad, la fuente de un auténtico optimismo y de una esperanza viva. Jesús se enfrentó al mal bajo todas sus formas, ¡y lo venció! A simple vista su muerte parecía una derrota, pero en realidad fue el triunfo del amor y nos abre el camino hacia la resurrección. De esta manera el creyente es liberado del miedo a morir y se llena de esperanza.

Ahora el Señor está preparando a su Iglesia, formada por todos los creyentes, para compartir su gloria en el cielo y establecer su reino de paz en esta tierra tan atormentada. ¡El creyente puede ser optimista sabiendo que Jesús es el único fundamento sobre el cual puede apoyarse para tener confianza respecto al futuro… y en la vida de cada día!

Jueces 2 – Apocalipsis 2:18-3:6 – Salmo 139:13-18 – Proverbios 29:15-16

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El Cristo Redentor

Sábado 8 Diciembre

En quien (Jesús) tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

Efesios 1:7

El Cristo Redentor

La bahía de Río de Janeiro es un lugar magnífico. La ciudad, con más de seis millones de habitantes, está dominada por la gigantesca estatua del Cristo Redentor. Con sus treinta y ocho metros de altura, se convirtió en el emblema de la ciudad.

Como las cruces erigidas en las encrucijadas de los caminos, la estatua forma parte del paisaje. Y entre los habitantes de la ciudad que la miran con indiferencia, o entre los millares de personas que visitan el monumento cada año, ¿cuántos saben por qué el título de “Redentor” está asociado al de “Cristo”?

La palabra “redentor” significa «el que rescata». Y la Biblia nos explica por qué se aplica a Cristo. Jesús, el Hijo de Dios, tomó nuestra naturaleza humana. Dios lo había anunciado, escogido y enviado para que se ocupase del hombre y lo bendijese. Vivió en la tierra sin cometer pecado. Hizo el bien, se compadeció y se solidarizó con los sufrimientos del hombre. ¿Cuál fue el final de su vida perfecta? ¡La crucifixión!

Después de la resurrección de Cristo, el apóstol Pedro afirmó: “A este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Jesús soportó en la cruz el juicio de Dios por nuestros pecados. Pagó nuestro rescate y pronunció está expresión de un valor infinito: “Consumado es” (Juan 19:30). El que cree en el valor de este rescate pagado por Cristo es redimido, liberado.

El mensaje de Cristo Redentor y de su cruz, ¿le parece sin sentido, lo considera una locura? Sin embargo, aún hoy es el “poder de Dios” que ilumina y libera a todo el que lo recibe (1 Corintios 1:18).

Jueces 1:22-36 – Apocalipsis 2:1-17 – Salmo 139:7-12 – Proverbios 29:13-14

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Quemé mi Biblia

Viernes  7 Diciembre

La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Isaías 40:8

En mi corazón he guardado tus dichos… Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra… Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.

Salmo 119:11, 17-18

Quemé mi Biblia

La escena ocurrió en un país totalitario del este europeo. A pesar de la vigilancia discreta de nuestros «guías» (policías), pudimos entrar en un pequeño café, propiedad de una pareja creyente. En el fondo de la sala tuvimos una corta conversación con nuestro hermano en Cristo. Este parecía muy desanimado y nos explicó: «Al principio todo iba bien, el restaurante prosperaba, luego poco a poco se hicieron sentir las presiones. Éramos la única familia cristiana. La casa fue inspeccionada varias veces por el organismo de seguridad. Tuve miedo y quemé mi Biblia».

Comprendimos el sufrimiento y la pena de este amigo. Oraciones cortas y fervientes elevamos en voz baja hacia el Señor. Luego nos separamos.

Algunos días después, antes de nuestra partida, volvimos a ver a nuestro hermano. Nos sentimos felices al constatar que había vuelto a hallar su confianza en Dios, y nos pidió que siguiéramos orando por su familia.

Amigos creyentes de los países que gozan de libertad religiosa, ¿valoramos el privilegio de poseer Biblias libremente? ¿Aprovechamos esta libertad de poder leerla sin temor? El autor del Salmo 119 escribió: “Me regocijo en tu Palabra como el que halla muchos despojos” (v. 162). ¡No descuidemos este tesoro que Dios nos otorgó y oremos fervientemente por nuestros hermanos en la fe que son privados de ese privilegio!

Jueces 1:1-21 – Apocalipsis 1 – Salmo 139:1-6 – Proverbios 29:11-12

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Descubrir secretos

Jueves 6 Diciembre

El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

1 Corintios 2:14-15

Descubrir secretos

En una librería, mientras buscaba un regalo para un niño, descubrí un libro de dibujos en tres dimensiones que me intrigó. Las imágenes me parecían sin interés. Un vendedor se acercó a mí: «A eso le llamamos estereogramas: en cada una de las imágenes hay un secreto, pero es preciso estar muy atento para descubrirlo y captarlo visualmente. Si lo encuentra descubrirá una profundidad y un relieve insospechables, con nuevas imágenes».

Esto me hizo pensar en la lectura de la Biblia. La Palabra de Dios contiene tesoros para aquel que se esfuerza en encontrarlos. Si creo que la Biblia es la Palabra de Dios, que es viva y que en ella podemos hallar a Jesucristo mismo, si me tomo el tiempo de leerla y meditar en ella, entonces el Espíritu Santo me revelará sus secretos.

Tomemos un ejemplo del Antiguo Testamento: la historia de José, quien fue vendido por sus hermanos y más tarde se convirtió en el primer ministro de Egipto. En ella solo podemos ver el relato de un héroe, desdichado al principio, pero que tuvo un final glorioso. ¡Hay muchas historias profanas de este tipo!

Pero intente introducir la «clave», es decir, la persona del Señor Jesús, y lo verá aparecer detrás del personaje de José. A través de miles de detalles que concuerdan, el lector que ama al Señor tendrá la sorpresa y el gozo de descubrirlos. Así comprenderá un poco mejor los sufrimientos de Cristo y su gloria futura (lea 1 Pedro 1:11).

Josué 24 – Santiago 5 – Salmo 138:6-8 – Proverbios 29:9-10

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El sufrimiento

Miércoles 5 Diciembre

Los que miraron a él fueron alumbrados… Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias… Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él.

Salmo 34:5-6, 8

El sufrimiento

La adversidad está presente, y el sufrimiento la acompaña. Primero es como un pequeño brote, y luego, muy rápido, invade todo. Al principio quienes nos rodean muestran algunos gestos de compasión y ánimo, pero cuando la prueba persiste, la impaciencia, la lasitud y a veces incluso el silencio se manifiestan en los demás. ¡Uno se siente solo en medio de su dolor! Por eso quiero decirle, amigo, que si bien su prueba le parece larga y todavía no ve la salida, ¡esta sí existe!

No pierda el tiempo dando vueltas a las faltas o errores que ya confesó al Señor Jesús, quien murió para salvarle de todo eso. ¡No sirve de nada culparse! Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. Lea la Biblia cada día, alimente su alma con ese pan de vida, contemple la luz de su Dios, que pasa entre sus barrotes reales o imaginarios, deseche la amargura, el resentimiento, la ira.

Jesús lo mira con dulzura y paciencia, él conoce su problema. ¡Usted no está solo! El Señor está muy cerca de usted y lo acompaña fielmente en su desierto. Él quiere fortalecer su fe. Escuche la voz de Dios que le está hablando. ¡Rechace todo lo que pueda alejarlo de él!

Cuando la duda, el miedo o la angustia lo rodeen, refúgiese por la fe en Jesús, no mire a la izquierda ni a la derecha, fije su mirada y su corazón en las promesas de Dios. Él nunca lo abandonará ni le reprochará lo que usted es.

¡Ponga la mirada en Jesús! Ore a él con confianza y hallará misericordia, gracia y socorro en el momento oportuno (Hebreos 4:16).

Josué 23 – Santiago 4 – Salmo 138:1-5 – Proverbios 29:7

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Ahora vemos por espejo, oscuramente…

Martes 4 Diciembre

Ahora vemos por espejo, oscuramente…

1 Corintios 13:12

(Jesús dijo a Pedro:) Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Juan 13:7

Por fe andamos, no por vista.

2 Corintios 5:7

Hilos entrelazados

Corrie Ten Boom, liberada por error, en diciembre de 1944, del terrible campo de concentración de Ravensbrück, pasó el resto de su vida dando testimonio del amor de Dios. Su fe, muy probada por el horror que vivió diariamente, por la pérdida de su padre y de su hermana, también detenidos, triunfó ante tanta adversidad.

Acostumbraba ilustrar sus mensajes con imágenes. Por ello siempre llevaba en su bolso un trozo de tela bordada con hilos de color oscuro, y con hilos dorados y plateados. Por el reverso de la tela solo se veía una multitud de hilos entrelazados. Corrie mostraba ese lado de la tela y decía: «Este bordado es una imagen de nuestra vida. Dios escoge los colores y los dibujos. Trabaja cada día, mezclando días oscuros y días felices… A menudo olvidamos que Dios ve la obra al derecho, mientras nosotros solo vemos el revés. Cuando el bordado se termine y podamos interrogar al Gran bordador, nos dirá que los hilos negros tienen tanta utilidad como los hilos dorados, pues todos forman parte del modelo que él escogió». Luego Corrie volteaba la tela y, en vez de ver hilos entremezclados, se podía ver una corona de oro.

Si somos incapaces de entender el plan de Dios para nuestras vidas, confiemos en él. Al final su objetivo es hacernos bien. Fortalecidos por sus promesas, convencidos de que Dios es soberano y que nos dará fuerzas para cada día, podremos tener paz en nuestro corazón en los momentos difíciles.

Josué 22:21-34 – Santiago 3 – Salmo 137 – Proverbios 29:5-6

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Buscaba a Dios desde pequeña

Lunes 3 Diciembre

El Hijo del Hombre (Jesús) vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

Si desde allí buscares al Señor tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

Deuteronomio 4:29

Buscaba a Dios desde pequeña

«Desde que era muy pequeña creía en Dios, pero no lo conocía verdaderamente. Mi infancia y adolescencia fueron difíciles: mis padres se separaron; a menudo lloraba sola en un rincón de la casa. De vez en cuando oraba a Dios en mi habitación, pidiéndole que me diera gozo. Cuando cumplí 18 años me fui de la casa sin un céntimo en el bolsillo. Varias amigas me alojaron en su casa en el transcurso de los meses. Salía todos los fines de semana, llevaba una vida insana; era una evasión más en medio de mi tristeza. Luego conocí a un chico. Su madre me permitió vivir en su casa, pero como ella practicaba el ocultismo, me fui, porque eso no me gustaba. Dos años más tarde me volví a poner en contacto con ella. No la reconocí, pues había cambiado completamente. Me habló de Jesús, de lo que había hecho por ella. Eso me tocó profundamente. Algún tiempo después, en una conferencia cristiana, creí en el Señor Jesús. Aquel día lloré mucho; eran lágrimas de gozo y de alivio.

Dios respondió a las oraciones que le había hecho durante mi infancia. ¡Lo había buscado y se manifestó a mí! Jesús me liberó, curó las heridas de mi corazón, me enseñó a perdonar. Es cierto que a veces paso por «desiertos», pero el Señor está conmigo.

Si usted se siente perdido, si no sabe a dónde dirigirse, si nadie puede ayudarle, entonces ¡acuda al único que puede hacerlo, es decir, a Jesús!

Vanessa

Josué 22:1-20 – Santiago 2 – Salmo 136:23-26 – Proverbios 29:3-4

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¡Gire en cuanto pueda!

Domingo 2 Diciembre

¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le enseñará el camino que ha de escoger.

Salmo 25:12

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

2 Timoteo 3:16

¡Gire en cuanto pueda!

Si usted ha estado en un automóvil con un sistema de navegación o GPS, ha escuchado al aparato pronunciar esta frase cuando el conductor no ha seguido las indicaciones dadas. La mayoría de las veces es mejor seguir su consejo y girar tan pronto como sea posible.

En el viaje de la vida nos encontramos con muchos cruces. Desde la juventud debemos tomar decisiones que son determinantes para el futuro: elección de la profesión, de un cónyuge, del lugar de residencia. ¿Cómo no equivocarse? El cristiano tiene un «GPS espiritual» en la Biblia. Solo ella puede indicarnos, con mucha precisión, el camino a seguir.

La Biblia enuncia principios generales, pero a veces también expresa consejos muy precisos para ayudarnos a vivir una vida feliz y equilibrada bajo la dirección de Dios.

En una sociedad donde los puntos de referencia son cada vez más escasos, que preconiza la búsqueda del placer egoísta, de los beneficios y de la celebridad, los principios que Dios estableció son totalmente despreciados.

El cristiano puede dejarse influenciar por la mentalidad reinante y olvidar el bien. Pero la Biblia está ahí para recordárselo, para mostrarle su error y exhortarlo a dar media vuelta, es decir, a reconocer que actuó mal y a abandonar lo que la Biblia condena, a buscar la ayuda de Dios para volver al buen camino.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

Josué 21 – Santiago 1 – Salmo 136:10-22 – Proverbios 29:1-2

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